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Debido a la gran cantidad de pacheras que han llegado en las últimas horas,
tanto las autoridades policiales como las ONG se han visto desbordadas y nos
confirman que han comenzado a trasladar a los inmigrantes a hoteles
polideportivos de toda la isla.
La totalidad de los inmigrantes que han llegado en las últimas semanas a
Canarias no está recibiendo la más mínima asistencia jurídica, a pesar de
que la ley obliga al Estado a dársela en el plazo de 72 horas.
Y de hecho, la gran mayoría está empezando a recibir órdenes de
expulsión, si usted quisiera a un abogado, a un fiscal o a un juez.
Es una información de Julio Casas. Buenos días, Julio. Cuéntanos.
Hola, ¿qué tal, Roja? Buenos días.
La noticia es que estamos frente a la mayor llegada de pateras de los últimos
años. Esto indica que se están vulnerando los derechos de los
reclutados, ya que no están siendo asistidos por los abogados.
No se puede espumar.
¿Cómo dice?
Que no se puede fumar en el taxi, señora.
Mientras dure la carrera el taxi es mío porque lo estoy pagando.
Está prohibido.
Si no lo paga ahora mismo tendrá que bajarse.
Niño.
Niño. Tú.
Sí.
Vamos, ayúdame con esto.
No te quedes mirándome.
Pues es que no va a venir un botones a ayudarme con la maleta.
Llama a don Francisco. Ya verás cuando vea que nadie ha salido a recibirme.
Es que no me ven. Llevo media hora esperando que alguien me ayude con la
maleta.
Lo siento, no tenemos mucho personal.
Bueno, me da igual.
Exijo el libro de reclamaciones. Usted no sabe quién soy yo.
¿No sabe quién soy yo?
Soy Amparo Lamar.
Amparo Lamar.
Amparito.
Llame a don Francisco.
¿Quién es ese?
Me está tomando el pelo.
Es el dueño del hotel.
El hotel lo han comprado los rusos o los chinos, no sé. Estamos en pleno proceso
de traspaso, así que...
Bueno, deme mi habitación.
¿Tiene reserva?
Sí, ya me hace un par de días.
Me ha dicho Amparo... Lamar.
Amparo Lamar.
Amparo Lamar.
No, aquí no aparece.
Pero es igual, el hotel está prácticamente vacío. ¿Cómo que vacío?
Pero hoy es la fiesta para Dice, ¿no?
Sí, es la fiesta para Dice, pero si usted no tiene reserva no puede cenar.
A ver, ¿pero no estaba vacío?
Prácticamente vacío, le he dicho.
Lo que pasa es que ahora con los africanos... ¿Qué africanos?
Ahora con el buen tiempo llegan casi todos los días.
Y eso que no vea cómo está el mar.
Pero claro, como el hotel está medio vacío y la policía no da abasto, pues
nos los traen aquí.
403. Por la escalera grande. El ascensor no funciona.
No, no, no. De ninguna manera. He reservado la suite doré.
¿La suite doré?
Esa es muy cara. Hace mucho que nadie la pide.
La tengo que hacer limpiar.
Hágalo.
Sofía.
Hazme la suite doré.
Ahora no puedo. Estoy con la escalera.
Me da igual.
Haz lo que te digo y punto.
Esta muchacha me tiene hasta de verdad.
Va a tener que esperar.
¿Cómo dice?
Que va a tener que esperar porque no tenemos mucho personal.
Señora.
Aquí no.
Perdonad, ¿tenéis fuego?
¿No me oís que si tenéis fuego?
Hola, ¿hay alguien?
Necesito el room service y no me funciona el teléfono.
No servimos comidas a mediodía.
El minibar está vacío y no me funciona el teléfono.
Es que el hotel ha suspendido el servicio de habitaciones. No tenemos
personal.
Quiero una botella de champán bien frío.
No tenemos.
¿Cómo es posible?
Bueno, champán tengo, pero no está frío.
¿Entonces de qué sirve?
¿Le puedo poner uno en la nevera y viene a buscarlo más tarde?
No, me espero.
Mientras, pónganme en Manhattan.
Que tampoco tienen.
¿Suele venir mucha gente a la fiesta del hotel?
No.
¿Pero habéis preparado el salón como para media isla?
Nunca se sabe, pero no.
Hace años esta era la fiesta más importante, la faranula.
Una vez cantó Rocío Jurado con un vestido de lentejuelas verde precioso.
