All language subtitles for Grand Slam (Giuliano Montaldo, 1967)

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Original subtitles

ADIÓS, PROFESOR, Y GRACIAS

A CUALQUIER PRECIO

Gracias.

El profesor James Anders está aquí para verlo, señor.

¿James Anders? ¿Quién es?

James Anders, de la calle West 89, Mark.

Cuarenta años, Jim.

Cuarenta y dos.

El pequeño Jimmy, el terror del West Side.

Gracias.

Bueno Mark, aquí estoy.

Un viejo maestro de escuela jubilado.

Me alegro de verte, Jim.

Eres uno de los pocos amigos de mi infancia que nunca he olvidado.

¿Qué diablos haces en Nueva York?

¿Puedo hacer algo por ti?

Dime algo, Mark.

¿Es cierto lo que dicen los diarios?

¿Que estás metido en asuntos que van del asesinato a las altas finanzas?

¿Por qué, Jim?

Quiero proponerte un trato.

Los diarios siempre exageran, Jim.

Desentierran viejas historias...

¿sabes?

Yo era un niño. Y mi padre la pasó mal después de la caída de Wall Street.

Tenía que hacer algo, así que...

Chicago durante la prohibición.

Tenía que dar el primer paso...

para llegar a todo esto.

Esa es la escuela de Río de Janeiro donde enseñé Historia durante 30 años.

Es una severa escuela estadounidense.

Mi aula.

El final de la clase.

Esto lo filmó la hermana Clementina.

Y esa es ella, la hermana Clementina.

Una ventana de mi aula.

Y esto es lo que se ve desde la ventana de mi aula.

El edificio de enfrente.

Todos los años,

dos veces al año,

el primer jueves de febrero y de octubre,

a la tarde.

Durante 30 años, Mark.

El edificio, justo enfrente.

¿Diamantes?

¿Cuánto?

Diez millones de dólares.

Tú te encargarás de cambiar los diamantes por dólares.

¿Y todo lo demás?

Del resto creo que me he ocupado más o menos.

- Pero cómo... - Lo sé.

Sé que en teoría debería ser imposible

Después de 30 años, Mark...

Creo que está todo aquí, ¿verdad, Mark?

¿Cuánto dinero necesitas?

Nada.

Entre los ahorros y la indemnización, tengo suficiente.

Por el momento sólo necesito cuatro hombres.

¡Por Dios, Jim!

Has sido maestro de escuela durante 30 años.

Tenía que hacer algo para romper la rutina.

Aquí están.

Todos los especialistas.

¿Qué especialidad necesitas?

Aristócratas, científicos atómicos, jugadores de cartas,

organizaciones benéficas, clero, carbón,

médicos, drogas...

Electrotécnicos.

Espionaje,

oro, homosexuales...

industriales, jueces,

militares...

cine, periódicos, petroleros...

¡Playboys!

Plutonio, policías, políticos,

venenos,

Especialistas en cajas fuertes.

Acero,

asesinos a sueldo,

televisión, soplones, sindicatos, uranio, Vaticano.

¿El Vaticano?

¿Por qué no?

No puedo decidir entre militares y los asesinos a sueldo.

Esta, naturalmente.

Los cuatro con un prontuario limpio.

No los conoce ninguna Policía en el mundo, ni a qué se dedican.

En sus ámbitos, los mejores.

Encontrarás toda la información que necesitas en esas tarjetas.

Les diré que vienes.

Gracias.

Roma...

París...

Londres.

Y ese vive en Nueva York.

INSTRUCTOR DE PARACAIDISMO ALEMÁN

¿Sr. Weiss?

Hay un caballero que quiere verle.

- ¿Sr. Erich Weiss? - Ja, bitte?

Disculpe, ¿en qué puedo servirle?

Soy James Anders.

El Sr. Milford me pidió que lo viera.

¿Y la otra pregunta, sargento?

Ha fijado la fecha del 3 de febrero,

pero si por alguna razón el 3 de febrero no fuera posible.

Esa posibilidad no debe existir.

