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LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS
EN 1938, NEGRAS NUBES SE CERN�AN SOBRE EL MUNDO.
TEM�AMOS LA GUERRA Y REZ�BAMOS POR LA PAZ.
PERO AUN HAB�A LUGARES QUE PERMANEC�AN INTACTOS
Y HOMBRES QUE VIV�AN TRANQUILOS.
UNO DE ESOS LUGARES ERA ARGENTINA
Y UNO DE ESOS HOMBRES, EL ANCIANO MADARIAGA.
�Mucho cuidado con este rifle!
Es mi favorito. Ponedlo en el avi�n, salimos ma�ana a primera hora.
- �Se va a caer! - No.
�Antes se caer� el cielo!
Ah� hay nueva vida, Miguel.
La sangre de mi nieto.
As� es como debe ser.
Oye, a veces creo que hablas en privado con Dios.
Dame nietos, le dices, para seguir adelante.
�Y Heinrich cu�ndo volver�?
Ya ha vuelto, esta ma�ana.
�Lo sab�a! Lo adivin� por tu alegr�a.
�Por qu� no est�s con �l? �Por qu� no has ido a por �l?
Claro, Madariaga. No quer�as perderte el baile.
Hay tiempo de sobra para ver a Heinrich.
Ha vuelto para quedarse.
Lejos de esa nueva Alemania donde ocurren cosas tan malas.
- Estaba estudiando medicina. - S�, claro.
- Vivir all�, en estos tiempos... - �Estaba estudiando!
Ya lo s�, seguro que estudiaba mucho.
Como Julio, �no?
En Europa le hicieron ingeniero y pintor.
�Y m�rale!
Europa no puede cambiar su sangre argentina.
La hered� de su abuelo.
Miguel, hablas demasiado.
La noche se hizo para bailar. Vamos.
�Otra vez?
- No creo que el cuerpo... - �Al diablo con eso!
Si hay que morir, moriremos bailando.
�S�?
- Hola, padre. - Julio, �qu� tal la cacer�a?
�Un aut�ntico �xito!
Te agradecer�a que me dijeras por qu� no volviste anoche.
- Te estuvimos esperando. - S�, ver�s.
Era demasiada responsabilidad,
nunca vi un tiempo as�.
Si hubiera estado solo, me habr�a arriesgado, pero...
estaba el viejo, ya sabes.
Soy un hombre sensible. Estoy conmovido.
Gracias por ser tan comprensivo, padre.
Sin embargo, tu t�o Karl
es mucho m�s sistem�tico.
Comprob� que el tiempo
era perfecto para volar.
- �Lo hizo? - As� es.
�Julio!
�Lo conseguiste?
- �Qu�? - No lo conseguiste.
- D�jame ver... - Espera un momento.
Aqu� est�.
- Se lo arranqu� con mis manos. - �Gracias!
- Necesitas un ba�o. - S�.
- Pap�, mira. - �Qu� es?
Un colmillo de jabal�. Tiene poderes m�gicos.
Nos har� falta para tener la fiesta en paz esta noche.
La cena de bienvenida de Heinrich.
- Ten�a que haber sido anoche. - �A qu� viene tanta historia?
Que Heinrich pregone las glorias de su Alemania,
yo simplemente cantar� la Marsellesa.
�Chichi!
Eso es precisamente lo que no har�s.
- Hola, hijo. - Hola, mam�.
No sab�is lo que fue esta casa durante la Primera Guerra.
Vuestro padre y yo s�.
No permitiremos que se divida la familia
aunque sea por amor al abuelo.
- Eso significa... - Eso significa
que no provocaremos ni nos dejaremos provocar.
Si es necesario, nos mantendremos en silencio,
como miembros de la raza inferior francesa.
T� ser�s franc�s, pero yo nac� lejos de all�.
Soy argentino, que, como dice mi hermana, necesita un ba�o.
Un argentino, s�.
Recu�rdalo esta noche. Cont�n a tu abuelo.
Eres el �nico al que escucha.
Lo intentar�s, �verdad? Es importante.
S�, padre.
Bien,
quiero que permanezc�is callados a menos que se os pregunte.
No habr� discusiones durante la cena.
Ni la menor discusi�n, �est� claro?
- Gustav... - S�, padre.
- �Franz? - S�, padre.
�Por qu� no vienen, Karl?
�No fue suficiente que humillaran ayer a Heinrich?
Por favor, querida.
Lo de anoche est� olvidado, madre, al menos por mi parte.
Tienes un coraz�n bueno y generoso, Heinrich.
- Fue imperdonable. - �D�nde est�?
�D�nde est� mi nieto?
�Heinrich! �Hola, muchacho!
- Has vuelto con nosotros. - S�, se�or.
Has vuelto a la Pampa, al rico
y oscuro suelo argentino.
Ya puedes enterrar toda Europa en el pasado.
No digo que no haya sido bueno estudiar en Alemania,
pero todo eso ha terminado.
Hace fr�o aqu�.
Bueno, Heinrich,
�d�nde est�n las medallas?
Tem� que se mancharan tomando sopa.
�Bien! No te han cambiado.
Ni siquiera esos fan�ticos alemanes.
No.
La guerra, siempre la guerra...
Verdad, �Marcelo?
La guerra.
S�.
Eso no ha cambiado desde que...
Desde que San Juan lo escribi� en su Nuevo Testamento.
Miradlos. C�mo cabalgan esta noche.
Igual que en el Apocalipsis.
El Hambre.
La Guerra.
La Peste.
La Muerte.
Se les ha dado el poder de matar con la espada.
Y con el hambre.
Y con las bestias de la tierra.
�No hay vino en esta casa?
�Que esta familia brinde para celebrarlo!
Por
Heinrich, que ha vuelto.
Por mi Julio, que nunca me abandone.
Por Chichi, que cada d�a se hace m�s mayor y m�s guapa.
Por Gustav y Franz.
Por mis amadas hijas, Luisa y Elena.
Y por sus fieles,
estoy seguro, esposos
Karl y Marcelo.
Por la familia.
No, primero sirve al invitado de honor.
Heinrich, s�rvete.
�Bien!
Bueno...
�D�nde piensas ejercer? �En Buenos Aires?
Ver�s, todav�a no lo hemos pensado.
�No lo hab�is pensado?
- Ver�s, es que... - Deja que hable �l.
Es posible que no ejerza de momento.
�Hay algo m�s importante?
Por favor, abuelo.
Lleva seis a�os estudiando.
�No esperar�s que se ponga a trabajar inmediatamente?
�Qu� hay m�s importante, Heinrich?
Es un ser humano, abuelo. Ahora necesita bailar,
o�r m�sica y, bueno, ya sabes, esas cosas.
Extra�o, todo el mundo habla de Heinrich menos �l.
Es que Julio se expresa mucho mejor que yo.
Muy bien, me alegro.
Por un momento tem� que te hubieras sumado
a esos cretinos europeos.
A ese pintor de brocha gorda con bigote.
En Europa hay muchos pintores, abuelo,
y supongo que miles de cretinos.
Ah, claro, es cierto.
Es un alivio saber que no eres uno de ellos.
Vaya, nunca me hab�an hecho tan gran cumplido.
�C�mo se llama ese lun�tico?
