All language subtitles for Anne Rices The Vampire LestatEp 02

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Original subtitles

Estás escuchando a The Faders.

Álbum 8, cara A.

Si seguís escuchando después de la edipifanía de la última hora,

bienvenidos. He estado sobeteando mis pensamientos desde el último álbum y

creo que podría añadir algún sentido al por qué y cómo me convertí en mí a la

luz de dicha edipifanía.

Habéis sobrevivido a las tormentas freudianas y...

Ese barco es un pene. Y sí, ese océano es la vagina de mi madre.

Beso, magreo, mimos posteriores. Sigamos.

Imaginad a Ubernia, Francia, en 1772.

La desvencijada residencia de la familia Lioncourt en el rancio exterior de mil

años de decadencia aristocrática.

A mis cinco hermanos muertos.

Aristide, Magui, Jules, no bautizado, y Fostil.

¿Cuál no hemos de jardín que custodia la ondulante dicha doméstica de nuestro

gran salón? El niño posee la capacidad de imaginar lo invisible, lo sagrado. Y

estaría muy bien encaminado en el monasterio de Alto Loira. ¿Y tú qué

sacas de este favor, eh?

¿Una sotana de seda?

Nada, molseñor. Vea bondad en su hijo.

¿Eres bueno, Lestat?

Contesta a tu hermano, Lestat.

Yo... Yo... Yo, yo, no.

No,

no, no lo sabe.

Mi hijo, el imbécil, el próximo papa.

Podemos corregir su afección.

Este niño no está a mi altura.

Yo tengo títulos ganados en los campos de batalla de Francia. Ni otro, ni a

noventito. No me he visto propia.

Acedio de Compeñe.

Batalla de Cutrás.

Con el tiempo aprendería a encontrar consuelo en la filosofía. ¿Cuál es el

plan de estudios en el Alto Loira?

Aristóteles. Erasmo. He hecho una pregunta.

Aristóteles. Erasmo.

Tomás de Aquino.

Cicerón.

Alberti.

Bruno.

El posadero me dice que se llevó a esos actores de vuelta a la posada. Les

invita a vino en cantidad desmesurada.

Medio pueblo estaba allí, esperando que yo pague unos aparceros. Para Gabriel

Abechi no existía la posibilidad de escapar.

El marqués le prometió protección y solo le trajo la ruina.

Hijo, con putas y proxenetas.

¿Quiere probar en el teatro? Pues que se acueste con una actriz. No subes al

carromato para unirte a ellos.

Me... reclutaron para... hacerlo.

Ella sacrificó su juventud, malgastó su inteligencia y pagó a una comadrona para

que le cortaran el vientre, para que no la humilláramos más. No actuando en la

plaza como un mendigo. Como un actor. Mejor vaciador de letrinas que actor.

Mejor actor que un repollo.

Levanta la vista del libro cuando hables con nuestro padre.

Repollo. Repollo.

Repollo. Era nuestro pequeño chiste, los repollos. Las cabezas de repollo con

cadizos de repollo, esposas de repollo, todos los repollos. Habría habido algo

de honor en ello. El nombre de los Leoncourt cubierto de mierda otra vez.

No amar, no hacer, no cambiar nada.

Solo sufrir. ¿Estoy sufriendo?

¿Lo hace Gregoire? Yo tengo una pregunta para los filósofos. ¿Puede sufrir mucho

un repollo?

Una hora en escena. Una maldita hora de no estar en este lugar.

De su humedad y su penumbra. Y de tu mujer llena de viruelas. Y de Gregoire

clavándosela a las sirvientas como si estuviera buscando pobreza. Repollo. Y

le está recitando los versos con unos cómicos en un caramato. Repollo.

Di repollo.

Una vez más y te juro que...

¡Prepoya!

¡Cazarás en estas tierras como nosotros!

¡Te casarás con tu trabajo y tendrás hijos que te avergüencen! ¡Como tú me

has avergonzado a mí!

Había una belleza fría, como la nieve detrás de un grueso cristal deformante.

Y yo me endurecí siguiendo su ejemplo.

Los lobos se llevan a nuestras ovejas sin miedo. Han perdido el temor. Hoy han

robado otra, un charco de tripas donde antes había una oveja.

