All language subtitles for La mafia uccide solo destate - 01x08 - Milianciane ammuttunate.spin-off

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Original subtitles

¿Aló?

Espere un momento, lo apuntaré.

Listo, dígame.

Pan y croquetas. ¡Y que lo diga!

Una bandeja de mariscos. ¡Claro que trae ostras!

¿Qué más? ¡Claro que tenemos langostas!

Si no, para usted, las pescaba yo mismo.

¿Y el champán?

¿Quiere más? De acuerdo.

Lo preparo y se lo mando.

¡Gracias, muchas gracias! Siempre es un honor, gracias.

Carmelo, ven. Hagan esto de inmediato.

Metan dos cajas de champán en el congelador.

Deben estar bien frías. ¡Vamos!

¡Espera!

Pon esto.

Y tú escribe: "Está siempre en nuestro corazón”.

Pero ya decore y pone “felices Pascuas”.

¡Pues, hazlo de nuevo!

Chicos, no me hagan quedar mal. Si no, les corto los cuernos

y se los hago comer en caldo de camarero, ¿sí?

Vamos, rápido.

En Palermo, la Semana Santa se celebra como debe ser.

Es una de esas fiestas que todos celebran.

ricos, pobres, sanos, enfermos, hombres libres y menos libres.

Como diría Sciascia:

"Hombres, mitad hombres, y los hombres insignificantes".

¡Felicidades!

¡Felices Pascuas!

Comamos.

Disculpe, ya va, un momento.

Disculpe, don Masino, con todo el respeto,

es que es Semana Santa, oremos antes de comer,

un Padre nuestro, un Ave María y nos persignamos.

Lo que sea más breve.

Nos persignamos, vamos.

En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo.

¡Espera! ¿Qué haces? ¡Vamos, persígnate!

En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo.

Hoy no comes con nosotros.

Padre, aquí el único que puede hablar soy yo.

Disculpe, disculpe.

Hoy no comes con nosotros.

No, de hecho... Siéntate, pero no comas.

Comamos.

Esa era la celda de Tommaso Buscetta, don Masino,

un pez muy gordo que un día se arrepentiría

y revelaría al mundo los secretos de la Cosa Nostra.

Les he contado la anécdota

dé cuando estuvimos todos en el hotel de palmeras

y le vendimos heroína a los estadounidenses?

¿Se lo conté?

Sí, una decena de veces.

Pero cuéntelo de nuevo, don Masino.

Comamos.

Es obvio que no todos la pasaban tan bien.

Massimo, ¿no eres guardabosques?

¿Y?

¡Diablos!

Deberías hablar con los animales y no matarlos.

¿Y eso que importa, idiota?

Soy guardabosques, no San Francisco de Asís.

En el bosque hay zorros, águilas, aquí solo hay ratas.

Porque todos ustedes son unos cochinos asquerosos.

¡Feliz Semana Santa, guardabosques!

Incluso en nuestra casa, la Pascua no se celebró tanto.

Aunque a la abuela no se lo dijimos,

la detención del tío Massimo se sintió.

Hagamos un brindis a quienes están...

y a quienes no están.

¡Felicidades!

Felicidades, mamá.

Patrì.

Patrì. Tú no tienes nada de sensibilidad.

¿Por qué se pone así?

¡Patrizia!

¿Qué dijo Lorenzo de malo?

Nada, no dije nada.

Es que es la primera Pascua que comparten

y Massimo debía trabajar, entonces está sensible.

¡Está sensible!

¿Se quieren tanto?

Patrizia, abre, por favor. ¡No te pongas así. abre!

Me parecía un gesto amable.

¡Abre la puerta ya! No era su intención.

Patrizia, abre.

Me parece un poco exagerado.

El arresto del tío desató algo ya latente,

y mamá y papá se enojaron entre ellos y pelearon.

A ver, explícame. ¿Acaso es mi culpa?

Bueno, sí, un poco sí.

¡Qué locura!

Tu hermano se involucra con la mafia, ¿y la culpa es mía?

¿Se te olvidó quién le pidió que fuera a hablar con ese tipo?

¿Y a ti se te olvidó por qué se lo pedí?

¡Para que te dieran el trabajo!

¿Y quién te lo pidió? Y entonces, ¿qué hiciste?

