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Yo te amaba.
¿Dumérica? ¿Dumérica?
¿Tú eres... ...Máximo Langer?
Sí, ese soy yo. ¿Quién eres tú?
El que te va a hacer pagar por todo lo que le hiciste a Doménica. ¿Ah, sí?
¡No, Luis Fernando, basta!
¡Deténganse! ¿O sea que vas a defender a ese tipejo?
¿Cómo se le ocurre golpear a ese desgraciado?
Mejor deberíamos estar allí con mi niña apoyándola.
Confío en que Doménica va a saber manejar la situación.
¿En serio vas a defender a este tipejo? No puedo explicarte porque no me dejas
hablar. ¿Hablar qué?
¿Explicarme qué?
Con lo que vi me basta. No le levantes la voz. ¡Cállate! ¡Dominique es mi
mujer! Luis Fernando, no le digas eso. ¡No mereces que le digas! ¡Tú no pudiste
haberme olvidado tan pronto! ¡No, por supuesto que no te olvidé, Mac!
¿Juraste amarme para siempre? ¡Sí, sí, lo hice!
¡En algún momento lo hice!
¡Suéltame! ¡Sálmate, que no me vale la pena! ¡No me toques más las cosas!
¡Mi niña no aceptó que Max pagara para que la soltaran! ¡Él lo hizo solo!
Oye, que tú sacaste a Domínica de la cárcel.
Ay, pensé que por eso peleaban.
Sí, lo haría mil veces.
Fernando, por favor, escúchame.
Trata de escucharme.
Es que no estás entrando en razón.
No, por favor, detente. No, no, no. No hay que dejarlo ir así.
¡Fernando! ¡Fernando!
¡Aclararle! Déjalo, está demasiado enojado, no va a entrar en razón.
Y a ti tampoco, ya no quiero escucharte. Todavía tengo muchas cosas importantes
que decirte. Pues dímela, Sabi. Lo que quieras decirle a Doménica, yo lo quiero
juzgar.
Perdóname por haber abierto la bocota de más.
Pero yo pensé que Luis Fernando ya sabía que este infeliz había aparecido y que
hasta había pagado para sacarte de la cárcel. No, no, es que ni tiempo de
explicarle nada.
En cuanto vio a Max, lo reconoció, se le fue encima. Yo intenté detener una pelea
diciéndole que no era necesario que le explicara nada a Max y Luis Fernando
todo lo malinterpretó. Tú jamás hubieras aceptado eso, mi niña.
¿Pero viste que celoso se puso?
Y además, con todo lo que malinterpretó, obvio yo quedé malparada.
Tienes que hablar con el doctor.
Te va a escuchar.
Ahorita no va a escuchar nada.
Debe estar imaginándose mil cosas.
Entonces no lo dejes pensar tanto.
Alcánzalo para explicarle.
Primero quiero que Max se vaya de aquí.
Y yo también necesito calmarme porque así no puedo hablar con nadie.
¿Qué tanto le estará diciendo ese mapacha a don Andrés?
¿Lo que hubo entre Doménica y tú?
Ya no existe.
¿Entiendes?
Y si llegaste a conocerla bien, debes saber que si está olvidando todo lo que
sufrió por tu culpa, no es precisamente para volver contigo. Si se refiere al
tipo que estaba aquí, yo no creo que sea amor. Para mí eso es buscar consuelo.
Dominica no buscó nada.
Y Luis Fernando le está ayudando a sanar.
Y se ha portado como un hombre, cosa que tú jamás vas a hacer.
Y todo el daño material que hiciste podrás repararlo, si Doménica lo
permite. Pero nada más.
Bueno, nada más le pido que pase mi mensaje, por favor.
De acuerdo.
Pero eso no implica que tengas el derecho para esperar una respuesta.
Yo solamente estoy preocupado por ella. Estoy consciente de su situación
financiera y yo puedo hacer un alivio en este momento.
¿Cuál alivio?
En todo caso, solo estás devolviendo ese dinero.
Pero es de Doménica.
¿Y si necesita más?
Yo sé todo lo que está atravesando en este momento y por algo llegué ahorita,
de vuelta a su vida. Si estás sugiriendo que llegaste a tiempo para salvarla,
estás muy equivocado.
Dios manda milagros, pero el diablo siempre está presente para atentar en el
momento oportuno.
¡Lárgate!
¡Y no vuelvas a molestar a Doménica!
Blanquita, ¿puedes venir un momento, por favor? ¿Sí?
Ya casi es la hora de tu salida, ¿no?
