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LA ESPADA DE LANCELOT
Camelot.
¡Capitán de la guardia, capitán!
Llegan unos caballeros con la insignia de Cameliard.
Por aquí.
Su majestad, el rey.
¿ Y Lancelot, el francés, no le han avisado?
He pasado por sus aposentos y está enfermo.
- Dios santo. - Por el amor de Dios, hablad.
Estaba en el baño, desnudo, frotándose como intentando quitársela.
¿El qué? Sed claro.
La plaga.
Una espuma blanca lo cubría como la baba de un caballo.
No quise hablarle, pero debía contároslo.
Quizás Merlín conoce un remedio. Lancelot es mi amigo.
Esperad.
No os acerquéis.
No entiendo. ¿Por qué no...?
Os vi cubierto por algo horrible.
De vuestro cuerpo salía espuma blanca, creí que era una plaga.
Una plaga...
Disculpad, pero lo que vio
era la espuma de una sustancia de Merlín para bañarme y afeitarme.
Es de oriente, me lo trajo un fraile sajón.
Jabón, viene del latín sapon.
Si es una plaga, que se extienda entre los que no se lavan.
Tendríamos una corte refinada.
Damas como rosas, hombres radiantes como Lancelot.
Majestad, tengo una rima.
Por Lancelot, caballero perfumado de Camelot.
Sus enemigos se rinden a sus pies, solo porque él huele tan bien.
Muy ingenioso.
Edric, rellenadle plato y jarra.
Como sabéis,
ha llegado un mensajero del rey Leodogrand.
Sabéis lo que siente mi corazón.
Sí, le he pedido la mano de su hija Ginebra.
Ojalá este matrimonio una en amor y fraternidad ambos reinos.
Los que la habéis visto comprenderéis lo que siento.
Deseo invitar al caballero a nuestra mesa.
Que disfrute de nuestra gran hospitalidad.
Majestad, un mensajero de Cameliard, Sir...
¿Cómo era?
- Sir Tors. - Sir Bors.
- Me llamo Tors. - Sir Llama Tors.
Acercaos, caballero. Uníos a nuestra mesa
como mensajero de un noble rey.
Mi rey me ordenó no arrodillarme.
No os cree sucesor de este reino por derecho como hijo de Uther.
¡Guardias, a por él!
¡Señor! Es un chico armado que obedece a su rey.
Tiene razón, soltadle. Dadle comida y bebida.
No me prohibieron comer ni beber, gracias.
El mensaje.
Leamos las palabras de vuestro rey, a vos no os deseamos mal.
- Leedlo en voz alta. - Sí.
- Arturo a se nominato regi Britannia. - Leedlo en inglés.
- Por los que no saben latín. - Sí.
Dice que tras recibir el mensaje,
decidiréis luchar contra él.
Para no matar hombres valiosos de ambos reinos,
propone solucionar ambos asuntos,
vuestros derechos al trono y el matrimonio con su hija,
mediante un combate.
- No debéis... - Dejadme...
Que el caballero que elijáis vuelva con mi mensajero
solo acompañado por sus escuderos.
Le trataremos con justicia y se enfrentará a Sir Dorjak.
- ¿Dorjak? - Es todo un campeón.
- Combatió contra los hunos. - Deseábamos ponerle a prueba.
Seguid. ¿A muerte o hasta caer del caballo?
A muerte, según sus palabras.
También dice que si vence vuestro caballero
os será devuelto con el cetro y su hija
como símbolos de fidelidad y devoción a la causa común.
Permitidme ser yo.
Levantaos, Lancelot.
Mi campeón.
Et filius et spiritus sanctus. Amen.
Ya está, me he ocupado de todo.
- Gracias. - Es lo mínimo.
¿Habéis elegido arma?
- El hacha. - ¿Queréis beber algo?
No, pero mantened una jarra fresca y protegida del sol.
¿Sería desleal si deseo que podáis beberla?
Si Dios quiere, beberemos juntos.
Llevadlo al lugar de montar.
Bueno, ya empieza.
Va a dar comienzo el reto aceptado
entre Sir Dorjak de Cameliard y Sir Lancelot de Camelot.
Se batirán en duelo
para resolver las cuestiones
entre su majestad Leodogrand, rey de Cameliard,
y un tal Arturo que se nombra rey de toda Inglaterra.
Será un combate a muerte con cuatro armas de guerra.
Lanza.
Espada.
Hacha de guerra y maza.
Sir Dorjak, sabéis qué está en juego.
Nuestra soberanía y mi hija.
- Haced lo posible para vencer. - Nunca me han vencido a caballo.
- No lo hará Lancelot. - Recemos por ello.
Buena suerte.
No debería haberlo dicho, soy leal al rey.
No lo dudo.
Eso se demuestra con acciones, no con palabras.
¡Vamos, Dorjak!
Ahora, Dorjak.
La cuestión en litigio ha sido resuelta.
Larga vida a Arturo, rey de toda Inglaterra,
y a su prometida, la princesa Ginebra,
futura reina de Inglaterra.
