All language subtitles for La mafia uccide solo destate - 01x03 - Uomini del Colorado.HDTV.MP4

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Original subtitles

LA MAFIA SOLO MATA EN VERANO LA SERIE

¿Cómo siempre, Ángela?

Papá, ¿qué quieres?

¿Todas las mañanas tienes que hablar por teléfono?

¡Salvatore! ¿Qué haces? ¿Todavía afuera?

Un momento.

¿Cómo que un momento, Salvuccio?

y dejas que se enfríe.

Es un desperdicio, es un pecado.

¿No sabes que en Palermo la gente mataría por agua?

Vamos, entra, tu hermana debe bañarse después. ¡Vamos!

Lo sabía, por eso no quería entrar.

Porque en Palermo, la gente moría por el agua.

Quien me hizo entenderlo fue una persona especial,

un periodista que le declaró la guerra a la mafia.

"Las muertes de los carabineros

no fueron culpa de los Bontate, los Inzerillo o los Badalamenti,

sino de los nuevos mafiosos provenientes de los Corleone”.

Ese periodista fue Mario Francese

que escribía en "Il giornale di Sicilia”.

Un día, la maestra leyó algunos de sus artículos

y había sido como un rayo.

¿De veras pasan estas cosas? ¿Aquí, en Palermo?

Desafortunadamente, sí, Alice, aquí en su ciudad.

¿Y cómo lo sabe él?

Pueden preguntárselo ustedes mismos

porque vendrá en unos días.

Le pregunté a la gente por él

y me di cuenta de que esto era una visita importante.

Hacen falta periodistas como él, Salvuccio.

E incluso políticos, directores, policías, todos como él.

¡Sí, es estupendo! Mario es un amigo.

Pero al final los periodistas son todos iguales,

escriben muchas tonterías.

¿Y quién lo invitó?

La maestra Gabriella.

¿La maestra Gabriella?

¿Sor Battista lo sabe?

Entiendo. Algunos padres se han quejado.

Es normal, se preguntan si sus hijos están listos

para tratar con ciertas cosas.

Y, para ser sincera,

me pregunto si es correcto mostrarles lo que les espera.

Tarde o temprano lo sabrán por sí mismos.

Sí, ¿y por qué obligarlos a crecer antes de tiempo?

Míralos.

Qué lindos son.

Si.

Y cuando llegó el gran día todos estábamos emocionados.

¿Qué auto tendrá?

Un Mercedes como mi papá.

Permiso, chicos, busco a la maestra Gabriella.

Está adentro. Estamos esperando a alguien.

Un periodista importante.

Aparece en televisión.

Se codea con gente importante.

Entonces es muy famoso.

Sí.

Doctor Francese.

Buenos días.

Y el famoso periodista, el pez gordo, era una persona normal

con el don de hacerse entender por todos, incluso por niños.

Tengo una pasión: me gustan los animales.

Tengo una casa de campo, los domingos voy con mis hijos.

Cuando alimento a los pájaros, pienso en Palermo

la ciudad más bella del mundo y me pongo nostálgico.

Debe ser por la distancia,

porque apenas regreso y veo la basura en las calles,

la desidia por todas partes, las caras de los mafiosos

y sus amigos políticos y la gente común,

y me pongo muy triste y me enojo muchísimo.

¿Entonces quiere a esta ciudad aunque hable mal de ella?

Veamos... ¿Cómo te llamas?

Salvatore.

Si sales despeinado, ¿qué te dice tu madre?

Que estoy despeinado.

¿Y te lo dice por qué te quiere o porque quiere burlarse de ti?

Porque me quiere.

Exacto, ¿te das cuenta?

Si quieres a alguien, debes decirle la verdad.

Si no, formas parte de la “Omerta".

¿Saben qué es la “Omerta”?

No.

Es saber algo, pero fingir no saberlo.

Es el gran mal de esta tierra.

Para los prepotentes es como el agua para las verduras:

cuanto más hay, más crecen.

Mi trabajo es conseguir esta agua.

¿Y es un trabajo duro?

Lo descubrirán por si mismos porque el Dr. Francese y yo

acordamos que harán una investigación.

¿Sobre qué la haremos?

Sobre lo que quieran.