Los diamantes llegarán a Río el primer jueves de febrero.

Al día siguiente se clasifican y se envían a cualquier parte del mundo.

¡Pero no este año!

Este año, el primer jueves de febrero

coincide con la inauguración del carnaval de Río.

La segunda vez en medio siglo.

Y durante el carnaval en Río todo está cerrado.

Todo.

Por lo tanto, los diamantes estarán en la caja fuerte durante cuatro días.

La segunda vez en medio siglo.

La caja fuerte no se reabrirá hasta el lunes siguiente.

Pero los diamantes no estarán allí, por supuesto.

¿Verdad, sargento?

El dinero...

y un pasaporte con nombre falso.

El encendedor.

Y...

Los planes para el trabajo.

Deben llevarse a cabo meticulosamente, al pie de la letra.

Todo está previsto.

No se preocupe, me bajo aquí.

- Buena suerte. - Gracias, profesor.

¿Cómo pasar por el pasillo de células fotoeléctricas?

Es difícil, muy difícil, eso es cierto.

Pero tal vez...

Tal vez se pueda hacer.

Estos aparatos son como los hombres.

Cada uno tiene su talón de Aquiles.

Y tenemos que encontrar también esa vieja puerta blindada, profesor.

Bueno, la puerta blindada se abrirá de la forma más sencilla.

Con su llave.

Es imposible hacer una copia, así que...

Tendremos que encontrar la manera de conseguirla durante una hora.

Esa no es su preocupación.

Volvamos a usted, signor Rossi.

¿A mí?

No...

No cuente conmigo, profesor.

Me gusta demasiado la vida tranquila.

Mi trabajo paga bien.

No quiero seguir involucrado en esos asuntos.

Además, hasta llegar a Río de Janeiro.

¿Yo que nunca me he subido a un avión?

No.

Un millón de dólares.

¿Perdón?

Su parte.

Un millón de dólares.

¿Ya están listas las muñecas, signor Rossi?

Las muñecas.

¿Lo entendí bien?

¿Un millón de dólares?

Y como no hay sistema de alarma sonora,

todo lo demás ha sido cuidadosamente previsto.

Así que sólo tiene que ocuparse del último detalle.

La caja fuerte.

¿Está seguro de que es una Royal 1964?

Cuidado profesor, un año antes o un año después

haría que la caja fuerte fuera completamente diferente.

Es una Royal 1964.

Pues bien, hay un tal Nilson en Suiza.

Ha abierto la Royal en un banco de Estocolmo.

La Royal que me interesa debe abrirse en 20 minutos.

Nilson no es capaz de hacer eso.

Sí, claro.

¿Pero por qué 20 minutos?

20 minutos para la caja fuerte

y 10 minutos para entrar y salir de la bóveda.

En total 30 minutos.

El tiempo exacto entre las rondas de los guardias dentro del edificio.

Parece como si lo hubiera previsto todo.

El almuerzo está listo para su señoría.

¿Qué vas a hacer con tu trabajo?

Puedo tomarme las vacaciones cuando quiera.

¿Me permite?

Quédeselo. Le será útil.

Gracias.

¿Y quién se ocupará de la puerta blindada?

La llave de la puerta blindada está en manos de una mujer.

Una mujer es tan vulnerable como una caja fuerte.

Por eso también encontré un especialista para ella.

¡Bonjour, Robert!

Bonjour, monsieur.

Revisa la herradura, ¿quieres?

¿Señor Breisach? Hay un caballero esperándote.

- ¿Robert Breisach? - Sí.

Soy el profesor Anders.

¡Robert!

- ¿De que se trata? - Una mujer.

¿Qué mujer?

¿Muy rica?

Esta mujer tiene una llave.

Tendrá que tomarla la llave durante una hora y luego devolverla.

Eso es todo, Sr. Breisach.

¡Robert!

¿Motivo?

Mediante esta llave,

10 millones de dólares en diamantes cambiarán de manos.

¿Entiende la idea, Sr. Breisach?

Perfectamente.

