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Un costa entrecortada... Y el azul...
El azul, el azul, el azul...
Esta es la Côte d'Azur, la Riviera Francesa.
Como la llaman los ingleses, que hicieron famosa a esta cosa:
- La Promenade des Anglais. - Niza.
- L'Hôtel des Anglais. - Menton.
La Iglesia Inglesa, también conocida como "English Church"...
y la Farmacia Inglesa, la "British Pharmacy".
DEL LADO DE LA COSTA
Dedicado a Bazin
No tenemos intención de fotografiar a los lugareños.
Cogolin.
Según el imaginario popular, siempre son viejos y encantadores.
Dejémosles tranquilos entre el asno y el buey.
Nosotros hablaremos de la multitud:
los turistas, los curiosos, los visitantes, los aficionados.
Los viajeros que descubren esta costa y que regresan para pasar su tiempo libre.
En 40 años, Niza pasó de tener 100,000 a 240,000 habitantes.
Y 104,762 durmientes aumentan su población cada noche.
Cannes amanece con 32,003 visitantes
y Saint-Tropez, un pueblo de 4,000 almas, registra 50,000 cuerpos en agosto.
¿Qué es lo que vienen a buscar a la Costa?
¿Cuándo empezó?
La primera turista fue, quizás, Cornelia Salonina,
una emperatriz romana que para restablecer su salud y sus nervios deshechos...
pasó un invierno en las termas de Cimiez.
Niza.
Y el primer turista quizás fuera el Cardenal Mauricio de Saboya...
quien, ya pasados los 50,
dejó la iglesia, para casarse con su sobrina,
la Princesa María Luisa. Tenía 14 años.
La noche de bodas tuvo lugar en una recámara que se puede visitar.
Rue Jules Gilly nº 2, Niza.
Pasaron aquí el invierno,
inventando el turismo migratorio.
La posibilidad de seguir a lo largo de las estaciones: el sol,
las palmeras salvajes,
la mimosa,
el ciprés,
los cipreses,
el pino marítimo,
la adelfa,
la 'chumbera', a la que los marroquíes llaman 'higuera cristiana',
y el agave, que vive cien años, florece una vez y muere.
En el siglo XVIII, el viaje de Calais a Niza,
representaba 16 días de diligencia,
con 107 paradas en el trayecto.
Cannes, la parada nº 107,
se hizo popular debido a la peste que le cerró las puertas de Niza a Lord Brougham.
Lord Brougham.
Esa cuarentena en Cannes le encantó
y se quedó cuarenta años, incluso más.
Después de él llegaron muchos ingleses,
entre ellos, la Reina Victoria.
Duques ingleses,
grandes Duques rusos,
muchos títulos e incluso algunos nombres.
Dante Alighieri,
cónsul italiano en Niza.
Émile Zola...
que pasó su luna de miel en L'Hôtel de Paris en Mónaco.
Friedrich Nietzsche...
el tercer Zarathustra cerca de la aldea de Eze.
Lucien Guitry...
por un lado en la granja,
por el otro, en Saint-Pons-les-Mûres.
Una mañana parcialmente soleada en Mónaco,
un colegial, que se parecía a Guillaume Apollinaire.
Y Colette,
que se parecía a un gato de Saint-Tropez,
escribía "La Naissance du jour".
Giraudoux, en Porquerolles,
descubría a Suzanne y el Pacífico.
También los pintores han ennoblecido la Costa.
- En la pintura de Joseph Vernet... - Antibes.
Se puede ver la torre del Palacio Grimaldi.
En el Palacio Grimaldi, se puede ver la pintura de Picasso.
Pintor y ceramista, Picasso trabaja durante todo el año.
En cuanto a la pintura y la cocción, en la Costa él sólo conoce a un competidor serio:
El sol.
"Al Rey Sol"
El carro del sol surge de las aguas.
Arrastra a la humanidad en su curso ardiente
y la deja como muerta para, como él, renacer cada mañana...
y recomenzar el ciclo de un lento trabajo,
que exige sobreponerse al pudor y al tedio,
a riesgo de perder la cabeza... o el pellejo...
y cuyos resultados se juzgan según sea blanco, rojo o negro.
Llegados a este punto, hay que cubrirse.
Y como lo útil genera lo bello,
la cubierta se vuelve ornamento.
Vinieron a buscar el sol. Encontraron el olvido.
¿Dónde están?
Están lejos.
¿Lejos de la costa?
Lejos de todo.
Es lo que se llama 'exotismo'.
¿Una tienda-pagoda?
- Es domingo en Pekín. - Fréjus.
¿Una mezquita sudanesa?
- África nos llama. - Fréjus.
- ¿Un bulbo? Es el Orient Palace. - Menton.
Una casa persa... Las Mil y Una Noches.
En Montecarlo.
Una iglesia rusa,
una carroza...
- Moscú, 1900. - Niza.
Un bañista,
el metro...
- París, 1900. - Cannes.
Concluimos este exótico interludio con lo más exótico: los Jardines Exóticos.
Un lugar para los amantes del mundo silvestre...
que añoran el silencio vegetal.
A pesar de las explicaciones,
no intentan memorizar el nombre de las plantas.
Prefieren que las plantas recuerden el suyo.
Escribir el propio nombre,
o el de la mujer amada, con la esperanza de verla aparecer.
Ya que no se puede ver a la Bardot, hablar con ella, tocarla...
vienen a tomar algo a Saint-Tropez.
Por un natural sistema de compensación, el apetito se transforma.
