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Zulu
Duérmete.
Duérmete.
Duérmete.
No puedes saber que
hay dos hombres y un hombre.
Que las piedras esconden sus pies
y que te quieren.
¿Sí?
No, que me voy.
Ah, vale. Adiós.
Perdón. ¿Qué?
Que me tenían que pagar el mes.
¿Así es?
Sí, un momento.
Por siempre.
No te preocupes.
¿Cuánto te debemos?
Trescientos cuarenta y cuatro euros.
Ok, un momento.
Mira, es un trescientos cincuenta. ¿Te va bien así? Sí.
Un momento.
No, no te preocupes, ya me los das.
Ah,
sí, sí.
¿Puedes bajar la basura cuando te vas?
Sí. Claro.
¡Qué monas!
Espera.
A Laurita le van a encantar. Uy, estas cosas a ella ya sabes.
Está en la edad.
¿Dónde las has comprado? En los chinos de la esquina. Vaban de oferta, 12
eurillos.
Oye, tú deja de echarse colonia. Que luego en el coche... Bueno, ¿vamos a
¿Vais a Torreblanco? Sí, pero nos vamos ya, ¿eh? Sí, sí.
Mañana hemos quedado. Acuérdate, ¿eh? Hasta luego.
Hasta luego.
Hasta luego.
Otra vez la última.
¿Esperas a alguien?
A ti desde luego que no.
Oye, en los vestuarios no se puede fumar.
Ni entrar sin permiso.
Ya te lo he dicho otras veces.
Yo a ti también.
Un día vamos a tener que hablar tú y yo, Mercedes.
Mira cómo tiemblo.
Dile al de los satélites que te vuelva a mandar las facturas. No, pues ya me las
ha mandado. Ya te la ha dado, tú la has cogido. Les falta el NIF, papá. Pero
pídeselas ya, que hay que presentar la declaración.
¿Dónde está el NIF?
Bueno, bueno.
Pero, oye, pero no te vayas así. Déjame que te prepare un café, ¿no? No, papá,
que tengo prisa.
Martín, hazle los cristales. No, no, papá, que tengo prisa.
Venga, venga.
Yo tengo un cliente.
Cuídate mucho.
Martín, no hace falta. Es un momento, hombre. Que no, que no, que ya está.
Ya está.
Toma. No, Pablo.
Venga, coja, hombre.
Venga, deja eso, hombre.
¿Cómo está Sonia?
Bien, bien.
Dígale que se acerque por la oficina. Es que la llamo y no... Va.
No se lo digo, no te preocupes.
¿Pasa algo?
No, no, no, pero que se pase.
Mañana, por favor.
¿Qué? ¿Eh?
Pero si aquí no se puede fumar. Bueno, da igual.
¿Cómo va a ser igual? Bueno, solo para demostración, hombre.
Además, que de aquí humo puedes traer de cualquier sitio, ¿eh?
Puede haber un cortocircuito, como el aparato este. ¿Eh?
Hola, buenas tardes.
Esto va con electricidad, ¿no?
Claro. Pues eso.
A ver si nos ha dado casos de aparatos como este que se han chamuscado.
¿A que sí, señora?
¿Dónde? Bueno, en muchos sitios.
Muchos sitios.
Les digo una cosa. La Comisión Europea...
Se va a poner muy dura con esto de lugo.
De momento no es obligatorio, pero no va a pasar que de más de dos, tres años, y
entonces otro precio.
Claro, estas cosas, cuando se hacen oficiales, se disparan que no veas.
Venga, va, si se me quedan dos, le hago precio amigo.
¿O no lo ves?
Señora, aquí le pongo.
¿Qué? ¿Te aprietan?
No. Espera.
Están bien. Venga, quítatelas.
¿Puedo llevarlas mañana al cole?
Son para tu cumple.
Estoy aquí tres días.
Cuatro. El día de mi cumple no se cuenta.
Venga, quítatelas.
Tendré una fiesta.
Bueno, pues te las quito yo.
Es que le he dicho a Fátima y a Laura que podrían venir.
¿Les has dicho que vives aquí?
¿En qué hemos quedado?
Pero no les he dicho que nos echaron de casa.
¿Y qué les has dicho?
Que nos estarán arreglando lo que me dijiste.
¿Qué haces ahí?
¿No tienes frío?
No.
¿Y tu madre?
Se está duchando.
¿Hay algo para cenar?
¿Has traído algo?
Déjala, así ya sabes cómo es.
No, ya sabes cómo es, ¿no?
No.
Mira cómo me ima la niña, joder.
¿Por qué no nos buscamos un piso o algo?
Por aquí cerca.
¿Con qué dinero?
¿Tú no piensas que has estado en los animales? Sí, dos días.
