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[Pere Esteve] ¡Te felicito, Bernat!
[Pere Esteve] ¡Cuídamela bien!
[Francesca] ¡No, no!
¡Señor, por favor!
No me toques.
Si no lo hago yo, vendrá otro.
[Bernat] Te llamaremos Arnau.
[soldado] Tu señor, Llorenç de Bellera,
reclama los servicios de tu mujer para amamantar a su hijo.
¡Suelta!
¡Buscadlo!
Francesca...
No los han encontrado.
¿Este es el taller de Grau Puig?
¡Bernat!
¡Dale dinero y que se vaya!
Solo necesita que no lo encuentren durante un año y un día.
¡Trabajarás de sol a sol
a cambio de lecho, comida y ropa!
Tu hijo se quedará arriba. Doña Guiamona cuidará de él.
Los niños, señor.
No están.
Margarida, vuelve.
Yo solo no puedo.
¡Estáis empapados!
¡Fue Arnau!
Él nos convenció para ir a la playa.
[Grau Puig] ¡Traedla!
¡Por tu culpa mi hijo ha muerto!
[Grau Puig] ¡Ha muerto!
[Jaume] ¿Qué haces?
[Jaume] ¡Deja eso!
El amo no quiere que se borre...
Ve a por agua, hijo.
No te conviene desobedecer.
Dile a tu maestro que me voy.
[Grau Puig] ¡Está loco!
Si lo detienen, me pondrá en un compromiso
por haberlo escondido.
Dice que es un hombre libre.
¡No me importa lo que diga él!
¡Me importa el daño que pueda hacernos a nosotros!
Hazle venir.
¿A ti tampoco te quieren?
¿Qué haces aquí?
¡Tú no puedes mirar!
¿Por qué no?
Antes también te veía a ti.
¡Me has estado espiando!
Tú también espías.
Pero son mis primos...
¿Y por qué ya no juegas con ellos?
No te preocupes. Yo también lloro muchas veces.
¿Y por qué lloras?
A veces lloro cuando pienso en mi madre.
¿Está muerta?
No.
¿Y qué haces aquí si tienes madre?
¿Por qué no estás con ella?
No puedo.
¿No está en casa?
No... Sí que está en casa.
¿Y por qué no puedes estar con ella?
¿Está enferma?
¿Entonces?
Ven.
Así que quieres irte de esta casa.
¿Qué piensas hacer?
Buscaré trabajo.
Siéntate...
¡Siéntate!
Cuando Jaume me ha contado tus intenciones,
he hablado con tu hermana y me ha rogado que me apiade de ti.
No necesito piedad.
Llevo años trabajando duramente.
Ese fue el trato y tú lo aceptaste.
Pero no me vendí como esclavo.
No me vendí para ser humillado.
Olvidémonos de la piedad.
No tienes ningún oficio. Barcelona está llena de gente como tú,
que no encuentra trabajo y acaba muriendo de hambre.
[Grau Puig] ¿Es eso lo que quieres para Arnau?
¿Que corra la misma suerte que mi hijo?
[Grau Puig] Tu hermana no lo resistiría.
[Grau Puig] Te diré lo que vamos a hacer...
Si te interesa, seguirás trabajando aquí con la paga de un obrero no cualificado.
[Grau Puig] Te descontaré la cama y la comida.
La tuya y la de tu hijo.
Con una condición.
¿Cuál?
Quiero que Arnau sea aprendiz.
Lo será, cuando tenga la edad.
Lo quiero por escrito.
Lo tendrás.
Ese es Ponç...
Era mi padre.
¿Era?
Ya no me quiere.
Madre...
Madre...
[Joana] Joanet,
hoy has venido antes,
el sol todavía no ha alcanzado el mediodía.
[Joana] ¿Pasa algo?
Vengo con un amigo.
[Joana] Me alegro de que tengas amigos.
[Joana] ¿Cómo se llama?
Arnau.
[Joana] ¿Está ahí?
[Joan] Sí, madre.
[Joana] Hola, Arnau.
Hola, señora.
[Joana] ¿Cuántos años tienes?
Nueve.
[Joana] Espero que os llevéis bien tú y mi Joanet
y que conservéis siempre vuestra amistad.
