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Gracias, muy amables.
- Perdón. No estaba... - ¿Caviar con berenjenas?
Solo una cosa nos separa de la muerte: El tiempo.
Entre una cosa y la otra, no hay más
que tiempo.
Nuestro universo nació. ¿El Big Bang da un aviso?
- Yo vi algo en Discovery. - Y va a morir. Nosotros también.
En este momento hay universos muriendo.
El tiempo se hace sentir en nosotros. Este instrumento
es un...
Es un factor mágico. Quien lo maneje será el nuevo Dios.
De hecho, creo que es el instrumento del Creador.
- ¿Quién es qué ahora? - ''¿Quién es qué?''
¿Quién es qué ahora?
Víctor, nos mareas.
Confieso que la física y yo nunca...
Pero he leído tu libro.
No soy bueno en física.
¿Alguien quiere agua?
- Sí. - Sí, por favor.
Yo quiero vino.
Nunca se sabe.
- Puedes enfermar de cáncer y morir. - ¡Sasha!
¿Agua sin gas?
Solo tenemos agua sin gas.
¿Has comprado vino y no agua con gas?
- ''Gospodin, robota''. - Me voy.
Fui al cielo por este vino. Dice ''Propiedad de Dios''.
- ¿Qué quiere decir ''gospodin''? - ¿Seguro no queréis que me vaya?
''Gospodin, robota'' quiere decir ''Ponte a trabajar''.
El tiempo psicológico es ilusorio, no existe.
- ¿El tiempo psicológico? - El tiempo físico sí.
Es medible por el movimiento de los planetas.
O por el viaje de Cosma a la tienda a comprar agua mineral.
O desde su graduación, hace 6 o 7 años.
Mirad lo feliz que me hizo eso.
- Hablando con la boca llena. - ¡Eureka!
El movimiento es todo. Pitágoras diría ''movimiento en el tiempo''.
Platón dice que el tiempo es otra cosa,
que no tiene nada que ver con el movimiento,
que, a su vez, determina que tu vino aparezca en la mesa.
- Pronto voy a conocer a Platón. - ¡Dios no lo permita!
Ese tipo, Platón...
Para aclararnos, ¿juega en el Real o en el Barcelona?
En la reserva. De momento, se dedica a la filosofía.
Romi, ¿es tu sexto o tu séptimo?
¡Salud!
- Romi, bébete toda la botella. - ¡Por nosotros!
- ¿Por nosotros? - ¡Por nosotros!
Bogdan, ¿qué vino es? Me gusta.
- Blanco. ''Paradisíaco''. - Eso lo puedo ver.
Es ''Propiedad de Dios''. Por favor, disfrutadlo.
Lo ha comprado Cosma. Un vino ligero, para el mediodía.
Ningún hombre debería emborracharse a mediodía.
- ¿Y mujer? - Nadie debería.
¿Qué quieres decir?
¿La mujer no es ''hombre''?
- Está hecha de su costilla. - Entiendo.
¿Verdad, Gilda? La mujer es de hueso, y el hombre no.
Como dicen en Ardeal ''hombres y mujeres''.
- Como en nuestra familia. - ¿Aquí en Bucarest?
Ahí me he perdido.
Siempre has sido el pilar.
Y mamá fue la ''mujer''.
¿Qué quieres decir?
- Tú fuiste la cabeza de la familia. - ¿Eso es un ataque, Sasha?
- No. - A mí me lo ha parecido.
Perdón, estoy un poco...
- Papá, quería preguntarte... - ¿Más preguntas?
Sí, siempre más.
Cosma.
- Julie está trabajando en un... - En un sitio web.
- Sobre la historia del comunismo. - Lo que te conté ayer.
Perfecto. ¿Y?
¡Bravo, Julie! ¡Debimos haber brindado por ella!
¡Salud!
Tu nombre aparece en unos documentos que estuvo analizando.
- ¿Y? - Y quería preguntarte
si podría ser cierto.
Ahí dice que...
Bueno, que informabas a Seguridad, no a la policía
en la época de Ceaucescu,
de las mujeres...
que iban a abortar.
¿Qué?
Estoy traduciendo unos artículos de la página web.
Mencionan la ley 770/1966,
la que prohíbe el aborto, describe su contenido
y tiene una lista con el nombre de los médicos
que llevaron la ley más allá.
- ¿ ''Más allá''? - Se atuvieron a las normas.
Denunciaron a las mujeres que intentaban abortar
y terminaban en el hospital.
La expresión correcta es: ''evitamos los abortos''.
Claro.
¿Y tú lo hiciste? Decías que...
No lo entiendo. Decías que...
¿Ahí estaba tu nombre?
Sí, Sasha. Evité abortos.
¿Y lo dices tan tranquilamente?
- ¿Debería avergonzarme? - ¡¿Por supuesto!?
Las rumanas conquistaron ese derecho hace 20 años.
¿Y tú dices eso?
Sasha, ¿qué te pasa?
¿Por qué debería avergonzarme? No denuncié a mujeres,
evité abortos. Si eso es ''informar'',
¿qué es un informante?
Nunca nos lo dijiste. Pensamos que no habías sido tú.
- No, fui yo. - Sabes que estuvo mal.
Al contrario, fue bueno y noble.
¿Y por qué no nos lo dijiste?
Tú lo has dicho: Filtramos la realidad
a través de nuestros prejuicios.
- Y vuestros prejuicios dicen... - ¡Vamos, papá!
¿Me dejáis terminar?
¿Puedo hablar?
- Me parece que... - ¿Puedo explicarlo
- o me callo? - Dejadle explicarse.
Entonces, ¿nuestros prejuicios...?
Tenéis opiniones tan fuertes sobre esa época
que, si os lo hubiera contado, habríamos discutido
acerca de principios o algo peor, lo que habría sido inútil.
