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¡Gracias!
¡Papá!
Chau. Chau.
Lejos.
Gracias.
Se dejó un portavalores en el living.
¿Dónde estaba?
En donde te dije.
No, nada.
¿Querés café?
Qué bien, ¿no?
Lara la rompió.
Qué bueno, Ichi.
¿Regalaste con Enzo?
Sí, la escribí ayer.
Todavía no me contestó. Pero sabe que no quiero andar girando con la guita.
¿Fuiste al chino?
Fui al chino, pero no pude comprar nada.
Me rebotaron la tarjeta. Mañana lo arreglo.
Perdón, no entiendo.
¿En qué momento me ibas a avisar esto?
Te estoy avisando ahora.
Ay, Dios.
Una vez que te pido algo, flaco.
Una vez.
Hay dos barritas de cereal en la alacena.
Es tan difícil vivir con un escritor.
Su mal humor.
Su depre cuando las cosas ya no le salen como antes.
Siempre estancado en una especie de adolescencia que no termina nunca.
Negando los 40 que pasaron ya hace rato.
Amargado porque perdió el misterio, el pelo, los
abdominales. Era agotador.
¿Quién iba a levantar a ese muerto?
Con el festival resucitó un rato. Le hizo bien la playa. Sentirse más
pendejo. Me alegré por él.
Pero también por mí.
Necesitaba estar sola.
Estar en silencio.
Siempre me aterró esa cosa así a mesa de las parejas.
Opinan lo mismo, comen lo mismo, se emborrachan a la par como si
compartieran el torrente sanguíneo.
¿Qué monstruo bicéfalo se va creando así?
Ambos son un ser binario con un solo deseo. Y el hijo llega para envolver ese
abrazo y sellarlo con un lazo eterno.
Es pura ficcial idea.
Gracias.
La verdad es que yo también estaba en una.
Cada cual con sus secretos.
¿Te gusta la poesía?
Perry Rossi me gusta.
La policía, ¿no?
Me gustan las personas, no los géneros.
Muy peligrosa esa frase.
Las ideas no tienen autor, Pereira.
Gracias. Por nada.
No te olvides de comprarme el regalo.
Era perfecta la cuarta edad.
Buscar sus dólares allá.
Contrabandearlos de vuelta a Buenos Aires.
Su propia plata.
Nuestra plata.
La plata que iba a arreglar todo.
Hasta nuestra crisis.
Yo me lo creí.
Y él también.
Buen día, Amante Vídeo. Bien.
¿Puedo ir mismo?
Sí.
Muy bien.
Gracias.
Chau Argentina, chau autos, chau smog.
Ah, capaz no vuelvo más, ¿eh?
Seguro esa playa le seguía quemando en la sangre.
Un poco lo entiendo.
Me duele pensarlo, pero lo entiendo.
¿Por qué?
Mi novio.
¿Dónde te encuentro?
Soy Magalí. ¿Magalí qué?
Guerra Zabala.
Guerra.
¿A quién no le pasó?
Te enamoras y se te prenden de nuevo todas las luces del arbolito.
Gracias, maestro.
De nada, jefe. Le pido un cortado y la cuenta.
Cómo no. Gracias.
Le dejo el cortado, la cuenta. Muchas gracias.
¿Tu apellido es Guerras Avala?
¿Guerras Avala?
Recién escuché tu mensaje.
Son las doce de la noche acá.
Acá, acá y allá.
Qué bueno. Muy rico, gracias.
No, gracias, jefe.
¿Cómo me hace reír?
Bueno, acá boludeando.
viendo los premios Gardel.
Nunca voy a entender por qué usted tiene los premios Gardel. O sea, Gardel es
nuestro.
Ah, y ella, que le legalizaron la marihuana.
Hola, guerrita.
Estoy leyendo sobre Montevideo.
Estoy bastante impactado con tu ciudad. ¿Qué anda usted que está tan callado?
Hablemos de Diane de Noir. Qué maravilla. ¿Vive ahí en Uruguay?
Che, ojo, me tomo el buque y paso a buscar una florcita.
¿Qué decís?
Marley, se llama.
Marley, a lo mejor vacunero. Está buenísimo.
Ah, bueno, ahora también el mate, el dulce de leche, el tuyo también.
Paren un poquito.
Ahora, ¿por qué nosotros los queremos si ustedes no nos quieren?
Y hablando de Damon Albarn...
¿Sabías que el Palacio Salvo es el que aparece en la foto de su single?
La sacó cuando estuvo acá en Montevideo, desde una de las habitaciones del
Radisson.
Freddy Bob.
Ah, Mirachi.
