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hay tres habitaciones arriba...
y tres abajo,
�verdad?
- Y la cocina.
- �Ah!
As� son...
seis habitaciones, sin contar la cocina
y el cuarto de ba�o.
�Has tomado las medidas?
- S�, Martha.
- Muy bien.
- Veo que tambi�n hay garaje, se�or Anderson.
Se�or Anderson.
Eh... s�, s�, tambi�n hay garaje.
- �Para dos coches?
- Se�or Anderson.
- Depende del tama�o de los coches.
- �Qu� te parece, Harry?
- Pues... no s�,
�y a ti?
- �Piensa usted... piensa usted dejarlo todo, se�or Anderson?
- Excepto algo de ropa.
- �Y la... se�ora, recoger� sus cosas?
- No.
- �Y las cosas del ni�o?
- No.
- El precio es demasiado elevado, esto est� bastante alejado de la ciudad.
- Ten en cuenta que o deja todo, Harry.
- �Martha!
Le ofrezco dos mil d�lares menos de lo que me pide, se�or Anderson, ni un d�lar m�s.
- Bueno, ver� usted, ma�ana...
ma�ana me marcho a Montreal.
Si pudiera usted, liquidar cuanto antes con mi abogado...
- �Ha dicho usted que lo deja todo, se�or Anderson?
- Todo, excepto esto.
S�, esto
y el traje con el que me cas�.
- Se�or Anderson.
Se�or Anderson.
El director desea verle en la sala de reuniones.
- Gracias, Anna.
- Eh, �qu� le pasa al ratoncito?
- Buenos d�as, George, �caf�?
La nueva profesora.
George..., le presento a la se�orita Carter.
Como ya sabe, George,
la se�orita Carter se har� cargo de algunos de sus alumnos mayores
para... bueno, para aliviar e en su trabajo.
- �As� que lleva usted aqu� quince a�os, se�or Anderson?
- En efecto, �verdad, George?
Te falta poco para recibir e reloj de oro.
- S�lo tres meses.
- No te has servido caf�, George.
Yo lo har�.
- No me he servido caf� porque no me apetece.
- �No se encuentra bien, George?
- No, siento nauseas.
Estoy asqueado de todos ustedes.
- �Por favor, George!
- Ratoncito, d�gamelo en la cara.
Lo siento, se�ora Carter, pero el ratoncito se va, el laboratorio es todo suyo.
- Olv�dese del reloj de oro.
Quince a�os,
los he soportado s�lo porque ten�a que mantener a mi mujer y a mi hijo.
S�, a mi hijo que no es mi hijo.
Quiz� ten�an raz�n al llamarme Ratoncito, pero se acab� porque no soy un rat�n, �lo oyen?
George Anderson no es un rat�n.
- Es realmente precioso.
- Laura deseaba un solitario.
- Yo tambi�n quer�a un solitario, pero al padre de David le gustaban as esmeraldas y tuve una.
- S�, madre, as� fue.
- E �ltimo anillo que me regal�, llevaba un zafiro.
Tengo entendido que la casa est� quedando muy bien.
- Oh, s�, es una preciosidad.
- Laura.
- Mi hijo es un gran arquitecto, �verdad, David?
Todo esto lo dise�� �l.
Su padre estaba muy orgulloso.
Sentir� que te marches de aqu�.
- Espera a ver la nueva casa.
- David, �le hablaste ya a Laura?
- �Qu� no podr�s venir?
S�, ya se lo dije.
- Esper�bamos poder convencerla.
- No, querida, no se me puede convencer.
David lo sabe.
Os casar�is tal como se ha dispuesto,
y quiero que me perdon�is por no estar presente.
- Pero nos hubiera gustado tanto... - Soy muy testaruda.
Ser� un d�a muy feliz para vosotros.
Habr�a asistido a la boda
pero...
est� tan reciente la muerte de mi marido, que... que...
que creo que no podr�a.
�Verdad que me perdonar�is?
- Desde luego.
- Taxi.
Pare ah�, �quiere?
- �Pero, qu� te hace suponer que vendr� a Montreal?
