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¿Cuántas naves tiene ya?
Once y unos quinientos hombres más todos los indios
y esclavos negros de sus tierras.
¿Y cómo piensa alimentar a toda esa tropa?
- Entro. - Aumento.
Ha comprado una cantidad colosal de comida.
No hay cerdo o vaca en Cuba que no esté en sus bodegas.
Incluso mandé una barca a Jamaica para conseguir más provisiones.
Y cuando yo le pregunto, me asegura una y otra vez
que es una simple misión de reconocimiento.
Por suerte, sois mis ojos y mis oídos.
Lo supe desde el principio.
Tiene un plan.
Ese Cortés nació y morirá siendo un tramposo.
Tengo punto.
Hay que observarle y tenerle a mano por si hubiera
que arrestarle y traerle preso.
Cristóbal...
Soy un soldado del rey...
...no un guardián de capitanes.
No haré nada...
...a menos que se salte la ley.
Entonces seguro que tendrás que echarle el guante.
Hernán siempre tiene guardado algún truco.
Punto.
¡Tenaza!
Y tú, necesitarás aprender a hacer trampas
si quieres infiltrarte en la tropa de Cortés.
Qué maravilla...
...estar aquí contigo.
¿Qué va a pasar?
¿Estaremos a salvo?
- No tenías que haber venido, Juana. - No vuelvas a decirlo.
Ya está hecho.
Este no es un buen lugar para ti.
Incluso con tu padre estarías más segura que aquí conmigo.
Mi padre quería casarme con un encomendero viejo y sucio.
Por eso huí de él.
Sería capaz de cualquier cosa con tal de alejarme de ti.
¿No entiendes que te odia?
Cree que...
me has contagiado tus ansias de aventura.
¿Y no es verdad?
Siempre me he sentido así. Desde pequeña.
Aventurera y guerrera.
Dispuesta a todo.
Saldremos de aquí.
Tendremos una hacienda.
Una vida nueva, te lo prometo.
Pero todo a su tiempo.
No sé qué te ha ocurrido, pero
ahora eres un hombre de Cortés.
No piensas abandonarle, ¿verdad?
¿Estás seguro de que merece tu lealtad?
¿A qué viene eso?
Nos dijo que en Tenochtitlan corría el oro por doquier,
los indios le respetaban.
Nos prometió el paraíso.
Y míranos, sitiados y muertos de hambre.
Eso no es culpa del capitán.
El único responsable de esta situación es Alvarado.
Alvarado, Sandoval y Olid...
...vosotros tres vendréis conmigo. Escoged a los hombres necesarios.
- ¿A dónde vamos, capitán? - Quiero entrar a la jungla.
Quiero conocer esa Tenochtitlan. Aquí ya solo perdemos el tiempo.
¿Y yo? ¿Qué pasa conmigo?
Lo que quiero decir es que me gustaría acompañaros, capitán.
No puede ser. Te necesito aquí.
Bernal y Rangel pueden quedarse a cargo. Los hombres están tranquilos
tenemos comida de sobra, no va a haber ningún tipo de problema.
¡Alonso! Eres mi mano derecha.
Necesito que cuides de la retaguardia, ¿está claro?
¿Y Marina?
Marina se viene conmigo, igual que Jerónimo de Aguilar,
sin sus lenguas no puedo entenderme con los indios.
Como digáis, capitán.
- ¿Deseáis algo? - ¿Yo?
Caballeros...
Ya está bien.
¡Alvarado!
¡Alto! ¡Alto!
Alto ahí, alto ahí.
¡Quieto, quieto! ¡Quieto ahí!
- Quieto, ¿a dónde vas, indio? - ¡Quieto ahí!
No te muevas.
Está bien.
Está bien. No parecen peligrosos.
Bajad las armas. Bajad las armas.
Avisad al capitán.
¡Capitán!
¡Tranquilos, tranquilos!
Amigos, amigos...
- ¡Marina, Jerónimo! - No van armados, capitán.
[Náhuatl] Traemos un mensaje de nuestro señor Xicomecóatl.
[Náhuatl] Habla.
[Náhuatl] Nuestro gran gobernante Xicomecóatl nos ha enviado
[Náhuatl] a decirles que los recibirá con entera felicidad.
[Náhuatl] Los guiaremos hasta él.
[Maya] Nuestro gobernante Xicomecóatl nos ha enviado a decirles
[Maya] que los recibirá con gusto.
[Maya] Los llevaré hasta él.
Capitán, el gobernante Xicomecóatl dijo que nos recibirá con gusto.
[Nahuatl] Nuestro pueblo de Cempoala aún está lejos. Por favor coman.
[Maya] Nuestro pueblo de Cempoala aún está lejos. Por favor coman.
Dice que su ciudad aún queda muy lejos, nos han traído comida.
El señor de Cempoala quiere conoceros.
Nos ofrece esta comida para agarrar fuerzas porque el camino es largo.
Ellos guiarán, capitán.
¿Son mexicas?
[Náhuatl] ¡No, no, no somos mexicas! Somos enemigos de los mexicas...