Y la mitad se la doy a mi madre.
Pero encontrarás más casas.
Y yo tengo las para dar más.
Sí.
¿Qué?
Pues que antes de pensar en un piso tendríamos que pagar al banco. Leen por
al banco, mujer.
Bueno, pues yo aquí con los pasos no puedo más. No te aguantas.
No me aguantas un poco más.
Con Andrea durmiendo al lado, ¿no?
Bueno, solo se pudiera follar en la cama. Buenas noches.
Buenas noches.
Buenas noches.
Buenas noches.
¿Salís o qué?
¿Lo ves tú? ¿Lo ves tú?
Voy, voy.
¡Venga!
Lo tuyo.
Ya era hora. Lo único es que donde se podía estar tranquilito un rato y ni
¿verdad? El baño no es para vosotros solos.
¿Ya has oído?
Mi mamá. Estoy permitiéndote en todo, ¿eh, Mercedes?
Pues si no te gusta, ya la ves.
Ya sé qué.
¿Dónde está la puerta?
¿Tú no querías ir al baño? Lo que no quiero son zánganos en mi casa.
¿Cómo dices?
¡Que eres un pangano y un pringao y que estoy harta!
Vamos.
Relájate un poco, va.
Vamos, vístete.
No. Tú también, Andrea, coge tus cosas y nos vamos.
No. Te he dicho que cojas tus cosas y nos vamos. Daniel, no quiero.
Está bien tanta tontería, tanta mierda.
Vamos. ¿Vamos?
No. Andrea, vamos.
Y hazte tranquila aquí, ¿vale?
Sí.
Dani.
Eva, mujer, venga, no digas que no. ¿Qué piensas como ella, coño? Que no.
Decide, mujer, que sí, que soy un mierda. Ya está.
¿A dónde me trata así? Pues por eso, coge a la niña y nos vamos.
¿A dónde?
Pues donde sea, yo qué sé, algo encontraremos, yo qué sé.
Por eso, cuando lo encuentres nos vamos los tres. Ahora hablo con mamá y...
Ahora hablo con mamá, no, que estoy hasta la polla ya, Sonia.
Me tiro todo el puto día buscándome la vida y cuando llego a casa, bueno, casa.
Aquí, la cabrona de tu madre lo hace más que meter. Lo hace más que meter.
Hostia. Paso todo el puto día buscándome la vida, ¿eh? Pues por eso. ¿Por eso
qué es? Pues por eso, cuando encuentre algo os venís. ¿Pero qué coño vas a
encontrar? Pues lo que sea, Sonia, lo que sea. No, lo que sea no.
Hasta la polla ya.
Lo que sea no, Dani.
Lo que sea, lo que sea.
Lo que sea no.
¿Eh? Lo que sea no.
Tú haz lo que quieras, pero Andrea y yo no nos vamos de aquí.
¿Cómo? Ya me has oído.
Eh, Sonia.
Sonia. ¡Sonia!
¡Cállate!
Que tal vez ya no exista.
Que tal vez... Que tal vez...
Que tal vez...
de gente
y
una cosa encima de la otra que
reposa justo donde hay una cosa que me guardo para respirar porque alguien
quiere aguantar la poca dignidad que me queda
Justo, justo donde hay una hermosa Que me guardó para respirar Porque alguien
quiere ahogar La poca dignidad que me queda, que me queda
Y soñar que vuelo lejos, muy lejos de ti.
Sí, es muy sencillo.
Lo que tenéis que hacer es pagar la cuota de este mes, no más tarde del día
que es este viernes.
Y así de momento paráis el golpe.
Y así de momento paráis el golpe.
Y cuando puedas, pues ingresáis las otras cuotas que... Cuando te vaya bien,
ingresáis las otras cuotas que lleváis de retraso.
Yo soy el primero al que le sale mal, Sonia.
Pero es que el piso ha perdido valor.
Sí, ya.
¿Pero cuántos debemos todavía?
17 .523 euros.
Y si no pagas, este viernes la deuda pasa a los servicios jurídicos y
ya... Yo os lo he parado otras veces.
Pero esta vez ya... Son solo 427 euros.
¿Solo?
Pero vamos a ver, ¿no hay alguien que os pueda hacer un adelanto?
No.
¿Tus padres no te pueden hacer un ingreso?
Si no pagas tú, van a tener que pagar ellos.
¿Cómo van a pagar?
Tu padre os avaló.
Sí, bueno, pero... Si no pagas tú, va a tener que responder él.
Es que no tiene nada.
El piso.
¿Pero cómo les vais a quitar el piso, Pablo?
Mis padres los conoces desde que eras un niño y te pasabas el día en casa.
Sonia, los bancos no son casas de caridad.
