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La mujer obsesionada
Mary, cari�o, no...
No estar�a bien llamarle ahora tras andar de puntillas por toda la casa.
- Es que va muy desabrigado, Tom. - Entrar� en calor enseguida.
Tom, tienes que decirle algo sobre los conejos.
En el invierno no habr� sitio en el granero para otros animales.
Bueno, est� bien. Hablar� con �l.
Uno, dos, cinco, seis, siete...
Eh, no le hagas eso. Es muy peque�o.
Anda, ahora te toca a ti.
�Castor! �Castor!
Te traigo unas cuantas ramas. �Ves? Aqu� te las dejo.
Adi�s.
Fuego en North Canyon. Fuego en North Canyon.
Que Robbie no se mueva de aqu� hasta que yo vuelva.
Arre.
- �Preparados? - S�. Ya est�. Preparados.
Vamos.
- Mam�, �me dejas que duerma contigo? - Claro, Robbie. Acu�state y te arropar�.
Mam�, dime una cosa. Cuando era m�s peque�o, �he visto un fuego?
No, y quiera Dios que no vuelvas a ver otro como este.
Mam�... �Morir�n todos los animales del bosque?
No, espero que no.
- Pero algunos morir�n. - S�, Robbie. Eso me temo.
�Ocurre lo mismo con las personas? �Se mueren?
S�, hijo. Tambi�n se mueren.
�Atr�s, muchachos!
�Cuidado, vamos!
- Doctor, parece muy grave. - All� voy.
- Es Tom Sharron. - S�, ya lo s�.
Dios m�o.
Ens��ame a vivir sin �l.
So. Quieto.
�Robbie!
�Robbie!
Mam�.
�Por qu� tengo que estar siempre busc�ndote o llam�ndote a gritos?
- Es que estaba en el bosque, jugando. - En lugar de quedarte y ayudarme.
Las jaulas de tus conejos no las has limpiado hace d�as.
Y ni siquiera tengo tiempo para darte las lecciones.
�Quieres que te ayude?
Suj�tale la cabeza.
No me gusta rega�arte, pero nadie ha contestado a nuestro anuncio y
y yo no puedo hacer todas las cosas que hac�a pap�.
- Ya lo s�. Te ayudar�. - Por supuesto. Lo har�s.
�No puedo! �No puedo!
Mam�, �d�nde vas? Limpiar� las jaulas. De veras. Las limpiar�.
Buenos d�as.
Buenos d�as.
- Me han dicho que necesitaba ayuda. - Pues s�.
�Le interesa el empleo?
Me quedar� hasta que consiga a alguien fijo.
- �Y qu� sueldo quiere que le pague? - Eso es lo de menos.
Para m�, no. �Qu� se paga a los le�adores por mes?
- 80 d�lares y mantenido. - Le pagar� 90.
No hay por qu� pagar m�s s�lo porque necesita a alguien.
80 d�lares est� bien.
- No s� qu� decirle, se�or... - Carter. Fred Carter.
- Salvo que se lo agradezco. - No hay de qu�.
Su marido me hizo una vez un favor.
Me alegro que lo hiciera. Ni a mi hijo ni a m� se nos da bien la granja.
Es natural.
�Le parece bien si ocupo aquel cuarto junto al granero?
S�, puede hacerlo.
Me instalar� antes de tomar el desayuno.
Deb� hab�rselo dicho antes, siento mucho lo que le pas� a Tom.
Le apreciaba.
- �Tiene bastantes astillas? - S�, gracias.
Terminar� de arar la parte norte.
�Va a ocupar �l el lugar de pap�?
- No podr� ocuparlo nunca nadie. - A m� no me gusta. �Ya ti?
Eso no est� bien, Robbie. No podr�amos sacar la granja adelante sin su ayuda.
Ya lo s�. Pero nunca se r�e.
Seguramente su car�cter es as�. Puede que tenga muchos problemas
y no sienta deseos de re�rse.
- �Qu� son problemas? - Basta de preguntas.
Termina de limpiar esa mesa.
Y dile al Sr. Carter que enganche el carro.
- �Nos vamos a alg�n sitio? - A visitar al Dr. Gibbs.
�Por qu�? Hoy no es domingo.
He dicho que basta de preguntas y date prisa si quieres venir.
- �Te diviertes, Robbie? - S�. Me divierto mucho.
�Qu� Fred Carter tiene problemas? Naturalmente que los tendr�.
- Y, adem�s, se los merece. - Ha hablado el or�culo.
C�llate, doctor. Esto es muy serio.
A�n no, pero har�s que lo sea antes de que acabes de hablar.
Soy demasiado amiga de Mary para no dec�rselo.
Si es tan serio, debo saberlo.
S�lo tienes que fijarte en su aspecto.
Es como si estuviera soportando un castigo de Dios.
Los hombres recogen lo que siembran. Hazme caso.
Yo he hecho caso de ella durante quince a�os.
El Sr. Carter me dijo que Tom le hab�a hecho un favor.
Hace a�os. Tom era el �nico hombre decente que se quitaba el sombrero
- Y saludaba a la Sra. Carter. - Entonces es casado.
