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Me dijo una vez:
"Cuando leemos una historia, la habitamos.
Las cubiertas de los libros son como un techo y cuatro paredes:
una casa".
Lo que más le gustaba del mundo era el momento en el que terminas un libro
y la historia te sigue acompañando como el más vívido de los sueños.
Y, después de eso, le gustaba dar largos paseos
para aclarar su mente de todas las emociones y sensaciones
que el libro le había provocado.
Aquella misma mañana,
tras años confusos de lecturas, paseos
y luto por la muerte de su marido,
Florence Green se despertó sabiendo exactamente qué quería hacer.
Abriría una librería en el pueblecito en el que había ido a vivir.
Estoy convencido de que esta librería será todo lo que dice, Sra. Green,
pero aún no puedo prometerle nada en firme en nombre del banco.
La decisión no depende de mí.
Usted asegura tener considerable experiencia en el ramo.
Aprendí muy bien este oficio en mi juventud,
y no creo que haya cambiado mucho desde entonces.
Y lo que es más importante, sé...
Me encanta leer.
Bueno, no le vendrá mal que le cuente un par de cosas.
Considérelas un consejo, si lo prefiere.
Tenía un gran corazón
y una enorme paciencia.
Pero ni estas dos virtudes eran lo bastante fuertes
como para poder aguantar el tono grandilocuente y condescendiente
del Sr. Keble, el banquero de Hardborough,
a quien todo el mundo llamaba Señor Patata a sus espaldas.
Debería saber que hay quien piensa
que podrían darse otros usos a Old House.
Aunque, claro, siempre tendrá la opción de revenderla.
No tengo la más mínima intención de revenderla, Sr. Keble.
¿Para qué piensan que puede utilizarse Old House?
¿Por qué no han hecho nada en los últimos siete años?
Había nidos de pájaros,
se cayeron la mitad de las tejas y apestaba a rata.
¿No es mejor llenarla de libros para que la gente pueda hojearlos?
Leo antes de irme a dormir.
Y suelo quedarme roque a la tercera página.
¿Ve? ¿No se da cuenta de lo útiles que pueden ser los libros?
LA LIBRERÍA
BASADA EN LA NOVELA DE PENELOPE FITZGERALD
El tiempo en esta parte del mundo era totalmente impredecible.
A veces, en una sola mañana podían estar presentes las cuatro estaciones.
Aquel día soleado, salió del banco
enfadada, orgullosa, impaciente y terriblemente viva.
Iba a perseguir su sueño,
y nadie, ni siquiera el Señor Patata, iba a detenerla.
¡Hola, Sra. Green! ¿Está ocupada?
Hola, Sr. Raven. No, ¿por qué?
¿Puedo lanzarle el cabo?
¡Por supuesto!
¡Cuidado!
El suelo está muy resbaladizo. Así se rompió la pierna Ethan ayer.
Pero me consta que usted es una mujer que no se asusta fácilmente.
¿Cómo lo sabe?
Se rumorea que va a abrir una librería aquí.
¿Por qué cree que es algo arriesgado?
La única persona que lee aquí es el Sr. Brundish.
Y no creo que salga de casa para ser su cliente.
Creo que lo vi ayer en la colina. Lo vi de lejos.
¡Me imagino que tuvieron una larga conversación!
¡Sí, no paramos de hablar!
Sí, claro.
¡Buena suerte, Sra. Green!
¿Usted no lee, Sr. Raven?
No.
Los libros me dejan exhausto.
¡Tengo suficiente con la vida real!
El Sr. Brundish vivía solo en la casa más antigua de Hardborough.
No es que le gustara especialmente su propia compañía,
pero, tras largos años de batalla,
había acordado una tregua permanente consigo mismo.
Adoraba los libros con la misma pasión con la que detestaba a sus congéneres.
Fantaseaba a menudo con que aquellos volúmenes que devoraba
no habían sido escritos por seres humanos,
sino que habían aparecido por generación espontánea.
Nada le molestaba más que las imágenes de los escritores
que aparecían a menudo en ciertas ediciones.
No es rojo.
Es granate muy oscuro,
o color óxido.
Da igual... ¿Qué tal con Old House? ¿Se las arregla bien?
Vino Sam Wilkins y arregló el baño y el tejado,
y reparó el sistema lo mejor que pudo.
Ese lugar es como un viejo fósil.
Hasta la paja tiene 500 años.
Vale, manos arriba.
Ya está.
Aún piensa instalarse allí, ¿no?
Ayer pasé mi primera noche allí.
¿Qué? ¿Tan pronto?
Ya se lo advertí a todos.
No pensaban que fuera a instalarse allí con todas esas humedades.
Ya sé que no, pero fue todo bien. Da un poco de miedo de noche,
pero me imagino que es porque aún no me he acostumbrado.
La madera en una casa tan vieja debe crujir por todas partes.
Me temo que el rojo no es mi color.
No me queda muy bien la parte de atrás.
Quizá si me apoyo en la pared cuando esté allí...
- Demasiado rojo. ¿No cree? - No es...
No es rojo.
Es un granate muy oscuro.
Sí.
Ya se acostumbrará a él.
Necesita alguna joya para realzarlo.
Sí.
- ¿Está segura? - Claro que estoy segura.
Los Gamart no la invitan a una fiesta todos los días, ¿no?
Déjese de agonías.
Tiene un aspecto...
fantástico.
Y cuando llegue no tendrá que preocuparse de su aspecto; nadie se fijará en usted.
Además ya conoce a todos los invitados.
Soy Florence Green.
Soy la que va a abrir la pequeña librería.
¡Eso es, iclaro!
¡Me he dado cuenta enseguida!
Claro. Violet estaba muy interesada en ese asunto.
Quería tener una conversación de las suyas
con usted sobre la librería.
Está un poco ocupada ahora mismo,
pero creo que querrá hablar con usted más tarde.
Así que...
¿Qué tipo de cosas tendrá en su tienda?
Bueno...
Básicamente, libros.
Hoy en día no se publican muchos libros de poesía, ¿no?
Yo no veo demasiados.
Tendré algo de poesía, por supuesto,
pero no vende tanto como la novela, el ensayo...
Me llevará un tiempo averiguar el tipo de material que necesitaré.
De momento, he pedido clásicos como Thackeray, Dickens, Keats...
"Es fácil estar muerto.
Di solo esto:
'Están muertos"'.
¿Sabe quién escribió eso?
No.
Lo siento mucho, no lo sé.
Yo sí sé quién es usted.
Debe de ser la Sra. Green.
Sí.
Yo también sé quién es usted. Por supuesto, Sr. North.
Nunca me habían invitado a The Stead. Me imagino que usted viene a menudo.
Sí, me invitan frecuentemente.
Gracias. Es muy amable.
No tanto.
Ahí tiene.
