All language subtitles for 5rFF-tiempguerra-S1E01

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Verónica!

Vamos, Verónica!

Lo tienes todo? -Sí.

-Mírame. Si digo que nos vamos, nos vamos, eh?

Muertos no servimos para nada.

Cuidado. Vamos.

Al suelo.

Estás bien? -Sí.

-Vamos. Agáchate. Ven conmigo.

Al suelo!

(VERÓNICA GRITA) Estás bien?

Vamos.

Abajo.

-Médico, médico!

Médico! -Al suelo!

Vamos, Verónica! Vamos!

-Médico! -Vamos!

(Explosión)

No!

Aquí no hay munición!

Munición!

Pedro, si no salgo de esta,

dile a tu hermana que se olvide de mí.

Me has oído? -No. Podrás decirle lo que quieras

cuando volvamos.

Alto el fuego!

Alto el fuego!

Alto el fuego he dicho! Alto el fuego!

No nos van a mandar refuerzos! Tenemos que hablar con el enemigo!

-Qué está diciendo? Antes morir que entregarnos.

Disparen!

Maldita sea! Paso atrás!

Eh!

-No. Eh, no, no! -Pero qué está haciendo?

-No, no, no. -Qué está haciendo?

Comandante. Comandante, cálmese.

Cálmese.

Si nos quedamos aquí, vamos a morir todos.

Salgamos fuera y que se salve quien pueda.

-Yo soy el comandante, yo soy quien da las órdenes aquí.

-Si quiere entregarnos, no es nuestro comandante.

Pedro, explosivos, rápido.

Mendoza. -Tengo.

-Estamos?

Atentos!

Una, dos. Vamos!

No!

Arriba!

Madre.

Dónde estaba? Vamos a llegar tarde.

Vamos.

Ahí está.

Voy bien? Colócate bien el sombrero.

Disculpe, duquesa. Inmaculada.

Has venido, qué sorpresa. Si me disculpan, caballeros.

Tú eres Julia de verdad?

Pero si la última vez que la vi era casi una niña.

Julia quiere ser enfermera.

Se acuerda que le dije...? Ah, sí?

Y por qué quieres ser enfermera?

Son tiempos difíciles y todos tenemos que ayudar.

Pero es un trabajo muy duro para una señorita.

Lo sé y no me importa. Esta chica es tan impaciente.

Hay que ir paso a paso, paso a paso.

El lunes empieza el próximo curso a las 08:00.

Sabes dónde está el hospital de San José?

Por supuesto. Estoy deseando empezar.

Serás una buena enfermera, como ellas.

Las tropas del Rif se lo agradecerán, señor.

-Un placer. Son ustedes estupendas.

Todas.

Y usted, muy generoso, como tiene que ser.

Cigarros para los soldados? Cómo no.

Madre mía, Pilar.

Qué manera de mirar, no? Si le viera su mujer...

Qué descaro. La que va a hablar de descaro.

"Es usted muy generoso, señor, como tiene que ser".

Es por los soldados, Pilar. Hay que ser amable.

Señoritas, quiero presentarles a una futura compañera.

Julia Ballester.

Ellas son Pilar de Soraluce y Magdalena Medina.

Háganse amigas. Vamos.

Mucho gusto. Encantada.

Encantada. Un placer.

Con vuestro permiso. Magdalena, por favor.

A que es guapo?

Se casan el 22 de noviembre.

Tú estás casada? No, todavía no.

Estoy esperando a que mi prometido llegue de África, es teniente.

Señora duquesa.

Tiene usted un minuto, por favor?

Disculpen, no conviene hacer esperar a un militar,

y mucho menos si se trata de un general.

General, supongo que no quiere sacarme a bailar.

La reina quiere verla cuanto antes, a usted y a las damas enfermeras.

Pilar, por favor.

Su majestad la reina.

Muchas gracias por venir, Carmen.

Alguna buena noticia en las últimas horas?

Todo lo contrario. También han tomado Melilla?

Por Dios bendito, Magdalena, cálmese. Ya le he dicho que no.

Quién sabe, Carmen, puede pasar en cualquier momento.

Además, no hay barcos suficientes para evacuar a los heridos

y en los hospitales no cabe un solo soldado más.

Berenguer me ha dicho que hay miles de muertos.

Virgen santísima.

Estamos dispuestas a ayudar como sea, señora.

-Lo sé, y por eso os he llamado.

El jueves sale un vapor para allá.

Hay sitio para todas, la compañía lo acaba de confirmar.

Señora, no será mejor que esperemos a tener los medios?

Al ritmo que vamos,

en un mes habremos conseguido más de 100.000 pesetas.

Sois enfermeras y en Melilla os necesitan.

Por qué tendríamos que esperar?

Han recibido un curso de unos meses,

aún no están preparadas para un hospital de guerra

en Melilla.

Tampoco nuestros soldados lo estaban

y no dudaron ni un momento en cumplir órdenes.

Señora, alguna de ellas solo ha visto la sangre

en las estampas de los libros.

Estamos en guerra, Carmen, tendrán que aprender.

Señoritas.

Perdone, señora duquesa,

el jueves es este jueves?

O sea, pasado mañana?

Vamos! Por aquí, rápido.

Esta ropa, en la maleta. Por favor, rápido.

Los paquetes, abajo.

(SUSPIRA)

Madre, ha leído esto?

Dice que las damas enfermeras salen hoy mismo para Melilla.

Julia, tu primo Alberto está aquí.

Primo Alberto.

Todo bien?

He hablado con todo el que podía decirme algo,

no hay noticias de su regimiento.

Cómo que no hay noticias?

Pero alguien tiene que saber dónde están.

Es una auténtica matanza.

Nadie sabe cuántos han muerto,

pero seguro que no bajan de los 4.000.

No, mi hermano y Andrés están bien.

Me oye, madre? Están bien.

Lo sé.

Es de locos, dicen que en Melilla ya andan a tiros por las calles.