Como te he dicho, Mary. Castigo de Dios.
Un hombre que se casa con una... No. No puedo decirlo, Mary.
Ni una recua de mulas ser�a capaz de detenerte.
Fuese lo que fuese, ella se port� como una buena esposa con Carter.
�Esposa? Una persona as� es una desgracia para todos.
Tanto como desgracias. Ten�a los ojos azules y el pelo negro y largo.
Y una figura maravillosa. No me llames doctor.
T� has dado tu diagn�stico y yo doy el m�o.
Muri� hace unos seis a�os, cuando se incendi� su casa. Ella...
- Perdona, Mary. No me acordaba. - No se preocupe.
Fui yo quien pregunt�. Quer�a saberlo.
Por eso se preocupa tanto y nos ayuda mucho.
�I sabe lo que es perder a la persona que m�s se quiere.
A pesar de eso, Mary. No es persona para que viva con �l
una mujer indefensa y con un hijo.
No creo que el peligro sea tan grande, Bedelia.
Adem�s no he tenido donde escoger.
As� que seguir� poniendo anuncios para que venga alguien fijo
y mientras tanto aceptar� la ayuda del Sr. Carter.
T� sabr�s lo que haces, pero si yo estuviera en tu lugar...
Pero no lo est�s.
Trae unas galletas y m�s crema. Ya vienen los ni�os. Vamos.
Robbie, si a�n tienes hambre, hay m�s estofado.
Si quieres reba�ar el plato, debes partir el pan y usar el tenedor.
Tengo algo que hacer en mi habitaci�n.
No s� por qu� tengo que usar el tenedor, si Fred no...
Si no te callas, te tendr� que pegar.
- S�lo dec�a que si Fred... - �C�llate!
Ya has hablado demasiado. Recoge todo eso.
Le traigo vendas nuevas y linimento para su brazo.
Ya lo tengo curado.
S�base la manga.
Lo har� mejor si se sienta aqu�.
Le doler� un poco cuando se lo arranque.
No ha cicatrizado bien.
Lamento lo ocurrido durante la cena.
No tiene por qu� lamentarlo.
A veces sale en m� la maestra.
Estuve en un colegio elemental durante alg�n tiempo y
quiz� esto haga que, de vez en cuando, me ponga a corregir a todo el mundo.
No importa. Creo que lo mejor ser� que coma aqu� solo.
Antes o despu�s que usted y el ni�o. Seg�n le convenga m�s.
El desayuno estar� en la mesa a las 7, como siempre.
Y lo tomaremos juntos. Pero los tres.
Ponga esto con las otras cosas. �Qu� est�s haciendo ah�, Robbie?
- �Quiere alguna tela, Sra. Sharron? - Tres camisas, por favor.
- �De qu� tama�o las usas, Robbie? - No son para Robbie.
�Sigue Fred escondido en su casa?
El Sr. Carter trabaja all�. No est� escondido.
S�, claro. Fred usa el 40 de cuello y el 87 de manga.
40 de cuello y 87.
S�lo quedan tres.
Cuando no se ve a un hombre por la calle, es que se esconde.
Claro que s�. Tambi�n quiero unos metros de tela para un vestido.
- Las telas negras est�n aqu�. - No. Negras, no.
Me gustar�a un estampado alegre.
Oh, este est� bien.
No tengo costumbre de aconsejar a las clientes, Sra. Sharron,
pero este g�nero se ci�e demasiado al cuerpo.
Lo s�. 7 metros, por favor. Mientras los corta, comprar� los comestibles.
Parece que va a levantarse viento.
�Mayme Radzevitch es amiga del Sr. Carter?
�Amiga? Supongo que se la puede llamar as�.
Caer� m�s nieve antes de que llegues a casa.
�Es la novia del Sr. Carter?
En la misma medida en que lo son otras tres o cuatro.
Fred tiene mucho partido. Vamos, muchacho.
Date prisa. Pon las cosas en el trineo para que la Sra. Sharron pueda irse.
- Las riendas. - Gracias.
De nada. Nos vemos.
�Qu� divertido, mam�! Prueba t�.
- �Quieres que se me hiele la lengua? - No. No est� fr�o. Hace cosquillas.
Arre, de prisa.
Vamos...
Arre, arre. Anda, vamos. Arre.
- Anda. - No le des m�s latigazos, mam�.
No quiero que se pare. Nos helar�amos. Arre.
Ap�ate, Robbie.
Suj�tale. Suj�tale la cabeza.
Suj�tale la cabeza mientras le desengancho. Montaremos en �l.
Bueno, hijo m�o, no estamos muy lejos. Iremos andando.
�Mary!
�Mary!
�Mary!
- �Se encuentra bien? - S�. Creo que s�.
El desayuno est� casi preparado.
Es posible que est� un poco espeso. No soy buen cocinero.
Estoy segura de que todo ha ido perfectamente.
�No es cierto?
Lo siento, Fred. No deber�a haberlo dicho.
- Est� bien. Olv�delo. - No, de veras que lo siento.
Yo... he hecho muy mal.
Estoy seguro, Sra. Sharron, que usted no puede hacer nada mal.
