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El amor es una llama que ilumina el alma y si un día la descuida
simplemente se apaga. La vida con sus caminos es un juego
del destino.
Deja de andar buscando en la calle lo que no te has perdido.
¡Buenísimo!
¿Estás cansadito, mi amor?
Ajá.
¿No te gustaría que hiciéramos travesuras para que nos relajemos un
poquito?
Amor, gracias, pero no, yo tengo que trabajar mañana, tengo mucho trabajo,
estoy muy cansado, etc.
Entonces, mira, esto puede ser un delito menor.
Amor.
¿Sabías que los implantes medianos están volviendo a ponerse de moda?
¿No? ¿Eh?
Ay, ¿es que acaso crees que... ...mami está pasadita de moda o qué?
¿Ah?
No, claro que no.
Ay,
mi amor.
No, están... ...están perfectos, están... ...uy, están vigentes. Así,
hermosos.
Como la primera vez que los vi.
Sí. Amor. Dime.
De todas maneras, me parece que el seno derecho está un poquito caído.
Si tú me dejas, yo te puedo ayudar con ese problema de simetría.
Uy, te vas imposible, ¿no? ¿Qué pasó?
¿No es que vas a dejar esa obsesión médica y me vas a ver a mí como tu
mujer, ah? Ay, amor, yo soy un profesional. Si tú me dejas ayudarte,
vas a quedar con unos pechos de una Venus.
Ni loca creas que yo me voy a dejar llenar de silicona.
Si no te gustan, esta y la caída, como dije, nos vamos a ir a dormir al cuarto.
No exageres. ¿Qué pasó ahora?
¿Qué fue eso? ¿Lo escuchaste?
Sí. ¿Qué? Un portazo, una gata, no sé. Ay, amor.
Ese ruido vino de allá de la sala.
De la sala, amor.
Ay. ¿Qué tal que se nos hayan metido los ladrones?
Ay, no.
Mi amor, Rosita está diciendo que los robos están disparados.
A ver, un momento.
¿Tú le estás creyendo cuentos a la empleada? No, ¿sabes qué?
Voy a ir al estudio a mirar o allá afuera a ver qué es lo que pasa. Estoy
seguro que no es nada.
Y aprovecho también para quedarme ahí a trabajar porque aquí no lo dejan a uno
trabajar. ¿Y sabes una cosa?
Sí, está un poquito caída la derecha.
¡Qué odioso!
No, cariño, cállate el cielo.
Rosita, ¿tú qué haces acá? Doctor, menos mal, salió. Yo creo que un ladrón acabó
a salir huyendo de la casa. ¿Cuál ladrón? ¿Eso es un portazo de algún
vecino, una cosa así?
No, no, se lo juro que no. Mire, doctor, yo estoy muy preocupada. Usted debería
pensar en estos sistemas de alarmas, de verdad.
Pero ¿y por qué? Este vecindario es muy seguro. No, imagínese. Ay, ¿sabes qué?
Rosita, por Dios, deja ya la paranoia con el cuento de alarmas, ¿sí?
Vas a poner nerviosa a la señora, por Dios. No, no, no.
Mire, te lo juro. Yo estoy muy preocupada, doctor, por la seguridad de
esta casa. Yo no sé. ¿Ah, sí?
¿Y sabes yo por qué estoy preocupado?
Porque sigues durmiendo con brasier, por Dios.
Estás debilitando el soporte natural de tus senos.
¿Quién entiende a las mujeres?
Amor. Dime, mi amor. ¿Estoy listo? Yo también.
¿Qué estás leyendo?
Ah, un folleto sobre alarmas para el hogar.
Ay, amor, ¿tú sí sabías que el 90% de los robos en las casas es porque no
tienen un sistema de vigilancia?
¿Ah? No puede ser.
Horrible, mi amor, ¿cierto?
No puede ser.
No. ¡Rosita!
¡Rosita, venga para acá!
¿Qué pasa?
Sí, doctor.
Señor. ¿Qué es esa vaina?
Ay, sí, sí, sí. Esta mañana pasaron repartiendo sus folletos.
Porque imagínense que ustedes sabían que en la mayoría de los robos la primera
persona que es abusada es la muchacha de servicio.
