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Zulu
Fue una estupidez ofrecerte dinero.
Hay algo que te interesa más.
- Va a empezar la guerra... - ¿Quieres callarte, gilipollas?
Se prepara un ataque.
No tengo los detalles, pero los tendré.
Su hija está viva.
Intentó violarme.
Ahora no quiero dormir. Tengo pesadillas.
No tiene nada que temer.
Aunque no me vea, yo siempre estoy cerca.
No puedes pasarte toda la vida protegiéndome.
- Sí puedo.
Yo te voy a pasar el número de mi terapeuta.
Le dices que vas de parte mía y él te va a dar un espacio.
¿Soledad?
Soy Eva Aguirre, comisaria de la policía nacional en España.
¿Usted dejó un mensaje diciendo
que Antonio Santos estaba en Bogotá?
Antonio está bien, pero lo agarraron pasando droga
en el aeropuerto.
Prométeme que esta vez no me vas a frenar.
Hola. Hola.
¿Preparado?
Muchas gracias por estar aquí.
No hay de qué.
No me lo dijo.
¿El qué?
El nombre del que se llevó a su hija.
Cruz Alfonso Ochoa.
En pie.
Disculpe...
¿La letrada o el ministerio fiscal desea añadir algo a lo expuesto?
No, señoría. No, su señoría.
- Por la autoridad que me confiere la República de Colombia,
declaro a don Antonio Santos Correa culpable de los delitos
que se le imputan contra la salud pública.
Dicha condena debe pagarse entre los próximos 14 años,
que serán pagados íntegramente en la cárcel de La Brecha,
Distrito Capital, Bogotá.
Se levanta la sesión.
Antonio, vamos a pelearlo.
Me sorprendió mucho su llamada.
Desde España no podía ayudar a Antonio.
Yo sé por qué está aquí.
Sé qué está buscando y yo solo quiero ayudarle.
¿Por qué?
Porque soy su abogada.
Pues entonces, sáquele de la cárcel.
Inma, eso no es lo que él quiere.
Si me disculpa, tengo que irme. Espere.
Si me necesita, llámeme.
Mi nombre es Sebastián Holguera.
Investigo las conexiones entre narcos de España y Colombia.
Conoces España, ¿no?
Hoy es tu cumpleaños.
- ¿Y qué, huevón?
- Aquí dice que ya tienes 16.
Con lo cual, ya puedo extraditarte legalmente.
Y no sé si sabes que en España sigue vigente la pena de muerte.
- ¿Qué? - No jodas, Sebastián.
- Si es un crío. - No, es un traficante.
Y en mi país, el narcotráfico se paga con la muerte.
- No, usted no me puede llevar allá, malparido.
- Yo puedo ayudarte, pero tienes que hablar conmigo.
Y si no, te mando para España.
Conoces a esta mujer, ¿verdad?
Mira la foto.
Era ella quien organizaba las entradas desde España.
Te estoy haciendo una pregunta.
¡Que si la conoces!
- Hijueputa, sí. Sí, es ella.
Pero yo solo soy el mensajero.
No me vaya a llevar a España, por favor.
Es increíble que todavía te funcionen esas cosas.
- Tampoco es para tanto.
Los narcos nunca reclutan a los listos de la clase.
- Señor, una mujer está preguntando por el comisario Holguera.
Ahí le llegó su españolita.
- Te veo luego.
¿Hola? Hola.
Bienvenida.
Gracias por recibirme. No me las des.
Dáselas al comisario Aguirre.
A ver, Colombia ha cambiado mucho en estos años, pero tampoco tanto.
¿Y Bogotá?
Bogotá es más seguro, por el turismo.
Pero, bueno, sigue habiendo barrios que... bueno, que es mejor evitar.
Perdona que te esté aquí soltando el rollo de Bogotá y Colombia,
y tú ya habías estado aquí.
¿Y te acordabas de mí?
Sí.
¿Sí?
Eva me contó por qué has decidido venir.
Ese guardia civil trabajaba de enlace
con unos traficantes locales a los que llevo años siguiendo.
Así que si tu hija está en este país,
no te preocupes, que la vamos a encontrar.
Tranquilo, fiera, ven para acá... ¿Esto qué es?
Aguardiente de patata.
Lo hace un ruso del pabellón 2, un artista.
Ya te acostumbrarás.