No hay nada mejor en el mundo que un buen amigo.
Tenedlo siempre en cuenta.
[Arnau] Ha estado ahí encerrada
desde que Joanet nació.
No le ha visto nunca. Su padre no le deja.
Hay cosas que entenderás cuando seas mayor.
Ya soy mayor.
Explicádmelo.
Si una mujer no se comporta como es debido
y se va con otro hombre,
su esposo puede castigarla encerrándola de por vida.
Es la ley.
¿Cómo era mi madre?
Nunca me habláis de ella...
Tu madre...
...no tuvo suerte.
Fue una persona desgraciada.
¿Me quería?
No tuvo oportunidad.
Murió al dar a luz.
Habiba me quería.
Y yo también te quiero.
Pero vos no sois una madre.
Hasta Joanet tiene una que le acaricia la cabeza.
Tú también tienes una.
A todos los muchachos que se quedan sin madre, Dios les da otra:
la Virgen María.
¿Dónde está esa María?
La Virgen María.
Y está en el cielo.
¿Y de qué sirve una madre que está en el cielo...?
No me acariciará
ni jugará conmigo
ni me besará...
Sí que lo hará.
Mandará a los pájaros para que te acaricien.
Cuando veas un pájaro, mándale un mensaje para tu madre.
Ya verás como se va volando por el cielo por entregárselo a la Virgen.
[Bernat] Ellos se lo contarán unos a otros
y alguno vendrá a piar alegremente a tu alrededor.
[Arnau] Pero nunca podré verla...
[Bernat] Sí que lo harás.
[Bernat] En las iglesias.
[Bernat] Y puedes hablar con ella.
[Bernat] Te contestará a través de los pájaros.
[Bernat] Por las noches, cuando duermas,
y te querrá más que cualquier otra madre.
¿Crees que la Virgen estará ahí?
[Joan] Esta debe ser la catedral
que están construyendo...
[Ramón] Esto no es una catedral, muchacho.
La catedral la pagan los nobles y la ciudad.
Pero esta iglesia, que será mucho más importante y bonita,
la paga y la construye el pueblo.
¿Y qué iglesia es?
La nueva iglesia...
...que se está levantando en honor de Nuestra Señora: la Virgen...
¿La Virgen María?
La Virgen María, Nuestra Señora de la Mar.
¿Y dónde está?
Dentro de esa pequeña iglesia, pero cuando terminemos la nueva,
tendrá el mejor templo del mundo.
¿Podríamos verla?
¿A la Virgen?
Por supuesto. Estará encantada de que la visitéis.
¡Ángel!
Dile al padre Albert que estos amigos
quieren ver a la Virgen.
Venid.
[Ángel] Padre Albert,
estos muchachos quieren ver a la Virgen.
¿Sabéis rezar?
Yo todavía no.
Pues dile a tu hermano que te enseñe.
¡Aquí la tenéis!
¡Nuestra Señora de la Mar!
¿La ves sonreír, hijo?
[padre Albert] Id con Dios.
¿Ya habéis rezado?
El Ave María.
Ah, hermosa oración. ¿Cómo os llamáis?
Arnau Estanyol.
- ¿Y tú? - Joan...
Pero me llaman Joanet.
Padre, ¿podremos volver algún día a ver a la Virgen?
Claro, siempre que queráis.
Pero espero que, cuando volváis,
ya le hayas enseñado a rezar a tu hermano.
Y ahora, ¿adónde vais?
No podéis estar en las obras. Si el maestro os ve...
¿El hombre de la piedra?
No. Ese es Ramón. Un bastaix.
- ¿Un qué? - ¿Un albañil?
[Ramón] No. Un bastaix.
¿Sabéis qué eso?
[Miquel] Los arrieros del mar.
Los bastaixos cargamos y descargamos las mercancías de los barcos a la playa
y al revés.
[Ramón] Como no podemos dar dinero
para la construcción,
nuestra cofradía acarrea estas piedras para la iglesia
desde la cantera de Montjuïc.
Deben de pesar mucho...
Prueba y verás.
[risas]
¿Y traéis estas piedras tan pesadas para la Virgen?
