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Zulu
No fue fácil superar la decepción
tras la derrota en el partido del siglo.
Detrás de las banderas nuestra tristeza perduraba,
y nuestros problemas y miedos. Detrás de las banderas nuestra tristeza perduraba,
y nuestros problemas y miedos.
¡ARRIBA PALERMO, ABAJO JUVE!
Pero luego llegó el verano
y el aire caliente trajo una nueva fiebre
que nos afectaría también, como a todo el mundo.
¡Eres un comunista!
¿Qué? Ustedes son los ladrones que destruyeron este país.
- Tiene razón. - ¡Escucha!
Deja que la gente coma.
Y la tensión crecía día a día. Los que estaban más nerviosos
eran esos políticos amigos de la mafia
que temían perder el poder eran esos políticos amigos de la mafia
que temían perder el poder
y la capacidad de cumplir las promesas
que les hicieron a gente más peligrosa que ellos.
Santa Rosalía,
fulmina con un rayo a los comunistas radicales. Santa Rosalía,
fulmina con un rayo a los comunistas radicales.
¡Amén!
Padre, esa vela es muy grande, nos está asfixiando.
Lo siento, don Vito,
pero necesitamos una más grande si queremos ganar la elección.
¿Te lo dijo el Señor?
No.
Vito, hicimos una encuesta, lo hacen los estadounidenses
para saber por quién votará la gente.
¿Y qué importa por quién quieren votar?
Me importa que voten por nosotros.
Pero este año la situación es más delicada.
Y puede resultar en desastre.
- En Sicilia. - Incluso.
- Sí. - También.
¿Están bromeando?
¿Después de todas las promesas que hicimos?
¡Qué bello!
¡Quiero diez iguales!
Totò, ¿diez? ¿No es demasiado?
Diez, y no son demasiados,
don Vito y sus amigos ha hecho muy buenas promesas.
Y si no las cumplen, diez serán muy pocos.
Si no las cumplen, cavaremos muchas tumbas.
Debemos defender la democracia en esta bella isla
y debemos ganar esta elección. ¡Y punto!
Y punto.
Prenderé otra.
Gracias, padre. Muy bien.
Nos fregarán si las cosas no salen como deberían.
Que no nos frieguen.
- Nuestro trasero. - Nuestro trasero.
Ojalá.
Incluso en mi clase había mucha inquietud,
había comenzado una cuenta regresiva crucial.
¡Faltan siete días!
Mi primo dijo que si repruebas el examen,
te devuelven a primer grado.
Y claro que le creemos.
¿Crees que es tonto como tú?
¡Aquí tenemos a Einstein!
¿Apostamos a que saco una nota más alta que tú?
Mil liras.
Vamos. Salvatore.
Espera, ¿tienes dinero?
No te preocupes, que yo voy a ganar.
Vamos. Salvatore.
Y como si no fuera suficiente,
además del estrés del examen tuve que agregar el de mi mamá.
Como ya no tenía la suplencia y no daba clases.
Sebastiano y yo nos convertimos en sus alumnos.
¡Listo!
Pero les asigné otro, vamos.
¡Mamá estamos cansados!
Vamos, es el último. Vamos.
Incluso para papá muchas cosas habían cambiado
desde aquel terrible día.
Y no podía dejar de pensar que mamá lo estaba traicionando.
Pero como no encontró pruebas. tendría que vigilarla.
Salvatore, mientras no estoy, por favor, estudien porque...
Nos harás preguntas. Pero ¿adónde vas?
A casa de tía Carla, adiós.
Y cuando mi madre se desvió de la ruta
a la casa de tía Carla,
a mi padre se le rompió el corazón.
Lo mismo sentía Marco por culpa de mi hermana,
que no quería entender.
Vamos.
Ve y dile lo que sientes.
¿Qué cosa?
Que te enamoraste que siempre piensas en ella.
No puedo.
Claro que sí puedes. Vamos haz el intento.
¿Qué quieres decir?
Imagina que soy Simonetta.
De acuerdo.
Ángela...
Simonetta.
Pues... me gustas mucho.
Y sé que quizá no se nota
porque, como norteño, quizá no sé demostrarlo.
¡Ya deja de decir esas cosas! ¡Atrévete por una vez!