Hemos perdido Annual, Igueriben, Dar Driuch.

Los cabileños han arrasado con todo.

Aquello debe ser un infierno.

(Aplausos)

Cuídate mucho, hija.

Escríbenos todas las semanas. -Prometido.

-Y piensa en tu padre. -Claro.

-Cuídate. Cuídate mucho. -Prometido. Cuídense.

Para usted, madre.

Siempre pensé que si algún día estábamos aquí,

el que iría en el tren sería yo.

En eso puedes hacer como las demás.

Daniel, prométeme que no te vas a enamorar de otra

mientras estoy fuera, aunque sea más guapa que yo,

aunque baile mejor. Solo son tres meses, no pido mucho.

No podría aunque quisiera.

Para el camino.

Muy amable.

Duquesa.

Julia, qué hace usted aquí?

Voy con ustedes a África a ayudar.

Pero qué idiotez es esa? De ninguna manera.

Se bajará en la siguiente parada.

Mi hermano y mi prometido están allí.

Hace más de un mes recibí una carta de ellos desde Annual y,

desde entonces, no he vuelto a saber nada.

Necesito saber dónde están.

Yo necesito mujeres fuertes. Lo soy.

Entregadas, dispuestas a sacrificarse para ayudar

a los demás y formadas para atender a los heridos.

Estoy dispuesta. No me interesa alguien

que solo piensa en los suyos.

Puedo ser una buena enfermera. Usted lo dijo.

Con la debida formación.

No pienso bajarme de este tren.

Usted verá si quiere contar

con una enfermera más a su servicio.

Tome.

Estúdielo y no se separe de él.

Dicen que el Gobierno no parará hasta que se rinda Abd el-Krim.

Disculpe.

Esta salsa tiene gorgonzola, verdad?

Le importaría llevárselo?

No me gusta el gorgonzola.

Tráigame la carta, si es tan amable.

Es cierto que van a traer aviones de Italia

para bombardear las cabilas?

Eso es una locura. En serio van a tirar bombas?

Qué esperaba, querida? Ramos de flores, bombones?

Esto es una guerra.

Pero así no van a conseguir nada. No se entregará.

Es que no has oído lo que hacen con los prisioneros?

Les sacan los ojos y las tripas con un cuchillo,

les cortan las manos... Pilar, por favor.

Ay, no, gracias. No voy a cenar. Tengo el estómago revuelto.

No sé por qué, la verdad.

Supongo que con el ajetreo del viaje y todo...

Hola, Julia. Aún llega a tiempo para la cena.

No tengo hambre, gracias, pero no quería estar sola.

Puede sentarse con las otras damas. O si desea acompañarnos...

Gracias.

Buen apetito. (AMBAS) Gracias.

No recuerdan a Julia? Por supuesto.

Claro.

Viene con nosotras.

Qué bien. Bienvenida.

Y qué, por dónde iremos? Ay, y mañana barco. (RÍE)

Habéis montado alguna vez en barco?

Yo, no, pero me encantan los barcos.

Además, me han dicho que en el que vamos es enorme.

No salgas! Ya está.

Ya se me pasa, ya se me pasa. Es peor. Ves?

Si te estuvieras quieta...

Ay, por favor. Respira.

Respiro. Mira a un punto fijo.

Síganme, señoritas. Adónde quieres que mire?

Bueno, pues camina un poco, así te da el aire.

Ay, no sé, se mueve todo. O soy yo?

Me duele mucho la tripa, Pilar. Otra vez estoy con arcadas.

Bueno, ya estamos aquí. Melilla. Confío en que hayan descansado

lo suficiente durante el viaje. No les puedo garantizar

que esta noche vayamos a dormir en una cama como Dios manda.

Han renunciado ustedes a sus familias

y a sus compromisos para venir aquí.

Y ahora toca ser fuertes, veamos lo que veamos.

No hemos venido aquí a llorar por nadie.

Por nadie.

De nosotras solo escucharán palabras de alivio,

de aliento y de fuerza.

Y lo único que verán en nosotras será una sonrisa. Entendido?

Señora duquesa, usted cree que Melilla es segura?

Señoritas, síganme. Por aquí.

Caballero, disculpe, hay un destacamento

del coronel Márquez esperando a unas damas?

Sí.

Julia. Julia!

Caballero, por favor. Pase. Muchas gracias.

Pasen, pasen. He dicho que abran paso, por favor.

Eh, eh, eh! Adónde va? Adónde va?

-Al barco. -No, no, no.

-Nos vamos... -Espere a que desalojen el barco.

Caballero, cálmese!

Julia!

Duquesa, capitán Agustín Somarriba. A su servicio. Qué tal el viaje?

Eterno. Y su superior?

El coronel no ha podido venir.

Si son tan amables...

Uy, perdón.

Eh... Lo siento.

Eh... Sí, es esta. Y esa también.

Ah, y otras dos que está trayendo el mozo.

Esta ya puedo llevarla yo si hace falta.

Magdalena, se te ha pasado el mareo?

Sí, sí, sí. Mucho mejor.

Qué calor hace, no?

Siempre será así?

El calor es nuestra especialidad, señorita.

Bienvenidas a Rif. (HABLA EN ÁRABE)

(Claxon)

Bajen las maletas. No, no, no bajen las maletas.

El coronel dio órdenes de llevarlas al hotel.

Las órdenes del coronel son para usted,

no para nuestras maletas. Comprende?

No nos vamos a asear antes de ver al coronel?

Calla, que están diciendo algo. Ven.

-Voy a leer un bando. Es del Alto Comisionado.

(LEE) "En esta misma semana arribarán a este puerto

las tropas de refuerzo necesarias.

El Alto Comisionado ordena que aquel que instigase al..."

(Disparos y gritos)

Disparos! Pónganse a cubierto! Al camión!

Pónganse a cubierto! Tranquilos, tranquilos!

