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Original subtitles

Todo el mundo tiene derecho a un juicio justo y una representación adecuada

independientemente de las circunstancias. Las circunstancias. ¿Y

cuáles son exactamente las circunstancias de su representado? No,

Para la ley.

Las circunstancias son todos los factores que rodean a un individuo en el

momento en el que se comete un crimen. Ya, ya, ya. Yo le estoy preguntando por

su caso en concreto. Si quisiera una definición, lo hubiera buscado en un

diccionario, usted no estaría aquí invitado, señor Davado.

¿Me puede contestarle a la pregunta, por favor?

Bueno, mi caso en particular no puedo porque estamos ahora mismo con el caso

un momento delicado y, bueno, pues no puedo adelantarme a cualquier cosa que

pueda ocurrir. No, la pregunta es mucho más sencilla. No se lía, no se lía,

señor Tabado. La pregunta es muchísimo más sencilla.

Para usted, ¿las circunstancias atenúan la responsabilidad de este tipo de

actos? Sí, también sí.

Ajá. O sea, que el que, por ejemplo, a alguien le hayan pegado de pequeño

justifica que luego vaya violando por la vida.

¿Una y otra vez?

Podría ser, habría que investigar, habría que buscar, como le digo. Podría

creo que usted en ningún momento se ha puesto en el papel de la víctima. En

ningún momento, ni siquiera se ha acercado. Si no, no podría decir esto.

sabe cómo soy yo, por ejemplo?

¿Sabe de mi vida?

No, no, usted está evadiendo la pregunta.

Perdone el desastre de la casa, pero es que llegué ayer a las tantas del trabajo

y no me he dado tiempo a recoger ni nada.

Pues todo sería.

Tiene mucha luz porque da al sur y el sol hace todo el recorrido del arco todo

el día.

Bueno, el colchón es nuevo, sí.

Una cosa, ¿los 400 son negociables?

No, lo siento.

Además, habría que añadir gastos.

Ya.

Bueno, yo tenía pensado algo menos, la verdad.

No.

Venga, Jesús.

Mira al frente.

La bola te provoca, ¿sabes qué te va a provocar? Junta los pies, pies y

mira, a la misma altura.

Como así, ¿verdad?

Vamos, es una alegría.

Alegría. Una boda es una multa, Emilio, te lo digo yo. Este mes tengo tres

bodas, tres.

Doscientos pavos la boda, le sumas el tren, el hotel, echa cuentas.

Hombre, yo tengo una, pero en Maracay.

¿Dónde está? En Colombia.

¿De Venezuela?

No, hombre, no, esta es aquí, algo sencillo, por lo civil.

Pues muy bien, mucho mejor así que a quinientos kilómetros en tu pueblo, en

ermita del siglo XII, y todo el lío. Pero si es por los niños, porque si es

mí... Ya ves tú. Y sé qué firmar, pues. Pues se firma y está.

¿Ya tienes el traje?

Claro. Esta tarde tengo la última prueba.

Hasta Chaleco. Tú y San Marina Ochoa aún sigue ingresada en el Hospital Virgen

de la Salud. Y esta misma mañana nuestra compañera acudió a visitarla.

Según nos informan, desde el mismo centro, al parecer, Lina y su marido

mantenido una discusión bastante fuerte delante del equipo médico y de algunos

pacientes.

¿Quieres comentar alguna cosa?

Mira, ¿tú cómo estás?

¿Volverás mañana?

¿Cómo te encuentras?

La he elegido yo, las letras y todo.

La familia de Vero tiene una distinta.

Una muy sosa, de color beige.

Escucha, Emilio, creo que no voy a poder ir.

No me jodas, Pedro.

¿Cómo no vas a venir a mi boda?

Lo dices por Sara y la cría.

Que realmente yo ya no soy de vuestra familia, ni de la de Vero, ni de la

Ellas, ellas saben que estás invitado.

Yo no pito nada allí, de verdad.

No sé por qué te haces eso.