En aquella guerra, luchamos y vencimos
a Cradelement de Gales, Claudius y Clarence de Northumberland.
Lot de Orkney, Brandagorus de Latanbore, Morangore y Ulfus...
- Lamento aburriros. - No estoy aburrida.
Es el cansancio del viaje, aunque suelo montar.
- Montáis como un muchacho. - Me educaron como tal al no tener hijo.
Siempre he cabalgado en cacerías por placer.
Pero este viaje largo y lento es otra cosa.
Hay un lago no muy profundo donde acamparemos.
- ¿Nadáis también como un chico? - En el agua lo parezco menos.
Vivian, traedme una toalla. Tendré frío al salir.
- Aquí hay una. - Trae otra y mi ropa.
Dios, ¿qué magia es esta?
De Merlín, se llama jabón. Limpia y suaviza la piel.
- Cómo resbala. - Usadlo, lavará vuestros pecados.
Qué placentero. Te hace sentir...
¿No será magia? ¿Un hechizo o un encantamiento?
He oído historias de Merlín.
Es un filtro de amor.
Despertará la pasión de vuestro amado
mezclado con una dosis de caricias y besos.
No os burléis de mí.
Por favor, me rindo.
- Piedad. - No habrá tregua.
¡Pido un santuario!
No veo ninguno. Ni monjas.
¿Tocaréis a vuestra reina?
Aún no sois reina, solo una cría que merece un chapuzón.
No.
Piedad.
Aquí, señora.
¿Seguís caliente?
Llegáis a tiempo de rescatarla.
Iba a rebautizarla.
Os lo regalo.
El filtro amoroso.
- Bien, pero no lo suficiente. - Ya veremos.
- ¿Una moneda de oro? - Vale.
Buenas nuevas, sir Lancelot venció a Dorjak.
Viene con la princesa, voy a avisar al rey.
- Por nuestro rey, - Viva el rey.
Que otros se alegren.
No seré heredero de mi padre si la doncella le da un hijo.
Solo seré un hijo ilegítimo.
Mi sueño de ser rey se desvanecerá.
Debo actuar como una flecha, rápido y mortal...
A la diana.
¿Quién paga tanto por matar a una mujer? ¿Quién es ella?
Haces demasiadas preguntas. Haz tu trabajo y calla.
He visto metal brillar, manteneros detrás de mí.
Tors, los escudos.
¡Una emboscada!
No penséis, luchad.
Os debo la vida.
Y yo la mía.
Es justo. La vuestra es igual de importante.
Si os hubiesen matado no querría vivir.
No digáis nada más, perderemos todo lo que valoramos.
¿ Valoráis el honor por encima de todo?
Debo hacerlo.
Y vos.
Pobrecilla, podrían haberla matado.
Y a vos Lancelot.
Hay que librar a esta isla de toda esa gentuza.
Como rey de toda Inglaterra, estableceré el orden.
Pobre niña, debió de pasar un miedo atroz.
Una niña desvalida en esa situación.
Asustada sí, pero desvalida no.
Mató a un villano ella sola, sabe manejar la espada.
¿Sí? ¿Es cierto?
Será una buena reina y madre de reyes.
¿Por qué tarda tanto en cambiarse?
Quiere estar perfecta para vos, bañada, fresca y perfumada.
Sí, no debo ser impaciente.
Reíd, pero tiemblo, me sudan las manos, se me acelera el corazón.
Recordad que sois el novio y no la novia.
Cierto, no debería asustarme.
¿Ha hablado de mí o nuestro matrimonio?
¿Le alegra ser mi prometida?
Nada podría satisfacerla más.
- ¿Sí? ¿No me engañáis? - No, fueron casi sus palabras.
Bien, es un buen comienzo.
¿Es hermosa? Radiante, si recuerdo bien.
- Tenéis una memoria excelente. - Quiero hacerla feliz.
- Muy feliz. - Lo haréis, señor.
¿Qué mujer no quisiera ser ella?
Sabe tan bien como yo y toda la corte
que no hay hombre más noble, ni rey más humano.
¿Cómo no iba a ser feliz?
Gracias, querido y sincero amigo.
Y gracias por la felicidad que me habéis ganado.
- Cualquier caballero... - ¿Habrían vencido?
¿ Y la novia, cómo tarda tanto en bañarse y vestirse?
Un ejército tarda menos en prepararse para la batalla.
- ¿Debo esperar...? - Creo que se acerca con Merlín.
Alteza, la princesa Ginebra de Cameliard.
Bienvenida a Camelot,
querida Ginebra.
Debes tomar posición. ¿Sabes qué es?
- Sí señor. - Bien, yo no.
Majestad, todo está listo.
Y yo, desde hace una semana.
Se manda si se puede.
Ahora podéis proceder.
Alteza, tomad a Lancelot del brazo
y dirigíos al altar al toque de trompetas.
Es la hora.
Sí, señora.
Deberíais ser la novia más orgullosa y feliz del reino.
No siento orgullo.
Ni felicidad.
Lancelot, salvadme.