Radisson, que es un hotel, que es del hijo de Radá.
Último piso, vista la plaza. Que lo parió.
Acá en la habitación tiene jacuzzi y ducha escocesa.
Después en el sexto piso tiene solarium, pileta climatizada.
Salado, ¿eh?
¿Va a ser usted solo?
Y esperemos que no.
Bueno, bárbaro.
Gracias, Diego.
Bueno, ya la vi. Divina.
Voy al banco y vengo ahorita con la reserva.
Mire que lo puede cancelar con tarjeta, ¿eh?
¿Ah, sí? Sí.
Si es que pasa, no la habilité para el exterior, la tarjeta.
No, pero con países limítrofes no hace falta habilitarla.
¿No es necesario?
No.
Igual creo que lo voy a hacer con efectivo. Voy y vengo. ¿Sí? Como
prefiera. Muchas gracias. Lo esperamos. Chao.
Hi.
¿Las piruetas que hacen estos argentinos para no pagar impuestos?
Conozco a uno que sabe lo que hizo el mes pasado.
Se puso los fajos como si fuera una bomber y así cruzó la cenduca.
Me estás jodiendo.
Ay, qué espanto. Yo me muero. Me muero. No tengo tampoco esa plata, pero a mí me
ve y me da jodida por acá.
Aunque, claro, esperate unos añitos más.
Pasan los 60 y no te toca a nadie.
Para algo tiene que servir la edad, ¿no?
La plata era para pagar cuentas atrasadas, para hacer arreglos en casa,
para pagar una niñera, y la prepaga, y el súper, y las expensas. Para recuperar
parte de mi sueldo, sueldo que nos mantenía los dos.
Para recuperar su orgullo, el orgullo de Lucas, herido.
El regreso del macho proveedor.
Buenas tardes. Buenas tardes. Dígame.
Quería retirar 15 mil dólares, por favor.
No, no. Hable abajo más fuerte en el cosito redondo, ahí.
Quisiera retirar 15 mil dólares, por favor.
No, imposible. Los retiros por más de 10 mil dólares se hacen únicamente en Casa
Central. Salvo que usted lo haya avisado acá en su cursal. ¿Avisó?
No, no avisé.
Si hubiera sabido, hubiera avisado.
El tema es que vengo por el día y necesito la plata.
¿Será que puede hacerle excepción, por favor? ¡No!
¿Perdón?
¿Usted es Lucas Pereira?
Sí.
¡Ay, me muero, me muero!
¿No sabés quién es?
No.
Yo leí toda la saga.
Ruido Blanco, La Casa, La Boca Despierta.
Siempre quise ser Lena.
¡Qué emoción! Muchas gracias.
No, pero en serio me encantaron.
Los amé.
Muchas gracias.
¿Cuánto quiere? 15.000.
Vení.
15
.000,
entonces. Sí, muchas gracias.
¿Quiere el pasaporte? Sí.
Dejá, yo lo ingreso.
¿Y? ¿Qué estás escribiendo ahora?
Estoy trabajando en dos libros. ¿Dos?
¿De qué tratan? Contame.
No sé todavía.
Ese es el sueldo para pensar y escribirlos.
Ay, ¿cómo es?
¿Te pagan primero y los escribís después?
¿Quién pudiera, eh?
Algo así, algo así.
Ay, muchas gracias.
Perdón, ¿te puedo pedir 500 a Plata Uruguaya?
Ay, sí, claro, cómo no. Muchas gracias.
Bueno, bárbaro. A sus órdenes.
Igualmente.
Chicas, mil gracias.
Muy amables. Gracias.
Adiós. Adiós.
Buenas, maestro. Buenas. ¿Cómo le va? Bien. ¿Le puedo pedir dos listos de
pilsen para esa mesa?
Sí, claro.
Paso al baño. Al fondo. Gracias.
Buenos días.
Buenos días.
Paso al baño un segundo. Vale.
ocupado
¡Mierda, que lo parió!
Pero me vas a matar.
Hola, Pereira, no es para tanto.
¿No? Hola.
Perrito lindo.
¡No, Juco!
¿Viniste con un guardaespaldas? Eh, más respeto. Él es Juco.
¿Un guarda?
No, es rebueno.
Lo que pasa es que a los perros así grandes, hace un par de años, les ponen
bozal para andar en lugares públicos.
¿Qué país organizó Uruguay?
¿Y qué, de tu novia?
Sí, pero no.
¿Cómo? Sí, es el perro de él.
Pero no, no es más mi novio.
Ah.
¿Estás más flaco?
Bueno, más consumido, diría.
¿Vos?
Estás diferente.
¿Qué te rapaste?