Puedo entender que no quieras ver a mi hermana, pero lo otro, lo otro no, no lo

entiendo.

Que un padre no quiera ver a su hija. No, no es que no quiera ver a mi hija.

Pues es lo que parece.

Pues no es eso.

Mira lo que dice mi hermano. No es eso.

El otro día te vieron en el supermercado y ni te acercaste, joder.

Tu calle sigue costada. Sí.

Están aquí.

¿Entienden?

¿Sí?

He llamado hace un rato.

Vengo a ver la habitación.

¿Puedo pasar?

Fuera, fuera.

Vamos fuera, vamos fuera.

Quiero ver la casa primero.

En la habitación de mi madre. Murió hace un año.

¿Te gustan los barcos?

Los colecciono.

Bueno, mi padre los coleccionaba.

¿Cómo te llaman?

¿Tu nombre de verdad?

¿Cuál es?

Pedro.

¿Es aquí?

¿Es aquí donde te pasas el día soltando la mierda que llevas dentro, Pedro?

No soy solo yo, hay más gente. Ya sé que no eres solo tú.

Pero no todos son tan imbéciles como para poner en sus redes que alquilan una

habitación.

¿No dices nada?

En tu perfil pareces mucho más hablador.

Dímelo.

Lo que me pusiste.

Pero ahora, aquí.

Delante de mí.

Solo me puedo decir que lo siento.

Como comprenderás que lo sientas, me importa una puta mierda.

No me voy a ir hasta que no me lo digas.

Siéntate.

Siéntate.

Venga.

Vamos, dímelo.

Y ya está.

Me voy. No quiero otra cosa.

No puedo. No me acuerdo de lo que puse.

Ya, no te acuerdas.

No, no me acuerdo.

Oiga, ¿puedo borrar el comentario?

No volvería a molestarlas, se lo prometo.

Alge 68.

Eres tú, ¿verdad, Pedro?

Yo no pienso eso.

De verdad que no lo pienso.

No sé por qué lo puse. Es una tontería. ¿Una tontería?

¿Tienes la poca vergüenza de decir que esto es una tontería?

A lo mejor no hay gente como tú. Todo esto es normal.

Bueno, usted no me conoce.

¿Y tú a mí?

¿Qué sabes tú de mí?

¿Que tengo un puto programa de televisión? ¿Eso sabes?

A ver, sé más.

Sé más de usted que usted de mí, quiero decir.

¿Ah, sí?

Bueno, lo que sabe todo el mundo.

Y por eso te da el lujo de juzgarme, de insultarme, de amenazarme.

¿En qué trabajas?

En mantenimiento en un campo de golf.

¿Y tu mujer?

¿Estás casado o algo?

Estoy separado.

¿Tienes hijos?

Tengo una hija, pero ¿por qué me pregunta todo esto?

Porque tienes razón.

Tú sabes cosas sobre mí y yo de ti no sé nada.

Si no pongo algo así fuerte, no me leen.

¿Quién es?

Soy la gente en Internet.

Venga.

Dilo y me voy.

¿Pero para qué?

¿A ti qué más te da? Para lo que me dé la gana.

Para lo que yo quiera, tú dilo.

Te puedo denunciar.

Sabes que tengo a los mejores abogados, ¿no?

Dilo.

Te mereces lo que te ha pasado.

Ojalá... No puedo, por favor.

Dilo. Por favor. Sigue.

Te mereces lo que te ha pasado.

Ojalá te suicides tú también.

¿Lo harías?

¿Qué?

Ayudarme.

¡Oki!

No debería conducir así como está.

La puedo llevar yo a su casa.

O si me da el teléfono de alguien, de algún familiar, puedo llamar para que

vengan a buscarla.

No hace falta.

Estoy bien.

¿Me puedo dar una ducha?

Sí.

Aquí tiene una toalla, gel y champú también.

Es anticaspa lo único, no sé si le vale.

Está bien.

Te he dejado la toalla ahí en el baño, en la cerca.

Muy bien.