Sí, pero con su marido a veces no hay horarios.
Ay, eso va a cambiar ahora que yo esté aquí de planta.
Blanquita, te quiero pedir un favor muy especial.
Dígame. Este es un documento personal.
Guárdalo bien, con mucha discreción. Ni mi marido puede saber que tú lo tienes,
¿eh?
Entendido. ¿Y te puedes ir?
A la hora que tú quieras. Yo autorizo tu salida.
Gracias, señora Fontanta.
Ay, qué suerte que lo encontré.
Justo iba a agradecerle que haya aceptado el plan para que Domenica
pudiera salir en libertad.
Bueno, no es lo que yo hubiera hecho.
Pero necesitaba recuperar algo de lo mucho que nos hizo perder Doménica. No
sé. Y quiero pedirte un favor.
Que trates de convencer a Luis Fernando de que tu prima no es una buena persona.
No, por favor.
No me haga declarar en contra de Doménica.
Yo sé que ella es muy difícil de defender, pero... Bueno, entiendo que no
quieras hablar mal de ella después de todo de tu prima.
Claro. Pero no sé por qué sospecho que tú tuviste algo que ver.
En que ella aceptara pagar la indemnización.
Lo que no entiendo es cómo le hizo para pagar.
Porque Luis Fernando me dijo que ella ya no tenía dinero. Y eso es cierto.
Por eso tuvo que aceptar que Max Langer pagara ese dinero.
El que fuese prometido.
¿El que la dejó plantada?
¿El tipo que la plantó en el altar?
Ese imbécil.
Si ya era demasiado verlo abrazando a Doménica, pero que ella evitara que yo
lo moliera a golpes, eso sí me desquició.
Y lo peor fue enterarme por Nicolasa que ese infeliz pagó por su libertad.
Lo siento mucho, hermano.
Entiendo que estés dolido y celoso. Yo le ofrecí vender la hacienda para
ponerla en libertad y ella se negó. Pero sí aceptó el dinero de Max Langer.
¿Y tú qué querías devolverle el dinero a Doménica?
¿Sigues pensando en hacerlo? Porque tu mamá iba a ir a cobrarlo. Mira, si no lo
iba a hacer antes, ahora menos.
Mira, yo creo que lo mejor por ahora es no aceptar lo que le den.
Y me imagino que ni pudiste hablar con Doménica sobre su propuesta de aceptar
cederle las tierras del norte de la laguna. Pues yo lo busqué para
explicarle los motivos por los cuales es inaceptable hacerlo.
Hermano, ¿ibas a ir a hablar con ella de frente, de buena fe?
No digo que esté mal.
Pero eso se hace con una persona con quien confías al 100%. ¿A qué te
refieres?
A veces pensar mal ayuda, hermano.
Tengo que ser sincero.
Imagínate por un segundo que Doménica volviera con ese tipo.
Hay que considerar todas las posibilidades.
Y dadas las circunstancias, hay que dudar hasta de nuestra sombra.
Le parece extrañísimo que Max Langer haya regresado justo en este momento.
Yo no quiero pensar que mi prima haya estado comunicándose con él durante este
tiempo, pero es que que regrese justo para solucionarle este problema.
No, y después de lo que le hizo, debería odiarlo.
Es que mi prima y Max tuvieron una relación muy pasional.
Y pasara lo que pasara, mi prima perdía la cabeza por... Ay, no, perdón. No, es
que no debería estar contándole esto. Luis Fernando es el novio de Doménica.
Pero tú me puedes decir lo que sea.
Dímelo.
Dime. Mi prima perdió la cabeza por ese sinvergüenza.
Y ahora que regresó en plan de héroe... ¿Pero crees que todavía lo siga
queriendo? No sé.
Pero sí me preocupa.
La relación entre ellos siempre fue muy fuerte.
Y Doménica al final está con quien le conviene.
Y ahorita Max tiene muchísimo dinero.
Así que temo que... ¿Qué?
Que Doménica pueda dejar al ex hermano.
¿Qué tanto escribes, abuelo?
Aquí.
Las mando en un papel mis memorias.
Aunque tuvieras tantas cosas bonitas que contar.
Tú nunca me vas a perdonar, ¿verdad, mija? Ya te dije que yo no tengo nada
que perdonarte.
Pero la verdad no estoy contenta.
Eso que hiciste con Pedro hace años lo estamos pagando todos ahora.
¿Ya te dijeron que el campo frijol se moló por años?
Sí. Me lo dijo Luis Fernando.
