All language subtitles for Mystery Submarine (Douglas Sirk, 1950) Spanish

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Original subtitles

EL SUBMARINO FANTASMA

Damos las gracias al Departamento de Defensa y a la Marina de los EE.UU.

por su cooperación en la realización de esta película.

PROCURADOR GENERAL DE LOS EE.UU. DISTRITO DE NUEVA YORK

Bueno, si es tan bonita como en la foto,

diría que es una verdadera belleza.

También lo era Mata Hari.

No sabía que te ocupabas del caso de la señorita "Espía".

No lo hago. Ella es una ciudadana normal.

Procesarla por traición a la patria es lo mejor que podemos hacer.

Lástima. Tiene un cuello muy bonito.

- ¿Sí, Srta. North? - Están aquí, Sr. Hagan.

Muy bien. Hágales pasar.

La Srta. Brenner.

- ¿Cómo está usted, Srta. Brenner? - ¿Cómo está usted?

Mi nombre es Hagan. Y este es el Sr. Rogers, mi asistente.

- Encantado. - ¿Quieren esperar fuera, caballeros?

Por aquí, por favor.

Srta. Brenner, ¿entiende el significado de "traición"?

Sí.

A pesar de ser una audiencia preliminar, debo advertirle que...

cualquier cosa que diga puede ser usada en su contra...

en caso de que se le acuse de alta traición a los EE.UU.

Diré la verdad.

- ¿Quiere hacer una declaración? - Sí.

Srta. North.

Adelante, por favor.

Sí, sé lo que es la traición.

Y todos deberíamos conocer el significado de...

...la soledad.

Piensas en la soledad...

y bajas al mar.

Escuchas el sonido de las olas.

Miras el océano,

y recuerdas que te separa de la tierra en que naciste,

del hogar que formaste cuando estabas casada.

Te das la vuelta y caminas, en busca de nada, de nadie.

Hasta que, inesperadamente,

de la nada, aparece un pescador de almejas.

¡Butch! ¡Butch!

Lo siento mucho. Por favor, tírele la pelota y dejará de molestarle.

- Gracias. - Gracias, Sra. Brenner.

¿Cómo sabe mi nombre?

He frecuentado esta playa los últimos 2 días esperando poder hablar con usted a solas.

¿Conmigo? ¿Por qué?

- Tengo un mensaje para usted. - ¿Un mensaje? ¿De quién?

De la misma persona que me dio su nombre: su marido.

¿Mi marido?

Es una broma de mal gusto. Mi marido murió hace cinco años.

Hace menos de 48 horas que me dio este mensaje para usted.

Usted debe de estar loco.

Mi marido murió en el mar con la tripulación del U-64.

Su marido está bien. Está en su submarino. El U-64 nunca se hundió.

Le envía esto.

Siempre la lleva consigo.

¡No puede ser! Esta foto es auténtica. Siempre la llevaba consigo.

¿Dónde está?

¿Por qué no viene él mismo? ¿Dónde puedo encontrarle?

Cálmese. Debe protegerle. Y no está nada seguro.

Haría cualquier cosa... ¡cualquier cosa!

Tendrán la oportunidad de pasar la vida juntos si tiene coraje.

Mañana estará a bordo del yate de Weber con el Dr. Guernitz, ¿verdad?

Sí... ¿Y?

Escuche con atención, porque esto será lo que tenga que hacer.

Entendí mis instrucciones bastante bien.

Pero ya no podía distinguir el bien del mal cuando regresaba a la casa de la playa.

Sólo podía pensar en los minutos, en las horas que me separaban del mañana,

y en los maravillosos momentos del reencuentro.

Es Madeline. ¿Te has divertido con el agua?

Has estado fuera mucho tiempo. Empezaba a preocuparme.

No me di cuenta. Conocí a un pescador de almejas en la playa.

¿Qué le parece una sopa de almejas, Dr. Guernitz?

Desde mi llegada a este maravilloso país,

he oído hablar mucho de esa especialidad local,

pero nunca la he probado.

El hospital no la ha considerado adecuada para los pacientes.

Pues ya es hora, doctor. El cocinero prepara maravillosamente las almejas.

Madeline, querida...

- Llévaselas a nuestro tirano de la cocina. - Lo haré. Vamos, Butch.

No es bueno que una encantadora jovencita como su secretaria esté siempre sola.

No habla con nadie. La sola compañía de un perrito no es forma de vivir.

Mi avión sale para Washington en una media hora, Sra. Weber.

Pero quiero darle las gracias por su amabilidad con el Dr. Guernitz.

El almirante se lo agradecerá.

Dígale a Bob Farrell que cuando me haga un favor estaré en mi tumba,

o usted estará en la suya.

Tal vez sea Bob Farrell para usted, pero para mí todavía es el almirante.

Creo que sería mejor que le entregara el mensaje en persona.

Lo haré, tan pronto como regresemos del crucero.

Es usted muy amable.

Su gobierno me ha dejado en buenas manos, en unas con mucho encanto.

Puede ver que está mucho mejor, está empezando a coquetear.

Bien, lo veré en Washington, doctor, después de su crucero.

No tengo que decirle cuánto le necesitamos o lo que su trabajo significa para nosotros.

