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TEMPESTAD SOBRE EL NILO
EN 1885, EL EJ�RCITO REBELDE DE DERVICHES
ESCLAVIZ� Y MAT� A MILES DE INDEFENSOS NATIVOS EN SUD�N.
LUEGO, PUSIERON SITIO A KHARTOUM.
EL HEROICO COMANDANTE DE LA EX GUAGUARNICI�N, EL GENERAL GORDON,
PIDI� AYUDA A INGLATERRA, PERO NO LA RECIBI�.
- El doctor Sutton, se�or - Gracias, Parker.
Ha sido un viaje muy largo, doctor.
Vale la pena para reunirse con viejos camaradas.
- Tome una copa. - Gracias.
- No ha cambiado nada. - Somos los mismos un a�o m�s viejos.
Bien, �qu� noticias hay de Londres?
- �Es que no lo sabe? - No.
Gordon ha muerto,
le asesinaron en Khartoum.
No me sorprende en absoluto.
Ya dije que ocurrir�a hace a�os, cuando enviaron a Gordon a Sud�n.
No era lo bastante duro.
Hubieran necesitado a alguien como usted.
Es precisamente lo que iba a decir.
Es la primera vez que no hay un Faversham en el Ej�rcito
y mire el l�o que se arma.
Yo soy demasiado viejo y mi hijo demasiado joven.
Es culpa m�a, por no casarme antes.
- �Recuerda a chico? - Por supuesto.
Hoy cumple quince a�os.
Le pedir� que cene esta noche con nosotros.
Va a la mejor academia militar.
Me paso la vida habl�ndole de sus antepasados y
le he encontrado esta ma�ana leyendo un libro de poemas,
de Shelley, nada menos.
No comprendo a ese muchacho, hay algo bando en �l, no me gusta.
Quiero que me ayude a meter a ese chico en cintura, a hacerle duro.
Caballeros, por Crimea.
Por los viejos camaradas.
- Arnold. - Dagan.
- Luckhan. - Cladigan.
- Brownie. - Por los viejos camaradas.
Crimea, Dios Santo,
la guerra era guerra en aquellos d�as, y los hombres, hombres,
no hab�a lugar para los d�biles.
Recuerden Balaclava, no habr�n olvidado la posici�n.
Estas nueces eran los rusos.
Ca�ones, ca�ones y ca�ones.
A la derecha,
la infanter�a brit�nica, una fina franja roja.
Aqu� estaba el Comandante en Jefe,
y aqu� estaba yo,
al frente de batall�n 68.
Por la derecha era imposible,
la izquierda estaba bloqueada
y detr�s el Comandante en Jefe.
Me hice cargo de nuestra situaci�n enseguida.
Dije: ''Que avance el 68''.
Inmediatamente uno de mis subalternos vino temblando, literalmente temblando.
''�Qu� ocurre, Travers? No me atrevo a enfrentarme a esos ca�ones, se�or''.
�Preferir�a usted enfrentarse a m�?
Me mir� a la cara y se fue.
10 minutos despu�s le mataron, al frente de sus hombres, como un soldado.
Estoy de acuerdo con usted, general,
puedo tolerar los nervios antes de una batalla,
pero no soporto la cobard�a.
Recuerdo a un soldado, en Inkermann, que fue atacado por un cosaco,
vi que levantaba su fusil buscando el gatillo y de pronto ech� a correr.
As� que le met� la bayoneta por la nuca y le sali� por la garganta.
Es lo mejor que le pudo haber ocurrido.
- �Recuerdan a Bigminton? - �Bigminton?
S�, una gran familia de militares.
Al padre le mataron en Inkermann,
al abuelo le enterraron en Desoin,
y al t�o le arrancaron la cabellera los indios.
- Espl�ndido historial, espl�ndido. - �Y qu� ocurri�?
El general le pidi� que enviara un mensaje a trav�s de las l�neas enemigas,
estaba paralizado por el miedo,
Envi� a su ayudante de campo y lo mataron a los pocos metros,
envi� a su lugarteniente y le volaron la cabeza.
Tuvo que llevar el mensaje �l mismo y perdi� un brazo. Se le acab� el cricket.
Ah, s�, ya lo recuerdo. Deshonr� a su familia y su padre le deshered�.
Y al cabo de un par de a�os, se vol� la tapa de los sesos.
Tuvo el valor de volarse la tapa de los sesos.
�Valor?
Un m�nimo gesto de caballerosidad.
En Inglaterra no hay lugar para los cobardes.
Harry,
son m�s de las once, es hora de irse a la cama.
No, no, no, no. Si�ntate, muchacho.
Es el cumplea�os del chico y a�n no hemos brindado por �l.
Es cierto, tiene usted raz�n, general.
Brindemos por Harry,
que se convierta en el m�s valiente de los Faversham.
Gracias.
- Buenas noches, padre. - Buenas noches, Harry
- Buenas noches, caballeros - Buenas noches, Harry.
Harry,
es s�lo un momento
No me recuerdas, Harry, pero yo te recuerdo desde que eras as� de peque�o.
Yo era el m�dico del regimiento de tu padre, en Crimea.
Tambi�n conoc� a tu madre, era una gran amiga m�a.
Quisiera que me consideraras amigo tuyo.
Si alguna vez me necesitas, aqu� tienes mi tarjeta.
Ahora ya no soy muy �til, pero si alguna vez crees que me necesitas
escr�beme y ven a verme.
Es usted muy amable, se�or.
Gracias.
- Buenas noches, se�or. - Buenas noches, Harry.
�Compa��a, alto!
�Compa��a, descansen armas!
�Compa��a, descanso!
�Hace diez a�os, el general Gordon fue asesinado en Khartoum!
�Hasta ahora, ese crimen no ha recibido castigo!
Hoy, el Regimiento Real de North Surrey
tiene �rdenes de unirse a las tropas de Kitchener
para la pacificaci�n del Sud�n.
Pues arena, sudor y un sol abrasador.
