All language subtitles for Watch Oro y polvo (2015) - Free Movies - Tubi

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Original subtitles

- Recuerdo los días cuando las playas dominicanas

estaban llenas de dominicanos.

Ahora están llenas de extranjeros.

No me molestan los que vienen a disfrutar del rum y el sol.

Yo estoy hablando de los extranjeros que vienen

con su segunda intención, empezando con el pendejo italiano,

ese de Colón y su tripulación española de condenados

y seguido por una línea creciente de cabrones extranjeros

que vinieron a robarse lo nuestro, a matar nuestros niños,

a cogerse a nuestras mujeres hasta que ni nuestras propias

líneas sanguíneas nos pertenecían.

Ojalá yo pudiera decir que todo esto quedó en el pasado,

pero sería una mentira.

La única diferencia es que los extranjeros cabrones

que mandan ahora no son un gobierno.

Son los carteles.

Entonces, para enviar cocaína y heroína,

a Estados unidos y Europa nos usan como puente.

Se preguntarán cómo hemos sobrevivido

500 años a esta mierda.

Quizás desarrollamos remedios sobrenaturales,

béisbol,

cerveza y merengue.

Esa música es más adictiva que la droga,

con la ventaja de que no te enferma,

está dentro de nuestras penas.

Alguien me dijo que es difícil estar triste

cuando uno está oyendo merengue

y casi imposible cuando uno lo baila.

Ahora, ¿quién fue el que dijo eso?

- ¿Tienes idea de a quién le está robando, eh?

- DEA, cabrón.

- Mierda.

(música de suspenso)

- Tú quédate callado, Luis.

El sargento nos va a sacar de esta, vas a ver.

- El sargento está en Puerto Rico, Danny.

¿Él que va a hacer?

- ¿Qué pasó, tortolitos?

¿Hablando de lo bien que la van a pasar

en la cárcel federal?

- No te dejes intimidar, Luis.

Ahora estás en los Estados Unidos.

¿Sabes lo que eso significa?

Que el gobierno les pone muchas reglas

que ellos no pueden romper.

¿Verdad que sí, agente?

¿Sabes?

Para ser una gorda, tienes tetas chiquitas.

- ¿Por qué no ejerces el derecho de cerrar

esa boca de pendejo antes de que el agente Morales

te meta el calibre 12 por atrás?

- Ah, entonces él es el agente Morales.

¿Sabe lo que he escuchado del agente Morales?

Que lo más inteligente que ha salido de su boca

ha sido el pene de su compañero.

Táctica de intimidación, no te preocupes, no pasa nada.

- ¿Dije algo malo, agente?

- Por algo que tú eres, buena mierda.

- Tu maldita madre, cara de culo.

- Ya, ya, ya, ¡basta!

Mierda.

Mierda, Morales.

Y delante de un maldito testigo.

- Déjame eso a mí. - ¡No, no, no!

¡Espérate, ay, ay!

¡Agente especial Fuentes!

¡Agente especial Fuentes del FBI!

- ¿Y qué con él?

- Yo trabajo para él.

Yo soy su informante.

- Tú eres el infiltrado del FBI.

El tumba que le dimos la semana pasada,

ese fui yo que se lo di.

En dos días, vienen más de tonelada de coca de Puerto Rico.

Yo tengo todos los detalles.

Todo lo que ustedes quieran saber.

- A ver.

La identificación de la DEA dice UE, no DEA, muchachos.

¿Qué pasó?

- Lo siento, Danny.

- ¡Danny!

- Creo que hay métodos más fáciles para sacar una rata.

- Sí, pero no tenía tiempo, además, pegas como una niña....

- ¡Danny, Danny, Danny!

El FBI me dijo que estaban amenazando a mi mamá.

- Mierda. ¿Tu mamá?

- Danny, tú me tienes que creer.

- Yo te creo, esos son unos idiotas.

- Tú vas a hablar con el sargento, ¿verdad?

- Sí, yo voy a hablar con el sargento.

No te preocupes, mañana mismo en la mañana.

- ¡No, no, Danny, Danny, Danny, Danny!

- No te preocupes. - ¡Danny, espera, Danny!

- Tú tranquilito. - ¡Danny, Danny!

¡Espera, Danny, Danny!

¡Danny!

- Oye, ¿por qué no viene...? - ¡Danny!

- Mi hermano no ha conseguido boleta.

- ¡Me voy al agua!

- ¿Ah, sí? Y cómo se puso? - ¡Sácame pronto!

Ah, pues a lo mejor estuve mejor que no fuera, ¿verdad?

- Pero oye, esta noche vamos a ir aquí

a buscar unas chamaquitas.

Vamos, pa' llá. - Ah. me encantaría,

pero tengo que irme a trabajar.

- ¿Puerto Rico otra vez?

- No voy a terminar con Puerto Rico.

Ahora me voy para República Dominicana.

Regreso a casa, papá.

(música alegre)

(continúa música alegre)

(murmullos)

- ¿Estamos bien?

¿Quieres una cervecita?

- ¿Qué no estás viendo que yo estoy hablando con ella?

- La noticia es que yo estoy hablando con ella.

¿Quieres una cervecita?

- No quiere. ¿Te parto la cara?

- Así no se le habla a una dama.

- Te estoy hablando a ti, maricón.

- Lo siento, pero no eres mi tipo.

- ¿Pero que tú te comiste que casi no te conozco?

Mami, aquí está...

Coño.

- Ni me avisa. - Mierda.

- No has cambiado nada.

¿Entonces qué, una cervecita?

- Ojalá. Don Toribio ya te puso a trabajar.

- Vamos por mi ayudante a recoger el cargamento.

- Vamos, vamos, muévanlo, no tenemos toda la noche para eso.

- Eso.

¡Movemos el otro!

- ¿Pero qué, manín, tú sabes?

Muchas mujeres, poco tiempo.

- ¿Pero cómo vamos, cómo están?

- Vamos, muévanse, muévanse, muévanse, rápido, carajo.

- Así que tu novio oficial es lo máximo.

- Esa sí yo no me la creo.

- Te lo juro, manín, ella es alta sociedad.