[Náhuatl] Somos totonacas.
[Maya] No, no somos...
No hace falta que traduzcas eso, le he entendido perfectamente.
Iremos con ellos.
Es una verdadera ciudad.
Y este un verdadero palacio.
Pues no tiene nada que envidiar a la mismísima Mérida.
[Náhuatl] Solo tu respetable señor puede entrar.
Marina...
[Maya] El capitán, tú y yo.
Solo vos, Marina y yo, nadie más puede entrar, capitán.
- ¿Cómo? - Negaos, capitán.
Puede ser una trampa, no entréis.
[Náhuatl] Solo tu señor.
¿Qué dice?
[Náhuatl] Mi señor no debe ir solo
[Náhuatl] Por favor deja que lo acompañe uno de sus capitanes.
[Náhuatl] Te lo pedimos.
[Náhuatl] Él.
Olid, acompáñanos.
Los otros quedaos aquí afuera.
[Maya] Son un tributo, para ser sacrificados.
Ellos serán sacrificados. Les sacarán el corazón.
¿Qué están haciendo?
El humo aleja los malos espíritus, capitán.
Y a los buenos también, me temo.
[Náhuatl] Los mexicas nos tienen oprimidos.
[Náhuatl] Antes éramos felices del corazón,
[Náhuatl] nuestro pueblo tenía paz y tranquilidad.
[Náhuatl] Pero vinieron los mexicas y nos trajeron la desgracia.
[Náhuatl] Ahora estamos esperando a sus recaudadores de tributo.
[Náhuatl] Todo lo que viste preparado, es para ellos.
Los mexicas los tienen oprimidos, antes eran felices,
su pueblo tenía paz y tranquilidad, pero vinieron los mexicas
y les trajeron la desgracia. No pudieron hacer nada.
Ellos son sus tributarios, capitán.
Podéis luchar, podéis defenderos, decid "basta".
[Náhuatl] Ustedes no conocen a su gobernante Moctezuma.
Dice que no conocemos a Moctezuma, ni a los mexicas.
Tenochtitlan es una gran fortaleza.
Está construida sobre agua y solo se llega a ella por puentes.
Este es el reino de Moctezuma.
Un tirano, un déspota.
Aliado de Texcoco y Tlacopan.
Los demás pueblos están sometidos a ellos.
Los huejotzingas y xochimilcas.
Solo Tlaxcala se niega a pagar.
Tlaxcala.
Tlaxcala, capitán.
Ellos son los peores enemigos de Moctezuma.
Los tlaxcaltecas y los mexicas se odian a muerte, capitán.
¿Te das cuenta, Olid?
Los mexicas están rodeados por pueblos enemigos.
Capitán...
Si decidiéramos marchar hacia Tenochtitlan...
...os uniríais a nosotros?
Díselo.
[Nahuatl] Si decidiéramos hacerle la guerra a Tenochtitlan,
¿se unirían a nosotros?
[Náhuatl] Nosotros no somos guerreros.
[Náhuatl] Si quieres hombres guerreros, debes ir a Tlaxcala.
Ellos no son un pueblo guerrero, capitán.
Si queremos guerreros, tenemos que ir a Tlaxcala.
Y si nosotros...
¿Y si el pueblo de "Taxcala"...
- Tlaxcala, capitán... - Tlaxcala...
...sus guerreros, se unieran a nosotros?
[Náhuatl] ¿Y si los tlaxcaltecas se unieran a nosotros?
Y si consigo una alianza de todos los pueblos enemigos de Moctezuma...
...para marchar hacia Tenochtitlan...
¿Entonces sí os uniríais a nosotros?
Vosotros, nosotros...
...Tlaxcala.
¿Aliarnos con los indígenas para guerrear?
Caballeros, vinimos en misión de exploración, no de guerra.
Hay que regresar e informarle todo a Velázquez.
¿Y alguien ha visto al gobernador por aquí?
¿No lo sentís a vuestro alrededor?
El odio hacia los mexicas puede pasar a través de estos muros.
Si los otros pueblos los odian así...
puedo conseguir que se unan a nosotros.
Con ellos,
podemos marchar sin miedo hacia Tenochtitlan.
- Contad conmigo, capitán. - Cuantos más seamos,
- más oro conseguiremos. - No somos saqueadores.
Hay mucho más en juego que el oro.
Podemos conseguir estas tierras para nuestro rey.
Sé que muchos de nuestros hombres son fieles al gobernador de Cuba.
Su apoyo sería fundamental.
Os lo repito, no tenéis permiso para avanzar tierra adentro.
Si os seguimos nos convertiréis a todos en traidores.
El único permiso que necesito es el de mi espada.
¡Pero yo soy hombre de ley!
Está bien, está bien. Se entiende.
Se entiende.
Olid es un hombre de ley y como tal necesita recibir órdenes de su autoridad.
Pero quién te ha dicho que no podemos ser nosotros la ley aquí.
Señor...
Solo por lo que acabáis de decir podría deteneros en nombre del gobernador.
Por vuestro bien os lo digo.
Seguid las instrucciones recibidas.
