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Original subtitles

Sarasota, Florida 30 años después

- No toca la bola. - Los Sparks tienen problemas.

Los vejestorios de las gradas son mejores

que los jóvenes del campo.

¡Casi le da a un espectador!

¿ Qué espectador? Podríamos volver a casa en un sólo coche.

Quizá debiera colocar un toque de bola.

Este tío no sabría colocar ni una alfombra.

Un swing demasiado abierto.

No te quejes. Por lo menos refresca el ambiente.

¡Strike!

Siempre te he envidiado.

Cubrías a los Yankees y a los Mets.

Echarás de menos Nueva York.

¿ Qué iba a hacer?

Un australiano compró el periódico.

Suerte que no fuera japonés.

Tardaría un año en leer

los promedios de bateo.

El viernes celebro una cena. Nos falta un jugador.

¿ Qué te parece Abe? A él no le falta nada.

Puedes correr, Óscar, pero no te escaparás. Adiós.

No me gustan las mujeres

que hablan como Muhammad Ali.

- ¡Conchita! - Habéis perdido, ¿no?

Me suicidaré. Si llamo a urgencias, ¿me harás el boca a boca?

Sí, beso loco.

¿ Ya no miras un buen culo?

Si ya no puedo mirar el pastrami,

¿por qué iba a mirar un culo?

- ¿ Vendrás a la partida esta noche? - Llegaré tarde.

Tengo que presentar mis respetos.

Ha muerto un amigo mío.

- ¿De qué? - Le cayó un rayo jugando al golf.

Debería de haber usado la madera.

Averigua qué pagaba de alquiler. Busco un sitio más barato.

Nos vemos en la partida.

Antes la metía.

¡Mi esposa y yo estamos hartos! Presentaré una queja.

- ¿ Va a recogerlo? - Por supuesto.

Lo que no se coman los gatos lo recojo yo más tarde.

¿Dónde está Óscar?

¡Voy!

No apostéis. Subo.

- ¿ Qué tal, chicas? - Vamos todas menos Esther.

- ¿No tienes una escalera? - No lo sé. No veo los números.

¿Por qué no jugamos con las cartas grandes?

Lo intentamos. Cada vez que barajaba se le caía el tupé a Abe.

Ya no. Con éste se puede nadar.

Si nadas con esa alfombra, pensarán que construyes un embalse.

¿Para quién es el pastel de limón, sin colesterol, sin grasa, y sin gusto?

- Para mí. - Bizcocho químico para Millie.

- Gracias, querido. - De nada.

¡Wanda, sabes que ese perfume me vuelve loco!

¿Te gusta?

- ¡Sí, y veo que te he ganado! - ¡Siempre hace lo mismo!

Hoy he perdido tantas neuronas que ya se me ha olvidado.

Como mi tercer marido, que en paz descanse.

¿ Cómo sabes que está muerto? Quizá sea un farol.

¿Para quién son los nachos sin sal y con requesón al chile?

Un guisado mexicano de Jenny Craig

para la señorita Abromowitz.

Y un refresco de cereza para Abe.

- ¿Dónde está Abe? - Aquí.

Siéntate encima de una revista. No te veo.

No es de cereza, es de limón.

Ahora es de cereza.

- ¿A quién le toca? - Millie ha subido, son 33 centavos.

Se necesitan nervios de acero para este juego.

- Veo. Yo lo cojo. - ¿Hemos venido a hablar o a jugar?

¡Ya voy! Quienquiera que sea, pagaré el jueves.

- Se te oye bien, papá. - ¡Brucey! ¿ Cómo estás?

¡Callaos! Es mi hijo, desde California.

Mi hermana perdió tres pares de dentaduras en los terremotos.

- ¿ Cómo comía? - En el restaurante.

- ¿Sigues siendo actor? - Sí.

Me han llamado de CBS, quizá me den un programa piloto.

- Quizá le den un piloto. - ¿Tiene un avión?

Es un programa de televisión que no sale en televisión.

No llamaba por eso. Tengo buenas noticias, me caso.

- ¿Te casas? ¿Por qué? - Porque la quiero.

No habías dicho que fuera una chica. Si tú estás contento, yo también.

Mi hijo se casa.

Ahí va la última oportunidad de mi Rachel.

Es el domingo por la tarde. ¿Podrás venir?

No lo evitaría ni una estampida. ¿Dónde es?

- En casa de su madre, San Malina. - ¿ Cómo has dicho que se llama?

Está a dos horas de Los Ángeles. Te mandaré la dirección.

No quiero ser entrometido, ¿con quién demonios te casas?

Es actriz. Es hermosa. Tiene mucho talento y es lista.

- Y quiere a su hijo. - Me gusta. ¿ Quién es?

- Agárrate. - ¿Tengo que agarrarme?

¿No será una jugadora de baloncesto de dos metros?

- Mientras sea delgada. - No te oigo.

¿La hija de quién?

¿De quién? ¡Dios mío!

Lo siento.

¿Señorita?

¿Podría cambiarme a la sección de no fumadores?

Todo el avión lo es. Nadie fuma en el avión.

Quizá los trabajadores de la limpieza del aeropuerto

han fumado aquí dentro. Soy muy susceptible.

Lo siento, el avión está lleno.

No es sólo el humo.

La señora que está a mi lado lleva perfume, y soy alérgico.

- Ya lo he cambiado una vez. - Eso fue por la laca.

Sé que parezco estar loco,

pero soy uno de esos casos hiperalergénicos.

¿ Quiere que busque un perfume al que no sea alérgico?

No me he quejado por la comida. No la probé, pero no me he quejado.

Quería pescado hawaiano

y le he dicho que sólo lo servíamos en los vuelos oeste-este.

Pensé que habría un pedazo de pescado en el viaje de vuelta.

Olvídelo, ya me las arreglaré.

- Tengo pastillas para la tos. - No, gracias.

Tengo una tráquea excepcionalmente pequeña.

Si me atragantara, podría morir en dos minutos.

¿Le cuesta respirar?

Estoy nervioso porque mi hija se casa el domingo en California.

En San...

- Me recoge un amigo. - Qué bien.

Se le está amoratando la cara. ¿Necesita oxígeno?

Sí, pero nunca se sabe quién lo habrá utilizado.

¡Azafata!

Disculpe.

Veo mi maleta. Disculpe.

¿ Qué ha pasado aquí?

¡Esto es maltrato de equipaje!

Es un delito federal. ¿Lo ha visto?

¿ Óscar?

¿Félix?

Ni siquiera nos hemos saludado y ya me he roto una pierna.

Sólo te la has torcido. Hola, Félix.

- Avísame cuando haya un bache. - Eso era un bache.

Todo listo.

Quizá podríamos parar a comprar un par de muletas.

Buscaré una tienda de muletas.

Seguro que hay un montón en la autopista.

Sujétate a mí y camina a la pata coja.

