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¡No te muevas!
- ¿No vas a preguntarme cómo te he encontrado?
- Hoy en día se puede encontrar a cualquiera. No es para tanto.
- Sí. Supongo que eso es lógico, ¿no?
Mira, Knox está vivo. Y lo hemos encontrado.
Así que estamos formando un equipo para ir a rescatarlo.
Necesitamos un cuarto miembro.
Y lo que es más importante, necesito un líder.
Eres el único en quien confío.
Y eres el único que ha trabajado en la unidad,
cuando Knox todavía estaba por aquí.
Sí, lo recuerdo.
El resto están jodidamente muertos por tu culpa.
- Tenemos que traerlo a casa.
- ¿Wade y Jace están de acuerdo con esto? - Por supuesto que sí.
No vamos a dejar a ningún compañero.
- Déjame dejarte algo claro.
Tengo la conciencia tranquila.
Afganistán...
esa mierda fue culpa tuya y de Anderson,
y de nadie más.
Knox estaría de acuerdo conmigo.
Era un buen hombre. - Es un buen hombre.
Por eso tenemos que traerlo a casa.
Mira, aquí hay una dirección.
Si decides unirte a nosotros, y espero que lo hagas,
quedamos allí mañana por la mañana.
Me ha alegrado verte de nuevo, Marcus.
Y ahora, ¿qué, Briggs?
Nos vamos a México.
Vamos a un pueblo llamado Durango.
Desde allí, medio día a pie.
- ¿Cómo vamos a entrar?
- Es una operación encubierta, una incursión rápida.
- ¿Anderson está al tanto de esto? - Sí.
- ¿Cuándo salimos? - Ahora mismo.
- Y creo que ha llegado el momento, capitán.
- Sí, ha llegado el momento.
Anderson, tenemos confirmación sobre las instalaciones. Cambio.
- Entendido. Diríjanse a las instalaciones.
- Wade, Jace,
avancen hasta esta posición y mantengan la vigilancia.
Marcus y yo avanzaremos hacia las instalaciones. ¿Entendido?
Entendido. Estamos de camino.
- Entendido. Salimos ahora mismo.
Se acercan dos Tangos.
Actúa según tu criterio.
- Me encargo del de la derecha.
Tú te encargas del de la izquierda. - Entendido.
- Despejado.
Ambos objetivos neutralizados.
¿Son del cártel?
- Afirmativo. - Entendido, capitán.
No hay señales de vida en el exterior, capitán.
Entendido, Anderson.
Proceded con precaución.
Wade, avanza hacia el interior de las instalaciones.
Entendido. Avanzando hacia las instalaciones.
Has entrado en la planta principal de las instalaciones.
Deberías tener puntos de acceso a las plantas superiores e inferiores
- desde allí. - Entendido, Anderson.
Mantén la izquierda, empuja hacia la derecha.
Adelante.
Despejado.
Adelante.
Capitán, haz todo lo que puedas
para localizar su paradero. Recopila toda la información que puedas.
Afirmativo.
Giro a la derecha.
Entendido. Subo las escaleras.
- Despejado. - ¿Ha llegado ya
a la segunda planta, capitán?
Recibido. La segunda planta está despejada.
- ¿Algún rastro de Tango 6? - No hay rastro de Tango 6.
Seguimos adelante.
Manteneos juntos, chicos.
¿Notáis ese olor?
- Joder. ¿Estás viendo esto?
- O te vas o mueres. Es una advertencia.
- ¿Es ese Knox, capitán?
- No, no lo es.
Knox no habría acabado así.
Vamos a encontrarlo.
Muy bien. Seguidme, chicos.
Nos indican que hay varios enemigos más adelante. Os estáis acercando.
- Ni se os ocurra.
- Última oportunidad, compadres.
Marcus, haz que se callen de una vez.
- Bien, levántalos.
Está sangrando demasiado, joder. ¡Maldita sea!
Excepto por estas, está limpio.
- No queremos desperdiciarlos, ¿verdad?
- No tiene nada, Briggs.
Esto no me cuadra. Algo no va bien.
- Nos quedan dos niveles más por superar
y tenemos que seguir avanzando.
- Contacto.
Anderson, contacto. Cambio.
- Entendido. Tienes permiso para atacar.
- Entendido. Me desconecto.
- Muévete.
El de la escopeta. Ponte a cubierto.
Todo despejado.
- Capitán.
Hemos detectado varios tangos
que se dirigen a las instalaciones ahora mismo
Se te acaba el tiempo.
Afirmativo.
- ¿Cuál es el plan, capitán?
Este sitio me da escalofríos.
- ¿Qué demonios es este sitio?
- Antes era una iglesia.
- Te lo dije.
- Silencio.
¿Alguna señal de Tango 6?