Cuando te enteraste de quién era ese tipo,

no lo detuviste, lo dejaste ir solo.

¡Lo intenté, lo intente! ¿No conoces a tu hermano?

Si a él no le importa tratar con ciertas personas,

¡a mí sí!

¡Claro! Tú nunca te ensucias las manos.

Mis padres no fueron los únicos que se alejaron

y dejaron de entenderse por culpa de la mafia.

"Torino” dará una fiesta. Increíble.

¿"Toríno" y fiesta? Es como el agua y el aceite.

Te equivocas, tiene una casa maravillosa.

Mira la invitación. Su papá es un pez gordo de la Fiat.

Saben cómo hacer fiestas. Hazme caso.

Ángela, es tu amigo, ¿tú qué opinas?

Seguro que saben hacer fiestas,

pero no me importa porque no iré.

Y no es mi amigo.

Me dijeron que no vendrás.

- No, no iré. - ¿Y por que?

¿Por qué? Para no avergonzarte.

No sé si lo sabías, pero detuvieron a mi tío.

Lo atraparon con un mafioso es una cosa de familia.

A tu padre no le gustaría

que fuera una chica que tiene un tío en prisión.

Puede ser “inpropiado”, ¿no?

Inapropiado.

Y tampoco sé hablar bien, otra razón mas.

Ángela, espera.

No quería corregirte, sino ver si lo decías en serio.

La fiesta fue idea de mi madre hizo incluso las invitaciones.

Si fuera por mí, ni iría.

Es su aniversario

y quiso que invitara a todos mis compañeros

porque nos mudamos hace un año y no tengo ni un amigo,

no socializo y pues...

Pregúntate por qué.

Mi mamá pidió una baja por enfermedad en su trabajo

para ocuparse de su hermano preso y apoyar a Patrizia.

Espera. No puedo entrar así. Me retocaré el maquillaje.

Es la cuarta vez,

debemos entrar ya o no nos dejarán entrar.

Solo un momento. Ya se me pasará.

Te lo retocas después, vamos, entremos de una vez.

¡No se me pasa!

Te veo más tarde espéranos aquí ¿sí ?

Ya llegamos. Vamos.

- Hola. - Buenos días.

Y como yo debía esperar afuera, descubrí algo increíble.

Les digo que era ella, la madre de Sebastiano.

¿Y eso qué significa?

No es cierto que el papá es marinero.

¿Está en la cárcel?

Quizá estaba allí por otra razón.

Sí, claro, Fofò.

La señora va a la peluquería de la cárcel. ¡Despierta!

Estoy despierto.

No me lo parece.

Yo nunca me lo creí. Es imposible que un marinero

no vuelva a casa ni una vez en dos años.

Navidad, Semana Santa, Santa Rosalía, ferragosto.

¡Nunca!

¡Qué mal!

No le dije nada para evitar que sufriera.

Lo ve como un héroe marino, una especie de Ulises.

No lo entendí.

Toma.

¡Qué bonita!

"Mockba"

No, Moscú.

Escribí lo que debes poner.

"Sebastià, estoy en esta ciudad.

Pero te prometo que un día los llevaré...

a ti y a mamá.

Te mando un beso. Papá”.

Escríbelo, vamos.

Un día los llevaré te doy mi palabra, Rosa.

Es cuestión de unos pocos días y saldré, ya verás.

Patrizia, te ruego, no llores. Amor mírame, mírame.

Estoy bien, todos me tratan con respeto.

Me cambian las sábanas todos los días, están limpias.

Aquí se come muy bien, no tienes idea.

Te invitaré a cenar todas las noches.

¿Comes?

¡Claro!

¿Segu... seguro?

Amor como mejor que cuando vivía con mamá.

¿Me trajiste la lasaña?

Sí, claro.

Y hablé con el abogado, debes estar tranquilo.

¡La comida!

Sí, sí, claro. No pueden retenerte aquí.

¡Tiene hambre!

¡Cielos!

Este olor...

Lo sabía.

Lasaña de berenjena.

Don Masino.

Le beso la mano.

¿Pía?

Es contigo.

Pía, soy Masino.

Hola, Tommaso.

Con el olor me basto, es “inconfundable”.

Se dice inconfundible.

- Inolvidable. - Sí.

¿Se conocen?

A ella todavía la llevo aquí.