Hitler, Adolf Hitler.
�Heil Hitler!
Nadie debe decir esas cosas ante un buen alem�n.
�Padre, por favor!
�Buen alem�n?
�Un buen alem�n dices?
�D�nde? Yo no veo alemanes en esta mesa.
Mis hijas son argentinas.
Sus maridos, uno de Francia y otro de Alemania,
vinieron aqu� de ni�os.
Ahora son argentinos.
�Mis nietos?
En esta mesa todo el mundo es argentino.
�Qui�n de los presentes es un buen alem�n?
Dime.
Yo soy un buen alem�n.
Y como soy un buen alem�n,
he dejado mis estudios y me he unido al partido nazi.
Y me enorgullece decir que tengo un cargo importante.
Di "Heil Hitler" en esta casa.
Di "Heil Hitler".
Heil Hitler.
Ser un buen alem�n, abuelo, no es nacer en un sitio,
ni hablar un determinado idioma,
es llevar en las venas sangre de un pueblo con un destino grandioso.
Hitler es el hombre m�s consciente de ese grandioso destino.
Heinrich.
�Santo cielo! �Dios m�o!
Primero fue el Kaiser y ahora...
Volv�is a empezar con todo aquello.
�La Peste, la Guerra, el Hambre y la Muerte!
Sangre de mi sangre.
�As� que he engendrado a un asesino!
- Abuelo... - �No! Dejadme.
- No me llames asesino. - C�llate.
Dejadme morir, he vivido demasiado.
He vivido y he trabajado y, aqu�, en Argentina,
he edificado un lugar de paz.
De paz y alegr�a.
Y de amor.
Deseaba legarlo a los hijos de mis hijos.
En Argentina constru� un para�so.
�Y d�nde est� el para�so que no cr�e una serpiente?
�D�nde no entra la Bestia?
Soy un viejo,
un viejo est�pido. Est�pido.
Viejo est�pido.
Cre�a que ya nunca volver�a a ver a la Bestia.
�Maldita sea mi sangre!
La Bestia est� dentro de m�.
�En mis entra�as, en mi sangre!
�Est�s maldito, Madariaga!
Has vivido para ver a la Bestia una vez m�s.
La Bestia del Apocalipsis.
El fuego a caballo.
�La Peste!
�Sobre un caballo, con su horrible faz!
�La Guerra!
�Un jinete envuelto en llamas que empu�a
la espada!
�El Hambre! �Una escu�lida car�tula!
�Y la Muerte!
�La Muerte!
�La Muerte!
�Siempre!
�Para siempre, eternamente!
Vuelve dentro de una hora.
- Gracias. - Julio.
�D�nde estabas? Pap� est� furioso, cre�a que no ven�as.
�D�nde estoy? No, no me lo digas.
El invitado es amigo de pap� y es escritor.
S�, Etienne Laurier, editor de "La Justice".
Est�n las mentes pol�ticas m�s preclaras de Europa.
Estupendo, suena muy divertido.
- �D�nde se reponen fuerzas? - Las bebidas est�n aqu�.
Todas las mujeres est�n casadas menos yo, as� que comp�rtate.
No olvide que hizo lo que pudo para mantener la paz.
Lo intent� desesperadamente. �Y cu�les son las consecuencias?
La paz est� cada vez m�s lejos.
No podemos culpar a Munich o a Chamberlain.
�No cree posible detener a Hitler?
Es posible, pero no se ha intentado.
Un tratado no es la forma de conseguirlo.
La raz�n y la buena voluntad son el �nico camino.
La guerra no tiene razones.
Necesidades econ�micas o pol�ticas, pero nunca la raz�n.
Seg�n usted la guerra es inevitable.
No, pero hay que adoptar una posici�n de fuerza.
No hay ninguna raz�n.
Esa es la clave de la paz...
Checoslovaquia no pudo resistir.
Yo s�lo puedo hablar por m� mismo.
Si fuera mi patria, me morir�a de verg�enza.
El Tratado de Versalles se hizo con buenas intenciones.
Pero no fue justo.
�Y el honor ultrajado?
El honor es magn�fico cuando uno se lo puede permitir.
�Qui�n nos asegura que dentro de diez a�os quedar�n franceses?
�Y la l�nea Maginot? �Y la Uni�n Sovi�tica?
�No frenar�n a Hitler?
Seamos razonables, ese hombre no est� loco.
Sabe lo que dice.
Aunque resistan diez a�os, no quedar� ni un franc�s.
Es imposible hablar de ese hombre con serenidad.
Y es necesario, nadie quiere la guerra.
Y ese tipo de ideas irracionales,
esos art�culos que publica en su peri�dico,
�qu� consiguen
sino llevar a la gente a la guerra?
- �No es Hitler! - Es un cerdo sanguinario,
capaz de escupir a Dios y no volverse a mirarle.
- �No ve qu�...? - Disculpe, siento interrumpirles,
pero ha pasado algo extraordinario.
Peter Trup acaba de perder su peluqu�n.
Es rubio, un poco ondulado, con tup� por delante.
Si alguien lo encuentra o se sienta encima,
que avise a Peter, por favor.
- Encantada de verle. - Gracias.
- Encantada, Sra. Laurier. - Adi�s.
�Qui�n diablos es Peter Trup?
- Un hombre de paz. - �Te lo has inventado?
Etienne, quiero que conozcas a mi hijo.
Julio.
- Hola, pap�. - Sab�a que vendr�as.
Quiero presentarte a un buen amigo, el Sr. Laurier.
- Mi hijo Julio. - Encantado.
Nos conocimos en un barco hace tiempo.
Pasamos dos semanas en las sillas de cubierta
y cuando, al final del viaje, me levant� de la m�a,
ya entend�a la pintura moderna.
- Su padre es muy modesto. - Matisse, Renoir, Modigliani.
- Una mirada maestra. - �As� que usted pinta?
Bueno, arriesg�ndome a imitar la modestia de pap�, no.
No muy bien, como otras tantas cosas, me temo.
Etienne, no te pierdas esto.
Le ha tirado hoy un tomate al ministro de exteriores alem�n.
- �Bien! - �Chichi!
Deben disculparla, a�n es muy joven y...
Al contrario, espero que acertaras.
No, fall�. A pesar del colmillo de jabal�.
Sra. Laurier, mi hijo Julio.
Bienvenido a Par�s.
�Me disculpan?
�Sabe?
- A�n no he podido olvidarlo. - �Se�or?
S�, fui testigo de ese asombroso gesto diplom�tico.
No sabe cu�nto la admiro.
No he visto mayor delicadeza manejando la situaci�n,
desde que se inventaron los c�cteles.
- Es muy amable. - No, pens�,
he aqu� alguien que merece algo m�s que esto.
�"Esto"?
Todas estas conjeturas pol�ticas.
Estrategas aficionados con sus teor�as interminables.
�No lo aprueba?
No se trata de que lo apruebe o no, pero �a qui�n le importa?
Entiendo.
Quiz� pueda decirme qu� considera
digno de inter�s.
Podr�a hacerle una lista. Sin mencionar las lacras del mundo.
Veamos, el polo estar�a incluido, claro.
Y los caballos, los coches de carreras...
Seguramente, tambi�n las mujeres.
�Se lo imagina?