Dejamos dinero porque de eso vivimos.
¿Y cuando lo del cáncer de tu madre?
¿Te quedabas a dormir?
De eso vivimos y tenemos que cobrar.
Tú no puedes hacernos eso, Pablo.
Pablo, tú no.
Sonia, tengo gente esperando.
Recuerda, el viernes.
Hay que quitar el piso, mujer.
Coño, Dani, si no pagamos sí que nos van a echar.
Vamos, pues Pablo, que se espera unos días.
Que no puede.
¿Por qué no? Porque en el banco no le dejan.
Yo siempre defendiéndole a este, ¿eh?
No me defiendo. No, a los cojones.
Lo que le pasa a este es que no nos aporta que estemos juntos tú y yo. Eso
que le pasa.
Se va a enterar este cabrón.
Ni se te ocurra, ¿eh?
¿Me oyes? Sí. Vale.
¿Tú tienes algo?
¿Algo de qué?
¿De más leche?
La que quieras.
De dinero, imbécil.
De dinero, sí. Mira.
Mira.
Esto.
¿Y de qué como?
Que estoy durmiendo en la furgoneta, Sonia.
Y a reserva, que la tengo.
Pues hay que pagar la cuota este viernes. Sí, claro.
Oye, Dani, yo me tengo que ir ya. Me han llamado de la prueba y llego tarde.
Pues tienes un anticipo, hasta gente.
Sí, dos.
Antes del viernes.
Sí.
¿Cita? Industria.
Control de seguridad.
¿Qué seguridad?
Ajustamos los laterales, metemos la parte superior por las hendiduras,
las pestañas, cerramos la tapa y ponemos las etiquetas.
Pues venga, ahora os tocamos otros.
Coge, coge.
Pablo, que no puedo hablar ahora.
¿Qué hace aquí?
No, no.
Que no, que no, que no sabía nada.
Mira, dame... Dame 20 minutos.
Sí, sí, ahora voy. Hasta ahora.
Lo siento, ¿eh?
Pero es que... Me llaman de... Vete, vete.
Así no vas a conseguir nada.
¿Qué haces tú aquí?
¿A tú?
¿Me has llamado tú?
¡Dani! ¿Qué?
Que te vayas. Como te has puesto a follar entonces... ¡Dani!
¡Dani, vete!
Como toques de mi familia, os vais a enterar. ¿Te queda claro?
¡Os vais a enterar! Por favor, vete.
No te revientes aquí porque está ella, ¿eh?
¡Que os habéis quedado el pito! ¡Coño! ¿Qué más queréis?
¿Qué más queréis?
¡Hostia! ¡Matadnos!
¿Qué?
Ya está, no pasa nada.
No pasa nada.
¿Para ti? Para mí.
¿Hola?
Sí.
No, Daniel Torres, que... Ahora le digo que se salga.
Muy bien.
Perfecto. Sí.
Sonia, ¿puedes...?
Quedarte un momento.
Nada, son solo cinco minutos.
¿Por qué?
La directora quiere hablar contigo.
Que no, que yo no lo sabía. Ya, pero lo supiera o no... Que no, es que no me
dijo nada. Si ya no vive en casa.
Eso a nosotros nos da igual.
Lo que nos importa es que usted y el señor Daniel Torres tienen una deuda con
nosotros. Y la vamos a pagar.
La vamos a pagar. Sonia, deja que termine, por favor. Y venir aquí a
escándalo no es la manera.
Luego estaría aquí y la policía se presenta en dos minutos.
Y ahora él estaría en el calabozo.
Es que le ha cogido y a veces no piensa él.
Que no nos paga.
Nos veremos obligados a quedarnos con el piso de su padre. Que no, que voy a
pagar. Porque ustedes, usted y su hija viven allí, ¿no?
¿No es así?
Sí.
Pues, si pierden el piso y se quedan en la calle, como parece que va a ser, y no
pueden garantizar vivienda y alimentación para su hija, Servicios
podría tomar cartas en el asunto.
Y podrían retirarle la custodia de su hija.
Se han dado otros casos.
¿Cómo que podrían retirarme?
Sonia. ¿Pero tú lo has oído?
¿Pero cómo podéis decir eso?
Sonia, calma. No, calma no.
Tranquilízate. Me van a quitar a Andrea. No, tranquilízate. Déjame.
Déjame que me dejes.
Tengo una deuda con ustedes y voy a pagarla no sé cómo.
Pero no me amenaces con quitarme a mi hija. ¿Me oye?
No se le ocurra.
Sonia. Sonia.
Sonia. Sonia, soy yo.
Déjalo, por favor.
¿Perdona?
Es que he visto lo que ha pasado en la oficina y...
Y no tienen razón.
