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¿Sabes? Yo nunca he estado en Canadá.
¿Cómo me dijiste que se llamaba tu pueblo?
Kingman.
He oído hablar de esos pueblos fronterizos, son bastante divertidos.
- ¿Qué pasa en Kingman? - Absolutamente nada.
Qué collar más bonito llevas.
Lo hice yo misma, me encanta hacerlos
y quizá ponga mi propio negocio en Los Ángeles.
Es muy simple lo que quiero: ser feliz, ser diferente y seguir enamorada.
¿Ves? Te dije que fueras por la nº 8
¿Quieres callarte de una vez? Te he dicho que no nos hemos perdido.
Alicia, ¿podrías hacerme un favor?
Sigues siendo mi mujer y harás lo que yo te diga.
No quiero escucharte más, me marcho y me llevo a Christine.
No puedes impedírmelo.
Maldita sea, ¿quieres desnudar a Christine?
No te tengo miedo, estás loco.
Eddie es realmente especial,
trabaja para su tío en un banco de Los Ángeles.
Qué sorpresa se va a llevar cuando me vea.
Vamos a tener un niño en seguida.
- Ah, van a casarse pronto. - No, vamos a vivir juntos.
Yo te conozco,
eres un actor cómico, te he visto en la televisión,
- eres Raymond. - Sí, lo soy.
- Lou, despierta, tenemos compañía. - Ya, ya... Hola.
Lou es mi secretario personal, aunque no le permito ser demasiado personal.
No ha sido un buen chiste, pero no se puede ser muy brillante en medio del desierto.
Sube.
Hola, Lou, ¿quieres que me siente detrás?
No, estoy bien.
Vamos allá, a esto se llama viajar con las estrellas.
He hecho 6 programas con Sullivan, todos ellos fantásticos, claro.
Te vi el mes pasado.
Ah, sí, aquella noche no estuve tan bien. Había muchos niños en el público.
No hay nada que hacer con ellos, a no ser que sean los tuyos.
Danny, prometiste dejarme en el camino, tengo que llegar a Los Ángeles.
Venga, tienes que ver Las Vegas, aunque sólo sea una vez, ¿verdad, Lou?
Sí, es muy divertido.
- Pero es que tengo que... - Sí, ya lo sé, quieres ver a tu novio,
un estúpido de no sé qué pueblo, que además trabaja en un banco.
Mira preciosa, si te pones a hacer autoestop de noche, ¿quién esperas que se pare, un coyote?
Aquí está preciosa, Las Vegas.
He ganado, he ganado.
Atención, por favor.
Se ruega a la señorita Christine, la autoestopista,
que se presente en recepción con su equipaje.
Deja, yo lo pagaré.
Vamos a la fiesta de Woody Miller, es un gran cómico, ha estrenado hoy.
¿Vamos a ver su actuación?
No, el espectáculo es horrible, pero la fiesta es muy divertida.
Hola, encantado.
¿Cómo estás, Dorothy?
Hola, Jimmy. Señorita Christine.
Bueno, muchacho, luego nos vemos.
Me han dicho que has estado sensacional.
¡Qué grande eres!
Muy bien, enhorabuena,
me ha gustado mucho.
Señorita Christine.
- Hola, Christine. - Hola, encantada.
Vamos, sírvete una copa, eh.
¿Cómo estás?
¿Conoces a mi hijo Julián?
Julián, ven aquí.
Mi hijo estudia en la universidad del Estado de Iowa.
Te presento a Bobby Dalton.
Te conocí cuando eras pequeño como un cacahuete.
¿Es el hijo de Viviane?
- No, no, de mi primera mujer. - Ah, claro, claro.
Vamos, dale la mano.
- Venga, hombre, fuerte. - Todavía es muy joven.
Tony, Tony, ¿cómo estás?
Padre, odio a mi padre.
¿Qué van esas canciones?
Aquí está mi hombre, ¿qué tal te encuentras?
Hola, Jack, me alegro de verte.
Mira, quiero presentarte a Christine.
Hola.
Cariño, estás dando la mano a uno de los jugadores de rugby más importantes de la historia, Tommy Marcott.
A este yo no le daría la mano, Jack Benton,
es el dueño de un gran hotel.
¿De verdad estuve gracioso? Eres la única persona a la que puedo creer.
¿Gracioso?
Sí, estuviste gracioso.
¿Qué saben de rugby en Canadá? Saben de fútbol y de hockey, pero de rugby ni idea.
Tommy, quiero presentarte a alguien, vamos, ven.
Discúlpenme.
Adiós.
Tienes buen aspecto, Danny, pero no tan bueno como ella.
¿Es guapa, verdad? Si tuvieras cerebro la contratarías para tu show en vez de esas barracudas que tienes.
Sí, la contraría antes que a ti.
Oh, gracioso, muy gracioso.
¿Qué estás estudiando en la universidad?
No me acuerdo.
Jack, ¿puedes venir un momento? Quiero presentarte a mi mánager.
Discúlpame. Adiós, guapa, ya nos veremos.
Olvídalo, ella es mi chica, es a mí a quién quiere.
Me odias.
No, Danny, me gustas, eres muy divertido.
Sí, lo sé, soy divertido, tierno... soy lo que se dice una monada, ¿verdad?
Sí, eso es, una monada.
¿Cuándo ha sido la última vez que has visto ligar a una monada?
Danny,
será mejor que me cambie de ropa y me marche, lo siento, estoy enamorada de Eddie.
Sí, sí, lo entiendo.
Hazme un favor, ¿quieres?
Quédate un rato más conmigo, hasta que me duerma,
odio estar solo.
Ah, sí, antes de que se me olvide, quiero que cojas esto.
Yo no quiero dinero.
Vamos, cógelo, son cien dólares,
así podrás coger un avión hasta Los Ángeles en lugar de hacer autoestop.
Escucha, tal vez vaya a Los Ángeles, estaré en el Coconut Groove.
- ¿Vendrás a ver mi actuación? - Estupendo, iré con Eddie.
Me llamo Christine Adams, tengo 19 años y estoy enamorada.
Yo soy Bel Soukin, tengo 58 años y póngase en la cola, ¿quiere?
Eddie, te he traído un regalo.
- Cariño no tenías que haberlo hecho. - Ábrelo.
No has cambiado nada, ¿verdad?
Te quiero.