- Entonces fuiste informante. - No.
Entonces ¿qué fuiste exactamente?
- Evité abortos. Punto. - ¿De qué manera?
Nadie puede tomar decisiones sobre la vida de otro.
¡Es una vida!
¡Y somos libres para decidir sobre nuestra vida!
Pero el problema es que nos has mentido todo este tiempo.
- Nunca me habéis preguntado. - ¡Es lo mismo!
- ¡Tenías miedo! - ¿A qué? ¿A vuestros gritos?
¡Sabías que estaba mal!
Jugaste a ser Víctor Dios, decidiendo por los demás.
No, habría sido Víctor Dios si hubiera practicado abortos,
si hubiera permitido que los hicieran.
Ellos jugaron a ser Dios. La ley prohibía el aborto,
y no hubo graves consecuencias.
- ¡Las mujeres morían de septicemia! - ¿Por no poder abortar?
¡Por abortar en malas condiciones!
¡Entonces lo que las mató fue el aborto!
¡La gente como tú no les permitiría tener un aborto seguro!
- ¡Algunos tenían malformaciones! - ¿La gente como yo?
Evitamos abortos. Eran ilegales.
Tú dijiste que elegiste hacerlo.
Con ley o sin ella, no habría apoyado el aborto.
Y a esas mujeres no les pasó nada.
- ¡Venga! - ¡Tuvieron un hijo, eso es todo!
¡Y se les obligó a criarlos responsablemente
o a llevarlos al orfanato!
Porque fueron irresponsables.
Los niños hay que tenerlos en las condiciones adecuadas.
Como Dios,
¿no ves que les quitaste libertad al negarles una alternativa?
¿No ves lo que estás haciendo?
Cosma y tú lo sabéis todo y me ponéis contra la pared.
¡Entonces sabías que estaba mal!
Anoche culpaba al sistema, y ahora descubrimos que era parte de él.
Todo saben lo que implica informar.
Estás desviando el tema, Romeo.
- Tómate otro vaso y cállate. - Cállate tú.
- ¿Cómo te atreves? - Para, por favor.
¿Estás borracho?
- Al menos, no soy informante. - ¡Eres un insolente!
¿Qué? Es su suéter, yo lo compré.
No es la primera vez.
- ¿Estás borracho? - ¿Y si lo estoy?
- ¿Y esa actitud? - Romeo, tiene razón.
- ¿En qué sentido? - Romeo y Sasha beben demasiado.
¡Como si fuera problema tuyo!
¡Mira cómo estás!
Ve a denunciarme por beber.
¿Sabéis lo que no entiendo? Aun suponiendo que mi culpa
sea real...
- ¿Cómo te atreves, Cosma? - ¿Cómo te atreves?
- No me interrumpas. - No tienes derecho a preguntar eso.
- ¿Cómo te atreves a juzgarme? - ¿Y tú?
- ¡Cosma! - Yo no te juzgo.
- ¡Sí, todo el tiempo! - ¿Por qué ese tono?
Yo te crié, te ayudé a terminar tus 6 años de Medicina.
- ¡Tuviste todo lo que necesitabas! - El bonsái también. Aliméntalo.
¿Eso te enseñaron en la universidad?
Perdón, pero te lo mereces.
¡Ya basta!
- Ya no te mereces respeto. - ¿Por qué?
- ¡Hiciste cosas que no se borran! - ¡Ya basta, Cosma!
- Lo que hiciste... - ¿Qué hice, Cosma?
Usa la cabeza, no las emociones y los prejuicios.
Piensa. ¿Qué hice?
Impedí abortos.
Joder, papá. ¡Le arruinaste la vida a la gente!
- Y a nosotros también. - ¡Cuidado con lo que dices!
Suficiente.
¿Estáis locos? ¿Estáis todos locos?
Sasha, ¿así que tú enseñas la filosofía del ''joder''?
- ¡No le hagas esto a la familia! - ¡Cállate!
¡Cuidado con lo que dices, porque...!
¡Al menos por nuestros dos invitados!
- ¡Más allá de mi supuesta culpa! - Deja de gritar.
- Te voy a dar una bofetada. - Inténtalo.
¿Crees que porque tenga 50 no puedo molerte a palos?
Por favor, es una estupidez discutir por esto.
Y tú, princesa del ''joder'',
por si no lo sabes,
¡tu madre quiso abortarte a ti y a Romeo!
- ¡Es mentira! - ¿Es mentira?
- ¡Mentiroso! - ¿Me llamas mentiroso?
¡Ya basta!
- ¡Mamá nunca quiso abortar! - ¿Cómo lo sabes?
- ¡Qué mierda...! - ¡Ni siquiera existías!
¡Estás diciendo tonterías!
Porque no existía el aborto,
puedes decir ''cállate'', ''tonterías'' y ''mentiroso''.
- ¡Entonces deberíais haberlo hecho! - Quizá habría sido más razonable.
Estáis locos.
Estáis todos locos.
- ¿Porque ya no puedes pegarnos? - ¡Cállate!
Cállate o te abofeteo.
¿Sabes cuál es el problema? Que eres muy tonto, Cosma.
- Lo sé. - Por desgracia, eres mi hijo.
Esperaba algo distinto de mi hijo de 34 años.
- ¿Qué esperabas? - Un hombre normal.
- ¿Y qué soy? - Un cretino.
- Papá, no... - Me voy.
¿Adónde?
- Deja que se vaya. - ¡Cosma, ya basta!
Me voy a ir cuando quiera. ¡Esta es mi casa, Cosma!
- ¡Es mía! ¡Fuera de aquí! - No quiero.
- Vete ahora mismo. - No.
- ¡No me toques! - ¡Cosma!
- ¡Fuera! - ¡Romi, haz algo!
¡Fuera de mi casa! ¡Vamos!
