All language subtitles for La mafia uccide solo destate - 01x06 - Episode 6

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Original subtitles

Mi padre nunca fue mundano,

pero esa noche intentó entrar en una fiesta de gala exclusiva

donde iba todo el Palermo "bien".

Buenas noches.

Disculpe, ¿adónde va? ¿Está en la lista?

¿La lista?

Claro que estoy en la lista. ¡Por favor!

No, no, pero no me toque.

¡Cuidado! ¡Mis zapatos!

Por desgracia para él, no estaba invitado...

...pero mi hermana Ángela, sí.

Y esa noche creía vivir un cuento de hadas.

Esta canción es dedicada a Ángela Giammarresi.

Pero para entender cómo llegamos a todo esto

debemos retroceder unos días,

con la llegada a casa de un misterioso ramo de flores.

- Gracias. - De nada.

Son para Ángela.

¡Qué lindas!

Creí que eran de tu colega.

Lorè, por favor, olvídate de eso.

¡Qué lindas! ¿Quién te las mando?

Un admirador, no dice quién es.

¿Y no sabes quién pudo ser?

No, no lo sé.

Tal vez fue Rosario para que lo perdones.

Él no es así.

Además, no lo perdonaré, prefiero quedarme soltera.

No te quedarás soltera.

Debes encontrar a alguien bueno que te ame por quien eres.

Sí. ¿Y dónde lo encuentró?

Quizá ya lo encontraste.

Esperemos que este admirador revele su identidad.

Cuando Marco encontró el valor de hacer algo por Ángela,

el destino le puso en el camino aun rival misterioso.

Yo, a mi rival lo conocía muy bien,

pero, a veces, para variar, guardaba silencio.

¿Qué le pasa a Fofó? ¿Se siente mal?

No, está así porque le dije que quiero un tiempo.

¿Para pensar sobre qué?

De lo que sucedió.

¿Qué?

Cuando me dijiste que debías ir al médico

me preocupé mucho.

Sí, pero no era un médico, era sólo un psiquiatra.

Dijo que me hago muchas preguntas,

y que es mejor si no lo hago.

Quizas debería ir yo también.

¿También te haces demasiadas preguntas?

Sólo me hago una, pero lo hago con frecuencia.

¿Cuál?

Si es normal que mientras sostienes la mano de alguien,

pienses tanto en otra.

¡Vaya! Alice le había pedido un tiempo a Fofó

porque pensaba en mí. ¡Qué emoción!

No podía moverme, tenía la mirada fija,

sonrisa pasmada, la boca seca e insensibilidad en el cuerpo.

¿Aló?

Lorenzo, ¿eres tú?

Pía, ¿qué pasa?

¿Adivina qué?

Entré.

¿Adónde entraste?

¡Lo logré! Entré en la lista.

¿De veras?

Sí, acaban de decírmelo.

¡Qué felicidad, amor!

Yo también, estoy tan feliz que no sé qué hacer.

¿Qué hacer? Debes estar feliz. Eso es todo, debes estar feliz.

¡Felicidades! Te lo mereces. ¡Nos vemos en casa esta noche!

Sí, nos vemos esta noche..

Adiós. amor, adiós.

Adiós, adiós.

Lorenzo.

Un buen amigo mío necesita un favor.

No, ya lo dije al comienzo, nada de favores.

¿Ni siquiera nos prestas el gato para el auto?

Cayó en un hueco.

¡Claro! ¡Por favor!

Lo siento, no habla entendido. No hay problema, el gato.

Ven que te acompaño.

¡Qué buena persona eres!

Si me hacían el examen hoy, repróbaba.

¿Solo hoy?

Será ese tu admirador secreto.

No lo creo.

¿Lo conóces?

Lo vi solo una vez.

¡Entonces ve!

- ¿Voy? - ¿Qué esperas?

Si te gustaron las flores,

¿te gustaría que te lleve a casa? Vamos en mi auto.

¿Sí?

Está bien.

Vamos.

Es muy lindo. ¡Mira qué auto!

Así, en una semana, Angela pasó sin esfuerzo

de la motocicleta revolucionaria de Rosario,

al Spider de Alfonso con el mismo entusiasmo.

