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Hay ocasiones en las que no es agradable ver tu foto en el peri�dico.
�sta es una de ellas.
El art�culo era sin concesiones e iba directo al grano.
Dec�a que Cordell Hull, secretario de Estado de los EEUU,
hab�a publicado una lista de algunos ciudadanos suecos...
que hab�an dado ayuda econ�mica y apoyo al Eje.
En otras palabras, era considerado un colaboracionista nazi.
Hab�a comerciado con Alemania.
No era un secreto.
Llevo desde hace a�os importando crudo de todas las partes del mundo.
A eso me dedicaba.
Y a�n ahora, habiendo guerra, no hay nada de ilegal en ello.
Suecia era neutral y hac�a negocios con ambos bandos.
Cuando llegu� a mi oficina aquella ma�ana, recib� una llamada...
de un amigo de mi hermano que estaba en Estocolmo por negocios.
Se hospedaba en el Grand Hotel. Fui por all�.
Sab�a que la lista negra se publicar�a en los peri�dicos americanos,
y seguro que avergonzar�a a mis padres y a mi hermano,
que viv�an en Nueva York.
Quer�a explicarle unas cuantas cosas a este hombre...
para que pudiese comprender mi punto de vista de la historia.
La recepci�n del Grand era un sitio concurrido.
Al igual que Lisboa o Estambul y otras ciudades neutrales,
Estocolmo estaba llena de lo que eufem�sticamente llam�bamos "visitantes".
Ven�an de todas partes,
parloteando en una docena de lenguas diferentes.
Algunos con la intenci�n de comprar cojinetes, otros pistolas Belford,
y el resto eran esp�as que hac�an lo imposible...
para que los env�os nunca llegasen a su destino.
Pase, pase.
Siento no haber acabado, me acost� tarde.
- D�me sus cosas. - Las pondr� aqu�, gracias.
- �Quiere tomar algo? - No, gracias.
Por favor si�ntese.
- Es brit�nico. - Desde hace mucho.
No lo parec�a hablando por tel�fono.
No era el que llam�.
�Un pitillo?
Gracias.
- �Y que tal est� mi hermano? - En realidad no lo s�.
Ver�, nunca conoc� a su hermano.
Oh, debo decir que este tocino est� delicioso.
Debe perdonarme por usar el t�rmino "amigo de la familia".
No quer�a que le comentase a nadie m�s que ven�a a quedar...
por negocios con un extra�o al que nunca hab�a visto.
�Qui�n es usted?
Soy uno de los pocos as� llamados esp�as...
que en estos momentos no est� en recepci�n.
Pero, en lo que concierne al hotel, oficina de inmigraci�n y taxistas,
estoy aqu� para comprar acero.
Por favor, recu�rdelo en caso de que alguien le pregunte.
Bien, ahora que estoy aqu� �Qu� quiere?
Bien, est� en un peque�o l�o por lo de la lista negra, �verdad?
Soy ciudadano sueco. Suecia es neutral.
Comercia con ambos bandos.
Cada gota de petr�leo que importo es facturada al gobierno sueco.
Cada tonelada tiene su contrato.
Y eso es lo que se niegan a comprender.
No sabe demasiado de mis or�genes...
Creo que s�. Ha nacido en Nueva York...
Sab�a cosas de m�, que incluso yo hab�a olvidado.
Y las solt� todas como si fuese un cable de tel�grafo.
Graduado en Cornell.
Representante de petr�leo, en Yokohama y Shangai.
Destinado a Estocolmo, 1927.
Empec� mi propio negocio, 1929.
Importador principal de petr�leo alem�n para Escandinavia.
Cuando le intent� explicar el por qu� de comerciar con alemanes,
me cort� de ra�z.
No estoy aqu� para debatir su caso. Estoy para hacerle una pregunta:
�Le gustar�a salir de la lista negra?
Claro, naturalmente.
Podr� hacerlo. Siempre y cuando colabore.
Ahora no, claro est�. Cuando la guerra termine,
se har� un informe y quedar� libre de culpa.
�Es de la inteligencia americana?
No, no... en realidad no.
Soy una especie de billete de ida y vuelta, �me entiende?
Ya que tengo experiencia en reclutamientos,
pensaron que lo mejor era que le echase un vistazo.
Adem�s, los americanos no parecen confiar mucho en usted.
Y por la raz�n m�s extra�a.
Simplemente por renunciar a a la nacionalidad en 1.930.
Cuando decid� pasar el resto de mi vida aqu�,
pens� que lo m�s decente era convertirme en sueco.
Desde luego. �Est� interesado, Sr. Erickson?
Eso depende.
- �Qu� tengo que hacer? - Oh, en realidad no mucho.
Simplemente sea un hombre de negocios con los o�dos y ojos alerta.
Sabe m�s del petr�leo alem�n que cualquiera en Suecia.
Y viaja de aqu� para all� por negocios.
Ocasionalmente.
Creo que va a hacer un viaje ma�ana.
El Bar�n Von Oldenbourg, de la comisi�n alemana del petr�leo,
- es un viejo amigo suyo. - Cierto.
Seguro que de aqu� y all� podr�a pillar alguna informaci�n �til.
Ahora creo entender por qu� fui puesto en la lista negra.
Para ser forzado a cooperar.
Oh, venga, Erickson.
�De verdad cree que har�amos algo as�?
El petr�leo ser� sin duda uno de los factores decisivos en esta guerra.
Cuando no puedan hacer volar los aviones o andar los tanques, ser� el final.
Deber�a poder ayudar.
Siendo sueco, estar�a violando la neutralidad de mi pa�s.
Si la polic�a sueca se entera, me encerrar�n.
Y no podremos ayudarle.
Por razones diplom�ticas tendremos que decir que nunca hemos o�do de usted.
Y l�gicamente, si los alemanes le cogen, le meter�n un tiro.
As� que me pide que arriesgue m� vida para salir de una lista negra,
en la que, en primer lugar, ni tendr�a que estar.
No es una situaci�n envidiable, �verdad?
Collins, Siempre pens� que el petr�leo era un negocio sucio, sin escr�pulos.
- Pero gente como usted son-- - Me importa un comino lo que piense.
Afortunadamente en este trabajo, la que gente no tiene por qu� gustarse.
Me dedico a la informaci�n, y para conseguirla me veo con ladrones...
y mentirosos, proxenetas, traidores, putas, de todo.
Me da igual si es medio hermano de Goebbels o vende hero�na.
Simplemente traiga la informaci�n y nos llevaremos espl�ndidamente.
Dej�moslo as�.
D�gales que me dio el visto bueno y que sigo para salvar mi negocio.
Bien.
Lee veremos tras este viaje y luego decidiremos c�mo seguimos.
�Alguna pregunta?
No.
S�, una.
�C�mo se consigue tener la sangre tan fr�a?
Ver c�mo los alemanes bombardean Londres es de gran ayuda.
Bueno, �Qu� pens�is?
�C�mo sabes que no ir� a la delegaci�n alemana a contarlo?
No lo sabemos.
Ser�a una situaci�n ideal para convertirse en un doble agente.
Por eso quer�a la grabaci�n.
Si trata de trabajar a ambos lados de la calle,
acabar�a en manos de la polic�a sueca de seguridad.
Ahora puedo comer tranquilamente.
Al d�a siguiente vol� a Berl�n para ver al Bar�n.
He estado muchas veces desde que empez� la guerra,
pero este viaje era diferente.
Ahora que ten�a algo que ocultar, sent�a como que me miraba cada pasajero,
que cada arma me apuntaba,
y que cada hombre uniformado sospechaba de m�.
El bar�n estaba all� para recibirme.
Tras dejar la maleta en le hotel me llev� a cenar a Wannsee.
Hazte la idea de que tus exportaciones mermar�n a�n m�s.
�Bar�n Von Oldenbourg?
Frau M�llendorf. Que sorpresa m�s agradable.
Que bueno verle otra vez.
Perm�tame presentarle a un viejo y querido amigo, Eric Erickson.
- �Qu� tal est� usted? �Est� sola? - �Quiere sentarse con nosotros?
No, qued� con el General Bacher y su esposa.
- Pero parece que he llegado pronto. - Entonces espere aqu� por favor.
- �Puedo ofrecerle jerez o...? - No. No, gracias.
�Erickson? Usted debe ser sueco.
S�. De Estocolmo. Acabo de llegar.
�Y cu�nto tiempo estar� con nosotros?
Me temo que marcho ma�ana por la ma�ana.
Oh, que l�stima. Justo ahora que el tiempo es tan bueno.
Ojal� pudiese decir lo mismo de mis negocios.
Acabo de tener la desagradable tarea de informar al Sr. Erickson...
que nuestras exportaciones de petr�leo se ver�n reducidas.
Oh, pero estoy segura que es algo temporal.
En el momento en que los rusos sean barridos, y suceder� pronto,
el F�hrer ser� generoso con Suecia de nuevo.
�Podr�a venir a Estocolmo y dec�rselo a mis inversores?
Pero seguramente, sus paisanos estar�n m�s que deseosos...
de hacer un peque�o sacrificio y vencer a Rusia.
Despu�s de todo, ha sido vuestro enemigo desde hace tanto como...
Oh, aqu� est�n.
Siento haber interrumpido vuestra peque�a conversaci�n de negocios.