- Tú no estás saliendo con una chica

del yacht club, allante.

- Quizá yo son más sofisticado lo que tú piensas.

Dile, carajito, a ese Danny.

- Que anda con una carajita yacht club

y ando con una princesa.

- Se puede ir pa'l carajo y pa'la mierda también.

- Hey, Danny, ¿y dónde que tú eres?

- De Tijuana.

Cuando mi papá se murió, mi mamá y yo nos venimos para acá.

- Y estaba trabajando en Puerto Rico mandando cosas

para los Estados Unidos.

- ¿Y no en Puerto Rico que está el loco

ex militar ese manejándolo todo?

- Sí, claro, el sargento, papá.

Sargento manda, ¿o no?

Él no trata su gente como los militares, o sí,

sin cervezas y mujeres.

- Nada más los días libres podemos.

- Coño, pero, ¿cuánto tú llevas sin una raspadita?

- No te preocupes, manín.

Tus 100 años de sobriedad se han acabado.

- Soledad. - Es lo que sea.

- Ahorita vamos a dejar la mercancía

y nos vamos para Santiago, con unas mujeres que yo conozco,

no te imaginas las tetas de esas diablas.

- ¡Eso!

- Y este carajito se queda cuidando la Gipetto.

- ¿Y por qué yo?

¿Que pasó con tu chica sofisticada?

- Ah, solo hay un problema con ella que no está aquí.

Por eso yo tengo unas amiguitas por el lado.

- Coño, ¡muévete!

- Baja la pistola.

- Bien,

está bien.

(música de suspenso)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

- Bien.

(murmullos)

(canta en inglés)

(canta indistintamente)

- ¡Hey, levántate, levántate!

(canta en inglés)

(canta en inglés)

¡Mátalo!

(inglés)

Trae el Versace.

¿Ustedes saben quién soy yo?

- Yo sí.

El Pavo Real.

- El Pavo Real.

(música de suspenso)

¿Y cómo está Don Toribio?

¿Sigue siendo un viejito de la mierda?

Ya veo que sigue manejando sus negocios

como si fueran los años 90.

Todavía sigue con aquel carro de mierda.

¿Qué era?

¡Un Chevy Impala!

¿Sí?

Apuesto que sí.

Deberías de ver este tipo.

Uno de los capos más grande de la República Dominicana

andando por ahí con Chevy Impala de mierda.

No, no, no, no, no.

- Quiero mostrarles algo.

(música de suspenso)

Sí.

Estos son unos regalitos de mis nuevos socios mexicanos.

Los acaba de entregar mi hambriento amigo allá.

- Esta...

Esta se llama El Polvo,

que es blanquita como la coca.

Y a esta...

la llamo El Oro

porque es de oro, una maldita.

Estas no son dos armas de fuego.

No, no, no, no.

Son una.

¿Sí?

Siempre juntas, nunca separadas.

- Porque cuando yo tengo el polvo en una mano,

el oro en la otra,

cuando yo tengo oro

en una mano, yo tengo polvo en la otra.

Y cuando yo tengo las dos cosas en mis manos,

¡yo hago lo que me da en la puta gana!

¡Oh, oh, oh!

Todavía tengo que ponerles balas.

Hay demasiados ojos

en la ruta del Pacífico.

Entonces, el cartel de Veracruz

ha tomado la ruta dominicana como su favorita.

Eso es muy bueno

pa' mí,

pero muy malo

para tu jefito

y sus clientes colombianos.

Díganle a Toribio que busque en otro lugar

pa' sus cargamentos.

Nosotros tomaremos la playa.

- Mierda pa' ti, coño.

La playa de nosotros.

- Así habla.

- Es que no entienden, cabrones.

Nada en esta pinche isla es de ustedes, puto, nada.

Es más, tienen suerte que los dejamos quedar cabrones,

¿o no?

- Ay, pinches putitos cómo se las dan, ¿no?

Oye, estos putos están bien buenos.

Están bien bonitos.

Mira, cuánto pelo, cuánto corte, cabrón.

¿Sabes qué? - ¿Qué?

- ¿Sabes qué?

¿Quién va primero?

A ver, a ver.

¿A quién le doy? - Ah.

- Tú, la historia de siempre.

- Órale.

- Pa' que se acuerden de mí.

- Por años, el arreglo entre las pandillas dominicanas

con sus clientes de los carteles era muy simple.

Los dominicanos proveían transporte,

almacenamiento y lavado de activos

y los carteles pagaban...

cash.

- Pero entonces, los carteles cambiaron el negocio

y en lugar de pagar con dólares,

comenzaron a pagar con droga.

Más barato para ellos,

pero para las pandillas dominicanas, eso lo cambió todo.

Éramos un país poco acostumbrado a las drogas

y de repente, drogas por todos lados

casi de la noche a la mañana,

la ola del crimen de los barrios se triplica.

Pero, ¿alguien hace algo para parar esto?

- Nadie, porque, como dije, tenemos béisbol,

cerveza y merengue.

- ¡Danny!

- Tengo la forma de arreglar las cosas con el Don.

- ¿A qué te refieres?

- ¿Tienes 2 millones de dólares?

- Es verdad.

- ¡Danny!

Mírate.

- Hey, Dan.

¿Miami te sentó bien?

- Sí, señor. - Sí señor.

El sargento Dipshit

te estaba disciplinando.

- Don Toribio.

- Qué bueno verte, Danny.

¿Tú sabes cuál es la única cosa

que haría este momento más feliz?

Que tú no me hubieras hecho perder

2 millones de dólares de mi coca...

- Don Toribio.

- De hecho, por eso estamos aquí.

Tenemos un plan.

- Un plan.

- Bueno, ¿es el plan?

- Y es tu plan.

- Danny, vámonos.

Entonces, el sargento Dipshit

te enseñó algunos modales.

- ¿Qué más te enseñó?

- Dos o tres cosas por ahí.

- ¿Y tú apoyas este plan de Teo?

- Sí, apoyo el plan de Teo.

- Mh, qué raro, Teo produciendo ideas.

Mira, Danny, Teo no tiene la capacidad

para aplicar un plan.

Te lo encargo a ti.