- Estupendo �cu�ndo nos vamos? - No lo s�.
- Pero no antes del jueves. - No, han tardado 10 a�os en decidirse,
- veremos si nos vamos el mes que viene. - Bueno, pues entonces puedo daros esto.
Se�or Harry Faversham.
Capit�n John Durrance.
Y otra para ti,
Thomas Willoughby.
- �Qu� es esto? - Una invitaci�n para la fiesta
de la familia Burroughs.
con la banda de m�sica de regimiento, helados de fresa,
y un mont�n de chicas guapas.
Es la mayor�a de edad de mi hermana, 21 a�os, mi padre va a montar una buena.
- �Champ�n? - A montones.
- �Ostras? - �Ostras en junio?
Yo com� ostras cuando cumpl� veintiuno.
Claro que tuve el buen sentido de nacer en marzo.
En fin, mi padre va a estar sensacional,
ya ha escrito cuatro discursos y los ha estado ensayando en el ba�o.
Lores, damas y caballeros y oficiales de mi antiguo regimiento,
�sta es una ocasi�n de doble regocijo.
Tengo el orgullo de anunciarles que mi hija a llegado a su mayor�a de edad,
y que tambi�n est� prometida con el hijo de mi viejo compa�ero de armas,
el se�or Harry Faversham,
del Real Regimiento de North Surrey.
- ��l? - Nuestro Harry Faversham.
Esa chica debe de estar loca. Adem�s, �no es algo precipitado?
Lleva so�ando con ello desde hace meses.
- Buena suerte, Harry. - Gracias.
Que tengas suerte, Harry.
- Buena suerte, Harry. - Gracias, John.
�Y qu� vas a hacer con lo de Egipto?
No podr�s llev�rtela contigo.
Si los Derviches atrapan a un blanco, le cortan la nariz y lo cuelgan de los pies.
Es desagradable. Se les cae todo el dinero de los bolsillos.
Nos veremos en la cena.
�Qu� os parece?
No s� qu� le pasa a ese chico,
no admite una broma.
Se pasa el d�a so�ando despierto y lee poes�a por las noches.
Si eso es amor, se me indigestar�a.
Bueno, es hora de cambiarse.
Nos veremos luego.
Lo siento, John.
He sido un est�pido por decirlo as�, pero
pens� que era lo mejor.
No importa,
ella ten�a que decidir.
De todos modos,
desear�a que hubieras sido t�.
Nos veremos en la cena.
Al fin y al cabo,
hay montones de chicas.
Montones para otros hombres.
Hace muchos a�os pele� en Crimea junto al valiente general Faversham,
cuya muerte, el a�o pasado, fue una terrible p�rdida para todos.
Esta noche, tengo el orgullo de anunciarles el compromiso de mi hija
con Harry Faversham, el hijo �nico de mi viejo amigo.
Bravo, Harry, bravo.
Hace diez a�os, cuando Harry no era m�s que un ni�o, alc� mi copa
con el brindis: Que se convierta en el m�s valiente de los Faversham.
Esta noche, brindo de nuevo por Harry Faversham
y por mi querida hija, Mary.
Compa��a, atenci�n,
�el baile va a dar comienzo!
As� que est� al mando de lo del Sud�n, �no, coronel?
No es una campa�a muy importante, pero har� bien a todos,
los soldados de hoy son muy blandos. S�, muy blandos.
En Crimea todo era diferente, la guerra era guerra y los hombres eran hombres,
no hab�a lugar para los d�biles.
En Balaclava, por ejemplo, �recuerda la posici�n, doctor?
Perfectamente. Yo estaba all�, en el flanco izquierdo.
Ac�rquense, jovencitos, estas nueces eran los rusos.
Ca�ones, ca�ones y ca�ones.
A la derecha, la infanter�a brit�nica, una fina franja roja.
S�, pobrecillos, no ten�an mucho que comer, �verdad?
�De qu� demonios est� usted hablando?
Oh, el transporte y el suministro eran p�simos, �no es as�, se�or?
Hablo de l�neas de defensa, no de hombres.
Aqu� est� el comandante en jefe y aqu� estaba yo al frente de...
Siento que mi padre te haya metido en lo de Egipto.
�Ya est�s cansada de Egipto?
Hablamos de ello en el desayuno, en la comida y en la cena.
Espero que comprenda que te casas conmigo y no con el regimiento.
- No est� muy seguro de eso. - �Y t�, est�s segura?
Totalmente.
Cuando seamos viejos, miraremos atr�s y recordaremos esta noche.
T� nunca ser�s vieja, cari�o,
- jam�s lo ser�s - Envejeceremos juntos, al menos.
Y en nuestra vejez recordaremos el sonido de la m�sica,
y la luz de la luna y el aroma de las flores.
�sta es una ocasi�n solemne, Harry.
Esta noche nace un recuerdo que permanecer� con nosotros para siempre.
Momentos como estos son mejores que todos los recuerdos del mundo.
Los recuerdos son mejores, no pueden alcanzarles la incertidumbre y la ansiedad.
Los recuerdos, simplemente afloran solos, sin ninguna sombra sobre ellos.
M�sica de baile, la luz y las rosas de primavera.
No ir�s a permitir que baile solo, �verdad, Mary?
Lo siento, John, la culpa es m�a.
- �Es este tu baile? - Acaba de empezar.
Disc�lpame, mi pareja me espera.
No ha sido culpa suya, John, ha sido m�a, hablo demasiado.
- �Bailamos? - Es una polca.
- �Es que no te gusta la poca? - Es un poco brusca, �no?
- Es como decir adi�s en morse. - Lo siento, John.
Oh, no tienes por qu� sentirlo.
- Me resulta dif�cil de explicar... - No tienes nada que explicar.
Nadie espera que una chica escriba razones
por las que quiero a A, razones por las que no quiero a B.
Le corresponde al se�or B, averiguar qu� es lo que hay contra �l,
y no puedes imaginarte lo larga que es la lista.
