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Y ahí estabas tú, y te apareciste cuando todo estaba por venir hacia abajo.
Y la suerte estuvo de mi lado cuando a mí te trajo, contigo me
sonrió. Se me quitó lo triste, cuando te vi me viste,
y desde entonces te volviste lo mejor. ¿Y qué me pasó?
Y ahí estabas tú.
Y aquí estaba yo, y no es casualidad que el mundo sea tan grande, pero nos juntó.
Y ahí estaba tú, y eso me salvó, y ya no pido más, eres
mi luz, mi paso, mi más grande amor.
¿Qué pasa, padrino?
Hija, Gilberto ganó la demanda.
Vas a tener que pagarle.
Y además congelaron tus cuentas.
No tienes dinero.
A ver, a ver, ¿me estás diciendo que no puedo utilizar mi propio dinero?
No.
Ernesto y yo hicimos todo lo legalmente posible para ganar el juicio.
Pero algo sucio debió haber hecho ese infeliz de Gilberto para que el juez
fallara a su favor.
¿Y ahora qué es lo que corresponde hacer?
Bueno, Ernesto está a punto de meter una apelación, pero eso no va a ser fácil,
ni tampoco va a ser rápido.
Porque me temo que los abogados de Gilberto van a empantanar el proceso.
Bueno, tú vas a poder usar tus cuentas personales. Y la casa y la hacienda no
la van a poder tocar.
Ok. Sí, porque eso está desligado de tus empresas y de las fábricas.
Ok, ok. Entonces, lo que tenemos que hacer ahora es calcular cuánto tiempo
podemos sostener con esas cuentas a todos los empleados de las fábricas. Sí.
De la hacienda, pero sobre todo el orfanato, padre, ¿no?
Disculpa, ¿de qué orfanato habla?
Bueno.
Doménica fundó desde hace años una casa hogar para niños huérfanos en Puebla.
Pero desgraciadamente, por el escándalo que se armó por culpa de Max Langer,
muchos de los donadores retiraron su ayuda.
Lo siento mucho, Doménica.
¿Qué demonios haces aquí?
Vine por ti.
Vengo a pagarte todo lo que te debo.
Tenemos que hablar.
Hay que empezar por vender los artículos personales.
A mí no me importa quedarme con lo que tenga puesto.
Y la mansión de Puebla se vende ya.
Bueno, entiendo que busques una solución pronta.
Pero esa casa no se va a vender de un día para otro. Y aún hay que pagar la
indemnización que exigió Gilberto León.
Doménica, yo quiero ayudarte. Y te ofrezco vender Espejo de Luna y darte mi
parte completa.
Estás sola.
Te agradezco como si ya lo hubieras hecho.
Pero estamos hablando que solo de las fábricas tenemos 3.000 empleados.
Hablamos de millones cada mes.
Además, si paramos la producción, se nos vendrían las demandas por incumplimiento
de contratos.
Estamos en las mismas.
Pero vamos a salir adelante.
Te lo prometo.
Permiso.
Padrón, el presidente municipal le quiere comentar algo.
Esa es una idea que se me ocurrió para que usted pueda quedar libre.
Pero solo quiere decir ello en su oficina.
Me traicionaste y te quedaste con mi dinero.
¿Tienes una idea de lo que me dolió tu traición?
Cuando empecé a salir con Dománica se me salieron las cosas de las manos, tú lo
sabes. Ah, tanto que me decías que me amabas.
Y ahora ya se te olvidó que todo esto fue tu idea.
Tú lo planeaste.
Pero yo sí estaba dispuesta a ir contigo, ya que toda mi familia me
odiara. Y en cambio, me saliste con que amas a Doménica.
Pues uno no manda en el corazón, me enamoré. Lo siento, perdóname.
¿Tú crees que soy idiota?
Yo sé que no regresaste por mí.
Regresaste para estar con Doménica.
Señorita Doménica.
Usted necesita su libertad.
Y usted, doctor, el dinero que iba a ganar con su cosecha.
¿Por qué no arreglamos esto como la gente?
Y usted le da una indemnización al doctor de una cantidad que podría ser
esta.
En primer lugar, este trato no es legal.
Porque eso sería como aceptar la culpa.
Y en segundo lugar, no tenemos esta cantidad.
Y no la tendremos en mucho tiempo.
¿Cómo?
Pues que a ustedes no les sobraba la lana.
Yo acepto que te fallé.
Pero podemos terminar las cosas muy bien.