Adentro, tranquilos! Vaya al fondo, corra!

(Sirenas y disparos)

Tranquila.

Está bien? Sí.

Son Pacos. Desde el Gurugú. Pacos?

Sí, llevan toda la mañana paqueando.

Qué son los Pacos?

No sabe qué son los Pacos? No.

Y usted de dónde sale?

De un lugar donde no está bien visto

acercarse tanto a una mujer.

Tiene razón. Perdóneme.

La próxima vez, tendré más cuidado.

-Se ha acabado, tranquilos! Pueden salir!

Julia.

Perdone.

Se le olvida esto. Así que es usted dama enfermera.

Fidel Calderón. Capitán médico.

Julia Ballester.

Bueno, ya tiene algo que añadir a su consultor.

Los Pacos son francotiradores.

Se les llama así por el sonido que hace la pala al salir: "paco".

Gracias por la información. Seguro que me será muy útil

cuando atienda a un herido. Julia!

Síganme. Por aquí, pasen por aquí.

Vamos.

Una colección de marquesas.

Justo lo que necesitábamos ahora mismo.

Descanse, Somarriba. Usted debe ser

doña Carmen de Angoloti, me equivoco?

Y usted es? Vicente Márquez,

jefe de sanidad militar.

Disculpen que no haya ido a esperarlas al puerto,

pero no tengo ni un solo minuto libre.

Magdalena.

Magdalena, qué haces aquí? Coronel.

No le había reconocido. Por qué no me avisaste?

Y tu madre por qué no...? Por cierto, cómo está tu madre?

Bien, bien. Bueno, ha sido todo tan rápido...

Y Susana? No me diga que está aquí?

Sí. Vamos?

Hemos perdido más de 50 posiciones en la retirada desde Annual.

La jarca se ha detenido aquí,

en las puertas de Nador, a unos 15 kilómetros.

Eso sin contar con los que van a su aire.

Los que les han recibido paqueando desde el monte Gurugú.

Espero que lleguen pronto los refuerzos que nos han prometido

porque, con el enemigo a la vista, Melilla corre un peligro evidente.

Está usted intentando meterme miedo?

No, señora. Le informo de cuál es la situación. Es mi deber.

Hemos venido a atender a los heridos.

Yo no soy militar, no entiendo de batallas ni quiero entender.

Pues ruegue a Dios que, cuando lo haga,

no sea demasiado tarde.

Los hospitales están colapsados.

No sé cuándo podremos evacuar a los heridos a la península.

Claro que, ahora que están ustedes aquí,

igual se arregla todo, no?

Señora duquesa.

En fin, en su momento les informaré de cuáles son los hospitales

en los que se pueden ir acoplando. No, no,

no hemos venido a acoplarnos. Hemos venido a abrir

un nuevo hospital por orden de su majestad

la reina Victoria Eugenia. Un nuevo hospital? Dónde?

No sé, esperaba que me lo dijera usted.

Es la primera vez que vengo a Melilla.

Le acabo de decir que están todos desbordados.

No puedo inventarme un hospital solo para satisfacer...

Están ustedes con la reina o contra ella?

Su majestad la reina lleva a cabo una labor admirable.

Deje usted la coba para otro día y dígame dónde vamos a abrir

el hospital de la Cruz Roja.

Y tú de qué conoces al coronel? Conozco a su hija Susana.

Íbamos juntas al colegio de La Merced.

No sabía que estaba aquí destinado.

Cuando se lo diga a mi madre, no se lo va a creer.

Hace mucho que no nos vemos. Susana era guapísima de niña.

Perdone. No sé si podría ayudarme.

Si me dice en qué, señorita...

Estoy buscando noticias de mi hermano y de mi prometido.

Los dos servían en el regimiento Bazán.

Y no sé por dónde empezar a buscar. Estaban en el campamento de Annual

y he pensado que quizá pueda tener una lista...

Ha pensado mal. Aún no hay una lista oficial de bajas.

Los heridos siguen llegando a los hospitales.

He escrito aquí sus nombres.

Si tiene algún momento para mirarlo...

Sabe usted cuánta gente espera en la puerta de comandancia

para que le demos noticias de sus familiares?

Ya, lo supongo.

No sabe cuánto lo siento, pero no podemos dedicar

nuestras fuerzas a buscar a cada uno de ellos.

No, por favor, quédeselo.

Quédeselo y si en algún momento ve los nombres...

Somarriba. -Señor.

-Acompañe a estas señoritas al grupo escolar San Justo.

-San Justo, señor? -A San Justo, sí.

Cumpla la orden. Damas, en marcha. Vámonos.

Y cuándo regresan los alumnos?

Bueno, hace tiempo que aquí no se dan clases.

El padre nos enseñará lo que usted quiera:

aulas, despachos, bibliotecas, cocinas, comedores...

No nos vamos a quedar aquí, no, verdad?

Si nos quedamos aquí; al menos, es grande.

Lo siento, duquesa, sé que no está en las mejores condiciones,

pero es el único edificio vacío del que podemos disponer.

Es justo lo que necesitamos, verdad, queridas?

Duquesa, esto no reúne las condiciones para ser un hospital.

Tendrá que reunirlas. Es lo mejor que tenemos, no?

Pero es que no hay nada. Y lo que hay,

habría que tirarlo y desinfectar todo de arriba a abajo.

Sí, es lo primero, Pilar, zafarrancho general.

Seguro que los soldados nos pueden ayudar?

La reina se comprometió a abastecernos.

Enseguida llegará el material.

Pero y las camas? Aquí no habrá camas.

Si no tenemos camas... Las tendremos,

ya encontraremos una solución. Bien.

Se acabó el turno de lamentos.

Ahora a trabajar.

(TOSE)

Magdalena, por Dios, más rápido.

(Piano)

-Vamos.

Con cuidado, nos puede servir.

Por aquí. Seguro.

Vamos a ello.

Todo para allá.

