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[aves trinan]
[música]
[chasquea los labios]
Venga, Aisha, quítatelo.
Ya sabes que no puedo.
Solo un momento. Quítatelo.
Tu primo está mirando.
Gonzalo, ¿que te he dicho? Que te vayas. Vete.
¿Y ahora?
Vete, Hernán.
Tengo que acabar esto antes de que venga mi padre.
Si quieres te ayudo.
[música]
Las manos lo dicen todo.
Las tuyas son de hidalgo.
No saben trabajar.
Es cierto.
No sé trabajar.
Pero sí sé besar.
[bullicio]
[música de acción]
¡Primo, que viene! ¡Que viene!
¡Tienes que irte!
¡Corre!
[música de acción]
- Venga. - [moro] ¡Ey, vosotros!
¿Otra vez por aquí?
¡Ya veréis cuando hable con vuestros padres!
Lo que tenga que decir, me lo puede decir a mí.
[habla árabe]
[grita]
[música]
[Hernán] A ver. A ver.
[Hernán] ¿Vienes o qué?
[Hernán murmura]
[música]
[Hernán exhala]
[Hernán] ¿Corres o qué?
[música]
corred.
Sí. En guardia.
[música continúa]
- [jadean] - [Hernán] ¡Ah!
[espadas golpean]
¡Ah!
[música]
Venid.
[exhala]
Mira.
Allá al fondo está el mar.
Pero...
...es imposible ver el mar desde aquí.
[ríe] Lo veo porque lo imagino.
[Sandoval] ¿Y qué más imaginas?
Pues amazonas gigantes de un solo ojo.
Y monstruos de tres cabezas.
Paisajes extraordinarios.
Y tesoros que nadie ha visto.
Sabes que...
...que un día me voy a ir de aquí.
Iré a conocer ese mundo.
- Y tú vendrás conmigo. - ¿De veras?
Sí. Serás mi escudero.
Prométemelo.
Prométeme que me llevarás contigo.
[ríe] Te lo prometo, primo.
[Hernán] No me iré de aquí sin ti.
¿Lo ves?
Eso algún día será nuestro.
[música inicia]
[música termina]
[hombre jadea]
¡Garrido! Esa cuerda.
[Garrido jadea]
¡Trabajen, soldados!
[Sandoval] ¿Resistirá?
Ajústala.
Somos cientos, Alvarado.
Iremos cargados con armas, corazas.
- Oro. - Y el oro.
[exhala]
¿Crees que esos puentes resistirán hasta el final?
Ya no sufras, Sandoval.
¿Qué ha dicho el capital?
Solo sé que saldremos para calzada de Tacuba.
¿Cuándo?
Pues el último puente no está listo.
Sandoval... tranquilo.
Tranquilo.
[Alvarado] ¡Vamos!
¡Vamos! Suelta.
[Botello] Señora...
...líbranos de nuestros enemigos.
Y de todos estos salvajes idólatras.
[música]
[estruendo]
Amén.
[ráfaga]
[solloza] Sangre.
Sangre.
[llora]
Sangre.
¡Sangre! ¡Sangre!
[Botello] ¡Sangre!
¡Botello!
[Botello] ¡Sangre!
[Sandoval] ¿Qué sucede, Botello?
La virgen estaba llorando sangre...
...por nosotros.
[golpe]
Es una tabla.
No puede sangrar.
El hambre...
...nos hace ver cosas que no existen.
[música]
Soldados...
...la virgen estaba llorando sangre.
Por nosotros.
[Botello] O nos vamos de aquí
o nos arrancarán el corazón a todos.
Ya basta, Botello.
Estás asustando a todos.
[Esteban] Botello tiene razón, vamos a morir todos.
Cortés nos engañó.
[Esteban] Nos prometió riqueza y estamos muriendo de hambre.
[Alvarado] ¡Silencio!
Escuchadme.
Somos soldados del Rey.
Juntos hemos luchado.
Y hemos ganado muchas batallas.
Y eso es lo que tenemos que seguir haciendo.
¡Trabajar como un solo hombre!
¡Vamos a terminar esos malditos puentes
y vamos a salir de aquí con vida!
[todos gritan]
[todos] ¡Con vida!