¿Ah, sí?
Yo creo que la que está abusando aquí eres tú.
Hazme un favor, bota esa vaina y ni una palabra más sobre alarmas, ¿está bien?
Ay, amor, ya, párale, porque tampoco es necesario que te pongas así.
¿Cómo que no?
¿Por qué? Ay, mi amor.
Pero mira, ¿sabes qué?
Me parece muy importante que pensemos en la seguridad de la casa. Un momentico,
para eso mandamos poner las rejas y los seguros en las ventanas, por Dios.
Ay, Rosita, mire, tome esto y hágale caso al doctor.
Ay, aproveche que vamos de salida para que se ponga a aspirar toda la casa, que
hay mucho polvo y tengo una alergia horrible. Sí, sí, yo... Mire...
Regresamos al almuerzo, Rosita.
Que les vaya bien.
Gracias.
Yo cierro, yo cierro. Yo cierro, yo cierro.
Papi, ya me quedé solita en la casa. Ahora sí vamos a estar juntitos todo un
buen rato. Así que apúrese, ¿sí?
Bueno, acá lo espero, pues.
¿Y usted por qué... No te demoro tanto, ¿eh? Bueno, estaba estrenando una
alarma. Y bueno, vine cuando pude, mi vida.
¿Y? ¿Los convenciste?
Papi, yo lo intenté todo. Se lo juro que sí. Se lo juro que sí. Pero es que el
patrón no quiere. No quiere ningún sistema de alarma.
Mi amor, ¿cómo quieres que me vaya bien si ni siquiera me ayudas a vender el
servicio? Ay, pero no, en serio. Yo lo intenté, se lo juro.
Mire, hice lo de la puerta. Lo de los folletos. Pero no, no quiero... que no,
y que no, y que no.
Ay, no, se ponga así. Venga, si quieres yo más bien mañana intento otra vez.
Pero, pues, aprovechándote el tiempo.
Sí. Ahora sí vas a saber cuánto te quiero.
No,
porque llegan y llegan.
Ay, bueno, como te digas.
Rosita.
Rosita. Rosita.
Muchacha, ¿estás sorda? No.
Te estoy llamando para que me ayudes con las compras.
Yo, yo le ayudo, yo le ayudo a guardar esto. Sí, señora.
¿Qué le ayudas sacando esto?
¿Y esta facha?
Que no, alcancé. Ya me estoy vistiendo bien.
¿Saben que no me gusta que ande con este cabello suelto? Y menos aquí mientras
cocina. Por favor, que no me va a salir un pelo en la comida.
Gas.
Rosita.
Tú a mí no me engañas. Date la vuelta.
¡Date la vuelta!
¿Cuántas mujeres te harían lo que fuera por tener este par de mamas? ¿Y tú las
maltratas de esta manera? ¿Por qué? Por Dios.
Durante la noche te pones sostén para maltratarlas. Y durante el día no te lo
pones. Y las dejas expuestas a la ley de la gravedad. Por Dios, ¿qué te pasa,
Rosy?
Dime, Rosita. Yo no puedo así. Cada vez que queremos hacer cositas ricas, tus
patrones llegan y siempre me dejan a mí todo iniciado. Ay, ¿usted cómo cree que
yo me siento entonces?
Pero, pues, es que si usted se decidiera que nos viéramos en mis días lindos...
Tú sabes muy bien que yo los fines de semana no puedo. Tengo mucho trabajo, mi
amor. Ay, pues, entonces no se puede los fines de semana. En la casa de los
patrones tampoco se puede porque, mire, entonces no sé qué vamos a hacer. Ya,
ya, ¿sí?
No te preocupes. Que tu Robert...
Tiene todo fríamente calculado. ¿Ah, sí?
¿Qué? Me tomé la molestia de hacer un nudito de amor nada más para ti y para
mí. Mira.
Ay, ¿qué es eso tan horrible?
Yo no me voy a meter ahí.
¿Por qué, reina? Si te consigo uno de los colchones blanditos, así como los
que a ti te gustan. Ay, colchón blandito ni que nada. ¿Qué le pasa a usted? No,
señor. ¿Ves? Si yo voy a hacer algo con usted, papacito, yo no voy a ser aquí en
la mitad de la calle. No, no puede.