Por eso Santa María del Mar será nuestra iglesia.
La iglesia de los bastaixos.
La iglesia del pueblo. ¡La más bonita de todas!
Cuando la terminemos,
la Virgen tendrá más luz que ninguna de las vírgenes del mundo.
Tendrá el templo más bello que nadie haya conocido.
Ya no estará encerrada entre muros bajos y oscuros,
sino entre altas y esbeltas columnas y ábsides que llegarán hasta el cielo,
donde debe estar la Virgen.
[Arnau] Me gustaría ser mayor.
[Bernat] ¿Para qué, hijo?
Para poder trabajar.
Quiero ser un bastaix.
Poder llevar piedras a la iglesia de la Virgen.
Madre estaría contenta...
Aún eres un poco joven. Esas piedras pesan demasiado...
Pero sí que puedes ayudar.
¿Cómo?
Cuando vengan por el camino llevando las piedras, ofréceles agua fresca,
ya verás cómo te lo agradecen.
¡Aguador!
¡Agua fresca para los bastaixos!
¡Aguador!
¡Agua Fresca!
Vosotros: ayuda
[Ramón grita]
Gracias, muchachos...
¿No queréis más?
No, gracias.
Hay otros bastaixos que os lo agradecerán.
¡Vamos! ¡Arriba!
¡Aguador!
¡Agua fresca para los bastaixos!
Esas cántaras deben pesar más que las piedras...
Sigue, muchacho...
Y gracias por cuidar de nosotros... La Virgen te lo agradecerá.
¡Agua fresca para los bastaixos!
¿Quién es?
Nada menos que Berenguer de Montagut,
el maestro de obras de Santa María de la Mar.
El que manda.
¿Qué hacéis? El agua es para todos...
Tengo calor.
¿Algún problema?
[Joan] Ninguno, amigo. Seguid vuestro camino.
Porque yo quiero, no porque tú me lo digas.
¡Aguador!
¡Agua fresca para los bastaixos!
¡Aguador!
¿Dónde está vuestra madre?
Se ha quedado acostada en el dormitorio.
¡Guiamona! ¡El veguer nos está esperando!
Señor, la señora se encuentra indispuesta...
¡Otra vez!
¡Guiamona!
Guiamona, no puedes seguir así.
Era tan pequeño.
No puedo soportar la idea
de que ya no lo veré más.
Tienes más hijos.
Te necesitan.
Me tienes a mí...
Anda, come...
Quiero ver a mi hermano.
El médico ha dicho que tienes que alimentarte para coger fuerzas.
Quiero verlo.
[Grau Puig] No le des más disgustos.
Ya ha sufrido bastante.
Dejádnos solos.
Acércate.
¿Cómo te encuentras?
No muy bien.
¿Y tu hijo?
Anda un poco asilvestrado,
sin oficio ni beneficio.
Pero será un hombre honrado y trabajador.
Sé que Arnau no tuvo culpa de nada.
Fui muy injusta con él...
- Si yo muero... - No...
Escucha.
No permitiré que Grau Puig olvide
que levantó su negocio con el dinero de tu herencia.
Pensé que cuando fuéramos ciudadanos, nuestra suerte cambiaría,
pero sigue todo igual.
Confía en él.
No es como los nobles de los señoríos donde nacimos.
En el fondo es bueno y leal.
Le dará un oficio a tu hijo.
No os faltará de nada...
Cuando yo no esté.
¿No viene doña Guiamona?
Sigue enferma.
Si continúa así, me temo lo peor.
Algunas madres no consiguen superar la pérdida de un hijo.
Si Guiamona muere, no sé qué va a ser de mí.
Confía en la providencia divina.
Si Guiamona muere,
estarías en inmejorable posición para emparentar con la nobleza...
Seguro que encuentras a un noble arruinado
dispuesto a entregarte a su hija
a cambio de recuperar su posición económica.
Tu obtendrías un título y él su salvación.
¿Un noble arruinado como tú?
Vamos, nos esperan.
[hombre] ¡Vía fora!
¡Vía fora!
- ¡Vía fora! - ¡Vía fora!
¿Qué pasa?
Hay que volver a casa. ¡Deprisa!