¿Está mejor?

Sí.

Es una plaga de cotorras.

Las están matando.

Me tengo que ir a trabajar.

Ya voy bastante tarde.

En casa de mis padres había un mueble muy parecido a este.

Bueno, yo diría que igual.

Y hay más cosas en la casa que me recuerdan a la de mis padres.

¿Cuánto pides por la habitación?

400 por... Vale, voy a quedármela.

Te pago ahora, si quieres.

Mire, la verdad no entiendo qué es lo que está buscando.

Si es por lo que le puse, ya lo he borrado. Se lo juro. Lo puede comprobar.

Eso me da igual ya.

Está libre.

La habitación, ¿no?

Sí, pero... Pues ya está. Te la alquilo ya.

Te hago una transferencia ahora mismo.

A ver, es que... Si lo que no quiere usted es volver a su casa, ¿por qué no

va al motel?

Te doy dos mil euros.

No creo que tengas mucha gente que te pague dos mil euros por vivir aquí.

No, pero es que no es cuestión de dinero. Es cuestión de que no es normal

¿Qué no es normal?

Nada. Nada de lo que usted está haciendo es normal.

Usted no tendría que estar aquí.

¿Y dónde debería estar, según tú?

Pues en su casa, con su familia.

Lo que le puse de que le ayudaría ya le dije que no iba en serio.

Puedes estar tranquilo, no es eso.

Necesito un sitio para dormir, nada más.

Unos días.

Te acabo de hacer la transferencia.

Entre hoy y mañana te llegará el dinero a la cuenta.

¿Le puedo ayudar con...? No, no, no.

Puedo yo, gracias.

Ah, el perro a veces abre la puerta con las patas.

Mejor cierre fuerte.

Sí, así es. El marido de Lina Gallego, Alberto Ochoa, acaba de llegar hace unos

minutos aquí de nuevo al hospital donde está su hija de 16 años, Marina.

Alberto Ochoa se ha negado a hacer declaraciones y nos ha pedido, eso sí,

respeto en estos momentos y privacidad hacia la menor.

Asimismo, Ochoa no ha querido decir nada sobre el estado de su esposa, Lina

Gallego. Cante, nieto de los reyes católicos, se va a convertir con apenas

años en el monarca más poderoso de la cristiandad.

Eso lleva en ese mueble mil años. Yo que usted no me lo debería.

Tarde.

¿Es tu hija?

Prefiero que no haga esto.

¿El qué?

Meterte en mi cosa.

A las grúas se ha llevado su coche. Está mal aparcado.

No me hables de usted.

Yo a ti no te hablo de usted.

Ok. Su marido está aquí.

¿Quién es ese tío?

Un fan.

¿Cómo me has encontrado?

Me ha llegado un aviso de la grúa al teléfono.

Tienes tabaco.

Me das uno.

¿Me puedes decir qué haces aquí?

Lina, ¿podemos hablar?

¿Podemos hablar de una vez?

Necesito quedarme aquí unos días.

Ahora no puedes hacer eso.

No puedo estar contigo. Alberto, no puedo verte la cara.

Vete a llorar, no puedo.

Tranquila que no voy a llegar.

He hablado con la doctora.

Y me ha dicho que tenemos que poner fecha esta semana.

No.

No vamos a poner ninguna fecha.

Creo que lo dejé bien claro el otro día. Cuando te fuiste la dejaste por la

palabra en la boca. ¿Eso es dejarlo claro?

No voy a matar a mi hija porque lo diga esa señora.

Esa doctora.

Y su equipo llevan dos meses intentándolo todo por nuestra hija.

empezar otra vez con eso? No, no quiero empezar nada, Alberto. Quiero que me

digan qué es lo que tengo que hacer para sacarla de allí. Nada más.

Mira, este es el informe y la autorización. Yo ya lo he firmado.

¿Qué pasa? ¿Por qué te ríes ahora?

¿Por qué te ríes?

No voy a firmar nada.

¿Cuánto hace que no entras a verla?