Asegúrate de que funcione

y no me falles otra vez, Danny.

Ya está.

- Desmóntame eso ahí, rápido.

Ustedes dos, métanlo ahí.

(música de suspenso)

- ¡Pero qué ondo!

- No veo al mexicano.

Solo a gente del Pavo Real.

Ahí está la heroína.

- Espérenme aquí.

- ¿Cómo así?

¡Danny!

(murmullos)

¡Mierda! Esta vaina sí pesa.

(música de acción)

- ¿Estos chicos no saben tirar?

- Mírame, vete, pa'l bote.

Saca de aquí el cargamento, ¡ahora, rápido!

- El hijo de puta pa' la lancha, ¡mátenlo!

¡Eso, Danny, ese es mi hermano!

(música de acción)

(música de acción)

(música de acción)

- ¡Pero mátenlo!

- No, no, no, no, ni se te ocurra.

Ni se te ocurra.

Y cuando no tienes ninguna en tus manos, eres una mierda.

Ven acá, ven acá.

(suena alarma de auto)

- ¡Paren el fuego, paren el fuego!

- Diles que bajen sus armas. - Tranquilo.

- Bajen las armas, tranquilos, bajen las armas.

- Le vas a entregar el cargamento a Toribio.

- Vete, pa' la mierda.

¡OK, OK, OK, OK, OK, OK!

Tenemos que entregar el cargamento

a los hombres de Don Toribio.

Yo puedo decir lo que tú quieras,

pero por la mañana estarás muerto.

¿Quieres el bote? Es tuyo el bote.

¿Quieres el reloj?

¡Te lo doy todo!

- A tus hombres también.

- Y ahora todos trabajan para Don Toribio.

- Señores, bienvenidos a su nuevo trabajo.

Todos ustedes saben quién es Don Toribio

y los que lo conocen, saben que es un hombre de palabra,

de honor, de código.

Y él les quiere ofrecer un 20% más

de lo que les ha estado pagando el Pavo Real.

Así que a partir de ahora, no le deben nada al pavito.

(disparos)

- ¿Qué están esperando?

¡Pendejos de mierda!

- ¡Mátenlo!

- ¡No se muevan!

- No debiste matar al carajito.

(música de suspenso)

- Entonces...

¿Dónde le llevamos cargamento, jefe?

(música alegre)

- ¡Hey, Danny! !Danny La Bala!

- ¡The man, yeah!

(continúa música alegre)

(continúa música alegre)

- Danny.

- Don.

- Siéntate.

Quítatelos, por favor.

- ¿Mis gafas?

Perdón.

- ¿Te das cuenta que sin el Pavo Real,

somos la organización más grande del país?

¿Y sabes a quién se lo debo?

A Teo,

el estratega.

- Sí, él hizo muy bien su trabajo, señor.

- Los hombres del Pavo Real me dijeron

cómo realmente sucedió.

Ten.

- Gracias.

- Lo manejaste bien.

Entonces,

yo te acepto con gusto

a los nuevos hombres

y todo el negocio que me has conseguido.

Estas...

no son de mi estilo.

Son tuyas.

Derrítelas y cómprate un carro o algo.

Tal vez un buen Impala.

- Muchas gracias, Don.

(música alegre)

(música alegre)

- Es muy difícil estar triste cuando se escucha merengue

y es imposible cuando lo estás bailando.

- Estoy con alguien acá.

- ¿Ah, sí?

¿Con quién?

¿Con el tipo ese que está ahí sentado?

No, no, yo no puedo competir con ese tipo, olvídate.

Se nota que va a la iglesia todos los domingos,

que es un gran padre.

No sé, incluso hasta es de la realeza, de la sociedad.

Yo soy Danny.

- Danny.

Danny, ¿el mexicano dominicano Danny?

- Sí, ese, el mismo.

- Lo estoy criticando.

No puedo, yo también estoy mitad dominicana.

Mi papá era colombiano y yo viví mis primeros años allá.

Estuve allá. El cabrón no se aguantó, no.

Entonces nos devolvimos.

- Sí, al final todos somos dominicanos, ¿verdad?

- Daniel dominicano.

Gracias por haberle salvado la vida a mi novio.

- ¿Ah, sí?

- Sí.

- ¿Y quién es tu novio?

No, no me digas que tú...

a poco eres la...

Tú eres...

la novia de Teo,

la del club de yates.

- ¿Así me dice?

La del club.

La del club de yates, yo prefiero Marisela.

- Y yo pensaba que te estaba inventando, que eran mentiras.

Pero bueno, ahora te tengo muchas preguntas.

- ¿Sí? Yo también.

- ¿Ah, sí? A ver, como cuáles?

- Como...

¿cómo le hicieron para...

hacer semejante desastre ustedes dos?

Se suponía que ustedes tenían

que tumbarle la mercancía a los mexicanos, ¿no?

Que pagaran por lo que te hicieron a ti y a Teo,

no devolverles todo el material

y empezar a trabajar para ellos.

- Mira, Marisela,

yo no creo que Teo deba de estar discutiendo

estos temas tan sensibles... - Con la del club de yates.

- Independientemente de la venganza,

no era precisamente la idea de Teo.

- Claro, es que...

...es que no fue idea de Teo.

- Mi amor.

- Creo que ya conociste a Danny.

- Ajá.

- Danny es mi mujer.

El amor de mi vida.

¡Épale, merengue!

- Arriba el amor.

- ¿Algo de ron?

- Oye, aquí hace calor, ¿eh?

Hijo, qué colorines, ¿eh?

- ¿Me vas a decir de qué se trata todo esto?

- Marisela te va a explicar, paciencia, manín.

Es muy directa, pero sabe lo que habla.

- Los aztecas eran un imperio de 5 millones de personas.

Para los incas, eran más del doble.

Y los dos fueron derrotados por un enemigo

que no pasaba de los cientos.

- Se refiere a los conquistadores.

- ¿En serio? No me digas. - Bueno.

¿Ustedes saben desde dónde los conquistadores

planearon todo?

Es donde cambiaron el mundo que era

al mundo que conocemos hoy.

Desde aquí.