Para nada. Ha sido el momento m�s agradable desde que he llegado.
Bien, quiz�s cuando vuelva a Berl�n, tendremos otra charla.
Lo estoy deseando.
Buenas tardes.
Lo siento, Eric.
Ella y su marido son...
siempre anda dando vueltas.
En Alemania hoy en d�a, es prudente ser amable con alguien as�.
Nunca sabes con quien estar� cotilleando a continuaci�n.
Siento lo de tu petr�leo, Eric.
Bueno, s� que si se puede hacer algo, lo har�s.
La escasez el a�o que viene ser� m�s aguda...
de lo que nadie querr� admitir.
Estoy sondeando la posibilidad de construir refiner�as...
en Italia y Francia.
Pero el problema es que est�n m�s expuestas a los bombardeos...
y al sabotaje que las nuestras.
De pronto, se me ocurri� una soluci�n. El Bar�n estaba interesado.
Si quer�an una refiner�a a prueba de bombas,
�Por qu� no construirla en un pa�s neutral?
Suecia.
En cuanto volv� a Estocolmo, le cont� el plan a Collins,
quien enseguida vio el gran problema.
El gobierno sueco nunca lo aprobar�a.
Apenas ser�a considerado un acto neutral por los Aliados.
En eso estriba su debilidad.
Y Von Oldenbourg Se agarr� a eso.
Podr�a arreglarlo de manera que los aliados no se opusieran demasiado.
�Durante cu�nto tiempo podr�a dirigir esto antes de que se fuera al garete?
Oh, incluyendo las discusiones sobre finanzas...
yo dir�a...
5 o 6 viajes m�s.
Siempre y cuando los oficiales alemanes destinados aqu� en Estocolmo...
no torpedeen la idea desde el principio.
Al haber nacido en Am�rica no se f�an de m�...
...mucho m�s que vosotros.
No.
Quiz�s deber�a tomarse un tiempo...
en desarrollar un car�cter... o m�s bien la falta del mismo.
Lo que quiero decir es, ya que est� en la lista negra,
�no ser�a l�gico expresar su ira e indignaci�n...
empezando por decir cosas desagradables sobre los Aliados?
Y una vez dicho, los alemanes no estar�an demasiado sorprendidos...
si gradualmente se volviese pro-Nazi.
La gente que me conoce nunca lo creer�a.
No ser�a el primer hombre de negocios al que el dinero marque su ideario.
Mi mejor amigo es jud�o.
Max Gumpel.
Durante un tiempo har� da�o a un jud�o.
Pero podr�a ayudar a salvar la vida de miles.
Le odiar�n por bastante tiempo, no lo dude. Se convertir� en un renegado.
Y tendr� que convivir con ello. No podr� dec�rselo a nadie.
�Ni siquiera a mi esposa?
Esto supera el trato que hemos hecho.
Lo s�. Es lo malo de este tipo de trabajo.
A veces lo anecd�tico lleva a grandes complicaciones.
- �Cu�ndo tiene que saberlo? - Coger� el avi�n a Londres esta noche.
Los americanos lo cogen desde all�.
Dios, tendr� que darme prisa.
No se vuelva pro-Nazi a la primera, Erickson.
H�galo lenta y sutilmente.
A�n no he dicho que vaya a hacerlo.
Oh, pero creo que lo har�.
Tenemos una grabaci�n de lo m�s interesante aceptando la propuesta.
Adi�s.
No hab�a mucho donde elegir.
Era o seguir adelante o ir a prisi�n.
A la noche siguiente invit� a mi amigo m�s �ntimo, Max Gumpel,
a cenar con mi esposa y yo.
Si pod�a arregl�rmelas con ellos, aumentaban las posibilidades de convencer a otros.
Empec� despotricando sobre lo injusto de la lista negra...
y luego prob� con mi primer comentario anti-brit�nico.
Nos gusta sentir que Suecia es libre y neutral, pero no lo es.
Odio decirlo, pero estamos bajo ocupaci�n...
tal y como est�n Dinamarca y Noruega.
Pero no por militares alemanes,
sino por oficiales brit�nicos.
Eric, comprendo lo enfadado que te debes sentir,
pero no hables as�.
Max.
Esta gente est� determinada a subyugarnos econ�micamente.
Espera y ver�s. Inglaterra nos meter� en esto.
Ingrid estaba simplemente sorprendida, pero Max estaba herido.
Odiaba hacerle algo as�, pero aparentemente me crey�,
Y eso era lo m�s importante.
Luego empec� a soltar comentarios aqu� y all� con socios y amigos.
Nada importante al principio.
Que Alemania s�lo trataba de recuperar...
lo que le robaron en Versalles y Locarno.
Al pasar los meses, empec� a soltar cosas...
sobre el trato de Churchill a los franceses.
Me llev� su tiempo,
pero nunca desperdici� la oportunidad de soltar veneno siempre que pod�a.
Los amigos empezaron a evitarme, y estaba s�lo la mayor parte del tiempo.
No trat� de contactar con la gente de la embajada alemana.
Supuse que, tarde o temprano, oir�an sobre mi actitud e intentar�an atraerme.
Y as� hicieron...
... e incluso me ofrecieron ser miembro...
de la c�mara de comercio sueco-americana.
En una de sus reuniones semanales,
Hice un discurso parafraseando una editorial de un diario alem�n.
Y alg�n d�a, incluso aquellos que se oponen...
se dar�n cuenta qui�n es realmente el enemigo.
Y se unir�n al Tercer Reich,
como frente com�n a la explotaci�n internacional...
y la degeneraci�n racial.
Gracias.
Recuerde que Ulrich y yo estamos aqu�...
como representantes del Tercer Reich para ayudar a los emprendedores suecos.
As� que si tiene problemas, por favor ll�menos.
- Gracias. Buenas noches. - Buenas noches.
Buenas noches.
- Oh, excelente discurso, Eric. - S�, fue bueno.
Muy parecido a una editorial que le� en el Frankfurter Zeitung.
�Ha tenido la oportunidad de leer mi carta sobre la refiner�a?
S�. Y siento que tiene posibilidades si hay respuesta a algunas preguntas.
Y yo tengo la primera pregunta.
�Planea ayudar al Tercer Reich o a s� mismo?
Bueno, admito que el beneficio personal tiene que ver con esto.
El Nacional Socialismo es sacrificio, no beneficio.
Y los negocios significan beneficios, no sacrificarse.
Sorprende lo bien que se llevan los dos cuando no queda otra.
Odio a los oportunistas.
Ya sean suecos o alemanes.
Heil Hitler.
De parte de mi gobierno, mis disculpas.
Sus maneras de mat�n de sal�n son repulsivas.
Deber�a tener un trabajo donde primase el m�sculo, no el cerebro.
Ahora mismo trabajo en eso.
Sin consult�rmelo, solicit� destino a Copenhague.
Sin consult�rselo, lo exig�.
Podr� llevar un uniforme que le haga feliz.
Ha nacido desconfiado.
Aunque debo decir que en este caso, tiene raz�n.
El retener el 50% del stock para si mismo...
le hace parecer bastante avaro.
Los permisos van a ser muy costosos.
Reservo mis acciones para... amigos influyentes.
�Por qu� no tomamos una copa, jugamos al brigde y hablamos?
Bien.
Willy, Esta es la quinta mano que me toca pagar.
Y por 3.000 coronas, mejor ser� que escriba una carta elogiosa a Berl�n.
- Hola. - Hola.
Aqu� estamos. Ha pasado tiempo.
Los �ltimos 6 meses han--
Cre�a que nos hab�amos apa�ado para perderle de vista.
Londres pens� que ya que congeniamos tan bien desde el principio,
tendr�a que organizar este peque�o show. Debo decir que estoy encantado.
La comida hoy en d�a en Inglaterra es espantosa.
Bueno, me alegra verle, Red.
- �Red? - S�.
Tu nombre en clave a partir de ahora.
�l es Memphis y yo soy Dallas.
No me pregunte por qu�.
Podr�a pasar por cualquier cosa menos un tejano.
Parece de novela de intriga y misterio, pero es necesario.
S�rvase usted mismo.
He o�do que ha hecho un trabajo incre�ble.
Incluso los ni�os peque�os le odian.
S�.
He perdido a la mayor�a de mis amigos.
Me han echado de todos los clubes, excepto el del "Libro del mes".
Bien.
Su refiner�a.
�C�mo llaman a estas cosas en la publicidad empresarial?
Presentaci�n visual, eso es.
Los alemanes admiran lo detallado. Podr�a ayudar.
Parece tan bueno que incluso yo invertir�a.
Pero Londres opina que deber�amos estar a un lado de esto,
en caso de que le descubran.
Con el fin de asegurar el flujo de informaci�n,
ellos creen que en este viaje,
deber�a reclutar a algunos amigos en la industria alemana del petr�leo.
Estuve de acuerdo en tomar riesgos personales,
�pero me niego a poner a nadie m�s en peligro!
Muchos de sus amigos alemanes se unieron a Hitler...
porque era un buen negocio.
Pensaron que ser�a una guerra r�pida y que sacar�an provecho.
Podr�an, como usted, estar deseosos de pagar el precio de la colaboraci�n,
y comprar su propia protecci�n para cuando acabe la guerra.
- �Garantizar�an esa protecci�n? - Sin duda alguna.
