All language subtitles for ringos big night 1966 ESP

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Original subtitles

(Disparos)

(Disparos)

(Relincho)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

-Desnúdense. -Sí.

-No se atreva.

(VARIOS HOMBRES RÍEN)

(HOMBRE, RÍE)

(HOMBRE, RÍE)

-No, ya basta. No tengo más.

(HOMBRE, RÍE)

(VARIOS HOMBRES RÍEN)

-Es necesario hacer algo, y pronto.

Mi compañía en estos últimos seis meses

ha pagado 165 000 dólares solamente como indemnizaciones

por robos, atracos

y asaltos a las diligencias.

Se lo repito.

Si los hombres que están encargados de defender la ley

no son capaces de acabar con la delincuencia

en la zona de Tombstone,

propongo que sea nombrada una comisión

para que presente un informe al presidente de los Estados Unidos

de esta insostenible situación.

Señores, en el territorio de Tombstone,

territorio que limita con Silver City,

actúa y prolifera este mal

que nosotros, hombres de la ley y ciudadanos honrados,

tenemos que extirpar de raíz cueste lo que cueste.

El último episodio de esta delincuencia,

y también el de mayor trascendencia de todos,

ha sido asaltar la diligencia del banco,

proporcionando a los bandidos la suma de 200 000 dólares.

(Relinchos)

-Acompáñanos.

¿Qué quieren? -El juez quiere verte.

-¿Eres tú Jack Balman?

Eso dice mi madre.

Y cuando ella lo dice...

¿Intenta provocarme?

¿Qué desea de mí?

-Yo nada. El juez Nottingham quiere hablar contigo.

Te lo rompiste durante el rodeo. No he dicho durante el rodeo,

sino cuando me preparaba para participar en él.

Ah, sí, es verdad. No me acordaba.

¿Y qué hora dijiste que ocurrió?

1:00. ¿Quién estaba contigo?

Nadie. Todo el mundo está durmiendo por allí a esas horas.

Es gente muy tranquila.

Sois graciosísimos vosotros los pistoleros.

Yo no soy un pistolero.

(Golpes en la puerta) Un momento.

Ya hablaremos de eso detenidamente.

Lleváoslo.

¿Quién es? -Traemos a Balman.

Adelante, entre.

¿Qué quiere decir todo esto? Siéntate.

Espero que tú me lo aclares.

Precisamente para eso te he mandado llamar.

Y ahora dime, ¿dónde estabas esta mañana?

Durmiendo en mi saco de piel.

Tú eres Jack Balman, famoso por tu rapidez con el revólver, ¿cierto?

Yo disparo únicamente cuando es precios.

Aun así me alegra conocerte.

Pero para un representante de la ley,

es un honor hallarse ante alguien como tú, temido por todo el mundo.

Pero ¿por qué te temen? No me lo explico.

Habrá alguien más rápido que tú disparando.

Juez, estoy en Silver City de paso

y no tengo tiempo que perder. Dígame qué quiere.

Nada.

Los tipos como tú presumen de llevar acabo

hazañas más grandes que ellos mismos,

y los responsables de la justicia debemos acabar con vosotros.

Esos modales puedes emplearlos con tus semejantes.

Ahora contarás lo que has hecho desde ayer hasta hoy,

quiénes son tus cómplices y quién el jefe de tu banda.

Yo siempre voy solo, mi cómplice soy yo mismo

y mi revólver es mi jefe. Entonces tú te lo haces todo.

Siempre. No te creo. No te creo.

Eres un presumido. Fanfarroneas de cosas que no habrían llevado acabo

ni siquiera entre diez hombres juntos.

Lleváoslo.

También hablaré contigo más despacio.

(Puerta cerrándose)

¿Qué? ¿Ha reconocido usted a esos dos?

-Sí, sí, son ellos. Estoy seguro. He reconocido sus voces.

Oh, pero si dijo que no habían hablado.

-Sí, pero se rieron.

Sí, se rieron con una risa terrible.

Está bien, está bien. Lo tendremos informado.

La próxima vez, procure ser más prudente,

más viajando con una elevada suma de dinero.

-¿Más prudente de lo que he sido? Los llevaba cosidos al traje.

Es un sistema que se empleaba en su época.

-Ah, quiere decir que lo lleve en monedas de oro,

y si llega el momento, me las trago. Bien, una idea maravillosa.