- Parece sencillo. - Yo no apostaría por eso.

Pero se rumorea que tiene bastante éxito con las mujeres.

Bueno, tengo esta reputación en casi tres continentes, Sr. Anders, ¿verdad?

Sí, Anders, así es.

Puede quedarse con esto.

Le ayudará.

¡Robert!

Disculpe.

- Adiós. - Adiós.

Robert, ¿cuánto tiempo me harás esperar? ¿No me has oído llamarte?

Cariño, mi amor.

¡Vete al infierno!

Robert, no más excusas. ¡Robert, vuelve!

¡Vete al infierno!

¡Ven ahora!

¿Sr. Jean-Paul Audry?

¿Sr. Jean-Paul Audry?

¿Sr. Jean-Paul Audry?

- ¿Es usted el Sr. Jean-Paul Audry? - Sí.

Las llaves y los papeles.

Señor...

su departamento ha sido reservado sólo por cuatro días.

Perfecto.

Nos dejará el primer día del carnaval, señor.

Como dicen: "Así es la vida".

Gracias.

Gracias.

Gracias.

Esa es la mía.

¿No olvidó algo, sargento?

¿Es esta?

Idéntica.

La ventana del profesor.

Es el edificio de una compañía de diamantes.

Las oficinas de la gerencia están en el segundo piso.

Esa es Mary Ann Davis.

Ella tiene la llave de la bóveda.

¿Dónde crees que estás, en Indianápolis?

¿No me viste venir por la esquina? Voy por la derecha y tengo derecho de paso.

Tu peinado no te favorece.

¿Qué?

Tu peinado no te favorece.

¿Lo ves? Detuve tu charla.

Tantas palabras para tan poca cosa.

Dame tu dirección y te enviaré un cheque.

Mientras tanto, mis disculpas.

Mi tarjeta.

¡Qué tipo afortunado! Sabe cómo tratarlas.

Cállate. Vamos a trabajar.

Buenas noches.

Su cheque, señora.

Pero te había dado la dirección de mi oficina.

Bueno, tu patente y una amable secretaria del automóvil club...

Aquí estoy.

Gracias. Has sido muy amable. Buenas noches.

Por favor...

Llevo tres días en Río y eres la única persona que conozco.

¿Podrías ser mi guía en esta gran metrópolis

en el que me siento tan solo y perdido?

- No tengo tiempo, monsieur. - Jean-Paul.

Debería ser fácil encontrar el tipo de guía que estás buscando.

- La ciudad está llena de ellos. - ¿Por qué dices eso?

No te he pedido que duermas conmigo. Por lo tanto, no veo por qué tú...

Señora.

Disculpe.

- Son para usted. - ¿Para mí?

He sido muy descortés contigo. Espero que estas flores te hagan perdonarme.

Desgraciadamente suyo, Jean-Paul Audry

Yo también he sido muy poco amable contigo.

Espero que estas flores te ayuden a perdonarme.

Adiós, señor Audry. ¡Y ya es suficiente!

¡Hola, guapo!

¿Qué tal te va?

Entrando, es el primer día.

Recuerda que sólo tienes otros dos días. Así que será mejor que te recompongas.

- Jawohl, mein general! - Mira, niño bonito.

No me gustan los tipos como tú.

Tú tampoco me gustas. ¿Y qué?

Dulces sueños, mein General.

Uno, dos, tres, cuatro...

TE ESTOY ESPERANDO. JEAN-PAUL

¿Sí?

En la oficina nos preguntábamos si hoy sería su cumpleaños, senhorita Davis.

Senhorita Davis.

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

Hola.

Para ti.

¿A dónde vamos?

Y cuando terminé mis estudios, me fui a trabajar a la empresa de diamantes.

Primero como simple mecanógrafa,

luego como asistente del gerente general.

La fiel e irreemplazable secretaria.

Ese soy yo.

Eso es todo en mi vida.

¿Por qué escondes tus ojos?

Tengo miopía.

Me siento protegida cuando los llevo puestos.

¿Protegida de qué?