La fiesta duraba dos, tres, hasta cuatro días.
¿Seguís teniendo la piscina climatizada?
Sí, pero ahora se llama Acuachín.
Acuachín.
Ahí conocí a mi segundo marido.
Sinvergüenza.
Me acuerdo que una vez me trajeron en avión privado para la presentación de
una revista.
Con mi propia azafata, ¿eh?
En avión privado.
La prensa sigue viniendo, ¿verdad?
La prensa local.
Hoy nos ha confirmado Vulcano TV.
Vulcano TV.
Ya.
¿Sabes quién soy yo?
¡No!
Pero, ¿qué hace?
¿Qué está haciendo?
¡Oye!
¿Qué haces?
Ay, por favor.
Hay alguien aquí que... No, no, no, no, no. Ni se te ocurra, ¿eh?
¡No! ¡Por favor, no!
¡No!
Por favor.
Que alguien me ayude.
Espérate, ¿qué te pasa?
¿Eres gilipollas o qué?
¿Qué querías hacer?
¿La piscina?
¿En serio?
No entiendo.
¿Pero por qué?
Eres joven y guapo. No me toques.
Eres un niñato.
Me das igual, ¿eh?
Pero por mi madre que no vas a hacer ninguna tontería.
¿Y tú qué miras?
De verdad.
¿Cuántas veces te lo tengo que decir?
Sal ahora mismo del agua.
Que no puedes usar las instalaciones.
Ni estar en la zona de clientes.
Perdona. ¿Les está molestando?
Es que le he dicho mil veces que no puede molestar a los clientes.
Pero nada, como si no fuera con él.
A la mínima lo tengo metido otra vez en el agua.
Sal ahora mismo del agua, que tengo que volver a la cocina.
¿Dónde vas?
Que salgas ya, joder. Es que no me has oído.
No se te ocurra hacer ninguna estupidez, ¿eh?
Espera, por favor.
Oye tú, que te estoy hablando.
¿Qué quieres? ¿Por qué me sigues?
¿A dónde vas?
¿Tienes alguna enfermedad?
¿O es que te ha dejado una novia?
¿Es eso? ¿Te ha dejado una novia o un novio? ¿Qué coño dices?
Es que quiero saber por qué. Es así que mío.
Oye, espera.
¡Espera!
¿Y ahora qué?
¿Te vas a tirar al mar?
Te advierto que es mucho más complicado, ¿eh? Además estará lleno de turistas.
Yo te puedo ayudar.
Que no quiero que nadie me salve.
No, si no digo a salvarte.
¿A qué entonces?
El agua no es buena idea, ¿eh? Mucho menos el mar.
El agua entrando en los pulmones, la asfixia, el sufrimiento. No, no, de
verdad que no.
Pastillas.
Esa es una buena solución.
Y yo tengo, muchas.
Tengo como para tumbar a un elefante.
Es una broma.
¿Quieres o no?
Bien. Pues mañana te las doy. Dos botes enteros. No, mañana no.
Hoy. No.
Hoy cenas conmigo.
Sí, es el precio por las pastillas. Un buen trato, ¿no? Tengo dinero.
¿Cuánto? No quiero dinero.
Solo quiero cenar contigo.
Es una trampa.
No vas a convencerme de nada, ¿eh? Oye, mira, no te equivoques, ¿eh? Solo quiero
una cena.
Mañana tú haces lo que te salga de las narices.
Me da igual.
Pero hoy no.
Hoy no.
A las nueve en el comedor del hotel. Y cámbiate de ropa que es una cena de
gala. Invito yo.
¿Por qué me miráis así?
Estoy muy fea.
Es una bata de mi madre y le tengo mucho cariño.
¡Dios! ¿Quién es?
Soy Amparo.
La de las pastillas.
Solo quería comprobar que estaba su hijo.
Ya he reservado mesa en el comedor y he encargado champán bien frío.
¿Te gusta el champán?
Un Manhattan, por favor.
¿Has puesto a enfriar el champán, como te pedí?
Descuide. Dos botellas, ¿verdad?
No, mejor tres, sí. Sí, sí, sí, que sean tres, tres.
Y apúntalo todo en mi cuenta, todo.
La cena también, ¿eh?
La suite doré.
Siempre me he alojado allí.
Esta vez también.
Que salen muy buenos.
¿Cómo te llamas?