¡Vía fora!
- ¿Qué significa ese grito? - ¡Es la guerra!
[Estranya] ¡Vamos, Arnau!
¡Esto no tiene nada que ver con nosotros!
¡Díselo a padre!
[Estranya] ¡Arnau!
¿Están atacando Barcelona?
Somos nosotros los que vamos a atacar.
¿A quién?
A quien nos haya hecho mal.
Cuando esto pasa, el veguer convoca a la host de la ciudad.
Con un poco de suerte, estaremos fuera varios días.
[Joan] ¡Míralo, allí está tu tío!
[Joan] ¡Vamos a ofrecernos!
Mejor no.
Quizá haya venido tu padre.
No creo...
¿Qué pasa con ese agua, muchachos?
Siempre hay que estar preparado por si la ciudad te llama.
[caballo relinchando]
¡Vía fora!
¡Vía fora!
[todos] ¡Vía fora!
¡Vía fora!
¿A dónde vamos?
A la villa de Creixell.
Su señor ha retenido un rebaño propiedad de los carniceros de Barcelona.
¿Y por eso le atacamos?
El ganado de Barcelona tiene privilegio de paso y pasto en toda Cataluña.
Ni siquiera el rey puede retener un rebaño destinado a Barcelona.
Nuestros hijos tienen que comer la mejor carne.
Y Miquel, no digamos...
[Ramón] Hace muchos años,
cuando era joven,
se convocó a la host para acudir a Castellbisbal,
su señor se había apropiado de mil arrobas de grano.
¿Y qué pasó?
¿Hubo una gran batalla?
Sí que la hubo.
Una batalla sangrienta y cruel.
El señor creyó que los ciudadanos de Barcelona
no seríamos capaces de luchar,
así que decidió hacernos frente.
La host masacró a sus soldados,
tomó su castillo
y no dejó piedra sobre piedra.
Nunca lo olvidaré.
¿Y qué fue del señor?
Le cortaron la cabeza, en la plaza del Blat.
¿Qué pasa?
[Ramón chista]
¡El señor se ha ido! ¡Se rinden!
¡Victoria!
¿No estás contento?
Pertenecéis a la mayor y más poderosa ciudad del Mediterráneo.
Todos nos tienen miedo.
Pero no hubo guerra.
Si Creixell no se hubiera rendido,
cualquiera de nosotros podría haber resultado herido o muerto.
¿Eso te hubiera gustado?
Entonces... ¡A celebrarlo!
Señor, doña Guiamona...
Nos han recibido como si hubiéramos ganado una guerra.
¡Hasta nos tiraban flores!
Y los bastaixos nos subieron en las ovejas.
- ¿En las ovejas? - Sí.
[Jaume] Bernat...
Tu hermana
ha muerto.
Padre...
No lloréis...
Has hecho bien en comprar este palacio.
Mi hija no podía vivir en un taller de alfarería.
Y menos casarme con un ceramista.
Nosotros los nobles,
y tú ahora lo eres igual que nosotros,
no podemos dedicarnos a la artesanía.
¿Más vino, señor barón?
Brindemos por la unión de nuestras familias...
...y los mutuos beneficios que conlleva.
¿No brindas, Isabel?
Lo haré cuando vea las cuadras llenas de caballos.
Sé que no es costumbre en los de vuestra clase,
pero yo siempre he montado, ¿verdad, padre?
Ah, sí, eres una gran amazona, sí,
pero es un poco pronto para que empieces con reproches
a tu flamante esposo, ¿no?
Todo llegará, querida.
Tendrás las mejores cuadras de Barcelona.
Espero que así sea.
[Oriol] ¡Por los novios!
[todos] ¡Por los novios!
Descartado. ¡Véndelo!
- Nombre. - Ahmed.
¡Doscientos sueldos!
Eh, tú, al carro.
¿Piensas vendernos a todos?
¿Es eso lo que vas a hacer?
Arnau y tú vendréis a palacio y trabajaréis en las cuadras.
No somos tus esclavos.
Unos muertos de hambre es lo que sois.
Pero libres, Grau.
Ciudadanos libres de Barcelona.
Ningún señor puede reclamarnos como prófugos.