6, 7, 8, 9, 10. Acordado, caballero.

Muchas gracias.

Señoritas, deben estar orgullosas del trabajo llevado a cabo

en estos días. Ahora hay que mantenerlo.

(Explosión)

Madre mía, estoy muerta, estoy deseando meterme en la cama.

Ay, yo creo que no había trabajado tanto en mi vida.

No, no lo habías hecho, Magdalena.

Yo también me quiero acostar.

Puedes...? Ay, perdóname, Pilar.

(RÍE)

Oye, tú crees que aquí hay piojos? Cambiaría algo saberlo?

Eso también es verdad. Ay!

Cuánta ropa te has traído?

Toda.

Nunca se sabe. Puede que nos haga falta.

Ay.

Para la guerra? Sí.

Seguro.

Perdona, no pienso operar vestida como una pordiosera.

Los enfermos lo agradecerán.

Ay, el que se quedó en Madrid es el vestido de novia.

(CHISTA) Lo siento.

No, no pasa nada, tranquila.

El lunes hará dos años que murió mi marido.

Lo atropelló un tranvía.

Al menos, los tuyos, si han muerto,

lo habrán hecho por una buena causa.

Una buena causa?

Y qué buena causa trajo esta guerra?

Mi hermano y mi prometido están ahí, en alguna parte.

Y no pararé hasta saber qué fue de ellos.

Ay.

He traído algo más aparte de la ropa.

Ven. (CHISTA)

(CHISTA) Magdalena. Magdalena.

Por nosotras.

Y... por lo que nos espera.

Anda, trae. (TOSE)

Porque este hospital salve muchas vidas.

Y para que Julia encuentre a los suyos sanos y salvos.

Eso seguro.

A dormir.

Otro? Sí.

A dormir!

A dormir.

(RÍE)

(Puerta)

Hola!

(Puerta)

Hola!

(Puerta)

Ya me ocupo yo.

Abran! -A qué vendrá tanta exigencia?

Quién es?

Doctor Fidel Calderón, capitán médico.

Traigo cuatro ambulancias.

Necesitan atención urgente.

Qué hace? Esto aún no es un hospital.

Se están desangrando. Por el amor de Dios,

qué quiere que haga?

-Sí, sí.

Que entren.

A la derecha, a la sala norte. Pasad.

Cuántos son? 18.

Algún infeccioso? No, al menos...

(Lamentos) Id pasando.

Necesito a todas las damas aquí de inmediato.

Vaya a despertarlas.

Pasen.

Damas, tenemos que bajar. Si no estamos listas,

nos vestimos por el pasillo. Julia, estás en mi cargo;

Magdalena, no te separes de mí.

(Lamentos)

Gasas, gasas.

Señoritas, vamos.

Vamos.

Lo ponemos en esta sala.

Primera línea, a la izquierda.

-Julia, colóqueselo, es su primer servicio.

Si no sabe, pregunte.

Y si no está segura, procure no empeorar las cosas.

(HABLA EN LATÍN)

Lo primero es no hacer daño.

Vaya, vaya.

(Gritos)

Enfermera, ese hombre está muerto. Déjelo y venga aquí, por favor.

Vamos.

Tiene quemaduras de tercer grado en la cabeza

y herida grave en abdomen. Traiga tijeras y ábrale la camisa.

Vamos. Enfermera. -Yo me encargo, doctor.

Julia, carro de curas, sala de enfermos.

-Resiste.

Vamos, Magdalena, tú puedes.

Sabes lo que hay que hacer.

No lo has hecho nunca fuera de clases,

pero no quiere decir que... (SE QUEJA)

Señorita. Sí.

Señorita, por favor.

Con cuidado, señorita.

Lo siento. Le he hecho daño? Está bien así?

(Voz en otro idioma)

Combate toda la noche para una larga entrada de ciudad.

Y la carta? Los rebeldes.

Los enemigos. (SE QUEJA)

(HABLA EN SU IDIOMA)

Madre mía, pero qué hace aquí ese niño?

Venía con él, señorita. No se separa de él.

Llévelo a la comandancia o a un hospital pediátrico.

Este niño no puede estar aquí.

(INTENTA HABLAR) Déjelo, por favor.

Sí, tranquilo.

(Grito)

Ya estoy, tranquilos. Enfermera.

Enfermera, al quirófano. Dónde está?

-No tenemos instrumental. -Se está muriendo.

-Lo entiendo, pero no tenemos dónde hacerlo con garantías.

-En cualquier hospital de Melilla operamos en peores condiciones

que aquí. (HABLAN A LA VEZ)

-Dónde está la duquesa? -No, yo soy la subdirectora.

Yo les digo dónde hay que ir. Síganme.

-Hagamos un drenaje.

-Agáchense.

-Rápido.

(Lamentos) Cómo se llama?

Juan.

(Lamentos)

Hay que cauterizar la herida.

Esperamos al médico o lo hacemos nosotros?

Lo has hecho alguna vez? Yo tampoco.

Duquesa, hay que operar en el quirófano.

No está listo. Qué hacemos?

A la zona de aislamiento. Operamos allí.

Julia, este carro. Vamos, rápido.

(Lamentos)

Reaccione.

Luego podrás verlo.

Magdalena, el niño.

Julia Ballester?

Volvemos a encontrarnos.

Rápido.

-Estoy bien.

Ve a por algo de comer. Corre.

"Go, go". Vamos.

(Tos)

Doctor.

Es todo el material que tenemos.

Ayuda al doctor, yo hago falta fuera.

Creo que respira.

(TOSE)

(SE QUEJA) Anestesia. Hay que prepararla.

Un tubo de tórax. Rápido.

Sostén aquí, que no se mueva.

-Ciérrale las cortinas. Verónica, prepara el drenaje.

(Lamentos)

(TOSE)

Enfermera, por favor.

-Una ambulancia.

(Lamentos)

-No, no, no me toque.

Pedro?

Pedro. Pedro.