- Ha vendido la casa y ha dejado su empleo.
Simplemente lo s�.
- �Mam�?
Mam�.
- Vendr� dentro de un minuto.
- �Y la decisi�n del tribuna ?
- Nunca a aceptar�,
tratar� de ver a Simon.
No s� por qu�,
pero... la sola idea, me pone nerviosa.
- Ahora todo es legal, ya no puede hacer nada y �l lo sabe.
Por lo tanto, no hay raz�n alguna para que venga a Montreal.
�O la hay?
- Supongo que no.
- Eh.
Te quiero, Laura.
- Incineraci�n.
- �Y quiere usted que su esposa...
su ex esposa
act�e como albacea?
- S�.
- �Cu�l es su nombre de pila?
- Laura.
- Laura...
- Laura Anderson.
- Anderson.
�Direcci�n?
- 3650...
Longville, Montreal.
- Bien.
�Beneficiarios?
- Simon.
Simon...
Anderson.
- ��nico beneficiario?
- S�.
Pero con la condici�n
de que... aunque su madre vuelva a casarse,
�l lleve mi apellido:
Anderson.
- �Debo entender que Simon es hijo suyo?
- No.
No, es hijo de mi mujer.
Estaba en cinta cuando nos casamos.
- �C�mo dice?
- Estaba...
estaba en cinta cuando
nos casamos.
- Y...
�Aceptar�, la madre de Simon, semejante condici�n, se�or Anderson?
- Aceptar�.
Tendr� que aceptarlo.
Lo har�.
- �Diga?
Diga.
- Por favor, George. - Quiero hablar contigo.
- Haz el favor de marcharte. - S�lo quiero hablarte.
- No hay nada de qu� hablar y sabes que no puedes estar aqu�.
- Ya s� que el Juez
me proh�be ver a Simon,
pero no a ti.
- Por favor, George, est� durmiendo.
�ste es mi testamento, Laura.
He vendido la casa,
dejo todo lo que tengo a Simon.
- �Por qu�? �l no necesita tu dinero.
- Es mi deseo, l�elo.
- George.
estoy enamorada de un hombre bueno,
vamos a casarnos.
Por favor, no te interpongas...
- Pero tendr�s que aceptar, que Simon, lleve mi apellido.
- No, Simon llevar� el apellido de David.
- Hubo un momento en que tuviste mucho inter�s en que levara mi apellido.
- Basta ya, George.
- Al menos, que se quede con esto.
No pienso usar o m�s.
- Es muy peligroso para un ni�o, no quiero tenerlo en casa.
- Las iniciales no son as suyas, pero puedes borrarlas...
- �George, quieres marcharte o tendr� que llamar a la polic�a?
- Te est�s excediendo, Laura.
�No te parece que ya me has humillado bastante?
- No te habr�a humillado si me hubieses concedido e divorcio cuando te lo ped�.
- No ten�as por qu� cont�rselo a todo el mundo.
- �Qu� alternativa me quedaba? No deseaba hacerte da�o.
- Porque t� es dec�as que lo era. - Le di mi apellido
y fui un padre para �l cuando nadie quer�a serlo.
- Fue lo que convinimos.
No est�bamos enamorados, hicimos un trato.
No intentes enga�arte a ti mismo.
- Nos quer�amos, �ramos felices.
- Fue una vida vac�a, nunca fuimos felices.
- Hice todo o que pude por ti
y por mi hijo Simon.
- S�lo pido que lleve mi apellido.
Laura, escucha, por favor.
Es tan poco lo que te pido, solamente que lleve mi apellido.
- �Oiga, polic�a?
Hagan el favor de mandar a alguien a mi apartamento.
3650 de Longville, quiero que saquen de aqu� a un hombre.
Apartamento 2B.
Eso es, 2B.
Gracias.
- Te odio.
- Oh, Laura.
Toma.
- Perdona, cari�o.
Seguramente pensar�s que soy una hist�rica,
pero fue tan desagradable.
- Ma�ana llamar� a su abogado, en Halifax,
�l tendr� la nueva direcci�n de George.