- [soldado] ¡Sí! - [todos] ¡Con vida!
[hombre] No puedes seguir viéndote con esa moza.
Nosotros somos cristianos.
Cristianos viejos de sangre limpia.
¿Vos pensáis lo mismo, madre?
Los moros no son como nosotros.
Si quieren quedarse en nuestras tierras
les dejamos.
Pero no podemos mezclarnos con ellos.
[madre] Y no te engañes, ellos piensan lo mismo.
Que no somos iguales.
- ¿Pero por qué? - [madre] Gonzalo, tú a callar.
No preguntes lo que no te concierne.
Y siempre tapando a tu primo.
¡Y metiéndote en cosas que no son de tu edad!
Si yo fuera tu madre unos buenos azotes te daría.
No le hable así, madre.
Gonzalo no tiene la culpa de nada.
¡Aisha es mi amiga!
- Pues va a dejar de serlo. - No va a dejar de serlo, padre.
Haga lo que haga.
Mañana mismo te llevo a Salamanca.
¿Mañana?
Te hospedarás en casa de tu tía Inés
y estudiarás leyes.
- ¡No! - ¡Sí!
[exhala]
Es lo que tu madre y yo hemos decidido.
Y es lo que vas a hacer. Estudiar.
Y labrarte un buen porvenir.
[caballos caminan]
[música triste]
[caballos se alejan]
[música]
[Sandoval] Tenemos dos puentes.
Si trabajamos todo el día,
mañana podremos tener un tercero.
Tres puentes.
Tres puentes serán suficiente.
No, que trabajen tranquilos tus hombres.
La fundición del oro va muy lenta.
Cojamos el oro que tenemos fundido
y salgamos mañana mismo.
[Sandoval] Botello...
...ha tenido una de sus... visiones.
Todo el mundo está asustado. Nervioso.
[Hernán] Supersticiones.
Tú siempre lo dices.
No vamos a ir a ningún sitio sin nuestro oro.
Escucha.
No, no te voy a escuchar, Gonzalo.
Dios está de nuestro lado.
Lo sé.
Ahora necesito que tú también lo estés.
Tú más que nadie.
Te seguiré hasta la muerte y lo sabes.
Bien.
Pero no me nombres a Dios.
No tengo nada que ver con él.
[música]
[Hernán piensa] Querido primo y hermano Gonzalo ,
disculpa que haya pasado tanto tiempo
desde mi última carta.
[sopla]
[bullicio]
[Hernán] Con el comienzo de un nuevo curso,
he tenido que atender a la mucha gente
que ya conozco aquí.
Hidalgos, hijos de grandes familias.
Futuros obispos.
Todos llegados de nuevo para adquirir la sabiduría
que solo esta ciudad aporta.
Y a fe mía, que cada año, perfecciona alguna destreza
que me acompañará toda la vida.
[bullicio]
Como a usar el ingenio y decidir de prisa,
antes de que mi contrincante en la dialéctica
se aproveche de mis debilidades...
Hasta aquí llegamos.
...o de mis dudas.
¡Fullero!
¿Me acusas de hacer trampas?
[jugador] Desde el primer momento. [escupe]
[Hernán] Mientes. Y exijo que lo retires
y te disculpes.
[golpe]
Disculpémonos en la calle.
Así pues.
No queda sino batirnos. [ríe]
[Hernán] No creas que todo es encierro,
estudio, latines y bibliotecas.
También hay tiempo para recorrer las calles.
Y disfrutar del aire libre y de nuestra camaradería.
[música]
[golpe de espadas]
- [joven] ¡Acaba con él! - [joven 2] ¡Es tuyo!
[bullicio]
[joven] ¡Mátalo!
[joven 2] ¡Es tuyo ya!
[joven] ¡Venga, mátalo!
[bullicio]
¡Venga!
- ¡Ya! - [todos gritan]
¿Primera sangre, Cortés?
Admite tus trampas.
- Te he vencido. - [todos gritan]
[gruñe] ¡A muerte!
- [gruñido] - [todos gritan]
[continúan gritando]
[joven] ¡Cuidado, Diego!
¡Retiro lo dicho!