Es muy hermoso aquí, ¿no?

No, gracias.

Dime, qué...

Dime algo sobre ti.

¿A qué te dedicas...

además de comprar flores?

Finalmente lo logró.

Pero realmente no lo envidio.

Ella no es exactamente bonita.

Para él es lo mismo. Bonita o fea, joven o vieja. Es su trabajo.

Quiero llamarte por tu primer nombre.

Está bien.

Y yo quiero besarte.

¿Por qué?

¿Qué ocurre?

Adiós, Jean-Paul.

¿Pero por qué?

Ha sido un placer conocerte. Me diste un hermoso día...

ahora está terminado.

No, espera. No seas tonta.

Déjame ir, Jean-Paul.

Mary Ann, vamos...

No quiero volver a verte y no me sigas más.

- No seas tonta. Es una locura. - ¡Déjame en paz!

- Arranque. - ¡Mary Ann!

¡Mary Ann!

- Cierra la puerta, por favor. - Ya está hecho.

Perforaré desde adentro para encontrar el punto correcto de penetración.

Sólo hay dos puntos...

que desbloquearán todo el mecanismo.

Comencemos con este.

El taladro, por favor.

Gracias.

Entra como si fuera manteca.

Ese es exactamente el problema básico, viejo.

Crees que estás empezando a avanzar...

cuando de repente te encuentras con lo inesperado.

Siete minutos para la perforación.

Creo que todavía puedo ganar un par de minutos.

Resumamos.

Los vigilantes salen de la oficina del gerente donde estaban ustedes.

Cuatro minutos para el pasillo de la célula fotoeléctrica.

Cuatro minutos para la vuelta.

- ¿Verdad? - Cierto.

Estamos frente a la puerta de acero....

La llave.

Un minuto para abrir y cerrar la puerta.

- Y aquí está la Royal. - 20 minutos para todo el trabajo en la caja fuerte.

Nueve minutos para llegar a la caja fuerte y volver.

20 minutos para que consigamos los diamantes.

- 29 minutos en total. - Bueno, tenemos un margen de seguridad de un minuto.

En general, no está mal.

Disculpe, no puedo soportar más este calor. Voy a tomar un poco de aire.

Bueno, yo también voy. Hasta mañana.

¿Jean-Paul?

Mañana será un gran día, ¿eh?

Buenas noches.

Parlez-vous français? Sprechen sie Deutsch? ¿Hablas inglés?

No...

Mi nombre es... Agostino.

Yo soy... Setuaka.

Encantado de conocerte, Setuaka.

- ¿No tienes ropa? - No.

Tienes un hombre.

¡Todos a sus lugares!

Demasiado lejos. No pudo habernos visto.

Estamos listos para probar la alarma.

¿Qué es eso?

Lo hicieron.

Han puesto un Grand Slam 70.

Eso, señores...

es el Grand Slam 70.

Un sistema de micrófonos muy sensibles ...

que detecta el más mínimo sonido.

Cualquier sonido que esté por encima de los 14 decibelios...

activa la alarma.

Nada alentador, ¿verdad?

Bueno, mejor preparamos las valijas.

No prepararás nada.

Te quedas aquí hasta que te diga qué hacer. Y tú. Y tú.

Si de verdad son los superhombres que todos dicen expriman sus cerebros.

¡Transpiren sangre!

Pero encuentren una solución.

Yo y los hombres que lidero nunca nos rendimos, ¿entienden?

¡Mátense en esas máquinas!

Pero esta noche los diamantes serán nuestros.

¿Está claro?

Creo que es una locura.

El profesor dice: "Ve a Río...

y haz esto y esto..."

Parece un paseo.

En cambio, es un camino a prisión.

Y yo no voy a ir a prisión para hacerte feliz, General.

¡Que se te grabe en ese pequeño cerebro que tienes!

El profesor no podría habernos dicho.

Grand Slam 70 salió hace sólo dos meses.

Naturalmente, no podía saberlo.

¿Sabes dónde puedes poner tu razonamiento?