Son 120 caballos y 1600 cc.

Pero no fue por eso que creyó estar enamorada de él.

Mi padre me lo dio en mi cumpleaños.

Ni siquiera que pareciera ser un buen chico,

o su sobria elegancia en el vestir,

ni siquiera su torpeza y sus sonrisas tiernas

o su manera galante de hablar y de tratarla.

No.

No.

¿Qué pasa?

Se acabó la gasolina.

Se enamoró porque Alfonso Puccio no era lo que parecía.

Creí que estaba lleno. Es que a veces me confundo.

¡Y tú vendes autos!

¿Te puedo confesar algo?

¡Párese!

¡Párese! ¡Párese, por favor!

¿Qué ibas a decirme?

Los autos me traen al fresco.

Lamento la expresión.

Nunca me han gustado.

¿Qué?

Si, cuando era niño, me regalaron uno de juguete,

pero me gustaban los soldados y las construcciones.

Desde hace veinte años finjo que me gustan los motores.

¿Y por qué?

Por mi padre.

No sé cómo reaccionaría si se entera de la verdad.

Dice que soy su único hijo, debo encargarme del negocio.

Ni que fuéramos los Agnelli.

¿No se lo has dicho a nadie en todo este tiempo?

Si.

A tí.

Le gustaba ese buen chico

que no quería decepcionar a su padre.

Y, por supuesto, no sabía quién era realmente su padre.

Quiero comprar un tractor.

Está cerrado, y los tractores están en la otra calle.

Muchas gracias.

Giuseppe Puccio era uno de los testaferros

del capo Cinisi Gaetano Badalamenti.

Él, entre otras cosas, había mandado a matar

al activista antimafia Peppino Impastato

que en aquella época, estaba pagando un alto precio

por atacar a Riina y Provenzano.

- ¿Quién era? - Un campesino.

¿De los Corleone?

No, no, uno de verdad.

Pero tengo que hablarle de ese asunto, Don Tano.

¿Escuchaste rumores?

Sí.

¿Y que dicen?

Cosas muy malas, Don Tano. Riina dice que usted lo ofendió.

¡Ya sabe cómo son! Son bestias feroces.

Sabe el afecto y la gratitud que yo le tengo,

pero, en mi opinión, debe tomarse unas vacaciones.

¿Adónde voy?

Lejos.

Le diremos que se fue a Cefalù, pero en lugar de eso...

vaya a Estados Unidos, a Brasil, donde prefiera.

¿Y quién se queda aquí?

Pues, yo.

Después de todos estos años, ¿no confía en mí?

Claro que sí, eres como un hijo para mí.

Entonces puede estar tranquilo.

Cuando todo se arregle, usted regresa.

Estábamos en los albores de la segunda guerra de la mafia

en la que los muertos llenarían las calles.

Pero no sabíamos nada de todo esto.

Como la mayoría de los palermitanos,

no queríamos saber nada.

¡Felicidades a la maestra!

¡Felicidades, amor! Te lo mereces.

Gracias, gracias.

¡Felicidades!

- Gracias. - ¡Felicidades!

¿Lo ves? Uno siempre se queja de todo en Sicilia,

pero, sí haces las cosas bien,

verás los frutos tarde o temprano.

Es cierto.

¡Felicidades!

Ya cállate, Lorenzo. Tomémonos una foto.

Se parece a Fittipaldi.

Y tú a Niki Lauda.

¡Wisky!

¡Felicidades a la profesora!

Nada de profesora, soy una simple maestra.

Y no lo confirmaron, no sé si debamos celebrar.

¿No es oficial?

Todavía no.

¿quién te lo dijo?

¿Quién habrá sido?

Antonio, ¿todo bien?

¿Qué pasa? ¿Debo preocuparme?

No.

Debes estar feliz.

Hablé con el amigo mío que trabaja en la provincia

y me dijo que entraste... en la lista de maestros.

Pero ¿estás seguro?

Es una noticia que he estado esperando.

Si no fuera seguro que te vas a ir...

...¿crees que estaría tan triste?

¡Dios mío!

Me lo dijo el director.

¿Y si el director te lo dijo por qué lo dudas?

