All language subtitles for Der Satan lockt mit Liebe (1960) - Rudolf Jugert.Spa

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Original subtitles

"El Secreto de una Noche"

Carlos Maraux, CN 70 31.

70 31, Carlos Maraux. CN.

Se busca. Huido de la prisión esta tarde, a las 18.40. Cuidado. Va armado.

Maraux: Nacido en 1926. Altura, 1,78. Ojos y cabello marrones. Sin distintivos particulares.

Disculpe.

- ¿Qué sucede? - Siento despertarle. Su billete, por favor.

Por supuesto.

- Gracias. Que tenga un buen viaje. - Gracias.

Billetes, por favor.

Adelante, amigo.

- Lo siento. - Hasta luego.

Tenga Ud., señor. Si yo fuera Ud., tendría más cuidado con mi cartera.

- Tiene Ud. ahí un bonito montón. - Estaba en mi bolsillo...

Se debió caer cuando me controlaron el billete de tren. Se lo agradezco.

- ¿Un cigarrillo? - Sí, gracias.

¿Cuánto nos falta aún?

¿Qué hora es?

- Las siete y diez. - Calculo que unas dos horas.

Me gustan los trenes nocturnos.

Sale uno de la estación, vuelan los kilómetros. Y cuando uno se despierta, ya ha llegado.

Es maravilloso.

- Voy a hacer un crucero, el primero que hago, a Sudamérica. - ¿Y?

Siempre deseé conocer tierras lejanas. Debe ser magnífico. Tierras de ensueño.

¡Espere usted a llegar allí! Calor sofocante, mosquitos, serpientes.

- ¿Conoce Ud. Sudamérica? - He estado allá, por negocios.

- ¿Viaja Ud. mucho? - Sí, con frecuencia.

Le envidio.

He trabajado, hasta ahora, en un banco. No he podido aguantar más.

No le puedo entender. Trabajar en un banco parece emocionante.

Lo más aburrido que uno pueda imaginar. Siempre la misma rutina.

Números, dividendos, cotizaciones. Todo gira alrededor de dinero.

Dinero que no pertenece a uno mismo.

Me encontraba allí como en una prisión.

- No se lo puede imaginar Ud. - ¿Usted cree?

Pero ya he dejado todo eso atrás.

Voy a un nuevo país.

- Voy a empezar una nueva vida. - Le deseo buena suerte.

Yo tengo siempre suerte. Ya lo vio. con mi cartera. Me la devolvió.

Podría haber sido un ladrón.

- ¿Es su talismán? - Sí, creo en esas cosas.

Me gusta imaginar, que si llevo esta sortija, no me ocurrirá nada malo.

- ¿Va a embarcar ya esta noche? - No, mañana temprano.

Tendría que darse una vuelta por la ciudad.

Es interesante. Y excitante. Sobre todo, por la noche.

Pásese por el Bar Colibrí.

La cantante es una mujer fantástica.

- ¿Dónde está el Capitán? - Arriba, en su camarote.

Las apuestas son bien altas. Li, acompaña a la dama hasta el capitán.

Me llamo Li Fang. Llevar allí a hermosa señora.

No está mal la chica.

¡Pero hay que ser capitán para que te miren!

¡Hola, Evelyn. Me alegro de verte! Toma asiento.

¿Qué haces ahí? ¡Lárgate!

- ¿Quieres comer algo? - No, gracias.

¿Pasa algo malo? Pareces algo alterada. ¿Qué ha ocurrido?

¡Venga! ¡Suéltalo!

Me acaban de telefonear.

Carlos ha huido de la cárcel.

- Al fin, lo consiguió. - Llega hoy en el tren.

¿En tren? ¿Está loco? La policía le cogerá. El primer sitio que controlan son las estaciones.

Seguro que esta vez no se va a dejar coger tan fácilmente.

La última vez se descuidó. Así fue como le cogieron.

¿Philipp?

Philipp, me dijiste que si Carlos lograra alguna vez escaparse,

...acudiera a ti y le ayudarías.

Bueno, ha llegado esa ocasión.

Y por eso estoy aquí.

Ya, ya lo sé. Me lo había imaginado.

Carlos es un amigo. Quizá no tanto para mí,

...como para ti, Evelyn.

- Philipp... - Sí, sí. Está bien.

Parece siempre algo ridículo, amar a una mujer,

...que no te corresponde.

No te preocupes. Le llevaré a Australia.

Zarpamos a primera hora. En Australia nadie sabe su pasado y podrá allí formarse una nueva vida.

¿Lo has pensado bien?

Si le ayudas, te considerarán cómplice. ¿Te vas a arriesgar?

Lo quiero hacer.

Va a ser divertido hacerle una jugarreta a la policía.

Philipp, sé que no lo haces por él, ni por jugársela a la policía. Lo harás por mí.