Inclínate y deslízate dentro del coche.

- Dímelo cuando te duela. - Eso ha dolido.

Tengo una buena idea.

No me digas cuando te duela, porque te va a doler igual.

Contaré hasta tres, y lo haremos de golpe. ¡Uno, dos, tres!

- ¡Dios mío! - Me gustaba más "me duele".

Te he traído hielo de la máquina. Reducirá la hinchazón.

Necesito un sitio donde ponerlo.

¡Póntelo en el calcetín! ¿ Crees que soy traumatólogo?

- ¿Tienes el pie mejor? - Es un pedazo de carne congelado.

Sácalo por la ventana, hace calor.

Me muero de hambre. No he comido nada desde anoche.

- ¿No servían nada en el avión? - Mi pescado volaba hacia el este.

Toma mis cacahuetes.

Si te castañean los dientes, harás mantequilla de cacahuete.

¿Sabes el contenido en grasa de los frutos secos?

Sin mencionar el contenido de sal.

Podría sufrir un infarto en la boda.

- Hace 8 ó 9 años que no nos vemos. - 17 años.

¿Ni siquiera recuerdas que no nos vemos desde hace 17 años?

No me paré a pensarlo.

Tienes más canas, las orejas más grandes, la nariz más larga...

pero conservas esa cualidad única de ser un pesado

que me vuelve loco.

Tú has cambiado. Cuando te vi en el aeropuerto,

pensé que habías muerto y que tu madre venía a decírmelo.

- He oído esa frase en la tele. - Lo que cuenta es cómo la digo.

Abre la ventana. Quiero echar el agua.

Está abierta.

Perdona, deben de haberla limpiado.

¿Estás mejor? ¿También te has torcido la lengua?

Estoy enfadado conmigo mismo. No debería haberte gritado.

Combinamos como el aceite con el yogur congelado.

- Pero me alegra verte. - A mí también, Oz.

- Antes estaba un poco ido. - Habías ido hasta las quimbambas.

Creo que sigo estándolo. Odio el desorden.

Fui al hipnotizador a remediarlo.

- ¿No funcionó? - No.

Llegó tarde. Le ordené la oficina y me fui.

Sal de la autopista. Tengo que ir al servicio.

¿ Qué tal, chaval?

¿Eres el camarero? ¿ Qué quieres?

- 5 dólares. - ¿Por qué iba a dártelos?

Tu amigo lo ha dicho, por decirte que está encerrado en el lavabo.

¿Por qué le dijiste cinco pavos? Lo habría hecho por 25 centavos.

¿En qué autopista tenemos que estar?

La 405.

Creo que el letrero decía 101.

Si no tuviste el cerebro de ir al lavabo en el aeropuerto,

¿cómo sabes lo que decía el letrero?

Leer e ir al servicio son dos cosas distintas.

A tu edad, tendrás suerte si puedes hacer una.

¿Tu hija es como tú? ¿Limpiará cuando termine la recepción?

Es maravillosa, tu hijo tiene mucha suerte de casarse con ella.

- Déjame decirte algo más. - No. Para eso me mudé a Florida.

Si seguimos así, acabaré viviendo en Guatemala.

Por mí, bien.

¿Estás jubilado?

¡Ni hablar! Hago trabajo benéfico en un hospital.

- ¿ Calientacamas y todo eso? - No.

Leo historias, escribo cartas, cuento chistes.

A mí también me va bien. Cuando mi última esposa...

Seguro que ya lo sabes.

Lo siento. Me han dicho que se fue rápido.

Se largó mientras dormía. Ni siquiera dejó una nota.

¿ Con eso son tres divorcios?

Tres divorcios, dos compromisos rotos,

y cinco mujeres que desaparecieron en la primera cita.

Fueron al servicio y no regresaron.

Has tenido mala suerte con tu personalidad.

Aún no me he rendido.

En algún lugar, sé que existe la mujer perfecta para mí.

- ¿Paro y salgo a buscarla? - No, pero para. Tengo que comer.

Estoy bajo de azúcar, tengo que comer cada cuatro horas.

¿Por qué no comiste cuando paramos en El Pollo Loco?

Porque no era hora de comer, era hora de ir al servicio.

Apúntame tu horario. Cuándo comes, vas al servicio,

te echas pedos, lloras y duermes. No volveremos a salir de la autopista.

¿Tú nunca tienes que ir al servicio?

Voy media hora por la mañana y no tengo que ir más en todo el día.

¿ Qué llevas ahí? ¿ Qué haces?

¿ Cómo sabes cuáles tomar?

No importa. Lo que curen, yo lo tengo.

- ¿No las tomas con agua? - ¿ Con el agua local?

¿Agua de por aquí?

¿Sabes cuántos pesticidas hay en el agua local?

Baja la voz, esta gente no sabe que pronto estará muerta.

¿Aún estás con eso?

Casi. Uno más...

¿ Qué demonios? Abre la ventana.

- ¿ Cuánto tiempo llevo dormido? - No sabía que querías cronometrarlo.

No estamos en la autopista. ¿ Ya casi estamos?

- No creo. - ¿ Qué dicen las indicaciones?

No las tengo. Las he tirado por la ventana.

¿Por qué has hecho algo tan estúpido?

Las tenía sobre las rodillas para poder leerlas.

Encendí un puro, me cayó la ceniza en la entrepierna, el mapa se incendió.

Tenía dos opciones: Encontrar la casa o quemarme

una de las partes más importantes del cuerpo.

- Adivina cuál elegí. - ¿ Cogiste una salida cualquiera?

- Tenía que salir en algún sitio. - No es algún sitio, es ningún sitio.

Para, sacaré las indicaciones de la maleta.

- ¿Dónde está mi maleta? - En el maletero.

- No. - ¿Has mirado bien?

El maletero es así de grande. Tardas un segundo y medio en mirar.

Tu pedazo de cartón de 1927 está ahí, pero mi maleta no.

¿De qué hablas? Tiene que estar. Déjame mirar.

Trataré de mantener la calma mientras digo la próxima frase.

Si no está aquí, ¿dónde demonios está la maldita maleta?

Lo primero que me viene a la cabeza

es que está enfrente de la oficina de alquiler de coches.

- ¿En Los Ángeles? - Ahí también podría estar.

Santo cielo. ¡Tenemos que volver a buscarla!

Hemos tardado dos horas en llegar.

Tardaremos cinco en volver, porque no sé cómo llegamos aquí.

Tendremos que hacer tres paradas. Una para mear, quedarte encerrado,

pagar a 5 pavos a un niño para salir, ¡y parar para que comas!

¿Entiendes?

¿ Qué llevabas?

¿ Una tabla de planchar, un quitamanchas? Te lo pagaré.

En esa maleta, llevaba un traje negro de vestir

que me compré para entregar a mi hija en matrimonio.

Una bandeja de plata de 6.000 dólares como regalo de boda.