¡Por el director!

¡Felicidades!

Una foto, una foto.

Está bien.

Yo la tomo. Massimo, ¿a qué le doy?

Olvidé el carrete. Finge que tomas la foto.

Sonrían, sonrían.

¡Vamos!

¡Date prisa, vamos!

¡En fin! Hagamos un brindis. ¿Cuál es mi copa? Ésta.

Ven aquí, ven aquí.

Patrizia y yo debemos decirles algo.

¿Qué?

Decidimos...

...¡casarnos!

¡Qué buenas noticias!

¡Tío!

¿Que?

¿No dijiste que el matrimonio era peor que la cárcel?

Entonces debo prepararme para ir a la cárcel,

pero recuerda que un hombre no es hombre

sin una mujer con quien formar una familia.

Y debe tener dos o tres más para desahogarse.

- No le prestes atención. - ¿Dos o tres? Eres mío.

- Es broma. - Eres mío.

Ahora soy fiel por dentro.

Hagamos un brindis por la felicidad

y por la maestra. ¡Felicidades!

- ¡Felicidades! - ¡Felicidades!

La palabra "fidelidad" junto a la palabra "maestra"

alteró a mi mamá

debido a que mintió sobre quién le dio la noticia

y porque esa persona no le era indiferente.

Esperen un momento.

¿Quieren el truco de la moneda? ¿Les gusta? ¡Perfecto!

Aquí está la moneda. ¿La ven? Estupendo.

La tengo en esta mano, miren.

Pero con algo de magia de derecha a izquierda...

Saco la moneda de la oreja de nuestro Walter.

Mi mamá estaba triste por dejar al maestro Ayala.

Los Giammarresi somos así

nunca podemos estar felices porque algo nos salga bien.

De hecho, me sentía culpable con Fofò.

¿No vienes al recreo?

No quiero.

¿Estás triste por lo de Alice?

Un poco, pero encontré la manera de arreglar las cosas.

¿Cómo?

La invitaré a esquiar con mis padres.

Esperemos que funcione. Ya me voy.

¿Y Fofò? Debemos hacer los equipos.

Se siente mal por lo de Alice.

¿Qué hiciste?

Nada, no puedo traicionarlo, somos amigos.

Amigos... ¿A él le importó cuando se hicieron novios?

Si no lo intentas tú lo intento yo.

¡Anda! Estoy bromeando. Me gustan las voluptuosas.

Pero no han terminado, ella le pidió un tiempo.

¿Y eso que significa?

Que no es seguro que dejará a Fofò.

Sí aún son novios, es diferente.

Haces bien, las mujeres de los amigos no se tocan.

Las mujeres de los amigos tienen bigotes.

Pero Alice no tenía bigotes

y aunque los hubiera tenido, para mí no habría cambiado nada.

Y alguien que tenía experiencia siempre me decía...

Recuerda. "Mujer peluda, mujer virtuosa".

Mira esa foto, ahí estoy yo.

¿Dónde?

Era tan pequeño como tú, no se ve. Juega.

¿podía o no quitarle la novia a un amigo?

¿podía o no quitarle la novia a un amigo?

Eres tú. ¿Qué pasa? ¿Qué quieres?

Lo siento, padre Giacinto,

pero ¿es pecado robarle la novia a un amigo?

Sí... no. Tú sabrás.

Reza cuatro avemarias y cinco padrenuestros, ¿sí?

Giacintuzzo, ¿qué haces?

¿Hay una mujer?

No, no, es la radio.

Cuatro avemarias y cinco padrenuestros y viceversa, ¿sí?

Y no vengas más a esta hora.

Pero no entendí. ¿Es pecado?

Adiós.

Salvuccio, eso no está bien,

pero, al final, también importa el amor

y si hay amor, las cosas son diferentes.

Y si alguien se roba a mamá por amor, entonces...

No, esa es otra cosa.

Amigo o no amigo, le doy una paliza.

¿Qué quieres decir con “robar”? Una mujer no es una bicicleta

ellas escogen dónde ir, nosotros no podemos hacer nada.

¿Verdad, Saro?

Es verdad.

El amor tiene su tiempo

y si es amor verdadero, el tiempo no lo cambia.