[Diego] ¡Retiro lo dicho!
Cuartel, Cortés. Por piedad, cuartel.
No vuelvas a acusarme de tramposo.
[Diego jadea]
[música]
[todos] ¡Bien! ¡Viva Cortés!
¡Viva Cortés! ¡Bravo! ¡Bravo!
¡Hace otra jarra de vino!
[todos] ¡Sí!
[joven] ¿Pero quién la paga?
Pago yo. Y si el dinero se acaba...
[ríe] ...soy un hombre de recursos.
[todos] ¡Viva Cortés!
[todos gritan]
[Sandoval piensa] Primo querido
y hermano Hernán.
¿Recordáis las maravillas que leíamos
en Las sergas de Esplandián y el Amadís?
Cuántas veces imaginamos a las amazonas
y a su reina California.
A los hombres con cola de pez
a los gigantes de un solo ojo
de las siete ciudades encantadas.
Pronto podríamos verlas con nuestros propios ojos.
Has de saber, Hernán,
que el nuevo gobernador de las Indias,
el famoso Nicolás de Ovando,
conocido de tu padre,
está organizando su próxima expedición.
[hombre] Lo puedo ver en vuestras caras.
¿Qué demonios habrá al otro lado del océano?
¿Será verdad lo que cuentan de esas tierras de ultramar?
¿Cuántas veces os habéis hecho estas preguntas?
A mí me hablaron de un monstruo de tres cabezas.
[todos ríen]
[hombre] No hay tal monstruo.
No hay monstruo alguno, solo hombres.
¿Hombres como nosotros?
[hombre] Como nosotros, sí.
Aunque distintos.
¿Distintos en qué?
Distintos en todo.
No se puede explicar.
¡Eso hay que verlo!
Escuchadme bien.
¿Qué oportunidades tenéis aquí?
¿Hay tierra para todos?
¿Os conformáis alimentando a vuestros hijos
con mendrugos?
Podéis tener un mundo nuevo.
Nobles, hidalgos, mercaderes, artesanos, labradores.
Cualquiera puede servir a Dios y al Rey en esta aventura.
¿Sois hombres de fe?
¿Sois hombres valientes y ambiciosos?
¿Queréis enriqueceros?
Entonces...
...uníos a nosotros.
[Sandoval piensa] En cuánto lo he sabido
he ido en busca de papel y tinta para contártelo.
Digo yo que este ha de ser nuestro momento.
La aventura nos espera, Hernán.
Acuérdate de tu promesa.
Cruzaremos el océano juntos.
Y juntos iremos a esa tierra que, según cuentan,
es el paraíso.
[música]
No voy a seguir estudiando.
Ya sé todo lo que tengo que saber.
Ya eres bachiller en leyes.
Solo te faltan dos años para ser licenciado.
- Pero yo quiero más. - ¿Más que la Corte?
Porque es ahí donde vas.
[padre] El que ejerce derecho
tiene el sustento asegurado.
Y el respeto de todos.
[Hernán] No es para mí.
No deseo una vida regalada a la Corte.
¿Y qué es lo que deseas, entonces?
El mar.
La aventura.
¡La espada, la acción!
¿Quién te ha metido esas cosas en la cabeza?
He decidido embarcarme a las Indias.
¡Solo tengo un hijo y quiere echarse al mar!
¿Sabéis cuántos hombres embarcarán
con Nicolás de Ovando?
¡Miles!
Son los tiempos, madre.
Se cuentan cosas horribles de esas tierras.
Y cosas magníficas también.
Volverás a Salamanca y te disculparás con tus tíos.
Mañana mismo, en cuanto despunte el sol.
No pienso volver.
Esta vez...
...no pienso obedeceros.
Toma.
[bullicio]
[Hernán] Doce ducados.
Eso es lo que vale un pasaje.
No sé de dónde voy a sacarlos.
[Sandoval] Yo tengo algo de dinero.
Gonzalo, es difícil que te dejen subir al barco.
¿Por qué no van a dejarme, si voy contigo?
Porque tus padres no están de acuerdo.
Y aún eres barbilampiño.
Vete a hablar con ellos y convencedlos.
Por favor, Hernán.
[exhala] Tienes razón.