Una parte, sí.
¿Te da miedo?
Sí.
¿Te da miedo?
No.
Te queda muy lindo.
¿Y qué onda? ¿Es que te quedó de la división de bienes?
No. Lo va a cuidar una amiga hasta que mi ex vuelva a una gira.
¿No lo cuidas vos?
No puedo.
Trabajo. No estoy mucho tiempo en casa.
No todos cobramos por mover los deditos, Pereira.
Qué alegría verte en persona, guerrita.
Bueno. ¿Para el reencuentro?
Acá, acá.
La virtualidad no es lo mío, ¿viste?
Igual hace semanas que no hablábamos.
Sí, porque si yo no te escribo... ¿Viene de reproche?
No.
Para nada.
Lo importante es que ahora estamos acá.
¿No?
Lo importante es que ahora estamos acá.
Porque si no me acuerdo mal, vos y yo tenemos algo pendiente, ¿no?
¿Buena? Buena.
Maestro. ¿Cómo está? Muy bien, señor.
¿Muy bien? Yo no tengo mucha hambre, estemos bien para un whisky.
¿Me seguís? Opa, hay que matar esta pieza, ¿eh?
Y tráiganos dos medidas del mejor whisky que tenga.
Tenemos uno importado a 300 pesos, después tenemos uno nacional que... Dos
medidas del mejor whisky que tenga.
Estamos acá de reencuentro, un día muy especial.
Y mató nomás, ¿eh?
¿Vamos arriba?
Vamos arriba.
Gracias.
¿Pudiste hacer tus trámites?
Hice algo mucho mejor.
Reservé la mejor habitación de Montevideo.
Ese es el Radisson.
La habitación de Damon Albarn, para nosotros.
Bueno, acá estamos.
Muy bien.
Dilo así.
Acá tenemos.
¿Levanto? Dale. Vamos.
Gracias. Que disfruten.
Salud.
Salud.
¿Desde cuándo andás planeando esas cosas vos?
Desde que te me escapaste en la playa. No, yo no me escapé.
Vamos al Radisson, guerrita.
Liberalo a Mr. Cuco, sacarle bozal.
Que vaya por las plazas, en su ley, comiendo cine.
El Radisson, el whisky más caro.
Andan bien tus cositas.
Me puede andar mejor si venís conmigo.
No tengo tiempo, Pereira.
Tengo que dejar al perro, volver al laburo. No podés faltar.
Vos, dale, vos.
Pereira, no se abusa del vos.
¿Estamos?
Último.
Hagás vos.
Ay, qué lindo aire.
Podría hablar mal de Lucas durante horas, pero estuve muy enamorada de él.
De sus chistes malos, que igual me hacían reír.
De su capacidad de escuchar.
Y de las preguntas que me hacía, aunque no le importara nada.
El escritor que me iba a meter en sus libros.
La joven promesa de la literatura.
Tenía su obra encantadora, la verdad.
Y yo era muy joven también, ¿viste?
Después nació mi hijo y mi hijo tiene sus ojos.
No sé bien cómo explicarlo.
Está muy lejos la casa de tus amigas.
¿Por? ¿Ya te cansaste?
No, al contrario.
Pienso que hay un cuarto esperando, ¿no?
Estás un poquito insistente, ¿eh? ¿No te parece?
Está acá.
¿Acá? Sí.
Oh, no creo que escuchen. Están ensayando.
¿Tiene nombre la banda?
La cita rosa.
Cita, separado, rosa.
Está bueno.
¿Cómo lo ves?
Ah, no.
¿Vos? ¿Un tatuaje?
¿Qué tiene?
Me va a tatuar. Garra en el hombro.
Fenómeno. Sí. A tu mujer le va a encantar.
¡Ay, cuco!
Qué golpe bajo, berrita.
Igual con vos necesito un tatuaje, pero que me haga olvidarte, no recordarte. Un
anti-tatuaje sería.
Es un pozo de tinta que borre todo lo que vi en la playa.
Hasta el piercing ese que tenés.
Si no lo viste.
Te lo tuve quemándome los dedos.
Tranquil pan.
¿Quién es?
Soy, cita rosa.
Me escapé de la tumba para cagar los zapatás.
¿Se rincha?
Sí.
Toquito. ¿Todo bien? Traje al Cuco.
Eres un amigo.
Hola. Ahí va.
¿Cómo está?
Vamos, Cuco. ¿Te ayudo?
Tranqui, gracias.
¡Chau, Cuco!
¡Peren!
¡Peren, que voy!
Hola. Hola.
Cusquita, ¿me ayudas con las bolsas? Sí, obvio. Gracias.