Para mí también significa mucho, capitán.

Cuatro años es mucho tiempo para perderlo en un hospital, cuando uno tiene mi edad.

Nunca tendré suficiente tiempo para todo lo que espero hacer.

Llegó el día siguiente, después de una larga noche sin dormir.

A bordo del yate, escuchas a tu corazón latir con fuerza, escrutando el mar.

¡Ahora!

Venga.

Cuando oí la señal de radio,

sabía que el momento estaba cerca.

Muy cerca...

Disculpe.

¿Capitán? Un SOS. La señal era débil.

- ¿Un SOS? - "El Melinda".

Manténgase en contacto. Dígales que vamos de inmediato.

¡Un submarino! Ha salido a la superficie.

A un cuarto de milla.

- Sin emblemas, capitán. - No.

- ¿Uno de los nuestros? - No lo sé.

Notifíquelo a la Guardia Costera. Deles nuestra posición.

"Malibú", paren sus motores.

- ¿Puede alguien hacer algo? - Estoy segura de que estamos a salvo.

Ojalá pudiera creer eso.

"Malibú", obedezcan inmediatamente o abriremos fuego.

Ves al U-64,

y das gracias a Dios porque nunca se hundiera.

Y das gracias a Dios porque tu marido está a salvo.

Y miras y ves rostros,

y rostros.

Pero ni rastro del rostro por el que late tu corazón.

El único rostro que reconocí fue...

el del pescador de almejas.

- Usted. - A sus órdenes.

- Pero... - En el bote, por favor.

Por favor, tenemos poco tiempo.

Llévenla al submarino y luego vuelvan.

¡Fuera! ¡Fuera!

Quiero a todo el mundo en cubierta.

Capitán.

Usted me ayudará, por favor.

Deprisa.

Muy bien, Ben. Bájalos a cubierta.

Sra. Weber y los demás, vayan a la cabina.

Dr. Guernitz.

Usted, por supuesto, vendrá conmigo. Intentaremos que esté lo más cómodo posible.

Al bote, por favor.

¿Dónde está Paul? ¿Dónde está? Usted me dijo que estaría aquí.

Tenía usted razón, Sra. Brenner.

Su marido murió en combate hace cinco años.

Al servicio de su patria.

¿Por qué me hizo creer que estaba vivo?

¿Por qué me ha traído aquí? ¿Dr. Guernitz?

Te han utilizado.

Pero me querían a mí.

Así que me mintió. ¡Me mintió!

No servimos a nuestros intereses sino a los del mejor postor.

Cada hombre está en contra de nosotros. No tenemos ni bandera ni país.

Debería estar agradecida por entregarnos a Guernitz.

Porque eso la salvará.

¡Capitán! Se escapan. Nos han traicionado.

¡Avance, dos tercios! Preparen el lanzatorpedos nº 1.

- Listo el lanzatorpedos nº 1. - En el blanco.

Estén preparados.

Están indefensos. ¡No puede hacer tal cosa!

Asesino.

- ¡Asesino! - Fuego el nº 1.

Hagan sonar la señal de inmersión.

¡Abran los conductos! Verifiquen el sistema principal.

¡Heinz! Lleva al Dr. Guernitz a mi camarote.

Conductos abiertos. Más presión sobre el submarino.

Venga.

Lo siento, Sra. Brenner.

Pero es esencial para mis planes que ese barco no deje rastro alguno.

Su marido sabía lo que era ser perseguido.

Y ahora, por desgracia, usted también lo sabrá.

Va a ser difícil de aceptar, pero pronto se dará cuenta...

de que somos sus únicos amigos.

Estaba enferma de odio.

Odiaba a von Molter. Un gran embustero. Un asesino a sangre fría.

Pero más me odiaba a mí misma.

Por haberle creído, por haberle ayudado... a ciegas, estúpidamente.

Disculpe.

Los dos caballeros están aquí, Sr. Hagan.

Muy bien, gracias.

Sra. Brenner, ¿quiere esperar en el despacho del Sr. Rogers, por favor?

Por aquí, Sra. Brenner.

Entren, caballeros.

Soy el capitán Elliot y este es el Dr. Young.

Este es el Sr. Rogers, mi asistente.

- Doctor. - Sr. Rogers.

Les agradezco que hayan venido. ¿Quieren sentarse, por favor?

Capitán Elliot, conoció a la Sra. Brenner en la casa de la playa de la Sra. Weber.

- Sí, así fue. - Dígame, capitán...

en presencia del Dr. Guernitz, ¿hubo algún control de seguridad sobre el personal?

- Lo hubo. - ¿Qué averiguó sobre la Sra. Brenner?

Nada justificaba la intervención del Servicio de Inteligencia Naval.

- ¿Cuál fue su opinión personal? - No tengo una opinión personal.

Pero puedo decirle que el Dr. Guernitz y la Sra. Weber la tenían en alta estima.

Tengo entendido que formó parte de la investigación del U-64.

- En cierto modo. - ¿Cómo fue eso?

Conseguí obtener un fragmento del torpedo del yate.

Fui a la fábrica de municiones de la Marina en Washington para examinarlo.

¿Mantiene usted que el yate no voló por los aires por una explosión interna?