Nada más escúchame.
Mejor lárgate si no quieres que Andrés y Ernesto vayan detrás de ti por abuso de
confianza. Yo te ayudé a que tu prima quedara en ridículo enfrente de todos el
día de su boda.
Cumplí con eso. Pero te fuiste como una rata con su dinero y con el mío. Y
encima... Encima vengo a pagarte el doble de lo que me apretaste.
¿Cómo piensas hacer eso?
Tú solamente ayúdame con Domenica.
Una vez que la recupere, me caso con ella.
Y una vez que esté casado con ella te doy parte de su fortuna. Eso es todo lo
que tú quieres, ¿no?
¿Cómo sé que cuentas con ese dinero?
Puedo mostrar mis estados de cuenta.
¿Qué te parece eso?
Solamente no tengo internet.
Estamos muy cerca del restaurante de Gabriel.
Yo te paso la señal satelital.
La propuesta de Genaro es una tontería.
Yo no aceptaría ni un solo peso tuyo, y menos ahora.
Ya encontraré la manera de pagarte la renta... Olvídate de eso. No, yo ya
había pensado en no cobrarte absolutamente nada después de lo que
pasó con tu plantillo.
Por cierto, ¿ya te entregaron un informe del daño total?
Hablé con Elisa hace un rato y me comenta que es oficial.
Se encontró nitroferal en las muestras.
Y ahora ella está determinando cuánto tiempo las tierras van a estar
inservibles.
Eso nos puede beneficiar a ambos.
¿De qué manera?
Si tú aceptas que esas tierras son mías, entonces yo también puedo demandar como
afectada.
Entiéndelo, Genaro.
Este asunto se tenía que arreglar sobre la legalidad.
De modo que no haya una sola duda sobre Doménica y sobre ti mismo.
Pues como la patrona ya había aceptado un acuerdo cuando el problemita este con
el Osvaldo y con el Pedro, pues dije, pues va a aceptar otro. Ese acuerdo se
hizo cuando yo no estaba aquí.
De ahora en adelante se van a hacer las cosas como es debido.
Y ese presidente municipal, en vez de andar arreglando las cosas por debajo
del agua, tendría que estar investigando.
Pues una disculpa por querer ayudar.
La próxima vez que tengas una ocurrencia, primero vienes conmigo y me
la dices.
¿Estamos?
Estamos, licenciado.
Soy un juez.
se da cuenta de que Doménica salió libre por un trato por debajo del agua, va a
creer que mi hija es culpable. Y entonces sí, adiós investigación y
detención del verdadero responsable.
Si quieres ayudar, mejor ve a cuidar las vacas.
Ese millón de pesos que te transferí es la prueba de que puedo pagártelo todo.
Solamente necesito saber que cuento contigo. Que no se te olvide que tengo
videos nuestros de situaciones comprometedoras.
Que también te comprometen a ti.
Supongo que por eso no los has sacado a la luz, porque sigues jugando el
papelito de la primita buena.
Es el papel que me conviene.
Pues esta alianza también te conviene, Kiara.
Y supongo que al haber aceptado este millón, tenemos un acuerdo.
Yo no creo que Domenica te perdone así como así.
Primero te tiene que perdonar la humillación que le hiciste pasar y eso
está muy difícil.
Ya veré cómo le hago.
A ver a qué santo le rezo.
Pues rézale mucho.
Porque Domenica está enamorada de otra persona.
No, eso no es cierto.
Yo la conozco y no puedes olvidar a alguien que ganaste así de rápido.
Bueno, dile a tu vanidad que la realidad es otra.
¿Ya aceptó Doménica tu propuesta para quedar en libertad?
Pues fíjate que no.
Don Andrés y el doctorcito no aceptaron la propuesta, oiga.
¿Cómo?
Yo pensé que estaría tan desesperada por estar encerrada que aceptaría luego,
luego. A mí me hubiera querido.
Si don Andrés dijo que mi potranca ya no tiene dinero.
¿Qué?
¿Cómo que Doménica no tiene dinero?
Buenas.
Pedro, ¿vienes a hablar con tu hermano? No, ese ni me lo menciones, Adelaida.
Ya te dije que yo no tengo familia.
Disculpa, pero tampoco lo agarres conmigo.
Perdón.
Ya hasta la hablé bien franieve también.
¿Y ustedes dos ya son novios, novios?
La verdad es que sí.
No entiendo.
Tú hasta me dijiste que me fuera a México contigo y ni chance me diste de
intentar algo.