- ¿Desde aquí? - Sí, en este mismo edificio,

en esta misma isla.

Danny, ¿por qué en esta isla?

Porque este es el cruce de caminos

de todo el mundo occidental.

Estamos en la mitad de toda la acción.

Y por alguna estúpida razón,

seguimos dejando que nos quiten todo en nuestra propia cara.

- Teo, ¿nos regala un minuto, mi amor?

- Sí, claro.

(música suave)

- Cuéntame por qué Don Toribio te mandó a Puerto Rico.

¿Qué fue lo que hiciste?

- Pues, no obedecí las órdenes.

- Uh, se le portó mal el perrito faldero.

Perdón, bueno. Se le portó, ¿qué, bien?

- No, pues sí.

- Porque no te equivoques, ahí no te equivoques.

Perrito faldero eres y sigues siendo.

Perdón que te lo diga igual que Teo, igual te lo digo,

igual que cualquier persona que trabaje

para cualquier banda dominicana,

porque todos hacen lo mismo.

Venden drogas,

lavan dinero y les encanta estarle lamiendo el culo

a los que sí son los jefes de verdad.

Nada es de ustedes, Danny.

Todo se lo están quedando ellos.

- No todo les pertenece.

- ¿A qué te refieres?

¿Al poquito que les dejan vender dentro del país?

Por favor, les están tirando las sobras

y ustedes van y les ruegan por más.

- De verdad, analizaste muy bien la analogía.

La metáfora del perro faldero, ¿verdad?

- Bueno, en realidad todavía estoy trabajando

en una que tiene que ver con lo de estarle oliendo el culo

a los demás, pero la veo así. - Ya.

Pero cuando te la diga, mientras tanto, tú me vas a decir

si estás feliz siendo el perrito faldero de todo el mundo,

o si están listos para irles a partir el culo

a los de verdad.

- Entonces, ¿quieres hablar de negocios conmigo?

- ¿Tienes algún problema con eso?

Perfecto, ven.

(música suave)

- Ah, tú no perteneces a este mundo.

Tú eres una niña bien.

Que andes con Teo

no quiere decir que sepas del negocio.

- Ya.

Guau. - A ver.

¿De qué se trata todo esto?

¿Qué tu papi no te quiere comprar un yate nuevo?

- Yo creo que esto te va a sorprender

un poquito, pero está bien.

Hace poquito me estaba acordando de un Danny

que vivía en mi barrio cuando yo estaba chiquita.

Se la pasaba jugando con mi hermano Jorge

al lado de una tiendita

que todos los santos días estaban robando.

Le decíamos El Colmado Robado

y después la mamá de Danny se murió y él terminó en la calle

y un día le robó a los tipos equivocados.

(gritos indeterminados)

Bueno, ustedes le entraron durísimo a Danny

lo estaban matando.

Pero en eso intervino un hombre,

un hombre importante al que le decían El Don.

Él llegó, vio lo que estaba pasando y cargó al pobre Danny

y todo destrozado en sus brazos se lo llevó.

Y nunca nadie lo volvió a ver.

- ¿Entonces tú eres la niña flaquilla, hermana de Jorge?

Jorge, ¿cómo está? Está bien?

- Muerto.

Así está.

Drogas.

- Lo siento.

Y aún así, ¿te quieres meter en el negocio?

- Si hay alguna manera de hacer algo desde afuera, avísame.

Que yo sepa, no.

¿Sabes cuál es el problema?

Que los carteles obligan a las bandas dominicanas

a envenenar a su propia gente.

Eso no está bien.

Danny, saquemos las drogas de nuestro barrio,

de nuestras calles, que las vendan en otro lado.

- Y hacerte de plata en el proceso, ¿no?

Ya que andas por ahí.

- ¿Para qué quieres que te diga que no?

¿Entonces?

Porque que yo sepa, las oportunidades no están cayendo

del cielo últimamente, ¿o sí?

Agarra lo que puedas mientras puedas, Danny.

Que no se te olvide.

- Ese debería de ser el lema nacional.

- Yo tengo la visión, lo tengo todo aquí, exactamente.

Solamente necesito alguien que me ayude a ejecutar

la idea, ¿me entiendes?

Alguien que tenga los huevos bien puestos.

Y yo pensé que ese tipo era Teo,

pero ese tipo no es Teo.

Yo creo que eres tú.

- ¿Qué?

- Yo tengo los huevos bien puestos.

Tú tienes la visión.

¿Y Teo qué tiene?

- Nada.

Teo es Teo y es maravilloso...

siendo Teo.

- ¿Los colombianos qué?

- No están invitados.

- Yo no creo que Don Toribio se quiera arriesgar

a que los colombianos se enojen con nosotros.

- Don Toribio, no se te olvide, es otro perrito faldero.

¿Y quién se lo va a enseñar?

Tú.

Pruébaselo.

Eso sí, no puedes decir una sola palabra.

- No vamos a arrancar el negocio sin Don Toribio.

¿Sabes la cantidad de dinero que necesitamos

para levantar este negocio?

- Corazón, eso es lo más fácil.

(música animada)

- Disculpe. - Vienen conmigo.

Tranquilos.

El señor Cruz y Hernández los están esperando por acá.

Por acá.

(continúa música animada)

- ¿Cómo le va?

(continúa música animada)

- Bueno, aquí están, él es Teo.

Después de que les presenté a mis amigos,

Danny me presentó los suyos.

- Danny.

(risas)

- Danny...

(risas)

- En su lugar de origen,

un kilo de pasta de coca cuesta unos mil dólares.

En el puerto de embarque colombiano

ya vale 2,500 dólares.

En el país puente, su precio ya ha subido a...

¿Y esto que carajo es?

¿Dónde está la coca?

- La estás viendo, nada más que no está procesada.

- Bueno, esto no fue lo que hablamos.

- Estos colombianos,

eran los únicos a los que les podíamos comprar la mercancía

sin que Don Toribio se enterara.

Pero pues ellos no pueden procesarla.

- Ah, pues si la procesamos nosotros.

- ¿Ah, sí?

¿Y tú sabes cómo va a hacer esto, Teo?

- Sí.

La dejan en el sol para que se seque.

- No.