Así, con cuatro soldados de escolta y un buen purgante después,

habrá resuelto su problema.

Me daría contra la pared. Si eso te desahoga...

¿Tienes un cigarro?

No fumo.

De buena gana te rompería el otro brazo.

No sé por qué eres tan testarudo.

Perdón.

El caballero tiene una suerte insultante.

¿Por qué te empeñas en no querer decirme quiénes han sido

los que se han apoderado del botín del banco McCoy?

No te fías de mí, ¿verdad? No.

Ni de ti ni de nadie.

He perdido.

Dime, ¿por qué no quieres asociarte conmigo?

¿Eh?

Porque no me fío de nadie, ya te lo he dicho.

Yo soy el hombre que necesitas. Bien.

¿Qué tienes que proponerme?

Dime quiénes te han precedido en el asalto a la diligencia.

Dame sus nombres y los liquido a todos en una sola noche.

¿A quién quieres encubrir? Ya estamos en manos de la justicia.

Con tu ayuda puedo salir y volver aquí con los 200 000 dólares.

Vamos, dime los nombres. No.

En cuanto me haya repuesto, seré yo quien vaya y vuelva en una noche.

No, amigo.

No.

Tú solo no conseguirías nada.

Yo sé qué hacer, siempre salgo del paso,

mientras que tú...

El robo y el asalto nunca han sido tu especialidad.

Escucha.

Si aprieto fuerte, es posible que te decidas a hablar.

¿Quién planeó el golpe?

No tengo ninguna intención de continuar jugando al póquer solo.

Habla. Vamos, habla. No hagas que pierda la paciencia.

Suéltame. Habla.

Suelta o grito.

Oye, pasará mucho tiempo antes de que tú puedas salir de aquí.

Escucha mi consejo.

Yo salgo, recupero el dinero y después lo repartimos.

No. También yo actúo solo, como tú.

Juegas mejor con una mano que yo con las dos.

-El juez los está esperando. Venga.

Bien. Una conversación con alguien que fue a la escuela no hace daño.

Siéntate ahí. Y tú, allí.

Ya está bien de perder el tiempo.

¿Dónde escondiste los 200 000 dólares?

No sé nada. Mataste al cajero.

No he matado a nadie. Como si no conociera tu historial.

Ropos, encubrimientos, alguna que otra muerte...

Disponemos de medios para hacer hablar a los canallas.

Es posible que no seas el autor material,

pero sabrás quién fue y dónde está el dinero.

Si lo dices, la justicia será indulgente.

No lo sé, no sé nada.

¿Entonces estabas de chivato

o es que por casualidad pasabas por allí?

No te has ensuciado las manos, ¿verdad?

La ley es igual para todos. ¿Qué te ha dicho?

Te habrá contado por qué estaba en la cárcel.

Pues no.

No me ha contado nada.

Si nos dices dónde están los 200 000,

se tendrá en cuenta. Como quiera. Yo no sé nada.

Vale, pero no disfrutarás ni de medio dólar

porque antes o después descubriré dónde están

y acabarás colgado de una ahorca.

Esto es todo, Ford.

Vaya a Tombstone sin preocuparse demasiado de la conciencia.

Llévenlos a la celda.

-Acaban de llegar de Dodge City.

(Cerrojo cerrándose)

Quieres disfrutar tú solo del dinero, ¿eh?

Pero con el juez Nottingham no se juega.

Ni conmigo.

Déjame. Vamos, dime enseguida dónde está.

Ellos tarde o temprano lo encontrarán,

dejándonos con un palmo de narices. No harán nada.

Tienen miedo de entrar en Tombstone donde la violencia es ley.

No seas imbécil. Te digo que lo conseguirán.

Se trata nada menos de 200 000 dólares,

y movilizando un ejército lo conseguirían.

No hay un sheriff en todos los estados de América

capaz de imponer el orden en ese pueblo.

Dime quiénes son. Me haces daño.

Dilo.

No lo sé.

No estoy seguro.

Creo que son cuatro.

¿Quiénes son? Los nombres.

Creo que se trata de Jim Bailey, el propietario del salón,

pero es solo una sospecha. Sigue.

¿Quién más?

Vamos, habla.

Black Norton, el del almacén.

Continúa. Se dice que el sheriff.

También la ley está de su parte. ¿Quién es el cuarto?

Jim Bailey, Black Norton y el sheriff,

y un cuarto desconocido.

