All language subtitles for inclinacion_sexual_al_desnudo_1982_-_peli_erotica_completa_espaol

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Original subtitles

donde lleguen la luz de la luna y la brisa del mar.

Donde solo se escuche el murmullo de nuestras palabras

al hacer mil promesas de eterna fidelidad.

Un rincón que contigo será de nuestros amores.

Esas horas...

Gracias.

en la tierra será ese rincón.

Nos vamos, Doris.

Hasta luego.

Nos veremos en el tobogán.

No sé, hoy he usado un humor.

Voy a enseñarte una carta.

¿De tu familia?

Mi marido anda como loco. Ha jurado dejarme coja cuando me encuentre.

Es una lástima. Tienes unas piernas tan bonitas.

Mira quién habla.

Tú ganaste un concurso.

Cuando ve tus fotos en la prensa, es cierto. Me emocioné. Silvia, no

empecemos.

No hagas caso de los concursos.

Influencias.

¿Dónde os habéis metido? Nos hemos divertido mucho. ¿En el tobogán? No

vayas a creer. Ya, ya.

¿Vas a ir así a la playa tan elegante?

Iremos luego.

Tenemos que abrir la tienda.

¿Estáis de morros?

Es tardísimo.

Tendríamos que irnos.

Se va a enfadar la madre superiora.

¿Dejamos esto?

No sufras, no se lo va a llevar nadie.

Hola, ¿qué hay? ¿Queréis un helado?

Os invito.

¿Qué hablas, Nieves? Si tú nunca tienes un duro. ¿Me fían?

Es que no te conocen.

Y haría lo que fuese con tal de ser amiga vuestra.

Nieves, ya hemos hablado con Victoria, pero no se atreve.

Dice que eres demasiado joven.

Casualmente he visto un casete hecho por vosotras dos.

Ajá. Todo eso lo hago yo mejor.

¿Y si fuera con Doris? ¿Dónde está?

En la tienda.

Con ella sería un éxito. No te hagas ilusiones.

Espera. Soy Vizca.

Tengo las piernas torcidas o los pechos caídos.

Necesito hacer un cassette. He de enviárselo a un productor de Madrid. Y

si gusto, yo sé que gustaré. Porque, fijaos en mis curvas, seré la

protagonista de una película erótica.

Adiós, peliculera. No queremos más rollos, ¿sabes?

Claro. Ya tenéis bastante con los vuestros.

Doris, envuélvele este.

Ah, sí, le va a gustar muchísimo.

Yo en vez de llevarme esto, más prefiero llevarme los de puesta.

Vaya juega en el pueblo.

Ramiro, ¿cuánto te ha costado esta jaca tan cojonuda?

Si en vez de tener viñedos tuviera pozos de petróleo.

Digamos que los tengo.

Pues tampoco se la llevaba puesta. Ya estamos aquí, Darío. Hola, un poco

tarde, Silvia.

Joder, qué besos.

Si parecen novios.

Adriana, cóbrale al caballero 20.000 del casero.

Abur. Adiós, tío. Pero se van las dos. Pero se quedan Adriana y Silvia. Que sí

se dejan. Que no se dejan. Se las puede llevar puestas.

Vaya con el paleto.

Forrado de billetes.

A mí me tiene indiferente.

Caballero de gracia me llaman y efectivamente soy así.

¿Qué te pasa?

¿Cuándo te cansarás de contemplarme, tía?

Estaría admirándote siempre.

Doris, ¿estás segura de que quieres ir a la playa?

Preferiría bañarme aquí y que tú me jabonaras suavemente.

Te estás pasando, Doris.

Anda, vamos.

Dame un beso.

Si no me besas como aquel día, no voy a la playa.

Andando. Que el sol a esta hora calienta lo suyo.

A mí no me calienta el sol.

Tú sí.

Descarada.

Toma.

Victoria.

Hola.

Podríamos tomar el aperitivo y probarías mi coche nuevo.

Otro día, don Ricardo.

Qué mal suena ese don.

Claro. ¿Preferiría que le llamase Ricardito?

Claro, sería feliz.

Pues que se lo llame su mamaita.

Planchado, lo has dejado planchado, tía.

Eres una bandida.

Es que me vuelven loca tus pechos.

Silvia, aún estáis sin vestir.

¿Por qué tienes tanta prisa? Estamos aquí para trabajar, ¿no?

Dejaré el rollo para la noche.

Enseguida estamos.

¡Oh!

No, Silvia, no vale.