¿En el estómago?

Es el Paraíso.

Contigo me siento como en el Paraíso.

¡Pía!

Cásate conmigo.

Pero ¿qué dices? Nos conocemos desde hace tres días.

Y ya estoy loco de amor.

Estoy loco de amor.

Sólo salimos dos veces, dos nada más.

Fue hace mucho tiempo y se acabó. ¿No, Tommaso?

Es cierto.

Y de los brazos, pasé al cuello.

Y luego, le acaricié el pelo.

¿Y luego qué pasó?

La atraje hacia mí y besé sus labios... carnosos.

Así es.

Y ésta mano... ¿dónde creen la puse?

En sus piernas.

No, no, no, chicos, se empieza por las piernas.

¡Y qué buenas piernas tiene! Son largas y suaves.

Masino.

Nos conocemos desde hace tres días,

pero me quedó algo claro: hablas demasiado.

No, Pía... No me dejes.

¡Pía, no me dejes!

¡Pía! ¿Y ahora qué hago?

Es como si estuviéramos en familia, don Masino.

Yo soy su hermano.

¿Quiere un poco? ¿Quiere?

- Se lo llevó todo. - ¡Eres estúpido!

El tío Massimo esperaba sacar provecho

de que ambos se conocieran,

mientras que a mi mamá le avergonzaba.

Era un secreto del que se avergonzaba.

Patrì, nadie se debe enterar de lo que pasó aquí.

Repite: "Nadie se debe..."

Nadie se debe...

- ¡Enterar! - Enterar.

Esto nunca pasó, ¿sí?

¡Bien!

Un secreto así en manos de Patrizia

no estaba del todo seguro.

El otro secreto respecto al maestro Ayala,

mí madre lo guardaba en su corazón,

pero no por eso era menos peligroso.

¿Si?

Buenos días.

¿Y la maestra Pía?

No vino hoy tampoco.

¿Sabes cuándo regresa?

No, ¿lo ayudo, colega?

- ¿Cómo? - ¿Qué?

¿Cómo?

No entiendo.

Exacto. Bueno, adiós.

Mi padre, que no sabía nada, solo quería hacer las paces.

No le gustaban los conflictos, y no soportaba pelear con mamá.

Vamos, hazlo.

¡Ya llegué!

¡Qué rico huele!

Es maravilloso llegar a casa y encontrarse esta belleza.

Es para Massimo.

Bueno, podrías hacerlo para nosotros también.

A Massimo le acabas de hacer uno.

Massimo está en la cárcel. Es lo menos que puedo hacer.

Claro, claro.

¿Sí?

Tampoco a mí me gustaban los conflictos

porque casi nunca entendía las razones.

Todo el mundo está peleando: papá con mamá, Marco contigo.

¿Quieres que peleemos?

Debe ser el siroco, pone a la gente nerviosa.

Yo también lo estoy.

¿Y por qué estás nervioso?

Por el siroco.

Toma, pequeña.

Gracias, papá.

Así tendrás presente que aunque no nos entendamos

y que me enoje contigo...

...te quiero...

...mucho.

No eran para mí, ¿verdad?

No, pero...

...te las mereces.

¿Y yo?

Bueno, Salvù, solo tenía un solo regalo que reciclar,

pero te prometo que el próximo será solo para ti.

Ven, estoy bromeando.

Sabes por qué te quiero.

¿Por que?

Porque eres como yo.

¿Aló?

¿Pía?

Hola, soy yo.

¿Por qué no has venido a trabajar?

Pía.

¡Pía!

Obviamente, el siroco no tenía nada que ver,

estaba nervioso porque a mi alrededor todos eran infelices

y Sebastiano...

...me daba mucha lástima.

El 25 de abril es una fecha muy importante

porque celebramos el día de la liberación.

¡Adelante!

Disculpe por el retraso.

Siéntate.

Como les decía...

¡Miren dónde está mi papá! En “Mockba”.

Es cirílico, se escribe "Mockba", pero se lee Moscú.

Da lo mismo, es la Unión Soviética.

Sí.

¿En Moscú? Pero en Moscú no hay mar.

¡Fofò! Niños, es importante. Por favor, escuchen.

El 10 de julio de 1943...

¿Cómo no?

Eso no es el mar, es un río, el Moscova.

Es más grande que el mar.