- Necesito m�s semillas. - Yo tambi�n.
Te est�s haciendo un perfecto granjero, muchacho.
- Fred, �ser� tan fuerte como t�? - Mucho m�s.
Vamos, lleva el carro un poco m�s all�.
- �Qui�n? �Yo? - �Qui�n m�s?
Arre.
Adelante.
- �D�nde quiere que ponga estos sacos? - D�jelos ah� mismo.
Luego los colocar� yo.
Dicen que va a haber una feria en el pueblo.
Se inaugura el domingo.
- �Qu� es una feria, Fred? - Es una especie de tienda de lona.
Se paga dinero para entrar y se ve lo que hay dentro.
Mujeres gordas, traga sables y hombres que comen fuego.
- �Que comen fuego? - Claro.
Encienden antorchas y despu�s se tragan el fuego.
- �Es eso cierto? - S�.
�La se�ora gorda es tan gorda como la Sra. Campbell?
- Qu� cosas se te ocurren. - M�s que cuatro se�oras Campbell.
�Qu� m�s cosas hay, Fred?
- Pues hay un tiovivo... - T�o, �qu�?
Un tiovivo es una cosa que da muchas vueltas con caballitos encima.
�Caballitos de verdad?
...y nos vamos a la feria. - �Viva!
Mam�, Fred dice que pedir� el coche prestad al Sr. Campbell
y podremos ir a la feria el domingo.
Estupendo, preparar� la merienda para los dos.
Un momento.
Es un viaje de cuarenta millas y como tendr� el coche, he pensado
- Que tal vez usted... - Muy amable por su parte.
- Ven, mam�, ven. - El ni�o se divertir� m�s si viene.
Ya que tiene tanto inter�s, yo...
A decir verdad, quer�a que insistieran un poco.
- Gracias, Fred. - A usted por acompa�arnos.
�Viva! �Viva!
F�jense. Dos, uno. Dos, uno. F�jense como lo aguanta.
Pasen, se�ores, a admirar a este gran comedor de fuego...
Robbie, ven.
Eh, Fred. Hola, cari�o. �Has estado invernando?
No. He estado trabajando en una granja.
Qu� divertido. Sembrar para seguir siendo pobre.
- As� es, pero me gusta. - S�, claro.
Hank y yo hemos tra�do unas botellas, por si quieres divertirte un poco.
Gracias, tenemos que acompa�ar al ni�o. Ya nos veremos.
Yo puedo ocuparme de Robbie. Si quiere irse, puede hacerlo.
Me gusta lo que estoy haciendo.
No hay que tomar en cuenta a Mayme, tiene piedras en la cabeza.
Cuando chocan unas contra otras, sueltan chispas.
Mira, Robbie.
Vean a la colosal Jolly Ethel, la mujer m�s gorda del mundo.
�Impresionante! �Fant�stica!
Es algo m�s gorda que la Sra. Campbell.
So...
- Una vez m�s, mam�. Una vez m�s. - Otra vuelta por el mismo precio.
Una gran idea venir de ni�era a la feria. Tiene gracia.
Ac�rcate, ni�o. Esto va a divertirte mucho. Da un buen martillazo.
Si llegas arriba, ganar�s una mu�eca.
Vamos, muchacho. F�jense en �l.
�Bien! Vaya negocio. Por 20 centavos un premio que vale dos d�lares.
Mira, mam�, mira.
Nunca me he sentido tan agotada desde que ten�a aquellos Gennesse
- En la misma clase. - Se est� divirtiendo, �eh?
- Me siento otra vez joven. - S�. Parece distinta.
- �Por qu�? - Puede que porque se siente m�s joven.
Eso es una galanter�a. Soy madre de un ni�o de siete a�os.
- �Cree que Robbie sabr� encontrarnos? - Pues claro.
Lo que sucede es que no debe tener mucho inter�s en venir a comer.
Espero que no caiga enfermo.
Tiene derecho a ponerse malo en su primera feria.
�A usted le pas� eso?
No. Nunca hab�a ido a una feria, hasta ahora.
Una vez estuve a punto de ir.
Con mi hermano Billy y mi padre.
- Pero tuvimos que desistir. - �Por qu�?
Mi padre fue a tomar unas copas y se emborrach�.
No apareci� hasta la noche.
Debi� ser decepcionante para usted y su hermano.
Bueno, y usted, �qu� se dedicaba a ense�ar?
Pues lo de siempre. A leer, a escribir, aritm�tica, geograf�a...
- Yo dej� el colegio el primer a�o. - �Ya su madre no le import�?
Parece ser que no.
Billy y yo nos escapamos al poco tiempo.
Consegu� un empleo en el ferrocarril.
- �A esa edad? - Estaba muy desarrollado.
Era casi tan alto como ahora. Y me pagaban un buen sueldo.
Bueno, es la primera conversaci�n que hemos sostenido.
- Creo que he hablado demasiado. - De ning�n modo.
Me alegra saber algo sobre su vida.
- �De veras? - S�, claro.
- �Por qu�? - Esa es una pregunta tonta.
Los amigos suelen contarse siempre los problemas que tienen.
- Yo nunca lo he hecho. - Eso no es posible.