Nunca debiste tirarte al suelo.

El trabajo hay que tomarlo en serio.

¿Más en serio?

Compréndelo. Hoy queremos estar solas. ¿Por qué? Puede filmarnos.

Y será el orgasmo más verídico que hayamos sentido.

Os voy a dejar sin luz. ¿Para qué?

Mejor, Victoria.

Bésame, Adriana.

Oye, Silvia.

Sois unas locas.

Sí, gracias a Dios.

Has adivinado mi deseo.

Silvia, bebe un sorbo.

¿Estabas aquí todo el rato?

Cuando no pude soportarlo más, me fui a la habitación.

¿Con Victoria?

Sola.

¿Te has masturbado?

Victoria está en la tienda.

No me quiere.

Sí te quiere, pero de otra manera, compréndelo.

Como si fuera mi hermana.

¿No?

Y tú necesitas mucho más.

No trato de romper vuestra intimidad.

Vete, Nieves. No queremos saber nada de tu rollo porque eres menor de edad,

enteras. Ya tengo 25 años, menos 5.

Y muy poca vergüenza.

Yo quería hablar con Doris. Vete, niña. No queremos saber nada de ti. ¡Aire!

¡Uy, qué genio!

Sí, parece un sargento.

¡Basta! ¡Vete a tomar viento fresco!

Buenas tardes. ¿Le atienden, señor? Sí, Doris.

Yo me llamo Victoria.

¿En qué puedo servirle?

¿Un cassette? ¿De qué género? No lo querrá de terror ni de ciencia ficción.

Erótico. Una chica caliente enamorada de su amiguita. La chi, chi, chi, chi, chi.

Espera, Victoria.

Si parece que va a estornudar. La chi, chi, chi, chica se llama Silvia y es mi

mujer. ¿Qué? ¿Cómo? Me avisó un amigo. He visto a tu señora.

Imposible, le co, co, co, contesté.

Sí se fugó con el hijo del barbero.

Me proyecta el vídeo y burlándose de mí.

Ahí la tienes, tirándose a una chica. Yo soy la que toma el sonido y Victoria

hace la fotografía de las nenas.

Pues ya se les acabó el trabajo. A esa tortillera que hace meses se largó, le

voy a poner la cara como un mapa y le voy a dejar coja para los restos. Oh,

sería una pena.

¿Una pena?

Además ya no está aquí, ¿verdad? Se fue con su amiguita. Sí, seguramente a

buscar al hijo del barbero.

¿Qué dices?

Voy a registrar la casa.

¡Alto! ¿Con qué derecho?

No me dejes bonito. Subo yo o sube la policía judicial.

No seas cafretío. No, policía judicial, no.

A la cárcel, hasta que se pudran vuestros huesos. Huesos no, pobrecito.

Doris.

Si tú quisieras, podríamos ser buenos amigos.

¿Dónde la tiro, a la basura? Vamos a la cama, por aquí.

Eres un atleta, querido.

Me llamo Desiderio, aunque mi madre me llama Desi.

¡Desiderio! ¡Ah, Desi!

El carcamal de mi marido. Si te encuentran, es mata a las dos.

Cariño, si tú no eres el hijo del barbero.

Pasa aquí, rey mío.

Menos mal que no te ha visto.

¡Que me caigo! ¡Oiga!

¿Cómo? ¿Cómo?

Bueno, fíjame de ti.

Sí,

sí, esto de mayo es pura comedia. ¿Quién eres tú?

Yo soy la Pupas. La, la, la Pupu.

¡Pupu, Pupu!

¡Déjala, qué violento! Me ayudarás a dar con Silvia. Seremos tus esclavas.

¿Qué dices? No contéis conmigo.

¿Cómo se le ha ocurrido venir aquí?

En tu busca.

¿Sabes lo que tenemos que hacer para que nos registre la casa?

¿Darle dinero?

Dinero. Si a Doris le ha arrancado ya el suéter. No. Y ahora me tocará a mí. O le

tenemos distraído o vamos todas a la cárcel. Es lo menos que puedes hacer por

Silvia. Es un poco tartaja, pero limpio, eso sí.

Todo por irte con el hijo del barbero. ¡Puta!

¡Qué fuerte!

Victoria está loca.

Si no puede ser.

Tú no puedes desnudarte, Victoria.

¿No lo comprendes? Ah, yo no.

¿No ves que si te ve el pito pegará un salto que se dará con la cabeza en el

techo? Con los cuernos, querrás decir.

