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Esta rosa maravillosa como blanca, diosa como flora, rosa todo recondena.
Servando, vengo a buscar la plata.
Siempre voy.
No está la plata todavía, tú, mi amor. ¿Pero cómo? Si me dijiste que te iban a
pagar hoy.
Pero, mi amor, si ya te dijiste que me van a pagar luego.
Están complicadas las cosas acá. ¿Y yo? ¿Y yo dónde quedo? Yo me saco la prensa
trabajando. Sí, lo sé, mi amor. Déjeme trabajar, por favor. Váyase para la
casa. O sea, que tú estás trabajando aquí gratis. No, yo estoy trabajando
gratis, mi amor. No me sigas dando excusas, Cervando. No me estoy cantando
la cosa.
Váyase para la casa, por favor. Déjeme trabajar.
¿Qué pasa aquí?
Que vengo a buscar la plata, Cervando.
¿Y cómo le voy a pagar si usted no lo deja trabajar?
Si usted le pagara, yo no estaría aquí. Entonces retírese para que él se baje
tranquilo. Ya, hasta luego.
Disculpe. Finaliza, disculpe, ya.
Oiga, qué... Qué bueno el jefe, ¿eh?
¿Lo hubieses visto cuando tenía tu edad? Sí.
¡Fiela! Imagíname, usted ha estado bien chica cuando lo conoció, ¿sí?
Tenía que librarlo de todas las viejas que se lo querían llevar para su casa.
Hoy le tiraban los calzones las cosas, igual que ahora, ¿eh?
Oiga, a mi mami me gustaba que... ¡Espera, espera, espera!
Mira, mira, mira el tiritón.
¡Dale, mi amor!
¡Sí!
¡Te amo, Castro!
¡Te amo, Elvio Soto!
¿Cómo está, doctor?
Don Elvio acaba de tener un preinfarto, señora.
Se salvó jabonado. Ahora va a tener que hacerse una serie de exámenes y evitar
todo tipo de conducta de riesgo.
Sé que ponerse a dieta.
Me pongo uno más, doctor. No hay problema.
¿Usted fuma?
Poco. Uno que otro por ahí a la pérdida.
Tres o cuatro cajetillas diarias, doctor. Mire.
Don Elvio, si usted no deja el cigarrillo, se va a morir.
Tan simple como eso. Y nada de cantar, no está en condiciones, ¿eh?
¿Escuchaste, viejo porfiado?
Doctor, no se preocupe. Desde ahora en adelante, yo ni siquiera un pucho en la
boca lo voy a dar. Muy bien.
Vamos.
Gracias.
Hasta luego, doctor. Hasta luego.
Flaco.
Flaco, cerrá la puerta, se me va la cuchara.
Cerrá.
Cásame los puchos que están ahí en la chaqueta, dale.
¿Vos, Cabanelio, qué porfiado? ¿No escuchó lo que le dijo el doctor?
Madre, te dije que me den los puchos, no que me repita lo que dijo ese viejo
pelotudo.
¿Sabes qué?
Le digo una cosa.
Si usted no se muere viejo, se va a morir de porfiado.
Ahora sí, escúchame.
Un verdadero macho toma su propia decisión.
No se anda llevando por lo que dice una hembra un medicucho de cuarta.
Además, Sandro, Sandro es inmortal al carajo.
¡Sandro!
¡Pero tú no la escuchas!
¡Sandro!
¿Qué estás haciendo? ¿No acabas de escuchar al doctor que dijo que el humo
le hace pésimo?
¿Podés creer que el pelotudo prendió un cigarro simbólico y le despedía más
encima? ¡Pelotudo!
¿Y tú crees que yo soy estúpida?
Míreme a escuchar el pasito. Desde ahora en adelante las cosas cambiaron en esta
casa. Se va a hacer lo que yo diga.
Negra, negra, si ya saben que Sandro sin cigarro no es Sandro, vieja.
Entonces, Sandro, que se vaya al carajo. ¡Y se acabó!