Es suficiente con eso.

Los pantalones.

Quítatelos.

Vamos.

¿Vas a quitártelos o no?

¿A qué esperas?

Estate tranquilo.

Volveré al amanecer.

Y con 200 000 dólares. Puedes contar con ellos.

Vamos, date prisa.

Pero bueno, ¿qué te pasa? ¿Quieres darte prisa?

Dame el sombrero.

Tu sombrero. Sí, sí, ya voy.

Trae.

Y ahora ayúdame. Empuja la cama, hacia acá.

Tú gira, da la vuelta.

(CHISTA)

Levanta, vamos.

Toma.

Es más fácil de lo que parece. Solo está pegada con yeso. Ahora verás.

Hasta la vista. Y cuídate el brazo.

Adiós.

(Música de organillo)

(HOMBRE) Adiós, querida.

(Chillido de ave)

-Espero que algún día te decidas a presentarme como tu mujer.

¿O te avergüenzas de mí?

Ahora que habéis dado el gran golpe,

quiero saber qué parte me corresponde.

-Doblaré tu cuenta en el banco.

(Chillido de ave)

(Golpes en la puerta)

-El jefe nos llama.

(Chillido de ave)

-Como te decía, ese cerdo de Jephery me prometió un collar

y se ha marchado con Minie. ¿Te das cuenta? Es algo que...

(Murmullos)

-¿Cerveza? No.

-¿Güisqui?

Entonces, ¿qué desea?

Esa mujer.

-Yo soy muy cara.

Eso no es un problema.

-No pareces muy rico.

Suponte que llevara en el bolsillo 200 000 dólares.

-No los llevas, no es cierto. Pero no están muy lejos.

Solo tengo que ir a buscarlos.

-200 000 dólares... Ajá.

-¿Has dicho 200 000 dólares? ¿Por qué? ¿Te impresiona?

¿O tú también sabes dónde están? -No.

No, yo no sé nada.

Pero ¿tú quién eres? Me llamo Jack Balman.

-¿De dónde eres? Kansas City, ¿tú?

-De Tombstone.

Así que ten cuidado.

¿Qué quieres? Ya te lo he dicho.

-Embustero. ¿Qué quieres?

¿Conoces a un tal Jim Bailey?

-Claro que lo conozco.

Es el propietario del local.

¿Es que tienes negocios con él? Puede.

-Si me convidas,

acaso pudiera decirte algo. Leche para la señora.

-Con un poco de güisqui, en un vaso aparte.

En Tombstone los curiosos mueren jóvenes.

Oh, pobres.

¿Y de qué?

-Una enfermedad relacionada con el plomo.

¿Quién es Black Norton?

-¿Qué buscas, jaleo? No, 200 000 dólares.

Quieta. Tú tienes que saber muchas cosas.

-Vete.

Te advierto que aquí los revólveres disparan rápidamente.

No tanto como los míos.

-¿Qué quieres? -Hablar con el señor Bailey.

¿Qué ocurre? -Hay un tipo en el salón.

¿Un tipo? ¿Qué quiere?

-Ha entrado y ha preguntado por usted.

Ahora está con Annette, ella me envía.

¿Annette? -Sí, señor.

Le he dicho que está en Tombstone por un asunto de 200 000 dólares.

Está bien. Llama enseguida a Max y a Thomas.

Que lo quiten de en medio. -Sí, señor.

Escucha, ¿qué clase de tipo es? -Se llama Jack Balman,

y parece un hombre muy listo.

Me gustaría equivocarme, pero ese agujerea un dólar a 100 pasos.

Entonces llama de refuerzo también a Bill.

Que sea una cosa discreta.

No quiero complicaciones, ¿eh? -Como siempre.

¿Dónde vive Jim Bailey?

¿Dónde vive Jim Bailey?

-Si quiere usted verlo, más tarde vendrá aquí.

Escucha, te he preguntado dónde vive y no dónde puedo encontrarlo.

-¿Ve usted, allá, a la izquierda, aquella casa roja?

Después de la oficina de correos.

Es él. Rápido.

(Disparos)

(Murmullos)

-Nada, no ha pasado nada.

Aquí en Tombstone nunca pasa nada. Pueden retirarse.

Vamos, vamos.

¡Ah!

(Puerta abriéndose)

Indigestión de plomo.

Esta vez tendremos que andar con cuidado.