Basta con que los afecte y que les interese.

Y la que más le guste será publicada en su periódico.

¿Y si la “vestigación" hace enojar a alguien?

Se dice “investigación”.

Si alguien se enoja, no importa son gajes del oficio.

Ya conocen el dicho, "perro que ladra no muerde”.

¡Necios!

Le llama “cornudos” a la mafia.

No, “contubernio" entre mafia y política.

O sea, que trabajan juntos.

Pero ¿cómo pueden saberlo?

¿Y quién escribió este artículo?

Está abajo, tío Toto.

Mario Francese.

¿Otra vez él? ¿Y sigue metiéndose con nosotros?

Totó, envié dos cartas.

Entonces es idiota: sabe hablar, pero no escuchar.

La haré sobre los inválidos de guerra, como mi papá.

Pero es un falso inválido, debemos decir la verdad.

Yo la haré sobre los marineros.

¿Sobre qué?

Sobre los marineros, como mi padre:

siempre en el mar y nunca en casa.

La nuestra será sobre secuestros de niños ricos.

¿Nuestra? ¿De quién?

Alice y yo, la haremos juntos porque nos da miedo a ambos.

Ahí está mi papá, adiós.

- Adiós. - Adiós.

Yo no tengo miedo.

¿Y por qué la haces con Fofó?

Porque somos novios.

Yo la haré con Santina.

¿Qué cosa?

- La investigación. - ¿En serio? ¿Sobre qué?

Es un secreto te lo digo más tarde.

Estaba muy preocupado,

mis compañeros tenían temas que los afectaban directamente

mientras que a mi alrededor todos pensaban en mudarse

y hacer sacrificios no les molestaba.

Papá había dejado de fumar para ahorrar

y pagar la cuota del préstamo cuando se lo dieran,

mamá se despertaba a las cinco

para así no perder ni un día de trabajo.

¿Estás cansada, mi amor?

Un poquito.

Y mi hermana cocinaba en lugar de mi mama,

pero todos estaban felices.

Intenten hacer un trabajo sobre la felicidad.

Habría dado cualquier cosa por una tragedia en la familia.

¡Los vasos!

Entonces, afortunadamente, sucedió algo.

¡No hay agua para la pasta!

¿Otra vez?

Sí, y debo lavarme el pelo.

Te lo lavaste ayer. Y me dices que no tienes novio.

Con novio o sin él, debo lavarme el pelo.

Por favor, no quiero escucharlos.

Buscaré el agua, así daré un paseo.

Salvuccio, ven aquí, acompáñame a buscar agua.

Pero estoy haciendo tareas.

Acompaña a tu mamá, vamos.

Ir a buscar agua era una tortura

pero encontré el tema de mi investigación.

Mamá, ¿por qué nunca hay agua en Palermo?

¿Quién sabe?

Por las tuberías.

Es mal de ojo.

¡Nos roban el agua!

Era un problema que nos afectaba a todos,

porque el agua en Palermo llegaba poco

y a las horas más absurdas aunque estuvieras preparado.

¡Ya llegó!

Llegó el agua. Lorenzo, llegó. Ángela, llegó el agua.

¡Yo, yo!

Agarra agua en la cocina.

¡Debo lavarme el pelo!

Bueno, haz la cola.

Pero ¿qué estás haciendo?

Me doy una ducha.

¿Con los zapatos?

¡Los zapatos!

El agua está fría.

Pía, huelo muy mal. ¡Vamos!

Y las tormentas eran recibidas con la misma alegría

que las tribus africanas recibían las lluvias.

¡Vamos, Giovanni!

- ¡Giammarresi, llueve! - Esperamos que dure.

- Filippo, permiso. - ¿Trajiste la grande?

Era la única que estaba libre.

Está lloviendo.

Y lo peor es que todo esto parecía normal.

¿Cómo que falta el agua? En mi casa siempre hay.

Y basta con ir a bañarse a la fuente.

A nadie le importa el tema del agua.

¿Escuchaste? Quizá debamos cambiar el tema.

¿Por qué? ¿Quién dice que tienen razón?

¿Quién dice que tú tienes razón?

¿A dónde vas? ¿No vendrás a clase?

No, si la maestra te pregunta,

dile que me sentí mal y que volví a casa.