Pues en lugar de andar escribiendo quién sabe qué, ponte a pensar qué vamos a
hacer. Pues yo confío en Luis Fernando para resolver lo que venga.
Pues sin dinero es como confiar que el frijol reviva.
Pues sí.
Pero la verdad ahorita no se me ocurre nada, nada que hacer.
Yo tengo una oferta en el centro social.
Voy a ver si mañana me dan la chamba.
Tú piensa dónde nos vamos a ir, porque con tantas deudas es seguro que venden
la hacienda.
Que quede claro que el monto asignado como indemnización será transferido en
su presencia e íntegramente a la cuenta que usted nos pidió.
¿Y se sabe algo sobre la persona que pagó?
No, yo no lo vi.
¿Usted lo vio, Blanquita?
Sí, pero ¿qué necesita saber?
Pues, no sé, si dijo algo cuando pagó, porque a mí su nombre no me suena.
Casi no pronunció palabra. Lo que sí es que estaba muy ansioso por saber si la
liberación de la señorita Montero sería inmediata.
¿No dijo de parte de quién venía? No, pero debe ser alguien que aprecia mucho
a la señorita Montero.
Porque ella no tenía para pagar esa gran cantidad y de pronto llega alguien con
todo este dinero.
Que tu gente encuentre a ese tipo y me avisas luego, luego.
Una disculpa, voy a atender un asunto importante.
No, pues una disculpa por estar cuidando las redes cuando tenía que estar al
tanto del buey ese que desapareció. No, era tu dicharracho, si mejor dinos a qué
viniste.
Pues quiero saber cómo vamos a manejar las cosas ahora que no traemos lana.
¿Cuál es la urgencia? Pues traigo una lista de necesidades urgentes.
Pero pues, como andamos, yo creo que no lo vamos a poder solucionar como cuando
parecíamos mata de la abundancia.
Es cierto que muchas cosas van a cambiar de ahora en adelante.
Y no sé por cuánto tiempo.
Oye, con todo esto que está pasando...
¿La hacienda sigue siendo importante para usted?
¿O se piensa devolver para Puebla?
Y pues se lo estoy diciendo porque yo sé que la hacienda no es un negocio grande
para usted.
Y yo no sé si quiere destapar uno hoy aquí para tapar uno allá.
Y perdón que se lo diga así a la cara, pero es importante que nosotros los que
trabajamos por usted saber dónde estamos parados porque es muy fea la incertidad.
Se dice incertidumbre.
Y yo confío en que vale la pena seguir apostando por esta hacienda.
¿Dónde se va a quedar aquí en la hacienda? ¿No se va para Puebla?
Aquí me voy a quedar.
Aquí es donde yo veo mi futuro.
Yo todavía tengo esperanza en la ley y en que ganemos el crédito contra
Gilberto.
Usted ya sabe que me dice qué hacer y yo lo hago.
Y hasta quiero aprender más rápido.
Espero que pase lo que pase.
Manténgase esa actitud.
¿Y va a hablar con los trabajadores?
Sí, sí, por supuesto que voy a hablar con ellos.
Pero hasta que tenga un plan sobre cómo vamos a hacer las cosas.
Ah, pues...
¿A trabajar todos?
Antes tengo que ir a hablar con Luis Fernando.
Genaro, tú no te vayas.
Tenemos que hablar sobre los gastos urgentes de la hacienda. Ven, siéntate.
Le tenemos que administrar cada centavo.
Siéntate.
Y te apareciste cuando todo estaba por venir hacia abajo.
Y la suerte estuvo de mi lado cuando a mí te trajo.
Contigo me sonrió.
Se me quitó lo triste.
Cuando te vi me viste.
Y desde entonces te volviste lo mejor. ¿Y qué me pasó?
Y ahí estabas tú.
Y aquí estás.
y no es casualidad que el mundo sea tan grande pero nos juntó.
Y ahí estabas tú y eso me salvó y ya no pido más, eres
mi luz, mi paso, mi más grande amor.
Y ahí estabas tú y aquí estaba yo y no es casualidad que el
mundo sea tan grande pero nos juntó.
Ahí estás tú y esto me salvó y ya no pido más, eres mi luz, mi paz,
tú mi más grande amor.
Y ahora aquí estoy yo, listo para cuidarte siempre el corazón.
Ya te dije que no te quiero ver en mi casa.
Señora, es importante que hable con Luis Fernando.
¿Para qué?
¿Para contarle quién pagó tu salida de la cárcel?
Agradecele a tu prometido o novio o lo que sea.
