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Zulu
La ultima vez sucedieron cosas muy importantes.
Con la llegada del verano, Palermo de repente descubrió
una profunda vena espiritual.
Oremos por el santo Palermo Fútbol.
Toda la ciudad se encuentra unida ante el gran sueño
de convertirse en una ciudad moderna,
y sobre todo, ganadora.
Vamos a apostar en clandestino a que Palermo ganará.
¡Toma 500.000!
Subidos a la ola del entisiasmo, cada uno de nosotros pensó
que podiamos hacer realidad nuestros sueños.
Mi madre dijo que si ganamos, mi padre regresará a casa.
Papá había descubierto la manera de obtener el préstamo
para comprar una casa nueva.
¡Deme un préstamo!
¡Es mi trabajo!
Y aunque para mi tio Massimo le pareciese todo cuesta abajo,
la vida es como un partido,
siempre hay algo que puede cambiar el resultado,
como lo iba a descubrir mi madre.
Acaba de llamar la colega Puritano,
dice que está bien y quiere volver a clases.
Al igual que mi padre.
El Dr. Guarneri se disculpa pero debe cancelar la cena.
Como también mi tío.
Hay un piojo que no escucha.
Tienes que aplastarlo.
Y toda la ciudad con un gol a ultimo momento.
Después de la desilusión futbolistica, llegó otra pasión
para inflamar el corazon de mi ciudad.
Debemos ganar está elección ¡Punto!
Aunque nosotros estábamos muy preocupados
por el final de la escuela.
Mi primo dijo que si repruebas el examen,
te devuelven a primer grado.
El corazón de mi padre no tenía nada más en qué pensar.
¿Todos estos meses te veías todos los días
con ese hombre que te gusta?
¿Por qué lo sigues negando?
Cuando se encontraba con el corazón destrozado,
a mi padre le llegó una oferta muy dificil de rechazar.
El gerente no quiere darle el prestamo por ésta casa.
Quiere darle directamente la casa.
Y si dijo que sí, fue solo para hacer feliz a mi madre.
Para aportar un poco de serenidad que era aparente.
Mientras mi hermana al fin se lamentaba
porque entendió que perdió a Marco.
Yo también sufría porque por culpa de Fofò,
estaba a punto de perder a Sebastiano.
El tonto eres tú.
No te das cuenta de que tu papá está preso.
Pero lo mas grave fue que descubrí que iba a perder a Alice.
Espera Alice, ¡No te entendí!
Que estudiaré en Suiza.
Para siempre.
Henos aquí.
Hemos llegado al verano de 1979.
Aquellos días cambiaron nuestras vidas,
pero no solo las nuestras.
Se sentía el olor de los años 80.
Y olían a dinero.
Dinero que cruzaba el Océano Atlántico,
y si el dinero llegaba aquí, de aquí salía la heroína.
¡Vamos, Saro vamos!
¡Policía! ¡Policía!
¡Vamos, vamos!
¡Vamos!
Busquen en todos lados.
Que no nos frieguen.
Busquen en todos lados. La otra habitación, Saro.
Ve y revisa la otra habitación.
Esa fue la gran corazonada de mi amigo Boris.
Sicilia se había convertido en una refinería de drogas.
La mafia la compraba, la trabajaba,
la enviaba a América
y de Estados Unidos llegaban montones de dinero,
que es lo que más les gusta a los mafiosos.
Y no hay nada que los haga enojar más
que les quiten su dinero.
Luchino, 3.000 liras. ¡No me hagas enojar!
El as y el siete de oro.
- Totò. - ¿Qué pasa?
Los tengo yo.
¿Qué dices?
¿Qué?
No, nada.
Eso creí.
Haz la llamada.
Luchino, ¿no olvidas nada? El dinero: 3.000 liras.
Un cheque, una factura un número de cuenta
son como huellas dactilares.
Si hallamos el papel correcto, los fregamos, ¿de acuerdo?
Por eso, cuando lleguemos, debemos llevarnos todo.
Hasta el último papel. ¿Está claro?