Pronto se llevarán a nuestros bebés. No hay lobos en estas colinas desde que yo

era un niño.

Magníficos animales. Los lobos están causando problemas, padre.

Hay hambruna, señor.

Desde aquí hasta Versalles.

¿Y qué quieren que hagamos, eh? Nada.

Seguid ahí sentados sobre vuestros títulos mientras rebuscáis vuestros

miembros bajo el toldo de vuestras barritas.

¡Lárgate ya!

¿Cuánta tos, eh?

Inseminando a las nadas con las que os casáis pariendo más nadas que no

heredarán nada.

Eso no tiene gracia.

Baja el arma, Lestat.

¡Está en cinta!

¡Baja el arma, Lestat!

¡Los lobos se marcharán!

Le pedimos protección como señor nuestro.

Quisiéramos que compartiera algo de su abundancia. Quizá pudiera darnos...

¡Fuera! ¡Largo! Aquí no podemos hacer nada más.

¡Pero Sedan!

Con aquel desafío, ella pretendía matarme.

Mejor un final rápido que verme rendido otra década, convertido en otro repollo.

¿Y qué era esta vida?

El bien que quedaba en mí se perdió en el monstruo esferal. Mi capacidad de

maravillarme se quedó atrás, abandonada en el carromato de los cómicos

ambulantes. Ven.

Haz que salgan.

Quería que vinieran los lobos.

Que deje de quererlo.

Rechaza la comida y que le cuidemos.

Has matado cinco lobos tú solo.

Ocho.

No, cinco.

Deslevaron a mi caballo.

A mi perro.

¿Y los lobos no quedaron peor?

Ayer vino una multitud y volverá hoy. Todos desean adorarte.

Tu padre y tus hermanos están avergonzados.

Baja ahora.

¿Lo disfrutarás?

Mate a los lobos, madre.

¿Sabes qué sueño yo?

Que bebo vino.

Tanto que me mareo. Que me quito la ropa y me baño en el arroyo.

Desnuda.

Y que bajo al pueblo, a la posada, y

me llevo a la cama a cualquier

hombre.

Hombres crueles, hombres grandes, viejos,

jóvenes.

Los tomo uno detrás del otro sintiendo una

liberación magnífica y sin un solo

pensamiento para tu padre ni para tus hermanos.

En ese momento no pertenezco.

Me estoy muriendo.

No sobreviviré al invierno.

Madre.

Termina esto. Tiene una multitud que bendecir.

Yo también los vi.

Vaya, la mula de la droga consigue hilar una frase completa. Coordinadora de

redes sociales.

¡Ures a tu contrato, dice dealer de zorras, chonquis! Yo sé muy bien lo que

vi, abogada. Vi a un tipo matar a otro tipo justo delante de mí. ¡Vampiro,

vampiro! Lo que el aguafiestas el segundo guitarrista pudo o no pudo ver

era un vampiro actuando en defensa propia. Pero firmó un unilateral que es

una calle de un solo sentido que controlo yo. ¡A Coyagua!

¿Dónde estamos?

Estamos en Ohio.

¿Tienes el don de prender fuego?

Dios, ¿qué?

¿Cómo he llegado aquí?

Sofía. ¿Sofía?

¿Ya has olvidado mi nombre?

Hola,

Sofía.

Perdona. ¿No vamos a hablar de lo de anoche? ¿No hablamos del año y medio de

mierdas raras que nos has hecho pasar durante este último año y medio? Además

del desastre de que puedes volar. ¿Y no te pareció importante contárnoslo

durante un año?

Estamos despiertos todo el día y tenemos una lista enorme de preguntas, tío. ¿Qué

más puedes hacer?

Sí, ¿dónde metes los cuerpos? No contestes a eso. ¿Y cuándo fue la última

vez que hablaste con nuestras madres?

Podría haberlo dejado ahí también, supongo. Pero sonamos muy bien en

Detroit y había otro millar hermosamente enfermos que atender en Ohio y...

Ella había venido desde muy lejos para consolarme.

Me estoy siendo muy pacientes con el factor incesto vampírico.

Y lo agradezco.

¿Jugáis al béisbol? ¿Como en crepúsculo?

De uno en uno. De uno en uno. ¡De uno en uno, por favor!