Sí,
yo quiero y me merezco algo especial.
Bueno. Entonces tienes que convencer a tus patrones de que me contraten para
instalar un sistema de seguridad dentro de esa casa. ¿Y cómo? ¿Cómo lo hago?
¿Cómo lo hago? Es que ese señor no quiere nada de alarmas, ni nada de
sistemas, ni nada de nada.
Mire, la única manera que ese señor va a acceder es que se meta a un ladrón de
verdad.
Precisamente. Eso es lo que vamos a hacer.
¿Estás lista?
No. No, no, no, papi. A mí me da mucho miedo. Mi amor, mi amor, no. Mira, hazlo
por nosotros, ¿sí? Para poder estar solito, ¿sí?
Mira, mira lo que soy capaz de hacer para poder hacerte todas las cositas
ricas que quiero.
Ay, tan rico que se ve, mi ladrón.
No, no, no.
No, no, no, no. Ya me va a entrar ella.
Apúrate, apúrate que no tenemos todo el tiempo.
Ok.
You want to do it in English?
Español. ¿Español? Español. Bueno, tranquila. Voy a hablar muy despacio
para que entiendas.
Perfecto. Mira, es muy sencillo. Yo me encargo de todo, ¿sí? Tú simplemente
vienes a Colombia.
Sí, perfecto. Y los implantes que te mostré son perfectos para lo que estamos
buscando. Mejor dicho, más te vas a demorar en llegar que salir del
quirófano.
Fernando, ¿qué fue eso?
Fernando.
Perdón, perdón.
La talla que me estás pidiendo es demasiado grande, por eso te estoy
recomendando tres tallas menos.
No, yo te entiendo perfectamente, pero con esas tallas tan grandes vas a quedar
como un Buda, como un Buda.
¡Fernando!
¡Fernando, abre que se metió un ladrón!
¡Qué pena, pero yo no me meto en esas cosas!
¿Cómo que no?
¡Es el hombre de la casa, abra!
No, del hotel te encargas tú, yo solamente me encargo de la parte
clínica. Me encargo del quirófano.
¡Ay, este hombre que me iré yo a conseguir!
¡Te lo senticionaron! ¡Lo que va a haber es salir, se lo juro!
No, mamita, ¿sabes qué?
Atiéndalos de que yo voy a llamar a la policía, pero rapidito.
¿A la policía no?
Y quítele ahí bien la silicona, eso, en los bordes.
No, es que yo no estaba escuchando nada porque, bueno, en fin, ¿yo qué iba a
saber que iba a haber un ladrón en la casa?
Ay, no, pues claro, como el ladrón no tiene teta.
Amor, por Dios, estoy hablando en serio.
Y yo también.
Es que tu obsesión por el trabajo no te fue en manos de un ladrón, ¿ah?
Menos mal que Rosita salió a defendernos y no...
Uy, es que no quiero ni imaginármela. Sí, sí, pero yo les voy a decir una
cosa. Si se vuelve a meter otro ladrón, no van a esperar pues que yo defienda la
casa con una lámpara entonces. No, no. Yo pienso que ustedes tienen que pensar
en contratar el sistema de alarma. Yo estoy muy de acuerdo con ella. Es que
tenemos que pensar en un sistema de seguridad urgente, Fernando.
Urgente.
Está bien.
¿Dónde vamos a conseguir un instalador de confianza?
Definitivamente esta casa necesita un sistema completo de alarma.
Ventanas, puertas, sensores de movimientos y hasta más.
Pues, por el dinero no hay problema. Por mí puede comenzar hoy mismo si quiere.
Ah, bueno.
Entonces, si es así, voy a traer el resto de mis cosas para empezar a
trabajar ya mismo. Muy bien.
Doña María Estela, ¿y no deberíamos llamar al doctor Fernando?
Pues yo creo que él va a querer estar acá en la instalación de las alarmas y
todo, ¿no? Ay, por favor, Rosita. Fernando no tiene cabeza sino para andar
pensando en esos berracos implantes.