- ¡Fuera! - ¡Para!
¡Por favor!
- ¿Quieres que te pegue a ti? - ¡Es lo único que sabes hacer!
- ¡Ya basta! - ¿Qué clase de hijos he criado?
- Gilda, pídeles un psiquiatra. - ¡Vete a la mierda!
Romi, ya.
- ¿Estás drogado? - ¿Estás loco?
¿Cómo puedes hablarle así a papá?
- ¡Por Dios! - ¡Idiotas! ¡Papá, no te vayas!
Déjalo, Gilda.
- ¿Me lo vas a contar? - Pero no se lo vayas a decir.
No, pero ¿no debí haberle preguntado si estabas bien?
¿No quieres saber qué piensa de esto?
- Entonces ya lo sabes. - En realidad, no.
Solo sé que habéis tenido una discusión fuerte.
- ¿Eso te dijo? - Sí.
- ¿Qué te dijo? - No mucho.
No pudo. ¿Y si me lo contáis vosotros?
¿Qué pasa con la paranoia?
Creo que toda la gente del pasado sabe qué hizo Víctor.
Tengo tantas preguntas...
Por ejemplo...
Es una pregunta tonta, pero,
¿cómo te dijo mamá que estaba embarazada de nosotros? ¿Te dijo...?
- Sí, es tonta. - Lo sé.
¿Pretendes que me acuerde?
Bueno, no es lo mismo ''¿conoces a alguien que haga abortos?'',
que ''me gustaría que fueras la madrina de mis mellizos''.
Quería teneros. ¿Esa era la pregunta?
Papá no piensa lo mismo. Sí, esa era la pregunta.
- Entonces mintió. - Por supuesto.
Bien, entonces...
¿Qué es lo que más os molesta?
Que le parezca que está bien lo que hizo.
En realidad, lo que más me molesta es que, excepto nosotros,
todos los demás lo sabían, incluso tú.
¿Y por qué deberíais saberlo?
¿A qué edad debió decíroslo? ¿A los 3 años, a los 7?
- Quizá a los 18. - ''Feliz Navidad y una buena noticia:
¡Papá hizo esto y aquello!''
¿A qué edad la gran noticia?
Una cosa es hacer una reunión familiar, sentarnos y decírnoslo,
y otra cosa es que lo hayamos descubierto así.
¿Tú le dices a tu padre todo lo que haces?
Cuando dejé Filosofía, lo anuncié en una reunión familiar.
¿Y ahora qué?
¿Por qué tenéis que hurgar ahora en su pasado?
Él dijo que actuó según sus principios.
Tú sentiste que estaba bien dejar la universidad.
Yo no generé tanto dolor.
- O lo aceptáis o... - Debería venir a casa.
- Lo aceptaría si viene a casa. - ¿Y entonces?
- Tratad de entenderlo. - Romi no puede dormir.
- ¿Te preocupas por eso? - ¡Sí, tú también me quitas el sueño!
Si la charla con Víctor fue así...
Nos habrías pegado, ¿no?
- Pero soy más pequeña. - Tienes tazas, ceniceros...
- Acabaríamos en un segundo. - Eso no puede hacer mucho daño.
Y no podrías terminar con ''¡Vete a la mierda!''
¿De verdad dijiste eso?
¿Por qué no puedes dormir? ¿O puedes?
Hace dos noches soñé con mi madre y...
Hola.
- ¿Molesto? - Sí.
¿Sí? Bueno, solo una pregunta.
Quiero saber si te sientes querida.
- Sí, como todos. - ¿Sí?
- ¿Te parece que yo también? - Sí.
- ¿Por quién? - Por Dios.
- Por mí... - ¿Por ti?
- Entonces, Gilda, tú me quieres. - Sí.
Bien, eso es todo.
- ¿Te molesta algo? - Misteriosa como siempre.
¿Qué pasa, Sasha?
¿Qué te ha dicho?
¿Queréis que me vaya?
- No. - ¡A cenar!
- ¿Habéis oído? - No.
- ¡Venid o voy a buscaros! - Es lo último que necesito.
Vamos a comer.
Muéstrame eso del piano.
Era...
No, este no.
Yo no soy pianista. Ese donde tocas los puntitos.
Quiero probar.
¿No te dan ganas de balancearte?
¿Qué te pasa?
¿Qué pasa?
Para.
- ¿Qué? - ¿Qué te pasa?
- Nada. - ¿En serio?
Para, por favor.
- ¿Estás ocupada? - Sí.
- No te vayas. - Para. Ve a traerme agua.
- Sí, solo déjame... - Romi.
- Quiero agua. - Enseguida.
Después puedes ver mi mancha de nacimiento, te lo prometo.
- ¡Soy muy vago! - ¡Romi!
¡Ya basta! ¡Romi!
¡Romi!
¿No está Gilda?
- Estamos solos. - ¿Cómo sabes?
- ¿Qué hacéis? - Estábamos jugando.
¡Basta!
¿Jugando a no dejarme pasar al maldito baño?
- No estaba cerrado. - Sí, del otro lado.
Volved a cerrarla, y escondo la llave.
Está bien, no vamos a abrir. Ciérrala.
- Dejad de cerrar las puertas, ¿vale? - Sí.
¿Cuál es el secreto?
¡Mierda!
Esta ha sido la última vez, Romi. La última.
Te dije que quería terminar esto, y tú aceptaste.
- ¡Vamos! - Quiero que pares de hacer esto.
¿De hacer qué?
- Lo que hacemos. - ¿Qué hacemos?
¡Follar!
- ¿Y? - Y quiero parar.
- ¿De repente? - No es de repente.
Hace unas semanas dijimos que íbamos a parar.
¿Y?
Mira, papá le está escribiendo a Gilda.
No quiero que volvamos a hacerlo. Estoy con Alex.