Baja la voz...
Te comprometiste a contratar a Arnau como aprendiz.
Ya ha cumplido diez años.
Las cosas han cambiado.
Me he deshecho del negocio, de los esclavos, de todo.
- Háblale de mí al nuevo dueño. - Ya tiene su gente.
Te llevaré a los tribunales, si no cumples.
Huiste de Navarcles porque mataste a un hombre. Eres un asesino.
¿Quién tiene más qué perder?
Anularemos el trato.
A cambio, te aumentaré el salario.
Tu hijo trabajará contigo en las cuadras,
tendrá su sueldo, podréis vivir por vuestra cuenta.
Dale las gracias a tu hermana.
[carrocero] Arre, vamos.
Tú al menos no te has quedado en la calle como nosotros.
Da gracias a Dios, Bernat.
Sé dónde podéis alojaros. Son buena gente.
Gracias, padre.
Os estamos muy agradecidos.
Me alegro de que le hayas conseguido un buen trabajo a tu hijo Arnau.
Los palafreneros son siempre necesarios.
Pero Arnau me ha dicho que buscáis aposento para dos.
¿Qué hay de tu otro hijo?
¿Qué piensas hacer con Joanet?
¿Qué pasa?
Tu padre
le habrá dicho que no somos hermanos.
Padre...
Acércate, Joanet.
Me gustaría que Joanet fuera mi hermano.
Ven aquí, Joanet.
Ven aquí, no tengas miedo...
¿De verdad quieres ser mi hijo?
¿Eso es un sí?
[Joan] El Padre Albert estaba muy contento...
Y Bernat también estaba contento,
y Arnau, claro.
¿Sabes que Arnau quiere que de mayores seamos bastaixos?
[Joana] ¿Y a ti te gustaría?
Prefiero hacerme maestro de obras, como Berenguer. Él es el que manda...
[Joana] Te veo muy feliz, hijo.
¿Ha venido contigo Arnau?
No. Pero, siempre estamos juntos.
Somos como hermanos.
¿Madre...?
[Joana] Es tarde.
Vete ya, que tu amigo te estará esperando.
Adiós, madre.
[Joana] Adiós, Joanet.
Cuídate mucho.
[Pere] Adelante, pasad...
[Pere] Entonces, tú debes ser...
- Arnau. - Arnau.
Yo soy Pere
y ella es Mariona, mi esposa.
Eres muy guapo.
¿Cómo no has tenido más hijos?
Tengo un hermano.
Está ayudando a la iglesia
y llegará más tarde.
Tres huéspedes Pere...
Debí entenderlo mal...
Pero Supongo que donde comen dos, comen tres, ¿no?
Os enseñaré vuestra pieza.
Por aquí, venid.
Ya puedes empezar a cepillarlo.
Los quieren brillantes como el Sol,
sin una mota de polvo.
¿Con las crines y la cola, qué hago?
Hay que cortarlas, trenzarlas y enjaezarlas.
¿Para qué querer unos caballos con tantos lacitos?
Eso no es asunto tuyo.
Engrasa bien el cuero de la montura y los arneses.
Y no te acerques a los caballos. Eso es cosa nuestra.
[caballo relinchando]
Tu hija me ha puesto al tanto de quién es tu cuñado
y de lo que hizo tu sobrino.
Margarida habla más de la cuenta.
¡Mató a tu hijo!
¿Cómo puedes permitir que trabajen aquí?
No los quiero en mi casa.
¿Y si tenemos hijos?
- ¿Te arriesgarás a perder otro...? - Basta.
Le prometí a Guiamona que cuidaría de ellos.
Tendrás todo lo que quieras, Isabel, menos eso.
¿Y qué dirá mi padre cuando se entere de que tenemos un asesino en palacio?
Pero no se va a enterar, ¿verdad?
¿O quieres que toda la nobleza de Barcelona
sepa que vives con dos fugitivos?
Madre,
¿sabes lo que le ha pasado esta mañana a la señora Mariona?
¿Madre?
¿Madre?
Quería contarte una cosa...
Te hubieras reído mucho.
¿Puedo acariciarte?
Has tenido que morir para que pudiéramos estar juntos.
