Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
(Música)
(Canción en italiano)
(Música tensión)
(HABLA EN LATÍN)
(Música)
Termina pronto, no nos hagas perder tiempo,
Juanito, el anillo.
-Paco Pérez, ¿quieres tomar a Manuela Rodríguez,
aquí presente, como tu legítima esposa?
-Sí, ¿a qué viene esa pregunta? Solo he venido a casarme, adelante.
-Manuela Rodríguez, ¿quieres tomar a Paco Pérez,
aquí presente, como a tu legítimo esposo?
-Contesta que sí, o mañana asistirás al entierro de tu padre.
-Sí. -¿Cómo?
-Ha dicho "sí".
Se enorgullece de convertirse en una Pérez.
(HABLA EN LATÍN)
-Basta ya, adiós. Vamos, muchachos.
(Música)
(Música acción)
Tú, Juanito, puedes marcharte.
No me sirves.
Al menos hasta que den por tu cabeza una buena suma de dinero.
(Continúa la música)
Entonces será diferente.
Hasta la vista.
(Música)
(CHISTA)
No debes hacer eso con tu anillo de casada.
Aunque si no lo quieres, es de oro bueno.
Márchate a casa y olvida este asunto.
(Continúa la música)
Hola, Bernard, llegas siempre en el momento justo.
Pero tú lo haces antes que nosotros, ¿verdad, Oro?
Cuando hay que embolsarse una recompensa, cruzas la frontera
y vienes a México a hacer justicia.
Por lo que veo, también hoy te ha ido bien.
Sí, no está mal, Paco y Ramón Pérez,
entre los dos suman 40 pesos de oro.
¿Y los otros? Pues esos te los regalo,
aunque también forman parte de la banda.
Sí, alcalde, he identificado a estos individuos.
-¿Pero y el joven Juanito Pérez? ¿No estaba con ellos?
Sí, estaba aquí, lo he dejado marchar,
no hay recompensa por él.
Naturalmente, quieres que se te pague con monedas de oro.
Qué cosas dices, alcalde, de los billetes no me fío,
ocurre a veces que están fuera del curso.
Eres avaro, la vida aquí empieza a resultar cara.
Aquí la vida no es cara, es corta.
Ahora que has cobrado tu dinero, vete pronto,
y sigue mi consejo, quédate al otro lado de la frontera.
No nos gustan nada los cazadores de recompensas.
Nuestros problemas los arreglamos nosotros.
Te equivocas, alcalde, si es un extranjero
el que hace justicia, te evitas molestias y venganzas.
(SILBA)
(Música)
Y además,
no creo que solos hubieseis conseguido ajustar cuentas
con los Pérez, aun quedan dos por liquidar.
Cuidado, tu juego es peligroso y puede costarte la vida.
Ten preparado tu revólver de oro, los Pérez tienen muchos amigos.
Y yo, mucha paciencia, alcalde, seguro que nos veremos de nuevo.
¡Jia, jia!
(Música)
4 sobre 6, disparas mejor que nadie en Colstone, papá.
-Lo puedo hacer mucho mejor, estoy desentrenado.
-¿Cuándo me enseñarás a tirar con el revólver?
-Primero tienes que aprender cosas mucho más importantes.
En aritmética, por ejemplo, vas tan mal como yo en el tiro al blanco.
-Mi amigo Peter va tan mal como yo y ya ha tirado dos veces.
-Hola, Bill, creía que ya estaba fuera.
-No, como ve, todavía estoy aquí, Slim.
(Música)
Ve y recoge mi caballo. -Sí, papá.
-¿Están impacientes por librarse de mí?
-Al contrario, lo sentimos mucho,
con usted aquí la gente podía dormir tranquila,
mañana, quién sabe. -No, no se preocupen,
el que venga a sustituirme será un hombre completo,
aún mejor que yo, ya lo verán.
-Seguro que será verdad cuando usted lo dice, Bill,
pero de todas formas, es una verdadera pena
que haya decidido marcharse. Vaya a visitarme
antes de abandonar el pueblo.
-Espere, nada de armas en el pueblo. -Sigue fiel a sus órdenes, ¿eh?
-Sí, las aprecio mucho.
Y mientras siga aquí, las haré respetar.
Será mejor para todos.
(Continúa la música)
Vamos, arriba.
-Dime, ¿por qué nos tenemos que ir a Boston, papá?
¿Por qué no nos quedamos aquí? -¿Qué dices, Stan?
¿No estás contento de tener un padre escritor?
-Claro que me gusta, ¿pero cómo te arreglarás para escribir
las historias en la ciudad?
No hay indios ni caballos en Boston.
-En compensación, hay otras cosas mucho más útiles,
especialmente, para un muchacho como tú.
-Ya sé, la aritmética.
(Continúa la música)
Hola, Bill.
-"¡Déjame, suéltame!".
¡Sheriff, sheriff, venga, por favor!
Espera aquí. ¡Oh!
¡Soltadme, cobardes!
(Música tensión)
Márchate rápido de aquí. Regresa a México.
Vamos, levántate.
Y que no vuelva a verte.
-Bravo, sheriff, se lo agradezco.
-Haría mejor no dando whisky a los indios,
sabe que está prohibido.
(Música tensión)
Fuiste tú quien avisó a Oro. No.
Di la verdad. No, no, no fui yo,
te lo juro, Juanito, te lo juro.
¿Por qué tienes tanto miedo?
No voy a matarte, no llevo armas, nunca llevo armas encima.
Ni de acero ni de oro, yo tengo quien dispare por mí.