El ferrocarril llega hasta aquí.

Aquí desembarcará el ganado y será llevado a la ciudad.

-¿El coche con el oro dónde está? En la cabeza del tren.

-¿Quién llevará a cabo la operación? Precisamente tú, Black Norton.

-¿Ha pensado en un culpable para entregar a la justicia?

Tenemos aquí la ley que arrestará a los autores del golpe,

¿no es verdad, sheriff?

Y, por favor, Jim Bailey, ten mucho cuidado.

Necesitamos aprovechar la confusión durante la operación de descarga.

(Golpes en la puerta)

-Todo arreglado, ¿verdad? -No. Hay que volver a empezar.

-Habla, estúpido.

-Estúpido usted, creyendo que bastan tres hombres para un tipo como ese.

¿De quién están hablando?

-De un individuo que dispara con la velocidad del rayo.

-¿Y los ha matado?

-Quien dispara así no deja heridos. ¿Uno de tus líos de faldas?

-No, alcalde, este individuo hablaba de 200 000 dólares

y dice que esta noche los buscará. ¿Quién es?

¿Quién es?

¿Por qué habla de 200 000 dólares en Tombstone?

-Suponía que con tres hombres todo estaría liquidado.

Contéstame, ¿qué clase de tipo es? -Alto, fuerte y... rubio,

decidido a todo.

Vamos, tú vuelve al salón.

-Será un entrometido.

No me gustan estos jaleos.

-Ahora, ante el golpe en la feria.

Hay que liquidarlo antes del amanecer.

Márchense todos.

Y recuerden siempre: yo no existo.

Norton, quédate.

Tengo que hablar contigo.

-Si ese tipo sabe lo de los 200 000 dólares y lo nuestro,

o por lo menos lo mío,

tarde o temprano vendrá.

Separémonos, Sam, y que cada uno se ocupe de su zona.

Sheriff, en este momento está merodeando por mi casa.

-¿Por qué no le has disparado? -¿Con qué?

El alcalde y tú me prohibisteis llevar armas.

-Claro, siempre las empleas a destiempo.

Toma.

Entra, yo vigilo.

Y ahora, contesta.

¿Dónde están los 200 000 dólares?

Di antes de que acabe mi paciencia. -Arriba las manos.

-La estrella de sheriff.

¿Qué significa esto?

-Vamos a ver al alcalde.

-¿Qué querrán los de Silver City aquí en Tombstone?

Siendo representante de la ley, ¿por qué pregunta por ti?

-Y no se ha dirigido directamente al sheriff.

-Creo que se ha iniciado una investigación.

Tengo la sensación de que alguien aquí en Tombstone habla demasiado,

que no sabe cumplir con su trabajo

y que pierde el tiempo con las mujeres.

Tienes miedo porque te ha visto la cara y puede denunciarte.

¿Verdad que tienes miedo?

-Yo no, no tengo miedo. No te preocupes.

Nosotros nos ocuparemos, Black y yo.

Vuelve con tu Annette.

Anda.

En cuanto a ti, sheriff, no es asunto tuyo.

La ley no puede ir contra la ley.

Ese es tan cobarde que acabará confesándolo todo.

Será mejor liquidarlo.

Lo dejas en su casa, cerca del entrometido,

la incendias liquidando también al forastero

y mañana podremos decir que ha sido un accidente.

-Haré un trabajo perfecto. Ajá.

-Pobre Jim.

Y también pobre de ti si Jim no arde con el otro.

-Bailey.

Jim Bailey.

(Disparos)

¡Calma, muchachos, calma! No ha sido grave.

Ha sido un accidente. Estas casas hechas de madera...

Procuren únicamente que el incendio no se propague.

Pero calma, calma.

(Relincho)

Hay que evitar que apaguen el incendio

antes de que esos dos se encuentren asados.

-De acuerdo.

(Relincho)

(Relincho)

Todo ha terminado. Comprueba si los dos están quemados.

-Venga, chicos.

Black.

¿Qué pasa? -Solo está el cadáver de Jim.

Por todos los diablos.

Tú, Black, vete a buscar al mexicano. Él lo liquidará.

Siendo un forajido quien lo mata, parecerá normal.

-Es caro. No importa. Dale lo que pida.

Esto debe estar liquidado antes del amanecer. Vamos.

Yo no quería, pero...

No he podido hacer otra cosa.

Perdona.

Te voy a soltar.