Sólo me pregunto, si Carlos haría lo mismo por ti.

Creo que no.

No le vamos a dar más importancia de la que tiene.

Philipp, eres muy bueno. Mucho mejor que Carlos y yo juntos,

No sigas por ahí.

No te voy a dar las gracias, Philipp. Sabes de sobra cómo me siento.

Dilo de todas formas. Quiero oírlo de tus labios.

¡Gracias, Philipp!

¡Atención! ¡Atención! En Vía 2, tren procedente de Trêguier tiene un minuto de parada.

¡Pasajeros suban al tren!

- Me tengo que despedir. Me esperan. - Claro está.

- ¿Nos veremos a medianoche en el Colibrí? - Allá estaré.

¡Alto! ¡Quédese quieto! ¡Quieto!

¡Alto! ¡No se mueva, señor!

Pasajeros, suban al tren.

Cuidado con el hueco entre la plataforma y el tren. El tren saldrá en unos segundos.

¡No! ¡No!

¡Mi niño! ¡Socorro, por favor ¡Socorro!

¡Poldi!

¡Ea! ¡Ea, mi pequeñín!

¡Ya ha pasado todo!

- Busquen por ahí. - Sí, señor.

- ¡Nada! - Ha debido seguir por aquí.

¡Aló, taxi!

¡Taxi!

¡Aló!

Por favor, ¿no le importa si lo tomo yo? Tengo mucha prisa

Por supuesto. Por favor.

Gracias. Muy amable de su parte.

- Al puerto, por favor. - Disculpe, ¿le importaría llevarme un trecho?

Con este tiempo resulta difícil coger un taxi y me están esperando.

Desde luego, estaba Ud. primero aquí.

Gracias.

Está lloviendo.

Acabo de decir que llueve.

Puedo ver que está lloviendo.

Es la primera vez que estoy aquí.

Una ciudad desconocida. Encima, de noche y con lluvia.

Tiene algo de desolador. Como si la ciudad estuviera enfadada conmigo.

¿Y?

Tuve suerte que Ud. apareciera. Ya no me siento tan solo.

Creí que le estaban esperando.

Estaba bromeando. No conozco a nadie aquí.

Bueno, seguro que hay algo aquí que me podría estar esperando.

Pero no sé el qué.

Una avería. ¡Lo que nos faltaba!

Algún neumático ha pinchado.

- No puedo seguir. Tendrán que coger otro taxi. - ¿Cómo vamos a encontrar otro taxi por aquí?

Pueden esperar ahí, donde el kiosco, mientras arreglo el neumático.

Vamos, no va a tardar demasiado.

- No me parece buena idea. - ¡Claro que es buena! ¿O prefiere mojarse?

- Ya la ayudaré yo. - ¡Por favor, no!

- Ve como ha sido fácil. - Ya me puede dejar en el suelo.

Claro, naturalmente.

- Gracias. - Discúlpeme.

Yo no lo haría. Se va a acatarrar.

Se está aquí bastante bien.

- Un kiosco encantador. - Un kiosco como cualquier otro.

No me lo parece a mí. Es nuestra casa.

Construida para Ud. y para mí.

Tiene una mucha fantasía.

La tengo. Y también mucha suerte.

Hace diez minutos éramos extraños. Y ahora tenemos nuestro propio hogar.

- ¿Es supersticiosa? - No.

- Yo, sí lo soy. - ¿Sí?

- Nos acabamos de conocer hoy. - Sólo es una coincidencia.

No existen las coincidencias. Fue el destino.

Todo sucede por una razón. Que el viento role, que la lluvia cese.

Que esté cerca de mí.

Debe pensar que estoy loco.

No, que es un romántico. Y cada vez hay menos románticos.

¡El taxi!

Bueno, el taxi ya está listo.

- Suerte que todo haya sido rápido. - Desgraciadamente, demasiado rápido...

- Yo no dije desafortunadamente... - Me llamo Robert.

- ¿Y usted? - Yo, Evelyn.

Evelyn.

Un nombre encantador.

Al puerto, por favor.

- Él la está esperando. - ¿Quién?

Su amigo. A chicas como usted siempre las está esperando alguien.

- Estará ya preocupado. - Lo dudo.

Yo estaría preocupado, si supiera que estaba paseando con un extraño por la noche.

Yo no me estoy paseando. Además, se lo voy a contar todo en seguida.

Preferiría que no le dijese nada.

¿Por qué no? No es ningún secreto.

- Quisiera que fuera un secreto. - Los secretos son ridículos.

Un secreto nos conectaría. Tendríamos algo en común.

Ya tenemos muchas cosas en común. Quizá, demasiadas.

Un taxi, un kiosco, un abrigo.

¿No me estará tomando el pelo?