Vive sola, ¿no? Acaba de entrar en Old House.
¿Usted sola?
Viuda de guerra.
Ya lo sé.
¿Nunca ha pensado en volver a casarse?
No.
El problema es que mi matrimonio fue muy feliz.
Qué raro.
Siempre he pensado que la mujer empieza a ser feliz tras enviudar.
¿La han asesorado adecuadamente para dirigir un negocio?
No le conocía en persona, Sr. North, pero suponía que, debido a su trabajo,
agradecería que hubiera una librería en Hardborough.
Estoy segura de que conocerá a escritores en la BBC,
y a pensadores y demás.
Me imagino que de vez en cuando vendrán a visitarlo y a respirar aire puro.
Si vinieran...
no sabría qué hacer con ellos.
Los escritores van a cualquier lugar donde haya bebida gratis.
No lo tengo claro con los pensadores.
Creo que Kattie, mi, digamos, novia, se encargaría de ellos.
En cualquier caso, tienen que venir a mi tienda. Cuento con ustedes.
De ninguna manera.
¿Por qué va de rojo?
Solo les queda bien a las criadas que salen en su día libre.
No es rojo, es granate oscuro.
Mi querida señora.
Florence, ¿no es así?
Sí.
Quería hablar con usted desde que ha llegado,
pero mis invitados no hacen más que alejarme de mis prioridades.
Muchas gracias por venir.
- Gracias por invitarme. - Es todo un placer.
- Es una fiesta encantadora. - Todos hablan de su proyecto.
¡Tiene un gran olfato para los negocios!
¡Bruno!
¿Le han presentado a mi marido?
Ven y cuéntale a la Sra...
Green.
Lo encantados que estamos de verla.
Todos hemos rezado por que hubiera una buena librería en nuestro pueblo.
¿No es así, Bruno?
Claro, cariño. Rezar no tiene nada de malo.
Seguramente, las cosas irían mucho mejor si todos rezáramos más.
Una cosa, Sra. Green, algo sin importancia,
no se habrá mudado ya a Old House, ¿no?
Sí, hace más de una semana.
Pero si no hay agua.
Sam Wilkins arregló las cañerías.
No olvides que últimamente has pasado mucho tiempo en Londres
y que no has podido controlarlo todo.
¿Por qué no debí haberme mudado?
Creo que puedo ahorrarle muchas decepciones
y quizá incluso algo de dinero.
De hecho, deseo ayudarla.
Hay locales mucho más adecuados en Hardborough.
Especialmente para una librería.
Me temo que estábamos tan acostumbrados a que Old House estuviera vacía,
que hemos ido posponiendo las cosas año tras año.
Prácticamente nos ha puesto en evidencia con sus prisas, Sra. Green.
Pero la cuestión es que a muchos de nosotros no nos convence
la repentina transformación de Old House en una tienda.
Muchos de nosotros pensamos que debería ser una especie de...
centro local de las artes.
Bien, Violet. También podrías rezar por eso.
Música de cámara en verano, charlas en invierno...
Sencillamente, no hay ninguna otra casa antigua
que tenga el apropiado...
ambiente.
He negociado esta compra durante más de seis meses, así que...
me cuesta creer que pueda quedar alguien en Hardborough
que no se haya enterado.
De hecho, estoy segura de que todos están al tanto.
Tenemos una gran ventaja.
Sería una pena...
desaprovecharla.
Esto es, ahora tenemos exactamente a la persona adecuada
para encargarse del asunto, es decir, del centro.
Lo entiende, ¿no?
¿Por qué no se lo piensa un poco?
¡Sonia!
¡Qué preciosa estás!
Le dolían los pies y la cabeza,
y se arrepentía de haber seguido el consejo de la costurera
respecto al color de su vestido.
Eso era todo.
En ningún momento pensó en las consecuencias
que su modesto acto de vivir en Old House llegaría ocasionarle.
Estás radiante.
¿No es ese lord Gosfield?
¡Caramba! ¡Menuda lista de invitados esta noche, Violet!
Lord Gosfield.
Qué complicado ha sido dar con usted esta noche.
Espero que Bruno le haya hablado
de nuestro nuevo centro de Hardborough para la música y las artes.
Estábamos hablando de ello.
¡Sra. Green!
Hola.
- Buenos días. - Me alegro de haberla visto.
- ¿Qué tal está? - Muy bien, gracias. Muy bien.
Quería hacerle una preguntar sobre mi tienda.
Quiero hablarle de mi tienda.
- Va a salir a subasta. - Sí.
Eso no será hasta abril, o quizá más tarde.
La cuestión es que...
preferiría llegar a un acuerdo privado antes de eso.
Ya que ha mostrado cierto interés por la propiedad
y no va a permanecer en Old House...
Confío en que se dará cuenta de que estoy demasiado ocupado
como para hacer caso a los rumores que oigo.
Es de suponer que hará una oferta por el local.
Ha habido un malentendido, Sr. Deben, pero...
Sí, pero no tiene ninguna importancia. Y me...
Me gustaría poder ayudarle.
La Sra. Gamart tuvo...
la amabilidad de contarme su idea de abrir un centro para las artes.
Algo de lo que nos beneficiaremos todos en Hardborough.
Y creo que es ella la que está buscando un local.
¿Y qué podría ser mejor que su pescadería?
Sí... Entiendo.
Ha sido muy amable.
- Gracias por su ayuda. - De nada, Sr. Deben.
- Buenos días. - Sí. Gracias, Sra. Green.
Florence había vivido su vida hasta entonces
considerando que los seres humanos no se dividían
entre exterminadores y exterminados,
y que no siempre prevalecían los primeros.
No sabía si estaría en Londres o...
¿En Londres? No, estoy aquí. Bueno, eso creo.
- ¿Puedo sentarme? - Sí.
¿Nescafé?
Nunca lo he probado.
He oído hablar de ello, pero...
He oído que no se prepara con agua hirviendo.
Sí.
- Esto es demasiado pequeño para usted. - Sí, ya lo sé.
¿Sabe? Me alegro de que haya venido.
Nadie más me obliga a enfrentarme a la verdad.
He venido a preguntarle una cosa.
Cuando la Sra. Gamart habló en su fiesta
sobre la persona ideal para llevar el centro para las artes,
pensaba, por supuesto, en usted, ¿no?
No en mí.
¿La fiesta de Violet?
¿Esperaba ella que me fuera sin más de mi casa, incluso del propio pueblo,
con la idea de que usted se mudara a Old House para...
dirigirlo todo?
Si estaba hablando de mí, dudo mucho que empleara la palabra "dirigir".
¿Quiere un Nescafé o?
¿No?
No. Ninguno de los dos, gracias.
- ¿Está segura? - Sí.
- ¿Le importa si yo...? - Adelante.
Creo que será mejor que me vaya.
¿Se va? ¿En serio?
