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Ser una muchacha honrada es algo bastante dif�cil,
pero ser pobre y honrada hoy d�a
es lo m�s raro que se puede encontrar.
Donatella Guiscardi:
ha finalizado su contrato en un almac�n de porcelana y ahora est� sin trabajo.
Toma lecciones de taquigraf�a y mecanograf�a para poder ganar m�s
y mejorar un poco su situaci�n.
Tiene que volver a su casa andando, para ahorrarse el dinero del tranv�a.
Y el camino es largo, sembrado de tentaciones, deseos, sue�os.
- Hola. - �Qu� te ha pasado? Hace media hora que te espero.
Me he entretenido mirando los escaparates.
Es mejor no mirarlos... As� no te entran ganas.
- �Qu� has comprado? - Nada, son libros, cosas de pap�...
- �Has encontrado algo? - Quiz�s. Tengo una cita a las 16 con un veterinario.
Te sacas el t�tulo de enfermera y acabas cuidando perros y monos.
Mejor eso que nada. �Pero qu� te voy a contar?
Estoy harta. Tarde o temprano, planto casa, familia y trabajo y me voy.
- �Y a d�nde vas a ir? - Hay uno que me hace la corte.
- �Aquel que...? - No, �ste es m�s guapo. Tiene un 1100.
�Has visto la tienda que han abierto?
Y pensar que tengo que coger la l�nea circular cuatro veces al d�a.
Incluyendo empujones, codazos, golpes...
Y pellizcos de se�ores de aspecto distra�do.
- Se ve que es nuestro destino. - �Bonito destino!
�Te parece justo que alguien pueda permitirse esos coches?
- �Porque tienen dinero! - �Y por qu� no tengo yo?
- Porque no lo ganas. - Ah, gracias.
Pero si alguien gana tanto dinero como para comprarse uno de esos coches
y yo no tengo ni para coger el autob�s, es que algo no funciona.
Por cierto, me voy donde el veterinario o alguien ocupar� mi lugar.
- Adi�s, nos vemos. - Adi�s.
- �D�nde est� Guido? - Se ha ido al bar.
- Buenos d�as. - Dos litros de mezcla. - Por aqu�.
�Hola! Estaba tomando un caf�.
- �Qu� te pasa? - Esc�chame bien, Guido.
Si quieres seguir conmigo, s�lo tengo que gustarte yo, �entendido?
Y ninguna m�s, ni siquiera Marilyn Monroe, �entiendes?
Entiendo. �Pero d�nde vas? Sabes que me gustas m�s que Marilyn Monroe.
Hasta tal punto que mi novia eres t� y no Marilyn Monroe.
- �Y qu� son todas esas fotos de Abbe Lane ? - �Qu�?
No te hagas el tonto que me has entendido muy bien.
�Abbe Lane? Pero si yo. .. �Qui�n es Abbe Lane? No s� qui�n es.
�Ah, s�? Y esta fotograf�a que has recortado del peri�dico, �qu�?
''Abbe La...''
- �Ah! Pero no la he arrancado por ella. - �No, eh?
No, me interesaba... esta... esta noticia.
He arrancado la p�gina y por casualidad estaba detr�s.
- Veamos esa noticia que te interesa tanto. - Veamos.
El remedio m�s eficaz contra la tos compulsiva. Tome jarabe del Dr. Kuoll.
�Te refer�as a esto? Tienes tos compulsiva.
S�, sobre todo por la noche. Por el d�a, casi nunca.,
Y se pone mal, �sabes? Casi no puedo respirar.
Pobre amor, es necesario que te cures.
He tomado un mont�n de cosas y nada. As� que voy a probar con ese jarabe.
- Te sentar� bien. Ahora que me lo has dicho, tendr� cuidado. - Gracias.
- Es la una, me voy a casa. - Adi�s, tesoro.
- �Oh! �Est�s loco? - �Qu� pasa?
La tos compulsiva se pega y no quiero cogerla. Adi�s.
- �Es as� como puedo confiar en ti? - �Por qu�? �Qu� he hecho?
�Por qu� la has dejado hurgar ah� dentro?
- C�mo iba a saber que tienes fotos de fulanas? - �Qu�? �Fulanas?
- Hola. - Hola, Nicola.
- Una hora y cuarto. - Ese reloj adelanta, faltan dos minutos para la una.
�Qu� tendr� que ver? Te digo que una hora y cuarto atrapado. En el corso.
- �Ah, s� - En el corso, sabes,... - �San Carlo al Corso?
No, esa plaza que llaman ''Largo Goldoni''.
Entiendo, esa plaza peque�ita...
Atrapado entre una mara�a de autobuses, motos, taxis...
Y entre toda esa confusi�n, �adivinas a qui�n le ha puesto el guarda la multa?
- A ti. - �Eh! �C�mo lo has adivinado?
Porque te ponen cinco o seis multas al d�a.
�Y es culpa m�a? Es culpa de los modernos medios mec�nicos.
�Qu� modernos medios mec�nicos? �T� no tienes un taxi!
T� tienes un ''escarabajo'' que recuerda la �poca del tranv�a con caballos.
Pero en verano funciona, �no?
En invierno, ya sabes, basta un poco de tramontana
el motor de repente se resiente y se para.
�Y d�nde se para?
Delante de los sem�foros y donde se proh�be aparcar.
Cambiando de sem�foro, �qui�n ha ganado?
Ah, bueno... La primera apuesta la perdimos.
- Lo sab�a. �Y la segunda? - He ganado. - S�.
Tienes que explicarme este enigma: �c�mo es que cuando jugamos juntos perdemos
y cuando juegas solo, ganas?
El enigma... �Es culpa m�a? No quieres escucharme.
No has querido apostar por Dormil�n, sino por Rayo.
Eliges a los caballos por su nombre y los nombres enga�an.
Tanto que Dormil�n ha llegado y Rayo no.
�Pero c�mo vas a apostar por un caballo que se llama Dormil�n?
Pues ocurre que un d�a no tiene sue�o y gana.
�Ven aqu�, dame el peri�dico, es m�o!
Chicos, que los zapatos son caros, �eh?
Pap�, �quieres decirle que el peri�dico es m�o?
- No es verdad, el peri�dico es m�o. - No, no es suyo.
No es tuyo ni suyo, porque el peri�dico es m�o. Ya est�.
Y mira si ha llegado tu hermana. T�, pon la mesa.
�Eh! �El bolso!
�Donatella, date prisa!
Venga, l�vate las manos.
- Tengo un caballo seguro. �Apostamos juntos? - �C�mo se llama?
- El nombre no tiene importancia. - Si no me gusta el nombre, no apuesto.
En la mesa no se lee.
Tiene raz�n, en la mesa no se lee. D�melo. Ponlo aqu� debajo.
- Hola, pap�. - Hola.
Escucha, �no has llegado...tarde, hoy?
- He pasado a por los libros. - �Ah, s�?
Me ha dicho que os relea el marroqu�.
No te comas el pan antes de la sopa. Dame el plato.
S�, el marroqu�...
T� no, �l. Es a �l a quien le ponen un mont�n de multas.
�Y los zapatos de Romoletto? Se te ha olvidado.
Los zapatos son viejos, ya no se pueden arreglar.
No importa, si te digo trae los zapatos de Romoletto...
�De qui�n es este plato? Traes los zapatos de Romoletto, �no?
Son zapatos que no se encuentran ya, de antes de la guerra...
- Adem�s, me est�n bien, camino bien. - Pap�... - Eh ?
- Si alguien se encontrase un bolso... - �Un bolso? - �Qu� deber�a hacer?
- �Te has encontrado un bolso? - Lo dec�a por curiosidad.
- Donatella, no nos des la paliza. - �Entonces?
�Lo dices por curiosidad o es verdad? Piensa que te has encontrado un bolso...
- El resto lo pensamos nosotros. - Perdona, �por qu� te metes?
�Por qu�? �No formo parte de la familia?
Te olvidas de que soy t�o materno de tus hijos.
Por un poco de leche que tomamos de la misma teta,
este se ha convertido en mi padre, mi hermano, mi madre...
Bueno, pap�, si lo encontrase, �qu� deber�a hacer?
Hija m�a, te acuerdas cuando tu pobre madre perdi� la alianza de oro
y nadie se present�?
Bien, desde aquel d�a pienso,
"Si encuentro un calcet�n viejo, aunque sea con agujeros,
me hago un gorro de dormir, pero no se lo devuelvo a nadie".
Tu familia necesita zapatos, ropa, medicinas.
Tu padre no lo soporta m�s, tus hermanos tienen hambre
y la casa vive en la mayor indigencia.
�Es que nos hemos convertido en una familia de miserables?
No tendremos pieles, no iremos en autom�vil,
no tendremos televisor, pero vivimos como gente honrada.
No tanto, pap�, si estamos pensando en apoderarnos de lo ajeno.
Hace apenas dos horas que hemos puesto la denuncia.