- ¿De qué? - De mí, de esto.
Es lo que queríais, ser reina.
Mi mente lo deseaba, no mi corazón.
El rey os ama.
Decidlo y caeré en vuestros brazos.
No diré nada.
Decid que querríais ser él antes de que sea tarde.
Ya es tarde.
Benedicat vos omnipotens Deus,
Pater, et Filius, et Spiritus Sanctus.
Amen.
- Venid a tomar vino. - Estoy mareado, ya llevo dos.
¡Qué bebedor! Antes de acabar la noche os beberéis otras dos.
Hoy todos se quieren y son felices.
¿Conocéis a nuestros antiguos enemigos Ulfus y Brandagorus?
Sí.
Ulfus tiene una cicatriz vuestra.
¿Se le curó bien? La próxima vez habrá más suerte.
- Maldito... - Calma, es el ojo derecho del rey.
Le confia la vida y la esposa.
Las mataré, malditas moscas.
Dadme comida rápido,
salvo que Lamorak se la haya acabado.
Acabo de beber con doce caballeros que hace un año hubiera matado.
Algunos aún lo merecen. Dadme un pollo.
Un pollo, venga.
Qué fiesta tan bonita y emotiva, merece una rima.
Arturo a edad avanzada esposó a una joven dama.
Dicen que el bebé es macho, si noviembre se une a mayo.
Un príncipe tomará su trono, mientras otros harán el bobo.
Solo un bobo diría eso de vos.
- ¿Tengo vuestro afecto? - Como nadie antes.
Podemos llegar lejos si unimos nuestros destinos con mano dura.
Mi destino no cambiará por la pasión tardía de mi padre.
Cambiaré el destino, lo haré añicos.
Pero no me arrebatarán lo que es mío, mi único objetivo.
- Es un desmayo. - Llevadla a sus aposentos.
Merlín, venid.
No os preocupéis, es un ligero desmayo.
Normal para una joven en este día.
Que continúe la diversión.
Permitidme olvidar que soy rey para ser solo un novio.
- ¿Qué ha pasado? - Os desmayasteis.
¿Qué podemos hacer?
Ahora y siempre...
nada.
Lancelot...
¿Qué podría haber sido...?
- Parece que sea vuestra boda. - No, celebra que no lo sea.
Qué duro subir a la novia a la cámara nupcial.
Dejadle, usaré mi jarra contra su daga.
¿Mancharéis de sangre la mesa redonda?
Guardad las armas antes de que os despedace.
Vigilad en el torneo de verano.
Fuera caras tristes es un día de fiesta.
Por el rey, la reina y su noche de bodas.
¡El rey, la reina y su noche!
Querido, ¿por qué no? He guiado perros desde niña.
En Cameliard muchas damas cazan.
Aquí no es costumbre. La caza es ruda y salvaje.
No arriesgaré uno solo de vuestros cabellos dorados.
Odio estar todo el día cotilleando con mis damas.
Me ocuparé de que os divirtáis.
- Bajad las armas. - ¿Qué planeáis?
Si las damas os aburren, que Lancelot os cuente historias.
Lancelot.
¿Señor?
- Os necesito. - Enseguida.
¿Dónde se ha visto que una esposa discuta con su marido?
Pero me gusta, siempre que cedáis.
- ¿Me amáis un poco? - Claro, mi señor.
Sois amable y gentil, lo que una mujer honra y respeta.
Sí, os amo, por lo que sé del amor.
No pido más.
- Tened mucho cuidado. - Mi prudencia será excesiva.
A partir de ahora me llamarán Arturo, rey de los prudentes.
Hay tanto por lo que volver...
Es poco creíble, pero agradable.
Lancelot...
Sois capitán de la guardia, vigilad que la reina se divierta.
Que haga lo que desee mientras no sea peligroso.
No refunfuñéis, dadme un beso.
Mañana cabalgaremos o cazaremos, pero galopar a lo loco es para hombres.
Adiós, amor. Tened un buen día.
Adiós, mi señor.
Quiero que sepáis que, como reina vuestra,
no solo os considero un súbdito leal, sino un amigo.
Es un honor.
Y me salvasteis la vida.
Por eso me apena más que me hayáis estado evitando.
No es eso.
Es que...
tengo mis obligaciones, como vos.
- Es eso. - Eso me tranquiliza y me da pie a...
Ginebra.
Vamos.
- Vamos, adelante. - A la caza.
Como os decía,
me da pie a buscaros cuando os necesite.
No soporto a mis damas.
Cotilleos y cotilleos...
Me sentaré a arreglar las flores.
Disculpad mi presencia en el jardín, su majestad me deja utilizarlo.
- Yo también. - Gracias.
De nada.
Continuad con el manuscrito, simulando que no pensáis en mí.
¿Qué leéis tan interesado?
Las odas de Horacio.
Un autor romano con una filosofia reconfortante.
¿Sí? ¿Qué enseña?
A disfrutar de lo que se posee y no ansiar lo inalcanzable.
Qué reconfortante.
¿Por qué...?