¡Di lo que sientes, vamos!
¡Diablos!
Desde el primer momento que vi te quiero con locura.
Siempre pienso en ti,
por la mañana, de tarde, de noche, siempre. ¡Te amo!
¡Vaya!
No creí que te gustara tanto.
Ahora solo tienes que decírselo.
Anda
¿Dónde?
Donde ella, ve.
Ángela, escucha.
¡Anda, vamos! ¡Vamos, vamos!
Y "Torino" fue hacia una chica que no le importaba
porque mi hermana era tan tonta
que no se daba cuenta de que era la amada de ese bobo.
¿Me ayudas?
Sí.
¿Qué haces aquí?
¿Y tú que haces aquí? Esta no es la casa de tu prima.
Pía, gracias por venir.
¿El también vino? Hola.
No era ja tía Carla, sino la Madre de Fofò.
Debo hablarle.
Para no la apuesta pidió a mi madre que le diera clase
y le rogó que no dijera nada.
Bravo, siete.
¡Siete! ¡Siete! ¡Siete!
Totò, tu mamá es severa, pero mira... ¡Siete!
¡Siete!
¿Y qué pasa con las clases de Fofò?
Nada.
Lorenzo, dime qué pasa.
Dime solo una cosa:
ese colega del que hablaba Salvuccio en su cuaderno...
¿fue él quien te abrazó afuera de la escuela?
¿Cuándo? ¿De qué hablas?
Pía, los vi fuera de la escuela el último día, cuando te fuiste.
Yo estaba allí con flores en la mano.
¿Y qué hacías con flores ahí?
No importa.
Pero vi que te abrazó.
¿Y entonces? Fue un abrazo de despedida entre colegas.
- ¿Sí? - Sí.
¿Y quién me asegura eso?
Te lo aseguro yo.
Me gustaba la escuela, ¿qué iba a hacer?
¿Irme sin despedirme y fingir que no pasó nada en estos meses?
No quise decir eso.
¿Y entonces?
Es que los vi abrazándose, ¿entiendes?
¿Y qué debía hacer? ¿Huir? ¿Empujarlo?
Pía fue un abrazo...
...especial pongámoslo así.
¿Qué tiene de especial? Abracé a todo el mundo,
al director, a mis colegas, a los niños.
Incluso al vigilante porque estaba emocionada.
Me sentía bien en esa escuela. ¿Acaso esto es algo serio?
No es eso.
No, debes responderme si esto es algo serio.
No, tienes razón, Pía, lo siento.
Me siento un idiota,
viene aquí a hacer una escenita
en lugar de apoyarte en este momento difícil.
Amor.
Había mentido para salvar su matrimonio
y le había costado mucho.
¿Qué tienes?
Nada.
Y en ese momento, mi padre, que se sentía culpable,
pensó que quiza había una manera de enmendarlo.
Giammarresi, no sé si lo recuerda.
Iba a ver el partido en la casa del gerente,
y usted me llamó para decirme que no podía.
Sí, recuerdo algo
¿Y el Dr. Guarneri está?
No, el Dr. Guarneri no está.
¿Y cuándo regresará?
¿Y por qué lo busca?
No, por nada.
Hablamos de un favor, más específicamente un préstamo.
No sé si le mencionó algo.
Sí, me comentó algo, pero no era para usted.
No tiene una fábrica de baldosas, ¿no?
No, soy director del Registro.
Entonces no es usted debe esperar a que vuelva.
Nos vemos entonces.
Adiós.
Entonces, al Dr. Guarneri no solo lo buscaba mi papá.
¿El director acaba de irse?
Fue una emergencia.
Se fue así, nada más, lamentablemente.
¿Y no dejó un número, nada?
No.
¿Su familia no sabe nada?
Desde hacía tiempo.
Boris Giuliano investigaba a algunos asociados cercanos
del gerente del Banco di Trinacria.
¿Sabes lo que eso significa?
Que van a por ti también.
¿Y qué puedo hacer?
Debes irte, al menos un tiempo. Aquí las cosas van mal.
Cuando Giuliano muerde, duele.
¿Entendiste?
Lo entiendo.
Ahora, sonríe, vamos.
Sonríe.