Y en esa maleta, llevaba 10.000 dólares en efectivo,

que iba a dar a mi yerno el día de su boda.

¡En tu maleta, la policía encontrará

tu cuerpo destrozado, mutilado y diseccionado

a no ser que encuentres mi maldita maleta!

¿Por qué no les pedimos que nos la envíen?

¿Adónde? ¡Has dado más vueltas a California

que las carretas de hace 100 años!

¿Les decimos que sigan los trozos de mapa quemados?

Conduciremos hasta el primer pueblo y llamaremos a Budget.

Era mi mejor maleta de piel.

¿ Cuánto tiempo estará ahí sin que la reclamen?

Esta noche alguien comerá pizza en la bandeja de plata de mi hija.

Entra en el coche. Si sigue ahí, te la enviarán rápido.

Federal Express, UPS, fax...

¿Me enviarán la maleta por fax? Puedo llevar una foto del traje.

- Cálmate... - ¡Fotocopias de los 10.000 dólares!

¡No recurras a la fuerza!

¡Soy demasiado viejo para pegar, pero podría escupirte hasta morir!

Quiero saber una cosa, ¿por qué, cuando estás conmigo,

te comportas como un maldito gilipollas, imbécil e idiota?

¡Espera!

¿No pusiste el freno?

¿Para qué? No sabía que fueras a darle un puñetazo.

Tendremos que llamar a Budget para que manden otro coche por fax.

- Creo que sé dónde estamos. - ¿Dónde?

- En una peli de Clint Eastwood. - ¿"El bueno, el malo y el estúpido"?

No eres el único que ha perdido todo lo que llevaba en la maleta.

¿ Qué has perdido, una camiseta de los Mets y un sándwich de carne?

He perdido lo más importante. El billete de vuelta a Sarasota.

En vez de quejarte, ¿por qué no buscas un teléfono?

¿ Qué te hace pensar que habrá un teléfono por aquí?

Aquí es donde deben de hacer las pruebas nucleares.

Tendrían que llamar a alguien para saber si han explotado.

Creí que era una serpiente.

Seguro que también hay arañas venenosas.

¿De qué vivirán?

¿ Crees que están esperando a dos estúpidos como nosotros?

Tengo que sentarme. Descansemos.

- Necesitamos un plan. ¿ Vale? - Vale.

- ¿ Cuál podría ser el plan? - He aceptado. Ya he hecho mi parte.

Tenemos que encontrar un teléfono y llamar a la madre de Hannah.

Que nos envíe un coche para recogernos.

- ¿Sabes el número? - No, estaba en la maleta.

- Podríamos llamar a información. - ¿De qué pueblo?

San... Mi hija dijo San... ¿No te acuerdas?

No, estaba jugando al póker. No oía nada.

- ¿San Marino? - No, ¿San Cantino?

San Cantino, no.

- ¿San Sereno? - No.

- San Bandino. - San Patino.

San Farina. ¿Adónde demonios vas?

Necesitamos una guía telefónica. ¿ Cuántos pueblos suenan así?

En California, todos. San Diego, San José, San Quentin...

- San Mateo. - San Clemente. Roberto Clemente.

- Sancho Pancho. Pancho González. - San Jemima.

¿ Qué sé yo? Fernando Lamas. Ricardo Montalbán.

- Ricky Ricardo. - San Pagaue.

- ¿Dónde está eso? - Cerca de San Pirano.

Los Pintos, Las Brisas, Los Pecos. ¿Te suenan?

Sí, son hoteles de Acapulco.

Tiene que venir un coche de alguna dirección.

Tú quédate aquí, yo iré al otro lado.

¿Para ver si pillamos la hora punta de Los Pecos?

¿Tienes una idea mejor, Los Idiota?

¿ Ves algo?

Me pareció haber visto a Omar Sharif en camello.

¡Vuelve!

¿ Qué era? ¡Ha pasado volando!

Oigo algo. ¿Lo oyes?

Con nuestra suerte, serán las abejas asesinas de Brasil.

¿ Qué demonios ha sido eso?

Lo ha hecho a propósito. Odian a los neoyorquinos.

¿ Quién nos va a recoger ahora?

Parecemos dos muñecos de nieve.

Alejémonos del sol antes de que nos derritamos.

¿ Qué te hace tanta gracia?

Si llegamos, podríamos ser las figuritas del pastel de boda.

Divertidísimo.

¡Pare!

Hola amigos, ¿adónde van?

- San Redondo. - San Yolando.

San Tamale. San Taco Bell. Iremos a cualquier sitio.

- Suban. - Muchas gracias.

- ¿ Qué hacen aquí sin coche? - Es una larga historia.

Vamos a una boda. Mi hija y su hijo.

- Deben ser buenos amigos. - Los mejores.

Necesitamos un teléfono. ¿Nos puede ayudar?

Hay una gasolinera a tres kilómetros. Les llevaré.

- Gracias. Se lo pagaremos. - Son compadres, pobres como yo.

Es mi regalo de boda para sus hijos.

Un regalo de boda para nuestros hijos. Es más de lo que yo puedo decir.

- Espero que no pase nada. - No quiero perder la buena racha.

Malas noticias. Mi primo dice que mi mamá, muy enferma.

Tengo que volver muy pronto. De donde venimos.

Voy con ellos. Conducen muy rápido. Lleven el camión a la gasolinera.

Déjenlo allí. Me llamo Rico. Allí me conocen.

- Iremos con mucho cuidado. - Lo sé. Confío en ustedes.

Si tienen hambre, coman melocotones.

Lo he hecho bien, ¿ comprende? Esta vez, conduzco yo, amigo.

Es lo que debería haber hecho desde el principio, muchacho.

¿Por qué no usas un pañuelo

para no mancharme de jugo?

¿ Crees que vas al Club de Campo?

No te rindas. Ya casi estamos.

No lo logrará. Se veía venir.

Llevamos un caballo muerto, y vamos camino de su funeral.

Deja de ser tan pesimista.

- Apuesto a que llegamos arriba. - ¿ Cuánto?

Venga... Casi... ¡Sí, lo sabía!

No está todo perdido hasta que llegan los papeles del divorcio.

- ¿ Qué es eso? - Quizá quieran melocotones gratis.

¡Detengan la camioneta!

¿Hablan con nosotros?

Son muchos polis para ponernos una multa.

¡Salgan del vehículo ahora mismo!

Pongan las manos donde podamos verlas.

Esto es un error.

No hemos robado la camioneta ni hemos cogido ningún melocotón.

- ¡AI suelo! - Ponedles las esposas.

No tendrá que ver con el dinero que le ofrecí al niño del servicio.

Están detenidos por violar la ley de inmigración de California,

transporte de inmigrantes ilegales. Tienen derecho a no decir nada.

Los dos bromistas, un paso al frente.

¿ Qué te hace tanta gracia?

