All language subtitles for La mafia uccide solo destate - 01x01 - La mafia non esiste.HDTV.MP4

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Original subtitles

LA MAFIA SOLO MATA EN VERANO LA SERIE

Ese soy yo en 1979, Giammarresi Salvatore,

y voy a contarles mi historia... mi historia y la de mi familia.

¡Sonrían! ¡Bien!

Este es mi padre, Giammarresi Lorenzo.

Trabaja en el registro. Es un tipo tranquilo.

Aquí no aceptamos intermediarios.

Para él, para ser feliz necesitas tres ingredientes.

Honestidad.

Si te piden un favor, debes hacerlo.

Y una vez que lo hayas hecho, ¡no hay vuelta atrás!

Prudencia.

Estamos apostando por la victoria de Palermo.

¡5.000 liras!

¿Qué harás con eso?

Y ser feliz con lo que se tiene.

Ella es mi madre, Pía,

y es mucho menos tranquila que mi padre.

En parte por su carácter, en parte porque es maestra,

pero no tiene trabajo.

Ha presentado muchas pruebas, pero siempre alguien la supera.

Me fregaron, ¿entiendes?

¿Cómo?

Sí, quienes estaban por debajo el año pasado, me superaron.

Ella es Ángela, mí hermana, es seis años mayor que yo.

Todos le parecemos repugnantes.

Aparentemente es normal para las niñas de su edad.

¡Las mujeres deben ser libres! ¿Cuántas veces te lo repito?

Pero ella parece estar demente, no se puede razonar con ella.

Mamá, Karl Marx dice que...

¡Cariño! Karl Marx murió.

¿Murió?

También está mi tío Massimo, hermano de mamá.

Es un guardabosques, pero nunca ha trabajado.

Lo siento.

Necesita un mapa para encontrar su oficina.

¿Cambiaron esto de lugar?

Se jacta de ser el único de la familia que sabe cómo vivir.

Es opuesto a mi papá y no se llevan muy bien...

¡Vaya héroe!

...lo quiero mucho porque nada está prohibido para él.

¡Oye! Eso de esperar tres horas después de comer son tonterías.

¡Vamos, métete!

Estos somos nosotros,

y como papá siempre dice, no debemos quejarnos

porque en esa época, Italia era un desastre.

Fueron años de enfrentamientos, terrorismo, crisis económica,

los gobiernos caían como moscas...

Mientras tanto, Palermo... es bella, siempre está soleado.

Incluso sí dicen que la mafia existe,

puede pasar inadvertida, basta con no pensar en ella.

Pero si estoy aquí contándoles nuestra historia,

es porque la mafia entró en nuestras vidas

y éstas cambiaron.

¿Dónde está el idiota de tu esposo?

¿Te volviste loco?

¿Qué?

- ¡Nos matarán! - ¡Massimo!

¡Déjame! ¡Nos matarán a todos!

Oye, cálmate.

¡Tu cálmate! ¡Tenías que ser un héroe!

Aquí no existen los héroes, sólo existen espías.

Las cosas cambiaron tanto

que un día mi tío dijo que teníamos que escapar,

salir de Palermo, de Sicilia, debido a mi padre.

Que quizá ni siquiera eso sería suficiente

para estar a salvo.

Por el desgraciado inútil de tu esposo debemos irnos.

¡Fuera, vamos!

Era verano, pero todo comenzó mucho antes,

a principios de 1979, un año que nunca olvidaremos.

¡Alice!

¡Alice!

¿Qué pasa?

¡Alto tío, es Alice!

Fue el año en que la mafia nos declaró la guerra

y comenzó cuando ella apareció.

Niños, denle la bienvenida a su nueva compañera, Alice.

¡Bienvenida, Alice!

Bienvenida.

Alice es de Palermo, pero vivía en Catania.

Transfirieron a su padre aquí, ¿no?

Sí, es el nuevo gerente del banco Trinacria.

¡Bien! Y estará con nosotros.

Veamos al lado de quién puedes sentarte.

Muévete, siéntate junto a Fofó.