- �Me das un cigarrillo? - S�.
Le har� seguir por un detective, al menos as� sabremos d�nde est�.
�De acuerdo?
Dentro de dos d�as estaremos casados y nos iremos de aqu�.
- �Queda muy lejos de Montreal, a casa?
- �En kil�metros o en minutos?
- Minutos.
- Oh, pues... a unos veinticinco,
aproximadamente.
- Maravilloso.
- Y est� completamente aislada.
- Ah� la tienes.
Hemos llegado.
- �David!
- Tranquil�zate, �puedes ver a George?
No te vuelvas, no le des importancia.
- �Qu� est� haciendo aqu�?
- No est� haciendo nada, s�lo quiere molestarte.
Entra por a puerta de servicio, yo ir� dentro de un momento.
�Qu� quiere usted, Anderson?
�Por qu� no deja a Laura tranquila?
Olv�dela.
- George deseaba un hijo y no pod�a tenerlo.
Y yo quer�a un padre para Simon.
Creo que est� realmente convencido de que Simon es hijo suyo.
Acab� crey�ndoselo.
Y al final, creo que...
incluso, se enamor� de m�.
No puedo por menos que compadecerle.
Una cosa es cierta, �l no rompi� el pacto,
lo hice yo.
- Y entonces me conociste a m�.
- Entonces te conoc�.
Estoy muy asustada,
tengo miedo de que destruya lo nuestro.
Tengo miedo.
- No podr�.
No podr�.
- Simon, p�same la pelota.
- Corre, Stuart, corre.
- Venga.
- Vamos, �nimo. - R�pido.
- P�sasela ya, p�sale.
- �Go !
- Vamos.
- Chuta, corre, ahora.
- Simon, Simon, a m�.
- �Quieres jugar t� solo o qu�?
- �se quiere marcar, solo, todos los goles.
- Puede colgarlos. - Oui, Monsieur.
- �Satisfecha, a se�ora?
- S�, Andr�, muchas gracias.
Es precioso.
- Ahora esperemos que haga buen tiempo.
- S�lo faltan dos d�as.
- Monsieur Andr�.
- Disculpe.
- Taxi.
Taxi.
3650 de Longville.
- Ya salen los novios.
Felicidades.
- Gracias.
- No lo hagas, d�jalo en paz, por favor.
- Como quieras.
Entra en el coche.
Simon.
Simon.
- ...realmente divertido...
- �Qu� haces?
Me voy a marear.
Est�s loco.
- Y fui un buen profesor
de biolog�a,
casi durante quince a�os.
Estuve a punto de conseguir el reloj de oro, pero no lo quise.
No me gustaba diseccionar a las ranas, era repugnante.
- S�, me lo imagino.
- Ratoncito.
- �Eh?
- Me llamaban Ratoncito.
Ponme otro.
Eh,
�te gusta mi traje?
- S�, un poco serio.
- Mi traje de novio.
- Eh, se ha casado hoy, �verdad?
- No, mi mujer se ha casado hoy.
He ido a la boda,
pero no estaba invitado.
Mi hijo,
Simon,
juega al hockey.
Es todo un campe�n.
- Ya.
- Dame otro trago.
- Mire, se�or, �no cree que deber�a irse ya a su casa?
- Ponme el �ltimo trago.
- Vamos, Ratoncito, d�me un respiro, �quiere?
- No soy un rat�n.
�No soy un rat�n!
Me est� usted siguiendo,
me est� usted siguiendo.
E la le ha encargado que me esp�e.
- Vamos, tomemos un taxi.
- �Ap�rtese de m�, ap�rtese de m�, al�jese de m�!
�Deje de seguirme!
D�gaselo a ella.
No quiero que me siga.
Oiga.
�Polic�a?
Hoy, antes de medianoche,
voy a matar a alguien.
Mi nombre no importa, pero quiero que sepan que voy a matar a alguien.
Lo de menos
es a persona que pueda ser, s�lo quiero que sirva de advertencia.
S�lo de advertencia.
- �Qu� le pasa?