Teíto, no solamente la dejan en el sol para que se seque.

(tocan la puerta)

- Aguanta, aguanta.

- Uh, hola.

Mi nombre...

...es Jerry.

(inglés)

- Coca.

(música suave)

(música animada)

- Como les estaba diciendo,

ya cuando está en el país puente,

su valor estimado es de 10,000 dólares.

El gran dinero está en el último tramo, que es el más corto,

pero el más peligroso

al cruzar el Canal de la Mona.

- ¡Coño, coño, coño!

- ¡Apaguen los motores inmediatamente!

¡Apáguenlos!

- Mierda. ¡Nos están alcanzando!

- ¡Ve a la parte de atrás!

Hay dos botellones.

- ¡Sal!

- ¡Sodio!

- Pero qué coño quieres que les ponga

hasta que les dé un paro cardíaco?

- Yo que sé, fue idea de Jerry.

¡Destápalas y tíralas al mar!

- ¿Ahora qué?

- ¡Préndelo!

- ¡Mierda!

(música animada)

- Ya cuando entra a Puerto Rico,

el precio del kilo pasa de 10,000

a 42,000 dólares.

¡42,000 dólares!

Eso es un 4,000% de retorno a la inversión

por convertir esto...

en esto

y llevarlo de aquí hasta aquí.

(vítores)

(disparos)

Cuatro principiantes haciendo esa cantidad de dinero

en apenas tres meses.

Solamente estábamos comenzando.

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(termina música animada)

- Yo quiero decir algo.

La primera vez que yo estuve en lugar así,

fue con ese panita.

Yo tenía 14 años, tú, ¿qué, 17?

El tipo de la puerta nos dijo

que nos fuéramos pa' la mierda,

pero Danny lo empujó

y nos metimos corriendo

y fuimos los reyes de la fiesta

como por 15 segundos antes de que nos sacaran como perros.

Pero este tipo,

ese tipo es el mejor amigo que yo he tenido en mi vida.

Lo digo en serio, manín.

Yo te quiero como mi hermano.

Y esta mujer,

esta mujer es la que yo he soñado toda mi vida.

Es el tipo de mujer que no te imaginas que existe

hasta que está parada enfrente de ti.

Y aún ahí,

no sé ni qué pensar.

Y es por eso que yo creo que es tiempo

de que haga lo correcto.

¿Te casarías conmigo, amor?

- Ese "sí" es la mentira más grande

que he dicho en toda mi vida. - Sí.

Sí, claro, mi amor, quiero estar contigo, Teo.

(música animada)

(música animada)

(termina música animada)

(música suave)

(música suave)

- Dan, está entrando una gran cantidad de cocaína

a los Estados Unidos.

Los mexicanos y los colombianos creen que toda esa droga

está siendo adulterada aquí.

Alguien quiere joder el trato

que nosotros tenemos con los carteles.

¿Puedes encontrar esos cabrones y desaparecerlos?

(música suave)

(música suave)

(música suave)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

- Este dinero, Don, es su parte.

Queríamos comprobarle que este negocio sí funciona

y siempre ha estado funcionando.

Don,

esta es nuestra oportunidad,

nuestra oportunidad de hacer las cosas a nuestra manera,

en vez de ser los intermediarios de los carteles.

¿Sabe que nunca ha habido un cartel dominicano?

¿Nunca?

Nosotros seríamos los primeros.

Y usted...

sería la cabeza de todo...

el capo, el jefe.

Ya no más recibir órdenes.

O sea, ¿por qué?

Porque usted sería su propio jefe.

Piénselo.

(música de suspenso)

(música suave)

- Toribio no podía ser su propio jefe.

Un perro faldero no puede ser dueño de sí mismo.

Se lo entregó todo a los colombianos.

- Señor Flores, lo llamé porque quiero

que usted vea esto personalmente.

(música suave)

- ¿Y la lancha?

- Don Toribio la metió hasta fondo del mar.

No querían que la reconociera.

- ¿Y Jerry?

- De regreso en los Estados Unidos.

- Perfecto, eso nos va a retrasar todo.

- ¿Retraso? Esto no es un retraso, esto se acabó.

- No necesariamente. - Sí necesariamente.

- OK, estás exagerando, Teo.

- No, Marisela.

Estás a punto de ser mi esposa

y no va a dejar que te pase nada.

Esto se acabó.

¡Coño!

- Parece que el grupo se está separando, ¿no?

(música suave)

- Está bueno.

- Parece que tu jefe tiene las manos llenas

controlando su propio territorio.

Así que, de ahora en adelante,

vamos a manejar los cargamentos, ¿eh?

Pero no te preocupes, güerito.

A Toribio le seguimos pagando.

Hay un pago de que no se metan

en nuestro pinche camino, ¿entiendes?

- Báñate, cabrón.

- Vamos.

- Así.

- Quítate eso.

- Espérame, espérame, espérame.

Los condones.

Voy por uno.

- ¡Hey! No vayas empezar en mi, ¿eh?

(tocan a la puerta)

(puerta se abre y se cierra)

- Ahora sí, mi reina.

¿Dónde estás, mi amor? Estoy listo.

- Le pedí a tu amiga que se fuera,

pero ella muy comprensiva.

Súper tranquila.

- ¿Qué pasó? Todo bien?

- Y Teo, ¿dónde está?

- Ah, Teo está en Punta Cana.

Uno de esos trabajitos que le manda hacer Don Toribio.

Asumo que está cogiéndose a alguna turista.

- Bueno, eso no lo sabemos.

- Dale.

- Entonces, eh...

¿a qué viniste?

- ¿A eso? No.

- Ah, no. Entonces, ¿a qué?

- ¿Ves esto?

- Sí - ¿Sí?

¿Y te acuerdas que yo estoy comprometida con tu mejor amigo?

No. Pensé que independientemente de lo que él haga

por su lado, tú y yo no,

no vamos a hacer lo que estás pensando.

- ¿Lo que yo estoy pensando? - Sí.

No, no, no. Yo creo que ahí no hay...

- ¿Te importaría?

Deja ahí el reloj.

- Ah, no, sí, claro. - Gracias.