¿Por qué?

- Para que se siente aquí. - ¡No!

Será al lado de Fofó. Ve y siéntate.

- Hola. - Hola

- ¡Eres un tonto! - Tú también.

De pronto había descubierto a las mujeres y el amor

y sospeché lo complicado que eran ambas cosas,

aunque no me imaginaba sus trágicas consecuencias.

¡Vaya suerte que tienes!

- No es suerte. - Entonces, ¿qué es?

Me concentré. "A mi lado, a mi lado".

Y como siempre, cuando quiero algo, lo obtengo.

"A mi lado, a mi lado".

No tienes superpoderes, es el dinero de tu padre.

¡Eres un mimado!

- ¿Y qué? ¿Es un pecado? - No, pero es injusto.

¿Están peleando por una mujer?

No peleamos porque somos amigos y no se pelea por una mujer.

Además, yo la vi primero.

¿Qué quiere decir?

No es un cromo en el suelo.

Tengo cuatro de Chimenti, ¿quieres una?

¡Vaya, Chimenti! Gracias.

De nada, adiós.

Sebastiano y Fofó, uno pobre y el otro rico.

Dos idiotas. pero mis mejores amigos.

Balón a Chimenti, va hacia la portería,

dribla a un defensa, luego otro, chuta y... ¡gol!

Volvamos a nosotros,

a cómo las cosas en mi familia empeoraron aún sin notarse.

¿Hola?

Un momento.

¡Mama, es para ti!

¿Quién es?

¿Hola?

Sí, soy yo.

Buenas noches, dígame.

Lo siento.

Si.

¿Mañana? Sí, estoy libre mañana.

Claro, mañana en la escuela en Partinico, allí estaré.

Muchas gracias director. Hasta mañana, adiós.

Que tenga buenas noches.

Un colega en Partinico tiene un esguince en el menisco.

¿Y entonces?

¿Qué pasa, amor?

Soy una mala persona.

No eres una mala persona. Eres muy tierna.

Déjame, hablo en serio.

Deseo que mis colegas estén mal para hacerles la suplencia

y cuando sucede, soy feliz.

No es tu culpa. Si te dieran un puesto fijo...

¡Dejaría de hacerlo! Pienso exactamente igual.

El reposo de un esguince es de un mes,

dos con rehabilitación.

¡Y es el menisco!

¡El menisco!

Pero Partinico está lejos, queda a una hora.

¿Y? Me levantaré antes. Es cuestión de organización.

Me encargaré de todo. ¡Ángela!

¡Ángela!

¡Ángela!

Estoy estudiando.

Buena niña.

Primero el teléfono, luego tú y Salvatore siempre molesta.

¡No te quejes de mis notas!

Fingiré que no escuché eso.

Le haré una suplencia a un profesor en Partinico

y no podré cocinar almuerzo para Salvatore y tu padre...

¿y qué?

Dejaré algo para que termines de cocinar.

Pero ¿por qué yo?

Porque eres mujer.

¡Lo sabía! Sólo por una vez, ¿no puede cocinar él?

¿Él? ¿Qué dices? Tiene sólo diez años.

¡Las mujeres deben ser libres! ¿Cuántas veces te lo repito?

Tenemos una revolucionaria y no lo había notado.

Mientras todo el mundo estaba con la fiebre del sábado por la noche,

Ángela se había estancado

en las ideologías decadentes, de los años 70

pero eso no fue suficiente para detener a mi madre.

Ángela, escúchame bien, la salsa está lista

echa la pasta, once minutos y cuélala y no olvides la sal.

Aquí está el queso y la ensalada y la mesa está lista.

¿Dónde desayunamos?

En el café. ¡Salvatore! ¿Estás listo?

Salvuccio, ¿sigues en la cama? ¡Es muy tarde!

Pensaba que parecía un hongo pero es un corazón.

¡Vamos, es tarde! ¡Vamos!

Yo también me había vuelto loco.

Debes comer porque hoy el almuerzo será peligroso.

¿Está abierto el baño?