Razones por las que Mary Burroughs no quiere a John Durrance:
- Primera... - John, por favor.
Podr�a enumerarte unas cuarenta razones.
La raz�n cuarenta y una es que ama a otro hombre,
- as� que ya puedo tachar las dem�s. - Gracias, John
Harry es un buen hombre y con tu ayuda har� una espl�ndida carrera.
- Disfrutar�s ayud�ndole, �verdad? - Espero poder hacerlo.
Seguro que podr�s.
Espero que seas muy feliz,
aunque yo siempre te querr�.
Oh, querido John, lo lamento mucho.
Oh, tonter�as, no tiene importancia.
Esta noche no debes lamentarte de nada.
Vamos a bailar esa polca que acabo de aprender.
Se han recibido �rdenes de que el Batall�n del Regimiento de North Surrey
embarque en Portsmouth a las 12:30 del d�a veintiuno del presente mes
para prestar sus servicios en Sud�n.
Faversham.
Preg�ntele qu� quiere.
Quiere verle en privado, se�or.
- Est� bien. - Se�or.
�Y bien, Faversham?
- Quiero que acepte esto. - �Qu� es?
Mi dimisi�n.
- �Qu� significa? - Renuncio al ej�rcito, se�or.
No le comprendo, Faversham.
Deber�a haber dado este paso hace meses.
Entr� en el Ej�rcito por mi padre, en mi familia todos fueron soldados.
- Al morir, acabaron mis obligaciones. - �Sus obligaciones?
�Y sus obligaciones hacia su pa�s?
�Hacer esto ahora, cuando a su regimiento s�lo le quedan 2 d�as para partir a Sud�n!
M�s vale que vaya a dormir un poco, ma�ana se le habr� pasado.
Estoy decidido, se�or.
- Si hace esto, lo lamentar� el resto... - Lo siento, se�or, estoy decidido.
Elude su deber deliberadamente, me niego a aceptar su renuncia.
Estoy en mi derecho, se�or, no puede negarse.
Jam�s pens� que vivir�a para ver a un Faversham siendo un cobarde.
- �Puedo retirarme, se�or? - S�, v�yase.
- Se�or, los oficiales est�n... - �Qu�?
Esperando, se�or.
Caballeros, acaban de llegar las �ltimas �rdenes.
El regimiento saldr� el jueves, iremos a Portsmouth y saldremos a mediod�a.
Acabo de recibir un telegrama del general Kitchener.
Dice: ''Deseoso de tener a su regimiento bajo mis �rdenes''.
Es muy amable.
Caballeros, habr� un cambio en los oficiales del regimiento para el d�a 15.
El Sr. Faversham ha dimitido en v�speras de la salida del regimiento.
Su puesto ser� ocupado por el Sr. Parker que iba a quedar en el cuartel.
Gracias, caballeros.
�John!
John.
Cuidado, se�or.
- Esperaba llegar para despedirme. - Adi�s, se�or.
- Suerte. Vig�leme al joven Peter. - Lo har�, se�or, lo vigilar�
Adi�s, peque�a.
Venga, vuelve con mam�. Eso es.
Dame un beso Annie. Adi�s.
Cuida de mam�.
- Adi�s, Fred - Adi�s, cari�o. No te pongas as�.
- Cu�date mucho, �eh? - Yo estoy bien, Fred,
pero las ni�as te echar�n de menos.
- Adi�s, muchacho. - Adi�s, pap�.
Los perros te echar�n de menos, todos te echaremos de menos.
No ser� por mucho tiempo, se�or.
- Buena suerte, hijo. - Adi�s, pap�.
Adi�s.
Es maravilloso.
�Qu� ha pasado? Peter se ha ido, pap� ha ido a Portsmouth a despedirle.
�Es que lo han cancelado, por fin no os vas?
El regimiento ha partido esta ma�ana, pero yo no he ido con ellos.
- No te comprendo. - Hemos hablado de ello tantas veces.
La inutilidad de este absurdo viaje a Egipto,
el tiempo perdido que nunca recuperaremos.
Harry, �qu� es lo que has hecho?
He renunciado al ej�rcito.
Deber�a haberlo hecho antes, no hay duda.
He dado fin a mi vida de impostor,
eso es lo que es un hombre cuando no es fiel a sus creencias.
Y yo creo en nuestra felicidad,
en que estemos juntos
y en el trabajo que hay aqu� para salvar una tienda que est� en ruinas.
Eso ha sido ignorado por mi familia porque
les interesaba m�s la gloria en China, la gloria en �frica. La gloria
Disculpe, se�orita Mary,
acaba de llegar este paquete para el Sr. Faversham. Es muy urgente.
Thomas Willoughby.
Peter Burroughs.
Capit�n John Durrance.
Hola, Mary, la despedida ha sido preciosa.
Peter comparte un camarote con John Durrance y el joven Willoughby.
- Me encanta que est�n juntos los tres. - Pap�...
Fue un espect�culo maravilloso ver como el barco part�a, los hombres...
�Puedo hablar un momento con usted, se�or?
Ha sido cruel enviarte esto.
Cruel, pero justo.
Eso es lo que piensas, �verdad?
Harry, �por qu� no me contaste lo que ibas a hacer?
No lo s�, tal vez ten�a miedo de hacerlo, no lo s�.
Prometimos ser sinceros y no tener secretos.
�Al hacerlo cre�ste que me iba a sentir orgullosa?
Cre� que lo comprender�as.
Hemos hablado tantas veces de estas cosas,
cre� que nos entend�amos...
S�, claro, hemos hablado y so�ado de todo lo que har�amos si fu�ramos libres.
Algunas personas nacen libres y pueden hacer lo que quieren,
pero t� no naciste libre y yo tampoco.
Nosotros nacimos en una tradici�n, un c�digo,
un c�digo que debemos obedecer aunque no creamos en �l.