Claro, señor.
Entonces, vamos, vamos.
Sí, Giuliano
Sr. Giuliano, es un hombre muerto.
Señor, ¿vamos?
Vamos.
Totò.
¿Qué haces?
Nunca lo he entendido.
¿Por qué hacemos estas llamadas?
¿Para qué se lo advertimos?
Luchino, tu problema es que no quieres aprender.
Eres un campesino.
Ahora estamos en la ciudad
y hacemos llamadas telefónicas por pura educación.
Aquellos días que lo cambiarían todo,
todavía nos parecían bellos en ese momento.
Finalmente teníamos una casa nueva.
¿Lo vieron? Miren el piso. Y los acabados. Todo es nuevo.
Y le pregunté a los vecinos y siempre hay agua.
¡Qué bueno, Pía! Podrás bañarte todos los días.
¡Bien hecho, Lorenzo!
Te tardaste, pero...
...es muy linda
Gracias.
Te subestimé.
Yo no, nunca. ¿Cuántos metros cuadrados tiene?
No lo sé, 130 quizá.
¡Diablos! Es más grande que el nuestro, ¡es enorme!
¡Muy bien! ¡Felicidades!
Oye, ¿y cómo...?
¿Cómo lo lograste?
Se me presentó la oportunidad.
Gastamos lo mismo que en la vieja casa.
¿Ves? Lorenzo tiene un don para los negocios.
No, claro que no. Fue un golpe de suerte
No, la suerte hay que buscarla. Y, esta vez, la buscaste.
¡Felicidades! ¡Felicidades!
Por fin aprendiste.
No le digas nada, ya sabes cómo es.
No soporta cuando a alguien le va mejor.
No, cariño. A nadie le va mejor que a mí.
¡Claro!
¡Papá es enorme! ¡Gracias!
¡Es preciosa!
Sí, gracias.
¿Les gusta?
Sí.
¿Cuándo se mudan?
Hoy firmo el contrato y ya dependerá de la mudanza...
Estoy impaciente. Será un nuevo comienzo.
Oye, te diré algo.
Sí.
Dime cómo lo hiciste.
Bueno, yo...
Me lo dices después.
No, no podía decirle cómo lo había logrado,
ni siquiera podía decírselo a sí mismo.
Entonces, ¿le gusta la casa?
¡Mucho!
Estupendo.
El contrato dura cuatro años y puede renovarse.
El apartamento esta recién renovado,
pero si quiere hacerle alguna mejora,
en agradecimiento por su ayuda a nuestra causa
el banco la cubrirá.
No, no. Está bien así.
De hecho, estoy un poco avergonzado por el precio.
Es prácticamente un regalo.
¿Cómo que un regalo? Es nuestra forma de agradecerle.
Bueno, no hablemos más de eso.
Como usted prefiera.
Bueno...
Firme aquí.
Y cerramos el trato.
Bien, listo. Gracias.
En lo concerniente a la casa...
...ya no tendrá más preocupaciones.
Sí, ¿puedo al menos agradecerle al Dr. Guarneri?
No creo que sea posible hoy, pero le daré el mensaje.
Adiós, Giammarresi.
Adiós.
¿No deberían contratar a otra persona?
Con todo lo que hay que hacer tardaremos una semana.
Llevemos esto,
hablemos con el Dr. Giullano a ver que nos dice. Vamos.
Toma. Llévalos, ¿de acuerdo?
¿Baja?
Sí, sí, no sé si entremos pero...
- Giammarresi, Giammarresi. - Sí.
Disculpe el descuido. Tome la copia de las llaves.
Gracias.
Bueno, buena suerte.
Y a usted.
Dese prisa, esto pesa.
Por supuesto, claro.
Yo ignoraba, como todos, el sufrimiento de mi padre.
Estaba de vacaciones,
estaba impaciente por ir a la playa con Alice,
pero en mi mundo también había problemas.
¡Sebastiano!
Ya se fue.
¿Cómo? ¿Y adónde fue?