(Música)
Es cierto, aún tenemos que hablar unas palabritas con Oro.
¿No me diréis que tenéis miedo?
Recordad el juramento,
iría yo mismo a buscarlo,
pero es mejor que vaya quien tiene fijado
un precio por su cabeza, así estaremos seguros
que ese maldito no rehuirá el encuentro.
¿No te parece, Carlos?
Tranquilízate, hermano, lo encontraremos.
Y te traeremos como regalo su revólver de oro.
Bill...
Ha llegado esta mañana.
Te esperan en Boston para el día 15,
finalmente serás redactor fijo del Herald,
podremos estar allí para esa fecha, ¿verdad?
Sí, creo que sí, al menos, así lo espero, Joan.
No llega nunca al momento de marcharnos
de este pueblo de salvajes.
Será un verdadero sueño.
Baja, Stan, vámonos a casa. ¿Te llevo los paquetes?
Toma, hijo.
¿Has atracado la tienda de Wallcott?
Cuando estemos en Boston,
no quiero parecer una pobre provinciana.
Tu estrella de latón la usaremos para decorar
el árbol de Navidad.
Y Colstone será tan solo un recuerdo.
Buenas tardes, señora. -Señora...
(Música)
(Música tensión)
Hola, Bill.
Veo que no ha habido muchos cambios en Colstone, sheriff.
(Música)
Solo el cañón está un poco más oxidado.
Una verdadera pena.
Es un buen cañón, y aún podría dispararse.
Para nosotros solo es un monumento.
Ni nos hacen falta ni queremos armas en Colstone.
¿Qué buscas aquí?
¿Puedo saber a qué has venido a la ciudad, Oro?
A dar una vueltecita, solo a eso.
Entonces ya puedes marcharte.
Buen viaje. Eso no es correcto,
no se acoge así a un viejo amigo.
Voy a descansar, ¿sabes?
Asearme, después, me marcharé,
he acabado el whisky y tengo que renovar las provisiones.
Todo está permitido por la Constitución, ¿no?
Este ha sido un pueblo tranquilo hasta ahora y quiero dejarlo así.
Por mí, que continúe.
Entonces, dame tu revólver.
¿Me obligarás a ir desnudo? Sí, no pasarás frío.
Veo que llevas un revólver de oro.
Sigo los consejos de mi padre,
empleo el dinero en cosas rentables.
Este te proporcionará una buena renta, ¿eh?
Escucha, Bill...
Cuídamelo bien.
Jamás nos hemos separado. Está en buenas manos,
no te preocupes. Bien.
¿Puedo beber en paz ahora? Adiós, amigo.
(Cacareo)
Llegaste por fin.
Has tardado mucho en volver, Bill.
Vamos, date prisa, sheriff, no quiero perderme
los dos paquetes de tabaco que te estoy ganando.
¿Qué te ocurre, líos?
-¿Dónde demonios estará?
¿Qué buscas?
El comunicado de México,
sobre el asesinato de Paco y Ramón Pérez.
-Lo pusiste dentro de la carpeta negra,
míralo, la que está sobre la mesa.
-Ha sido él. -¿Él, quién?
-Oro, ha llegado al pueblo.
-Y se ha dejado desarmar.
-No toques ese revólver, Matt.
(Música, risas)
(CANTA EN INGLÉS)
A los indios hay que tenerlos a raya, ¿no te parece?
-Y matarlos. -Cierto, pero sin exagerar,
son buenos clientes y dan beneficios.
-Es peligroso, Gilmore, se trata de contrabando.
Y si la mercancía no llega, se puede perder la vida.
-La mercancía llegará, lo garantizo yo.
Pago a la banda de los hermanos Pérez
para asegurarme el paso de la frontera,
y los pago muy bien, Slim.
(RÍEN)
(CANTA EN INGLÉS)
Y hay quien dice que es aburrido Colstone. Hola, Margie.
Mira quién está aquí.
Mano rápida.
¿Aún estás vivo? ¿A cuántos has eliminado
desde la última vez que nos vimos?
Menos que tú con tus canciones.
Eres la cantante del oeste que más desafina.
¿Siempre dices cosas tan agradables?
Sin embargo, estás más guapa que nunca.
¿Quieres dejar tranquilo ese revolver? Anda, lárgate.
Tu semana de cárcel ha terminado.
Quítate de mi vista, tengo trabajo.
-¿Una semana ya? No puede ser.
Veamos, el jueves llegaron los dos batidores del ejército,
fue cuando yo salí, volví a entrar en la cárcel el viernes,
y hoy, hoy es lunes, así que... -Fuera, vete a casa.
-¿Y la partida de damas, no la acabamos?
-En otro momento, Matt. -Estando Oro en el pueblo,
puedo serte útil.
-Fuera, y llévate a tu escupefuego.
-Atentado contra los bienes del Estado.
Siete días de cárcel o 12 dólares de multa.
Y yo, 12 dólares no los tengo.
Y aunque los tuviera, jamás te los daría, Bill.
Esta noche, la cena a las siete.
A mí, la cárcel me sienta bien, por eso me quedo aquí.
¿Qué otra cosa podía hacer?
Quitarme de en medio, abandonando El Paso la misma noche.
Tú desapareciste.
Y para consolarte, te has puesto de acuerdo con ese gordinflón.
Ese hombre no significa nada para mí.
Tú sabes muy bien que nadie consigue hacerme hacer lo que no quiera.
(Música)
Quise decir nadie menos uno.
¿Por qué no me crees? ¿Es que no te fías?