"El amor tiene su tiempo

y si es amor verdadero, el tiempo no lo cambia”.

Palabras maravillosas,

pero díganselo a Marco, que había pasado tardes enteras

creando lo que él consideraba la recopilación musical perfecta

que, según él, conquistaría a mi hermana.

Quiero darte algo.

Y yo quiero decirte algo.

Entonces tú primero,

Quería agradecerte por lo que dijiste ayer,

me hiciste entender lo que necesitaba.

¿Qué cosa?

Un chico sincero, sensible y amable.

Y tenías razón, ya lo había encontrado.

Se llama Alfonso.

¿Alfonso?

Sí. Él me envió las flores.

Se parecen un poco. Seguro que te caería bien.

Estoy feliz por tí.

Gracias.

¿Y qué tienes que darme?

Una cosa, pero la dejé en casa.

Ángela, vamos.

Adiós.

Sí hubiera hecho eso antes, si se hubiera declarado antes...

¿Quien lo sabe?

No había nada que hacer con ese casete.

Alfonso Puccio había sido más rápido que él.

Cuidado.

¿Adonde me llevas?

¿Confías en mí o no?

Claro que sí, pero dime adónde me llevas.

¡Vamos!

¿Te gusta?

Se llama Sansón.

Es bellísimo.

Por ahora solo lo tengo a él, pero pronto vendrán otros

y aquí estará el centro ecuestre más grande de Sicilia.

¿Será tuyo?

Si, bueno, estoy negociando con los propietarios.

Ya casi cerramos el trato.

Y tu padre no sabe nada.

Acércate, es muy bueno.

Ángela se olvidó inmediatamente de Rosario

y estaba perdidamente enamorada, porque mi hermana era así,

más que de las personas, se enamoraba del amor.

Sólo bastaba con ser feliz y estar enamorada,

no importaba de quién.

No hagas lo que yo. Me gustaba una chica,

perdí la oportunidad y otro se quedó con ella.

El mundo no es para los indecisos.

Entonces, ¿qué hago?

Dile que estás enamorado, no esperes más.

¿Y mi amigo Fofò?

Ella te dijo que piensa en tí, ¿No?

Sí.

Dile que piensas en ella. ¿Sabes qué dicen los franceses?

No.

A la guerre comme à la guerre.

¿Qué quiere decir?

Que en el amor todo vale. Tienes que ser más decidido.

Vamos, sube.

Marco había acertado: la indecisión, la duda,

¡ese era mi problema!

Si quería a Alice, debía cambiar.

¡No más preguntas!

No más preguntas, no más dudas.

Iba a arriesgarme y atreverme.

Salvatore Giammarresi, desde hoy, sería un kamikaze.

¡Alice, Alice!

Salvatore.

¿Qué haces?

¿Quieres venir a navegar conmigo?

¿A navegar? ¿En invierno?

Sí, el mar siempre está ahí y hay viento.

Y casi no hay nadie, será todo para nosotros.

Es precioso. ¿Vienes?

pero no era nada comparado

con el problema en el que se metió Ángela.

¡Finalmente te dignaste a venir!

Ángela, ¿qué hiciste?

Nada.

¿Dónde estuviste todo el día?

Estudiando con una amiga.

¿La que te envía las flores?

Papá, por favor.

No es que tu papá no quiera que tengas novio,

quiere saber si es bueno. Díselo, Lorenzo.

Sí, para estar más tranquilo.

No tengo novio.

Es solo un amigo. Nada más.

¿Se puede saber cómo se llama este amigo “Nada más”?

Alfonso Puccio.

Alfonso Puccio.

Sí, papá, al que le compraste el auto.

Él te la vendió.

Pero basta de preguntas, ¿si?

Bueno, me parece bien, ¿no?

Nuestra hija está con este buen muchacho,

el que me vendió el auto y me hizo un buen descuento.

¿Y no estás celoso?

Bueno, tarde o temprano debía suceder.

Mejor que suceda con personas serías

que, además, tienen un buen trabajo.

De todos modos, quiero hablar con su papá.

Pero no aquí.

No, iré al concesionario.

Bien, al concesionario.