- No, pero no estamos solos.
¡Tírate al suelo, joder!
¡Te voy a disparar, joder! ¡¿Lo entiendes?!
- Varios enemigos. ¿Atacamos?
- Briggs, ¿qué pasa? ¿Qué ves?
Veo a un tipo subiendo las escaleras.
¡Identifícate ahora mismo!
¡Deja esa mierda en el suelo! ¡Deja esa mierda en el suelo!
- ¡Granadas, al suelo! - ¡Abran fuego!
- ¡Briggs!
¡Necesito que pongas el culo en el puto suelo!
Capitán Briggs, ¿me oyes?
Repito, ¿me oyes?
¡Muere! ¡Muere de una vez, joder!
- ¿Wade? ¿Marcus? ¿Me recibís?
Anderson, ¿me recibes?
¿Anderson? ¿Alguien?
- Capitán Briggs, ¿me oye?
- No te oyen.
Se nos ha cortado la comunicación.
- ¡Marcus!
- Pues haz tu trabajo y haz que
vuelvan a estar en línea conmigo.
Somos lo único que tienen, por el amor de Dios.
A la mierda con esto. Dios.
General, señor, necesito hablar con usted. Es urgente.
- Sí, estaré con usted en un momento, agente Anderson.
Isaac, ¿puedes mostrarlo en el radar?
- Sí, señor. - Los hemos perdido.
Todo el equipo ha dejado de transmitir.
Si consigo un equipo de evacuación,
quizá aún tengan alguna oportunidad.
- ¿Como que el equipo ha dejado de responder?
- Se han cortado las comunicaciones.
- Danos un momento al agente y a mí, ¿quieres?
- Sí, señor. - Acompáñame.
Llevamos meses rastreándolos,
explorando la zona, rastreando a Knox.
No es la primera vez que se han enfrentado
con las fuerzas del cártel. - Si tan solo pudiera conseguir
un equipo de extracción, el que tú quieras.
- ¡Esos SEAL eran tu equipo de extracción!
Los enviaron a por Knox.
¿Cómo puedo justificar enviar a más hombres
a esta búsqueda inútil? - Sabes perfectamente por qué.
- Han pasado tres años.
El teniente Knox se ha convertido en poco más que un Bigfoot.
Si ese equipo de SEAL muere en combate
por culpa de tu negligencia,
te prometo que esta caza de fantasmas terminará ahora mismo.
No permitiré que mueran más hombres por esto.
Nunca dejamos de luchar.
Marcus.
Marcus.
Estos perros persiguen a los coches.
Marcus, eres un lobo. Eres un lobo.
- ¿Está herido?
- No. Uno resultó herido.
- No.
- Se rindieron sin oponer resistencia,
pero hicimos lo que teníamos que hacer.
- ¿Y qué va a pasar con todo esto?
- Lo siento, señor. No pensé que nosotros...
Nunca dejamos de luchar.
- Dádselo de comer a los perros.
Ponedlo con los demás.
A Commodus le gustaría ver cómo se desenvuelve en la arena.
- Ya era hora.
- Entonces, ¿en qué consiste esta crisis, Sarah?
- Tengo a cuatro de los míos desaparecidos en combate, al norte de Durango.
Sospechamos que el Cartel de Sinaloa está implicado.
- ¿Por qué ni la CIA ni el ejército han hecho nada al respecto?
- Es una larga historia.
Puedo oler la mierda que os rodea a los estadounidenses,
como un perro en una pocilga, y no me gusta.
- Sea quien sea, sea lo que sea,
tenemos que asegurarnos de que esos SEAL no corran
el mismo destino que corrió el equipo de Knox.
- Cien mil cada uno.
- Habíamos acordado 50.
- Bueno, ¿cómo se dice en Estados Unidos,
«valor líquido»?
Bueno, digamos que en México tenemos coraje de dinero.
Cien mil.
- De acuerdo.
Y que tus hombres den la talla. No hacer las cosas a medias.
- ¿Cuándo te he fallado?
- ¿Mueres, americano? - ¿Quieres acabar
como tu amigo? El equipo ganará.
- Vaya...
no hace falta eso. Solo llévanos hasta él.
- Marcus, Briggs, venid aquí.
- ¿Qué pasa, capitán?
- Sigue avanzando y haz lo que yo haga.
- ¿Qué coño es este sitio?
- ¡Pedazo de mierda! Capullo.
¡Marcus! ¡Briggs!
¡Ayúdame! ¡Wade, ayúdame!
- Venga, tío, suéltame.
Esto es una mierda. Quítate de encima.
- Ahora ya puedes hacerle ojitos a la gente.
No soy muy de hacer favores a los fans,
pero... si son los fans... - ¡No, no, no! ¡Briggs!
- Pagan mucho. - ¡No veo nada!