Una última pregunta y no os molesto más.
¿Por qué los escritos son en latín o griego, y no en inglés?
Es una lengua híbrida, compuesta por varias lenguas.
No hay símbolos para escribirla.
Qué pena. Me gustaría escribirle mensajes al rey.
Como "Os amo".
¿Cómo se escribiría en latín?
Es sencillo. Os lo mostraré en la arena.
"Yo amo" es una palabra simple.
"Amo".
Y el "a vos" es "Te".
Así se escribe "Os amo".
Lancelot.
Por fin lo habéis dicho...
Os amo, os amo, os amo...
Capitán de la guardia, capitán.
- Traemos un herido. - Cuidado.
Cedric, ¿qué ha sucedido?
No puedo decirlo.
- Dejad que me siente. - Traed vino, rápido.
Sin ceremonias, decidme. ¿Qué malas noticias traéis?
La guerra.
- ¿Guerra? - Callaos todos. Que hable.
Ulfus y Brandegorus han atacado y destruido los pueblos de la costa.
No han dejado un ser vivo.
Luchamos en la fortaleza, en vano.
Solo tres hemos escapado.
Juro por lo más sagrado que lo pagarán con sus vidas.
Ellos y sus secuaces.
- ¿A qué distancia están? - A tres jornadas, quizá cuatro.
Van parando para devastar quemando, asesinando, violando...
¿Cuántos son, cómo van armados?
A caballo, unos 200 o más. A pie unos 100.
Llevan espadas, hachas... de todo.
Nos doblan, o aún más. No lo sé.
¿Cómo afrontarlo con tan poco tiempo?
Antes de recibir ayuda, estarán ante las murallas.
Bebed y recuperados.
Permitidme...
Dadme vuestra opinión, dadla todos.
Como dijisteis, no podemos organizar un ejército poderoso.
Ellos lo saben.
Dejadme partir con hombres para detener al enemigo.
Y vos intentad reunir aliados.
Me sorprendéis. ¿Queréis alejarme de la batalla?
No me quedo quieto mientras mis hombres luchan.
Vuestra fiereza se ha cantado mucho para necesitar defensa,
y vuestro coraje.
Solo vos, soberano de la isla,
podéis exigir la lealtad y obediencia de nuestros aliados.
No puedo negarlo, aunque me pese.
Buen consejo.
Escoged a vuestros compañeros.
Dejad la mitad de las fuerzas por si debemos defendernos.
Eric, Brian, llevadle a mis aposentos.
Merlín, he de hablaros.
- Hablaremos antes de que partáis. - Sí, señor.
- ¡A las armas! - ¡Les daremos su merecido!
No podía dejaros partir sin un beso. ¿Me amáis?
Sí, mi cabello dorado.
Que dios me ayude, os amo.
Jurad que volveréis o moriré.
Volveré, solo por vos.
- Sois madrugador. - No tenía sueño.
- Mejor sentado que dormir en el suelo. - Sí, no es un lecho de plumas.
Yo tampoco he dormido. Nunca puedo antes de una batalla.
¿Sí?
Ni yo, no sé por qué.
- No estoy asustado. - ¿ Vos?
Estaría muerto de no ser por vos en la emboscada.
- Espero que hoy estéis a mi lado. - Gracias.
Nadie lo sabe, fue mi primera batalla.
- ¿Sí? - Mi primer hombre muerto.
No he estado en una batalla como esta.
No hay diferencia, solo es más larga y costará más ganarla.
¿No tenéis otra malla, y la de Camelot?
Me la prestaron, esta es la mía.
Yo tengo una de sobra en mi tienda, cogedla.
No, no podría.
Os lo ordeno. Seguro que lucharéis muy bien y la gloria será mía.
Gracias, no os defraudaré.
- Ha sido fácil. - No quiero prisioneros, matadlos.
Las mujeres no.
No podemos perder otro día, les damos tiempo de prepararse.
- Mis hombres quieren su recompensa. - Tus hombres no, tú.
¿ Y quién va a impedírmelo?
- Pues aparta a tus hombres del vino. - Traedlas junto a mi tienda.
Las mujeres junto a la tienda.
Nada de prisioneros.
Están rodeados de agua por tres lados, prenderemos fuego por el otro.
Disparad.
¡Coged las armas! ¡A luchar!
Disparad.
Disparad.
Preparaos.
Disparad.
Disparad.
A por ellos, rápido.
- Nos han rodeado. - Hay que ir al bosque.
- ¡AI bosque! - ¡A luchar al bosque!
Disparad.
Disparad.
Tomad posiciones y disparad.
Disparad.
Disparad.
Disparad.
Ahora.
¡Disparad!
Retirémonos al bosque.
Todos al bosque, vamos.
¡Disparad!
¡Disparad!
¡Atacad!
Ya te has estrenado. Les dimos su merecido.
Pero Ulfus y Brandagorus escaparon.
- Los ha derrotado, lo ha hecho. - Lo hemos hecho todos juntos.
Venid.
Qué vistas...
Un gran día que perdurará en las canciones y la historia.