Yo te quiero, Pedro.
Y para mí que Nieves nomás está contigo por puro interés. Y anda retebolada
sintiéndose la novia del patrón.
Pedro.
Regresaste. No, ni de emociones, señora.
Yo nada más vine a hablar con usted.
Nos deja solos, por favor.
Te escucho.
Señora, necesito que saque de la cárcel a Doménica ya.
Yo creo que es una muy buena cantidad para que digas que el comprador del
anillo es Aurelio Martel.
Esta cantidad de dinero no es suficiente para que ponga en riesgo mi trabajo.
Y menos tratándose del anillo de compromiso de Doménica Montero.
¿Eh? Era obvio. La factura está a nombre de Max Langer.
Es justo lo que no quiero que se sepa.
Entonces... Es que no tengo más dinero.
Dime... ¿Quién te dijo que lo que quiero...
es dinero?
Por ahí hubiéramos empezado, Sebastián.
La verdad es que desde que entré a tu oficina, pues sí, sentí como mucho
calor, ¿no?
Y... Pues no sé, a veces siento como que la ropa me estorba. ¿A ti?
Sí.
Doménica es la responsable de la desgracia de nuestro campo.
Tal vez no lo hizo con sus propias manos, pero estoy segura que ella lo
planeó todo. Pues diga lo que diga, yo le creo a ella.
¿Sabes que en un principio se dijo que tú eras el culpable?
Pero yo no permití que te involucraran. Sí, pero no estamos hablando de mí.
Estamos hablando de una persona que es inocente y que usted odia de a gratis.
Bueno, yo entiendo que estés muy agradecido con ella.
Porque te indemnizó con un millón de pesos, ¿verdad? No, pues no, señora.
Yo podría ser un muerto de hambre para todos ustedes, pero no me dejo comprar.
Si estoy del lado de la señora Doménica es porque ella no llegó con cara de
buena conmigo fingiendo que no lastimaba a nadie.
Y si escondía su vida de antes, pues tampoco la hace mal a nadie y menos a
usted.
No, tampoco me la quieras vender como si fuera una santa.
No, pues santa no es, pero sí es inocente.
Y si todavía le queda algo bueno dentro de su corazón, señora, quite.
Vengo a que me aclares cómo está lo de los terrenos... No, no, no. Ahora no,
por favor.
Tengo complicaciones con Doménica Montero.
Y a Genaro pidiendo imposibles.
Pero según tú, ya se te habían acabado las complacencias con él, ¿no?
A veces es más fácil hablar que hacer.
Pues siendo así, aclárame con quién tengo que hablar yo los asuntos
importantes de este lugar.
Quiero saber si lo hablo con Genaro o contigo. Porque quiero saber quién manda
aquí.
¿San Geni?
Sí.
Te lo encontraste en el camino, iba para Santa Teresa, ¿no?
Pero pues ya ni te pregunto para qué lo quieres, porque es obvio.
Pues para ser la responsable de la denuncia de Doménica, parece ser que no
estás informada, ¿no?, de lo que está pasando.
¿No? ¿Y tendrías la amabilidad de contármelo o ya también perdí ese
derecho contigo?
Genaro le sugirió al presidente municipal que Doménica nos pague una
indemnización para poder finalizar este tema y dejarla libre.
Ay, ¿qué tiene de malo? ¿Te pareció poco el dinero o qué? ¿Qué no entiendes,
mamá?
Doménica no hizo nada malo. No tiene por qué pagar nada.
No puedo deshacerme de Genaro.
Porque los dos conocemos nuestros negocios turbios.
Perjudicarlo a él sería perjudicarnos a nosotros, ¿me entiendes? Sí, sí, ya me
sé muy bien ese cuento.
Lo que no me gusta es que siempre Genaro termina siendo el pez gordo y tú el
flaco.
Además, cada vez que se le ocurre una idea al hombre, ahí vas a seguirlo sin
decirle que a veces es un reverendo idiota.
Vaya, tú sí quieres seguir siendo su perrito faldero.
No me agobies, mujer.
Mejor, tómate un trago conmigo. No, hombre.
Si bueno y sano no das una, Cosme.
Tomado menos.
A veces me hartas, Cosme, me hartas.
Ay, buen santo de mis reproches.
Te agradezco mucho que vengas a verme, tía. Pero no era necesario que vinieras
hasta acá.
Claro que tenía que venir a verte.
Yo sé.