¿Qué dices?

¿Ahora yo no voy a verla?

Llevas una semana sin entrar. Lo único que haces es ir al hospital, esconderte

mirarla por el agujero de la puerta.

¿Y qué quieres decir con eso? Pues que tu hija se merece algo más. Se merece

entres a la habitación y te pongas a su lado.

Lo que no se merece es estar así.

Por eso quiero sacarla de allí. Porque ese sitio la está matando.

Nuestra hija lleva semanas muerta. ¿No lo ves?

¿Qué veo?

Que respira, que tiene color en la cara, que los muertos no respiran, no tienen

color en la cara, Alberto.

Lo que respira es una máquina.

Una máquina.

Por favor, ve al hospital, entra a la habitación y mírala.

No seas egoísta.

¿De verdad soy una egoísta porque no quiero matar a mi hija?

Nuestra hija está muerta.

Yo me he pasado dos meses viviendo en ese cuarto, a su lado, junto a ella.

muy bien, muy bien. La medalla al mejor padre del mundo para ti. Siempre,

siempre haces eso. ¿El qué hago?

Date cuenta, siempre lo haces.

Intentar dejar como un gilipollas a la gente que está a tu alrededor.

Esto no es un tema entre tú y yo, de discusión y de mierdas.

Me culpas a mí, ¿verdad?

¿Pero qué dices?

Sí, que me culpas a mí.

No, yo no pienso eso.

Sí que lo piensas.

Lina.

Tú... Tú sabes.

Sabía que ibas a llorar, es que lo sabía. Escúchame.

Solo podemos hacer esto por ella.

¡Gracias!

Te tengo que quitar el móvil.

He venido con el cuento.

Pero si él también lo usa. Se lo usan todos.

Ya, pero si te pillan te lo tengo que decir. Por eso me pagan.

¿Qué pasa? ¿Te vas a extrañar con el móvil? Has estado a punto de meterte

¿Qué te pasa?

Bueno, entonces, ¿qué? ¿Dónde vamos? ¿Donde siempre?

Sí, vamos a tomar unas cañas. ¿Vienes? No puedo, chicos. Pasadlo bien.

Gracias. Buenas tardes, Pedro.

No queremos molestar, solo hacerme alguna pregunta.

¿Está bien su casa?

Hola, Pedro. Mira, hemos visto unas imágenes de una piscina.

Creemos que es su casa. ¿Puede confirmar que es su casa, por favor? ¿Qué tipo de

vínculo tiene con la familia?

¿Está bien el niño? ¿Está tomando algún tipo de sustancia?

¿Qué relación tiene?

Presentadas en su contra, que afianzan estas acusaciones y son pruebas

concretas, señor Martínez. ¿Qué pruebas concretas?

No hay nada, Íñigo. Perdone, está muy fuerte el volumen de la selección. Estoy

un poquito cansado de tanta manipulación y tanta mentira. Señor Martínez,

aseguro que en este programa ni manipulamos ni mentimos nunca. Está

cabrón.

Lleva dos años esperando sentarse en mi colegio.

Perdón. No le mira a los ojos, ¿lo ves?

No le mira.

Le aparta la mirada todo el rato.

Estos tíos hay que clavarles los ojos. Se ponen súper nerviosos.

¿Tú sabes cuál es mi truco?

Nunca les saludo antes de las entrevistas. Jamás les ignoro. Es decir,

hago la primera pregunta, les pillo a la defensiva.

No sé cómo me comportaría yo si me tuviese a mí misma delante, la verdad.

Escuche, le puedo devolver el dinero si quiere irse.

¿Quién te ha dicho que me quiera ir?

¿Estoy bien aquí?

Yo creo que a mí no me han hecho nunca una buena entrevista.

Martínez, le aseguro que nosotros no estamos haciendo ningún circo mediático.

es nuestro estilo. Es vuestro estilo.

Ven.

Ven, siéntate.

Pero... Aquí, enfrente de mí.

Siéntate.

Siéntate.