Más, más.
Muy bien.
¿Y se esfumó así nada más?
Minnini, Minnini.
¿No has sabido de él? ¿No te ha llamado?
No, mi madre dice que es normal, que está trabajando mucho.
Quizá donde está, hay pocos teléfonos.
¿Hay pocos teléfonos en Suiza?
- ¿Quién está en Suiza? - Su papá.
Al menos está cerca no tardaría mucho en venir.
El mío está en Japón.
¿Está en Japón ahora? ¿Por qué?
Por gasolina. ¿Cómo crees que se mueven los barcos, empujados?
No hay gasolina en Japón.
¿Qué?
¿No estudian geografía?
En Japón, hacen una gasolina especial.
Lo dijeron en la televisión.
¿Escuchaste, tonto?
Es cierto, la famosa gasolina japonesa.
Dame esto me lo como yo, así te dejas de tonterías.
¡Mi sándwich!
Lo hiciste bien.
Gracias.
Lo hice bien,
pero era obvio que tarde o temprano
a ese tonto de Fofò se le saldría la verdad.
Y no conscientemente como a mi mamá.
No sabe si debe decirle la verdad a su esposo.
¿Le sucedió a Giuliana?
De todas tus amigas, la más fea tiene este problema.
Bueno, Massimo.
¿Qué pensarías si Patrizia te dijera que le gusta otro?
¿Qué pensaría? Los mato. Primero a ella y luego a él.
Pero ¿y si nunca pasó nada?
¿Entonces qué importa?
Dile a Giuliana que se calle. Que no diga nada. ¡Nada!
¿Y si su esposo vio algo? ¿Una sonrisa, un abrazo?
Bueno, debe negarlo. ¡Negarlo hasta la muerte!
¿Recuerdas a Marina?
Mi amiga.
Me encontró en la cama con su hermana y lo negué.
Lo negué tanto que se disculpó conmigo.
A mí y a su hermana.
Debo ir a trabajar.
¿Qué? Estabas muy feliz.
Lo estoy.
Pero siempre estoy trabajando.
¿Le cortaste el dedo?
Le di otro día
y le dije que si mañana no me paga, le corto dos.
Descuida, es mi técnica, da resultado.
Incluso mi tío tenía una verdad que le daba mucho miedo,
quizá trabajar para los Salvo no había sido la mejor opción.
Massimo, ¿qué te pasa?
Nada, ¿qué me va a pasar?
Vamos, pongan las flores en la tumba de su papá.
Mi madre no siguió el consejo del tío Massimo,
y no solo por su conciencia.
Se dio cuenta de que la atracción por Ayala
era un síntoma de lo que estaba mal
entre papá y ella.
Entonces, el silencio no era la solución.
¿Qué estás mirando?
Es otro foro político.
Es inútil, no cambia nada, solo hablan.
No.
Lorenzo, no.
¿No qué?
No podemos seguir así.
No podemos seguir diciendo que solo hablan,
que todo está mal, no se puede seguir así.
¿Acaso crees que no es así?
Sí, es así, pero no puedes dejar de creer, esperar, soñar.
Nosotros ya no soñamos, dejamos de soñar
y debemos hacerlo de nuevo porque si no...
Temo que nosotros...
...nos perdamos mutuamente.
Entonces...
El abrazo con tu colega...
¿Qué tiene que ver?
No sé por qué, Pía, pero tiene que ver.
Sí tiene que ver.
Me cortejó.
Fue insistente y me gustó.
Me hizo sentir viva.
¿Qué pasó?
Nada, te lo juro, nada, pero podría haber pasado algo.
Siempre pienso cuando Ángela era pequeña
y caminábamos por la playa
y tenía a Salvatore en mi enorme barriga.
Tenías sueños.
Muchos sueños.
Hablabas de las cosas bellas que nos esperaban.
Esto no me lo esperaba.
Nunca me habría esperado que me mintieras así.
O sea, ¿todos estos meses te veías todos los días
con ese hombre que te gusta? ¿Por qué lo sigues negando?
Cuando me di cuenta de que era serio,
te elegí a ti, a nuestra familia.
Son lo mas importante que tengo en el mundo.
Pensé que me habías escogido hace 17 años.