Sí. Gracias de todos modos.
Bien... Encantado de verla.
Bueno, por lo que he oído, prácticamente de casualidad,
se está replanteando el proyecto de la librería.
Pues ha oído mal, Sr. Thornton.
Vine para exigir que se resuelvan todos los asuntos pendientes cuanto antes,
para que pueda abrir la librería sin más demora.
- Pero me dijeron... - ¿Qué?
¿Que iba a irme de Old House, que, por cierto, es mi único hogar?
Hay muchas otras propiedades vacías en Hardborough.
De hecho, tengo una lista de otras en lugares más lejanos.
Espero que no haya más retrasos. Mándeme el resto de los papeles.
Una vez más, le agradezco mucho su ayuda.
Dejémonos llevar por el río,
pero si tirito, abrázame.
Enséñame los pasos del mambo,
pero si me tropiezo, abrázame.
Y si me pongo sentimental,
cariño, sé dulce,
abrázame.
No me hables de matrimonio,
ni de caballos y carruajes;
solo apaga la luz
y dame un beso de buenas noches.
Tenemos un mundo por descubrir,
mi querido amante, abrázame.
¿Puedo ayudaros en algo, chicos?
Somos scouts marinos, señora.
Sí, ya lo veo. ¿Y qué hacéis aquí?
El Sr. Raven nos dijo que viniéramos. ¿Qué quiere que hagamos?
Quiero montar todas las estanterías. ¿Seréis capaces?
¿Cuántos taladros de mano tiene?
Vamos, chicos, que está lloviendo.
Aquí están las llaves.
Venga, daos prisa.
Cuando la Sra. Green abrió la primera caja de libros que había pedido,
los problemas y obstáculos de los días anteriores
desaparecieron sin más.
Con cada edición, los rostros y las palabras de la Sra. Gamart,
el banquero,
su abogado
y Milo North
se iban esfumando.
Y, por un momento, sintió que su difunto marido,
al que había querido tanto,
volvía a estarjunto a ella.
LIBRERÍA OLD HOUSE
Y aquel fue su momento más feliz en la librería.
LIBRO DE CONTABILIDAD
Un trabajo muy solitario, el suyo.
Disculpe que haya venido con botas de agua.
No me siento sola en absoluto.
Esa estantería está torcida unos 5 milímetros.
Y ese enlucido tiene un aspecto terrible.
Coménteselo la próxima vez que los vea.
No. Todo tiene un aspecto fantástico, Sr. Raven.
Estoy contentísima con el trabajo de los chicos, en serio.
¿Eres tú, Wally? ¡Te arde la oreja!
- ¿Qué haces aquí? - Tengo un mensaje para la Sra. Green.
- ¿De quién? - Del Sr. Brundish, Sr. Raven.
¿Qué?
¿Salió de Holt House y te dio una nota?
No. Se asomó por la ventana y me dijo que le diera esto a la Sr. Green.
Me extraña que esto sea para mí.
Nunca he hablado con él. Me cuesta creer que sepa mi nombre.
Cuando me encuentro con él en el cabo,
siempre sale disparado, como si hubiera visto a un fantasma.
Seguro que sabe quién es usted.
Se entera de todo lo que pasa en el pueblo. No se cómo lo hace.
No le dé importancia a los bordes negros del sobre.
Encargó esos sobres en 1919, al volver todos de la Primera Guerra y...
morir la Sra. Brundish...
durante su luna de miel.
Ah, sí. ¿Cómo murió?
Se ahogó.
Cuando cruzaba la marisma.
Había ido a coger unas moras para hacerle una tarta al Sr. Brundish.
"Estimada señora".
"Le deseo buena suerte.
En tiempos de mi bisabuelo, había un librero en High Street,
el cual, si no me falla la memoria,
tumbó a uno de sus clientes con un bloc de notas
cuando este se puso pesado.
Había habido algún retraso
en la llegada de la última entrega de una nueva novela. Creo que...
Creo que era Dombeye hijo.
Desde aquel día, nadie ha tenido el valor
de vender libros en este rincón olvidado del mundo.
Nos hace un gran honor.
Sin duda, visitaría su tienda si saliera alguna vez,
pero actualmente eso es algo que procuro no hacer nunca.
No obstante, si diera con alguna novedad literaria reseñable,
porfavor, no dude en mandármela.
En cuanto a las biografías, es mejor, en mi opinión,
si son sobre personas buenas, mientras que las novelas
son mucho más interesantes si son sobre gente mala.
Mándemelas por medio del chico que le ha entregado la carta,
con una nota, obviamente, que indique su precio.
La saluda...
respetuosamente..."
"Edmund Brundish".
Mi primer cliente.
Ven más tarde y te daré un paquete para el Sr. Brundish.
Gracias, Sra. Green.
Puede que necesite un ayudante por las tardes, si hay mucho ajetreo.
He pensado en las hijas de Gipping.
La Sra. Gipping está más o menos al corriente,
y pensaba preguntarle cuál de ellas sería la más adecuada para usted.
Creo que la más joven, Christine, es la más inteligente,
pero, probablemente, justo por eso no quiera dejársela.
- Buenas tardes, Sr. Thornton. Bienvenido. - Gracias.
EL LIBRO DEL EJERCICIO FÍSICO
Fahrenheit 451.
¿Qué tipo de libro es este?
Eres Christine Gipping, ¿no?
Pensaba que vendría tu hermana mayor.
Mi hermana mayor se pasa el día con Charlie Cuts.
De hecho, de camino aquí,
vi sus bicicletas escondidas entre hojas caídas, cerca del cruce.
Conmigo no tendrá esa clase de problemas.
A mí no me pasan esas cosas todavía.
Y los chicos me dan asco.
¿Y tu otra hermana?
Está siempre en casa, cuidando a Margaret y a Peter.
Son los más pequeños.
No es que no quiera ofrecerte el trabajo,
es solo que no pareces lo suficientemente mayor...
ni fuerte.
Las apariencias engañan.
Usted parece mayor, pero no fuerte.
Pero no importa, todas estamos disponibles.
Pero mi hermana mayor faltará al trabajo la mitad de las veces
y la del medio no aparecerá.
Es solo una advertencia.
Y no me gusta leer. Me gustan la geografía y las mates.
Me pasaré por la tarde a hablar de esto con tu madre.
No te preocupes, no te obligaré a leer.
Como quiera.
Le dirá que puedo venir todos los días después de clase
y el día entero los sábados.
Y que no puede pagarme menos de 12 chelines y medio a la semana.
Y que me diga que me calle si hablo demasiado.
¿Y tus deberes?
Puedo hacerlos cuando llegue a casa, después del té.
Me gusta tu chaqueta.
¿La tejiste tú misma? Debió ser muy complicado.
Venía en la revista Women's Issue,
pero las instrucciones eran para manga corta.