Me tienes que dar los buenos días.

O las buenas noches.

Dime buenas noches.

Buenas noches.

Encantada de estar aquí en tu programa.

No, pero a los ojos. Mírame a los ojos.

Así. Ahora me puedes hacer cualquier pregunta.

¿Vale? La que tú quieras.

Tú eres el presentador.

¿Por qué decidió hacerse presentadora?

¿Qué mierda de pregunta es esa?

Y no me hables de usted, que no me gusta.

Hazme otra.

¿Por qué estás aquí?

Conmigo.

¿Por qué no te vas?

Esa es buena.

¿Por qué no quiero estar allí?

¿Ahí dónde?

¿Dónde está ella?

En el hospital.

Pero es que no tiene ningún sentido que estés aquí.

No lo entiendes.

Alberto tampoco lo entiende. Todo esto es por mí.

Que ella esté así es por mí.

Y ahora ya lo único que yo puedo hacer es firmar un puto papel para que ella se

marche, para que se vaya, que es lo único que ella quería.

Quería marcharse.

Ya no puedo firmar ese papel. No soy capaz.

No puedo.

¿Oqui?

¿Gordo?

¿Dónde estás?

¡Mira lo que te traigo!

¡Mira!

¡Pero bueno!

¿Hola?

Sé que estás aquí, ¿eh?

O sea, que es verdad que estás aquí metida con mi padre.

Sois trending topic los dos, ¿eh?

La gente aquí está muy brillada. Algunas dicen que te tiene aquí drogada, ¿o

qué?

¿Qué? ¿Te estás escondiendo?

No.

A ver, llevas la bata de mi abuela.

Tú que tenés un vestidor que como esta habitación de grande.

Esos que tienen zapatos y bolsas ordenados por colores.

A ver, ¿cuántos pares de zapatos tienes?

En total.

No lo sé.

Muchos.

¿O sea que te estás escondiendo?

¿Qué pintas aquí con mi padre?

Te queda bien el pelo así.

Rizado.

Vamos, como que mejor que en la tele. Pareces más joven.

Es que te lo dejan como de señora.

Siento lo de tu hija.

Se está liando pardísima en tu programa.

O sea, te están poniendo a parir porque no vas a verla en el hospital.

Vamos, lo están diciendo de todas partes.

¿Fumas? Sí.

¿Y el tabaco?

Eh, Belía.

Te robo.

¿Tienes filtro?

Hace mil años que no hago uno de estos.

Voy a poner.

Es fácil. Si tienes práctica de cuando eras joven, fumabas porros.

A veces sí.

Gracias. Nada.

¿Tienes un hechero?

Dentro, en la primavera de arriba.

¿Lo ves?

¿No vas al instituto?

¿Qué va?

Estoy haciendo un curso online de higiénico sanitario, que es obligatorio

poder tatuar.

Es que iba a ser tatuadora. Y ya he hecho bastantes tatuos en pil de cerdo,

me la guarda el carnicero. Y luego en humanos, solo estos dos.

¿A que vuelan?

¿Tú te vas a quedar mucho aquí con mi padre?

No lo sé. No creo.

Bueno, pues no le digas que he venido.

Hay un agujero ahí atrás donde hay los setos.

Justo en la caseta.

Por si te quieres escapar.

Vale, pues lo voy a tener en cuenta.

Gracias.

Mira, si me das diez pavos, mañana te pillo un paquete de veragas en el hiper.

Que yo no creo que te vayas a poner los de mi abuela, ¿o qué?

¿Me puedes poner una pinza para el pelo también?

Claro.

Sí.

A mí es que se me da fatal esto de los hoteles, ¿eh?

Fatal, me pongo a hablar y a hablar y es que no pillo ni uno.

Bueno, muchacho, tú lo que tienes que hacer es hablar por donde salen los

camareros.

O sea, que vamos a comer trozos de pan con cosas, ¿no? Pues yo venía pensando

un maseromillo.

Tranquila, mujer, que con hambre no te vas a quedar.