Sí.

Hola. Un bollo de requesón, por favor.

Tome.

- Uno para mí también. - Enseguida.

Se te antojó, ¿no?

Siempre me digo que no comeré,

pero cuando paso, parecen llamarme

y no puedo resistirme.

Si lo sabe, ¿por qué viene?

Para ver si me resisto.

¿Lo comerás aquí?

- No, para llevar. - Está bien.

¿Estás probando tu resistencia?

No es para mí, es para una chica.

Entonces la quieres mucho.

Sí, bastante.

Escúchame bien.

Si sales de aquí y te lo comes, ella sólo te gusta.

Si lo comes antes de llegar, la quieres mucho.

Si te vas y le das el bollo, estás realmente enamorado.

Cuídate, adiós.

- ¿Cuánto cuesta? - 115.

- ¿Con quién hablabas? - No lo sé.

- ¡Date prisa! - Adiós.

Ese hombre era Boris Giuliano, jefe de policía de Palermo,

uno de los mejores policías del mundo, pero yo no lo sabía,

y no imaginaba que su historia se entrelazaría con la nuestra.

Hola.

Hola.

- Te traje algo. - ¿Qué?

¿Entonces?

¡Vaya puesto!

¡No! Olvidó su cartera. ¡Dónde tiene la cabeza!

¡Qué tarado!

¡Está en verde! ¿Qué haces? ¡Muévete!

¡Al fin!

- Hola. - Hola.

- Esto es para ti. -Gracias.

Ese idiota le trajo un bollo.

Debiste hacerlo tú.

¿Qué hace?

¿Está loco?

¡Lo mataron! ¡Socorro! ¡No!

¡Filú!

¡Socorro! ¡Filú! ¡Filú no!

¡Filú! ¡Filú!

Fue Filadelfio Aparo, un policía,

uno de los hombres de Boris Giuliano.

No se mueva y nadie se dará cuenta.

Lo siento, te dejaré un momento.

Tenía memoria fotográfica, era un archivo andante.

Había atrapado muchos mafiosos.

Por eso, le habían dado una licencia especial

que comenzó esa mañana.

¡El número uno, estupendo!

Ahora come, duerme, relájate y haz feliz a su esposa.

Ya tengo tres hijos, señor. ¡Ya la hice feliz!

¡Sí, muy feliz! ¡Bien hecho, número uno! ¡Bien!

Pero ahora, el archivo andante estaba muerto

y mi padre había visto algo, él era un testigo.

Lo peor que podía pasarle a un cristiano en Palermo,

después de la muerte.

Un policía de Palermo fue víctima de un horrible crimen.

Su nombre era Filadelfio Aparo, 43 años, esposa y tres hijos..

Fue asesinado por un comando de tres hombres a las 8:40

al salir de casa.

Una bala hirió en una pierna

a un anciano que vivía en el mismo edificio que la víctima.

- ¡Por fin, Giammarresi! - No vi nada.

¿Ver qué?

No pues... nada nada.

Llegaste una hora tarde.

Mi hijo olvidó su cartera en el auto,

me di cuenta cuando llegué y tuve que devolverme.

Y estás escuchando la radio. ¿Qué escuchabas?

- ¿Quién? - Tú.

¿Yo? Nada. Los resultados de la lotería.

¿Ganó el 48 en Palermo?

¿El 48?

Sí, “el muerto que habla”.

¿No es el 47 el muerto que habla?

¿Salió o no?

No, ni 47 ni 48, en absoluto.

Esto es tuyo.

Gracias a Dios que papá no ha regresado.

Vamos, date prisa. No comas eso, vamos a almorzar.

¡Vaya! Tengo muchas ideas y le sirvo a los hombres.

Salvatore, contesta.

¡Si Rosario pudiera verme!

Esa fue la causa de la locura de mi hermana: Rosario.

Nos vemos a las cuatro ahora, vayan a estudiar.

Los niños no son lo que eran. Lo juro, cariño.

Hola, te veo a las cuatro y lleva a mucha gente.