¿ Cómo vamos a explicarles a Hannah y a Brucey

por qué llegamos 40 años tarde a su boda?

Deja de preocuparte, saldremos de ésta.

Sin un abogado, no. ¿Tienes abogado?

Sí, en Florida. Tiene 92 años.

Tarda seis horas en llegar al teléfono. El caso habrá terminado.

¡Ése es el tipo!

¿ Cómo está tu mama, compadre?

- Mucho mejor, gracias. - Le enviaré una caja de melocotones.

- ¿Piensa decirles la verdad? - Ya se la he dicho.

Les he dicho que me recogieron,

vi a mis amigos y me llevaron a casa. Es la verdad, ¿no?

Su historia es mejor que la nuestra. Creo que tenemos problemas.

- Óscar Madison. Félix Ungar. - Somos nosotros.

- Vamos. - Te lo dije, ¿no?

¡Si nos hundimos, te hundes con nosotros!

¿Eres Harry el sucio? Ves demasiada televisión.

Vuelvan a contarme cómo se incendió el coche y explotó.

Me llamó imbécil y le dio un puñetazo al coche.

- Salió rodando. - ¿Por qué le dio un puñetazo?

Porque el imbécil tiró las indicaciones por la ventana

y se dejó mi maleta en la oficina de alquiler de coches.

¿Por qué tiró las indicaciones?

¡Se incendiaron con la ceniza del puro y se me quemaba la entrepierna!

La primera vez en años que está caliente.

Quería recordarte la sensación.

Tranquilícense. No se llevan muy bien, ¿ verdad?

Hubo un período de 17 años que fue maravilloso.

Después, volvimos a vernos.

- ¿ Quién se casa? - Mi hija y su hijo.

Lo cierto es que si no saben encontrar el camino

a la boda de sus hijos, es totalmente imposible

que pasen clandestinamente a 20 inmigrantes ilegales.

Además, el conductor de la camioneta ha confesado.

- Pueden irse. - Muchas gracias, agente.

Un momento. Ha sido una detención ilegal.

Mi abogado es una de las mejores mentes jurídicas.

- ¡Vámonos! - Puede que tenga noticias suyas.

Seguimos sin saber cómo llegar a la boda.

Pregunten a la chica del ordenador.

Denle el apellido de la familia. Ella lo buscará.

¿Félix? Nos teníais preocupados.

Desgraciadamente, tomamos el camino equivocado.

En todas partes.

- ¿ Cómo se llama el pueblo? - San Malina.

San Malina, claro. Eso es lo que le decía a Óscar.

- ¿Dónde estáis? - En un pueblecito llamado...

Santa Menéndez. No sé si está muy lejos.

- A unas cinco horas. - ¿ Cinco horas?

Si saben el camino.

- ¿Hay un hotel en este pueblo? - Al final de la calle.

¡Félix! Han llegado los calzoncillos nuevos. Cógelos.

Como un jugador de las grandes ligas.

Podría pasar por una camarera de casino.

Si mueves bien el culo, puedes sacar dos seis dobles.

Vamos a tomar algo.

No es nuestro tipo de bar.

Si alguien se pone pesado, enséñale tus calzoncillos.

- ¿ Qué van a tomar? - Un Martini seco con hielo.

¿Martini?

- ¿ Y usted? - Para mí un whisky doble.

Buenas noches.

Un tiempo estupendo, ¿ verdad?

Maravilloso, cariño.

Si estás pensando lo que creo que piensas, ¡olvídalo!

- No pienso, hablo. - No lo hagas.

Éste es mi amigo, Félix. A mí me llaman Óscar.

Hola, Félix. Hola, Óscar. Soy Thelma.

¿Thelma? Tú no serás Louise, ¿ verdad?

Me lo han preguntado un millón de veces. Me llamo Holly.

Un nombre muy bonito, te falta "wood" para ser famosa.

- Qué bueno. - ¿ Os hospedáis en el hotel?

- Estamos de pasada. - Nosotros también. ¿Adónde vais?

- Quizá al lago Tahoe, o a Vegas. - Os gusta la carretera.

Ahorramos dinero para Tahoe. Tenemos una furgoneta allí.

Eso no debe de ser muy cómodo para dormir.

Óscar, si alguien te viera

diría que un abuelito como tú trata de ligar con un par de chicas.

No soy tan viejo como parezco.

Me he hecho la cirugía plástica.

El matasanos hizo una chapuza.

- Tu amigo no habla mucho. - ÉI es el médico.

- ¿ Qué tal, doctor? - Te he puesto la boca donde no era.

Sigue enfadado porque le retiraron la licencia.

Dentro de media hora cerramos la cocina, si quieren cenar.

Disculpen, llevamos todo el día sin comer.

¿ Y tus modales?

Quizá las señoritas quieran acompañarnos antes de retirarse.

Nos vemos en la mesa. Vamos a arreglarnos.

¿Estás loco? Dos motoristas de mediana edad.

Son más duras que los tipos de la cárcel.

¿Te has parado a pensar con lo que podríamos acabar?

"Suerte" es la única palabra que se me ocurre.

No te dejaré hacerlo.

Sé que no sucederá. Ni siquiera vendrán a la habitación.

Tú y yo tardaríamos dos años en subir a su furgoneta.

Y lo último que quiero que vean son nuestros calzoncillos.

¿Por qué lo haces?

Para que me quieran. Lograr de nuevo esa sensación.

La mecha está casi apagada.

Sólo quiero que la vela brille, en vez de maldecir la oscuridad.

No se está apagando. Ni la tuya, ni la mía.

Tengo la esperanza de encontrar a la farolera perfecta.

Hemos utilizado demasiadas metáforas,

he olvidado de qué demonios hablábamos.

- Buenas noches. - Buenas noches.

- ¿Han venido para el seminario? - ¿ Qué seminario?

"La vida: ¿tiene que terminar?" Soy el Dr. John Boxer, de 84 años.

No hay motivo por el que no podamos celebrar el año 2020.

Quizá más. El seminario termina mañana.

Tengo que volver a San Malina

para celebrar el 63 cumpleaños de mi hija.

Ahí es adonde vamos.

- ¿ Quieren que les lleve? - Son cinco horas de viaje.

Vengan conmigo. Llegaremos en menos de dos horas.

Nos vamos mañana a las 6 en punto.

- ¿De la mañana? - Me parece estupendo.

Para mí es un poco temprano.

Nunca vivirá una vida larga si duerme hasta tarde.

Podría tener una noche movidita con unas amigas del lago Tahoe.

Esos estúpidos han cerrado el bar. Yo estoy abierta toda la noche.

Me gustan los hombres tranquilos. La charla ralentiza las cosas.

Quizá estaba equivocado.

Las 6 sería muy temprano para hombres como ustedes.

¡Tú ve a Tahoe! Yo me voy con él.