- No hay leche.
- Cosa de los chicos.
La semana pasada esos golfillos volcaron pintura, nada menos que en los secadores.
�Es suyo esto?
Ah, no, no vengo a buscar ropa.
He entrado aqu� huyendo del fr�o.
- S�,
hoy hace una noche desapacible.
- No s� si podr� atar de nuevo esto,
es dif�cil con una mano.
- Deje que le ayude.
- Gracias.
- Necesita un vendaje limpio, mire que sucio est�, tendr�a que cambiarlo.
Se me ocurre una cosa.
Vivo al otro lado de la calle,
bueno, dos manzanas m�s arriba.
Mientras esto sigue funcionando... puedo ir a buscarle una venda limpia y
convertirme en su enfermera.
No tardar� ni un minuto.
- �Cree que es correcto? - �Por qu� no?
- Lo digo porque me temo que ya es muy tarde.
- Tengo una idea mejor,
venga a mi casa y le invitar� a una taza de caf�.
- Gracias. - Vamos.
- Sandra, no te olvides de la ropa limpia.
- No, no me olvidar� de la ropa limpia.
Llegar�s tarde si no te marchas ya.
- Ah, s�, hasta luego.
- Tendr� que ir a recoger la ropa limpia antes de las doce,
porque cortan la corriente y todo se para,
las luces, las m�quinas, todo.
Incluso las puertas autom�ticas.
Se puede salir, pero no se puede entrar.
Y �sa se enfada si tiene que llevar las mismas bragas dos d�as seguidos.
�Por qu� no se quita la gabardina?
- Gracias.
�Podr�a ir a ...?
- Ah, s�, est� ah�,
al fondo del pasillo.
Si ella est� all�, no tiene usted m�s que echarla fuera, �de acuerdo?
- Oh, me voy, adi�s.
- Muy bien, hasta ma�ana.
- Hazme un favor, �quieres?
Si Sean telefonea, dile que me llame ma�ana,
olvid� decirle que estar�a trabajando.
- Bueno.
- Adi�s. - Adi�s.
�Ya voy!
- Olvid� las llaves, �no las has visto?
- Pues no.
- Quiz� las dej� en el dormitorio.
- Aqu� est�n.
- Gracias.
- Bueno, el vendaje ya est� listo.
- Sandra.
- �S�?
- Es un bonito nombre.
�Sabes?
Me alegro de haberte conocido.
Deseaba conocer a alguien como t�, esta noche.
Tan f�cil.
- �C�mo?
- Bueno, ver�s,
es que soy muy t�mido.
- Dime, �en qu� trabajas?
- Soy profesor.
De biolog�a.
�Sabes c�mo me llamaban mis alumnos?
Adiv�nalo.
Ratoncito.
- Me gusta.
Ratoncito.
�Sabes por qu� me llamaban as�?
Porque soy apocado, indeciso,
nunca hago lo que decido hacer.
- Ya est�.
- Gracias.
Muy amable.
Esta noche, Sandra,
gracias a ti
voy a hacer lo que he decidido.
�Eh! �Vas a lavar los platos?
- No quiero mancharme de sangre.
- �Sangre?
- Sandra, soy yo.
- Sandra, soy yo.
Sandra.
Sandra.
�Sandra?
�Sandra?
�Oh, no!
- Muy bien, veinticuatro d�lares, por favor.
Merci.
- Macadam, por favor.
- �S�lo ida, se�or? - S�, s�lo ida.
- Diecinueve d�lares, por favor.
Merci.
- Billete para Halifax.
- �Ida y vuelta, se�or?
- �Ida y vuelta, se�or?
- S�lo ida.
- S�lo ida, treinta y seis con ochenta, gracias.
- Gracias.
- �Viajeros al tren!
- Bien, de acuerdo.
Cari�o,
Cari�o,
buenas noticias.
Ha vuelto a casa,
tom� billete de ida.
- George est� en Halifax.
De todos modos he apuntado el n�mero de tel�fono de la nueva casa.
Lo he puesto encima de la mesa, junto a la puerta.