Definitivamente, no.

Este fragmento de torpedo del "Malibú" nos dice mucho.

El análisis espectroscópico del acero arrojó un resultado increíble.

Pero ha sido confirmado por la balística y la metalurgia.

Este acero proviene definitivamente de Stuttgart, no hay duda al respecto.

Esta es la hélice de un torpedo alemán.

Sé que es difícil de creer, pero los hechos hablan por sí solos.

El "Malibú" fue destruido por un torpedo de un submarino alemán tipo XXI.

Entonces Guernitz debe de estar vivo.

Es una seria probabilidad, almirante.

No somos los únicos que podrían utilizar a ese genio.

Pero ese submarino no tiene patria.

- El dinero siempre tiene patria, señor. - Sí, eso creo.

Dijo que Inteligencia Naval era capaz de limitar el área de búsqueda.

Dos barcos, sus tripulaciones y sus suministros...

han desaparecido sin dejar rastro durante la semana pasada, en estos puntos.

Aún más significativo,

acabamos de recibir un informe de que anoche en el puerto de Belgrana,

en la costa norte de América del Sur,

tres tripulantes fueron asesinados a bordo de un petrolero.

- ¿Un petrolero? - Sí.

Han desaparecido 227 hectolitros de petróleo.

Tenemos suficientes barcos y aviones en esa zona para una investigación,

sin violar las aguas internacionales.

La región tiene 2.400 km de costas irregulares y escasamente pobladas.

Eso significa miles de escondites de difícil acceso.

- Cada uno de ellos puede ser su base. - ¿Y su solución?

Inteligencia Naval tiene hombres listos para encontrar la línea de costa.

Trabajarán por separado.

- Sólo estamos esperando su autorización. - Gracias, capitán.

Una vez concedida la autorización,

fui a San Diego, donde contacté con el hombre clave en el caso del U-64:

el Dr. Young.

¿Vive en San Diego, doctor?

Desde la guerra, he estado ejerciendo la medicina allí.

Entre dos aventuras en la Marina, por supuesto.

Bueno, puedo sacrificarme por una causa noble.

- ¿Tiene usted familia? - Por desgracia, no. Sigo soltero.

Dígame, doctor, ¿por qué le eligieron para este trabajo?

Bueno, hablo alemán y lo sé todo sobre submarinos.

El Dr. Young estudió medicina en Leipzig.

Durante la guerra sirvió en una flota de submarinos en el Pacífico.

Ya veo...

Dígame, doctor, ¿qué piensa usted de la Sra. Brenner?

- ¿Concerniente a qué? - ¡Traición!

Si no le importa, dejaré las opiniones jurídicas a los abogados como usted.

- Voy a atenerme a los hechos. - Como usted quiera, doctor.

Prosiga con sus... sus hechos.

Después de que el capitán Elliot me persuadiera para que aceptara esta misión,

partí para América del Sur.

Localizar el escondrijo del U-64 no fue fácil, al menos para mí.

Me llevó tiempo. Demasiados callejones sin salida y muchas pistas falsas.

Estaba navegando a lo largo de la costa, 320 km al sur de Belgrana,

rastreando las plantaciones de los exiliados alemanes.

Finalmente vi una grieta en la que podría ocultarse un submarino.

Esta no era la primera vez que la veía...

y no estaba seguro de encontrar el U-64.

¡Teniente!

Se acerca un hombre en un pequeño bote.

- ¿A qué distancia? - Unos 400 m.

Llamaré al capitán.

Si se acerca más a la costa, tráiganlo aquí. ¿Entendido?

- ¿Algo más de café? - Gracias, sí.

¿Usted también, Herr von Molter?

Bruno, la dama te pregunta si quieres más café.

Le pido disculpas por la rudeza de mi hermano.

Nuestra presencia aquí ha complicado su existencia como un simple campesino.

Como huésped que no ha sido invitada,

puedo entender sus sentimientos.

Carla... espero que tu expedición a las tiendas haya sido un éxito.

Me temo que las tiendas de Aliso no serán del agrado de la Sra. Brenner.

Seguro que me gustan. Su esposa es muy amable conmigo al tomarse tantas molestias.

Es muy difícil para una mujer comprar para otra.

- Me hubiera gustado ir yo misma. - Eso sería demasiado peligroso.

Carla lo ha hecho todo por nosotros desde nuestra llegada.

Un extraño en la ciudad se notaría inmediatamente.

- Muy bonito, Carla. - Es el estilo local.

Seguro que le queda bien.

- Por favor, venga conmigo de inmediato. - Discúlpenme.

Tal vez esta falda...

- ¿Por qué me han capturado estos hombres? - Actúan bajo mis órdenes.

- ¿Y quién es usted? - ¿Bill?

- Iba directo al muelle. - ¿Qué quiere?

Agua dulce.

- ¿Has registrado el bote? ¿Sus papeles? - Ni siquiera una tarjeta.

- Sólo alimentos y combustible. - ¿De dónde viene?

- Eso no le concierne. - Registradle.

Déjame ver eso.

Nada, señor.

Su gorra.

Se escapa prisionero de guerra.

El teniente Karl Lunberg, antiguo oficial médico del servicio submarino alemán,

se escapó del campo de prisioneros de Huntsville, Texas.