Ojalá hubiera estado allí para verlo.
Tranquila, niña. Yo debería haber estado.
Pero Lancelot no ha dejado posibilidad de más batallas.
No le veo. ¿Dónde está?
¿Es el que llevan esos hombres?
Lo parece, pero está lejos.
En una camilla...
- ¿Es él? - Rezo porque no lo sea.
Dios, no permitas que haya muerto.
Ahí está.
Sí, es él. Es Lancelot.
No ha muerto.
Me avergüenza mi comportamiento,
pero es vuestro campeón.
Nuestro amigo.
No podía soportarlo.
Ni yo, cielo.
Ni yo.
Mirad...
Soy rudo, no tengo palabras amables para...
Basta de rodeos, vine aquí huyendo de rumores y miradas.
¿Qué queréis, palabras condescendientes?
Sí.
Tengo preocupaciones suficientes, sin las vuestras.
Me preocupo de vuestros enemigos, sean quienes sean.
No debería dudar de vos.
He perdido el sentido de la amistad.
Y cosas como el deber, la lealtad, el honor...
No sé qué hacer.
¿Pensasteis que me veríais atrapado en una telaraña de seda y oro?
No podría ni contar cuántos lances he vivido por mujeres.
Y siempre he seguido adelante.
Pero ahora... estoy totalmente perdido.
Estamos a tiempo de irnos.
A vuestro castillo, La Gozosa Guarda.
De ahí, naveguemos a Bretaña.
Los Hunos han invadido Francia.
Habrá aventuras y recompensas.
De pensarlo rejuvenezco.
Está bien.
Esta noche soy capitán de la guardia. Partiremos después, al alba.
Unos días en casa...
Pero obedecedme y permaneced en vuestro puesto.
Quizás Modred quiera que esta sea su noche.
- ¿He sido claro? - Sí. Completamente claro.
Pues de acuerdo.
Ya me veo en brazos de esa mujer... o hasta donde llegara.
¿Cómo se llamaba, lvette? No, Antoinette.
Da igual, lo recordaré antes de que llegue el barco.
¿Qué barco?
¿Barco, majestad?
Dejadlo, mentir no tiene sentido. Yo se lo explicaré.
Me sorprendéis. Ningún caballero mentiría a su reina.
Dejadnos, sir Lamorak.
Majestad.
¿Cuándo partís, seductor?
A pesar de lo que habéis oído y lo que haga,
- en mi corazón... - ¿ Vuestro corazón?
No debí confiar en un francés.
Mi niña rubia, os enfurecéis si algo os disgusta.
- Así me gustáis más. - Mentís. Nunca me amasteis.
Robasteis mi amor teniendo un barco para zarpar a Bretaña.
Si me quedo sin poder amaros, será el fin para los dos.
No pensé que tendríais miedo.
Hay cosas temibles, como ser quemado en la hoguera.
Y por el fuego que nos une.
Parecéis una niña, sentís pero no pensáis.
Mejor que ser hombre, piensan pero sienten.
Dejarme sin decirme nada, como la hija de un posadero.
Ni un gracias o adiós.
No hubiera partido sin estar un momento con vos.
Solo eso. Siendo la última noche, podríais ser más generoso.
No solo lo sabe Lamorak, somos la comidilla de la corte.
Modred se lo dirá al rey, y Arturo recurrirá a la ley.
Le pese a él o a vos.
Pues llevadme a Francia o donde sea.
¿La Reina y un caballero francés? Jamás descansaríamos.
Ya veo... es la despedida. Nada os hará cambiar.
¿ Vendréis a verme esta noche, solo eso?
- No soporto esto. - ¿A vuestro cuarto? Sería mortal.
Ni Modred espiaría en mis aposentos.
Os espero al acabar la guardia, no importa la hora.
Juradme que vendréis.
No os pondré en peligro.
No, amor. Debemos despedirnos aquí.
Bien.
No imploraré más.
Nos despedimos ya para siempre.
Pero os esperaré.
Y mi halcón voló y le arrebató la presa al halcón de Modred.
Fue divertido ver la cara de Modred.
Y le hice pagar la apuesta.
Es tarde. Bebed vuestro vino y a descansar.
¿Añado la poción para dormir?
Sí, doblad la dosis. Dormiré sin pesadillas.
Necesitáis un cambio, acción.
¿Por qué no iniciáis una pequeña guerra?
No es eso.
Venga, sed valiente y tomáosla. No es tan amarga.
¿No?
Miradme y decidme si hay una medicina que alivie mi corazón.
Os diré que el buen dios desea
que durmáis sabiendo que con el sol se irán los motivos de tal infelicidad.
¿Es suficiente?
Sí. Lo beberé y dormiré tranquilo hasta despertar en vuestros brazos.
¿Os convence?
Os amo, no sabéis cuánto.
Lo sé.
- Qué veloz pasa el tiempo. - No me dejéis.
Despunta el alba, es arriesgado.
Quiero abrazaros un poco más, solo un poco.
Dejad que os vea.