¿No? No, no, no, te lo digo porque soy abogado.
Trabajo en un bufete, pero algunas tardes con algunos compañeros por
cuenta asesoramos legalmente a gente que está en la misma situación que tú. Y
bueno, pues conozco el tema.
No, además un desahucio se puede parar.
¿Ah, sí?
Hay que estudiar bien el caso, pero sí, claro que se puede.
Mira, esta tarde me reúno con algunos afectados. Y si quieres que nos lo
miremos... Pásate y lo hablamos, ¿de acuerdo? Sin ningún compromiso.
Mi móvil está en la tarjeta, si quieres me llamas.
Gracias. De nada.
¿Quieres que te lleve la mochila?
Eh... Andrea.
¿Qué?
Espérame, ¿no?
¿Quieres merendar?
No.
¿Un bocata?
No.
Yo no quiero ser pobre.
Coño, ni yo.
Y quiero que tengamos una casa.
¿Y eso a los bancos, eso?
Dame.
¿Por qué a los bancos?
¿Quién te crees que nos quitó el piso?
La abuela dice que fue porque no pagábamos.
Eso dijo la abuela, ¿eh?
¿Y cómo íbamos a pagar? ¿Un trabajo?
No me ayuda un poco.
Pero ellos siguen pidiendo los dineros, eso sí.
¿Por qué?
Nada.
Porque son unos negros de puta y te lo quieren quitar todo.
¿Sí? Sí.
Primero te quitan esto, luego te quitan esto y esto.
Y al final te dejan un trocito, como este, que también te quitan.
¡Eh! Y va el cabrón del banco y ¿sabes qué hace?
¿Qué?
Se lo gome.
Papá. Eso es lo que hacen los bancos.
Ellos os dirán que no, pero hay que insistir, porque el banco, la caja da
está obligado a firmarlo.
A mi madre le han dicho que no.
Eso lo dicen siempre.
Vaya a la oficina con su hija, ¿de acuerdo?
Y les dices que habéis consultado con un abogado y que tienen la obligación de
firmarlo. Y luego ya, si el banco no se viene a negociar, que normalmente no
quieren, está la reclamación judicial.
Tiene sus costes, lleva su tiempo.
Pero es el siguiente paso.
Y luego está lo de Europa, ¿no? Porque a mí me han dicho que esto se puede
llevar a Bruselas.
Sí, sí, claro. Una cosa no quita la otra. Pero eso es mucho más lento ya,
Claro. Bueno, ¿tengo los papeles de todos?
No. No, no, ya, ya.
¿Los suyos también?
Sí, sí, yo los puse aquí. Yo creo que están todos.
De acuerdo.
¿Y sin pastel?
¿Pero no es un cumpleaños?
Sí.
¿Cómo no va a haber pastel?
¿Y si solo está la niña, los padres?
¿El pastel?
Es que la oferta es un paquete, por eso es una oferta con su hamburguesa, sus
patatas fritas, el refresco que se puede repetir, el pastel con las velas y la
corona. Y según el número de invitados, su precio u otro. Aquí lo pone.
Ya.
En otros sitios lo he visto más barato.
Bueno, pues... Pásenme un trapo.
¿Qué pasa?
Se les ha caído un vaso.
Y además les damos un obsequio. Este mes el organillo ese, otra cosa.
Disculpe. ¿Qué deseas tomar?
Se presenta un interlocutor y al juez para que pare el proceso.
Así ganamos tiempo.
¿De acuerdo? Esto es lo primero.
Y después se puede pedir la dación en pago, demandar al banco por malas
prácticas y mil cosas más. ¿Sí? Y si el banco presenta recurso, se puede hacer
presión. ¿Qué presión?
¿Llamar a la prensa? ¿No sé, presentarse delante de la agencia con carteles
denunciando el caso?
Uy, no. Yo no quiero. Qué vergüenza.
En el cole de la niña no saben nada.
Bueno, yo creo que son los grandes a quienes debería darles vergüenza, ¿no a
Sí, bueno, pero... ¿Y eso del juez?
¿La interlocutoria?
Sí. ¿Los apeles de la hipoteca los tienes?
Aquí no.
No, no, ya, pero ¿los tienes?
¿Y el libro de familia?
También. Bien, entonces vamos a ver si para la semana que viene... Tengo hasta
el viernes solo.
¿Este viernes?
Tendríamos que presentarlo ya. Sí, bueno, pero ¿cuánto costaría?
Porque algo habrá que pagar, ¿no? Vamos a ver.
Está el procurador que tiene que abonarse ya. La entrada de registro, el
sobreseguimiento, 712 euros.
Y aparte de esos 700 está su trabajo, la gestión... No, no, no, no.
