All language subtitles for Hasta el fin del mundo - Capítulo 17

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Original subtitles

Televisa presenta

Llevo tu mirada y tu sonrisa.

Nada me hace falta si contigo estoy.

Y si me lo pides hasta el fin del mundo, yo contigo voy.

Te llevaré, te aseguro.

que educó a Sofía como la princesa heredera.

Pero lo hizo porque quería lo mejor para su hija o porque pretendía mantener su

estatus y comodidad en caso de que el viejo faltara.

¿En serio la odias?

Sí. ¿Yo?

Simplemente la odio.

Pero tú quieres perjudicarla. Así que tú eres peor que yo.

Señora Greta, ya no me tengan ascuas. ¿A dónde fue tan noche, en taxi y sola?

En medio de mi preocupación, formulé múltiples teorías conspiratorias.

Lees demasiadas novelas, Fausto.

Agradezco tu preocupación, pero es natural que un artista como yo

necesite salir de su encierro para buscar inspiración en el mundo.

Y vaya que me hacía falta.

¿Y mis hijas?

Esos respectivas habitaciones a punto de conciliar el sueño.

Excepto Sofía.

¿Calió?

Alcancé a escuchar que iba a la fábrica. Con Salvador, obviamente.

Infalible como un reloj suizo.

Nada afecta a su maquinaria.

¿No le parece que la juzga con demasiada dureza?

Más dura e implacable de lo que Sofía se ha vuelto con su familia.

Desde chamaco, yo veo a Don Paco como un ogro gruñón que reparte caramelos.

Inofensivo, pues.

Como un... Un pollito recién nacido.

Eso, mero. Un pollito recién nacido, pero ahora repartiendo caramelos.

¿Por qué Don Paco no quiere hablar conmigo?

Cuando me miró, sentí un escalofrío en el estómago, como... como si yo alguna

vez le hubiera hecho algo mal.

Bueno, el pasado ahorita no cuenta.

Con permiso. Lo que la rifa en este momento son estas ricas tostadas de pata

estilo coco.

¿Tostadas de pata?

Y también tenemos de tinga, de picadillo, de pulpo y de gusanos de

temporada.

Ya, ya, ya, ya, ya. No me lo vayan a contar, Coco, por favor. Gracias.

Con permiso.

Perdone que no la haya invitado a un restaurante elegante, de esos que usted

acostumbra.

Pero es que además de... Es que no tengo dinero para andarme luciendo.

¿A qué te la pasa uno todo dar?

Me gusta el establecimiento.

Tan cerca de la fábrica y nunca se me había ocurrido venir al lugar de Cuco.

Supongo que debe ser muy frecuentado por los empleados de la empresa.

Uy, la mayoría caen por aquí.

Y además el changarro también es punto de reunión de los amigos de toda la

Amigos de toda la vida.

Es algo que yo no tengo.

¿A poco?

Yo pensé que tenía un grupo de amigos empresarios que se iban a fiestas, de

viaje y cosas así.

A diferencia de usted, yo no conservo amigos de la prepa o la universidad.

Ninguno.

Y en la fábrica Silvana... Silvana es mi única amiga.

Sinceramente yo pensaba que Sofía y tú eran las mejores amigas. Por mí que se

pudra.

Y si la fábrica quiebra, no hay problema.

Me espero una jugosa liquidación. Además de que he hecho contactos en el medio.

Si no hubo trabajo, igual lo mejor pagado no me va a faltar.

Bien se asentó, ¿eh?

Pues si quieres ayudar, en mí tienes una liada.

Asombra el grado de resentimiento que tienes en contra de ella.

Asombra. ¿Y tú tienes mucho que ver? ¿Ah, sí?

¿Yo por qué?

El día en que fuiste a tu entrevista de trabajo con ella, yo le di a entender

que me interesabas.

Me encantó tu sonrisa, tu mirada. Pero claro, ella se hizo la desentendida y te

acaparó.

