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¡Que hablen los dioses!
La verdadera batalla...
...no siempre es en el campo.
A veces, solo hay que temer a un hombre.
El que puede revolver a los muertos.
Derrumbar templos.
Mover los pilares del tiempo.
Ahí está el auténtico peligro.
La iniciada debe ayunar dos lunas entre cada viaje.
Solo así recibirá la Gran Visión.
¿Tú has recibido alguna gran visión? ¿Alguna visión? ¿No? No te presiones.
Oh, hermana mía. Ojalá tuviera la mitad de tu fuerza.
Pero no te fallaré, te lo prometo.
Porque sé que hay una luz en este mundo.
Hay una luz...
Me llamo Harka.
¿Y cómo encajas tú en todo esto?
Yo soy todo esto.
En el principio, existían los hermanos.
El primer y el segundo hombre.
¿Veran? Veran, ¿dónde estás?
Los dioses les permitían jugar en su jardín.
¡Veran!
-El mayor... -¿Dónde estás?
...Harka, estaba destinado a guiar a todos los hijos de los dioses.
-Uno, dos, tres, cuatro... -Cinco, seis...
Pero antes, Harka tenía que conocer la maravilla.
Los dioses dejaron frutos para mostrar su jardín tal cual.
A veces, noto que no soy lo bastante fuerte para la maravilla.
Los dioses lo vieron y lo oyeron todo.
Sed bienvenidos al inframundo.
Que la paz se restablezca.
Presentemos nuestros respetos a Veran.
Ese demonio es muchas cosas.
No es el Veran.
Gracias, Aurora, por el nuevo día y por lo que traiga.
Óyeme, Marte. Dame fuerzas en este día...
Pino, protégeme los pies, que no pierda las botas en este día.
Que la piel y la hebilla aguanten.
...máquina de guerra, bendita seas para nuestras conquistas.
...pueda yo en mi ignorancia haberte desatendido u ofendido,
ten misericordia de mí y perdona mi ofensa.
General Aulo, ven rápido.
-Estoy ocupado. -Hay una reina a las puertas.
¿Quién es? ¿La rechoncha? ¿La del leño o la calva histérica?
La calva.
-¿Esa es reina? -Sí, señor.
-¿Cómo te llamas? -Felix.
Bien, Felix. Pues vamos y cortamos esto de raíz.
Buenos días, muy noble reina.
En nombre del emperador...
Escucha el aullido de los muertos. Traen un aviso.
Abandona este lugar, demonio, o afronta nuestra ira.
Como decía, en nombre del emperador...
-Me cago en tu emperador. -Ahora eres grosera.
Gracias, pero estoy ocupado
y tú has tenido una noche movida, así que...
Hacéis sacrificios con nuestro pueblo.
En este bosque.
Dejáis almas insepultas para que se pudran en este mundo.
Pagaréis por profanar a nuestros muertos. ¡Vete, demonio!
-¡O arderás! -Veo que estás disgustada.
Te presento a Felix.
Fue idea suya invadir tu país, nosotros solo ayudamos.
Le dejo que te lo explique mejor.
-Felix. -¿Qué?
-¡Guardias! -¡Volveremos!
¡Y traeremos a nuestros hermanos para quemar este lugar!
Lo esperaré con ganas.
Tenía razón.
-¿Quién? -Esa reina vieja y loca.
Hay cadáveres en el bosque. Muchos niños, chicas.
Ahí abandonados para que se pudran.
¿Por qué crees que es cosa nuestra?
Porque vi cómo pasaba.
No tienes que contestar. No estoy afectada.
Habrá una buena explicación, pero yo la ignoro.
¿Sabes lo que es un mesías?
¿Por qué no me lo cuentas tú?
He conocido a unos cuantos.
En Persia, Canaán, Atenas.
Todos comparten una cosa.
Todos tienen la certeza.
La certeza de su verdad,
de la santidad de su misión.
Algunos solo son locos o locas.
Pero otros son peligrosos.
Muy peligrosos.
-Pues debes encontrar a esa niña... -Antes que él.
¿Te refieres a Veran?
Veran está acabado.
Tiene los días contados.
Pues si no es Veran, ¿quién?
Hola. Tranquilo.
¿Estás cazando?
-¿Qué buscas? -Conejos.
-¿Para tu familia? -Están muertos.