- Ahora, quizá la bondad sea algo nuevo.
Tú solo...
- ¡Cabrones enfermos!
¿Qué demonios es esto? ¿¡Qué le habéis hecho?!
- Justo a tiempo.
Briggs...
- Tráemelo.
Ayúdame.
Ayúdame. Ayúdame.
Por favor...
- Aguanta, Jace. Vamos a sacarte de aquí.
¿Me oyes? Te vamos a sacar de ahí.
- mira eso.
¡Joder!
- Lleváoslo.
¡Marcus! ¡Wade! ¡Ayudadme!
No. No. ¿Adónde me lleváis?
¿Adónde me lleváis?
- ¿Adónde se lo llevan?
- Dejadlo.
- ¿Esto es... es algún tipo de retransmisión en directo?
- Si hay algo que los estadounidenses tenéis en común,
es que todos sois muy hipócritas.
Veis dolor y violencia en vuestras televisiones todos los días.
Gastáis millones y millones de dólares
en producirlo en vuestro Hollywood.
Justo como le gusta a la gente. ¿Verdad?
No dejáis pasar ni una sola oportunidad
para hacer que la violencia sea más... teatral.
Pero hay un problema.
Nada de eso es real.
Es vergonzoso. De verdad.
¿Así que de esto se trata?
¿Vas a torturarnos para tus pequeñas películas snuff?
No.
Te mereces un papel más importante que el de simplemente ser
cortado en pedazos como tu amiguito inútil.
- Otra vez. Otra vez. Dilo otra vez.
Te juro que te arrancaré la lengua
y te la haré tragar.
- ¿Crees que puedes romperme la mandíbula?
¿Meterme la mano por la garganta y arrancarme la lengua?
¿En serio?
¡Eso sí que sería impresionante!
De hecho,
Te ruego que le hagas esto a uno de mis hombres con el que luches.
- ¿De qué estás hablando?
- Seguro que hombres de vuestra calaña
habéis oído hablar de los grandes gladiadores de Roma.
- ¿Vas a hacernos luchar como gladiadores?
¿Qué es esto? ¿Es algún tipo de broma?
- ¿Y qué hay de Jace?
¿Por qué lo estáis torturando a él y no a nosotros?
- No se puede sacar mucho de un ciervo herido.
No se puede ganar mucho dinero vendiendo carne en mal estado.
Pero si vendes la carne al comprador adecuado,
por ejemplo, un granjero que necesita algo
barato para alimentar a sus perros,
aún así sacarás toda la partida a tu inversión.
Tu amigo llegó hasta nosotros como un producto defectuoso,
por desgracia, debido a nuestra falta de profesionalidad.
Ya hemos superado los 15 millones de euros.
Tu amigo ha sido un éxito rotundo.
No te preocupes, hijo mío.
- ¡Basta ya!
Llévame hasta él.
- ¿A quién, capitán?
- Llévame a Knox. Ahora mismo.
- Ya veo.
Por desgracia,
no podrás verlo
hasta que hayáis superado el primer ring.
Ninguno de vosotros podrá ver al teniente Knox
hasta que hayáis demostrado vuestra valía.
Ha hablado de vosotros...
bastante a menudo, de hecho.
Me ha hablado de Afganistán.
Las batallas que luchasteis juntos.
La muerte de tus hombres.
La experiencia cercana a la muerte que vivió
por culpa de tu...
imprudencia.
Has venido hasta aquí, solo por él.
¿Qué crees que pasará cuando te encuentres cara a cara
con él después de todo este tiempo?
- Supongo que tendrás que esperar y ver qué pasa, ¿no?
- Tu actitud es simplemente... innegable.
Tengo que admitir que encajas a la perfección en su descripción.
Pero ahora tengo que preguntarte...
¿estáis preparados para luchar por vuestra vida una vez más?
Estamos preparados.
- ¡Pues que comiencen los juegos!
- Así que tienes que decirme qué está pasando realmente aquí.
- Te pagan por ello. Es un trabajo.
¿Qué más necesitas saber?
- El diablo está en los detalles.
- ¿Qué coño ha sido eso?
- Francotirador en la cresta a mis diez.
Dadnos cobertura, chicos. Seguidme.
Cada uno se situará
en la zona de combate de forma individual.
A vuestro oponente se le ha encomendado una misión,
y solo una misión:
derrotarte hasta matarte.
Como gladiador,
debes luchar en la arena
hasta que hayas derrotado a tu oponente.
Hasta que hayas... masacrado a tu oponente.
En honor a los grandes juegos de Roma,
tú también tendrás el honor de ver a tus compañeros
luchar a muerte.
Pero...
si alguno de vosotros intenta intervenir...
seréis abatidos en el acto.
Ahora bien, ¿hay alguna pregunta, señores?