Padre,
Joanet no aparece por ninguna parte.
¿No está en Santa María?
Lo he buscado y nadie lo ha visto.
¿Y si le ha pasado algo?
Lo encontraremos. No te preocupes.
[Arnau] Señora Joana... ¿Habéis visto a Joanet?
Estoy aquí Arnau.
¡Joanet! ¿Qué ha pasado?
Ha muerto.
Me llamo Bernat Estanyol,
este es mi hijo, amigo del vuestro.
Yo no tengo ningún hijo.
Pero tenéis mujer.
Teníais. Ha muerto.
Joanet se ha quedado atrapado con ella y no puede salir.
Así tenía que haber estado ese bastardo toda su vida.
¿Qué pensáis hacer?
[Ponç] Nada.
Mañana, cuando derribe el cuartucho, podrá salir.
No podéis dejarlo toda la noche encerrado...
Es mi casa y hago lo que me da la gana.
Avisaré al veguer.
[Ponç] Espera.
Sácalo de ahí.
Y dile que ahora que su madre ha muerto,
no quiero volver a verlo por aquí.
¿Por dónde entramos?
Por el mismo sitio por donde se ha estado colando todos estos años:
saltando el muro.
Por mi casa no pasáis.
¿Y la madre?
Entregué unos buenos dineros como garantía de no matar a esa ramera.
Ahora por fin podré recuperarlos.
Joanet...
Joanet...
Si quieres puedo pedirle a la Virgen que sea también tu madre.
[Arnau] Joanet...
[Joan] Así me llamaba mi madre.
Y ya no está.
Ahora soy Joan.
¿Cómo sabré que la Virgen quiere ser mi madre si no me habla?
Te lo dirá por las noches, cuando duermas, y a través de los pájaros.
¿Los pájaros?
Bueno, eso es más complicado.
Ya te lo contará nuestro padre.
[gente rezando]
¡Por la Virgen!
[todos] ¡Por la Virgen!
[padre Albert] Algún día no vas a poder sacar
la cabeza de ahí.
¿Quieres a la Virgen?
Ahora es mi madre.
¿Y le rezas?
No. Solo le hablo.
Le cuento mis cosas.
Continúa, hijo, continúa...
[padre Albert] He hablado con el diácono.
Dice que podría conseguir que admitieran a Joan en la escuela de la catedral.
Las escuelas son para los ricos, padre...
Esta no te costaría nada.
Aprenderá a leer, a escribir, le darán de comer,
y cuando cumpla trece años, podrá estudiar latín, gramática,
retórica, aritmética...
Y si es buen estudiante, podrá ir a la universidad.
[padre Albert] Es una gran oportunidad.
Dime al menos que lo pensarás.
Arnau le echará de menos...
Puede seguir viviendo con vosotros.
Si os dijera que no, os llevarías una desilusión...
Se lo merece.
Puede que algún día vaya a todos esos lugares que habéis dicho...
No sé...
Preferiría estar con los caballos, como tú.
No creas.
No hago más que limpiar y limpiar.
Es muy aburrido.
Eso cuando Tomás no me viene gritando.
Aprendiendo y haciéndote cura estarás mucho mejor.
[campanas]
Pars orationis cum casu corpus aut rem propie communiterve significans.
Nomini quot acidunt? Sex.
Quae? Qualitas, conparatio, genus...
[Joan] Domine non est exaltatum cor meum:
neque elati sunt oculi mei.
Neque ambulavi in magnis: neque in mirabilibus super me.
Si non humiliter sentiebam: sed exaltavi animam meam.
Acabo de limpiar.
[Tomás ríe]
[Tomás] ¿Y qué?
Tú estás aquí para eso...
¿O qué os pensabais tú y tu padre?
¿Que me ibais a quitar el puesto o qué?
¡No le vuelvas a poner la mano encima a mi hijo!
Si lo vuelves a tocar te mato.
[preceptor] ¡Esas riendas más cortas!
¡Y usa las espuelas para dominar al caballo!
¡Si no le haces sentir quién manda, no te obedecerá!
¡Genís!
¿Qué ha ocurrido?
La montura estaba mal sujeta.
¡Fíjate en esto!