Por este palpitar que tiene tu mirar, yo puedo pretendir
que tú debes sufrir igual que yo con esta situación
que nunca la razón.
Señora Alisa, me permite un momentito, que le quería hacer una consulta.
Es cortito, lo cual es que... Yo sé que estamos complicados con lo que pasó con
Don Elvito, pero... Yo quería pedirle con todo respeto, o preguntarle más
bien... ¿Cuándo me pueden pagar lo que me den del mes?
Ay, Cervantito, mira... Desde que Elvio no puede cantar, aquí no ha ido muy
bien.
Yo la entiendo perfecto, señora Alisa, yo la entiendo. Lo cual es que...
No soy yo por las telas que me exige la plata, ¿me entiendes? Entonces, si yo no
llego a la casa con la plata, me llega la luma.
¿Me entiendes?
¡Lisita!
¡Lisita, nos enteramos de todo!
¿Cómo está Sandrito?
Más o menos, mamá Olvita.
¡Ay, lo sentimos tanto!
¿Y ahora quién va a cantar en la fiesta de aniversario de nuestro adorado
gitano? Bueno, el viejo no está como para cantar, pero aquí la Barrilla de
Tortugas se organiza igual que todos los años nomás.
¿Barrilla? ¿Quién es Sandro?
No sé.
Nosotras vamos a hablar con las chiquillas del fan club. Sí, pero... No
sé, si las convenzamos.
Ay, por favor, no.
Sandro necesita a su nena más que nunca.
Bueno, ahí vamos a ver.
Cariños a Don Elvio, que se mejore. Hasta luego.
No, vosotros aquí estáis.
Esa hija que está vieja no era ni ni cagando, güey.
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué? ¿Por qué le dijeron don Elvio y no le dijeron a Sandro el jefe, güey?
Hay que apurar el retorno de Sandro.
Sí, estoy bien, ¿no ves que estoy bien? Estoy bien.
Flaco, ¿me querés decir qué carajo pasó ahora?
La pista estaba bien, ¿qué se subió sola ahora? ¿Me querés decir?
Hace una cosa, bájale un par de tonos. Y si no, la sacamos el repertorio, viejo.
Se terminó, se terminó, la sacamos el repertorio.
Elvio, este fin de semana no hay show.
Es el aniversario del gitano, madre. Y este boliche vive por y para Sandro,
mamita. ¿Qué me estás diciendo?
Elvio, hay que enterrar al rey. Vamos a cambiar de rubro.
Ahora sí, te volviste totalmente loca.
Decime, ¿de qué vamos a vivir?
Ay, Elvio, tú no te puedes poner de esa manera. Mira, podríamos comprar un taxi
y empezar de nuevo, ¿qué te parece? ¿Un taxi?
¡Ni cagando!
Sandro es inmortal y no anda manejando taxis de mierda por ahí. Flaco, no le
des pelota.
Lárgame de nuevo la pista, hazme el favor.
Dale, hazme el favor. No, Fernando.
Ven, dile la cosa que me dijiste a mí.
¿Y ahora qué quieren hacer? ¿Ahora qué quieren decir? Don Elvio, disculpe. Yo
creo que a lo mejor yo los puedo ayudar.
Sí, porque yo lo he visto a usted durante todos estos años y yo lo admiro,
¿sabe? Y algo he aprendido mirándolo.
Porque yo canto en la bucha, lo activo y todo.
Y la tela dice que me sale igualito. Alza.
Igualidad. Escúchalo, Elvio. Puede ser la solución.
Vení, fleca.
Seguro.
Escúchame. Sandro, no entra en este cuerpo flacuchento ni el que adelgace 50
kilos, ¿me entendés?
Ni que le cortan el pedazo en rebanada. Así que dejate de joder con esa idea.
Ordinario. Claro, ordinario, ordinario. ¿Sabes qué más? Este ordinario se va a
casa y caminando. Me cansaron, chao.