- ¿Qué es este lugar?
- Vuestra curiosidad es realmente admirable.
Pero...
Yo me ahorraría el esfuerzo, si fuera vosotros.
- ¿Y quién eres tú?
¿Y todos vosotros?
- Somos aquellos que en su día fuimos marionetas.
Soldados, como vosotros.
Pero encontramos nuestra libertad gracias a la traición de nuestros países.
Los titanes no respetaron nuestro honor, nuestras vidas.
Si sobrevivís, si alguno de vosotros sobrevive...
lo veréis.
- ¡Moveos! ¡Moveos!
- Quítate de encima, joder.
- ¡Otra pelea excepcional de nada menos que «The Laser»!
A continuación, tenemos una sorpresa especial.
Para ti.
El próximo rival ha sido un éxito rotundo
en las salas de chat en directo, y va a recibir
una paliza justo delante de tus propios ojos.
Os presento a ¡Jace, el ciervo herido!
- ¿Es ese Jace? - Jace. ¿Jace?
- ¡Es Jace!
¡Jace!
¡Jace, levántate! ¡Levántate, Jace!
¡Jace! ¡Ponte en pie, soldado!
¿Quién responderá por nuestro pequeño ciervo herido?
¿Quién apostará
a que Jace ganará este combate?
¿Quién apostará
por que el ciervo herido
¡¿que le aplasten sus bonitos cerecitos contra el suelo?!
¡No vale una mierda, Jace!
- Cuando quieras jugar con el hedor de un ciervo herido,
solo hay una cosa que puedes hacer.
¡Dáselo de comer a un oso! ¡Mándalo dentro!
- ¡mierda!
- Oye, tenemos que entrar ahí, tíos.
- ¡Estáis todos jodidamente locos!
- ¡Vamos, Jace! ¡Tú puedes, Jace!
¡Jace, tú puedes!
¡Dale una paliza a ese holgazán!
Que le den a este tío. ¡Que te den! Sois todos unos enfermos.
- No le cuentes a nadie lo que ha pasado aquí. Prométemelo.
- Puedes sobrevivir a esto, Jace. Puedes hacerlo.
Solo tienes que luchar. ¡Puedes hacerlo!
- ¡Oye, no le toques!
- La siguiente puja se fija en un mínimo de 800 000 euros.
Tenéis 60 segundos para realizar vuestras pujas
antes de que seáis expulsados del servidor.
Gracias por vuestra participación.
- Un millón para mí.
- Tienes tres nuevos gladiadores
en esta misma sala contigo ahora mismo.
Commodus quiere que te comprometas
a observar
a todos y cada uno de ellos durante su combate
con su primer rival.
Creen que, como luchan
por Estados Unidos, pueden salvarse.
Observa durante los próximos 60 segundos,
para que puedas realizar las pujas más eficaces
tras el combate.
¡Combatientes, preparaos para la muerte!
¡Lo tenéis controlado! ¡Sois unos SEAL!
- ¡Empezad!
- Que te jodan. Jodido...
- ¡Pedazo de mierda! - ¡Pequeña zorra!
- Dios.
- ¡Despídete de tu familia!
¡Levántate, Jace!
¡Vamos, Jace!
- ¡Tienes que levantarte!
- Levántate, Jace. ¡Levántate, Jace!
- Dios.
- ¡No!
- Oye, sargento, tengo una pregunta para ti.
- ¿Qué es lo más loco que has visto en combate?
Fue en Irak. Mi segundo despliegue.
Íbamos en un convoy.
Teníamos que abastecer a los tanques que nos escoltaban.
El comandante del tanque de delante estaba sentado fuera de la torreta.
Nos tendieron una emboscada.
Nos alcanzó un cohete. Le arrancó la cabeza de un tirón.
Sangre por el costado.
Nunca olvidaré esa imagen.
- Parece que alguien giró a la izquierda cuando debería haber girado a la derecha.
- ¿Qué coño sabes tú de esa mierda?
- Señoras y señores, les presento
a Wade y el Cockfighter.
- ¡Sí!
¡Dios mío!
- Joder. ¡Sí!
¡Joder, claro que sí!
- Os presento al capitán Briggs y a El Diablo.
- ¿¡Eso es todo lo que tienes?! ¿¡Eso es todo lo que tienes?!
- ¿Sí? ¿Sí? ¿¡Es esto lo que quieres?!
- Damas y caballeros, el Boxer contra el Oso.
- No eres tan grande. Has matado a mi amigo.
¡Te voy a matar, joder!
- ¡Sí!
- Otra pelea excepcional de nada menos que el Boxer.
Ahora, el momento que todos habéis estado esperando...
el golpe definitivo.
- ¡Eres un asco! ¡Eres un asco!