Vinieron los romanos y quemaron nuestra aldea.
Esa lanza es buena.
-Este es un buen lugar. -¿Por qué estás aquí?
Tengo que irme ya.
Buena suerte.
Te has esforzado por conocer nuestros métodos.
Me queda mucho por aprender.
Fuiste una guerrera en el pasado, libraste muchas batallas.
-Tu reina te apreciaba. -Eso fue hace mucho.
Volverás a ser una guerrera.
Pero para servir a los dioses, primero debes entregar a tu hijo.
Estará a salvo con una de las otras tribus.
¿No puede quedarse en nuestra tribu?
Tu camino debe estar despejado.
No volverás a ver a tu hijo.
¿Está despejado tu camino?
No tengo hambre.
Tardaron mucho en crecer.
Y las cultivé para ti especialmente.
Bien.
-Anoche soñaste con ella. - ¿Con quién?
Con tu hermana.
-¿Cómo lo sabes? -Llorabas mientras dormías.
-¿Por qué llegó a ti? -Fue una casualidad.
¿Una casualidad?
Quizá volvió para castigarme.
Y no se lo recriminaría.
Cuéntame tu sueño.
Soñé con la última vez que la vi, que hablamos.
Habían sacrificado a mi padre.
Aproveché para acusarla de traicionar a nuestro padre,
de traicionarme a mí, de ocupar mi lugar.
Le dije cosas horribles.
-Cosas que nunca podré retirar. -Te cegó el dolor.
La abandoné y ahora está muerta.
¿Quién coño soy?
¿Y quién coño eres tú?
¿Y qué coño pretendes de alguien perdido, confuso, estúpido...?
¡Mírame! No sé si quiero cagar o cortarme el pelo.
¿El amor por tu hermana era débil?
¿Y qué rayos importa eso?
Sé lo que es llorar a tu sangre.
Hace muchos años tuve un hermano.
¿Dónde estabas? No te veo desde la primavera.
Le quería, más que a los ríos.
-¿Qué es eso? -No lo sé.
Más que a las estrellas. Y confiaba en él más que en mí mismo.
¿Has visto las manzanas? Han vuelto.
Tengo hambre. Tráeme una manzana.
Pero una buena. La mejor.
Y usó esa confianza para destruirme, para ocupar mi lugar.
Hola, amiga. Toma.
¡Harka! ¡No, Harka!
-Me has engañado, ¿por qué? -¡Harka!
Me sentí destruido, igual que tú, por la misma fuerza.
Por eso estás aquí. Quien te hizo daño a ti, me lo hizo a mí.
Son lo mismo.
-¿Cómo se llama? -Se llama Phelan.
Tu sacrificio demuestra tu fe.
Ha llegado tu hora.
¿Estás preparada para luchar?
Lo estoy.
Escucha con mucha atención.
En este día, yo seré traicionado.
Los druidas se dividirán en dos.
Cuando eso suceda, ¿qué camino seguirás tú?
El tuyo, Veran, siempre.
Esto es lo que quiero que hagas.
¿Sabes qué dicen las runas?
-Nadie lo sabe. Salvo Veran. -Lo sé.
¿Y bien? ¿No quieres saberlo?
¿No sientes curiosidad? ¿Nervios y curiosidad?
-Vamos. -Sí.
Pues bien, veamos...
Ah, sí.
Esto ha sido cosa de Veran, Veran en estado puro.
Qué bueno es esto, casi divertido.
¿Y qué dice?
Dice: "No soy una reina, sino un sacrificio".
-¿Veran escribió eso? -Sobre tu hermana, tu sangre.
Veran, mi hermano.
-Brearn, mostremos nuestros respetos. -¡No!
-El dolor te ha envenenado el alma. -La época está envenenada.
-¡Y ahí! ¡Ahí está el envenenador! -Brearn.
-No. -Este demonio.
Este diablo. Esta puta de Roma.
-¿Me desafías? -¿Y ver más brujería? No.
¡Hermanas! ¡Hermanos!
El camino que tenemos por delante se divide en dos.
Caminad con Veran e iréis ciegos hasta el abismo.
Yo os guiaré por otro camino, el que lleva al primer hombre.
¡Harka ha resurgido!
Iremos con él.
Encontraremos al Hombre Muerto.
-¡Hombre Muerto! -¡El Hombre Muerto!
El Hombre Muerto.