Tenemos que obedecerlo, Harry,
porque la honra y la felicidad de los nuestros dependen de nuestro vivir.
S�, te entiendo.
Has dicho que fue cruel enviarme esto.
Es cierto,
me lo merezco.
Has arruinado tu vida, Harry,
la de los dos.
Entonces deber�a haber cuatro plumas aqu�.
Calla, Harry, no me tortures de este modo.
S�lo quiero que seas sincera.
Vamos, dame esa puma, para unirla a las dem�s.
�Por qu� no? Prometimos que ser�amos sinceros, no tengas miedo.
Gracias.
KITCHENER PIDE M�S HOMBRES. M�S SOLDADOS PARA SUD�N.
- Harry Faversham - Hola, doctor.
�Qu� ha ocurrido? Cre� que tu regimiento hab�a partido hace meses.
S�, as� es, como los soldados que parten esta noche.
Hace a�os te di mi tarjeta por si necesitabas mi ayuda.
�Lo recuerdas?
S�, lo recuerdo.
- Ven conmigo y cenemos en mi club. - Preferir�a no hacerlo.
- Est� al otro lado del parque... - Si no le importa,
- �quiere venir a mi casa? - Claro.
Dices que tu deber hacia tu hogar es m�s importante
que tu deber hacia un mont�n de campesinos africanos.
No hay nada deshonroso en eso, Harry.
Si �sa es la verdad, estas plumas son un insulto
que debe ser tratado con todo el desprecio que merecen.
- �No crees t�? - Sabe que no, igual que lo sab�a Mary.
Todo lo que he dicho es cierto, pero no es toda la verdad.
�Recuerda la historia que contaron la noche que vino a mi casa hace a�os?
�La historia que contaron sobre un oficial que no pudo
enviar un mensaje porque estaba paralizado por el miedo?
Un oficial, acosado por la sociedad, que se suicid� en Hydemarket,
porque su vida estaba acabada.
Esa historia me ha obsesionado toda la vida.
Todos los hombres tenemos alg�n tipo de miedo, Harry.
�Miedo?
Mi padre me despreciaba. Cre�a que yo era un cobarde.
Su convencimiento convirti� el miedo en realidad.
Aquella noche comprend� que si yo llegaba a estar en la misma situaci�n,
me comportar�a como aquel hombre,
y tendr�a el mismo fin.
Soy un cobarde, doctor.
Si hubiera sido otra cosa y no soldado, lo habr�a disimulado toda mi vida.
Pero ser soldado y cobarde, significa ser un impostor,
una amenaza a los hombres cuyas vidas est�n en tus manos.
Cuando recibimos las �rdenes sab�a que el destino
me estaba cercando igual que cerc� a aquel hombre.
Luch� contra ello, cre�a en todas aquellas razones
que di para abandonar mi deber y casi sigo creyendo en ellas.
Me enga�� a m� mismo,
pero no enga�� a mis amigos.
Los que me han enviado esas plumas me conocen mejor que yo a m� mismo.
Te equivocas, Harry.
Eres un hombre de ideales y con una gran imaginaci�n,
tal vez demasiado grande,
y has pagado un precio muy alto por la falta de comprensi�n de tu padre.
No eres un cobarde.
Equivocado no cuando te negaste a vivir seg�n un c�digo en el que no cre�as,
cuando te mantuviste fiel a ti mismo a cualquier precio,
no fue el acto de un cobarde,
sino el de todo un valiente.
Por eso no tengo miedo de dejarte aqu� esto,
porque s� que no lo utilizar�s.
Ser�a una salida demasiado f�cil y t� no lo har�s.
�Cree usted eso?
�Cree en todo lo que ha dicho?
Con toda mi alma.
Harry, d�jame ayudarte.
�Hay algo que pueda hacer?
S�, doctor,
hay una cosa.
Dime.
Me marcho de Inglaterra, le escribir� de vez en cuando,
pero si no tiene noticias m�as dentro de un a�o,
significar� que he muerto.
Si eso ocurriera,
quiero que vaya a ver a Mary y le diga
que intente solucionar las cosas a mi manera.
�No puedes decirme a d�nde vas?
S�,
a Egipto.
�Dein Hakn Harraz? Doctor Harraz.
�Doctor Harraz?
Vengo de Inglaterra de parte de un amigo suyo, el Dr. Sutton.
�El Dr. Sutton? Le recuerdo bien. Estuve con �l en la India, �c�mo est�?
- Est� bien, le env�a su saludo. - �Qu� puedo hacer por usted?
Debo unirme a las tropas de Kitchener, ay�deme a disfrazarme de nativo.
- �Habla usted �rabe? - No.
�Alguna de las lenguas nativas?
No
Kitchener est�n a 800 Km. y debe pasar una zona dominada por los Derviches.
�Qu� puede hacer un m�dico por usted aparte de certificar que est� loco?
Me han habado de la tribu Sangali, una vez se rebel� contra los Derviches.
En venganza, los Derviches, los marcaron, les cortaron la lengua y los esclavizaron.
�Conoce usted la marca?
Todos conocen la marca de los Sangali.
Entonces comprender� la raz�n de mi visita.
Pero...
perder� usted su lengua, en muchos sentidos.
No perder� mi lengua, no la buscar�n si ven que estoy marcado.
Puedo te�irle la piel,
pero no puedo imitar una cicatriz que no se note.
Lo comprendo.
�Su misi�n es de tanta importancia?
�Podr�a permanecer en su casa hasta que se cure la herida?
Es un hombre muy valiente.
Kitchener quiere tener una batalla decisiva aqu�, en Omdurm�n.
Si conquistamos esa ciudad, habremos ganado la guerra.
Sin embargo, la �nica ruta posible hasta Omdurm�n es subiendo por el Nilo.
El r�o est� tomado aqu�, por los Derviches.
Kitchener quiere que les enga�emos de alguna forma,
alg�n truco para sacar a los Derviches del r�o hacia el desierto.