¿No tiene hijos, Sra. Green?
No.
¿Debería?
No lo sé.
La gente dice que las mujeres sin hijos desperdician su vida.
No hay suficientes postales.
¿Pongo algunas más?
Convendría separar las románticas de las de naturaleza y demás.
- ¿Esta le parece romántica? - ¡Ay Dios!
¿Qué son estas?
No las había visto.
¡Los representantes no saben ni lo que mandan!
Tenemos que tirarlas.
Seguro que a más de uno en el pueblo le gustaría encontrárselas en el buzón.
Tienes razón.
- ¿Qué? - ¡IDeja de mirarlas! Te van a corromper.
- ¿Dónde está la basura? - ¡No las tire!
Vamos, tómate un té.
¿Por qué tarda tanto Christine?
Ha estado trabajando para una señora.
¿Por qué?
Porque tiene una tienda llena de libros.
¿Por qué?
No lo sé.
Buenas tardes, Sra. Gipping.
Venga, Sra. Green.
Vayamos a hablar.
No sé si Christine le ha mencionado lo de los 12 chelines.
Sí, me lo ha comentado.
"Estimada señora. No se moleste en mandarme más libros de poesía
o novelas pseudocomplicadas.
Por favor, en cuanto le sea posible, mande más libros de Ray Bradbury.
La saluda respetuosamente, Edmund Brundish".
Al poco tiempo, el negocio de la Sra. Green comenzó a florecer.
Se pasaba el día trabajando, desde la mañana a la noche.
Y, momentáneamente, se olvidó de todo lo relacionado con la Sra. Gamart
y sus planes de convertir Old House en un centro para las artes.
- Buenos días, Sra. Green. - Hola, Wally.
Gracias por hacerme este favor. Aquí tienes.
¿Quieres venir a una excursión, Christine?
No puedo. Mañana va a llegarnos mercancía nueva.
Pues vale.
Adiós.
¿No te gustaría ir de excursión?
No. Wally me cae bien, pero...
Sí, ya me dijiste que los chicos te dan asco.
Pero, créeme...
Se te pasará.
Supongo que sí.
Es solo que prefiero estar aquí,
en la librería, con usted.
Es divertido trabajar aquí.
Aunque no me guste leer.
CRÓNICAS MARCIANAS
Sra. Green, estropean las postales.
Déjales que miren las cosas, es parte de la tradición de una librería.
Sí, pero dejan todo desordenado y no compran nada.
¿Señorita?
Florence.
Sr. North. Qué sorpresa.
Parece que Violet no va a salirse con la suya.
- ¿Ya ha venido por aquí? - Hemos abierto hace poco.
Vendrá. Aparecerá, tarde o temprano.
Tiene demasiado amor propio como para no hacerlo.
Estoy seguro de que se muere de curiosidad.
- Sería bienvenida. - ¿Ya está ganando dinero?
- Aún no. - Necesita algo como esto.
Este es el primer volumen.
¿Hay un segundo volumen?
Sí, pero se lo he prestado a alguien, o me lo he dejado en algún sitio.
Debería mantenerlos juntos, como un lote.
Lolita.
¿La ha leído? ¿Es buena?
La hará rica, Florence.
Sí, pero solo tengo novelas buenas.
No se venden mucho.
Según Graham Greene, es una obra maestra.
Aunque hay otros que opinan lo contrario.
Gracias por la sugerencia.
A veces necesito buenos consejos. Es muy amable.
Siempre comete ese error.
Hasta la próxima.
Tenemos la azul en casa. Sale la abadía de Westminster,
pero da toda la vuelta a la caja.
Voy a encender la estufa.
Mi madre dice que las de parafina no son seguras.
No son peligrosas mientras recuerdes limpiarlas como es debido...
y no metas el líquido por los dos lados a la vez.
Nunca debes hacer eso, ¿oyes?
Me gusta esta vieja bandeja. Puede dejármela en su testamento.
¿Qué?
Todavía no quiero pensar en mi testamento.
Cuando lo haga, intentaré recordarlo.
¿Sí? ¿Está segura?
¿Es de Japón?
No, es...
esmalte chino.
Me la trajo mi abuelo de Nankín.
Era un gran viajero.
No creo que sigan haciendo este tipo de esmaltado en China.
Gracias.
Me preguntaba si querrías que te ayudara con tus deberes.
- Podríamos leer cosasjuntas... - No hay nada que leer.
Te dan unas imágenes y te preguntan cuál es la que no encaja.
O te dan números como...
8, 5, 11, 9, 22 y 16,
y tienes que averiguar el siguiente.
No sé cuál es el siguiente.
No tienes frío, ¿no?
No.
Milo es un hurón.
Sonríe igual que un hurón. Ojalá se fuera al infierno.
Ya vale, Christine.
Usted es demasiado agradable. Él es un mal bicho.
De mayor, intentaré ser como él. ¡Es mucho más práctico!
Ya sé que no te gusta leer,
pero hay un libro, me temo, que debes leer.
HURACÁN EN JAMAICA
¿De qué trata?
Trata sobre piratas buenos y niños malvados.
Prométeme que, al menos, lo abrirás algún día.
Bueno, si me deja la bandeja china en su testamento,
puedo intentarlo.
¡Hecho!
"Estimado Sr. Brundish.
Le envío un ejemplar de una novela que se acaba de publicar, Lolita.
Debo confesar que me ha parecido desconcertante.
Querria que me diera su sincera opinión, y pedirle consejo:
¿cree que es un libro adecuado para vender en mi librería?
Le saluda cordialmente, Florence Green.
Si no le gusta el libro, no hace falta que me lo pague".
¡Para!
¡Para! ¡Me rindo!
Hola, Sra. Gipping. ¿Va todo bien?
He pensado que debería saberlo cuanto antes.
El Sr. Brundish me ha pedido
que le lleve un pastel de fruta el domingo,
y también me ha pedido que le pregunte
si querría pasarse a tomar té esa misma tarde.
¿Este domingo?
Sí.
Sí, muy bien...
le mandaré una nota. Gracias por el mensaje.
Nunca le he llevado un pastel al Sr. Brundish.
Espero que esto no se convierta en una costumbre.
Sra. Green, ¿es verdad que irá a tomar té a Holt House el domingo?
Sí, Sra. Keble, es verdad.
- ¿Debería saber algo antes de ir? - Sra. Green.
Hola, Sra. Deben. ¿Cómo está el Sr. Deben?
¿Aún tiene problemas para encontrar un comprador?
Pobre.
Seguro que el general y la Sra. Gamart están que trinan por todo esto.
Nunca los han invitado a Holt House.
Sí, eso he oído.
Así que té en Holt House, ¿eh?
Ha protegido con mucho celo su privacidad
tras la trágica muerte de su querida esposa.
Le mandé algunos libros y...
le pedí consejo sobre la librería.