Era la primera vez que me fugaba de la escuela

pero fue por una causa justa, debía resolver algo importante.

¿Te han dicho lo del artículo?

No, primero me lo dices, y vemos juntos al director.

¿Qué dices?

Disculpe.

Cosimo, espera un momento. Dime.

Debo hablar con el Sr. Mario Francese.

¿El Sr. Mario Francese?

Sí, es por una investigación.

¿Una investigación?

Si.

¿Y quién eres?

Salvatore de quinto “B”.

Rosario le había dicho a Ángela

que le presentaría a una amiga del norte

y estaba muy nerviosa.

Te presento a mi amiga, directamente de Arcore,

es usada, pero de fábrica.

¿Me tomaste el pelo?

Era una broma.

¿Te gusta?

Es preciosa.

Y no has visto cómo anda, te va a despeinar. Vamos.

- No puedo. - ¿Por qué?

Tengo Latín.

¿Qué dices? Debes probarla, vamos.

Mejor esta tarde.

¿Y tu hermano?

Yo me encargo.

Genial, me encanta.

Ve a tu clase, entonces. ¡Vamos!

El director lo está esperando.

Él es el Sr. Giammarresi.

Pase, pase, Giammarresi.

Buenos días, director.

Siéntese.

¿Quiere un caramelo?

Elija uno.

Este.

Es mi favorito.

Los “Muu".

Los “Muu".

Por favor...

Veamos.

Giammarresi.

Giammarresi.

Familia compuesta.

Dos niños.

Sí, dos, dos. Bien, Giammarresi.

Todo bien.

No puedo, tengo clase de piano.

Pues, posponla.

No, mi mamá paga mucho por las clases.

Lo siento, estoy ocupada. De haberlo sabido antes...

¿Y cómo iba saberlo antes?

¡Qué buenas amigas! Les pido un favor...

Si tienes un problema con tu hermano, yo lo cuido.

Lo siento, no pude evitar escuchar la discusión.

¿De veras lo harías?

Claro, por ti.

¡Gracias, gracias!

Buenos días.

Giammarresi.

¿Queremos organizar un ballet?

¿Quieres pedirle al director que ponga música?

Así animamos este momento de...

...diría de pasión, pero me choca la rima.

¿Te ríes? ¿Te ríes?

¿Prefieres que te haga un examen?

Dijo que debíamos escoger un tema que nos interese,

quizá el agua sea un mal tema.

No, Salvatore, es un buen tema.

Mario, el correo.

Gracias.

¿Y qué hago? ¿Sigo adelante?

Claro que sí.

Pero te diré algo.

¿Conoces esa bella poesía de Petrarca?

¿"Frescos ríos de aguas cristalinas”?

Si.

Debes saber que en Sicilia no hay nada cristalino,

ni siquiera el agua.

¿Está todo bien?

Sí.

"Hombres de Colorado, me voy con desenfado.”

- Adiós, Mario. - Adiós.

¿Qué significa eso?

Nada. ¿Te gustan las películas Western?

- Si. - A mi también.

Las palabras de Mario Francese me devolvieron el entusiasmo

pasé toda la mañana en la biblioteca,

donde descubrí muchas cosas.

Antes, en Palermo, abundaba el agua,

de hecho, su nombre en fenicio significaba “todo un puerto"

y la atravesaban tres ríos. Chemonia, Papireto y Oreto,

los dos primeros fueron enterrados,

pero el tercero corría a las afueras de la ciudad

y se me ocurrió una idea digna de un gran ingeniero,

lástima que mi investigación le importaba poco a alguien.

¿Por qué debo ir con él?

Porque sí.

¿Y mi investigación?

Por favor, Salvatore, y prométeme que no escaparás.

¡Hola!

Gracias, Marco, me haces un gran favor.

De nada.

Pero no entiendo qué debes hacer que es tan urgente.

Dar un paseo.

Bueno, diviértete.

Pórtate bien, ¿si?

¡Adiós!

- ¿Quieres una paleta? - No me gustan.

- ¿Un helado? - Ahora no.

¿Vamos a las atracciones?

No. Quiero ir a ver el río Oreto,

para una investigación que me asignaron.

¿Un río?