Es que es más, si la alarma fuera de silicona, ¿a qué estaría él mismo
instalándola? Ay, no, no se ponga así.
Vea, más bien, ¿sabe qué? Yo creo que yo debería hacerle como una limonadita a
ese muchacho, pobrecito, este calor, ¿no crees? Ay, tan rico, sí, mamita, que
sean dos, pero vaya rabia, ¿sí?
Quedaste hermosa, Marcela.
Yo creo que esos eran los implantes que necesitábamos.
Pues, doctor, la verdad a mí me gustaría más grandes, ¿me entiende? Más
levantados. ¿Más grandes?
No sé, de pronto tendríamos ya un problema con la gravedad, porque digamos
que los tienes aquí, ¿sí? Más grandes se caen.
Aquí, más grandes se caen. Mira, mírame lo que estoy haciendo.
Haz tú la prueba con tu propio seno, ¿ves?
Entonces, yo no sé. Ahora, si quieres, pues es tu plata.
Y yo puedo poner unos implantes más grandes, pero tendría que hacer unos
ajustes también laterales para que no se caigan demasiado.
Doc, pero la verdad me gustaría que se vieran así, redondos, grandes, ¿me
entiende? Mire, mire.
Yo te entiendo. Quieres que sea algo más sensual, algo como para conquistarte.
Bueno, está bien.
Pero esperemos un par de meses, ¿te parece? Yo quiero que el tejido se
recupere bien. En un par de meses hablamos y si todavía estás decidido,
pues lo hacemos.
Ok.
Sí.
La instalación va a durar unos tres días, ¿ok? Quiero colocarle unos
sensores en todas las puertas para brindarle mayor seguridad.
¿Te parece bien?
Señora. Sí, sí, me parece bien.
¿Qué?
¿De solo imaginarme que un hombre pueda entrar a mi casa y someterme?
Tomé, ponle la pulga, gallina.
¿Estás segura que tu jefe se demora? Sí, sí, se para para un evento y... Ay, se
va a demorar un buen rato.
Prepárate, mi reina, vamos a desahogar todo esto.
¿Dónde está?
Don Fernando, es que, doctor, yo estaba haciendo el autoexamen.
Sí, es que usted me dijo que mientras había visto como caídas y yo me
preocupé, pero yo no pensé que usted se iba a devolver.
Y aquí estoy.
¿Pero por qué estás así?
Pues... A ver, a ver.
Uy.
¿Qué?
¿Qué? No, no, no, no.
¿Qué? No, eso está... Uy, está grave.
No, ¿qué? Está muy grave. ¿Y por qué?
Sabes que yo creo que tengo que examinarte con urgencia. Vamos a mi
estudio, ¿sí? No, pero yo no... Vamos a mi estudio.
Pero, doctor, en almuerzo es que yo estaba... Vamos, vamos, vamos.
Pero es más pesada.
Eso es. ¿Y ves la deformación de la que te estoy hablando?
Sí, hay que arreglar ese problema de asimetría. ¿Te das cuenta?
Pero, ¿y eso es grave, doctor?
Eso con una operación se arregla.
Sí.
No, tranquila. Es una cosa estrictamente estética. No te preocupes.
Es más, esta...
Esta revista, la de este mes, la revista médica, habla de un caso con la misma
condición que el tuyo.
¿Ah, sí? Sí, sí, sí.
Déjame ver.
Sí, no.
Una mastopexia es suficiente para levantar un poquito el seno y ya.
Ah, bueno, sí, doctor.
Ay, perdón, perdón.
Es de la clínica, me tengo que ir. Ah, bueno.
Quédate con la revista, léete el artículo y si te decides, yo te dejo un
precio muy especial, ¿vale? Sí, sí, señor, sí. Hasta luego. Gracias.
No le haga caso a ese doctorcito, ¿sí?
Sus senos son perfectos. Ay, muy perfecto, Nico. No, ¿usted qué está
haciendo escondido acá? ¿No ve que me pueden echar por su culpa?
¿Y acaso yo sabía que a usted le da por hacer consulta?
Ay, ¿cuál consulta? Eso me lo inventé yo para salvarle a usted el pellejo. Ah,
¿sí? Lo que hiciste fue incendiar las ganas de tu roguitito. Sí, no, no, no.