Mientras nuestros hombres se infiltran en el r�o.
Exactamente,
pero no podemos sacrificar a un regimiento y menos a una brigada,
o un batall�n.
El Primer Batall�n del Real Regimiento de North Surrey.
Gracias, se�or.
�Qui�n es este hombre? �Cu�nto tiempo lleva escuchando?
Ah, Sangali, �eh?
Me temo que se conf�a usted demasiado, se�or Faversham.
Ha sido una actuaci�n muy mala.
Un autentico Sangali no entrar�a en una habitaci�n con la seguridad de un ingl�s.
�Por qu� estaba tan asustado?
Es una esp�a, ten�a medo de que le delataran,
pero yo no tengo ning�n miedo
aunque debo admitir que me sentir�a m�s a gusto
si al menos me dijera por qu� hace todo esto.
En Inglaterra, unas personas me dieron 4 plumas blancas, he de devolv�rselas.
- Una raza de locos, los Ingleses. - No tan locos, doctor.
En Inglaterra, las pumas blancas son el s�mbolo de la cobard�a.
Ah, ya entiendo.
�Por qu� se preocupa?
Sea un cobarde y sea feliz.
No, doctor, yo era un cobarde y no era feliz.
�Le ha tra�do noticias ese hombre?
S�,
dice que el Regimiento de North Surrey ha salido de Abu Hamed.
Si cruza el desierto, podr�a encontrarlos en el Nilo,
quiz� a la altura de la quinta catarata.
Parte de las tropas de Kitchener van r�o arriba en barcos.
Ser�n detenidos aqu� por los Derviches, �sa es su oportunidad.
Vamos, vamos.
Tirad, tirad.
Vamos, vamos.
No s� si alguno hab�is hecho alguna vez este papel,
pero la idea fundamental es parecer est�pido y hacer el mayor ruido posible.
Supongo que no te resultar� dif�cil, Willoughby.
Oh, gracias. �Si nos atacan, peleamos o huimos?
Huimos.
Nuestra misi�n es enga�arles, hemos de correr lo m�s r�pido que podamos
y pelear s�lo si es necesario. No hay duda de que nos aventajan en n�mero.
Fant�stico, �verdad, Peter?
Me llevar� un pelot�n para encender unas hogueras y examinar la zona.
T� te quedas al mando y t�, Peter, oc�pate de que no se quede dormido.
Volver� al anochecer.
John,
- �me has pedido que tome el mando? - S�, Tom.
Much�simas gracias
Santo Cielo.
- �Dos hombres, venid corriendo! - �R�pido!
- �No dijo nada cuando lo encontr�? - No. Estaba igual que ahora y no hab�a
- el menor rastro de su casco. - Est� bien, sargento.
- �Se pondr� bien? - Yo creo que s�.
Una vez tuve una insolaci�n, tuve un dolor de cabeza terrible durante semanas,
pero nada m�s. Es esta noche lo que me preocupa.
- �Crees que debemos levantar el campo? - Esas no son las �rdenes.
Voy a doblar el n�mero de centinelas y a decir que apaguen las hogueras.
D�jeme, cabo, yo lo har�.
- Byron, apague el fuego. - Bill, �chanos una mano.
Curtis, Gamble, traigan su equipo.
- Apague esa hoguera, Johnson. - S�, se�or.
- Apaguen esas hogueras, deprisa. - Vamos, deprisa
�John?
�No hab�is encontrado nada?
Me temo que he tomado demasiado sol.
- Aviva esa l�mpara, �quieres? - S�, claro.
Ya est�.
Espero que no nos vean desde fuera.
Bueno, John, nos ten�as preocupados.
- �C�mo te encuentras? - Un poco atontado.
- �Qu� hora es? - Medianoche.
Escucha, Peter,
vi a unos Derviches y ellos nos vieron, tenemos que irnos al amanecer.
- Dile a Willoughby que doble... - Ya lo ha hecho.
- �Por qu� no descansas un poco? - S�, creo que me hace falta.
Me avisas enseguida si ocurre algo. Hay que salir al amanecer.
S�, claro.
Debo mojar esta l�mpara.
La mulas est�n inquietas, se�or.
Yo tambi�n, no veo el momento de que salga el sol.
S�, se�or.
- �Ha visto algo? - No, se�or.
- Mantenga los ojos abiertos. - Muy bien, se�or
�Alarma!
Alarma, alarma
Willoughby.
Disparen, fuego
Ahora nos matar�n,
o nos llevar�n a Omdurm�n, para matarnos all�.
Tom.
�Peter?
�Willoughby!
�Por el amor de Dios, contestad alguno!
�Por qu� no dice algo?
�Por qu� no habla?
�Qui�n es usted?
Diga algo.
Si no habla mi idioma, hable en �rabe.
Pero hable
Ah, Mary.
Buenas tardes, doctor.
Qu� alegr�a verle.
Me alegro de encontrarla sola, Mary.
- He venido a hablar con usted. - �Conmigo, de qu�?
Quer�a saber si ha tenido noticias de Harry Faversham.
No he sabido nada, fue su deseo y el m�o que la ruptura fuera completa.
No tengo ni idea de d�nde est�, ni de lo que hace.
Promet� que le dar�a un mensaje cuando le vi antes de irse de Inglaterra hace un a�o.
�Hace un a�o? No comprendo.
Dej� Inglaterra y se fue a Egipto, Mary.
- A Egipto. - Con un �nico prop�sito.
Si triunfaba, dijo que usted lo sabr�a sin necesidad de ninguna explicaci�n.
Si fracasaba, me pidi� que le dijera que al menos hab�a hecho todo lo posible.
Prometi� escribirme para informarme de que segu�a vivo.
Si no ten�a noticias en un a�o, su silencio significar�a
que hab�a muerto.
Mary, querida...
As� que es el fin.
Usted cree que actu� cruelmente con �l, �verdad?
No. Actu� de la �nica forma que pod�a.