�Que tal su amigo de Hamburgo Otto Holtz?
Dirige una refiner�a, �verdad?
S�, podr�a ser una posibilidad.
Londres seleccionar� a alguien en Berl�n.
Me voy pasado ma�ana.
Si para entonces no tiene noticias, nuestro agente contactar� all� con usted.
Y ahora me dir�n que me encontrar� con una viejecita...
que lleva barba en una oscuro pasadizo.
Si alguien se las apa�a para usar su pa�uelo...
y lo coloca de nuevo en su bolsillo de esta manera...
sabr� que ha hecho contacto.
3 picos a la vista.
Simplemente un hombre de negocios con los ojos y o�dos atentos.
Oh, Red.
�Est� en buena condici�n f�sica?
Simplemente queremos estar seguro que no nos abandonar� de pronto.
Hace unos d�as que tuve m� chequeo anual. �Algo m�s?
- No. - �Y esto?
Oh, veremos la manera de que lleguen a usted. Buena suerte, Red.
Y... tenga cuidado.
Su repentina preocupaci�n por mi bienestar...
me conmueve profundamente.
Que el chico de la cl�nica nos consiga su radiograf�a dental.
Las tendr� por la tarde.
�sta del lado de la derecha era la mejor.
Durante los meses anteriores, le hab�a escrito al Bar�n con regularidad,
manteni�ndolo interesado sobre la posibilidad de una refiner�a en Suecia.
Ahora, pertrechado con gr�ficos fraudulentos...
y un portafolio de falsos documentos, vol� de vuelta a Berl�n.
El Bar�n ten�a que hacer acto de presencia en una recepci�n...
en honor de una comisi�n japonesa de comercio, as� que tambi�n fui.
Era una oportunidad de ver a Albert Speer, Herman Goering...
y Joseph Goebbels, el ministro de propaganda.
Se mostr� empalagoso, demasiado servicial, y yo tambi�n.
Nunca se sabe qui�n puede servirte de ayuda en un momento dado.
- Un poco joven, �no, Gerhard? - Esa es mi tragedia, todas los son.
Bar�n Von Oldenbourg. Al General Schroeder le gustar�a verle.
Disc�lpame, Eric.
Frau M�llendorf.
- Sr. Erickson. - Disc�lpeme, por favor.
Que agradable volverla a ver.
Ha vuelto en un d�a muy feliz.
Las noticias sobre el frente oriental son de lo m�s alentadoras.
Un avance de 50 millas dentro del C�ucaso.
Ah, s�.
Ahora que la Wehrmacht ha cruzado el Don,
Estoy seguro que podremos esperar victorias m�s gloriosas.
�Bebemos a su salud?
Aqu�.
Muchas gracias.
Gracias.
Creo que le salpic� una gota.
Gracias.
No, no, estaba mucho mejor de la otra manera.
Perm�tame.
Hace a�os que no voy a Estocolmo.
�Ha cambiado mucho?
No, tan bella como siempre.
Parece como si estuvi�semos en el medio de Martini Street.
�Nos vamos a un sitio con menos tr�fico?
- Buenas tardes, general. - Frau M�llendorf. Buenas tardes.
Buenas tardes.
- Buenas tardes, general. - �Qui�n es?
Tiene que acordarse, nos la encontramos en casa de Albert Speer.
Es la esposa de Friedrich M�llendorf.
Ya que a partir de ahora nos veremos de tanto en tanto,
mejor ser�a acordar una raz�n.
La m�s obvia y aceptable...
es que nos vemos una al otro s�bitamente muy atractivos.
Desconozco si eso ser� muy cre�ble para mis amigos alemanes.
- Ver�, estoy casado. - Tambi�n yo.
Desafortunadamente, eso es lo que lo har� cre�ble.
Mire a su alrededor.
Hoy en d�a en Berl�n, hay un sentir casi de forma exagerada,
que se le mete a uno hasta los huesos.
Ahora, si pudiese capturar a alguien con ese tipo de urgencia,
tengo algo que decirle.
- �Qu� tal as�? - Oh, ahora hay como una luz de velas...
y champ�n en su mirada.
Y su sonrisa tiene la justa proporci�n de lascivia.
�Parezco convincente?
�Convincente? Parece convencida.
Bien, me han dicho que est� aqu� para reclutar a directivos del petr�leo.
�A qui�n tiene en mente?
Werner Albricht, pero Londres dijo que no.
Oh, tienen mucha raz�n.
Werner Albricht ha estado �ltimamente haciendo m�ritos.
Se colgar�a una medalla de convencerle.
No, no, no. Tu mejor posibilidad...
es con quien vino esta noche.
- �El Bar�n? - Sonr�a.
Bueno, es tan patriota como Wagner.
Con un nombre que a�n es m�s antiguo.
Su familia lo es todo para �l. Har�a cualquier cosa con tal de protegerla.
Es por eso que no le rechazar�.
No podr�a hacerlo. Es uno de mis m�s antiguos amigos.
Lo s�.
Hay muchas cosas que he tenido que hacer...
y que no puedo explic�rselas a m� conciencia.
- Frau M�llendorf. - Bar�n Von Oldenbourg.
Deb� haberla advertido,
este hombre tiene m�s conquistas en su haber que Genghis Khan.
Si no hubiese interrumpido, Habr�a conseguido otra.
Si no nos vamos de aqu�,
tendr� que explicarles el proceso Fischer-Tropsch...
a la delegaci�n japonesa.
�Viene con nosotros a cenar?
Lo siento, he venido con unos amigos.
- Oh, que l�stima. Adi�s. - Adi�s.
- Adi�s, Sr. Erickson. - Adi�s.
Espero verla pronto.
Bien, Gerhard. Suponiendo que pueda conseguir...
la aprobaci�n del gobierno sueco,
�Crees que a tu comisi�n sobre el petr�leo le interesar� explorar el asunto?
S�.
Pienso que estar�n muy interesados.
�Cu�nto crees que costar�a?
Ni un penique.
No tengo intenci�n de construir una refiner�a.
Todo lo que quiero es una leg�tima y sonora raz�n para viajar por Alemania.
Trabajo para los aliados, Gerhard.
Eric.
A veces la amistad me hace ser sordo.
No he o�do lo que acabas de decir.
Por favor vete.
Y no te pongas en contacto conmigo de nuevo.
No puedo.
Estoy aqu� para pedirte que trabajes conmigo.
No har�a eso.
Recuerda, tienes un hijo en un campo de prisioneros sovi�tico.
Todo lo que tienen que hacer es mandar un mensaje.
No soy nazi, Eric.
Lo sabes.
Pero en estos momentos, son Alemania,
y yo soy alem�n.
No me pidas que traicione a mi pa�s.
Eres su elecci�n, no la m�a.
Tengo que hacerlo porque me tienen atrapado.
Lo siento, Gerhard.
Es un asunto podrido y putrefacto.
Estaba atrapado.
No pod�a hacer nada excepto cooperar.
Convoc� una reuni�n de la comisi�n del petr�leo, explic� el proyecto...
y sugiri� que la comisi�n se se reuniese conmigo peri�dicamente...
para estar al d�a de de desarrollos futuros.
Cuando los miembros asintieron,
sab�a que estar�a haciendo visitas semanales a Berl�n,
y eso era todo lo que quer�a.
Esperaba oposici�n del hombre sentado a mi lado,
que era el coronel de la GESTAPO a cargo de los pa�ses escandinavos,
pero sigui� adelante sin hacer muchas preguntas.
M�s tarde en su oficina, sin embargo, llam� a Kortner a Estocolmo,
simplemente para saber de m� de primera mano.
Kortner le asegur� que era de fiar, leal...
y que los planes de la refiner�a ten�an grandes posibilidades.
El entusiasmo de Kortner, estaba basado, principalmente, en poder robar.
A veces, un poco de trabajo duro,
pod�a abrir m�s puertas que una llave maestra.
El Coronel Nordoff y yo tuvimos una agradable conversaci�n.
Cuando era hora de marchar, sent�a que pod�a pedir un importante favor.
Oh, una cosa m�s.
Me preguntaba si en mi viaje de vuelta pod�a hacerlo por Hamburgo.
Me gustar�a saludar a Otto Holtz, viejo amigo m�o.
Parece tener muchos amigos en el negocio del petr�leo.
El petr�leo es como una hermandad.
Ha estado un tiempo en ella. Conoce todos los miembros.
Creo que se podr� arreglar.
Por favor.
- Gracias. Ha sido muy amable. - Gracias.
Reconforta saber que tenemos amigos suecos tan leales.
- Adi�s. - Adi�s.
P�nganlo bajo vigilancia.
Expreso a Hamburgo, sale a las 8:10 v�a 11.
Tren a Munich, sale a las 8:20 v�a 6.
El trayecto fue lento e inc�modo. Nos hicieron parar una docena de veces.
Me dio la oportunidad de ver las condiciones del material ferroviario.
Para cuando llegamos a la estaci�n principal de Hamburgo,
hab�a sido capaz de memorizar nociones sobre transporte y organizaci�n de tropas.
A�n no me hab�a enterado demasiado sobre el petr�leo,
pero estaba recogiendo informaci�n que podr�a resultar ser �til.
�Otto!
No ten�as que haber venido a verme.
Esa es la gente a la que me gusta ver, a la que no tengo por qu�.