No fue mi intención. ¿Adonde vas?
A respirar.
Mi madre esperó toda la noche a que papá regresara a casa.
Pero papá no regreso.
¡Demonios! ¡Demonios! ¡Demonios! ¡Demonios!
Durmió en el auto.
Cuando llegó a la oficina era un desastre por fuera
y sobre todo, por dentro.
Quizá por eso la suerte se compadeció de él.
Giammarresi.
¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?
Me siento muy bien.
Cuidadito con esas manos, no es un buen día. ¿Qué pasa?
Te espera alguien adentro. ¿Le digo que se vaya?
¿Quién es?
Dice que viene de parte del Dr. Guarneri.
Lorè, ¿es el Guarneri que yo creo?
Déjame arreglarte.
¡Cuidadito con las manos! Déjame ver, quítate.
- ¡Giammarresi! - Dr. Minnini.
Buenos días.
Discúlpeme, no sé cómo decirlo,
pero fue un gran malentendido, lo confundí con otra persona.
Y ya sabe cuánta gente le pide cosas al Dr. Guarneri.
No entiendo.
¿Podemos hablar en privado?
Por supuesto, siéntese, por favor.
¿Qué es esto, un espectáculo? Vayan a trabajar.
Vamos, a trabajar, a trabajar.
¿Todavía estás ahí? ¡Ve a trabajar, Cusumano!
Ya voy Lorè.
¿Le gusta la casa?
Por supuesto.
Pero no podría... Necesitaría un gran préstamo.
El gerente no quiere darle el préstamo para esta casa
Quiere darle la casa y ya que es propiedad del banco,
pero usted tendría que pagar algo simbólico... irrisorio.
No, no, no, es que no puedo.
Aceptarlo sería como aceptar un regalo.
Lo entiendo.
Si a mí me ofrecieran una casa como esta, casi gratis,
me sentiría incómodo.
Pero si no quiere sentirse en deuda...
...puede hacer algo, algo sin importancia,
que el Dr. Guarneri le agradecería mucho.
Con las elecciones tan cerca, Ciancimino, Lima y los Salvo
les habían pedido ayuda a todos sus amigos.
Buenos días, doctor.
Incluso aquellos que eran cercanos y lejanos
al mismo tiempo.
Como aquel que, por precaución, dijo que estaba en Suiza
cuando seguía en Palermo.
- Por favor. - Gracias.
¿Seguro que nadie te siguió?
Seguro, doctor.
¿Boris Giuliano... se calmó?
Se calmará.
Pero quien debe calmarlo debe ganar las elecciones.
En pocas palabras,
llamaron a los amigos de los amigos de los amigos
y así, llegó a mi papá.
¿De qué se trata?
Debe darnos la lista.
Se puso en marcha una maquinaria implacable.
Tenía hilos tan delgados
que llegaban a todos los campos de la vida social,
donde todos, absolutamente todos podrían contribuir a la causa.
Es la computadora que nos envió el concejal.
Nos mandó solo una.
Dijo que nos enviará diez más.
Lo harán todo ellas. No haremos nada.
Pero... Hay un "pero". Tenemos que votar por ellos
porque si ganan los comunistas, se llevan a nuestros hijos,
las computadoras y trabajaremos el doble.
¿Seguro que trabajaremos menos?
Por suerte para mi tío,
incluso los piojos tenían derecho a votar.
¿Tienes el dinero?
¡No estoy jugando!
¡Tenga piedad!
Abusaron de mi piedad.
No tengo dinero.
- ¿No? - No.
Espera, todo cambió. Quieren los votos, no el dinero.
¿Cuántos son en su familia?
Mi esposa, cuatro hijos y yo.
¿Tus hijos son pequeños?
No, grandes.
¡Entonces, son seis votos!
Seis votos.
Por seis votos podemos darle otra semana, ¿no?
Tuviste suerte esta vez.
¡Vamos!
Una lista. ¿Qué lista?
De las que hay aquí.
¿Dónde? Disculpe.
De los que están más allá que aquí.
A estos viejos se les debe buscar en sus casas.
Hay que ayudarlos a ejercer su derecho democrático.
Sí, me parece algo muy bueno.
Pero, eso no sería un favor, se puede pedir y ya.