Habr� hablado de su infancia con sus amigos.
No, con nadie.
Seguramente le habr� hecho alguna vez confidencias a su esposa.
Hicimos un pacto. No hablar nunca del pasado.
Ni del de ella, ni del m�o.
Mire, ah� viene el ni�o.
No cre� que un ni�o pudiera divertirse as�.
Adelante, Fred.
Al Sr. Campbell no le habr� importado que nos trajera antes a casa, �verdad?
- Oh, no, no. Nada de eso. - �Quiere bizcocho?
Oiga, en el pueblo est�n murmurando. Sobre mi estancia aqu�.
Las piedras que chocan de Mayme, supongo.
Ella y los dem�s. No tienen derecho.
- Ning�n derecho. - No parar�n de murmurar.
Dicen que ser�a distinto si el ni�o tuviera padre.
Tienen raz�n.
Bueno, aqu� tiene su caf�.
- �Usted cree que el ni�o me quiere? - Claro, naturalmente.
Es que cuando volv�a del pueblo se me ocurri� pensar
que tal vez usted, compart�a los sentimientos del ni�o.
Somos buenos amigos, Fred. Excelentes.
Se ha portado muy bien con Robbie y conmigo.
Puedo llevar una granja mejor que cualquier otro hombre.
Y nunca he necesitado que nadie me ayudara en mi trabajo.
Yo mismo hago las reparaciones. Yo lo hago todo.
Una primavera sembr� y ar� 57 acres de terreno yo solo
y constru� un granero con su pajar y con sus pesebres...
No, Fred, no siga. Por favor.
Mam�, mam�...
- He o�do un ruido muy grande, mam�. - No es nada, hijo m�o.
Se ha debido caer alguna cosa en el granero.
Vamos, mam� te volver� a acostar.
Arriba.
- �Ha vuelto Fred? - S�.
Robbie...
- Quieres a Fred, �verdad? - Claro, si me ha llevado a la feria.
�Te gustar�a que Fred se quedara aqu� para siempre?
�Es que piensa marcharse?
- No lo s�. Tal vez se vaya. - �Por qu�? �No nos quiere?
Claro que nos quiere.
�Te gustar�a que se quedase y que fuese tu padre?
Mi padre ha muerto.
No quiero decir tu padre verdadero, si no, bueno...
Si mam� se casara con alguien, ser�a tu padrastro.
�Para qu� necesitamos nosotros a nadie?
Hijo m�o, creo que no ser� capaz de explic�rtelo, pero...
mam� no se casar� ni con Fred ni con nadie si t� no lo permites.
- Bueno, �cambiar�a eso algo? - No, hijo. Nada.
- �Y todo quedar� como antes? - Todo.
Excepto que Fred vivir� aqu�, con nosotros, en vez de en el granero.
�S�lo es eso? Entonces, mam�, est� bien. C�sate con �l.
Cari�o...
S� que no me he comportado bien.
De veras, lo siento mucho.
No tiene ninguna importancia. Amontono paja suficiente para ma�ana.
Luego buscar� en el pueblo un nuevo empleado.
No necesito un empleado nuevo.
Estoy contenta con el que tengo.
Mejor dicho, estar�a contenta con el que tengo...
si se casara conmigo.
Procurare que no te arrepientas. Lo procurar� con todas mis fuerzas.
Robbie, �qu� est�s haciendo aqu�?
Te he reservado la mejor parte del pastel. Mira.
No lo quiero.
Le has besado.
Hijo m�o, eso es parte de la ceremonia.
Y le has vuelto a besar, despu�s.
�No quer�as que mam� se casara con Fred?
�Tendr�s que volverle a besar?
- S�, naturalmente. - �Y muchas veces?
Cari�o no quiero que tengas nunca celos de Fred.
�I es mi marido, pero t� eres mi hijo.
Mi verdadero cari�o y no podr� querer a nadie tanto como a ti.
- �A nadie? - A nadie.
�C�mo voy a querer a nadie como a ti?
Voy a dar de comer a mis conejos.
- Casi no ha comido. - Ha sido demasiado para el ni�o.
Fred, tendremos cuidado con Robbie durante una temporada. Est� celoso.
- �De qui�n? - De ti.
Vio como me besabas y...
Bueno, debe ser que la ceremonia de la boda le ha impresionado.
- Cree que voy a dejar de quererle. - Qu� cosas tiene ese ni�o.
- Es s�lo una criatura. - S�, tienes raz�n.
Bien. Ser� mejor que me ponga a trabajar.
Fred...
- �Quieres hacerme un favor? - Lo que t� quieras.
- No llames a Robbie ni�o. - No he querido ofenderle.
Ya lo s�, pero es que no me suena bien.
Deber�as hab�rmelo dicho antes.
Cuando desees algo de m�, no tienes m�s que dec�rmelo.
Lo s�.
Y si ves que me comporto de un modo inconveniente, d�melo tambi�n.
No s� mucho pero... puedo aprender.
�Qu� tal est�s, Robbie?
Ac�rcate, �quieres?
Escucha, Robbie, tengo que decirte algo.
No tengo experiencia en esto de ser padre. Pero har� lo que pueda.