¿Te ha llevado tanto tiempo darte cuenta de que estás con Alex?
¿Es por algo que he hecho?
- Sí. - ¿Qué?
- Te dije que paremos. - ¿Yo soy el único que lo hace?
¿No somos los dos?
- ¿Me lo estoy imaginando? - No puedo evitarlo.
- Entonces, te gusta. - Por supuesto.
- ¿Está mal que no puedas evitarlo? - Sí.
Tengo novio.
- Nos vemos más tarde. - Adiós, Cosma.
Allá por el 67, 68, 69, hubo muchos hijos no deseados.
No se puede decir si un bebé fue deseado o no.
Pudiste ser no deseada porque tu madre tenía miedo
de morir en el parto.
Mi madre sufrió 20 horas cuando nació mi hermana.
Las cesáreas estaban prohibidas.
- ¿Prohibidas? - Sí.
Prohibidas.
A no ser que tuvieras una aprobación especial.
Por eso, cuando quedó embarazada otra vez, tuvo miedo.
- ¿No le tenía miedo al aborto? - ¿Mi madre?
- Nunca lo consideró. - ¿No?
- Podían detenerte por abortar. - ¿En tu época también?
- Sí, hasta el 89. - ¿Por qué quisiste abortar?
Era demasiado joven.
- ¿Y si pudieras volver? - Haría lo mismo.
- ¿Abortarías? - Sí.
- ¿Por el mismo motivo? - Sí.
- ¿Por ser muy joven? - Sí.
Si te dijera ''Ema, estoy embarazada'', ¿qué me aconsejarías?
Dependería del padre, del entorno...
El padre me quiere mucho.
- ¿Podéis ser una familia? - No.
- ¿De verdad estás embarazada? - Supongamos que sí.
¿De cuánto?
De un mes. Seguro.
- ¿De quién? - De mi novio.
El contexto social es difícil.
Él y mi familia no se llevan bien. Yo con la suya, tampoco.
Es un contexto imposible para tener hijos.
- Entonces, quieres romper. - Sí.
Mira, piénsatelo una o dos semanas.
Hay tiempo, porque es el primer mes.
Si en un par de semanas sientes lo mismo,
lo resolvemos.
¿Os habéis peleado o qué?
- No, es una fiesta. Tengo trabajo. - Reconciliémonos.
Es el santo de Gilda. ¡Feliz santo, Gilda!
Perdón por lo de ayer.
Lo mejor, salud y paz.
¿Podemos hablar?
Sí.
- Bogdan, ¿quieres un cigarrillo? - Quiero cualquier cosa.
- Hablemos en la cocina. - Quiero todo lo que tengas.
- Pensé en ti cuando los compré. - ¿Sí?
- Es verdad. Yo estaba ahí. - Sí, estaba ella.
¿Cuál es la clave?
Primero quería pedirte perdón por eso del e-mail de ayer.
Me sorprendió que él solo te haya respondido.
Además, le pregunté a Ema
qué sabe de mamá y papá, y el aborto.
Si ella quiso abortar.
Es curioso, no es que no me sienta deseada,
es que lo quiero saber.
- De verdad, no lo sé. - ¿Puedes averiguarlo?
Pensé que, como tú te llevas mejor con él, podrías preguntarle.
Le mandé un mensaje, pero no contesta. No le pregunté
si iba en serio, pero...
Mira.
Esto no me parece justo. Me parece discriminatorio
tener cuatro hijos y tratarlos de manera distinta.
- Cuidar más a algunos. - ¿Qué quieres decir?
- ¿Te refieres a?... - Me refiero a todo.
Dicen que el contexto de tu nacimiento te marca.
Y a ti te buscaron.
¡Sasha!
Seguro que Romeo y yo, los mellizos, también fuimos deseados.
Pienso que...
si eso es cierto...
- Hola, Gilda. - Danos un momento, Bogdan.
Escucha, se quedó embarazada de nosotros después del 89.
Mamá podía haber abortado.
Si papá no la dejó,
entonces quizá antes hizo lo que hizo por principios.
Y por eso necesito saber
- si me vas a ayudar en esto. - Dale tiempo.
- Vamos a tener una charla normal. - Prométemelo.
- Vamos a averiguarlo. - Está bien.
- ¿A ti te bautizaron? - Sí.
- Estás en mi silla. - ¡Hay para todos!
- ¿Puedes parar la música? - ¿La música?
No mi música.
- Pásame ese Charlie. - ¡El Charlotte!
¿Hay alguien en casa?
Tenemos una noticia: Julie ha conseguido trabajo.
Lo he calentado. Ya viene el tenedor.
Ahí está el tenedor.
- Yo soy el tenedor. - Gracias.
- De nada. - Te felicito.
- Gracias. - Siéntate.
- Sí. - ¿Dónde quieres ir?
No sé, estaba...
Era solo una idea.
Creo que deberíamos hablar de la falta de afecto.
Me gustaría que llamemos a papá, si no estropeo este buen humor.
Vosotros sois el gran problema.
- ¿Quieres una conferencia ahora? - Sí, es buen momento.
Bien, hablemos con él por Skype.
¿Sabes si papá está con alguien?
- No está con nadie. - Claro que sí.
- ¿Cómo lo sabes? - Es su vida.
Cosma, estás mintiendo.
- ¿Qué tendría de malo? - ¿Es un cotilleo o...?
- No. - Es tu mala leche.
- Los rumores surgen por algo. - Claro.
- Pásame un puro. - ¿Cómo puedes estar tan seguro?
- Los vi juntos en el hospital. - Pudiste habernos avisado.
No quise ocultarlo, pensé que él debería contároslo.
Los vi abrazarse.
- ¿Nunca abrazas a la gente? - No así.
Si le ayuda a estar mejor... Ella también es viuda.