Pero espera aquí, no.
Ay, mi amor.
Un besito. No, no, un besito. Mira, mira, mira.
Aprovechemos y jugamos a los doctores.
No, mi amor.
Tu patrón no tiene buen gusto para una fantasía.
Cambio la patrona, sí, tía.
Salga, señorita, que su doctor está listo para atenderla.
¡Salga!
¿Y estas esposas?
Jugueticos que tiene la jefa por ahí.
¿Pero a ti le gustan o no le gustan?
¡Están deliciosas!
¡Ay, doctor!
¡Pero qué rico está!
Venga, te pongo a ver. A ver, estas espositas vamos a cantar.
¡Despírame!
No,
pero sin mordir. Y con ustedes, la señorita Costita Rica.
Despirando un vestido que le voy a comer con los dientes.
¿Qué haces?
¿Qué haces?
¿Qué haces? ¿Qué haces? ¿Qué haces?
¿Qué haces?
¿Qué haces? ¿Qué haces?
que se metió esta niña.
¿Y ustedes?
¿Qué están haciendo aquí?
No, doña, pues yo aquí tendiendo la cama, sí.
Y yo empecé a cablear aquí aprovechando que usted y su esposo no estaban para no
molestarlos más tarde.
Ah, qué bueno, gracias.
Ay, Rosita, tuve que venir antes porque empecé a sentirme terrible.
Hágame un favor, tráigame un vaso con agua para tomarme una pastilla.
Pero venga, ahorita le paso el listado para que vaya al mercado, porque es que
así como estoy no quiero hacer compras. Bueno, y yo voy a cablear del otro
lado, ¿sí?
Para que pueda descansar. Con permiso. Gracias.
Es un hermoso trasero, Marcela.
Yo creo que hasta el próximo control no hay que hacer absolutamente nada.
Doctor, pero yo pensé que usted era solamente especialista en senos.
Los senos son mi especialidad.
Pero una mujer es una obra de arte en su totalidad.
Sí. ¿No ha tenido problemas de distensión con los implantes de glúteo,
no? No, no, no, en lo absoluto. No, es que se ven firmes. No te duelen si te
tocas ahí, ¿verdad? No, está bien.
Mira acá. Sí.
Estoy mirando.
Está muy firme. Muy bien, perfecto.
Disculpe por meterme así a su cuarto, pero he necesitado buscar unas cosas que
se me quedaron, ¿sí? Ah, no, no se preocupe, tranquilo.
No, bueno, ya yo terminé y la dejo para que descanse.
¿Te puedo hacer una pregunta?
Sí.
¿Usted de verdad cree que esa alarma puede protegerme?
Claro que sí, señora, por supuesto.
Es que no se imagina cómo me aterra la idea de que un hombre pueda entrar a mi
casa y... Y propasarse conmigo. Usted me entiende, ¿no?
No, no.
¿No? Aquí no va a entrar nadie.
¿Ah, no?
Nadie que usted no quiera.
Ah, ya.
¿Y qué pasaría si... Alguien logra entrar?
Lávate a mi cuarto.
¿Qué está queriendo decir, señora?
Levante.
Máteme.
Es una chica muy traviesa.
¿Qué pasa?
Te van a hacer tu castigo.
Ay, ¿sí?
Te van a matar.
Pero suave, señora.
Suave. Uy, señora, no, no, no.
Ay, doña María Estela, pero la veo muchísimo mejor.
Ay, mija, mejor.
Me siento regia. Es que nunca antes me había sentido tan llena de vida.
Ay, tan linda. Pues, ¿sabes qué? Me alegra mucho verla así.
Ay, tan linda.
Yo me voy.
Ya, ¿por qué no? Me estoy sacudiendo la tarde.
Ay, pero Rosita, ¿haga un favor?
Llévele agüita a Roberto.
Digo, al muchacho de las alarmas porque... Uy, me imagino que debe tener
una sed del pobre, ¿cierto?
Sí, por eso. Bueno, chaito.
¿Quién es, papacito? Qué piel tan suave, qué podrá ser.