Par�s es como un pueblo, en ciertos c�rculos.
Me sorprende que mi fama se haya extendido tan r�pido.
�Por qu�?
Usted se lo puede permitir, es neutral.
La mayor�a de nosotros no podemos permitirnos ese lujo.
Capto cierto tono de resentimiento.
�C�mo iba a estar resentida con alguien que acabo de conocer?
Y menos, siendo un invitado. Disculpe.
Necesito todos los detalles... �Marguerite!
antes de la pr�xima edici�n.
Querida.
- Dijiste a las doce y media. - Claro que s�.
- Me encanta el vestido. - Gracias.
�Etienne, Mosc�!
Trae las pruebas sobre Mosc�.
He tra�do el cat�logo.
Si la subasta acaba pronto, podr�amos comer juntos.
S�, claro.
El Renoir es del 54.
Puede salir a buen precio porque...
�S�? No, la situaci�n ha cambiado.
Siga esperando.
- Marguerite, yo... - Lo s�.
Lo supe desde que entraste.
No te atreves a dec�rmelo, pero no ir�s a la subasta.
Ten�a intenci�n de ir hasta que lleg� esto.
Alemania ha firmado un pacto de mutua alianza con Rusia.
Todos los vaticinios han vuelto a fallar.
En cuanto a m�, ser�n otras 24 horas de vigilia.
Y cortar�n la luz
�Pobre Par�s! A oscuras.
�S�? Un momento.
Nadie sabe lo mucho que te quiero.
Pero te quiero.
No vuelvas a quedarte sin cenar.
Se�oras y se�ores, 70.000 francos es la puja de salida
para este Renoir, "El ba�o".
�Alguien ofrece 90.000?
Gracias.
�Alguien ofrece 110.000?
Gracias. 110.000 francos.
�Alguien ofrece 130.000?
�130.000?
Gracias. �Alguien ofrece 150.000?
Gracias, se�or.
�170.000?
�Adjudicado por 150.000 francos!
Se�oras y se�ores,
pasamos ahora al lote 26 de nuestro cat�logo...
"Jarr�n de flores",
de Odilon Redon.
Se�ora Laurier.
Se�or.
Lo siento mucho, pero no quer�a dejar de disculparme.
Oiga, �tiene la costumbre de hablar en clave?
Por la otra noche.
Mi padre me dijo lo mucho que admiran a Renoir. As� que...
S�.
Pens� que quiz� le gustar�a tener este.
Y tambi�n conf�o en que me perdone.
- Se�or Desnoyers... - Julio.
Lo lamento, pero me resulta imposible aceptarlo.
Escuche.
Dejemos que decida mi padre mientras comemos.
Si no tiene otro compromiso, claro.
No.
Lo hago por el Renoir.
�Bien! �Muy bien!
Estar� encantado de verla.
Por favor.
Estoy de acuerdo, pero es mucho m�s que eso.
Ver�, un desnudo de Renoir, por ejemplo.
La sensualidad de la figura,
las sombras que la dibujan,
la calidez y la suavidad de la carne.
Es pura magia.
Veo que se toma la pintura m�s en serio de lo que pensaba.
Mi gran problema es que no me tomo nada en serio.
A mi padre le sienta muy mal.
�Y su padre siempre se retrasa cuando tiene una cita?
S�, siempre. Es m�s, a veces ni siquiera se presenta.
Tengo el presentimiento de que esta es una de ellas.
Me temo que tiene raz�n. Gracias.
�Enfadada?
Intento estarlo.
En ese caso, le confesar� que sab�a que hoy ir�a a la subasta.
- Me lo dijo mi padre. - �Su padre?
Tambi�n me dijo que Etienne estar�a ocupado
toda la tarde.
Empiezo a pensar que su padre
debe resultarle muy �til.
Involuntariamente, se lo aseguro.
Gracias por esta agradable comida.
Dadas las circunstancias, podr�a agradecerme la cena de esta noche.
Lo siento. Y, por favor,
presente mis disculpas a su padre.
De acuerdo.
�No fue un coche as� el que gan� en Monterrey en el 36?
S�, era una versi�n modificada de �ste.
Beck y Dobbs, si no recuerdo mal.
�C�mo?
Los corredores.
Volvieron a ganar en el 38.
S�, creo que s�.
�Qu� velocidad puede alcanzar?
Hay una carretera al norte de aqu�, �lo investigamos?
De acuerdo.
S�, aquel verano lo pasamos en Dauville.
- �Fue con su t�o? - En realidad, era mi tutor.
Cuando pienso en el dinero que se gastaba en m�.
Le sobraba, as� que, �por qu� no?
Luego result� que no era suyo. Era un estafador.
�C�mo?
De enormes sumas. Era un extraordinario timador.
- �Le adoraba! - Gracias.
En aquella �poca, Etienne trabajaba en "Le Figaro".
All� nos conocimos. Era una especie de cruzado.
�No le cansa intentar
arreglar el mundo constantemente?
No podemos dar la espalda a los problemas.
A no ser, claro, que uno sea neutral.
Bueno, soy argentino y neutral, me guste o no.
Pero le gusta.
- Pues ver�, yo... - �S�?
Ver�,
mi abuelo muri� hace unos meses.
Era argentino de pura cepa.
Y ten�a la obsesi�n primitiva
de que la vida se ha hecho para disfrutar.
Contagiaba esa idea a cuantos le rodeaban.
Se me qued� muy grabado.
Todo lo que se opusiera a eso era malo.
Como los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.
Pero se puso muy nervioso
y cuando parte de la familia se hizo nazi,
se convirti�
en una de las primeras v�ctimas.
Era un hombre muy sencillo. Y era neutral.
Seguro que a usted le hubiera gustado.
S�, le hubiera gustado mucho.
Bueno, �nos vamos?
Si tiene que volver, claro.
Oiga,
acabo de recordar un sitio cerca de aqu�
con unos divanes comod�simos.
Y una m�sica muy suave. �Qu� le parece?
�No ser�a un final perfecto para un d�a perfecto?
Un momento, se�or, hay que apagar.
�Ni como �ltima copa de una velada perfecta?
No.
- �Cu�ndo volver� a verte? - Por favor, no puedo.
- �Cu�ndo? - No.
- Gracias. - Gracias, se�or.
VARSOVIA
INGLATERRA Y FRANCIA DECLARAN LA GUERRA
�Padre!
- �Qu� haces aqu�? - �Vuelvo a salir y llamo?
- �O me voy directamente? - Es que no esperaba visita.
- Pero, si�ntate. - No, me voy enseguida.
No sab�a tu direcci�n.
- La encontr� en una carta. - Iba a llamarte esta noche.
- Si�ntate, por favor. - Gracias.
Siento haber llegado en este momento tan inoportuno.
- No, t� nunca eres inoportuno. - No, gracias.
Quer�a decir inoportuno por la naturaleza de la visita.
Est�s en pleno traslado y yo vengo a hablarte de lo mismo.
De abandonar Par�s.
- �Quieres marcharte? - Tu madre y yo, s�.
Hemos llegado a la conclusi�n de que fue un error venir.
Las cosas est�n empeorando d�a a d�a.
�Crees que en Par�s corremos peligro?
Ahora mismo no. No en este momento, pero...