Las autoridades creen que se dirige a México.

Las fronteras estarán bajo estrecha vigilancia.

Esto es muy interesante, teniente Lundberg.

- No sé de lo que me está hablando. - ¿En serio?

Usted figura en la nómina del personal de la Armada alemana.

- Somos amigos, teniente. - ¿De verdad?

¿Quién lo dice?

¡Llévenlo fuera y dispárenle!

- ¡Está loco! ¡No puede dispararme! - ¿Por qué no habló en alemán, teniente?

Es estupendo tenerle entre nosotros. Mi nombre es Eric von Molter.

¿Von Molter? ¿Del U-64? Imposible, el U-64 desapareció en el mar.

El U-64, teniente, está tan vivo como yo.

Veo que es usted de Essen. Conozco la ciudad íntimamente.

Sólo por satisfacer mi curiosidad, ¿dónde está la iglesia luterana?

En la Marienplatz.

¿Alguna vez ha cenado en el Waggenheim?

Nunca como primeras ediciones. Es una librería.

Ha venido en un momento muy oportuno, necesitamos un médico urgentemente.

- A su servicio, capitán. - El teniente Heldman, mi segundo al mando.

- Encantado. - Absolutamente encantado.

Tenemos un paciente aquí.

El capitán cree que es una recaída consecuencia de su mal estado.

- Ha estado sedado. - Pero no tengo ningún equipo.

Encontrará un botiquín de primeros auxilios en la habitación.

Este es el teniente Lundberg. El Dr. Guernitz...

El capitán espera que le informe más tarde, doctor.

Si necesita alguna otra cosa, hágamelo saber.

¿Así que va a abrir ese maletín...

...y va a curarme? - Eso espero.

Sin duda estudió en Leipzig, la mejor escuela de medicina del mundo.

Sí, ustedes conocen muy bien el cuerpo humano.

Excepto esto: el corazón.

También estudié eso.

Pues no le servirá de nada, teniente.

¿Quiere acompañarme?

- No, gracias. - ¿Por qué no?

- Este clima tan cálido... - Sí, es muy opresivo.

- Requiere tiempo acostumbrarse a él. - ¿El Dr. Guernitz se pondrá bien?

Ahora que tenemos un médico competente, confío en que sí.

Sabe, ojalá nos hubiéramos conocido en circunstancias más alegres...

Verá, Madeline... ¿me permite que la llame Madeline?

Tengo pocas opciones en este asunto.

Preferiría que su permiso proviniera de un sentimiento de amistad...

en lugar de un erróneo sentido de la coacción.

Mientras el Dr. Guernitz y yo seamos sus prisioneros,

apenas puede esperar de nosotros sentimientos de amistad.

En lo que concierne al Dr. Guernitz,

sufre las consecuencias de ser una eminencia científica.

Pero en su caso, querida... es tan libre como yo.

Por desgracia, nuestra libertad está limitada por el hecho de que...

debemos permanecer ocultos aquí, por el momento.

Pero en el futuro...

Teniente, veo que después de cuidar de su paciente cuida de usted mismo.

Lo necesitaba.

Sra. Brenner, ¿puedo presentarle al teniente Lundberg de la Armada alemana?

Distinguido médico condecorado dos veces por su extrema valentía ante el enemigo.

Sra. Brenner, un honor.

¿Y el Dr. Guernitz?

Está mejor, al menos de momento, pero no estoy satisfecho con su estado físico.

Le hice un examen de conteo sanguíneo, pero mañana podré darle un informe completo.

Me alivia comprobar, querida, que el Dr. Guernitz está en buenas manos.

Hágame saber su diagnóstico tan pronto como pueda.

- Nos veremos en la cena. - Gracias, señor. Sra. Brenner.

Como iba diciendo...

- Nos aguarda un futuro muy prometedor. - ¿A nosotros?

- ¿Por qué me incluye en sus planes? - Por muchas razones, querida.

Debe haberse dado cuenta de que en los últimos dos días...

usted se ha convertido en algo más que una persona a la que tenía que utilizar.

Como mujer, debe haberlo notado. Y es una mujer lo que ahora tengo.

Una mujer encantadora, hermosa e irresistible...

De todos sus disparatados propósitos, este es el más descabellado.

- ¿Cree que puede forzar el afecto? - Quiero pronto el que inspira.

- ¡Pues utiliza un método singular! - Cree que ahora me odia.

Pero en el corazón de una mujer, la línea que divide el amor y el odio...

es casi indistinguible.

Debería salir de aquí, Madeline... para no volver.

Puede venir conmigo voluntariamente o por la fuerza.

La primera opción será mucho más agradable para los dos.

Una vez que entreguemos al Dr. Guernitz a sus compradores,

podremos olvidarnos del U-64 y del pasado.

Iremos donde nos plazca, viviremos como queramos.

Puede tener todo lo que su corazón desee.

Todo lo que una mujer puede soñar.

No lo dude, Madeline, aprenda a quererme.

¿Teniente?

- Aquí hay otro mensaje. - ¡Bien!

Esto completa el cuadro.

Latitud: 45º 55' Norte.

Longitud: 32º 15' Oeste.