14 años tengo para acostumbrarme.
Hijos de puta...
Venga, a jugar.
Oye, del Aguirre ese que habló Checo, ¿sabemos algo?
Pero ¿qué prisa tienes porque te maten?
¡Español!
Día de visita. Tienes compañía.
Aprovecha que aquí nada más que nos visitan los piojos, quillo.
Ahora sí vamos a jugar. Te voy a enseñar, venga.
¿Qué estás haciendo aquí, Inma?
Tu abogada llamó.
Dijo que te habían detenido en el aeropuerto
con kilo y medio de cocaína.
Tú no eres un traficante, Antonio.
Encontramos la foto en tu ordenador.
¿Por qué no me lo dijiste?
Ven.
No quería hacerte pasar por todo otra vez.
Tampoco sé si va a servir de algo.
Ahora es un poco tarde, ¿no crees?
Está aquí. ¿Quién?
El hombre de la foto, el que se llevó a Soledad.
Está aquí dentro.
¿Te hiciste detener para entrar?
Lo intenté todo.
Y la policía española no nos puede ayudar.
Y la de aquí no lo va a hacer.
Escucha...
Soledad está viva.
Soy el último que te daría falsas esperanzas.
Pero creo que es cierto.
Mi niña.
Mi niña...
¡Vamos entrando!
No, vamos a encontrarla.
La vamos a encontrar.
Pero esto es muy peligroso, tú tienes que volver a España.
No... No vas a decidir por mí, no en esto, Antonio.
Dime qué tengo que hacer.
¡A ver, ustedes dos!
¡Lacó el recreo, mi hijo!
¡Para dentro, moviéndolo!
¡Por favor!
Es lo mismo de la vez pasada.
- ¿Exactamente la misma pesadilla?
- Y se ha vuelto más frecuente desde hace como una semana.
- ¿Has escuchado hablar de la estimulación bilateral?
- ¿La qué, perdón?
- Estimulación bilateral.
Cuando algo nos daña,
el cerebro lo oculta bajo otras formas.
Por ejemplo, los sueños.
En tu caso, son las pesadillas.
Y quizá no son pesadillas, sino recuerdos.
¿Todo bien?
Cruz Alfonso Ochoa.
Es un conocido sicario aquí en Bogotá.
Lleva diez años en La Brecha
y ahora maneja sus negocios desde allí.
Y justamente estuvo hace 13 años en España.
- Interpol pidió que se le vigilara. - Estuvo aquí tres semanas.
Entonces, ¿tuvo vigilancia?
No muy exhaustiva, pero sí que estuvo controlado.
Lo que sí que sabemos es el lugar
donde se hospedó durante el tiempo que estuvo aquí.
Estuvo en casa de una mujer llamada...
- Úrsula López Quintana.
Buena caza.
Hola, buenos días...
¿Podemos hablar?
Eh, ¿qué estás haciendo, tronco? ¿De qué vais?
- ¿Hablamos o no hablamos?
- Venga, va, ¿qué queréis?
Cruz Alfonso Ochoa. Úrsula López Quintana.
Estuvieron alojados ahí, en esa nave.
Ella la tenía alquilada.
¿La conocéis?
¿No?
¿Y tú, qué?
Qué va, tía. No les he visto en mi puta vida.
- ¿Estáis seguros?
¿Ves como no era tan difícil?
Hijo de...
Esto es acoso policial, ¿eh, madero?
Payasos...
¿Cómo está ella?
- Bien, sí, señora.
- No, ella no está bien.
Yo me doy cuenta cuando hablo por teléfono.
¿Cómo está?
- Señora, yo...
- No me oculte nada, Ignacio.
- Lo único es que anda viendo a una doctora.
- ¿Una doctora? - Una psicóloga.
- Señora Milena, yo no sé nada.
Usted sabe que yo siempre me quedo afuera esperando.
- Acuérdese que nada de fotos, nada de redes.
Soledad tiene que permanecer anónima.
- Sí, señora.
¿Puedo seguir?
Permiso.
Le dimos unas gotas porque no paraba de llorar.
O la dormíamos
o teníamos que responder preguntas en el aeropuerto.
- Gracias.
¿Quién cojones ha invitado a este?
Ya he dicho que no me fío de él.
- Yo sí. - Y yo.
- Checo, los vamos a necesitar.