¿Te quieres morir, porfiado?
Pues ya me mataste, Lisa.
No hables tontero.
Si a ti te pasa algo, yo me muero.
¿Crees que cualquier pelotudo puede reemplazar a tu Sandrito ahora?
No es un reemplazo. Es solamente una ayuda.
Una ayuda.
Así que este tiritón insaciable necesita ayuda ahora.
Nadie te va a reemplazar en la cama. Es solamente una ayuda para el local.
Una ayuda para el local. Vení para acá. Vení para acá.
Yo te voy a enseñar que Sandro está más vivo que nunca.
Dame media horita y
te dejo loca.
¡Hola! ¡Bienvenido! ¡Bienvenido! ¡Bienvenida! ¡Permiso!
¿Qué hacen estos pelotudos acá?
Ah, no, si los inoportunos volaran, vos serías un helicóptero, pelotudo.
Golpeante de entrar.
Pásame las llaves.
Justamente venimos a traerle las llaves.
El Cervando renuncia. Así que nos avisan cuando tienen la plata que le deben para
venir a cobrarla.
Pará, pará, gorda lechona, pará. A ver, ¿qué se ha creído usted para insultarme
así? Bueno, ya, te lo digo cariñosamente. Si yo le acorde y le digo
lo mismo.
Tú no te puedes ir, Cervando. Si no le pagan, si puede, y más vale que lo
hagan. Vámonos, Cervando. No, no, no, para, flaco. Vení, vení, vení, cachito,
escúchame. Decime la verdad.
¿Qué tienes más a cantar? En serio.
O sea, Don Elvio, así como cantar, cantar, cantar.
Pero no te pongas nervioso, Servando. Pareces un huevón.
Claro que puede, abuelo.
Corta el amo, este amo.
Si se lo digo con cariño. Ya, ya, ya.
A ver, Don Elvio, acláreme una cosa. Yo a usted lo respeto. ¿Ya?
Y creo que jamás, jamás, jamás, jamás me atrevería a reemplazarlo. Bueno, aunque
quisiera ser imposible. Pero yo creo que podrías imitarme.
Y eso me gusta, esa idea. Así que, mira, yo te voy a entrenar, Che. ¿En serio?
Sí. ¿Ya?
Ay, rosa, rosa tan maravillosa como flor de rosa, como blanca diosa, tu amor me
condena a la dulce pena de sufrir. Ya, ya, ya, ya, ya, ya. Dame el tiritón
ahora, a ver, a ver. Ay, rosa, rosa tan maravillosa como flor de rosa, tu amor
me condena a la dulce pena de sufrir.
Don Elvio, yo pensé que era como usted me dijo, así como el reggaetón, el presé
a la cosa, ¿no? Ah, escúchame, flaco, vos tenés que hacer una cosa.
Vos tenés que pensar en cómo cantaba Sandro.
Sandro no cantaba con la garganta, con el estómago. Él cantaba desde acá, con
el sexo, con el miembro. Eso es el tiritón.
Calentura, viejo.
¿Cómo calentura? No lo entiendo, don Elvio. Claro, calentura pura, qué sé yo,
no sé.
Pensá en algo que te caliente, qué sé yo.
Un par de tetas, un culo, un polvo a poto pelado, no sé.
Vení, hacemos una gauchada.
¿Cuánto aseguro te echas un polvazo infernal de esos que te dejan loco?
¿Eh? Decime la verdad.
Eh, a ver... Permiso.
Vengo a probar.
Voy a tomar medidas.
Eh, negra, ¿qué estás haciendo?
Este no está ni cagando preparado para subirse a un río en el escenario.
Desde ya te digo, ¿eh? Yo ya le avisé a las viejas. Y si él tiene que cantar con
playback, con playback, va a ser... Playback jamás. Jamás. Eso sí.
Sandro jamás le haría esto a sus nenas. No, señor.
¡Ese es el tiritón, boludo!
¡Ese es el tiritón, boludo!