¿ Qué van a hacer dos chicas con sólo un guaperas?

¿Por qué no escribimos sugerencias en un papel?

Ojalá regresara tu amiguito. Me muero por bailar.

Voy a por él. No estires la pata todavía.

Hasta las seis de la mañana. Gracias de nuevo.

Iré contigo, lo prometo. Hazme un favor, entra y baila.

- ¿Por qué iba a querer bailar? - Soy un guaperas, y la otra se muere.

Baila y tendrás la última palabra durante el resto del camino.

Bailas muy bien. ¿ Cuál es tu secreto?

Suelas de cuero.

Acércate más. Fui al instituto con un chico como tú.

¿ Quién era, el director?

- ¿Estás divorciada, o soltera? - Algo así.

Tienes unas manos muy fuertes. ¿Haces ejercicio?

No, pero la puerta de casa cuesta de cerrar.

- ¿Te diviertes? - Sí.

Creo que me he quedado pegado a tu velcro.

Alguien pregunta por Thelma y Holly.

- ¿ Qué voz tiene? - De borracho y enfadado.

- Tenemos que irnos. - Acabamos de conocernos.

Lo sé, siempre nos quedará Santa Menéndez.

No me conoces, no me has visto, no hemos bailado juntos.

¿Estás satisfecho?

Satisfecho no es la palabra que usaría.

Recuerda lo que acordamos. Yo tengo la última palabra.

- ¿Listo para apagar las luces? - Sí, listo.

¿Dónde estamos?

- En un hotel. - Ya, pero ¿dónde está?

En California, uno de esos sitios santos.

Me he despertado y estaba perdido. Me he asustado.

¿Nunca te despiertas asustado?

Sí, cuando me despierto y estás mirándome fijamente.

Me alegra que estés aquí. No me gusta estar solo en sitios extraños.

- Forma parte de hacerse viejo. - ¿Sabes cómo no sentirse viejo?

Sal con gente más vieja que tú.

- Gracias, Oz. - De nada.

Vuélvete a dormir. Todo irá bien.

¿ Qué te parece esto?

¿ Qué te parece eso?

Debe de gastar un montón.

Me alegra que hayan venido. Suban.

Muchas gracias. Es usted muy puntual.

Sólo quedan cuatro como éste en todo el país, todos míos.

- ¿Los colecciona? - No, los otros son para repuestos.

Agarraos, chicos.

¿Ésta es la velocidad máxima?

Tarda un poco en calentarse, después irá como un bólido.

Llevamos media hora y los bólidos van más rápidos que nosotros.

- Vamos a 85 por hora. - No, eso es el reloj.

No se fije en él, siempre se estropea.

¿De veras cree que llegaremos a San Malina en dos horas?

- ¿ Quién ha dicho eso? - Usted, anoche.

Me malinterpretó.

Quise decir que este viaje de cinco horas parecerá de dos.

Admiren el paisaje, relájense, disfruten de la vida.

De esa forma, una vez llegué en una hora y 20 minutos.

El aroma de los árboles y de las flores me embriaga.

Si está embriagado, con gusto conduciré yo.

No, estoy bien.

- ¿Por qué paramos aquí? - ¿Se encuentra bien?

¡Creo que se ha dormido!

¿ Cuándo ha estado despierto? Apártalo, conduciré yo.

¿A qué esperas?

Cuando se despierte, los caracoles nos adelantarán.

- No se despertará. Está muerto. - ¿ Cómo lo sabes?

No tiene pulso ni le late el corazón. Lo he visto en el hospital.

¡Sólo leías libros y contabas chistes!

¿ Quieres que le haga la autopsia? Está muerto.

Por lo menos, murió rápido.

¿20 kilómetros por hora es rápido?

Métele la cabeza dentro antes de que se le siente un pájaro encima.

¡Lo sabía! Me ha dado tortícolis. Siempre me pasa.

¿Siempre que tratas de meter un cuerpo en un coche?

Sal y métele la cabeza dentro, no puedo moverme.

¡Está empezando a descomponerse!

El tupé ha salido volando. Ve a por él.

¿Por qué? Está muerto. ¿Para quién va a ponerse guapo?

¡Por respeto! Quizá su familia no lo sepa. ¡Ve a buscarlo!

Vigílalo.

¡Ahora ya no es un tupé, es un nido!

¡Espántalo!

- ¿Dónde está? - Sobre mis rodillas.

¿Sobre tus rodillas?

No es una buena posición. Parece...

Sé lo que parece. Ayúdame a moverlo.

Cuidado...

¿ Qué ha sido eso?

Parecía un disparo. Quizá sea temporada de caza.

¿ Qué tipo de animales tendrán por aquí?

¿Puedes creértelo? ¡Cógelo!

En tres minutos he andado más de lo que hemos conducido.

- ¿Estás loco? - ¡Yo no he sido, ha sido él!

¡Vuelve a comprobar el pulso!

- Cógelo tú. - No lo quiero. Pónselo en la cabeza.

¿ Qué haces?

Busco su nombre y dirección para llamar a sus parientes.

Será interesante.

No pueden parar en medio de la carretera. Háganse a un lado.

Tendríamos que mover al conductor y, como puede ver, está...

- ¿Está enfermo? - No.

¿Está borracho?

No, pruebe con muerto.

- ¿ Cómo ha sucedido? - No lo sabemos.

Dios se lo llevó.

Tendré que pedirles que salgan del vehículo.

Así que el hombre está muerto y usted tiene su cartera...

...iban en un coche de época que vale más de 150.000 dólares.

¿ Cómo espera que me lo tome?

Para usted será terrible, a mi madre no le importaría tanto.

¡No le hemos matado ni robado!

Nos ha creído antes, ¿por qué no nos cree ahora?

¡No esperaba que rebotaran como un balón de playa!

- ¿Por qué cogieron el tupé? - ¡Salió volando!

Traté de ir a buscarlo. Un pájaro se sentó encima.

Lo espanté y salió volando con el tupé.

- ¿Se lo cargó? ¿Tenía un arma? - ¡No, lo espanté!

Un cazador le disparó y el pájaro cayó encima del coche.

El tupé cayó encima del parabrisas.

Espero no ir a juicio. No quisiera tener que repetirlo ante el tribunal.

El examen indica que murió de causas naturales

y su hija nos ha informado de que llamó anoche

diciendo que iba a llevar a dos caballeros del hotel.

Pueden irse. ¡Si les vuelven a arrestar,

les acusaré de perturbar a la ley!

- Querrá decir el orden público. - Sólo están perturbando a la ley.

Dentro de 20 minutos sale un autobús. Para en San Malina.

Súbanse a él y no vuelvan a aparecer.

Voy a decirte algo que te sorprenderá.

¿Por qué tienes que presentar todo lo que vas a decir?

O bien: "Déjame decirte algo",

o "Quizá no te guste, pero te lo diré igualmente".