Nos vamos, Gonzalo.
Ya veremos cómo conseguimos el dinero
por el camino.
¡Vamos a vivir la aventura!
[bullicio]
[música]
[escupe]
[bullicio]
- Aisha. - Ahora se llama Sara.
Son la familia Ximénez.
Ya no hay moros en Medellín, Hernán.
Ahora todos somos cristianos.
[bullicio]
[música]
[expresión de asombro]
¿Qué haces aquí?
¿Ahora te llamas Sara?
Vete por favor.
La gente nos observa.
Si te ven aquí también, empezarán a murmurar.
No te dejarán vivir.
No me importa.
[música romántica]
[música romántica]
[música romántica]
[Sandoval] Has tardado.
[jadea] Voy a casarme con ella, Gonzalo.
¿Vas a casarte? ¿Y el viaje?
Ya no es tiempo de viajar.
Pero... tus padres no lo consentirán.
Tía Catalina no dejará que te cases.
Ya sabes cómo piensa.
Me da igual lo que digan mis padres.
¡Pero no puedes!
¡Nos vamos, lo prometiste!
Ahora no, Gonzalo. Ya no puedo irme de aquí.
Lo prometiste.
Por eso has vuelto a Medellín, para llevarme a las Indias.
Las amazonas.
El monstruo de tres cabezas.
[exhala] Más adelante...
...tal vez habrá más expediciones.
Seguro que las habrá.
Ahora vamos.
Venga, Gonzalo.
[música de tensión]
[música]
[sacerdote] Y dices que esa muchacha
finge ser cristiana.
Y sus padres...
...¿también fingen?
[agua que cae]
Creo que sí.
¿Lo crees?
¿O lo sabes?
[exhala]
[sacerdote] ¿Por qué estás tan asustado?
¿Has visto al demonio en esa casa?
No sé.
[música]
[Xicoténcatl habla en náhuatl] Ya estoy cansado
de estos apestosos.
Está bien, yo le diré al capitán.
No, Marina.
¡Marina!
[habla náhuatl] Le diré al capitán.
[Sandoval] ¿Algún problema?
Tlaxcaltecas están cansados de esperar.
No confían en ustedes.
Yo tampoco.
No me digas eso, Marina.
Yo sería capaz de hacer cualquier cosa por ti.
¿Querías algo?
Sí.
Hernán quiere verte.
[música]
[Sandoval] Capitán.
Aquí está Marina.
Dejadnos solos.
Ya habéis oído al capitán. Fuera de aquí.
Tú también, Gonzalo.
[Hernán exhala]
Dentro de poco saldremos de aquí.
Será una huida a la desesperada.
Nadie sabe cómo acabará esto.
[Hernán] Necesito pensar.
¿Qué pasaría si a mí me sucediera algo?
No podría protegerte.
No tendría cómo.
[exhala]
Ven. Ven aquí.
Mira.
[música]
¿Qué quieres decir?
Coge lo que quieras.
Coge. Mira.
Estas... esto es de mi parte.
Toma. Toma, llévate lo que quieras.
Toma.
No, Hernán.
No necesito tu oro.
[música]
¿Qué miráis?
A vuestra merced, nada más.
Y a la barragana de Cortés, llevándose nuestro oro.
[quejidos]
¡No te atrevas a desconfiar de tu capitán!
¡Ni de ella tampoco!
Nos han salvado la vida muchas veces.
Y a algunos demasiadas.
[Esteban] ¡Quieto!
¡Suéltame!
Tenga cuidado, capitán.
Camine, soldado.
[campanadas]
[música]
[murmullo]
- ¿Qué está pasando, Gonzalo? - No sé.
Estaba escondido en el hueco de la pared.
¡Perros malos! ¡Tornadizos!
[todos gritan]
[señor] ¡Herejes!
¡Herejes!
¡Hereje!
[todos gritan]
¡Hereje!
[todos gritan]
¿Adónde la lleváis?
¿Adónde van?
[bullicio]
¿Qué haces? ¡Estás loco!
Tengo que impedirlo, Gonzalo.
No, no te dejaré acercarte.
Tengo que hacer algo.
[bullicio]
Soy Hernán Cortés, hijo de Martín Cortés.