Dile que ya cobré el dinero que pagó por tu libertad.
Yo no le pedí que lo hiciera.
No me importa.
Pero yo le voy a contar a Luis Fernando.
Para que no vengas tú a endulzarle el oído con tu versión acerca de la...
Súbita aparición de Max Langer.
No se te ocurra.
Lárgate ahora mismo o le hablo a los trabajadores para que te saquen.
Háblele también a Luis Fernando para ver si él también quiere que me saque de
aquí.
¡Pánfilo!
Ayúdame a que esta mujer se vaya.
Eres una delincuente.
Ya me contó Luis Fernando.
Que congelaron tus cuentas porque desviaste el dinero de tus socios para
dárselo a tu prometido, a ese que supuestamente tanto odiaba.
Vete con él, que sean felices y que la vida te lleve donde tú mereces.
Pero a mi hijo no lo vas a arrastrar.
No lo vas a arrastrar.
Pánfilo.
Señorita, por favor, retírese.
¿Qué pasó, mijo?
¿Vienes a que te den más consejos de la vida?
No, pa.
Lo que quiero es que me expliques una cosa de matemáticas.
¿Y por qué no te explicó la maestra?
La señora Fuenzanta no nos hizo mucho caso.
Andaba a revisa y reviso los papeles.
Es que no tengo mucho tiempo.
Dile a tu mamá que te ayude.
¿Me ayudas con unas restas?
Sí, te ayudo.
Nada más déjame hablar con tu papá de unas cuentas. Vete para la casa, ahorita
te alcanzo.
¿Y ahora? ¿De qué cuentas quieres hablar?
Que ya no tengo dinero para los gastos del restaurante y todavía falta para la
quincena. ¿Qué haces con el dinero?
No, Gabriel, ¿qué haces tú?
Yo pensé que era un decir que le regalabas toda esa comida para la
inauguración a Kiarita.
Y hasta el día de hoy no me has dado lo que costó.
¿De verdad fue gratis? Sí, sí, fue gratis. Yo te dije que no te metas en
mis asuntos. Yo sé en qué me gasto la gana. ¡Le regalas unas flores
espectaculares! ¡Le pagas la comida a medio pueblo!
¿Qué traes con Kiara, Gabriel?
A mí no me importa si te molestas, pero yo no iba a aceptar que esa mujer
entrara aquí a mi casa a contarte mentiras después de que aceptó dinero de
su ex prometido.
Yo ya sabía que Max Langer había regresado y que
ayudó a Doménica.
¿Y qué piensas de eso?
No es lo que yo pienso, mamá.
Es lo que yo siento.
Espero que entiendas que lo que ella hizo no tiene justificación.
Yo le recomendé a Luis Fernando ser cauto y no involucrarse con Doménica en
cuanto a negocios.
Corazón de por medio o no.
Y así tiene que ser.
Aunque lo que yo siento por ella no va a cambiar.
Bueno, por lo menos tú ya te estás dando cuenta de que esa mujer es indefendible.
Y por favor, insístele a tu amigo hasta que lo entienda.
Lo mejor es dejarlo respirar, yo creo que él puede solo.
Además, no voy a estar aquí un par de días.
¿Y eso?
Tengo unos asuntos pendientes y de pasada iré a Puebla para averiguar más
sobre ese anillo que nos ayudará a encontrar al que mató a su nieto. Ay, mi
nieto.
Todo hubiera sido tan distinto si mi nieto y mi nuera vivieran.
Pero en cambio, estamos hundidos en deudas y problemas y todo porque es
lo único que deja a Doménica Montero a su paso.
De paso que te fijes en la dama y en cómo se gasta. Por lo menos sirves para
algo. Lo que no se vale es que ofendas a Kiarita.
Y encima la vas a defender. ¿Cómo si hubiera de qué?
Estás con tus celos estúpidos con esa pobre muchacha a la primera que le
ofreció su amistad fue a ti.
Y si yo la trato es porque tú la tratas. Que soy el primero en estar criticando a
la bola de chachalacas que tienes como amigas. Esta por lo menos es de otro
nivel. A ver si se te pega algo, algo de pinura. Sería bueno para todos. Porque
eso sí, somos ricos, pero somos rancheros.
Y yo siempre he dicho que estamos pa' más.
Ya, Gabriel, perdón, ¿sí? No,
ya, papá.
¿Qué pasó, mi gente?
Llegamos en mal momento.
No, no, pues, santa.
Gabriel me estaba aclarando unas cosas.