Debería ser un asunto sencillo entregar al Dr. Guernitz a bordo del "Ciudadela"...

mientras escapamos por la ruta normal.

Suban todos los suministros a bordo tan rápido como sea posible.

Cojan sus vasos.

¡Me refiero a todo el mundo!

Ahora tengo que anunciar algo que les traerá la paz a todos ustedes,

especialmente a nuestro reacio anfitrión.

Pronto les dejaremos.

Señoras y señores, por el éxito de nuestro viaje.

Beba, teniente, vendrá con nosotros.

Tiene dos días para preparar al Dr. Guernitz para el viaje.

Haré todo lo que pueda por él, señor.

Y usted, querida, tendrá dos días para decidir.

- Todo está en orden, capitán. - Gracias.

Debe ser bueno estar otra vez a bordo de un submarino.

- Hace mucho tiempo. - Por aquí, por favor.

La taquilla del médico está más adelante.

Mi submarino tiene un historial envidiable, ¿no es así?

Este es el primero de su generación.

El gran almirante Dönitz en persona los puso en servicio.

Venga, teniente.

Creo que encontrará todo lo que necesita.

Estamos muy bien equipados, como puede ver.

Y aquí está la botella de oxígeno.

¡Capitán! Un hidroavión vuela a baja altura.

Continúe.

¿Usted también, teniente? Es como el resto de mis hombres:

agotará la batería por recibir noticias del exterior.

Tendré que desconectar la radio.

Y seré el único que pueda utilizarla, por supuesto.

- Es muy sabio, capitán. - No, sólo cauto.

- Usted también debería serlo. - ¿Cauto?

Me refiero a su paciente.

Si algo llegara a ocurrirle, no tendríamos necesidad de sus servicios por más tiempo.

Entiendo.

Si tiene alguna otra sorpresa, vamos a dejarla.

Después de usted.

¡Madeline!

Debemos tener cuidado.

- ¿Qué pasa? - Encontré el modo de escapar.

Más tarde, esta noche, iré a la ciudad y avisaré a la policía.

- O al Consulado de los EE. UU. si hay uno. - Sí, lo hay.

Es culpa mía que esté aquí.

Pero puedo hacer un esfuerzo, si no es demasiado tarde.

No te culpes, hija mía.

Te atraparon, igual que me atraparon a mí.

Pero si puedes conseguirlo, ambos seremos libres.

Escapando, ¿eh?

- ¿Cansada del capitán? - ¡Por favor, mi brazo!

El capitán no tiene que saber que ha intentado escapar.

Puedo guardar el secreto si es buena conmigo, quiero decir, realmente buena.

Odio este lugar. Tan aislado que estoy harto de estar solo.

Podrían ser mi familia, pero aquí a nadie le importa si vivo o muero.

Necesito que alguien se preocupe por mí. Quiero que usted se preocupe por mí...

- ¡Alto! ¡Alto, por favor! - ¡Heldman!

El capitán no entendería este incidente. Es mejor que se vaya.

Sólo estaba tratando de evitar su fuga.

Lo estaba.

- Supongo que mencionará este incidente. - Debería.

Pero es demasiado sensata para intentarlo de nuevo.

- ¿Porque se lo dirá al capitán? - No, porque le dispararán los guardias.

- Pero Carla dijo... - Cuidado con los consejos que acepta.

Algunos son mortales.

- ¿Por qué ha de preocuparle? - No me preocupa.

Odio como el capitán tener que perderla. Está enamorado de usted.

Es usted despreciable.

Es culpa suya que el Dr. Guernitz esté aquí.

No esperaba que von Molter fuera parte del trato, ¿verdad?

Comparado con usted, Heldman es casi humano.

Entonces no debería haberles interrumpido.

- Buenos días, doctor. - Buenos días.

- ¿Un poco de café? - No, gracias. Ya he desayunado.

¿Qué es lo que le preocupa?

Anoche dijo que mi bienestar dependía del Dr. Guernitz.

Me complace que mi consejo le haya impresionado.

Me impresionó demasiado. No quiero que mi bienestar dependa de estos fármacos.

Buenos días, querida. Sírvete tú misma.

¿Qué decía sobre esos fármacos?

- Hablaremos más tarde, si lo desea. - Puede hablar delante de ella.

La fecha: 1947.

Han perdido su eficacia, al igual que la mayoría de los demás.

- ¿No puede utilizar otros? - No si mi vida depende de esos otros.

Debería habérmelo dicho inmediatamente, antes de que su vida estuviera en juego.

Me di cuenta de la fecha esta mañana.

Un error imperdonable. Tenemos poco tiempo. Debemos zarpar mañana por la noche.

Hay un hospital en Belgrana. Tendrán todo lo que necesitamos.

- A sólo 320 km de aquí. - Belgrana...

Es una posibilidad.

La ruta es muy buena. Si me envía allí, volveré con tiempo suficiente.

Es muy ingenioso, teniente.

Espere aquí. Dispondré los preparativos necesarios.

Tiene que llevarme con usted.

¿Por qué quiere alejarse de von Molter?

¿Qué más le da? Tiene que llevarme. ¡Tiene que hacerlo!

- Imposible. - Muy bien.

Todo está listo.