Por eso queremos irnos.
- Bueno, si lo hab�is decidido. - Todos, Julio.
la familia.
No puedo irme. No puedo hacer las maletas y marcharme.
�Por qu� no?
Bueno, por mi trabajo, por...
�Ah, tu trabajo, claro! �S�, s�!
No es que quiera quitarle importancia, pero,
no veo nada aqu�
que no puedas pintar en otro lugar.
No puedo irme.
Recibes luz del sur.
Qu� raro para un estudio.
Esta vista me resulta familiar.
�Cu�l es el n�mero?
El nueve.
�Y el de los Laurier?
�Los Laurier?
No estoy seguro.
El trece.
Creo que s�.
Esa es la clave del asunto.
Ya sabes que
Etienne es uno de mis m�s queridos amigos.
- Lo s�, pero... - �Pero qu�?
Su mujer es atractiva.
En Par�s hay muchas.
�Por eso quieres quedarte?
Por una aventura fr�vola.
- Conf�o en que sea fr�vola. - No quiero hablar de ello.
�Es inadmisible, Julio! �No es tan sencillo!
No lo es.
Aprovecharse de la ausencia de un hombre, que abandona Par�s...
�Qu�?
�No lo sab�as?
S�, se va el viernes.
A un regimiento destinado en el frente belga.
Lamento las circunstancias, padre.
Y muy profundamente.
Pero es algo que nadie puede evitar.
Muy bien.
Le dir� a tu madre que no puedes irte.
Tren con destino a Lyon, and�n n�mero siete
�Vienes mucho a Notre Dame?
He venido a rezar por Etienne.
Pero no estoy segura de no estar rezando por m�.
�Atenci�n! �Atenci�n!
El Gobierno
solicita a todos los ciudadanos
que no abandonen sus domicilios
Repito,
permanezcan en sus domicilios
No se dejen llevar por el p�nico
Las carreteras de salida de Par�s est�n cerradas
Es imposible salir
Los extranjeros deber�n entregar todas las armas que posean
a la polic�a en el plazo de 24 horas
Lo he dispuesto todo para que coj�is el tren para Marsella.
Dentro de dos semanas
saldr�is en barco para Sudam�rica.
- �Qu� har�s t�? - Ir� lo antes posible.
Tenemos que sacar a Chichi.
- �Qu� opinas? - Tiene raz�n, Luisa.
T� y Chichi deb�is marcharos. Esto es muy peligroso.
Los alemanes bombardear�n Par�s en cualquier momento.
Es posible que teng�is que ir con alguien m�s.
Ya ten�is habitaci�n reservada en Marsella.
- �Chichi! - Tengo mucha prisa, pap�.
Hay asamblea en la Sorbona.
Chichi, haz el favor de venir.
Pap�, es muy importante. Tengo mucha prisa.
- Despu�s de lo de Dunquerque... - �Dunquerque?
S�, se me olvidaba, t� no lees los peri�dicos.
Los ingleses se han marchado. �Todos!
S�lo quedan los franceses
y se est�n retirando.
- Si yo fuera hombre... - Har�as lo mismo que ahora.
Esta guerra se perdi�.
- Julio, no digas... - No importa, mam�.
El abuelo tambi�n hablaba as�, pero entonces no hab�a guerra.
Los hombres no mor�an.
Se limitaban a mirarse a trav�s de la l�nea Maginot.
El pod�a ser neutral, �qu� importaba?
- Pero ahora es diferente. - �Qu� ha cambiado?
- Han ganado. - Para m� no.
Puede que s�lo sea una voz insignificante, sin importancia,
pero har� lo que pueda, aunque tenga que luchar sola.
Perdona, pap�.
Lo que sea, puede esperar. La asamblea no.
�Maravilloso!
�Van Gogh!
�Cezanne!
�Renoir!
Seguro que te costaron muy poco, Marcelo.
Te aseguro, que no me aprovech� de la situaci�n.
No, claro.
Pero aqu� estamos los vencedores entrando en Par�s
y vosotros, los neutrales, os llev�is el bot�n.
Al menos,
parte de la familia vuelve a estar reunida.
Siento que Chichi no est�.
S�, me dijo que os pidiera disculpas.
Una chica tan atractiva ha debido aburrirse �ltimamente.
- Pero Gustav tiene muchos amigos. - No creo que ella...
Oficiales, por supuesto, de muy buenas familias.
Julio, t� tambi�n empezar�s a tener algunos privilegios en Par�s.
El bueno de tu t�o Karl.
Me imagino que un poco de gasolina no te vendr� mal.
�Verdad, Julio?
Hasta el momento, no me hab�a faltado.
S�, claro, supongo que s�. Pero eso es ya el pasado.
El arte ya no tendr� que suplir necesidades vitales.
- �Verdad, Marcelo? - Ah, no.
S�, desde ahora ten�is amigos en puestos importantes.
As� que, espero que os aprovech�is de ello.
Dime, �c�mo se ve el mundo desde ah� arriba?
�C�mo dices?
S�, todo Par�s a vuestros pies, gasolina en abundancia...
Un ambiente enrarecido.
- El ej�rcito alem�n... - �Gustav!
Julio, �crees que no lo s�?
Nunca olvidar�s la noche en que muri� el abuelo.
Y quiz� nunca nos perdones.
Te aseguro, humildemente, que lo sent� tanto como t�.
- �Padre! - Si�ntate.
Pero ahora, sin embargo, los dos podr�is comprobar
que Heinrich estaba en lo cierto.
Despu�s de todo, estamos en Par�s.
Y la importancia hist�rica del III Reich
es un hecho comprobado.
A m�, en este momento,
s�lo me preocupa la familia.
Pronto volveremos a estar todos reunidos.
Marcelo, pi�nsalo, la familia reunida.
�Brindemos!
�Por la familia!
Marguerite, v�monos de Par�s. Abandonemos Par�s.
Podemos ir a Madrid o a R�o de Janeiro.
�Con qu�, mi amor?
�Con un pasaporte argentino?
No creo.
Los nazis no permitir�n que una francesa salga de Francia.
A no ser que alguien lo arregle por nosotros.
Podr�a ped�rselo.
S�, quiz� pudieras, pero no lo har�s.
Y yo tampoco quiero que lo hagas. Ni a �l, ni a ning�n alem�n.
Y, aunque fuera posible,
yo tampoco ir�a sin ver a Etienne.
Estamos atrapados aqu�, en Par�s.
Rodeados por el ej�rcito alem�n.
Pero hay algo que s� podemos hacer. Ya s� que no es mucho...
Pero me encantar�a ir a bailar,
como aquella noche.
Me gustar�a ponerme un vestido precioso, resplandeciente
y sentirme muy femenina.
�Me llevar�s a bailar?
�Rodeada por el ej�rcito alem�n?
No.
Rodeada s�lo por ti.
- General. - �S�?
- Acaba de llegar Von Hartog. - Gracias.
D�game,
�conoce a esa mujer de blanco?
No, general.
- Pero puedo investigarla. - Gracias.
- Coronel. - Si�ntese, por favor.
- Se�or. - Sirva el caviar y la cena.
Coronel.
Debe de ser una gran satisfacci�n estar en Par�s.
Eso intento.
Si puedo servirle en algo, s�lo tiene que llamarme.