Que he sido muy dura contigo, pero... Pero tú eres mi hija tanto como Kiara.
Tía, yo te agradezco el cariño que siempre me has brindado.
Pero en este momento creo que es importante que las dos tengamos muy
claro que yo soy solo tu sobrina.
Andrés me contó lo que sucedió con tus cuentas y...
Y yo quería preguntarte si habías evaluado seguir adelante con el centro o
ponemos a tu disposición los recursos, obviamente. No, no, no, de ninguna
manera. Yo no voy a sacrificar ninguna de las obras sociales de la familia y
mucho menos el centro social, que ahora es tan importante para ustedes.
Sabes que cuentas conmigo siempre.
Por siempre.
Yo sé.
Y te agradezco mucho estas palabras.
Nunca pensé que hubiera una propuesta de acuerdo.
Ni siquiera he hablado con Luis Fernando.
¿Sabes de qué se trata?
No, la verdad no. Pero yo creo que eso no caminó porque Doménica sigue
encerrada. ¡Qué problema!
Yo conocí a Mercedes en otro plano.
Y la quiero mucho.
Pero como suegra sí es.
Como madrastra de cuento.
¿Y tu mamá?
¿Cómo es como suegra?
Es un ángel.
¿De verdad?
Sí. Porque está en el cielo.
Roberto, qué bárbaro. No respetas nada.
Mira, si me dices cómo es tu mamá, a lo mejor empiezo a respetar algo.
Mi mamá también es un ángel aquí en la tierra, aunque es un ángel
enfermito.
Tendrías que haberla conocido cuando todavía caminaba y cuidaba cada detalle
de su casa.
Perdóname, no quise ponerte triste.
Lo que sí es que se muere por ser suegra.
Es broma.
Pero ya en serio, invítame a un helado para congraciarte.
Con muchísimo gusto.
Mercedes, dígame que vino a retirar la denuncia.
No, vine a hablar con Cosme. Porque voy a aceptar el acuerdo que le propusieron
a esa mujer.
Para que por lo menos compense con algo de dinero el daño que nos causó.
Gracias por ayudarme a revisar las cuentas personales de Doménica.
Hay que buscar la manera de reducir estos gastos. Están terribles.
Ahora sí que la de malas está con mi niña.
Si no ganamos la apelación, todo lo que se le dé al sinvergüenza de Gilberto
León se perdería.
Y eso no es lo peor. Para cuando se descongelen las cuentas puede que
debamos más de lo que se recupere.
Dios mío.
Ahorita quiero ir a visitarla para darle ánimo.
Tranquila. Nicolás, aquí ahora nos va a hablar para ver cuándo puedes ir tú. Por
ahora, ella está con Doménica, ¿sí?
Pues esto no me deja más tranquila, fíjate.
Bueno, pues a seguir.
Vamos a seguir.
¿Sí entiendes que tu visita a la presidencia municipal entorpece toda la
situación? Todo está en tus manos. Basta con que desistas de la denuncia.
¿A ti te parece mal que yo quiera recuperar algo de todo lo que se perdió
en el campo por culpa de Doménica? Lo que no me parece es que te ensañes con
la mujer que amo.
Mira, me da igual que me juzgues. Todo esto lo estoy haciendo por tu...
Discúlpeme, Mercedes, pero no estoy de acuerdo en capturar por su cuenta.
Se supone que en este momento tendremos que estar más unidos que nunca. Si no
como familia, así como socios. Pues como socia yo estoy pensando en lo que más le
conviene a esta hacienda. En cambio Luis Fernando no quiere cobrar la
indemnización por el supuesto amor que siente por Doménica.
Por más que quisiera, es imposible que Doménica pague ese acuerdo porque ya no
tiene dinero.
¿Cómo?
A pesar de que Luis Fernando dijo que no aceptaría ese trato, Yo no me confiaría.
Ya vimos que no es capaz de enfrentarse a su mamá. Y yo entiendo que es difícil
decirle que no a una madre, pero hay que poner límites.
¿Qué tipo de apoyo vas a recibir de Luis Fernando si hacen cosas que no le gustan
a tu suegra?
Cuesta tanto trabajo entender a esa mujer.
Tampoco logro entender por qué se lleva tan bien contigo.
Ay, prima, eso es fácil.
Yo no soy su nuera.
Y mira, no quiero ser pesimista, pero dudo que te la puedas ganar.
¿Tú vas a poder vivir con eso?