Dilo. Así podré volver a mi periódico

y tú puedes empezar a pensar en la próxima frase.

- ¿ Qué quieres? - Me lo he pasado bien en este viaje.

- ¿De veras? - Sí.

- ¿ Como en la guerra? - Lo digo en serio.

Nos hemos ensuciado, hemos pasado miedo, y ha sido caro.

Pero he conocido a mucha gente que no hubiera conocido.

Ha sido una aventura.

La vida es algo más que trabajar y cenar solo frente al televisor.

Hace años que no me sentía tan joven.

¿Por qué no lo decías anoche, cuando podríamos haberlo usado?

Qué alegría volver a veros.

- ¿ Y la furgoneta? - La dejamos porque nos perseguían.

- ¿La policía? - Peor, nuestros maridos.

- ¿ Vuestros maridos? - Nos hemos largado.

- No dijisteis que estuvierais casadas. - Cogimos la mitad del dinero.

¿No estarán enfadados cuando os encuentren?

¡Listos para matar!

Sobre todo, porque se enteraron de que estuvimos con dos hombres.

- ¿En serio? - Hablan de nosotros, estúpido.

¡Abre la puerta!

Han seguido el rastro de nuestro perfume.

No os mováis y nadie resultará herido.

¿ Óscar? Tengo que ir al servicio.

Se acabó la diversión. Hora de volver a casa.

¿Esa choza con el suelo lleno de botellas de whisky y bacon?

Recuerda: No las conocemos, no las hemos visto nunca.

- ¿ Qué has dicho? - No me acuerdo.

Son ellos, ¿ verdad? El camarero del hotel os ha descrito.

Dos bebedores de Martini.

Vamos, cariño. No queremos molestar a la buena gente del autobús.

- No pasa nada. - No hablaba contigo, Martini.

Vamos. Te esperan cervezas frías en el coche.

No querréis perderos la fiesta.

Tenemos que ir a una boda...

...de nuestros... Gracias de todas formas.

¿No lo captas? La fiesta sois vosotros.

Sólo hemos bebido y bailado inocentemente.

- Todo era muy inocente. - Deja de decir lo de inocente.

¿Por qué unas chicas tan guapas iban a querer escaparse

con un par de callos como nosotros?

Si el gallo lo quiere, las gallinas vienen corriendo.

Callos, no gallos.

¿Dónde quieres parar?

En un tramo de bosque. Eso irá bien.

¿Para qué?

Para comer algunos callos.

¡Qué gracioso! Lo siento, me ha parecido muy gracioso.

¡Maldita sea!

No os preocupéis. Los conozco personalmente.

¿No quiere hablar de ello?

No.

¿Nunca?

¿Para qué? Diga lo que diga, siempre acaban aquí.

¿Podría decirme los resultados de la carrera de Santa Anita?

- Tengo una trifecta. - ¿ Una qué?

Los tres caballos ganadores en el orden de llegada.

Tenemos una boda a la que no podemos llegar

y sólo sabe pensar en la trifecta.

- Le diré quién ha ganado. - ¿Lo sabe?

Yo he ganado. Ustedes son mi trifecta.

¡Dos tipos detenidos tres veces por tres delitos distintos

y las tres veces por mis hombres!

¿Saben la posibilidad de que eso ocurra en una comisaría?

Aproximadamente 12 millones a una.

¿ Y de que ocurra en una pequeña oficina del sheriff

en un pequeño pueblo llamado Santa Menéndez, California?

Sería casi imposible. Ningún corredor la aceptaría.

De todas las diferencias que hemos tenido,

de todas las peleas, de todas las discusiones estúpidas...

Podemos seguir hablando. Estará media hora así.

¡De todas las veces que he querido estrangularte, ésta es la peor!

¡Si vuelves a decir "trifecta", te estrangulo!

¡El agente podrá arrestarme otra vez por otro delito,

volveremos a esta oficina y tendrá una "cuatrofecta"!

¡Así que cierra la maldita boca!

En Cuba tienen cuatrofectas, pero son habanos.

¡Suéltelo! ¡Siéntese!

¡Siéntese!

¡Los dos!

Dado que las chicas han declarado

que no tuvieron nada que ver con el rapto...

No puedo retenerlos. El año que viene me presento a sheriff.

¡No puedo hacer una campaña sólo con ustedes!

No se lo recomendaría.

Si los llevo a San Malina a tiempo para la boda,

prometan que no se acercarán a menos de 150 kilómetros del pueblo.

300. Que sean 500.

Dado que es la primera vez en 74 años que he estado aquí,

- la probabilidad de que vuelva... - ¡No termines la frase!

De acuerdo, vamos.

La boda es a las cinco. ¿ Cómo llegaremos a tiempo?

Déjenmelo a mí.

Ojalá tuvieran metro. Nunca me pierdo en el metro.

Te esperaré.

¿Se han reconciliado?

Ellos pasarán un mes en la cárcel por uso de armas.

Siempre les dan un mes. ¡Es la quinta vez que lo han hecho!

Es una "cincofecta".

Hay un aeropuerto a unos ocho kilómetros.

No llegarán a San Malina, sino a Rockport. Está a 20 minutos en taxi.

El nombre de Rockport lo habría recordado.

El vuelo dura 40 minutos. Este coche les llevará al aeropuerto.

Por fin un vehículo en el que me siento seguro.

No se ofendan, pero espero no volver a verlos.

- Largo de aquí. - Si quiere un refrendo...

No, gracias.

Si cometen un triple asesinato, o roban un banco...

...suéltalos.

Si una agencia hubiera reservado este viaje,

podríamos haberles demandado por una fortuna.

Todo tiene su razón de ser. Esto no ha sido en vano.

Tengo la impresión de que al final tendremos una recompensa.

¿ Quieres mi mitad? Te la vendo barata.

Aquí estamos. Llegaremos a tiempo.

- ¿Eres tú? ¡Sí! - ¿ Quién es?

Soy Felice Adams, la hermana de Blanche.

No te había reconocido. ¡No has cambiado en 30 años!

Ambos vamos a la boda, ¿no?

¿Has venido con tu marido, Larry?

- Barry. Murió hace cuatro años. - Lo siento.

- ¿Tenías dos hijas? - Ahora dos nietas.

Increíble.

Te presento a mi amigo, Félix Ungar.

- Felice, hermana de mi ex mujer. - ¿Félix Ungar?

- Blanche hablaba mucho de usted. - He cambiado desde entonces.

Todos hemos cambiado.

Están embarcando. Nos vemos en el avión.

- Tenemos que hablar. - ¿De qué?

En el avión.

- Feliz vuelo. - Gracias, usted también.

- Si quieres hablar, habla. - Cuando se apague la señal.

¿No puedes hablar con el cinturón? ¿Es una nueva ley federal?

Cuando está encendida, el avión puede moverse mucho.

No quiero que nada interrumpa lo que voy a decir.