Nosotros solo cobramos si ganamos. 300 euros, si no, no.
La cuestión es que lo otro, como es oficial, si no se paga al momento...
no llevo nada.
Ah, no, no, tranquila. Eso cuando se presente, no te preocupes. Mi teléfono
tienes. Sí.
Entonces me llamas esta noche para confirmar que tienes los papeles y
mañana ante el juzgado o pasado para presentarlos, ¿de acuerdo? Y entonces
el dinero, no hay ningún problema.
¿Sí? Sí.
Perfecto.
Todos nuestros ahorros están aquí.
No nos van a quitar nada.
Si presentamos la denuncia al juzgado, nos anulan la hipoteca y ya está. ¿Qué
van a anular, Sonia? No van a anular nada.
Esto no anula nada.
Es que no es del banco, es del juez. Pero hay que presentarla ya.
Por eso necesitamos los 700 euros.
Yo no tengo 700 euros.
¿Seguro? ¿Seguro que no tienes nada?
Aquí tenemos 237 euros con 40 céntimos.
De las propinas.
Tu madre siempre soñó con ir a París y en un par de años o así pensaba
Pero ahora lo importante es que no nos saquen de aquí, Sonia.
Sí, papá.
Pero con esto no nos llega.
¿Por qué no bajas un momento y sacas de vuestra cuenta lo que falta y ya está?
Capaz que yo solo tengo 120 euros.
De la cuenta no podemos sacar. Es el dinero para los recibos, Sonia. Yo lo
devuelvo pronto.
Que no, que no. Ahí no se saca.
Olvídalo. Además, tu madre se enteraría.
Bueno, pues hablo yo con ella.
Tu madre no sabe que te avalé, Sonia.
¿Cómo que no lo sabe?
Papá, ¿pero tú no me dijiste que habías hablado con ella?
¿Cómo puede ser que mamá no sepa que nos avaló?
Porque el piso está a mi nombre, Sonia.
Entonces mamá no sabe nada.
No. Y si se entera, la mata.
¿Cómo que se entera? Papá, mamá se va a enterar que éramos amigas. No, no, no.
Bueno, no, no, que sí, papá.
Es que si no pagamos, nos van a echar del piso, ¿no lo ves? Como nos echaron a
nosotros. ¿Cómo nos se va a enterar?
De aquí no nos echa nadie.
Si no presentamos la denuncia, sí.
Ya encontraré yo lo que falta.
¿Cómo?
¡Mamá!
Un momento.
¿Y dónde lo vas a sacar?
De donde sea, Sonia, de donde sea.
Pero yo mañana lo necesito sin falta.
Si el viernes no lo tenemos, no se echan.
Mamá, ven.
Voy, voy.
Seguro, ¿eh?
¿Y mamá dónde está?
Con las amigas.
¿Y dónde va a cenar?
No lo sé.
Pero este pelín ya te lo he visto. Para la boda.
¿Para qué boda? ¿Para la de mi sobrina, Yoli?
¡No, claro que no!
¡La que estaba embarazada! ¡Esta es esa misma!
Oye, ¿y al final cómo le fue? Pues muy bien, muy bien. Nada que ver con mi
con ese Dani, que le tengo trabajo. Es que ese chico a mí no... Pues claro,
hombre, tienes una hija para darle todo lo que la vida te ha negado, y ni
trabajo, y casada con el que parece inútil, que... Hasta clases de piano le
Fíjate. Si no fuera por mi nieta... ¿A ella le gustaron las deportivas?
Venga, venga, sí, sí.
Venga, va.
Dos gin tonic y... Ah, perdón. Tres gin tonic y un bosque alemón. Ella.
Hola. Hola.
Oye, lo podemos nosotros, ¿eh?
¿Qué?
¿Qué? ¿Qué?
¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?
¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?
¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?
¿Qué? ¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
Ya te digo, si no estuviera mi Paco...
A ver cómo suena.
Reina de la morería, no estás triste como
el tigre.
Pon sonrisa de planeta,
que serán tus mañanitas guapas.
princesa y coqueta corona de margarita
verde verde esperanza
del trigo verde verde bonanza verde
del cocodrilo de monte verde ciudad esmeralda verde
que te quiero ver desesperada
La que de verde, verde, verde se puede poner.
Guapa tuvo que ser
la
que de verde, verde, verde se pudo.
Tanta culpa que no es mía, tú la
tuya y yo la mía, cambio gusto, rumbo y
rima.
Reina del amor, reina
del amor
Déjame. ¿Qué te pasa?
¿Qué te pasa? Que me dejes, hostia.
¿Qué te pasa?
Ven aquí.
¿A dónde vas?
No, no, me ha ido normal, bien. ¿Y se lo has contado o no?