Siempre las princesas se quedan con los príncipes.

Ahora sabes que ella no me escogió.

Sino yo a ella.

Hasta hace unos minutos, antes de descubrir tu secreto llamado Distrito

para mí era simplemente el futuro zángano fertilizador que Sofía se había

comprado. ¿Ah, sí?

Pero ahora que descubro que eres más inteligente que ella, creo que empiezo a

enamorarme de ti.

Sí, Luana.

Lo nuestro es sexo y ya. Solo eso.

Por supuesto que sí.

Ey, no entiendes una ironía cuando la escuchas.

Lo importante es que tú estás en la cama conmigo y no con ella.

Así que eso me hace sentir ganadora.

Me halagas.

Lo que quiero es que te convenzas de que tú y yo podemos escribir una historia

juntos.

Sí.

Una historia perversa.

¿Y qué más da?

Oiga, si no le gusta, ahorita pedimos algo más tradicional.

Algo así como unas flautas de pollo o unas tecas.

Mi tostada de pata está deliciosa.

Mire,

lo bueno es que aquí el buen cuco lo trata a uno como si fuera de su familia.

Así como usted a sus empleados.

Ojalá fuera así.

Pero no he conseguido armonizar el trabajo y la familia como lo hacía mi

Para mí la empresa es un mundo.

Mi mamá con mis hermanas son otro muy distinto y lejano.

Mire, ahorita...

Sáquete todos esos rollos de la cabeza.

Termínese tu tostada, que todavía faltan los chungos tamoranos que yo ordené.

Ay, yo creo que no voy a poder.

De la vista nace el amor.

Ahorita que vengan esos chungazos y le hagan unos ojitos, me dice si puede o

Acuérdese que con la panza llena uno ve las cosas de diferente color.

¿Y en cuál de todas estas caras está la verdadera Dolores del Río?

¿Bueno? Hola, soy yo.

Debo parecer una loca llamándote a esta hora.

Tal vez ella se va a molestar.

No me digas que el señor ataque de pánico llegó de visita otra vez.

No, no, nada de eso.

Llamo para agradecer tus palabras. Las cosas que me dijiste me hicieron mucho

bien. De verdad te lo digo.

Ahora sí.

Descanses.

Te juro no me falta nada.

Con tan solo un beso todo el universo

se convierte en ti.

Hasta el fin del mundo siempre te amaré.

Yo te lo juro.

Gracias por invitarme, Samantha.

Salvador, fue una experiencia muy agradable.

Necesitaba despejar mi mente y comer algo tan rico.

Eso no es nada.

Conozco todas las plazas de comida típica de aquí a...

Bueno, no tan lejos, pero sí muchas.

Creo que vamos.

Paso a paso.

Despacito que voy deprisa.

Sin correr, sin forzar la máquina.

Buenas noches, Salvador.

Buenas noches, Sofía.

Yo te lo ju...

Los tamales. Digo, el despertador.

No lo puse.

Ponte las pilas, chavita.

¿Qué tengo que hacer? ¿Qué tengo que hacer?

Tengo que llevar a la escuincla a la escuela. Digo, a la hermana de la

Sofía. Y ir allí por la señorita Sofía.

Salvador.

San Judita, Tadeo.

Cuida a mi Lucas, por favor.

Ayúdalo, te lo suplico.

Sí, dígame.

¿Usted es la abuela de Lucas?

Sí, ¿qué se le ofrece?

¿Podría darle un recado a su nieto cuando lo vea?

Dígale que cuidadito con lo que le dice a la policía porque si se le va la

lengua, le mato a la más vieja de su carne.

Pobre de chava.

Agarró y se fue con la panza de farol con la prisa que traía.

Ay, con este dolor de barriga. Pues que cenaste.

Igual ya te hizo daño tanta comida sana.