Me retiran la bandera.
Por eso están aquí.
¿Necesitar para qué?
Para matar al hijo puta este del club.
¿Se perdió?
No...
Estaba buscando un atajo, pero...
Uy, los atajos en este lugar son peligrosos.
Tenga cuidado.
Adiós. Chao.
Es un club de la zona noble de Bogotá.
Políticos, empresarios, futbolistas...
Muy exclusivo, sí.
Inma, que no puedes ir por la calle preguntándole por tu hija
al primero que se te cruza.
Tienes que entender que es peligroso.
Pasé años preguntando por mi hija a desconocidos.
Y la encontré, vale, pero todo el mundo quería ayudar.
Toda la gente quería hacer algo.
Así descubrí que la mejor manera de conseguir ayuda era pedirla.
Ya, pero es que esto no es Valencia, esto es Bogotá.
Mira, vamos a hacer una cosa.
Yo voy a hablar con policías locales,
voy a ver qué puedo averiguar...
Pero te pido que por favor estés más tranquila
y tengas un poco de cuidado.
Es solo eso, ¿vale?
¿Qué hubo, Angelita?
Amador, ¿cómo está?
¿Qué le pasó? ¿Está bien?
No, no pasa nada.
Aquí trabajando como burro.
¿Y usted vino a ver al patrón?
Sí.
Como lo vea el patrón...
Ah, no se preocupe.
El patrón y yo nos conocemos desde niños.
Él siempre me ha tratado como a un hermano.
Ah, ¿sí?
Entonces, usted conoce a Cruz.
Su nombre no se menciona aquí, por favor.
¿Por qué?
No se preocupe.
Angelita.
¿Sí? Gracias por haber venido.
- Amador, ¿lo trajo? - Sí, patrón.
- Dale.
El Moreno.
Lavaba el dinero negro de Cruz.
Tan chistosito que era y ahora parece no sonreír mucho.
Alguien le vio haciendo el trabajo y ahora lo están persiguiendo.
Así que quiere entregarse a las autoridades,
pero primero quiere hablar con usted.
¿Conmigo? ¿Para qué?
Para asegurarse que no hay pruebas contra él.
Y que nada lo conecte conmigo.
¿Entendido?
Sáqueme esta basura. ¿Qué pasa?
Vaya.
¿Halo?
"¿Milena?"
Sí, ¿quién habla?
"Llamo desde España.
Hace unos años les hice un favor a usted y a su marido."
¿Qué quiere?
Una policía anda preguntando por Cruz y por mí.
Buscan a su niña.
Gracias por avisar.
"No me dé las gracias, quiero dinero."
Joder, cómo zampa el cabrón, ¿eh?
Luego vengo, ¿vale?
Su puta madre.
- ¿Qué pasa, Jaramillo? - Ey...
- ¿Es tu novia? - Es una coleguita.
Seguro que a sus padres les encantará saber dónde está.
Oye, ¿por qué no os vais un poquito a la mierda?
Además, que tampoco quiero que me vean hablando con vosotros.
- Buena idea, nos vamos a quedar aquí
hasta que nos prestes un poquito de atención.
¿Eh, Jaramillo?
- Joder, ¿qué coño queréis, tío?
El otro día estabas con tus coleguillas
y no prestaste mucha atención.
A ver si ahora...
Vale, sí, alguna vez le he visto.
Era amigo de mi hermano.
Pero esto fue hace un montonazo de tiempo,
yo era un crío aún. ¿Y no lo has vuelto a ver?
No.
¿Y a ella?
Sí, a ella la he visto alguna vez también.
Dicen que es de las que mueve, pero yo de eso no sé nada.
- Tú le compras mercancía. - Yo qué le voy a comprar.
A ver, yo he trapicheado un poquito, sí.
Pero a mí esta tía se me queda grande.
Entonces, no sabes dónde está.
No, no lo sé.
Si la vuelves a ver, me avisas, ¿sí?
Vale, pero yo no os he dicho una mierda.
¿A ti qué te pasa?
Te has pasado toda la comida en silencio.
Eso en ti no es muy normal.
¿Eh?
Estoy acojonado.
Lo que vamos a hacer es muy gordo y esta gente es muy chunga.
Cuéntale tú qué pasó hace 15 años.