Bueno, no exactamente.
¿Jaime? Que no, que no era para hablar de eso, era un control, ya está.
¿Qué? Pero es un profesional y para eso están.
No se lo cuento y qué, me mandan a tráfico. Bueno, quizás estaríamos
Además, yo no me hice policía para poner vueltas, joder. Pues para hacer
desahucios tampoco.
Mira cómo te pusiste en el de la niña.
Eso fue un día... No era la primera vez.
Bueno, ya, pero es que, joder...
Cada vez que pienso a dónde irán, ¿a ti no te pasa?
Seguro que encuentran algo.
Que nadie se quede en la calle, Jaime, joder.
Nosotros cumplimos con lo que manda el juez. Sí, sí. Y si no pueden pagar la
hipoteca, no haberla pedido.
¿No pagas tú la tuya?
Mi ex.
Bueno, es lo mismo.
¿Para qué quieren los bancos esa mierda de pisos? Pasa por abajo y no te comas
tanto el coco.
Jaime, lo que tienes que hacer es salir.
Divertirte.
Sí. Si quieres salimos a tomar algo esta noche.
Si te apetece. No, si tengo a mi hijo.
Vaya.
Ves.
¡La humanidad viviendo, por favor!
¿Lo veis?
Vale. ¿La idea cuál es?
La idea es vender seguridad.
Porque eso a la gente le interesa.
Sobre todo a las familias. Y más si tienen críos.
Por eso les hacemos la demostración.
Para que la vean en acción.
¿De acuerdo?
Yo no fumo.
Yo tampoco.
Vale, guay, hombre, sin trabajárselo. El tema es que cuando el cliente ve cómo
suena, es que le colocas un par o más.
¿Por qué? Porque lo ve.
Porque lo entiende.
Y luego está el precio.
Esto en las tiendas está sobre... ¿Sobre cuánto diríais que está, más o menos?
Idea, ¿no?
Esto está sobre los 24, 23, 24 euros.
Por eso nosotros las vamos a vender a 20 euros.
Y yo os dejo cada una a 10 euros.
Es decir, que por vuestra cara bonita, ya os estáis llevando la mitad del
beneficio.
Y porque a 10 te os quedéis, os doy una de regalo.
¿Y cuántas se venden así más o menos al día?
Hay un día bueno, llego a vender, sin agobios, fácil, unas 30.
Y para no me tomar mi cafelito y tal.
Pero bueno, si las queréis...
Ya tienes que pagar ahora.
Que no es que no me fíes, ¿eh? Pero... Vale.
Ya. Ya te está.
¿Estás a punto?
A punto, Juan.
Además, nos vamos ahora mismo, ya.
¿Y cuándo vuelven?
No sé, pero la madre de Berta se ha puesto mala y nos vamos para allá.
Bueno, ya te llamaremos.
¿Y no me podrían adelantar lo del mes?
¿Qué mes?
Este.
Ya te pagamos.
Adiós.
Era un niño quieto y tímido,
pero nunca soñó en ser el
próximo príncipe.
Solo quería amar y
ser amado, trabajar por su propio.
¡Gracias!
¿Aquí también?
Sí.
Muy bien. Y ahora tú, Sebastián, aquí.
Un momento.
Ve y cuéntale todo.
Dicen que hay una manera
mejor de contar esta historia.
¡Ay, qué verdad!
Tener piedad con
honradez no es tan fácil.
Todo hombre que pega a otro hombre es un
hijo que pega a otro hijo.
Todo hombre que roba a otro hombre es el hijo
de una madre que era nieta y bisnieta, lloraba.
flotaba.
de hombre normal hay que dormir.
Todo pobre que pide a otro hombre es un hijo que
pide a otro hijo.
Todo rico que es un pobre hombre es el hijo
de una madre que era nieta y bisnieta y no bebía
y dormía.
mal pescador el que no
sabe de vientos, ni nombra los peces, ni quiere mojarse en el mar,
ni cortarse la boca.
Consolidar, cambiar, rezar.
Ir a mi hija o te picar.
Todo hombre que echa otro hombre es un hijo que
echa otro hijo.
Todo padre que echa otro padre es el hijo de
una madre que era nieta y bisnieta y nacía y
moría conquistador
provocador
y el sol del poeta que atiende el dolor que se
expira y expira perdón que se esconde a llorar un rincón
que declina con alma y pudor en barro
el
resiste y persiste
Confía en su don.
¿Estás solo?
Sí.
¿Puedo pasar?
Sí, sí.
Claro.
Solo una semana.
Lo paras una semana y ya está.
Es un proceso regulado.
Sonido automático.
Entra directamente a los servicios jurídicos sin que yo pueda hacer nada.
Pero eso ya te lo he dicho mil veces.