Pero prométeme que no gritarás.

-¡No! Esto no es lo prometido.

-¡Suelta! ¡No!

Haré que te maten.

Es inútil, no puede oírte.

-Lo has matado, ¿verdad? Por esos malditos y sucios dólares.

Tranquila, no he sido yo,

aunque ellos intentaban matarme a mí.

Alguien lo liquidó a él.

En cuanto a esos dólares, no son tan sucios, ¿sabes?

¿Quién es Black Norton?

-¿Qué quieres de él?

Lo que no he conseguido de Jim Bailey.

-¡Suéltame! Vamos, ¿quién es y dónde vive?

-¡Desátame! ¡Contesta!

-Es uno delgado que viste... todo de negro.

¿Y dónde vive?

-En el almacén, en la plaza.

-¡José! ¿Dónde estás?

¡José!

José, abre. (HOMBRE) ¿Quién llama?

-Amigo, soy yo, Black Norton.

-¡Ábreme! -Un momento.

Órale, entra. ¿A qué esperas?

¡Vamos, entra!

¿Crees que son estas horas de visitar a gente de bien en su casa?

-¿Crees que es modo de recibir a gente de bien en casa?

Pero ¿qué estás haciendo?

-Acostumbro a relajarme por la noche antes de dormir,

tantito más si soy contigo. ¿Qué quieres?

-El alcalde te necesita.

Hay que liquidar a un entrometido. -¿Y qué esperan?

-Es duro de roer.

Necesitamos tu pistola.

-Acá la tenéis, lista.

(JOSÉ, RÍE)

Eh, ¿qué te pareció?

Vale todavía, ¿eh?

Bueno.

¿Quién es el hombre y cuánto dinero dan por matarlo?

-100 dólares. -¿100 dólares?

No. No, no, no hablemos más.

Por 100 dólares no puedo.

Tengo tres hijos. -200.

-Eh... No, no, no. -250.

-No. El doble, 500.

-Está bien. Avisa a los muchachos. -Sígueme.

-Vamos, despiértalos. -Ahorita. Espera.

(SILBA)

En marcha, a Tombstone.

Diez dólares por cabeza.

20.

30 dólares.

Muy bien. Al caballo.

(Caballos acercándose)

(Disparo)

(Relincho)

-José, un hombre. -Bájense.

Lleven los caballos a sitio seguro. Rodeen la casa.

(Disparos)

-Tú, allí.

(Disparos)

(Disparo)

(Disparo)

(Disparos)

(Disparo)

-¿Qué quieres tú?

¿Qué buscas aquí?

-Baja esos revólveres, Sam.

Guárdatelos.

O mejor, empléalos contra ese.

Ya no sigo.

Ha matado a mis tres hombres y a Black.

Y ten cuidado, Sam,

que antes o después caerás tú también.

Ese no gasta bromas.

-Black.

(JOSÉ) ¿Cuánto me das si te perdono la vida?

¿Cuánto das tú si te perdono la tuya?

-¿Cuánto si no te mato?

Si me dejas ver qué hay aquí, te lo podré decir.

¿Cuánto te han ofrecido por matarme, 50, 100 dólares?

-¿Qué andas buscando?

Solo 200 000 dólares.

-¿Esperas encontrarlos acá dentro? Eso espero.

Eres un estúpido. Te has dejado engañar por esos.

-Al mexicano nadie lo engaña.

¿De qué te ríes? ¿Cuánto te pagan?

-1000 dólares. ¿1000 dólares por 200 000?

Ahora estoy convencido de que eres un estúpido.

Vaya, no hay nada.

-Según tú, ¿dónde está ese dinero?

Si no está aquí, tendrá que estar en otra parte.

-En un lugar muy seguro.

¿Cuánto me das si te lo digo?

El 20%.

-¿El 20%?

¿40 000 dólares?

Mataste a mis hombres y para conseguir otros necesito más lana.

Está bien. Ven.

Te daré la mitad. -De acuerdo.

Espera. -¿Eh?

Ten.

-Gracias. Esto significa que somos amigos.

(SILBA)

Cállate. -¿Eh?

(SILBA)

Estate quieto.

Eres un bandido.

Pero necesito que me enseñes al hombre que busco.

-¿Por qué? ¿No estarás pensando en eliminarme?

Eso ya lo veremos.

-Ya llegamos.

¿Qué broma es esta? -No, no es ninguna broma.