Le pago el mes que viene.

¿El mes que viene? Debes pagarme ahora.

Y los precios subieron, hay inflación.

Pero hice un trato con don Tano.

Don Tano ahora está en Cefalù.

Mientras tanto debes hablar conmigo.

Mimmo, haz el memorándum.

Bien, mañana lo traigo todo.

Muy bien. Ahora, vete.

Y cuídate ese resfriado que estás muy mal.

Dígame.

No, nada, quería información.

No le preste atención. Se cayó y se lastimó. Dígame.

Ese Mercedes en la vitrina...

Está vendido.

Bueno.

Gracias.

De nada.

Lo que había visto mi padre lo llevó a no presentarse

y quería ahondar en el asunto.

Y como tenía acceso a los archivos,

decidió ver si había algo sobre Puccio.

Pero, obviamente, solo había nacimientos, muertes, bodas.

Algunos pecados en particular no se ponían por escrito.

Lorè.

Dime algo, los Puccio, los que me vendieron el auto...

¿Qué?

Esta mañana fui a su tienda y escuché cosas extrañas.

Salió una persona sangrando.

¿Por qué?

Creo que le rompieron la nariz. ¿Quién es esta gente?

Lorè, ¿el auto funciona? ¿Hay algún problema?

Sí, funciona.

¿Y entonces qué te importa?

Ángela es novia de Alfonso. ¡El hijo de Puccio!

Es una buena noticia. ¡Felicidades!

Son grandes trabajadores.

Tienen dinero.

¡Que suerte, Lorè! Toma el dinero y vete a casa.

¡Que suerte Lorè! Toma el dinero y vete a casa.

¿Qué estás haciendo?

"Grandes trabajadores”.

Que Massimo lo dijera así no tranquilizaba a mi papá

y por eso le afectó tanto cuando llegó a casa...

Mira quién vino a vernos.

Sr. Giammarresi es un placer verlo nuevamente.

Sí, sí, para mí también. Siéntate, por favor.

Ya felicité a la señora por la casa.

Es pequeña, pero linda.

Sí, le dije que nos mudaríamos. Nos mudaremos.

Quiero que sepa que son serias mis intenciones con Ángela.

Bien, bien.

Lorenzo.

Alfonso vino para pedir permiso para llevarla a una fiesta.

Sí, a una fiesta de gala. Me gustaría que fuera.

A mí también, papá.

Y a mi papá también.

Le alegrará verme acompañado de una chica especial como ella.

Pía, ¿no queda un poco de licor?

Sí, claro, con permiso.

¡Cargadito! ¿Sí?

Sí, sí.

Mi padre logró permanecer amable y simpático

hasta que Alfonso se fue.

Lo entendería si fuera una fiesta de niños

pero ¿una fiesta de gala? ¡No! Ni hablar.

Regresarás muy tarde.

Pero fui a Florencia con Marco.

¿Y eso qué importa? Marco es tu amigo.

Esto es otra cosa.

¿El problema es Alfonso?

No, él no es el problema.

Pero, en mi opinión, una niña de 16 años

en una fiesta de gala me parece... comprometedor.

¿Y por qué?

Porque una chica de 16 años, en la noche, debe estar en casa.

¡Y punto!

¿Por qué siempre tienes que arruinarlo todo?

La fiesta de gala

no creaba conflictos solo en nuestra casa.

¡Todo el mundo quería ir! incluso los de Corleone.

Venuti, Vito y Zambuto.

Nada, Totò, eso es todo.

Revisa debajo de la “R”.

"R", "R", "R".

No, nada Totò.

¿Y como Liggio? Él puede llevarnos.

Pero está en prisión.

¿Y qué importa? Si puede llevar a dos invitados, entraremos.

Totò.

¿Por qué no nos invitan a estas fiestas?

Porque... a estos palermitanos no les gustan los de afuera.

Piensan que olemos mal.

¿Badalamenti está en la lista?

Don Tano está de vacaciones y en su lugar... quedó Puccio.

No me gusta en lo absoluto.

A mí tampoco, Totò.

Totò.

¿Puedo encender la televisión?

Enciéndela.

¡Apártate!