Julia.

Estás bien?

Yo sabía que estabas bien, lo sabía.

Qué te han hecho?

Llevo una semana perdido.

No hables.

Las primeras veces parece imposible de hacer,

pero no es tan difícil.

Me alegro mucho que hayas encontrado a tu hermano.

Madre tiene que saber que estás bien, le escribiré.

Y ese uniforme?

Desde cuándo eres enfermera?

Vine con las damas enfermeras a buscaros.

Nadie sabía darme noticias vuestras,

pero yo sabía que estabais vivos.

Estaba segura.

Y Andrés?

Estaba contigo?

No sé qué pasó. No lo recuerdo bien.

Pedro.

Resistimos una semana en la posición.

Nos moríamos de sed.

Nos habíamos bebido hasta la colonia,

las tintas y hasta los orines.

Teníamos que escapar de allí. Teníamos que hacerlo.

Echamos a correr.

Pero se nos vinieron encima.

Yo no veía nada.

Vamos, vamos! Ah!

Vamos! Eh! Eh!

Andrés seguía allí...

conmigo.

Podía verlo.

-Ah, ah, ah!

Ah!

Pero de pronto...

Ah!

-Pedro!

-No!

Y no volviste a verlo?

Lo busqué.

Lo busqué, te juro que lo busqué, Julia.

De día, de noche, me volví loco buscándolo.

Perdóname.

No. No, Andrés no está muerto.

Lo siento, Julia.

Lo siento. Le vamos a encontrar.

Le vamos a encontrar.

(Teléfono)

Sí, dígame.

Señora duquesa, el coronel Márquez. Buenos días, coronel.

Me dicen que quiere hablar conmigo. Solo es una pregunta.

Ha ordenado usted al doctor Fidel Calderón que traiga

a los heridos a mi hospital? Señora, con el debido respeto...

De respeto le estoy hablando. Han aporreado mi puerta

de madrugada exigiendo que pusiera el hospital a su disposición

y supongo que está usted detrás de todo eso.

Hasta aquí han llegado los buenos modales.

Pero quién se ha creído que es usted?

La directora de este hospital. Los heridos que le han llevado

se han jugado la vida por salvar la nuestra. Estamos en guerra.

Y por eso estoy aquí.

Pero nosotras no somos soldados, no estamos bajo sus órdenes.

Me temo que sí, señora, al menos mientras yo siga siendo

el jefe de sanidad militar. Lo ha entendido?

Perfectamente. Me ha entendido usted a mí?

Piensa hacer algo al respecto o seguimos haciéndonos preguntas?

Coronel, sigue usted ahí?

"Querida madre, Pedro está conmigo, aquí, a mi lado.

Está vivo y solo Dios sabe cuánto habrá sufrido.

Querido Daniel, te escribo estas líneas desde el hospital,

que ya está en funcionamiento.

Sí, es antes de lo previsto, pero la prisa ahoga y los heridos

han empezado a llegar sin que nadie nos avisara.

Intentamos hacerlo lo mejor que podemos,

pero está siendo más difícil de lo que esperaba.

Hay tantos heridos, tanta desgracia, tanta sangre,

que no he podido pegar ojo desde que llegué.

Te extraño, amor mío.

No sabes cuánto. Ahora mismo estoy escuchando el sonido de las bombas.

Creo que son bombas.

Si no llega a ser por Pilar y por el resto de las damas...

No tenemos casi de nada, madre.

Lo que podáis enviarnos lo compartiremos con los heridos.

Sería de gran ayuda que pudierais hacernos llegar sábanas,

jabón, gasas, vendas, alcohol, ungüentos.

Nos miran como si fuéramos ángeles,

como si nosotras tuviéramos el don de borrar en un instante

todo lo que han sufrido.

Y estamos dispuestas en todo momento para darles ánimo,

para distraerlos, para servir de compañía.

Han sufrido tanto."

Hola.

Qué tal? Tiene fiebre?

No. Buena señal.

Por qué no aprovecha y descansa un poco

mientras su hermano duerme?

Ha venido hasta aquí para darme otra lección, doctor?

Pues no, la verdad es que no. Veo que con su cuaderno se basta.

Entonces a qué ha venido?

Verá, Julia, Verónica, mi enfermera,

me ha dicho que su novio estaba con su hermano

en el mismo regimiento.

Yo estuve en aquel barracón atendiendo a todos los heridos.

Ha visto a Andrés?

Atendí a un hombre que se llamaba Andrés Pereda.

Sí. Sí, Andrés Pereda. Lo llevamos al Docker.

Qué es el Docker?

Un hospital, un...

Bueno, no es un hospital, es un barracón que se está cayendo.

Cómo está?

Gracias.

Al Docker, por favor.

Gracias.

Un médico, por Dios!

Oh! (TOSE)

Disculpe. Disculpe.

Busco un herido, Andrés Pereda.

Allí, al fondo.

Demasiado tiempo con las heridas infectadas.

Tenía la cara destrozada.

Es usted familia?

Se pondrá bien? Le quedan unos días de vida.

Ojalá me equivoque. Lo siento.

Andrés.

Andrés, amor mío, soy yo.

Lo siento. Te juro que no quería interrumpir tu arte.

Es precioso.

A mí me parece que brillan muchísimo menos que tú.

El martes salgo para Melilla, Julia.

Bueno, si todo va bien,

después del verano volveré de permiso.

Había pensado que para entonces podríamos fijar la fecha,

si te parece.

Sé que no tendremos tiempo para los preparativos...

La fecha de qué?

Julia Ballester,

quieres ser la mujer de mi vida?

(Puerta) Adelante.

-Con su permiso. -Descanse.

Viene usted del hospital de la Cruz Roja?

-Sí.

Ha sido una noche bastante complicada.

Tuvimos que trasladar allí a todos los heridos.

La situación en el Docker es insostenible.

-Ha vuelto a actuar por su cuenta y riesgo, capitán.