¡Cri!

Bella, nos vemos a las cuatro. Trae amigos. Adiós. ¿Qué?

Todo está bien.

Trae algo para fumar.

Había perdido la cabeza por él y no era más que... un idiota.

Era mamá, quería saber si todo estaba bien.

¡Y un demonio!

Perdió su autobús, llegará tarde y debes quedarte.

No, debo estudiar con Danila. Papá te cuidará.

¡Responde!

Por favor, papá. ¡Dame diez minutos!

Papá no viene a almorzar.

Vine corriendo a cocinar, ¿y no viene a comer?

¡Lo sabía, soy como una mujer casada y oprimida!

Pero estoy aquí, papá no viene y debes quedarte conmigo.

¡Hoy no comerás!

- ¿Por qué? - ¡Porque sí!

Mi papá tampoco comió ese día, tenía un peso en el estómago.

Y fue al único lugar

donde podía desahogarse con seguridad.

Lorenzo, querido, dime qué pasa.

Bueno...

Dime.

Padre Giacinto, esto es confidencial, ¿verdad?

Claro que sí, pero no es secreto sólo aquí,

sino en casa, en el bar, en el autobús, en el estadio.

Las cosas que oigo aquí me las trago, escupo y borro.

Cuéntamelo todo.

¿Ha oído hablar del asesinato de ese policía esta mañana?

Sí.

Yo estaba conduciendo por ahí,

oí los disparos y un auto casi me golpeó.

Creo que fue el auto de los asesinos.

Recuerdo el modelo perfectamente y el número de la placa.

¿Qué demonios quieres de mí?

Pero...

¿Qué quiero? Quiero su apoyo.

No entiendo. Sé algo que podría ayudar a las investigaciones.

Tengo miedo, debe darme la fuerza para denunciarlo.

La fuerza para denunciarlo.

Lorenzo, eres joven y no entiendes ciertas cosas.

Lorenzo eres joven y no entiendes ciertas cosas.

Lorenzo, eres joven y no entiendes ciertas cosas.

El conocimiento es falta de humildad.

Sólo Él sabe.

No, ¡pero lo ví!

¡Déjame hablar!

Crees que recuerdas algo y no es así.

Por ejemplo, ¿cuántos años has venido a esta iglesia?

Toda una vida.

No te des la vuelta, quédate quieto.

¿Cuál es la imagen en el ábside de la derecha?

¡No mires!

A la derecha...

La Virgen María.

Bien, date la vuelta. ¿Es la Virgen María?

Es el arcángel...

Es el arcángel Miguel. ¿Y tú qué dijiste?

Creí que era la Virgen María.

¿Ves? Vemos ciertas cosas toda la vida y las olvidamos.

Tú viste todo eso en un nanosegundo.

Puedes equivocarte y eso no está nada bien.

Al denunciarlo, podrías lastimar en lugar de ayudar.

Debes olvidar lo que no debes recordar.

¿Me entiendes?

Y la paz volverá a tu corazón.

¡Pero, padre Giacinto, lo vi!

Lorenzo, el arcángel Miguel no es la Virgen María.

Te absuelvo. Vete, vamos.

Nicolino, no eres inteligente. Escúchame atentamente.

Esta pintura de la Virgen María debe estar aquí, ¿sí?

No lo pongas donde siempre, debe quedarse aquí.

No asientas con la cabeza. ¿Lo entendiste? ¿De acuerdo?

Buen chico.

¡Para, para! Tus papeles.

Date prisa, Salvatore.

Dijiste que estudiarías con Danila.

- ¿Y? - No vive por aquí.

Salvatore, esto queda entre nosotros.

Bien, buen chico.

Aprenderás muchas cosas donde te llevo.

¿Cómo qué?

Cómo ser un hombre mejor cuando te cases y tengas hijos.

Como les dije antes, la iniciativa de hoy,

hoy más que ayer, es esencial para el movimiento.

Las consignas son el divorcio,

derecho de familia y aborto,

que son sólo etapas

de un viaje más largo de lo que creemos

y que aún no hemos comenzado.