¿Y cuánto tiempo se tarda?
Un par de semanas.
No tenemos tanto tiempo.
Disculpe, pero ¿por qué el Dr. Guarneri quiere eso?
Quiere encontrar viejos amigos.
Vamos Giammarresi, ¿no quiere darle una mano?
Ante los ojos del Dr. Minnini, que lo miraba fijamente,
mi padre pensó en las palabras de mi madre
en todas las oportunidades que había perdido
en nombre de su integridad.
Y, por primera vez pensó que no tenía nada de malo
hacer algo que habría hecho cualquier otro.
- Pase. - Gracias.
Ahora todos están almorzando.
Aquí están.
Están divididos por año y en orden alfabético.
Ya veo.
De acuerdo.
¿Ya usted almorzó?
¿Yo? No.
Entonces vaya a comer algo, tome un café.
Coma un postre y tome otro café. Y luego regrese.
Pero durante ese almuerzo, papá se había dado cuenta
de que ese era el día en que se había rendido.
Si le pasa lo mismo, ¿qué hace? Lo sella.
Bien, no hacemos nada malo. No tiene nada de malo.
Es para no entorpecer su labor.
Y el rencor en su corazón
le estaba cediendo el paso a un vacío profundo.
Vamos, no tiene nada de malo.
Exacto.
La misma sensación que teníamos los niños
porque casi terminábamos clases.
Mi hermano me dijo que cuando pasó a secundaria,
no vio más a sus amigos.
¿Y si nos pasa también?
Podríamos reprobar todos.
O podríamos ir a la misma escuela.
Sí, claro.
Vinieron a buscarme. Adiós.
¿Qué le pasa?
No lo sé.
Quizá sigue triste por lo de su papá.
Y mi tonta hermana también se sentía vacía,
no se dejen engañar por su expresión,
no tenía ni idea del porqué.
Un paseo, sí. Pero primero llamaré al club.
Simonetta me está esperando, busquemos una cabina.
Si tenías una cita con ella,
no te preocupes salgo con Danila.
No, Ángela. Me gustaría...
¿Qué pasó?
Pero mi madre sí sabía por que estaba triste.
¿Cuándo presentas el examen?
Mañana haremos el escrito.
¡Buena suerte!
Gracias.
¿Y te sientes preparado?
Sí bueno, eso espero. ¿Y dónde estás?
Ya te lo dije. Viajé por el trabajo.
De hecho, debo irme, lo siento.
¡Papá, espera!
¡Aló Lorenzo! ¿Hola?
Sí, está bien, pero está un poco nervioso.
Ya se le pasará. Hablamos mañana, ¿sí?
Adiós.
No entendí dónde está papá.
- En Catania por negocios. - ¿Justo durante los exámenes?
Lo sienta cariño. no podía negarse
- Hola. - Hola.
Buenas noches.
¿Listo para el examen?
Sí, eso espero.
¡Bien!
Si apruebas, te doy un regalo. Será mejor que el de tu papá.
Pero no se lo digas o me pondrá mala cara. ¡Hola!
Hola, tío.
- ¿Y mamá? - En la cocina.
- ¿Y papá? - No está.
¿Por qué no está Lorenzo?
Está en Catania.
¿Por qué está en Catania?
Por trabajo.
Pía, mírame a los ojos.
Se fue de casa.
¿Por qué?
Porque se enteró de que me gustaba otro.
¿Eras tú? ¿No era Giuliana?
¡Diablos! ¡Caí como un tonto!
Baja la voz.
¿Por qué no lo negaste? El consejo también fue para ti.
¡Negar, negar, negar! ¡Siempre!
Yo se lo dije.
No podía seguir guardando ese secreto.
¡Eres una tonta! Ahora te quedarás sin esposo.
¿Qué tienen todos ustedes con la honestidad?
¿Acaso es un virus?
¡Las cosas deben afrontarse!
¡No, no, no, no! Las cosas deben resolverse, es diferente.
Ven.
Ven. Lo siento.
Que los niños no te vean llorar.
Todo se resolverá. Estoy defendiendo a ese idiota.
Digamos que fue por la cebolla.
¡Basta, basta!
Vamos, ven.