Y una langosta por lo menos tendrías que poner, ¿no? Porque ahora vas a tener

una invitada famosa en tu boda.

En Pedro vas a llevar a Torniga, la gallego.

Julián.

Ha ido a ver a Marina al hospital.

¿Qué relación tienes con Lina?

Ha ido a ver a Marina al hospital. ¿Hay algo que quiera contarnos sobre Lina?

Nos han dicho que están viviendo juntos.

Pedro, ¿vas a hacer algún comunicado?

¿Conoce a Alberto usted?

¿Hay algo que quiera comentarnos?

Pedro, ¿por qué no funciona el móvil? ¿Por qué está Lina en su casa, Pedro?

¿Quieren comentar alguna cosa? ¿Por qué?

¿Pueden decirnos cuándo va a salir Lina?

El coche lo dejaron en medio.

Y yo esperé unas horas, pero como nadie lo quitaba, pues lo tuve que hacer.

Hay más interés. No sabía que el coche era de lina gallego.

¿Cómo puedes coger lo que quieres de la nevera?

Con lo que me pagas te puedes comer la nevera entera. Él es muy reservado, no

habla con nadie.

Es muy calladito.

¿Eres amigo de Pedro Rico?

No, no, amigo no.

Fuimos juntos al mismo colegio.

Eso sí.

Pero vamos, que siempre hola y adiós y nada más.

Nunca hemos jugado juntos, ni de pequeños ni de nada.

Pero eso sí, aquí sabíamos todo lo suyo.

Una vez chocó contra un camión y ya la llevaba en el coche.

Cúrate lo mamado que iba.

Joder.

No, no es verdad. No fue así.

Sí, le di un toquecito por detrás al camión, pero nada más.

Y a mi hija no le pasó nada.

A mí no me tienes que dar explicaciones.

Claro, sé.

No te estoy dando explicaciones. Te estoy diciendo que a mi hija no le pasó

nada.

¿Pero tenés un

teléfono?

A los santos digo. Bueno, Dios en estas cosas.

Y ahora, mi madre sí, mucho.

Santo Patrón, roga por mí para que reciba el consuelo y socorro del cielo

todas mis necesidades y sufrimientos.

Particularmente, y se abre un paréntesis y pone, hágase la petición.

Eternamente agradecidos.

Amén.

Me da envidia la gente que cree en estas cosas.

Pensar que siempre hay alguien ahí escuchándote.

Ayudándote a resolver tus problemas.

A mi madre no la escuchaba.

O lo disimulaba muy bien.

Y... Ayudarla menos.

Empezando porque la dejó casarse con mi padre.

Y luego... Mi madre le pidió mil veces por mi padre para que cambiara. Y se lo

dejó igualito que estaba.

Tirado en el bar treinta años.

Hasta que reventó.

Así que... Por mi culpa también le dio bastante la tabarra aquí al

Señor Santo.

Y en muchos casos no creo que le hiciera tampoco.

A veces cuando se la liaba bien a mi madre...

Yo las liaba buenas.

Ella me decía que me parecía a él.

A él no, a él. A mi padre.

¿Es el del bigote? ¿El de la foto del salón?

El mismo.

Es difícil.

Escapa la genética.

Tú, Gonzalo, también lo piensas. Lo que pasa es que no lo dices, cabrón, pero te

digo...

Mi

tío Emilio no se lo espera.

Le dije que tenía que pensar algo para la boda, pero no sabe el qué.

Y nada, la idea es hacerle como unas fotos a los invitados, así en plan

el tonto o lo que sea, y luego que se las puedan llevar de recuerdo.

O hacer un álbum. No lo sé todavía.

¿Es esta?

No, es una polaroid de las viejas. Que tiene que ser 100 % porque mi padre es

los que no tira nada.

Mira, como esto, por ejemplo.

¿Me vas a decir tú para qué coño quiere esto?

Es un sifón de los antiguos. Sí, si era de mi abuelo.