- Y solo por curiosidad,

¿por qué sigues con Teo

si sabes que te está engañando?

- ¿Y tú por qué sigues con Don Toribio?

Sabes lo que te ha engañado tantas veces,

solo por curiosidad también.

- Porque estoy en deuda con él.

- Ya, y yo estoy en deuda con Teo.

- ¿Y qué le debes?

- Eso no importa, no importa.

Todos elegimos, Danny.

Y yo elegí a Teo

hace mucho tiempo.

Bueno, pero yo no vine a hablar de esa elección.

Vine a hablar de la que nosotros le dimos a Don Toribio:

nosotros o los carteles.

- Le dimos la elección y él tomó su decisión, ¿te acuerdas?

Claro, porque tenía de dónde.

- ¿Y a dónde vas con todo esto? ¿Qué me quieres decir?

- Danny, la República Dominicana es la opción fácil

y la opción barata para los carteles.

Súbele los costos de hacer negocio aquí.

Se van a tener que ir.

Ahora, si ellos se van,

¿Don Toribio qué tiene que hacer?

Lo que nosotros le digamos.

(música suave)

- Incrementar los costos, ¿cómo?

- Los carteles ya no quieren que Don Toribio

les siga manejando las cosas.

Ellos han estado trayendo su propia gente.

Eso algo les tiene que costar.

- Eliminar la competencia.

- Es una táctica de negocios muy común.

- Sí, pero el negocio de la droga no es un negocio común.

¿Y cómo exactamente, vamos a hacer esto?

¿Quiénes lo van a hacer?

¿Tú y yo y Teo, nada más?

- Yo no le diría nada a Teo.

Él no va a volver a hacer nada contra Don Toribio.

- Ah, entonces nada más seríamos tú y yo

contra los carteles más peligrosos del mundo.

- No seas ridículo, Danny.

Los carteles más peligrosos del planeta

peleándose entre ellos.

(música suave)

(música de suspenso)

(puerta se abre y se cierra)

(música de suspenso)

- Y ahora cómo empezar una guerra internacional entre bandas

con tres sencillos pasos.

- ¿Primera vez que agarras un arma?

- Acuérdate de dónde vengo.

- ¿Alguna vez has matado a alguien?

- Primer paso: Usa tus conexiones de tráfico

para poner a dos bandas fuertemente armadas

a la misma hora y en el mismo lugar.

Repítelo cuantas veces sea necesario.

- ¡Mierda, coño!

- Paso dos: provoca el fuego.

- Alguien nos traicionó, Toribio.

- ¡Hijo de puta!

- Los encubrimientos implican que la vaina

tiene que mantenerse oculta.

Para el tema de los testigos,

ve al paso tres.

Paso tres: que no quede ni un maldito testigo.

(música de suspenso)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

Con cada bala, estábamos eliminando a la competencia

para nuestro futuro negocio.

Era pura magia.

(música de suspenso)

Literalmente estábamos convirtiendo el plomo...

en oro.

(música de suspenso)

Una vez que la guerra alcanzó su apogeo,

ya no tuvimos que hacer nada más.

Los carteles se estaban matando entre unos con otros.

Pronto iban a terminar llevándose su negocio a otro lugar

y Toribio reconsideraría su falta de opciones.

Todo lo que teníamos que hacer era esperar su llamada.

- ¡Aquí está!

¡Danny, qué gusto verte!

Ven, sube.

- Como sabes, el negocio se ha paralizado.

El trato con los colombianos ya no es igual

y creo que necesitamos de nuevas ideas.

- Claro que sí, Don.

- No, no, no, no.

Ven aquí, arrodíllate, cabrón, arrodíllate, güey.

- Estos tipos también quieren hablar contigo

de tus nuevas ideas.

Así que tus nuevas ideas

son para quitar al viejo del medio, ¿no?

Pero se te olvidó que...

soy viejo,

pero no pendejo.

- Y sigue tomando las decisiones incorrectas, Don.

- ¿Según tú...

o tu jefa?

- ¿A dónde está tu puta, cabrón?

- ¿Eh?

- Todavía tienes una opción, ¿no?

- No te puedo ayudar, hijo, en esto.

- No.

(disparos)

- Si me matas aquí, tú también mueres, cabrón.

- ¡Sh, sh, sh!

Hey, hey, hey, hey.

- El sargento de la mierda...

al rescate.

(música de suspenso)

¿Y la puta?

Ella te enseñó a no dejarte dominar.

Y ahora...

te domina ella.

- No.

Así no son las cosas.

- Esto no fue idea tuya, Danny.

Ese no eres tú. - ¿Ah, no?

Entonces, ¿quién soy?

- La última vez que te portaste mal,

te perdoné, te mandé a Puerto Rico y no entendiste.

- Yo hubiese hecho el trabajo bien.

- ¿Tú crees que vas a llegar vivo a mi edad?

Este negocio te hace rico muy rápido

y te mata muy joven.

Tú...

me debes, Dany.

Desde que te recogí de aquel barrio hace tantos años.

- Sí.

Te debo.

Por eso, esto lo voy a hacer yo mismo.

- Ya eres un gran hombre.

(música suave)

(música suave)

(música suave)

(música suave)

(música animada)

- Eso, game, game.

Dime que ya.

¿Por qué me llamas tú? ¿Dónde están mi hermano?

(música sombría)

- ¡Tenemos otro!

- ¿Qué hay mijo aquí?

- What's up?

- ¡Hey!

- ¡Hey!

(música animada)

- Hay muchas cuevas para esconderse.

Hace mucho tiempo fueron utilizadas por los piratas.

- Y allá arriba, ¿qué hay?

- ¿Pavo sabía de las cuevas?

- No sé. Marcos, ¿sabía de las cuevas?

- No, no creo, no.

- No, pues me lo quedo. Está bien bonito.

(música de suspenso)

- Estuve buscando la entrada

de la cueva por más de media hora.

Y yo sabía lo que estaba buscando. Créeme.

Nadie va a encontrar esta cueva por el mar.

- Está muy bajita el agua para el barco grande.

- Oye, tío,

¿crees que puedas sin mí?