�Se quedar� una temporada, coronel?
- �Coronel? - �S�?
�Se quedar�?
- Supongo que unos d�as. - �Qu� l�stima! Me gustar�a... S�.
Se llama madame Laurier.
- El acompa�ante no es su marido. - Por supuesto.
Aquella mujer, coronel,
la del vestido blanco, me gusta.
Supongo que a su acompa�ante tambi�n.
- Eso tiene f�cil arreglo. - Puede que no tan f�cil.
Ver�, resulta que es mi primo.
�Su...?
Disculpe, no lo sab�a.
�Le he ofendido? Es que, me atrae.
Disculpe, pero s�lo pensar que un hombre cualquiera
pretenda quitarle la mujer a mi primo, me divierte.
Yo no soy un hombre cualquiera.
Lo s�, es el comandante en jefe de Par�s.
Pero mi primo es comandante
de una regi�n m�s grande.
Ha merecido la pena venir.
No le veo la gracia.
Porque no conoce a mi primo.
�Piensa que me falta atractivo?
Mi atractivo est� aqu�.
�Cree que una mujer iba a preferir a su primo?
No hay competencia posible.
Cuando me gusta una mujer, no necesito ser correspondido.
�Me da permiso para conocerla?
Tiene mi permiso para volarse los sesos.
Coronel,
diga a la se�ora Laurier y a su acompa�ante
- Que nos honren con su presencia. - S�, general.
No lo entiendo, Von Kleig es general,
�por qu� es tan amable con el coronel?
Ese coronel, es miembro de las SS.
Adem�s, pertenece al equipo de Reinhardt Heidrich,
mano derecha de Himmler.
Y ya sabes qui�n es Himmler.
Perdona la pregunta.
Heinrich, te estaba esperando.
Hemos llegado lo antes posible.
Madame Laurier, mi primo, el coronel Von Hartog.
Es un placer. El general Von Kleig.
- Se�or... - Madame.
Por favor, si�ntese.
Gracias, pero debe saber
que seg�n los acuerdos de la rendici�n de Compi�gne,
no puedo permanecer en compa��a de un alem�n
sea cual sea su rango, durante m�s de diez minutos.
Muy divertido. Por favor, si�ntese.
Sra. Laurier, baila usted maravillosamente.
Mi pareja.
- �Un cigarrillo? - No, gracias.
- Tal vez su amigo quiera uno. - No, gracias.
Heinrich, has envejecido diez a�os.
Muy amable, Julio.
Estar�s preocupado de que EU entre en guerra.
- Nos las arreglamos, gracias. - Gracias, general,
pero s�lo acepta mis invitaciones.
�C�mo dice?
Madame Laurier
se lo agradece, pero cena conmigo ma�ana.
Y yo le agradecer� que la deje hablar libremente.
- No puede, es francesa. - Entonces, c�llese.
No puedo, soy neutral.
Joven,
hablar� y cenar� con quien me plazca
y tomar� lo que me plazca, �est� claro?
No, general. Ya se han comido la mitad del mundo.
Se han comido Holanda, B�lgica, Noruega...
Se han comido Francia y pa�ses que ni yo mismo conoc�a.
Es posible que acaben devor�ndose entre s�,
pero no intente com�rsela a ella.
Es m�a.
Coronel Kleinsdorf,
p�dale la documentaci�n.
Como ordene. Por supuesto, general.
- Pero el reglamento... - �P�dale la documentaci�n!
Julio, vete. Hablar� con �l.
- �No! - �Por favor!
No me parece divertido, Von Kleig.
Mi primo y la se�ora Laurier se mover�n libremente
cu�ndo y con qui�n gusten.
Est� ofendiendo la dignidad de nuestra patria
en su propio inter�s.
Vete, Julio.
Qu� maravilloso y tranquilo parece el mundo desde aqu�.
Ahora comprendo por qu� los reyes viv�an en Versalles.
No les sirvi� de mucho.
Nunca ha servido enga�arse uno mismo.
A�n as�, debe de ser maravilloso por una temporada
no o�r gritos de guerra, ni llamadas al frente.
Sin dolor, sin muerte.
Excepto las hojas.
Siempre vuelven.
Imagina el desastre que ser�a
que no volvieran.
Todo lo dem�s, perder�a importancia.
Dejar�amos de luchar.
Mirando al cielo asombrados.
- Marguerite. - �S�?
Quiero decirte algo.
Anoche comprend� que no pod�a seguir as�.
Que ten�a que buscar una soluci�n.
�Soluci�n? �A qu�?
A nuestra situaci�n si nos quedamos aqu�.
Lo que pas� anoche puede repetirse en cualquier momento.
He hablado con t�o Karl. Puede arreglarlo todo.
Le llevar� alg�n tiempo, a �l y a nosotros,
pero podr�as salir de aqu�.
Como esposa de un argentino.
No podemos.
Es imposible seguir as�.
Dependemos de t�o Karl o de Heinrich para todo.
- No podemos. - Es preciso.
No pienso seguir humill�ndome.
�Crees que a m� me resulta f�cil, que no me importa?
Los alemanes est�n aqu�, s�.
Han tomado mi pa�s y yo he perdido mi dignidad,
pero vivir� con ello como pueda.
Es necesario.
No, no hace falta, no es necesario.
Esperaremos a Etienne
y se lo dir�.
Me temo que ser� una larga espera.
Me lo han notificado esta ma�ana.
Esperaba no tener que dec�rtelo.
Hubiera preferido no dec�rtelo.
Lo han hecho prisionero.
S�, pueden pasar.
Un momento, s�lo un momento.
Karl, por favor.
Bien, �de qu� se trata? �Qu� puedo hacer por vosotros?
Pues, no s� c�mo... Me temo que es un poco...
Se trata de Chichi.
Por lo visto, hubo un alboroto cerca de la universidad.
Ella estaba en el barrio por casualidad.
El caso es que tu polic�a la ha detenido, Karl.
- �A Chichi? - S�.
Seguro que es una peque�ez, no hay por qu� preocuparse.
No, claro que no.
Naturalmente, si la soltaran lo antes posible...
Por supuesto.
Y t�, Julio,
vienes por el mismo asunto.
S�.
S�, claro.
As� que los parientes molestos e importantes,
vienen bien de vez en cuando, Julio.
�Verdad?
�Verdad?
Te lo agradezco, t�o Karl.
S�, vienen bien de vez en cuando.
- �Heil Hitler! - �Heil Hitler!
Vaya,
no esperaba encontrar una reuni�n familiar aqu�.
- T�o Marcelo. Julio. - Hola.
- Tienes buen aspecto. - Gracias.
Asombroso, despu�s de su estancia en el frente.
�Sab�is que fue premiado por su valor?
- Supongo que estar�is muy ocupados. - En absoluto.
T�o Marcelo, un abrazo de mi madre.
Si me disculp�is... Gracias de nuevo, t�o Karl.
- �Qu� ocurre? - Nada.
- �Nada? - Un problema con Chichi.
Hubo una manifestaci�n en la universidad y la polic�a...
Ya sabes, me ocupar� de que la suelten.
�Sin una investigaci�n?
Bueno, es un asunto de familia.
�Puedo verlo?
En fin,
quiz� deber�a pedir una investigaci�n.