Ayer en la noche compré pambazos para la merienda y como tú y Salvador ni se

aparecieron, me los tuve que comer para que no se echaran a perder.

Y eso sin contar medio frasco de miel de agave que me unté en un bolillo. ¿Te

reventaste medio frasco de mi miel?

¿Tu miel?

¿Cuál si era para mí, hija?

Nomás que ya no te entere.

Ay, doña Lupe, de veras que no te entiendo nada.

La hija hubiera pegado el grito en el cielo de haberle abierto la puerta a él.

¿A quién?

Pues no te hagas.

Al que trajo los regalos.

Cuéntame, ¿cómo se portó el ingrato?

Pues bien, como un caballero.

Eso es. Lo que sea de cada quien cuando quiere todo un caballero.

Ay, mamá, ¿cuánto tiempo llevas de conocer al señor del sindicato o qué?

¿A quién?

A Lorenzo Langarica, el líder sindical de la fábrica.

Él fue el que me trajo esos regalos.

¿En quién andabas pensando?

Ya llegó más pan.

Papito, ¿de veras que ya no me voy a ir de la casa?

¿Qué pasó, mi número uno? Ya te dije que tu mamá nomás hubo una puntada, pero ya

sacó la ropa de las maletas y las volvió a guardar.

Papito, no quiero estar lejos de ti.

Eso nunca va a pasar, hijo.

Es más, aunque te hartes, ahí voy a estar siempre junto a ti dándote lata.

Hasta cuando te cases y tengas hijos, voy a estar contigo.

Pa. Buenos días.

Buenos.

Nomás llevo andando a la escuela y me voy para la chamba.

Ayer en la noche como que oí que sonó tu celular.

Sí, me marcaron de trabajo.

No me da tiempo de irme a mi casa a cambiarme.

Entonces, entonces es mejor que te vayas para que llegues a la empresa antes que

yo.

Ay, gracias.

Por una noche sublime.

A ver, Silvana, siéntate.

Siéntate y aclaremos algo.

Eres linda y la pasamos bomba en la cama.

Pero no te veo participando en el negocio del Distrito Magnus.

Así que mejor olvidemos el caso y yo... ¿Puedo ayudar a que te cases más rápido

con Sofía?

¿Ese es el primer paso de tu misión o me equivoco?

¿Y se puede saber de qué manera me ayudarías?

Soy la mejor amiga de tu prometida. Y las mejores amigas serán consejos.

Imagina mi poder de persuasión trabajando a tu favor.

Eres diabólica.

Y tú eres mi diablo.

Es mala señal que Miguelina, pocos días de entrar a trabajar a esta casa, llegue

tarde. Por teléfono sonaba muy apurada.

Un problema personal, dijo.

De cualquier manera calculo que debe estar por llegar.

¿Y Daniela?

Salvador ya la dejó en el colegio y se aseguró de que entrara a clase.

Buenos días, mamá.

¿Volvió Salvador de llevar a Daniela?

Espera ya en la cocina.

Muy bien, voy por mis cosas al estudio y salgo para la fábrica.

No tan rápido, Sofía.

Tenemos que hablar ahora.

Lo siento, mamá. Tengo una reunión.

Pues tendrá que esperar.

Fausto, ¿despertaste a Alexa?

Se despertó muy temprano. Y ha estado haciendo muchas llamadas.

¿Hola?

Con permiso.

Seré breve, Sofía.

No quiero entorpecer tu apretada agenda.

¿Qué pasa?

Cometí el grave error de confiarle a Patricio algo que debí pedirte

a ti.

Error que pienso reparar ahora mismo.

Sofía, te ordeno que cubras la totalidad de la deuda de Alexa.

Sin condiciones.

Y Alexa no será tu chica reposo.

Miguelina, qué bueno que llegas.

Oye, me quedé muy preocupado ayer. Dime, ¿qué pasó con tu nieto? Por eso mismo

llegué tarde.