Badenol. Guzmán Badenol Benítez.
¿Pero qué nombre es ese?
Es muy difícil, ¿eh?
Me dicen Nolo.
No me voy a acordar.
Mira, te voy a decir un secreto.
Todo el mundo me conoce por Amparo.
Pero ese es mi nombre artístico.
Mi verdadero nombre es Isabel.
Isabel García Laguna.
Aquí es horrible, ¿verdad?
Isabel García Laguna.
Pero mira quién está aquí.
Mi galán.
¿Quieres tomar algo o pasamos ya a cenar?
Dame las pastillas.
Primero la cena.
Como no me las des, te juro. ¿Qué?
A mí ya no me importa nada.
Al menos una vieja loca como tú.
No me asustes, chaval.
Aunque no lo creas, este hotel tiene el mejor chef de toda la isla. Una
maravilla.
Te aseguro que no has tomado nunca un salticón de marisco como este.
Te gusta el champán, ¿verdad?
Llévanos a la mesa eso que tienes guardado para mí.
Ya verás cómo te gusta.
Vamos.
¿El champán?
Bueno, si vamos a cenar juntos, tendría que saber cómo te llamas.
¿No te parece?
Tomé.
Encantada, Tom.
Soy Amparo.
Amparo Lamar.
Quizá te suene mi nombre.
De querer un joven.
¿Pero qué haces ahí?
Venga, vamos para adentro ahora mismo.
Vamos, que tengo que seguir trabajando.
En una época yo desayunaba con una botella bien fría.
Del bueno, eso sí. Del caro.
Eso es de viejo.
No creas.
De viejo, maricón.
Voy a pedir otra.
Bueno, vamos a hablar.
Pero no de cosas serias, no.
Detesto hablar de cosas serias o de temas importantes. No me parecen una
ordinaria. ¿Qué quieres que te diga?
No sé, lo que quieras, pero dime algo.
¿De verdad eres famosa?
¿Famosa de qué?
Fui niña prodigio.
Con siete años mi madre me apuntó a un concurso de cantantes.
Y lo gané.
Y era monísima.
Le parecía mucho a Marisol, ¿eh?
Después hice una serie que se llamó... Qué lío, Amparito.
Quizá te suene.
¿Qué pasa?
La serie la veía todo el mundo.
Siempre acababa el capítulo diciendo... Oh, vaya lío, lío en el que me he
metido. Lo repetía todo el mundo.
Tenía hasta una muñeca con mi cara.
Joder.
Muy patético, tío.
También hice muchas películas.
Muchas, porque yo era muy guapa.
Bueno, guapísima.
Mi madre me cuidaba como a una princesa.
¿Por qué me miras así?
¿No me crees?
No sé.
La belleza de Amparo Lamar eclipsa todo el metraje de la cinta.
Sus rasgos, ahora adultos y perfectos, nos hacen vislumbrar que la bella niña
que conocimos en su día guardaba en su interior una fulgurante actriz con el
encanto y el esplendor de toda una estrella.
Crítica cinco estrellas de la mujer sin más.
Una película que rodamos aquí, en este hotel.
No la vio ni Dios, pero... ¡Ay, qué guapa está!
Por favor.
¿Y tú qué?
Yo nada.
¿Y por qué quieres mis pastillas?
No lo entenderías.
Prueba.
Llevaba cinco años con mi novia.
Desde que llegué aquí, nos íbamos a casar.
¿Eh?
La pillé follando en un descampado que está al lado de mi casa.
Con un chaval del barrio.
Nos liamos a hostias y ella le defendió a él.
Llevaban un año liados.
Como hija de la gran puta.
¿Y ya está?
¿Eso es todo?
Sí, ¿qué pasa?
¿Te quieres matar porque te puso los cuernos una noviecita?
Qué tontería, por favor. Si se mataran todos los cornudos, el planeta quedaba
desierto.
Mira, acabaríamos con el hambre en el mundo.
Sí, sí.
Pero qué flojos sois.
Por favor, por una novia. Anda, no me jodas.
¿Ha llegado ya la prensa? No, todavía no.
Disculpe, que la moleste. ¿Amparo Lamar?
Soy Giancarlo, Giancarlo Reyes. ¿Se acuerda de mí?
Nos conocimos hace muchos años.
Precisamente aquí, en este mismo hotel.
¿Le debo dinero?
No.
Bueno, sí.
Pero eso no importa.