Te hubiera comprado un regalo si hubiera sabido que venías.
Lo que me hace pensar
en el plan que teníamos que tu acabaras la enseñanza superior y vinieras aquí en verano.
No pude esperar,
cambié de asignaturas 4 veces, el director se enfadó muchísimo, casi no me habla.
Eddie, vamos a tener un niño, ¿quieres?
Vamos, por favor, quiero tener un niño.
Pero Christine...
Eddie, quiero un niño.
Lo tendremos, cariño,
pero ahora no.
Me gustaría...
primero quiero ascender,
quiero una casa más grande.
Tú debes prepararte para la maternidad,
después tendremos un hijo.
Eres estupendo, Eddie.
Le pedí a Chris, cuando llegó, que guardara algo.
Ahora, después de seis meses, el interés ha subido un 11 por 100...
- Un 11 por 100... - Sí, un 11 por 100.
- Es increíble. - Sí, lo sé.
Pero mira, lo bueno de los fondos mutuos,
es que no es un sólo tipo de interés,
sino muchas formas de interés.
Esto es un atraco, déme su dinero y no toque la alarma.
Cariño, has tenido suerte de que no te echaran.
Tenías que haber visto la cara que puso el pobre.
Christine, el banco es un lugar muy serio, no puedes hacer esas cosas.
Quiero decir...
Diga.
El señor Mander al habla.
Sí, tarda tres días en confirmarse, señora, pero me refiero a tres días laborables, claro.
- Voy a dar un paseo. - De acuerdo, cariño.
¿Cómo estás?
Sí, los shows están yendo muy bien, no hay mesas.
Anoche aplaudieron mucho el chiste de la píldora y lo rematé con el jugador de hockey.
Sí, sí, el viernes estreno.
Estarás allí, ¿verdad?
Una mesa al lado del escenario, cuenta con ella, amigo.
De acuerdo, allí te veré. He de dejarte, Marc, porque tengo a una preciosidad muriéndose por mi cuerpo.
¿Broma? ¿Quién bromea? Perdona, está sonando el otro teléfono.
¿Quién era?
Un amigo, quiere una mesa para mi estreno en Miami Beach.
¿Te vas a Miami esta semana?
Ah, no te lo había dicho.
Sí, Miami Beach,
aquí sólo hago tres semanas cada vez
y ya han pasado.
En este trabajo hay que viajar continuamente.
¿Quieres venir conmigo a Miami?
¿Puedo?
- Claro. - Guau, estupendo.
Maldita sea.
¿Qué ocurre?
Nada, que mi ex mujer irá a pasar unos días con los niños.
Bueno, reservaré los billetes.
Ojalá no hubiera apostado tanto en las mesas de blackjack, estoy un poco corto de dinero.
Le diré a Lou
que haga las reservas, será mejor.
Qué demonios, yo lo haré.
Danny, no llames.
¿Por qué?
Vamos a dejarlo.
¿A qué viene eso? Vamos, decídete, primero dices que sí, después que no.
- No quiero ir. - ¿No quieres ir?
Tal vez sea mejor, lo mío no es vida.
Conmigo todo estaría en el aire, quizá dentro de un par de meses.
Claro.
¿Necesitas dinero?
Créeme, será mejor para ti.
Quédate en Las Vegas, es bonita, está llena de luces, es una ciudad preciosa
y mucha gente rica.
Cariño, sólo pones la ficha en la mesa y...
¿Y ahora qué?
Bueno, ahora pones otra.
Así que se acuerda de mí.
Claro que me acuerdo, en la fiesta.
¿Quién puede olvidar a las chicas de Danny?
A él siempre le acompañan bombones, pero no recuerdo haberte ofrecido trabajo.
Usted dijo que siempre estaba cambiando de chicas.
Tengo varios estrenos, pero... ¿has pisado alguna vez un escenario?
Sí, claro, hice Mujercitas en el colegio.
¿Desnuda?
¿Qué ha dicho?
¿Qué si lo hizo sin ropa? ¿Desnuda?
Olvídalo.
Mira, guapa, no tienes condiciones.
¿Es que estaba más atractiva en la fiesta?
Esta chica sabe contestar.
No, pero en las fiestas, yo hablo con todas las chicas.
Señor Benton, sólo quiero ganar algo de dinero.
Cuando lo haya hecho, volveré a Los Ángeles y tal vez me haga maestra.
Buena idea.
Pero me gustaría probar una temporada.
Mire, he visto los espectáculos, no parece muy difícil.
Nena, tiene razón, no hay que tener demasiado talento, pero se requieren otras cualidades.
Eso ya lo dijo antes, ¿qué significa?
Significa que las chicas deben tener pechos gigantes.
¿Pechos?
Sí, tetas gigantes.
- Señor, ¿quiere usted que...? - Corta, corta.
¿Insinúa que mis tetas no son suficientemente grandes?
Oh, no, yo las encuentro bien,
quiero decir que yo amo la estética,
pero estos turistas retrasados mentales, vienen a ver otras cosas.
En mi pueblo, yo estaba considerada como una de las chicas más desarrolladas.
En su pueblo, Arnold también lo estaría.
Si me quieren más exuberante, pónganme relleno en el vestido.
¿Qué vestido?
Esas chicas sólo llevan puesta una sonrisa y plumas, ¿dónde quiere que le pongan el relleno?
Hay un montón de cosas que se pueden camuflar, el baile, las camareras... a nadie le importa,
pero cuando se trata de tetas, no hay camuflaje posible, cada hombre es un experto.
No hay nada malo en las mías.
¿Te gustaría cenar conmigo?
Preferiría un trabajo.
Tienes mucho valor.
Arnold, levántate.
¿Pagarías un mínimo de doce dólares por esto?
Gracias, Arnold.
Bienvenidos al Ballet
Bonanza.
Una producción de Sam Kelly.
Arreglos musicales y orquesta
dirigida por George Liquiard.
¿Qué tal lo hice? Estaba tan nerviosa.
Has estado fantástica, la primera vez que salí yo fue algo horroroso.
Deprisa, prepara mi traje.
Lo estoy haciendo, lo estoy haciendo.
Vamos, vamos, uno de los osos está enfermo, están haciendo un número más corto.
- ¿Lo hice bien? - Claro, lo hiciste bien.