Anduve de aquí para allá buscando a alguien que me pueda recomendar un

licenciado o algo.

¿Qué traes en la mano?

¿Esto? Es una medalla.

¿Quién te la dio?

¡Hombre! Se le cayó el empastelado ese que le quiso robar a la señorita Sofía.

¡Este es el amuleto de mi nieto!

¿Cómo que de tu nieto?

Miguelina, yo le eché el guante y lo entregué a la policía.

Bendito. Mi Lucas, un ratero.

Ya se me figuraba que algo andaba mal, pero nomás no lo podía creer.

Ahora sí no sé ni qué decirte.

Se me cae la cara de vergüenza nomás de pensar lo que le hizo mi nieto a la

patrona. Si esa es tu instrucción, mamá, voy a cubrir la deuda. No tengo ningún

inconveniente.

Sofía, no era necesario que recurrieras a Patricio solo para evitarme.

Y tú, Alexa, no creas que quiero perjudicarte.

Me preocupas.

Eres mi hermana y me angustié cuando te pusiste mal.

Pero a mí me tocó el papel que, por cierto, no elegí.

Velar por los intereses de esta familia.

¿Recuerdan lo que mi papá solía decir?

Los dipol no alimentamos parásitos.

Sofía, no descontextualices.

Él no hablaba de su propia hija. A ver, a ver, perdón. Ya basta, ¿no?

De verdad se los digo.

Por favor, mami, Sofía.

No hay razón para pelearnos.

Pero siéntate, hija. No quiero que te alteres como la última vez.

Estoy bien, mami.

Debiste haberme consultado antes de iniciar esta nueva discusión con mi

¿De qué hablas?

Tomé una decisión.

Ustedes van a presenciar el regreso triunfal de la chica Ripoll.

¡Y olé!

Hice varias llamadas.

Fabián, mi representante, ya me agendó la cita en uno de los mejores estudios

para la sesión de fotos.

A ver, les expliqué a los creativos cuáles eran mis ideas.

Y bueno, en fin, estoy lista.

¿Vale?

¿Lista? ¿Lista?

¿O no se nota?

A ver, ni las divas se visten así todos los días.

Mira, a ver, entiéndelo, Sofía.

No lo hago por la empresa ni por el dinero.

Lo hago por la armonía familiar.

Por Daniela, que resiente mucho nuestras discusiones.

Y por mi mami enojona, enojona, enojona.

Pero también lo hago por mí.

Porque la publicidad es una faceta complementaria de mi trabajo de actriz.

Me hace bien ocuparme mientras empiezo el rodaje de la película.

Así que, bueno, asunto superado.

Si tú dices que está superado.

Ya está, mami.

Ya está.

Ahora sí me disculpa y mi agenda del día está llena, ¿eh?

Hasta ahora.

Insólitamente la solución a todos nuestros conflictos familiares surgió de

misma Alexa.

Solo espero que su decisión sea el fin de nuestros problemas.

Buenos días, Armando.

Mira, ya casi no me duele el tobillo.

Ya me di cuenta.

¿Adivina a dónde vamos?

A la sesión de fotos de la chica Ripoll.

Y por voluntad propia, ¿eh?

Esa es todo.

Si le echas ganas, puedes lograr lo que te propongas. No hay de otra.

¿Qué? ¿No pongas esa cara?

Ya no hace falta que viajemos como completos extraños.

No, no, no, Alexa.

Pauto me explicó cómo era esto de ser chofer de una casa rica.

Y por lo que entendí, ¿no es correcto que tú vayas adelante?

Júbete. Ahorita mismo te voy a explicar cuáles son las nuevas reglas entre

nosotros.

¿Vale?

¿Qué me pasa? ¿Qué me pasa? ¡Soy un tarado!

Sigo así, me voy a pasar la vida solo y con mi abuela alucinándome.

La regué, la regué, ¡la regué!