Yo no voy a poder cambiar a esa mujer.
Y lamento que no pueda entender que yo de verdad quiero a su hijo.
El único que la puede hacer entrar en razón es Luis Fernando.
Sí, en eso tienes razón.
Pero yo me iría con cuidado, prima.
Porque ya vimos que la señora no solo es capaz de hacerte desplante, sino que
logró que te metieran a la cárcel.
¿Ya se acabó mi tiempo?
No.
¿Me da permiso?
Pero la señorita Montero... ha quedado libre.
Uno de sus socios la acusó de sacar dinero de la empresa y dárselo a Max
Langer. Por eso le congelaron las cuentas.
¿Y qué más pruebas quieres en contra de esa mujer?
Hasta su propio socio la demanda y las autoridades le dieron la razón.
A ver, San Genís, dile que si un juez falló en contra de esa mujer es porque
tiene pruebas.
Díselo. Es lo que debería hacer.
Pero he visto cada caso que da que pensar. Por eso la propia ley permite
una apelación.
Ese veredicto podría cambiar.
¿En serio?
Bueno, ustedes son los únicos que defienden a esa delincuente, pero yo sí
la creo capaz de haberle robado al socio.
Y entre más sabemos de ella, peor queda.
¿Y saben qué? Yo voy a localizar a ese socio y voy a pedir que me dé su versión
de los hechos.
Si haces eso o cualquier otra cosa a mis espaldas, olvídate que tienes un hijo.
Me queda claro que Mercedes no retiró su demanda.
Más bien veo que aceptó el acuerdo.
Y tan mal que hablaste de ella, ¿eh? Oye, no me está haciendo ningún favor.
Yo soy inocente.
Lo que sí me intriga es quién habrá pagado, porque mi padrino no tiene tanto
dinero.
No tiene acceso a mis cuentas personales.
Ya, ya no pienses en eso.
Vamos a mi casa, te cambias, te bañas y luego llamas a tu padrino.
Ya no se pelee con su hijo, doñita.
Si es verdad eso tan feo que dicen de la señorita Montero, pues su hijo la va a
necesitar un chorro para darle ánimos cuando se entere de toda la verdad.
A él no le interesa nada de lo que yo piense o lo que yo diga. Y como no va a
haber poder humano que lo haga cambiar de opinión, pues la que sale sobrando
aquí soy yo.
No, no, no. Y bueno, ¿qué tal que Luis Fernando tiene razón y esa Doménica
no es tan mala como dicen?
Yo no tengo ninguna duda de que esa mujer es mala.
Bueno, y si me voy lejos, a lo mejor Luis Fernando reflexiona.
Y se da cuenta de que tengo razón.
Lo primero es que te des un baño caliente. Te voy a prestar ropa para que
te cambies. ¡Doménica!
Qué gusto que ya estés fuera de la cárcel.
¿De qué hablas?
Yo fui quien pagó la fianza.
En cuanto me entera que estabas ahí, vine corriendo.
¿Cómo demonios te atreves a volver a mi vida?
Voy por la policía para que arresten a este estafador.
Déjame explicarte las cosas, por favor. ¿Qué me vas a explicar?
¿Qué me vas a explicar?
¡Me destrozaste la vida!
¡Me abandonaste, Max!
Por favor, déjame hablar. ¡Ay, en este pueblo ahora me conocen así! ¡Me hiciste
vivir la peor humillación de mi vida!
¿Qué me vas a explicar?
¡No, amiga, escúchame! ¡Por fin perdí negocios, perdí amigos!
Me congelaron mis cuentas. ¿Qué demonios te hice yo para que tú me trataras tan
mal? Mi vida, por favor, escúchame. ¿Qué vida? No me vuelvas a decir así.
Nunca. En la carta que me dejaste, explicaste todo.
Y así me abandonaste. ¿Por qué tenías que hacerlo así?
Te hubieras largado un día antes.
Evitarme esa molestia, ese dolor.
Se supone que era el día más feliz de mi vida porque... porque yo iba a ser feliz
con todas esas mentiras que tú me hiciste creer.
No lo merecías.
Ok, no me importa si ella va por la policía ahorita mismo. Yo estoy aquí,
frente a ti, dando la cara.
Tengo que responsabilizarme, pero solo necesito que me escuchen.
¿Tiene alguna instrucción especial de don Cosme para este caso, señora
Fernanda?
¿Hubo algún cambio?
¿Usted me dirá?