¿Cómo?
¿También es viuda?
¿Ella también enviudó hace justo 18 meses?
No tengo ni idea. Pero hace tiempo que están juntos.
- Tengo tres nueces. - Lo que hizo papá no está bien.
- Sube la música. - Tres nueces para todos.
- ¡Y esta está vacía! - ¡Eso duele!
¡Todo por una nuez vacía!
- ''Vacía'' será tu nombre. - Una broma vacía.
Probemos la tercera.
- Me alegro de verte. - Yo también.
Hola.
Toma, si quieres.
Y uno para ti.
¿Puedes servir?
Por supuesto.
Me duele la espalda.
- ¿Cómo estás? - Cosma me debe haber maldecido.
Desde que lo golpeé me duele la espalda.
En general, estoy bien. ¿Y vosotros?
- Qué bonita casa. - Transmitiré tu cumplido.
Bogdan, ¿podrías darnos un minuto?
No hay problema. Por supuesto.
- ¿Cómo te ha ido? - ¿Y a ti?
Bueno, con trabajo, bien.
He venido con Bogdan,
pero ahora me doy cuenta de que va a ser mejor que hablemos solos.
Es muy raro en casa.
Gilda, ni siquiera sé qué decir. Estoy dejando que el tiempo actúe,
que las cosas se acomoden.
No sé qué decir.
Quería preguntarte qué les dijiste.
¿Es verdad que mamá quiso abortar a los mellizos?
¿Es cierto?
Me doy cuenta de que dije una estupidez.
Algunas cosas...
duelen y... Sí, es verdad.
También es cierto
que decirlo fue muy cruel. No debí haberlo dicho.
No fue solo loana la que quería hacerlo.
Los dos nos preguntábamos cómo íbamos a hacer
para criar mellizos.
Fue un proceso muy difícil, pero yo decidí que no abortara.
¿Y por qué?
Por favor, olvidémonos de esto.
Voy a decir que me equivoqué, que la culpa es mía.
Diré que no era verdad, y listo.
Papá, ¿vives con alguien?
- Escuché la lavadora y... - Sí, Gilda, vivo con alguien.
¿Es tu amante?
Si quieres llamarla así. Es alguien con quien vivo.
No quiere decir que nos vayamos a casar ni nada.
Me ofreció mudarme, y acepté.
- Nos llevamos muy bien. - Me alegro por ti.
Sinceramente, yo también.
Por favor, no llores.
Gilda, estás temblando. ¿Qué pasa?
Estoy bien.
Quizá no lo parezca, pero por dentro estoy bien. Créeme.
¿Sí? ¿Cómo están las cosas con Bogdan?
- Me propuso casarnos. - ¡Fantástico!
- Pero yo no quiero. - ¿Por qué no? ¡Qué fantástico!
¿Por qué lo echaste?
¡Qué bonito! ¡Te felicito!
- Quiero mucho a Bogdan. - ¿Sí?
Palabra de honor: Lo quiero mucho.
Mucho.
Romi.
Mira.
Estoy embarazada.
- ¿Estás de broma? - No, es verdad.
¿De quién? ¿De mí?
No, del Espíritu Santo.
- ¿Lo sabe alguien más? - No.
Solo tú.
- ¿Y ahora qué? - Dímelo tú.
Vine a preguntártelo a ti, todavía no he decidido nada.
- ¿Cómo estás, Alfa? - Bien, Beta.
Me refería al Alfa Romeo.
- ¿Cómo estás? - Bien.
- ¿Estás bien? - Está muy bien.
- ¿Qué le pasa? - Debe ser la cerveza.
Dime.
¿Qué es esto? ¿Una charla entre padres y maestros?
Dime.
- ¿Qué pasa? - Estoy embarazada.
¡Julie, ven!
- ¡Mira! - Gilda, ¿qué coño es eso?
- ¡Ven a verlo! - Me da miedo.
¿Se va a quedar ahí? ¡Nunca más me quedaré a dormir!
- ¡Es un regalo! - ¿Quién te hizo ese regalo?
Bogdan.
¿Te gusta?
¿Es como un anillo de compromiso? ¡Qué porquería!
- ¡No seas mala! - Es que...
- Me da miedo hasta mirarlo. - ¡Y va a crecer!
- Es un alma diminuta. - Estoy de acuerdo.
Hipotéticamente, me encanta.
Unos amigos estaban en el dormitorio,
se pusieron a fumar marihuana y el hámster se pilló un colocón.
Le soplaban el humo. Bueno, me pareció gracioso.
- ¿Y el hámster? - Se lo habrá pasado bien.
Un hámster colgado. ¡Imagínate!
¿Qué pasa?
¡Sasha, abre la puerta! ¿Estás loca?
- Enseguida salgo. - ¿Ha pasado algo?
No.
¡Abre la puerta!
- Llama a Romi. - ¡Déjame entrar!
- ¡Llama a Romeo, Cosma! - Vamos, abre la puerta.
No hagas que te lo pida.
- Llama a Romeo. - Primero abre la puerta.
- Llámalo. - No, abre primero.
- Entonces no abro. - Por favor.
Estáis como putas cabras.
Romi.
Sasha, abre la puerta.
- ¿Se ha ido Cosma? - Sí, abre.
¿Qué te pasa?
¿Qué pasa?
- ¿Te sientes mal? - No.
¿Qué te pasa?
Escúchame. El bebé... ¿El padre es Alex?
No.
¿Es mío?
¿Estás segura?
Lo siento.
Vas a estar bien.
Todo va a salir bien.
- Sasha. - Sí.
¿Puedo entrar?
No.
- Cosma dice que estás mal. - Estoy bien.
Tráeme algo, cualquier cosa, para que no vomite.
- Sasha... - ¡Déjame en paz!
- ¿Tienes náuseas? - Sí, un poco.