¡Suscríbete al canal!

Siguiendo.

¿Casi toda? ¿La granja? Es como un banco de sangre. La gente dona y es

recompensada. Todo muy ético.

Reclutan a universitarios quemados y a jugadores adictos. Solo efectivos, sin

preguntas.

¿Entonces también eres un vampiro? Tres de nosotros, nueve de vosotros. ¿Tres? A

plena luz del día.

¿Tres? ¿Tres?

Hola, me llamo Daniel. Soy Tauro con ascendente Aries.

Prefiero AB negativo. ¿Quién es tu creador?

¿Has probado el RH nulo?

Solo 45 personas en el planeta lo tienen. Es brutal. Solo 9 donantes

activos.

Cuéntamelo todo, cariño.

¡Eh, eh! ¡Espera! ¡Esto no es una puta broma! ¡Reunión solo de la banda!

cumplió sus promesas de proteger a gente como mi cliente. Entiendo el pánico

porque habéis visto algo que no queríais reconocer.

Pero la ignorancia voluntaria es como dormir con un gigante. ¿Ignorancia

voluntaria? ¿Me habéis visto a la luz del día? Armán camina de día. ¿No

recuerdas que me ayudaste a limpiar mi precioso Mustang en un autolavado de

Spokane? ¿Dijiste que era un ciervo? Un ciervo del trabajo, el encargado

nocturno de una hamburguesería.

Los vampiros han estado entre vosotros toda vuestra vida.

Somos parte del paisaje económico de hace miles de años.

Lleváis en mi banda más de un año y medio y no os ha pasado nada. De hecho

se os ha protegido cantidad de veces sin que lo supierais.

¿Qué? Lo que hacemos. La naturaleza de las canciones. Mostrar a mortales los

deseos vampíricos. Todo eso.

Todo eso es acrílico para los vampiros. ¿Qué? No tenéis de qué preocuparos.

Llevo sangre de acacia en mí. Perdona, ¿qué coño es acacia? Lo importante y lo

que deberíamos celebrar es lo que hicimos anoche en el escenario.

¿Y tus canciones sobre ese tal? Estuvimos crudos, frutos, trascendentes.

Tenía miedo de perderte.

Perdona. Y luego te perdí. Eso.

Es Luis.

No, Luis.

Y ese te perdí podría ser cualquiera de dos docenas de amantes en algún momento.

¿Quién es el villano que se acerca con el cuchillo en la mano y la boca llena

de mentiras? La noche solamos más allá de lo épico. Lo haremos otra vez.

Podemos hacerlo cada noche.

Regaliz negro. Va sobre la primera muerte que provoqué tras reconciliarme

con Luis.

Llamo a la policía.

554 días antes de conocer a Luis de Poindula.

Tú matas a personas. Soy una persona. Somos personas.

Y yo también lo fui.

Ningún vampiro nació vampiro.

A la mierda. Lo dejo.

Lo dejamos.

Vamos.

¿Lar?

No quieren hablar.

Pero, siendo vampiro, puedo deciros lo que están pensando.

¿Queréis saber lo que están pensando?

1500 cuando empezamos, 20.000 seguidores ahora.

Mató al técnico de sonido de Denver, que estropeó mis solos a posta.

Y está encantado de que lo matara, excepto que no lo maté, solo lo despedí

en Larry.

Fates and Tourage, The Brooms, The Tid, The Dime Store Darlings, Bokehkais

Helmet y otros cuatro no tan buenos, pero igual de exitosos.

Si no lo peto ahora...

Me caso con el zángano y a tener un bebé.

Sin Lizzy es un truño.

Sonaríamos mejor con una sola guitarra.

No pienso eso. Que sí.

Salamander.

Otra de las crisis veganas, strange age y mierdas de Alex buscará una reunión y

mañana estará de vuelta.

Tío.

Y nunca me acuesto con compañeros de banda.

DC hablaba de Larry, no de ti.

Eres el mejor músico puro que tenemos, aparte de mí.

Así que tómate tu tiempo, Alex.

Procésalo, como dicen.

Pero piénsatelo tres veces antes de ir corriendo a la policía o de contarlo en

uno de tus grupos de anónimos. No si valoras tu vida o la de tus hermanos.