Venga, venga. Ay, aprovechemos, mi amor, que ya la jefecita se fue para el gym y
tenemos un ratico.
Buenísimo, porque tengo que terminar de cambiar las otras habitaciones.
¿Cuántas habitaciones? ¿Cuál cambia? ¿28 cuartos? Sí, lo que tenemos es que
aprovechar el tiempo.
Ay, venga, ¿qué pasó con mi little Robert? ¿Dónde está?
¿Se durmió?
Baby, lo que pasa es que hemos tenido muchas interrupciones y se puso en modo
de avión y... Ay, venga, esperamos ese avión, papacito. Venga, esperamos ese
avión, ¿sí?
Ok,
ok, ok, ok, un momento. ¿Y qué tal si utilizamos estos cables?
Ay... Ya estoy andando sacando las diabluras.
Estás sacando esas ideas.
Espérese, cuénteme. Es que contigo, contigo me dan ganas de hacer cositas
nuevas. Pero si no quiere, entonces no hacemos nada.
No, no, no. Ay, sí, sí, sí. Si quiero, vengo, vengo. Sí, si quiero.
Sí, venga.
Venga, pues.
Venga, aprovechemos el ratico que nos queda así, como nadie va a venir.
Aprovechamos a ver cómo levantamos otra vez a mi Robert, ¿sí? Venga.
Sí, sí.
Venga.
Venga.
No, señora.
Ah, ¿y Roberto?
Perdón, ¿el muchacho de las alarmas aún está trabajando?
Sí, yo lo vi por ahí, andaba por ahí. No sé exactamente dónde está.
Ay, ay, ay, Rosita.
Ay, otra vez empecé a sentir mal.
Ay, ¿en serio? ¿Qué ha pasado? Ay, sí, es como un dolor de cabeza.
Vete, hágame un favor.
Váyase a la droguería, aquí está la plata.
Y, ay, mire, acá está todo.
Y acá está todo listado para que me traiga esto, ¿sí?
Ya, ya.
Ay, necesito más emoción. ¿Más?
Algo más fuerte, sí.
Pero si ya di todo lo que podías.
¿Tú? Sí.
Ay, no, no puede ser.
Si yo tenía otra fantasía en mente.
Una que me puede complacer un hombre, de verdad.
Ah, ¿sí? Sí.
¿Cuál es esa fantasía, ah?
¿Cuál es esa fantasía, mi amor?
Ay, me encanta que me llueva con... Ay, espérate. Ya sé.
¿Qué? Espérate un momentito.
¿Qué tal si jugamos? A ver.
¿Al amante anónimo? ¿Al amante anónimo?
¿Así?
Quieto. Eres terrible, pero me enciendo las ganas. Y a mí me encanta.
Eso sí.
¿Y aquí qué está pasando?
la acetaminofén?
No, es que aquí no hay acetaminofén, señora. ¿Cómo que no, Rosita? Si fue lo
primero que le pedí.
Por favor, Rosita, no, no, no. Váyase ya para la droguería y me lo trae, ¿sí?
Pero es que tengo que hacer un montón de cosas, señora. Si quiere, yo se lo pido
por teléfono. No, por teléfono no. No me discuta, mamita.
Mira, me estoy sintiendo mal, con fiebre, maluca.
Vaya, vaya.
Váyase ya. Pero es que... Rosita, venga.
Váyase y me lo trae. Y además le recomiendo que no vaya a la droguería de
la esquina porque... No, al centro comercial porque son de mejor calidad.
No, no, no.
Señora...
¿Aló,
patrón?
Patrón, es que lo llamó porque imagínese que la patrona está muy enferma.
¿Pero enferma cómo?
No sé, no sé. Me pidió un montón de medicinas que se sentía mal y a estanza
de rato todo el día en el cuarto.
Ay, Rosita, eso debe ser que tiene una gripa y ya.
No, no, no, no, no. Mire, sinceramente, no sé. Ella se estaba quejando que algo
tenía en los senos. Y mire, acá entre nos, yo se los vi esta mañana y los
tenía caídos.
¿Cómo así?
¿Caídos cómo?
Mucho, mucho, muchísimo.
Mejor dicho, doctor, yo y usted me venía ya mismo a esta casa a ver qué es lo que
está pasando con esa señora.