Acá está el hombre que buscas.

Es el sheriff, está ahí dentro.

(Disparos)

-¿Qué haces aquí?

Guarda ese revólver.

¿Qué ocurre?

-Está ahí detrás. Ten cuidado.

-¿Qué busca uno como tú aquí en Tombstone?

Hace tiempo que vamos detrás de ti,

y ahora tú mismo te has metido en la trampa.

-Detrás tiene a ese tipo,

que con un "tic" te hará volar al cielo.

-Eres un canalla. No has hecho más que robar y matar.

Tombstone está desacreditado por tu culpa.

-¿Qué pasó? ¿Se volvió loco?

-¿Cómo te atreves a hablarme así? -¡Ya basta!

Ustedes me llamaron para eliminar a ese...

-Querías matarme, pero aún soy el más rápido de Tombstone.

Nadie quería matarte. Guarda esos revólveres.

Entra en la casa, tenemos que hablar.

¿Y los 200 000 dólares? -Los...

Habla, ¿dónde están?

-No... No sé.

¿Lo ves?

-Sí, lo veo.

Acompáñame.

Ten cuidado. Tu cuerpo es todavía más fácil de agujerear.

¿Está claro?

-Sígueme.

(Golpes en la puerta)

¿Quién es? -Soy el sheriff.

Abra. Ahora voy.

Buenas noches. ¿Qué desean?

-Es agente federal y necesita hablar con usted.

Nada ocultamos a las autoridades federales.

Tombstone es una ciudad tranquila. ¿Qué quiere?

-Dice que quiere 200 000 dólares.

¿Eh? Ah.

Tiene gracia. ¿Está usted bromeando?

-No es ninguna broma, alcalde.

De acuerdo.

Hablaremos en mi despacho. Usted, sheriff, ya puede retirarse.

Sígame.

Vamos.

Ya no puede decir que no sabe del asalto a la diligencia,

alcalde Joseph Finley.

Aún no sé quién es usted, si un simple bandido caído en Tombstone

con intención de apoderarse de una inmensa fortuna y luego largarse

o un agente que quiere decir:

"Encontré el dinero y liquidé a los responsables".

No, a todos no.

Eran tres.

Y usted es el cuarto, el jefe de la banda.

Escuche, joven,

yo soy una persona respetada en este pueblo.

No puedo renunciar a mi posición, una casa, una familia...

Y 200 000 dólares.

Usted no es el dueño de mi vida. No puede enviarme a la cárcel.

Eh... Le ofrezco 20 000 dólares para que se largue.

La frontera está aquí cerca. Le doy 50 000.

Podrá vivir tranquilo durante mucho tiempo.

Le ofrecí 50 000.

(Música)

Le doy la mitad. ¿Qué es lo que quiere?

Sígame.

No puede permanecer mudo, diga algo.

Con 100 000 dólares podrá vivir tranquilamente el resto de su vida.

Es mucho dinero.

Creo que su silencio está bien pagado,

¿no le parece? ¿Eh?

Entonces... todo.

(RÍE)

Es tuya, gracias.

(SUSURRA) Eh.

(CHISTA)

¿Cómo ha ido todo?

¿Los has encontrado?

Di, ¿los has encontrado?

¿Quieres contestar? Sí, ahora.

Bueno, di. Sí, tengo los 200 000 dólares.

Puedes estar tranquilo.

¿Dónde están? A buen seguro,

escondidos dentro de una damajuana.

Pero ¿dónde?

En la cascada de la vieja mina.

Arriba, en la montaña del Paso Nevado.

¿Conoces el sitio? Sí.

Allí es seguro que no lo podrá encontrar nadie.

¿Quiénes son los atracadores?

Quiénes fueron.

Porque ahora están muertos.

¿Los has matado...

a todos?

Sí, menos uno.

¿A quién?

Eso no te lo diré nunca.

Tengo sueño, déjame dormir.

¿Por qué no dices quién es? Re dije lo que sabía.

Y en compensación te daré la mitad del dinero.

Ya lo verás, palabra de Jack. Quiero saber quién es.

Eres muy curioso, pero escucha bien lo que te digo.

A ese tipo lo explotaré yo. He encontrado una mina de oro,

una verdadera mina.

Siempre necesito dinero, soy un jugador.

Eres un miserable.

(RÍE) Y ahora, a dormir tú también, ¿de acuerdo?