Lo que hizo usted anoche tiene un solo nombre

y usted lo sabe: insubordinación.

-Señor, la orden era atender a los heridos

de la restinga y mi deber... -Su deber?

De qué deber me habla?

Su deber como militar es obedecer a la cadena de mando.

-Lo siento, señor. -En el ejército no se pide perdón,

no se contempla esa posibilidad.

Traslada los enfermos de un lugar a otro,

experimenta con tratamientos, con anestesias.

Deje usted de buscar el Premio Nobel de Medicina,

por favor. Estamos aquí para aliviar

el sufrimiento que causa esta guerra, nada más y nada menos.

-Es lo único que intento, señor.

-Puede que sus sentimientos sean nobles,

puede que lo sean,

pero no podemos actuar por nuestra cuenta, sería el caos.

No lo comprende? Me pone en un compromiso, Fidel.

Va a ser usted mi yerno

y precisamente por eso no puedo andarme con miramientos.

Si una conducta como la suya quedase sin castigo,

sería un pésimo ejemplo para la tropa.

-Entiendo, señor. La próxima vez... -No habrá próxima vez.

No pienso darle ese pretexto a la duquesa.

Será usted trasladado a la Península de inmediato.

-Pero... -No hay pero que valga.

Saldrá en el próximo barco. -Señor...

-Es la mejor solución. Puede retirarse.

-Coronel. -Puede retirarse.

-Con su permiso.

30 soldados y 7 suboficiales.

18 por trauma, 9 de ellos tienen heridas por metralla,

2 con quemaduras de segundo y tercer grado

y 15 con deshidratación. Algún posible tifus?

Sí, 10 pacientes tienen síntomas de enfermedad infecciosa.

Los aparté por prudencia. Bien.

Si nos llegara hoy el instrumental del puerto,

podríamos dejar listo al menos un quirófano.

Número de fallecidos?

Seis.

Alguna más quiere té?

Perdón. Se puede saber dónde se metió?

Cambiándome de ropa, se me había vuelto a manchar.

Bien. Siéntese, por favor.

Extrememos las medidas de higiene,

especialmente ahora que empezamos a repartir comidas.

En comandancia, han previsto que se ocupe de nuestro comedor

el responsable de la cantina del antiguo pabellón de ferias.

Pilar, irás tú a hablar con él. No las tengo todas conmigo.

Está a unos cinco minutos de aquí. Por quién debo preguntar?

Magdalena, vienes conmigo. Es un suboficial: Dámaso Fuentes.

Señoritas, he pedido conferencia con la reina.

Será para mí un honor comunicarle que hemos conseguido

abrir el hospital en tiempo récord.

Siento interrumpir.

Vengo a despedirme, me trasladan a Madrid.

Cómo dice?

Pensé que estaba usted al corriente de todo esto.

En Comandancia me han trasladado sus quejas por mi comportamiento.

Yo no pedí que lo trasladasen y mucho menos, de usted,

no tengo ninguna queja, todo lo contrario.

No se preocupe, duquesa,

su hospital quedará en buenas manos.

Un compañero del Docker ocupará mi puesto.

Si a usted le parece bien, claro.

Me parece que el coronel es de los que necesita decir

la última palabra.

De hecho, duquesa, enfermeras,

el doctor Luis Garces.

-Señoritas...

Señora, encantado de conocerlas.

Igualmente.

Pilar, vamos.

Con su permiso, señora duquesa.

Podemos ir ya al pabellón? Vayan.

Tenemos que hablar con el suboficial.

Ocho años.

Ocho sin saber nada de él y me lo tengo que encontrar aquí.

Tú crees que sabía que estabas aquí?

Igual lo sabía. O no.

Bueno, no tenía por qué saberlo.

Yo creo que por la cara que ha puesto no lo sabía.

Se ha quedado de una pieza. Por qué me tiene que pasar esto?

Por qué me tiene que pasar esto?

Qué piensas hacer?

Nada. Nada?

Y qué quieres que haga, Magdalena?

Me destrozó la vida una vez,

y ahora lo tiro todo por la borda porque ha aparecido él?

En eso tienes razón.

Oye, sigue igual de guapo que entonces, no te parece?

Pilar, la verdad es la verdad.

Si prefieres que no diga lo que pienso.

No, no hace falta que me digas todo lo que piensas.

-Ya estoy con las señoritas. Son de la Cruz Roja, verdad?

No se preocupen, mi hija Raquel tiene muy buena mano.

Hace unas tortillas de perder el sentido.

Con eso y un arreglo de cocido yo creo que nos podemos apañar.

No?

A ver, de cuántas comidas estamos hablando?

-56.

Y pronto tendremos 100 camas.

15 no pueden comer carne; cuatro siguen dieta blanda;

12 tienen que comer sin sal; y el resto, lo más variado posible.

Por favor, rico en vitamina B y C. -Claro.

El coronel no me avisó de esto.

Y para cuándo tienen que estar?

-Pues para cada día, para comer prontito.

Secretaría de su majestad la reina?

Sí, señorita, eso le he dicho.

Palacio de Oriente, secretaría de su majestad la reina.

Sí, lo he entendido. Quiere que se lo deletree?

No, no será necesario. Bien.

Padre, míreme! Está de broma.

-Tengo cara de estar de broma?

-No es posible, Vicente.

Fidel y tu hija están a punto de comprometerse.

Piensa en los chicos.

-Que yo sepa ni siquiera están prometidos.

-No, y así nunca lo vamos a estar. -Escúchame, Susana, escúchame.

Somos militares, antes que ninguna otra cosa, somos militares.

-Antes que personas? -Pues sí, antes.

Un soldado no puede anteponer su voluntad a su deber.

Estamos en guerra! Por los clavos de Cristo.

Y precisamente porque es tu novio no puedo proceder de otra manera.

No voy a ser débil, hija, no voy a perder mi autoridad.