Vamos, Cuco.
Gracias.
¡Al fin!
Listo.
¿Me acompañás? Tengo que hacer algo.
¿Dónde vamos?
Al final del arco iris.
A buscar un tesoro.
Che, ¿y qué onda los vecinos con la banda?
Están chochos, ¿no?
Recién crucé un par.
Estaban felices.
Cuando corté con César traté de vivir con ellos.
Dos días duré.
Si no te sumás, el rubio te mata.
¿Y dónde estás viviendo ahora?
Y hoy vengo. Me las arreglo.
Es un poco fuerte, ¿no te avisé?
Es una bomba.
Estoy perfecto.
Ok.
Era enorme, era enorme.
Qué linda esta ciudad, me encanta.
Es rara, ¿eh?
Pero todo está con un tono más suave. Es como si el neoliberalismo no hubiera
pasado por acá.
Hay lugares y lugares igual.
El barrio de mi viejo no es tan así.
¿Dónde vive tu viejo? En Positos.
¿Y a qué se dedica?
Es asesor financiero.
No verás mucho del amor por las calles, pero la ruleta liberal funciona a la
perfección.
Ey.
¿Venís? ¿Venís? ¿Vamos a buscar un tesoro?
Sí. ¿Es acá?
Sí.
Buenas. Hola, buenas.
¿Estrellas deportivas?
En el rincón aquel.
Es la mesa.
Gracias.
Gracias.
A ver, Pereira, si me traes suerte. Necesito encontrar dos revistas para el
documental. ¿Qué hago?
Busca cualquier cosa que diga Joya Westpenser.
Joya Westpenser. Joya Westpenser.
No sabes quiénes son, ¿no? No.
Son dos viejas glorias de Peñarol. La peli es sobre ellos.
Joya. O Spencer.
Igual no es fácil. Mirá que hace semana que estoy buscando y no encuentro nada.
Porque no estabas conmigo, chiquita. Las revistas vienen a mí.
Mírame.
Ah, estás un poco drogado.
No me vas a poder ayudar mucho.
Estoy drogado, pero en foco.
¿Cómo era la camiseta de Peñarol?
No grites eso.
Amarilla y negro.
Básico.
Nunca más. Perdón. Qué papelón era.
Bueno.
Perdón.
¿Me bancás un toque? Sí. Voy abajo y busco. Bueno.
¿Qué pasa acá?
¿Mundial 94? ¿Es moderna? ¿Están mal acomodadas las cosas?
Para mí es prehistórica.
¿Por? Y porque nací un año después del 94.
Pereira, ¿qué edad tenías vos en el 94?
21.
Uy, ya eres adulto.
Hagamos un test.
¿Un test?
Sí, un test.
Escuchame. Cerrá la boca.
Tenés que... Te voy a decir un personaje y vos me decís el primer actor que se te
viene a la cabeza.
Ok. No vale pensar.
No. Si pensás no sirve el juego.
Estoy lista. ¿Estás lista?
Sí. Bueno.
Batman.
Val Kilmer.
Vamos.
¿Qué prueba eso?
Que podemos estar juntos.
¿Por?
Porque no podés salir con nadie que te lleve más de dos Batman de diferencia.
Para mí Batman es Michael Keaton, dos veces Batman.
No, porque te podría haber dicho George Clooney y se caía tu teoría
completamente.
Además los dos son anteriores a mí.
No, porque te dije específicamente lo primero que se te venga a la cabeza y
además seguiríamos a ser un Batman de diferencia.
No, porque si contamos el primer Batman de Michael Keaton, el segundo de él y el
tercero de Val Kilmer, bingo, dos Batmans de diferencia.
No, porque Michael Keaton es un solo universo.
Tim Burton hizo dos, pero ese es un solo universo.
Entonces seguiríamos estando solamente un universo de diferencia, ¿entendés?
No.
No.
No.
¿No te explicas mal?
¿Te explicas mal?
La cosa es que podemos estar juntos.
No.
Penser. ¿Es este?
Ay, Pereira, que encontró a Penser, el cra
de la semana.
Se cae la semana, Pereira.
¿No lo tenés tampoco?
¿Qué?
Tiranos temblad.
¿Qué es eso?
Ay, no te puedo creer. Te va a encantar.
Es así. Un tipo agarra videos que los uruguayos suben a YouTube.
Videos simples, intrascendentes. Los edita, pone uno al lado del otro y el
resultado es espectacular. Lo tenés que ver.
¿Pero cómo no me mandás esas cosas?
Sí, no te mandé.
Después me tratan mal porque no sé las cosas. Gracias.
Me salvaste.