Lo he puesto encima de la mesa, junto a la puerta.
- Gracias.
- �Es usted de tel�fonos? - S�, inspector.
- Central, �me oyen?
�me oyen?
Probando.
Probando.
�Me oyen, central?
�Todo conforme, inspector?
- S�, s�, conforme.
- Peter, listo.
- Voy.
- Harry, comprueba y vuelve a llamar, �de acuerdo?
�Qu� desea?
- �Ha visto a se�or Richardson?
- S�, Harry, te oigo bien, hasta luego.
Aunque lo viera ser�a lo mismo, no le conozco.
- Ped� haber vigilado las obras personalmente.
- Lo siento, se�or Richardson.
- El que lo sienta no nos sirve de nada.
- David.
- �Qu� vamos a hacer ahora?
- No s� qu� decirle, se�or Richardson.
�Prefiere que nos vayamos ahora?
- Acaben de una vez y v�yanse ma�ana antes de mediod�a.
Vamos, Laura.
- �Qu� hacemos con Simon?
- Pues, tal y como est�n las cosas, ser� mejor que esta noche duerma en casa de mi madre.
- La llamar� m�s tarde.
- Veamos qu� han hecho en el estudio.
(Joven hallada asesinada.)
(Chica brutalmente asesinada.)
- �Quiere dejar recado de que me despierten?
- S�, se�or.
- A las diez, no m�s tarde.
- Bien, recuerde que la habitaci�n ha de quedar libre al mediod�a.
- A las diez de esta noche.
- Muy bien, a las diez de esta noche.
- Diga.
Gracias.
- David.
�Qu� es?
- Un recorte de peri�dico que he encontrado en el dormitorio,
una joven fue asesinada anoche.
Me parece raro que alguien lo recortara con tanto cuidado.
- Habr� sido uno de los obreros,
quiz� hay un fontanero que es experto en criminolog�a.
- Desear�a hablar con el se�or Richardson.
- No est� en casa.
- Es importante, se�ora.
- Pero no puede usted hablar con �l, puesto que no est� aqu�.
- �Me permite que le llame por tel�fono?
- �Es tan urgente que no puede esperar a ma�ana por la ma�ana?
- S�, se�ora, es muy urgente.
Perm�tame llamarle.
- Pero bueno, �qui�n es usted?
- Estoy trabajando para el se�or Richardson.
Ver�, soy detective privado,
estoy vigilando al primer marido de la se�ora Richardson.
- Pero... yo...
te... ten�a entendido que eso ya hab�a terminado.
- Nosotros tambi�n.
Le agradecer�a mucho que me dejara hacer esa llamada, ahora.
- Me parece que no tengo su nuevo n�mero.
- Yo lo tengo.
Ella me lo dio.
393-24-35-384
- Oh, s�, �se es, cuanto lo siento, disc�lpeme.
�Quiere usted entrar, por favor? - Gracias.
- Comprenda mis precauciones.
- Desde luego, se�ora Richardson.
Vale la pena ser cauto.
- Venga, venga al despacho.
Nunca pegunt� nada ni a Laura, ni a David acerca de ese hombre.
Me sent�a tan aliviada a pensar que todo hab�a terminado...
D�game, �qu� clase de persona es?
- �George Anderson?
- S�, �es violento?
- Hay muchas cosas de �l que no consigo entender, pero
yo dir�a que no es una persona violenta.
Me asusta que trate de hacer da�o a Simon.
- No.
- Estoy preocupada.
- �l nunca har� da�o a Simon, se�ora Richardson.
- Gracias.
- Quiz� tarde un rato, se�ora.
- El tiempo que necesite.
- Diga.
- Aqu� George Anderson,
le hablo desde su apartamento.
- �Est� en mi apartamento?
- S�, en su despacho.
Hay una foto de Laura a mi lado,
y una l�mpara color naranja.
Vive usted muy bien, se�or Richardson.
- �Qu� quiere?
- Quiero que venga aqu� inmediatamente,
usted solo.
Sin llamar a la polic�a, sin llamar a nadie.