¿Y yo qué sé? Se fue temprano.
¿Con el traje de baño?
No, esta aquí.
¿Y parecía enojado?
¿Enojado? Hace dos días que no dice una palabra.
¿Sabes por qué?
Yo tampoco.
¿Por qué nos hiciste venir hasta aquí?
Sebastiano huyó de casa por tu culpa.
¿Todavía con esta historia?
Le dijiste que su padre está preso.
Le dije la verdad.
No quería saber la verdad.
Luego le dije que bromeaba.
¿Crees que Sebastiano es tonto?
¡Qué tonto soy!
¡Qué tonto!
Tal vez Sebastiano no huyó, iría a alguna parte.
Si lo buscamos, lo encontramos.
Propongo que nos dividamos.
Alice y yo podríamos ir al mercado de pescado,
a veces ayuda al tío, y tú puedes ir...
¿No podemos ir todos juntos?
Bien, vamos todos juntos.
¡Marco!
Hablando de tontos ellos se llevan el premio:
la obtusa de mi hermana y el tonto de "Torino".
Lo siento, escuchaba música.
¿Qué es eso?
Es un Walkman. Mi papá me lo trajo de Japón.
Póntelo.
Increíble.
¿Qué estás haciendo? ¿Saldrás con este viento?
Bueno, se llama vela. Cuanto más viento, mejor.
Claro.
¿Y si nos bañamos antes?
Sí, Simonetta está por llegar. Ella también vien...
¿Puedo decirte algo?
Eres un amigo terrible.
Ángela, tú me dijiste que...
No importa. Me bañaré sola.
¿Mañana?
Ya veremos. Adiós.
Ángela, espera.
Llévatelo hoy.
¿Estás seguro?
Sí, no lo uso en el bote.
Devuélvemelo mañana, así nos tendremos que ver.
Gracias.
Adiós.
Adiós.
Buscamos a nuestro amigo Sebastiano.
"Nuestro amigo Sebastiano". ¿Y por qué lo buscan aquí?
Porque es una iglesia.
Sí, ¿y entonces?
Pensamos que es una persona que necesita consuelo,
y esta es la casa del Señor, ¿no?
Sí, es la casa del Señor, pero no lo he visto.
Si lo ve, ¿lo enviaría a casa, por favor?
Claro, por supuesto.
Le prenderé una vela a San Leonardo.
¿Quién es ese?
¡Tonto! San Leonardo.
El santo protector de los prisioneros.
Le tengo mucho cariño.
Si vinieras al catecismo, lo sabrías de memoria.
Ahora tengo que hacer, váyanse. Adiós, adiós.
Saluden de mi parte a sus distinguidos padres.
Gracias.
¿De qué? Dije "distinguidos". A los tuyos no los saludes.
Vamos, vete.
¿Y ahora? ¿Dónde lo buscamos?
Gracias al padre Giacinto y San Leonardo
Sebastián aparecerá.
A veces me pregunto si lo que dices es en serio.
¿Por qué? ¿Qué dije?
¿Por qué, Fofò?
Confías en los santos, nosotros en la razón.
No entendí.
¿Y si fue allí?
¿Al monasterio de San Leonardo?
Sí, claro.
¿Por qué se van?
Arturo, puedes salir, Arturo.
Gracias, padre.
Arturo, dime la verdad.
Dime qué hiciste.
Me negué a pagar por su protección.
Primero me desangraron y ahora quieren matarme.
Quieren matarte.
Arturo, son tiempos muy difíciles.
Mañana o pasado mañana buscaré a mi esposa y me iré.
Me iré de aquí.
¿Y adonde irás? Dime. ¿Adónde irás? ¿Adónde irás?
Puedes quedarte aquí esta es tu casa.
No te tocarán ni un pelo. Es un decir.
Gracias.
Gracias, padre Giacinto.
Gracias.
Otro.
El último.
El último.
Vete, vete. Vamos.
Un momento, explícamelo bien. Más despacio.
¿Quién está buscando a Arturo Ardigò?
Está aquí.