Pues no tengo dinero, no tengo nada. Solo deudas y esta uña rota. No, no, no.
Si no me importa el dinero, faltaría más.
Tuvimos una noche de amor.
¿Yo contigo?
Sí.
Hace muchos años, claro. Yo debutaba en los escenarios. Bueno, en este
escenario.
Y... No pensé que la volvería a ver.
No he dejado de pensar en aquella noche. Me ha roto esta uña, coño.
Y no he traído nada para... No puedo dejarla así porque es que todo tiene que
estar perfecto.
Si quiere le puedo conseguir algo.
¿Dónde está Tony?
¿Por qué no vuelve?
¿Pero cómo se me ha ocurrido dejarlo solo?
Soy liciata.
¿Has visto a Tony?
¿Quién es ese?
¡Tony!
Tony, ¿estás aquí?
¿Estás bien? ¡Dios!
No me vas a dejar ni me da tranquilo.
Estaba preocupada.
Soy imbécil.
Me has engañado. Tú no tienes pastillas, no tienes una puta mierda.
Eres una vieja loca que quiere compañía. Pero claro que tengo las pastillas.
Dame las putas pastillas.
Dame las pastillas.
Suéltame. ¡Que me des las putas pastillas!
No.
No. No, no, no, no.
No, no, no.
No, no, no, no.
Tranquilo, no.
No, estoy bien, ¿eh? De verdad, estoy bien.
Oye, tranquilo, sí, sí. Ha sido demasiado alcohol para una noche. Y el
champán seguro que era barato por eso.
No, otra vez, no.
Joder, joder.
¿Pero qué te pasa?
Lo maté.
Yo no quería.
Me puse nervioso.
Empecé a darle de hostias en la cara. No podía parar.
Tenía la cara llena de sangre.
Me asusté.
No llegué a ver si respiraba.
Salí corriendo.
No maté. Yo no quería.
Yo no quería.
Respira. Vamos, respira.
¿Ves por qué necesito las pastillas?
Soy un mierda.
No, no digas eso.
¿Por qué no llamas a tu novia?
No, no, no.
¿O a tus padres?
Una madre... No
tienes padres.
no le pido amor
No me acuerdo de nada.
¡Suscríbete al canal!
Muy especial para mí, que nos acompaña esta noche, que nos honra con su
presencia. Con todos ustedes, suba a este escenario la gran Amparo y la Mar.
¡Fuerte aplauso!
¿Qué pasa?
¿Por qué no aplaudís?
¿No sabéis quién soy?
¿Pero vosotras os tenéis que acordar?
¿Sois de mi edad?
¿Nadie?
¿De verdad?
Sois una mierda todos. No os importa nada ni nadie. ¿Qué más queréis? Pero si
os lo he dado todo.
¿Qué más queréis?
Todo. Os lo he dado todo.
Déjame, déjame, porque alguien les tiene que decir la verdad. Y la verdad es que
se van a morir.
Sí, os vais a morir todos, pero os vais a morir solos.
Porque nadie os va a querer ni a recordar.
Nadie.
Amparito, tranquilo. Nadie os va a querer ni a recordar.
¿Tienes tabaco?
No. Tengo porros.
¿Porros? ¿Quieres?
Hace siglos que no fumo porros.
Con quince años me ponía ciega.
cómo se enfadaba mi madre, pobrecita mía.
Pasé de ser la niña perfecta a pesar más de 100 kilos.
A mí me encantaba estar gorda.
No quería más que comer y fumar porros.
Mi madre me decía, Con ese peso y esa altura no vas a conseguir ni novio ni
trabajo.
¿Y sabes también lo que me decía?
Aléjate de la fealdad porque la fealdad es una especie de muerte.
Eso me decía.
Oye, se me quedó clavado aquí, ¿eh?
Y hay cosas que...
Así es.
¿Por qué echaste miedo?
¿A quiénes? A tus padres.
Me dijiste que habían muerto.
Yo no te he dicho eso.
¿O sea que están vivos?
Me imagino que sí.
Yo vivo con mi abuela en un pueblo que está cerca del puerto.
Mis padres se conocieron en este hotel.
Trabajaban en las cocinas.
¿Igual los conocí?
No creo.
¿Tú qué sabes?
Dale.
Trae, trae, trae.
¿Estás bien?
Estás mejor.
¿Seguro?
Sí.
No te preocupes.
He sido solo un mareo.