También van a comer a Cannes,
ya que no pueden conocer a Sophia Loren en el Festival.
Y ya que no pueden permitirse un Matisse, van a visitar su tumba.
Viva o muerta, toda celebridad tiene su público...
Así, el hombre de Cromañón, la primera celebridad y el muerto más antiguo,
recibe un homenaje con visitantes, que luego irán a ver el Trofeo de Augusto...
La Turbie.
- El acueducto romano... - Fréjus.
Y los 13 bloques de mármol destinados...
al templo de Augusto, en Narbona,
que fueron engullidos en una tempestad.
Saint-Tropez.
Pero devolvamos al museo lo que era del César.
Dejemos allí los vestigios antiguos...
y rehabilitemos los vestigios habitados, los más preciados de la Costa:
los árboles seculares.
El enorme olmo, plantado en tiempos de Sully.
En Ramatuelle.
Un olivo milenario, declarado "Olivo histórico".
En Beaulieu.
Un ciprés calvo, de Canadá y Louisiana,
plantado por el señor Robert en 1797.
En Tolón.
- Un roble centenario. - En Saint-Cassien.
Y los almeces, de sombra saludable.
En Cogolin.
A este sombrío color local se opone...
el luminoso color local de los mercados.
Pero los turistas que pasan prefieren los colores de moda: el amarillo y el azul.
De repente, todos los hoteles se pintan de amarillo y azul.
Amarillo, azul... Gana el azul.
Todas las mujeres quieren ir a la moda.
Todas se visten de azul...
A excepción de las inglesas,
las nadadoras novatas,
y las alemanas, fieles al verde.
El camping... La forma más aireada de la libertad,
y la más increíblemente ceremonial...
Aquí sí se vive bien: con la majestuosidad de las antiguas sillas...
cada uno se retira a su carpa.
Estos parques, poblados de gente jovial atraída por la costa latina,
señalan el campo de difuntos que en la misma costa descansan.
En ambos casos, los mejores sitios están muy solicitados.
Es una costa muy cotizada.
La Costa Azul es el cementerio más bello de Francia,
con una maravillosa vista y el mar siempre renovado.
El muerto de la Costa Azul es un turista de calidad.
El paisaje le acoge para su merecido reposo.
Es discreto, como un sufriente corazón sin lágrimas;
modesto, como un arco sin rosas;
tranquilo, como un campo sin honor;
infantil, como una cuna...
Silencioso, como el bosque cercano
y sorprendente como, a la vuelta del muro,
una Virgen gigante.
Saint-Jean-Cap-Ferrat
La Santa Madre no pudo entrar en la iglesia...
El gallo se cayó del campanario,
impactado por una bola de bolos.
La suerte gira con la ruleta,
y también gira la rueda.
- La muerte sorprendió a Isadora Duncan. - En Niza.
Jean-Gabriel Domergue espera frente a su tumba,
que hizo construir como otros se construyen moradas,
menos eternas, pero con el encanto de la existencia.
'La Encantadora'
'La ternura'
'FRENESI'
'POR FIN'
En la 'villa'...
deliran los sueños decorativos.
Y los jardines abandonados, las villas olvidadas...
son cine.
Los amigos de Blasco Ibáñez venían a menudo a este retiro de escritores.
Otros prefieren la vida de hotel.
Lo que los atrae, lo que les hace elegir uno y no otro
es el saludo del portero.
El barómetro de su familiaridad...
marca si eres alguien, o no...
Portero durante veinte años en el Grand Hôtel...
En Cannes.
Este continúa su juego,
saludando a los trabajadores,
lamentándose por los magnates.
¿Dónde está el antiguo Grand Hôtel?
¿Dónde está el Eden Roc?
Y el Edén, ¿dónde está?
La Costa entera les añora.
La Costa entera escribe sus nombres.
"Botes a pedal, al otro lado del EDÉN."
Nunca hay suficiente para todos.
"SUBIDA DEL SUEÑO" "CALLEJÓN SIN SALIDA"
El Edén prohibido causa revuelo.
De la nostalgia nace el carnaval.
El carnaval arde.
La tierra tiembla.
El sol pierde la cabeza. Las aguas retroceden.
El carnaval ha muerto. Reinará el silencio.
El silencio responde a tantas preguntas... A los volcanes, a los torbellinos.
El Edén existe.
Es una sombra.
El Edén existe...
Es una isla.
El Paraíso era una playa y un cono de conífera.
Pero la nostalgia del Edén es un jardín.
Ya no es la Costa Azul,
es un jardín trasplantado.
Es la idea de un jardín con flores, césped, columnas.
En el olvido del cercano mar,
el estanque es un retiro,
los nenúfares, un suspiro inmóvil.
Estas son falsas Evas,
falsos Adanes,
amores falsos,
Venus engañosas,
grutas falsas y falsas ninfas.
Estos ensueños son colectivos
pero los jardines no son públicos.
El falso Edén no es para nosotros,
no más que el Edén.
Y para mayor privación,
se pone fin a la bella estación.
Hasta el próximo año.
Hasta que llegue de nuevo el verano.
Han guardado el mar bajo llave
y han tirado esa llave.
El horizonte es gris.
Las glorias de la mañana florecen sólo durante el día.
El verano florece pero sólo una vez al año.
Ayer era la fiesta del sol. Era una fiesta, era verano.
Nuestro deslumbrante verano se ha desvanecido.
El deslumbrante sol está ahora hastiado.
Qué triste y tonto el final de la fiesta.
El final del verano.
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