- ¿Ah, sí? - Oh, claro.
Bueno, será mejor que siga.
- Sí. ¡Está jarreando! - ¡Llueve a cántaros!
- Buenas tardes. - Buenas tardes.
- "Consejo sobre la librería". - ¿Consejo para qué?
¿Hola?
¿Sr. Brundish?
Pase al comedor.
Usted me hizo una pregunta.
Sí, se la hice.
Acerca de una nueva novela.
Tuvo la gentileza de hacerme una pregunta seria,
pensando que yo sería imparcial.
Sin duda, pensó que estaba solo en el mundo.
Para nada. En ningún momento...
Me imagino que le habrán contado todo tipo de cosas sobre mí.
Todas malas.
No.
En serio.
Soy viudo, seguro que se lo han dicho. También le habrán dicho
que mi esposa murió mientras recogía moras para hacerme una tarta,
esa es la última versión que circula por el pueblo.
Bueno...
ninguna de ellas es verdad.
- ¿No se ahogó? - No.
En el sexto mes de nuestro matrimonio,
los dos, tras haber sido grandes amigos,
decidimos que una separación amigable sería lo más conveniente.
Vive en Londres.
No la he visto en 45 años, pero, por lo que sé,
sigue teniendo muy buena salud.
Aunque, parece ser
que ha engordado bastante.
Siempre le encantaron los dulces.
Aunque no recuerdo que hiciera una tarta en su vida.
Supongo que para la gente de Hardborough es más pintoresco
imaginarse un Holt House habitado por un viudo de luto.
Como usted ya sabe, la literatura ha hecho mucho daño.
Esas dichosas hermanas Bronte, por ejemplo,
de las cuales no ha incluido ningún ejemplar
en esos paquetes que me ha enviado, algo que le agradezco inmensamente.
Me imaginaba que ya las habría leído.
Una de las hijas de Gipping, la tercera,
le echa una mano en la tienda, eso creo.
¿Y esa es la única ayuda que tiene disponible?
Tengo un contable que viene de vez en cuando,
y luego está mi abogado.
Tom Thornton. No llegará muy lejos con ese.
No tengo un especial afecto por el Sr. Thornton.
Verá, Sr. Brundish,
supone cierta responsabilidad llevar una librería.
Me imagino que sí.
Sobre todo, cuando no la aprueba todo el mundo.
Hay ciertas personas
que están bastante molestas por su librería.
Sra. Green, me refiero a Violet Gamart,
quien tenía otros planes para Old House
y ahora parece haberse sentido ofendida por algo.
Estoy segura de que...
tiene buenas intenciones.
¿Buenas intenciones? ¿Violet Gamart?
¿Esa arpía?
Quiere...
un centro para las artes.
¿Para qué demonios necesita este pueblo un centro para las artes?
¿Y cómo puede tener el arte un centro?
Pero ella cree que sí lo necesita y por eso quiere deshacerse de usted.
Y no parará
hasta que lo consiga.
No puede hacer eso.
Es mi librería. Es mi hogar.
Las personas como Violet Gamart
me han hecho como soy, Sra. Green.
Gracias a sus contactos y conocidos,
la Sra. Gamart es una mujer muy poderosa. ¿Eso no le preocupa?
No.
¿Podríamos volver al motivo de mi visita?
Estoy pensando en hacer un primer pedido de Lolita...
de 250 ejemplares, lo que supone un riesgo considerable.
Claro está, no le pido consejo sobre la parte financiera, no estaría bien.
Lo único que quiero saber, antes de hacer el pedido,
es si le parece que es un buen libro
y si le parece bien que lo venda en Hardborough.
Supongo que no le doy tanta importancia como usted
a las nociones del bien y del mal.
He leído Lolita, tal y como usted me pidió.
Es un buen libro,
así que debería intentar vendérselo a la gente de Hardborough.
No lo entenderán, pero mejor así.
Entender las cosas hace que la mente se vuelva perezosa.
Gracias.
Gracias, Sr. Brundish.
Bueno, le he dado mi opinión.
Permítame que le diga qué es lo que admiro
de los seres humanos.
Lo que más valoro
es la virtud que comparten con los dioses y con los animales,
y a la que, por lo tanto, no volveré a referirme como una virtud.
Hablo del...
coraje.
Y usted, Sra. Green...
tiene esa cualidad en abundancia.
Me gustaría...
Me gustaría ayudar.
Usted hace que crea...
una vez más, en cosas...
En cosas que pensaba olvidadas.
Gracias por el té, Sr. Brundish. Todo estaba delicioso.
Bueno, por favor...
vuelva cuando lo desee.
Y buena suerte con Lolita.
Sí, gracias.
No debo preocuparme, "mientras hay vida, hay esperanza".
¡Dios! Qué pensamiento tan horripilante.
¡Sí!
Gracias...
por su consejo, Sr. Brundish.
Encantado.
¿Sabe si El vino del estío llegará pronto?
No sabe cuánto le agradezco
que me haya dado a conocer a Ray Bradbury.
Se lo mandaré con Wally.
O, quizá, se lo traeré...
yo misma.
Bueno...
eso me agradaría mucho.
Nunca hemos tenido tanto de una misma cosa.
¡Qué largo es!
Este libro ya es famoso, Christine. Toda la gente ha oído hablar de él.
Aunque no creo que esperaran poder comprarlo aquí, en Hardborough.
Lo que no esperarán es encontrarse 250 ejemplares.
¡Ha perdido la cabeza con este!
LA NOVELA QUE ESCANDALIZA AL MUNDO
"4 de septiembre de 1959.
Querida Sra. Green,
Tengo en mi poder una carta de John Drury & Co.,
representante legal de la Sra. Violet Gamart, de The Stead...
en la que se indica que el aspecto actual de su escaparate
está atrayendo una atención indeseable
de clientes potenciales y reales.
Su clienta asegura, al mismo tiempo,
que se siente personalmente agraviada
por el hecho de que ella, comojuez de paz
y presidenta de varios comités, se adjunta listado,
tenga que realizar su compra a toda prisa".
"Querido Sr. Thornton.
Ha sido mi abogado durante varios años, por lo que deduzco que 'representarme'
significa 'interceder por mí enérgicamente'.
¿Se ha dignado siquiera a ver el escaparate por sí mismo?".
"Querida Sra. Green.
En respuesta a su misiva del 5 de septiembre,
he intentado en dos ocasiones acercarme a su escaparate,
pero me ha sido imposible".
- ¿Entendido? - Sí, Sra. Green.
"Querido Sr. Thornton.
Entonces, ¿qué me aconseja exactamente?
Atentamente, Florence Green".
"Deberíamos ponerfin a las aglomeraciones,
evitar que sus clientes se reúnan en la zona más estrecha de High Street,
antes de que se presente alguna denuncia.