Se lo entregaré, pero no quiero escándalo, ¿sí?
Debes hacerlo tú.
Lo decidió don Massino.
¿Por qué yo?
Porque todavía eres virgen.
¿No piensas en tu futuro?
¿Quieres ser un soldado durante el resto de tu vida?
Sí pienso en mi futuro.
Pero ¿podré salirme de esto?
¡Salirse!
Eres gracioso, ¿no?
Dásela.
Debes hacerlo esta noche.
Y tienes que hacerlo bien
porque el padre Giacinto no quiere escándalos.
Todo debe desaparecer: el cuerpo y la pistola.
¡Vamos! ¿Qué son esas caras? Estaban jugando, ¿no?
Anda, te toca a ti.
¡Vamos, vamos!
Toma esta.
¡Y tú esta!
Los hombres de Boris Giuliano se presentaron esta mañana
en el Banco de Trinacria,
donde todavía se lleva a cabo una investigación
Según los investigadores, hay transacciones sospechosas
que involucran a una serie de altos ejecutivos del banco...
¡Giammarresi!
¡Cusumano! ¡Maldita sea!
¿Nunca tocas?
Lo siento, lo siento.
¿Qué pasa?
Es solo que... Te haces de rogar, Lorè.
Debemos celebrar que tienes casa nueva.
Vete.
¡Vamos!
¡Vete!
Bueno!
Lorenzo eres un hombre de oro.
Pero no todo lo que brilla es oro.
¡Oigan!
¿Qué estaban haciendo?
¿Qué dices?
¿Qué dices, Massimo?
Me dijiste que viniera porque debo decirte algo.
Claro. Sí, pero a mí, no a ella.
Dame uno a mí también.
"Buenos días, mi amor, por favor, ¿cómo estás?"
¡Qué maleducado!
Dame uno a mí también.
Todas son iguales,
te casas con ellas y se te pegan como un pulpo.
¿Qué quieres?
Bueno...
Es algo que...
Vamos, Lorè, no tengo tiempo para tus tonterías, ¡dime!
Tú que sabes de todo...
El Dr. Guarneri, el gerente del Banco de Trinacria.
¿Qué sabes de él?
¿Por qué me preguntas?
Es que gracias a él pude conseguir esta casa.
Es el papá de una amiga...
¿Tuya?
¡Mía no, Massimo! ¡De Salvuccio!
Sí, y te dio la casa
porque es el papá de una amiga de Salvuccio.
Por favor contéstame.
No tengo nada que decir.
¿Qué? ¿Por qué?
Porque si te digo que es una gran persona,
pensarás que es mala.
Si te digo que es malo, pensarás que es malo.
Entonces no diré nada. ¿Estás feliz?
Lorè, serías capaz de dudar
de un boleto premiado de la lotería.
¿Qué ocurrió? ¿Mataste a alguien por la casa?
¡Claro que no!
Le hice un... favor.
Le di algo.
¡Felicidades!
Disfruta de tu victoria.
Los pecados de verdad son otros.
Quizá tienes razón, Massimo, lo pienso demasiado.
Me voy. Adiós, Patrì.
Adiós, Lorenzo.
¿Y le lanzas besos y todo?
Son besos al aire.
- Dame otro. No, dos más. - Massimo...
¡Calla!
No llegaré a cenar esta noche.
Lo sabía.
Quédate aquí.
Hola, Seba.
¿Qué quieren?
Saber cómo estás.
Todos lo sabían.
Seba...
Hola. ¿Ella es tu...?
Alice.
¿Nunca haces nada normal? Ve a la playa, no a la cárcel.
Va a llover.
Y él se enteró.
Vayan, ya los alcanzo.
Sebastiano...
¿Qué pasa?
No lo sé.
¿Sigue enojado conmigo?
Está enojado con todos.
Vamos vamos, no te preocupes.
Salvatore, ven un momento, por favor.
Alice es linda. ¿Cómo están?
Pues, estamos.
Entonces está bien.
Bueno, se irá a Suiza a estudiar dentro de poco,
quizá no regrese.