Durante la cena, mamá parecía feliz como si no pasara nada.
¿Te gusta?
Es especial.
- Está buena, ¿no? - Riquísima.
Cuando quieras, vienes y te la preparo.
Gracias, Pía.
Pero, para ella, fue otra noche muy larga.
Al igual que para muchos otros.
Desafortunadamente para papá
no era el refrigerador dañado lo que no lo dejaba dormir,
sino el rugido de su conciencia
que se rebelaba al pensar que el favor que le hizo a Guarneri,
quiza había ocasionado una operación criminal.
- Cusimano María, 1872. - Muerta.
- Mancuso Giovanni, 1878. - Muerto.
- Pastrani Aurelio, 1903. - Vivo, pero está muy mal.
Entonces no vota.
- Rocci Santo, 1898. - Muerto.
- Russo Anna, 1868. - Muerta.
Gherardi Gerlando, 1906.
Está vivo y coleando.
Caruso Nitto, 3 de marzo, 1870.
Muerto.
Papá, ¿qué haremos con todos estos muertos?
Massimo, los necesitamos.
Muerto y enterrado, voto asegurado.
Vamos, sigue.
Caruso Alfredo, 1874.
¡Muerto!
Pasa.
Doctor, ¿no dormirá?
En un rato.
¿Quiere un café?
Gracias.
¿Y qué dice su esposa?
¿La tuya qué dice?
Le pondré mucha azúcar.
Sí, mejor.
Con permiso.
Finalmente llegó el gran día, y por primera vez,
hasta la hermana Battista parecía emocionada.
Siéntense, siéntense.
Bueno, tienen dos horas a partir de este momento.
No es una carrera a ver quién llega primero.
Den lo mejor de ustedes,
como deben hacer siempre en la vida.
Pueden empezar.
Por favor.
Gracias.
Y para la primera prueba, la composición,
debíamos hablar de nuestro futuro.
Escribí que solo quería ser feliz,
pero para eso mi familia también debía serlo.
¡Hola!
Tengo cosas que hacer.
Lorenzo por favor.
¿Cómo está Salvuccio?
¿Estaba nervioso?
No, no mucho.
¿Y Ángela?
En sus cosas.
Te fuiste dos días, no un año.
Tampoco iré esta noche.
Bien, haz lo que quieras.
Entiende que el problema no es ese abrazo,
el problema es entre tú y yo.
En lugar de hablarlo para resolverlo juntos...
...te marchas.
Te traje camisas planchadas.
Lorè, ¿te trajeron cannoli? ¿A que sí?
¡Bueno, ya entendí!
Mi papá no regresó ni al día siguiente
ni tampoco al siguiente,
el día en que toda Italia había salido a votar.
Estoy en la sala de prensa,
donde comenzarán a llegar los primeros porcentajes.
A las once,
la media de los votantes a nivel nacional fue de 16,8%
en comparación con el 19,2% de las elecciones anteriores
en el año 1976, una ligera caída del 2,4%.
Ahora veamos algunas regiones en específico.
En el norte de Italia
el número de votantes era el 19,8%.
en comparación con el 23% de las elecciones anteriores.
¿Hola?
Hola, preciosa.
Hola, papá.
¿Todo bien?
Sí.
¿Y Salvuccio?
Ya hizo el examen oral, te lo paso si quieres.
Gracias, cariño. Adiós.
Hola, papá.
¿Cómo estás?
Muy bien, Salvù.
Estoy en Catania.
Sé que estás en Catania, me lo dices siempre.
Estoy aquí por trabajo. Ya sabes cómo es.
Lo sé.
Pero Salvù, te quiero.
Te quiero muchísimo y a tu hermana también.
Díselo, por favor.
Descuida, papá, lo sabemos. ¿Papá? ¿Papá?
Oye, ¿cuándo te darán los resultados del examen?
Mañana.
Mucha suerte.
¿No volverás?
Salvù, no depende de mí, es el trabajo.
Claro, entiendo.
Ademas, sin mi, aquí no saben hacer nada.
¿Necesitas ayuda?
No, estoy preparando la lasaña que tanto le gusta a su papá.
Sí, a él, nosotros, la soportamos.
Lo sé.
Mamá, ¿qué esta pasando?