- Vas a estar bien. - No dejes entrar a Gilda.
No.
- Déjame entrar. - ¡No!
- ¿Qué te pasa? - Nada.
Has llorado.
- ¿Qué te pasa? - Vete.
Por favor, Cosma está preocupado.
Qué amable.
Por favor, sal. Por favor.
Sasha.
Bogdan y yo nos vamos a ir de viaje,
de vacaciones.
¿Podrías cuidar a este muchachito?
Creo que...
ocuparte de él podría hacerte bien.
¿A dónde vais?
- De vacaciones. - ¿Ahora? ¿En octubre?
- ¿Pero adónde? Con... - Con Bogdan.
- Es muy pequeño. - Sí, y se esconde.
He perdido el teléfono.
Di algo, ''buenos días'', ''hola''...
¿Sabes una cosa, Julie?
¿Recuerdas cuando...?
¿Recuerdas cuando teníamos 6 años y mamá te trajo aquí?
Sí, lo recuerdo.
- Una charla perfecta. - Sí.
- ¿Y? - Y desde entonces, las tres...
Hasta dormías mucho más.
A veces en nuestra habitación, a veces en la de Cosma.
- ¿Qué? - Decía.
Necesito que hagas algo por mí.
Múdate con Romi, como dijiste, pero dile que se te ocurrió a ti.
- ¿No quieres mudarte con nosotros? - Cállate, por favor.
Llévate a Romi, dile eso y no me preguntes nada.
¿Cómo estás?
Bien.
Te iba a hacer una propuesta indecente.
Quiero que seas...
el sustituto de mi esposo. ¿Quieres mudarte conmigo?
¿Por qué?
Para ser independientes del clan Anghelescu.
Independiente, como Barcelona.
- ¿Independencia contigo? - Toda la independencia que quieras.
¿De verdad?
- No quiero. - ¿Prefieres quedarte con el hámster?
No quiero mudarme ahora.
- ¿Cuándo, entonces? - No sé, en el momento adecuado.
En tu honor, voy a hacer pis.
Vamos a jugar. Me lo prometiste.
¡Vas muy deprisa!
Necesito quedarme aquí. ¿Qué te parece?
- ¿Cómo estás? - Bien.
- ¿A dónde has ido? - A ver a Ema.
- ¿A hacer qué? - A hablar del aborto.
¿Y eso?
- ¿''Cómo es eso''? ¿Estás borracho? - ¿Cómo ''a hablar del aborto''?
Sobre si abortar o no, y voy a abortar.
- ¿Eso te hizo decidir? - Sí.
Romi, para, para.
- Quiero hablar. - Hablemos.
- Dije que hablemos, no que juguemos. - Bien. Empieza.
- No quiero que abortes. - Vale.
Es tu opinión.
- Discutámoslo. - Voy a abortar.
Después de todo, es mi cuerpo, mi problema, mi decisión.
Soy muy joven, no estoy preparada, no quiero esto.
- No tiene que ver contigo. Solo... - ¿Solo qué?
Es mi decisión, y no puedo hacer esto.
No puedes decidirlo sola. El bebé es de los dos.
- No es un bebé normal. - No vino por arte de magia.
Esto no puede pasar en una sociedad normal.
- ¿Por qué? - ¡Porque es incesto!
Siéntate. Hablemos. No te vas a ningún lado.
Primero, deja de llamarlo incesto.
Es una palabra muy fea que no tiene que ver con nosotros.
- Este bebé nació de nuestro amor. - No ha nacido.
- Sí, ha nacido de... - ¡No ha nacido!
- Solo fue concebido. - Está dentro de ti, existe.
¿Qué te parece si hablamos cuando estés sobrio?
Estoy muy sobrio. Quiero hablar de esto.
¿Puedes quedarte quieta 10 minutos? ¿Puedes?
¿Puedo beber agua?
Te la traigo.
¿Crees que podemos criarlo?
Por favor, no te rías.
¿Hoy, en Rumania? No, no podemos.
- ¿Por qué? - Por muchos motivos.
- ¿Por ejemplo? - Tengo 22 años.
No voy a asumir esa responsabilidad, no tenemos dinero...
- ¡Estamos juntos en esto! - Vale, lo estamos.
- Lo que hicimos es ilegal. - ¿Y?
¿Nos van a multar por tener un bebé, por amarnos?
- El amor no tiene que ver con esto. - ¡Sí, por eso pasó!
No, escúchame: Que yo te ame no tiene nada que ver con esto.
Se trata de un bebé, es algo totalmente distinto.
Es una bandera que vamos a agitar delante de la gente,
- anunciando nuestro incesto. - ¿Delante de la gente?
¿Crees que nadie va a saber de quién es este bebé?
Y tú fantaseas con que estemos juntos, seamos padres...
¡Es imposible!
- Es legal en el norte de Europa. - ¡No me importa!
El cuerpo es mío, y no quiero este bebé.
- También me incumbe a mí. - Pero la decisión es mía.
¡Pero el bebé también es mío!
Eres casi la persona más importante para mí. Nos amamos.
¿Necesitamos un bebé para demostrarlo?
Pero si abortas, me voy a sentir culpable toda la vida.
- ¿Por qué? - Porque...
El motivo es obvio, ¿no?
Porque...
estaría matando a un ser nacido de nosotros dos,
de ti,
la mujer que amo.
¿Qué arrepentimiento más grande puede haber?
¿Qué más datos necesitas?
¿Qué puede ser más decisivo?
Creo que no deberíamos preocuparnos por lo que diga la gente.
Además,
en casi toda Europa, en los países más desarrollados,
esto se considera normal.
Hasta Freud dijo que es un instinto que tenemos todos,
que se manifiesta en algunos y en otros no.