Incluso traje una guardia de honor.
Mi hijo, Hans.
- Hola, Hans. - �Heil Hitler!
Herr Gunderscharf. Por favor contacte con el jefe de estaci�n.
Hay un mensaje para usted.
Nunca hab�a estado en la nueva casa de Otto.
Despu�s de que su primera esposa muriese,
siempre nos hab�amos visto en su oficina o habitaci�n de hotel.
cuando conoc� a su segunda mujer, comprend� que...
Klara no era alguien de quien estar orgulloso.
Alardeaba de su f�sico, era hortera y bastante est�pida.
Me preguntaba porqu� siquiera se cas� con ella..
y lo averig��.
�Hace cuanto que est�n casados?
11 a�os, pero por el bien de Hans, decimos 12.
�Pap�! �Pap�!
Acabo de o�r en la radio que 6 personas en Hamburgo...
han sido arrestadas por traici�n.
- �Jud�os? - No, alemanes.
Un chico de clase conspira.
- �De qu� est�s hablando? - Es verdad, pap�.
Cada ma�ana, nuestro profesor dice, "Que Dios hunda a Inglaterra."
Y todos contestamos al mismo tiempo, "As� lo har�."
Pues bien, este chico Klaus no lo hace. Lo he visto.
Abre la boca y vocaliza,
pero no lo dice.
Puede que a su padre y madre les gusten los ingleses.
Eso es rid�culo, Hans.
Probablemente el chaval est� en babia.
No.
Creo que deber�a denunciarlo a �l y a sus padres.
�No har�s nada de eso! �Vete a tu habitaci�n!
Otto, no debes disuadir al muchacho.
Si realmente tiene esa idea, es su deber denunciarlo.
Klara, Klara.
�Qu� es lo que le est�s ense�ando? El chaval crecer� siendo un--
Si son culpables, se los llevar�n. Si no lo son,
no les har�n ning�n da�o.
De cualquier modo, es bueno para el expediente de Hans.
Mi Jugendf�hrer dijo que si denuncio cosas as�,
me pondr�n una estrella en el uniforme.
Ah, tu Jugendf�hrer es un...
Sigue, sigue.
Hablaremos del tema m�s tarde.
El Sr. Erickson y yo tenemos asuntos de negocios que discutir.
Eric.
- �Te importa si hablamos en el jard�n? - Por supuesto que no.
Despu�s de cenar es el �nico momento que tengo para dedicarme a mis verduras.
Me pondr� la ropa vieja.
Otto no era complicado de reclutar, pero dif�cil de satisfacer.
No quer�a dinero, insist�a en alg�n tipo de documento...
donde constara que �l cooperaba con los aliados.
Trat� de disuadirlo, pero �l...
No.
Cuando los Aliados lleguen a Hamburgo,
quiero algo que pueda llevar al cuartel general.
Lo siento, Otto, no puedo hacerlo. Es demasiado arriesgado.
Es la �nica forma en la que cooperar�.
Pap�.
Pi�nsalo esta noche.
Te ver� en mi oficina ma�ana.
- En la refiner�a. - No, en mi oficina de la ciudad.
Ven sobre las 10. Antes tengo una cita.
Mam� dice que deber�as entrar ahora.
Coger�s fr�o.
- �Qu� haces ah� sentado? - Solo me cambiaba de zapatos.
A la ma�ana siguiente, hab�a decidido darle a Otto la carta que quer�a.
Era una sentencia de muerte para ambos si alguien la encontraba.
Otto quer�a correr el riesgo, y yo tambi�n,
con una condici�n:
Quiero estar seguro que la pones en un sitio realmente seguro.
Eric,
desde hace tiempo, he estado retirando dinero del banco.
Poco a poco.
No lo suficiente como para que sospechen,
pero lo suficiente para ir tirando cuando acabe la guerra.
En alg�n sitio de estos archiveros hay 200 mil marcos.
Si los encuentras, te los puedes quedar.
�Y si bombardean el edificio?
Alguien va por los escombros y encuentra un trozo de papel...
Si le dan al edificio,
las posibilidades de incendio son de 100 a 1.
�Y si registran la oficina?
Forzar�n la caja fuerte,
levantar�n la alfombra,
romper�n el escritorio.
Pero dudo que se aventuren con todos esos archivos.
Pero podr�an.
Tambi�n podr�an encontrar el dinero.
Podr�a ser arrestado y... hablar.
Honestamente no s� como reaccionar�a a la tortura.
Esos son los riesgos que tengo que tomar, Eric.
�Y bien?
De acuerdo.
Espera un momento, est� fechada el 5 de marzo.
Estamos a 5 de septiembre.
Ver�s, tambi�n tengo que curarme en salud, Otto.
Si ma�ana te acobardas...
y decides llevar la carta a la GESTAPO,
se preguntar�n por qu� la guardaste durante 6 meses.
Otto me recompens� con un tour, y vi la refiner�a de arriba abajo.
Cuando volv� a Estocolmo, me puse delante de la grabadora...
durante lo que parecieron horas y horas, tratando de recordar cada peque�o detalle.
Durante el raid a�reo del 23 de agosto,
fue incendiada la planta destiladora, pero no de una manera exhaustiva.
Se repar� el da�o en 6 horas.
Bien. Que transcriban esto y se env�e a Londres inmediatamente.
- Buen trabajo, Red. - �Qu� tal una bebida ahora?
No, gracias.
Red, esperaba que se volviese...
un poco m�s entusiasta de la causa aliada.
Cuando me obligan a chantajear a Von Oldenbourg,
uno de mis �ntimos amigos,
no esperen que me ponga a silbar las "Barras y estrellas para siempre".
- �Y dinero? - Le mandar� la cuenta m�s tarde.
Mientras tanto, quiero que protejan a Holtz y al Bar�n inmediatamente.
Los documentos que demuestran su colaboraci�n...
ser�n presentados ma�ana en la embajada.
A prop�sito, le he dado uno a Holtz.
�Que hizo qu�?
Tuve que hacerlo, en caso contrario no nos ayudar�a. Est� en un lugar seguro.
�Y por qu� no lo present� en la GESTAPO?
Le hubiese ahorrado el trabajo de buscarlo.
Es muy f�cil para usted estar ah� sentado...
figur�ndose qu� valiente y listo pude haber sido.
El �nico riesgo que corre es comerse una langosta en mal estado.
Est� bien, me equivoqu�.
Pero si encuentran la carta, es mi cuello, no el suyo.
Curioso elemento.
La combinaci�n m�s incre�ble de inteligencia y estupidez.
�Willy!
Hola, Eric. Bienvenido.
Gracias. Te iba a llamar.
Quer�a contarte lo de m� conferencia en Berl�n.
Cuando quieras. Estar� esperando.
- �En tu oficina a las 3? - Espl�ndido.
�Eric! �En d�nde te hab�as metido?
Te llam� una docena de veces, pero no contestabas.
Pens� que ya te hab�as hecho a la idea...
de que no quiero saber nada de ti o de tus propuestas.
No hago negocios con jud�os, Gumpel, as� que deja de molestarme.
Ese, creo, fue el momento en el que me sent� m�s solo en mi vida.
Cuando otros te odian, es de mala suerte,
pero cuando te odias a ti mismo, es insoportable.
Y el lastimar a Max de la manera en que lo hice, me di asco.
Por supuesto, las noticias sobre que lo insult� p�blicamente...
no tardaron en propagarse.
Mi mujer me llam� a la oficina y me reprendi� por lo que hice.
Fui a casa y trat� de apaciguarla, sin �xito.
No pod�a decirle por qu� lo hab�a hecho.
S�lo pod�a reconocer mi culpabilidad, por intentar entenderlo.
De acuerdo, has hecho tu cama, pero no esperes que la comparta.
Querido Eric, no puedo creer que hayas cambiado hasta tal extremo.
Tu conducta de este mediod�a s�lo refuerza mi convicci�n...
de que tu conducta obedece a un especial y oculto prop�sito.
Ya que impl�citamente conf�o en ti,
considerar� nuestra amistad interrumpida s�lo temporalmente.
Si alguna vez te puedo ser de ayuda, h�zmelo saber.
Con los mejores deseos. Que dios te bendiga. Max.
Ellos parec�an gratamente interesados.
Desde luego, dependiendo de que pudiese hacerles llegar la promesa...
de la aprobaci�n por parte del gobierno sueco.
Quiz�s si escribieses una carta a Nordoff--
S�lo tengo una pregunta.
�Qu� hac�as en el n� 20 de Sortorget la noche pasada?
Me alegro de que no me pregunte eso mi mujer.
Si, la infidelidad es dif�cil de explicar...
pero no tan complicado como el espionaje.
Tuve que enviarle algunas flores a esa mujer.
Me recomend� el restaurante. Un sitio encantador.
Me sorprende que en la inteligencia americana manden dos tan incompetentes.
Pero eso no me preocupa.
Mi problema es, �qu� hacemos contigo?
Pod�a entregarte a la Polic�a de seguridad sueca,
pero no veo qu� saldr�a ganando con eso. �Y t�?
Creo que lo mejor ser�a que...
continuases trabajando para los americanos,
con una peque�a diferencia.
La informaci�n que traigas de Alemania ser� suministrada por nosotros.
�Le has contado a Berl�n algo de m�?
Oh, no. No se lo he dicho a nadie.