Nunca hay que fiarse de las mujeres, recuerdo que eres rubia,
y ahora, sin embargo, vas teñida.
Esto te costará un whisky.
Está muy barato el mercado. ¡Oh!
Un whisky y un vaso de agua para mí.
En este pueblo el agua se usa para lavar los cerdos.
Ah, por eso vas tú tan limpio.
No sé quién te ha aconsejado que vinieras a Colstone,
porque el aire de este pueblo no es muy sano para ti.
Soy un cliente, Gilmore.
Y el cliente debe ser respetado y servido con prontitud.
Los clientes que consumen.
De acuerdo.
Sírveme un whisky.
Bien, un poco de mostaza, por favor. ¿Qué?
¿Ha dicho mostaza? De la fuerte.
¿La echo en el vaso? Sí, claro.
Pon más.
Ya basta.
Un poco de leche. ¿Leche?
Ya es suficiente.
Ahora, tomate, salsa de tomate.
También salsa.
(RÍE)
Más, más.
(Música)
Eh, muchachos, ¿lleváis armas?
-Ninguna, señor, solo la guitarra y mucha sed.
-Cierto, todos sabemos que están prohibidas
en esta bella ciudad. -Ni armas ni líos.
-Vamos, adelante.
(Continúa la música)
Un huevo crudo.
Un huevo crudo.
(Música)
Dejádmelo a mí.
(Continúa la música)
(Guitarra)
(SILBA)
(Música tensión)
(HABLAN A LA VEZ)
Decidle al sheriff que volveré a recoger mi revólver.
(Música)
Aquí estoy, Bernard, ya te lo dije, otros dos.
Efectivamente, lo sabíamos ya.
Toma, alcalde.
Guárdalo.
El sheriff de Colstone nos lo ha comunicado hace poco.
Pero dime, amigo, ¿dónde está tu revólver de oro?
No me irás a decir que se ha fundido en tus manos
de tanto disparar. Oh, no, Bernard.
Cuanto más dispara, más bonito se vuelve.
Y pienso hacerme otro con tu oro.
Esta vez tendré que pagarte con billetes.
Es una mala pasada, sabes que no me gustan esos papeles
llenos de porquería.
De todas formas, con nosotros has terminado,
aquí ya no hay trabajo para ti.
La familia Pérez se ha extinguido.
No completamente, alcalde.
Perdóneme la intromisión, pero quería ver de cerca
al hombre que dice haber borrado
el nombre de los Pérez del libro registro.
Mira las cosas con tranquilidad,
un Pérez sin recompensa por su cabeza no es un Pérez.
Eres corto de vista, amigo.
Hay otro Pérez además de esos de los que tú hablabas,
quizá lo conozcas pronto.
Me gusta hacer nuevas amistades,
pero hasta que vea tu fotografía con un número encima,
no creo que tenga mucho tiempo para tratarte.
Bien, ahora, perdónenme, he de volver a Colstone,
donde tengo una cita muy importante. Discúlpeme, alcalde.
¿Por qué pagarle con sucios billetes de banco?
Él no ha matado a mis hermanos
para obtener trozos de papel,
lo ha hecho por amor a la justicia,
los ha matado por un puñado de oro.
(Música tensión)
Por fin hay uno que me comprende, y no te ofendas, Bernard.
Tus hermanos no valían tanto, con esto, basta.
Guárdate el resto.
Si sigues el camino de tu familia, te servirá para un revólver,
o para pagarte el funeral.
(Continúa la música)
Has hecho mal provocándolo.
Ahora te odiará aún más que antes
y nosotros no queremos líos aquí, en Barrancos.
Mientras corra tras de mí, puedes estar tranquilo.
Y si por casualidad armase algún lío,
tú sabes cómo arreglarlo,
pones precio a su cabeza y yo te lo soluciono.
Juanito siempre se ha portado bien, tú lo sabes,
nadie le ha sorprendido nunca con el revólver en la mano,
ni intentando robar, siquiera. Porque es listo.
Muy listo.
Pero te apuesto lo que quieras a que alguien
pondrá precio a su cabeza tarde o temprano.
Adiós, alcalde.
(Música)
(Música tensión)
Se ha escondido detrás de la roca.
Id a cogerlo.
(Continúa la música)
¡Juanito, aquí no está!
¡Es cierto, estoy aquí!
No te muevas, amigo, si no quieres acabar hecho pedazos
como tus hermanos. Mira esto.
¿Lo ves?
Ya sabes lo que ocurrió en Colstone, si la dejo caer,
antes de que llegue al suelo, volaremos todos
hechos pequeñísimos trozos por la pradera.
Di a tus hombres que tiren las armas
y se queden quietos. ¡Obedeced!
(Continúa la música)
Ahora, apartaos y escondeos tras esas piedras.
¡Haced lo que dice, rápido!
Vamos, camina,
daremos un bonito paseo hasta la frontera.
Serás tú quien me escolte y proteja, sube al caballo.
(Continúa la música)
(Música)
Detente.
Baja.
Ha sido un excelente paseo,
aunque tu compañía no sea agradable, pero como escolta, vas bien.
¿Qué haces?
Nada, ¿por qué? Tengo sed.
Bebe tú también.
¿Eh, qué te pasa? Eres un tipo incrédulo.
Bebe, una burla es mejor que una bomba, ¿no te parece?
No te enfades, tú pretendías matarme
y el plan te ha salido bastante mal.
¡Vuelve a intentarlo!
(Música)
Detente, Oro. Hola, Bill.