Est� bien, cuando quieras algo no tienes m�s que ped�rmelo.
Si puedo te lo conseguir�. Por ejemplo...
Cuando vaya al pueblo, te comprar� un rifle. �Qu� te parece?
- No quiero un rifle. - Claro que lo quieres.
Iremos a cazar. Y te dejar� que coloques las trampas, �eh?
- �Puedo marcharme? - Nadie te lo proh�be.
- All�, all�... - Le ha destrozado.
Acabar� con �l para que no siga padeciendo.
No puedo dejarle que sufra.
Es mucho mejor as�.
Bien, ya que nos despert�, comeremos carne de venado.
Este va a ser un buen momento para ense�arte a preparar un ciervo.
�No!
�Ven aqu�!
- Quiero que lo veas. - �No! No quiero mirar. �No!
Escucha. Quiero que mires para que aprendas.
�No! �Est� ensangrentado! �No quiero!
Tienes que querer.
No consentir� que te conviertas en otro Billy.
�No! �No! �Est� ensangrentado!
- �No! �Mam�! - �Robbie!
�Mira!
Robbie. Robbie...
- �Se puede saber que ha pasado? - Nada que no cure una buena paliza.
- Mam� est� contigo, Robbie... - Deja que se haga un hombre.
Es mucho peor que una ni�a. Trae, yo me ocupar� de �l.
�No le toques! He dicho que no le toques.
Est� bien, como quieras.
Ve a por el m�dico.
- Est� fingiendo. - Nada de eso. Se ha desmayado.
Est� fingiendo. No necesita ning�n m�dico.
Yo s� lo que le pasa. Lo he visto antes de ahora.
El ver sangre le saca de quicio. Es... es un peque�o cobarde.
Aqu� torre n�mero tres. Torre n�mero tres.
Algo sucede en la granja de Sharron. Acaban de disparar una bengala.
Dice el doctor que se recobrar� en seguida.
Si el Dr. Gibbs lo dice, as� ser�.
Tengo que hacer un informe, Sra. Sha... Sra. Carter. �Alg�n otro detalle?
No, nada m�s. S�lo lo que le he dicho.
Robbie no puede soportar ver morir a nadie, ni ver sangre.
- �M�s caf�, sargento? - No, gracias.
Siento haberle hecho venir hasta aqu� para nada.
Es mi deber.
Oiga, Sra. Carter, si tiene miedo, quiero decir, si le inquieta algo,
puedo quedarme en el granero un par de d�as.
Gracias, pero no es necesario.
- �Tiene todav�a bengalas? - S�, algunas.
De todos modos, si ocurriera algo, si necesitara usted ayuda
en cualquier momento, dispare dos bengalas, una tras otra.
- Vendr� aqu� en seguida. - Gracias, sargento.
- Adi�s, se�ora. - Adi�s.
- �Qu� le hizo usted al muchacho? - No le hice nada.
Entonces, �qu� es lo que le ha puesto en ese estado de nervios?
Oiga, porque sea usted m�dico, no tengo por qu� contestar.
Lo que le haya pasado, se lo ha merecido.
Est� bien.
- �Qu� tiene contra el muchacho? - Es un cobarde. Nada m�s.
Como mi... Como alguien que yo he conocido.
- �Qui�n le ha dicho que es un cobarde? - Lo he visto con mis propios ojos.
No lo creo.
Si hubiera observado cuando introduje el cuchillo en aquel ciervo, lo sabr�a.
Empez� a gritar y se asust� cuando vio la sangre.
- �Y eso le enfureci�? - Le hubiera roto la cabeza.
Pero usted no le hizo nada, �verdad?
�No habr� sido capaz de hacer da�o al muchacho?
De alg�n modo he de ense�arle a dejar de ser un cobarde.
Extra�a manera de ense�arle.
�No se meta en mis asuntos!
Muy bien.
Lo que ha pasado aqu�, no se sabr�. No es lo bastante importante
como para que se diga por ah�.
Pero usted le hizo algo a Robbie porque �l le recordaba a alguien.
Porque piensa, adem�s, que el chico es un cobarde.
Lo pienso. S�, se�or. S� que es un cobarde.
�S�lo porque se pone malo cuando ve sangre?
Perm�tame que le cuente algunos casos.
Yo vi a un hombre que gan� la cruz de la victoria
ponerse malo cuando ve�a sangre.
A un paracaidista desmayarse al ponerle una inyecci�n.
Y a un luchador que palidec�a viendo morir a un insignificante p�jaro.
�No le dice esto nada?
Un hombre tiene miedo o no lo tiene. Nadie puede convencerme de lo contrario.
No. Todos los hombres tienen miedo de algo.
- Incluso usted. - Yo no.
Yo no he tenido miedo nunca. En mi vida.
Puede ser.
Puede ser, Fred. Pero ma�ana ser� otro d�a.
Yo le odio.
No debes decir esas cosas.
Supongo que le echar�s de nuestra casa. �Verdad, mam�?
No puedo, Robbie. Me he casado con �l.
Es un hombre malo. Le gusta hacer da�o.
C�llate, hijo.