Quer�a hablar contigo primero, para ver si ser�as razonable.
No es frecuente tener a un agente aliado trabajando para nosotros.
Aqu� 5 cheques cancelados que te he dado.
Un agente aliado te ha pagado cerca de 20 mil coronas...
durante los �ltimos meses.
Dudo que la GESTAPO considere esto... p�rdidas de juego.
Puedes destruirlos si quieres, s�lo son copias.
Los originales, mientras tanto,
est�n en manos de estos incompetentes.
Bien, creo que es mejor que le escribas esa carta a Nordoff,
dici�ndole que hemos discutido el plan sobre la refiner�a,
y que contactar�s con los miembros m�s influyentes del Parlamento y...
podemos discutir los detalles luego �de acuerdo?
Eres consciente de que si soy arrestado...
los originales caer�n en manos de la GESTAPO.
As� que si hay otros miembros de tu departamento...
que sospechen de m�,
diles... que soy un tipo estupendo.
Oh, Willy.
Honestamente, �no pensar�as que era tan mal jugador de brigde, verdad?
Kortner fue de lo m�s colaborador.
Colaboramos con lo de la carta. Yo la escrib� y �l la firm�.
Era la ocasi�n perfecta para pasar a la segunda parte de mi plan.
La carta solicitaba que se me permitiese hacer un viaje de inspecci�n...
por todas las refiner�as alemanas.
Despu�s de todo, ya que iba a ayudar al tercer Reich...
construyendo una refiner�a en Suecia,
podr�as serles de ayuda si conoc�a de primera mano...
todos los �ltimos desarrollos t�cnicos...
y m�todos de producci�n.
As� que en mi siguiente viaje a Berl�n, fui al cuartel general de la GESTAPO...
para encontrarme con Nordoff una vez m�s.
Hab�a trasladado mi solicitud a la comisi�n del petr�leo.
El Bar�n, que era el presidente,
naturalmente no hizo nada sino recomendarme.
con tales auspicios,
Nordoff estaba deseoso de ponerla en primera fila para la aprobaci�n de Himmler.
Al llegar m�s tarde al hotel,
recib� un mensaje cifrado pidi�ndome que me reuniese con un contacto
junto al embarcadero del r�o Spree cerca del puente de Oberbaum.
Hola...
�Vaya! no ha habido una bienvenida como esa...
desde que Lindbergh aterriz� en Par�s.
S�lo en caso...
en caso de que te hayan seguido.
D�jalo. Toda la GESTAPO me sigue.
Hab�a alguien sigui�ndome en el metro, pero creo que lo despist�.
Mejor nos vamos.
�Es �ste...?
Buenas tardes.
Buenas tardes.
Wagner parece bastante popular esta noche.
Hitler hablar� en un rato.
Cuando me pidieron que contactase contigo no me dijeron el por qu�.
Mi mensajero ha tenido que ocultarse.
Y tengo alguna informaci�n de la que deben saber inmediatamente.
Simplemente un hombre de negocios con los ojos y o�dos abiertos.
�Por qu� en este lugar?
Bueno, si nuestro romance ha de ser convincente,
mejor ser� que tengamos un encuentro. Lo he alquilado poco despu�s de conocernos.
Ya que ambos estamos casados, es de l�gica...
que no deseamos ser vistos en mi casa o habitaciones de hotel.
Pero est�s arruinando mi reputaci�n por ser generoso y un caballero.
Hoy en d�a en Berl�n, ni siquiera Lothario podr�a haberlo hecho mejor.
Bueno, si est�s listo.
�Qu� tal una copa antes de empezar?
�Qu� tal una copa al acabar?
Bien...
El tercer grupo de bombarderos ha sido trasladado...
de Lesmont en Francia a Brok en Polonia.
El tercer grupo de bombarderos...
trasladado de Lesmont en Francia a Brok, Polonia.
No puedo concentrarme haci�ndolo as�.
Ver�s, tengo memoria fotogr�fica.
Si lo escribo, lo recuerdo. �Tienes papel?
Si, claro.
Bien, tercer... bombarderos...
Lesmont... a Brok.
Bien, le o� por casualidad a un oficial superior del cuerpo de construcci�n...
mencionar que justo al norte de Regensburg...
Rep�telo.
y que el fuel especial para esos jets experimentales...
se cree que se produce en alg�n lugar del norte de Alemania.
Eso es todo.
�Puedo tomarme una copa ahora?
Perdona.
�C�mo me puedo librar de esto?
Mejor que lo quemes en la pila.
Aunque nuestro trabajo es obtener informaci�n,
no evaluarla,
si llegan a hacer volar a esos jets en un gran n�mero,
podr�a ser desastroso.
Y el fuel es la llave de la situaci�n.
Bueno, eso no nos concierne.
Pero hay algo que s�.
En caso de que uno de los dos sea arrestado e interrogado,
creo que deber�amos saber alg�n detalle �ntimo uno del otro.
Bien, para tu informaci�n tengo una cicatriz aqu�, apendicitis.
Y una marca de nacimiento ah�. Del color del vino.
�Blanco o tinto?
Vin ros�.
Bueno, no tengo nada tan glamoroso.
S�lo un corte en el muslo, que nunca notar�as con una luz tenue.
Soy muy observadora. Tambi�n la GESTAPO.
�C�mo es?
Bueno, un caballo me mordi� en el...
s�lo una peque�a cicatriz.
Tu pelo es de lo m�s atractivo.
�Color natural?
S�.
Bien, �Qu� mas deber�amos saber el uno del otro?
Bueno, aunque probablemente has tenido el buen gusto de...
no alabar a tu mujer delante de m�,
creo que mencionaste su nombre.
Se llama Ingrid.
Y no te comprende.
Por desgracia, eso es cierto.
No me dejaron cont�rselo,
y no pudo soportar la situaci�n de que me convirtiese en alguien impopular.
Me dej� hace unos d�as.
Oh, lo siento.
Al menos me enter� de quien confiaba en mi y quien no.
Bien, �Y tu marido?
Se llama Friedrich.
Es coronel en la Francia ocupada.
Bueno, �No crees que en alguna ocasi�n durante nuestro apasionado romance,
me habr�s dicho algo m�s que su nombre, rango y n�mero?
Quiero decir, por mi propia protecci�n,
me hab�a enterado si era celoso...
y capaz de pegarme un tiro.
No, a Friedrich no le importa.
Legalmente, hace 10 a�os que nos casamos.
Realmente, s�lo durante un mes.
Al principio, me dijo que era una entre un mill�n.
Y descubr� que dec�a la verdad.
�Por qu� no te divorciaste?
Soy cat�lica.
Funcion�, de todas maneras.
La gente me tiene pena,
me invitan a las mejores fiestas, donde consigo la mejor informaci�n.
�Te importa?
Siento curiosidad.
Desde que te conoc�, me he preguntado como te han pillado.
Los Aliados, me refiero.
A m� me tienen bien agarrado.
Si no trabajo para ellos, pierdo mis negocios.
Oh, ya veo.
Si, yo tambi�n tengo algo que perder.
Si no les ayudo, me falto al respeto a mi misma.
�Pero nunca te has enfrentado a algo simplemente porque esta mal?
�Moralmente mal?
No cuando mi vida depende de eso.
Conoces gente influyente. Podr�as ir a Suiza, Suecia.
Podr�a, pero no puedo.
- Vale, �Y qu� es lo que te lo impide? - Mi fe.
�l es el anticristo, Yo soy cristiana.
Si no me opongo a �l, mi religi�n se convierte en una parodia.
Tu religi�n tambi�n te pide amar a tus enemigos.
Espero ser una cristiana, nunca esper� ser una santa.
�No crees que ahorcar a ese paranoico acabar� con todo este acoso?
Otro �vido psic�pata aparecer�--
Pero �ste es el que hay, y yo estoy aqu�. Debo hacer lo que tengo que hacer.
- �A pesar de arriesgar la vida en ello? - S�, si hace falta.
Realmente eres un hombre de negocios, �verdad?
Ves la guerra en t�rminos de centenares de tanques,
miles de aviones, y millones de hombres,
como una especie de lucha libre a escala gigantesca.
Trata de pensar en t�rminos de un simple cami�n...
de camino a un campo de concentraci�n,
y qui�n tiembla dentro de �l.
Me siento mal por esa pobre gente, profundamente entristecido.
- Sufro por ellos. - Pero no con ellos.
Esa es la diferencia.
Alg�n d�a, de todas formas, podr�as.
Ver�s a un extra�o, totalmente desconocido, siendo intimidado y golpeado.
Y de pronto, en el momento m�s atroz, se convertir� en tu hermano.
Me imagino que siempre he sido un oportunista.
Y las mujeres que he conocido tambi�n.
Nunca me he encontrado con ninguna como t�.
O eres muy noble o muy tonta.
No s� decidirme.
Pero puedo decirte una cosa.
Tu marido debe ser idiota.
Buenas noches.
Despu�s de nuestra conferencia de ayer, estaba exhausto.
Me acost� temprano. Apostar�a a que hizo lo mismo.
Bien, coronel, sabe que no es cierto.
Uno de sus hombres me sigui� desde el hotel.
- Pero no por mucho tiempo. - S�, daba un poco el cante.
As� que me las ingeni� para perderlo en el metro.