¿Quieres que te traiga agua?
No. Ahí no me mires.
Tengo que estar horrorosa.
Yo te veo guapa.
Mentiroso. No, coño.
Creo que te conservas muy bien para nada que tienes.
Llevo años en poder hacerme un arreglito.
Mi último marido me estafó, me dejó secar.
Me tuve que conformar con esta cara.
Pero gracias igual.
Tú sé que eres guapo y joven.
No puedo, no puedo.
¿Lo entiendo?
No, no lo entiendo. Sí, podría ser tu madre o tu abuela.
No es eso.
No me ofendes, de verdad.
No me gustan las mujeres.
¿Y tu novia?
¿Era mentira?
No.
Estuve cinco años con la Bego, eso es verdad.
¿Entonces?
No soy maricón.
Pero con él me vuelvo loco.
No sé qué me pasa.
No soy yo.
Me amenazó con contárselo a mi abuela, a la Bego, a todo el pueblo.
Yo me puse nervioso.
Empecé a darle de hostias. No podía parar.
Ya me había metido en muchos líos por su culpa.
Pero no podía evitarlo.
Me llamaba y estaba ahí como un gilipollas.
Estaba usando a un hijo de puta. ¿Qué iba a hacer?
Ven.
Tranquilo.
Me amenazó con contárselo a mi abuela.
Eso sí que no.
No puedo.
No voy a poder.
Sí lo sabe mi abuela, ¿no?
No sé qué voy a hacer.
Ya.
No puedo.
Ya, tranquilo.
No puedo.
tranquilo, tranquilo
Ven.
Ven.
No dejes que haga nada malo. ¿Me oyes?
Si ves algo raro, tú le sigues.
Y no te despedes de él.
¿Entendido?
¿Qué haces?
¿Me enseñas a nadar?
¿Eres mudo o qué?
¿Y sabes nadar?
Tengo dinero.
Puedo pagarte.
Pero muchacho, ¿cómo te lo tengo que decir?
Sal del agua ahora mismo. ¿Quieres que me echen?
Si no puedes usar las instalaciones.
Que salgas ya, joder.
Que no me has oído.
Tira.
Venga, que no voy a ahogar, te lo prometo.
Harta me tienes.
¿Que no puedo más?
No puedo más.
Como me digan algo... te las vas a ganar, pero bien.
Amparo?
Amparo?
Hola?
Amparo?
Hola?
¡Eh, eh!
¿Has visto a Amparo?
¿A quién?
La señora de la suite, la que va conmigo.
Ah, no, creo que no.
¿Estás segura?
Por aquí pasa mucha gente.
Joder, por favor.
Perdón, perdón.
¿Has visto a la señora de la suite?
¿No?
Nos servimos comidas a mediodía. ¿Has visto a la señora? Quizá no va a ir
conmigo.
¿La has visto sí o no?
No, no la he visto.
¿Eh?
¿Eh?
¿La has visto?
¿La has visto o no la has visto?
¡Espera! ¡Eh!
¡Espera!
¡Espera!
¿Eh?
¿A ti qué coño te pasa?
Estás más loca de lo que pensaba, ¿eh?
¿Qué quieres con todo esto?
¿Es un montaje o qué mierda es?
¿Eh?
Y yo pensando que te preocupabas por mí. Pero qué imbécil que soy.
A ti lo único que te interesa es hacer tu mierda de show para la prensa.
Es eso, ¿no?
El niñato gilipollas no te joda los planes.
¿Pero qué pasa?
¿Por qué no contestas?
¿Qué ibas a dar?
¿Has tomado algo?
Contéstame.
Déjame. No quiero.
No es asunto tuyo. Pero si has empezado tú.
Que me dejes, Ana. Vuelve a tus movidas de niñato.
No. Te lo pido, por favor. Déjame en paz.
Que no.
Principio de Alzheimer.
¿Sabes lo que es eso?
En primera fase, pero avanza muy rápido, mucho más de lo esperado.
Mi madre murió sin recordar que tenía una hija o un hombre.
Y no voy a pasar por lo mismo.
No puedo.
¿Me entiendes ahora?
No. No es tan difícil.
Tú sabes lo que daría yo por no acordarme de lo que hice.
Es que no lo entiendes, ¿eh?
Que yo he sido Amparo Lamar.
Que no voy a dejar que te mueras.
Aunque seas una vieja loca.
Siempre me han gustado las islas.