¿Qué dices? Yo estoy bien. Es que yo no sé, Rosita. ¿Por qué le digo? No, no,
no. A ver, a ver, a ver. Por Dios.
Yo creo que... Cuidado. ¿Ves? Te vas a caer. Lo mejor es que te hagas un
chequeo general, porque con tanta medicina que tomaste, la cosa puede ser
muy grave. Sí, yo la veo como maldita. Por eso, ya ve esto, doña María.
Rosita, hazle una cosa ligera para cuando volvamos. Bueno, sí, pero... ¿Ya?
No, para cuando volvamos. Estoy diciendo una sopita, cualquier cosa. Vamos,
vamos. ¿Y qué sopita, doctor?
¡Ay, usted sabe! ¡Usted es la que cocina! ¡Adiós!
¡Vamos, vamos ya!
Aquí al lado de mi consultorio nos atienden.
¡Lo sabía, maldito mentiroso! ¡Lo sabía!
¿Por qué no me dice la verdad?
Rosita, ya, déjame en paz. Déjame en paz, Rosita. ¿Por qué déjame en paz?
¿Usted por qué no me explica qué estaba haciendo en la habitación de la patrona?
¿Patrona? ¿Por qué patrona? Porque si no sabe qué hablar, ¿no? ¿Y si no sabe qué
decir? Pues yo cuando llegué de la farmacia, papacito, vi que la ventana
estaba muy cerradita y que usted no estaba trabajando con nosotros. ¿Qué
estaban haciendo, ah?
Claro, entonces va y le hace a ella lo que viene a hacerme a mí.
Grosso, es que todos son iguales. Es rojo.
¿Qué le pasa?
Tranquilízate, oye. Deja la locura. ¿Cuál locura? Entonces ve, mire lo que
encontré. Eso no es mío, eso no es mío. Ay, ¿de quién es entonces? Y con esto me
ahorró.
Rosita, ya. Deja de estar metiendo tiraje en la cabeza, ¿sí?
Ya. Un besito, ve.
Un golpecito, Nico. No, no, no.
Mire, mire, mire. Suélteme.
Ay, no, suélteme. Ya.
Ya. Suélteme.
Chao.
Me dijo que estaba perfecta.
Y por favor, Rosita, una recomendación. No se ponga a andar llamando a Fernando
Paraguay.
Bueno, me alegra que esté bien, señora.
¿Y usted qué tiene?
Ay, mija, ¿le pasa algo? No, no me toques.
Rosita.
¿Qué fue lo que le pasó?
Cuénteme, mami, yo le puedo ayudar, dígame.
Cuénteme. No se preocupe que todo tiene solución, Rosita,
pero cuénteme qué fue lo que le pasó.
Rosita, hágame el favor y me explica inmediatamente qué hace esto aquí.
Esta es la máscara de la loca. No, Dios mío.
Esta es la máscara de ese ladrón que estuvo la otra noche. Cuénteme quién es.
No, no, no era ningún ladrón.
Es el de Roberto.
¿Roberto? Sí, Roberto, Roberto.
Roberto es mi novio. Yo me invité a irme de robo para meterlo a trabajar acá,
para estar con él. Y usted me lo está quitando. ¿Yo?
No le va a decir a nadie nada.
Mire, Rosita, usted no me quiere ver a mí como su enemiga.
Mucho menos por un tipo que no vale la pena, Rosita.
Por favor, mire, dése cuenta que lo único que hizo él fue odiar. Ay, no.
Ahora me va a decir que usted no sabía que yo era la novia. Él nunca le dijo
nada. No, pero yo me imagino que usted tampoco sabía que él era casado.
No, no, no.
Sí, Rosita.
Fuimos víctimas de ese trubón.
Y es él el que va a tener que pagar por lo que nos hizo.
Es un mentiroso.
Mentiroso.
El sistema de
seguridad ya quedó activado.
Los sensores de la entrada y los de toda la casa también están activados.
Qué bueno. Entonces eso quiere decir que estamos bien seguras.
Seguras y protegidas contra todo entrose.
Lo único que hace falta es que asigne los códigos para operar el sistema.