No debi� haberlo hecho. Hiri� su orgullo profesional.
Iba de camino a visitar a una bella mujer.
No consider� que fuese asunto suyo.
Frau M�llendorf es encantadora, �verdad?
Y yo pensando que fui muy listo.
El hombre que le segu�a era obvio porque as� se le supone.
Para darle una falsa sensaci�n de seguridad.
Ver�, hab�a dos hombres.
Le dio el esquinazo al equivocado.
Me encant� saber que su escapada nocturna...
era por cosas del amor no de intriga.
Ahora, gracias a mi recomendaci�n,
Reichsf�hrer Himmler ha aprobado su viaje de inspecci�n.
Esto le dar� acceso a todas las refiner�as.
Para evitar sospechas,
suger� que un equipo de t�cnicos me acompa�ase.
Nordoff pensaba que un hombre ser�a suficiente,
y se seleccion� al Bar�n.
Era reconfortante saber que mi �nico perro guardi�n no ten�a dientes.
El Bar�n acab� odi�ndome, y realmente no pod�a culparlo por ello.
Pero entonces, mientras visit�bamos una peque�a planta cerca de Leipzig,
su actitud cambi�. Al igual que la m�a.
Los trabajadores hab�an convocado una huelga de brazos ca�dos.
�Qui�nes son?
Son voluntarios polacos.
�Por qu� se niegan a trabajar?
Dicen que son muchas horas y poca comida.
Mejor que esperen arriba en mi oficina.
�Si os neg�is a trabajar, os colgar�, de uno en uno!
No os confund�is conmigo. �No tendr� piedad!
�Bien, de vuelta a vuestros puestos!
�Me est�is poniendo a prueba, verdad?
Bien, �Qui�n de vosotros ser� el primero?
Veamos.
�T�! Ven aqu�,
�Ayudadme. Ayudadme. Ayudadme, por favor!
- Cogedle. - Por amor de dios, que alguien me ayude.
�No he hecho nada, No he hecho nada!
Simplemente me he sentado, porque estoy hambriento.
�Oh, por favor, por favor, ayudadme!
�Volver� al trabajo! �Volver� al trabajo, no me cuelguen!
�No me cuelguen, volver� al trabajo!
Bien, �Volver�is al trabajo?
�No? Os dar� 10 segundos.
1... 2... 3...
Es extra�o.
Puedes leer sobre cientos de atrocidades,
o�r hablar de millares,
pero con solo ver una...
Y de pronto... se convierte en tu hermano.
Hasta ahora, he cooperado porque ten�a que hacerlo.
Ahora lo har� por gusto.
Yo tambi�n.
Quieren que encuentre...
d�nde producen y guardan el fuel para esos jets.
Me enterar�.
Y en cada sitio donde estuvimos, era igual.
F�bricas, refiner�as, v�as de tren.
Todas empezaban a sentir el efecto de los bombardeos.
�Has cruzado Regensburg?
Lo que queda de �l.
Tengo entendido que el raid fue muy exitoso.
Las plantas qu�micas fueron totalmente destruidas.
Tambi�n el colegio con 120 ni�os dentro.
- Bueno, estas cosas no se pueden evitar. - Eso no me consuela.
Pas� informaci�n de esas plantas qu�micas.
- Y otros 10 tambi�n, estoy seguro. - Como si fueron mil.
Soy en parte responsable de la matanza de esos ni�os.
Y puede que en parte responsable de acortar la guerra.
�No crees que me lo haya repetido a mi misma?
�No crees que intento racionalizar todo esto de la mejor manera?
Pero ni siquiera un buen fin justifica medios diab�licos.
Est�s deseando llevar tu vida hasta esos extremos.
S�, pero no soy yo quien deba disponer de la vida de otros.
Todas las convicciones que poseo, t� me las has dado.
Y gracias a ellas, estoy dispuesto a vivir con miedo.
Y ahora me encuentro con que tienes dudas.
He descubierto que hay algo peor que el miedo.
Es el sentimiento de culpabilidad.
- Pero t� deber�as haber sabido-- - Primero, era algo bastante impersonal.
Di parte de nombres, fechas y conversaciones.
Y sab�a que en alguna parte, alguna vez, alguien iba a sacar partido de ello,
pero nunca pude prever que me corroer�a ese sentimiento...
�Que todos los heridos entren en la iglesia!
Padre, �En qu� podemos ayudar?
Sois muy amables, pero creo que no pod�is hacer nada.
S�, coged estas mantas, y repartidlas.
�Doctor?
Cuando vuelvas a Estocolmo,
�les obligar�s a que env�en un cable a Londres diciendo que tengo que parar?
Tengo que dejarlo.
�Por qu�, por ser anti-cristiano?
No se acaba con Hitler con panfletos y oraciones.
Eric, por favor perd�name. Ya no puedo mas, tengo que dejarlo.
Por ah�. Por ah�.
No, no hay salida, pero hay una posibilidad para ti.
Cuando entren, pon cara de espanto y sorpresa...
y dir� que trat� de sonsacarte informaci�n pero no pude.
Me agarrar� a eso, sin importar qu� pase. �Hazte el inocente!
No vale la pena, no vale la pena.
�Arriba!
- �Abran! �Abran! - �Derriben la puerta!.
�Qu� quieren?
�D�nde est� la rotativa?
- Salgan de ese caj�n. - �Por favor, por favor!
- S�quenlo de aqu�. - Venga, mu�vase.
�Es lo que estaba haciendo este hombre?
Venga, venga. Cierre la puerta.
Cuando era joven, me promet�...
que alg�n d�a vivir�a c�moda y espl�ndidamente.
Y mantuve esta promesa.
Pero este peque�o y mal ventilado cuarto significa m�s que el resto.
Es el �nico hogar que siempre he deseado...
por estar lleno de...
honestidad,
y de tu amor.
�A�n quieres que ellos lo notifiquen a Londres?
Ojal� pudiese decir algo que te consolase.
Quiz�s si vieras a un cura, te diese la absoluci�n.
Por los pecados de ayer, s�, pero no por los de ma�ana.
Eso es algo que tendr� que evaluar mi conciencia.
Y lo ha hecho.
Mi conciencia siempre ha sido como un perro bien entrenado.
Si le digo que se vaya a una esquina y que se est� quieta, lo hace.
Desde que te he conocido no ha sido tan obediente.
No para de gritarme para que haga todo aquello...
que tu conciencia no te permitir�a.
Entonces tienes que hacerlo.
Mariana.
Cuando vuelva a Berl�n, no intentar� contactar contigo.
Ahora que ya no formas parte de esto, no te pondr� otra vez en peligro.
Pero el riesgo vale la pena.
No, me cost� mucho encontrarte.
No quiero arriesgarme a perderte.
- Mejor que me vaya. - Todav�a no.
- Mi tren parte en una hora. - No, por favor, todav�a no.
- Creo que no volver� a-- - Todo el mundo se siente igual.
No te preocupes.
Cuando todo esto acabe, te encontrar�.
Si algo me pasase,
recuerda esto.
Eres la �nica mujer a la que realmente he amado.
Donde quiera que est�s, que sepas que estar� ah� contigo.
�Nos vamos!
Cr�anme, caballeros, no ten�a ni idea que algo as� estaba pasando.
- Si lo hubiese sabido... - Sin duda trabajaba solo.
Para asegurarse, nos gustar�a ver los otros apartamentos.
�Quieren empezar por aqu�? La mujer no est� en estos momentos.
Por favor.
- �Algo? - No.
- No hay mucha ropa. - No vive aqu�.
S�lo usa este sitio como... distracci�n.
Mire lo que encontr� en el suelo. Un trozo de papel secante.
Alguien debi� romperlo en pedacitos y tirado por el retrete.
Trat� de escribir algo, apret� demasiado y dej� una marca.
Confieso a Dios todopoderoso y a usted Padre, que he pecado.
Han pasado dos semanas desde mi �ltima confesi�n.
- Buenos d�as, Padre. - Buenos d�as.
Nos acabamos de mudar a este vecindario.
Solo ven�a a la rector�a a presentarme.
Yo...
No s� c�mo empezar Padre.
Nunca me he confesado de esto antes.
Yo...
he sido responsable de...
...muerte y destrucci�n, Padre.
H�blame de ello, querida.
Bueno, yo...
No temas, querida. Cu�ntame.
Bueno,
d� informaci�n.
y a causa de ella...
una ciudad fue bombardeada.
�De qui�n has sacado la informaci�n?
Bien...
Y debido a sus profundas convicciones religiosas,
solicita ser relevada de futuras obligaciones.
Fin del informe.
Siento llegar tarde. He encontrado un maravilloso restaurante...
donde ponen excelentes langostas.
H�bleme de ello. No he comido en todo el d�a.
Bueno, va a tener tiempo de sobra a partir de ahora.
- �Qu� quiere decir? - Nuestro peque�o proyecto ha concluido.
No puede mantener el enga�o de la refiner�a mucho m�s.
Tarde o temprano se van a enterar.
Oh, creo que puedo aun hacer un viaje m�s.
Pensaba que escapar�a a la primera oportunidad de hacerlo.
S�, eso pensaba.
Pero he visto sus jets y usted no.
Si los hacen volar, nuestros bombarderos ser�n cosa de tiro al plato para ellos.
El Bar�n est� a punto de conseguir informaci�n...