Estás escuchando a The Failures.

Álbum 12, cara B.

En una gira de rock vampírico hay muy poca intimidad. El autocar, las plantas

del hotel compartidas, los pipas cargando ataúdes, etc.

Y como líder estás rodeado de gente que siempre quiere algo de ti.

Ahora bien, mi madre, Gabriela Becci, que en paz descanse, era una arpía

complicada. Pero mi vástago, la vampira Gabriela, no lo era en absoluto.

Y con la banda en la prueba de sonido y Yarda jugando al billar al otro lado de

la ciudad, ella y un yo menos medicado encontramos una noche para ponernos al

día y matar el tiempo. No había nadie en el jardín más dotado para matar el

tiempo que... ella.

¿Por qué estabas en Chicago?

No estaba.

Estaba de glamping en Usgavik.

¿Mentiste? Mi creador llamó a su mamá y yo me corrí.

Y me corrí.

Y me corrí. Ya, respecto a eso... Lo sé, no deberíamos.

Si vas a quedarte, deberíamos pactar. Como tú digas.

Quiero que te quedes. Un pacto, pues.

Correspondernos sin corrernos.

Necesitamos otra mentira.

Murdir un plan y llenarlo de embustes.

Te he echado de menos.

Nos conocimos en Italia.

En el carnaval ambrosiano, por supuesto. Por supuesto.

Y llevábamos el mismo disfraz.

Y cruzamos la piazza del Duomo a toda prisa para ver quién abofeteaba quién

primero.

Me desemmascaraste y, bueno... Esta cara...

Al final me reconocí en ella.

Todo vuelve una y otra vez.

¿Cuánto tiempo te quedarás?

El siglo pasado te vi dos veces. No es una pregunta descabellada.

Tiempo suficiente.

¿Suficiente para qué?

El suficiente para verte cantar.

Para que me enseñes Muncie.

Wilmington.

¿Retaulantes? Disculpe. Me apetece jugar al cornhole. Disculpe. Dormir en el

rasbel. Oh, esos lapos en el suelo, esas cavidades húmedas. Disculpe. Quiero

conocer el spicy graso que ha hipnotizado a mi hijo durante un siglo.

Disculpe.

¿Puedo invitarte a cenar, Sofía?

Me encantaría.

Gracias.

En un rincón acristalado de un edificio de cristal, unos vendedores de vidrio

cerraban la venta de una cantidad considerable de vidrio a una empresa de

la todavía no arancelada Alemania.

Aquella noche iba a celebrarse una Saturnalia ritualizada en ambos países y

nos invitamos a la que nos quedaba más cerca.

Un estudio sobre la depresión en ciudades medianas de Estados Unidos

situaba a Toledo en el número dos de la lista.

Allí la gente camina triste, lo que la convierte en una ciudad perfecta para

viajar mediante el don de la nube, que era el modo de transporte aéreo

preferido de Gabriela.

¿Por qué hay que tomar tantos coches?

El triunfo es un camino oscuro, Zofia, y cada hombre debe encontrar su propia

sanidad. Los peores se rebelan con el tiempo y los negrones.

Nueve en el campo de golf cubierto, siete devorando montañas de marisco en

el Chophouse, cinco perdiendo en el casino.

Y luego tres, ya achispados cuando caímos en picado por la parte trasera

del Chaps, un bar a unas calles del río Momi.

El hambre nos empujó a entrar y observamos cómo los últimos platos del

menú se marinaban en el sudor de barra, agotados por bailes sex-positivos, sex

-cínicos y sex-tipulados.

Ellos habían cerrado su trato y nosotros cerraríamos el nuestro.

Las observamos, y también a ellos, y sólo más tarde entendería que también

los observaban los que siempre estaban.

Un curioso enredo de cazadores y presas en aquella cálida noche de primavera.

Y entonces volvió a ocurrir.

¿Eres un buen chico, Lestat?

Una musa sin gracia.

¿Eres el primer soldado que saltaba el muro, como me advirtió el oráculo Jenks?

¿O los últimos papores de Detroit?

Si alguna vez te entra nostalgia, hay un italiano elegante en Adams Street.

¿Tienen espagueti? Sí, ¿y tú?