Alg�n d�a le har� da�o. Ya lo ver�s.
- Le har� mucho da�o. - No, cari�o. No.
Procura dormir y mam� vendr� luego a verte, �eh?
Anda, �chate. Eso. Buen chico.
�No te sientas a comer?
Creer�s que te pegu� intencionadamente. Y no fue as�.
No me di cuenta de lo que hac�a. Lo sabes, �verdad, Mary?
Lo mismo te sucedi� con Robbie, �no? No te dabas cuenta de lo que hac�as.
Aquello lo hice por su propio bien.
No, espera, Mary, espera.
Perdona.
Quiero que sepas que he jurado no volver a ponerte la mano encima.
Eso es. No me pondr�s la mano encima en ning�n sentido.
Abre la puerta.
- �No piensas abrirla? - No.
�Fuera de aqu�!
No podemos seguir as�, Mary.
Ya s�... Ya s� que no hice algunas cosas bien, como lo de anoche.
Esc�chame, Mary, por favor.
Si deseas que pida perd�n, lo har�, incluso delante del chico.
Lo que deseo es poder terminar el trabajo.
Estoy tratando de decirte que, a pesar de todo, te quiero, Mary.
Y que no pienso volver a hacerte ning�n da�o.
�Qu� m�s quieres que te diga? �Qu� m�s quieres que haga?
No me interesa nada de lo que hagas o dejes de hacer.
Lo �nico que quiero es que dejes en paz a mi hijo.
- No voy a hacerle nada malo. - �Ya se lo has hecho!
Antes de que llegases aqu�, era el ni�o m�s feliz del mundo.
Y ahora no tiene m�s que temor y odio.
T� tienes la culpa de esto y no te lo perdonar� mientras viva.
Bueno, �a qu� esperas? T�ramelo.
Anda. Demu�strame que tienes valor.
�Vamos! �Vamos, t�ramelo!
Estudia un poco.
Ah� viene.
Si te parece, terminar� de sembrar esta misma tarde.
Vamos, sal de ah�.
- Si�ntate. - Ya he comido.
Esc�chame. Formamos una familia. No lo olvides.
Y las familias comen reunidas.
Si�ntate y come.
Haz lo que te manda, Robbie.
Me importa muy poco que no nos hablemos.
Robbie... Robbie, dame tu plato.
Me tiene sin cuidado. Si no quer�is, peor.
Vas a hablarme, �s� o no?
�Pod�is iros al infierno los dos!
- �A d�nde se habr� ido? - No lo s�.
Yo no quiero que vuelva nunca. �Le odio m�s que a nadie!
Robbie, ve a tu cuarto.
- �D�jeme paso! - �Arre!
Pasaba por aqu� y he querido saludarte.
Me da una alegr�a, doctor.
Me cruc� con Fred, que se dirig�a al pueblo.
- Me hizo salir del camino. - Lo siento.
Fue �l quien me oblig�, no t�.
Ya que he venido, te permitir� que me des bizcocho, caf� y conversaci�n.
Encantada. Debi� traer su malet�n de m�dico.
- �Para Robbie? - Para m�.
- Temo que est� embarazada. - �Lo temes?
No tienes por qu� preocuparte.
La segunda vez es m�s f�cil. �De cu�nto tiempo?
- De dos meses, creo. - Y Fred ha ido a celebrarlo.
No. No lo sabe. Y usted no se lo dir�.
No quieres este ni�o, �verdad, Mary?
Si pudiera elegir, preferir�a no tenerlo.
- No hablas en serio. - S� hablo en serio.
Un hijo debe nacer en un hogar donde haya amor, como naci� Robbie.
Pero nunca entre el odio y el temor, como �ste.
- Una botella de aguardiente. - Tendr�s que esperar tu turno.
Henry, si es para divertirnos esta noche, compra algo m�s fuerte.
- �Conoces esta marca? - Me la llevar� yo.
Aqu� no eres nadie. Espera a que te llegue el turno.
�Se puede saber por qui�n me has tomado?
- �De qu� se r�e usted? - Me r�o de usted, granjero.
Y qu�tate de mi vista.
- �Tienes ganas de pelea, granjero? - S�, las tengo. Y lo necesito.
Sr. Campbell, Sr. Campbell...
�Sr. Campbell!
�Socorro!
Lev�ntate. �Quer�as pelea? Pues vas a quedar harto.
No delante de m�.
Queda detenido, Carter.
Hola, Robbie.
�Tienes nuevos conejos?
El sargento te habr� dicho que he estado detenido, �no?
S�.
S� que no tengo disculpa. Lo tengo bien merecido.
En el granero tienes tus cosas.
Yo... He estado pensando mientras estaba encerrado.
Llamaba a esto mi terreno y no lo es.
Te llamaba mi esposa... y tampoco lo eres.
No tengo ning�n derecho a imponer mi presencia donde s� que molesto.
Dentro de cuatro o cinco d�as terminar� la recolecci�n.
Dejar� todo a punto para ti y el chico.
Entonces me marchar�.
A menos que me necesites para alguna otra cosa.
No. No har� falta. Voy a vender la granja.
Puede que sea lo mejor.