- Si tanto quieres que muera,
¿y si vienes aquí y lo haces tú mismo?
¡Dios mío!
- Más te vale coger ese jodido martillo, cobarde.
- Has venido aquí por la adrenalina, ¿verdad?
Todos vosotros venís aquí
para sentir el poder de quitarle la vida a un hombre,
pero tenéis demasiado miedo para hacerlo vosotros mismos.
Sois unos cobardes. ¡Sois unas ovejas!
Vamos, ahora cógelo.
Cogedlo y hacedlo. Coged ese martillo. Vamos.
- Escucha bien, gilipollas,
hemos pagado un montón de dinero para que le aplastes
la puta cabeza. Ahora ve a coger ese martillo
y hazlo, zorra. Que te jodan.
- Te vienes conmigo.
Dios.
¿Alguien puede ayudarme?
¿Crees que todo esto merece la pena?
¿Te divierte mi dolor?
Porque no te voy a mentir: tu
dolor seguro que, joder, me divertiría.
- ¡Basta! ¡Que alguien haga algo! ¡Basta!
- ¿Pero qué...?
- Vamos a enseñarles a tus amigos quién eres realmente.
- Eso no puede ser en directo. ¡No!
- ¡No! ¡No! ¡No!
- Sí, ¿qué coño es eso?
- Espera, ¿adónde los has llevado?
¡Respóndeme!
- Cuánta ira.
Cuánta rabia.
Me recuerda a mí mismo hace tantos años.
Has ganado tu primera pelea.
Tu rabia ya debería haberse disipado.
No deberías perder el tiempo enfadándote.
La ira pone de manifiesto el miedo.
¿A qué le tienes miedo, Marcus?
- Knox.
- No temas mi juicio, amigo mío.
Recuerdo la primera sangre que derramé
cuando me llevaron a la arena.
Por fin acepté que estas manos...
nunca estuvieron destinadas a matar.
Nunca estuvieron destinadas a destruir.
Suenas como uno de esos locos.
Como ese maldito animal que organiza las peleas.
¿Qué demonios te han hecho, teniente?
- Ya no defiendo a ningún gobierno, Marcus.
Yo soy Commodus.
Ni dios ni hombre.
- Te has vuelto loco en este lugar.
- Hasta que llegué aquí, no me di cuenta
de que las órdenes que seguí durante todos esos años
eran la razón de mi propia condenación.
- ¡Es mío, joder!
- Toda la gente a la que maté, mutilé,
en nombre de los Estados Unidos de América
no sirvieron para nada. - Recuerda mis palabras, Knox,
sea lo que sea este lugar, sea lo que hayas hecho, se acabó.
Y te voy a llevar a casa,
¡aunque tenga que arrastrarte yo mismo por el desierto!
- ¿Lo ves?
Ese...
fuego que hay en tu interior,
esa pasión,
por eso serás mi campeón.
¿Qué quieres decir?
- Solo uno de vosotros sobrevivirá en la arena.
Tendrás que demostrar tu valía,
de la misma forma en que el gran Dios me concedió su sucesión.
A través de la purga de vuestros compañeros.
¡Espera!
Te estás olvidando de esto.
Podrías haberte marchado, Marcus.
Tenías todo el derecho.
- ¡Knox!
A veces necesitas las sombras
para apreciar el valor del sol.
Es como un faro, en cierto modo.
Los hombres malvados definen esa delgada línea roja
entre el bien y el mal.
No dejamos de luchar. Eso es lo que hacemos.
Como las olas contra las rocas,
no dejas de estrellarte y sigues luchando.
Los hombres buenos...
Los hombres buenos son como los lobos.
Tienen unos cimientos sólidos.
Nacen de algo más.
Resiliencia, honor.
Se mantienen unidos.
Luchan codo con codo.
Cuando lo hacen,
esa es una fuerza a tener muy en cuenta.
¡Levántate!
¿No me has oído? ¡Levanta el culo!
Tienes una pelea por delante.
Mueve el culo.
- Has sido bendecido por los dioses.
Eres una fuerza bruta. Un ejército de un solo hombre.
Te has ganado tu descanso.
Marcus.
Marcus, Marcus, Marcus.
Te has ganado un buen número de seguidores.
Pero...
Tengo que advertirte,
que los espectadores están molestos.
Tus seguidores están... decepcionados.
Así que,
para ayudarte, hemos decidido aumentar la dificultad.
Así que tendrás que enfrentarte a dos nuevos luchadores.
No te preocupes, somos deportistas.
Así que tú también recibirás ayuda.
Un aliado, si quieres.
Incluso un amigo.
Que salgan.
Dos amigos, dos amigos.
Señores, que comience la pelea.
¡Haz algo! ¡Rómpele la cabeza!
¡No! ¡Dejadme que lo mate, joder!