Quiero recordaros así, tras haberos amado.
¿Cómo viviré sin vos?
Ayudadme.
El tiempo ayudará.
A vos sí.
Tenéis vuestro mundo de hombres: Torneos, guerras, mujeres.
Desearéis a una mujer y la tendréis.
Pero yo no tengo vida sin vos.
Solo puedo desearos a vos.
No soy nada, nada.
Me moriré.
No moriréis.
Pensad que en el futuro hay esperanza.
Por ella viviréis.
Y sobreviviréis. Porque yo os querré siempre
como ahora.
Adiós, mi amor.
Mi único amor, adiós.
Entregad la espada. Ha terminado.
¡Lancelot!
Venga, atrapadlo.
¡Gareth, Gareth!
Detenedlo.
Atrapadlo. Que no escape.
Hablad rápido. ¿Noticias de Lancelot?
ÉI y Lamorak llegaron a La Gozosa Guarda.
Han vuelto la mitad de los hombres, el resto ha cambiado de bando.
Empezamos una nueva guerra de carne blanca y cabello dorado.
¿ Y Dagonet?
No se sabe nada desde que lloraba junto a la reina
cuando la llevábamos a prisión.
¿ Y en la ciudad?
Muchos han cerrado puertas y ventanas. Otros quieren ver la hoguera.
Tú también, lloras por un desleal.
Perdone, estoy triste por mi hermano.
No quería aumentar vuestro dolor.
¿Qué pasa?
Para atrapar a Lancelot, iba desarmado y estaba bajo las escaleras.
Lancelot le mató.
Nada tiene que ver con el Lancelot que conocía.
Estaba acorralado. Daba golpes a ciegas.
Dudo que sepa que lo ha matado.
Se Manchó las manos con la sangre de Gareth.
Antes tenía dos lealtades, ahora solo una y un gran odio.
Lo sé.
Amor y odio son tan cercanos
que solo la espada más afilada puede separarlos.
Permitidme ir a por él antes de que parta a Francia.
Calmaos. Lancelot puede esperar.
Las trompetas.
Ya empieza.
La ley dice: La hoguera.
Yo hice la ley.
Si la infringiese no podría seguir reinando.
¿Estoy en lo cierto?
¿A quién me debo?
¿A esta Inglaterra que tanta sangre ha costado unir?
¿O a mi corazón?
A menudo os dije que no la tomarais por esposa.
Era un amor imposible.
Pero sin pensar en debilidades,
¿ vale más la vida de una joven que la paz del estado?
No puedo responder.
En mi corazón solo siento la esperanza de un mundo mejor.
Sin guerras, grandes o pequeñas.
Igual da, ya es tarde.
Sí.
Lo es.
La hoguera.
Ayudadme, Señor.
Su cara y sus manos.
Su piel nívea.
Su cabello dorado. Dulce y llena de vida.
¡Dios mío!
¿Qué he hecho?
¿Qué puedo hacer?
Guardad las espadas.
No pararán sus flechas.
¿No llegan los refuerzos de Modred?
No, pero en Camelot se dice
que el marqués de Cornualles enviará catapultas y arietes.
¿Para qué? La fortaleza es inexpugnable desde tierra.
Atacaremos de noche, cuando los barcos estén preparados.
En meses.
Lancelot.
Cobarde.
Traidor.
Farsante.
Os veo.
Os desafio a un combate con las armas que elijáis.
Salid si os queda valor y hombría.
Asesino, desleal.
Os atravesaré la garganta.
Atreveos, no escaparéis.
Cobarde.
- ¿Era Gawaine con otro desafio? - Viene cada día.
Sentía cariño por él. Ahora le daría con la maza.
Si fuera otra persona... pero él.
Sabe cuánto amabais a Gareth. Debería saber que no queríais matarle.
¡Callaos!
Controlad la lengua y el apetito.
- Lo siento... - No quiero excusas.
No me siento mejor; Guardad vuestros consejos, y no me sigáis.
Dejadme.
Es tan cobarde como traidor y asesino.
- ¿Cobarde? - ¡Lo es, maldición!
Gawaine...
- Perdón. - Nunca vi que rehusara un desafio.
Lo he desafiado cada semana.
Un asunto personal es preferible a esta sangría.
Rehúsa luchar contra nosotros.
- No parecía tan cobarde. - Es sencillo, ¿no lo veis?
Os ama como para no levantar espada.
Que sus arqueros lancen flechas y aceite hirviendo no muestra lealtad.
Debemos ocuparnos de las tropas y los barcos.
Vamos, va.
Cerrad la tienda, el viento es frío.
Gracias, hermana.
¿De quién es esa sangre?
De un muchacho de Cameliard.
¿No os cansáis del papel de ángel misericordioso?
Un muchacho de mi patria, un escudero.
Era campesino en la corte de mi padre.
Me dijo que me amaba a pesar de su edad.
Lo conozco. ¿Cómo está?
Su historia de amor ha terminado.
Murió en mi regazo.
No es el primero ni el último.
Cambiaos de ropa, parecéis una monja.