- Aquí no está aceptado. - Te digo algo:
Tú lo ves como algo enfermizo,
y eso me molesta mucho, porque no es enfermizo.
Nos amamos, y pasó esto.
Creo que esto es... Bueno, quizá no sea una señal.
Esto no necesita confirmación, simplemente ha pasado,
y creo que necesitamos tenerlo.
No tiene nada que ver con nada más.
Esto tiene que pasar. Lo quiero.
¿Por qué no podemos tener el bebé y...?
- Romi, te has vuelto loco. - ¿Por qué?
Te ha entrado pánico, lo entiendo,
pero por un momento trato de pensar con claridad.
¿Por qué no puedes hacerlo tú?
- ¿Tú me amas? - Sí.
Entonces déjame hacer lo que quiero.
- ¡No puedo! - Por favor.
Ha llamado Alex.
¿Qué le pasa?
No lo sé.
- ¿Qué ha tomado? - No lo sé. Estamos...
- Hemos fumado algo. - ¿Qué?
- Nos lo dio un tipo. - ¡Sasha!
Sujetadla. Se ha desmayado.
- Despacio. - Tengo mucha sed.
¡Cuidado, Romeo!
Sasha, levántate. Estamos en el medio de la calle.
Estamos cerca del coche.
- ¡Suéltame! - Sube.
- ¿Hay agua? - Enseguida.
- Dime qué has tomado. - ¿A qué te refieres?
- Pero si me lo dices... - ¡¿Putas drogas, Sasha!? ¿Qué era?
Un problema de pareja.
- Tres tristes tigres. - Vayamos al hospital.
¡No!
Si no quieres ir al hospital, dime qué tomaste.
¿Has bebido?
Te lo digo si dices ''tres tristes tigres''.
Tres tristes tigres. Listo.
- Perfecto. - Sí, lo sé.
Estoy bien.
- ¿Te duele el estómago? - No.
¿Qué te duele?
- ¡Suéltame! - ¡Te vas a caer!
- Estoy caminando. - Déjala caminar.
Deja que se despeje.
Sasha.
- Sasha. - Suéltame.
- ¿Adónde vas? - Sasha.
¡Suéltame! ¿Qué haces?
¡Por favor!
¡Oye!
- ¿Qué coño ha sido eso? - ¿Y ahora qué?
La besé para tranquilizarla.
- ¿En serio? - Sí, y dio resultado.
Sasha, ¿cómo te sientes?
Romi, quiero que te vayas.
- Hablemos de eso después. - Vete.
Sasha, ¿por qué tiene que irse?
Quiero que te vayas.
Sasha, ¿me escuchas?
¿Cómo te sientes?
¿Qué te has metido?
- No estoy segura. - ¿No?
Tómale el pulso.
- He esnifado. - ¿Heroína?
Creo que sí.
Necesito agua.
- ¿Te has metido algo más? - No.
- ¿Solo heroína? - No lo sé.
No sé qué era.
No sabes qué te has metido.
Tiene algo.
- Trae otro. - Sabe fatal.
- Trae más agua. - ¿Por qué tiemblas?
No lo sé.
Romi.
¿Qué?
En la cocina, en los cajones de la izquierda, hay calmantes.
- ¿Qué calmantes? - Es un calmante. Tráelo.
Tiene el pulso disparado.
- No puedes darle un calmante. - ¡Ve a buscarlo!
- Está embarazada. Nada de calmantes. - ¿Qué?
Está embarazada.
- ¿De cuántas semanas? - De un mes.
- Bien, al hospital. - No.
Vete.
- Vete. - ¿Por qué?
Acuéstate.
Vete.
¿Qué?
- Quiero que el padre se vaya. - ¿Qué?
Quiero que el padre se vaya.
¿Qué coño...?
Romeo, dime que no es verdad.
Vamos al hospital.
No puedes estar a su lado ni volver a verla. ¿Entendido?
¡Fuera de aquí!
Voy a abortar. Vamos a ver a papá.
¿De quién es esta casa?
¿Te parece que es una pregunta normal?
- Solo pregunto. - ¿Qué quieres, Cosma?
''¿De quién es esta casa?'' ¿Qué eres? ¿Policía, fiscal?
Podías haberlo preguntado por teléfono.
- Soy tu hijo. - ¿Qué tiene que ver?
¿Eso te da derecho a todo?
Después de aquella discusión, ¿vienes y preguntas eso?
Es la casa de alguien, por supuesto.
- ¿Eso es todo? - No.
Entonces sentaos.
- ¿Queréis beber algo? - ¿Puedo fumar?
Sí, si tienes mechero.
¿Me maldijiste después de la pelea? Me dolió la espalda dos semanas.
A mí me dolió el alma. Todavía me duele.
Eso no es malo.
- Sasha. - Sí.
''Sasha'', dice el señor director. ''Sasha''.
Puedes no hablar. Dijo ''Sasha'', y levantó la batuta.
Quise decir ''¿Se lo dices tú o se lo digo yo?''
Que hable ella. ¿No es adulta?
Estoy embarazada.
Buena noticia. Estupendo.
Felicidades a los dos.
¿Puedo preguntar quién es el feliz padre?
Sí.
- Lo sabemos, supongo. - Sí, lo sabemos.
No puedo hacerlo.
- ¿Lo conozco? - Lo conoces muy bien.
Voy al baño. Perdón. No puedo.
No, quédate. Yo se lo digo.
Es Romi. El padre es Romi.
¿Cómo es que es Romeo?
Que han follado.
Sasha, ¿qué dice Cosma?
¡Dios mío!
Por Dios, Sasha, dime que no es cierto.
- Perdóname. - ¿Cómo que Romeo?
No sé cómo llegamos a esto, cómo ha pasado.
Pero ¿cómo puede ser?
¿Cómo coño ha podido pasar, Sasha?
¡Sasha, por el amor de Dios! ¡Yo te he educado!