¡Es obra de tu hijo!
¿Acaso quiere matar a todos los herederos de Grau Puig?
La montura estaba bien.
Mira cómo llora. Genís no lloró cuando cayó al suelo por su culpa.
Deja de llorar y pídenos perdón.
Vamos.
Estamos esperando.
¡No quiero que los despidas!
Es mejor echarlos de una vez por todas.
No puedo permitir tanta soberbia en un mozo de cuadra.
Quiero que el padre siga aquí,
trabajando para tus hijos.
Quiero que en todo momento recuerde que estamos pendientes
de las disculpas de Arnau.
Que ese infame se disculpe ante tus hijos.
Y que toda Barcelona sepa de qué calaña es la familia de tu primera mujer,
con la que nunca debiste casarte.
Si los echas, nunca pedirán perdón.
Y yo quiero ver cómo se humillan.
[Arnau] Esa montura estaba bien. Lo juro.
Te creo, hijo.
¿Por qué tengo que pedir perdón?
Abandoné cuanto tenía para que tú pudieras ser libre.
Para que nadie pudiera humillarte,
como a mí.
Ahora somos ciudadanos.
Podemos negarnos.
Tengo un poco de dinero ahorrado.
Buscaremos un trabajo mejor.
[Tomás] No lo encontrarás en toda Barcelona.
La baronesa ha enviado mensajes a todas las cuadras
para que nadie te contrate.
¡Bastardo!
Tú preparaste la montura para que se rompiera ¿verdad?
¡Haz algo!
Si no hubiera sido por la montura, hubiera sido por cualquier otro motivo.
La baronesa te odia
y te odiará siempre.
Sabe que no eres más que un siervo fugitivo, y tu hijo...
[Bernat escupe]
No tienes salida, Bernat Estanyol.
Tu hijo tendrá que pedir perdón.
[Tomás tose]
Lo haré.
No, hijo...
No pueden mandar en toda Barcelona.
Algo encontraremos.
Tomás me ha advertido que tu cuñado sigue pidiendo trabajo...
¿Podría conseguirlo?
Lo tendrá difícil.
Los suministros empiezan a escasear y eso afectará a todos los negocios.
Por suerte ahora ya somos nobles.
Los nobles también tendremos problemas, hija.
Las últimas cosechas han sido desastrosas, el campo está demasiado poblado
y lo poco que recolecta no llega a las ciudades.
¿Se lo comen los campesinos?
[Isabel] Eso es absurdo.
Cataluña es muy grande.
Hace ya algunos años que los agricultores no cultivan cereales,
que es de lo que se come.
Se dedican al lino, la uva, la aceituna y otros lujos.
Eso ha enriquecido a los nobles terratenientes
y nos ha ido muy bien a los mercaderes,
pero la situación empieza a ser insostenible.
[Isabel] No asustes a tus hijos, Grau.
En Barcelona nunca ha faltado el pan.
Hasta ahora.
Pero pronto sufriremos la avaricia de esos ineptos.
¿Cómo te atreves a hablar así?
Si los nobles hubiesen invertido en sus tierras,
como los mercaderes en nuestros barcos, otro gallo cantaría.
[Grau Puig] Pero a ellos no les interesa el futuro,
sino el dinero fácil, y eso nos traerá la ruina.
Pero ¿nosotros podremos comer?
Podremos pagar el trigo,
si lo hay.
Tendrá que haberlo.
Aunque así sea, Bernat no debe encontrar trabajo.
Eso es ahora lo más importante.
Lo siento, pero he tenido que despedir a la mitad de los aprendices.
Está siendo muy mal año.
Eso me dicen en todas partes.
[maestro] Yo mismo apenas tengo
para dar de comer a mis hijos.
De verdad, lo siento.
No va a encontrar trabajo en ninguna parte...
¿Qué crees que debo hacer?
Tienes que decidirlo tú.
Acércate.
Tú dirás.
Vengo a pedir perdón.
Pues hazlo.
[Isabel] ¿Así es como te propones pedirnos perdón?
¿De pie?
Os pido perdón a todos.
No te oigo.
Os pido perdón a todos.
Bésanos los pies.
De rodillas.
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