Sí, pues, más bien parecía que te estaba regañando, Herminia.
Cuéntales, gorrito, ¿cómo te iría a ti si me hablaras en ese tono? Ay, ya no
deslata, mujer.
Ay, compadre, ¿te sigo lo de siempre o qué? Sí, pero doble.
Ay, pásale, cuéntame, santa. Porque fue un día muy difícil.
Pasaron mil cosas.
Ay, cuenta, pues.
No chisme, nomás es curiosidad.
Ah, pues, que el caso de Doménica Montero y el doctor Jiménez.
No dio un giro, sino una vuelta de esas como de trompo chillador.
Cuéntales, gordo.
Pues en pocas palabras soltamos a Doménica Montero. A cambio de una
indemnización para la señora Mercedes por el daño de sus tierras.
Pues resulta que el que pagó toda esa nota fue el que la dejó plantada en el
altar. No. Porque resulta que Doménica Montero no tiene ni un quinto.
Maestra Jovita, buenas noches.
Disculpe por molestar a Doménica, pero por acá ya se corrió la noticia de que
congelaron sus cuentas.
Gilberto León salió en todos los medios de todos lados hablando del juez. Era de
esperarse.
Pensaba llamarte después para tranquilizarte.
Y lo que pasa es que el orfanato se sostiene con mis cuentas personales.
Yo lo decía porque tenemos encima el pago anual de los seguros de la
propiedad y también los gastos médicos de los pequeños.
A mis niños no les va a faltar nada y ya estoy haciendo todo lo necesario.
Por favor, ayúdame a ser discreta.
Sí, claro, no se preocupe.
Aunque los más grandecitos ya se enteraron de todo por las noticias del
Internet. Voy a organizar una videollamada para hablar con todos
ellos.
Y por favor, avísales que no los voy a dejar desamparados por nada.
Muchas gracias, Domenica, de verdad.
¿Cómo te fue con el encargo que te di, Silvi?
Pues digamos que me costó más de lo que esperaba, ¿eh?
¿Cómo? ¿No te alcanzó con lo que te di? O sea, sí, pero tuve que ponerle un
poquito de más inversión y de tiempo, pero al final resultó bastante
satisfactorio. Le encargo.
¿Y tú? ¿Cómo va?
Bueno, de entrada necesito que regreses.
Ay, no, ¿eh, Kiki? Yo te dije que me iba a quedar por lo menos una semana.
No, no, escúchame bien.
Max regresó y necesito darle un empujón a la separación de Luis Fernando y
Doménica.
Ya no pasé a Puebla porque mi apuro era regresar para ver cómo sacarte de la
cárcel. Pero nunca me imaginé que Max reaparecería.
Estoy muy sacada de onda.
Y no es para menos.
Lo que sí es que esa versión que te contó que lo extorsionaban, hay que
investigarla. Buscar si hay denuncias. No me interesa, Ernesto, de verdad.
Aunque eso sea verdad, lo que Max hizo es algo imperdonable.
Y tengo mucho a verlo.
No quiero tenerlo cerca.
¿Está en Santa Teresa o dónde?
No sé y no quiero saberlo.
Desde mi punto de vista es mejor saber dónde está el enemigo.
Y conociendo las intenciones de Max, yo indagaría para ver si solamente es un
estafador o hay algo más turbio detrás de todo ese dinero con el que regresó.
¡Pero si desde ayer te mandé la foto!
¿Cómo es posible que no hayas dado con ese tipo? ¿Pues qué está haciendo tu
gente o qué?
Te lo digo en serio, ¿me lo encuentras?
¡Ya! ¿Lo vas a correr del pueblo?
Yo sabré mi cuento, tú encuéntralo.
Lo que no entiendo es por qué la llegada de ese tal Max afecta tus planes.
Mi doctorcito está quebrado.
Y está peleado con mi potranca y espero que sea para siempre.
Y ahora en vez de tener el camino libre se me aparece ese tipo forrado de lana.
Ah, ya entendí. Y mi Doménica no tiene dinero.
Y se va a quedar.
Así que me encuentro ese sefuereño.
Porque así de rápido como apareció.
Así de rápido se convirtió en mi peor enemigo.
Qué gusto verte.
¿Estás enterada de todo lo que pasó ayer?
Eh... La verdad no sé a qué te refieres.
Aunque no lo creas, yo no he hablado con Doménica desde que Max salió, ¿verdad?
Necesito que me hables sobre Max y cómo fue su relación con Doménica.
¿Cuándo le sirve, mono, que venga enchilado?