Me esperabas, ¿eh? Te lo agradezco.
Baja del caballo.
Esperabas que volviera por mi revólver.
Lo recobrarás después de cumplir la condena que te espera.
¿Por qué? Cinco días de cárcel
por circular armado por la ciudad.
Tu cantimplora era un arma.
Iban a matarme y obré en legítima defensa.
La ley es clara sobre ese punto.
Si no hubiese ocurrido así, los días de cárcel
habrían sido muchos más.
(Música)
El sheriff odia las armas, pero esta vez
creo que mete en su casa una bomba de efecto retardado.
(RÍEN)
-Tenías que haberme avisado,
habría puesto algo de orden en la celda.
-Quedas en buena compañía, Oro, este es Matt,
tan viejo como Colstone.
-He conocido 11 sheriffs, y a 10 los he acompañando al cementerio.
-Está bien, Matt. Cinco días, Oro, después te marcharás de aquí,
y lo más lejos posible, recuérdalo. Ok.
Yo te conozco, hijo, sé tu historia.
Eres el más grande cazador de recompensas que existe
a todo lo largo de la frontera con México.
Te llaman Oro, como tu revólver,
¿pero tu verdadero nombre cuál es?
Jonathan Artemidoro Jefferson González.
Me suena a medio mexicano y medio yanqui,
¿pero en realidad, dónde has nacido?
En una mina, una mina de oro.
¿Y cómo es posible que un tipo como tú
se haya dejado meter en la cárcel por Bill Norton?
Él es la ley.
Ah, y tú respetas la ley, ¿verdad? ¿Por qué?
Me produce dinero.
La ley dicta las condenas y yo las ejecuto.
Increíble, eres todo de oro, no solo el revólver,
hablan solamente del revólver porque es lo único
que la gente ha conseguido ver. No siempre, Matt.
A veces no tienen tiempo de verlo.
Para ganar un poco de oro hay que ser muy rápido.
Ah, el oro es el más grande amor de tu vida.
Después de mi madre. Después de tu madre, muy bonito.
Escucha esto, amigo,
si te dijera que por estos andurriales
hay oro escondido para satisfacer a 10 como tú, ¿qué contestarías?
Que debíamos ir a buscarlo si fuera verdad.
Ah, ¿no lo crees?
El viejo Matt no ha dicho una mentira en su vida.
¿Has oído hablar del golpe que dieron los hermanos Pérez
en el banco de El Paso? Sí, vagamente.
Cuando los rurales les hicieron huir a México,
el más viejo de los Pérez pasó por aquí con todo el tesoro,
una caja bien grande bien repleta de doblones,
hechos del mismo metal que tus espuelas, de oro.
Antes de que volviera a pasar la frontera,
los rurales le echaron el guante y lo enviaron al infierno,
pero el tesoro jamás fue encontrado. ¿Sabes dónde está escondido?
¿Dónde? Me lo preguntas a mí.
¿Crees que si lo supiera estaría encerrado en esta pocilga?
No estoy tan mal de la cabeza.
(RÍE) Puede que no esté muy lejos, Matt.
Puede que no esté muy lejos.
(Música)
Matt, ¿dónde está Oro?
(Continúa la música)
¿Quién eres? Me llamo Stan.
Encantado. ¿No lo conoces?
Es el hijo del sheriff. ¿Y qué quieres?
He visto tu revólver y lo he tocado.
Eres un chico afortunado, Stan,
son muy pocos los que han tenido la oportunidad de hacerlo.
Papá me ha dicho que tú eres el mejor tirador de todo el oeste.
-Es un fenómeno disparando, pero te aseguro
que con el puñal, tampoco es manco.
-Por favor, enséñame cómo lo tiras. No puedo, tu padre se enfadaría.
Por favor, Oro, por favor.
¿Qué día naciste? El 6 de diciembre.
Entonces, veamos.
(Música tensión)
Pero si lo has clavado en el mismo centro.
-No debes jugar con el cuchillo, Oro, puede costarte otros cinco días.
Ya te dije que se enfadaría.
Ve a dar de comer al caballo, Stan. -Sí, papá.
Bill...
(Música)
He llenado ya dos baúles
y no encuentro sitio para esta ropa.
Oh, mi vieja guerrera de rural, no quiero dejarla aquí.
¿Piensas llevarla en las oficinas del Herald?
Te confundirán con David Crockett.
(Continúa la música)
Por cierto, he sabido que Big Ballock será el nuevo sheriff del pueblo.
Llegará dentro de dos días.
Para ti es un verdadero sacrificio, sé muy bien cuánto amas el oeste,
y esa estrella, pero para mí es diferente.
Ya lo decidí.
Me gustaría que estuvieras convencido,
debemos pensar en Stan. ¿Te parece buena escuela para él
vivir en contacto con esta clase de gente?
Oh, Bill, ¿no lo ves? ¿No lo oyes cuando habla,
cuando juega con sus pistolas de madera?
Y ahora está obsesionado con ese cazador de recompensas.
¿Por qué tenías que arrestarle precisamente
los últimos días que hemos de estar aquí?
¿Por qué no dejas que se vaya?
Ha violado la ley y debe ser castigado.
Mientras lleve esto debo obrar así.
(Puerta)
Papá. -¿Qué ocurre?
-Mira, ha venido un mexicano y ha dejado este papel para ti.
Si lo vieras, mamá, era feísimo.
(LEE) -"Te espero en la frontera, ven. Juanito Pérez".
¿Ocurre algo grave?