Ya casi hemos llegado.

Sí, casi estamos ahí.

¡Lástima! ¿Volveremos a vernos?

Si estuviera predestinado... Usted cree en el destino ¿no?

Creo en él. Pero sería mejor, ayudarle un poco.

¿Tendría Ud. todavía esta noche algo de tiempo para dedicármelo?

Mañana emprenderé un largo viaje y no pienso regresar nunca. Me voy a Sudamérica.

¡Pare!. Me bajo aquí.

Gracias por acompañarme y buena suerte en Sudamérica.

Me ilusionaba mucho hacer este viaje, pero ahora casi preferiría quedarme.

¡Que le vaya bien!

¿A dónde, ahora?

Sí, ¿a dónde?

Vaya adonde quiera.

- ¿Dónde está el capitán? - Capitán no estar. Li Fang recibir a señora.

Li Fang sentirse honrado.

- ¿Ha venido alguien más? - Un hombre venir. Esperar capitán en camarote.

Si señora necesitar a Li Fang, Li Fang siempre aquí.

¿Carlos?

¡Apaga las luces.!

¡Apaga las luces en seguida!

- ¿Estás herido? - Es sólo un rasguño.

- Espera. Déjame hacerte un vendaje. - ¿No te ha seguido nadie?

¿Nada sospechoso?

- No, las calles estaban tranquilas. - No me lo creo.

Conozco a la policía. No necesito verles.

¡Deja eso! Les puedo sentir. ¿Tienes un cigarrillo?

Se esconden en todas partes. Tras cada casa y cada muro. Se pegan a mí como sombras.

Están ahí fuera, esperándome.

Carlos, te lo estás imaginando.

- Yo me hubiera dado cuenta. - ¿Qué vas a notar? Estaban también en la estación.

Pero por esta vez pude escaparme.

Alguien se chivó a la policía.

Y me gustaría saber quién fue.

Sólo pudo haber sido...

¿Quién crees que pudo...?

¡Venga! ¡Atrévete a decirlo!

¡Si tienes la desvergüenza siquiera de pensarlo!

Perdona, pero...

- ¿Por qué has llegado tan tarde? - Al taxi se le pinchó un neumático.

Me das lástima. Philipp y yo intentamos ayudarte. Pero tu desconfianza lo estropea todo.

Un tigre no puede cambiar sus rayas.

No puedes ni imaginarte lo mucho que te he añorado.

En todos estos años, sólo he pensado en una cosa.

Y eras tú.

Perdóname.

¿Qué estás espiando?

Li Fang ver si honorable caballero...

...y hermosa señora tener deseos...

¡Sucio espía! ¡Fuera de mi vista!

No debías haberle tratado así. Dicen que los malayos son muy vengativos. Ten cuidado.

La próxima vez que le vea, le mataré.

Mira a esos hombres ahí abajo.

Seguramente serán los de aduanas.

No pierdas los nervios. En un par de días estarás seguro.

No es agradable ver a un hombre que tiene miedo ¿no?

Estoy maldito.

No. Empezarás allá una nueva vida. Una vida honrada, decente.

Para eso, hay que empezar de joven.

¡Carlos! ¡Por fin, estás aquí! ¡Has armado una buena ahí fuera!

Evelyn cierra las cortinas. Media ciudad está tras de ti.

No me van a tener voluntariamente.

Si quieren lucha, la van a tener.

Carlos, por favor, cálmate.

Philipp, ¿estamos aquí a salvo?

A nadie se le ocurriría buscarle a bordo.

Y mañana estaremos ya en altamar.

Me tengo que marchar para mi actuación.

Regresaré en una hora. Vendré tan pronto como me sea posible.

Hasta luego.

- ¿En qué piensas? - En Evelyn, claro está.

Está muy cambiada.

Quizá lo estés tú también.

- ¿Te viste con ella mientras yo estuve fuera? - Sí. Siempre que podía.

¿Y hablabais mucho de mí, verdad?

Probablemente más de lo que merecías.

- ¿Y no pasó nunca nada entre vosotros? - No, nada, desgraciadamente, no.

- ¿Y por qué tendría que creerte? - Cree lo que se te antoje.

Me das lástima.

¡No necesito tu compasión! ¡Ni la de ella!

Ella ha cambiado completamente y quiero saber por qué.

- Tengo derecho a saberlo. - De momento tienes derecho a salvar tu piel.

Ven, echa un vistazo.

¿Ves a esos hombres?

- Ya les vi antes. - Bueno, ahora hay algunos más.

No quise asustar a Evelyn, pero algo se está fraguando.

- ¿Puedes confiar en tus hombres? - Difícil decirlo.

Cogí antes al malayo espiándonos.

¿Li Fang? ¿Aquí?

Es peligroso. Ven conmigo.