¡Ahí está!
¡Ahí! ¡Ese es el fuego que necesito! ¡Ahí! ¡Dame fuego! ¡Ahí, ahí, ahí!
¡Bien, bien! ¡Negra, negra! ¡Déjanos ensayar! ¡Déjate de joder!
¡Dale! ¡Hacemos la lucha! ¡Va!
Bueno, voy a cortar el traje y en la casa probamos.
¡Ese es el tiritón! ¡Bien, bien, bien!
Flaco, ven acá chido.
Y para acá, ¿no será mi mujer la que te provoca el tiritón? No, pelotudo.
No, docentio, ¿cómo se le ocurre, por favor? ¿Cómo se le ocurre? La señora
Lisa es como una madre para mí. Ah, como una madre.
Una madre, sí, pero no una mamacita.
Porque si no, te corto el cogote y te como crudo. ¡Estamos!
Anda, tómatela.
Mórtate bien, no te hagas el boludo, ¿eh?
Las mangas... Los pantalones hay que ser un abasto porque te quedan
largos.
Ya.
¿Estás bien?
Sí. Sí, sí.
¿No? Estoy nervioso.
Llegaron los posters, los volantes, mis nenas confirmaron casi toda su
participación, pero no tenemos a Sandro todavía.
Elvi, yo te dije, Servando va a cantar con playback, pero lo va a hacer.
Además, ya estamos listos con la ropa.
Claro. ¿Y yo?
¿Qué? No iré a cantar, pero voy a ser el anfitrión. Y quiero uno de mis mejores
smoking planchado para la ocasión. Plancha los tuyos. Estoy muy ocupada.
¿Cómo voy a planchar yo, negra? ¿Pero qué querés? Que me ponga a planchar y el
humo de la plancha me va a hacer acordar a cigarro y, no sé, puedo recaer. ¿Eso
querés? No, está bien. Pero déjame terminar con él. No, no, no. Escúchame.
Termina después.
Yo ahora me lo quiero llevar a este para la mesa de sonido. ¿Eh? Vos seguí
planchando. Haceme la gauchada.
Vení vos, imitador de cuarta.
Sácate los pantalones.
¿Cómo que me saque los pantalones?
Sácate los pantalones.
Ah, ya.
¿Puedo ir al baño?
Ahí está.
No, estos son los míos.
No te demores mucho.
¡Uy, la puta madre que traeré un parión! ¡Perdóneme! ¡Cuidado! ¡Déjalo! ¡Déjalo!
¡Déjalo! ¡Déjalo! ¡Déjalo!
¡Déjalo! ¡Déjalo!
¡Déjalo! ¡Déjalo! ¡Déjalo!
¡Déjalo!
¡Déjalo!
¡Déjalo!
¡Déjalo!
O te la saco con este fierrito que me regaló un barra brava de boca para
afeitar. Ah, tengo un amante. Ah, tenés una madre.
Ahora me gusta más.
Hola, Estela.
Hola,
Don Elvio.
Hola, Estela, Don Elvio.
A ver, a ver, ¿qué está pasando aquí? Nada, nada, la estamos haciendo
hombrecito al salvandito de una vez por todas. Eso nomás.
Mejor le paga, ¿sabe? Porque yo no estoy dispuesta.
A seguir poniendo la cara en el almacén donde ya debemos tres meses de
mercadería. Oye, ¿tú ibas a hablar hoy con el pobre Juan?
Ya, vámonos. Ya, bueno, vámonos.
Pará, pará, pará, gorda, pará, pará. ¿Dónde vas? Déjate de joder. Toma. Toma,
símele de noche. Toma.
Toma. Listo. Con esto.
Tener para pagar la deuda, para comer un mes gratis. ¿Estamos? Pero déjamelo al
pupilo, que tengo que irse ya con él. Haceme el favor.
Ahora sí que nos estamos entendiendo, abuelo. Sí, sí, ya sabía. Y tú, mi amor,
por favor, no dejes que este viejo te maltrate. Sí, mamá. Ya.