No, no, debo acudir a una cita, volveré esta noche.
Acaba de hacer el equipaje, y no olvides mi guerrera, ¿eh?
(Música)
Ha sido un valiente acudiendo a la cita, sheriff.
Habría bastado un gesto mío para hacerte matar.
¿Qué quieres de mí? ¿De verdad no lo sabes?
Te he preguntado qué quieres. Ahora lo sabrás.
(Música, gritos)
Escúchame bien.
¿Qué pasaría si mis hermanos los indios y yo
atravesáramos la frontera?
Llegaría la caballería federal y os mataría a todos.
Sí, existe ese peligro, es verdad,
pero antes de que llegaran,
nosotros tendríamos tiempo suficiente
para arrasar Colstone.
No creas que te sería tan fácil, Juanito.
Hay hombres y fusiles en Colstone.
Es difícil hacer combatir a gente durante tanto tiempo desarmada.
¿Te acuerdas de Sebastián?
Él y sus guerreros odian mucho a tu gente,
los americanos que les obligaron a abandonar sus tierras
y venirse aquí, a México.
Yo también odio a un americano. Oro está en la cárcel.
Es verdad, lo sé.
A él es a quien quiero, y tú mañana me lo traerás aquí.
¿Y si me niego a traerlo?
Iremos a prenderlo.
(Música, gritos)
Esto no me gusta nada.
¿Qué es lo que no te gusta?
Siento acercarse el tornado, olor a pólvora.
Hace muchos años que estoy en Colstone,
y vivo cómodamente en esta celda desde donde veo y oigo
todo cuanto ocurre.
Pero ahora, aquí dentro, no me encuentro muy tranquilo.
Escúchame, Oro.
¿Por qué no intentamos largarnos?
Con tu revólver y con mi cerebro
podríamos formar una sociedad formidable
y convertirnos en millonarios.
¿No? Es una buena idea,
pero seríamos desleales con Bill. Bill es un testarudo.
Salió esta mañana y aún no ha vuelto.
Esperemos que Juanito Pérez no le haya hecho una mala pasada.
Juanito no quiere a Bill, me quiere a mí.
Y, tal vez, otra cosa que hay en la ciudad.
En la vida todos pretendemos algo.
Bill quiere seguir siendo sheriff.
Jane, irse a Boston.
Tú deseas convertirte en millonario.
Gilmore...
(RÍE) Quiere a Margie, y Margie me quiere a mí.
¿Y tú? ¿Tú qué quieres?
(Música acción)
¡Bill!
Por fin llegas. ¿Qué sucede?
Nada. ¿Por qué?
He pasado tanto miedo...
En el pueblo se dice que te has encontrado con la banda
de Juanito Pérez en la frontera.
Te juro que creí morirme cuando lo supe.
He vuelto y no me ha pasado nada.
Pero puede ocurrirle en cualquier momento.
Perdone, señora, si me entrometo, pero también me interesa a mí.
A usted le preocupa la vida de su marido y a mí la de Johnny.
La vida de Johnny está confiada a la ley y, por tanto,
es asunto mío defenderla. ¿Cómo? ¿Usted solo?
¿No comprende que vendrán a manadas
y no podrá hacer otra cosa que dejarse matar?
Déjelo que se vaya. Él sabrá defenderse solo.
Está acostumbrado a estas cosas. Dígale a Juanito Pérez
que se escapó, así no se enseñará con el pueblo.
Es a Johnny a quien quiere. No se haga ilusiones.
Aunque lo dejara marchar,
Juanito Pérez atacaría el pueblo igualmente.
Se ha aliado con Sebastián
y ciertas alianzas deben pagarse de algún modo.
Además, Oro debe cumplir sus días de cárcel.
Es la regla que yo he impuesto
y que el nuevo sheriff... seguirá imponiendo.
(Música)
Allí está Colstone, señor.
Quedan menos de cuatro millas. -Gracias, Romero.
El amigo Norton estará contento al ver llegar su relevo.
-Más lo estará su mujer, señor. -Sí, tiene razón.
(Continúa la música)
(Disparos)
(Música suspense)
Ahora Bill Norton puede esperar tranquilamente
que llegue su sustituto.
(Música tensión)
Eh, mira. -¿Quién es?
-¿Qué ocurre? -¿Qué ha pasado?
(Conversaciones superpuestas)
"Entregadnos a Oro o será el fin de Colstone"
-Está muerto.
-¿Pero quién es? -El nuevo sheriff que esperábamos.
Juanito se está poniendo pesado.
Es el último de los Pérez, pero... el más peligroso de todos.
-Esto son marcas indias. -Entonces es verdad.
Juanito ha pactado con los apaches.
(Música)
¿Qué piensa hacer, sheriff? ¿Ha visto esas marcas?
-Ya no se trata solo de cuatro asesinos mexicanos fieles a Juanito.
Tendremos que defendernos de los apaches.
-¿Tiene algo que sugerir, Gilmore? -Hay una solución muy sencilla.
Entréguenos a Oro. Se lo enviamos a los indios y se acabó el jaleo.
-Es justo. ¿Por qué arriesgarlo todo por un pistolero?
-Es cierto.
(Conversaciones superpuestas)
¡Basta! ¿Os habéis vuelto locos todos?
¡Basta, basta he dicho!
Si nos dejamos llevar por los nervios, pronto acabaremos.
Oro no me es más simpático de lo que os es a vosotros,
pero de eso a entregarlo a los indios ni una palabra, ¿comprendido?