- Pues créeme, uno de nosotros se tiene que quedar

y uno de nosotros se tiene que regresar.

Y uno de nosotros no ha pasado suficiente tiempo

en Puerto Rico.

Si no regreso en la mañana dile a Marisela que...

- Sí, no te preocupes, yo le digo a Marisela.

Tú, tranquilo

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

- Polvo eres y en polvo te convertirás.

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

- Es todo nuestro, mi amor.

- ¿En qué quedamos, Teo?

Vimos que una joyería o un dealer de esos de carros.

¿Una fábrica de cigarros?

¿Tú crees que vamos a lavar todo el dinero?

Además, yo pensé que habías dejado de fumar.

- Sí, pero tú sabes,

es por las apariencias.

Mira.

Ven.

¿Por qué hasta bancado me veo?

- Payaso.

- Un poquito. - Un poquito.

- Sí, un poquito nada más.

CENTRO DE MANDO - FUERZA DE TAREA COMBINADA DEA/ADE

(música de suspenso)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

- Tenemos que fortalecer la infraestructura para que...

- Cubran la entrada, vamos.

- Usted me disculpará, señor,

pero vamos a tener que posponer esta junta para otro día.

Me surgió algo, una disculpa.

Un placer.

(música de suspenso)

- ¿Qué pasa, mayor?

Soy un fiel admirador de su escritura.

- ¿Te gusta mi mensaje de texto?

- ¡Tigre!

(música suave)

¿Está bueno?

- Señor, hasta la próxima.

- Claro que sí. Tiene mi número.

Un placer hacer negocios con usted.

(música suave)

(música suave)

(música suave)

(música suave)

(música suave)

(música suave)

(música suave)

(música suave)

- ¡Danny!

Mira mi martini.

Me siento como el mismísimo James Bond.

¡Hey!

¡Salud!

- Pa' Danny.

- ¡Salud!

- ¡Salud!

Por todos sus éxitos, señor.

(música suave)

Comprobaste tu punto.

- ¿Ah, sí?

Yo no sabía que estaba comprobando un punto.

Las otras organizaciones que operan

en el país están en guerra.

Los enfrentamientos los han debilitado.

- ¿Y qué hay de Veracruz?

- Veracruz abandonó sus operaciones hace mucho tiempo.

Justo después... - Claro, después

de que mataron a Don Toribio, hicieron bien salir corriendo.

- Esta es una oportunidad para nosotros.

Ustedes son fuertes en las zonas del sur y del este.

Nosotros tenemos la policía de todo el norte

en nuestros bolsillos y controlamos

los puntos de embarque ahí.

Pero juntos podemos cubrir todo el país.

¿Por qué compartir con las otras organizaciones

cuando simplemente podemos quedarnos con todo?

- ¿Por qué compartir si nos podemos quedar con todo?

Me gusta.

- Señor Flores.

- Esto me parece una excelente idea.

- Seis oficiales fueron arrestados hoy

acusados de aceptar sobornos

de un cartel colombiano de narcotráfico.

En un comunicado, la fuerza antidrogas

afirmó que los arrestos

son parte de una campaña anticorrupción

en las filas militares.

(murmullos)

(música suave)

(música de suspenso)

(disparos)

- ¡Arriba!

¡Vamos!

- Huevuda, coño.

- Mira, nada más. - ¿Qué le parece?

Este es el doble del cargamento más grande

que se ha incautado en el país.

- Se te podría perder la mitad

y aun así saldrías en primera plana.

(música de suspenso)

(gritos)

- Heroína,

marihuana.

Hoy, eso.

No sabemos si todavía funciona,

pero no hemos podido entrar todavía.

¿Lo quieres?

(música de suspenso)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

El asesino de Toribio

y el cabecilla del cartel de Veracruz.

- ¿Notan algo?

- ¿Que hicieron tarifa del dos por con el bizco?

(risas)

- No, nada más.

- Yo no me tomaría lo de Veracruz tan a la ligera.

- No se preocupen.

Veracruz ya no está aquí.

OK.

Como son gemelos,

¿tú crees que cuando a él le dieron el tiro,

él lo sintió también?

- Como...

- ¿Allá abajo? Verdad que sí?

(puerta se abre y se cierra)

(música suave)

(música suave)

(música suave)

- Hola.

- Tenemos que hablar.

- Claro.

Dime.

- Necesito una respuesta.

- No has hecho ninguna pregunta.

- ¿Por qué tienes esta pistola?

- Es por defensa personal.

Está bien peligroso allá afuera.

- ¿Por qué tú tienes esta?

(música sombría)

- Esa no es la pregunta, Teo.

- ¿Por qué Danny te dio esta pistola?

- Mejor.

Pero todavía no es la pregunta.

- Yo no... - No, no.

Pregúntame.

Teo,

pregúntame.

¿He cogido...

...a Danny?

- Cada vez que puedo.

Yo creo que ya es tiempo de que nos...

¡Te... Teo!

¡Teo!

No, no me puedes, no me puedes culpar.

No después de todo lo que me has hecho tú a mí.

- Tal vez tú tienes el derecho,

pero él no.

- ¡Te... Teo!

¡Teo, Teo, Teo!

¡Teo!

(música sombría)

(música sombría)

- ¿Qué hay, montro?

¡Espérate, espérate!

¡Espérate, espérate, tenemos que hablar!

- ¿Por qué ella?

- Puedes tener a cualquiera. ¿Por qué ella?

- ¡Teo, Teo, Teo, Teo!

- Teo. - ¡No!

- ¡No, no, no, no, baja el arma!

¡Baja el arma! Esto es una cosa entre Teo y yo, nada más.

- Solo que no es entre tú y yo nomás.

¿O sí, manín?

- ¡O sí! - Teo.

Por favor.

- No me vas a disparar, Teo.

Te conozco, somos hermanos.

- Qué hijo de puta.

Yo pensaba eso, que no me ibas a traicionar

porque soy tu hermano.

Teníamos un gran equipo aquí.

- Pretendiendo ser lo que no somos.

Coño, yo creo que...

Yo creo que es tiempo de ver quién somos en realidad.

- Hey.

- ¡No!

¡No!

(música sombría)

Teo.