En este pueblo hay mucho imbécil que no sabe hacer su trabajo.
Ah, pues a mí no me cuenta entre esos, padrino.
Pero si no lo puedo ayudarle, ya sabe que con usted, hasta donde tope.
Mira, acá andas de ofrecido y te la ves en la calle, mira.
Necesito que me localices a este tipo y si lo ves, me dices dónde está.
Sí, yo se lo encuentro.
Pero dígame, ¿cuál es el interés?
Ah, pues es una piedra en el zapato para mi patrona y lo quiero tener bien
checadito. Pues cuente conmigo. Mira, ese vato ya lo tengo aquí.
Se lo voy a encontrar.
Y una palabra de esto, ¿estamos?
¿Me encontró?
Sí, padre.
Yo podría contarte muchas cosas, pero no me parece correcto.
¿Por qué no le preguntas a Doménica?
Necesito saber si estoy equivocado o no.
Es que no sé cómo interpretar lo que vi ayer cuando fui a buscar a Doménica y...
solo puedo recurrir a ti.
Ya, pero... si entiendes que me estás comprometiendo.
Yo soy prima de Domenica.
Claro. Lo siento, no debí buscarte para esto.
Fernando.
Te voy a ayudar.
Te veo muy desesperado.
Pero... por favor no le vayas a contar nada a Domenica porque yo puedo quedar
muy mal.
¿Cuento con eso?
Sí.
Yo estaba ahí cuando Max liberó a Doménica.
Y al principio ella estaba muy enojada.
Pero luego se fue calmando cuando Max le explicó por qué la abandonó.
Doménica y yo avanzamos mucho ayer revisando presupuesto.
Planteamos varias estrategias posibles, pero todas apuntan al mismo resultado.
Solo podremos sostenernos tres meses con los sueldos de los empleados y el
funcionamiento de la casa hogar.
Si no logramos descongelar mis cuentas en ese tiempo, vamos a tener que tomar
decisiones trágicas.
La apelación podría resolverse antes, pero por la forma en la que se dio el
fallo a favor de Gilberto León, yo estoy seguro que metió dinero de por medio. Yo
también dudo de la honradez de ese juez.
Esperemos que el que atienda la apelación sí sea imparcial.
No quiero preocuparlos, pero el juez que recibió la apelación está muy ligado al
fallo en nuestra contra.
Todos estos problemas son parte de la maldición de Mac. Voy a pedirle a mi
secretaria que se comunique con el detective Longoria.
Quiero que investiguen a ese desgraciado y ver si encontramos algo en su récord
criminal. Si en esta casa ya estafó a dos mujeres, no dudo que antes ya haya
hecho algo similar.
Y yo no creo que su dinero venga de criptomonedas.
Ya están entrando a la junta virtual los ejecutivos de las fábricas.
medidas urgentes que tomaremos ante la situación que estamos viviendo.
Bueno, cuando yo lo vi, fue a buscar a la policía porque el tipo es un ladrón.
Pero cuando regresé, no vi a ninguno de los dos.
¿Y dices que Max regresó a la hacienda?
Sí. Bueno, igual y se pusieron de acuerdo para hablar porque no querían la
presión de que yo llegara con la policía.
O sea que Doménica lo estaba protegiendo a él.
Bueno, eso no te lo puedo asegurar.
Lo que sí sé es que Andrés dijo que no podemos acusara a Max legalmente porque
Dominica le dio ese dinero por su propia voluntad.
Ay, perdóname.
Dominica no te había comentado nada.
Igual y se sentía avergonzada.
Digo, de todos los novios que ha tenido Dominica, con ninguno ha sido tan
espléndida y tan vulnerable como los demás.
Yo solo espero que no se equivoque y vuelva a caer en una relación tan
pasional.
Y de verdad les agradezco muchísimo su comprensión y su confianza en mi
integridad como empresaria, como persona.
Obviamente con el apoyo de mi padrino y de Ernesto estamos haciendo todo lo
posible por descongelar las cuentas.
Pero por favor ayúdenme a comunicarle a todos los empleados que estamos
enfrentando esta crisis sin hacer ningún tipo de recorte.
Cuenta con ello, Doménica.
Algunos de nosotros ya hemos hablado sobre este asunto y por supuesto que
estamos contigo y tu negra de pensar.
Así que despedir gente no es opción.
Gracias de verdad por todo su apoyo.
Estamos en contacto.
Hasta luego.
Hiciste muy bien en hacerles ver que esto no se trata de una formalidad
laboral. sino que realmente necesitan tu apoyo.