Puccio no solo era mafioso.

sino que le caía mal a Totò Riina, que no era bueno,

en ese problema se había metido mi hermana.

No te entiendo. Discúlpame, pero no te entiendo.

Parecía que Alfonso te agradaba. ¿Qué ocurrió?

Pía... yo pienso cosas.

¿Qué cosas?

Giuseppe Puccio, el padre de Alfonso...

en mi opinión, es... "una persona de respeto”.

¿De verdad?

¿Y quién te lo dijo?

O eso creo.

Me parece que ves mafiosos en todos lados.

Estamos hablando del padre de Alfonso, no de él.

Es un buen chico tú lo dijiste, te agradaba.

Lo sé.

Vamos, Lorenzo.

Son sus mejores años.

No podemos arruinarlos así, debemos confiar en ella.

Dejemos que vaya, es una chica consciente,

tiene la cabeza en su lugar, es igual a tí.

Ella se dará cuenta si hay algo de lo que darse cuenta.

Está bien, es tu decisión, no quiero saber nada.

Por cierto...

Mañana estoy ocupada.

Los colegas de la escuela

me organizaron una despedida, una cena.

Lamento dejarlos solos a Salvuccio y a tí,

sobre todo que Angela tampoco estará.

Descuida, no hay problema, nos quedaremos aquí tranquilos.

A menos que Salvuccio tenga otra fiesta.

Nos las arreglaremos.

No estoy haciendo nada malo.

Se repetía que no hacia nada malo,

pero no se convencía,

porque esa cena no la organizaron sus colegas.

Sé cómo te sientes.

Uno se encariña con los niños.

Hice suplencias diez años.

Cada vez que me iba me sentía terrible.

Y ahora que tú te vas, me sentiré terrible.

Y yo, cada vez que entre en mi nueva escuela,

pensaré en tí porque me diste la noticia.

Pero tienes razón. Nada de tristeza, festejemos.

Te llevaré a cenar

y no aceptare un no por respuesta.

Al día siguiente, mi mamá, Ángela y yo

enfrentamos las consecuencias de nuestros errores.

¿A qué hora regresamos?

Debo ir a escondidas si no, no me dejan ir.

No te preocupes,

una vez que nos montemos en el bote, será rápido.

Es precioso.

Sí, pero...

No te preocupes volvemos en dos horas.

- Lo sé, pero... - No se lo diremos a Fofò.

Está bien.

¿Cómo me veo?

Te queda bien, pero debes mandarlo a arreglar.

Gracias.

Me voy. Ahí viene ese.

¿Irás a la fiesta de gala con el tipo de los autos?

Se llama Alfonso y su pasión son los caballos.

¿Y por qué vende autos?

Porque su padre quiere. que maneje el negocio.

¿Y eso qué importa?

Mi papá quiere que yo estudie ingeniería, pero no lo haré.

Me parece que ese es un poco estúpido.

No es estúpido,

y no es que todos tienen la misma suerte que tú,

que tienes un padre moderno, del norte.

¿Cuántas cosas hay que hacer antes de salir?

¿Seguro que lo hiciste bien?

Sí, es normal, siempre lo hago con Marco.

Alice, pienso mucho en tí.

Quería decirte que pienso mucho en tí,

de hecho, siempre pienso en tí.

¿Qué pasa? ¿No estás contenta?

Salvatore, no me siento segura.

No te preocupes, yo estoy aquí. Desde que te vi la primera vez...

Salvatore, hace frío.

Pero escúchame...

Desde que entraste por primera vez al aula,

siempre pienso en tí, solo pienso en tí.

Quería decirte...

Alice, ¿quieres ser mi novia?

Fui presa del pánico.

Le pedí que fuera mi novia y no me respondió.

Quizá no me había escuchado o fingió no escucharme.

¿Qué ocurre? Tengo miedo.

Quizá había sido un error llevarla allí.

¡Tenía la cabeza llena de dudas otra vez!

Lo único seguro es que no debía soltar ese nudo.

¡Salvatore, qué pasa! Salvatore!

¡Ya voy!

¡Salvatore!

¡Ya voy, Alice! ¡Socorro!

¡Haz algo, por favor!