¿Lo ven?

Mi papá está en el “Moscona”, que es más grande que el mar.

Moscova.

Sentí que tenía que hacer algo.

Oye, niño, ¿adónde vas? Eres tú, bueno, pasa.

Salvatore me alegra que me visites

pero ¿acaso no tienes nada mejor que hacer?

Estoy enojado con usted.

¿Sí? ¿Y qué te hice?

Arresto a mi tío y al papá de Sebastiano.

Siéntate.

¿Qué hicieron?

No lo sé exactamente.

Al menos averígualo antes de enojarte conmigo.

No puedo averiguarlo.

En mi casa, no hablan de mi tío

y lo del papá de Sebastiano es un secreto.

Un secreto? ¿Quién es Sebastiano?

Un amigo mío.

Me gustaba más cuando me hablabas de tu chica.

La amistad también es importante.

Y también la honestidad.

Lo siento por tu tío y el papá de tu amigo,

pero los detuvieron por alguna razón.

Igual no es justo.

Sebastiano piensa que su padre es marinero y está en Moscú

donde no hay mar.

Sí. es un poco bobo, pero tiene un gran corazón.

¡Quítense!

Patrì, haz una cosa: entra y dáselo tú.

¿Es por Buscetta?

Sí, no quiero verlo, ve.

Le mando tus saludos.

¡A Buscetta no, a Massimo!

De acuerdo, adiós.

Patrì... a Massimo.

Pía, ya entendí, déjame entrar.

¡Bien!

¡Adiós!

Patrì, Patrì, aquí, aquí.

Te amo, preciosa.

Adiós.

Descuida, no te preocupes.

Hola, don Masino.

El hermano de Pía.

Es lasaña de berenjena, la que le gusta.

Gracias. Eres un buen chico. Y a ti, quiero comerte.

¡Mi amor!

Ya te di las gracias.

Sí, permiso.

Tommasino...

Puedo darle una al día sin pedirle nada a cambio.

¡Faltaba más!

Es cierto.

Solo...

Las migajas de su benevolencia.

Las migajas.

Está bien.

Ni siquiera las migajas, con el polvo me conformo.

Perfecta.

¿Le gusta?

Pero dime algo...

¿Te gusta más hablar o escuchar?

Bueno... Digamos que... pues...

Me gusta hablar... muy poco.

¡Muy poco! Si debo ser sincero, me gusta más escuchar.

Me encanta escuchar, no tiene ni idea.

Cuando era pequeño,

tenía unos discos con cuentos de hadas

y los ponía una y otra vez, cientos de veces.

Nací para escuchar.

Además de ser el hermano de Pía y de que me trae lasaña,

me cae bien este Massimo.

¡Me gusta el nombre: Massimo!

Chicos, deberán buscar otra celda a partir de hoy.

Massimo se quedará aquí.

Don Masino, gracias.

¿Acaso quieren protestar?

¿Acaso van a protestar?

¡Váyanse!

¡Gracias a Santa Rosalía!

Es verdad que estábamos cómodos,

pero ¿quién aguanta a don Masino?

¿Me lo dices a mí?

Tengo un silbido en el oído.

Pediré que me saquen por invalidez.

Dime una cosa.

¿Has oído hablar de esta organización

llamada la Cosa Nostra?

No.

¿No?

No, nunca.

¿Nunca?

Te lo explicaré.

Pero debo empezar por el principio,

desde los Beati Paoli.

En el siglo XII...

No lo tomamos en serio pero gracias a Buscetta,

la gente ya no podía negar la existencia de la mafia.

No veo la hora de que salga, claro.

Pero Massimo está mejor porque lo cambiaron la celda

y dice que ahora es como estar de vacaciones.

Televisión a color en su habitación.

Bueno, “habitación”.

El barbero va todos los días y entra y sale cuando quiere.

Es casi como un hotel.

¿Cómo es eso posible? ¿Es legal?

No diré nada, me alegro por él, punto.

¿Está bien?

Y pide la comida en restaurantes.

Por ejemplo, si quiere pasta con sardinas,

la ordena y en media hora le mandan la comida.

¡Qué bueno!

Ahora podrás hacer lasaña de berenjena para nosotros.

Vamos, estoy bromeando

No, Lorenzo, ¡dejarme!

No. no te voy a dejar, basta, sonríe.