Entonces debes enamorarla ya, así regresa pronto o no se va.
Debemos pensar en algo.
Lo pensaré, nos vemos en el café, ¿sí?
Adiós, Alice. Sebastiano, anímate.
Con todo lo que tenía que hacer, no sabía si creerle.
no tenía tiempo de pensar en Alice y yo,
pero con Seba había encontrado el tiempo y las palabras justas.
Hablemos en serio. Cuando creías que estaba viajando,
¿cuántas veces lo viste?
Y ahora lo ves una vez a la semana.
Digamos que hizo algo malo, pero fue una tontería.
Yo sé cómo son estas cosas.
Con un buen abogado, ya estaría libre.
Si estuviéramos en Japón, eso tomaría meses.
Mírame. ¿De acuerdo?
Así que ahora mis dos amigos idiotas
eran nuevamente amigos y estábamos todos juntos.
Pero por poco tiempo.
¿Tu papá defenderá al mío?
Le pregunté y lo prometió. Cuando promete algo, lo cumple.
¿Gratis?
¿Acaso no somos amigos?
Vamos, sabes cómo soy, a veces hablo sin pensar.
Sobre este viaje a Suiza... ¿Quieres ir?
No, no.
Entones no vayas.
¿Cómo hago? No soy yo quien decide.
¿Cómo? No pueden obligarte a hacer algo que no quieres.
¿No? ¿Nunca te obligan a hacer cosas que no quieres?
¡El dentista, no!
Salvatore el dentista no te hace nada.
¡Por favor, Salvatore!
Todo el tiempo, pero son cosas pasajeras.
Además, el dentista queda cerca.
¿El dentista?
Es un ejemplo.
Suiza está lejos y te irás mucho tiempo.
Más que una idea,
para que Alice se quedara, necesitaba un milagro.
Quería a Boris de verdad, confiaba en él,
era bueno en su trabajo,
pero no creía que pudiera hacer milagros.
Es un milagro que llegará. Siete minutos. ¡Qué lindos!
Hola.
Ven aquí, vamos.
¿Nos alcanzarás?
En cuanto pueda, un milagro a la vez.
Te extrañaremos.
Y yo a ustedes. Disfruten de las vacaciones.
Suban al tren, vamos, vamos.
Vamos, niños.
Cuidado con el escalón. ¿Y las maletas?
Adentro.
De acuerdo, adiós. ¡Cuídense!
- ¡Adiós! - No se preocupen. ¡Adiós!
Yo le habría dado una gran idea: sube en ese tren, Boris,
vete con tu familia, vete de aquí, ¡vete!
Pero yo no podía ver el futuro
y tenía bastantes problemas con mi presente.
Te quedan perfectos.
¿Perfectos? Me llegan por las pantorrillas.
¿Y qué importa, cariño?
Mira el dobladillo, puedo descoserlo.
Con la mudanza,
mamá había decidido revisar qué guardar y qué regalar.
Veamos estos, son preciosos.
Tiene un agujero, le pondré un parche.
¿Otro?
¡Lo botaré todo!
Déjate de tonterías.
¿Qué lotería?
Ángela, estás gritando.
Lo siento.
Ya nada de esto me queda bien.
A mí tampoco.
¡Hola!
Hola, papá.
Estos dos hijos tuyos
creen que como nos mudaremos de pronto ahora somos ricos.
No, no, niños. Nosotros somos los mismos.
¿De acuerdo?
Y nos va bien así.
¡Claro!
¡Déjame, déjame! ¡Espera, espera!
¡No, no!
- ¿Por qué? - Camina.
- Entra. - ¿Por qué?
¡Entra!
¡Espera!
¡No, no!
¡No, no, no!
¿Cómo va a tener otra? Massimo está loco por ti.
Sí, debe ser por ese nuevo trabajo.
Mantén la calma.
Estaba hablando con Patrizia.
Dice que Massimo está raro, que la trata mal,
que esta noche no ha ido a casa.
¿Y qué creías?