¿Trabajas aquí?

Sigue con lo de... Cuéntame.

¿Dónde estás?

Estoy con Sofía. No quiero saberlo.

Mañana tienes una reunión con Thomas Peake y su abogado. Es trabajo tuyo,

amor. Y lo hago, hijo de puta.

Ya no.

Ahora tenemos un pacto. ¿Qué?

¿Quién es Thomas Peake?

El dueño del hotel que profanaste en Detroit.

Su abogado dice que es fan y que agradecería una experiencia exclusiva

para fans. ¿Tengo que follármelo?

Sí. Pide un Uber y al ataúd. Ya.

Bien.

Gracias, Carl. ¿Trabajas aquí?

Espera, te lo he preguntado ya.

Tenéis que entenderlo.

La vampira Gabriela, cuando no estaba escalando una montaña sin cuerdas o

haciendo sonar un cuenco tibetano en algún pueblo lúgubre, era buena

compañía.

Incluso cuando te están superando como monstruo, como conversador, te agrada.

Como te agrada ver sangre bajando por una escalera o encontrar una invitación

a una fiesta en el bolsillo de tu víctima.

Bueno, lo de las invitaciones ya no pasa.

Pero estar con Gabriela es como... ¿Cómo?

¿Cómo?

Espíritu depredador. Una buena candidata para la Gran Convergencia.

Pero Randy, el último superviviente, adora el cristal.

También conoce un sitio dentro donde no hay cristal.

Me muero de hambre.

¿Nos llevamos a los dos ahora?

¿Uno cada uno?

Yo comparto el mío.

Entonces esperamos.

Esperamos.

Practicas mucho sexo.

Soy una estrella del rock.

Por supuesto.

¿Y te gusta?

¿Tanto como la sangre?

Nunca es como la sangre.

No pudimos evitarlo.

Rotamos los límites de nuestro pacto.

¿Puedes conducir? Sí, sí, claro.

¡Papi! ¡Eh, campeón! ¿Qué haces despierto?

No puedo dormir.

Venga, a la cama. Hazle caso a mamá. Te daré un beso cuando llegue.

Estás escuchando The Failures.

Álbum 15, cara B.

Las estimaciones de daños estructurales siguen calculándose. La cifra se basa en

los daños que nos facilitó la firma de arquitectura contratada.

¿Para una masacre en el pasillo de un hotel? Daños comparables en espacios

comparables. Y añado una partida por el cristal en cascada. En el aparcamiento

había vehículos lacerados.

Se inventan los gastos de limpieza. El presupuesto de limpieza es para

silenciar testigos.

No es mi primer rodeo con payasos, Grey John. Este payaso agradece sus

cumplidos. Y a quien no acepte dos mil pavos, le borráis la mente. Ese

presupuesto te lo metes por donde te quepa. Podríamos haber hecho esta mierda

por teléfono. Según el señor Pitt, su cliente solicitó esta reunión.

No ha hecho tal cosa.

Me robaste a mi médico personal, contrataste a mi biógrafo, destrozaste

mi hotel.

El aquelario de Detroit destrozó tu hotel. He oído las canciones. Las

canciones no van sobre ti.

Pues suenan a grito de auxilio. Por eso volé hasta aquí.

Oh, igual que te importé en tu libro.

Ya hemos pasado por esto los dos. El hecho de que me insultaras página...

Traspágina, traspágina, traspágina.

Repróchazelo a Molloy, que lo escribió. O a la tala máscala. ¿Y por qué das

trabajo a Sam Barclay después de lo de Paris? Está pagando sus deudas.

En resumen, Louis, los Paulson negocian. Sam no se subió a ningún barco. Sam no

memorizó su papel.

Tampoco dirigió una obra y volvió a casa caramelado con una víctima. ¿Quién hizo

eso? Repita el nombre. ¿Hablas de Armand? ¡Armand!

Santiago lo entendería. Tenía presencia. Pero Armand... Encantado de hablar de

Armand. Si crees que eso te va a ayudar... ¿Es cierto que teníais una

segunda casa el Sausalito con él? Así es. ¿Y os turnabais para cruzar el

Golden Gate?

¿Quién agarraba el volante con más fuerza? Sí, y nos pintábamos números en

la espalda. Jugábamos a adivinarlos.