Estamos a salvo. ¿ Qué quieres decir?

- Ésa es la mujer. - ¿ Qué mujer?

La mujer de "en algún lugar, sé que existe la mujer perfecta".

- ¿Felice? - Incluso el nombre es perfecto.

Felice y Félix. Las tres primeras letras son idénticas. Es un presagio.

Es ella.

- ¿ Quién va a decirle que eres tú? - Yo.

¿ Con el discursito de "en algún lugar, sé que existe la mujer perfecta"?

Ya lo he hecho 10 ó 12 veces.

Ayúdame a buscar un motivo para sentarme a su lado.

¿ Qué te parece? ¿ Qué tal que tu asiento está roto?

- Miento muy mal. Se dará cuenta. - ¿ Y si te rompo el asiento?

- Olvídalo. Deséame suerte. - ¿Piensas contarme el plan?

Mira y aprende. Aparta las piernas.

- Un buen día para volar. - Sí, el tiempo es perfecto.

Exacto.

Menudo plan.

¡Cobarde sin agallas,

si no te sientas al lado de esa mujer, hemos terminado!

¿Entendido?

¿Habéis tenido una charla agradable, mi buen y apreciado amigo?

- Relájate. Lo he arreglado todo. - ¿ Qué le has dicho?

Que estabas escribiendo un artículo para el "New York Sunday Times"

sobre las mujeres viudas y los hombres solteros

y que querías hacerle algunas preguntas.

- Ha dicho: "¡Por supuesto!". - ¿Por qué le has dicho eso?

Es mejor que volver a aporrear la puerta del servicio.

¿ Vas o tengo que llevarte en el carrito de la comida?

- ¿Me permite? - Adelante.

Déjeme contarle lo del artículo que estoy escribiendo.

¿ Qué artículo?

- Del que le ha hablado Óscar. - No me ha dicho eso.

- ¿ Qué le ha dicho? - Que quería conocerme

y que no se le ocurría un motivo para sentarse a mi lado.

Le he dicho: "Dile que venga, yo también quiero conocerlo".

Señoras y caballeros, llegaremos

al aeropuerto Barbra Streisand de Rockport en unos 20 minutos.

¿ Cuánto tiempo hace que murió tu esposo?

Casi cuatro años. Sufrió un infarto mientras jugaba al tenis.

- Mi última esposa se fue muy rápido. - Tenemos muchas cosas en común.

Acabo de darme cuenta de que casi tenemos el mismo nombre.

Las mismas tres primeras letras.

- ¿Se te había ocurrido? - No, pero ahora que lo mencionas...

Y ninguno de los dos lleva gafas. Asombroso.

Ya hemos llegado.

Juro que es aquí. ¡Menuda casa!

¡Gracias a Dios que has llegado!

- Qué horror. - ¿ Qué ha pasado?

No puedo decirlo. Blanche, cuéntaselo tú.

- Es Brucey. ¡Se ha ido! - ¿Adónde?

No estaba en su habitación. Hemos llamado a la policía.

No llores. Llorar antes de la boda da mala suerte.

Sólo da mala suerte que el novio no esté antes de la boda.

- ¿Ha dejado un mensaje? - ¡Nada, ni una pista!

Aparecerá. Mi hijo nunca ha eludido nada.

¿ Cómo está Hannah? Quiero ver a mi hija.

Está arriba vistiéndose. No se lo he dicho.

¿ Cómo que no se lo has dicho?

¿A qué esperas, al quinto aniversario de soledad?

- ¡No me grites! - Estoy gritándole a la situación.

- ¡No has cambiado en 30 años! - ¡Esta mujer es increíble!

¡Hace 50 años que no la veo

y todavía trata de terminar nuestra última pelea!

¡Dejad de actuar como críos!

¡Hemos preparado esta boda en tres días

mientras vosotros decidíais dar una vueltecita antes de venir!

Siempre es culpa de la mujer, ¿no?

¡Deja de señalarme con el dedo y de gritar!

Para eso ya tenéis dos maridos.

Ven, Félix. Quiero hablarte de algo.

¡Me encantaría volver a divorciarme de ella!

- ¿ Qué le habrá pasado a Brucey? - No lo sé.

- ¿Para qué me has hecho venir? - Pensé que tendrías una idea.

¿ Qué hacemos?

Esperar. Si pasara lo peor, posponemos la boda.

¡No permitiré que el estúpido de tu hijo humille a mi hija!

Cuidado con lo que dices sobre él. Quizá Hannah sea la chiflada.

Hannah, chiflada. Mi Hannah, ¿chiflada?

Deja de repetirlo, suena a hotel hawaiano.

¡No sé de quién es la culpa!

¡Si le rompe el corazón, tendrá que vérselas conmigo!

¿Estás amenazando con recurrir a la violencia con mi hijo?

¡Si es necesario, sí!

¡Aparta la nariz de la mía antes de que estornude sobre un pañuelito!

- ¡Se acabó! - ¡Le han encontrado!

- Un helicóptero de la policía. - ¿Dónde?

¿Necesita ayuda?

No irá a ninguna parte.

¡Atrás, todo el mundo!

No está en el tejado para hablar con todo el mundo.

- Iré solo. - ¿ Cómo sabremos lo que pasa?

Le diré que grite.

¡Hola, Brucey!

- Bonito día, ¿eh? - Hola, papá.

No creas que me entrometo,

¿piensas ir a la boda?

Estaba pensándolo. Quizá sea un gran error.

¿Por qué?

No tengo fe en el matrimonio. Fíjate en mi propia familia.

Mamá se casó tres veces.

Tú te casaste una, y nunca más en 30 años.

Ella fue demasiado y tú, muy poco.

¿ Qué tiene de malo, por qué asusta a todo el mundo?

No lo sé. Es como el béisbol. O sabes jugar, o no.

Tu madre sabía jugar, yo no.

El problema de tu madre es que la traspasaban a menudo.

Ésa no es la respuesta que estaba buscando.

¿Por qué tardaste tanto en hacer la pregunta?

Es lo que pensaba que quería. Ahora no sé lo que quiero.

- ¿Estás seguro? - Sí.

- Entonces, no lo hagas. - ¿En serio?

Hablaré con los demás. Pensaré en algo que decirles.

Papá...

Es que...

- La quiero mucho. - Claro que la quieres, ahora.

Tendrás dos años de felicidad y 45 años de infierno. Hazme caso.

Siempre la querré. Es lo mejor que me ha pasado.

¿Estás dispuesto a jugarte la vida?

Sé que no he sido muy buen padre.

Éste es el mejor consejo que te daré.

¡No casarse es lo mejor que se puede hacer!

Quizá lo sea para ti, pero no lo es para mí.

Dile a todo el mundo que me estoy vistiendo.

Menos mal que has dicho eso.

No sabía cuánto iba a poder seguir hablando como un idiota.