¿Qué como se casó, iba a cambiar?
Adelantamos mucho, ¿no?
Yo también lo veo raro. ¿Y tú, esta mañana?
¿Qué?
Me dijo que fuiste al bar, que hablaste con Massimo.
Sí, sí, era una tontería.
Le pedí su consejo sobre la casa.
En fin, lo vi como siempre.
Lorenzo.
Siento haberte hecho daño.
No hablemos más de eso.
Nunca más.
Ahora quiero mirar adelante, solo hacia el futuro,
y hacia todo lo que nos espera.
El Dr. Guarneri fue muy amable al ofrecernos esta oportunidad,
y solo por la amistad entre nuestro hijo y la suya.
Sí.
¿Deberíamos darle un regalo?
No.
Ya me encargué.
¿Sí? ¿Qué hiciste?
Mi amor, acabamos de decir que miraríamos hacia adelante.
¿Por qué me miras así?
Porque te quiero.
Los chicos siguen despiertos y tenemos que hacerlo bajito.
Una última vez.
Ángela.
¿Estás dormida?
¿Qué te pasa?
Me alegra ir a una casa nueva,
pero es la última vez que dormiremos juntos.
Me pone algo triste.
¿Por qué ya no sales con Marco?
Tiene novia.
¡Qué mal! Me caía bien.
Pero estoy feliz por él.
No lo parece.
¿Y tú qué sabes?
¿Por qué Alice...
...debe irse ahora que nos tomamos de la mano?
¿Por qué las cosas lindas no pueden ser fáciles?
Por favor, Salvatore, basta de preguntas.
No, he contenido muchas. Ahora las haré todas juntas.
Entonces hazlo ahora,
porque cuando estemos en la casa nueva
y durmamos en habitaciones separadas
tendrás que llamar a la puerta para decirme algo.
¿Por qué se necesita un buen abogado
para sacar al padre de Seba si hizo una tontería?
¿Por qué a los padres de Alice no les duele mandarla lejos?
¿Por qué papá no parece feliz en la nueva casa?
Sin respuestas, esas preguntas no me dejaron dormir
y aún en la casa nueva, iba igual a la cama de Ángela.
La vida...
...es un misterio.
Y no era yo solo el que no podía dormir.
Seguro que tenía que ver con...
...las constelaciones, el siroco o con el hecho de ser hombre.
Y bajo esas condiciones
el día y la luz no traían ningún alivio.
Amor, debo irme.
Son las siete y media.
Sí, pero de aquí tardo más en llegar.
Hay tráfico. Nos vemos luego.
Adiós.
Mamá, me voy.
¿Y adónde vas tú?
Voy a la playa con Alice, Fofò y Sebastiano, adiós.
No se sabe nada de Ardigò Arturo desde hace dos días.
"El comerciante recibió amenazas para ser extorsionado.
Temen que sea otro caso de homicidio de la mafia".
¡Muy bien, Massimino!
Hiciste un muy buen trabajo.
Don Massino tenía razón. Esto mandará un mensaje.
¡Brindemos!
¡Salud!
¡Sí! ¡Salud!
¡Salud!
¡Por nosotros!
Y durante el día, las mujeres también se ponían nerviosas.
Se escapó como una anguila, Pía, no te miento.
Se fue en medio de la noche.
Patrì, deberías hablar con él.
Y me dice que es por su trabajo y me dice que estoy loca.
Que lo tengo harto.
No...
Dame algo que hacer, así no pienso.
Bueno, aquí hay mucho que hacer.
No sé dónde entraba todo esto en la otra casa.
¡Ángela! ¡Date prisa!
Debo irme, me llaman.
¿Tampoco nos veremos hoy?
¿Qué quieres que te diga? Debemos acomodar todo.
Pero ¿todo el día?
Ni siquiera diez minutos. Un dulce, una charla.
Te hice un casete, Ángela.
No lo sé...
Y si es por el walkman, te lo puedo llevar a casa
o a cualquier otro lugar.
¡Atención! Este momento es crucial.