Desafortunadamente, Marco no tenía una moto,

pero encontró una manera de llegar a este río.

Podíamos hacer lo mismo que los venecianos con el Po.

Dividir el curso del Oreto y devolverlo a la ciudad.

Un río tiene mucha agua.

¿Es una idea tonta?

No, por el contrario, podría dar resultado.

Era un día mágico,

era la primera vez que iba a navegar.

Creí haber hallado la solución

a los problemas del agua en Palermo que, desde el mar,

quizá por efecto de la distancia como dijo Mario Francese,

se veía como la ciudad más bella del mundo.

Pero cuando volvimos, no se veía tan bella.

Llegamos.

¿Qué?

¿Dónde está el río?

Ahí.

Se había reducido a un triste hilillo.

Es ese.

En las fotos que vi era un río grande,

lleno de agua cristalina e incluso había peces.

Era un río precioso.

Un momento es una ciudad bella y al siguiente es horrible.

Es imposible de entender. Es igual con las personas.

Me hice amigo del compañero de Ángela,

tenía muchas cosas en común, especialmente una cosa...

¿Se habrán ido lejos en la moto?

No lo sé.

Bien, lo importante es que vayan con cuidado.

¿Volvemos?

Si.

Mis ideas para solucionar el problema del agua en Palermo

chocaron con la dura realidad.

Debido al viento, tardamos el doble en regresar.

Mi hermana esperaba en la playa desde hacía una hora.

¿Dónde estaban? Pensé que se habían ahogado.

Lo sentimos, tardamos mucho en volver.

Fuimos a ver el río para mi investigación,

pero no sirvió de nada, tengo que empezar de nuevo.

¿Lo ayudaste con la investigación?

Sí, aprovechamos el tiempo.

Gracias.

¿Y tú? ¿Te divertiste?

Aquí está la cuenta.

Gracias.

- ¿Qué pasa? - ¿De qué?

¿Es caro?

¡Muchísimo!

Pero no lo pagaremos.

¿Qué?

No, el dueño es uno de los MSI.

Ángela, practiquemos la expropiación proletaria.

¿Somos proletarios?

¡Ángela! No tengo dinero, lo usé en la gasolina.

¿Y qué hacemos?

Nada, buscaré la moto, cuando regrese, nos vamos.

Sí, me divertí.

Papá se enojará mucho. Lo sabes, ¿no?

Sí, lo sé.

¿Nos vamos?

¡Adiós! ¡Adiós!

Papá ni siquiera notó que llegamos tarde esa noche

porque él también sufrió una gran decepción.

Mire, Giammarresi, sé que es una persona honesta,

así que también seré honesto.

El préstamo, como usted lo llama,

no podemos dárselo.

¿Cómo lo llaman ustedes?

Me dijo: “Con su sueldo y el sueldo de su esposa

necesitaría hipotecar una buena casa".

Le dije que si tuviera una para hipotecar

no estaría intentando comprar otra.

¿Y qué dijo?

Que la economía funciona así, que no hay nada que hacer.

A veces creo que Ángela tiene razón:

necesitamos una revolución, de una vez por todas.

Loré, superamos muchas cosas y superaremos esto también.

Y, además, al final, me gusta esta casa, me encanta.

¿No lo dices para alegrarme?

No, es verdad.

Aquí nacieron nuestros hijos, están todos nuestros recuerdos.

Fue un duro golpe para toda mi familia.

Esa tarde, la felicidad había desaparecido

y todo parecía inútil e insoportable.

En realidad, mi madre estaba más decepcionada que mi padre.

Se había hecho a la idea de mudarse

y esa noche no pudo dormir

y a la mañana siguiente, por primera vez...

¿Dónde estamos?

En San Cipiriello.

Debía bajarme a Partinico.

De pronto, hacer sacrificios no tenía sentido.

Ir a la oficina, para papá,

se sentía como ir a hacer trabajo forzado

y mi hermana se negó a hacer de pinche de cocina.

¡Ángela!

¿Ni siquiera hiciste el café?

Estoy ocupada, no tengo tiempo.

¡Genial!

Sentí que mi investigación no iba a ninguna parte.

Ya veía los nombres de Fofó y Alice en el periódico.