Su última petición fue que le diera largas al litigio entre Doménica
Montero. Y Luis Fernando Jiménez.
Como ya le dije, ahora soy la primera síndica del pueblo de Santa Teresa y me
interesa mucho conocer a fondo el asunto de esos terrenos. Mi marido me mandó
personalmente para que me hiciera cargo de eso.
Bueno, ¿qué necesitas saber?
Me gustaría conocer a fondo el expediente del caso y los títulos de
propiedad de Hacienda Espejo de Luna y la otra que se conoce como La
Abandonada.
Sí, yo hice lo que hice, sabiendo el dolor tan grande que te iba a provocar.
Pero era eso tu vida.
¿Qué demonios estás diciendo, eh?
¿Qué pretexto es ese?
Me dejaste una carta explicándome todo.
En esa carta bien dijiste que lo único que querías de mí era mi dinero.
Esta carta solamente la escribí para distraerlos a ellos.
Para que ellos creyeran que no eras importante para mí. Yo estaba siendo
víctima de un grupo delictivo, ¿sí me entiendes?
Ellos me estaban pidiendo derecho de piso. Y me pidieron tanto tiempo que se
me agotó el dinero. Por eso te pedí dinero prestado.
Pero después cuando se enteraron que me iba a casar contigo, se volvieron
completamente locos.
Me pidieron dinero, amenazaron con matarte el día de mi boda.
Tuve que huir.
Yo estaba listo para casarme contigo. Me vestí, tenía el traje puesto y fue
entonces que me interceptaron.
Cuando la policía nos agarró, yo me sentí con la libertad de venir hasta acá
y explicarte cómo sucedieron las cosas.
Doménica, yo te amo. No ha habido un solo día que yo deje de amarte. ¡Te amo!
No quiero volver a verte en mi vida, Max.
¡Doménica, por favor!
¡Doménica, escúchame! ¡Vuelve acá! ¡Espera!
¡Doménica!
Déjala en paz.
Si sigues de necio no vas a llegar a nada.
Por lo menos ya di mi primer paso.
Sé que ella me va a perdonar en algún momento porque sigue sintiendo algo por
mí y vamos a estar juntos.
No me lo tienes que rastrear en la cara, ¿eh?
Aunque ya no eres importante para mí, me sigues revolviendo el estómago cada vez
que lo dices.
Tú y yo sabemos lo importante que soy para ti.
¡Doménica! Ya estás libre.
Menos mal que la señora Mercedes me hizo caso y te sacó el bote.
¿Cómo?
¿Tú le pediste que hiciera eso?
Sí. Sí, yo le dije que si quería hacer puntos conmigo, pues, te tenía que dejar
libre.
Pues no salí porque ella haya quitado la demanda.
Porque a pesar de que soy inocente, se le paga una buena compensación por todo
el campo que se dañó.
Entonces lo hizo por dinero.
¿Esta mujer que no tiene perdón?
Pues yo no mandé a nadie a pagar esa indignización.
Pues si tú sabes que don Andrés y mi potranca no aceptaron el trato.
Pues yo no sé cómo estuvo ese asunto.
Pero la señora Mercedes vino a aceptar el trato.
Tiempo después pagaron. Por eso soltamos a tu potranca. ¿Y si no pagó don Andrés
quién pagó? Pues un changuito con un nombre muy extraño.
Más grande.
O sea, fue el imbécil que dejó plantada a mi hipotránica en el altar.
Esos son los resultados de los análisis de las plantas y del suelo.
Lamentablemente confirman una contaminación profunda en la tierra.
¿Y cuándo podemos volver a sembrar?
En tres años al menos.
Eso reserva de volver a hacer los análisis cuando el tiempo se cumpla,
¿eh?
El dictamen y el testimonio de Elisa lo podemos agregar a la demanda.
Lo lamento muchísimo.
Si quieren, puedo darles mis contactos para que puedan negociar la deuda.
Sí. Gracias, Elisa.
A lo mejor te voy a necesitar para una demanda más. Claro. Si tomo la
sugerencia de Doménica.
¿Qué sugerencia?
Por camino no me has dicho nada.
Trata de tranquilizarte, hija.
En este momento, tienes que mostrar...
Mucho aplomo frente a ese infeliz.
Yo me encargo de que ese tipo no vuelva a molestarte.
Seguramente pagó la indemnización con el dinero que te robó a ti y a Kiara.
Lo del dinero es cosa aparte. Lo que ahorita me tiene mal es que este tipo se
aparezca de la nada y me diga que me plantó para salvarme la vida.