Si no est� usted a aqu�, a las doce menos cuarto, me llevar� a Simon.
- �Qu� quiere de m�?
No importa lo que quiera de usted, se�or Richardson, venga enseguida y solo.
Llamar� a Laura para estar seguro de que no le acompa�a.
Son las once y cuarto, tiene usted media hora.
Haga lo que le he dicho,
y no olvide
que, aunque nunca lastimar�a al ni�o,
su madre est� aqu�.
�Entendido?
- Entendido.
- Pap�.
�Eres t�, pap�?
- S�, no quer�a despertarte.
- �Qu� haces aqu�? Mam� dice que...
- S�, ya s� lo que dice mam�, pero
quer�a verte.
Te echaba de menos.
- Y has roto las gafas.
- Tuve un accidente.
- Y te has hecho da�o en la mano.
- Fue en el mismo accidente.
�Te gusta la escuela?
- S�.
- Bonita habitaci�n.
�Empez� ya el campeonato de hockey?
- No, todav�a no.
- Mira,
te he tra�do un regalo.
- �Puedo abrirlo, pap�? - No.
Ma�ana.
Ma�ana, �eh?
- �C�mo en navidad? - S�,
eso es.
Ver�s,
voy a ponerlo debajo de la cama
y ser� como colgarlo del �rbol.
Feliz Navidad.
Ser� mejor que vuelvas a dormir.
- S�, �vendr�s otra vez a verme?
- �Te gustar�a que lo hiciera?
Bueno,
ya veremos.
Ahora, du�rmete.
Buenas noches, Simon.
- Adi�s, pap�.
- Buenas noches, hijo.
- Buenas noches.
- Ahora, cierra los ojos.
- Telefonista, p�ngame con la polic�a.
�Madre?
Madre.
- David.
He entrado a ver a Simon.
- Laura.
- George.
Simon.
�Qu� le has hecho a Simon?
- Est� en su dormitorio, durmiendo.
�Has visto el recorte de peri�dico?
- �Qu� recorte de peri�dico?
- El que dej� en tu habitaci�n.
- �Te refieres al de la chica asesinada?
- S�.
Yo lo hice.
- �T�?
- El peque�o Ratoncito.
Te llamar� dentro de cinco minutos.
Y dentro de quince minutos, a medianoche, estar� ah�.
Estaremos juntos.
- �Dijo que volver�a?
- Dijo que se iba a reunir con mi hijo,
con David.
- Ser� mejor que llame a Laura.
- Ten�a mucho inter�s en hablar con �l.
- No funciona.
- �Hay otro tel�fono en la casa?
- S�, en la planta baja.
- David, George acaba de llamar.
- �l le ha telefoneado, ha dicho que la volver� a llamar y que estar� all� en quince minutos.
- D�jeme hablar con ella.
- Salgo ahora, estar� ah� lo antes que pueda.
Cari�o, el inspector quiere hablar contigo.
Voy para all�.
- All� no har� nada,
adem�s, le necesito aqu�.
- No lo comprende, tengo que ir.
- Por favor, qu�dese, metido en un coche no nos servir� de nada.
Necesito a alguien que conozca bien la casa y sus alrededores.
Se�ora Richardson, le he pedido a su marido que se quede con nosotros.
Ahora, por favor, escuche con mucha atenci�n.
Un coche de a polic�a se dirige ya a su casa, de modo que, no se alarme.
Si cumple su promesa y vuelve a llamarla
h�gale hablar el rato que sea posible para que podamos localizarle.
Nos interesa ganar tiempo.
S�, en cuanto �l haya colgado, llame usted a este n�mero:
Montreal 930-42-42.
- 930-42-42.
- �S�?
- Laura,
�D�nde estabas? He dicho cinco minutos.
- George,
�por qu�?
- �Has llamado a David?
Un hombre tan alto y fuerte que pod�a ser Goliat, �pero d�nde est�?
Te habr�s despedido, has dispuesto de diez minutos.
- George,
no cuelgues, por favor.
- �Por qu�?
�Quieres que localicen a llamada?