-Me voy a Madrid con él. -Susana, por Dios.

-Qué has dicho? -Ya lo ha oído.

Que me voy a Madrid con él. -Vas a abandonar tu hogar?

Vas a renunciar a tu familia? -No quiero,

pero no me obligue a hacerlo.

Le va a cambiar el vendaje?

Tranquilo, Andrés.

Estoy aquí contigo.

Enfermera, por favor!

Dónde está Andrés?

Tú llevabas su anillo y sus cosas.

Dónde lo has encontrado?

Contéstame, dónde estaba?

Se lo quité a uno. Dónde?

Dónde se lo quitaste?

Contéstame, dónde se lo quitaste? En el suelo.

Estaba muerto?

Estaba muerto?

Seguro?

Seguro? Estaba muerto?

Seguro?

Sí.

No, no estaba muerto. No.

Adelante.

-Telegrama de su majestad la reina.

Es que todavía no me puedo creer que te vayas.

-Ya.

Tranquila, Susana.

Cuando llegue a Madrid, hablaré con tu padre

y si definitivamente me tengo que quedar, pues...

Te puedes venir a Madrid.

-Escribe cuando llegues.

-Capitán.

-Se puede saber qué es esto? -Es para usted.

Ya lo ve, la reina sugiere nombrarle a usted jefe médico

del recién abierto hospital de la Cruz Roja.

-Y el coronel qué opina de esto?

-Por qué cree que estoy yo aquí?

El coronel no desobedecería nunca las órdenes de su majestad.

Aunque esta se empeñe en dar rienda suelta a sus caprichos

mientras nuestros hospitales se caen a pedazos.

Venga, venga.

Hola.

Qué bien que volvamos a trabajar juntos.

Bueno, juntos, quiero decir, en el mismo hospital.

-Me deja pasar, doctor?

-No hace falta que me trates de usted, Verónica.

Somos médico y enfermera, pero también somos buenos amigos.

-Ah, sí? No me había dado cuenta. -Bueno, a ver, conocidos.

Nos conocemos desde hace tiempo.

Estaba pensando que si no tiene nada que hacer por la tarde,

podríamos dar un paseo. -Un paseo?

-O un café. -Puedo?

-Mejor otro día, mejor otro día. -Gracias.

(TOSE)

(Puerta)

Adelante.

Me tiene usted como un perrito faldero.

Antes quería que me marchara, ahora quiere que vuelva.

Estará contenta.

No hemos venido al Rif para vivir contentos.

Pero por qué no me ha dicho que me quería de jefe médico.

Porque no es usted quien decide.

Y no se haga ilusiones, aquí tampoco viene a mandar.

Entra usted? Creí que venía a hablar conmigo, no?

Yo decidiré a los oficiales médicos que tengo a mi cargo.

Se irán si no cumplen con su tarea.

Ninguna enfermera administrará...

Las enfermeras siguen mis instrucciones.

Verónica será la encargada. Al mismo nivel que Pilar.

Pensé que venía usted a hablarme de medicina.

Señora, ha visto usted que la situación aquí es difícil

y enviando heridos en barcos no ayudamos a nadie.

Pero si pudiéramos hacer cirugía en hospitales de campaña...

Hable claro, qué me quiere proponer?

Tenemos el apoyo de la reina.

Aprovechémoslo. Sí, pero no sea vanidoso.

La reina le ha nombrado, pero igual que le ha nombrado

puede mandarlo lejos de aquí. Que lo haga si es lo que quiere.

Lo que quiero es alguien que trabaje para mí.

Está pidiendo que un capitán médico trabaje para una enfermera?

Soy la directora de este hospital. No se lo había dicho?

Su cicatriz va bien. No hay supuración, no hay fiebre.

-Pilar, qué sorpresa.

Espera, mujer,

no he querido decirte nada delante de todo el mundo

porque suponía...

Un momento de atención todo el mundo, por favor.

Por favor.

Quiero comunicarles que a partir de este momento

el capitán médico don Fidel Calderón,

al que ya conocen, será el jefe médico de este hospital.

Bueno.

Tan solo quiero decirles que es admirable su coraje y su entrega.

Supongo que viniendo de donde vienen,

debe ser muy difícil trabajar en estas condiciones,

pero lo es para todos.

Si tienen alguna duda, Verónica tiene experiencia

y va a ser la encargada de coordinar

el cuidado de los enfermos.

Al mismo nivel que Pilar, evidentemente.

Continúe.

Son momentos muy difíciles para nuestro país.

Pero es lo que nos ha tocado vivir.

Tenemos que estar preparados para lo peor.

Estamos aquí porque nos necesitan, señores, señoritas.

En el fondo es un privilegio del destino tener la oportunidad

de sanar a aquellos valientes que han decidido...

Se puede saber dónde se había metido?

Y a nosotros nos toca darles lo mejor que tenemos.

Me habían dicho que había un herido con el nombre de mi prometido,

pero no era así.

Esto es justo lo que temía que fuera a pasar.

Lo siento.

Necesitaba a una enfermera, y qué tengo?

Una pobre chica desesperada por su hermano

y que llora porque ha perdido a su novio.

No, no lo he perdido, está vivo, tiene que estarlo.

Y va a estar usted así hasta que lo encuentre?

Mire, Julia, esto ha sido una equivocación mía.

Haga usted lo que desee, lo que le plazca,

quédese en Melilla, haga lo que quiera,

pero usted no puede seguir siendo una dama enfermera.

No, no, quiero ser enfermera.

Quiero seguir aquí.

Quiero ser enfermera.

Mi marido es oficial de caballería.

Yo sé lo que es pasar la noche en vela,

esperando que en cualquier momento llegue la peor noticia de todas.

No lo sabía.

No creo que tarden mucho en destinarle aquí también

y cuando venga,

usted cree que yo abandonaré un solo minuto mi trabajo

en este hospital?

Quiero que vuelva usted ahí dentro

y me demuestre que puede ser una buena enfermera, la mejor.