¿No escuchaste?

Massimo está bien, está mejor que nosotros.

Anda, vamos, una sonrisa.

¡Sonríe! ¡Sonríe! ¡Sonríe!

¡Sonríe! ¡Sonríe!

Pero no haré lasaña.

¡Vamos!

¡Lasaña! ¡Lasaña!¡Lasaña!

¡Lasaña! ¡Lasaña!

De acuerdo, la haré.

¡Sí!

Debes hacerla para don Masino, o si no, bota a Massimo y...

¿Para quién?

Para... para don Massimo.

Massimo se hace llamar así.

No, Patrì dijiste “Masino”, con "N"

¿Quién es don Masino?

¿Tommaso Buscetta?

¿Saliste con un capo?

¿Salir? Fueron dos veces hace 20 años,

no sabía quién era y no estaba contigo.

Pero ya sabes quién es, ¿y le haces lasaña?

¿Y esta escena de celos es por la lasaña?

No, Pía, no es ninguna escena de celos,

ni por la lasaña ni por otra cosa.

Es solo que tengo dudas.

¿Y qué significa eso?

Pienso en todas las discusiones que hemos tenido estos días.

Por favor, Lorenzo.

Por favor, no me pongas esa cara de catástrofe.

¡De una tontería haces un gran problema!

Sí, puede ser, Pía, pero quizá no.

¿Y eso qué significa?

Habla.

¡Habla!

Pía, a veces me pregunto si soy el hombre para ti.

¿Ves?

Ni siquiera me respondes...

...ni me dices que estoy loco por preguntarte esas cosas.

Quizá no hice un gran problema de una tontería.

¿Y adonde vas?

A tomar aire fresco.

Es una pregunta estúpida, eres mi esposo, ¡mi hombre!

Puede que sea estúpida, Pía,

pero esa no es la respuesta a mi pregunta.

Las cosas se rompieron otra vez

cuando parecían haberse arreglado.

Papá se dio cuenta de que el problema no era Buscetta,

ni siquiera que Massimo estuviera preso,

y yo no podía hacer nada, al menos por ellos.

¿Hacer algo bonito para Sebastiano?

Sí, hacerlo feliz al menos un día,

tanto que dure un tiempo.

¿Como una fiesta?

Sí, exacto, podríamos hacerla en mi casa,

pero haríamos un desastre.

Los desastres lo hacen feliz.

Fofò, por favor.

¿Y qué dije?

- ¿Qué es lo que más le gusta? - Las chicas.

- ¿La segunda? - Las chicas.

¿La tercera?

¡El fútbol, chicos!

¿Qué es lo que más le gusta? ¡El fútbol!

Un bonito campo de fútbol, un juego

y tú, Fofò, le regalas el uniforme de Palermo.

- ¿Yo? - ¿Y quién es rico aquí?

- ¿El nuevo? - Sí.

En el club de tenis de mi padre abrieron un campo de fútbol,

es pequeño, pero parece uno de verdad.

¡Perfecto!

¡Si se miran así, no compraré nada!

Bueno, no nos miramos.

¿Qué les dije?

Estaba por arreglar una cosa,

mientras mi tío iba a arreglar otra.

Bueno la arreglaría Buscetta.

¡Massimo! ¡Por fin!

Recordé algo que debo contarte enseguida.

Pero debo empezar desde el principio.

¿Qué pasa?

Hablé con el abogado

y dice que de dejarme salir, ni hablar.

¿Y entonces?

¿Qué sucede?

¿No estás bien aquí?

¿Qué te falta?

¿Hay algo que no te gusta?

Ya entiendo.

Te traje solo una mujer.

Puedo traer dos.

No, don Masino no es eso, extraño a mi mujer.

Estábamos por casarnos, estaba todo listo.

Y ahora hay que esperar, esperar y esperar.

Yo puedo esperar, pero ¿y si ella no espera?

Si no te espera, la metemos en un pilar de hormigón.

Así no se mueve más.

¿No?

No.

Solo hay una solución.

¿Cuál?

Déjamelo a mí.

¿Están bromeando?

¿No se dan cuenta?

¿De qué hablas, Lorenzo?

Si él dice que puede hacerlo, puede hacerlo.

¡Él, él! Discúlpame, pero ¿quién es "él"?