Gracias, papá.

Nos vemos abajo.

- ¡Largo, no estamos listas! - ¿Ni siquiera para tu padre?

¿Papá?

Maria, déjale entrar.

Volveré pronto. Si le ensucia el vestido, le mato.

Eres lo más bonito que he visto.

¿Te gusta?

- ¿Puedo abrazarte? - ¡Pues claro que sí!

Si no hubieras llegado a tiempo, la habría aplazado.

¿Has visto a Bruce? ¿ Verdad que es estupendo?

¿Ha sido un viaje horrible?

Si me lo hubieras preguntado antes, te habría dicho: "Un desastre".

En el avión ha pasado algo y todo está saliendo a pedir de boca.

- Has conocido a alguien. - Te lo contaré después.

No quiero entretenerte. No puedes ser mi hija para siempre.

Espero que no te importe que te entregue en matrimonio así.

Estás estupendo.

Sr. Ungar, ha llegado esto para usted.

Pensándolo bien, quizá me arregle un poco.

Es un encanto.

...por el poder que me confiere el estado de California,

os declaro marido y mujer.

Puedes besar a la novia.

¡Es estupendo!

¡Brucey, hijo! ¡Cabeza de chorlito!

No llores.

Buena suerte. Cuida de mi hijo. Dale muchos cereales por la mañana.

Felicidades, Blanche.

- ¿Aún eres alérgico a mi perfume? - No, ya no.

Mi sinus lo ha recordado.

Disculpa.

¿ Verdad que es estupenda?

Sí, muy hermosa.

Brucey...

Esto es para ti y para Hannah.

No, sé que andas corto de dinero. El detalle es suficiente.

Esto no es dinero. Cógelo.

¡Cromos de béisbol! Quería que me los guardases.

Éstos son de antes de que nacieras. Son primeras ediciones.

Mickey Mantle en su primer año.

George Herman Ruth, también conocido como Babe Ruth.

Hoy valen 22.000 dólares.

No puedo aceptarlos.

Para tu hijo. Quizá puedas pagar un par de semanas en la universidad.

Eres el mejor.

Estoy cansado. Acompáñame adentro

¿No te gustaría mudarte aquí?

¿Adónde, a Santa Yocinta, Malinta, Caliente, Maligüena?

No aprenderé un idioma sólo para encontrar el camino a casa.

¡Por fin podemos llevar un pijama limpio!

Ha sido una boda estupenda.

Me alegra que a los chicos les gustara la bandeja de plata.

No me has dicho qué les has regalado. No es que sea asunto mío.

Mañana dormiré en mi propia cama.

No es genial pero me gusta, porque nunca habla por la noche.

Perdona, Oz. Es que, ya sabes...

Puede que no volvamos a vernos en 17 años más.

Es una cita.

- Déjame decirte... - ¡Félix, por favor!

Tenemos que estar en el autobús a las 9. Necesito dormir.

Lo olvidé, nada de autobús. Leece ha alquilado una limusina.

¿ Quién es Leece?

- Felice. Le gusta que la llame así. - ¿Ella te llama Lix?

No pienso volver a Nueva York.

Pasaré algún tiempo en San Fran.

¿Lix y Leece en San Fran? ¿ Qué demonios pasa?

Quizá sean algunos días o el resto de la vida. Hemos congeniado.

- Te he oído decirlo antes. - Quizá sea la última vez.

Eso espero, de verdad. Estoy agotado.

BN.

- ¿"BN"? - Buenas noches.

Puerta 46. ¿Dónde está eso?

Está en ese lado. Nosotros estamos en el otro.

Cambiaré tu billete, así podréis despediros.

De acuerdo.

Adiós, Óscar. Que tengas un buen vuelo.

Tú también, Leece.

- Ahora vengo. - Es muy agradable.

Tiene pinta de tener muchos perros.

Vas a tener que pasear muchos perros.

- ¿ Crees que cometo un error? - No aconsejo dos veces por semana.

Podría ser mi última oportunidad. Quiero intentarlo.

- Te deseo lo mejor. - ¿De verdad?

- No es que sea mucho. - Lo es para mí.

Ya basta, Félix.

Para ya, va a pensar que estamos enrollados.

¿Para quién es la rosquilla con crema de queso?

- Para mí. - Millie.

- Toma. - Gracias, querido.

Bocadillo de carne con soja de imitación.

Para mí.

- ¿ Vas a jugar? - ¿Nadan los patos? Por 20 centavos.

- No has mirado las cartas. - A estos precios, me arriesgo.

¡Esta tarta de queso está dura como una piedra!

Es el modelo de cera que tienen en el escaparate.

Si te gusta, te lo pido.

Cuéntanos cómo fue la boda. ¿ Qué sirvieron?

- Ternera Alfonso. - ¿ Cómo la hacen?

Un tal Alfonso llega pronto...

Será la pizza que pedí.

¿Para esta noche?

Para antes de la boda. Olvidé cancelarla.

¡Ya vengo!

Hola, Oz. Pasaba por aquí y decidí venir a verte.

Qué sorpresa. ¿Está Felice contigo?

No funcionó.

Dejaba la ropa tirada por el suelo.

¡Siempre se quedaba sin toallas, y dejaba horquillas en la cama!

- No podía aguantarlo. ¿Molesto? - No, entra.

Chicas, os presento al padre de la novia, mi amigo Félix Ungar.

Son mis colegas de póker.

- No quisiera interrumpir la partida. - En absoluto.

- Es un verdadero placer conocerlo. - No lo veo. ¿Es guapo?

Disculpad un momento. Tengo que hablar con Félix.

¿Podemos hablar?

No jugaremos nunca.

¿Para qué son las maletas?

He dejado mi apartamento en Nueva York.

- ¿Para vivir en Sarasota? - Aquí también tienen hospitales.

¿Estás pensando en volver a mudarte conmigo?

La última vez no funcionó.

Sólo hasta que encuentre un piso.

Podrías ahorrar mucho dinero si compartieras los gastos.

Todo sigue igual. Aún soy un cerdo, y tú una aspiradora humana.

Si no crees que funcionará, di que no.

No.

Me voy.

No he dicho que te vayas, he dicho que no.

Muy bien. Lo probaremos durante algunas semanas.

En cuanto empieces a coordinarme los calcetines, lo dejamos.

Trato hecho. Vuelve a tu partida.

Voy a colgar algunas cosas.

Parece encantador.

Si busca habitación, yo tengo una que no uso.

Es posible que dentro de poco todas abandonéis Sarasota.

¿A quién le toca?

No me hagáis caso.

- ¿Es suyo? - Gracias.

Este sándwich está un poco mustio. Se lo puedo volver a tostar.

¿De veras? No diré que no.

No hay problema.

¡Tengo la sensación de que esto ya me ha pasado antes!

¿Podemos jugar a las cartas, por el amor de Dios?

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