¿Está bien, chichurri? Sí. ¿Vale bien?
Bendita sea tu amante, Flaco. ¿De qué la sacaste? Eh... Una... Una vecina. Una
vecina. Ah, una vecina.
Sí.
¿Qué tal? ¿Te pone flor o el obrico?
Te pones corona por el obelisco.
Yo sabía. Ya, váyase una cosa. Te vas a hundir la pendeja.
Le cantás dos o tres temitas lento. Le pegas el mejor polvo de tu vida.
Eso sí, que sea el último. Avísale. Hasta después de Joe.
Después de Joe se querría seguir sacudiendo. Le das con todo.
¿Estamos? Ya, pórtate bien. Me voy a la plaza a fumar un pucho.
Pórtate bien.
Dile que le hace mal el pucho que te debe.
Pero al final vendré.
Tranquilo el corazón y a ti podré gritar.
Yo te amo.
Yo te amo. Ya, ¿qué vas a hacer? Cierra el reloj, le tengo una sorpresa.
Ay, pero qué sorpresa.
Paciencia, paciencia.
Ay, está bien, está bien.
Ya.
Te propongo.
Disfrutar de una mañana caminando de tu mano, una flor en
tu ventana o que algún violín gitano nos regale con su voz.
Te propongo elegir la cartelera
de algún cine continuado o mirar la tibiera.
Son las cosas de este amor.
Yo no te propongo ni el sol ni las estrellas.
Tampoco yo te ofrezco un castillo de ilusión.
Yo tengo para darte tan solo cosas buenas, sencillas
y triviales.
Las cosas de este amor.
¡Pero me caí de todos los alfileres en la espalda! ¡Eso te pasa por fresco de
ranja! ¿Quién te crees que soy yo?
¡Me ayuda a sacarme un alfiler que te caiga en la espalda, por favor!
¡Sácatelo solito, igual que la calentura! ¡Yo no soy tu empleada ni tu
amante!
¡Ey, ma!
¡Tú es el último!
¡Oye, no le puedes cancelar tu alfiler!
¡Ven para acá!
¡Ven para acá!
Blanco, ¿qué haces?
¡Para, para, para! ¡Vení! ¿Dónde vas?
¿Qué estás haciendo? ¿Qué te pasa ahora? No pasa que me cansé esta cuestión, don
Elvio. Yo renuncio. ¿Cómo que renuncio? ¿Vos estás loco? Vos tenés un compromiso
con nosotros y tenés que cumplirlo, viejo.
Estamos todos locos.
No te puedes ir, Servando.
¿Me crees que le pasa a este? Pasa, don Elvio, que... No, porque la señora Lisa
me dijo que yo nunca iba a ser como usted.
Bueno, eso es cierto.
Lógico. Bueno, entonces si ella cree que yo no puedo cumplirle...
No entiendo más qué me quiero. No, no, para. Vení, vení un minuto. Vení un
minuto. Escúchame, Elisa. Yo creo que este muchacho en realidad nunca va a ser
como yo. Estamos de acuerdo. Pero tiene sus condiciones, sus cualidades. No sé,
me parece que si lo capacitas un poquito podría, podría ser algo. Me parece, no
sé. Mire, yo solamente le dije que no era como tú.
Pero no que no pudiera serlo.
Entonces...
¿Usted cree que yo puedo hacerlo bien? Sí, lógico, eso cree, sí señor. Eso
cree, por supuesto.
Mira, tú te puedes subir a cualquier escenario y hacer el show de tu vida.
Bueno, eso sí, nunca como Elio, estamos de acuerdo. Nunca como Elio. No, no, no.
Bueno, ya, listo chicos, nos pusimos de acuerdo.
Listo, ahora se me van, me limpian el local, que desde que yo no canto viejo
eso está hecho una.
No limpies tanto.
Quiero que quede reluciente.
Porque así soy yo, pues.
Perfeccionista en todo.