Los mexicanos han asesinado a Big Ballock
y yo vengaré su muerte aunque esta sea...
la última acción de mi vida.
Y en cuanto a Oro, está donde la ley dice que esté.
Si nos atacan, nos defenderemos.
Podéis enterrarlo.
-No tenemos nada que discutir. Necesitamos entregarlo a Juanito.
El sheriff no podrá oponerse si estamos todos de acuerdo.
-No contéis conmigo.
No quiero entregar a un hombre indefenso
a gente que lo hará pedazos, aunque se llame Johnny Oro.
-Lo haremos también sin ti.
Y ahora basta ya de sermones.
No tenemos otra solución.
Hemos de evitar que los apaches ataquen el pueblo
y la única manera es apoderarnos de Oro por la fuerza.
Oídme. Tratemos de salir de este lío de una manera limpia.
Convenzamos al sheriff para que deje libre a Oro.
Que se vaya y se las arregle solo, ¿no?
Quizá tenga razón, Margie.
Entretanto podríamos telegrafiar a los federales
o enviar una persona al fuerte.
-Se necesitan dos días a galope para llegar al fuerte.
Juanito se nos echaría encima antes.
Los hilos del telégrafo han sido cortados.
Juanito y los apaches no bromean.
-Si no hacemos algo, nos matarán a todos.
-Es lo que estoy intentando haceros comprender.
Organicémonos, amigos, y todo saldrá bien.
Tú, Slim, irás a hablar con Juanito
y le dirás que en el pueblo hemos decidido entregarle a Oro.
-¿Y quién me asegura que no me matarán?
-Yo.
Si Juanito y los suyos tienen buenas armas,
lo deben a mí. Somos buenos amigos.
-Les has hecho pagar caro esas armas.
(Grillos)
(Ladridos)
(Música)
Johnny, Johnny, soy yo Margie.
¡Johnny!
¿Has venido a darme una serenata? Qué buena chica.
No es momento para bromear, sino para todo lo contrario.
Busca la forma de escapar.
Gilmore va a entregarte a Juanito Pérez.
Lo he oído. Deja que lo intente.
Sonríe a la luna y no pienses en eso.
Faltan cuatro horas para que amanezca.
Anda, vete a descansar, Margie.
No tengo sueño. Nadie tiene sueño esta noche,
pero debes dormir.
¿Qué pasará? ¿Te matarán?
Pues... no lo sé,
aunque no lo deseo.
Escúchame. Sigue mi consejo.
Coge un carro y vete.
Sentiría que te vieras envuelta en este jaleo.
¿De verdad sientes interés por mí? ¿Me quieres
Sí. Te quiero.
Margie. ¿Qué?
Dime una cosa.
Sé que Gilmore trafica con armas y pólvora.
¿Dónde está su almacén?
(Música)
(Música intriga)
Hola, Juanito Pérez.
Vengo en nombre de todos los habitantes de Colstone.
Soy Slim Anderson, amigo de Gilmore
y he venido expresamente para hablar con todos vosotros.
Habla, gringo.
Es sobre el asunto de Johnny Oro. Adelante, no pierdas tiempo.
Bien. Eh... Pues Gilmore te manda decir que tiene intención de atacar
la cárcel y apoderarse de Oro, y entregártelo a ti, como has pedido.
En compensación... tú no atacarás el pueblo.
Tú sabes bien, Juanito, que Gilmore es un hombre de palabra.
Tus hermanos trataban siempre con él, eran amigos.
Sí, es verdad. Eran buenos clientes, como estos indios.
Pero ahora los hermanos de Juanito están muertos,
asesinados por Johnny Oro. Eran también mis amigos,
más que Gilmore, que no hizo nada cuando el sheriff me echó de su bar.
Al lado de Juanito nos sentimos como hermanos,
hermanos apaches y los apaches quieren vengarse.
Bien.
¿Escuchaste, gringo?
Ahora... somos dos personas para dar órdenes
y decidir lo que los otros harán o no harán.
Yo, Juanito Pérez,
y mi hermano, el piel roja Sebastián,
el gran guerrero que me ayudará en la venganza.
Volverán así a sus tierras de las cuales vosotros,
los americanos, los habéis echado aprovechándoos
de las pésimas armas que les vendió Gilmore
y del malísimo alcohol... que ha quemado la sangre
en las venas de sus más valientes guerreros.
Pero escucha, Juanito.
Estáis locos los habitantes de Colstone
si a estas alturas... creéis que vamos a conformarnos
con apoderarnos solamente de Oro.
No os hagáis ilusiones.
Hay algo en Colstone que nos interesa mucho más
y los muchachos quieren divertirse un poco,
¿no es así, muchachos?
Está bien. Está bien, Juanito.
Le comunicaré a Gilmore tus intenciones.
No. Te equivocas, gringo. No comunicarás nada a nadie,
¿verdad, Sebastián?
(Disparos)
Esos malditos... han empezado a disparar
y cuando comienzan, no hay quien los detenga.
El olor de la pólvora los enloquece.
(Música suave)
Es inútil. Esta noche no pegaré un ojo, lo presiento.
Conozco un sistema... para hacerte dormir como un tronco.
Amigo, tu sistema no vale conmigo. Una vez me puse a contar las ovejas
de todo el oeste. Después de cinco días
las ovejas se habían acabado y yo aún estaba despierto.
¿Me dejas probar? Prueba, hijo, prueba.
Si lo consigues, eres un mago. Fíjate bien, Matt.
¿Ves este dedo? Sí.
Míralo. Míralo. Míralo fijamente.