Lo que no entiendo es por qué una jovencita bien como

tú quiere ver a un malandro.

Debería de estar en la escuela, ¿no?

Si me decidí a ser la chica Ripoll de nuevo, te lo debo a ti.

Siento que nuestra comunicación ha escalado a un nuevo nivel. Que te lo

¿eh? Tus palabras suenan muy bonitas, pero a mí no me gustaría que me llamara

atención. Soy tu chofer, mi lugar es aquí adelante y el tuyo ahí atrás.

Así que, por favor.

Entiende. Desde ahora, viajo en este asiento.

Alexa, párale a tus caprichos y hazme caso.

Me vas a meter en una bronca si sigues montada en tu macho.

A ver, jovencita, ya no entendí absolutamente nada.

Lucas Cavazos y tú se conocen, ¿sí o no?

Él sabe que me llamo Daniela, pero no sabe que me apellido Ripoll.

No sabe que eres la hermana de Sofía Ripoll, la conocida empresaria.

Quiero ver a Lucas para decirle que con la ayuda de mi hermana voy a conseguir

el mejor abogado. Un momento, un momento, un momento, jovencita. No creo

hermana quiera ayudar al tipo que intentó robarla.

Lucas fue...

¿Quién intentó?

Uy, uy, uy, uy, uy. Por lo que veo, este cuate no nada más le ha echado mentiras

a su pobre abuela.

Mira, Daniela Ripoll, la verdad a veces duele, pero es mejor saberla antes de

que te haga cachitos el corazón.

A cabazos lo agarró el chofer de tu hermana durante el intento de robo.

No puede ser.

Tu hermana y Chavita Cruz vinieron a levantar el acta correspondiente.

Daniela, Daniela, lo siento mucho, pero...

Pero esos son los hechos.

Miguelina, cálmate.

No te me vayas a poner mal, hombre.

Ay, Dios mío, Salvador, por favor.

Que no se entere la señorita Sofía por lo que más quieras.

¿De qué asunto no debo enterarme?

De verdad no entiendo.

¿Cuál es el problema de que viaje adelante?

Mira, Alexa, como te decía, yo nunca había sido chofer de una casa. Para mí

esto es nuevo.

A ti te conocí porque le hice el favor a Chavita de irte a recoger al

aeropuerto. Te empecé a hablar de tú, bien confianzudo, y así nos la hemos

llevado. Pero esto de que viajes al lado de mí como que ya no checa.

Se pueden confundir las cosas.

Nada.

No me falta nada. ¿Qué cosas se confunden?

Cuando estoy contigo, cuando estamos solos. Espero una respuesta.

¿Cuál es ese asunto secreto del que no debo enterarme?

La mera verdad, señorita, es que yo... Es que yo le voy a decir lo que pasó.

Miguelina tuvo que hacer unas gestiones personales.

Creyó que le iba a dar tiempo, se tardó más de lo que pensaba. Y luego los

micros y los transbordos.

Y bueno, se le hizo tarde.

Y a la pobrecita le remuerde la conciencia porque no llegó a tiempo para

preparar el desayuno.

Miguelina.

No sea apresiva.

Eso le pasa a cualquiera. Hay cosas mucho más graves.

Señorita, es que yo... Es que nada, es que nada, Miguelina. Ya pasó.

Tranqui, tranqui.

¿Segura que solo es eso?

No vuelve a pasar, señorita.

¿Todavía quieres ver al defendido?

No. Ya no.

¿Quieres que le diga que viniste a verlo?

Entiendo.

Gracias.

Daniela.

Escúchame, joven. Por esta comandancia he visto pasar muchas historias.

Déjame darte un consejo gratis.

Olvídate de Lucas Cavazos. No vale la pena.

Es lo mismo que diría a mi familia.

Y tú algún día se lo vas a decir a alguien.

¿Qué es en eso?

Cada pieza del motor de un coche encaja de determinada forma.

Y solo de esa.