No. Yo s� que fui cobarde, le fall� cuando m�s me necesitaba.
Tal vez, pero una vez que decidi� ir a Egipto, no le habr�a convencido nade.
- No se culpe por eso. - Ten�a que haberle ayudado.
�Se puede saber qu� hace usted deambulando por aqu�?
Pues tomando un poco de aire puro, general.
Un poco de bronquitis, dir�a yo.
Mary, s� amable y s�rvenos una copa de Jerez.
- �D�nde ha servido antes? - En Abu Clare, se�or.
Entonces sabr� lo que le espera.
- �Usted tambi�n? - Llevo aqu� desde el principio, se�or.
- �Casado? - S�, se�or.
- �Ni�os? - Cuatro, se�or,
cuando me march�.
Llevadle al coronel.
- Buenos d�as, se�or. - Buenos d�as, doctor.
- �C�mo est�? - Saldr� adelante.
Espl�ndido, es un excelente oficial y no quiero perderlo.
El capit�n Durrance se ha quedado ciego, se�or.
�Ciego?
Sin duda con cuidado y reposo se recuperar�.
Me temo que no. Quiz� si le hubi�ramos atendido antes, pero ahora ya es tarde,
los nervios est�n muertos.
El precio ha sido alto.
Toda una compa��a arrasada, Durrance ciego,
Willoughby y Burroughs muertos.
Tal vez hayan escapado, se�or, o est�n prisioneros.
�Prisioneros? Para eso m�s vale que est�n muertos.
Los Derviches los habr�n llevado a Omdurm�n y los habr�n torturado.
- Pero ganaremos Omdurm�n, se�or... - Ganemos o perdamos,
ya hemos sido masacrados como ganado.
Gracias, doctor, s� que ha hecho todo lo que ha podido.
Ah, s�, el tipo que intent� robarle a Durrance.
Si, excelencia.
Es mudo, �no?
Pertenece a La tribu de los Sangali, no puede hablar.
Ll�vele a las barracas de prisioneros, podemos utilizare para algo.
Vamos por aqu�.
Tendr� que escribirle al viejo.
- �Al viejo, se�or? - Al general Burroughs.
Y no va a ser f�cil.
Bien hecho, John, muy bien.
Podr� participar en las carreras dentro de unas semanas.
No nos detengamos, Joe. Un poquito m�s.
No, se acab� por hoy.
S�lo un poco m�s. Un poquito m�s.
No, ma�ana. Es hora de vestirse para cenar.
Ya puedo vestirme en 10 minutos.
Esta ma�ana Lo he hecho en dos minutos menos.
- Tambi�n tiene La Lecci�n de afeitado... - Ah, s�, La Lecci�n de afeitado.
Y La de atarme los cordones. Es igual que volver a estar en el colegio.
Joe es un maestro estupendo, �C�mo Lo encontraste?
- Es muy f�cil, con un pu�ado de... - Bien, acabaron esas comidas informales,
quiero una Lecci�n de trinchar pavo asado esta noche.
Vamos, Joe.
Voy a intentar hacerle feliz.
Ya s� que no es asunto m�o, pero... �est�s segura de no equivocarte?
Completamente, pap�.
Un hombre se hace soldado conociendo los riesgos que corre,
si le ocurre una desgracia, es parte del juego.
Ya Lo s�, pap�.
Yo s�, o al menos creo que s�, que tu impuso es noble y altruista, pero
tienes toda una vida por delante.
Por favor, no me hables de impulsos nobles, pap�.
No es nada de eso. Ya he tomado una decisi�n.
Gracias por pensar en mi.
Los �rabes pueden ser inescrutables cuando quieren.
Ah, s�, s�, pero esperen, a�n no les he contado el final.
De pronto apareci� un �rabe solitario.
Dios sabe de d�nde sal� ni c�mo segu�a vivo.
No dijo ni una palabra, desde el principio hasta el final.
Debi� ser algo extra�o.
�Extra�o? Casi me vuelvo loco, aunque ya Lo estaba.
Sin embargo, comprendo que trataba de salvarme.
Nunca sabr� cuantos d�as estuvimos viajando porque ten�a una fiebre alt�sima.
Luego me meti� en una balsa y fuimos por el Nilo hasta un campamento.
Entonces, y esto es Lo m�s extraordinario de todo,
despu�s de haber hecho tal heroicidad,
me tendi� a las afueras del campamento y se puso a robarme tan tranquilo.
A m� no me parece extra�o, �l hab�a hecho bien su trabajo y quer�a cobrar.
El pobre se llev� un buen chasco,
nunca llevo documentos cuando estoy de servicio, ni tampoco dinero.
Entonces note rob� nada, �eh?
Casi me quit� una cosa,
Lo �nico que llevaba.
Esto.
�Te acuerdas de esto?
Mi carta.
Tu carta.
Hay algo muy curioso en esa carta. Lee La posdata, Mary.
- A�n tiene un poco de arena. - Puedes guardarla como recuerdo.
Gracias.
Vamos, lee La posdata.
L�ela.
Yo La leer�.
Posdata, ten cuidado con las insolaciones.
Siempre has dicho que no sigo los buenos consejos.
Mal?'
pero si est�s temblando, Lo siento, cari�o.
No debes tom�rtelo as�. Ya ha acabado todo y estoy vivo.
Gracias a mi amigo �rabe.
Y.. �qu� fue de tu amigo �rabe?
Enviaron al pobre diablo a un campo de prisioneros.
Cuando me di cuenta, ya era demasiado tarde para encontrarle.
Se escap� y perd� su rastro.
Bueno, es hora de dar un paseo por el jard�n, �no?
No se muevan, ir� a por tu abrigo y el m�o, Mary.
Oh, mi carta.
Gracias.
As� que Harry est� vivo.
O Lo estaba
cuando sald� esa cuenta.
Son muy amables entreteni�ndonos de este modo.
Si, si los tuviera en mis manos al menos diez segundos.
Estrangular�as a ese cerdo de La flauta, seguro.