Pero tengo que irme esta noche.
El bolso no me importa, me interesan los documentos.
�No entiendes que est�n en juego 350.000 d�lares?
En mi opini�n, lo m�s pr�ctico, es poner un anuncio en el peri�dico.
No hables con esa calma que me pones m�s nerviosa.
Vamos, haz algo. Habla con el abogado.
Y esa llamada, �para cu�ndo?
Querida, hemos llamado a Nueva York, no a Frascati...
Pasquale, �qu� haces aqu�?
No me gusta que se escuche tras la puerta, lo he dicho centenares de veces.
No escuchaba, se�ora. Es que hay una chica que quiere hablarle.
- No estoy. - Creo que le interesar� escuchar a esa chica.
- �Por qu�? - Porque creo que ha encontrado su bolso.
�Mi bolso? �Y lo dices as�? �D�nde est�? �D�nde est� esa chica?
- Buenos d�as, se�ora. - Buenos d�as. Me alegro mucho de conocerte.
- �Es este? - Eso creo. - �Ah, s�, es mi bolso!
Quise traerlo antes, pero no pude.
Aqu� est�n las cartas, los documentos, todo. �Giorgio! �Giorgio!
Como agradecimiento no est� mal.
- Si es por la recompensa, puede esperar. - �Qu� recompensa?
Tiene derecho al 10 % del valor del objeto recobrado.
- La se�ora no puede ignorarlo. - �De verdad?
�Qu� suerte! �Y yo que estaba desesperada!
�Has visto? Tambi�n estos italianos son gente honrada.
Se lo agradezco, se�orita. No sabe el peso que me ha quitado.
�A ti? Yo estar�a en un l�o, si no hubiese encontrado el bolso.
Lo siento, tuve que abrirlo para ver la direcci�n.
Claro, claro... �Has o�do? Encima se disculpa, �no es adorable?
- �D�nde lo encontr�? - Cerca del Arco de Jano.
�Ves? �Qu� te dec�a?
Ten�as toda la raz�n, toda la culpa es m�a.
- Pero ser� mejor que llame a la polic�a. - Perdona.
Acu�rdate de cancelar los anuncios y de tranquilizar al abogado de Nueva York.
�No puedes hacerlo t�, querida? Mientras, yo arreglo lo dem�s.
�C�mo voy a hacerlo? Tengo que ocuparme de la chica.
Si tiene qu� hacer, puedo encargarme yo de recompensar a la se�orita.
�Recompensar? S�, claro, se lo merece, no lo hab�a pensado.
�T�? �Y por qu� t�? Es algo que me concierne a m�.
No te metas demasiado en las cosas que no te conciernen, Pasquale.
-Ya te lo he dicho otras veces, recu�rdalo. - Le pido disculpas.
Por fin estoy aqu�. Si�ntate, sin ceremonias, por favor.
Gracias.
- Qu� casa tan bonita, se�ora. - �Te gusta?
Nunca pens� que pudiera haber una igual.
- �Est� todo? - S�, s�, naturalmente.
- �C�mo te llamas? - Donatella. - Donatella. Un nombre bonito de verdad.
Me has dado una gran alegr�a, no por el bolso, sino por lo que conten�a.
Me gustar�a corresponder, al menos en una peque�a parte.
�No hay nada que desees en especial?
Tantas cosas, se�ora, que no s� por d�nde empezar.
Vamos a ver. Tal vez no est�s en una buena situaci�n.
- No mucho. - Lo imaginaba.
Tienes que ser muy pobre o muy rica para ser tan honrada.
�Trabajas?
No, es muy dif�cil encontrar un trabajo. Hago un curso de mecanograf�a.
- Entonces un buen trabajo te har�a feliz. - Ser�a estupendo. - Claro.
Un trabajo, entre mis amigos, no ser�a dif�cil de encontrar.
Como secretaria, como persona de confianza....
�Pero si ser� idiota! �Est� hecho!
�Buscas un trabajo? Te lo puedo ofrecer yo misma. Realmente te necesito.
Giorgio y yo nos vamos a Nueva York esta noche, por seis semanas por lo menos.
Durante ese tiempo necesito a alguien que se encargue de lo diario,
la correspondencia, el tel�fono, en suma, una persona de confianza.
Pero yo no soy una persona de confianza, nunca lo he probado.
Querida, �d�nde voy a encontrar a una persona de m�s confianza que t�?
Pero es que vivo con mi familia, no puedo salir por la noche.
Puedes venir por la ma�ana y marcharte por la tarde, como en cualquier trabajo.
- Pero creo que... - Toda protesta es in�til.
Quiero que tengas un buen recuerdo de este d�a, igual que yo.
Ahora te explico lo que tienes que hacer. Espera, �eh? �Pasquale?
- �Pap�, he encontrado trabajo! - �No!
S�, una especie de secretaria de una se�ora americana.
�Has o�do? �Qu� suerte. Una especie de "americana de se�ora secretaria".
- �Sabes cu�nto te pagar�n? - �80.000 al mes!
- 80, pap�. Gana m�s que t�. - Oh, de modo que gana m�s que yo.
80.000 liras al mes, por tanto, al d�a ser�an...
Dime: �t� mandas a tu hija a hacer de secretaria? Perdona, eh.
Perdona, �tal vez pretendes que la mande de alba�il?
Ser� provinciano, pero para m� la mujer debe quedarse en casa.
- De lo contrario, �qu� pasa? Que sale, trabaja, gana. - 200...
Se vuelve independiente, autoritaria, pierde la femineidad
y entonces ya no es mujer.
- S�, se convierte en hombre. - �Crees que ser�a la primera vez?
�No lees los peri�dicos? Todos esos cambios de sexo...
- Porque tambi�n trabajan de noche. - No, es culpa de la civilizaci�n moderna.
- No entiendes nada. - En efecto...
Haz lo que creas, pero si yo fuese padre me parecer�a que explotaba a mi hija.
- Pap�. - Gracias. - �Para m�? - Cigarrillos.
- Oh, gracias, es la que quer�a. - No te va. No, no te la voy a quitar.
Despu�s del discurso que has dado, �no te parece que sea explotar a una hija?
- �Es que soy el padre? S�lo soy un t�o materno lejano. - S�.
No te los vayas a fumar ahora todos.
Estos me llegan hasta el domingo.
- �Molesto? - No. �Qu� quieres? - Gracias.
- Bueno, no, hasta el s�bado. - �Y esto qu� es?
Es la medicina para la tos. No la toques.
- �Te encuentras mal? - No es para m�, pap�.
- �Sabes c�mo he encontrado trabajo? - No, te lo iba a preguntar...
- �Te acuerdas del bolso que te dije? - �Es verdad que lo encontraste?
S�, Se lo he devuelto a su due�a y me ha encontrado trabajo.
Si vieras qu� casa... Parece de pel�cula.
- Ah� est� Guido. - �Qu� haces? �Te vas?
- Un minuto solo, pap�... - Pero cena antes.
Ceno luego, es s�lo media hora, ma�ana empiezo a trabajar.
- Est� bien, pero no te vayas muy lejos de la puerta. - Adi�s.
Adi�s. Vuelve pronto.
T� dir�s lo que quieras
pero si fuese hija m�a, no la dejar�a salir a estas horas.
Te olvidas de que venimos de una familia
en que a ciertas horas, todos en casa, hasta el t�o Angelino,
un cuarent�n, un pedazo de hombre as�, a las 18,30 en casa.
- Te acuerdas, �eh? - �Vaya! Aquello era alta vigilancia.
Mira, yo estoy seguro de Donatella. Sigue siendo una ni�a.
Yo veo a una mujer, t� la ves como una ni�a...
Una ni�a. Juega con las mu�ecas.
- Y mientras con Guido. - �Qu�? - �Tambi�n Guido juega con las mu�ecas?
Guido es el joven m�s serio de Roma
y es tan t�mido que no ser�a capaz de tocarle ni con un dedo.
�Quieres dejar quietas esas manos?
Despu�s de once meses de noviazgo seguimos en el punto del beso.
�En qu� punto te gustar�a estar?
No avanzar tanto, pero al menos un poco as�.
Hasta que no nos casemos ni siquiera me tocar�s as�.
- �Por qu�, tengo la lepra? - Ah, a prop�sito...
- �Qu� haces? �Qu� es eso? - La medicina del peri�dico.
Ah... despu�s me la das y me la llevo a casa.
- No, te la tomas delante de m�. - No soy un beb�.
Si no te curas, t� a m� no te acercas m�s, �entendido?
La tos compulsiva es contagiosa. Bebe.
Ten�as que llenarlo hasta arriba, �eh?
Muy bien. Tienes que tom�rtela todas las noches durante un mes.
- Gracias. - De nada. - �La se�ora ya se ha ido?
S�, ayer por la noche, como le dijo. Por favor, pase.
- �Qu� �rdenes tengo? - La verdad es que ahora es usted qui�n da la �rdenes.