Vamos a salir de esto, empezando por disponer de los autos, la casa de
Puebla, lo que sea necesario.
Y también cuentas con mis recursos.
Para nada son tan grandes como los tuyos, pero cuenta con ellos.
Y yo no me voy a quedar atrás, ¿eh? Si tenemos que vivir debajo de un puente,
será los tres juntos, pero con Nicolás.
Yo no sé qué sería mi vida sin ustedes, sin todo su apoyo.
Es lo que corresponde.
Yo nunca enfrenté una crisis como esta con Miguel.
Pero te aseguro que como estás manejando las cosas, tu padre estaría muy
orgulloso de ti.
Gracias.
Gracias.
Gracias, gracias.
Ay, hola, Luz. ¿Cómo estás? Hola, Diana. Bien, gracias.
Domenica hizo que todos quedáramos encantados con su novio.
Y eso no había sucedido antes.
Oiga, para Doménica, Max era su alma gemela, el amor de su vida.
Y yo creo que por eso aceptó casarse con él.
¿Y tú crees que Doménica sería capaz de perdonarle a Max todo lo que le hizo?
Bueno, eso te lo debería preguntar a ti.
¿Has aceptado tantos desplantes por amor?
Sí, yo todavía siento algo por Max.
Ante eso, no hay nada que hacer.
Ay, no, no, deberías hablar con Doménica.
Digo, si estás dispuesto a dejar tu dignidad al lado por amor, yo creo que
sí, deberías saber si te ama o no.
Gracias, guiara.
Buenos días, doctor.
¿Ahora?
¿Ya ni el saludo te da o qué?
Seguro está enojado porque no me quiere meter en la cosecha de frijol arruinado.
Es eso, ya entendió que no quiero nada que ver con los Jiménez.
¿Qué es este problema, Pedro?
Que metes al doctor, a su mamá y a Prudencia en el mismo costal y pues tu
hermano no se lo merece.
Tienes que hacer las paces con él.
¿Qué pasa en tu futuro?
Para mí que Nieves está contigo nomás por interés. Y anda retebolada
sintiéndose la novia del patrón.
¿Qué? ¿No me vas a decir nada?
Sí. Que si no tienes algo mejor que estar viendo lo que hago o dejo de
hacer, Nieves.
Y opinando de algo que a mí me vale.
Yo sé que te pegó bien feo descubrir lo que te hicieron de bebé, Pedro.
Yo lo sé.
Pero lo nuestro es aparte, ¿qué no?
Deberías estar más pegado a mí y en cambio ahora parece que te molesta todo
lo que digo.
Piensa lo que quieras.
Síguele, así de plano sí me vas a perder, Pedro.
Se lo juro, Prudencio.
Dejé la carta en mero en medio de la recámara de doña Mercedes.
Y bien tempranito, ¿eh?
Vido en el rincón más retescondido, porque nomás no me contestó.
O a lo mejor, no sé, pues le valió lo que le dije.
Pues vaya usted a saber qué le dijo y cómo se lo dijo, que ni siquiera la
conmovió. También puede ser que se haya enojado más conmigo, más de lo que ella
estaba.
¿Sabes qué?
Te voy a pedir un favor.
Cuando puedas, vas y recoges esa carta, porque ya me arrepentí de haberle dicho
lo que le dije.
Ay, burro, qué sumo por abrir tu corazón.
No me atrevo a verte a los ojos porque son tan claros como el espejo de luna y
me reflejo. Y entonces veo que no estoy a tu altura.
Pero mi corazón dice tu nombre cada que late desde hace muchos años.
Conservé tu recuerdo.
mientras no estuviste. Y eres de una mujer bella y buena.
Yo no te juzgué jamás.
Al contrario, te entendí.
Y por comprender tu dolor, callé.
Lo que me digas lo tengo bien ganado.
Pero que no se te olvide que los actos de amor tienen dispensa.
Y yo nomás quiero pedirte que no me mires con odio. Y si puedes...
Te olvides de rencores que te alejan de la felicidad que mereces.
Que no me digas mi amor.
Tú y yo somos amigos, Nieves.
Y vine a pedirte una disculpa por el beso que tú me diste.
¿Qué hago, Nieves?
Uno no escoge a quién se enamora.
Nomás le llega el flechazo y ya.
Ven.
Agárralo, está limpio.
Nomás tocó mi cartera.
Luego te lo devuelvo, ya está sucio.
Esas lágrimas son porque alguien te hizo sufrir de amor.
Y si es así, no te merece, mija.