�Robbie! �Robbie!
�Robbie! �Robbie!
�Robbie! �Rob...!
�Oh, no...!
�Mary!
�Qu� ha pasado, Mary? �Qu� ha pasado?
- El ni�o... He perdido al ni�o. - �El ni�o?
El Dr. Gibbs. Ve a por el doctor.
No. No me muevas. Llama al doctor. Dispara una de estas bengalas.
�Arre!
So...
Me parece que el pastel de cerezas no va a estar muy bueno.
La lluvia ha calado la despensa.
Eso es una invitaci�n a que digan que, a pesar de la lluvia, del granizo,
de la nieve, de la escarcha o de la inundaci�n de la despensa,
el pastel de Bedelia es lo mejor de lo mejor.
Silencio. Alguien llama. Voy.
�Bedelia!
Intravenosos, Bedelia. Cinco por ciento de glucosa y 1.000 c.c. de agua.
Ay�dame. Vamos a llevarla as�, despacio. Con suavidad.
Cuidado.
Atended en seguida a Carter como pod�is.
- Plasma. - Ahora mismo.
Est� viva, aunque ha perdido gran cantidad de sangre. Deprisa, Bedelia.
�Mam�! �Mam�!
Mam�, �d�nde est�s?
Mam�...
�Mam�!
�Mam�!
Calma, Fred, calma. Tranquil�zate.
No ha pasado nada. Ha terminado la operaci�n y Mary se encuentra bien.
Durmiendo.
- �No ha muerto? - No, no. Est� muy bien.
�Fue... lo que usted pensaba?
S�, un mal parto.
Era un hijo m�o.
Ella... nunca me lo dijo.
Y yo no lo sab�a.
- Podr� tener m�s hijos. - M�os, no.
- No quiere tener hijos m�os. - Las cosas cambiar�n ahora.
Lo que hiciste por ella podr� cambiarlas.
No.
Es como la ventisca. Se olvida en cuanto pasa.
De todos modos... �De qu� va a servir?
Un matrimonio no puede sostenerse a base de estas cosas.
No puede echarse mano de una ventisca o un hurac�n cada vez que le de
por pensar... en lo que yo hice a su hijo.
- No est�s a�n para levantarte. - Me encuentro bien.
- Hazme caso. - �D�nde est� mi ropa?
Como quieras. Ian te trajo eso del almac�n.
- Fred, acerca del muchacho... - S� lo que va a decirme, doctor.
Si pudiera ganarme al chico, todo ir�a bien.
No puedo. Y quisiera, pero no puedo.
- El ni�o cambiar�. - Despu�s de lo que le hice, no.
El otro d�a quiso matarme.
Se subi� al desv�n y cogi� una horca para lanz�rmela.
Si lo hubiera hecho, yo tendr�a otra opini�n de �l.
Pero no tuvo valor. Solt� la horca y se ech� a correr, llorando.
- Eso es normal. Absolutamente normal. - No, se�or. No.
Un hombre tiene miedo o no lo tiene. Igual los ni�os.
Mary se preocupar� mucho si, cuando se despierte, no est� el muchacho aqu�.
Si me acerco a casa, huir�. Se pasa en el bosque la vida entera.
D�gaselo a su madre. Eso la tranquilizar�.
Ser� mejor que se lo digas t�.
No. Apenas nos hablamos desde hace tiempo.
�Quiere... quiere decirle que me alegro de que est� bien y...
y que me voy como ya lo...? �Demonios!
D�gale que ir� a buscar al ni�o antes de marcharme.
Pero el r�o se ha desbordado y ha arrastrado el puente.
Bueno, lo intentar�.
�Por qu� ha tenido que perder a mi hijo, doctor?
�I... �I no era culpable de nada.
- �Todav�a no ha habido noticias? - Atorment�ndote no solucionas nada.
Los guardabosques no conseguir�n llegar a la granja hasta esta noche.
- Si le hubiera sucedido algo a Robbie. - No.
�Qu� ocurre? Me est� ocultando algo.
- Robbie est� herido. - No, no, no, no.
No lo est� y no te oculto nada.
�Entonces por qu� ha vuelto la cara?
Fred Carter te salv� la vida anoche y a�n no me has preguntado c�mo est�.
Es que estoy tan preocupada con Robbie.
Ya se ve.
Doctor, no conoce todos los hechos.
Me parece que conozco unos cuantos que ni siquiera te imaginas.
Hasta s� que tu hijo ha intentado matar a tu marido con una horca.
- Eso no es cierto. - Claro que lo es.
Resulta m�s f�cil ver virtudes en las personas que amamos
y s�lo defectos en las que aborrecemos.
Eso no es cierto tampoco.
Tan cierto como que no le dijiste a tu marido que ibas a tener un hijo.
- Ten�a mis motivos. - Muy importantes, no lo dudo.
Anoche, Fred Carter recorri� contigo 6 millas soportando la peor tormenta
que hemos conocido.
�No te das cuenta de lo que debe sentir por ti para hacer lo que hizo?
Yo s�lo s� que por poco mata a mi hijo.
�Por qu�? �Por qu�? �Por qu�? �Acaso lo has averiguado?