- ¿Cuándo me marcho? - En unas horas.

- Bueno, ya estoy preparado. - Por desgracia, yo no.

- ¿Sorprendido, teniente? - Pensaba que...

Pues se equivoca. Nos marchamos juntos. Hoy. Con 24 horas de antelación.

Podemos presentarnos en Belgrana y recoger sus suministros.

- Ese será un plan más práctico, ¿no cree? - Usted da las órdenes, señor.

Eso nos deja exactamente tres horas y veinte minutos para estar preparados.

¡Muévase!

Arríen las redes.

Preparen los accesorios para la navegación.

Id soltando el nº 4.

Estén preparados a la señal para arrancar los motores principales.

Suban la pasarela.

Atrás, un tercio.

Bajen el periscopio.

Heldman, el Dr. Guernitz está en mi camarote. Yo ocuparé el suyo.

Sí, está débil. Y se debilitará aún más.

Nunca sacarán provecho de mis conocimientos.

Si no tengo la voluntad de vivir, no me pueden hacer vivir.

No venderán más que polvo.

Dr. Guernitz, escúcheme.

No soy el teniente Lundberg. Soy americano. Estoy aquí para ayudarle.

¿Y espera que me crea eso?

Es tan sólo otro truco del capitán para mantenerme con vida.

Pero von Molter...

Von Molter no puede saber que ocupaba la habitación 417 del hospital presbiteriano.

O que tres especialistas, Peterson, Marx y Caldwell, se ocuparon de su caso.

O que su grupo sanguíneo es AB negativo.

Es cierto, pero...

...no lo entiendo.

Tiene que vivir a pesar de ellos.

Acabo de descodificar un mensaje del "Ciudadela".

Han salido del puerto.

Confirme recepción y notifíqueles que llegaremos a tiempo.

Voy a ver qué tal anda de salud nuestro valioso paciente.

Veo que se siente como en casa, teniente.

Sólo hago una lista de los fármacos que necesitaremos del hospital.

Bien.

- ¿Y qué pasa con los otros cajones? - No importa que estén cerrados. Es este.

Latitud: 45º 55' Norte.

Longitud: 32º 15' Oeste.

"Ciudadela".

"Ciudadela". Registro: Panamá.

Propietario: Compañía Extremo Oriente.

Esto parece la clave de un millón de dólares.

Von Molter le entrega y ellos le llevan el resto del trayecto.

Ahora que lo sabe, ¿qué puede hacer?

Bajaré a tierra en Belgrana.

- Puede que tenga una oportunidad. - No le quitarán el ojo de encima.

Una oportunidad para mí ahora. Me daba cuenta de que era bastante remota.

Era más de medianoche cuando von Molter salió a la superficie.

Estaba sentado a mi lado en el bote.

Tenía la esperanza de que no pusiera objeciones para dejarme ir solo al hospital.

Era una noche oscura.

El puerto de Belgrana parecía desierto, o al menos dormido.

- Conozco el camino al hospital. - ¿Sí? Yo también.

Cójalo por el otro hombro.

Lo curaremos en la farmacia. Ábrala.

Coja lo que quiera, teniente.

- No es momento de ponerse nervioso. - Ahí hay otra botella.

- Muy bien. - Vamos.

Latitud: 45º 55' Norte Longitud: 32º 15' Oeste

Póngase en contacto con la Policía y la Marina de los EE. UU. Young.

Hubo que asegurar su silencio. Vámonos, teniente.

- Supongo que tiene todo lo que necesita. - Todo. Gracias, capitán.

- Una visita provechosa, ¿no cree? - Mucho.

Lo único que sé es obtener buenos resultados.

- Estoy seguro de ello. - Yo también.

Suba al bote, por favor.

¡Vámonos!

Teniente, hemos hecho un gran trabajo.

Desde luego, señor. ¿Café?

Gracias. Creo que esto le pertenece.

He estado vigilándole desde aquel pequeño truco con la radio, Dr. Young.

¿O es teniente Young? ¿O ambas cosas?

Bueno, no importa cuál sea su nombre o rango en este momento.

Nunca sabrán dónde está.

- ¡Kramer! - Sí, capitán.

Ponga al teniente Young bajo custodia en la sala de torpedos.

¡A sus órdenes!

Tengo la impresión de que está muy sorprendida.

Este asqueroso incidente no altera en lo más mínimo mis planes.

¿Estoy en lo cierto al imaginar que ha perdido una gran oportunidad?

De haber sabido que el Dr. Young era un espía,

podría haber utilizado sus algo torpes servicios.

Está en lo cierto.

Lo habría hecho.

Ahora que su última oportunidad se ha ido, débil a mi juicio,

aprenderá que es verdad lo que le he dicho.

Es mejor que se dé cuenta, Madeline, de que yo soy su único amigo.

Cuando el U-64 salió a la superficie, sentí que todo estaba perdido.

El escenario estaba siendo verificado para confirmar la posición,

y sabía que la hora de la reunión con el "Ciudadela" se acercaba.

Un avión. Rumbo: 045º. Elevación: 5. Se aproxima.

Despejen el puente.

¡Inmersión!

Mantén el rumbo. Creo que he visto algo a babor.

Se sumerge. Transmite nuestra posición a la base, Ted.