Sólo hay dos clases de chicas en este ballet, buenas bailarinas y las que tienen amigos.
Si Jack Benton es tu amigo... buena bailarina.
Estuviste verdaderamente fabulosa,
eres guapa y tienes buen cuerpo.
Si necesitas algo, ya sabes dónde estoy.
Mery... tranquila.
Mery es algo así como la encargada de dar la bienvenida.
Mantenla en su sitio y no te molestará.
Suban cortina seis.
Suban cortina siete.
Christine.
Hola, Buck.
¿Te vienes con nosotros? Ya verás, te encantará el grupo.
Llevan unos pantalones tan apretados... tengo que irme.
Hasta luego.
¿No son estupendos?
Oh, me gusta Jake, está muy bien.
Timmy es para mí, así que no te hagas ilusiones.
Ahí hay una mesa. Sígueme, ¿quieres? Vamos.
Parece que Gigi está ocupada hoy.
¿Es aquella rubia de allí?
¿Te gusta la mesa, preciosa?
Si quieres, nos sentamos en el maldito escenario.
¡Camarera!
Es muy guapa.
¿Trabaja en algún show?
No, no, no... Gigi es una de las más famosas acompañantes de Las Vegas.
¿Es prostituta?
No, tonta. Ella puede ganar más dinero de pie y paseándose que acostada en una cama.
Acompañantes, son chicas para la gran clase,
ellas aceptan regalos.
- ¿Vive con algún hombre? - Sólo si a ella le gusta.
Ese no le va a gustar.
Punks.
Ya está, ya lo tengo, plan para hoy, escuchad:
en el canal 6 a las 5 de la mañana,
El retorno del calamar gigante.
Una explosión submarina libera un monstruo que destruye Tokio, dura 90 minutos, eso será suficiente.
Oye, ¿quieres que me lleve este amplificador a casa o el otro?
Te dije los dos.
Os veré más tarde, en la fiesta.
Adiós.
Vamos, te echo una carrera hasta la camioneta, vamos.
Es un crío.
Christine, ¿quieres que sigamos en el dormitorio?
No estoy muy alegre, ¿verdad?
Ni siquiera en este estado.
De acuerdo, me daré una ducha fría.
Estoy muerta.
Hola, Chris, ¿cómo estás?
Cansada, ¿eh? Toma esto.
¿Qué es eso?
Esto te hará levantarte un poco.
Todas lo usamos.
De acuerdo. Date prisa Christine, hemos quedado con los demás...
Sí, voy a ponerme una peluca, ¿vale?
Sí, sí... Kyo, ¿estás segura de que no quieres venir?
No, no, he de recoger a Billy de casa de la vecina.
Oye, Christine, ¿para qué es toda esta información de aerolíneas?
Pensaba trabajar como azafata, pero hay un montón de normas estúpidas.
Oye, ¿sabes una cosa? Marilyn y yo vamos a estudiar para trabajar en el negocio inmobiliario.
- Dicen que se gana mucho dinero con eso. - Y se conoce mucha gente.
Me gusta la gente, quizá conozca algún chico estupendo.
Quizá yo también estudie eso.
¿Por qué no te dio de comer la señora Fine?
Ahora tengo que hacerlo yo.
- Hola, Billy, ¿cómo está mi pequeñín? - Hola, Christine.
Bueno, dame un beso, cariño.
Vamos, Christine, nos esperan.
Adiós, Kyo. Billy.
Mamá dice que eres marica.
Bueno, si ella lo dice.
Tú dijiste marica.
No digas eso.
¿Sabéis? Este caballo tiene un buen culo.
- ¿Dónde está Timmy? - No quiero hablar de eso.
¿Qué tal te va con Jay?
Somos buenos amigos,
cuando nos vemos es estupendo y cuando no nos vemos también lo es.
Bueno, te envidio,
yo siempre me engancho demasiado.
Parece ser que nunca podré ser sólo amigo de un hombre.
Buck...
Te echo una carrera hasta la cima, deprisa, vamos, el sol saldrá dentro de una hora.
Venga, vamos.
Christine, ¿tú crees en Dios
o crees que procedemos del mono?
No pienso mucho en ello,
pero cuando veo algo así, pienso que tiene que existir un Dios.
O un maldito mono.
Toma, Chris, esto es mejor que lo que te di el año pasado.
Gracias.
Vamos, chicos,
todos al escenario.
Feliz Navidad.
¿Y qué te hizo dejarlo?
Bueno, el médico me dijo que si volvía a aplastarme la rodilla me ganaría muchos puntos para la silla de ruedas.
¿Tú también trabajas en Mirage?
Sí, pero sólo soy una pobre chica de conjunto.
Nadie ha abierto un club para mí.
Bueno, yo tampoco he tenido el honor, sólo soy una especie de encargado.
Me imagino que ganarás mucho dinero.
Sería feliz si consiguiese recuperar la mitad de lo que perdí en esta ciudad.
No tienes aspecto de jugador.
Lo fui hace ocho años, ya no.
Eso es lo que dicen todos.
No, es cierto, yo no digo nada que no sea verdad.
Es fabuloso, ¿verdad?
¿Sabes? Este va a ser el local de la gran clase.
Hola,
Wendy me dijo que estabas aquí.
- Hola, preciosa. - Hola, Christine.
Siempre fuiste muy rápido en el terreno de juego.
¿No es estupendo?
Venid, quiero enseñaros algo.
Veréis qué maravilla.
¿Qué os parece?
Tienen clase, ¿eh?
¿Y aquello?
Me encanta,
¿es de un partido real?
Sí, es un touch down que hice una vez.
Con la rodilla destrozada. Tumbó a tres hombres atravesando la línea de meta y ganó el campeonato.
Todo el mundo recuerda esa fotografía.
Dice que sólo fue un touch down.
- Venga, vamos a comer algo... - Gracias, ya lo hice.
No, ve tú, Jack, tengo que hablar con el electricista por lo de mañana.
¿No es increíble? Viene dos semanas antes, para comprobar las luces.
Nadie vendrá aquí para mirar las luces, muchacho.
Lo que querrán es conocer al mejor jugador de Rugby profesional,
querrán ver esas espaldas y esas...
Jack, no hagas eso, me haces sentir como un trozo de carne.
¿Qué me estás diciendo, campeón?
Yo te aprecio.
Hasta luego.
Bueno, ya he curioseado todo.