¿Y tres o cuatro días?
Que no.
Venga, siéntate.
Hasta el lunes y ya está.
¿Y qué cambiará de aquí al lunes?
Me lo van a solucionar.
¿Quién te lo va a solucionar? ¿Quién? Es igual quién.
Yo no le puedo hacer eso a mis padres.
Salí a ver.
Necesitas que alguien te ayude. Fuiste tú que nos dijiste que nos avalaran.
Que no pasaba nada.
Que era una formalidad.
Y ahora les sacaréis de casa y será como si les echara yo.
Pablo, hasta el lunes.
Si quieres sí que puedes. Que no puedo, no puedo.
Sonia, ¿qué haces?
Sonia. Hasta el lunes, hasta el lunes ya está. Sonia, para.
Vete.
¿No me has oído? Vete.
¿Qué haces aquí?
¿Tú no querías unos abrillos?
¿De dónde los has sacado?
¿Quieres que lo celebremos?
¿Sí? Sí.
¿Qué?
Gracias.
¿Las copias? Sí, están aquí. Pues toma, que con esto ya hago. Pues nada, creo
que ya lo tengo todo.
Bueno, el dinero.
Ah, sí.
Vale.
Bueno, pues nada, voy a ver si pillo al procurador ahora.
¿Espero? No, no, mejor que no. Porque llevo otros casos y estaré un par de
horitas dentro. O sea que pásate por el bufete esta tarde mejor.
¿A qué hora?
A la que quieras, ¿de acuerdo? ¿Mi tarjeta la tienes?
Pues mira, aquí está la dirección.
Si estoy reunido, pregunta por Lourdes, que ya está al corriente de todo. ¿De
acuerdo?
Irá bien, ¿no?
Que sí.
Claro que sí, que esto está ganado.
Y después ya verás.
Iremos a por el banco.
¿Vamos?
¡Joder, tío! ¡Eco!
¿Qué? ¿Un uno contra uno de diez canastas?
¿Ahora? ¿No te atreves?
Uno -cero.
¿De dónde son?
¿Quién?
Los que jugaban contigo.
Colegas. ¿Del instituto?
Colegas.
Nunca me cuentas nada de tus amigos ni de tu vida.
¿Para qué te lo iba a contar?
¡Hombre! Tú tampoco me cuentas nada de la tuya.
¿Tú no me preguntas?
¿Para qué te iba a preguntar?
¿No te interesa lo que hago?
¿Qué pasa, que te raye que soy de policía? Joder, tío, qué manía.
Estoy muy orgulloso de mi trabajo, ¿eh?
Joder, tío, que no estás en el trabajo.
Va, que no, tío.
No hemos terminado.
Yo sí.
La bola.
Ya sé que te sorprenderá Azul, pero lo tengo decidido.
Dejo el banco.
Sí, sí. No, no, no. Es una decisión firme. No quiero seguir trabajando aquí.
No, no quiero seguir...
No quiero
seguir trabajando aquí, echando gente de su casa y dejando familias en la calle.
A Sonia Castro no la echamos nosotros, se echó ella.
Firmó un contrato. Ya, pero la gente no se lee los contratos.
Se fía de nosotros y... Nosotros no la hemos engañado.
No, pero... ¿Ha pagado o no?
Sí, hoy, una transferencia de su madre.
¿Lo ve?
El mes que viene y el otro y el otro... ¿Tu coche lo has pagado?
Me acogía un plan de financiación.
Y tienes una hipoteca.
Sí. Y pediste un préstamo para arreglarte el piso, ¿o no?
Sí. ¿Dónde fuiste de vacaciones?
A Costa Rica.
¿Y todo esto quieres perder? ¿Por qué?
¿Te dejas el banco?
No, ya, pero vas un... ¿Tú crees que a mí me gusta echar a familias de su casa?
Me duele tanto como a ti.
Pero fuera del mundo es muy duro, Pablo.
No hay planes de pensiones, ni mutuas médicas, ni incentivos por hipotecas
contratadas. Y para seguir teniendo todo eso, hay que olvidarse de los
sentimientos. Que no pagan las facturas.
Y hay que ser fuerte.
Porque esto cada día va a ser peor.
Los impagados del último mes.
Y cuando los enviamos al juzgado, también vendrán aquí a llorarnos y
amenazarnos.
Y todos tienen sus razones, Pablo.
Mujeres embarazadas.
Niños, familiares con Alzheimer.
Los de tu amiga Sonia.
Es solo el principio.
¿Has terminado los informes?
No, pero... Pues los quiero mañana a primera hora.
Esta tarde me quedo aquí y lo acabo seguro.
Mañana lo verás todo mejor, ya verás.
Me voy.