No lo pierdas de vista. Relájate. Así. Así.
(Música intriga)
¡No está! Ha desaparecido.
(Golpes)
¡Maldito asesino!
Volveré pronto. No hagáis ruido.
Mi amigo Matt quiere dormir.
(Música)
¿Qué diablos quieres tú? Hola, buenas noches.
(Continúa la música)
¿Te has vuelto loco? ¿Qué haces con la dinamita?
Por favor, aguanta esto. Sí.
(Continúa la música)
Señores, podéis salir.
Bien.
¿Qué os sucede?
¿No me habéis oído?
Podéis salir.
Adelante.
Vamos.
Eh... Gilmore, cierra con llave.
Bien, Gilmore. Ahora déjala sobre esa mesa.
Muy bien. Yo en vuestro lugar no diría nada al sheriff.
(RÍE) Haríais el ridículo.
¿Dónde vais?
¿Habéis salido a respirar un poco de aire?
¿Qué hacéis en la calle a estas horas?
¿Habéis querido convenceros de que Oro sigue en la cárcel...
o decidisteis es echarme una mano?
-No estamos de acuerdo con tu modo de ver las cosas.
Todos vamos a marcharnos del pueblo.
Te quedarás solo. Eso hemos decidido.
-No tiene sentido quedarse aquí para morir
a manos de Juanito Pérez o de los apaches.
Mejor marcharnos mientras estemos a tiempo.
-¿Cómo podrá justificar la muerte de uno solo de nosotros
por defender a un pistolero?
-Es el miedo quien os hace hablar así.
Si queremos, podemos hacer frente a Juanito y a los apaches.
No son tantos como creéis. -Demasiados para nosotros, sheriff.
Nos vamos. -Oro o el pueblo.
Eso es lo que quieren los indios. Podíamos haber pactado con ellos,
pero ahora es demasiado tarde.
-Sabes bien que con los apaches no se pacta, se combate.
-Cuando se quiere hacer combatir a la gente
no se la deja durante años sin armas.
-Que Dios le proteja, sheriff.
(Música)
Creí que no ibas a volver jamás.
¿Has tenido algún mal encuentro? Imposible estando tú aquí dentro.
(TOSE)
-¡Silencio! ¿Quién hace ruido?
Tengo el sueño muy ligero.
(Música)
Vamos, Jane. No te entretengas. -Sube al carro. ¡Deprisa!
(Continúa la música)
¿Y tú por qué no te largas también, gran hombre?
No tengo nada que temer.
Juanito y los apaches son mis amigos.
Hacemos buenos negocios juntos.
-Adiós, Jane.
-Le aseguro que no querría estar en su lugar cuando lleguen.
Hace muy mal no viéndose con nosotros.
-Toma y no te preocupes, papá. Nos arreglaremos solos, ya lo verás.
(Continúa la música)
Sube. (RÍE) -¡Ran!
-Matt.
Es mejor que te marches también tú.
Búscate una cárcel más segura que esta.
-¿Qué dices?
¿Estás bromeando? Sin mí no conseguirías nada.
Cuando los apaches sepan que el viejo Matt está a tu lado
se morirán de miedo.
-Toma.
Por si los apaches no se enteran. -Los apaches no me causan miedo.
Se dan mucha importancia,
pero cuando llega el momento de disparar... cierran los ojos.
Oye. Aún estás a tiempo.
Deja que me escape... y resuelve la situación, eh.
(Música)
Véngase con nosotros, Jane. Los indios están al llegar.
Queda poco tiempo.
(Continúa la música)
Vete con tu familia, sheriff. Os matarán a todos.
(Continúa la música)
No te preocupes, Bill.
Este y yo combatimos en el fuerte Laramie
cuando tú no habías nacido. También fue contra los apaches.
Este les tiene tomada la medida.
(Continúa la música)
Tú eres el único responsable de lo que está sucediendo.
Has cometido un error no entregando a ese miserable y vas a pagarlo.
Sheriff.
Según veo, has tomado la decisión de morir aquí
los dos juntos como buenos compañeros.
Escucha. Yo aprecio mi vida, ¿sabes?
Entérate. Eres el único causante... de este maldito lío,
pero te defenderé hasta el último cartucho
como defenderé a mi mujer y a mi hijo.
Has infringido la ley y cumplirás la condena hasta el final.
¿Está claro? Tú no eres testarudo.
Estás loco. Puede que sea así.
Tú cometes locuras por el oro
hasta el punto de jugarte la vida por él.
Yo estoy decidido a cometer una locura por mantener un principio.
¿Sabes qué es un principio?
Una frase que escriben sobre las tumbas.
"Aquí yace un hombre de sólidos principios".
Hay suficientes.
-Si pudiésemos enviar a alguien al fuerte
para avisar a los federales... -Yo iré, Bill.
-No, eres muy viejo y no podrías cabalgar
después de tanta cárcel. -¿Sabes qué te digo?
Oro tiene razón. Estás loco, completamente loco.
-Iré yo, papá. No, Bill, es muy peligroso.
Es mejor así, Jane. Al menos él podrá salvarse.
Es la primera buena idea que has tenido hoy.
Haz que se vaya también tu mujer. No, yo me quedaré contigo.
No sufras, mamá. No dejaré que me cojan.
-Te daré una carta para el comandante.
Yo no lo haría ir por el camino del oeste.
Será mejor que vaya por el cañón, es mucho más corto.
Ve por donde ha dicho. -Sí, papá.
Johnny, te lo suplico, preocúpate de ellos.