Eso es por hacerle esto a Elvio. Él te quiere como un hijo.
Perdón, Alisa, pero es que yo no me puedo contornar. A mí me pasan cosas
cuando tengo... Y esto es por hacérmelo a mí.
El futuro de este local depende de ti.
¿Lo vas a hacer bien?
Por supuesto que lo voy a hacer bien.
Todo lo que hago, me gusta hacerlo bien.
Si todo sale bien, hoy día en la noche, Cuando Elvio se duerma, te voy a dar
unos tiritones que van a ser mucho mejores que los tiritones de Sandro.
Así que prepárate.
Y hazlo bien.
¿Qué haces acá?
¿Qué haces, boludo? Que no estás limpiando el local vos.
No, es que ya he terminado de limpiar ya, don Elvio. Entonces yo me voy a
donde usted sabe.
¿Qué te pedí yo?
¿Qué tenés ahí? A ver, te voy a dar unas cosas.
Supongo que son para tu amante.
¡Claro, Botonelvi, claro!
¡Este andejo caliente de mierda! ¿Y yo cuándo la voy a conocer?
Me imagino que la invitaste al show.
Creo que pueda venir porque va a venir la Estela, seguro, seguro, seguro que va
a venir la Estela. Es que le dices a la gorda, boludo. Sí, mi señora, Botonelvi,
¿qué quiere que haga hoy? Sin parar de las pelotudas. Es tu amante la que tiene
que venir al show.
Es ella la que tiene que despertar la admiración cuando le cantas a las otras
minas, no a la gorda pedorra. Bueno, pero a mi señora, Botonelvi, a ti
también.
Escúchame, déjame que te explique algo. Yo con la negra hacía lo mismo y no
fallaba nunca.
Terribles cachas eran después de una actuación.
Yo lo entiendo, pero... ¿Qué le digo ahora a la Estela? No sé, qué sé yo,
meterle algún verso.
Decirle que se suspendió y listo. Si va a la gorda se lo va a creer igual.
Ya.
Lo que pasa es que no creo que mi amante pueda venir.
Ese día está como ocupado. No sé qué tiene.
No, no, no, no, no. No nos estamos entendiendo.
Tiene que venir.
Tiene que venir. Porque si no viene...
Voy a creer que me estás mintiendo. No, no.
Y si me estás mintiendo, te reito.
¿Estamos?
Ok.
Venga para adentro.
Bien, negra. Ahora sí.
Quedó bien este traje, che.
Pero claro que sí te ves regio. ¿Seguro? Mira que es una noche importante. Hola,
hola. Llegué, llegué.
¿Qué haces observando así vestido?
Me falta plancharle la camisa. Vengo al tío. Mirá lo buen pelotudo este.
Apúrate, negra. Pasa, flaco.
De flaco me emociona, guacho lindo.
Mira que hoy es tu noche. No me vas a fallar, boludo.
Vení, vení, que tengo un regalito para vos.
Escuchame.
Esto es...
Bueno, pues ya sabes. Es para que el paquete se te vea en relleno. Sí, sí.
Yo no necesito ayuda para estas cosas.
Boludo, yo tampoco necesito ayuda.
Pero esto es para el paquete, para que se te vea en relleno. De abajo las minas
te ven el tremendo bulto. No me entendés. Toma.
Es más, tómate dos. Mira lo que te digo.
Ahí está.
Listo.
Che, otra cosa.
¿Y tu amante?
Ah, mi amante.
¿Qué tal?
¿Cómo están?
Aquí está.
Carina. Buenas noches. Hola, caballero. Mucho gusto.
¿Cómo caballero? ¿Soy tu abuelo?
No. Podría ser mi papi o un tío.
Pero no lo sois.
¿No sabéis quién soy? Mírame bien.
¿Y?
¿Sanorreyes? ¿Cómo?
¿Sanorreyes?
¿Sanorreyes?
Flaco, escúchame. Yo me voy. Le voy a explicar quién soy.