¡El Hombre Muerto ha resurgido! ¡Y le sirvo a él!
Bonita cantinela.
Algo bastante primario, pero a los hombres les encanta.
Les gusta que sus melodías apesten a sexo y muerte.
¿No notas nada raro?
Ni dioses, ni efigies que velen por nosotros.
¿Cómo hace él sus ruegos? Le habrás visto rezar.
¿A quién prefiere? ¿A Marte? ¿A Júpiter?
-No sé ni la diferencia. -¿No somos romanos ambos?
-Como tu comida, bebo tu vino. -¿Cuentas nuestra plata?
Encantada. Pero, y no te ofendas,
tus dioses pueden irse a la mierda.
-Me caes bien. -No, qué va.
A nosotros, los romanos, a los auténticos romanos...
...nos gusta todo ordenado. Nos gusta saber qué es cada cosa.
Carreteras rectas, pensamiento recto.
Esta isla está llena de desviaciones oscuras.
Estoy aquí para que nadie se pierda.
Yo represento a la auténtica Roma.
El panteón, el emperador, el Senado.
Aquella a la que el general y tú jurasteis lealtad, reina Amena.
A ella sirves ahora, ¿no es así?
Amigo, tu cara me suena.
-Mis zapatos sí que suenan. -¿Estuviste en Egipto?
Sigo al imperio, como un moscardón, el culo de la vaca.
Estuve con la novena en Pannonia,
cuando la mitad de vosotros erais destellos en los ojos del vecino.
En la legión había entonces un joven prefecto.
¿Cómo se llamaba? ¿Lucio algo?
Lucio Válido.
Ese.
Muchos en Roma miran al general y ven el futuro.
¿Tú ves eso?
¿Qué ves cuando me miras?
Le diré al general que has venido.
También le intrigará tu interrogatorio.
El emperador quedó muy impresionado contigo.
Me gustaría que conservara la buena impresión. Así que...
...si tienes información, sobre los planes del general,
...sobre algo relacionado...
...con lo que pasó en el bosque,
el emperador confiará en que lo transmitas.
Era el aliado de mayor confianza del general. Y un día desapareció.
-¿Y nadie sabe adónde fue? -Nadie.
Curioso.
Bueno, debo irme ya.
Solo me queda pasar la gorra.
¿Quién va ahí?
¿Quién va?
¡Muéstrate!
-Te lo has tomado con calma. -Hay voces.
Vienen de la tierra. ¡Escuchad!
Lo juro.
-Es suelo embrujado. Vámonos. -Solo oigo tus sandeces.
-Deberíamos decírselo al prefecto. -¿Decirle qué?
¿"Señor, nos tienen sitiados las almas de los muertos"?
Voy a morir aquí. Lo presiento.
Oye, com-pór-ta-te, amigo.
Ay, misericordia.
Ay, cojones.
-¿Cuántos son? -Solo tenemos a este de momento.
Los demás han desaparecido.
Como fantasmas.
Los fantasmas no usan cloacas para entrar y salir.
Las clo...
A tu padre, Pellenor. ¿Lo querías?
Lo siento, perdóname.
Estoy obsesionado con el amor. Pienso siempre en el amor.
Yo tuve un amor una vez, un amor perfecto.
Creo que si quieres destruir algo de verdad,
no se necesita una espada o una flecha.
-Basta con usar el amor, ¿no? -No es mi fuerte.
¿Tu padre esperaba que lo siguieras, que fueras rey?
Veran no estaba de acuerdo.
¿Querrías librarte de la red de Veran, hijo de Pellenor?
La Hondonada Sagrada está muy lejos de los juncales.
La Hondonada Sagrada lo es porque es secreta.
Aquí estudiaron muchos druidas. Los dioses la protegen.
Siempre podríamos volar.
Señor, dice que sabe dónde están.
Que quede claro, no ha sido idea mía llamarte.
-Si por mí fuera... -¿Dónde está?
Por aquí.
Será una puta mentira.
Nadie sabe dónde está el campamento.
Pero mi hermano trabaja en los juncales de la desembocadura.
Cada luna llena, la niña y el brujo
van allí a bailar.
-Nunca faltan una luna. -¿Dónde están esos juncales?
Este lugar está bien.
-Dame la hoz. -La luna no está llena.
-Sí que lo está. -¿Tú sabes más?