Por vos, ojalá lo fuese.
¿Ha terminado también nuestra historia?
- ¿Ahora es frialdad e indiferencia? - ¿lndiferencia?
Apenas pasáis una hora conmigo.
Vivo rodeada de un muro de silencio.
Mientras mueren por nosotros, meditáis sobre vuestro honor.
Y rehusáis el camino a la libertad.
¿Matar a Arturo y a Gawaine?
¿Hay paz para las cuitas que atormentan mi mente y mi corazón?
Os amo.
Esto es más de lo que puedo soportar.
No me pidáis que atente contra mi honor.
¿Qué deshonor existe en aceptar sus desafios?
Luchar de hombre a hombre.
Arriesgáis tanto como ellos.
Le enseñé a Gawaine lo que sabe, no podría vencerme,
sería un asesinato.
Ellos no tendrán piedad si inician el asalto.
- Si nos espera eso... - No lucharé contra Arturo.
- Aunque me cueste la vida. - ¿ Y si se trata de la mía?
Si me amarais buscaríais una solución, una oportunidad.
Está en vuestras manos.
Podéis darnos la felicidad con un movimiento de espada.
Bueno...
Es suficiente. Quizá tengáis razón.
No hay otro modo.
- Acabaré con esto. - ¿Cuándo?
- Cuando vuelva Gawaine. - ¿ Y Arturo?
Lanzaré un desafio que no rechazará.
- Que nada os detenga. - Ni el fuego del infierno.
Id a cambiaros.
Amor...
No temo por vos. Nadie podrá venceros.
Si estimáis vuestra vida, admitid que no quise matar a Gareth.
- Decidlo y os soltaré. - Matadme como a mi hermano.
Matadme, asesino.
Desleal.
Traidor.
Os perdono la vida, a pesar de todo.
No os mataría. Ni quise matar a Gareth, le quería.
Marchaos.
Llevadle al rey un mensaje.
El mensaje:
"A Arturo, rey de Inglaterra:
Han muerto muchos hombres y morirán más por un culpable.
Jurad que no habrá represalias, que mi gente quedará libre.
Toda.
Y acataré vuestra voluntad.
- Ha firmado su sentencia. - Pone condiciones, ¿qué más querrá?
- ¿No son culpables Ginebra y los demás? - Sí, pero si jurasen obediencia...
Disculpad. ¿Podemos hablar de Lancelot, por duro que resulte,
sin recordar sus gestos de camaradería y amistad?
Callaos.
Merlín.
Mi más sabio consejero, no habéis hablado.
Sois el rey, señor. Ese es mi consejo.
Sí.
Con la corona y el cetro, se me cedió el bienestar del reino.
Pensáis y sentís como hombres.
Yo debo actuar con la mente y el corazón de un rey.
- Buenas tardes, me alegra veros. - Y a mí, majestad.
Ni majestad, ni reina. Solo soy una mujer enamorada.
Hablad del plan de batalla.
Mi amor, dejadme sentar a vuestros pies.
Sentaos.
¿Cuándo será?
Mi re... Mi señora,
no habrá ninguna batalla.
¿No habrá combate? ¿Este gran rey vuestro?
No os ofendáis.
¿El quemador de mujeres en la plaza rehúsa el reto?
No ha habido reto.
- El rey... - ¿No hay reto?
Lancelot se ofreció a acatar la voluntad del rey.
Si el resto quedabais en libertad.
No lo haréis. No, amor mío, no os tendrá.
Calmaos, amada.
El rey es clemente. Si acepta, cesarán las muertes
para mí, vos y el resto.
¿Podéis dejarnos a solas?
Continuad.
Me destierran a Francia.
A vos os escoltarán al convento de Glastonbury.
Amor mío,
pensadlo y veréis que es la única esperanza de ser felices.
No veo más que monjas, blanco y negro, rezos.
Ayunos y campanas.
Oí suficientes campanas esa mañana.
El rey no os obliga a tomar votos.
Todos saben que Arturo está enfermo.
No vivirá mucho.
Yo estaré en Bretaña y vos a salvo en el convento.
Hasta que venga a buscaros, viuda pero no por mi culpa.
Pues nos quedan unos días.
Debemos estar agradecidos.
¿Cuándo parto?
Al amanecer.
¿AI amanecer?
Es parte del trato.
Yo tomaré un barco en tres días.
Lamorak me acompaña.
Arturo os recibirá con honor. Merlín cabalgará con vos.
No iré a caballo.
Iré a pie.
No llevaré recuerdo de mi felicidad, solo lo puesto.
Mostrad entereza, comportaos como la reina que sois.
Lo haré.
Pero abrazadme fuerte esta noche.
Esta noche tan corta.
Algo en mi corazón me dice
que es el fin de nuestro amor.
Gracias.
En esta tierra se está bien. Pero ¿cuándo saldrá el sol?
Lo hará.
No con invierno en vuestro corazón.
No hay barcos.
Habrá noticias de Inglaterra en la posada del puerto.
- Hola. - Hola.
Traiga algo para comer y vino.