Papá, ya regreso.

Si.

- Hola, Salvatore. - Buenos días.

¿Se conocen?

Claro que sí.

Vino a mi escuela.

Ahora somos colegas.

De hecho, fui al Oreto.

Pero se ha convertido en un sucio hilillo.

¡Qué triste! No hay nada que hacer.

No debes ir agua abajo, sino río arriba, Salvatore.

¡Río arriba!

¿Cómo vas con tu chica?

Bueno, aún no es mi chica.

Salvatore está enamorado de una chica que lo hace sufrir.

Lo siento.

Salvuccio, vámonos, es tarde.

Adiós.

Adiós.

- Adiós, Salvatore. - Adiós.

¿Cuándo llegó esto?

Ayer.

¿Te habían amenazado así antes?

No. No así.

El sello es de Messina.

Pero seguro que lo escribieron en Corleone.

Buenos días, niños.

Maestra Pía, pase.

¿Qué ocurre? Pase.

Los míos están con Don Fabio.

Cerré la puerta y nadie se dio cuenta.

¿Todo bien?

Sí, todo bien, tuve que correr. Gracias por el favor.

De nada.

Pero pensé en preguntarte... ¿regresas conmigo a Palermo?

No lo sé, luego vemos.

Es para que llegues a casa antes de las cuatro.

No lo sé, no quiero abusar.

Sería un abuso si para mí no fuera un placer.

Pero es un gran placer.

Dame el abrigo lo llevaré.

Gracias.

Pía, una cosa.

Cuando sonríes estás preciosa.

- ¿Verdad que es bella? - ¡No! ¡Qué dices!

¡Sí!

Despidamos al maestro Ayala. ¡Adiós!

¡Adiós!

Hasta luego.

Hasta luego. Adiós. Gracias.

- ¿Pasaron lista, o la paso yo? - ¡No!

Giammarresi, ¿a tu edad, sigues acudiendo a los bancos?

¿Y a quién le pido el préstamo?

El problema no es a quién pedírselo para comprar la casa,

es por qué pedirlo.

¿Quieres comprar esa bella casa que viste?

¡Sí!

¿Y no te dije que tengo amigos constructores?

Son gente honesta. Ellos entenderían tu situación.

¿Qué situación?

¿No eres honesto?

Por supuesto.

¿Y entonces? No hacen falta garantías y esas tonterías

con la gente honesta.

- ¿De verdad? - ¡No...!

¿No tienes cuarenta millones?

No.

¿Y tres?

Bueno, tres...

Bueno, les das tres,

el año que viene, les das otros tres.

El próximo año, otros tres y así sucesivamente.

Si no tienes tres, les das dos. Les das lo que tienes.

¿Así?

Así, así.

Y si no llegas a cuarenta, les das treinta y cinco y ya.

-¿De veras? - ¡Giammarresi!

¿Qué me dices? ¿Quieres conocer a mis amigos?

Musumeci, déjame pensarlo.

No, lo pensarás un mes y luego las casas vuelan.

Hola, Santina.

¡Hola!

Esta tarde tenemos que ir al Monte Gibilmesi

para ver donde nace el Oreto.

¿Y por qué?

Francese me lo dijo.

Debemos ver dónde deja de ser un verdadero río.

¡Genial! Ya hicimos la investigación.

De hecho, la hizo un amigo del padre de Fofó.

La escribió a maquina.

¿Y qué gracia tiene que la haga otro?

Vengan con nosotros.

Irán a ver un río, será divertido.

Me parece estúpido. ¿Qué río es?

- El Oreto. - ¿Sabes dónde nace exactamente?

No hay problema.

- Cuatro a tres. - Cuatro a cuatro.

¿Qué dices?

- ¡Hola! - ¡Hola!

¡Hola!

Hola, Salvu, ¿qué estás haciendo aquí?

Vine con mis amigos. Queremos saber...

¿Eres camarero o guardabosques?

¿En qué sentido?

¿No deberías estar en el trabajo a esta hora?

Es la hora del almuerzo.

¿A esta hora?

Es la hora del café. ¿Quién eres tú, disculpa?

Fofó.

¡Claro! Es el... que...

Ya entendí. Encantado.

Alice.

Encantado, Massimo, hola.