Lo sabía.

¡Lo sabía! Por favor. Un detalle específico que no venía a cuento.

¡Que te follen!

¿Estamos levantando acta de esto? Podemos cerrarlo sin crisparnos. Sí,

volvamos a los puntos concretos.

¿Os estáis follando?

Sí.

¿Te basta como compañía mientras estás aquí? No es mi compañero.

Es un gran polvo, emocionalmente inaccesible.

¿Y tú, Aya?

Sí.

Pequeña, sorprendente y hace lo que los sistemas de drenaje metropolitanos solo

sueñan.

Muy bien.

¿Estás disfrutando de esta experiencia para fans?

Así es.

Christine, ¿podrías facilitar dos entradas para el señor Pitt y su abogado

para el espectáculo de mañana?

Con una basta.

A Lemuel no le gusta tu música.

Sí, me gusta tu merchandising.

Da buenos márgenes para el tamaño de tu gira. Por eso poseo el 40%. ¿De mi

merchandising? El 45.

Qué bien.

Lo comprobaré.

Suena un poco flojo sin Alex.

A Larry le gusta.

El resto está acojonado.

El estat y su escuadrón de rehenes.

Dame un plano de su nueva amiguita.

Recibido. ¿Dónde?

Las altacunas milanesas del público.

Ya está.

No, no, no, no, no. Esa no. La que está juzgando al gótico de Ohio.

La del autocar, ¿no?

Sí.

Ahora sube desde ella hasta el palco y dame otro plano de hojazos verdes. Bien.

Lo tengo. ¿Quién es ese?

Ese es el tema.

Señor Dulac, ¿qué te trae por Toledo?

Te veo más joven, Dan.

Los monocitos y el monjaro.

Sigo cabreado.

¿Quieres darnos de hostias después del espectáculo?

De acuerdo.

¿Señor Moloy?

¿Qué haces tú ahí?

Traté de escribirte la canción más bonita del mundo,

pero me distraí.

Me llama un capullo de Hollywood preguntándome si quiero escribir la

versión cinematográfica del libro. Y yo, chúpamela, borra mi número.

Me vuelve a llamar una semana después.

Y un documental. Y yo, Louis ni siquiera me habla.

Y dice, Louis no, le está del blanco.

Viejos amigos hablando de la pequeña traición que los separó.

Y sé lo que estás pensando.

Él no estaba.

Pero esta es mi hora. Y cuando aparezcan figuras terciarias, aviso de que hablaré

por ellas.

Daniel. ¿El señor Dulac?

Cualquiera que considere importante para entender cómo desperté a la reina y

desaté su furia sobre el mundo.

Estoy en todas partes y lo sé todo.

¿Y puedes estar seguro de que lo hago con menos lloriqueos que en su intento?

¿Ocurrió en un bar con vistas? Yo digo que sí.

¿Cómo llevas el don? ¿Lo soportas?

Estoy bien.

La soledad vampírica, ahora la entiendo.

Me apunté a los bolos y...

Y tengo esta cosa rara que me pasa. De repente todo el mundo a mi alrededor

desaparece como tragado por la tierra.

Y yo... Bueno.

Le siento.

¿A Armand?

Sí.

¿Te pasaba eso con Lestat?

No.

¿Oh?

Suena raro. Oye, lo siento.

Debí consultártelo antes de publicarlo.

Lo lamento. Te habría dicho que no.

No puedo volar ni prender fuego.

Mi único don es que me cuelgan los huevos. Quería sacar algo así.

Veo que el libro te funcionó.

No te hizo mucho daño a ti o a quien seas ahora, Thomas Pitt.

Hoteles, bares, centros comerciales. Vi dinero en la mesa.

¿Lo leíste?

¿Te gustó?

No me gusté yo en el pasivo, egoísta, mentiroso.

Y no del que se miente a sí mismo, un puto mentiroso.

La escritura es buena, dura de leer.

A él no le gustó la parte de Claudia y él en el tren.

Sí, estábamos reencontrándonos cuando salió el libro. Le dolió.

Llamé a una de mis hijas el primer mes muerto.

Y durante la gira del libro, colgué y colgué.

Creo que hice lo correcto.