Sabr�s que...
hab�a miembros de la resistencia implicados.
No, no lo sab�a.
La resistencia ya no son unos cuantos aficionados.
Ya s� que no os vais a mezclar en nada de eso, pero...
Le aseguro, coronel, que en el fondo, mi hermana
es tan fr�vola como yo.
Averigua d�nde est�.
- Os proporcionar� un coche. - Gracias, Heinrich.
Agrad�ceselo a los oficiales del ej�rcito alem�n.
Julio, �sigues saliendo con la se�ora Laurier?
�Por qu�?
Von Kleig me pregunt� por ella ayer.
Recuerdas al general. �l a ti s�.
Estar�is muy ocupados,
Esperaremos al coche.
T�o Marcelo.
Hemos aceptado tu explicaci�n. Una travesura inocente.
Pero aseg�rate de que sea la �ltima.
S�, claro.
Julio.
Ve t� solo.
Habla con ella y procura que entre en raz�n.
A m� ya no me hace caso.
- �Crees que yo...? - Int�ntalo.
Por favor, int�ntalo.
Si esto vuelve a suceder...
Si vuelve a suceder, no te molestar� para que me suelten.
No podr�. La resistencia est� detr�s de todo esto.
- Naturalmente. - �Est�s con ellos?
�Y si lo estuviera?
No lo estoy, pero, �y si lo estuviera?
Esta gente no se anda con bromas, Chichi.
No es como tirar tomates a un ministro.
�Por qu� iba a dejarlo?
No me hables como a una ni�a.
Tu hermana peque�a ya no existe.
Y no puedes cambiarlo.
Y no espero que lo comprendas.
Quiz� lo entienda mejor de lo qu� crees. Por eso me preocupo.
Lo que me pase a m�, no me importa.
A ti no, pero a otros s� les importa, Chichi.
Lo siento, pero no puedo evitarlo.
�Y eso es todo? �Eso es todo?
�Decir que no puedes evitarlo cuando tu padre y yo
nos hemos arrastrado por el cuartel general alem�n
suplicando tu libertad?
No ha podido ser peor
que arrastrarse por un cabaret con la se�ora Laurier.
Lleno de nazis.
�Hab�is hablado sobre ella o est� a disposici�n de los alemanes?
�No digas eso! �Basta, Chichi!
Documentaci�n.
Gracias, se�or.
Documentaci�n, por favor.
Y yo que pensaba que eras la persona m�s maravillosa
del mundo.
No ha querido escucharte.
�Qu� pasa, Julio?
�Por qu� nadie nos escucha?
�Te sorprender�a si te digo
que me siento orgulloso?
Tambi�n tengo miedo, claro, pero me enorgullece.
Debe de ser porque es el �nico orgullo que me queda.
La raz�n por la que abandon� Francia a los 19 a�os
y decid� irme a Argentina
fue por no hacer el servicio militar en mi pa�s.
S�, Julio, hu�.
A�os m�s tarde, en 1914,
cuando Karl volvi� para luchar por Alemania,
yo me qued� en Argentina.
Esas cosas no se olvidan, �sabes?
Con el tiempo te llegan a obsesionar.
�Por qu� me lo cuentas?
Para que me veas c�mo soy
y para pedirte que no cometas el mismo error.
- �Chichi es la causa de esto? - No.
Acabo de ver a Etienne Laurier.
Le han liberado esta tarde.
- �Ha venido a verte? - S�.
Soy uno de sus mejores amigos
y mi hijo le ha robado a su mujer.
�Dijo algo...?
�Piensa divorciarse?
Ese hombre lo ha perdido todo, Julio.
Ha sufrido tanto que no le reconocer�as.
Le han confiscado el peri�dico.
No s� qu� pensar� hacer,
pero no creo que perder a su mujer
entre en sus planes.
No has cambiado.
Es asombroso que las mujeres no cambien.
�Cu�nto llevas aqu�?
- �Cu�ndo te han liberado? - Esta tarde, en Saint-Denis.
Etienne, yo...
�S�?
Por favor, d�jame que te explique lo que...
�S�?
Etienne,
le quiero.
Quiero casarme con �l.
Etienne...
Mentiras.
Traiciones.
Con cu�ntos enemigos debe luchar un hombre.
Se acab�.
Para m�, se acab�.
No fue una traici�n, le quiero.
Francia.
Francia.
Qu� sutiles distinciones haces respecto al honor.
No se divorciar�.
Nunca.
Ya ves
cu�nto debo quererte.
�Le despistamos?
No, dejemos que nos siga.
Muy bien, eso es todo.
D�game,
�por qu� quiere entrar en la resistencia?
No lo s�.
Desde luego, no es una respuesta muy expresiva.
No pretendo, claro est�, subestimar
su valor potencial.
Un hombre con sus relaciones,
con su reputaci�n de...
�C�mo dir�a?
Hombre de car�cter superficial. S�.
- Nos ser�a de gran ayuda. - Muy bien, pero...
Si es sincero, claro.
- Pero eso lo descubriremos pronto. - �C�mo?
Dentro de dos d�as, un hombre, Levaux, se pondr� en contacto.
- El resto depende de usted. - Entiendo.
Ten�a raz�n, el ayudante de Himmler iba en el coche.
Est� muerto. Podemos confiar en usted.
Si alguna vez nos falla,
le entregaremos a la Gestapo
como autor del atentado.
Una palabra:
anonimato.
Su identidad en la resistencia s�lo la conocer� yo
y unos pocos m�s.
Gracias.
Si se lo dice a alguien,
d� por seguro que hablar�n.
Y me refiero, por supuesto, a su padre
y a la Sra. Laurier.
Le advierto que podr�a ser necesario
suprimir a un inocente
que supiera demasiado.
As� que, buena suerte, se�or...
�Le gusta Manuel? �S�?
Entonces, de acuerdo.
Siga manteniendo su papel de hombre sin car�cter.
Si alguien llega a sentirse orgulloso de usted,
estar� perdido.
Hasta luego.
Ese hombre, Desnoyers,
parece sentir un repentino
inter�s por nosotros. Curioso, �verdad?
Tuviste una llamada esta tarde. Tu t�o Karl.
Dijo que la recepci�n en honor a Strasser ser� el viernes.
S�, pap� quiere que vaya a esa recepci�n.
Bueno, no pod�a negarme.
- Julio... - �S�?
Si yo creyera...
Si lo que hemos compartido llegara a destruirse,
no estoy segura de que no me quitara la vida.
Marguerite,
creas lo que creas,
pase lo que pase,
jam�s podr�a hacerte algo as�.
Jam�s.
Cuidado, Manuel, est�n muy atentos. Algo va a pasar.
Sr. Desnoyers, �su nombre en la resistencia es Manuel?
- No s� de qu� me habla. - No me expondr� ante Von Kleig.
hasta que termine la caza. Tengo un coche esperando.
Est� loco, se�or. Y acabar� en el frente ruso.
Tengo una cita y voy a perder el metro.
El loco es usted.
Su cita puede esperar.
Disculpe, se�ora.
Te estaba escribiendo.
Tengo que irme.
Es Etienne.
Me ha llamado un amigo suyo, Armand Dibier.
Dice que est� aqu�, en la prisi�n de la Gestapo.