�Yo? �Y qu� ordeno?
Lo que necesite, se�orita,
estamos a su completa disposici�n, como si fuese la se�ora misma.
�Qu� clase de trabajo tengo?
No, se�orita, usted no tiene que trabajar en absoluto.
Si me pagan un sueldo, tendr� que gan�rmelo, �no?
Cierto. De hecho, usted es la persona de confianza.
�Y qu� es esa persona de confianza...?
Generalmente, una persona que con la excusa de defender los intereses ajenos,
defiende s�lo los propios.
- No creer� que yo... - No, usted es un caso extraordinario.
La devoluci�n de aquel bolso
demuestra que sus intereses le importan poco.
- Me gustar�a tocarlo. - Nadie se lo impide, se�orita.
El problema es que no soy capaz.
- �La se�ora toca? - S�, a veces, con un dedo.
Pero lo ha dejado por un tiempo, la m�sica cl�sica ya no le interesa.
�Y por qu� tiene un piano?
Porque es una bella pieza del mobiliario y porque le da un cierto tono a la casa.
�Cu�ntos libros! C�mo se divierte la se�ora.
No s�, porque no lee nunca, Est�n ah� porque queda bien.
Y adem�s, imponen respeto y le dan importancia al ambiente.
Entonces se debe de aburrir, si est� todo el d�a sin hacer nada.
Si te aburres, no eres una verdadera se�ora.
El secreto est� en divertirse con lo que otros se aburren y viceversa.
- Qu� dif�cil estar con la se�ora... - No lo crea, pronto aprender�.
�Quiere darle un repaso a la casa?
- �Qu� har�a una se�ora en este caso? - Ya me habr�a dado �rdenes.
Entonces ordeno que esta ma�ana quiero verla.
Por favor.
Esa es Elvira, la doncella personal de la se�ora Dorothy.
- Buenos d�as. - Buenos d�as.
�Cu�ntas cosas! �Para qu� son todos estos botes?
La pregunta era buena para los libros y el piano
pero ung�entos y perfumes son las �nicas cosas de las que hace buen uso la se�ora.
- �No es as�, Elvira? - Oh, s�.
Entre masajes, rayos ultravioleta, maquillaje y vestidos varios,
la se�ora dedica a su persona un promedio de siete horas al d�a.
El horario de un trabajador normal, se�orita.
�Y esto qu� es?
�Madre m�a! Me parece estar en el Rinascente.
�Y se los pone todos?
Tiene que cambiarse dos o tres veces al d�a, ya me entiende...
�Qu� bonito! Es igualito que uno que he visto esta ma�ana en el escaparate.
- �Por qu� no se lo prueba? La se�ora es de su talla. - Pero no es m�o.
La se�ora nunca se pone un vestido m�s de dos veces
y este ya lo ha usado bastante.
- Gracias, pero prefiero que no. - Como quiera.
Ahora que lo ha visto todo, si quiere puede ordenar que se prepare el almuerzo.
S�,,,, pero no s�. �Qu� me aconseja?
Bien, s�,... no he entendido nada.
Pollo asado con patatas.
- �Qu� bueno! �Lo ha hecho usted? - S�, se�orita. �Le gusta?
La verdad es que no como estas cosas muy a menudo.
Pero comer as�, con los tres de pie,... no puedo.
�La se�orita quiere estar sola?
- No. �Por qu� no se sientan? - La verdad, el servicio no...
- No hagan caso y si�ntense. - Gracias, se�orita.
- Es usted la jefa m�s simp�tica que he tenido. - Y la m�s amable.
- Utilice las manos, se�orita. - Tiene raz�n.
- Pasquale, �es usted napolitano? - Modestamente.
�Por qu� no lo habla? Ser�a muy agradable. Me sentir�a m�s en mi lugar.
- De servicio no me lo permitir�a. - Se lo permito yo.
- Gracias. Me hace respirar. - Tambi�n a m�.
�Qu� hace la se�ora despu�s de comer?
- Telefonea a sus amigas. - Las m�as est�n trabajando.
- Hace la compra. - Resumiendo, �qui�n me paga?
- Juega a la canasta. - No s� jugar.
- Da un paseo en el coche. - Eso me gustar�a. �Puedo?
- Claro. �Qu� prefiere? �El Mercedes? �El Cadillac? - No lo s�.
�Son todos tan amables, tan alegres!
- No sonr�a demasiado o nos seguir� una multitud. - �Por qu�?
Porque es una muchacha guapa y aqu� se arma la revoluci�n.
�Qu� hago ahora?
�Quiere que ayude en la cocina? Puedo limpiar la plata. S� hacerlo.
Sea buena, se�orita, uno de los problemas de este siglo
es que las se�oras se empe�an en trabajar en cualquier cosa.
Y que le quitan los puestos de trabajo a quien realmente los necesita.
Pero me fastidia no hacer nada.
En este momento es una se�ora y las se�oras se toman el t� por la tarde.
No me gusta el t�.
Entonces puede prepararse tranquilamente para la cena, darse un ba�o...
�Un ba�o? �Con espuma y perfume como en las pel�culas?
Como en las pel�culas americanas. Le dir� a la camarera que lo prepare.
- Buenas noches. - Buenas noches, Pasquale. - Buenas noches.
- �Est� lista la se�ora? - La se�ora parti� ayer por la noche.
�Parti�? Pero si est�bamos citados.
Parti� de repente. O� hablar algo de una herencia.
- Tal vez usted lo sepa mejor que yo. - Pod�a haberme avisado.
�bamos a ir a cenar juntos. La cena no importa, �pero el abogado?
�No me ha dejado una autorizaci�n, para el consejo de administraci�n?
- No me dijo nada, se�or. - Siempre la misma...
Y luego est� el tema de los valores. �Es posible que se le haya olvidado?
No s�, se�or. �Quiere que mire encima de su "secr�taire"?
Gracias, s�, vamos.
- �Es muy importante? - S�, es para el consejo de administraci�n.
Si Dorothy no va, alguien tendr� que representarla, �no?
Las mujeres no deber�an meterse en negocios.
Elvira, por favor, mi... Oh, perdone.
Estoy verdaderamente afligido, no sab�a...
Ten�a una cita con Dorothy esta noche...
La se�orita Donatella Guiscardi es invitada de la se�ora.
- El se�or Maurizio Dal Pr�. - �Es usted?
- S�, soy yo o eso creo. - Lo siento mucho.
La se�ora me encarg� de decirle que no habr�a cita.
- Ah... - Se me olvid�, como a una idiota.
No se preocupe. Claro que la velada se ha echado a perder.
S�, lo s�, se la he estropeado yo.
- Venga conmigo, as� repara la fechor�a. - �Yo?
Yo no pierdo la noche, usted me lleva a la embajada y todo arreglado.
- �Qu� me dice? - S�, lo entiendo, pero no puedo.
- �Tiene alg�n compromiso? - No, es que no puedo de veras.
Entiendo. Bueno, no quiero imponerle mi compa��a.
No es eso, es que... no puedo, �verdad, Pasquale?
�Tal vez la se�orita se refiere al vestido?
Creo que ya lo trajo la modista, �no es verdad, Elvira?
- Acaban de traerlo. - No se preocupe, le quedar� bien.
�Ha visto? La espero, �eh?
- �Pero est�n locos? - Venga, venga, salga, divi�rtase... �Qu� tiene de malo?
No es eso, es que no lo conozco, y, adem�s, de noche...
No se preocupe, es un buen muchacho.
Lo s�, pero mi padre me espera para cenar, estar� preocupado...
- �No le puede telefonear? - S�, podr�a llamarlo desde un bar.
�Tal vez el se�or necesita un Martini?
- Por favor. - �Eh, es Maurizio con una!
- �Pero esa no es...? - Abbe Lane, s�.
- �C�mo ha dicho? - Abbe Lane. �No ha o�do hablar de ella?
No est� nada mal.
Tambi�n tiene cierta clase. Qui�n sabe d�nde las pesca.
En el Cottolengo la ha pescado... Parece medio tonta.
Todo envidia. Desde que Maurizio te larg�, no dejas pasar una.
�Que me larg�? Fui yo, por si no lo sabes.
- �Qu� toma? - No s�. Pida usted. - Dos Martinis.
�Una foto, se�ores? Por favor...
Me gustar�a mucho conocerla.
No creo que sea dif�cil. �Pero por qu� le interesa tanto?
Me gustar�a saber qu� es lo que atrae tanto a los hombres.
- No es dif�cil entenderlo. - �A usted le gusta?
Naturalmente. Una mujer as� no deja de ser interesante.
- Pero no es mi tipo. - �Y c�mo es su tipo?
Una muchacha bonita, pero no hermosa...
me refiero a esa belleza demasiado vistosa, agresiva.
Fresca, alegre, llena de vitalidad y al mismo tiempo tierna, dulce...