- ¡Socorro! - ¡Salvatore!

- ¡Alice! - ¡Salvatore!

Lo ajustamos un poco a los lados y quedará perfecto.

¡Mira qué bella está tu hija!

Sí, sí, ¿le dijiste que debe volver a las once?

Sí, papá, a las once, máximo a la medianoche

me traen a casa.

¿Qué?

Yo también volveré temprano. El restaurante está cerca.

Está bien. Que se diviertan las dos.

Y aquí.

¿Por qué es así de amargado?

Es porque estás creciendo.

Antes eras una niña y él te hacía feliz,

pero ahora eres una mujer.

Mamá, ¿por qué escogiste a papá?

No lo elegí.

Nos enamoramos.

Pero ¿no tenías dudas?

¿No pensaste que te enamoraste de la persona equivocada?

No.

¡Nunca!

¡Socorro! ¡Socorro!

¡Socorro!

¡Marco!

¡Socorro!

¡Marco!

¡Rápido!

¡No sé nadar!

¡Socorro!

¡Vamos, Marco!

¡Tranquila, ahí va Marco!

La llegada de Marco

nos salvó de aquello que al final fue solo un susto.

Pero a mí no me salvo del desastre,

de la peor catástrofe.

Por hacerme el kamikaze, me porté como un idiota.

Quería mis incertidumbres mis dudas, mis preguntas.

Afortunadamente, en Palermo,

la basura la recogían muy de vez en cuando.

Ya me voy.

Carino, estás preciosa.

¡Gracias! Me daré prisa para volver temprano.

Que te diviertas.

Sí, adiós.

No estoy haciendo nada malo. No estoy haciendo nada malo.

No estoy haciendo nada malo.

¿Aló?

Dr. Guarneri, buenas tardes.

Sí, dígame.

Sí, Salvuccio está aquí, ¿por qué?

¿Al mar?

¿En bote?

No, no sabía nada.

¿Y cómo está la niña?

Sí, ahora lo regañaré.

¿Te das cuenta de la gravedad de lo que hiciste?

¿Cómo se te ocurrió hacer una tontería así?

Por esto.

Se me ocurrió por esto.

Por eso...

¿Tu corazón te obliga a hacer estupideces?

No te castigare.

¿De acuerdo?

¿Qué pasa, papá?

Mira, Salvù, debes hacerme un favor.

Voy a salir un momento, regresaré pronto,

pero debes esperarme aquí sin hacer más travesuras.

¿De acuerdo?

¿Adónde vas?

A asegurarme de que tu hermana no haga una estupidez.

Siempre es culpa del corazón.

Gracias.

Esta canción es dedicada a Ángela Giammarresi.

También hay una nota:

"¿Cómo he podido vivir sin tí este tiempo? No lo sé. Alfonso”.

¿Escuchaste? Nuestro hijo es un poeta.

¡Porque está enamorado!

¿Te gusta?

Sí. pero no sé si te hago quedar bien.

Sí, pero no sé si te hago quedar bien.

¿Qué dices? Eres la más bella de todas.

Papá les dice a todos que eres mi novia.

Nunca había estado tan orgulloso de mí.

¿Por qué no se lo dices?

¿Qué?

Que tu pasión es cabalgar.

Dile que no quieres trabajar en el concesionario.

¿Esta noche?

Mi padre sabía que la gente “bien” de Palermo

sólo eran buenos en teoría.

Y aunque hubiera fingido que no le importaba

sentía que Ángela corría peligro en ese lugar.

No, no, pero no me toques. ¡Cuidado! ¡Mis zapatos!

¡Pero bueno! ¡Un momento!

Ni que quisiera entrar.

Señor alcalde.

Hola.

Por aquí.

Pero entonces, al ver todas estas autoridades,

pensó que era imposible que funcionarios públicos,

diputados, prelados y profesionales respetados

asistieran a las fiestas donde había mafiosos.

Pensó que su obsesión lo había rebasado.

Bueno...

Y tardaríamos anos en descubrir que sí era así.

¿Cómo es que te acompaña una chica tan bonita

y no me la presentas?

Claro.

Encantado, Stefano.

Ángela.

¡Muy bien, Alfonso! Que se diviertan.