No le hagas caso a ese Judas.
Mira. Cálmate.
Me da tranquilidad que estás en casa de tu prima.
Ni siquiera me quedé a ver, ni siquiera consiguió que lo detuviera la policía.
¡Lo dudo!
Como te dije antes, no hay nada de qué acusarlo formalmente.
Mira, por favor, cálmate, quédate ahí.
Paso por ti.
Hablamos con calma.
Sí. Te quiero, hija.
¿Don Andrés?
Ah, sí.
Oiga, yo nada más le quería comentar algo sobre la compra del pienso para las
vacas y escuchar algo de lo que dijo.
¿Qué? ¿A quién se le tiene que espantar a la patrona?
Como de todos modos te vas a enterar, mejor te lo digo.
Tu idea de indemnizar a Luis Fernando funcionó y liberaron a Doménica.
¿Cómo ves?
Ah, pues qué bueno por la patrona.
¿Y quién de ustedes pagó?
Nosotros no, por supuesto.
Pero apareció el tipo que más daño le ha hecho a Doménica.
Él pagó la indemnización.
Y por lo que hizo, le está haciendo quedar como culpable.
Ah, pues, ¿quién es ese tipo?
Su nombre es Max Langer.
El prometido que la dejó abandonada en la iglesia.
Ah, caray.
Pues usted nada más dígame qué se tiene que hacer, ¿eh?
Y oiga, no me puede contar el resto, pues, para ya no estarla regando.
No, este no se parece a este y este tampoco es este.
Y este tampoco es este.
O sea que... Doménica Montero no es la dueña de las sierras que están al norte
de la laguna.
Ay, carijo panzón.
En la que nos viniste a meter.
¿Y esos frijoles?
Me dijo mi papá que no puede darme dinero para lo del espejo de luna.
Y que no prometa lo que no tengo en mi cochinito.
Entonces nos quedamos sin ayuda.
Pero yo quise cumplirte y por eso te traje estos tres kilos.
Es para lo que me alcanzaron mis ahorros.
Pues no eres muy ahorrador que digamos, pero... Como dice mi mamá, el
intento se agradece.
Chiquillo.
Saquen, por favor, sus libretas para hacer unas sumas y unas restas a ver qué
tal andan en matemática.
¿Hacemos las cuentas con frijolito?
A ver, ¿cuál bolsa? Esta, ¿no?
Menos mal que no aceptaste la propuesta de Doménica de cederle los dineros en
litigio. Porque eso te hubiera llevado a un problema mayor.
¿Qué me quieres decir con eso?
¿Aceptaste pagarle por el uso de las tierras del norte a Doménica sin que el
juez haya determinado quién es el dueño?
¿Y eso qué tiene que ver? Es que le estarías reconociendo a Doménica que las
tierras son suyas, dando por resuelto el pleito.
Es como si aceptara de buena fe que las tierras le pertenecen a Doménica. Así
es. Le estarías entregando en bandeja de plata parte de tu hacienda a Doménica.
¿Ella te insistió en esa propuesta?
No, para nada, para nada. O sea...
Se le ocurrió en el momento y nunca me insistió.
Mira, no estoy diciendo que Doménica haya tratado de enredarte.
Pero como abogado te recomiendo que no aceptes esa propuesta a no ser que te
quieras olvidar de las tierras del norte de la laguna.
Pues igual y el juez determina que las tierras son suyas.
¿Y qué tal si son tuyas?
Como dice tu mamá y Prudencio.
¿Qué hago entonces?
Nada. No tienes que hacer nada. Deja tus sentimientos por Doménica a un lado para
que puedas tomar decisiones con la cabeza fría.
Por favor.
Si no le bastó con estafarme, con burlarse de mí, reaparece en mi vida en
un momento para pagar una fianza que me hace quedar como culpable, como si yo de
verdad hubiera quemado los campos de Luis Fernando.
Yo intenté buscar un policía, pero nadie quiso. Y además se atrevió a pedirme que
lo perdone.
Usted nada más me dice, patrona.
El que le damos esa rata por donde vino apunta a galazos. Basta, Genaro. Esto no
lo vamos a arreglar con violencia.
¿Ni siquiera una recordadita de quién lo trajo al mundo? No, Nicolasa.
Pero tampoco vamos a permitir que Max Langer se acerque.
Ve y avisa a todos.