Ya nos veremos.
¿Qué tal el miércoles por la noche?
Es mi día libre.
Lo sé.
Bueno, no quiero ser una chica de coro toda mi vida, pero ahora es divertido.
Me gusta salir con Buck, más que con otros muchachos, creo que es porque me siento a salvo.
Jugar está bien, pero yo ya he jugado a todos los juegos.
¿Por qué no habrá juegos nuevos?
He probado el tenis, me compré un equipo maravilloso y jugué una vez.
Claro que sé lo que quiero de la vida.
No, no lo sé.
Sí lo sé.
La verdad, no estoy segura.
Soy feliz.
Bueno, a veces no lo soy y en ocasiones sólo soy una estúpida.
Tommy, a veces te envidio.
¿Por qué?
Porque no tienes que estar siempre haciendo algo.
En mí, es como una especie de enfermedad.
Creo que es porque no importa lo que esté haciendo o lo mucho que me esté divirtiendo,
en alguna parte de mi cabeza, surge el pensamiento:
Alguien, en otro lugar, se está divirtiendo más que tú.
Es horrible, ¿no crees?
Es una gran inauguración, Tommy.
Quietos un momento, por favor.
Gracias.
Aquí le tenéis.
Muchas gracias por venir.
Hola.
Jack.
Contraté dos camareros más y luego me entero de que tú contrataste a otros dos.
- ¿Qué importa eso? - Claro que importa.
Espero que me digas las cosas que haces aquí, porque yo soy el que tiene que hacerlas cuentas.
Bueno, olvídalo.
Aquí está.
Toma un casco, Tommy, póntelo, sólo queremos tomar una fotografía.
Por favor, póntelo, ponte el casco para la foto.
Nos haremos la fotografía, pero prefiero no ponerme el casco.
Bueno, no quiere el casco. Venga, chicos, vamos a hacernos la foto de una vez, venga, vamos...
No, no, la espalda no, vamos a hacernos la foto, amigos.
Sí, Veron, tú ponte a su lado y vosotros agachaos.
Venga, colocaos todos, no olvidéis que hay que sonreír.
- Sonrisa. - Será estupenda.
Fue idea de Jack.
Vamos, chicos, vamos a tomarnos una copa.
No te importa que esté el hijo de Kyo, ¿verdad?
No.
¿Te gustaría salir esta noche después del espectáculo?
Bueno, la verdad es que he quedado con alguien a las doce.
No es exactamente una cita, pero le prometí a ese hombre de Atlanta que tomaría una copa con él.
Podríamos vernos después, ¿te parece muy tarde a las tres?
Mejor lo dejamos para mañana por la noche.
Tommy, los dos quedamos en que podríamos salir con otra gente.
Lo sé, lo sé.
Vamos, Billy.
Bueno...
¿No quieres jugar?
Un poco de agua no te hará daño, muy bien.
Así.
Ya sé porqué todo el mundo nos mira,
creen que estamos casados y que Billy es nuestro hijo.
Cariño, la próxima vez que tengamos un niño, intentaremos que se americano.
- ¿Sabes? No sería mala idea. - ¿Qué?
Pues casarnos y tener hijos.
Tommy...
Ya sé porqué sales con tantos hombres,
es una forma de no enrollarte seriamente con ninguno de ellos,
así no podrán herirte.
No, yo no soy así.
Sí, lo soy.
Oh, no lo sé.
¿Por qué no lo sabes?
Mira, yo herí a ese chico con el que crecí y él a mí.
Todos hemos sufrido.
Siempre ocurre que uno de los dos ama antes que el otro,
no existe equilibrio.
Nada es perfecto, cariño, lo importante es que te quiero.
Creo que yo también te quiero, Tommy,
pero lo estropearíamos todo si nos casamos.
¿Por qué no vivimos juntos?
Ya he vivido esa experiencia,
no estoy buscando un amante para pasar un rato,
no quiero eso, quiero una familia.
Billy está mojado.
Vamos a dejarlo una temporada.
Quiero que me prometas algo.
Quiero que pienses tranquilamente sobre ello,
por primera vez en tu vida, toma una decisión, quiero que lo hagas.
No un capricho, una decisión.
¿Me prometes que lo harás?
De acuerdo.
Tommy,
espera.
Vamos a casarnos.
Pero te he dicho que...
De acuerdo.
¿Estás contento, cariño? Te dije que me casaría contigo.
Gracias.
Felicidades.
Te lo digo en serio, Ted, una chica blanca, un negro, un japonés y un marica.
Bueno, déjame arreglarte un poco.
¿Seda?
De verdad, espero que seáis muy felices juntos.
Te quiero, Tommy.
No, gracias, prefiero no llevar la flor de plástico.
- Bueno, ¿te importa que bese al novio? - Oh, Buck.
¿Quieren fotografías? Pueden comprar dos de 8 x 10 por 5 $,
cuatro de 5 x 7 por 4,50 $.
o dos tamaño billetera por 1,30 $.
Podemos grabar la ceremonia por 6,50 $.
Vamos con los anillos,
tenemos una gran selección de anillos nuevos y usados.
Cuando escuche la música, empiece a caminar por el pasillo hasta el señor Gray.
Amados hermanos,
estamos aquí reunidos para unir a este hombre y a esta mujer en santo matrimonio.
Que es el santo sacramento instituido por Dios y bendecido por su hijo,
Nuestro Señor Jesucristo.
Mira, mira lo que están poniendo en el canal 7.
Pasaré a verte entre los dos shows, Tommy.
Porque te echo de menos.
iré a la compra mañana.
Chris, venga.
Tengo que colgar, Tommy.
Te quiero.
Perdón, señores, lo siento, pero le necesito.
- Ven, Tommy, es importante. - Disculpen.
Aquí está, en persona, Tommy Marcott.
Tommy, el señor Dekker.
- ¿Cómo está, señor Dekker? - Y su encantadora mujer.
Roose es el dueño de construcciones Dekker, ha construido media Pensilvania...
Me alegro de conocerte, muchacho, te he visto jugar. Sentaros.
- Aaron, haz esa llamada. - Sí, señor, ahora mismo.
Ven, pasa, siéntate aquí.
Vamos, siéntate.
Dame un poco de azúcar.
Todavía el techo de mi casa.
Me gustan jóvenes, es una muñequita.