Y quiero pedir clemencia para Sara Ximénez y su familia.
Ya sé quién eres, hijo.
Padre, por favor.
Son personas honradas.
No han lastimado nunca a nadie.
[Hernán] Les conozco desde niño.
Ahora son cristianos.
- ¿No es eso lo que importa? - Fingen serlo.
Fingen.
Pero en secreto siguen con sus prácticas paganas.
¿No has visto ese libro?
El padre seguía ejerciendo como alfaquí.
Y aún peor, ayudaba a otros a huir a Aragón
para seguir viviendo como moros.
¿Cómo podéis saberlo?
Él mismo lo está confesando.
Bajo tortura.
No hay otra forma de sacarle la verdad a un pagano.
Nadie se acerca a Dios bajo tortura.
¿Eso piensas?
Iba a casarme con ella.
Entonces dame las gracias.
Te he salvado de un matrimonio muy amargo.
Y ahora vete de aquí.
No querrás que le diga a los inquisidores
que eres amigo de infieles.
Anda, vete con tu primo.
[lamento]
[lamento]
[lamento]
[inquisidor] ¿Ya van a confesar?
Ha sido mi madre.
No.
- [hombre grita] - [inquisidor] ¡Confiesa!
Tú mismo lo dijiste.
Que haría lo que fuera para impedirlo.
- [Hernán] Ella les ha delatado. - Te digo que no.
- ¿Entonces quién? - Cualquiera.
[lamento]
Todos en el pueblo los conocen.
Son paganos, Hernán.
[Aisha] ¡No por favor! ¡No!
- [Aisha] ¡No! - Al pagano se le convierte,
¡no se le mata!
[Aisha llora]
[Hernán llora]
- [Aisha] ¡No! - [Hernán llora]
¿Por qué? ¿Por qué, Dios, lo permites?
[Aisha] ¡No!
Yo ya no creo en Dios.
[Aisha] ¡Por favor!
[música]
[Aisha] ¡No!
¡Por favor!
[Sandoval exhala]
[Alvarado jadea]
[Alvarado jadea]
Amarra, amarra.
Todo lo que sobra a la fundición.
Todo, hasta el último trozo.
Esa caja también a quemar.
[Salvatierra] ¡Hernán Cortés!
[Sandoval] Capitán.
¡Hernán Cortés, Alvarado!
Daos presos en nombre del gobernador Velázquez
y del Rey.
¿De qué se nos acusa?
Entregaos o no saldréis vivos de aquí.
[jadean]
- ¡Ah! - [golpe de espadas]
- [quejidos] - [golpes]
[ráfaga]
[quejidos]
[jadeos]
[Salvatierra] ¡Piedad! ¡Piedad, capitán!
¡Ah!
[jadea] Piedad.
Piedad, capitán.
Debí haberte matado en Veracruz.
Pero voy a darme el placer de juzgarte.
[Salvatierra se queja]
Y verte colgar en la horca.
¡Llevaos a este traidor!
¡A todos!
[Sandoval] ¡Arriba, perro!
Prefiero la horca a lo que os espera a vosotros.
Esos salvajes de afuera os van a arrancar el corazón.
[Sandoval] ¡Camina!
Ven aquí.
[quejido]
[jadean]
¿Qué te ocurre?
¿Estáis herido?
No es eso. [jadea]
[campanadas]
[murmullo]
Hijo.
Ya salen.
[música]
La familia Ximénez.
Condenada a la hoguera por heréticos mahometanos.
[música]
[quejido]
[música]
[llora]
[música de tensión]
[Sandoval exhala]
Cuando tenía 11 años,
mi madre me vendió a un señor maya.
Dos sacos de cacao.
Es mucho.
Siempre fui... de un señor generoso.
Con el capitán, pensaba que era libre.
Quería estar con él.
Pero para él, solo soy intérprete.
Solo soy su lengua.
¿Sabes cómo llaman los míos a él?
Malinche.
El que acompaña a Marina.
[música]
Él era yo...
...y yo era él.
[música]
Marina...
...he oído lo del oro y Hernán no quería comprarte.
Era su forma de pedirte perdón,
de darte la libertad.