¡Quítate de encima!
¡Déjame matarlo! ¡Joder!
- No. No.
- ¡Joder!
- Me toca a mí.
Para.
Acompañad a Briggs de vuelta a su celda.
Aún no te he dado permiso para morir, Marcus.
Te queda una pelea más para demostrar tu valía.
Eres un lobo. Un lobo entre ovejas.
Recuérdalo.
Marcus.
Marcus.
Marcus.
Vamos. ¡Levanta el culo!
Commodus quiere verte. Ponte esto.
Sígueme.
- Señoras y señores,
permítanme presentarles,
a nuestro campeón,
aquel que nos ha dado a todos motivos para celebrar esta noche.
Y ahora,
aquel por quien todos habéis viajado desde tan lejos para verlo...
nuestro humilde monarca, Commodus.
- Mis queridos amigos,
qué velada tan emocionante ha sido.
Ser testigos de una demostración tan magnífica de talento y fuerza
en nuestro campeón.
Pero me gustaría compartir con todos vosotros
algo que me ha estado dando vueltas en la cabeza.
Os he traído aquí
no solo para deleitaros con el espectáculo de la arena,
sino para mostrar mi agradecimiento por las generosísimas
generosas contribuciones que todos habéis realizado
a estos increíbles Juegos.
Sin vuestra financiación,
no tendríamos el alcance ni el poder
que actualmente se nos ha concedido.
Cada uno de vosotros representa el progreso de nuestro movimiento,
la evolución de una clara jerarquía en nuestra especie.
Considero que cada uno de vosotros
es más valiente que cualquiera de los hombres que pisa la arena.
Sin ánimo de ofender, Marcus.
- No, sería un honor para mí
explorar la gloria de la arena
con todos y cada uno de vosotros en esta mesa.
De hecho,
uno de vosotros ya tuvo esa oportunidad. ¿No es así?
- Mirad a vuestro guerrero, queridos amigos.
Habla con tal... veracidad y pasión.
Por eso se le concederá una oportunidad
como solo unos pocos hombres antes que él.
Una vez más, creo que es muy importante
daros las gracias a todos por vuestro apoyo.
Gracias a ello, hemos crecido diez veces más
en los últimos tres años.
Ahora podemos llegar a hombres y mujeres de vuestra talla
en todo el mundo.
De hecho, cada uno de vosotros representa
un país, un credo o una religión diferentes.
Verás, es por la pureza de vuestra sangre,
nuestra sangre,
por la que ningún océano, montaña, ni ejército,
pueda crear una barrera entre nosotros.
Ahora tenemos la oportunidad
de purificarnos por completo de la inmundicia de este mundo
y bañarnos en la gloria que nos brinda la arena.
Nos hemos convertido en lo que Dios había previsto.
Verás,
Dios creía en un mundo sin plagas,
sin hambrunas.
Creía en un mundo en el que los actos atroces
de unos pocos no condenaran al exilio a la mayoría.
Verás, Marcus...
En la vasta extensión entre la luz y la oscuridad...
es el gris el que mantiene el equilibrio.
Utilizo mi oscuridad para atraer a estas personas,
y luego las elimino cuando son sacadas a la luz.
Es un mal necesario.
Así que sacrificas las vidas de quienes no lo merecen
para poder obtener cierta satisfacción moralista
al matar a estos cabrones ricos.
- La gente que lucha aquí no es más inocente
que la gente que murió en esta mesa.
Criminales, exsoldados, violadores, asesinos...
Muchos males extinguidos a cambio de uno solo.
Cada uno de los hombres sentados a esta mesa
tuvo la oportunidad de ser puro.
Pero decidieron dejar que la oscuridad se apoderara de ellos.
Todos los hombres aquí presentes son malos.
- Claro.
Entonces, ¿Jace era un hombre malo?
Tenía una mujer y un bebé, por el amor de Dios.
¿Cómo puedes decirme que se merecía la muerte?
- Era un soldado, igual que tú y yo.
Ninguno de nosotros es inocente aquí, Marcus.
Wade ha quitado la vida a muchos hombres y mujeres.
Y Jace también.
Y tú también.
Sabes,
cuando me capturaron por primera vez Dios y sus hombres,
sentí cómo el miedo inminente a la muerte me consumía.
La única motivación que tenía era luchar por mi país.
Verás, Marcus,
sé muchísimo sobre tu misión
porque a mí me enviaron a la misma misión exacta hace tres años.
Anderson me envió aquí para matar a Dios.
De la misma forma que ella te envió aquí para matarme.
- Nunca me enviaron aquí para matarte.
- Sí. Mis disculpas.
Fue Briggs a quien enviaron aquí para matarme.
Después de que neutralizaran a Dios, me encargaron
que tomara el control total del servidor,
dándole acceso a cada céntimo de la organización.