¡Bien!

¡Bien!

Debemos recorrer un largo camino

en las instituciones en nuestros hogares,

para obtener la igualdad real de derechos

entre hombres y mujeres.

Le agradecemos a Claudio que llega tarde como siempre.

Permítanme decir...

¡Díselo, vamos!

Se lo estoy diciendo.

Permítanme hablar, porque esto, sobre todo en una tierra así.

¡Una tierra como la nuestra que una vergüenza!

¡Sí!

El colectivo universitario estaremos siempre a su lado

en la lucha por la democracia, los derechos y la libertad.

¡Bien, Rosario!

¿Ves lo bien que habla?

Si, pero es lindo.

Es perfecto y es todo mío.

¿Tuyo? ¿No practican el amor libre?

¡Danila!

Aquí está la caja de donaciones, no hagan como siempre.

¡Hola, amor!

No delante de todo el mundo. Siempre te lo digo. Vamos.

¿Es tu amiga? Encantado Rosario.

¿Te dijo que hay refrigerios?

Rosario.

¿Qué, amor? Se lo comen todo, será mejor que nos demos prisa.

No me agradó Rosario,

pero yo podría aprender de él sobre las mujeres.

Lorenzo, ¿eres tú?

Si, cariño.

- Hola. - Hola.

- Apago la cocina y vengo. - Está bien.

¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?

Tuve un día peor de lo normal, eso es todo.

Hice pasta y sardinas.

¡Qué rico!

Yo tuve un gran día.

Cuéntame.

Siempre que entro en un aula siento la misma emoción.

Todos esos ojitos te miran como si lo supieras todo.

¡Qué emoción!

Me alegro.

Ángela dejó una nota.

Estudiará con Danila y con Salvatore,

vuelven a las siete y ahora son las seis.

Debo darme una ducha, amor.

Entonces, ve.

- De acuerdo. - ¡Ve!

¡Maldición!

¿Qué pasa?

Que cortaron el agua mientras me lavo el pelo.

No te enojes. calentaré un poco de agua.

¡Cielos!

Estamos en la plaza Anelli en Palermo

un barrio de clase popular,

donde asesinaron a un policía

justo debajo de su casa.

Nadie parece haber visto nada.

Apágalo, los niños están mirando.

Ya no soy una niña

y él tiene derecho a saber en qué mundo horrible vivimos.

Cállate, Ángela.

Él es el que estaba en el café esta mañana.

- ¿Quién? - ¡Él!

Otro policía ha sido salvajemente asesinado.

Sí, muerto como un perro, a la luz del día en la calle.

Aparentemente, nadie vio nada. Disculpe.

Nadie ve nada en esta ciudad. ¡Nunca!

Está prohibido ver. Incluso la televisión, ¿verdad?

Ángela, come, por favor.

¿No comerás?

El idiota vio el auto y el número de la placa

y quiere colaborar.

Le cerramos la boca a él...

y a su familia.

Así servirá de ejemplo.

Gorra plana y escopeta:

se lo dije, mi padre es un hombre sencillo

y así se imaginaba a la mafia.

Derechos.

Democracia.

Libertad.

Un café, por favor.

Lo logró.

Hola. ¿Qué?

El bollo, se resistió.

Sí, me resistí.

Yo también lo logré.

¿Tú? ¿Por qué?

Porque ya no tiene sentido.

Otro le dio primero un bollo a la chica.

¿Y dejas que se la quede otro sólo porque le dio un bollo?

Salvú, vamos, ya es tarde.

Él estuvo en la tele ayer.

Encantado, Giuliano.

Giammarresi Lorenzo.

Lamento lo de su colega.

Yo también.

- Vámonos. Adiós. - Adiós. Adiós, Salvatore.

Llegamos.

¡Tu cartera!

- Adiós, papá. - Adiós, hasta luego.

Hola Salvatore.

Hola Alice.

Quería decirte... Quería decirte...

Debemos recorrer un largo camino

en cuanto a derechos en nuestros hogares,

para la igualdad entre hombres y mujeres.