¿El director de la prisión el prefecto,

el presidente de la República?

¡Don Masino Buscetta!

¡Calla! Habla más bajo.

Lorenzo, escucha.

Entiendo que no es fácil en tu posición.

No, Pía, no lo entiendes. ¡Casarse en la cárcel!

¿Y entonces, Lorenzo?

Tenemos la capilla, el sacerdote y los testigos.

No, no me mires así, Patrizia. ¡No tienen a los testigos!

¿Ir como testigo a la cárcel rodeado de criminales?

¡No pienso hacerlo!

Busco otro testigo. ¿Cuál es el problema?

Adiós. Gracias, Lorenzo. ¡Gracias!

Lorenzo, no mezcles las cosas, se trata de mi hermano.

Haz lo que quieras. Ahora debo ir a trabajar

para las instituciones legítimas de este país.

En ese momento

creo que mi mamá sí se pregunto si papá era el hombre para ella.

¡Pía!

Antonio, ¿qué haces aquí?

Disculpa.

No sabía qué hacer ni qué pensar.

No tienes que hacer, ni pensar, nada.

¿Por qué dices eso?

¿"Por qué"? ¿No lo entiendes?

Ya no quieres verme.

¿Y entonces?

Sientes algo por mí.

Eso no cambia nada.

Sí, lo cambia todo. Lo cambia muchísimo.

Quizá no te lo he hecho saber de la mejor manera,

pero te quiero de verdad.

¿O crees que me hago el tonto con el auto de mi primo?

Porque no es mi auto, es de mi primo,

que fue al norte a trabajar.

Mírame a los ojos, Pía. Mírame.

Estoy enamorado de ti. No digas nada. ¡Lo gritaré!

Quiero estar contigo, así tal cual eres,

incluso con tus hijos y con Massimo, no me importa.

Te querré para siempre, Pía.

¡Sr. Prestifilippo! ¿Cómo está? ¿Mejor?

Mejor.

Gracias, Sra. Pía.

- De nada. - Pía.

¿Y su hijo? ¿El trabajo?

Mi hijo perdió el trabajo que tenía.

- Lo siento. - ¡Pía!

¡Pía!

Y seguro que aún se pregunta cómo resistió en ese momento.

Mientras mi familia estaba a punto de desintegrarse,

yo me ocupaba de la felicidad de Sebastiano.

Un buen sicoanalista

lo habría llamado "la técnica del avestruz”,

pero ver feliz a ese bobo me alegraba a mí también.

¿Por qué no vinimos antes?

Porque es nuevo.

¿Es gratis? ¿Como mi camiseta?

¿Y también el balón?

- ¡Claro! - ¿Y podemos jugar también?

Deja de hacer preguntas, todo es de verdad.

No, no he terminado.

¡Cielos! ¡Qué suave! ¿Qué césped es?

Sebastiano, es césped sintético,

¿vamos a seguir hablando o podemos ir a jugar?

¡Vamos!

¡Vamos, chicos!

¡Gol!

¡Sebastiano el mejor jugador del mundo anota un gol!

¿Quién es este fenómeno?

¡Un campeón!

¡Papá!

Lo hiciste muy bien.

Hay que decírselo a mamá.

Por cierto, ella no sabe nada,

pasamos por aquí, quise saludar, pero debo partir.

¿Y cuándo volverás?

No tengo tiempo para todo, Sebastià.

No sé cuándo vuelva, espero que sea pronto.

Mira lo que te traje.

Lo compré en Moscú.

Ábrelo.

Es un regalo de un colega de Moscú.

¿Te parece bien?

Sí, muy bien.

¿Ya no estás enojado conmigo?

¡Qué buen gol, Messi!

¿Te gustó?

Claro, te faltan muchos por hacer.

Papá, hice seis.

¿Si?

Seis, siete, ocho, nueve... Hazlos por mí, Sebastià.

Vuelve pronto.

Había robado un televisor de un camión

y le dieron tres años.

Le faltaba uno para cumplir la condena.

No los cumpliría como Masino y otros como él,

porque, en Palermo, la ley no era igual para todos.

Massimo, piénsalo bien, aún estas a tiempo.

Incluso si te dan 30 años después de 20, eres libre,

pero con ese anillo...

...pierdes tu libertad para siempre.

Para mí, es un regalo de Dios.