Al mirarla, parece fr�gil, pero se vuelve fuerte
y cuando se enfada se convierte en una furia.
- Y, adem�s, est� enamorada. - �C�mo se llama?
�No lo s�!
- �Giancarlo! - Hola, Maurizio. �C�mo est�s?
- Me parece que t� conoces a Abbe Lane. - S�.
- �Puedes present�rsela? - Con mucho gusto.
Perdonad, Giancarlo Sterzi, Maria Laura Castello, Donatella Guiscardi.
- Con mucho gusto, se�orita. �Vamos ya! - En realidad, yo...
�Te encargas t� de ella? Vamos.
�D�nde ten�as a la ni�a? �En el colegio?
No seas idiota. La he conocido esta noche.
Ah, un ''coup de foudre''.
Si hubiese sabido que te gustaban las colegialas me habr�a aprendido el papel.
Me habr�a perdido la espontaneidad.
La se�orita es una gran admiradora tuya.
Gracias. Estoy cansada de tener s�lo admiradores masculinos.
�Por lo menos podr�as dejarme a m� las admiradoras?
- �No es celoso? - S�, mucho.
Si s�lo fuese uno, lo habr�a matado, pero son tantos...
Mira, estos son lo que tengo que matar hoy.
Todos los d�as igual. Mira, mira.
Es muy lindo ese vestido. �Qui�n es tu modista?
- No s�, cambio a menudo... �Puedo mirar estas cartas? - Claro.
�Te importa acompa�arme donde te han hecho ese vestido? Me gusta mucho.
Veniros a cenar conmigo y hablaremos m�s c�modamente.
Imposible, mi perro tiene que irse a la cama y le da miedo quedarse solo.
El aire mediterr�neo le sienta mal. �Conoces un buen veterinario?
Come mucha pasta y siempre est� durmiendo.
El profesor Valli es muy bueno, Puedo hablarle.
"Soy un humilde admirador suyo, trabajo en la gasolinera del Arco de Jano,
si pasa por aqu� y quiere repostar, no se olvide de m�. Su Guido."
Yo acompa�ar� a la se�ora a la modista y ella al veterinario.
- Est�n locos, no s� por qu� gastan el dinero en sellos. - S�.
- Hemos decidido ir a cenar. - Lo siento, no puedo.
Hablar� con Maurizio. Hace todo lo que le digo. Hasta ahora.
- Adi�s. - ''Adi�s''
Ah, ah� est�.
Hemos decidido cenar todos juntos, nosotros, Massimo, Francesco...
- No, gracias, no podemos. - �Por qu�? Vamos a embarcar.
Otra vez ser�. Gracias por todo, nos vemos ma�ana. Adi�s, Maria Laura.
Perdone, pero es que pasar el resto de la noche con esos pesados, no me apetec�a.
- Habr�a preferido quedarse, �eh? - No, qu� va.
Entonces, �d�nde vamos? �A Victor, al Jicky ?
- �Y si salimos de Roma? - La verdad es que no conozco nada.
Ah, s�, me olvidaba de que es hu�sped de Dorothy.
- �Nunca hab�a estado en Roma? - �C�mo que no? Nac� aqu�.
Entonces... falta desde hace tiempo. �Est� de vacaciones o para quedarse?
De vacaciones. En unos d�as todo se habr� terminado.
�Le importa?
Es bonita esta m�sica. Te entran ganas de bailar.
- �Por qu� no lo intentamos? - �Aqu�? - S�, �qu� tiene de malo?
Tenemos espacio, la m�sica...
- �Y si pasa alguien? - �Qu� va a decir? Vamos.
Dios m�o, ya es medianoche. Tengo que irme corriendo a casa.
- �Por qu�? Es muy pronto. - Se lo ruego, ll�veme a casa.
Hab�amos salido a cenar y, en cambio, nos la hemos saltado.
- �Sabe que no me he dado cuenta? - Yo tampoco.
Ha sido la noche m�s hermosa de mi vida. Gracias.
En realidad ha sido una noche como las dem�s.
S�, pero incluso esas, a veces pueden ser extraordinarias.
�Donatella! �Cu�ndo volveremos a vernos?
No lo s�.
Y esta noche la ni�a se ha parado con la Befana...
D�jate de discursos, ya estoy bastante preocupado.
Lo s�, te comprendo, el oficio de padre est� lleno de responsabilidades.
Por eso a una muchacha de su edad hay que vigilarla,
hacerle comprender los peligros que va a encontrarse.
En pocas palabras, hacerle saber lo que es el hombre.
S�, pero no es algo f�cil. Si hubiese estado su madre...
Entre mujeres esas cosas se pueden hablar, pero yo, como padre, como hombre...
- �Qu� hago? - Tienes que encontrar la forma, hazle comparaciones...
La f�bula del lobo y el cordero, se la cuentas y luego le dices:
"Si no tienes juicio, acabar�s como el cordero".
�C�mo es esa f�bula? Ah...
Hola, pap�. Buenas noches, t�o. �Todav�a levantados a esta hora?
Bueno, te est�bamos esperando.
Te llam� por tel�fono para avisarte, �no?
Me dijiste que llegar�as tarde, pero no imaginaba que a esta hora.
Ya sabes, te pueden suceder muchas cosas malas...
�Y qu� quieres que suceda?
Mira, �conoces la f�bula del lobo y el cordero?
Pap�, �te parece el momento de contar cuentos?
S�, este es el momento m�s adecuado.
Vale, la f�bula del lobo y el cordero que fue al arroyo...
- �Fue al arroyo? - Bueno... - No s� si fue al arroyo.
De todos modos, el lobo se comi� al cordero de d�a, no de noche.
- �Se lo comi� de d�a? - �Ah, s�? - Claro.
�Y qu�? De d�a o de noche no tiene importancia.
Se lo comi� y eso es lo cuenta.
Lo que quiere decirte tu padre, es esto:
el cordero, s�mbolo del candor y la pureza, va al arroyo a beber.
Tambi�n el lobo va al arroyo, pero no a beber.
Cuando el cordero... ve al lobo... entiende que... �Ham!
- Expl�caselo t�, que es mejor. - S�, te lo voy a explicar.
Mira, Donatella, esta es una f�bula para personas mayores.
Y es que... los hombres son como lobos, eso es.
No todos, pap�. Por ejemplo, el de esta noche era muy agradable.
Lo s�, los hombres lo intentan, pero luego hacen lo que queremos.
Pap�, no te preocupes, los conozco bien A mi no me van a hacer �Ham!
- Buenas noches. - Buenas noches.
�Ves c�mo son las hijas de hoy?
Voy a echarle un discurso y sabe m�s que uno.
- �Y qu� hago? Ah, qu� tiempos... - Tiempo de lobos.
- Bueno, yo creo que con un buen par de medias suelas... - �Medias?
Medias suelas hasta aqu�, en el tac�n, y un par de tacones...
La parte superior, un trocito que no se vea... En resumen, siguen estando bien.
- Claro. Los cordones est�n casi nuevos. - Los cordones est�n casi nuevos...
Aunque te r�as de m�, todav�a se pueden llevar.
Al matadero
Qu� se�oritos sois, vosotros... �Te gusta?
- �Eh? - Eh... - No, no... - �Te gusta? Come, come.
He probado esta cosa, pero todav�a no he descubierto lo que es.
- Como dulce y un poco amargo... - �S�, eh?
- Lo que es... - �Bien? - Te lo digo enseguida.
Est� un poco soso, le falta sal...
- De haberlo sabido, le habr�a puesto sal, cebolla... - �Qu� es?
- Cola para pegar los libros, idiota. - Ah, cola... �Cola?
- Perdona, �la preparas en la cacerola? - Se me ha roto la sart�n.
Entonces ponle una bonita etiqueta con una cabeza y dos tibias, que ponga:
"El que toque la sart�n muere"
- Adi�s, pap�, me voy. - Por favor, lleva estos zapatos al zapatero.
�C�mo voy a andar por ah� con estos zapatos?
�Qui�n los a ver? Est�n envueltos en peri�dico, ll�vatelos...
Para ir a la villa voy por otra direcci�n.
�Es que no dispones de cinco minutos?
Coge el coche... �Qui�n los va a ver si los llevas en el coche?
- Y adem�s, envueltos en peri�dico... - �Eh! Que esto cuesta 50 liras el metro.
- Hazme el favor, venga, vete... - Est� bien. - Y que los tenga pronto.
Me los llevo as�. Adi�s, pap�. Adi�s, t�o Nicola.
- Pegar, �eh? Nada de puntas. - Est� bien.
Tac�n de goma y refuerzo americano.
�Y con qu� encuaderno los libros si te lo comes todo?
No... despu�s de todo es harina.
- Harina, �no? - S�, es harina.
Un poco dura, se agarra un poco...
Puede que porque le puse mucho aluminio.
- �Aluminio? - S�.
Es por eso... Hab�a notado algo que me molestaba.