- Los paramilitares infiltraron un chivato en el patio 4,
donde están los hombres de Escobar.
Se puso a liarla y le pillaron. Y cuando le pillaron,
le hincharon a hostias hasta matarle.
- Entonces, los paramilitares entraron a saco en el módulo,
querían recuperar el cuerpo y armaron la de dios.
- Al que le pillaban, bumba, tiro en la cabeza.
- Al chaval ni caso.
Ya está bien de historias de vieja.
No quiero a nadie cagándose encima,
que esto que vamos a hacer va a ser bueno para todos.
Tú y tú, conmigo. Vamos.
Aire.
¿Qué tal en lavandería, pareja?
¿Ya os juntáis con jabón?
- ¿Qué coño quieres, Checo?
- Mañana, los pedidos de detergente, que vienen con regalo.
Vamos a necesitar armas
y vosotros las vais a recoger en lavandería.
Si os pillan, os coméis los meses de aislamiento,
porque si habláis, lo que os haré yo será mucho peor.
Y a ti te voy a estar mirando de cerca.
Como no cumplas...
te mando para el patio con un cuchillo metido en el culo.
¿Estamos?
Hola.
¿Qué quiere?
Usted trabaja aquí, ¿no? Sí, limpiando.
¿Y ve todo lo que pasa?
Veo demasiado.
Me llamo Inma, ¿y tú?
Claudia. Qué pena, me tengo que ir.
Espera. Espera.
Esta es mi hija.
Desapareció hace años en España y llevo media vida buscándola.
Creo que pudo estar ahí dentro.
¿Hace cuánto?
13 años, más o menos.
Yo no llevo tanto tiempo trabajando acá, pero Yuri sí.
Si quiere, le pregunto a ella. Quiero hablar yo con ella.
Venga mañana.
Ella hoy no está.
Mañana nos vemos aquí, a última hora.
Angelita, venga, ayúdeme.
Esto es mejor que el gimnasio.
A ver, Amador, concéntrese y cuénteme de la balacera.
¿Cuál balacera?
No hubo ninguna balacera.
Yo simplemente le di siete balazos y ya.
Soy un profesional.
Si no, ¿qué? Venía un camión lleno de campesinos
justo cuando iba arrastrando el cadáver.
Y me tocó salir volando.
Y el carro este se quedó ahí parqueado.
¿Y qué hizo con el arma?
El arma la tiré por ahí en un arroyo.
Junto con los guantes.
¿Y de qué eran los guantes? De goma.
Pero ¿usted es bruto, Amador?
Las huellas dactilares se quedan en los guantes de goma.
Y si usted los tiró junto al arma,
¡no hace falta mucha ciencia para saber que fue usted, carajo!
Puta madre.
Entonces la cagué.
Angelita, usted tiene que ir por esa arma.
¿Yo? No.
No, la policía tiene que estar por llegar, Amador, no.
Sí, pero a usted no la relacionan.
Es muy sencillo, yo le explico dónde está.
Amador, yo solo soy una abogada.
No, usted es la abogada de Quitombo y estamos en guerra.
Y todo el mundo sabe
que él se quería cargar a este maricón.
Y si me llegan a relacionar a mí, entonces, me manda a matar de una.
Angelita...
yo no soy mala gente, usted lo sabe.
No.
¿Cuánta plata quiere?
Yo no quiero plata, Amador.
Pero usted me puede dar información sobre Cruz.
¿Qué quiere saber de ese comemierda?
Él secuestró a una niña en España hace 13 años.
¿Usted sabe algo?
Sí, sí sé.
¿Y qué fue de ella? Dígame.
Mire, Angelita, se lo cuento todo, se lo juro.
Pero sáqueme de esta primero, ¿sí?
Ay, Amador...
¡Mierda!
Bueno...
Comenzaremos desde ahí.
- ¡Soledad! - Soledad, ¿dónde se metió?
- ¡Búsquenla, carajo! - Aquí está.
- ¿Cómo te subiste ahí?
- No puedo bajar. - Ya va, mi amor, tranquila.
Téngame ahí.
Ya, mi amor.
Ya está, ya pasó.
Bueno...
Ya...
- Mami...
- Ya está mamá...
¿Ese es el primer recuerdo con tu madre?
- Creo que intentaba escaparme de la casa,
y cuando subí al árbol, no pude volver a bajar.