Sobre todo las que tienen volcán.
Por eso me gusta tanto volver aquí.
Todas las islas tienen su volcán.
¿De verdad?
No. Pero deberían.
Mi abuelo siempre me decía que mi padre era como un volcán.
Que ya de pequeño se pasaba mucho tiempo callado.
Y que de repente, sin venir a cuento, estallaba.
Me arrasaba con todo.
A mí me decía que ya había heredado eso de mi padre.
Vaya una puta mierda de herencia.
Y las herencias son todas una mierda.
Vámonos. ¿A dónde?
A cualquier parte.
A otra isla, donde no nos conozca nadie.
¿Para qué?
Para desayunar champán y fumar porros.
¿Y por qué me necesitas a mí para eso? ¿Y por qué no?
¿Por qué vas a querer cargar con una vieja loca así? En poco tiempo no me voy
a acordar ni de tu nombre.
Mejor.
Además, yo no tengo instinto maternal, ¿eh? Si eso es lo que estás buscando.
No quiero una madre.
¿Entonces?
No me gusta estar sola.
Ni a mí.
Tengo dinero.
Mucho. ¿Tú?
Sí, que pase.
Me sorprende.
Podríamos irnos a una isla del Caribe, ¿eh? O a un sitio de esos que es verano
todo el año.
Me estás mintiendo otra vez.
Que no, coño.
Mira, yo te cuido cuando se te vaya la olla, ¿eh? Y tú vigilas que yo no haga
tonterías, es un buen plan.
Y todo con un mojito fresquito, mirando el mar.
¿Qué te parece?
¿De verdad tienes tanto dinero?
¿Pero de dónde has sacado todo esto?
Me lo he ganado.
He robado.
No. No me mientas.
Bueno, he robado, pero me lo he ganado con mi trabajo.
No entiendo.
Trabajé mucho sin ver nunca un puto euro porque fui tan gilipollas de pensar que
él quería estar conmigo.
Pero esto es mucho dinero.
Era camello. Estaba forrado.
Esta es la parte que me corresponde después de pringar como un imbécil.
¿Y los relojes y las cadenas también te corresponden?
Bueno, una paga extra por los daños causados.
Podemos irnos lejos.
Podemos irnos a tomar por culo.
A tomar por culo todo.
Tienes que hacerme un favor antes.
Necesito saber si está vivo.
¿Y qué puedo hacer yo?
He roto mi teléfono.
Y el único número que me sé es el de casa de mi abuela.
¿Y no sería mejor que hablases tú con ella?
Estará preocupada por ti.
No importa lo que hayas hecho. Las abuelas siempre están... ¿Vas a
ayudarme?
¿Sí o no?
Me voy.
¿Qué? Te espero abajo. No puedo escuchar.
Está vivo.
La nariz rota y un par de puntos en la frente.
¿Qué le dijiste?
Que era una periodista de Volcano TV.
¿Se lo creyó?
Todavía puede interpretar un papel secundario con habilidad.
¿Le dijo algo más?
Sí, que tu novio te está buscando, pero que no va a poner denuncia.
No es mi novio.
Del dinero no dijo nada.
¿Y ella cómo estaba?
Estaba segura de que no ibas a volver.
Y lloraba.
Lloraba.
Vamos a tomar por culo.
Vámonos. A tomar por culo.
¿Qué haces?
¡Wicca!
¿Pero cuándo aprendiste tú a cocinar, niñato?
Pues la primera tortilla la hice con nueve o diez años.
El día que mi viejo se fue de casa.
Ahí.
Mi madre se pasó un porrón de años deprimida y empezó a hacer de todo.
Hostia, una paella.
Tremenda. Un día te la daba.
Luego mi vieja se volvió a casar.
Y se piró también.
Y yo me quedé en una casa de acogida hasta los dieciocho.
Y después...
Pasan unos años bastante jodidos, la verdad.
Me tuve que volver a la isla con mis abuelos.
Que no veas cómo flipaba mi abuela cuando me vio cocinar.
¿Eh? No se lo podía creer.
A ver.
¡Ahí va!
¿Soy o no soy el puto rey de la tortilla?
Pues a mi abuela no le gusta.
Llevo mucho tiempo sin hacer una. Espero que esté buena.
¿Qué pasa?
¿No te gusta?
No, no es eso.
¿Hay algo que no me has contado?
Es tu abuela.