De nada.
¿Cómo te extrañé, guerrita? ¿Cómo te extrañé?
No exageres. No exagero.
Si me importa, pero esta vale por mil.
Qué chantazo.
En serio te digo, te estoy hablando en serio. Hoy cuando te vi en la mañana fue
un shock.
Porque vi una guerra distinta.
Ah.
Está, te decepcioné.
Una guerra distinta a la de la playa, a la que yo tenía en la cabeza. Y apareció
otra guerra que es real. Que me mató y que aplastó el recuerdo de la otra.
Es medio horrible eso. No, nena, es increíble. Porque después tomamos whisky
y es como que se mezclaron las dos.
Y te volvés a un peligro de nuevo.
¿Por? Vos me gustás mucho.
Pero mucho.
¡Ay! No te puedo creer.
Los chamulleros que sos, Pereira.
Que te hace muchas piruetas de cerebro a vos.
Bueno, ¿me voy a ir a leer Corintellado?
Nah, le era un chiste.
Bueno, me hago pis.
Me mando al baño.
ahora vengo saludos
Pensé que te habías escapado.
Mirá esto.
Estás como loco.
No.
Es una señal.
¿Es una señal? Es lo que pienso yo, ¿no?
Me voy a tatuar.
No te vas a tatuar nada, Pereira.
Me voy a tatuar una rosa de los vientos acá.
No te animás, Pereira. Mucho viri-viri vos.
No me conoces. Demasiado, te diré. Por favor, ¿te corres un poquito?
Adelante.
Hola. Hola, buenas.
¿Cuánto costaría un tatuaje acá en el hombro?
Depende de la complejidad.
¿Algo simple?
1500 pesos, una cosa así.
¿Y cuánto tardás?
Media hora, una hora.
Depende de la complicidad.
Claro.
Uy, qué lindo es este.
Muy lindo.
¿Qué es ese?
Ese es un triskel. Es celta.
Lo podemos hacer a mano echada.
Yo tengo antepasados irlandeses.
¿Puedes parar un poquito?
¿Me esperás?
Sí, te espero acá.
Y bueno, y dale, vamos.
Bien.
Sácate la campera.
¿Saco la campera?
Estás re loco, Pereira. ¿Por qué no te vas a dar una vueltita?
¿Duele mucho?
Y algo.
Es glorioso este alpajot.
¿Viste, argentino?
No puedo creer cómo te hiciste ese tatuaje.
¿Qué tiene?
Es un poco de adolescente mochilero.
Pero si te pregunté, ¿por qué no me dijiste?
Mi personaje te calza a la perfección.
Tú es como esos chetos que se van y viajan por la India y vuelven promotores
de yoga, zen, vegano.
¿Hazlo gracias a vos?
Un poquito.
Ah, sí.
Vamos al Radisson, entonces.
Me puedes llamar del trabajo en cualquier momento.
Es una hora, guerra.
No puedo.
Ay, puta madre.
Está.
Está.
Bien usado ahí el...
Sintonizamos, sincronizamos, no te
olvidamos.
¿Entonces lo del Rayson queda suspendido?
Bueno, bueno, no te enojes. No digo más nada.
¿Está?
¡Qué bueno!
Le voy a comprar esto a mi hijo.
¿Y compréselo?
Te lo voy a comprar.
Vení. Te espero acá.
Ya vengo, ¿eh?
Hola.
Buenas.
¿Cómo va? Perdona.
Quería ver el ukelele este de acá.
Este es un ukelele de caoba.
Suena muy lindo.
Gracias.
Este es un instrumento más para chicos, pero suena bien.
¿De verdad?
Sí, claro.
Muy bien.
¿Cuánto cuesta?
Cuatro mil quinientos pesos.
¿Cuántos serían dólares?
Ciento cincuenta.
Bueno.
¿Y si te pago con doscientos vas a tener cambiado?
Creo que sí. Sí.
Tengo. Vamos, dale, lo llevo.
Ahí va.
Muy bien.
Tengo una bolsita para que lo pongas, si querés. Sí, también la me la llevo
puesta.
Bueno, muchas gracias. Por nada. Hasta luego.
Yo me tendría que ir yendo, berrita.
¿En serio?
En serio.
Quedé en pasar por lo de un amigo.
Te aburriste de mí, Pereira.
No me podés llevar al hotel, entonces te vas.
Sí, eso.
Un fiasco, la uruguaya.
No, en serio. Me encuentro con este tipo que fue mi profesor.
Escribe en El Observador. Se llama Enzo Redondo.
¿No lo conocés?
No suena.
¿Por dónde vive?
En la ciudad vieja y ahí estoy al toque del buque.