Encantada, soy Santina, la novia de Salvatore.

Bueno...

Patrizia, dales papas fritas, deben tener hambre.

¡Claro!

Encantado.

Chicos, vengan.

Salvu, ven aquí. Tu novia es delgadita, ¿no?

Estoy con ella para darle celos a la otra,

como me enseñaste.

¿Le dijiste eso?

Sí, pero dije otra cosa, él no entendió nada.

¿Cómo se va a poner celosa de esa chica? ¿La has visto?

Bueno...

Tío, necesito saber una cosa.

Sí fuera solo una... Dime.

El servicio forestal siciliano

era el producto típico de nuestra autonomía regional.

Hicieron muy bien al acudir a mi.

Vayamos a mi oficina. Hola.

Él tiene todos los mapas, encontraremos el río enseguida.

Lo siento.

El mapa le sirve para encontrar su oficina.

¿Se casó tu hija?

¡Estupendo!

¿Quién es?

Todo bien.

¿Cambiaron las cosas de lugar?

¡Pongan las puertas como Dios manda!

Aquí nadie quiere hacer nada.

¿Aquí está el baño?

¿Saben qué haremos?

En lugar de ver mapas y mapas, vamos directamente a la fuente.

Si uno quiere entender algo, debe verlo con sus propios ojos.

Mi tío Massimo habría hecho de todo por mi,

e incluso para ayudarme a encontrar esa bendita fuente

hizo lo que, como guardabosques, debía haber hecho hacía mucho:

Ir a un bosque.

A mi papá le encantan las montañas

y de hecho, todos los años, vamos a esquiar a Canazei.

¿Es por aquí?

Sí, sí. Ahora sí te callas, puedo oír el ruido del río.

Mira, hay plantas raras.

¿Dónde?

- Aquí, mira. - Voy.

Espera, Salvatore, será mejor que busques a tu novia

que la está pasando mal.

Mira qué linda.

¿Qué son esas flores?

Esas flores amarillas tendrán un nombre, ¿no?

Claro que tienen nombre.

Son... “Gigliette ghiandaiette”.

¿"Gigliette ghiandaiette"?

Sí.

No las conocía.

¿Y esas plantas de ahí?

No son plantas, son arbustos.

Ya sé que son arbustos, pero ¿de qué?

"Cuccureddu”, es un arbusto de “cuccureddu”.

¿Como el jugador de la Juventus?

Igual. Algo curioso.

Tampoco lo conocía.

Sí, porque es raro. No lo miren, que se seca.

¡Finalmente!

¿Qué pasa Santina? ¿Quieres descansar?

Me quedo aquí.

¿Cómo?

Lo prefiero.

Ya casi llegamos, dos minutos, está cerca.

Me quedo aquí.

Bien, como quieras.

Toma el abrigo.

- Pero no te muevas. - No.

- ¿Lo prometes? - Sí.

Bien.

Disculpa, ¿cómo se seca el “cuccureddu”?

Es una flor insegura

si lo miras, no chupa agua y se muere de sed.

¿Viste? Es como tú. Inseguro.

Vamos, chicos, por aquí.

En lugar de escalar, le dimos la vuelta a la montaña.

No es que estoy perdido, es que...

Bajamos por el lado opuesto

y después de una hora caminando por el bosque...

Pero ¿qué haces ahí?

¿Qué hacen ustedes aquí?

Me quedé donde me dejaron.

Cuidado aquí.

Tío.

¿Qué hacen?

No se, soy guardabosques, no topógrafo.

Disculpen, ¿qué hacen aquí?

Un lago.

¿Es la represa García?

Si.

Ya entiendo, pequeños, es una gran obra de ingeniería,

están haciendo una represa, lo pasaron por las noticias.

Con esto se solucionará el problema del agua en Palermo,

ya la gente no tendrá sed y podrá ducharse

en Palermo, Sicilia y Basilicata.

¿Y cuándo terminarán?

Nunca. Comenzaron hace 30 años y fingen que están trabajando.

¿Treinta años? ¿Por qué no la terminaron?

¿Por qué? Porque el perro muerde siempre a los pobres.

¿Qué quiere decir?

Nada, no le presten atención.

¿Ven? Como mínimo, está loco.