Finalmente, algo se rompió
dentro esta especie de monje tibetano piamontés
que se mudó a Palermo!
Ángela.
Dime.
No me importa un demonio el walkman, ¿entiendes?
Puedes quedártelo, aplastarlo, tirarlo por la ventana,
¡no me importa!
Estoy detrás de ti como un tonto desde hace un año.
Y primero Rosario y luego Alfonso
y yo siempre allí y ni siquiera te das cuenta.
¿Sabes qué te digo, Ángela? ¡Me tienes harto!
¿Y a ella, esta tonta, le afectó su declaración?
¿Se le abrió el corazón junto con los ojos?
Mira, "Torino", háblale así a tu hermana.
Pero algo empezó a resonar en el desorden de su cabeza.
¿"Estoy detrás de ti desde hace un año"?
Tal vez demasiado tarde,
porque se sabe lo que hace un hombre herido.
Hola.
Esto es para ti.
¿Lo hiciste por mí?
- Sí. - Gracias.
Y para que no fuera demasiado tarde para mi,
esa mañana fui a buscar a mi amigo Boris,
él era mi última esperanza. Era el 21 de julio de 1979.
¿Alguien recuerda lo que pasó ese día en Palermo?
¿Me buscabas?
Sí, pero...
Sí, esta mañana vine solo.
¿Qué haces aquí?
Sabía que lo había olvidado.
¿Adónde vas? Ven aquí.
¿Crees que olvidaría algo tan importante?
Bueno, Salvatore, lo pensé y se me ocurrió algo.
En el Centro Histórico
queda uno de los lugares más bellos de Palermo.
El Pasmo, ¿lo conoces?
No.
Ahí debes llevar a Alice para escuchar la música.
¿Qué música?
Bueno, es la música que suena ahí, adentro,
todas las noches y nadie sabe de dónde proviene,
pero todas las noches suena y es mágico, Salvatore.
Llévala allí y verás que habrá magia para Alice y para ti.
Llévala y del resto se encargará tu corazón.
Gracias.
¿Gracias?
Lo importante es que cuando suceda,
te acuerdes de mí, Salvatore.
Adiós.
Adiós, Salvatore.
¡Auxilio!
El jefe de la Brigada Móvil de Palermo, Boris Giuliano,
fue victima esta mañana de una emoscada mortal
poco después de las ocho.
Aquí imágenes de Boris Giuliano.
Siete disparos de un arma de calibre de 7,65.
Tres lo alcanzaron en la nuca y en la cabeza.
El crimen fue cometido dentro de la cafetería "Lux"
en Vía Francesco di Blasi,
en la zona residencial de la ciudad.
El jefe de la brigada tomaba café todas las mañanas
antes de ir a la oficina.
- ¿Qué pasa? - Está cerrado.
¿Por qué?
No lo dicen.
¿Sí?
Cusumano, ¿qué pasa?
Es para celebrar que tienes casa nueva.
¡Felicidades!
¡Felicidades!
Cusumano, ¿qué haces?
¡Solo cinco minutos!
¡Ya basta! ¿Qué hay que celebrar?
¿Qué casa ni que nada? La gente está esperando.
¡Vamos a trabajar!
¿Qué hacen?
No parece siciliano, ¡ni siquiera italiano!
A las taquillas, vamos. Están esperando.
¡Cielos! Señores, por favor, pasen
¡Papá!
Salvuccio.
Pero ¿qué pasó?
Lo mataron.
¿A quién?
Boris.
¿A Boris?
¿Quién te lo dijo?
Lo vi.
No digas nada.
¿Lo viste?
Escucha, no se lo digas a nadie, a nadie, Salvuccio, por favor.
Ni a tus amigos, a tu madre o a tu hermana.
No se lo digas a nadie.
No has visto nada.
¿Listo?
Listo.
¿Sabes por qué somos diferentes?
No.
Que somos gente de palabra. Empecemos.
Ya las mezclé.
No. Dame a mí primero.
- Claro. - Claro.
Toma.
¡Siete de oro!
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