¿Por qué has estado espiando? Dímelo o te rompo los huesos.

Si Capitán amenazar a Li Fang, Li Fang obligado ir a Policía.

Malo para Capitán. Malo para honorable caballero.

No se enfurezca, Capitán. Queremos hablarle sobre ese hombre.

Está bien. Adelante.

- Les escucho. - Sabemos que se ha fugado de la cárcel.

No es cierto.

- Parece que quieres tú tomar la palabra. - No tiene sentido negarlo. Lo sabemos.

- Sabemos que quiere ir a Australia. - Y si así fuere, ¿qué os importa?

Tenemos que llegar a un entendimiento.

Y todos nosotros lo entendemos todo muy bien..

También podríamos decírselo a la policía,

...como árbitros. Nuestro silencio le va a costar a algo.

¿Creéis que me vais a asustar?

Al primero que "cante", le disparo.

Carlos, no digas tonterías.

Honorable señor no saber contar. Sólo 6 balas en revólver. No haber para todos.

Guarda el arma.

¡Guárdala, te lo repito!

¡Menuda gentuza sois!

¡Venga! Poned las cartas sobre la mesa. ¿Cuánto queréis?

20.000 dólares.

¿$20,000? ¿Y por qué no 100.000? ¿O un millón? ¡Sois estúpidos!

- 20.000 dólares es barato para Australia. - ¡Y para la libertad!

¿Y si me niego?

¡Capitán! El muelle está lleno de policías. Creo que quieren subir a bordo.

¡Rápido, al puente!

¡Ven!

El Inspector en persona. Mala señal. ¡Mierda!

- ¿Dónde está el Capitán? - Allí, en el puente. Buenas tardes.

- Buenas tardes, Teniers. - ¡Hombre, Inspector! ¿A qué se debe el honor?

- Traigo órdenes para registrar el barco. - Por favor, está Ud. en su casa....

Vigile la pasarela y registre el barco escrupulosamente.

- Asegúrese que nadie abandone el barco. - Sí, Inspector.

Ah, Teniers, ¿tuvo una buena travesía?

Excelente.

¿Qué tal todo por casa? ¿La Señora Bernardt, con buena salud?

Sí, gracias, está muy bien.

- La tengo en mucho aprecio, Teniers. - Y yo la respeto.

Es usted un granuja, pero un granuja simpático.

- ¿Tiene idea de dónde acabará, Teniers? - En el mismo donde comencé, en mi tierra.

¡Ojalá fuese así!

¿Qué es lo que están buscando? ¿Un collar de perlas?

¿Qué ando buscando? Un hombre. Un tal Carlos Maraux.

¡Póngase a un lado!

- ¡No me diga! ¿Está bromeando, Inspector? - No hay nada por ahí. Continuemos.

- Ud. le condenó a diez años de prisión. - Claro, casi lo había olvidado.

No hemos encontrado nada, jefe. Barco registrado. Tripulación comprobada.

- Muy bien. Reúna a sus hombres. - Sí, señor.

- Mil disculpas por las molestias. - Siempre es bienvenido. Se le ve poco por aquí.

Tenga cuidado, querido amigo. Hasta la próxima, Teniers.

Hasta la próxima...

Li Fang querer paz. Li Fang tener miedo del honorable señor.

Ven luego a mi camarote.

Trae algo caliente para beber.

Bien. Cuando mi amigo llegue a Australia, toda la tripulación recibirá su recompensa. ¿De acuerdo?

Li Fang no confiar en Ud.. Primero, dinero. Si no, honorable señor ir al carajo.

- ¡Tú...! - ¡Eso no te va a ayudar!

- Bueno, acepto tus condiciones. - ¡Estás loco! ¿De dónde sacaremos el dinero?

No te preocupes. En dos o tres horas traeré los 20.000.

Pero no tendré más remedio que dejar el barco. Nadie puede arreglar eso en mi lugar.

Li Fang tener que oír consejo.

¿Haber oído vosotros?

Sí, todo. Lo ha planeado bien...

Se larga, se olvida de volver y quedamos como idiotas.

Pero nos ha menospreciado. Escuchad...

¡Mírales! Soy un cautivo en mi propio barco. ¡Hay que joderse!

Li Fang muy contento. Encontrar solución.

Capitán escribir pequeño papel, que él esconder caballero a la policía.

Si honorable caballero ir y no volver, Li Fang ir a policía con papel y entonces, capitán y barco, jodidos.

¿Creéis que voy a acceder a eso que se os ha ocurrido? ¡Iros al infierno!

Pero el caballero ir al infierno primero.

- Ambas partes corremos un riesgo. - Es sólo de una garantía. Esto es un negocio.

¡Qué os lleve el diablo!

Firma el papel, Philipp. Si no, estoy perdido.