-¿Dónde está Jim Bailey?

¿Quién ha sido?

¿Dónde está Black Norton?

¿Se puede saber dónde se ha metido el sheriff?

¿Dónde está el alcalde?

¿También lo habéis matado a él?

Soy el agente federal Norman Ford. ¿Es usted el alcalde?

Joseph Finley, para servirle.

-¿Conocía usted a Jim Bailey?

Sí, pero tenía pocas relaciones con él.

-¿Conocía usted a Black Norton?

Claro, aunque hace mucho que no nos vemos.

-¿Tampoco con el sheriff tenía relaciones, en calidad de alcalde?

Creo que va a tener usted que explicarnos muchas cosas.

¿Qué quiere insinuar?

-Estoy hablando de 200 000 dólares.

Y de estos diez cadáveres.

Se arrepentirá de esas insinuaciones. No sabe quién soy.

-Le dirá usted al juez Nottingham de Silver City quién es.

Ahora le aconsejo que me acompañe.

Tienes que decirme quién es.

¿Quién es? Quiero entrar en el negocio.

(CHISTA) Calla.

Tengo derecho a saberlo. ¿Es que te has vuelto loco?

¿O quieres echarlo todo a perder?

Escucha.

Tendrás que conformarte con tu parte,

que quede esto bien claro para siempre.

100 para ti y 100 para mí, como habíamos convenido.

Yo he arriesgado mi vida saliendo fuera

mientras te quedabas aquí tranquilamente.

Recuerda que soy tu socio.

Eras mi socio.

(Caballo acercándose)

-¿Qué tal, Ford? -Hola.

Deseo hablar enseguida con el juez.

-Lo está esperando.

Es un error lo que cometen conmigo.

Sepa que soy el alcalde de Tombstone

y ustedes me las pagarán todos,

¡todos! -Adelante, siéntese.

¿A qué viene esta historia?

Siento haberle molestado, señor alcalde, pero...

Ya he dicho que no tengo nada que ver, soy un ciudadano honrado.

Nadie lo duda,

y que yo sepa, no se lo acusa de nada de momento

Solo necesitamos que nos dé algunos informes.

Nada que explicar por mi parte.

He seguido al agente hasta aquí solo porque soy un caballero.

Y ahora lo dejo a usted, tengo que irme. Señor juez.

No he fumado en mi vida.

Las explicaciones que le exijo

se refieren únicamente a ciertos informes

recibidos en estos últimos tiempos. ¡Mentiras!

No puede dar crédito a esas denuncias anónimas.

Son realidades.

Se trata de informes de personas honradas

dignas de todo crédito y de servidores de la ley.

Quedará a nuestra disposición hasta que se aclare todo. Al calabozo.

-Vamos.

Suéltenme. Yo soy el alcalde de Tombstone.

Se acordarán de mí.

Sentémonos, Ford, y cuénteme lo que ha pasado.

(Pasos acercándose)

(Cerrojo abriéndose)

-¡Adentro! No saben lo que hacen.

Soy el alcalde de Tombstone.

¡Abran! ¡Suéltenme! Suelt...

¿Eh?

Nos encontramos de nuevo.

¿Qué quiere decir esto? ¿Qué hace aquí?

La estrella era solo prestada. Yo jamás doy, tomo.

Eres un canalla. Me las pagarás.

Quietos. Dejémonos de cuentos. Hablemos como personas decentes.

Sí, claro, entre personas decentes... es fácil entenderse.

¿Es él el cuarto? ¿Este quién es?

El tercer socio. El golpe salió bien gracias a sus informes.

Yo no tengo socios.

En cuanto salga de aquí os enseñaré de lo que soy capaz.

¿Seguro que saldrá pronto de aquí? Ajá, claro que sí.

Igual que he organizado otros asaltos a bancos,

seré capaz de haceros callar la boca para siempre.

Vosotros quedaos si queréis con esos 200 000 dólares

y olvidad que me habéis conocido.

Aparte no os creerían.

Nadie dará crédito a unos delincuentes de vuestra calaña.

Te vas a tragar ahora mismo eso que has dicho.

Tú serás quien no saldrá vivo de aquí.

Eh, Richard.

(Cerrojo abriéndose)

¿Sorprendidos?

Soy el agente federal John Brown,

y usted, alcalde Joseph Finley, queda arrestado convicto y confeso.

Un agente federal... Perro traidor.