Ah, qué bueno. ¿Eso es todo?
Eso es todo, mami.
Entonces, espérenme aquí. Yo voy por la chequera para pagarle todo.
¿Quiere que la acompañe?
No, no hace falta.
¡Robert! Venga, Roberto, venga.
¡Ay, venga!
Venga, que es que yo quería...
Pues pedirle disculpas por haberle dicho las cosas que le dije y por haber dudado
de usted, papi. ¿Dónde, Rosita? Tú sabes muy bien que a mí no me gustan las
mujeres celosas. Ay, yo sé que sí, yo sé, yo sé eso, pero pues estoy igual.
Por eso justamente quiero compensarlo así con un ratico bien rico y además
darle una despedida como se lo merece, papacito, ¿sí? Una despedida.
Sí, es que imagínese que pues me toca volver al pueblo, imagínese. Y entonces,
ay, quién, todavía no.
Y además, bueno, le renunciaría a doña María Estela.
Después quería aprovechar y no irme así toda bravita con usted, ¿sí?
Ah, ¿así? ¿Entonces qué?
No se diga más.
Yo paso ahorita de regreso, que tengo unas horitas libres para poder estar.
Sí, sí, sí. No, no, no, pero ¿sabe qué? No, no, ahorita no. Más bien en la
noche, póngase un casquito, vuelve más bien, ¿sí? Porque es que yo lo quiero
así toda la faena, toda la nochecita hasta el amanecer. Aquí estaré esta
noche para esperarte, mi reina. Eso sí.
Póngase la pijamita de la doctora.
Bueno, está bien.
Bueno. Ya va, ya va, ya va.
¿Un cheque, un cheque? Vea, yo le tengo su cheque más tarde.
Chao, chao, váyase.
¡Hijo mío!
¿Y usted por qué se demora tanto? Ya, ya, mi amor, ya.
Ahora sí vamos a dar los gustos.
Venga, pero espere, espere. ¿Quitas esto?
Que yo tengo algo preparado para esta noche, ¿sí?
Espérese, espérese un poquito.
Ay,
sí, ¿sabe por qué? Porque quiero que esta noche sea el gran golpe.
¿Sí? ¿Sí? ¿Sí? ¿Sí?
¿Sí? ¿Sí?
¿Sí? ¿Sí?
¿Sí?
¿Qué es eso, mi amor? ¿Esta noche no andas conmigo?
Ok, mi amor.
Ahora sí, mi amorcito. Y ahora... Y ahora lo quiero ver como todo un ladrón.
Un ladrón. Como un ladrón, papacito, ¿sí?
Gracias, mi amor.
Hijo.
¿Qué te ha pasado?
¿Cómo así?
¿Pero esto qué es?
Miren ustedes lo que hicieron con ese cuentito de la alarma.
Ustedes dos saben muy bien lo que querían. Las dos me querían adentro. Ya,
ya, ya. Suficiente, señores.
Llévenselo, por favor. Llévenlo. Don Fernando. ¿Qué pasa? Escúcheme,
escúcheme. Usted no conoce... ¡No, señor! ¡No, señor! ¡No, señor!
¡No, señor! ¡No, señor! ¡No, señor! ¡No, señor!
¡No, señor!
¡No, señor!
¡No,
señor!
Porque según tú, ¿qué? ¿Vivo en un mundo de silicona o qué, capitana? Muchas
gracias, capitana, por venir apenas la llamé. Eres muy amable.
Solo estoy cumpliendo con mi deber.
Nos vemos en consulta.
Sí, porque tenemos que definir lo que vamos a hacer aquí, pero también acá,
¿no? La colita, la colita, yo veré esa colita. Muchas gracias.
Nos vemos en consulta. En consulta nos vemos. Adiós.
Eso sí, eso.
Lo voy a dejar, pero divino.
Oye, ¿qué pasa?
Oye, no vas a pelear con él. Es mi paciente, por Dios. ¿Qué estás pensando
tú?
¿Qué atrevido?
¿Atrevido por qué?
Es la capitana de mi paciente. ¿Qué pasa con ustedes? Por Dios.
y si un día en la descuida simplemente se apaga la vida con su
camino
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