Ay, ¿tú qué vas a saber?
¿Es que no dicen que el amor tiene que ser bonito?
Pues sí, eso mismo pienso yo.
¿Entonces?
Mija, no dejes que nadie te desprecie ni que te den migajas de amor.
Tú mereces a mí mejor.
¿A qué dije?
Pues no quedamos muy bien con nuestros proveedores.
Ahora resulta que Luis Hernando no quiere deshacerse de ninguno de sus
trabajadores, pero la verdad es que no sé cómo va a poder seguir pagando
nuestro sueldo.
Y yo que tenía la ilusión de buscar a mi mujer y mi hija.
Y ahora resulta que por culpa del desgraciado de... del tipo ese que nos
fregó la siembra... Ya ni modo.
Roque, no pierdas el ánimo, ¿eh?
Ni mucho menos la intención de recuperar a tu esposa y a tu hija. Sería lo peor
que podrías hacer.
Sí.
Ahora voy a después.
Voy a seguir sacando las matas de frijol muerta con Bartol y los otros.
Buenas tardes. Buenas.
¿Qué hora es tu?
¿Qué espanto te persigue o qué? No, no.
Vengo en nombre de mi niña, Doménica.
Porque Luis Fernando malentendió algo.
Y tu amada Mercedita no la dejó pasar para explicarle.
Déjame pasar tú para hablar con el doctor.
Chavalita. ¡Rudencio!
Socio, a mí me hubiera gustado reportarme antes contigo, pero aquí no
hay internet en todos lados.
De hecho, Kiara me pasó las claves para poderme conectar.
Kiara siempre está en cooperativa. Pero bueno, me imagino que si te estará
ayudando no será a cambio de nada.
No, por supuesto que no.
Quiere a cambio todo su dinero y obviamente le di un anticipo. Le
transferí un millón de pesos para que confíe en mí y obviamente yo no confío
nada en ella.
Además está obsesionada con el doctorcito que enamoró a Domenica.
que eras muy ingenuo al creer que Doménica te iba a recibir con los brazos
abiertos después de que la abandonaras el día de su boda.
Pues es que yo no entiendo cómo pudo olvidarme tan pronto.
Mira, yo la conozco muy bien, conozco sus puntos débiles y sé cómo voy a hacer
para recuperarla. Tienes que buscarte alguien a tu altura.
¿Pasa ahora que con ayuda de quién te estás superando?
Y palabra que te ves bien chulo últimamente, ¿eh?
¿Qué?
¿Te acuerdas de que dejaste los frijoles en la estufa o qué?
Eh, algo así.
Perdón, ¿nos vemos otro día, bonita?
No permitas que esos rumores estén esparciendo.
Cercióralos a todos. Aquí no va a faltar trabajo.
Está bien, patrón. Luego te veo.
Mi amor, qué bueno que estás aquí.
Te he estado llamando, te he mandado mensajes.
Necesito explicarte y que hablemos de lo que pasó ayer.
¿Explicarme qué?
Yo vi cómo estabas con el tal Max Langer.
Y por lo que veo lo vas a perdonar, ¿no? Y a mí solo me usaste para olvidarlo.
¿Por qué me dices eso?
Si tanto lo odiaras como lo decías.
No hubieras permitido que él se acercara a ti.
Pero además lo defendiste. No, lo que quería editar es que ustedes se
pelearan. Al que estaba defendiendo es a ti.
Pues no me lo pareció.
Hablé con él por una única vez.
Claro. A él sí le das la oportunidad de hablar, pero cuando se trata de mí te
vuelves sorda y egoísta.
Mírales, Fernando.
Sí, soy una persona que se volvió desconfiada.
Y muchas veces estoy a la defensiva, pero tienes que tratar de entenderme.
Ya no puedo más, Doménica.
Ya no puedo más.
Quiero que aclaremos todo.
Quiero que me digas qué sientes por Max Langer.
Quiero la verdad.
Yo también confío en las personas equivocadas. En tu padre, en el
sinvergüenza ese que me tapó. Y no quiero que a ti te vaya a pasar lo
mismo.
Acabo de hablar con Jovita. Me dijo que recibió una transferencia a la cuenta
del orfanato de parte de Max Langer.
¿Langer?
¿Langer? No intentes decirme que me amas. No te creo. ¿Sigues enamorada de
Max? Yo amo a Luis Fernando.
Era el negocio que nos conviene a todos. Así que tú te vas a quedar con esa
mujer. Yo me quedo con la hacienda. Les amo, Max.
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