No me gusta ese ruido, Ann Marie.
Me encantan las burbujas en mi garganta.
Juega con el azúcar, Ann Maria, anda.
Disculpe un momento, tengo que hablar con alguien.
Hola, cariño.
Es su mujer.
Es muy guapa, trabaja en el espectáculo.
Yo ofrezco otro en mi habitación, si le apetece.
Yo les presenté, claro que siempre pruebo la mercancía antes de pasarla a alguien.
Tengo que hacer mi numerito, después de todo, para eso me pagan, ¿no?
Dime, ese movimiento de allí estaba trucado, ¿verdad?
Hola, señora Marcott.
¿Le conozco de algo?
Me llamo Aaron, soy el secretario del señor Dekker.
El señor Dekker quiso que yo hablara con usted, le preocupa la forma en que el hotel trata a su marido.
- ¿Conocen a Tommy? - Sí, se conocen.
Mire, él cree que a su marido no le dan una oportunidad
para dirigir el Lanson Room, él puede ayudar a Tommy.
¿Por qué no habla con Tommy?
A él le gustaría hablar con usted primero, él quisiera invitarle a usted a cenar.
Estoy casada.
El señor Dekker ha hecho cosas maravillosas por la gente,
él puede ayudar a su marido.
Le comunicaré su respuesta al señor Dekker.
- Mira, preciosa, ¿qué quieres que haga? - Quiero que le des a Tommy una oportunidad,
le prometiste un trabajo.
Le prometí, ¿eh?
Quiero esas letras más grandes,
la palabra desnudo tiene que ser la más grande, el resto ponedlo a lápiz, si queréis.
Ahora escucha, voy a ser sincero contigo, Tommy tiene una función aquí,
él es el vicepresidente encargado de sonreír y saludar a la gente.
Él vale mucho más y quiere colaborar en el negocio.
Tengo un millón de personas para eso, tu marido es el único que puede sonreír y saludar.
Eres un bastardo.
Así somos aquí.
Vale, ahora iluminarlo.
No me gusta ese ruido, Ann Marie.
Buenas noches.
El señor Dekker está encantado de que haya aceptado su invitación para cenar.
Hola.
Hola.
Hola, ponte cómoda.
Tú, adiós, tenemos que hablar de negocios.
Aaron te llevará a cenar y después puedes entretenerte en la tienda de regalos.
Cómprate algunos recuerdos.
- Adiós. - Adiós.
Ahí no, ven hacia aquí, mira.
Voy a servirte personalmente, le he dicho al camarero que se marche,
no me gustan las multitudes.
Bueno, la mejor forma de empezar una cena es con un poco de vino, ¿no?
Y un beso.
Me gusta guardar las cosas dulces para el postre.
Para el postre, guardar las cosas dulces para el postre.
Eso está bien.
Yo también he dejado de fumar,
es malo para el corazón.
Por eso me casé con Ann Marie,
estas diecisieteañeras, te obligan a hacer buen ejercicio.
Parece una buena chica,
¿dónde la conoció?
La conocí en un campo de juego en Pensilvania.
Tres senadores y un gobernador también estaban allí.
Yo nunca he estado en Pensilvania.
La construí yo casi toda, Construcciones Dekker, ese soy yo.
Empecé con 6 hombres y un camión de cemento, trabajé, me relacioné,
me cargué algunos competidores y de pronto,
fui el más importante.
Bueno, eso es la comida.
Quiero coger algo del dormitorio.
Vamos.
Yo me quedaré aquí, voy a poner música.
Ven aquí, tengo que enseñarte algo.
- Desde allí no oiré la música. - Ven, quiero que veas algo.
Podré verlo aquí.
No estoy mal para ser un viejo, ¿eh?
Vamos al dormitorio.
Señor Dekker, he disfrutado con su conversación,
¿podríamos ser sólo amigos?
Yo tengo un millón de amigos,
¿para qué te querría a ti?
Me gustas, ¿qué quieres?
¿Una pulsera, pendientes, dinero...?
No quiero nada, creo que no deberíamos estropear esta velada.
Yo no voy a estropearla, vamos al dormitorio.
¡No!
Tengo que irme, lo siento.
Está bien.
Qué demonios,
no quieres hacerlo, ¿eh?
Gracias, señor Dekker.
Nadie me hace esto.
¿A ver qué le dices a tu negro?
Chris, ¿dónde estás?
Estoy aquí.
Llegaste muy tarde anoche, no te oí entrar, cariño.
No quise despertarte, estuve con Randy y los chicos en una fiesta de cumpleaños.
Creí que te lo había dicho.
Ah, sí, lo recuerdo.
Oye, voy a darme un baño, ¿vienes?
¿Por qué no vas tu solo?
Venga, vamos, Chris, no quiero ir solo.
Chris, ¿estás bien?
Entonces, ¿por qué has cerrado la puerta?
Chris, ¿quieres abrir la puerta?
Vamos, ábrela, si no abres la puerta de una vez, la echaré abajo.
Es bonita, ¿verdad?
Me gusta poner mis iniciales en todo lo que poseo,
me hace sentirme seguro.
Apártate, Aaron.
Padre, si hago el par de este hoyo, le compraré una catedral.
Ánimo, señor Dekker.
Sácate el hierro de la boca, Ann Marie.
Aaron, yo... yo no quiero hablar con ese hombre.
Es muy problemático, no quiero verle.
Aaron.
Espera un momento, Tommy.
Maldita sea,
apártate de mí, apártate de mí, ¿me oyes...?
Maldita sea, hijo de puta, eres un bastardo.
Maldito, me las pagarás.
¿Qué vamos a hacer en Los Ángeles?
Voy a buscar un trabajo donde no tenga que hacer el payaso y tú vas a ser mi mujer.
Él tiene muchos amigos, estoy segura de que intentará vengarse.
Dejemos que lo intente.
¿De verdad crees que subí allí por ti?
Sí.
Christine.
Estoy en la cocina.
- Buenos días. - Oh, ¿qué es esto?
El desayuno, huevos y bacon,
tostadas y zumo de naranja.
Voy a ser la perfecta ama de casa,
es lo que quiero, Tommy.
¿Sabes otra cosa?
Vamos a tener un hijo.
¿Ahora?
Ahora, no.
Cuando tengas un trabajo y estemos con todo organizado.
Hay que estar preparados para los hijos.