Y también creo que deberíamos ponerfin
a la venta de esta novela banal y sensacionalista de V. Nabokov,
que ha suscitado tantas quejas".
"Querido Sr. Thornton.
Un buen libro es la preciada destilación del alma de un maestro,
embalsamada y preservada para alcanzar una vida más allá de la vida,
por lo que es, indudablemente, un artículo de primera necesidad.
Atentamente, Florence Green".
"Querida señora.
En lo que respecta a su solicitud de una prohibición expresa
que concierne a la señora Florence Green...
sentimos informarle de que,
sentimos informarle de que, tras haber sido debidamente asesorados,
sería conveniente dejar de lado este asunto,
ya que la policía local ha puesto freno a las mencionadas aglomeraciones.
Mis más sinceras disculpas, Sra. Gamart".
¿Por qué no vienes a Londres?
¡Vivir en Londres es lo peor! Ya sabes lo que pienso de la gente.
¡Fíjate en esto, es precioso!
¡No voy a quedarme aquí!
¿Qué quieres decir? ¿Adónde vas?
¡Santo cielo!
Siempre te largas enfadada, como una niña.
Te lo he dicho...
¡Estoy harta de gente como Violet!
- ¿Qué? - ¡Ya no puedo más, Milo!
Espera. ¡Ten cuidado, no des un resbalón!
¡Espera!
¿Qué haces ahí sentada, Florence?
No sé por qué salgo a pasear, es cosa de jubilados.
- Y debería ir a trabajar. - ¿Me deja un poco de sitio?
- Sí, claro. - Soy Kattie, Sra. Green.
Milo me ha hablado mucho sobre usted.
Kattie no se creía que hubiera lugares bonitos en Hardborough,
así que la he traído aquí para que pueda verlos.
¿Qué haces en la BBC, Kattie?
Trabajo para el DPG. El Departamento de Programas Grabados.
Controlo los gastos... No es precisamente divertido.
Hemos estado comiendo con Violet Gamart.
Le hemos dado una oportunidad para que no desapruebe lo nuestro.
La Sra. Gamart ha sido muy amable.
Bueno, la verdad es que no.
No me gusta la gente amable.
Exceptuando a Florence.
No me halagues.
Tengo la sensación de que cada día trabajas menos.
Recuerda que la BBC es una corporación
y que su sueldo sale de las arcas públicas.
Kattie se ocupa de eso. Está a cargo de mi hoja de gastos.
¿No tienes frío, cariño? Quizá ha llegado el momento
de que nos retiremos a nuestra humilde morada
y dejemos sola a Florence, sumida en sus pensamientos.
Yo creo que me quedo un rato más.
- A no ser que te moleste. - No, para nada.
Milo me ha dicho que eres viuda.
Sí. Lo soy.
"Viuda".
Qué palabra tan extraña y oscura. ¿No te parece?
Mi marido murió...
hace 16 años.
¿Cómo os conocisteis?
Nos conocimos en una librería. En Londres.
Nos enamoramos desde el primer momento.
Teníamos que organizar...
Organizar y clasificarjuntos la sección de poesía en Muller's.
Leía en voz alta para mí cada noche.
Pepys, George Eliot, Thackeray...
"Nunca le dé a una dama un caballo inquieto".
¡Nos encantaba ese!
Éramos muy felices...
ocupados haciendo un millón de cosas y no haciendo nada.
Y entonces llegó la guerra.
Pero aún tengo todas sus cartas.
Y todavía...
puedo escuchar su voz en mi cabeza cuando las leo.
Milo no te hizo justicia cuando me habló de ti.
Ahórrame las opiniones de Milo. No quiero saber lo que piensa de mí.
¡Yo aún no sé lo que piensa de mí!
O si siente algo por mí.
O, es más, si siente algo en absoluto.
Supongo que eso forma parte de su estilo...
tenerte en vilo continuamente.
Ya sabes lo que dicen:
"Con ese tipo de hombre nunca sabes si esconde un rico mundo interior o...
absolutamente nada".
Nunca me leerá en voz alta.
SOCIEDAD PARA EL ACCESO PÚBLICO A LUGARES DE INTERÉS
¡Tía Vi!
Así que tu proyecto de ley ya va por la tercera lectura. ¡Excelente!
- Y todo gracias a tu inspiración, tía. - ¿Qué quieres decir?
Se me ocurrió la idea durante tu fiesta, la primavera pasada.
Tu maravillosa campaña a favor de un centro para las artes
podría salir adelante con una ley como esta.
Y otras comunidades también podrían beneficiarse de...
filántropas como tú.
Solo he hecho lo que creía que era lo correcto.
La ley de Acceso a Lugares de Valor Público
permitirá que los ayuntamientos adquieran sus edificios históricos,
mediante expropiación, para darles uso público.
¿No es maravilloso?
Estoy segura de que tu padre nos sonríe ahora mismo orgulloso desde el cielo.
Me alegro de que hayamos quedado para comer hoy.
¡Justo cuando se ha aprobado la ley!
¿Te apetece comer pescado?
Conozco un buen sitio aquí cerca.
Vivir en Hardborough te quita las ganas de comerlo en otros sitios.
¡Allí es tan fresco!
Cierto.
¿Una tacita de té entonces?
¡Perfecto!
Luego seguiré con lo que estaba haciendo.
Tengo un amigo enfermo que necesita mi atención.
Eres una mujer tan maravillosa y generosa, tía Vi.
Seguid con los ejercicios, venga.
Ya vale, seguid con los ejercicios.
No hace falta que os levantéis.
Soy el inspector.
No lo es.
La verdad es que creo que no lo conozco.
¿Sra. Traill?
Soy el Sr. Sheppard.
Tenga la amabilidad de examinar mi carné del Ministerio de Educación,
que me autoriza, con arreglo a la Ley de Comercios de 1950,
a visitar cualquier escuela
donde sospeche que hay niños
que además de estudiar hacen algún tipo de trabajo.
¿Trabajo? Le aseguro que a todos les encantaría trabajar,
pero aparte de los negocios familiares y el reparto de periódicos,
¿qué les espera ahí afuera? A todo esto...
no recuerdo haberlo visto antes por aquí.
Por falta de personal,
nuestras visitas no son tan frecuentes como desearíamos.
¿Y quién le sugirió que viniera?
Solo uno de ellos tiene trabajo fijo después de la escuela.
Christine Gipping trabaja regularmente.
¿Dónde?
En la librería Old House.
Levántate, Christine.
Si me permiten.
- Esta es la niña. - Señorita, ¿puede acompañarme?
Buen día.
No quiero que piense que tengo algo contra usted.
La ley es la ley. Eso es lo que quería decirle.
La experiencia es importante.
Pero, ¿dónde pueden conseguirla para encontrar trabajo?
Pero le decimos a Christine que si necesita referencias
no tiene más que acudir a usted.