- Oh, no.
- Claro, claro.
Dar� dos minutos a la polic�a.
Pero anoche llame a la polic�a y les dije que iba a matar a alguien y no pudieron impedirlo.
Nada puede hacer
la polic�a.
�Est� escuchando, polic�a?
Se creen muy listos, creen que lo saben todo, y no saben nada.
�D�nde est� el detective que David orden� seguirme?
�Se present� anoche?
No.
Nunca m�s se presentar�, �d�nde est�?
Yo se lo dir�.
- La cabina telef�nica m�s cercana est� a unos tres kil�metros.
- Los coches est�n en camino, Inspector.
- �C�mo tardan tanto en localizar esa llamada?
- En la segunda cabina de los aseos para caballeros de la estaci�n Windsor.
- Ya les he dado bastante tiempo, Laura.
�No crees?
Sea como sea, voy para all�.
- Han localizado a llamada.
- �Laura?
No te preocupes, cari�o, han localizado la llamada.
�Desde d�nde ha llamado?
- D�jeme hablar con ella, se�or Richardson.
Se�ora Richardson,
quiero que me escuche, usted y act�e con toda rapidez.
Haga lo que haga, no ceda al p�nico.
Quiero que vaya usted tan aprisa como pueda a la puerta principal,
la abra lo m�s silenciosamente posible
y salga.
Hemos localizado la llamada.
Anderson est� arriba, en el estudio de su marido.
- Laura.
- David, no puedo salir, las llaves han desaparecido.
- �D�nde est�s?
Est� en la cocina, est� atrapada.
- Dib�jeme un plano de la planta baja.
Se�ora Richardson, siga las instrucciones lo m�s aprisa posible.
Cualquier ruido puede delatarla.
Primero, qu�tese los zapatos.
No rompa ning�n cristal ni fuerce ninguna cerradura, �l puede estar en la habitaci�n continua.
�Cre� que podr� hacerlo?
- Lo intentar�.
Oiga,
ya he apagado las luces.
- Ahora quiero que haga ruido desde el fondo de la cocina,
y luego desl�cese, silenciosamente, hasta el comedor
tom�ndole a �l la delantera hacia la escalera, �entendido?
Cuando est� arriba... - Inspector.
Laura,
arriba, en el desv�n,
est� mi pistola.
- Me parece que le estoy oyendo en la escalera.
- Haz exactamente lo que te ha dicho el inspector y coge la pistola.
Adelante, cari�o, adelante.
- Cinco, diez, quince, veinte.
Veinticinco, treinta.
Treinta y cinco, cuarenta.
Cuarenta y cinco, cincuenta.
Cincuenta y cinco, sesenta.
Sesenta y cinco, setenta.
Setenta y cinco, ochenta.
Ochenta y cinco, noventa.
Noventa y cinco... �Cien!
Hagas, lo que hagas,
te escondas, donde te escondas, te atrapar�.
- �Qu� puedo hacer, inspector?
- Llame a su estudio.
- �Por qu�?
- Llamando a los dos tel�fonos le distraeremos.
- Ya debe de haber llegado a desv�n.
- David.
- Laura.
- �l ha encendido las luces.
- Haz lo que te he dicho, corre al desv�n y coge la pistola.
- �Laura!
�Laura!
�Laura!
Te matar� como a la chica del recorte de peri�dico.
- George,
piensa en Simon.
- Nunca he pensado en otra cosa.
Me diste un hijo,
pero me lo quitaste
para d�rselo a otro hombre.
�Quieta!
Me recuerdas a aquel amasijo viscoso,
aquella rana que ten�a que matar y no pude.
Y por eso todos se rieron de m�.
Y cuando volv�
a casa,
Simon me pregunt� por qu� todos me llamaban Ratoncito.
Le di una zurra, pero
le quer�a.
Y �l sab�a que le quer�a.
Deseaba que se hiciera un hombre, nunca fui demasiado duro con �l.
Fui un buen padre,
tambi�n fui un buen esposo.
Un esposo enamorado.
Enamorado.
Enamorado.
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