Le acusan de pertenecer a la resistencia.
La Gestapo se lo ha hecho pasar muy mal.
Afortunadamente, Armand es colaboracionista
- Y consigui� que lo liberaran. - �Vas a ir ahora?
Armand dice que necesita
a alguien que lo cuide.
- Te acompa�ar�. - �No!
Me est� esperando un coche. Armand lo ha enviado para m�.
- �Cu�nto tiempo estar�s? - No lo s�.
Tengo que verle.
Lo s�.
Por favor, �conoce a Antoine?
- No puede estar aqu�. - �D�nde voy entonces?
Pregunte en ese mostrador y no moleste m�s.
- Y usted mantenga el orden. - S�, se�or.
Perdone, estoy buscando a Etienne Laurier.
- �D�nde puedo informarme? - Ah�, ah�.
�Te espera el coche?
S�.
- Entonces, �no regresar�s? - Necesita a alguien.
Necesita a alguien que le cuide.
Se enfrent� a ellos, Julio.
Y seguir� luchando.
Necesita a alguien que le ayude a hacerlo.
Alguien que...
Alguien que le ayude.
No puedo seguir d�ndole la espalda.
Lo supe en cuanto lo vi en la c�rcel.
Por favor...
Compr�ndelo.
Esta guerra nunca fue tuya, Julio.
Nadie esperaba que hicieras nada.
Pero el momento...
Ha llegado el momento de que yo haga algo.
�Volveremos a vernos?
No creo que debamos.
Tengo que hacer las maletas.
Amor m�o.
Es importante que hable con Emile lo antes posible.
No creo que...
- Debe esperar a que le avisemos. - Necesito hablar con alguien.
Lo intentar�, Manuel, pero necesito tiempo.
Tenga paciencia.
Tengo que hablar con alguien importante.
Pase.
Si�ntese, por favor.
Siento haberle hecho esperar tanto tiempo,
est�bamos reorganiz�ndonos.
Est� sorprendido.
Pero no m�s que yo cuando Emile le identific�.
Si lo hubiera sabido, habr�a pedido...
ver a otra persona.
Por desgracia, eso no es posible. Soy su enlace en Par�s.
Har� lo que pueda por ayudarle.
- �C�mo voy a pedir un favor a...? - Por favor.
No creo que Marguerite deba influir en esto.
Iba a decir a un hombre que ha resistido a la Gestapo.
Es cierto, he sobrevivido,
pero no podr�a repetirlo.
Aunque eso no es problema suyo. �Qu� quiere?
Quiero abandonar Par�s lo antes posible.
Ir� donde quieran mandarme y donde pueda serles �til.
Al parecer, los dos somos incapaces
de mantenerla al margen.
Lo siento, me pide lo �nico que no puedo concederle.
Tenemos miles de hombres que saben luchar contra ellos.
Pero s�lo uno puede entrar en La Martinica.
No podemos prescindir de usted. Y no prescindiremos.
Le comprendo muy bien.
Cr�ame, he pasado por ello.
Hac�a semanas que no la ve�amos.
Hasta que nos llamaron de una oficina.
No s� de cu�l.
Contest� Luisa
y se vino abajo No se acuerda de nada.
Dijeron que llamaban de una oficina,
que hab�a sido detenida por la Gestapo
y que estaba en Compi�gne.
Fue desde este despacho.
�Lo sab�as?
Pero desde Compi�gne...
los env�an a campos de...
�Compi�gne!
En invierno es... Ella no ha hecho nada.
�Es una ni�a!
- Es inocente... - Ha confesado.
�Qu� ha confesado?
Pertenec�a a la resistencia desde hac�a dos a�os.
�La han torturado!
Has torturado a Chichi.
- Yo no. - �Tortur�is ni�os!
Luchan contra nosotros.
S�cala de Compi�gne.
Ya lo hice el verano pasado.
Cuando llevaba un a�o en la resistencia.
Se la arranqu� a la Gestapo,
respondiendo con mi firma.
No lo olvidan.
Karl, llama a Heinrich a Berl�n.
�A Heinrich?
- Una idea brillante. - Karl, morir�.
�Morir� en un campo de concentraci�n!
- Gustav ha muerto. - S�, lo s�.
Lo s�, pero ella...
�Es una ni�a! �Es mi peque�a!
Franz, mi hijo peque�o, ha muerto,
�lo sab�as?
- No, no lo sab�a. - Mi Franz.
Mi hijo convertido en cenizas.
No lo sab�a.
No lo sab�a.
Han matado a mis hijos. He perdido a dos.
T� pierdes uno y vienes llorando.
Karl, yo no he perdido a ninguno.
�Est� muerta!
S�lo nos quedan dos hijos.
Heinrich y Julio.
�Padre?
�Qu� pasa?
Chichi...
Pertenec�a a la resistencia.
Ha muerto.
Muri� en Compi�gne.
- �C�mo lo sabes? - Karl.
Vamos, te llevar� a casa.
No, no puedo ir a ninguna parte,
todav�a no. Quiero quedarme aqu�.
�Cu�nto tiempo estuvo all�?
Lo suficiente para hacerla confesar.
Te hice una petici�n. Te ped� que hicieras algo por m�.
Y por ti mismo,
aunque sab�a que no ser�a f�cil.
Siempre has sentido un gran amor por la vida,
lo mismo que tu abuelo, supongo.
En cuanto a m�,
he amado la vida de otra forma,
con menos pasi�n, tal vez.
A veces he amado un cuadro,
una antig�edad... Bueno,
esa fue mi forma de amar, pero...
�No lo entiendes, Julio?
No amas la vida si no est�s dispuesto a morir por ella.
Y yo hu�.
Y ahora es demasiado tarde.
Una vez te ped� que actuaras, ahora te lo suplico.
Ve donde sea, pero lucha contra ellos.
�Act�a, por favor!
Nunca me he metido en tu vida, pero ahora debo hacerlo.
�Te lo suplico, Julio!
En nombre de Dios. �Por favor!
Haz lo que nunca hice yo.
Padre, sabes demasiado bien c�mo soy.
Por favor.
No se sienta intimidado, no somos el piquete de ejecuci�n.
O eso espero. Si�ntese, por favor.
Me dijo hace poco que quer�a abandonar Par�s.
Ahora podemos darle esa oportunidad,
por un d�a o dos, al menos.
Un per�odo m�s largo podr�a significar no volver nunca.
He tenido que dar su verdadero nombre y profesi�n.
Pronto entender� por qu�. Bien...
D�ganos qu� relaciones
le unen a su primo,
el coronel Heinrich Von Hartog.
�Heinrich?
Se han enfriado bastante desde Argentina.
�Cree que le permitir� que le visite,
solo unas horas?
No creo, est� en Berl�n.
Estar� en Normand�a cuando solicite verle.
Cu�ntaselo, debe saberlo.
Londres ha perdido el contacto con la divisi�n Panzer
que enviaron a Normand�a hace dos semanas.
Nuestros esp�as no han podido localizar su destino.
Pero sabemos que su primo sale hoy para unirse a esa divisi�n.
Y usted podr�a visitarle.
- Y averiguar su situaci�n. - Exacto.
Habr� un desembarco aliado en primavera.
Entiendo.