- �Eh, t�! �Te hablo a ti! - �Eh? Ay, ya voy.
- �Diez? - No, no. - �Cinco? - No, no, con dos basta.
S�, bastan para llegar al siguiente distribuidor.
Y t�, mu�vete, l�mpiale los cristales al se�or. �Vamos, camina!
�Es que te has vuelto loca?
Voy a hacer que se te cure la tos a fuerza de zapatillazos.
- �Pero qu� tos? - Esa del pelo rojo que te gusta tanto.
Y dale con esa Abbe Lane... �Est�s obsesionada? �Qui�n piensa en ella?
Se dice ''Abi Lein'', ignorante.
�Que no te gusta? �Y la foto con la pipa que le enviaste?
Se quiere hacer el interesante... qu� guapo, se cree que es Clark Gable.
�Qu� tonter�as dices! �Qui�n te lo ha dicho?
�Ni te lo imaginas! �Oc�pate del trabajo!
�Qu� haces? Te he dicho dos litros.
- En cuanto se habla de Abbe Lane, no entiende nada. - Pero...
- �Qu� demonios ha puesto! - �Qu� quiere? - Quiero dos litros.
- Eso es.. - �Eso es? - �Eso es? Dos litros.
Son 18, 2304 liras.
�Est� loco! Le he pedido dos.
Me ha pedido dos, pero ahora hay 18 en el coche.
- Pero yo no se los he pedido. - Pero el coche es suyo.
Ll�veselos, s�quelos.
�Has visto lo que pasa por espiar?
Me ha confundido con una se�ora, no lo ha dudado en ning�n momento.
Significa que la se�orita tiene disposici�n,
si se la mira cuando se pone ropa de se�ora.
Es un poco gracioso, pero muy conveniente...
Pero me molesta enga�arlo as� a punto estuve de dec�rselo todo.
- Y habr�a estropeado la noche, se�orita. - S�, tiene raz�n.
En el fondo, �a qui�n le importa? Despu�s de todo, no lo volver� a ver.
Creo que ser� imposible, porque ordenando el escritorio de la se�ora
he encontrado la autorizaci�n que buscaba el se�or Maurizio.
Tengo que llamarlo para que venga a buscarla.
Si me permite, voy a hacer una llamada.
Pasquale, espere un momento. Si el se�or Maurizio pregunta por m�...
Seguramente no lo har�, pero si lo hace,
d�gale que no puedo, que estoy ocupada.
- �Y si viene aqu�, se�orita? - Si viene aqu�...
- Le dice que he salido a hacer un encargo de pap�. - Bien.
Por lo tanto,... considero inadecuado...
proseguir sobre esta base nuestras negociaciones.
Se�orita, puede marcharse.
- �A�ado el saludo? - Claro, a�ada el saludo.
Giancarlo, �sabes que estoy harto de cambiar de secretaria cada 5 minutos?
�Quieres despedir a esta que es tan buena?
Intenta no molestarla.
Para el trabajo de no hacer nada me basta contigo. D�jala en paz.
- �S�? �Ah, Pasquale! - Se�or Maurizio, buenos d�as.
�Estupendo! Prep�rala, ir� yo mismo a buscarla.
�Est� la se�orita Donatella en casa?
No, la se�orita est� ocupada, se�or.
No puede en este momento y tiene que salir a un recado.
Est� bien. Adi�s, Pasquale.
Giancarlo, voy a salir, han encontrado la autorizaci�n de Dorothy.
No hay prisa, la necesitas para el viernes, env�a a un mensajero.
No, ya se ha perdido una vez, es demasiado importante.
- �Me dejas toda la responsabilidad? - Eres mi socio, trabaja por una vez.
No cojas malos h�bitos.
- Acept� ser tu socio porque t� eres muy trabajador. - Adi�s.
S�, diga.
- Se�orita, �puede venir? - Bien.
- �Hola! Cre� que no iba a encontrarla. - La verdad es que me iba. Adi�s.
No, espere. Ya que nos hemos encontrado, la acompa�o.
Tambi�n quiero ense�arle la foto que nos hicieron ayer.
Gracias, pero tengo que irme. Adem�s, tiene que ver esas cartas, las de Pasquale.
No hay prisa. �Ad�nde va? �A la costurera? �A la modista? �A la peluquer�a?
Sal�a a dar una vuelta. No pasa nada, Puedo pasar de ella.
Tal vez soy inoportuno. �Tiene una cita? �Ha quedado con alguien?
- No, no he quedado con nadie. - Entonces, vamos. ��nimo!
- La verdad... - �A d�nde tiene que llevar el paquete?
Son cosas de la se�ora, de Dorothy, tengo que llevarlo...
Seguramente lejos, pero usted no puede, yo...
Escuche, Donatella, �quiere un consejo?
- Diga. - Tiene que vencer tu timidez.
Lo digo por su bien, no por m�, porque la aprecio mucho.
Encontrar hoy d�a en nuestro ambiente una muchacha como usted
es algo bastante raro.
- �La molesto, quiz�s? - No, pero cambiemos de tema.
Bien. Cu�nteme algo de usted, de sus padres, de su casa.
- Ya he llegado. - �D�nde? - All�.
�Tan cerca? Dijo que era muy lejos.
S�, pero a pie, en coche se llega pronto. Entonces adi�s y gracias.
No, la espero. No tengo nada m�s que hacer.
La verdad,... hace tanto tiempo que no veo a estas amigas.
- Tal vez me quede a comer. - Espero un poco y si no la veo, me voy.
- Como quiera. - �De acuerdo? - Gracias. - Adi�s.
Buenos d�as. �Para los hijos de los presos? Que Dios te lo pague.
- En realidad... - Dime, �quieres un recibo?
No, no, por favor.
- Entonces gracias. Alabado sea Jesucristo. - Por siempre.
Pero... no vamos hacia la villa...
S�, pero dando un rodeo. �Le molesta?
No. S�lo que no puedo ir con personas como usted.
�Por qu�? �Qu� me pasa? �Sabe que me intriga mucho?
- �Yo? �Por qu�? - No lo s�.
Es tan distinta a las dem�s.
Hay algo en su forma de actuar que no comprendo.
Tan reservada, cerrada, dir�a yo. �Por qu�?
Desde ayer por la noche no pienso en otra cosa. �Me cree?
No lo s�. Los hombres nunca son sinceros cuando hablan con una mujer.
S�, tal vez sea verdad, pero en ciertos momentos y con ciertas mujeres, lo son.
Ojal� que lo fueran siempre.
�Por qu� es tan estricta? �Es que nunca miente?
�Cuidado!
- Buenos d�as. - Buenos d�as. - M�relo aqu�.
No me imaginaba que iba a encontrar al abogado en el veterinario.
- �Qu� haces aqu�? - He acompa�ado a Abbe y a su marido.
Igual que t�. M�s vale que no se piensen que llevamos comisi�n.
- Buenos d�as. - �C�mo est�? - Bien.
- Espero que nada grave. - La cocina italiana no le sienta bien.
- �Que suerte! �Recuerda ''su promesa''? - �Qu� promesa?
- Acompa�arme a su modista. - Ah, s�, �pero ahora? - S�.
- Yo voy al veterinario. - Mira. Quiero diez as�.
- �Todos iguales? - No, tonto, diez de este tipo, pero diferentes.
De tarde, de noche... Entonces, �vamos?
Un momento, tengo que esperar a Maurizio.
''Estos hombres'' son un engorro. �C�mo se llama?
No lo sabemos, lo hemos atropellado con el coche y...
- No, su modista, �c�mo se llama? - Ah, la modista... pensaba en el perro.
Es un poco dif�cil... todos esos nombres...
Vamos a mirar dentro, estar� la etiqueta.
- S�, pero tengo que quit�rmelo. - Es una buena idea.
Es mejor que lo deje, podremos prestarle los cuidados que necesita.
- Nuestro personal est� especializado. - Me ocupar� yo personalmente.
Estupendo. Le agradecer�a que me hiciera un favor.
- Le dejo mi n�mero, me llama en cuanto est� curado el perro. - Claro.
- Entonces nada m�s. - Muy bien. - Gracias.
Maurizio, ''nos vamos'' a la modista de Donatella.
- T� nos sigues con tu coche. - �Y qui�n se queda en la oficina?
Ah, s�... Bueno, creo que es mejor que te quedes t�.
Me trata como a una antigua cliente, como a la se�orita Donatella.
- �Verdad, Donatella? - Claro que s� - �Usted es cliente nuestra?
- �Es que no reconoce su modelo? - S�, pero la se�ora no...
Ens��eme el "toilette" como el que llevaba la ''se�orita''.
Intentar� no defraudarla. Pasen, por favor.
Mientras saque�is la tienda, voy a buscar a Maria Laura. Hasta luego.
''Hasta luego.''
Perdone mi curiosidad, pero la se�ora Winston...
Ten�a un modelo como este, de hecho es �ste.