-Me voy si te apañas. -Está llena.
Espera.
-Joder, qué frío. -Espera.
Esperamos.
-Y ahora está llena. -Sí.
Bien.
Pásamela. ¿Me las das?
Gracias.
Empieza.
-¿Cuál es la siguiente parte? -¿Qué?
De la profecía.
Dijiste que cuando cruzara el aire, me la dirías.
-Espera a mañana. -¿Y las legiones de los muertos?
La doncella cederá en el camino
-y caerá en brazos del águila. -Las águilas no tienen brazos.
Eso díselo a los dioses.
-Dime, te escucho. -Pues escucha, joder.
La doncella cederá en el camino y caerá en brazos del águila.
Solo el águila la guiará al Lago de las Lágrimas.
-Y en el lago, ella renacerá. -¿Renacerá?
-O se inmolará. -¿Qué?
-¿Qué? -¿Qué?
Te lo acabo de decir. En el Lago de las Lágrimas, renacerá.
-O se inmolará. -¿Cuál de las dos?
¿Cómo es que no lo sabes? ¿Estabas escuchando?
-He escuchado. -Pero ¿no querías aclarar eso?
-¿No sabes cuál es? -Tenía las putas tripas fuera.
Había perdido unas seis jarras de sangre.
Y Veran habla con esa voz baja y ronca suya...
-¿Qué significa "inmolar"? -Lo mismo que renacer casi.
¿Qué significa "inmolar"?
¿Qué significa exactamente?
"Sacrificar".
-¿Cómo? -Sí. Ya me has oído.
¿Sacrificar?
Oye, el lenguaje que emplean estas profecías es ambiguo.
-Sacrificar... -No lo tomes al pie de la letra.
Por ejemplo, las águilas no tienen b...
¿Qué pasa?
-Estamos rodeados. -¿Qué hacemos?
No puedo correr. Me caí del puto cielo...
Ven.
¿Te acuerdas de Toba, la zorra herida?
Toba todopoderosa, ayúdame a escapar de las garras que me devorarán.
Yo los alejaré.
¿Preparada?
Lárgate.
-¡La niña! ¡Coged a la niña! -¡Sí, señor!
¡Seguidla! ¡Que no escape!
¿Dónde está?
¡Mierda!
¡Dispersaos! ¡Que no escapen!
Tranquila, niña, no te haré daño.
Eso es. No te muevas. Quieta.
Dame astucia para huir de sus garras, fuerza para resistir a su espada.
A la luz de la luna, ocúltame, protégeme.
Dame astucia para huir de sus garras, fuerza para resistir a su espada.
A la luz de la luna, ocúltame, protégeme.
Al norte de aquí hay una aldea.
En la desembocadura del río, bajo la Roca del Cuervo.
Un pescador que vive allí tiene tres hijos. Todos rubios.
Tráemelos.
Vamos.
-¿Cómo nos han encontrado? -Por tu olor, seguro.
Lo tenía todo ahí dentro.
Mis especias, pociones, emplastos, extractos, yerbas, huesos, reliquias.
-El gran guijarro también. -Siempre llevas el gran guijarro.
Nunca lo pierdes de vista.
Vale, todo menos eso.
Aquí corremos peligro, debemos irnos muy lejos.
-¡El trabajo de 20 lunas! -Podemos volver a empezar.
Solo son especias y hierbas.
Podemos reunirlas otra vez y hacer otras ofrendas. No es el fin.
-¿Qué haces? No puedo. -Come, más vale. Tienes razón.
No es el fin. Sabes trucos. Serás una buena ilusionista.
Vamos por los pueblos y asombras a los niños con tus poderes.
Pero no habrá pueblos ni niños. El mundo se acabará por tu culpa.
Así que, vamos, llénate la barriga.
-Aguardo la Gran Visión. -Come.
-Aguardo la Gran Visión. -¡No te creo!
¿Qué hago, gran guijarro?
Dímelo, por favor.
Hasta que esté lista para rendirse de verdad a esto con toda su alma,
perdemos el tiempo.
Veinte lunas, esfumadas.
Es buena, pero ¿lo suficiente para derrotar a los romanos?
Y ahora...
...hemos perdido demasiado tiempo.
Demasiado.
Hemos perdido.
Hemos perdido.
Traducción: Raquel Pereda www.sdimedia.com
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