Si pones una pieza donde no va... La máquina no funciona o de plano se

desconchinfla. Si me agarras la onda.

Háblame en español, guapo, que no entiendo ni jota.

A ver.

En la vida real, tú eres la patrona y yo soy el chofer.

Esas son las piezas de la máquina.

Así debe de funcionar.

Le he metido ruido al chicharrón haciéndola de psicólogo.

Por eso dije hace rato que he confundido mis tareas.

Un simple chofer no está al pendiente de salvarle la vida a su patrona.

Ni la abraza, ni la ayuda con sus crisis de nervios.

Pues es que ya no es mi pie.

Ni tranquilidad en mi alma.

Me escuchas como nadie en esta casa sabe hacerlo.

Soy un buen chofano.

Solo es, ¿no?

Es de mínima humanidad.

Si veo que a alguien le pasa algo, lo ayudo si puedo.

Tú también lo harías.

Cualquier persona de bien lo haría.

Eres un hombre noble y bueno.

¿Qué te lo digo yo?

Bueno, ya te expliqué. Lo entendiste.

Ahora, échame la mano y siéntate atrás.

¿Eh?

¿Puedo haberte llamado anoche?

Eres mi jefa y puedes llamarme por cosas de trabajo.

Pero agarra la onda.

Que lo de anoche no era chamba ni urgente.

¿Te metí en problemas con tu mujer?

La que me armó.

La entiendo, ¿eh? Si yo fuera ella, estaría muerta de celos.

Mira, déjame, le llamo y aclaro todo. No, no, no, no, no, no se te ocurra.

Es capaz de crucificarme otra vez. Es más, yo creo que si ella estuviera aquí

paradita en este momento, te pediría que te sientes atrás y me trates nomás como

tu chofer y ya.

Muy bien, muy bien.

¿Y lo que ella quiere es lo mismo que tú?

Eso va a tener.

¿Qué esperas?

Bájate y ábreme la puerta.

Lo importante es que esté a gusto trabajando en esta casa.

Tórate a gusto, señorita.

Muchas gracias.

Al menos algo funciona bien aquí.

Salvador, hago una llamada y salimos para la fábrica.

Claro que... Cuando usted me diga, yo estoy puesto.

Oiga, perdonando.

Mire, ahorita que la deje ahí en la fábrica, ¿me podría dar chance de ir a

arreglar un pendientito que traigo?

No me voy a tardar nada.

Sí, claro.

Tiene mi permiso.

Gracias.

Ay, Salvador.

¿Para qué hiciste eso?

Nomás te estoy metiendo en dificultades.

Ay, ni te piques.

Mira, las cosas que rompen, pero también se arreglan.

Con las personas pasa igualito.

Mientras tengamos vida.

En esta casa todos son buenos.

Lo malo lo ando trayendo yo. No digas esas cosas, Miguelina.

Mira, ahorita es como si fueras pasando por una zona de baches.

A todo el mundo alguna vez nos pasa.

Pero al ratito el camino se compone. Y es cuando tienes que levantar la cabeza,

acelerar a fondo hasta que llegues a la meta.

Y pensar que mi Lucas es el que cayó en un hoyo bien profundo.

¿Y quién sabe si vaya a salir de ahí?

Ay, mi Yetina.

Ay, Marisol, ya párale.

Que todavía estoy con el corre que te alcanza. Pues ya dime.

Anoche estabas esperando a tu amante, ¿verdad?

¡Hija!

De Dios, de verdad. No digas tonterías. ¿Qué haces que me duela más la panza? No

te hagas.

Creíste que los regalos eran para ti.

Eso quiere decir que la cosa con el fulano se va en serio.

Ay, ándale, ya. Deja de hacerle al policía chino. Y toma tu suerte limpio

que te vaya hasta la chamba. Ven.

¿Me hace qué?

Que ya hasta lo metiste a la casa.

¡No manches, mamá!