Pero qu�dese tranquila, no lo he robado.
No ten�a intenci�n... Es que me ha sorprendido.
Le queda estupendamente.
Para la se�ora Winston era demasiado juvenil, pero a usted se le adapta muy bien.
�Ojal� a todas mis clientas les quedara como a usted!
"�Te gusta?"
Bueno, se�ora... �Cu�l prefieres?
No s�... el rojo...
S�, rojo, verde, azul, amarillo, gris, negro...
- Quisiera hacerle un peque�o regalo. - �Un regalo? �Por qu�?
Para demostrarle mi agradecimiento. �Cu�l es su direcci�n?
- Via San Teodoro 64. - �Hab�is terminado ya de derrochar?
Apenas me quedan unos d�lares para comer.
- Te hago yo que los gastes: vamos todos a comer al Circeo. - Magn�fico.
- Es una idea maravillosa. - Tambi�n viene con nosotros, �verdad?
- No puedo, tengo que irme. - �C�mo? Por favor.
Claro, una excursi�n sin acompa�ante no es muy divertida. �D�nde est� Maurizio?
- No lo s�., - Yo le hago de acompa�ante.
Son 100 km. Si tardas m�s de tres cuartos de hora, nos pagas la comida a todos.
Pero si no pongo gasolina, van a tener que remolcarme.
- All� hay un distribuidor. - No, ese no, por favor.
- �Por qu�? - Porque...es feo. No me gusta.
Lo siento, pero el motor no es tan delicado. Otra vez ser�.
- Eh, muchacho, ll�nalo. - �Enseguida!
- Pero usted... es Abbe Lane. - S�.
- �Y ha venido a m�? - S�. - Acu�rdese del distribuidor.
Vamos, llena a la se�orita Abbe Lane.
- Cugat, f�jate, se ha olvidado de ti. - Oh, perdone...
No importa, estoy acostumbrado.
Perdone, se�or Cugat. Tambi�n a usted le admiro mucho.
D�game, sin miedo, al o�do, a qui�n admira m�s: a �l o a m�.
D�gaselo, no hay peligro de que tenga que casarse con ella.
- �De verdad? - M�s que a cualquier otra mujer del mundo.
Se merece un beso.
- Ya est� lleno. - Tenga. Con el resto c�mprese una bolsa de hielo.
�Eh! �Despierta!
�Has visto qui�n iba dentro? Parec�a Donatella.
Me ha besado... en la boca. �Abbe Lane me ha besado en la boca!
- �No vas a lavarte m�s la cara? - �C�mo que no? Me la lavo, me la perfumo.
No sabes lo que me ha hecho mientras me besaba.
Me apretaba as�, en el hombro, y me ha gui�ado el ojo.
- Sabes lo que significa, �no? - No. - Te lo digo yo: que ella quiere.
�No has visto que te tomaban el pelo?
�Qu� sabr�s t� de mujeres?
El beso, el abrazo, el gui�o del ojo... �Y tanto que quiere!
- Esta noche me busco la ruina, pero voy. - �Loco! �D�nde vas a ir?
- Voy a La Cabala y luego... - Si se entera Donatella...
- Si se entera Donatella es porque se lo has dicho t�, �entendido? - S�.
Te rociar� de gasolina y te prender� fuego.
- �D�nde vive la se�orita Guiscardi? - En el 2 interior. - Gracias.
�Pero qu� interior! Vive en el primer piso.
�Has visto lo que es tener una hermana guapa?
- �Tienes cambio? - �Cambio? - S�.
�Qu� has dicho, perdona?
Te he preguntado si tienes cambio. Quiero darle una propina al chico.
- Ah, cambio. - S�. - Bueno... - Bueno, �qu�? �Tienes o no? - No.
Pues dilo y no me hagas perder el tiempo. La pr�xima vez.
Buenas tardes.
- �Qu� ser�? - No lo s�.
- Dulces no son, porque... es ligera. - Vamos a ver lo que hay dentro.
No, esperamos a que llegue Donatella, si no te importa.
- �Por qu� iba a importarle? - Se lo han mandado a ella, no es cosa m�a.
Pero t� eres su padre y tienes el deber de vigilar.
Me parece un acto de desconfianza.
�Qu� te preocupa? No es un paquete que est� lacrado.
Lo desatas, luego lo atas y como si nada.
- S�, lo s�, pero no me parece bonito. . Eres el padre.
- Soy el padre... un padre entrometido. - Lo ser�a, si lo hiciese yo.
Pero lo eres, porque lo haces para ver lo que hay dentro, por curiosidad.
A m� no me interesa. Ya lo veo despu�s.
Y a Donatella le hacen estos regalos...
�Y qu� le van a regalar? �Un sombrero de soldado?
- En el fondo es una mujer. - Ah, es una mujer, no es una ni�a...
Perdona, pero yo aqu� veo la pata del lobo.
�Qu� ha pasado?
Os hab�is peleado con los otros chicos, �verdad?
Han dicho que... tenemos una hermana guapa y...
Iros a la cama.
- Buenas noches, se�orita. - Buenas noches, Pasquale.
- �Se ha divertido, se�orita? - No, Pasquale.
Fingir todo el d�a que eres otra,
tener cuidado al hablar, de como te mueves, no tiene gracia.
Pero usted no necesita fingir, es realmente una se�ora.
No, Pasquale, olv�delo,
sabe muy bien que mi verdadero lugar en una casa como �sta, est� en la cocina.
- Buenas noches, se�orita. - Buenas noches. �Qu� flores tan hermosas! �Son del jard�n?
No, las ha mandado el se�or Maurizio.
- Tambi�n hay una nota. - D�mela, por favor.
- Ha llamado varias veces preguntando por usted. - �Ah, s�?
Seguramente ser� �l otra vez.
- Aqu� casa Winston. - Si es para m�, diga que tengo migra�as. Hasta luego.
Hola. �D�nde est� Guido?
No empecemos, �eh? Yo no s� nada. Me arriesgo a recibir una bofetada.
�Ahora te amenaza! Dime, �d�nde esta?
�Yo qu� s�? Dijo que iba "a recoger unos bonos"...
"Unas buenas es lo va a recoger". �Se va a enterar!
No hab�a ning�n sombrero ni peri�dico.
- La mesa est� ocupada. - �Ocupada? - Por favor, venga.
Aqu�, si�ntese... Por favor, si�ntese.
- �Eh! �5.000 liras? - S�, se�or. -- �Un vaso de whisky?
�Con 5.000 liras lleno un cami�n! �Lo lleno!
�De super! Quiero una garrafa de whisky.
- Se�or, le esperan fuera. - �A m�? - S�.
�Cinco "sacos"!
No habr�s venido a hacer una escena, �eh?
- No, he venido a hablar en serio. - Entonces, vamos.
He venido aqu� porque... uno ten�a que darme unos bonos.
Quer�a ver que me los entregara...
�Basta ya de mentiras! Estoy cansada de o�rlas y decirlas.
Mira, ya hace tiempo que somos novios
pero tal vez s�lo ahora nos damos cuenta de que es un error.
�Un error? �Qu� tr�gica te pones!
�Qu� he hecho mal? S�lo he venido un momento...
No es por eso, es que quiz�s todav�a quieres ser libre
y no es necesario que te sientas obligado con alguien como yo.
Y yo tal vez necesite un hombre diferente.
�Un hombre diferente? �Y c�mo debe ser ese hombre? Adelante, veamos.
No lo s�, m�s dulce, amable,
que no me deje tirada para correr detr�s de otras mujeres.
Y que no intente siempre meterme mano.
Que me respete y que me quiera de verdad.
Pero yo te quiero
y si, de vez en cuando, hay otra mujer,
cuando las hay, aparte de que a ellas no las quiero como a ti,
es porque... porque un hombre tiene derechos.
T� y yo no estamos casados. T� eres una chica formal y uno �qu� puede hacer?
- Bueno, vamos a casa. - Vamos.
- Oye, �no es aquella Donatella? - La misma.
�Has visto, la virgencita? Va por ah� con chicos guapos.
- �Vemos ad�nde va? - S�, ser� divertido.
Pero procura que no se d� cuenta.
- No entiendo nada, �y t�? - La verdad es que no.
Ma�ana pasa a recogerme temprano, quiero descubrirlo todo.
�Ha visto al se�or Sterzi?
Todav�a no. No ha aparecido en toda la ma�ana.
- V�yase a casa a comer, nos vemos a las 15:00. - Muy bien.
- �Qu� haces? - Bueno, ll�vame.
�Ad�nde? No tengo tiempo, que te acompa�e Giancarlo.
�D�nde lo encuentro? No seas bruto, �no ves cu�ntas cosas llevo?
Est� a la vuelta, a dos pasos.
�D�nde tengo que acompa�arte?
A un encuadernador, en una traves�a de Via del Mare.
- �Des de cu�ndo te interesan los libros? - Desde hace poco.
Pero nunca es tarde para aprender, �no lo sabes?