Diles que estén atentos. Les dices que es un fuereño y les das las señas que te
di. Qué mal que ese tipo reapareció.
Pero, no sé, al menos deberías de aceptar su propuesta de devolverte el
dinero que se llevó. Por supuesto.
No voy a hacer eso, tía.
No hay dinero que pague el daño que me hizo. No quiero saber nada de él.
Yo lo que estoy diciendo es que ese dinero es tuyo, Doménica. Bueno, también
de Kiara y mío.
Y eso te daría un respiro ahora que lo necesitas tanto.
Bueno, tu tía tiene razón.
Bueno, aunque para eso tendrías que dejar a un lado tu orgullo.
Ah, no, eso sí que no.
Mi niña no se va a doblegar ante ese sinvergüenza que tanto la hizo llorar.
Ay, no, yo no lo haría, ¿eh?
Ninguna persona bien nacida da su brazo a torcer por dinero.
Gracias, Cosme. En un momento salgo para allá para cobrar la indemnización.
Hasta luego.
Ya les conseguí dinero para pagar las deudas.
¿En serio hiciste eso?
Sí, me acaba de hablar Cosme. Que Doménica siempre sí aceptó pagar la
indemnización a cambio de su libertad.
Lo que demuestra que ella de esta manera acepta su culpa. Se supone que habían
descartado esa opción.
Pues sí, pero ya ves que poco le duró su inocencia. No vas a aceptar ese dinero.
Voy a hablar con ella ahora mismo.
Yo nomás le pido a Dios que mi hijo se saque de la cabeza a esa maldita mujer.
Prima, ¿estás segura que no sientes nada por Max?
Odio es lo que siento por Max.
¿Y qué otra cosa podría sentir?
Y yo no me creo esa historia de que lo extorsionaba.
Y aunque Nicolás se quiera romantizar el orgullo, yo insisto en que reconsideres
que te devuelva tu dinero.
Y tampoco digas de esta agua no he de beber.
Igual y te sientes así porque todavía sientes algo por él.
Muy a pesar tuyo, claro.
Usted me va a disculpar, pero aquí Nicolás se tiene la razón.
La dignidad siempre es primero.
Y eso lo tengo muy claro, Genaro.
Bueno, pues, vamos a la hacienda.
Y ahí vemos cómo le devolvemos el dinero que pagó por la indemnización. Sí,
porque no quiero tener nada que ver con ese tipo. Mucho menos un tema de dinero.
Parece... Es como que está muy curioso, ¿no? Que tal Max se haya regresado justo
a la hora de pagar la indemnización.
Pues sí, a mí también me parece extraño.
Pero yo sé lo mismo que tú.
Lo que te digo es que tengas cuidado.
Porque Maxi es competencia para ti.
No como el doctor.
Domenica, no terminamos de hablar hace un momento.
Te pido... ¡Casino!
¡Padrino! ¿Dónde quedó lo que dijo de la no violencia?
Déjenme terminar de explicarles lo que pasó, por favor. ¡Lárgate, feliz!
No tienes perdón por lo que hiciste.
Déjenme hablar con él.
Esta es la única oportunidad que te voy a dar.
Por favor, déjenme hablar con él. Ponle el hielo.
Voy a estar cerca por si me necesitas. Si
me estás dando la oportunidad de escucharme es porque
lo que dije hace un momento te hizo sentido.
La poca vergüenza que tienes.
Nada más.
En cuanto supe todo lo que estabas viviendo, vine corriendo para acá.
Supe de tu crisis financiera en todos lados. Salió por los medios, por las
noticias.
Yo me acordé de todo lo que me decías de esta hacienda.
Era la hacienda de los enamorados, la de tus papás.
No pudiste haber olvidado tan rápido todo lo que vivimos juntos.
Te di todo mi corazón.
Te lo di todo, ma.
Le agradecí a la Virgen por haberme dado un hombre como tú.
Pensé que eras una bendición y... Ha sido lo peor que me ha pasado.
Te juro que yo nunca quisiera asimarte.
Pero lo hiciste.
Lo hiciste más.
Me hiciste mucho daño. Y no te lo puedo perdonar.
Yo te amaba.
¿Doménica? ¿Tú eres Máximo Langer?
Sí, ese soy yo.
¿Quién eres tú?
Y aquí estaba yo, y no es casualidad que el mundo sea tan grande, pero nos juntó.
Y ahí estabas tú, y eso me salvó, y ya no pido más, eres mi
luz, mi paz, tu mi más grande amor.
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