Tengo que buscar trabajo, tengo que buscar trabajo.
Otra oferta estúpida, absurda,
me quieren hacer vicepresidente, sólo para poner mi fotografía en una maldita caja de cereales.
Tal vez debería aceptar la de la NBC, no sé.
No estoy hecho para ser locutor deportivo.
¿Va a dejar su compra ahí?
Señorita.
Detente ahí,
no te vuelvas.
No te muevas.
¿Quién es usted?
Soy el violador del garaje.
¡Buck!
Estábamos en la ciudad.
Perdona, no te he hecho la cena.
Da igual, la hice yo.
¿Dónde estuviste?
Vino la pandilla de Las Vegas,
Vicky, Jay, Buck...
salí con ellos.
No tiene importancia, no es muy tarde.
Si no es muy tarde, ¿por qué te has puesto la bata?
Porque acabo de darme una ducha.
Desde luego, hay un montón de trabajo para operadores de torno.
¿Sabes? Tengo derecho a divertirme un poco de vez en cuando.
Yo no he dicho nada, Christine.
No te gustan mis amigos, ¿verdad?
Yo solía salir con Jay, ¿lo sabías?
Oye, Chris, ¿quieres empezar la pelea?
Sí, tal vez sí, cualquier cosa para dar un poco de vida aquí.
Diga.
Ah, ¿cómo estás?
Me alegro de escucharte, amigo.
Ah, ¿de verdad? ¿Dónde estabas, en Europa o dónde?
Ah, muchacho, eso es estupendo.
Bueno, ¿dónde puedo verte?
Sí, estaré libre mañana.
¿Qué tal mañana?
De acuerdo.
Me encanta eso.
Saluda a Elsa de mi parte.
Cariño, ¿sabes quién era?
Era Marion Walters.
¿Quién es Marion Walters?
Marion Walters fue el mejor defensa de todos los tiempos,
le llamaban Marion el viento negro.
Ahora es el dueño de una fábrica textil,
y mañana estoy seguro de que me hará una buena oferta de trabajo.
Pronto podremos mudarnos a una casa grande, tendremos hijos y todo será maravilloso.
Nada va a ser maravilloso, no puedo hacerlo.
- ¿Qué quieres decir? - No puedo.
Soy una horrible ama de casa, no puedo seguir esta comedia.
Hablas como esos muchachos de Las Vegas, ahora estás por encima de eso.
No soy los muchachos de Las Vegas,
soy yo.
Te quiero, Tommy, de verdad te quiero, pero pensé que...
queriéndote tanto, todo iba a salir bien.
- ¿Cuál es mi fallo? - No hay ningún...
- Algo en mí no está bien. - No te ocurre nada malo.
Lo único que pasa es que te infravaloras a ti misma, puedes hacerlo, yo te ayudaré, cariño.
Yo te ayudaré a hacerlo.
Todo va a salir bien.
Todo saldrá bien.
Vamos.
Vamos, Tommy.
¿Pero qué hacemos aquí? Yo creí que íbamos a hablar.
Sí, vamos a hablar,
Viento Negro sigue moviéndose.
Odio hablar con mis amigos en mi oficina, pensé que era mejor venir aquí a hacer unas canastas.
De acuerdo. ¿Sabes? Estás bastante bien para ser un viejo.
Negro y atractivo, muchacho.
Tener que vestirme para esto...
Tommy, regreso al infierno del trabajo, volvemos al redil.
No, quiero quedarme, haré unas cuantas canastas más, iré andando a casa.
- Además, ya he dejado el juego. - Muchacho, eres un tremendo bastardo.
Si pierdes esa pelota, te la descontaré de tu primer sueldo.
- Nos veremos el lunes. - Bien.
¿Sabes, Tommy? Yo quería un Porsche gris,
pero me compré éste porque le gustó a una de mis secretarias blancas.
El gran Viento Negro.
Recójalos.
- ¿Qué ha dicho? - Que los recoja.
- Venimos de un funeral, no creo que... - No me importa nada lo que usted crea,
recójalos o saltaré del coche.
Vamos.
Vamos, subid, vamos.
Suba la ventana.
- Gracias... - ¿Tenéis algo?
¿Qué?
¿Tenéis algo de mierda, pastillas, hachís... algo?
Señora, ¿está usted segura de querer algo de eso ahora?
Sí, por favor.
Iremos a mi casa.
¿A su casa?
¿Qué te parece, Douglas?
No sé, nunca he estado con una viuda.
Tal vez sea una trampa de la poli.
Ah, no, ni siquiera la policía es tan retorcida.
De acuerdo, señora.
Siga.
Te hemos llamado, encontramos tu número en su bolso.
Se tomó dos mescalinas,
y un montón de pastillas.
Intentamos detenerla.
Se volvió loca, se subió al tejado y estuvimos la mitad de la noche intentando bajarla.
Está bajando ya.
Apartaros de ella,
vamos, maldita sea, largaros de aquí los dos.
¿Qué te dije, Douglas? Intento ser amable y ellos te gritan.
Es el pelo y la ropa.
Chris, ¿estás bien?
¿Estás bien?
Ni siquiera puedo sentir pena por Tommy.
Vamos, Christine.
Le iba a dejar.
Cuando la policía vino a decírmelo, casi me sentí liberada,
así no sería yo quien le hiciera daño.
Todo este llanto...
si al menos supiera que es por Tommy, no por mí,
no... no me sentiría tan sumamente hipócrita.
No empieces con eso, ¿eh?
De acuerdo.
¿Qué dicen los periódicos?
Bueno,
han
detenido a ese tipo, pero no mencionan a Roosevelt.
- Sabes que él le contrató. - Sí,
pero tendrás que olvidarlo.
No creo que jamás se atrevan con Roosevelt Dekker.
Me pone enferma.
Lo único que harán será esperar un tiempo prudente y luego olvidarlo todo,
¿no es así?
Christine,
¿por qué no vuelves a Las Vegas?
No creo que vaya.
Estaba pensando
regresar a la universidad.
¿Por qué no?
Tal vez pueda aprender algo, una profesión.
Saven, Gilman, Elgie, tenemos sus nombres,
cuando necesitemos sustitutas, las llamaremos.
Gracias.
Chris, yo quise elegirte, no fue mi culpa, ¿has intentado el Tropicana?