- �Has visto Lo que yo? - Si.
Quiz� haya venido a por nosotros,
puede que Durrance escapara y mandara a ese tipo para ayudarnos a escapar.
Escapar...
Me pregunto...
me pregunto cu�l ser� su plan.
Karaga.
Karaga Pasha.
Dime, �por d�nde crees que es m�s f�cil escapar, por el desierto o por el r�o?
�C�mo voy a saberlo? Nadie ha conseguido nunca escapar de aqu�.
Pero seguro que habr�n hecho alg�n intento de liberarte.
S�, s�, s�, hace much�simos a�os, todos fracasaron.
�Cu�nto tiempo llevas aqu�?
Desde que mataron a Gordon.
Trece a�os.
Karaga.
Han visto las tropas de Kitchener, se dirigen a La ciudad.
Habr� una batalla terrible.
Habr� una batalla terrible.
Pobre diablo, �qui�n ser�?
Estar� pagado por nuestro ej�rcito para ayudarnos.
Menudo l�o se ha armado.
- Harry. - Harry, Harry Faversham.
Harry, �c�mo demonios has llegado hasta aqu�?
Ahora no hay tiempo de explicaciones, escuchadme.
Los Derviches van al encuentro de Kitchener.
Si son vencidos, nos cortar�n el cuello por venganza,
y si ganan, nos Lo cortar�n por placer.
A La entrada de La prisi�n hay un arsenal, hay pocos vigilantes.
Es nuestra (mica oportunidad.
- �Ten�is La lima? - Lo de La lima fue una idea genial.
- �Alguien habla el idioma de estos? - Si, ese tipo de ah�.
Karaga.
- �Te encuentras bien? - Estoy bien. Gracias, Tom.
Este es Karaga Pasha, fue gobernador de La provincia.
�Habla nuestro idioma y el de esa gente?
Hablo el �rabe y el griego. Todos entienden un poco de los dos.
Debe decirles que tenemos un medio para liberarles de sus cadenas.
Luego no deben hacer ninguna se�al o movimiento hasta que yo Lo diga.
Tr�igame primero a los m�s fuertes.
Se est�n preparando para atacar, es el ej�rcito completo.
Perkins, al flanco derecho.
Godwvyn, al izquierdo.
Que La brigada ocupe sus posiciones. Que no disparen hasta el �ltimo momento.
Gran espect�culo, �eh?
Se est�n acercando mucho, �cu�ndo disparamos?
Cuando den La orden.
Aguanta si no puedes ver c�mo se acerca el enemigo, cierra los ojos,
ya te dir� yo cuando tienes que abrirlos.
�Fuego!
Poneos las cadenas.
Diles que es ahora o nunca, que no se muevan hasta que lleguen los guardias.
Se est�n reagrupando, se�or.
- �De d�nde salen tantos? - No Lo s�, se�or.
Eh, Harry, mira esto,
es La bandera que nos quitaron.
Fije el blanco a 300 m. Volaremos esa torre con La bandera negra.
- Es el arsenal, se�or. - Estupendo. Lo volaremos.
- Son nuestros ca�ones. - As� es como nos Lo agradecen.
- Tenemos que detenerle. - Disparan a La bandera negra.
- (�Y si izamos �sta? - Vamos.
Est�n arriando La bandera, se rinden, est�n izando una blanca.
- No es blanca, se�or, es La nuestra. - �Qu�?
KITCHENER TOMA KHARTOUM
Adelante.
Hola, John.
- Hola, doctor. - �Sabes las noticias?
Si, es fant�stico.
Tengo aqu� todos los peri�dicos. Estaba deseando que viniera a leeros.
Estupendo, a�n no he tenido tiempo de leerlos. Vengo de ver al Dr. Wesey.
Si, ya Lo s�.
�Te importa que encienda La l�mpara?
Perdone, quer�a hacerlo antes. Deme unas cerillas, yo La encender�.
- �Whisky? - Ahora no, gracias.
Bien, �qu� dice el Dr. Wesey?
�No ha tenido noticias de Heinz, el especialista alem�n?
Un buen hombre, se tom� muchas molestias.
No es necesario que me d� su diagn�stico, Lo comprendo bien.
Supongo que ya Lo esperaba, John.
- El opina que una operaci�n... - Ni yo tampoco.
Se llega a comprender estas cosas.
Si quedara una chispa de vida en su interior que se pudiera avivar,
La habr�a sentido,
pero hace tiempo que s�
que est�n totalmente muertos.
Heinz me explic� que La ceguera a veces se debe a
alguna lesi�n que puede ser operada.
- En tu caso... - En mi caso,
estoy completamente ciego.
De todos modos, conviene recurrir al mejor.
- Se ha ganado su whisky, doctor. - Gracias.
- �Un poco de soda? - Gracias.
Podr�a haber sido mucho peor,
de saber que no hab�a esperanza, me habr�a volado La tapa de los sesos.
Ahora no me parece tan terrible.
- Estoy aprendiendo a leer Braille. - Estupendo.
Es curioso Lo r�pido que se sensibilizan los dedos. Escuche:
"No temas,
La isla est� llena de ruidos, sonidos y un aire suave
que produce deleite y no hace da�o.
A veces suenan en mis o�dos miles de instrumentos,
otras veces oigo voces
que si hubiera despertado de un largo sue�o,
me hartan dormir de nuevo.
Y en mis sue�os, las nubes
parecen abrirse y mostrarme a riqueza que va a caer sobre m�.
Y entonces me despierto
y deseo volver a dormir...
Magnifico.
Si, es maravilloso, �verdad? Claro que ya me Lo sab�a de memoria.
Bien, a su salud, doctor.
- Por ti, John. - Y por Kitchener y los muchachos.
Ahora p�ngase c�modo y l�ame las noticias.
Viene un reportaje del corresponsal de guerra.
Khartoum, dos de septiembre.