No pasan taxis por acá, ¿no? No, por acá no muchos.
¿Por qué no volvemos por la Rambla?
Bueno.
Ay, los plátanos estos me están matando.
¿Vos no te hace nada?
Sí, obvio. Con los aires hay, pero no es esto.
¡Oh, Junior! ¿Cómo le va?
Un amigo de mi vieja.
Lucas quedó como atrapado adentro ese día.
Algunas cosas me las contó, otras me las imagino, y otras nunca las voy a saber.
Tocate el rostro.
No, no toco.
Dale, todos los uruguayos tocan. No, toco.
Mi mamá tocaba la guitarra y cantaba muy bien.
Hasta que la enfermedad la culminó y todo se fue al carajo.
Va, a mí se me fue un poco todo al carajo. Mi viejo siguió con su vida.
¿Está mal eso?
Mi viejo siempre fue un impresentable.
Ya se estaba marchando a la mina esta cuando mamá estaba en el hospital.
No debe haber sido fácil para él tampoco, ¿no?
Capaz que la mina esa que decís lo salvó de la depresión o... No sé, necesitaba
oxígeno y ella se lo dio.
Él tuvo su oxígeno.
La que se quedó al lado de mamá fui yo.
Me necesité ayuda, mi viejo se borró.
¿Por qué la gente no se hace cargo y se
separa cuando está para el orto?
Que a veces separarse también es romperle la casa a un hijo, ¿no?
¿Por eso que mantenés la fachada y no te separás? No estoy hablando de mí,
guerra, no es mi caso.
¿Y cuál es tu caso, Pereira?
Porque vos de un día para otro me mandás un mensaje, me decís que venís, aparecés
así de repente,
querés que vayamos apurados al rey sin acoger, de noche tenés el buque de
vuelta.
¿Qué onda con vos?
No, tampoco estaba tan mal lo del Radisson, ¿no?
No tengo tiempo.
Ese es tu problema.
No tenés tiempo.
Pero tu tiempo no destaca, tu tiempo está allá.
Con tu mujer, con tu hijo.
¿Sabés lo que me pasa?
Que desde que te vi en la playa, espero tu mail como un preso.
No paro de ver el video de Cabrera y de Rada y de Te abracé en la noche. No
paro. Y después sigo tarareando la canción, como un boludo.
No puedo escribir.
No tengo ganas de escribir.
Me siento en la computadora y me quedo pelotudeando en internet.
O cuidando a mi hijo que me vuelve loco.
Es tu hijo, ¿no? Sí, ya sé que es mi hijo. Pero no entiendo lo que me dice.
Se cae, se golpea, se pone sentimental.
Es como estar todo el día cuidando a un enano borracho. Imagínate eso. No te
rías.
mínimos de esto para ir a como merecemos.
Bueno, una serie y me voy, ¿eh?
Dale.
¿Y qué es esto al final?
¿Es río? ¿Es mar?
¿Qué es?
La que toma fuma.
Es un poco como vos.
A veces es una cosa y a veces es otra.
Hoy estoy re loco.
Te voy a tocar una canción de despedida.
¿Qué te parece?
A ver.
Más que cansado, más que ternura tienen.
Tus ojos tristes.
Pena.
Más que cansada se dan tus manos chicas.
Muerta.
Más que agotado quedas pensando triste.
¿Te gustó?
Espera. Me vas a matar ya, Rita.
¿Qué pasa?
¡No! ¡No! ¡No! ¡Luca!
¡No! ¡No!
¡Me caigo, puta!
Más que ternura tienen tus ojos tristes,
pena.
Más que cansadas quedan tus manos chicas.
y en un rincón te quedas mientras su llanto asoma.
Tal vez te guste mucho pasar tus
horas.
Mucho me duele ver que cuando te...
Chora, nunca me cuentas nada por tu
presión.
Es que rodaste feo por las escaleras.
Me sangra un poco la frente. ¿No querés irme a un hospital?
No, estoy bien.
¿Qué vas a hacer?
¿Con qué?
Más tarde, ¿qué vas a hacer?
¿Te vas a volver?
Sí, volver puedo.
Tengo el pasaporte.
La llave del auto me quedó en la mochila.
¿Necesitas plata para un taxi?
No, me quedó...
Me quedé efectivo acá, que no sé cómo no se lo llevaron.
O sea, porque me tantearon todo. Es como si hubieran sabido qué tenía.
Espero que no dejemos en la playa pasar algo.
Es ahí.
¿Te molesta si no te acompaño?
Tengo que volver a la productora.
No anda.
Cualquier cosa que necesites, avísame.