No seas loca.

Silvia dice que es un tío muy macho.

Exactamente lo que a mí me gusta.

Déjame.

Dame la boca.

No me da la gana, te he dicho.

Dámela. Suelta.

¡Quieta! ¡Quieta! ¡Quieta!

Tú, pupa, ven aquí. Para los dos.

Victoria.

¿Tu amiga está enamorada de ti?

A mí me gustan los hombres.

Como tú.

A ella no.

Qué chasco.

Ven aquí. Yo te voy a compensar ampliamente y procuraré que no sufras

otro chasco.

Bonito tú.

besarías en la boca, ¿verdad?

Sí, lo has adivinado.

Yo la quiero.

Pues bésala si tanto lo deseas. Vamos.

Victoria, cariño, llevo meses haciendo cola.

Bésame, como tú has de saber.

Es mentira. Qué monstruo. Tú que sabes, Adriana. Es un tío delicioso.

¿Verdad?

Déjame. ¿Dónde se ha metido esa zorra de Silvia? He de romperle algo. ¿Dónde

estáis? Fuimos a buscarla a la pluquería. Tampoco estaba.

Dicen que ha cogido el expreso de Madrid.

Cualquiera se fía de vosotras.

Enciérrala bien.

¿Qué pasa?

Está roncando.

En un minuto ronca y en otro puede estar pegando saltos. por el pasillo. Tienes

que comer algo para tomarte este calmante. Oh, Adriana, espera, dame un

beso. ¿Tú crees que es el momento para besos? Los deseo tanto.

Eres una ninfómana.

¿Dónde vas ahora?

Tengo que hacer pis.

Bueno, ya, ya, ya está bien, que no se juega con el honor de un comerciante.

Si estáis tomando la cabellera, veréis que no tengo ni un pelo de tonto.

No te escondas.

Ya estás.

Será tonta. Yo de ella me tiro por la ventana.

Era este bicho que ha tirado...

Lo pasaremos bien una vez cada semana. Los viernes, que es el día que visito

este pueblo. ¿Veterinario? No, fabricante de ropa interior femenina.

Braguitas, sujetadores.

Todas las semanas me llevo un montón de pedidos.

Interesante.

Las mías son más bonitas que las que llevabas. Una muestra.

Gracias. El próximo día te las quitaré. Oh, qué ilusión, mi vida.

Adiós. Adiós, cariño.

Qué asco de ti, tío.

No te burles, caramba.

¿Qué dice la Victoria, la madre superiora? Sí, sí. Que está enamorada.

Ah, qué gracioso. Te adores, ¿verdad?

Se ha enamorado seriamente de un hombre.

Se pasó al bando contrario.

Esto hay que celebrarlo. Os invitamos a comer.

Vale. ¿Quién paga?

Ay, hija, no seas tan prosaica.

Las cosas claras. No sufras. Esta noche estuvimos invitados en una casa muy

buena. Sí, sí. Y con unos señores muy interesantes. Y espléndidos.

Pues os va a caer el pelo. No, lo quiere Dios.

Pues claro, porque yo me pirro por los langostinos, el mero y las angulas.

Y el vino de Logroño. No lo digas, coño.

Ahora que me acuerdo, no hemos dejado el dinero en el apartamento, ¿verdad tú?

Por empaque ellas.

Si no quiere, lo podemos dejar para la noche.

O para dentro de un mes o de un año.

Ya me extrañaba a mí.

Mujeres, adiós.

Hay que ver lo que me ha dicho. Esta mañana el camionero.

¿Qué te he dicho?

Unas palabras.

Es un grosero.

¿Qué te ocurre? ¿Por qué esa cara?

Nunca hemos tenido necesidad de nadie.

Ya no eres la misma que cuando te conocí. No seas tonta, Adriana.

No he cambiado, pero... ¿Tenemos que negarnos a tomar un aperitivo con un

chico?

Vamos, tontísima.

Pero solo 15 minutos, ¿eh, Silvia?

Sí, mujer.

¡Adelante, Silvia! ¡Solo tienes que levantar el pestillo!

¡Vale!

El vodka se me sube a la cabeza.

Quiero saber lo que haces para tener a Silvia tan loca por ti.

Fácil.

Ella me complace en todo.

Yo la mimo y nos acariciamos.

Silvia, yo no quiero.

Me haces daño tú.

Ven.

Vaya, se acabó. Déjame, no me toques.

No insistas, hombre. No ves que no quiere.