Nunca me he arriesgado en mi vida. Y no voy a hacerlo ahora.

Agostino y tú nunca podrán contra ese aparato.

Así que me despido de ustedes, muchachos.

Y olvídense de que existo.

¡Sucio proxeneta!

Sólo sirves para encantar solteronas.

Ni siquiera puedes hacer el trabajo de un hombre.

Ahora grábate una cosa en ese cerebro encostrado que tienes.

No te vas a mover de aquí hasta que yo lo diga.

Y te doy un consejo.

Obedece.

Será mejor que obedezcas, amigo.

¿O quieres que te rompa esa hermosa cara tuya?

¡Cállense todos, en serio!

Cállense.

El Grand Slam 70 también previó eso.

Bloqueando los micrófonos...

interrumpe los circuitos y apaga la caja de resonancia.

Podemos cortar las líneas.

Naturalmente...

Cualquier manipulación activa la caja de resonancia.

Obvio.

Por lo tanto es difícil.

Muy difícil.

Pero quizás...

Tal vez se pueda hacer.

Pero tú, Gregg, debes acortar el tiempo de tu trabajo.

Déjame solo un rato y les mostraré.

Dejé el medidor de sonido aquí en alguna parte.

Un fonómetro.

¿A dónde ha ido?

¡Espera, voy!

Así que empacaste tu valija, ¿eh?

En la cara no, lo necesitamos.

Vamos, levantate. No te haré más daño.

La llave.

Esta noche.

Lo lograremos, amigo.

A las 10.30 en la esquina de la plaza.

Con la llave

No cuenten conmigo.

He intentado todo.

Esa no es una mujer, es un pedazo de hielo.

Nunca podré conseguir la llave. ¿No puedes hacer otra, Gregg?

- Forjar una. - Cállate, sabes que no podemos hacer eso.

Y no hay tiempo.

No podemos hacer una llave así.

Una vez que está en la cerradura,

abre y cierra un campo magnético del que no sabemos nada.

Me darás la llave.

Si no eres capaz de convencerla...

mátala.

- Pero yo nunca... - Lo más fácil del mundo. Aprieta el gatillo.

Quizás puedas hacer eso.

Tomaré su pasaporte.

Sin la llave, todo podría salir mal.

Oh, Jean-Paul...

Estás aquí.

Estoy tan contenta de que hayas venido.

Pero pensé...

que eras...

Adelante.

Adelante.

¿Es mejor así?

¿Todavía quieres ese beso?

Sí, ¿por qué?

Porque yo sí, Jean-Paul.

Mucho.

Es la hora.

De acuerdo.

Mary Ann.

¿Sí?

Me quedé sin cigarrillos.

¿Hay alguna tienda cerca donde pueda ir a comprar?

Espera un minuto.

¿Jean-Paul?

¿No son estos los cigarrillos que fumas?

Me acordé y te compré.

La cena estará lista en unos minutos.

Caviar, señor...

Faisán y coñac...

Ensalada tropical...

Tarta de fresa.

Volveré enseguida.

He olvidado algo.

- ¿Qué? - Champán.

Oh, Jean-Paul, aquí hay champán.

Iré a preparar la cena.

¡Ay, qué tonta!

Jean-Paul, rompí la única botella de champán que tenía.

¿Te importaría mucho salir a comprar otra?

Hay una tienda abierta toda la noche a sólo una cuadra.

- Lo siento, cariño - No importa, vuelvo enseguida.

- ¿Listo? - Listo.

Diez segundos.

Vamos.

Ponerse en marcha.

La nitroglicerina.

- ¿Listo? - Listo.

Ve.

¡Voila!

Oh, Jean-Paul, realmente estaba empezando a preocuparme.

¡Jean-Paul!

¡Jean-Paul!

- ¡Jean-Paul! - Champán, madame.

- Te costará un beso. - ¿Eso es todo?

Si me das otro beso, te diré un secreto.

El secreto.

¡Tengo hambre!

30 minutos a partir de ahora.

Jean-Paul...

¿No podrías posponer tu partida por unos días al menos?