Teo.

Teo.

Teo.

- Está vacía.

- Claro que está vacía, ¡coño!

- ¿Qué se suponía que iba a hacer, Danny?

- Sácala de aquí.

- ¡Que la saques de aquí, coño!

- ¡Danny!

¡Danny!

- Perdón.

Perdón.

(sollozos)

(música sombría)

- No, no te vayas, manín.

Manín, manín, no te vayas, manín.

- Espérate.

(sollozos)

(música sombría)

(música sombría)

(termina música sombría)

- ¡Párese, cabrón!

Parece que usted ha sido indultado.

¡Vamos, fuera!

(música suave)

- Señor.

(música suave)

(música suave)

(música suave)

- Señor Flores, siéntese.

Tenemos que hablar de negocios.

(música suave)

- Buen pago este mes.

- ¿Y?

- No hay cambio.

Él no quiere verte.

Te manda decir que no preguntes más.

- Le mandas decir que deje de ser tan hijo de puta.

¿Listo?

- Eh...

Yo creo que no le voy a decir eso, no.

(música suave)

- ¡No, no me toque!

¡No me toque! - Señora,

señora, no la puedo dejar pasar, señora.

- Señora, no la puedo dejar pasar, por favor.

Por favor, señora.

- ¿No me vas a invitar?

No me puedes seguir culpando por lo que pasó, Danny.

- Yo no creo que sepas el significado de culpa.

- Danny, yo lo hice por ti.

- No me digas que lo hiciste por mí.

Lo hiciste por ti.

Yo nunca le hubiera disparado.

(música suave)

- Señora, por favor. - Ya, ya.

Por favor.

(música suave)

(inglés)

(música de suspenso)

- Cada vez que los sacábamos,

cada vez que pensábamos que éramos finalmente libres,

los cabrones siempre regresaban.

(inglés)

- Hola, mayor.

- ¿Me recuerda?

(música de suspenso)

- ¿Estás seguro?

(música de suspenso)

- ¿Qué pasó?

La ADF acaba de recibir un paquete dirigido

al comandante Salcedo de parte del comandante Salcedo.

Adentro estaba la mitad de su cabeza.

(música de suspenso)

Supongo que le tocó la mitad izquierda.

(inglés)

- ¡Hey!

¡Hey!

(inglés)

(inglés)

- La fuerza antidrogas confirmó que esta tarde

se recibió un paquete conteniendo restos parciales

del coronel Samuel Salcedo,

de quien se sospechaba que trabajaba

para un capo del narcotráfico.

- Diego.

- Mientras la droga destruye el cuerpo humano,

el dinero de la droga destruye el cuerpo social.

(música de suspenso)

(disparo)

(continúa música de suspenso)

- Mierda, loco. ¿Esto es la baticueva?

- ¡Ahí vienen!

- ¡Prepárense, bloqueen el pasadizo de la cueva!

- Aseguren la cueva.

- Copiado.

(música de suspenso)

- Hey, hey, hey, lo siento, no puedo dejar entrar.

- Vienen tres camiones llenos de sicarios a matar

a todo el mundo, Marcos. ¡Prioriza!

- ¡Ábreme la puerta, coño! - Abre, abre, déjala entrar.

(música de suspenso)

(disparos)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

- Amárrate los huevos.

Vamos a tener un día de mierda hoy.

(música de suspenso)

- ¡Búsquenlos! Se fueron por allá.

- No, no, por acá.

- ¿Estás disfrutando, no?

- ¡Nadie aquí!

- ¿A qué viniste?

- ¡A la izquierda, a la izquierda!

¿Por qué no te fuiste mientras podías?

- Solo crees que me conoces, Dany.

- Vamos, vamos.

Vamos, tengo que enseñarte algo.

- Quiero ver sus armas salirles volando por el culo

cuando se vayan al infierno.

- No puedo creer que te hayas quedado con esto, Danny.

- Pensé que lo podríamos utilizar para algo.

(gritos)

- ¿Ya ves que sirvió para algo?

(música de suspenso)

- ¿Sabes manejar esta cosa?

A ver, inténtalo.

(música de suspenso)

(música de suspenso)

(música de suspenso)

(disparo)

(música de suspenso)

- ¡Voy pa' dentro!

(música de suspenso)

(termina música de suspenso)

(música suave)

(música suave)

(música suave)

(música suave)

- ¿Bloqueador?

¿Lo trajiste?

- Sí.

¿Trajiste la cervecita?

¿Limoncito y la salsa?

(voces a lo lejos)

(música suave)

(música suave)

- ¡Ah, espérate, espérate! - Perdón, perdón, perdón.

Ah, se nos cebó el plan.

Ya no pudimos sacar las drogas de nuestro barrio, ¿verdad?

- Mierda.

- Seguro el imbécil de los tatuajes se va a quedar con todo.

Va a ser peor, va a ser peor que nunca.

- Marisela...

¿no te puedes subir por esas rocas y escaparte?

- ¿Y tú? - Vete.

Yo...

- No te puedo dejar solo, tú lo sabes.

- Ah, no vas a dejar solo.

Solamente me estás dejando terminar lo que empezamos.

Así que...

así que vete.

Vete, porque si no lo mato yo,

lo vas a tener que matar tú.

Yo no quiero que pase eso.

Así que vete.

Sálvate.

(música suave)

Uta madre.

(música suave)

OK, ya vienen, ya vienen.

(música suave)

(música suave)

(música dramática)

(música dramática)

(música dramática)

(música dramática)

(música dramática)

(música dramática)

- Así era como la historia siempre iba a terminar.

- No. Era la única forma que podía,

pero al menos tenía que intentarlo.

¿No?

Así que aquí estamos

de vuelta en la playa con los malditos extranjeros.

(música dramática)

Otra victoria para ellos.

Queríamos eliminar el poder de los carteles aquí

de una vez por todas.

Uno pensaría que después de 500 años debíamos ganar una,

por fin.

Pero supongo que para qué dañar una racha tan perfecta.

Finalmente aprendí algo que todo el mundo debería saber.

El narcotráfico paga bien, pero cobra caro.

(termina música dramática)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

(música animada)

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