Que se vaya a tomar mis vientos.

Silvia.

¿Por qué hemos venido?

Para comprobar si te divertías con él.

¡Vaya enseguida! ¡Un minuto!

Tranquilo, vengo con el arquitecto para que me haga un informe del edificio.

Vayan mirando. ¿Quién es?

Don Ricardo, por fin voy a vender esta maldita torre.

Mira, si es el pretendiente de Victoria.

¿Tiene tanto dinero como dice? Anda, más que barriga.

Ya me tenéis aquí.

Solo te vemos el pelo cuando estás sin blanca. Es un caso, Anita.

Ay, calla, chica.

Me enrollé con un tío roña, me llevó a Ibiza tres días y cuando llegamos me

dijo goodbye y me quedé con lo puesto.

No te preocupes, haremos un casete. Sí, pero antes la tela. Chica, qué

desconfiada te has vuelto. Si no cobro, ¿qué? No querrás que por tres mil pelas

me vea todo Cristo tal como vine al mundo.

Si yo fuera Silvia sería distinto.

Ella te gusta.

Mírame bien. A mí ese rollo no me va, para que lo sepas. Y si por dinero tengo

que tirarme a una tía, la que sea, pues finjo mis orgasmos y mis besos.

El que se echará conmigo, como aquel tan bonito que hicimos el mes pasado, ¿te

acuerdas? Porque Silvia está en la playa. ¿Y?

Que yo no voy a fingir. Pues allá tú.

Secaulet.

Guapa. Qué susto.

Hola. Hola.

Déjelo aquí mismo.

Dale.

Venga, debe ser.

Gracias.

Hasta la vista.

Es una Donis con gorra. Ok.

Vosotras dos, a la cama.

¿Crees que fui a la peluquería para revolcarme en la cama con Silvia? ¿Qué

más quisieras tú? Debajo de la cama, ha querido decir.

¿No ves que viene su marido con gorra? Oh.

Doris, vete tú también.

Hola.

Hoy es mi viernes.

Desiderio.

Desi, qué ilusión.

Tus pechos son el parachoque de un turismo de lujo. Para ti, todo para ti.

Oye, ¿por qué tan separada?

¿Te ocurre algo?

No te esperaba tan pronto y... Compréndelo. Hombre, tenía que ser hoy.

Precisamente hoy.

Que venía con la obsesión de quitarte aquellas fraguitas. Toma.

Tiemblo solo de pensarlo. Ese me pilló de sorpresa y me puedo quedar así,

embarazada.

¿Y Doris?

Hombre, muy bien, pronto me reemplazas. ¿Tú crees que unos bombones a granel te

dan derecho a irte con otra?

Pepe, pero si ya la tuvimos en tu cama.

Entonces, yo no te quería.

Ahora sí.

Siéntate, mal hombre, mal padre.

¿Padre? Pero si yo no tengo, no tengo, no tengo hijos.

Me gustaría que me los dieras tú, me hace tanta ilusión. Pues vas, va, tío.

¡Qué alegría!

Entretenle unos minutos.

¿Qué? Ahí, en la tienda.

Bueno, pero nada más, ¿eh? Si ese tipo quiere a otra chica en la cama, que se

meta a Adriana. O su propia mujer.

Paso. No, no, no.

Me voy a duchar.

Dile que me invita a cenar por ahí.

Ay, qué bien. Y que todo está estupendo.

¡Estoy como loca!

Recuerda que le puedes matar del susto.

Una cena exquisita, con exquisitas tetas de postre.

Estate quieto. No puedo, no puedo.

Hoy será el día más feliz de mi vida.

Ojalá que sea así.

Dime, ¿hay algún impedimento?

No, ¿qué va?

Es que yo los obstáculos, los pateo, los muerdo y los destrozo.

¿Te ocurre algo?

No, ha sido la impresión.

Cariño, bonita.

¿Señor?

Qué prisa tienes.

Sí, no he tomado ni café, ni licor, ni nada. Porque solo quiero tomarte a ti.

No me digas esas cosas, me pones nerviosísima.

Pobre Victoria.

Puede costarle un disgusto.

Una sorpresa a un tío tan machote como tú dices.

Yo nunca sentí nada. Ni debajo, ni encima. Fue un desastre total.

Mira.

Ya ha pasado un minuto. Ahora Victoria estará seguramente en el baño.

Protegiéndose de ese monstruo. No lo sabes tú bien.

No me hagas esperar.