T� no, pero yo s�.
Yo he estado en Brownsville.
Fui all� para informarme cuando le detuvieron y lo s� todo.
�Sab�as que su mujer no habr�a muerto abrasada en aquel incendio
si su cobarde y d�bil hermano Billy la hubiera salvado?
Pero �l no pod�a soportar aquel espect�culo.
Cuando la vio all�, bajo una viga ardiendo, desangr�ndose y destrozada,
la dej� morir y ech� a correr gritando.
- �Oh, no! No... - Es cierto, palabra por palabra.
Por eso cuando Fred miraba a Robbie aquella ma�ana en la granja
s�lo ve�a a su hermano Billy.
Y t� le has atormentado desde entonces,
sin molestarte en averiguar por qu� hizo todo aquello.
- �Le importa dejarme sola? - �A m�? No. En absoluto.
Fred me rog� que te dijera que se alegraba de tu mejor�a.
Y que buscar�a a tu hijo antes de marcharse de la granja.
�Robbie!
�Robbie! �D�nde est�s?
Tu madre est� bien.
�Eres un embustero! �Has matado a mam�!
�Robbie! �Robbie!
No corras m�s, Robbie. �Qu�date d�nde est�s!
�No quiero! �No quiero!
�Es que quieres pasarte toda la noche en el bosque?
- Vamos, chico, ven aqu�. - �D�jame! �Te odio!
Tu madre est� muy preocupada por ti.
�Por qu� no vienes conmigo y te convences?
Vamos, Robbie. �D�nde te has metido?
�Qu�date ah�! No te muevas.
Quiero que hablemos. Que hablemos de...
�Socorro! �Socorro!
�Ay�dame! Ay�dame, Robbie. Perd�name, Robbie.
Estaba equivocado sobre ti. Y tambi�n sobre mi hermano.
No sab�a lo que era el miedo.
�Espera! �No te vayas! �No te vayas, Robbie!
Tu madre... Tu madre est� bien.
No, no puede ser. No hagas m�s por m�.
- S�, s�... Espera. - No te preocupes, hijo.
- Por favor, Fred. - Hay otra cosa que quiero que sepas.
Yo... yo... no har�a da�o a tu madre, por nada del mundo.
La quiero tanto como t�.
�Ag�rrate, Fred!
�Tira fuerte, Fred!
�Vamos, Fred!
Ya falta poco.
Parece ser que no hay nadie en casa.
All� vienen.
- �Hola, mam�! - Eres bien recibida.
Bueno, medio bien recibida.
- Se me hace tarde. - No se vaya, doctor.
- �Por qu� no se queda a cenar? - Hoy, no. Hoy tengo mucho que hacer.
En realidad los dos, Mary, tenemos que hacer.
Vendr� dentro de un par de d�as.
- �Mam�, mam�! - �Robbie, Robbie! Robbie...
Los guardabosques dijeron que no vendr�as hasta ma�ana.
- �bamos a ir al pueblo a buscarte. - Me encontraba mejor
- Y el doctor Gibbs me ha tra�do. - �Qu� alegr�a! �Qu� contento estoy!
Vamos, mam�. Quiero ense�arte algo. Ven.
Date prisa, Fred. Ven enseguida.
Mira. Fred y yo lo hemos hecho. Hemos arreglado la casa. Toda.
Fred dijo que te sorprender�as. �Est�s sorprendida, mam�?
Hijo, es la sorpresa m�s maravillosa del mundo.
�Fred! �Fred! �Fred, espera!
- No, Robbie. Ahora no. - �Por qu�? �No quiere venir?
Claro que s�, pero quiere dejarnos un momento para que estemos solos.
�Puedo entrar?
Robbie me ha contado lo que pas� en el bosque.
Que por su culpa te ca�ste a la ci�naga.
Y luego �l me rescat�. �I no hizo nada malo.
Es un ni�o bueno. Perdona, es un buen muchacho.
S�. Yo era el equivocado.
Debiste matarme por lo que hice. Me lo merec�a.
Tuve deseos de hacerlo. Incluso pens� en ello.
Por un momento...
Estaba tan furiosa y te odiaba tanto que...
s�lo quer�a vengarme de ti.
Ahora te pido que me perdones.
No hay nada que perdonar.
Es m�s de lo que tengo derecho a esperar.
Sea como sea,
todo ha terminado.
Dijiste a Robbie que me segu�as queriendo mucho.
El hecho de que me vaya no cambiar� eso en nada.
Nunca, nunca dejar� de quererte. Te recordar�...
Siempre. Toda mi vida.
Esc�chame, Fred. Puedes creerme o no creerme.
Pero quiero que sepas que deseaba tener un hijo tuyo.
Lo deseaba con toda mi alma.
- �Aun siendo m�o? - S�, tuyo. Tuyo.
Querr� a tu hijo tanto como quiero a Robbie.
Bueno, es ya muy tarde. Es la hora de la cena.
S�.
Bien, si no te importa, podr�a... Podr�a quedarme a cenar con vosotros.
�Oh, Fred!
�Es que no quieres abrazarme?
Subt�tulos adaptados por Juan Antonio Ribas.
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