Nada. No pasa nada.
No me tomes por tonta.
Estoy confundida.
¿No te ha pasado?
Sí, ahora más que nunca.
Su papá se dio cuenta y está triste por mi culpa.
Ángela, no me juzgues.
Mamá, ¿cómo podría juzgarte?
Dime qué pasó.
Estamos aquí, en el segundo piso del Palacio Eur.
La sala de prensa está junto a la oficina electoral
de la Democracia Cristiana.
Chicos, iré donde la tía Carla.
¿A ésta hora?
Sí, a esta hora.
Buen provecho.
Nunca visitaba a su prima, ahora va todos los días.
Mi madre nos dijo que esa noche apenas salió de la casa
se dio cuenta de que no sabía adonde ir,
si continuar o volver. Y decidió no elegir,
sino dejar que su corazón eligiera
y que él condujera sus piernas.
Nos dijo que durante un tiempo caminó con los ojos cerrados,
como una sonámbula, y que cuando los abrió
ya había llamado al intercomunicador.
Nuestro corazón estuvo encogido toda la noche porque..
¡Seis! ¡Saqué seis!
¡Ocho! ¡Saqué ocho!
¡Págame! ¡Saqué nueve!
- ¡Muy bien! - ¿Cómo?
- Dame el dinero. - No, no te daré nada.
Apostamos mil liras, dame mis mil liras.
No, no tengo que darte nada.
¡Dame el dinero!
Podemos jugar a la "mora", pero no te daré nada.
Está bien, vamos a jugar.
Vamos.
Sabía que eras el mejor, Salvatore.
¡Salvatore, sacaste un diez! Eres un nerd.
No lo sacaste de mí.
¿Por qué vino tu hermana a ver las notas?
Es que mi papá se fue.
Esta mañana mi mamá se fue también.
¿Los dos?
Al menos mi mamá se quedó.
Ven, debo decirte algo.
Ángela.
¿Seis es una buena nota?
Sí.
En agosto voy a Suiza.
¿Tu padre debe volver y lo acompañarás?
No, voy sola.
De vacaciones. ¿Y cuándo volverás?
Salvatore, no entiendes.
¡Déjame! ¡Basta!
Gané mil liras. ¡Gané la "mora”!
¿Qué? Hiciste trampa. ¿Quieres hacerte el listo?
¡Eres un tonto!
El tonto eres tú,
no te das cuenta de que tu papá está preso.
¡Fofò!
¿Quién es el tonto ahora?
¿Adónde vas?
¡Sebastiano! Espera, Alice, ¿qué no entendí?
Que estudiaré en Suiza. Me voy a estudiar. ¿Entiendes?
Aquí tenemos las primeras planas.
"Il Popolo" titula:
"La Democracia Cristiana confirma su fuerza.
El partido mantiene los números del 76".
Las elecciones las ganaron quienes debían ganarlas.
¡El trencito, vamos!
Pero la prueba más grande la había superado mi madre,
y había una razón para no ir a ver mis notas.
Mi amor.
¿Qué hora es?
Las diez.
Hoy le dan los resultados a Salvuccio.
Pues, irá Ángela. No te preocupes.
Pobre Salvatore.
¿Quién te dijo que estaba aquí?
Sra. Pía, ¿qué pasó?
¿Dónde está Lorenzo?
Sé que lo sabes.
¡Cusumano!
Avenida Boulevard 37, piso seis.
Cuando salga del ascensor, debe ir a la derecha,
pero no la primera puerta sino la segunda.
De acuerdo. Gracias.
Buenas noches.
Gracias.
Pía...
¿Qué haces aquí?
Vine a traerte esto.
Si quieres, me voy...
...pero regresaré.
Regresaré mañana.
Regresaré pasado mañana.
Siempre regresaré a ti.
Aunque todo te dé asco...
...y hayas perdido la esperanza.
Aunque tus sueños sean tan grandes
que te dan miedo.
Porque yo te escogí.
Porque eres el hombre para mí.
¿Adónde ibas?
Contigo.
Vamos a casa, Lorenzo.
Ponte cómoda.
Esta serie está dedicada a los hombres y mujeres
que han luchado y luchan con valor contra la mafia.
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