Miren lo grande y bella que es. Aquí había un lago precioso.

¿Saben qué? Tomemos una foto. Pónganse aquí.

Aquí.

Para allá.

Bien.

Bien, sonrían.

Vamos, sonríe.

Toma la foto y ya.

¡Hazme caso!

Salvatore.

¿Estás seguro de que me quieres?

Sí.

¿Aunque no sea como Alice?

Sí.

¡Qué bueno!

Mi tío realmente creía que la represa ayudaría

al desarrollo y el bienestar de todos.

Desafortunadamente,

a alguien no le importaba el desarrollo y el bienestar.

¿Está armado el pilón?

Sí.

¿Y cuánto hierro necesita?

Estamos algo escasos.

Si ya están escasos, pongan menos aún.

Di le al maestro de obras que ponga más arena.

¿Y todos estos camiones que van y vienen?

¿Qué es lo que hacen?

Señor, el problema es que los periódicos

hablan de los retrasos.

El otro día, un reportero vino a hacer preguntas.

¿Sí?

¿Y cómo se llama?

Es muy conocido.

Mario Francese.

¡Nos está fregando!

¿Ves lo animado que está?

Ya no come más porque está lleno.

Y mañana lo llevaremos al campo y lo liberaremos.

¿Mañana, papá?

¿No es mejor esperar la primavera? Es pequeño.

Tú también eres pequeño,

pero ¿quisieras quedarte en una jaula?

No, no han entendido Cortaron la montaña a la mitad

y empezaron una obra que es... un monumento.

Pía, es un monumento, díselo, Salvo.

Luego creen que invento cosas.

Si.

Les pasó como a ti, Loré,

que mientras compras una casa te estás volviendo viejo.

Quiero decir solo una cosa:

el mundo fue creado en siete días, listo.

¿Pueden decir algo? ¿O debo morir?

Pero ¿qué pasa?

No nos dieron el préstamo.

Pía, por favor.

- Descuiden. - Lo siento, Pía.

No lo sabía.

Sí, así es.

Pero nos dijeron que podían darnos la casa

sin la ayuda del banco, pero...

Mi jefe conoce a unos cuantos constructores.

Dice que nos pueden dar la casa sólo con mi palabra.

¿Y cual es el problema? Loré, ya te lo he dicho:

una oportunidad aprovechada puede hacerte ladrón,

pero una perdida te hace un idiota.

Acepta, acepta, ¡Loré, acepta!

Disculpen.

¿Se ofendió?

Había caído un velo de tristeza sobre aquella cena

y sentí que la amargura de mi padre

tenía algo en común con las dudas de mi investigación

y recordé las palabras del anciano en las montañas.

Papá.

¿Qué significa que un perro muerde siempre a los pobres?

Que el perro muerde siempre al pobre.

Eso lo entiendo, pero ¿por qué?

Porque el mundo es injusto.

¿Entonces no quieres conocer a mis amigos?

Por ahora, mejor que no.

Giammarresi.

Te lo digo sin rodeos.

¡Si sigues así en la vida,

no lograrás nunca nada!

Nos dimos cuenta de que para lograr nuestros objetivos

teníamos que pasar pruebas muy duras para nosotros.

Es una linda foto.

Sí, y para llegar allí vimos plantas extrañas.

¿Como cuál?

Hay una que si la miras deja de chupar el agua

y muere de sed.

¿De veras? Por fin llegaste.

Alice me estaba contando. Será una buena investigación.

No estoy muy seguro. Quizá ni siquiera la termine.

¿Por qué no?

Alice habla con él.

¿Por qué no la terminarás?

Entonces ganaremos nosotros. La nuestra es genial,

está escrita a máquina y no tiene errores.

¿Por qué no la terminas?

Porque no, ni siquiera entiendo el problema del agua.

Soy inseguro, como tú dijiste.

E incluso con Santina, no sé si puedo seguir fingiendo.

¿Fingir qué?

¿Qué? ¿No sabes que no me gusta?

Salvatore.

Estoy fingiendo. ¡No me gusta Santina!

¡Es tan gorda!

¿Qué?

Ayer me dijiste otra cosa, que te gustaba como era.

Salvatore, eres malo. Santinaa, Santina, espérame.