Estoy tan, tan, tan impaciente.

Yo también, cariño. Pues sal.

¡Oh, qué musculado! ¿Verdad?

de cielo en la tierra será ese rincón

Desiderio.

Espera.

Todo a su tiempo, amor.

¿A su tiempo?

Te he de dar una sorpresa que ya, ya. Me gustará.

Estoy seguro.

Todo lo tuyo me enloquece.

¿Todo?

Qué ilusión, Desi. Cuando me des eso tan rico que tienes ahí,

me moriré.

Antes he de tenerte como loco de pasión.

Drogado. Sin sentido.

Entregado a mi amor.

Ya lo estoy.

No sé lo que me hago.

No hagas nada.

Túmbate.

Sigue.

Me pones nerviosa, caramba.

Tres minutos.

Y están abrazados en la cama.

Qué prega. Tienen toda la noche. Él no pierde el tiempo.

Va al bulto.

Pues lo va a encontrar seguro.

Entonces, según tú, vienen los mamporros violentos y las patadas en los... Eso.

Ahora le toca al nene. Sí, criatura.

Esto es mío.

Mío. Te voy a besar toda la noche.

Antes, júrame que no te enfadarás. ¿Por qué, mi vida?

No sé.

Depende. Y júrame que no me pegarás. No. Que aceptarás las cosas tal como son.

Te juro, Victoria, que te quiero tal... Tal como eres.

¿Seguro, mi vida?

Dámelo ya. Me pirro por tenerte entera.

No aplazos. Hoy serás por primera vez totalmente mía.

Para siempre.

Para toda la vida.

Desiderio. ¿Sí?

Dame una mano.

¿Solo la mano?

¡Coño!

¿Dónde vas?

Ya veo que no me quieres.

¿Cómo que no te quiero? Si estaba loco por ti.

Estabas. Ahora ya no.

Victoria, tú no puedes irte. ¿No ves que ya he gastado mucho dinero?

Roñoso que eres. Pero me quedo contigo. Sí. Además, ¿sabes lo que te digo? ¿Qué?

Que nada me importa nada. ¿Hablas en serio, Desi?

Me gustas, ¿qué coño?

Estás majareta perdido. Sí, por ti, majareta loco. Bésame.

¡Toma!

Señorita, por favor.

Tengo que preparar la mesa. ¿Eh?

¿Las ocho? La hora del desayuno. Hemos pasado aquí la noche.

Dígame, ¿ha ocurrido algo grave? ¿Algún herido?

¿En el hotel?

Sí, ha venido una ambulancia, ¿verdad? ¿Aquí? ¿Ha ocurrido una desgracia en la

habitación de los novios? Todo tranquilo. Han pedido whisky al

principio y por la noche solo han tomado champán.

Estarían celebrando el hallazgo. Y yo que habría jurado que era un hombre muy

hombre.

Aunque a mí la verdad nunca me sirvió para nada.

Caray con los machotes. Doris, paga.

Ahora me toca ser la madre superiora. Pues no hagas trampas, ¿eh?

Hola, Nieves.

¿Habéis venido a desayunar aquí?

Qué lujo, ¿verdad?

No he visto a Victoria.

¿No se encuentra bien?

Como siempre vais las cuatro juntas. Cobre.

Doris, ¿es que no quieres hablarme?

¿O es que la estás esperando?

Qué va. Victoria se encuentra muy bien y me ha abandonado. ¿Por el tartaja ese?

Qué divertido, ¿no?

Yo también voy a reírme.

Me beberé una botella de champán. Te invito. Así me gusta. Cuando ríes soy

felicísima. Vamos.

te voy a ser fiel hasta el miércoles. Eres simpática, Nieves, pero resultas

más pesada que el boletín oficial del Estado.

Quisquilla. Quita.

Puedes empezar a vivir.

Toma, amor.

Gracias, cariño.

No vayas a coger una anemia perniciosa.

Que el próximo viernes nos meteremos en la cama quince días seguidos.

Y quince noches.

Será nuestro viaje de novios. Te quiero, Pedro.

Y yo a ti, Desiderio.

¿Qué pasa?

Ay, perdona, cariño.

Olvidé mi bolso. Qué cosas de olvidar, nena.

Vuelvo enseguida.

Hoy es un día especial, tonto. Has conseguido una victoria. Sí, sí.

Ahora te será más difícil venir todas las semanas.

¡Oh, las mujeres!

Atan mucho porque son muy mandonas.