Otro que también lo llenaba todo de mierda. Está lleno.

No sé, no sé ni de qué va relleno.

No, no, no lo haces.

No, es que en esta casa son todos unos acumula mierda.

Pero vamos, yo te digo yo que en cuanto esto caiga en mis manos lo pienso tirar

todo. O sea, no voy a tener hijos para dejarles solo mierda, ¿sabes?

Voy a ser la última de la especie.

Lo tienes claro, ¿eh?

No, claro no, clarísimo.

Lo único que me raye es saber quién coño encuentra mi cadáver.

Lo único para lo que son útiles los hijos.

Yo por ejemplo tengo clarísimo que voy a encontrar el esqueleto de mi padre

cuando la palme arriba en el sofá.

Mirando a la tele o en el ordenador.

¿Tú querías tener hijos?

No.

¿Y cuántos años tiene tu hija?

Dieciséis.

Yo la vi una vez, ¿sabes?

En una revista.

Con su padre de la mano como por un parque o algo así.

Mira, es esta.

Es esta.

A ver, sonríe.

¿Pero eso tiene pilas o qué?

No lo sé, estas cosas caducan. Igual como lleva aquí mil años.

El carreto, el negativo, loco, no sé.

Bueno, trae. Me la llevo y ya veo si puedo cambiarle lo que sea que lleve

dentro.

Viste, nunca tuve polaroid. Siempre me parecieron unos rastros. Sí, ¿eh?

Pesa mucho eso.

Cuando yo era pequeña, mi padre se pasaba el día persiguiendome con esto.

No sé cómo te pude poner ese mensaje.

Tu padre no es fácil.

No sé, antes no era tan gilipollas.

O igual es que yo simulaba mejor.

Pero vamos, ahora no quiere ir ni a la bodega de mi tío, que es la única

en el mundo que le aguanta. O sea, que imagínate, y es porque voy yo.

No voy a hacer que le toque hacerte padre. Qué pereza.

En fin.

Coño, mira.

Que casi se me olvida.

Ay, las bragas. Talla M, te vienen seis.

Y la pinza.

Genial. Que me ha costado un euro y eso 12 euros por braga. O sea, 12 euros, dos

euros por braga.

Con golbols para arriba.

No, tranquila, no hay prisa. Luego te lo recuerdo.

Y... Oh, esto sí.

De regalo.

Que se lo pillé a mi madre antes de salir.

¿Se lo ha robado?

Qué poca vergüenza.

Digo, palina.

Gracias.

Tú ya sabes que no tienes que mover el pie izquierdo. El pie izquierdo no se

mueve.

¿Y te quedas?

¿Qué pasa?

Lo bastante revolucionado tiene el club.

Tento, joder. A ver.

No le abres las fotos ni nada.

Tenemos un vídeo con esto armado, no veas.

No, bastante.

Que nos dan un toque al final.

Venga. ¿Cuándo haces lo del...? ¿Qué haces, coño?

Joder. A ver, el famoso.

¿Famoso? ¿Qué pasa?

¿Te hacen más caso a ti que a mí, macho?

¿Qué?

¿Qué haces?

¿Estás mal de la cabeza?

no me dices nada.

Pedro, he tenido que dejar plantada a Vero por tu culpa, que yo no tenía que

estar aquí, que yo me caso mañana, cojones.

No te imaginas las ganas que tengo de que te cases una puta vez, Emilio.

Y que dejes de dar la tabarra con el color de las invitaciones.

Con el traje, con el chaleco que te vas a poner y con los 33 tipos de canapés

que nos vamos a comer.

Que pareces la primera persona que se va a casar en el mundo, hostia.

Perdón.

Mira, Pedro, yo creo que lo mejor es que te vayas a casa y te tomes unos días

libres.

Creo que tienes acumulados unos cuantos.

Ya volverás cuando todo esto se solucione.

Acabo de ver a mi hija saliendo de la casa.

Ha venido por una polar hoy.

Quiere hacer fotos para la boda.