- de plantas de ensamblaje, dep�sitos-- - Hay otra raz�n para considerarlo acabado.
Supongo que no sabr� que tenemos copia de su correspondencia.
- Telegramas... - Lo sospechaba.
No es que no confi�semos en usted, es pura rutina.
Veo que no ha llamado a su oficina.
Vine aqu� directamente.
Esta es una copia de un cable que recibi� esta ma�ana.
Si encuentran esa carta, arrestar�n a todos con los que he hablado.
El Bar�n, Frau M�llendorf...
Desafortunadamente, tendr�n que ser considerados sacrificables.
No para m�. Tendr� que volver.
Nunca he cobrado un c�ntimo por lo que he hecho,
y ahora s�lo pido una sola cosa como pago.
S� que hay cosas que podr�a hacer para imped�rmelo.
No lo haga.
�A Hamburgo primero?
No, no hay vuelo directo a Hamburgo. Tendr� que ir v�a Berl�n.
Desde luego sabe, que si le cogen, no podremos hacer nada.
Nunca hemos o�do hablar de usted.
Pero tiene esa direcci�n de Hamburgo, en caso de necesitarla.
S�.
El nueve de la Herbertstrasse.
Buena suerte.
Gracias.
Por favor, �Puede venir conmigo Sr. Erickson?
Acomp��eme, por favor.
Estuve en el cuartel general de la GESTAPO muchas veces visitando a Nordoff,
pero ahora esto era diferente.
Era un asunto de seguridad,
Y un tal Coronel Erdmann era quien quer�a verme.
Trat� de imaginarme qu� hab�a salido mal.
�Habr�an encontrado la carta en la oficina de Otto?
�Habr�an arrestado al Bar�n y forzado a hablar?
Trat� de no aparentar miedo,
pero la m�sera gente que estaba en el pasillo esperando a ser interrogada,
ahora parec�an ser parte de m�.
Y yo era parte de ellos.
Por aqu�, por favor.
Miller.
Muy bien, entonces, Muy bien.
Aqu� estamos.
S�.
Un excesivamente educado teniente me hizo preguntas de rutina...
y me dijo que el Coronel Erdmann me ver�a despu�s en otra oficina.
Pronto descubr� d�nde estaba la otra oficina:
en la prisi�n de Moabit.
Por aqu�.
Y no se olvide, d�gale que quiero ver al Coronel Nordoff inmediatamente.
S�, s�.
�Mariana!
�Abra la puerta!
��brala!
�Mariana!
�Mariana!
�Mariana!
�Sr. Erickson? Soy el Coronel Erdmann.
Conoc�a a esa mujer.
S�, por supuesto. Ahora, quisi�ramos averiguar lo bien que la conoc�a.
Contin�a agarrado a la misma historia.
Que estaba liado con ella, pero que no ten�a ni idea...
de que ella buscaba informaci�n sobre las refiner�as.
Asegura que no le dijo nada.
Algo as� dijo ella.
Es obvio que le tomaron el pelo.
Puede acusarlo de estupidez, no de traici�n.
Nordoff.
Tu competencia es la administraci�n, la m�a, la seguridad.
Mi experiencia me ha ense�ado a oler la diferencia...
entre un culpable y un inocente.
tengo la extra�a sensaci�n de que este hombre miente.
Puede que s�.
Pero como administrador algo me dice...
que puedes haber causado un incidente diplom�tico.
Erickson es un ciudadano prominente de un pa�s neutral.
El ministro de asuntos exteriores Ribbentrop...
no fomenta el tener protestas de Suecia.
No lo he arrestado.
Lo he retenido para un interrogatorio.
�12 horas en una celda de aislamiento?
D�jame recordarte...
que el Reichsf�hrer Himmler autoriz� personalmente...
el plan y el viaje de inspecci�n de Erickson.
El reichsf�hrer se enorgullece de un juicio infalible sobre la gente,
y no reacciona muy favorablemente cuando su juicio es cuestionado.
As� que a menos que est�s listo...
para corroborar tu "extra�a sensaci�n" con un arresto formal,
- sugerir�a-- - De acuerdo, que se vaya.
Pero de ahora en adelante,
se le vigilar� exhaustivamente.
Erickson.
Quisiera disculparme por el trato dispensado.
Es inhumano e inexcusable.
No sab�a donde estaba hasta hace una hora.
Es libre de irte.
Tengo entendido que estaba de camino a Hamburgo.
�Por qu� no va al hotel y descansa?
Me ocupar� de su transporte.
- Eric, acabo de enterarme de que... - Gerhard, todav�a no me lo puedo creer.
Esa mujer, todo este tiempo, intentaba sonsacarme informaci�n.
- Nunca en absoluto sospech� de ella. - Ni yo. Nadie lo hizo en realidad.
Hablamos alto y patri�ticamente al micr�fono oculto.
Mientras tanto �l me dio la informaci�n m�s importante...
con la que jam�s me cruc�.
En el mapa, cada planta de ensamblaje y dep�sito de fuel, estaba...
minuciosamente marcado con perforaciones.
Ahora tenia que memorizarlo,
destruir el mapa, volver a Estocolmo...
para que Londres pudiese ser notificada lo antes posible.
Ahora que tenemos la aprobaci�n de Suecia, estoy ansioso por finalizar los planos...
- y empezar la construcci�n. - Bien, bien.
- Bueno, adi�s, Eric. - Adi�s, Gerhard.
- Heil Hitler. - Heil Hitler.
Cuando llegu� a Hamburgo,
empezaban a evacuar a los ni�os...
debido a que los bombardeos empezaban a ser m�s frecuentes.
Era demasiado tarde para ir a casa de Otto,
as� que pospuse la visita para la ma�ana siguiente.
Al dejar la habitaci�n del hotel, descubr� que ten�a compa��a.
Puede que estuviese esperando a otra persona,
pero ten�a el presentimiento de que su trabajo era seguirme.
Present� mis respetos a la Sra. Holtz y al joven Hans.
Otto le hab�a dejado instrucciones para que yo pudiese revisar sus papeles.
As� el que me diera las llaves de la oficina no fue demasiado complicado.
Fue un alivio comprobar que nadie hab�a estado all� antes que yo.
El dinero estaba all� como deb�a ser,
as� como la carta.
Hola, Hans.
Cre�a que estabas en el colegio.
Hoy es el funeral de mi padre.
Oh, s�.
S�, por supuesto.
�Qu� hace?
Recoger algunos de los papeles de tu padre.
- �Puedo ayudarle? - No, ya acab�.
Podemos irnos a casa.
Llevar� la otra llave.
Hay algunas cosas que quisiera tratar contigo.
Despu�s de todo, ahora eres el cabeza de familia.
�Hans! �Hans!
�Hans!
�Hans!
�Hans!
No voy a lastimarte, Hans.
�Qu� crees que pasar�a si... le hablas a la polic�a de esto?
Nada ya pueden hacerle a tu padre.
Est� muerto. Ya pag� por sus errores.
Me arrestar�n, desde luego, y me har�n hablar.
No se creer�n que tu madre no sab�a nada, tambi�n la arrestar�n.
�Y con respecto a ti?
Nunca dejar�n que el hijo de un traidor vista ese uniforme.
�Quemamos la carta, Hans?
Benditos sean los difuntos, que desde ahora yacen junto al Se�or:
As�, su Esp�ritu, gozar� junto a �l del reposo eterno.
"Yo soy la resurrecci�n y la vida", dijo el Se�or.
"Aquel que crea en m�,� vivir� para siempre.
Y el que haya vivido creyendo en mi, nunca morir�."
En medio de la vida nos acecha la muerte.
�A qui�n podemos implorar auxilio sino a ti, oh Se�or...
que tan justamente dolido te sientes por nuestros pecados.
Aun as�, oh Se�or todopoderoso,
Oh Se�or...
No, no. Por ah� no.
Esperad. Entrad en la capilla.
Entrad.
- �Mam�! �Mam�! - Vamos.
�Mam�!
Hans.
Hans.
Hans.
- Mi hijo no est� aqu�. - Entonces se encuentra en la otra.
Estar� totalmente a salvo.
No se puede ir de un lado a otro cuando la alarma est� activada.
Estar� bien.
Un�os a m� en la oraci�n.
Oh Dios, prot�genos, estamos desesperados y aterrorizados.
Gracias a Dios es de la familia.
No tengas miedo. Los bombarderos van hacia la zona de las refiner�as.
Dime, hijo.
�Conoces aqu�l hombre que estaba con tu madre junto a la tumba?
No.
Si sabes algo debes dec�rmelo, hijo.
Despu�s de todo,
ambos somos soldados.
Si lo hago, �me quitar�n el uniforme?
Por supuesto que no.
Y m�s aun, si me ayudas, te ganar�s una medalla.
El hombre es amigo de mi madre.
B�scalo, y lo encontrar�s.
Llama, y se abrir� ante ti.
Se�or, abre la puerta a la paz.
Despejado. Despejado.
Queda arrestado. Ustedes contin�en. Todos, contin�en.
- �De qu� va esto? - He pedido un coche. Esperemos dentro.
No quiero que escape corriendo y tener que dispararle.
�Bajo que autoridad me est� arrestando?
GESTAPO.
No s� qu� le dijo el chaval,
pero he venido al funeral de mi amigo,
pero viajo bajo �rdenes de la GESTAPO.