Gracias.
Chau, Pereira.
¡Enzo! ¡Enzo!
Te marcaron, te siguieron, esperaron a que estuvieras en un lugar con poca
gente y te la dieron.
Todo el día me siguieron.
Después del banco tuve en el Santa Catalina, en la vereda, solo estaba.
Me hubieran robado ahí.
Son profesionales. Ni queriendo podés pensar como ellos.
¿Y cuánto te afanaron?
15.000 dólares.
¿15.000 dólares?
¡Hala mía, hijo de puta!
Pero anticipo de dos libras.
Yo creo que te hicieron un favor, cabezón.
Y vas a tener que escribir un mamotreto de mil páginas como si estuviera pagando
una deuda.
No era deuda.
Era tiempo para escribir tranquilo.
Y no tener que agarrar laburos de mierda.
Yo ni en pedo hubiera leído esa porquería.
¿Dónde se ha visto que te paguen por un libro que todavía no escribiste?
A donde yo sé, los libros primero se escriben y después se ve cuánto valen.
Como decía el gran maestro Oliverio Girondo, se pulen como diamante y se
venden como salchichón.
¿Cómo voy a hacer para escribir ahora con mi hijo agarrado de las pelotas?
¿Y por qué no escribís sobre eso?
¿Sobre qué?
Sobre lo que te está pasando, tu hijo agarrado de las pelotas, algo de eso.
No te hagas el maestro Senado ahora, Enzo, por favor.
Estaba preparado para que me afanaran en Buenos Aires, no acá.
Y bueno, ahí tenés. Hay que terminar con la farsa de Uruguay.
Hay que dejar de pensar que es una provincia argentina, pero buena.
Que en Uruguay no hay corrupción, la gente fuma marihuana por la calle, son
todos buenos.
Puro verso.
¿Me alcanzás el pincel ese ten atrás tuyo?
Te descuidas y Uruguay te coge de parado. Gracias.
Sobre todo sos escritor.
Acá se cargaron unos cuantos.
Miralo a Fowl.
Ilúminame, acércame a la lámpara.
Pero qué lámpara de mierda que tenés.
Fowl se murió en Buenos Aires.
Sí, pero venía de cagarse de frío de Uruguay.
Y el otro también.
¿Cómo se llama el otro?
El de la revista Orsay.
Casiari. Bueno, a ese le dio un bobazo en Montevideo.
Hay que tener cuidado en Uruguay. Esto es como el triángulo de las Bermudas,
¿viste? Te chupa.
Ahora, decime una cosa, cabezón.
¿Qué hacías vos solo en una playa con 15.000 dólares encima?
No lo vengo.
¿Eh?
¿La clave de internet es la misma o la cambiaste?
¿Qué sé yo? Yo no sé ni cambiarla.
Paso al baño.
Dale.
Te dejé un medano en el baño. No te da problema.
Che, ¿tenés plata para el taxi? Sí, tengo.
¿Cuántos uruguayos te quedaron?
Algo me quedó, tranquilo.
Bien, yo sé que no es buen momento, pero... ¿vos me podrías prestar tres
mil?
Yo te lo devuelvo. Cruzo a Buenos Aires y te lo devuelvo. Está bien.
Gracias.
Tres mil, tres mil.
Gracias.
Lucas nunca entendió qué pasó esa noche.
Pero a las doce campanadas se le acabó el encanto.
¿Quién le bajó el pulgar?
Estaba convencido de que podría haber sido cualquiera.
¡Quince mil!
Buenas.
No podía darse cuenta en qué lugar lo había enmarcado.
Estaba perdido.
Pero entre minas, Guerra, esto es más fácil de entender que la tabla del cero.
No te juzgo.
Quizás yo hubiera hecho lo mismo.
Lucas, yo.
Bueno, quería saber si te pudiste tomar el barco, cómo estabas del golpe.
Te mando un beso y cualquier cosa que necesites, me avisas.
La semana que siguió ese día hice la pendejada de buscarte en redes. Y lo
hice un poco por celos, pero sobre todo porque quería entender de qué estaba
hecha la mina, que sin saberlo le había dado a Lucas lo único que él necesitaba
de verdad.
¿En qué momento se fue aquietando ese animal simétrico que éramos vos y yo?
Porque cogíamos de parado, ¿te acordás?
Esto se acaba.
Se termina mi crónica de ese martes.
Las cosas que había vivido parecían haber sucedido hace mucho tiempo.
Lo que quedaba de mí llegó a la puerta de nuestra casa.
Toqué el timbre y en la pausa exacta antes de escuchar tu voz,
tuve la certeza de que te quería
como te sigo queriendo y como te voy a querer siempre.