¿Quién es?

Stefano Bontade un cliente de mi papá.

A él también le gustan los autos deportivos.

Ángela no lo sabía,

pero le dio la mano al príncipe de Villagrazia

Stefano Bontade que no era un noble,

pero uno de los peores capos mafiosos de la ciudad.

En estas fiestas elegantes,

Stefano Bontade era uno de los invitados de honor,

donde no faltaban los políticos

como el democristiano Salvo Lima,

exalcalde de Palermo y exsubsecretario del Tesoro.

¿Saben qué se me ocurrió?

Un nuevo lema para las elecciones europeas.

Vamos, Salvo, dilo de una vez.

"Sicilia necesita a Europa y Europa necesita de Sicilia”.

¡Estupendo! ¡Maravilloso!

Y empresarios como Nino e Ignazio Salvo

funcionarios del Fisco en Sicilia

y miembros de la Democracia Cristiana.

¡Mucho dinero!

Cuando vas a Bruselas, ¿te olvidas de tus amigos?

Recuerda que el dinero atrae al dinero.

Y los piojos a los piojos.

Estos no se convertirán en piojos.

Yo no olvido a mis amigos.

Y las fiestas eran la ocasión perfecta

para hacer negocios,

y decidir el destino de personas más o menos inocentes.

Peppino y... ¿don Tano?

Está en Cefalù. tomando aire fresco.

¿Y cuándo vuelve?

No lo sé. Además, aquí estoy yo, ¿no?

Es verdad. Estás tú.

Todos saben que aquí estas tú.

¿Temes que te olvide?

No.

Es un detalle.

Y si se enferma otro maestro quizá regreses.

Escucha, Pía, te di el regalo porque estaba seguro...

...pero mi amigo me llamó.

Me dijo que las cosas cambiaron.

¿Cómo?

Lo de la lista...

Estabas...

...pero ya no.

No quería decírtelo para no arruinar la velada.

Pero ¿qué hago?

Lo siento, Pía.

Pero lo lograrás.

No hay maestros como tú.

Permiso, señora.

Pía...

Pía...

¿Ya estás de vuelta?

¿Dónde estabas?

Yo...fui a ver la fiesta de Ángela.

Debías ver cuánta gente había, gente importante, el alcalde...

¿Qué pasa, mi amor?

No estoy en la lista, Lorenzo.

¿Qué dices?

No sé qué pasó.

Estaba en la lista y luego no.

Creí en lo que me dijiste...

Que si haces las cosas bien verás los frutos.

¡Te creí!

Ven, amor. Ven.

Lo siento.

No te imaginas dónde estuve.

¡Puccio!

Esa mañana, mi hermana esperó largo rato a Alfonso.

Habían decidido que él no iría a trabajar

y ella no iría a la escuela para estar juntos,

pero él no llegó.

Disculpe.

Buenos días.

¿Ha visto a Alfonso?

No, no he visto a nadie.

Mi hermana tuvo un mal presentimiento,

pero a Alfonso no le había ocurrido nada malo.

Papá, debo decirte algo importante.

Ve a tu habitación empaca lo que puedas y vámonos.

Papá, tengo que hablar contigo.

Vamos, tenemos que huir.

¿Por qué tenemos que huir?

Dispararon en el concesionario, mataron al otro Puccio.

¿Y qué nos importa?

Estaban buscándome a mí ¡Querían matarme a mí!

¿No entiendes nada, idiota? ¿Sigues aquí? ¡Ve!

El sicario de los Corleone habían cometido el error

que cometían los palermitanos: confundir a los dos Puccio.

Mataron a Giuseppe Puccio, el otro Puccio,

un hombre honesto que vendía maquinaria agrícola,

que cerró tarde la tienda por hacer las cuentas,

porque según él de noche se trabaja mejor

y nadie te molesta.

Giuseppe Puccio, el mafioso, pudo escapar,

pero los Corleone lo encontraron y lo mataron.

De Alfonso Puccio se perdió toda traza.

Y desde la noche de la fiesta, mi hermana no supo nada de él.

Esta serie está dedicada a los hombres y mujeres

que han luchado y luchan con valor contra la mafia.

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