Caramba, me sorprendes.
Y eso no es nada, las sorpresas apenas han empezado, querido.
- Buenos d�as. - Buenos d�as. - Buenos d�as.
- �Vive aqu� el encuadernador? - S�. �Augusto?
- Te buscan. - �Qui�n es? - Una...
- Buenos d�as. - Buenos d�as. - Buenos d�as.
Quiero encuadernar estos libros. �Puede ser?
Claro. Estamos aqu� para eso. Venga por aqu�, por favor.
Veamos, �c�mo quiere que los encuaderne?
No lo s�. �Tiene alguna idea?
Bueno, depende de su gusto y de lo que quiera gastar.
�C�mo ha dicho?
Digamos que depende de lo que quiera gastar y tambi�n del gusto.
- No s�, si me ense�a algo. - S�, s�, mire, hemos...
�ste est� en tela, tela con el lomo en cuero.
Lo hacemos con pegamoide que hoy, digamos...
- Perdone. - No importa.
Es unan encuadernaci�n que aguanta mucho,...
Perdone, �qu� est� buscando?
Esta fotograf�a... �Conoce a esta chica?
Claro, es mi hija. �Por qu�? �La conoce?
- Le ha dado su direcci�n. - �Ah, s�?
- Pero... perdone, �qu� pasa? -Nada.
Te ha enga�ado como ha querido, por suerte nos ten�as a Maria Laura y a m�
o habr�a conseguido triunfar completamente.
Al ver su mirada tan fresca, tan ingenua... yo tambi�n habr�a ca�do.
Te piensas que es una chica maravillosa, tan distinta a las dem�s...
Distinta s�, una sucia enredadora
en busca de un mirlo con mucho dinero que se case con ella.
�S�?
Han tra�do un perro de una cl�nica veterinaria. �Qu� hago?
Pague y que se lo lleven.
- �Se�orita? - �S�?
- Que lo dejen. - �Qu� vas a hacer?
Ella se ha divertido conmigo, �no? Ahora yo voy a divertirme con ella.
- �C�mo? - Ya lo ver�s.
�Qu� encanto! Pobre animal. Gracias por regal�rmelo.
�Le ha gustado? Pienso en usted a menudo, Donatella.
- �De verdad? - S�. �Y usted? - S�, claro, tambi�n.
- �Como yo? - Eso no lo s�. �C�mo piensa en m�?
Es extra�o, Donatella, nos conocemos desde hace poco, pero
para m� es como si la conociera desde siempre.
Puede que porque siempre de deseado una chica como usted,
siempre la he esperado, incluso antes de conocerla,
y ahora que por fin la he encontrado, no quiero perderla.
Donatella, �sabe lo que eso significa?
Significa que quiero que sea m�a para siempre.
Quiero que sea mi mujer. �Quiere?
No, Maurizio, no puedo.
Porque... no soy la chica que cree, la que siempre ha esperado.
Deber�a hab�rselo dicho antes, lo s�, pero... era tan bonito.
- Y, en el fondo, no he hecho ning�n da�o. - Entonces...
Todo se habr� acabado en cuando vuelva la se�ora Dorothy.
Porque... yo s�lo soy una empleada de la se�ora Dorothy.
La villa, la ropa, el colegio. Nada es verdad.
Sab�a que un d�a acabar�a todo, como en los sue�os.
Y ese d�a, desaparecer�a completamente
y nadie volver�a a saber nada de m�.
Volver�a a mi vida cotidiana
en busca de un empleo de 20.000 liras al mes.
Perd�neme si le he enga�ado, pero no soy la chica para usted.
- Pero... - Por favor, no diga nada.
No volver� a verme y encontrar� en su ambiente, la chica que le har� feliz.
Como yo he encontrado al hombre que se casar� conmigo. Adi�s.
�Ah, hola, Maurizio! �C�mo ha ido?
- Hola, pap�. - Hola.
- Perdona, �qu� haces a oscuras? - Nada.
- �Te encuentras mal? - No.
Te he visto entrar y...
Es un encanto ese perrito. �D�nde lo has encontrado?
- Me lo han regalado. - �Qui�n? - Un amigo.
A prop�sito de amigos, esta ma�ana han venido ciertos amigos tuyos.
- �Amigos m�os? - S�, me han dicho que t� les hab�as dado la direcci�n.
�l era un tipo alto, distinguido... Ella lo llamaba Maurizio.
- �Maurizio? �Ha estado aqu�? - S�, �es que lo conoces?
- Entonces lo sabe todo... - Todo... todo, �qu�?
No me ha dicho nada.
Escucha, Donatella,
hace un tiempo que est�s cambiada, que no eres la que eras.
Vamos a ver, quiero decir, con el car�cter cambiado.
No es que dude de ti.
No s� lo que est� pasando.
Comprendo que entre padre e hija no puede haber tanta confianza.
Si fuese tu madre, ser�a distinto.
Pero tratar� de ayudarte. Si hay algo que te apene, d�melo.
No tengas verg�enza de tu padre, �entendido?
Dime si te est� pasando algo.
La gente murmura,
que trabajes en aquella villa, el regalo que te han mandado,...
A m� me lo has explicado y lo s�, pero quien no lo sabe, habla mal.
Mira, cuando uno conoce otro ambiente, otro mundo,
otra gente, gente rica, que lleva la buena vida,
se le meten en la cabeza muchas cosas.
Debemos comprender que una no est� hecha para esa vida,
est� hecha para vivir en medio de la gente de su mismo nivel,
del ambiente donde ha nacido y crecido, �entiendes, hija m�a?
Entiendo.
�No quiero volver, no quiero ver a nadie!
- Buenos d�as, se�or Augusto. - Hola, Guido. - �Est� Donatella?
S�, en su habitaci�n, hoy no ha ido a trabajar.
Bueno, as� puede salir conmigo.
S�, puede salir contigo, pero mientras se prepara...
- Hazme un favor, saca a pasear al perro. - �De qui�n es?
- Se lo han regalado a Donatella. Es un encanto. - Lo llevo a dar un paseo.
S�, pero t�matelo con calma, porque antes de que termine de prepararse...
- Necesitar� una media hora. - Entonces vuelvo en media hora.
- S�, media hora, no te preocupes. - Hasta luego.
Cuidado con el lacero.
Perdona, �el novio de tu hija se lleva al perro a pasear?
Si fuese un perro de raza, pero es un puro bastardo.
�Por qu�? Los bastardos no tienen derecho...
No, no he dicho eso, pero �para qu� sirve un perro? Todav�a un caballo...
T� s�lo te lo dices todo.
- �Qu� hizo ayer Dinamita? - Ni siquiera se coloc�.
Ni siquiera quisiste apostar a Holgaz�n.
�C�mo se puede apostar por un caballo que se llama Holgaz�n?
- Hola, Guido. - Ah, hola. �C�mo va el trabajo?
A decir verdad, me encuentro mejor con los animales que con los hombres.
- �Pero este no es el perro que ten�amos nosotros? - �Lo conoces?
Ha sido cliente nuestro. Su due�o nos ha dado una buena propina.
�Su due�o? �Qui�n es?
No lo s�, un tipo guapo con un mont�n de dinero.
Nos encomend� que lo trat�ramos bien. �C�mo es que est� contigo?
Es de Donatella, se lo han regalado.
- Dichosa ella que recibe tantos regalos. - �Regalos? �Qu� regalos?
El otro d�a parece que recibi� unas enaguas llenas de encajes por todas partes.
Ropa chic, de casa de modas.
- No le hagas correr mucho, Todav�a no est� curado. Adi�s. - Adi�s.
- As� que es verdad. - �El qu�? �Tambi�n t� vas a meterte!
�Qu� es esto? �Por qu� vas vestida as�? �Qui�n te ha dado el vestido?
�El mismo que te dio las enaguas y el perro?
Y yo como un tonto sacando a pasear al perro de tu amante.
�Pero qu� amante! Un sinverg�enza como t�...
�Todos sois iguales! �No quiero ver a ninguno!
�Claro que no me ver�s m�s!
�Qu� pasa? Donatella, �qu� haces? �Lloras?
Esperaba que por lo menos Guido me comprendiera, en cambio...
En cambio te has enamorado de otro, di la verdad.
�T� tambi�n! No estoy enamorada de nadie, �entendido?
�Por qu� me contestas as�? Te he hecho una pregunta sin ninguna malicia.
Est� bien, de nadie, ni siquiera de Guido.
As� que ha hecho bien en irse.
Si me quisiera, no habr�a dudado de m�.
No he hecho nada malo.
Me he hecho una foto, eso es todo.
�Una foto? �C�mo?
�Esta fotograf�a? �Qui�n es este joven?
Es el que vino a traer los libros el otro d�a.
No he hecho nada.
Ahora te pones a escuchar conversaciones ajenas.
No quiero que pienses que estaba curioseando.
He o�do los gritos, vi a Guido salir corriendo.