Niños, ¿qué pasa?

De veras eres malo.

Malísimo.

Me quedé solo y sin amigos

y decidí despejar las dudas que me habían bloqueado

y dedicarme en alma y cuerpo a la investigación

o, al menos, intentarlo.

¡Rosario!

Siempre te espero en primera linea cuando sales.

¿Eres Marco?

Sí.

Quería agradecerte por cuidar al hermano de Ángela. Gracias.

No hay problema.

¿ Viste ? No hay problema. pídeselo la próxima vez.

Me alegró mucho verte, de veras.

¡Lucha siempre, siempre!

Mi madre había decidido intentar algo diferente.

¿Qué haces?

Estoy estacionando.

- ¿Y por qué? - Te llevaré a almorzar.

Antonio, ¿qué dices? Debo ir a casa.

Pía, lo siento,

creí que no había problema en que llegaras tarde.

¿Cuando te dije eso?

Bueno, no importa, ya reservé.

Antonio, no bromees, ¿sí?

Pía, ¿puedo decirte algo?

Te esfuerzas todos los días para llegar a tiempo, ¿no?

Y quién sabe cuántas cosas haces en casa.

No tiene nada de malo que te tomes un par de horas.

No tiene nada de malo. Así que vamos, vamos.

Por el amor a su familia, mi padre luchaba ferozmente

con su conciencia de hombre honesto

y sabía que aceptar mejoraría nuestras vidas.

Laura, voy a...

Adelante.

Dime.

Pues...

Quisiera decirle que...

Se acabó el papel carbón...

que lo tenga en cuenta...

Gracias.

¿Qué pasa? ¿No te gusta?

Sí, me gusta.

¿Y entonces?

Es que me gusta tanto que no quiero comerlo...

...aquí.

Pero no es tu culpa.

Llévame a casa.

¿Aló? ¿Está Santina?

¿Puede decirle que la llamé?

Soy Salvatore, su compañero de clase.

Gracias, buenas tardes.

Terminé solo la investigación,

pero se había convertido en algo diferente

y me sentía culpable.

Querido Sr. Francese,

dijo que esto debía tratarse de algo que nos interesara.

Y me pregunté, ¿por qué en Palermo falta agua?

Pero para responder a esta pregunta me hice otra:

¿por qué siempre hay agua en la casa de Fofó?

¿Por qué contaminamos los ríos y matamos todos los peces?

¿Por qué toma treinta años para hacer una represa?

Y así sucesivamente.

Al final, no hubo ninguna investigación real,

pero una lista de preguntas que no puedo contestar,

así que pido disculpas por hacerle perder tiempo.

Lo siento mucho. Salvatore Giammarresi.

Desafortunadamente,

nunca llegamos a saber lo que pensó Mario Francese.

Desafortunadamente, él no...

...no podrá leer nada.

No podrá hacerlo porque...

Porque...

Pero después de tantos años me gusta imaginarlo sonreír

mientras lee esa carta extraña, pero escrita con el corazón.

Hombres de Colorado, me voy con desenfado.

- Adiós, Mario. - Adiós, Mario.

El asesino, Leoluca Bagarella,

lo asesinó a pocos metros de la puerta de su casa.

Era el 26 de enero de 1979.

Giuseppe, ¿qué estás haciendo?

Así vienen los pájaros y le hacen compañía.

Desde ese día,

Giuseppe no descansó hasta que se hizo justicia.

La Corte de Palermo reconoce la culpabilidad

de los acusados Riina Salvatore, Francesco Madonia,

Greco Michele y Bagarella Leoluca,

a quienes condena a la pena de 30 años de prisión cada uno.

La pena total impuesta a los acusados...

...por el delito atribuido...

Mario Francese fue eliminado

porque había tratado el tema de la represa García

con la que lucraba la mafia Corleone.

Después de haber logrado a lo que había dedicado su vida:

El respeto a la memoria de su padre,

Giuseppe Francese se suicidó a los 36 años.

Su familia escribió en “Il Giornale di Sicilia”:

"Giuseppe se fue,

se apresuró a volcar el vértice de esta vida

que lo marcó en el alma,

buscando la paz allá arriba, en el abrazo paternal”.

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