No.

No es posible.

Pero volveré en dos semanas a más tardar.

¿Quién podría ser a esta hora?

Quédate ahí, es para mí.

Oh, gracias. ¡Llega justo a tiempo!

Tenga esto por las molestias.

¿Quién era?

Et voila.

Para usted, madame.

Oh, Jean-Paul...

Estás realmente loco.

Debo irme ahora. Es muy tarde.

Adiós, Mary Ann.

Mi chaqueta.

Mary Ann, cuando regrese a Río, ¿podrías tomarte unos días libres?

Me gustaría hacer un viaje.

Tal vez en el Amazonas o en cualquier lugar que te guste.

Tú eliges el lugar.

Si este negocio sale bien,

y creo que sí, tendré algo de dinero para gastar.

Sólo piensa, querida, si no nos hubiéramos conocido

habría regresado a Europa.

Mais c'est la vie.

¿Eh, Mary Ann?

Oye...

¿Por qué no dices nada?

Ya hablaremos cuando vuelvas.

Por favor, vete.

No digas nada más.

Por favor, no te acerques más.

Buen viaje, Jean-Paul...

y buena suerte.

Buena suerte para ti, Mary Ann.

¿Para mí?

¡Qué lindo!

Muchas gracias, Agostino. Muchas gracias.

No es nada.

Nada.

- ¿Qué pasa? - Me estoy yendo.

Roma.

Adiós, Setuaka.

Adiós, Agostino.

Anímate, Agostino. Todos debemos renunciar a algo.

Pronto estaremos de vuelta en la vieja y querida Europa.

No pongas esa cara ahora, vamos.

Déjame en paz. ¿A quien le importas?

Vamos, sólo tenemos 45 minutos para tomar un avión.

Toma.

Todavía tenemos 35 minutos. Vamos bien de tiempo.

Si tan solo pudiera tomar un café.

Yo sólo quiero dormir.

¿Tuviste una noche difícil, guapo?

Sabe algo, sargento.

Me desafiaste desde la primera vez que te vi.

Bueno, todo ha terminado ahora y no tengo que aguantarlo más.

Ahora bien, señorita Davis, dígame, ¿este amigo suyo sabía de su trabajo?

Señorita Davis, ¿cuánto hace que conoce al joven?

Nos dijo que su nombre era Jean-Paul.

¿Su apellido?

¡Señorita Davis!

Su falta de responsabilidad le costará tu trabajo.

¿Donde lo conoció?

¿Le dijo adónde iba?

Le advierto, señorita Davis, es mejor que nos diga.

Descríbalo. ¿Cómo se veía?

- ¡La policía! - Vamos a dar la vuelta.

Buenos días.

¿Qué pasa aquí?

Documentos, por favor.

Documentos.

¡Largo!

¡Largo!

- Dame el nitro. - No.

La nitroglicerina no.

No.

¡Haz lo que te dije!

No, no...

Toma el volante.

¡Vamos!

¡No!

¡Erich!

¡No!

¡No!

¡Erich!

No...

¡No!

¡Setuaka!

¡Setuaka!

¡Setuaka!

Bienvenida a Roma, Mary Ann.

Es un placer verlo de nuevo, profesor.

Siéntese, por favor.

Felicitaciones, Mary Ann.

Has hecho un trabajo magnífico.

Usted lo había previsto todo, profesor.

Incluso a tu querido amigo, Milford.

Milford... No podía tomar riesgos con él.

¿Tuviste algún problema para cambiar las bolsas?

Un poco.

El director y los guardias sólo me dejaron unos segundos sola en mi despacho.

Tenías que trabajar rápido.

¡Ladrones!

¡Deténganlos! ¡Ladrones!

- ¡No! ¡Ladrones! - Por favor, no, por favor, Mary Ann.

¿Qué ha pasado? Voy a llamar a la policía.

No, no, no... No es importante. Nada importante, de verdad.

Créanme, por favor.

Por favor.

Subtítulos en castellano: www.cinematofilos.com.ar

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