Si estás seguro...

Me alegro por ti.

¿Y eso?

Yo me encargo.

Patrizia...

Por favor, Pía, no digas nada o lloraré.

¿Puedo?

Sí.

Estás preciosa.

¡Viste ya me dieron ganas de llorar!

¡Qué tonta!

Dame un pañuelo.

Tranquila.

Estoy muy emocionada.

¿Aló?

Hola, Salvatore.

Hola, Marco.

¿Me pasas a Ángela, por favor?

Sí... no, no puede contestar.

¿No puede?

Se está lavando el pelo.

No, o sea...

Salió como un rayo con el pelo mojado.

Bien. Gracias de todas formas. Adiós, Salvatore.

Adiós, Marco.

- ¿No puedes inventar una excusa? - No sé mentir.

¡Debes aprender!

¿Por qué no quieres hablarle?

Y aprende a no meterte en los asuntos ajenos.

Nos vamos, chicos.

Estás bella.

Es verdad.

Gracias.

Lamento que no puedan entrar.

Felicidades, Patrizia, a ti y a Massimo.

Bueno, vámonos, es tarde.

- Adiós. - Adiós.

Pero, al final, haber hecho feliz a Sebastiano,

nos hizo bien también a nosotros

porque lentamente, quien se había alejado,

comenzó a acercarse.

¡Hola!

Ángela.

¿Y tu fiesta?

No era mi fiesta.

¿Y entonces?

Lo siento, no entendí que te sentías mal,

pero no quería juzgarte.

Estaba enojado y dije cosas hirientes.

El hecho es que tu... eres importante para mí.

Solo socializo contigo.

Quiero que seas feliz.

¿Soy importante para ti?

Mucho más de lo que imaginas o de lo que pueda expresar.

Pensé en lo que me dijiste:

pasar de Rosario a Alfonso fue extraño.

Más que enamorarme de las personas,

me enamoro de lo que siento.

Quizá me enamoro del amor.

Puede ser.

No sé reconocer cuando alguien de verdad me importa.

Como ahora... me gustaría abrazarte.

No sé por qué, pero quiero hacerlo.

Massimo, ¿aceptas como esposa ante el Señor a Patrizia?

¿Prometes serle fiel? ¿De verdad puedes?

¿Y acompañarla en el dolor y la alegría,

en la enfermedad y en la salud.

honrándola y respetándola todos los días de tu vida? Sí.

Sí.

Muy bien. Ahora tú.

Patrizia...

...¿aceptas como esposo ante el Señor a Massimo?

¿Prometes serle siempre fiel?

Tú sí, tú sí.

¿Y acompañarlo en el dolor y la alegría,

en la enfermedad y en la salud,

honrándolo y respetándolo todos los días de tu vida?

Sí.

Bien, ahora, lo de los testigos.

Haremos lo siguiente...

Testigos, ¿escucharon la respuesta afirmativa

de los esposos?

- ¡Sí! - ¿Sí, qué? ¿Qué pasa?

¡Lorenzo!

Con permiso.

¿Qué hacemos?

Don Masino, disculpe.

Adelante, padre Giacinto.

Señores testigos... ¿Son estos de aquí?

¿Escucharon la respuesta afirmativa de los cónyuges?

¡Sí!

El Señor misericordioso y todopoderoso confirma...

¿Eso dice aquí? Sí.

...el consenso que han manifestado ante la Iglesia

y además, los bendice.

Amén.

Los anillos.

Sí, sí.

Ahora, los anillos.

- La mano izquierda. - Yo te lo pongo.

¿Sí?

La esposa lo pone.

¡Vivan los novios!

¿Y mi anillo?

- Aquí esta. - Amor, perdóname.

¡Vivan los novios!

Pía, yo no sé si soy el hombre para ti,

pero de algo sí estoy seguro: tú eres la mujer que quiero,

la que quise y querré siempre a mi lado.

Al final, muchas cosas se habían arreglado,

otras estaban en camino,

pero otras se estaban complicando mucho.

Serás más grande que una montaña

y tu corazón será más negro que la brea.

Juro ser fiel a Cosa Costra.

Si traiciono a los míos,

debo quemarme como se quema esta imagen.

Esta serie está dedicada a los hombres y mujeres

que han luchado y luchan con valor contra la mafia.

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