- Toma asiento.
Y necesito que mires esto...
fijamente.
- ¿Me va a hipnotizar?
- Voy a inducirte a un estado de relajación,
así podrás decirme todo lo que ves cuando lo ves.
Comenzamos con una respiración profunda.
Inhala...
Exhala...
Empiezas a sentir que tus ojos se empiezan a cerrar...
Lentamente...
Tus párpados pesan cada vez más...
¿Cuántos años tienes?
- Cinco.
- ¿Y qué ves?
- Estoy en la playa.
Estoy en la playa con las dunas de fondo.
Veo a dos personas. Es una pareja.
Ya no están. Se han ido.
Ahí está ese hombre otra vez.
Viene a por mí, me tengo que esconder.
Tengo que huir.
Tengo frío.
Tengo algo en las manos.
Lo escondo en el árbol.
Nadie puede verme, es muy importante.
Es...
Es...
- ¿Qué pasa? - Doctora, tiene una llamada.
Parece que es urgente.
- ¿Me das un segundo?
¿Sí?
Sí.
Sí, pero no es...
Sí, señora, entiendo.
Lo siento, no puedo seguir tratándote.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Surgió... Surgió un inconveniente.
Te llamaré cuando encuentre hueco.
- Habló con mi mamá, ¿verdad?
¿Amador?
Amador...
Entonces, ¿qué, Angelita?
¿Todo bien?
¿Sí encontró el arma y los guantes?
Usted es una dura.
Se comportó muy bien.
Amador era un parcerito simpático.
Pero un poco torpe.
Y usted sabe que en mi situación legal,
no puedo permitirme dos cabos sueltos.
Termine con esto ahora.
Hágale...
Yo no quiero líos, ¿eh, tronca? Que es una puta comisaria.
- ¿No le has dicho nada? - Que no, joder, que no soy imbécil.
- ¿Y de lo que tú hiciste, sabe algo? - No tiene ni zorra.
Bueno, no lo sé.
A mí por lo menos no me ha dicho una mierda.
Putos críos...
¡Policía!
¡Policía, apártense!
¡Policía!
¡Alto!
¡Quieta, coño!
La próxima vez corro yo.
Sí...
¡Hija!
- Mami...
- No me avisaste.
- Pues es que si te avisaba, perdía esta cara, y no.
- Iba a salir, pero cancelo todo y me quedo contigo.
- Vale, déjame, voy por mi mochila y nos vemos adentro.
- Vale, mi amor.
"Me llamo Soledad y tengo seis años.
Vivo en una casa muy bonita.
Mi mamá se llama Milena y me quiere mucho.
Pero antes vivía cerca de la playa.
Allí tenía otro papá y otra mamá.
Ellos también me querían mucho y no quiero olvidarles nunca.
Porque eran mis papás de verdad.
Porque eran mis papás de verdad."
¿Te estás tomando la medicación?
¿La nueva candela?
Oye, mamá, que te tengo que dejar.
Que te llamo en otro momento, ¿vale?
Te quiero mucho.
Quietecito ahí.
Lo voy a dejar que se explique
antes de que el Indio lo ponga a chupar gladiolo.
Es una de las armas que quieren utilizar para matarte.
¿Qué más quieres saber?
Mejor dentro, acá hay cámaras.
¿A dónde vamos?
Entre y cállese.
Ahora sí me va a explicar qué mierda está haciendo acá.
Quitombo prepara una guerra.
Agarramos en el club de arriba a una española malparida preguntona.
Buscaba a una niña perdida en España.
Lo único que importa es encontrar a Soledad.
Cuando las cosas parecen en calma, es cuando más peligro hay.
Todo el mundo va a estar viendo el partido.
¿Te imaginas que Soledad
haya podido acabar en un sitio como ese?
Está vinculado al rapto de una niña.
Trabaja para uno de los cárteles más violentos de Colombia.
Hoy va a pasar algo aquí dentro.
- ¿Cómo supo dónde estaba? - Es mi trabajo.
Estás metido en un buen lío, Jaramillo.
Tranquilo, maricón, que no te voy a hacer nada.
Este hijueputa...
Unos irán a por Cruz y otros a por el Indio.
Lo mato yo, Checo.
Si lo que me dices es cierto, te voy a contar todo sobre esa niña.
Yo necesito respuestas.
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