S�, se han peleado. En el fondo son como dos ni�os.
S� lo comprendo bien, pero la chica... tiene dos enamorados.
�C�mo puedes hablar as�, Nicola? La chica s�lo tiene a Guido.
- �Y el otro? - No hay ning�n otro.
Un joven que conoci�, que la invit� a bailar...
Ya sabes c�mo es hoy, acept� enseguida...
Se hicieron una foto juntos, t� la has visto...
- Ser�a el del libro. - No te pierdes ni una palabra.
No es que estuvieras curioseando, pero tienes un o�do.
- S�, el del libro, �l se ha cabreado y... - Lo han dejado.
S�, lo han dejado... Se han peleado. Ahora supongo que har�n las paces.
Suponte que se encuentra a ese joven.
Si es una persona de bien, tendr� que aclarar el equ�voco.
- Yo creo a mi hija. - �Sabes d�nde vive ese joven?
Lo conoci� en una villa, all� me dir�n d�nde vive.
Lo busco, le hablo, Hasta luego, voy r�pido.
- �C�mo, y yo? - �Qu� pintas t�?
Aparte del hecho de que soy de la familia, tengo taxi. Te acompa�o.
Lo s�, pero como ya te he dicho, tengo que ir r�pido.
No lo entiendo, hoy que hace sol, deber�a funcionar.
Puede que si cambiase el tiempo...
Puede que si cambiases el coche, �no ser�a mejor?
- �Qu� hacemos? - Buenos d�as. - �Nos vamos o no con ese coche?
Podemos irnos si queremos, pero el coche no viene.
�Y lo va a dejar aqu�, en la calle?
�Y qui�n se lo va a llevar? Hace media hora que intentamos ponerlo en marcha.
Esta claro que no se lo va a llevar nadie, pero aqu� molesta.
Si lo dejan aqu�, les pongo una multa.
- Es justo, p�ngala. - No, se�or, nada de multas.
Con un poco de paciencia, lo empujamos un poquito m�s abajo.
- �Un poquito? �Mucho m�s abajo! - Tenga paciencia, acabo de salir de casa...
- �Hasta d�nde debo empujar? - Por lo menos hasta pasada la iglesia.
- �Hasta all�? - Eh... - Me voy, cojo otro taxi.
- �Y me dejas solo? - Basta ya, el coche no puede quedarse aqu�.
- Mire que no es m�o, entend�monos. - Est� bien, c�mbienlo.
- En una palabra, este no va ni cuesta abajo. - �nimo, vuela...
Este dice "vuela, vuela". Este no va con gasolina, va a empujones.
- Buenos d�as. Por favor, se�ores. �qu� desean? - Buenos d�as.
- Por favor, Elvira. Buenos d�as, se�ores. - Buenos d�as.
- �Qu� desean? - Disculpe, se�or, buscamos a un tal Pasquale.
Un mayordomo, el sirviente de ciertos amigos nuestros.
- El mayordomo de la se�ora Winston. - S�, eso creo. - Soy yo.
- Ah, �usted es Pasquale, el mayordomo? - S�.
- �El mismo? - Yo, el mismo.
- Disculpen, d�ganme lo que quieren, tengo prisa. - �Ah, tiene prisa?
He aqu� una pobre muchacha vilipendiada, arrojada al fango,
a la que hay que restituir su reputaci�n, su honorabilidad...
Nicola, no estamos interpretando "La ciega de Sorrento".
- �Qui�n es usted? - Yo soy el padre.
- �De qui�n? - De la ciega. - De Donatella.
- Ah, �de la se�orita Donatella? - S�. - �Por qu� no ha venido?
No ha venido porque no vendr� m�s.
He venido yo, el padre, a buscar al se�or Pasquale, que es usted, �no?
- S�. - �El mismo Pasquale? - S�, soy yo, Pasquale.
H�game un favor. Necesito pedirle una informaci�n.
- Diga. - S�, aunque... - Diga, diga.
Si me dice "diga, diga"... As� no se pueden explicar las cosas.
Tiene raz�n, lo entiendo, perdone.
- �D�nde est� el se�or Maurizio? - Arriba, tiene prisa, se va.
- �Qu� pasa? - Perdone, pero est� aqu� el padre de la se�orita Donatella.
- Buenos d�as. - Quer�a decirle algo. - S�.
Tengo que pedirle disculpas por mi comportamiento de ayer.
He venido por eso, he venido por...
- El se�or quiere pedirle un favor. - Exacto, eso es.
- S�, diga, - Quiero pedirle un favor.
Ver�, mi hija est� comprometida con un joven.
Eh, que se trata del honor de tu hija, del tuyo y del m�o.
No son cosas que se puedan discutir en la calle.
- Podemos sentarnos en el coche. - No se hable m�s. - Venga.
Donatella, es pap� en un autom�vil.
Tambi�n hay otros hombres. �A que le han detenido?
La polic�a no tiene esos coches.
Muy amable. El distribuidor est� ah� detr�s, tiene que pasar por all�.
Le agradezco su amabilidad.
Si ese muchacho quiere a su hija, no ser� dif�cil convencerlo.
- Buena suerte. - Gracias, igualmente.
�Qu� has hecho? �Qu� le has dicho?
Un buen chico. Ver�s como lo arregla todo.
�Ah, s�? �Ahora lo arreglo yo!
- Venga, limpia los cristales, �Quiere gasolina? - No.
- �Agua? �Aceite? - No, gracias. tengo que hablar con usted. - �Conmigo?
- S�, a prop�sito de Donatella. - �Donatella?
- Exactamente. - Ah, usted es...
S�, soy Maurizio Del Pr�. Creo que ha o�do hablar de m�.
Claro, usted es el del perro, el de la fotograf�a,
el que fascina a las chicas porque no les mete mano.
No he venido a discutir
sino a aclarar un equ�voco del que es v�ctima Donatella.
�Ah, s�? �Y c�mo?
S� que quiere romper su compromiso por culpa m�a.
�Y qu�? �No tengo derecho?
No, no tiene ning�n derecho a sospechar de una chica como Donatella.
Deber�a saber que sus sospechas son absurdas, si la conoce bien.
En cambio usted... conoce bien a Donatella.
Ahora s�, y la aprecio m�s que a cualquier otra mujer que haya conocido.
Si no estuviese enamorada de otro,
en estos momentos estar�a pidi�ndole que se convirtiera en mi esposa.
Y t�, Donatella, �qu� piensas?
El se�or Maurizio me ha hecho el honor de pedirme en matrimonio en otra ocasi�n.
Donatella, le aseguro que ayer no sab�a, la hab�a juzgado mal.
� A qu� vienen tantos sermones a Guido?
En el fondo, se ha comportado mejor que usted. �l no me ha tomado el pelo.
Ha dicho sinceramente lo que pensaba.
Tal vez su comportamiento no fue el del un se�or,
pero si todos los se�ores son como usted, prefiero que no se me acerquen.
Donatella, s� que me he portado mal, pero cre�a...
�Cre�a que quer�a dar el golpe?
Engancharlo con todo su dinero y posici�n, �eh?
Sepa que una chica pobre como yo puede ser honrada y desinteresada
y no una hip�crita que se divierte jugando con los sentimientos ajenos
como hace usted o tipos como usted.
Es verdad, tiene raz�n. Perdone.
- Ya est�. - Gracias. - Adi�s.
- �Te disgusta? - �Qu� va a importarme?
- �Entonces por qu� est�s tan cabreada? - �Por qu�? �Es que no puedo cabrearme?
Alguien a quien no le importa nada no se cabrea como te has cabreado t�.
�Qu� quieres decir? �Que yo y �l...?
No, no digo que entre t� y �l haya habido algo, pero...
El hecho es que yo no puedo casarme con una chica que est� enamorada de otro.
�Es que lo vas a saber mejor que yo?
S�, porque, como ves, no tienes el valor de decirlo,
as� que te lo digo yo.
�Est�s seguro?
Sinceramente, tambi�n lo creo yo.
- Pero ahora, se ha ido... - Si te das una carrera, puedes alcanzarlo.
�C�mo? Ha dicho que iba a tomar el avi�n.
- Est� parado a la vuelta de la esquina. - �C�mo lo sabes?
Le he preparado el carburador para que no le llegue gasolina.
No pasa de los 200 metros.
Bueno, al menos le has sacado un beso.
�Pero qu� beso! Yo trato as� a las mujeres.
Primero me divierto, luego que se casen con otro.
- Bueno. �Y d�nde ha ido? - Con �l, �no? Con el que tiene que casarse.
- �Y has dejado que se vaya? - No estoy apto para el matrimonio.
Tengo que seguir siendo libre, libre de elegir la mujer que quiero.
Adem�s, tambi�n me he cansado de Abbe Lane.
Mira... �Aqu�! Esta es mi nueva mujer, �te gusta?
FIN ignacio gonzalez para cineforum-clasico.org
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