Venga conmigo.

Probablemente se deba a los efectos de la última inmersión.

- ¡Capitán! - ¿Sí?

El avión ha sido avistado de nuevo. Se trata de un PBM.

¿Por qué no me dijo quién era?

- ¿Por qué habría de hacerlo? - Si lo hubiera sabido...

podría haberlo ayudado.

¿Cambiando sus alianzas?

¿O no le gusta von Molter tanto como esperaba?

No estoy tratando de justificarme ante usted.

Lo crea o no...

estoy tratando de reparar el daño que hice.

Es un poco tarde.

¿No hay nada que pueda hacer? ¿Nada en absoluto?

No es por mí, sino por él.

Hay unas luces de bengala en el lado de babor de la sala de control.

- Llevan grabadas las iniciales "N.R." - ¿N.R.?

Tire de la palanca hacia la izquierda, si surge la oportunidad.

Lo hará, si puede.

Bien, ¿cómo está nuestro paciente?

Si está pensando en la ayuda de ese avión de rescate, se ha ido para siempre.

Ahora podremos dedicar toda nuestra atención al Dr. Guernitz.

Contraalmirante, estamos en línea.

De acuerdo.

¿Cuartel General de la Flota del Atlántico?

Aquí el Jefe del Grupo de Ataque nº 7 enviando informe de situación.

Recibido informe del avión de reconocimiento.

Continuamos la búsqueda de acuerdo al plan establecido. Cambio y corto.

- De acuerdo, Phil. Yo te relevo. - No hay contacto. Todo tranquilo, Matt.

Espera. Creo que tengo algo, Matt.

Sónar del puente de mando. Contacto. Posición: 275.

Frecuencia: 30.00.

Recibido. Contraalmirante, tenemos contacto con el sónar.

Posición: 275. Frecuencia: 30.00.

Conecta los filtros, quizá recibas mejor el eco.

El eco es débil y vago. Parece otra escuela de peces.

Sónar del puente de mando. Contacto perdido a causa de la debilidad del eco.

Todo tuyo, Matt.

Contraalmirante, perdimos contacto de nuevo.

Estoy empezando a dudar de que haya un submarino ahí fuera.

Desde luego que lo hay, pero tenemos que averiguar dónde.

¿Las baterías se cargan a la hora de costumbre esta noche?

Sí, saldremos a la superficie a las 21:00 h.

Contacto con el sónar. Golpes de hélice.

Posición de silencio en el submarino.

Dos barcos, quizá tres.

¡Zafarrancho de combate!

- Suban el periscopio. - Posición estimada: 060.

Bien.

Tres destructores en línea de marcación.

Se alejan.

Bajen el periscopio.

¡Con todo el océano para buscar, no volverán!

Mantendremos nuestra posición aquí. Hofering, motores fuera.

Hasta que los perdamos de vista.

Destructores "Twining" y "Weatherburn".

Bengala del submarino en línea de marcación: 170.

Cumplan orden de ataque. Cambio.

¡Preparados para las cargas de profundidad!

¡Todo negativo! ¡Todo el timón de emergencia!

¡Enderecen el timón!

Sí, exactamente. Descienda 50 metros.

¡Inmersión! En ángulo de 20 grados.

Todo negativo.

Estabilícenlo.

A todos los barcos: preparen sus cargas de profundidad. Arrójenlas por babor.

150 metros de profundidad. Bien.

- Fritz, llévatela a la sala de torpedos. - Sí, capitán.

Aquí el Sónar. Posición: 210. Frecuencia: 10.00.

Contralmirante... Frecuencia: 10.00. Posición: 210.

"Twining" y "Weatherburn". Emergencia: tres y diez.

Quiero obligarles a salir a la superficie. No lo hundan.

¡Mantengan el timón!

- Arrojen cargas de poca profundidad. - Entendido, señor.

Arrojen las cargas de profundidad.

Informan de corte en el conducto del aire de la sala de torpedos.

Verifiquen el aire en la parte delantera. Kramer, evalúe los daños.

Son tres ahí arriba. Si esto sigue así, nos obligarán a salir a la superficie.

Eso es lo que pretenden. Querrán a Guernitz vivo.

Coja todo lo que flote: chalecos salvavidas, ropa... todo. Y tráigalo doblado.

Vuelva a la sala de control y prepárese para soltar 400 galones de combustible.

Preparen el tubo lanzatorpedos nº 1 para soltar el material flotante.

El nº 2 servirá para expulsar la marea negra.

Recoged algunas de esas toallas. Peterson, venga aquí.

Llevad todos esos trapos hacia la sala de torpedos.

¡Vamos, muchachos!

¡Trae eso aquí!

Tubos nº 1 y nº 2 preparados.

Estén preparados... ¡Fuego!

Cambien a baja velocidad.

Contraalmirante, ahí están los restos. Me temo que lo hemos hundido.

Tal vez sí, tal vez no. Podría ser un viejo truco de la última guerra.

Vamos a continuar con la búsqueda.

- El truco ha funcionado, capitán. - ¿Sí? ¿Cómo lo sabe?

Dejaron de lanzarnos cargas de profundidad.

¡Nivel de descenso!