Pase lo que pase.
Muchas gracias.
Muchas gracias, Luca.
Ahora vamos a abrir la ronda de preguntas.
¿Alguien que quiera comenzar?
¿Quién es Guerra?
Me preguntaba si existe realmente o si la inventaste.
Podríamos decir que Guerra no es una sola persona, sino que son fragmentos de
distintas relaciones que tuve con mujeres.
Ahora, no me pidan que diga de quién es, por favor.
¿Y el robo?
¿Existió? Usted debe saber que la uruguaya es además uno de los cuentos
del tío.
O sea, el ladrón marea a la víctima hasta sacarle toda la plata.
¿Importa?
Es ficción, ¿no?
Digo, la historia detrás del relato, quién está en contra de quién, quién
cogió con quién de verdad, no importa.
Lo que importa no está entre el escritor y la obra. Está entre lo escrito y el
lector. Desde mi punto de vista.
¿Otra pregunta?
Gracias por venir.
Felicitaciones. ¿Te gustó?
Sí, me gustó. ¿Estuvo bien? Sí, hablaste muy bien.
¿Hable de más?
No.
Hablaste bien.
Ok, ok. Sí.
¿Dónde está Maiko?
Se fue a dar una vuelta.
Lara lo llevó porque estaba medio inquieto. Me parece que hay mucha gente
alrededor tuyo y como que se pico celoso.
Mi amor.
No está acostumbrado.
El sábado te doy la plata de falta.
Ok. Ahora, mi culpa me da.
Me parece bien.
Gracias.
En serio.
¡Papá!
¡Mirá lo que me compró Lara!
¡Hola, gordo!
¡Esto es espectacular, gordo! ¡Me vuelvo loco!
Qué lindo.
Bueno.
Nosotras deberíamos ir yendo. Nos esperan los padres de Lara para comer.
¿No?
Gracias por venir. Dame un abrazo grande. No, grande, grande, grande.
¿Nos vemos mañana?
Sí. Chau. Vamos.
Chau.
¿Todo bien aquí?
Todo bien.
Si fuiste vos, me saco el sombrero, guerra.
Pero, ¿de dónde te digo?
Podrías meter algo de esa plata en mi cuenta, ¿no?
Y si me equivoqué, sorry.
Olvídate de este mail.
Si un día estás por acá, escribime. Me gustaría conocerte en persona.
Cruzaste por el espejo, creyendo que te
escapabas. Pero eras al otro lado, el
mismo que te miraba.
Pero eras al otro lado, el mismo que te
miraba.
Te andaba pesando el alma.
Y justo al final del viaje, las curvas de tu
camino perdieron el equipaje.
Las curvas de tu camino perdieron el
equipaje.
Si no puedes con la vida, probemos con la vida.
tu estrella susurra siempre lo mismo en las dos
orillas no es que tu estrella susurra siempre
lo mismo en las dos orillas
Te ahogaste a las dos brazadas, mejor cruzarlo
despacio, soñando en la oscuridad.
Si no puedes con la vida, probemos con la
vidita, tu estrella susurra siempre.
Lo mismo en las dos orillas, no es que tu estrella susurra siempre.
Lo mismo en las dos orillas.
Tiranos temblados.
¿Qué es eso? No te puedo creer, te va a encantar. Un tipo agarra videos que los
uruguayos suben a YouTube, los edita y el resultado es espectacular. Lo tenés
que ver.
Hola, Uruguay. Hola, Uruguay.
Hola, Uruguay. Hola, Uruguay.
Hola, persona que tomó mate en un bote. Hola a todos.
Otra semana en Uruguay.
Mariana caminó por la playa.
Blanca cumplió 100 años.
Francisco saltó sobre un charco.
Una joven se secó el pelo.
Unas hormigas se comieron una naranja.
Un caballo comió una papa frita.
Ale curó una plancha.
Liberaron a un lagarto, un perro persiguió un bicho, alguien metió un
gol, un niño cantó en el baño y bailaron hasta las aguavivas de balizas.
Saludos Uruguay, hoy toca Mochi.
Además de tocar en otro país, esta semana Mochi y La Citarosa presentaron
su disco 15 Lucas.
Y se lupa con los sin ningún pretexto.
Ando, estoy gritando.
Y nos vamos con los momentos WTF de la semana.
Esta invasión de avispas.
Esta frutilla con forma de corazón.
La pelota hamster.
Esta bombilla de palo.
Y este perro que desafía las reglas.
Así que gracias YouTube.
Más que ternura tienen tus ojos tristes, pena.
Más que cantadas quedan tus manos chicas.
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