Dime, por favor, que no estuviera en la cama donde dormías con mi papá.

¡Ay, cuácala! ¡Qué asco!

¡Me la voy a deshacer!

¡Ay, ay, ay!

Ningún amante, Marisol.

Yo pensé que el que dejó los regalos había sido precisamente tu padre.

¿El papá?

Ya estarás contenta. Yo creí que era tu papá, carambas.

Y ahora me tengo que esperar un chorro de horas.

Hasta la noche para ver a mi Luquitas.

Pues yo tengo un presentimiento de que todo se va a arreglar muy pronto. Ya lo

verás.

Por fin apareció Miguelina.

Como imaginará, Aurora tuvo que preparar el desayuno. Y es de sobra conocido lo

mal que ella hace el café.

Y para cerrar con broche de oro me la encuentro en gran charla con Salvador.

Ella no tiene la culpa, señor.

Soy yo, lo que pasa es que le estaba pidiendo la receta de las enchiladas

motuleñas.

Discúlpeme por haber regado el tepache.

Hable bien cuando se dirija a mí, Salvador.

No, no, pues tiene razón, señora.

Lo que pasa es que a veces solo hablo todo lo que da y como que se me hace

el engrudo. Digo, las palabras.

Pero no le hace.

Doy volantazo y ahí me mantengo en la pista como puedo.

Insiste en esos términos.

Híjole. Mire, le prometo que voy a hacer todo lo posible por conectar mi lengua

con el cerebro. Bueno, al menos su actitud permite tener buenas

Miguelina, hoy no quiero carne para la comida.

Le dejo en qué pensar.

Sí, señora.

Otra vez te arriesgaste por mí.

Bueno, fue una estrategia para destantear a la señora Greta y que yo no

siguiera preguntando.

Con decirte que no supe ni lo que dije.

Es que no sé ni cómo pagarte, Salvador.

Lo único que me faltaba era perder mi chamba.

¿Pero cómo, hombre?

Si tú eres la mera, mera cocinera y haces todo con un titipuchal de amor.

Y a la gente como tú siempre termina yéndole bien.

Mira, con suerte esto que le pasó a tu nieto fue un estate quieto que le puso

vida. Y lo va a poner a pensar.

Ojalá y sea eso.

Claro que sí.

Es cosa de aguantar vara mientras pasa la mala racha.

Pero ya vas a ver que allá arriba el jefe de jefazos nunca se olvida de

nosotros. ¿Eh?

Compartido.

Ya te lo advertí. Te van a correr por andar aquí perdiendo el tiempo.

No lo hace.

A ver, ¿cómo estás con el que mi papá te anda rondando otra vez?

Pues así ha estado ya mi llame desde teléfonos públicos, así.

Seguro andará por ahí, por ahí.

Cantando feliz con su mariachi.

Y un día nos quedamos de ver.

Pero al final no me le acerqué.

¡Qué mala onda, mamá! ¡Tengo años queriendo verlo!

Cuando me ha llamado, ni siquiera se le ha ocurrido preguntar por ti.

Seguro porque no le has dado tiempo. Porque estoy segura que mi papá...

Sol!

Sé que lo quiero. Y es normal de tu padre.

Casi no me ha... Por eso acepté verlo. Pero no, no te hagas ilusiones. Sigue

siendo el mismo ingrato de siempre. No es cierto.

Lo dices porque no quieres que yo lo vea.

A ver, mírame.

Mírame a los ojos y dime que no quiere verme.

Tampoco ha preguntado por Chavita. No le importó nada. Solo se quiere a sí

mismo.

¡Eres una mentirosa!

Nomás llamó para pedirme lana. ¡Es un vividor!

¡Marisol!

¡Marisol! ¡Mija!

¡Mija!

Voy a buscar un mejor lugar para estacionarme. ¿En cuánto tiempo retacho

Puedes dejar el coche aquí. Tú vienes conmigo a la sesión de fotos.