Sí, claro. No tiene más que pedírmelas.
Christine es una niña maravillosa, Sra. Gipping, y...
le tengo muchísimo cariño.
Pero ahora tendrá la oportunidad de centrarse en sus estudios, lo que...
Pero no quiere dejar de ganar dinero.
No, claro, pero me imagino que después de lo que ha pasado en la escuela...
Hemos estado buscando opciones.
Quizá la contraten para trabajar los sábados en la nueva librería.
¿Nueva librería?
Sí, la abrirán muy pronto. Ya sabe, en el local de Deben.
La pescadería.
No tenía ni idea.
Debe estar al tanto de la competencia, Sra. Green.
Le dará las referencias a Christine, ¿no?
Ella no lo sabía,
pero la nueva librería no era una iniciativa como la suya,
sino una inversión del ingenuo lord Gosfield,
que seguía el consejo del general y la Sra. Gamart.
- Gracias por venir, Sra. Green. - No hay de qué, Sr. Keble.
¿Se da cuenta del escaso capital del que dispone?
Sí. Es complicado no darse cuenta.
La situación de su negocio ha empeorado bastante, ¿no?
He pensado que le gustaría saber que hay un posible comprador para su tienda.
Muchas gracias.
Sr. Keble...
la tienda no está en venta.
Mensaje recibido.
Gracias por venir.
Ha sido de una ayuda incalculable.
Bueno...
Voy a echarte mucho de menos.
No quiero irme, ¿sabe?
No quiero trabajar en la otra librería.
Mi madre no entiende que...
No, por favor. No debes preocuparte por eso.
¿Cómo no voy a preocuparme?
No puede llevar esto sola...
y nadie la ayudará en este pueblo.
No.
Me las arreglaré. Sin duda alguna. Me las arreglaré.
Espero que puedas venir de visita alguna tarde.
No me dará tiempo.
Sí. No.
No, claro. Estarás ocupada.
Tengo una cosa para ti.
Ya no tendrás que esperar hasta mi entierro.
Es muy amable, Sra. Green.
¡Puñeteramente amable!
Buenas tardes, Florence. Sra. Green.
Sr. Brundish.
¿Cómo van las cosas allí abajo?
Creo que ya está al corriente, ¿no?
Así es. Sé algunas cosas.
¿Qué piensa hacer?
¿Hacer?
Lo único que puedo hacer.
Sí.
No.
Siga adelante.
Eso es lo que iba a hacer.
Florence...
me hubiera encantado conocerla en otro momento de mi vida.
En otra vida, de hecho.
Pero voy a hacer...
lo poco que está en mi mano para ayudarla.
Sr. Brundish, es...
Es muy reconfortante escuchar eso, y...
le estoy muy agradecida. Yo...
No debe...
No hay nada que pueda...
Hablaré con ella. Hablaré con esa mujer.
Quizá escuche mis...
Quizá ponga fin a esta odiosa persecución.
¿De verdad haría eso?
¿En serio?
¿Saldrá de su aislamiento por mí?
Claro que sí.
No sé si servirá de mucho, pero estoy dispuesto a hacerlo.
Podría pegarle un tiro, sin más, pero...
no creo que a usted le gustara eso.
No sé cómo podré agradecérselo. Ese...
Ese es el...
gesto más noble que nadie haya tenido conmigo.
Trabaja demasiado, Florence.
Intento concentrarme.
Déjelos ahí. Acaban de llegar y aún no los he revisado.
El éxito llega si uno da todo lo que tiene.
No veo por qué.
Todos dan todo lo que tienen, tarde o temprano.
Todos morimos. No puede decirse que morir sea un éxito.
Es demasiado joven para pensar en la muerte.
Puede que Kattie la palme.
- Gasta tanta energía. - ¿Qué tal está Kattie?
Ni idea.
De hecho, me ha dejado.
Se ha ido a vivir con algún otro.
A Wantage.
Ella...
Él trabaja en World Service.
Le estoy abriendo mi corazón.
Estamos compartiendo un momento especial, ¿no?
Se lo habrá contado a todo el que le quisiera escuchar.
Pero le concierne a usted, especialmente,
porque ahora tendré mucho más tiempo libre.
Podré trabajar aquí, a media jornada, como ayudante suyo.
Debe de echar de menos a la niña.
Christine aprendió mucho aquí
y era extremadamente amable con los clientes.
No tanto como puedo serlo yo.
Así que...
¿cuánto puede pagarme?
Le daba 12,5 chelines por semana a Christine.
No puedo ofrecerle más ahora mismo.
Si le interesa el trabajo, venga por las tardes
durante algunas semanas, como periodo de prueba.
Pero recuerde que no le ofrecí el trabajo, lo pidió usted mismo.
¿Le ha dicho alguien que tiene unos tobillos maravilloso?
¿Nunca se calla?
¡Váyase a casa!
ABIERTO
CERRADO
"Derrama tu amor, ¡oh, brillo abrasador!
Ya que una noche o la siguiente, vendrá el jardinero de blanco,
y las flores recogidas muertas están".
Christine.
Mucho ojito, Sr. North.
¡Vaya expresiones más desagradables os enseñan en esa escuela!
No he venido a ver a gente...
de su calaña.
¿Por qué?
¿Por qué no ayudas ya a la Sra. Green?
Te echa de menos.
Le tiene a usted, ¿no? Siempre está entrando y saliendo.
Dicen que no podrá seguir con la librería.
- ¿"Dicen"? ¿Quién lo dice? ¿Tú? - Sabe muy bien quién.
- Tienen otros planes para Old House. - ¿Y a ti qué te importa, renacuajo?
Dicen que no puede quedársela,
así que irán a por ella. La llevarán a juicio.
Deberá jurar decir la verdad,
toda la verdad y nada más que la verdad.
Bueno, esperemos que no se llegue a eso.
Nunca tenía tiempo de sentarme cuando era su ayudante.
¡No me extraña! Tú eres una niña...
o una mujer.
Ninguna de las dos sabe cómo relajarse.
Mucho ojito.
He venido a coger esto. Es de mi madre.
Gracias.
Dame un momento.
Qué sorpresa tan agradable, Sr. Brundish.
Por favor, siéntese.
Gracias.
Vengo a pedirle algo.
No sé si es la forma más correcta de hacerlo,
pero no se me ocurre otra mejor.
Si no está dispuesta a escucharme, dígamelo ahora.
¿Le apetecería un té?
No quiero su té.
Quiero que deje en paz a Florence Green.
- ¿Le ha pedido ella que venga a verme? - En absoluto.
Es simplemente una mujer que quiere tener una librería.
Si la Sra. Green tiene alguna queja debería hablar con un abogado.
Aunque creo que es bastante dada a cambiar de asesorjurídico.