No tendrías que haberle abierto el puerto.

Yo no le he abierto nada.

Tiene llaves.

Viene a ver al perro cuando lo está.

Desde que entraste por esa puerta no tiene sentido nada.

Yo no tengo nada que ver con esto.

Ese es tu problema.

¿Mi problema? ¿Cuál es mi problema?

Que tu hija piense que no la quieres.

Eso te lo he dicho yo.

Es lo que querías, ¿no?

Mira, no hables de lo que no sabes.

¿Qué pasa?

¿No quieres que vea lo mierda que eres?

Pero si ya lo sabe de sobra.

Y no le importa.

Prefiere un padre de mierda a no tenerlo.

¿Qué te parece?

Es una excusa que te pones tú.

Es una excusa.

¿Y esto qué es?

¿Qué es esto?

Tu hija muriéndose en un puto hospital y Toki escondida dándome lecciones de

paternidad. ¿Eso qué coño es?

¿Cuál es tu excusa?

Tú y yo somos unos egoístas.

La única diferencia es que yo soy famosa y tú no.

Tranquilo.

Que cuando yo me vaya, esos 10 se vienen conmigo.

Tenemos algo muy especial que nos encantaría compartir con todos ustedes.

bien saben, este mismo programa lo presentó nuestra compañera Lina durante

varios años y yo tuve la suerte de trabajar con ella cada tarde.

Pues bien, antes de que ella se fuera a presentar su nuevo espacio hace siete

años, le preparamos una sorpresa muy especial el día de su cumpleaños.

Hemos podido recuperar las emociones.

¿Te suena de algo?

¿Lo ves?

Mira que estaba raro hoy.

¿Cómo me haces esto?

Bueno, esto nunca da yo.

Gracias.

Hola Marina, ¿cómo estás?

Oye, ¿qué te parece donde trabaja mamá? ¿Te gusta?

Sí. ¿Sabes que tiene todo el camerino lleno de fotos tuyas?

Y un pajarito me ha contado que te gusta mucho dibujar. Sí.

¿No te gusta dibujar? Sí.

¿Por qué quieres

ser arquitecta?

No,

quiero hacer cosas, bueno, y otras cosas.

Pregúntame por qué tengo la culpa.

¿Por qué tengo la culpa?

Me llamó.

Marina me llamó.

Justo antes.

Quería hablar conmigo.

Me llamó varias veces.

Yo estaba terminando algo.

Ni siquiera me acuerdo qué era.

Pero debía ser importante, o por lo menos yo... creía que era importante.

Vi las llamadas.

Pero no lo cogí.

Dejé que sonara hasta el final.

Tenía el móvil encima de la mesa.

Y vi su nombre.

Ella quería hablar conmigo.

Y yo no contente.

No contente porque no quiere.

Joder.

¿Tú entiendes? ¡Cámara, cámara!

¡Cálcate!

Hola, Lina. Buenas tardes. ¿Cómo te encuentras? Buenas tardes, Lina. ¿Cómo

estás? ¿Vas al hospital ahora?

¿Se sabe alguna novedad sobre el estado de tu hija?

¿Qué relación tienes con Pedro, por favor? ¿No lo puedes decir?

¿Te ha pedido perdón por todo lo que ha dicho sobre ti en Internet?

¿Por qué has pasado tanto tiempo dentro de la casa?

La gente pregunta cuándo vas a volver a Plató.

Lina, ¿qué tal está la niña?

¿Qué opina tu marido sobre todo esto?

¿Quieres hacer algún comentario sobre todo lo que está haciendo estos días de

en la televisión?

Estamos deseando volver a verte todos en el programa, bien como siempre.

¿Qué tal estás?

Lina, Lina, ¿has podido hablar con Alberto?

Es Pedro.

¡Corre! Hola, Pedro, ¿queréis hacer alguna declaración?

¿Qué relación tenéis? ¡Soy pareja!

Gracias por atendernos.

¿Lo tiene?

¡Pero qué rico!

¡Gracias!

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