[ríe] Oro.
¡Oro, solo habláis de oro!
¡No importa el oro!
¡Tenemos que salir ahora, de aquí, ya!
No tengas miedo, Marina.
No vamos a morir aquí.
No, no puedo.
No puedo morir yo.
[música]
[habla náhuatl]
...en...
...mi cueva que da vida, crece un niño...
...de Hernán.
[música]
[exhala]
[música]
[monedas suenan]
Cógelo.
Te hará falta.
[monedas suenan]
[música]
[madre] ¿Dónde vas, hijo?
Esta es tu casa.
¿Mi casa?
Les denunciastes vos.
¡No!
¡No, claro que no!
¡Yo nunca haría algo así! ¡Nunca! [llora]
Pobre muchacha.
Hijo, por favor.
[Martín] Por favor.
[Catalina llora]
[Hernán] Está bien.
[Catalina llora]
Os creo.
[solloza]
Perdonadme.
Pero tengo que irme de aquí.
[música]
[agua que cae]
[sacerdote] Has venido aquí porque has querido.
Nadie...
...te ha obligado.
¿Verdad?
A lo mejor me he equivocado.
Poniendo a prueba, Gonzalo y a tu primo Hernán, también.
El demonio nos tienta, nos tienta y nos tienta.
Nos tienta. Nos tienta de nuevo,
hasta conseguir que ofendamos a Dios.
Tú me has dicho...
...que esa muchacha tan amiga de tu primo,
a pesar de haberse bautizado,
sigue profesando su fe en la secta de Mahoma.
Tú lo has dicho.
Yo te creo.
Pero no es suficiente con decirlo.
Si queréis salvarte
y salvar a tu primo.
Tienes que explicarme algo más. Cosas concretas.
¿Cómo sabes que fingen?
Habla.
Habla.
[sacerdote] ¡Habla!
[llora]
- Perdóname. - ¿Yo?
¿Qué he de perdonarte?
Te prometí que no me iría sin ti.
Pero no puedo esperarte.
Lo entiendo.
¿Seguro?
Sé que no han sido mis padres.
Pero no puedo quedarme con ellos.
- [viento sopla] - [exhala]
Son solo seis ducados.
[exhala]
Haré buen uso de ellos.
Gonzalo...
...voy a cumplir mi palabra.
Voy a encontrar un lugar para los dos.
Un lugar en el que merecerá la pena vivir.
No como este.
No se te ocurra dejarme solo al otro lado del mundo.
Porque volveré y te arrastraré de las orejas,
¿me entiendes? [exhala]
Tendrás que acompañarme.
Para protegerme. [llora]
Para impedir que me equivoque.
¡Juntos, Gonzalo! ¡Juntos!
A nuestra manera.
[ríe]
[llora]
Como siempre, Gonzalo, como siempre.
¿Me oyes?
Conmigo siempre.
[música]
Uno, dos, tres, cuatro, cinco...
Cuatro días, Gonzalo.
Cuatro días y podemos irnos.
[Sandoval] Ya basta, Hernán.
Tenemos los puentes listos. Es más que suficiente.
Aún no hemos terminado.
¿Es que no has tenido bastante con lo de Salvatierra?
¿Qué queréis que nos matemos entre nosotros?
¡Es el oro del Rey!
Uno, dos, tres, cuatro...
¿Y cuánto quieres cargar sin que nos retrase a todos?
¿Cuánto puede cargar la mula, sin que le reviente la espalda?
Dime, Hernán. ¿Cuánta ventaja podemos sacarle a los mexicas?
Antes de que se den cuenta de que nos hemos ido.
Primo, ¿es que no lo entiendes?
El Rey no tendrá nada, si no salimos de aquí.
Nada.
Todo lo que has hecho no habrá servido.
Habrá sido en vano...
...si nos matan.
Por favor.
No vamos a morir aquí.
¡No vamos a morir aquí!
Tienes razón, primo.
Tienes mucha razón.
Con lo que tenemos basta.
Es suficiente.
Saldremos esta misma noche.
¡Nos vamos!
[Hernán jadea]
- [jadea] ¡Nos vamos, Botello! - Sí, capitán.
[jadea]
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