¿Sabes? Y gastan. ¡Jo, su lo que gastan!

En tontería, colonia y afeites. Sí, sí.

Si nos da la... representación de tus confecciones vendremos más que tú, sí,

sí. Tenemos así de amigos.

Bah, ¿qué dices?

¿No me crees?

Pero si yo solo fabrico ropa interior de señoras.

No creo que vuestros amigos, vamos, no saben la cantidad de minibraguitas que

íbamos a colocar.

Cuando quieras.

Atan mucho, pero la mía es cojonuda.

Ahora voy a tomarme un rato. No vamos a dejarte sola.

Todavía nos quedan unos bombones.

Conozco tus debilidades.

Y yo las tuyas.

Esto parece un secuestro, ¿no?

Qué tonta.

¿Ya estáis con vuestro rollo?

¿Quieres un porro?

Prefiero un bobón de licor.

¿Todo para ti?

¿Sólo la mitad? Esto es como una estafa.

Tienes las mejillas ardiendo.

¿Y los labios?

Buenísimos. ¿No ves que Nieves la ha puesto caliente?

Es una chica estupenda.

Y le he dado esquinazo... tontamente.

No pienses en nada.

Relájate. Y sí, cierra los ojos.

Tenéis mucho cuento las dos.

Me habéis tendido una buena trampa.

Para hacerte muy feliz.

Llevas tanto tiempo esperando.

Eso es una tontería.

Pues vete. No estás atada. Ni amordazada.

Sí.

Quiero que me amordaces con tus labios.

Ven conmigo.

Corazón, jamás pasé una noche como esta. Hasta el vivir viernes.

Si sigo besándote me muero. Oye, espera.

¿Tú gastas mucho dinero en perfumes y otras puñetas de esas?

No te voy a arruinar.

¿Tampoco me dejaría?

Adiós, Desi.

Silvia, ¿dónde os habéis metido?

Ponte esto.

Cuánto lamento que Victoria me encuentre así.

Tranquila, mujer.

¿Dónde estabais metidas?

A ver tu cara, granuja.

¿Cómo lo has pasado, eh?

Increíblemente. Ven, nos lo vas a explicar todo. ¿Quieres? Claro que sí.

¿Estáis en cónclave? Pero faltaba la madre superior.

Ramón, estamos aquí dos horas perdiendo tiempo.

¿Quién algo quiere?

Algo tiene que sacrificar.

Son unas pedorras, sí, sí. Cuando te vean a ti y a mi desnudo se desmayan de

envidia.

¿Le sirvió para algo?

Perdonen, estoy errado. Abur.

Oiga, que no tenemos la neumonía típica.

Nosotros hemos cambiado el efecto tóxico por el whisky.

Aquí está el recibo.

¿Por un trabajo así pagas tan poco dinero?

Hombre, si actuáis bien, podemos revisar el convenio. No me hables de problemas

laborales, que me cabreo. ¿No te dijiste, Roma? El trabajo dignifica al

hombre, ¿verdad? Sí. Vamos, rica.

Oh, Adriana, qué delgada está y qué poca cosa, ¿verdad?

Ah, sí, estás muy bien. Precio una caca.

Tu padre, rica.

Adriana, ¿por qué esa tirria a Ramón y a Román? Menudo par de mangantes.

Marica, nena, marica.

Va. Bueno, no os enfadéis.

Esperaremos a Victoria, que es la que lleva la cama. Que nos haga muchos

primeros planos, ¿no?

Yo soy muy fotogénico. Sí, sí.

Suelta.

Oh, tú que tienes cara de entender.

¿Verdad que soy una maravilla?

Oh, qué bien estás con el pelo hacia adelante. Cuando bailo el tango con mi

novio, me lo peino hacia atrás con mucha brillantía.

Oye, no molestéis a los clientes.

Será mejor que esperéis en el estudio, ¿no?

¿Qué pensaba, rica? ¿Que me lo iba a comer?

Oiga, ¿eso que han entrado allí es para hacer escenas de amor?

Pero no para usted, que es un hombre de pelo en pecho. A mí me gustan las tías.

Gordas con celulitis o flacas con anemia. Maduras, jóvenes, niñas, pero

mujeres. Con sus correspondientes tetas y con... Perdón, ¿eh?

Bueno, usted ya me entiende.

Le voy a mostrar este.

El último que hemos filmado.

¿No será con mariposas de esas?

¿Le gustó el casete anterior?

Que sí me gustó.