No tiene ningún sentido.
Anderson nunca podría salirse con la suya.
- Claro que sí.
Se salió con la suya en Afganistán.
Cuatro SEAL muertos en el fuego cruzado.
Y Abdul nunca fue eliminado, todo por culpa de un error garrafal.
¿Cómo puedes vivir contigo mismo?
¿Cómo puedes sentarte ahí y actuar como si fueras una especie de víctima?
- Muchos dirían que Dios era un hombre enfermo
por haber creado la arena.
Cuando llegué aquí por primera vez, lo odiaba.
Quería matarlo, por lo que le hizo a mi equipo,
o por lo que me obligó a hacerle a mi equipo.
- Te ayudaré a acabar con Anderson.
Una vez fuimos hermanos. Y todavía lo somos.
Déjanos ayudarte.
- Si quieres acabar con Anderson,
hay algo que primero tengo que enseñarte.
- Entonces, ¿quién era el francotirador?
- ¿De qué estás hablando?
- Basta ya de jodidos juegos, Sarah.
- En una semana después de que Knox fuera secuestrado,
un contacto nuestro en la India descubrió algo.
Cuando llegué a la India, me llevaron a un cibercafé.
Me presentaron a este hacker.
Se topó con este servidor en línea que estaba destinado
para que unos ricachones de todo el mundo participaran en él.
Había grabado dos de las retransmisiones en directo.
Los vídeos mostraban a dos de mis SEAL
luchando contra otros hombres
hasta matarlos con sus propias manos.
Pensé que no habían sobrevivido.
Evidentemente, me equivocaba.
Fue entonces cuando vi a Knox subir al ring.
- ¿Qué le ha pasado?
- El cabrón ganó.
Les hizo cosas a esos hombres que nunca
habría imaginado que un SEAL pudiera hacer.
- Oye, ¿qué ha sido eso?
Voy a echar un vistazo.
- ¡Vaya!
- Marcus.
Knox.
- Hola, capitán.
Ha pasado mucho tiempo.
- ¿Qué es esto?
¿Marcus?
¿Qué coño está pasando aquí?
- Jace está muerto por culpa de esta misión.
Has dejado a la familia de otro SEAL sin padre
por culpa de tu pésimo liderazgo.
- Te ha calado hondo,
se ha infiltrado en tu mente.
Este no eres tú.
Eres un soldado.
Luchas y mueres por la bandera.
Y que Dios me ayude,
en el momento en que cruces esa línea,
seré yo quien te acabe, joder.
- A Anderson no le importas nada, Briggs.
¿No lo entiendes?
Anderson solo te ha enviado aquí ¿para qué? ¿Para matar a Knox?
- ¡Knox es un puto traidor!
¡Y parece que tú también vas por ese camino!
- Tú y Anderson,
sois los monstruos de este sitio.
Este lugar no es más que la brutalidad en estado puro
de la propia naturaleza, pero es justo.
Todas las cosas que habéis hecho, todas las mentiras que habéis dicho.
- ¡¿Cómo es posible que no vea lo que le hizo a Jace?!
¡¿Lo que les hizo a todos esos otros a los que masacró
ante los ojos de todo el maldito mundo?!
- ¿Qué se siente, capitán?
¿Qué se siente
al no tener ya el control sobre tus marionetas?
- ¡Estás muerto! - Espera un momento. Briggs, espera.
- ¡Llevo esperando!
Esperando a ponerte las manos encima
¡para poder exprimirte hasta sacarte la puta vida!
- Matarlo no va a cambiar nada.
¿No lo entiendes? Esto es a escala mundial.
- ¡Si lo matamos, se acabó todo!
- No puedo dejar que lo mates.
- Si no luchas a mi lado,
¡entonces estarás luchando, joder, contra mí!
- Piensa rápido.
Venga, levántate.
- Lo tienes. Lo tienes. Lo tienes.
- ¡Levántate! ¡Vamos!
- ¡Venga!
- Jodido cobarde.
- Marcus...
No te rebajes nunca a su nivel.
¿Me oyes?
No importa cuántas veces te caigas, por mucho que te duela,
tienes que rematarlo en ese ring.
Las peleas callejeras, eso es cosa de matones.
¡Viva Commodus!
¡Viva Commodus!
¡Viva Commodus!
¡Viva Commodus!
¡Viva Commodus!
¡Viva Commodus!
¡Viva Commodus!
¡Viva Commodus!
- No sabía nada del arte del combate humano
hasta que yo mismo me convertí en uno con nuestro anciano, Dios.
Dios fue mi maestro, mi guía.
Me mostró el camino hacia la grandeza
despertando mi verdadero potencial
en un combate de proporciones asombrosas.