Li Fang saber todo, pero no saber leer.

Confieso haber escondido a Carlos Maraux en mi barco y ayudarle a evitar a la policía.

Philipp Teniers, Capitán del "Lolita".

- ¿Os basta? - Suficiente, honorable señor.

- Perdóname por dudar de ti, amigo mío. - Olvídalo. Estamos juntos en esto.

No me fío de ese Bernardt, el Inspector. Ya verás cómo vuelve otra vez.

- Te voy a llevar fuera de aquí. - ¿Adónde?

Tengo las llaves de un almacén vacío del muelle. Nadie te buscará ahí. Coge mi abrigo.

Tengo que hablar primero con Evelyn. La necesito.

Bien, su primera actuación es ahora mismo. La 2ª, a las doce. Le enviaré un mensaje. Vamos.

Sí.

Alguien del "Lolita" quiere hablar contigo. Piel amarilla y ojos achinados. Un tipo siniestro.

- Mira, he ensayado un nuevo paso. - Sí, sí, chic.

Pasa adentro.

No es demasiado confortable.

Pero lejos de todo el jaleo. Aquí estarás seguro.

Aquí estáis, por fin.

Casi había desistido de buscaros.

Bueno, contadme.

Motín en el barco. La tripulación exige 20.000 dólares como soborno.

O informarán a la policía.

- ¿$20,000? ¿Cómo lo conseguiréis? - ¡Pregunta a Carlos!

Yo no tengo ni idea.

- ¿Carlos? - No habrá dificultad alguna.

Lo he considerado todo minuciosamente.

En el tren conocí a un joven. Inexperto, inofensivo, ingenuo.

Lleva consigo un montón de dinero. Cuanto menos 20.000 dólares.

Los lleva en su cartera. Y me los prestará.

- Nadie es tan ingenuo para prestarte 20.000. - Voluntariamente, claro está que no.

Tendremos que echarle una mano...

¿Piensas robarle?

Yo, no. Mis manos están atadas. La policía me persigue. Me está acosando.

No podría dar ni diez pasos ahí fuera.

He pensado en ti, Evelyn.

Que tú lo harías por mí.

Me amas, ¿no es verdad?

Estás loco. Ella se encuentra también en peligro. Tanto como nosotros.

También la vigilan a ella estrechamente. Esperan que cometa un error, para apresarla.

¡No voy a tener ningún miramiento! Es mi libertad y la defenderé a toda costa.

Incluso con violencia, si fuera necesario.

Lo siento, no lo puedo hacer, Carlos. No tienes derecho a pedirme tal cosa.

Estos años que no estuviste, intenté llevar una vida decente. Ahora ya quieres arrastrarme por el fango.

- ¡Cállate! - No, no me callaré.

Me he callado ya durante mucho tiempo. Todo lo que en mí había limpio y decente, lo destruiste.

Y por eso te has vengado. ¡Tú me has delatado a la policía!

- ¡Carlos! - ¡Sólo has podido ser tú!

- ¡Retráctate! ¡Retíralo, canalla! - ¡Philipp, por favor, no!

No, Carlos, yo no te he delatado. No todas son tan malos como tú.

Bien, de acuerdo.

Te voy a comprar mi libertad.

Te conseguiré el dinero.

Después de eso, no quiero verte nunca más.

Eso no lo vas a conseguir.

No te vas a librar de mí. Me perteneces.

Te necesito.

¿Dónde puedo encontrar a ese hombre?

Se va a pasar por el "Colibrí" a medianoche. Lleva un anillo grande con una piedra muy rara.

Se llama Robert Martin. Guapo chico.

Va a ser una presa fácil para ti.

¡Philipp! Espérame frente a mi casa. Te traeré el dinero antes del amanecer.

Eres el peor canalla que yo jamás haya encontrado.

No tenemos ni idea de lo que la policía pueda estar tramando.

Es mejor que te quedes aquí, hasta que zarpemos. Te vendré a buscar.

¿Querría alguna flor? Traen suerte.

- Podría necesitar alguna esta noche. - Gracias.

¿Me permite sentarme aquí?

Si Ud. quiere.

Es raro encontrar a un hombre joven como Ud. solo en una mesa.

- Tiene que haber una dama muy cerca. - Espero a un caballero.

Lo siento por Ud.

Una botella de Veuve Clicquot.

- ¿Han concluido ya las actuaciones? - No. Lo mejor está por llegar. La cantante.

Es extraordinaria. Puede llegar muy lejos. Si la suerte le acompaña y no le pasa nada.

- No esperaba Ud. esto, ¿verdad? - ¿Qué quiere decir?

- Volverla a encontrar aquí y ahora. - No tenía ni idea.

- Pero, ¿cómo sabe Ud. que yo la conozco? - Bien, querido amigo....