La librería tiene corrientes de aire, es imposible hipotecarla y es húmeda.
Déjela en paz. Esa mujer no le ha hecho nada.
¿No se ha planteado usted, que debe de tener un gran interés
por el bienestar y el futuro de este lugar,
que podría dársele un mejor uso a un edificio de tal interés histórico?
Que algo sea viejo no significa que tenga interés histórico,
si no usted y yo seríamos mucho más interesantes de lo que somos.
Se lo repito, ¡quiero que deje en paz a mi amiga Florence Green!
¡En paz!
Por lo que se ve, su amiga se ha saltado la ley,
algo que he podido observar yo misma en varias ocasiones.
Si ha sido así, no puedo interferir en el asunto. La ley seguirá su curso.
¿Se refiere a una ley que no existía hace un año
y que el parlamento aprobó a espaldas nuestras?
Me refiero a una orden de expropiación,
o de desahucio, ese es el término apropiado.
¿Le dijo a su querido sobrino que redactara esa ley?
No negaré que la ley de mi sobrino pueda afectar a la librería,
ya que es esencial que la propiedad haya estado vacía durante cinco años.
Eso sería aplicable, sin duda, a Old House.
Pero hay tantas normas que deben tomarse en consideración, Sr. Brundish.
Los simples mortales como yo y, claro está, usted,
no sabríamos por dónde empezar. Estoy metida en política
y, por lo tanto, estoy familiarizada con la burocracia,
pero esto me supera completamente.
Ni siquiera sabríamos a qué persona tendríamos que escribir.
Señora, sé perfectamente bien a quién escribir.
Durante los últimos años, si no lo hubiera averiguado,
hubiera perdido cientos de acres de marisma,
tierras de cultivo y dos molinos.
Por eso estoy seguro de que si no se ha hecho nada hasta ahora,
aún podemos hacer frente común contra ellos.
Ciertamente, podemos pensar en formas para facilitar el cambio,
si finalmente se produce.
Aún hay muchos otros sitios para alquilar
en pueblos más grandes que Hardborough.
¡No hablo de eso!
¡Debería hablar de lo que yo hablo!
Ojalá pudiera hacer algo más.
Entonces supongo que no piensa hacer nada.
No debe hablarme así, Sr. Brundish.
No se da cuenta de lo que dice.
Debe de pensar que soy una persona horrible.
¿Es eso?
No puedo responder esa pregunta con un "sí" o "no".
Con "horrible" supongo que quiere decir "inesperadamente ofensiva",
y es cierto que ha sido bastante ofensiva, pero también...
repugnante, Sra. Gamart.
Así que se ha comportado exactamente como yo esperaba.
ABIERTO
EL VINO DEL ESTÍO
Buenas tardes, general.
No querrá un libro, ¿no?
No exactamente.
Solo vine a decir:
"Nos ha dejado un buen hombre".
Creo que conocía bastante bien a Edmund Brundish, ¿no es así?
Sí, en cierto modo.
Yo nunca crucé palabra con él.
Estuvo en la Gran Guerra, claro...
pero no en el Suffolk.
Creo que se alistó en las Fuerzas Aéreas.
Quería volar.
Qué extraño.
Es muy raro que viniera a visitarnos justo esa misma mañana.
Querría hablar con su esposa, me imagino.
Sí, tiene razón.
Violet me lo contó todo.
Hizo un gran esfuerzo para ir a verla...
para felicitarle por su idea.
Me refiero al centro para las artes.
Es una pena que no tuviera la oportunidad de hablar con él.
Debo decir que nunca me hubiera imaginado
que le interesara el arte.
Pero bueno...
nos ha dejado un buen hombre.
Cualquiera podría sufrir un ataque así,
si se para a pensarlo.
No debe llegar tarde a su almuerzo, general.
Salga de mi casa y no vuelva nunca más.
Y, porfavor...
nunca más vuelvan, usted o su mujer, a calumniar
a un hombre que tenía más dignidad...
sensibilidad...
y compasión de la que tendrán nunca cualquiera de ustedes.
Nunca más pronuncien su nombre.
Y olvídense del mío.
Pero ella...
Violet...
¡Váyase!
Así que sí he sido desahuciada por la ciudad de Flintmarket.
Como le dijimos durante nuestra última conversación telefónica,
una nueva ley parlamentaria autoriza al Ayuntamiento de Flintmarket
a tomar posesión de Old House.
Sí.
Me gustaría saber, a ser posible,
de dónde ha sacado el Ayuntamiento los fondos necesarios para echarme.
Por lo visto, han encontrado un benefactor.
Lo que me preocupa es si Old House será declarada habitable o no.
Si resulta que no es apropiada para ser habitada por humanos
o que existe peligro de hundimiento, será imposible pedir una indemnización.
No obtendrá ni un penique.
Yo estoy habitándola y sigo siendo humana.
Y no es tan húmeda.
Hay poca humedad en verano y a mitad de invierno...
Esto es de una inspección del sótano.
Indica que la propiedad se asienta sobre un centímetro de agua.
Perdone, ¿qué inspección?
No se me informó de ninguna inspección.
Al parecer, en varias ocasiones, cuando usted no estaba en la propiedad,
un experto en albañilería y en enlucido, el señor John Gipping,
fue enviado por el Ayuntamiento
a inspeccionar el estado de las paredes y del sótano.
¿John Gipping? ¿El padre de Christine?
Suponemos que entró de manera pacífica.
No recuerdo haberle dejado entrar.
Su ayudante, el señor Milo North.
Es de suponer que actuó como empleado suyo
y que seguía sus instrucciones.
¿Tiene algo?
¿Que comentar?
Lo que nos coloca en una situación difícil
es que el Sr. North también ha firmado una declaración,
según la cual el nivel de humedad de la propiedad ha afectado a su salud.
Esto le impide aceptar cualquier tipo de trabajo normal.
¿Por qué?
No hay ningún porqué.
Me insistieron mucho, así que, ya sabe...
Simplemente, pensé: "Mejor será que lo haga".
Si busca un nuevo ayudante, creo que Christine está disponible.
Ya no trabaja en la nueva librería.
¡Intentó venderle Lolita al párroco!
¡Florence!
¡Sra. Green! ¡Sra. Green!
- Christine. - Sra. Green.
Sra. Green.
Adiós.
Durante muchos años,
recordaré cómo intentó sonreír al ver el libro que tenía en mis manos.
Entonces, se dio cuenta
de lo que yo había hecho.
Había cumplido su sueño
y se lo habían arrebatado.
Pero lo que ella poseía muy adentro
era algo que nadie podría quitarle nunca:
su coraje.
Y fueron ese coraje y su pasión por los libros
lo que me dejó de legado,
junto con la bandeja esmaltada china.
Cuánta razón tenía cuando dijo
que unajamás se siente sola
en una librería.
PARA JOHN BERGER
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