Vi a Claudia.

En Nueva York, saliendo del metro.

¿A Claudia?

Sí, o a alguien que se le parecía mucho.

Pero con veintitantos, si hubiera llegado a ellos.

La vi salir.

Vi cómo giraba en la esquina.

¿Ibais casualmente en la misma dirección, más o menos?

La vi entrar en una cafetería.

No pude evitarlo.

Y yo entré.

Cogí una mesa.

¿No está?

No sería ella.

Un fantasma, pensé.

Así que pedí un donut y un café para hacer tiempo.

Salió desde atrás.

Iba de uniforme.

¿No era ella?

No, caminaba distinto y... Su acento...

No eran mi sector.

Me marché.

No me muerdas por esto, Louis.

Mis productores quieren conocerte.

¿Rashid?

Rashid, Daniel Molloy, Raglan James, Louis de Poindulá. Todos trabajamos

juntos en Dubái.

Versalara.

Ahora sede de Heaven Met Senior Care.

Les dije que os presentaría.

Me tienen en nómina.

Muy mal, Daniel.

Discutamos sobre este aquelarre.

¿Qué sabe de mí?

¿Qué le contaste?

Que moriste en 1794 de Ticis, un consuelo. Te salvó de la venganza del

pueblo contra nuestra familia.

Yo solo vi el después.

Tu garganta rajada, lenta en sanar, el techo podrido y tu bata pegada a la

piel.

Una poesía muy distante en la mirada.

Una culpa extraña.

Esa ilusividad.

Ven, vete. Sí, no.

Entiendo por qué le diste una hija. Y veo por qué se la arrebataste.

Era una noche muy agradable, Sofía.

¿Y ahora ya no?

Olvida lo dicho.

La lengua de tu padre.

Es mi lengua. E Italia nunca hizo un Baudelaire.

Deberíamos volver a casa, a la torre.

La noche es joven.

Viajamos tan rápido.

Estaríamos allí en una hora.

Uy, madre.

¡Gracias!

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En el arca había ocho personas.

Noé, su esposa, sus tres hijos y las tres esposas de Héctor. Ocho personas.

Y ahora, de algún modo, ocho mil millones.

En algún punto de tu privilegiado árbol genealógico está lo que estamos

discutiendo ahora.

Y las relaciones incestuosas no eran un crimen aislado en el siglo XVIII.

Y ella se estaba muriendo cuando vino a verme.

A la mierda. Para los vampiros es distinto y ya está.

Distribución de fentanilo para la mitad de Michigan.

Trabajaban en una granja no autorizada y anti-higiénica en su propia casa.

Y con gran ambición consiguieron tumbar la red eléctrica Miso la otra noche. No

es el mensajito que el piso de arriba quiere recibir.

¿Así que Rashid Real era Rashid? ¿Ese es su nombre?

Yo acentuaba la primera sílaba. Rashid.

Rashid, ¿alguna preferencia?

No.

Tengo un avión esperándome.

Este inmenso aquelarre de Detroit fue el responsable de todos los daños en su

propiedad. Estoy asegurado y eso ya lo sabía.

¿Intentaron decapitar a su amor?

¿Cuál es su petición, señor James?

Nos gustaría que se ocupara de nuestro problema en

Detroit, señor Dulac.

No. Uno, estamos faltos de personal y con exceso de trabajo.

El crecimiento exponencial de los suyos no ayuda.

Dos, los protocolos operativos de la casa limitan nuestro papel en estas

intervenciones. No provocamos el desastre, limpiamos.

Y tres, usted es muy competente en despachar.

Señor Dulac, París, Dubái, ¿cuántos en Dubái en Rashid?

Treinta y uno. Treinta y uno. Treinta y dos, si cuenta la gente Talbot.

Ninguno de ellos le tenía mucho aprecio. Solo mato a los que han venido a por mí.

El líder de la clase se llama Killer.

Dígale al vampiro Sam que le necesitaré en Las Vegas, sireno.

Lo hemos seguido desde 1925. Un ataúd descargado de un barco procedente de

Copenhague. Me da igual.

Entonces usaba otro nombre.

Se llamaba Bruce.

¿Bruce?

Creo que su Claudia pasó un par de noches con él.

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