Lo siento.
Gracias de todas formas.
Espera, no te marches,
Tal vez pueda ayudarte de otra forma.
Bien, ¿empezando ahora mismo?
Veo que sigues igual.
¿Qué pasa? Sólo trato de ser amable.
No es tu estilo.
Sí, sí, Jack Benton, un bastardo.
Lo he oído muchas veces, es como si fuera mi nombre, Jack. Bastardo Benton.
¿Quieres saber la verdad? He sentido terriblemente lo de Tommy,
pero no fue culpa mía.
De todas formas lo he sentido mucho,
y también lo lamento mucho por ti, te guste o no.
Jack, lo siento, siento haberte tratado así.
Es esta ciudad.
Las Vegas está aquí porque a la gente le gusta,
nosotros estamos aquí, porque queremos estar aquí.
¿Por qué no vuelves a casa?
¿Y ser una secretaria por 100 $ semanales,
hasta que encuentre un buen marido, tenga tres hijos, una casa, un perro...?
No quiero que mi vida sea un cliché.
Bueno, ¿qué demonios pasa ahora? Una chica de pueblo llega a la ciudad, se divierte un poco,
y se mete en problemas, esa no es exactamente la historia de Madame Curie.
Sólo quiero ser algo especial.
Adiós.
Christine,
¿puedo decirte algo honestamente?
No tienes tanto talento,
no eres un genio,
tienes una cara bonita y un buen cuerpo,
eres una chica más, ¿por qué quieres sobresalir? ¿Por qué?
¿Por qué no?
Christine,
me gustaría que lo pensaras bien,
me gusta mucho estar contigo cuando vengo aquí.
Me encantaría verte más a menudo.
¿Lo pensarás?
Sí, lo haré, pero no te molestes sino vengo.
Tengo muy malos recuerdos de Los Ángeles.
Tal vez yo,
pueda darte algunos buenos.
Me encanta, Richie.
- ¿Te gusta el apartamento? - Es precioso.
Esta vez voy a estar bien en Los Ángeles.
Creo que voy a ir a esas clases de interpretación de las que te hablé.
Bien.
¿No tienes un poco de frío?
No, estoy bien.
- Qué pena, me gustaría que lo tuvieras. - ¿Por qué?
Bueno, porque resulta que tengo lo perfecto,
para alguien que tuviera algo de frío.
Es fantástico.
Me estás mimando demasiado,
el abrigo, joyas, el apartamento...
me siento como una reina.
Christine, me vas a romper algo.
Ah, siempre estás bromeando,
estás en muy buena forma.
No, en serio, escucha, siéntate.
Hay algunas normas que se deben respetar cuando se tiene una relación con un hombre mayor,
por ejemplo: nunca te debes poner detrás de él y soplarle en la oreja, podrías hacer un cortocircuito en el audífono.
Y nunca, bajo ninguna circunstancia,
aprietes mucho la mano, podrías cortar la circulación.
Christine, yo...
he llegado a esa realista edad,
donde tengo que elegir entre la diversión o el ataque al corazón.
Te abrazaré y te besaré cuando yo quiera, ¿te veré mucho esta semana?
Es difícil saberlo, tengo una reunión en Nueva York el viernes y el sábado en casa.
Bueno, como quieras, siempre que vengas, estaré esperándote.
¿Sabes? Yo soy escorpio y tú eres piscis,
los dos somos signos de agua y tenemos nuestra luna en Tauro.
Siempre pensé que lo que yo necesitaba era un hombre maduro,
alguien con quien tener una relación profunda.
Me alegro mucho de que estés en Los Ángeles.
Richard es muy bueno conmigo,
pero nunca le veo.
Tengo que estar en el apartamento esperando a que me llame,
me siento como en una prisión.
Eso suena horrible.
¿Recuerdas cuando hablabas de comprar un rancho con caballos y todo eso?
Sí,
y sigo haciéndolo.
Bueno, pues he pensado mucho sobre ello,
creo que estaríamos muy bien viviendo en un rancho.
La vida que llevas te ha hecho enloquecer, te cansarías. en seguida de cuidar y ayudar a parir vacas.
- No lo creas, he cambiado. - Sí, claro que sí.
De verdad, creo que sí puedo vivir en un rancho.
¿Cuánto costaría comprar algunos acres?
Todavía estoy pensando en cómo pagar la renta de este sitio.
¿Por qué te marchaste de Lacebark?
Yo no me fui,
Matee me echó.
Fue mi culpa, causé muchos problemas.
Tengo algo de dinero, Richard se porta muy bien.
- Te puedo prestar algo. - No.
De verdad, no bromeo, Jay.
En serio, sólo lo gasto en ropa y en regalos para la gente,
pequeñas tonterías que me hacen feliz.
Puedo ahorrar mucho dinero si tengo un motivo.
Jay, ¿por qué no compramos un rancho entre los dos?
Podríamos salir de aquí.
- Estoy segura de que seríamos más felices. - Espera un momento,
¿para qué me necesitas a mí? Te acabo de decir que estoy en la ruina.
Eso es una estupidez.
Ya te lo he dicho, Jay, necesito a alguien,
estoy muy sola.
Quiero ser amada.
Él te mantiene y tú
me mantienes a mí.
Bueno, yo no he dicho...
Me gusta.
Ha sido muy divertido, Richard.
- Hasta luego, señor. - Gracias, Jimmy.
La avioneta siempre es igual, un medio rápido de transporte.
Tú has sido lo que ha hecho el viaje especial.
Oiga, tiene una llamada de larga distancia en la oficina, señor Sherman.
Espérame en el coche.
Debe de ser maravilloso saber volar.
Ah, no es difícil, puedo volar con cualquier aparato de este aeropuerto.
¿De verdad? Yo creí que sólo arreglaba los aviones.
Oh, demonios, no, también vuelo, hago escritura aérea y muchas cosas más.
No sólo soy mecánico, ¿sabe?
Oh, no quise decir eso, ¿es difícil aprender?
- ¿El qué? - A volar.
Bueno, para usted no, apuesto a que aprendería en seguida.
- ¿Son muy caras? - ¿El qué?
Las clases.
Oh, no, quiero decir que usted es muy guapa, seguro que encontrará la forma de que no le cueste nada.
Al señor Sherman le gustará.
¿Qué?
Ahorrar el dinero de las clases, se alegrará al saberlo.