�Y si la localizo?
Estaremos en contacto por radio.
Luego se producir� un bombardeo a baja altura
hasta la destrucci�n total del cuartel general.
�Inmediata?
Abandonar� la zona lo antes posible.
Esperemos que pueda hacerlo. �Y bien, se�or?
Siempre supe que Heinrich acabar�a meti�ndome en un l�o.
Haga la solicitud lo antes posible.
Lo arreglaremos todo.
Fran�ois ser� su contacto.
Robar� su coche
e instalar� un aparato transmisor.
Est� dispuesto a salir en cualquier momento.
Eso es todo por ahora.
�Y Etienne?
Pasamos el �ltimo mes en Lille.
Fue terrible. Siempre.
La Gestapo estaba por todas partes.
Le encontraron.
Y le mataron. S�, ha muerto.
Pero yo le cuid�.
Incluso le am�.
�Quieres que me quede?
�Amor m�o! �Amor m�o!
No quiero suplicarte.
Las cosas suceden. El mundo y la guerra...
contin�an.
Y las pasiones acaban por desaparecer.
Y nunca volvemos a ser los mismos.
�Verdad, Julio?
Supongo que no.
- �No podr�amos retrasarlo? - Todo est� arreglado.
- No podemos cambiar los planes. - Unos minutos.
�Cu�nto llevas con ellos?
Ese hombre, el que est� en la calle,
fue a ver a Etienne.
Dijo que era un antiguo amigo, pero yo sab�a que no.
Es miembro de la resistencia.
�Trabajabas con ellos
antes de que me fuera?
S�.
Me env�an a una misi�n.
- Tengo que marcharme ya. - �D�nde?
- �D�melo! - No.
�D�melo!
Est� bien,
a buscar el cuartel general de una divisi�n alemana en Normand�a.
Estar� de vuelta ma�ana por la tarde, amor m�o.
Heinrich est� al mando.
No hay forma de que descubra que soy de la resistencia.
S�lo le ver� unos minutos.
No har� nada m�s. Por favor, Marguerite.
Ya lo ver�s, volver� ma�ana. Volver�.
Volver�.
Volver�.
Pare en el 16 de la calle Casel.
- Vamos con retraso. - Calle Casel 16.
S�, se�or.
Tu madre duerme.
- Puedo despertarla si... - No, mejor que no.
�Cu�ndo volver�s?
- �D�nde podr� localizarte? - No podr�s.
No lo entiendo.
Marguerite te lo explicar� todo.
Quiero que vayas a verla. �Lo har�s?
Claro, pero, �no puedes cont�rmelo t�?
No, no es nada, pero...
No huyo.
�Lo entiendes?
�Julio!
Le explicar� lo de la radio.
Debajo del coche hay un peque�o transmisor
que emite constantemente una se�al
a una longitud de onda especial,
incluso cuando el motor est� apagado.
- �Ahora? - S�.
De aqu� al Canal, todo est� plagado de radios ocultas.
Nuestros hombres captan las se�ales con sus radios.
- �Saben d�nde estamos? - Por supuesto.
Y tambi�n en Londres. Ingenioso, �no?
�C�mo sabr�n que hemos llegado?
El encendedor.
Si lo presiona usted o yo,
la se�al cambiar�. Ser� constante.
Una se�al cont�nua.
Tiene un margen de error de 100 metros.
Nosotros tenemos que estar seguros de nuestra posici�n.
- Perfecto,? Eh? - Fran�ois...
�Qu� pasar�a si apretara en este momento?
Que alguien desperdiciar�a muchas bombas.
Y yo, una noche de trabajo.
284 grados.
Par�s, 284.
Londres, 173.
Sr. Desnoyers, lo siento, deber� hablar con el coronel Von Hartog
para obtener permiso. Acomp��eme, por favor.
Tuve una interesante charla con
Etienne Laurier antes de que muriera y me condujo a algo
que resume esta pregunta.
Tal vez, puesto que es su sobrino, general,
lo sepa.
�Sabe cu�ndo se uni� a la resistencia?
�O por qu� viaja con un hombre
con documentos falsos
y miembro de la resistencia?
Quer�a ver a Heinrich.
Ese ser� un encuentro fascinante.
Recuerdo que los dos eran muy inteligentes.
Se�or, la palabra encuentro...
La retiro.
Buenos d�as, general.
El coronel Von Hartog ha enviado una patrulla.
Le escoltar�n tanto a la ida como a la vuelta.
Disculpe el retraso, se�or.
Use las cerillas, se�or.
Londres, 173.
Al habla el general Von Hartog.
Espero mi conferencia con el coronel Von Hartog. Es urgente.
�No pod�as llamar desde tu despacho?
Ni desde mi despacho, ni desde mi casa.
�Por qu�?
Porque estoy en peligro.
Porque Heinrich est� en peligro.
Porque Julio est� en peligro.
Nos quedan dos hijos
y los dos est�n en peligro.
Ahora con el encendedor.
Qu� extra�o, Heinrich.
Nunca te hab�a asociado con el asesinato.
No asesinamos a miembros de la resistencia,
los ejecutamos.
Al menos, a los que no pensamos interrogar.
Ll�venlo arriba.
Quiero ver al oficial de interrogatorios.
Estar� en mi despacho.
Sala de operaciones. Hemos localizado el objetivo.
Sent�monos aqu� y no perdamos m�s tiempo.
Puedes sentarte si lo deseas.
Espero que no sea preciso un interrogatorio oficial.
Pero eso depende de ti.
Descubriremos por qu� has venido.
Etienne Laurier muri� en Lille mientras era interrogado.
Antes de ayer, �lo sab�as?
Pero antes, nos dio varios nombres, incluido el tuyo.
Fue una fea venganza.
Ya hab�a resistido una vez.
No pudo resistirlo una segunda.
Si as� lo crees, piensa que ser� m�s sencillo colaborar.
Haz lo que tengas que hacer, pero ah�rrate las amenazas.
- �Amenazas! - No juegues a los soldados conmigo.
Estoy esperando al oficial de interrogatorios.
Te ten�a m�s en aprecio del que mereces.
Incluso te admir�.
Tu modo de vida, tu independencia.
�Por qu� fuiste tan infantil y te uniste a la resistencia?
�Por esa mujer?
- Ella nunca lo supo. - �Entonces por qu�!
�Por qu�?
No creo que haya una respuesta tan sencilla.
Dices que envidias mi independencia,
pero nadie puede ser independiente en tu mundo.
Llega un momento en que hay que tomar partido.
�Brindo por mi enemigo entonces?
�O por un pobre imb�cil?
Dentro de unos minutos no tendr� importancia.
�Por qu� no brindar por nosotros?
�Recuerdas el brindis que hizo el abuelo cuando muri�?
�Por la familia!
�Puedes brindar por eso?
�S�? Soy Von Hartog.
Ahora no. �Qui�n?
�Mi padre? Pase la llamada.
�Diga?
No, son aviones que pasan sobre nosotros.
�Qu�? �Qu� dices? Estoy con Julio.
�Estoy con Julio! �De qu� quer�as advertirme?
�Von Kleig? S�, siempre es un problema, lo s�.
Te comprendo, padre, pero...
�Dios m�o! �Esto es cosa tuya?
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