Espero que nos volvamos a ver, Balman.

Ah, gracias en nombre de la justicia por lo que has hecho.

Pronto estarás en libertad, como tú esperabas.

(Cerrojo cerrándose)

¿Todo arreglado, Ford?

-Todo arreglado, señor juez.

En verdad podemos estar satisfechos en esta ocasión.

¿Dónde está Ringo?

-¿Ringo? Lo han soltado en este momento.

Entonces, John Brown, estamos de acuerdo.

A ver si convence a Jack Balman para que se una a nosotros.

Necesitamos hombres como él.

-Un momento. Perdone, señor juez.

Ya estamos en paz.

Ahora es cuando lo estamos. (NOTTINGHAM Y BROWN RÍEN)

Y ahora, ¿dónde piensas ir, Ringo?

Quiero decir Jack Balman.

Escucha, ¿por qué no te vienes conmigo?

En Dodge City hay mucho trabajo. Allí podrías sernos muy útil.

Lo demostraste de sobra anoche.

Desgraciadamente, para hacer justicia en nuestro país

tenemos que recurrir también a los forajidos.

Oh, perdona, Jack.

Escucha, piensa que ser un pistolero hoy

no te impedirá que seas un buen sheriff mañana.

Ven conmigo.

Todavía puedes cambiar de vida.

Está bien, me has convencido.

Adiós. Buena suerte, muchachos.

¿Qué vas a hacer, Jack?

¿Te has vuelto loco?

¡Detente, te lo ordeno!

¿Eh?

¿No me has oído?

¿No me has oído?

He dicho que te detengas.

¿O te meto una bala en la cabeza? ¿Eh?

Espera, piensa en lo que estás haciendo.

Estás al lado de la ley, no en contra.

Solo estoy con el dinero, con él se compran todas las leyes del mundo.

Espera, con 200 000 dólares no irás muy lejos.

Te perseguirán y acabarán cogiéndote.

México está muy cerca. Cruzaré la frontera antes de que me alcancen.

Por última vez, Balman, renuncia a esa locura.

Vente conmigo.

Parece mentira que no conozcas la vida de un pistolero, una basura.

Si soy una basura, ¿por qué habéis confiado en mí?

No, tú no lo eres.

Sabía que presumías de pistolero, pero solo para buscar emociones.

Te equivocas. Busco dinero, no emociones.

El dinero fácil se acaba enseguida. Es mejor ser cazador que liebre,

siempre perseguida, acosada por todos.

Pero libre e independiente.

No, estarías condenado eternamente.

Ese dinero está manchado con sangre y no te pertenece.

¡No! No conseguirás engañarme.

He arriesgado mi vida por conseguir este puñado de billetes

y son míos ahora.

Espera.

Recuerda que un revólver cuando está mojado no dispara.

Un pistolero debería saberlo.

Dime dónde está ahora o te parto la crisma.

Habrá que ver a Jack Balman cuando no encuentre el dinero.

Solo siento no avisar a Brown, pero lo comprenderá.

Había que convencer al pistolero para se pusiera del lado de la ley.

-Claro que no era fácil en estos tiempos que corren

recuperar nada menos que la suma de 200 000 dólares.

La Policía americana en esta ocasión se ha cubierto de gloria.

Gracias al agente John Brown

y expedientes a los que recurrí. -Bah, no importa.

Es el resultado lo que cuenta.

¿Sabe? Me apresuraré cuando llegue a Washington

a contar su famosa hazaña, señor juez.

Adiós.

Pero ¿cree usted que así, sin esconderlos, estarán seguros?

Bueno, la zona ha sido limpiada.

El jefe está detenido y sus asesinos en el cementerio.

Creo que aquí por ahora se puede vivir con cierta tranquilidad.

-Bueno, de nuevo gracias y hasta la vista.

(Disparos)

No se asuste.

Mi hijo, que juega con sus amigos a sheriffs y cuatreros.

-Me parece muy bien.

Desde niño demuestra instintos de policía.

Bueno... En realidad él hace siempre de cuatrero.

Adiós y buen viaje. -Adiós.

¿Adónde vamos? A Dodge City.

Como pistolero, nunca habría ido a un sitio así.

¿Demasiados agentes? No,

demasiados bandidos dispuestos a emplear el revólver.

¿No son amigos tuyos?

No. ¿Y qué quieres, empezar de nuevo?

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