(Música tensión)
(Galope)
Señor Gilmore.
Voy al fuerte a pedir refuerzos. ¡Yija!
(Música suspense)
(Música suave)
Buenos días, Gilmore. ¿Sorprendido de verme?
¿Sorprendido?
¿Por qué? Somos amigos. Te estaba esperando.
No he huido del pueblo como los otros.
Has hecho mal.
Sebastián.
(Gritos)
Buen golpe, Sebastián.
Ahora solo falta que nuestros guerreros
cojan al hijo del sheriff.
(GRITA) ¡No! Al muchacho no podéis hacerle nada.
El niño es inocente. Al muchacho no podéis matarlo.
Ah.
Tú eres la novia de Oro, ¿verdad?
(Disparo)
(Música tensión)
¡Sheriff!
Hemos venido a prender a Oro.
Échalo fuera... o atacarán mis hombres.
Ahórrate las palabras, Juanito.
Vete de aquí.
No creas que vas a asustarme.
Adelante, muchachos.
(Gritos)
(Disparos)
(Música acción)
¡Malditos!
He liquidado uno. Ya verán quién soy.
(Continúa la música)
Eh, desgraciado. Tendrás que pagar la factura de los cristales.
¡Oro, cuidado!
Mueren demasiados. Verlos morir me da pena.
(Disparos)
Tenga, Matt. ¿Está loca?
Con este mato cinco indios cada vez que disparo.
(Continúa la música)
Veo que el sheriff se defiende mucho mejor de lo que creíamos.
Tendremos que emplear el cañón para hacerle salir.
¡Sebastián!
(Disparos)
Alégrate, Oro.
Dejaré alguno vivo para ti.
Eh, Bill, escúchame.
¿Aún no estás cansado de hacer el héroe tú solo?
(Disparos)
Deberías buscar otra solución. ¿Qué solución?
Ya sabes lo que quiero decir.
Déjame salir para ayudarte a acabar con Juanito.
Me basta con Matt para eso.
Bill, te has vuelto muy ofensivo.
Escúchame. Juanito ha matado un sheriff.
Pon precio a su cabeza. Sería inútil.
No tengo oro para pagarte.
No te preocupes, me conformo con el cañón que hay afuera.
Ignoraba que te interesasen las antigüedades.
Sin embargo, es así.
Tengo intención de retirarme y abrir una tienda,
si salgo con vida de esta.
(Música tensión)
¿Tienes algún plan?
Procura seguir resistiendo y aguantándolos.
Yo saldré por la puerta posterior.
El único modo de llegar a la plaza es rodeando la casa.
¿Y qué vas a hacer allí?
Entonces, empezará el baile.
Verás qué hermosa fiesta organizo. Te divertirás.
Cubridme con los muertos. He de cargar el cañón.
(Continúa la música)
Bill, esos malditos están cargando el cañón.
(Continúa la música)
(Explosión)
¡Viva Oro!
(Derrumbe)
(Explosiones)
Jane. Jane, ¿dónde estás?
¡Bill! ¡Bill! Ven, salgamos de aquí.
(Música)
El tesoro que los hermanos Pérez robaron en el paso.
Sabía que estaba en el cañón que la dinamita ha destrozado.
Te lo había pedido como regalo.
Qué lástima.
Este oro no devolverá la vida a los que han muerto.
Cuánta destrucción.
(Disparo)
¡Bill!
Y aún no se ha terminado. ¡Mamá! ¡Mamá!
¡Stan! ¡Suéltame! ¡Suéltame!
Aún no has vencido, sheriff. ¡Mamá! ¡Mamá!
Entrégamelo. ¡Vamos!
(Música suspense)
(LLORA)
(Continúa la música)
Bravo, sigue adelante, Oro.
(Continúa la música)
Ahora ajustaremos cuentas.
¡Quieto ahí!
Tira la pistola.
¡Vamos!
Que tires la pistola he dicho.
(Continúa la música)
Así está bien.
Ahora sigue avanzando y no te pares.
(Disparo)
¿Creías que no sabía disparar? Te demostraré lo contrario.
(Disparo)
¡Suéltame! Déjeme marchar.
¿Qué dices ahora? ¡Suéltame!
Irás a reunirte con tu Margie.
Ella creía que no era capaz de matarla,
pero tú estarás convencido.
(Disparo)
La demostración ha terminado.
No tienes escape, Oro.
Si sabes, empieza a rezar.
Tu hora ha llegado.
Voy a matarte... como a un perro rabioso.
Tendré tu vida y tu oro, el que querías llevarte del cañón.
Seré yo... quien cobre la recompensa por tu cabeza, no tú por la mía.
Mis hermanos serán vengados. Es el último tiro.
Te lo meteré en medio de la frente. Adiós, gringo.
Procura no encontrarte con mis hermanos en el infierno.
Te esperan para matarte otra vez.
(Música tensión)
(Disparo)
¡Stan! ¡Mamá!
Hijo.
(Música)
Gracias, Oro.
Te debemos la vida,
aunque lo hayamos perdido todo. No todo, amigo.
Aún te queda el sueldo de sheriff.
No renuncies a él, Bill. Aquí está tu vida.
En cuanto al oro...
lo dejo en tu poder.
La libertad no tiene precio.
Ese dinero te servirá...
para reconstruir la ciudad destruida por mi culpa.
Un día...
volveré a recoger mis espuelas de oro.
Adiós, Oro.
-Vuelve pronto, Johnny.
Nuestra cárcel estará siempre abierta para ti.
(Música)
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.