¿Yo qué voy a hacer ahí adentro?

Ya me imagino.

Cámaras, luces, gente yendo de aquí para allá.

Eso de la artisteada como no es lo mío. Yo mejor te espero aquí ahorita. Es una

orden. ¿Pero Alexa?

En el estudio hay sitio donde sentarse.

Le van a ofrecer canapés y algo de beber.

Si alguien trata mal a mi chofer.

Eso lo seré yo.

¿Qué hubole, qué hubole?

¿Qué horitas son estas de llegar?

Chava, ni le muevas porque ahorita ando como polvorín.

Estoy en la rayita de checar tarde, así que no me molestes.

Espérate, espérate.

Hay tiempo para todo.

¿Qué te pasa?

¿En qué te puede ayudar tu hermano el consentido? Eres el único.

Por eso digo que soy el único.

Qué metiche eres.

Échale.

Me dio un agarrón con mi mamá. Me dijo, le dije, nos dijimos. Lo de siempre.

¿Qué te hizo el alto manto? Chava, después platicamos. ¿O quieres que me

No, no, no. Ni lo mande Dios.

Nomás te digo que ahora sí se pasó.

Mamá,

ahora todo el mundo anda de mí a mí. No me toques.

Ok, señorita. Muchas gracias.

Sofía.

Hola.

Hablase un momento con la presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias.

Me comentó que tu discurso fue muy celebrado.

¿Por qué no fuiste?

Es una larga historia.

¿Qué pasa?

Que es la misma ropa que tenías ayer.

Pensé que nadie lo iba a notar.

No dormiste en tu casa.

No es solo donde dormí, sino con quién.

Tienes una cara de haber visto las estrellas. Ay, el premio mayor.

No tienes ni idea.

¿Quién es tu novio? No es mi novio.

No soy tan tradicional como tú.

Pero supongo que no es algo pasajero.

¿Estás enamorada, Silvana?

Nos estamos conociendo.

En el momento indicado te vas a enterar. Te lo prometo.

Felicidades, amiga.

Gracias.

Buenos días a las dos.

Buenos días.

¿Puedes pasar a mi oficina, Patricio?

¿Cómo le digo a mi hermosa jefa que no?

Buenos días.

Muy buenos días.

¿Qué tal, señor? Buenos días.

Buenas. ¿Qué va a llevar?

La tienda completa.

Soy Mauro Renzi, mucho gusto.

Soy el director general de Isner Inmobiliarias.

Estamos muy interesados en su propiedad.

Usted, si no me equivoco, es el señor Fernández, ¿cierto?

Sí, pero no será estando salida.

De una vez le digo que mi propiedad no está a la venta, señor, como se llame.

A ver, entiende que no podía negarme. Tu madre me pidió que solucionara lo del

dinero de Alexa.

Y eso fue lo que hice.

Ah, a mis espaldas. Te recuerdo que yo dirijo esta empresa y nunca me quedo al

margen de ninguna negociación. Mucho menos involucra a mi familia.

Zorro, Zorro, traté de resolverlo para quitarte un problema encima.

Es la filosofía de la empresa.

Iniciativa, responsabilidad y confianza.

A Alexa le evité la situación indigna de recibir una limosna por millonaria que

fuera. Y a Chocolate Ripple le consiguió una imagen para su posicionamiento

global. ¿Cómo iba a imaginarme yo que tu madre armaría una tragedia griega con

mi propuesta?

Odio cualquier tipo de conspiración.

¿Conspiración? Por favor, te juro.

¿Te parezco una persona exagerada? ¿Yo te parezco un conspirador?

Mi visión es empresarial o doméstica.

Pero si ya tienes una conclusión, ¿para qué seguimos hablando?

Se acabó el tema.

Te llevaré, te lo aseguro, nadie

podrá separarnos, yo te olvidaré

cada segundo.

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