Siempre estaré a tu lado en nuestro hogar y libertad.

No entendí nada, pero gracias.

Me alegra saber que siempre estarás a mi lado.

¿Quieres venir a estudiar a mi casa mañana?

Mi rareza le llamó la atención a Alice, seguramente

pero entonces creí que era gracias a la magia de Rosario

y gracias a Ángela y quería decírselo.

¿A dónde vas?

¡Tengo una nueva pelota y espinilleras!

¿Y las viejas?

Las vendo.

Bien. Siéntate, Giraudo.

Para mañana traducirán la versión de Séneca

en la página 22.

Háganlo porque lo revisaré.

Te llamaré a las siete. ¿Me lo dictarás?

¿Entendiste, "Torino" ?

Sí seguro. Te lo dictaré a las siete.

Bueno.

Giammarresi, ¿qué debemos hacer?

Nada.

¿Ahora eres respondona?

Mi padre tampoco ese día almorzó en casa.

Su conciencia lo atormentaba más que las pesadillas.

- Hola. - Hola.

¿Es aquí la Brigada Móvil?

Sí. ¿En qué puedo ayudarle?

Sí, yo... Debo hablar con Boris Giuliano.

Disculpe, ¿quién es?

¿Yo?

Bueno, eso no es importante.

Tengo información.

- ¿Tiene información? - Sí.

Espere un momento.

Obviamente su conciencia no lo atormentaba lo suficiente

como, para vencer su miedo.

¿Hola?

Está aquí.

¿Giuliano está en su oficina?

Alguien lo busca.

Dice que tiene información.

Mientras tanto, mi madre,

sentaba las bases para atormentar su conciencia.

- Adiós. - Adiós.

- Adiós. - Adiós.

Le confiaré algo, los niños están contentos con usted.

Su colega Puritano es eficiente, pero usted es estupenda.

Gracias.

Estoy satisfecho con su comienzo.

Gracias.

Sé que debe irse, no quiero hacerle perder tiempo.

¿Nos vemos mañana?

Claro que sí.

Muy bien, adiós.

Gracias.

- Adiós, Ayala. - Adiós, señor.

El autobús. Mi autobús. ¡Cielos, mi autobús! ¡Cielos!

Ya se fue.

- ¿Ya? - Claro, a esta hora.

- ¿Qué hago ahora? - Podrías habérselo dicho.

¿Al director? ¿Después de sólo dos días? No.

Es tu derecho volver a casa.

No importa. Estoy feliz de tener este trabajo.

Me dijo cosas buenas.

¿Cómo irás a casa ahora?

¿Cómo me iré?

Encantado, Antonio Ayala, sección C.

Melfi Pía, sección A.

- ¿Vas a Palermo? - Sí.

Tengo auto si quieres venir.

- No lo entiendo. - Te ofrezco llevarte.

¡Claro!

¿Vamos entonces?

Es mi primera cátedra, sólo me tomó diez años.

Diez años de alegrarme y luego, sentirme mal

cuando mis colegas tenían un accidente.

Así me siento yo, pero han pasado 16 años.

Siempre bajo de puesto en esa estúpida lista.

De subir sólo porque sí. tendrías suerte.

¿Qué quieres decir?

No, nada.

¿Qué hace?

¡Pía!

¿Quién es este?

¿Lo conoces?

Es Massimo, mi hermano.

- ¡Baja! - Ya voy.

Hola.

¿Cómo se abre esta puerta?

- Así. - Gracias.

- Adiós, Pía. - Adiós.

¡Pía!

Tu bolso.

Gracias.

Hola, Massimo.

Hola.

Su mirada desafiante me estaba provocando.

Y con ese auto descapotable... Le voy a descapotar la cabeza.

¿Me dirás quién es?

Un colega amable

que me traía porque perdí mi autobús.

¿Un colega? Lo conociste hace dos días.

Massimo, ya no tengo 15 años para que me digas qué hacer

o con quien puedo hablar.