Y si no, márchese.

Os puedo ayudar?

Sí, claro.

Puedes llevar esto a quirófano?

Claro. Gracias.

(Piano)

Ayuda, por favor! Llamen a un médico!

Doctor Calderón!

Pedro! Qué le pasa a mi hermano?

Pedro!

Subimos a la de un, dos, tres.

Sujetadlo, que no se lastime. Qué le van a hacer?

Preguntando no ayudas.

Si va a quedarse aquí, haga algo.

Prepare el campo. Encárguese del éter.

-El pobre debe de estar roto por dentro.

-Abrir, limpiar y a ver qué encontramos.

Verónica! Vamos, eh? Vamos.

Una, dos, tres,

cuatro, cinco, seis.

Está en espontánea, doctor.

Bisturí.

Tijeras.

Separadores.

-Tire con fuerza, Guillermo, separe.

-El otro.

-Separamos bien. Sujete con fuerza.

-Pinzas.

-Disculpen.

Duquesa, tiene una llamada del general Ibarra.

Dígale que le llamaré cuando termine la intervención.

Es que ha insistido... He dicho...

Váyase, duquesa! Yo me encargo. Julia, ocupe mi puesto. Vamos.

Julia.

Sí, general, entiendo, por supuesto.

Enviaremos una ambulancia ahora mismo, no se preocupe.

Hay que salir urgentemente a atender a un oficial herido.

Irá usted. Dónde?

Camino del aeródromo. Herida de bala en una pierna.

No es grave, pero no quiere abandonar el puesto.

Irá con escolta.

Ambulancia.

Buenas tardes.

Qué? No, no, baja de ahí, baja.

-Vamos juntos al aeródromo.

Órdenes de la duquesa.

Calcen tejido y separen en tienda de campaña.

Demasiada sangre, aspirador.

No veo bien, no puedo sujetar.

No veo, Guillermo, abra la herida.

No puedo aspirar.

Hay que ampliar la herida, no veo.

Julia, sujete aquí, venga.

Sujete, Julia. Julia!

Sujete aquí, por Dios. Con fuerza, hacia usted.

Agarre ahí, con fuerza. -Ahora.

-Bien, limpie.

El pulso está bajando, doctor.

Lo estamos perdiendo, Julia, sujete con fuerza.

Lo perdemos.

Doctor, no hay pulso.

Tire con fuerza, Julia, se nos va!

Julia. Tire!

Sin miedo.

Ahí, lo tengo!

Lo tenemos.

Tijeras.

Dios.

Mantenga.

Recuperando pulso.

Muy bien.

Preparamos para cerrar.

Se va a morir?

Pues no lo sé, no suelo hacerme esa pregunta.

Lo importante es que hemos hecho todo lo que hemos podido.

Usted también.

Aprende rápido.

Por su hermano no se preocupe, que seguro que se pondrá bien.

Tiene que ponerse bien.

El soldado que atendió en el Docker no era mi prometido.

Le robó sus cosas porque lo encontró en el suelo tirado.

Muerto.

No quiero perder también a mi hermano, por favor.

Lo siento.

No se preocupe, haré todo lo que sea necesario.

Límpiese.

Tienes que pedir otro destino.

-Quién? Yo?

Por qué? No, no, no puedo.

-"Por qué?", dice.

Porque hay otros seis hospitales en Melilla.

-Yo creo que podemos trabajar juntos.

No tiene que importar lo que somos.

Lo que fuimos.

Creo que podemos comportarnos... -No, no, no podemos.

-Tienes razón, no podemos.

Siento mucho lo que pasó. -Luis, cállate.

-Bueno, sé que te volviste a casar.

-Que me volví a qué?

-Que te casaste, que te casaste.

Y me alegro mucho por ti.

-Mi marido murió hace dos años. -Sí.

No, sí?

Muerto de muerto?

Perdón, lo siento.

No lo sabía. Si llego a saberlo antes... Quiero decir,

lo habría sentido antes, pero tampoco podía si no lo sabía.

Cómo demonios iba a saberlo?

-Dios! -Qué pasa?

-Allí.

-De dónde han salido?

-Vamos, rápido, fuera!

-Ah! -Vamos, fuera, rápido!

-No.

-Estás bien?

-Ah!

-Vienen para acá.

(PILAR GRITA)

Tranquila, vamos a salir de esta.

-Cómo?

Teniente.

Arriba, arriba, mi teniente.

Arriba, arriba.

-Dónde estoy? Qué es esto?

-Estamos presos, mi teniente.

-Estamos vivos.

Por desgracia.

Andrés quería que le olvidaras, me pidió que te lo dijera.

Tienes que olvidarlo, Julia.

Hay que salir de aquí, hay que encontrar la manera.

-Parece que uno ya la ha encontrado.

-Comandante!

Nunca ha visto rezar a un musulmán?

Larbi. Cómo?

Así es como me llamo.

Han traído al jefe de tu regimiento, al comandante.

Lo encontraron herido.

Andrés está muerto por su culpa.

-Este comandante es un traidor y un mentiroso.

-Ese hombre dice la verdad!

Quiso entregarnos al enemigo.

-Cobarde! -Traidor!

-Que manden a un coche y se lleven a estos soldados al calabozo.

No voy a dejar que te pase nada.

Si pudiera, le ayudaría.

Sabe lo que pensé de usted la primera vez que le vi?

Que era un soberbio.

Fidel!

Quiero sacar a una persona de Melilla.

Puedo pagarle.

No tiene más, señorita? Suélteme.

No, no, el anillo no. Suélteme! Sáquelo!

Suélteme!

Ah!

-Son tres. -Qué vamos a hacer?

De verdad cree que la ambulancia ha sido atacada?

Pero en qué estaba pensando? Esto es una guerra, señora,

espero que lo vaya usted entendiendo.

Hijo de puta.

Nos querías entregar, traidor.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.