Lo he gastado a besos. Y lo que he aprendido, madre mía.

He practicado todas las posturitas con mi señora y loca la tengo.

Pues este es mucho más interesante. Cien maneras de hacer el amor.

Tendría que verlo antes de soltar la tela.

Esos me han puesto la mosca en la oreja.

Se lo vamos a proyectar, ¿quiere?

Sí, sí, sí.

Vamos, venga conmigo.

Perdóneme, señorita. Silvia, lleva a esta señora a la sala de pruebas,

¿quieres? Pase, se lo voy a proyectar para usted solita. Pero usted no va a

sentarse a mi lado.

Ay, lástima, señorita.

No, no, por aquí.

Entre. Usted primero.

Voy a poner en marcha el video.

¡Madre mía!

Siéntese.

Si quisiera, aquí cabríamos los dos.

Está en marcha.

¡Oiga! ¡Oiga, señorita!

Ese chisme no funciona.

¡Qué impaciente!

Ahora, mire.

¿Dónde vas? Si estoy aquí.

¡Qué besitos!

¡Madre mía!

Pues sí que es largo.

¡Caramba!

Es su primita.

No irás a dejarme así.

Bésame.

Yo

aquí,

sentado.

Sigue.

¡Ah, sí!

¡Más, más, más!

¡Qué rica!

Una pastilla para el corazón y un sorbito de agua para el riñón.

¡Ay, déjame ver!

Hijo, tan delgaduchas, ni culo, ni tetas, ni nada.

Sin taparrabos, ya verás lo que tienen.

Tú es que no te fijas en lo mío. Vale más esta teta que esas cuatro juntas.

Esta me gusta tenerla mientras miro las otras.

No tenéis ni pizca de vergüenza, coño. La privita, para tocarme las pelotas. Si

es que contemplar ese chisme todas las noches nos puede sentar bien.

¿Y tú no tienes celos de esas putas? Nos ponemos calentorros.

Algunas noches las sopla encima de mí.

Antes jodíamos.

Es como una lección sexual sociológica, mujer.

María, abre.

Deben ser mis amigotes.

¿Vienen a tratar la problemática de las fiestas de la vendimia o a contemplar el

chocho a esas ninfas?

¿A ti qué te importa, leche?

Joder, menos mal que no nos oye ningún cura.

Quitaremos las niñas por si estos no pagan.

quisieras tú. Coño, suéltame. A la buena noche. Hemos venido antes porque nos

aburríamos en el casino.

Estábamos impacientes por ver el nuevo ganado. ¿Verdad, señor alcalde?

Sentaros, sentaros.

Lo primero es saludar a la dueña.

Hola a todos.

¿Traigo un poco de anís? Sí, que hay que animar el cotarro. ¿Qué tal?

Cada día estás más cachonda.

Eso sí que es un cumplido. Un cumplido. Tú tienes dos cumplidos.

¡Ay! ¡Ay!

¡Ay!

¡Ay! ¡Ay!

¡Ay!

¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

¡Ay!

Bien, como todos andáis medianejamente mal de números, esta noche vamos a

escuchar al profesor Jimeno.

¿Quién? Cuando su denominador es distinto, multiplicamos el numerador de

cada uno por los denominadores de los otros menos por el suyo.

Ejemplo, 7 por 3 por 6 partido por 2 por 3 por 6, el producto lo colocamos de

numerador. Y de denominador...

Colocamos el producto que nos dé al multiplicar todos los denominadores.

Pero esto es una barba en serio. Esto es una burla, hombre. ¿Cómo no soltáis la

tela? Una barba de un tío. Estas barbas no.

¿Pero qué cosas dice?

No. La verdad, yo no entiendo de barbas.

A mí todas las barbas me parecen más o menos iguales. Con permiso, voy a ayudar

a mi prima.

Usted sí que debe tener una buena barba. Me la pongo en carnaval. Amigos, creo

que es mejor que soltemos las 200 pesetas.

Yo ya te pagué el domingo pasado.

Cuando voy a comprar pechuga de gallina, tengo que pagar.

Gracias. Pero tú te la llevas y yo no. Pero vosotros la tenéis metida aquí.

Bueno, tú ganas. Vamos, suelta el cassette ya.

Antes tengo que cobrar a este. Me faltan 20 duros, ya te los pagaré. Si me pagas

la mitad, te dejaré mirar solo por un ojo.

Venga, sírvase.

Perdón si me arrimo, pero es que esto no se aguanta.

Oye tú, dame la botella.