Fue en esta misma arena
donde luché contra mi mejor amigo,
mi hermano...
hasta que murió.
- No.
- ¡Que comience la pelea!
- Tienes que parar, Briggs. - No lo entiendes, ¿verdad?
Si los dos sobrevivimos, los dos moriremos.
Tienes que hacerlo, Marcus.
- Marcus...
- ¡Muere!
- Eres un lobo.
- ¿Qué dices, Commodus?
- Yo digo: ¿qué es un trofeo sin una cabeza?
- Ah. Acaba con él.
- ¿Estás listo, hijo mío?
- Sí.
Tu destino, querido Bruto,
no está en las estrellas...
sino en nosotros mismos.
¿Qué demonios estás haciendo aquí?
- ¿Dónde está Knox?
- ¿Sois el equipo de rescate? ¿Dónde está el resto?
- Solo quedamos nosotros. - Mierda.
- ¿Dónde está Knox, Wade?
- Marcus fue a por él.
Y Knox... se ha vuelto loco.
- ¿Y Briggs?
- Jace y Briggs, no lo han conseguido.
- Siento que haya tenido que acabar así, Wade.
Anderson...
- Tenemos que encontrar a Marcus y a Knox.
No somos buenos hombres, Marcus.
Ninguno de nosotros.
Este es nuestro sitio.
Se acabó, Knox.
Levántate. Nos vamos.
- No voy a ir a ninguna parte, Marcus.
Tienes que matarme.
¿Qué ha pasado, Briggs?
Te di una segunda oportunidad y la has vuelto a cagar.
- Que te jodan, zorra.
- No voy a volver a salvarte, Briggs.
Ella me envió aquí
para que le devolviera el favor por el encubrimiento.
En aquel momento sentí que no tenía otra opción.
Y tú tomaste el control.
Le quitaste la oportunidad de sacar provecho de este sitio.
De controlarlo.
- El propio arroyo valía miles de millones.
Anderson sabía
que podía dirigirlo desde las sombras.
- Así que envió a Briggs a arreglar el lío que ella había montado.
- Exactamente.
- Marcus... bájalo, Marcus.
¿Vas a dispararme, Anderson?
- Has matado a Briggs. Eres un traidor.
- No tuve otra opción.
Ya lo sabes.
Sabes perfectamente lo que está pasando aquí, ¿verdad?
- ¿Quieres ser un héroe,
o quieres ser un terrorista como él?
- No es un terrorista.
Es un SEAL.
Ahora bien, creo que debe rendir cuentas
por los horrores de este lugar,
pero no es ningún monstruo.
Es producto de este entorno.
Vinimos aquí para rescatarlo de esta locura,
¡y confiamos en que nos ayudarías!
Es más grande de lo que crees, Marcus.
Ni siquiera estás rascando la superficie.
- Sé que lo es, y él es la clave.
Lo necesitamos.
- Tienes razón, sí que lo necesito.
Knox,
¿De verdad pensabas que podrías esconderte
de mí para siempre?
¿Que no vendría a darte caza?
- Sabía que algún día enviarías a tus sabuesos tras de mí.
Pero no pensé que tendría la suerte
de verte en persona.
- Me vas a llevar a la sala de servidores,
y me vas a dar esas contraseñas.
- ¿La sala de servidores?
Ni siquiera sé dónde está.
- ¡No te lo voy a volver a preguntar!
- ¿Sabes por qué ya no vas un paso por delante de mí, Anderson?
Porque el miedo era lo que me frenaba.
El hombre que conocías está muerto
y la entidad que tienes ante ti es incapaz de sentir miedo.
No teme a la humillación,
al fracaso ni a la muerte, como tú.
Puedes matar a un hombre,
incluso a un dios,
pero no puedes matar una idea.
¿No es así, Marcus?
Pero así es como te voy a matar, Anderson.
¡Knox! ¡Knox!
Sois los protectores de los dioses.
- Se acabó, Anderson. - Pequeño cabrón.
Esto es por Knox.
¿Eres un lobo?
- Sí.
- Entonces tenemos trabajo que hacer.
A veces sueño que estoy en un túnel.
El camino que he dejado atrás se desmorona.
Y por eso, no me queda más remedio que avanzar hacia la luz.
Pero no sé qué me espera allí.
- Sí. Lo tengo todo preparado para lo que está por venir.
Es un verdadero honor.
No te defraudaré.
Soy un general de los Estados Unidos.
Debes de tener ganas de morir.
- Qué irónico.
- Ni te imaginas con quién estás lidiando.
Nunca te dejarán vivir.
- Bueno, no pasa nada, porque ya estamos muertos.
Mi padre me enseñó a ser un hombre.
Pero después de todos los monstruos que he visto,
solo puedo ser el lobo.
Subtítulos: Remy Richards
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