- No tiene que ver con la educación. - Cállate, Cosma.
¡Cállate!
¿Qué vas a hacer? ¿Pegarla?
Cosma, sería mejor que te fueras ahora mismo.
Estás autista, obtuso y denso.
- Nos necesita. - ¡Lo grave no es mi actitud, idiota!
¿Cómo puede una mujer educada tener un hijo con su hermano mellizo?
Fuisteis unos inconscientes,
os acostasteis. Pero ¿quedar embarazada?
¡Idiota!
- ¿De eso se trata? - ¡Sí, no de mi actitud!
¿No ves que te necesita?
¡Eres un mierda!
¡Cosma!
- ¡Parad! - ¡Cabrón!
- ¡Cosma, para! - ¡Fuera de mi casa!
¡Fuera, hijo de puta!
- Idiotas, ¿me queréis matar? - ¡Por favor, ya basta!
- Una cosa más. - Ya no soy tu padre. Fuera.
- Eso me ha dolido. - Ya no soy tu padre.
- Salid echando... Idos. - Eso me ha dolido.
No importa. Lo que importa es...
Ella te necesitaba. Yo te necesitaba.
- No voy a escuchar, Cosma. - Todos te necesitábamos.
- Y te comportaste como un animal. - ¡No es verdad! ¡Está bien!
- Vete. - Idos los dos. Por favor.
Espera un momento.
Podéis iros ya. Voy a llamar a Mugur.
Ve y...
Él te va a ver y...
Voy a arreglar los detalles con él.
- No va a querer. - Si el bebé no fuera de Romi...
Si me dices que no es de él, me voy a alegrar mucho.
Aunque no sepas de quién es, es un bebé que va a nacer.
- Este también es un bebé. - ¡Sasha, por el amor de Dios!
- Eres consciente de los riesgos. - Estaba pensando en voz alta.
¿Cómo pudiste arriesgarte a esto?
Me ha dado un número. Un tal Mugur.
¿Para qué?
Para el aborto.
No, vamos a ir a otro lado.
Ya lo tengo arreglado.
- ¿Para cuándo? - Vamos de camino.
Para una revisión y unos análisis, ¿no?
Para el aborto.
¿Ahora?
Sí. Es un colega. Tiene un consultorio privado.
¿Estamos yendo ahora?
Sí, nos está esperando.
Enseguida entras.
¿Diga? Sí.
Hola.
Sí, soy yo.
Sí, has llamado a mi número.
¿Qué quieres decir?
Algo le ha pasado a Gilda. Llamaré de camino.
Parece que ha sido un accidente o... Quédate aquí.
No, voy contigo.
Gabi, yo me tengo que ir. Sasha se queda.
Cuídala. Gracias.
- Un momento. - Lo siento. Me tengo que ir.
Decía que hay una cosa que separa la vida de la muerte: El tiempo.
Entre una cosa y la otra, no hay más que tiempo.
Nuestro universo nació y morirá.
En este momento hay universos muriendo,
lo cual es bueno.
Dicen que un meteorito cayó en la Tierra hace millones de años
y mató a todos los dinosaurios. Les estuvo bien empeado.
Si no fuera por eso, quizá no habríamos aparecido,
y yo no estaría diciendo tonterías.
Deberíamos ver los accidentes desde otro lugar,
como algo positivo,
porque nos cambian la vida.
Es cierto que pueden llevarse nuestra vida
provocando cambios radicales en la de nuestros seres queridos.
¿Acaso los accidentes no son casi siempre por culpa de alguien?
Pero nunca decimos que la naturaleza se equivoca.
Si trae asteroides, huracanes o terremotos,
decimos que es natural.
Quizá, entonces, nos equivoquemos al pensar que cometemos errores.
Quizá los errores sean cosas naturales,
destinadas a hacernos evolucionar y cambiar.
No estoy buscando excusas, pero siento...
Me siento mal, humillado por este instrumento: El tiempo.
Humillado porque hace un tiempo, habría muerto de vergüenza y dolor
si hubiera sabido que mis mellizos iban a tener un bebé.
Pero el tiempo ha pasado y cambió todo, no sé cómo.
No tengo ni idea de qué pasó.
Ahora tengo una nieta y la adoro.
Si estuviera en peligro,
mataría a todo el planeta por salvarla.
Y lo digo en serio,
¡porque la adoro!
Y no entiendo cómo ha pasado.
El tiempo es el instrumento de Dios,
a menos que...
A menos que sea Dios mismo.
- ¿Queréis probar esto? - ¿Queréis escuchar una canción?
Sí, al menos yo.
- La he ensayado con Romeo. - ¿Hacemos esa?
Dos manos.
¿Pat y Pata... chon?
- Patachon. - Dos manos, no segunda mano.
- Han ensayado. - En serio, dos manos.
¿Qué es? ¿Bach?
- Demasiado lento. - Beethoven.
Más rápido ahí.
- Es la sonata Claro de Luna. - Sí, es la sonata Claro de Luna.
Romi está mejorando mucho en ajedrez.
- ¿Más vino? - Sí.
Vamos, vamos.
¿Para qué están los amigos si no es para beberse tu vino?
Es muy bueno.
¡Genial!
No ha perdido su fuerza.
Bueno, quizá un poco.
Vamos a hacer una foto.
- ¿Qué os parece? - ¿Una foto de todos?
- Yo la hago. - De acuerdo.
- Aprieta aquí. - ¿Así?
- Un momento. - ¿Ahí está bien?
Julie, ve...
Sí, entre papá y Romi.
- ¿Listos? - Espera. Sí.
Vale, un momento.
Pongo el temporizador.
- Cuando quieras. - ¡Listo!
Esperad.
- Ven aquí, tonto. - Date prisa.
¿Dónde está? No lo veo.
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