- ¡Camarero! - ¿Está Ud. buscando su camerino?

¿Disculpe?

Siguiendo el pasillo, la puerta de enfrente.

Gracias.

- Allá va corriendo. Directo hacia su ruina. - Disculpe Ud.

¡Es de Schiller!

He mirado por todas partes, pero no le pude encontrar.

Pon atención, cuando salgas ahí fuera. Lleva un anillo especial, algo como un sello.

- ¿Lo intentarás? - Confía en mí. ¿Es atractivo?

- ¿Qué más da? Es sólo un negocio. - Lo uno no excluye lo otro. Un nuevo paso...

Me pregunto, cuándo me van a contratar...

- Hazme un favor y márchate. - Sí, ya me voy.

- ¿Dónde está el camerino de Miss Evelyn? - Ahí mismo.

Evelyn, es maravilloso volver a verla.

- No tengo tiempo ahora. Tengo una cita. - No me puede despedir de esa forma.

- He pensado en Ud. todo este tiempo. - Muy amable, pero sigo teniendo una cita.

¿Sabe Ud. lo que yo esperaba?

Tenerla otra vez en mis brazos, como antes, bajo la lluvia.

Ya volverá a llover y sostendrá a otra mujer, cruzando sobre un charco.

Hemos compartido un taxi. Un encuentro fugaz. ¡Se acabó!

Para mí ha sido más. Mucho más.

¿Por qué no lo comprende?

Porque no tiene sentido. Apenas nos conocemos el uno al otro.

- Sé que no es Ud. feliz. - ¿De verdad? Y si así fuere, ¿qué le importa?

Me importa mucho. Tampoco soy feliz.

Si dos almas infelices se encuentran...

- ¿No deberían acercarse la una a la otra? No estoy de humor para charlas profundas.

Le ruego que se vaya ahora.

¡Adiós! Quizá tenga tiempo mañana, o pasado mañana, o cualquier otro día.

- Mañana ya no estaré aquí. - Ah, sí, se va Ud. a Sudamérica.

Entonces, buen viaje.

Un momento, por favor.

- Guárdese el cambio. - Gracias.

- Sea tan amable y lléveselas a Miss Evelyn. - Con mucho gusto, señor.

Espere, por favor.

Déselas Ud. mismo.

- Venga conmigo. - Pero, yo...

Evelyn, este caballero desea regalarte estas preciosas flores.

Tenga.

- Mi talismán. - Hermoso anillo.

Gracias, ¿Señor......?

Martin. Robert Martin.

Martin.

Mala suerte, Sr. Martin.

- Falté a mi cita por su culpa. - Oh, lo siento.

Bueno, no es cierto. Todo lo contrario, no lo siento en absoluto.

Supongo que me tendré que ir a casa... ¿Quiere acompañarme?

- Con mucho gusto. Por favor. - Gracias.

- Nos está siguiendo. - No es más que un inofensivo peatón.

- Estoy segura. - No tenga miedo. Estoy a su lado.

Me pone nerviosa. Vámonos. Deprisa.

- Oh, estaba también en el "Colibrí". - Seguro que es completamente inofensivo.

Quizá esté también enamorado de usted.

Ya se ha ido.

- Buenas noches, Comisario. - Vale, vale.

- ¿Algo nuevo, Werner? - Todavía nada, Señor Fiscal General.

- ¿Mis órdenes? - Se han cumplido. Dos hombres en cada esquina. El resto, aquí.

- Excelente. - Si viene, será atrapado. Si es que viene.

Vendrá. Está enamorado. Como el urogallo en celo. No puede ver ni oír nada más.

- ¿Es eso lo que piensa Ud. sobre el sexo? - Estoy casado.

- Muy razonable. - Jefe, ya vienen.

- Entonces... Muchas gracias y buenas noches. - ¡Evelyn!

Quizá quiera ver, dónde voy a colocar sus flores...

- La serpiente va a devorar al conejito. - Tendría que tener más cuidado. Es peligroso.

Aquí estamos.

Espero le guste mi casa.

La llamo mi nido de golondrinas, porque sobresale por encima de los otros tejados.

Bueno, quítese el abrigo.

Lo colgaré por acá.

Dese una vuelta. Ahí tiene la radio. Vuelvo en un par de minutos.

Lo mejor de la casa es la vista desde el balcón.

- ¡Es verdaderamente hermosa! - ¡Soberbia! ¿no es cierto?

Es como si el mar me estuviese hablando. Para mí, no hay nada más hermoso.

Cada luz, allá en el puerto, es mi amiga y cada barco me lleva a países lejanos..

Me gustaría ver mundo. Pero para eso, se necesita dinero. Y no he tenido nunca dinero suficiente.

Yo tengo suficiente dinero para nosotros dos. Más que suficiente.