Desde el palacio de Gordon, tengo el orgullo de anunciarles nuestra victoria.
Esta ma�ana el ej�rcito enemigo fracas� en el ataque masivo...
- Yo siempre Lo dije... - Calla.
Por la ma�ana avanzaron en masa y se lanzaron sobre los brit�nicos.
A las dos horas, huyeron en desbandada.
Un reportaje completo sobre esta batalla se publicar� los pr�ximos d�as.
El corresponsal que acompa�� el regimiento de North Surrey,
pudo presenciar una de las escenas m�s dram�ticas y asombrosas de ese d�a.
Durante La batalla, los prisioneros de Omdurm�n, redujeron a sus guardianes,
se apoderaron de arsenal y Lo defendieron hasta que
- llegaron las tropas anglo egipcias. - Fant�stico!
Este �xito fue logrado por dos oficiales de regimiento de North Surrey,
que hab�an sido capturados:
el teniente Thomas Willoughby y el teniente Peter Burroughs.
Burroughs y Willoughby vivos... �Qu� hora es?
- Las siete. - Iremos esta noche.
Seremos los primeros en dec�rselo, se volver�n locos de alegr�a con La noticia.
- Joe, Joe. - �Se�or?
Prepara La maleta, env�a un recado a casa del Dr. Sutton,
que hagan su maleta y La manden aqu�.
- Vamos a ver al general. - Yo no puedo, tengo una cita ma�ana.
Y dile al secretario del doctor que cancele todas sus citas para ma�ana
Lo sabr�n antes de que lleguemos, y el ministerio les enviar� un telegrama.
Usted siempre tiene las m�s rid�culas y sensatas razones para no hacer nada.
Seremos los primeros en felicitarles, �no ve Lo que esto significa para ellos?
- S�, claro. - �Hay m�s noticias?
Vuelva a leerme esa �ltima parte.
El teniente Peter Burroughs, cuya liberaci�n del calabozo se...
Bien, bien...
�Qu� pasa?
El teniente Peter Burroughs, cuya liberaci�n se debi� a un acto
de hero�smo por parte de un hombre que se hac�a pasar por un Sangali mudo
y que consigui� entrar en La prisi�n y cortar las cadenas de los prisioneros.
Este hombre disfrazado fue, hasta hace poco, oficial de su propio regimiento.
El teniente Faversham.
Pero... �por qu� quiso ocult�rmelo?
Doctor.
Si, John.
Encontrar� papel en mi escritorio, quiero que escriba una carta por m�.
Adelante.
Para Mary Burroughs.
Mi querida Mary,
acabo de recibir una maravillosa noticia:
he visitado a un famoso especialista de ojos alem�n
y me ha dicho que podr� recuperar La vista.
�Lo ha escrito?
Lo he escrito, John.
Supondr� un largo tratamiento en Alemania,
me marcho ma�ana.
Cuando recupere La vista volver� al Ej�rcito
con el feliz recuerdo de todo Lo que has hecho por ayudarme.
Yo mismo La firmar�.
Ah, y a�ada una posdata.
Posdata:
Tambi�n he sabido las buenas noticias de Peter, Willoughby y Harry Faversham.
Te adjunto un recuerdo de un viaje por el desierto con un sangali mudo.
Si le das la oportunidad que se merece,
estoy seguro que ver�s que no es tan mudo
como yo cre�a.
Eso es todo.
Ya est�n sus maletas, se�or. Tiene tiempo de cenar si se da prisa.
No se preocupe, Joe,
al final no vamos a ir.
El ej�rcito de hoy es blando comparado con el de nuestros tiempos.
Blando, ese es el problema, aunque hab�is hecho un esfuerzo.
Ahora que ha devuelto las pumas, m�s vale que se case con La chica, �no?
No es tan f�cil como parece, falta mi pluma blanca.
�Qu� gran haza�a vas a realizar para que yo acepte mi pluma?
�Es necesario?
Grandes haza�as... Tonter�as, eso ya no existe.
Lo �nico que hab�is hecho es divertiros jugando a los soldaditos.
En Crimea era diferente, La guerra era guerra, no hab�a lugar para los d�biles.
Recordad Balaclava...
Oh, s�, claro, Balaclava.
Vosotros no recordar�is La posici�n,
pero era as�.
Estas nueces eran los rusos, ca�ones, ca�ones y ca�ones.
A La derecha estaba...
Se�or, su famosa versi�n de Balaclava no es exacta, �sabe?
- �No? - No es exacta.
- �No es exacta? - Perm�tame recordarle su posici�n.
Ap�rtate, Tom.
Aqu� estaban los rusos.
Ca�ones, ca�ones y ca�ones.
Aqu� la infanter�a brit�nica,
una fina franja roja.
Aqu� el Comandante en Jefe,
Y aqu�
usted al frente del 68, �correcto?
Absolutamente.
Usted montaba un caballo llamado... C�sar
Mi padre se Lo vendi� porque, a�n siendo buen jinete, no pod�a controlarlo
Exactamente, exactamente.
Y seg�n su historia usted dijo: "Que avance el 68".
Eso es.
Si, Lo malo es que usted nunca dijo eso.
- �Nunca? - Nunca Lo dijo, se�or.
�Qu� es eso de que nunca Lo dije?
No, se�or, no tuvo tiempo.
En aquel momento, seg�n me cont� mi padre,
C�sar, espantado por un disparo, se desboc� y ech� a correr hacia los rusos.
C�sar corri�, usted corri�, el 68 corri�, el comandante en jefe corri�.
Todos corrieron,
y un extraordinario error se a�adi� a su magn�fica hoja de servicios.
S�lo que nadie nunca dijo: "Que avance el 68".
A no ser que fuera el caballo.
Ya, Ya, Ya, Ya - Vamos, se�or, fue un �xito.
Bueno, es que despu�s de tantos a�os es dif�cil recordar todos los detalles.
Maldito muchacho, no podr� volver a contar esa historia.
Mary, tu pluma.
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