Dice que no quiere que vuelvas al pueblo.
Y que, si los rumores son ciertos, prefiere... Prefiere que esté muerto que
sea maricón.
¿Eh? En media hora abajo.
Sí.
Todavía me queda un ratito. Es que estos vestidos hay que hablarlos con mucho
cuidado.
Que son de los buenos, de los caros, que duran toda la vida.
¿Dónde está?
¿Qué cosa?
La bolsa. ¿La bolsa?
La bolsa, la bolsa con el dinero y con todo lo demás.
No sé.
¿Cómo que no sé?
La traje aquí cuando vinimos a hacer la llamada. ¿Dónde la pusiste?
No sé, no me ha perdido.
Contéstame.
Me cago en mi puta vida, de verdad, ¿eh?
Perdóname, Toni, pero de verdad que es que no me acuerdo. ¿No te acuerdas?
¿No sabes la pasta que había ahí dentro? ¿Tú tienes idea de lo que significa
esto?
Es que no sé qué pudo haber pasado.
¿Hablaste con alguien del dinero?
No. ¿No?
Creo que no.
¡Joder!
Pero estaba acordando que la primera vez que viajé en avión tenía
ocho o nueve años.
Íbamos a Roma a un concurso de niños cantantes.
Y antes de despegar le pregunté a mi madre qué querían decir todos esos
carteles que ponía EXIT.
¿Y sabes lo que me dijo?
Que querían decir EXIT.
Y que cada vez que viera uno, era que iba a tener mucho éxito en la vida.
Ya ves, mi pobre madre.
¿Se sabe algo?
La recepcionista dice que está segura de que han sido los africanos.
¿Por qué?
Ni yo qué sé.
¿Y tienes más dinero aparte del de la bolsa?
Nada.
Una motorroba y dos camisetas sucias.
No tengo ni para pagar el hotel.
Un suspiro se me va
y antes de la luz primera
el sueño nos llegará.
No llores más.
Escucha el canto y deja el llanto para después.
No llores más y acuérdate.
Que te vayas de aquí ahora mismo. Te lo juro que es la primera vez. Te lo juro.
Tú lo que eres es una sinvergüenza y una ladrona. Escúchame.
Necesito este trabajo.
No sé qué me pasó, ¿entiendes? Sabes lo que he pensado antes. He de saber desde
cuándo nos estás robando. Te lo juro por mi hijo que es la primera vez.
Hazlo por él.
No puedo quedarme sin trabajo ahora. A tu hijo lo venimos alimentando desde
hace mucho tiempo.
Que te tengo dicho más de mil clientas veces que no quería verlo dando vueltas
por el hotel.
Al final no fueron los africanos.
Mira a ver si está todo.
Sí, está todo.
Que te vayas. ¿En qué idioma quieres que te lo diga? No me vas a joder la vida,
¿entiendes? No me hagas espectáculos aquí.
Tira, vete o todavía te denuncia la policía.
Que te vayas.
Tú me crees, ¿verdad?
Es la primera vez, te lo juro.
Estaba desesperada.
¿Qué miráis?
¿Qué miráis?
Es que aquí a nadie le importa una mierda.
¿Qué vamos a hacer ahora?
Nos vamos. Cuanto antes mejor. Venga.
Amparito, disculpe que la moleste, no quiero molestarla.
Qué fastidioso lo del robo, ¿verdad?
A mí es que esa chica nunca me gustó, nunca me pareció de fiar.
¿Por?
Menos mal que se ha resuelto muy rápido, sin llamar a la policía, ¿verdad? Que
siempre es un engorro.
A propósito, Amparito, la agente de Vulcano TV está en camino del hotel.
Me he tomado el atrevimiento de decirles que está usted hospedada aquí.
Y me han preguntado si podrían hacerle una entrevista.
¿A mí?
Sí. ¿A usted?
Claro que sería conveniente que no mencionase nada del robo.
Ya sabe lo que podría significar una publicidad tan negativa para un hotel
como este.
Ya. Tampoco hace falta que mencione a los africanos.
Yo no tengo nada en contra de ellos, ¿eh?
Pero mejor mantenerlos al margen.
¿No le parece?
Yo creo que lo mejor será que nos hable de su carrera.
Pues la verdad es que estoy un poco afectada con todo esto del robo y no sé
si estoy preparada para hacer ninguna entrevista.
Bueno, será solo un momento, ¿eh?