- Llame a la polic�a. - Llame a la polic�a.
�Aqu� est� la polic�a!
- S�game. - �Qu� ha ocurrido?
Est�n en esa capilla. Uno de los hombres tiene una pistola.
O� un disparo.
Me alegro de que est�n aqu�.
Un hombre intent� matarme ah� dentro.
�Dejen pasar a la polic�a. Abran la puerta!
- �Se escapa! - Ha conseguido las llaves.
Me las arregl� para mantenerme fuera de la circulaci�n por el d�a,
y al caer la noche busqu� la direcci�n que me hab�a dado Dallas.
El contacto secreto del del n� 9 de la Herbertstrasse.
�Te apetece un baile, grandull�n?
Me reservo el pr�ximo baile para ti.
Hola, cari�o.
�Quiere bailar, se�or?
�Bailas, cari�o?
Mire, Soy de Estocolmo. Yo...
Soy de Estocolmo.
Un amigo m�o llamado Dallas me dijo que si...
alguna vez me encontrase solo sin tener donde ir en Hamburgo,
usted me ayudar�a.
�Dr. Karp? Soy Hulda Windler.
Siento molestarle en su casa, pero un amigo m�o sufre de mucho dolor.
A las 10. Estaremos all�.
Gracias.
- Oc�pese ah� durante un d�a o dos. - No se preocupe, lo har�.
Creo que se encuentra bien, pero mejor aseg�rese.
Dice que su nombre en c�digo es "Red".
Por favor.
- Pero, doctor, no hay nada... - Siempre tomo una radiograf�a primero.
Ahora, en tren, ir� de Hamburgo a Nyborg,
cruzar� en el ferry y de all� a Copenhague.
El contacto dan�s intentar� llevarlo a Suecia en un pesquero.
Pero si yo fuese usted, me ocultar�a aqu� una semana o dos.
Cierta cantidad de gente ha sido apresada �ltimamente.
Creo que hay un topo en alg�n lugar de la cadena.
La informaci�n que tengo no puede esperar una semana.
- �A qu� hora parte el tren? - A las 6:00.
Esta tal Frau Hecker, la revisora, �d�nde estar�?
En el and�n. Aseg�rese de entregarle el billete de esta manera.
Doblado dos veces. As� lo sabr�.
De todas maneras, por su bien, no deber�a intentarlo ahora.
Tengo que hacerlo. Gracias, doctor.
Le consegu� un sombrero y un abrigo, as� no destacar� demasiado.
- �Tarp! - Oh, est�se quieto.
- Tarp. - Eh, �C�llese!
Doy el nombre de las paradas. Si no le gusta, salga y camine.
Tarp.
Venga, ap�rese. S�lo paramos durante un minuto.
- �D�nde estamos? - En Tarp, aqu� es donde se baja.
Un segundo, mi billete dice Copenhague.
Ni lo intente, se�or. Su billete dice Tarp, as� que ap�ese.
- Dec�a Copenhague. - No tengo tiempo para discusiones.
Tengo un billete.
Le pagar� el recargo...
No me cuente sus problemas, que bastante tengo con los m�os.
Si tiene quejas, cu�nteselas al jefe de estaci�n.
Esa se�ora debe estar mal de la cabeza. Tengo un billete directo a Copenhague.
Cuando vaya en metro,
tenga la boca cerrada y haga lo que le dicen.
Frau Hecker le ech� porque esta noche vigilan los trenes...
y carreteras muy concienzudamente.
Tendr� m�s suerte si cruza la frontera a trav�s de los bosques.
Su mujer y dos hijos.
Dinero dan�s. Cigarrillos daneses.
D�me su pasaporte para que le pueda poner su foto.
�Qu� es esto?
Cianuro.
En caso de que le cojan.
All� est� la frontera.
- �No viene conmigo? - No.
Alguien se encontrar� con usted al otro lado.
Vaya recto a trav�s del claro.
Una buena noche para los bombardeos pero no para esto. Gracias.
Sic, sic. Eso es. Vamos, sic.
�Sic!
Bienvenido a Dinamarca.
Es una patrulla alemana de fronteras. No se preocupe. P�ngase ah�, por favor.
�Qu� es?
Sangre seca y coca�na.
Olfatean 3 veces y los perros ni se oler�n unos a los otros.
Hay un cami�n de pescado esperando en la granja. Le llevar� a Copenhague.
De acuerdo, vayamos.
Bruno. �Qu� pasa con ellos?
�Arriba, Bruno, arriba!
Oh, Puede que le interese.
Esos son los cuarteles de la GESTAPO.
- Buenos d�as. - Buenos d�as, Coronel Ulrich.
S�.
Probablemente saldr� de aqu�, dar� un rodeo y luego recto hasta Suecia.
- �Qu� posibilidades tengo? - Si fuese jud�o, ser�an mejores.
Los oficiales de los barcos patrulla son gente decente,
no como los de la GESTAPO.
�A cu�ntos ha cruzado?
Muchos. Para serle sincero, el servicio es mejor que antes de la guerra.
Sven.
- �Me disculpa un minuto? - S�.
Hola, Erickson.
- Mira, han arrestado a gente. - A tres de ellos.
Que bueno verle otra vez.
No sabe lo feliz que me hace.
Bueno, va a ser un placer interrogarle, Erickson.
- Vigile. - �Cuidado!
Vamos.
- �Venga! �Venga, detr�s de m�! - �Deprisa!
�Alto! �Se escapan!
- Venga, sigamos. - Por ah�.
Seguidme.
- Id tras ellos. - �Vamos, necesitamos m�s!�Venga!
- �Salgan de en medio! - �Ap�rtense o disparo!
- �Ap�rtense! - Pueden ser atropellados.
- �Ap�rtense! - �Salgan de en medio!
- P�ngase a un lado. - No se acerque tanto.
�No disparen aqu�!
- �Salgan de en medio, escoria danesa! - �De vuelta!
El conductor descarg� el cami�n,
y nos dirigimos a un almac�n desierto, donde pasamos la noche.
Al d�a siguiente, con una corona en el manillar, un brazalete negro...
y dos inocentes y lloriqueantes cr�os,
pedale� hacia el norte hacia una aldea de pescadores.
La visi�n de una triste familia de camino a un funeral,
era demasiado para los guardias del control de carreteras.
Fue un alivio comprobar el final de la carretera y ver mi �ltimo escondite.
La resistencia de Copenhague hab�a enviado un mensaje...
al OSS en Estocolmo,
dici�ndoles cu�ndo y d�nde esperarme.
Ahora lo �nico que quedaba era llegar all�.
�Suecia?
Cruzar� en mi barco.
Me temo que tenemos que dejarle atr�s.
Ha hecho una distancia tremenda.
De acuerdo.
- Vamos, vamos. - Vay�monos.
No puedo. No puedo.
Mire, all� est� Suecia. A tan solo 3 millas.
Tiene que lograrlo, vamos.
Ya le tengo.
Lo que hicieron, fue hacer salir 20 barcos de pesca al mismo tiempo.
Los otros no llevaban a nadie excepto la tripulaci�n.
Para cuando era nuestro turno de pasar el dique,
los guardias ya estaban cansados y aburridos de buscar.
Simplemente examinaban los papeles del patr�n y nos dejaban ir.
Nos acercamos a babor. Vamos a subir a bordo.
�Controle la popa!
- �M�tase ah� durante un rato! - �Un poco m�s a proa!
Ya me han controlado esta noche.
El comandante ya se lo habr� dicho.
Si no llegamos a los bancos de pesca, nunca podr� echar las redes.
Por ah�. Buscad por la proa.
El viejo Gunnar estaba con resfriado.
Sudaba de m�s para estar con fr�o.
Esto no es un abrigo de pescador, �verdad?
El est� muy, muy enfermo.
D�jelo morir en Suecia.
Nada aqu� arriba, teniente.
Aqu� abajo, tampoco.
Vay�monos.
No se mueva hasta soltar amarras.
- Vigile la popa hasta que desaparezca. - Todos a trabajar, atenci�n.
- �Est� todo despejado? - Ya lo tengo.
�Todo bien?
Prefiri� ahogarse antes que toser.
Adi�s.
- Adi�s y gracias. - Adi�s.
�por qu� se retras�? Llevo esperando toda la noche.
No pude encontrar un camarote con vistas en el anterior barco.
Oh, que l�stima.
No hab�a cambiado. Tan sarc�stico como siempre.
Pero era agradable regresar y ver una cara amistosa,
a�n siendo la de Dallas.
Cuando le cont� acerca de la informaci�n que pose�a,
pens� que se mostrar�a sorprendido y agradecido,
pero no hab�a tiempo para agradecimientos. Eso vendr�a m�s tarde.
Ten�amos que regresar a Estocolmo y mandar la informaci�n a Londres...
tan r�pidamente como fuese posible.
Nuestras fuerzas a�reas estaban fuertes, listas para m�s y mayores objetivos,
y en verdad ya eran nuestros.
Mientras camin�bamos, se permiti� un instante de emoci�n...
y se�al� que alguien m�s estaba all�, y entonces lo vi.
Al �nico a quien quer�a ver.
C�mo demonios supo que llegabas, no lo s�.
Gracias por creer en m�, Max.
�A la salud de qui�n?
Por tantos.
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