Venga, dame la botella, hombre.

La derecha o la izquierda. La del medio.

Venga.

Cállate.

No tienes bastante con la cochina de tu mujer. Déjame a mí. Tú eres mía. Y si

compro los cassettes es para ponerte caliente a ti. ¿Y a ella?

Estoy en plena forma, coño.

No me viene de una.

¿Dónde vas?

A ella tampoco le viene de uno.

bailemos el tango

¡Qué riquísima estás!

Me gusta pelear el tango contigo, pero me gusta mucho más en la cama.

¡Vamos!

Aquí mismo, aquí mismo. No tengo tiempo de subir.

Granuca, ahora no pierdas el tiempo con besitos.

Anda, sube. Sí, no tengo tiempo de subir, ya te lo he dicho. No es eso,

tonto. Ven.

¿Qué estás mirando, Doris?

Nada. Te contemplo.

Ya podrías hacerle un favor. A Doris la tienes como atontada.

Pero antes de que te marches con el tartaja.

Mañana es viernes.

Deja ese rollo, tía.

Compréndelo. Si me quedara contigo me haría falta algo que tú no puedes darme.

Ya.

Comprendo. No es cierto.

Porque te ciega esa absurda inclinación.

Y no aceptas la realidad de las cosas. Pues cuando consigas ese algo, es

posible que suspires por lo que tengo yo.

Me voy al agua.

Cuidado con los tiburones, cariño. Ojalá.

Vamos, Doris.

Sí, ya estoy.

¿Sabes que estás muy bonita hoy?

Acabo de comprarme esto.

Con la esperanza de que te gustara.

Prepara las luces, ¿quieres?

Doris, te quieres salir con la tuya, ¿verdad?

¿Victoria? No sé, creo que ahora no está.

¿Cómo que no está?

Un momento, ¿quiere?

¿Qué? ¡Desiderio! ¿Qué viene a buscar a Victoria ahora mismo? Hoy es viernes,

¿sabes tú?

Pues ahora mismo la pillan un momento muy delicado, ¿verdad?

Delicioso.

Tendrá que esperar un poco, ¿sabe?

Está bien, esperaré.

Sigue, sigue.

Nunca pude suponer.

Escucha, Victoria.

Está al teléfono. Sí, sí, pero no tan pronto. Que venga más tarde, ¿verdad?

La semana que viene.

Estamos celebrando nuestra despedida. Eres colosal, Doris. ¿Pues qué le digo?

Caray, que venga después de los mundiales.

Adiós, Doris. Suerte, Victoria.

¡Desi! ¡Desi!

Vengo a traerte los papeles. Tendremos que casarnos en Londres o en Holanda.

Porque lo que es aquí... Sí, no pensaba casarme.

Mejor, porque yo delante de un cura me pondría colorada como un tomate. Ya

estuvimos hablando de que eras un buen tomate, ¿verdad? Sí, sí.

Son mis representantes.

No tenías bastante con lo mío.

Oh, tienes unos celos incomprensibles.

Y gastan como locas. ¿Verdad tú?

Sí, sí. Sí, sí.

Este sombrerito. Esta cadenita.

¿Cómo íbamos a casarnos?

Pues, hija. Oh, no perdamos el tiempo. Súbete, sí.

Bye, bye.

Claro, si no podía ser.

Desiderio es un hombre muy hombre. Ha reaccionado virilmente y se va solo.

Victoria.

Hola, bonita.

Si vienes conmigo te enseñaré el chalé que he comprado. Si quisieras

compartirlo. Ricardo, claro que sí. Ya tengo los papeles para que podamos

casarnos, ¿sabes?

Sube. Corriendo.

Tú sí que eres un tío con toda la barba.

Qué sorpresa me has dado.

Yo sí que voy a darte una sorpresa que... Ya, ya.

Vaya con Víctor.

Adiós.

Cambia de novio como de Brax. Se parece a mí.

¿Sabéis que estoy enamorada? ¿Otra vez?

Es que no paras.

¿La conocemos nosotras? Sí.

Nieves.

Hola. He invadido vuestra casa. Porque mi madre ha vendido todos los muebles y

se ha ido de crucero con un fulano. No tengo ni cama para dormir.

Pobrecita. Qué mona. Escucha, yo puedo hacerte un sitio en la mía si quieres.

¡Ah, sí!

Un rincón buscaremos mi vida para querernos tú y yo

un trocito.

de cielo en la tierra será ese rincón

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