Es usted un hombre muy singular.

Vayamos adentro. Está refrescando.

No sé si me va a creer, pero...

...es Ud. la primera mujer en mi vida, es decir, la primera que cuenta en realidad.

Además de usted, solamente me ha importado mi madre. Era maravillosa y hermosa como usted.

Tengo su retrato. ¿Querría verlo?

Con mucho gusto.

Se parece mucho a su madre.

¿Ha oído eso?

Hay alguien ahí fuera.

- No he oído nada. - ¿Podría echar una ojeada?

¿Recuerda al hombre que vimos por la calle? Tengo miedo que nos haya seguido. ¡Por favor!

Echaré una ojeada. No tenga miedo. No va a pasar nada.

¡Aló!

¿Hay alguien por ahí?

No había nadie.

- ¿Es Ud. siempre tan miedosa? - Sí, siempre me estoy imaginando cosas.

Si no me hubiera traído las flores, estaría aquí sola, con mis miedos.

Todavía las tengo que poner en agua. Tenga. No olvide su cartera.

- ¿Qué piensa qué ha sido eso? - Quizá la cena para Maraux...

¿Puede Li Fang preguntar? ¿El honorable caballero tener éxito?

Informa al primer oficial que zarpamos dentro de tres horas.

Rema luego hasta el almacén y se lo haces saber a Carlos.

Estoy enamorado de Ud., Evelyn. Deseo estar siempre a su lado.

Hoy, seguro. ¿Y mañana? ¿Se le ha olvidado?

Mañana estará Ud. en alta mar. Pero no viajaré solo. Vendrá Ud. conmigo.

- No proteste. Vendrá Ud. conmigo. - Apenas me conoce. Tengo un pasado.

Y eso es pasado. Empezaremos una nueva vida, solo nuestra. Y vamos a brindar por ello.

¿Por qué me mira así?

Nunca he encontrado a un hombre como usted.

¿Le gusto?

Sí.

Por desgracia.

Sí.

Desgraciadamente, me gusta usted.

Tú eres ahora una mujer nueva.

No la del "Colibrí". No la de la lluvia y el viento.

Ahora eres mi Evelyn.

Justo como yo soñaba que serías.

Cuando pienso en ayer... Ayer no sabía nada sobre ti. Y hoy...

Hoy creo que soy feliz por primera vez en mi vida.

Te amo, Evelyn.

¡Eh!

Li Fang tener buenas noticias del Capitán.

Dinero venir. Honorable caballero estar tranquilo. Barco listo para salir.

Que se den prisa. No es ninguna diversión esperar en este agujero. Honorable señor tener paciencia.

Capitán venir en persona a recogerle. Media hora antes que salir barco.

Evelyn, no podría vivir sin ti.

Te lo he pedido ya antes, si vendrás conmigo mañana.

Por supuesto. Te seguiré hasta el fin del mundo.

Donde nadie nos pueda encontrar.

¿Me amarías también aunque fuera pobre?

Te amaré siempre. Pero estoy contenta de que no lo seas.

No, no lo soy, pero sólo desde ayer.

¿Qué quieres decir?

No soy ese chico rico que tú crees que soy.

Era nada más que un pequeño empleado de banco. Mi vida era gris, sórdida, normal.

Siempre el mismo trabajo, la misma mesa. Las mismas cifras, los mismos clientes.

No pude soportar más el interminable día a día. No poseía absolutamente nada.

Todo lo que tenía que hacer era alargar la mano y sería rico.

¿Robaste el dinero?

No me importan las riquezas. No lo cogí porque fuera dinero.

Lo cogí porque me abría la puerta a una nueva vida.

- Robert, dime, por favor, que no es verdad. - Ya sabes ahora todo sobre mí.

¿Voy a estar solo de nuevo?

No soy quién para juzgarte. ¡Te amo, Robert!

¡Te amo!

¡Hola!

- ¿Qué pasa ahora? - Ya está casi todo listo.

Daos prisa.

¡Vaya, Evelyn! ¿Ha ocurrido algo?

- Philipp, ¿tienes aún el dinero? - Sí.

- ¡Gracias a Dios! - No te preocupes.

- Lo daremos una vez que Carlos esté a bordo y hayamos zarpado. - Por favor, devuélvemelo.

Me lo acabas de dar apenas hace una hora.

Lo sé. Pero mi vida entera ha dado un cambio desde entonces.

- ¿Y qué pasa con el dinero? - Lo tengo que devolver.

- ¿Por qué? - Porque lo tengo que devolver.

- ¿Y qué pasa con Carlos? - Me da igual. Por mí, que vuelva a la cárcel.

Ah, ya entiendo.

En una hora pueden ocurrir muchas cosas.