Bájelo, sumérjase a nivel.

¡Luces de emergencia! Comprueben medidores de profundidad.

- No se puede hacer. - ¿Lo qué?

Descender a más profundidad. Es un submarino antiguo.

- Continúe descendiendo. - ¿Qué conseguiremos descendiendo?

Pasar bajo una corriente térmica.

- 53 metros. - Continúe descendiendo.

El sónar no podrá penetrar en una capa de agua fría. Debería saberlo.

¿Cómo sabe que encontraremos una corriente de agua fría?

- 58 metros. - Continúe descendiendo.

¿Quién diablos sabe si hay una corriente ahí abajo?

Más profundidad. Es nuestra única oportunidad.

¡Es una locura!

Paul, informe si la temperatura del agua desciende de forma brutal.

¡Control! ¡Control! ¡Agua en la sala de torpedos!

Utilicen el carenado de la sala como canalización.

- 85 metros. - Continúe descendiendo.

Hemos descendido 90 metros. No aguantará más presión.

Bájelo hasta 120 metros.

El agua entra a través de la escotilla. Los compartimentos se anegan.

¡Enchufen la bomba!

Abandonen los compartimentos.

Bloquee la puerta de seguridad.

Suelte lastre en los nº 4 y 5. Despacio.

120 metros y aún no hay cambio de temperatura.

- Continúe descendiendo. - ¡Tiene que salir a la superficie!

Concentren la energía sobre la batería trasera.

¡Está loco! ¡Nos matará a todos!

- Yo soy el último hombre, capitán. - Bien...

¡Fuera de aquí!

La temperatura del mar está bajando rápidamente.

Estamos bajo la corriente.

Mantenga la profundidad actual hasta que despejemos la zona.

¡En línea recta! ¡Enderecen el timón! Nuevo rumbo:

0,0,0.

- Estamos perdiendo contacto. - Sigan rastreando la zona.

Entendido.

- Emerge. - Debieron marcharse.

Supongo que eso fue hace unas horas.

Lo siento. Imagino que no he sido de gran ayuda.

Lo intentó.

Lo sé. Pero ahora nada puede detenerlo.

No, supongo que no.

Capitán, por la amura de babor. Esta es la ubicación exacta.

Un pequeño petrolero con una chimenea en la parte posterior.

Es el "Ciudadela". Pídales que vengan a nuestro encuentro.

Adelante.

Suban ustedes dos a bordo.

¡Vamos! ¡Adelante! ¡Por la escalera!

- Su viaje está llegando a su fin, doctor. - Sí.

- Soy el capitán Bering. - Capitán von Molter.

Tenía entendido que sólo iba a acoger un pasajero.

No le importará tener a dos más. Sus superiores lo agradecerán.

Él es un agente encubierto americano. Ella, por desgracia, comparte sus ideas.

- Sean ambos bienvenidos a bordo. - Esto contiene los detalles exactos.

Este es el Dr. Adolf Guernitz. He cumplido con mi parte de la transacción.

Es usted un hombre muy astuto, capitán.

Y esto completa nuestra parte de la transacción.

Estoy seguro de que encontrará todo en orden.

Si no le importa, prefiero verificarlo por mí mismo.

Mirando a von Molter abrir el fardo, sentí náuseas.

Aquel era el pago.

Dinero manchado de sangre por entregar al Dr. Guernitz en manos de potencias enemigas.

Pero cuando vi la expresión en la cara de von Molter,

al abrir el contenido del paquete y ver que era mi chaleco salvavidas,

sabía que no había fracasado.

La Marina no había fracasado.

Muy ingenioso, teniente.

Buen trabajo.

Mi buen hombre, mi teniente tiene instrucciones para los torpedos.

Si no estoy de vuelta a bordo del U-64 en diez minutos,

los lanzará.

Ya está maniobrando para tomar posición de disparo.

Ocho minutos y medio.

¿Debo dar la orden de preparar los tubos lanzatorpedos?

- Pero, teniente... - ¡Espere!

Sólo quedan cuatro minutos.

- Contraalmirante... - Nos mantendremos firmes. Todos nosotros.

Preparen el tubo lanzatorpedos nº 3.

Tubo nº 3, preparado.

¡Aviones!

- Saquen afuera las ametralladoras. - ¡Pero no hay tiempo!

Despejen el puente.

¡Inmersión!

¡Inmersión!

Bien, esos son los hechos, Sr. Hagan.

Gracias, Dr. Young.

Los hechos son interesantes,

reveladores,

y debo decir, algo parciales.

Quiero negar eso.

¿Negaría que la Sra. Brenner saboteó la radio provocando un asesinato?

¿Y el secuestro de un científico buscado por una potencia extranjera?

No, no lo negaría. Pero creo que pasa por alto un punto.

Usar a la Sra. Brenner y secuestrarla fue el mayor error de von Molter.

La Sra. Brenner permitió que descubriéramos la posición del U-64,

activando las bengalas de emergencia mientras arriesgaba su vida.

Paul, haz pasar a la Sra. Brenner.

- Sra. Brenner, por favor... - ¿Sí?

Lamento haberla detenido, Sra. Brenner.

- ¿Quiere decir que...? - Sí, es usted libre.

Gracias.

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