Si usted quiere, claro.
Pues, bueno, haré el esfuerzo.
Quizá podría hablarnos de sus nuevos proyectos.
¿Alguna colaboración?
Sí, claro. Claro, por supuesto.
Amparito.
Será mejor que se ponga algo más adecuado.
¿No cree?
Sí, sí.
Es que todo esto me pilló tan de sorpresa que no he podido... No se
preocupe. Yo les entretengo mientras usted se arregla.
Gracias.
Siempre he confiado en la generosidad de los extraños.
¿Cómo dice?
No, nada. Cosas mías.
Yo no soy un extraño, Amparito.
¿No se acuerda?
Quizá podría contarles a la prensa algo de nuestra relación.
¿No me vendría mal un poco de publicidad para mi show?
Sí, claro.
Bueno, ya veremos.
Venga, nos vamos.
Trae tus cosas.
Me tienes que esperar, me van a hacer una entrevista.
¿Ahora? Sí, parece ser que la prensa se ha enterado que estoy en la isla.
¿Por qué me estás contando? Tenemos que irnos cuanto antes. ¿No lo entiendes?
Solo será un momentito, una entrevista corta. Ya verás.
Ya estaríamos... Ya
estamos, ¿eh?
Ya estamos.
Que sepáis que no suelo dar entrevistas, ¿eh? Voy a hacer una excepción por mi
querido amigo... Giancarlo.
Giancarlo Reyes.
No le vamos a robar mucho tiempo. No, no se preocupe.
Aquí.
Sí, es una pena que se perdiera todo ese glamour.
Yo aún conservo fotos de esas míticas fiestas. Las tengo todas guardadas.
Bueno, ahora mismo son un documento histórico.
Si no fuera por esas fotos, ¿quién se acordaría de esos maravillosos años,
verdad? Bueno, hay mucha información en Internet.
Sí, claro, pero no es lo mismo.
Gracias por compartir su experiencia con nosotros y ojalá... Pero no me va a
hacer ninguna pregunta más.
¿De qué?
De mi carrera, de mis proyectos.
No, vamos a poner unas imágenes de archivo de sus primeros trabajos y con
eso tenemos la entradilla.
Claro.
Fuerte el aplauso para Amparito Lamar.
¿No te vas a cambiar?
¿Qué pasa?
No me voy.
¿Cómo?
Que no me voy a ir contigo, Toni. ¿Por qué?
¿Ya has visto lo que ha pasado?
Esta entrevista puede relanzar mi carrera. La gente no se ha olvidado de
mí. ¿La gente? ¿Qué gente?
Pues la prensa, mis fans.
Venga, no me jodas.
Por cuatro viejos que te han hecho una foto.
Yo también soy una vieja.
Es distinto.
No lo es.
Me dijiste que me ibas a cuidar.
Que nos íbamos a cuidar el uno al otro.
Ay, anda, vete.
Y no me seas cursi que yo no soy tu madre.
Ya eres peor.
Tú no lo entiendes, pero mi vida es esto.
Las entrevistas, las fotos, mis admiradores.
Que te jodan. Es lo mejor para los dos.
De verdad... ¡Vete a la mierda!
Es lo mejor.
Ya verás que es lo mejor.
está todo el mundo.
¿En el bingo?
¿En el bingo?
En el talón comedor hasta la hora de la cena.
¿Quiere usted un cartón?
Tenemos una oferta de dos por uno con consumición.
67 90
81
55
6 6
2 12
68.
No, no me puedo quedar mucho tiempo, lo siento.
No me puedo quedar.
A mi madre no le gusta que esté sola, por eso no puedo quedarme.
Mi madre se preocupa mucho por mí, ¿eh?
Desde pequeña siempre he sido su ojito derecho, siempre.
Gracias por invitarme. De verdad, pero no puedo quedarme.
Tengo que estar con mi mamá.
34.
64.
66. 66.
¡Amparo!
¡Amparo!
¡Amparo!
No pensar nunca en la muerte y dejar irse las tardes
mirando como atardece toda la mar de frente y no
estar triste por nada mientras el sol se arrepiente y
morirme de repente el día menos pensado y el
tener que pienso siempre
No pensar nunca en la muerte y dejar irse las tardes mirando
como atardece.
Ver toda la mar de frente y no estar triste por nada mientras el
sol se arrepiente.
Y morirme de repente el día menos pensado que el
tener que pienso siempre.
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