- Pía, eres mi hermana. - Sí, si.

Y te entiendo porque con ese esposo tuyo...

¡Cielos, otra vez!

Nunca he parado, te lo digo desde hace años.

De haberme escuchado hace 20 años,

no irías a Partinico por una mísera suplencia.

Ni vivirías en este edificio asqueroso.

Es histórico.

Lo histórico es viejo.

¡Esta casa horrible!

Ya basta.

¿Puedo lavarme las manos o debo comprar una botella?

No hay agua en la mitad de Palermo.

¡La mitad!

Los platos...

Si tuvieras un buen esposo, estarías en la otra mitad.

No me importa un bledo, es por mis sobrinos.

¿Qué ejemplo les da Lorenzo?

Bueno ahora resulta que una es feminista.

¡Falta que el otro resulte marica!

Hola, tío.

¡Massimo!

No lo sabía.

¡Salvatore!

¿Viene un invitado y no lo saludas?

Entonces uno se siente libre de decir cosas que no debería.

Permiso.

¿Qué pasó?

La mesa...

No es nada, Pía.

Dime algo.

Te gustan las mujeres, ¿verdad?

Mucho.

Si alguien se mete contigo, ¿qué haces?

¡Le rompo la cara!

¡Bien, Salvuzzo! ¡Vamos!

¡Enséñame lo fuerte que eres!

¿Qué es esta cara? Debes gruñir, parecer malo.

Ya deben saberlo,

mi tío estaba obsesionado con mi educación “sentimental”.

Vamos, allá.

El secreto es que los autos son como mujeres,

debes hacerlos sentir seguros y fuertes.

¡Vamos! ¡Acelera! ¡Vamos!

¡Acelera! ¡Vamos! ¡Vamos!

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Diablos, qué accidente! ¡Vamos. salgamos de aquí!

¡Maldita sea!

Como parecía saberlo todo, sobre cómo funcionaba el mundo

y nunca tuvo ninguna duda, creía todo lo que decía.

El auto que usaron los asesinos fue encontrado quemado

en la carretera de Altofonte.

La teoría de la matriz mafiosa o al menos un crimen...

¿Qué es esto de la mafia? Eso no existe.

Debe ser una cuestión de faldas.

En Palermo, uno muere por las mujeres.

La noticia de que el auto había sido quemado

fue un alivio para mi padre.

Su falta de coraje no afectó las investigaciones

y su testimonio no podría haber ayudado.

En cuanto a mí, me aterrorizaron las palabras de mi tío.

Es una cuestión de faldas.

Uno aquí muere por las mujeres. Todo el mundo lo sabe.

Espera aquí.

Vámonos.

No fue sólo de él que escuché esas palabras.

Sería un esposo celoso. o un hermano loco.

Es un asunto de faldas.

¿Le dispararon en la espalda?

Es un asunto de faldas.

¿Qué dice el periódico?

Puras tonterías. Es un asunto de faldas.

¡Cierto!

Hola, Salvatore.

¿Puedo preguntarte algo?

Seguro.

¿Uno puede morir por una mujer?

Claro que sí, toman tu corazón y no te lo devuelven.

Si él lo decía también, tenía que ser verdad.

Debía decidir entre el amor y la muerte.

-Hola Salvatore. - Hola Alice.

Hoy mamá debe ir a Isola Della Femmine

para revisar nuestro jardín y debo ir con ella.

Bien, nos vemos otro día.

Se lo pregunté, puedes venir. Es bello, iremos a la playa.

- No. - ¿Por qué?

¡No quiero morir, Alice!

¿Vendrías conmigo a Isola Delle Femmine?

¡Por supuesto!

¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?

- Lo siento. - ¿Por qué?

Lo siento por Alice.

Y también lo siento por Fofó.

Yo sabía lo que le pasaría a Fofó por ir allá.

Tengo un balón nuevo, espinilleras y a Alice.

¡Tengo todo lo que quiero!

Esta serie está dedicada a los hombres y mujeres

que han luchado y luchan con valor contra la mafia.

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