Enseguida, pero es pronto, no he calentado aún la comida.
¿Han llegado noticias de Inglaterra?
No, hace un mes del último barco.
No hay comida caliente, pero traerá fría y vino. Y nada de Inglaterra.
Me gusta esta posadera.
A veces me gustaría saber más francés.
- Sabes suficiente para lo que piensas. - Voilà. Iré a por vino.
Necesitará ayuda.
Lancelot.
- Tomad, si es lo que queréis. - Clavadlo en el corazón de Modred.
No queríais matar a Gareth.
- ¿Qué os trae, amigo? - Vos. Os he buscado durante meses.
- Vi vuestro caballo y el de Lamorak. - Intenta conquistar a la posadera.
- ¿Hay noticias de Inglaterra? - Arturo murió a manos de Modred.
Todo ha sucedido tal como me temía.
Ha desaparecido mi rey, mi amigo.
Le traicioné, pero siempre le quise.
Merlín murió, el resto está bien.
Lady Vivian se envenenó cuando Modred la abandonó.
Gawaine... Estáis enfermo.
Me perforaron un pulmón luchando. Inglaterra está en guerra.
Os necesitamos para derrotar a Modred.
Me cansé de matar, iré a Glastonbury a por Ginebra.
No si os digo lo que sucedió allí. No es tan malo, pero es grave.
Modred y sus hombres entraron.
La reina y algunas monjas escaparon a Gales.
Modred mató al resto e incendió el convento.
Estaba equivocado. Debo seguir matando.
¿No os apetece dejar esta abominable Bretaña?
Una vez os hubiera abofeteado por insultar mi tierra.
Tranquilo, acabaremos con Modred sea como sea.
Palabra.
Habrá tierras, y riqueza para los que combatan con valor.
Luchad hasta que la trompeta toque retirada.
Hacedlo y el enemigo caerá en la trampa.
Sonará de nuevo la trompeta
y los arqueros atacarán flancos y retaguardia.
Entonces les rodearemos y cargaremos contra ellos.
¡Y los mataremos!
Este ejército quiere salvar a Inglaterra
de la espada de traidores y el hacha de bárbaros.
De las violaciones y el pillaje, las injusticias y el miedo.
Por ello,
cada hombre luchará mientras siga con vida y fuerzas.
Todos los que estáis aquí recordad que hoy
no debemos ganar una batalla, sino acabar con la guerra.
A la retaguardia.
Apuntad y disparad.
Disparad.
Disparad.
Trompeta.
Arqueros, en línea.
Arqueros preparados, disparad.
Disparad.
Y disparad.
Disparad.
Disparad.
Y disparad.
Y disparad.
Disparad.
Y disparad.
A la derecha.
Disparad.
Disparad.
Disparad.
A la carga.
Estamos rodeados, retirada.
Soy la madre superiora. Conozco la misión que os trae.
Recordad dónde estáis
y que los visitantes deben irse con el toque de vísperas.
Mi reina...
- ¿Por qué lleváis hábitos? - Soy novicia.
Suerte que llego a tiempo. ¿Creíais que no vendría?
Tengo caballo y ropa para vos.
¿Por qué no me miráis?
¿Qué veo en vuestros ojos? ¿Lástima?
¿Del miedo que surge de los míos?
Si podéis permanecer
con vuestros labios cerca de mí y no deseáis abrazarme...
Lancelot...
No debéis hablarme así.
Pronto tomaré los votos para ser monja de esta orden.
No.
Ruego que lo comprendáis.
Para que no penséis mal de mí, ni sufráis tanto.
Cualquier cosa antes que causaros dolor.
No.
No os podéis cortar el cabello, ni los lazos de nuestro amor.
Nos espera una vida juntos, lo que habíamos deseado.
El calor del amor, hijos, nuestras vidas...
Por eso sufrimos tanto.
¿Qué os ha sucedido?
Es dificil explicar qué me ha pasado este año.
Ni yo acabo de entenderlo.
Al principio en el convento, rezaba por las cosas que había perdido.
Lo que habéis mencionado.
Después mis oraciones cambiaron, no sé cómo ni por qué.
Recé por otras cosas. La paz de nuestras almas.
El perdón de Dios. Y por su amor.
Ahora sé que la luz de la que habla la iglesia,
que muchos buscan toda su vida, yo la he visto brillar.
Y la seguiré hasta mi muerte, y más allá.
La encontraréis si lo intentáis, a vuestro modo y con la ayuda de Dios.
Vuestra bondad es más dura que cualquier acero.
No tengo armas contra vos.
¿No hay forma de alcanzar vuestro amor?
El toque de vísperas.
Debo marcharme...
para siempre.
¿Adónde? ¿Para qué?
Mi penitencia
ha sido muy larga y termina aquí con vos.
Quizá
todo se reduzca a esto.
Debo tener fortaleza.
Como vos.
Rezaré.
¿Qué otra cosa puedo hacer?
Rezaré por vos cada día y cada noche de mi vida.
Adiós.
Mi niña rubia.
FIN
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