Bueno, yo no estoy seguro de...
quizá otro día podría...
Oiga, ¿se lo va a decir al señor Sherman?
Será mejor que me vaya, tengo que arreglar una avioneta. Nos veremos, ¿eh?
Yo no diría nada, ¿eh?
Hasta otro día.
Christine,
ya estoy aquí.
Chris.
Hola, Richard,
¿has ganado?
Claro que he ganado, ¿quién ha visto que un hombre rico pierda al tenis?
Tu secretaria llamó para darte algunos mensajes.
¿Qué piensa ella de mí?
Yo pago a mi secretaria un buen sueldo para no pensar en nada que no sea su trabajo.
El señor Polack quiere una respuesta sobre la presentación,
el señor Roose dice que es importante que te pongas en contacto con él y tu mujer llamó.
Christine,
hoy he tomado una decisión muy importante, de alto nivel,
quiero casarme contigo.
En serio, quiero casarme contigo.
Mis hijos ya son mayores.
Desde luego, no voy a aburrirte con esa vieja historia de que mi mujer no me comprende,
después de 32 años, Estela y yo nos entendemos perfectamente,
sólo que ya no estamos interesados.
Richard, todo ha ido muy bien hasta ahora.
Quiero que te vean, llevarte a sitios,
como mi mujer.
Ah, ya sé que puede parecer tonto,
e infantil... pero Chris, ¿por qué no?
Te lo pediría de rodillas,
pero temo no poder levantarme después.
Bueno,
vamos a tomar una copa,
una ducha,
y una siesta.
Tú...
tú fija la fecha.
Te has vuelto completamente loca.
Richard me pidió que me casara con él.
Bueno, ¿y qué? Has podido darle largas.
Quiero que vuelvas y le digas cualquier cosa, dile que estabas de compras, dile cualquier cosa.
Jay, le dejé una nota.
Dios mío...
Espera un momento.
- Tenemos algunos ahorros. - Mierda,
no tenemos ni para pagar el buzón.
Olvídate hasta del alquiler, no tenemos para nada y estábamos a punto de conseguirlo.
Bueno, podemos conocer a otro.
Sí, a mí se me dan muy bien los millonarios, siempre están diciendo: ¿Por qué no invitamos a Jay a nuestras fiestas?
Escucha, ¿de verdad me quieres, Christine, o solamente lo crees?
Te quiero.
De acuerdo,
entonces sólo hay una forma de conseguir el rancho.
Ganaremos el dinero así:
te presentaré a tipos que no son millonarios, pero son tipos a los que yo conozco.
Bueno, si son buenos chicos, creo que podré conocerlos.
Ellos no querrán conocerte, querrán darte 50 $ y basta.
Yo no sería un buen músico, pero era bueno ganándome la vida.
¿Te sorprende?
¿El príncipe encantado resultó ser un sapo feo?
¿Por qué, zorra?
¿Por qué me has hecho esto? Yo no tenía sueños,
tú me hiciste tenerlos, pero contigo nunca sale nada bien.
Todo lo que has hecho en tu vida ha sido mierda y ahí es donde estás.
Por lo menos lo he intentado.
Entonces, dedícate a lo único que sabes hacer, puta.
Jay.
¿Qué tal?
Fue fácil.
Jay.
Jay.
Elroy.
Hola, ¿qué tal está?
Llévame a dar una vuelta ahora.
¿Ahora? No hay avionetas, ¿quiere una clase?
No, no quiero una clase, llévame a pasear.
Bueno, es que no sé dónde encontrar una avioneta.
Llévame y cuando bajemos nos divertiremos un poco, ¿de acuerdo?
¿De verdad?
¿No me está tomando el pelo?
Bien, ahora mismo busco una y sino la construiré yo mismo.
Mira, aquella es muy bonita.
¿Ésta? No, es del señor Anderson, él tiene muy mal genio.
¿Qué le parece aquella de allí?
Vamos, corra, corra, le va a encantar ese avión.
Tengo las llaves de ese.
Venga, mueva el trasero.
Aquí está, El Espíritu del indio.
Esta la usamos para fumigación y escritura aérea, pero vuela muy bien.
Ahora no se preocupe por nada, ¿eh?
Demonios, puede hacer las mismas cosas que los pájaros, excepto cazar insectos.
¿Qué es eso?
Bueno, no creo que nadie nos pille aquí.
Vamos, suba. Vamos, chica.
¿Sabe lo que voy a hacer por usted? Voy a escribir su nombre en el cielo, ¿le gusta la idea? ¿A que nadie lo ha hecho?
No quiero que nadie escriba mi nombre en el cielo.
Vamos, puedo hacerlo muy bien... bueno, tampoco demasiado bien.
- ¿Puedes escribir otra cosa? - Claro, puedo intentarlo.
Bueno, no quiero que escribas Christine, pero sí me gustaría otra cosa.
¿De verdad quiere que escriba otra cosa?
No puedo hacerlo.
Tienes miedo de no saber hacerlo, ¿eh?
Nadie desafía a Elroy Talmus en su propio avión.
¿Sabes deletrearlo?
Claro que sí, es la primera palabra que aprendí.
Bueno, vamos allá,
preparada para el despegue.
Agárrese fuerte.
Torre A-41...
Torre de control A-41, Victor Popa, conteste, por favor.
¡Conteste!
No se le ocurrirá hacer lo que estoy pensando, ¿verdad?
Sí, va a hacerlo, va a escribirlo, dame la radio.
Radio, radio, Talmus, Talmus, baje ahora mismo, encienda la maldita radio.
Encienda la radio.
J O D E T E
¿Qué quiere decir eso, mami?
Es el nombre de un nuevo refresco.
Encienda la radio, Talmus.
Mierda.
Si no baja en 60 segundos, tengo autorización para derribarle.
Un momento, ella lo hizo, ella me obligó a hacerlo.
Me dio uno de esos cigarrillos que hacen reír, no es culpa mía.
¿No es divertido? Esto es diversión.
¿Por qué lo ha hecho?
¿Por qué no?
No me pegue, ¿eh? No me pegue.
Oiga, no sea bruto, mi cuñada conoce a Donald Reagan.
No muy bien, pero... bueno, ya sabe.
Cállate ya.
Nombre.
Nombre.
Christine Adams.
Edad.
22.
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