Dile a Delphi que repase los lavabos.
Vale. Salgo por detrás.
Sí. ¿Julio Carrión?
Ya estamos. Aquí no hay ningún Carrión.
¿Lourdes? ¿Qué Lourdes?
¿Aquí no hay Carrión y Soler abogados?
Que no.
Esto es un domicilio particular.
Perdón, ¿y saben qué piso es?
En la escalera no hay ningún abogado.
Está en sus oraciones,
pero seguirá.
¿Y por qué no se lo has dicho a la abuela?
Sé que es el apellido.
Hola, mamá.
Hola, papá.
Hola.
Va, ¿qué quieres comer?
¿No tenías que pasar por el súper?
El dinero ahora es para pagar el piso.
Si sobra algo ya iré a la compra.
¿Este daño nos lo van a quitar?
No te preocupes.
¿Y qué vamos a comer?
Hay pan.
Está duro.
La niña tiene que comer.
Cállate, por favor.
Andrea, va, nos vamos.
A cenar y a celebrar tu cumple. Es mañana.
Es igual, va. Ponte el abrigo.
Mamá.
Yo no sé si os van a quitar el piso.
Pero tú sola has perdido a papá.
Estás a punto de perderme a mí.
Y si me pierdes a mí, también vas a perder a Andrea.
O sea que tú verás.
Mamá.
Mamá, va.
¡Amanda!
¿Te gusta?
Mucho.
Pues ven, ven, ya verás.
¡Guau!
¡Anda!
¡Mira!
¿Venimos de aquí?
Y llamamos a papá. Y hacemos mi fiesta.
Y se compran el piso y el coche y la pantalla de plasma, la playstation.
Y luego, si no pueden pagar, culpa del banco.
Así cualquiera.
Y luego están esos sudamericanos y esos romanos que vienen aquí y se piensan
que... Pues no, aquí las cosas se pagan.
Que yo tengo que fregar muchos suelos para poder pagar mi hipoteca.
Le he dejado los lavabos perfectos, ¿eh? Que luego no...
¿Se ha vuelto a colar ese pobre en el cajero? Ya, no, si cada noche...
usted o quiere que cierre yo?
Sí, cierre usted, Delfi. Yo saldré por atrás.
Vale, hasta mañana.
Hasta mañana, Delfi.
¡Eh, oiga, fuera!
¡Fuera, vamos, fuera!
¡Rápido, venga, vamos!
Ni tu hijo.
Yo tampoco.
Deberías buscarte una mujer.
Llevas demasiado tiempo solo y no te estás sentando nada bien.
José. Te pago.
O la hija del que me sirve la bollería.
Y se va a quedar en la calle con tres hijos.
¿Cómo van a tener ellos la culpa?
¿Y quién tiene la culpa?
Yo.
Yo no sé quién tiene la culpa, ni me importa.
Yo me ocupo de lo mío.
Ocúpate tú de lo tuyo.
Yo quiero que nadie sepa que igual nos echan del peso.
¿Y que lo sepan?
Son vecinos.
¿Cómo que hay que que lo sepan?
Mercedes.
¿Qué quieres?
¿Qué quieres, Mercedes?
¿Que nos quiten el trabajo, el piso, la dignidad, la familia, todo?
Sin decir nada.
Sin que nadie lo sepa.
¿Qué te importa lo que yo quiero?
¿A quién le importa lo que yo quiero?
¿Qué está pasando?
¡Ay, ay, ay!
¡Ay, ay, ay!
¡Ay, ay, ay!
Solo resulta muy difícil.
No vas a estar.
Mamá, la abuela.
¿Qué quieres?
No.
Sí.
Que sí.
Estamos celebrando el cumple.
En casa de los alemanes.
No, no, no, no están.
¿Dani?
Dani, sí.
Claro que no. Venid.
Que traigan los regalos.
Ya lo has oído, ¿no?
No, no, no, no, hay de todo.
La calle Atención, ¿eh?
Sor Eulalia de Anzuza. De Anzuza. 37.
Primero.
Yo a ti, mamá.
Hay que poner dos platos más.
Venga.
Espera, rubia.
¿Rubia? Sí.
Despierta, despierta, despierta, despierta, prudente.
Esto duele, te arrasa, te mata y te irrita. Qué suerte la tuya,
tan cruda y maldita.
Regia de día, de noche y no almuerza. Se crema la
madre y también mala hija.
¿Dónde está la suerte? La mía poquita. Alguien se lo da y
después se lo quita. No hay tanto pan, pan, pan.
Algunos traicionan y otros son fuertes.
Despierta Mercedes,
Jaime y Patricia, Tomás, Martín, Juan, Lola, Pablo y
Cristina.
Que esta gran culpa no es tu.
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