¿Y quién es Sandro, el gitano? Y vos apúrate, dale. Que la gente está
esperando. Cambiate pronto.
¿Por dónde
está
Sandro?
Mira esta figura, el pelotudo.
Ya, listo.
No estoy fumando, no me rompan las pelotas, no estoy fumando.
Tranquilo, tranquilo, que estoy contenta. Elio me acaba de decir que las
viejas están llenando el local.
No le puedo creer.
Oye, pero déjame leer. Ya, ya, ya, tranquilo, después, ya, ya.
¿Estás preparado? Sí, por supuesto que estoy preparado, señora Lisa. Compré
lubricante de condón hedótico.
Estoy hablando del show, caliente mío.
Sí, también estoy preparado para eso, pero estoy un poquitito nervioso.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Está loco, tú no puedes salir así al show para estar con ese hinchazón.
Disculpa, don Elvio, porque me dijo que me tomara dos pastillas porque era para
el show, que la mujer me lo tenía que ir así.
No, está loco, tú no puedes salir así al show.
Imagínate, hay mamás con sus hijos, abuelitas con sus nietos. No puedes
salir así.
Ya, pero...
Gracias.
Hay que bajar. ¡Oh, oh, oh!
¡Mira, mira!
¡Cómo le va!
¡Qué bueno ver!
¡Sí, caramba! ¡Qué bonita se las ve! ¡Muy bien!
Les presento a Karina, una admiradora de las nuevas generaciones.
Ronita, ¿qué tal? A ver, a ver, ¿dónde está Servando?
Se está preparando el pelotudo y más vale que venga temprano porque si no le
voy a sacar unas puertas lucas, ¿eh?
Deja que empiece a imitar al verdadero Sandro y su tiritón que vas a tener que
pagarle doble paga, amorita.
Primero que se sube y haga la pega, después charlamos, dale.
Hola, mamá, ¿cómo estás?
No te preocupes, yo te hago para
protegerte. ¿Y de qué?
De todo.
De todo.
A ver, don Sandro, a mí el servando me pagó para que viniera a ser de su
amante. Así que si quiere otra cosa, usted va a tener que pagar. Eso tiene
otro precio.
¿Cómo que te pagó?
Como todos los hombres nomás, po. Seré puta, pero no tengo la cara de tonta,
¿eh? Así que si quiere otra cosita, usted me paga.
O sea que sos puta.
Miren, de lo bueno, ¿eh?
Todo natural.
Te dejo mentiroso y la reputa madre que te ratí. ¡Pario, hijo de puta!
¡Te voy a matar! ¡Te voy a comer, rudo hijo de mil puta!
¡Lisa! ¡Lisa!
Don Elvio.
Elvio. Elvio.
Don Elvio.
¿Qué pasa?
¡Elvio! ¿Qué pasa, po?
sea pesada. Yo solamente vengo a cobrar la plata de mi marido.
¿Tiene razón?
Tome. Lo que pasa es que todavía no me saco al viejo de la mesa.
Hoy día justamente cumple un año de haberse ido.
Igual el Servando lo imita bien, ¿ah? En todo. Hasta en los movimientos.
En todo. Lo hace muy bien.
Pero a mí esto me aburre. Yo pienso que esto es música de viejo. A mí me gusta
el reggaetón.
Sí, estoy de acuerdo.
Esta música se escucha con la guata.
No conozco a Ignor. Y no todos están preparados para esto.
Servando hoy día va a llegar tarde.
¿Por qué?
Tiene doblete.
¿Y cómo es eso?
Tributo a Sandro y a Elvio. Doble paga entonces.
Revisa el sobre.
Así que su amor, su muerte, si algo ha de morir, moriré yo por ti.
Ay, rosa, tan maravillosa, esclavo de tu amor, quiero ser.
Ay, rosa, rosa, pide lo que quieras, pero nunca pidas que mi amor se
muera. Si algo ha de morir, moriré yo por ti.
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