¡Philipp! Él no es como nosotros. Es de un mundo limpio y decente. No puede regresar a él.

- ¿Quién se lo impide? - Robó el dinero, Philipp.

Hizo un desfalco.

Aún está a tiempo de devolverlo. No quiero que se convierta en alguien como yo o como Carlos.

O como yo, querrás decir.

No.

Venga. No llores, Evelyn.

Todo, para que seas feliz.

Gracias.

¿Carlos?

¡Philipp!

¿Estás solo?

¿Dónde está Evelyn?

¿Dónde está Evelyn?

Carlos.

No puedes venir con nosotros.

Tienes que encontrar otro medio de fuga.

- ¿No te dio el dinero? - Me lo dio.

Pero se lo devolví.

¿Te has vuelto loco? ¿Cómo diablos voy a poder fugarme?

Me habéis traicionado. Vendido.

Ella le quiere.

Y tú la has perdido. Para siempre.

Tienes que conformarte. Igual que yo lo hago.

¡Firmaste un papel! Acabaremos ambos entre rejas sin ese dinero.

- Sí, lo sé. - Entonces, te rindes. ¡Bien por ti!

Haz tú lo que quieras. Pero yo no me doy por vencido. ¡Yo, no!

¡La voy a recuperar! ¡Y el dinero, también!

¡La vas a dejar en paz!

¡La vas a dejar en paz!

¡La vas a dejar en paz! ¡Déjala en paz!

¡Linterna!

¡Adelante!

Petersen, siga buscando. Y vosotros dos quedaos por aquí.

Tiene que estar escondido cerca. Le obligaremos a salir de su escondite.

¡Ahí está!

¡Alto! ¡Deténgase! ¡No se mueva!

¡Atención, Central, comuníquese, por favor! Aquí, coche 5. Informando de nuestra posición.

Estamos en el muelle, cerca del número 6.

¡Alto! ¡No se mueva!

¡No se mueva!

¡Alto!

¡Alto!

¡Deténgase! ¡Deténgase!

¡Venga! ¡Disparen!

- Se ha ido. - ¡Maldición!

- ¿Cómo podremos pasar? - Hay que perseguirle. ¡Seguid!

- Me quedo aquí. - ¡Cubridnos!

- Siga conduciendo. - ¿Qué es lo que quiere? ¡Aparte eso!

¡Salga del coche!

- Dese la vuelta. - ¡No diré nada!

- Dese la vuelta. - ¡No lo haga! Tengo familia...

- Robert. - ¡Déjame pasar!

Tengo el dinero. Lo he recuperado.

¿Qué quieres decir, lo he recuperado? No te entiendo.

Yo..., lo robé para alguien... de quien yo...

...de quien yo....

...estuve enamorada alguna vez.

- Quise comprarme la libertad, para ti. - ¿Y por qué me lo devuelves?

No quiero que vivas como él. No quiero que seas un criminal, que acabes en la cárcel.

Robert, por favor. ¡Devuelve el dinero!

Mañana es domingo. Nadie lo sabe aún. El lunes, al abrir, debe estar todo en su sitio.

Y todo volverá a comenzar de nuevo. ¡Robert, por favor! ¡Por favor, regresa!

Y seguiré siendo un hombre pobre.

Pero yo te amaré por eso mismo. Es mejor ser pobre que vivir con miedo.

Siempre fui cobarde. No quería afrontar la realidad.

- Se hace tarde. Tienes que tomar el tren. - ¿Y tú?

Iré mañana y, entonces, estaré para siempre a tu lado.

¡Deprisa, Robert!

¡Carlos!

¡Un taxi! ¡Aló, taxi!

¡A la estación, rápido!

Evelyn.

¡Dé la alarma!

¡Atención a todas las estaciones de policía! Se busca a Carlos Maraux.

¡Llamando a todos los coches de patrulla! ¡Llamando a todos los coches de patrulla!

Se le ha visto por última vez conduciendo un Chevrolet.

- Matrícula 88 XX 174. - Entendido.

- ¡Quédese con el cambio! - Gracias.

- El tren sale a las 7.10. Tenemos aún 6 minutos. - ¿Qué te pasa, Evelyn?

No es nada. Sólo la emoción.

Vámonos. Andén 2.

El coche del sospechoso, matrícula 88 XX 174, se ha encontrado abandonado en la estación.

Informen a todos los coches patrulla.

El tren ya está ahí.

Pasajeros dirección Weberrich suban al tren. El tren saldrá en pocos minutos del Andén 2.

Nos quedan tres minutos.

Hasta mañana.

Hasta mañana

Por favor, apártense. Las puertas se van a cerrar.

Suban, por favor. Retírense.

Tienes que subirte.

¡Buen viaje!

¡Carlos!

Carlos.

¡Sea razonable, hombre!

¡Evelyn!

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