Invertí toda mi hacienda en este viaje para no tener que mirar hacia atrás.
Encontrándome este sagrado camino,
no pienso pedir permiso ni rendir cuentas a nadie.
Vos sois un buen hombre.
Leal y os respeto.
Creedme, hay una forma legal de hacer esto.
Confiad en mí. Yo estudié leyes.
¡En las mejores tabernas de Salamanca!
- ¿Y dónde está mi espada? - ¡Capitán!
Capitán, el cacique dice que nos marchemos al despuntar el alba.
Los recaudadores de Moctezuma llegarán mañana a la ciudad.
Pues si vienen, habrá que recibirles.
[Náhuatl] ¡No, no!
¡Al suelo!
[Náhuatl] Son los seres extraños de los que hemos oído hablar.
[Náhuatl] No pongamos resistencia.
¡Atadlos!
[Náhuatl] ¿Qué es eso?
[Náhuatl] ¿Qué han hecho?
[Náhuatl] ¡Los mexicas nos castigarán!
[Náhuatl] Esto es lo que mi señor piensa hacerles a todos los mexicas.
[Náhuatl] Su corazón no les teme.
[Náhuatl] ¿Se unirán a nosotros?
Este palacio no fue hecho para resistir un asedio, capitán.
Ya nos están matando de hambre.
Todavía hay un lugar con comida...
...y con pólvora para los cañones.
El bergantín que construimos para explorar el lago.
Está ahí afuera.
- Pero es una misión suicida. - ¡Lo sé!
Pero no podemos quedarnos aquí...
...cruzados de brazos.
Capitán, yo no puedo dejar que Juana muera de hambre.
Y sin esa pólvora tampoco puedo defenderla.
Enviadme a mí.
Podrías organizar un grupo pequeño y salir
mientras nosotros distraemos a esos perros.
Está bien, está bien.
Irás, Olid.
Pero llévate a Xicoténcatl y a algunos de sus guerreros.
Bien.
Ten.
Toma. Llévala contigo.
Lo tuyo no.
Esto... esto mata.
Eso es.
Mata.
No.
No vas a venir, no lo voy a permitir.
Yo digo que sí.
Juana, no sabes cómo es esto, cómo luchan, lo terrible que es.
¿Sabes lo que ha sido llegar hasta aquí?
El barco de Narváez y esos hombres. El frío, el cansancio, el hambre.
- Si no tuve miedo, no lo tendré ahora. - Pues deberías tenerlo.
- Todos tenemos miedo. - Sé manejar la espada tan bien como tú.
Nada de lo que digas me va a hacer cambiar de idea.
- Si no puedo ir contigo, iré con ellos. - Juana.
¡Cristóbal!
He venido aquí para estar contigo.
¡Oye, soldado!
Acércame eso.
- No te separes de mí. -Ni ahora ni nunca.
Me da suerte.
¡Olid!
¡Alto, alto!
¡Santo Dios!
¿Qué sucede?
Los mexicas: han hundido nuestros bergantines.
No van a dejarnos marchar.
Hay que volver al palacio.
¡Regresemos! ¡Volvamos! ¡Atrás!
¡Remad!
¡Cuidado!
¿No lo perciben, caballeros?
Ya falta poco para la costa.
¿Os imagináis la cara de Portocarrero
cuando nos vea llegar con los indios llenos de plumas?
A Portocarrero la única pluma que le interesa es la de la india esa.
¿No os alegráis?
No os preocupéis.
Pienso enviarle directamente al rey una relación de todo lo sucedido aquí.
Así mismo un quinto de todas las riquezas que llevamos hasta ahora acumuladas.
No hay mejor embajador que el brillo del oro.
¿Estáis seguro de lo que hacéis, capitán?
En ocasiones especiales el hecho debe ser más rápido que el pensamiento.
Caballo.
[Maya] Ojalá tuviera uno.
[Maya] Tengo los pies muy lastimados.
Yo también.
Duelen.
Soldado.
Sol-dado.
¿Que va a mandar oro a España? El quinto de nada es nada.
Cortés se llevará la mayor parte.
Entonces debemos de cumplir las órdenes.
- Para eso hemos venido, ¿no es así? - Así es.
Bueno, ¿y qué le vamos a decir al gobernador acerca del oro?
Velázquez no está aquí.
No sabe si son 50 piezas de oro o 500.
¿Por qué ha de saber lo que hemos requisado?
¿No están de acuerdo conmigo?
Cumplamos la órdenes.
Acabemos con Cortés...
...y cojamos lo que es nuestro.
Soldado, ayúdeme a subirla.
Ven.
Ven.
¡Moveros!
¡Es el capitán!
¡Han regresado!
¡Diego!
¡Agua para los caballos!
¡Olid!
- ¿Cómo ha ido? - Bien.
¡Vamos, agua!
Sí, gracias.
Pero, ¿quién es toda esa gente, señor?
Son totonacas.
Dale gracias al capitán que ahora son nuestros aliados.
Salimos de Cuba con el deseo de conocer estas tierras.
Y ahora hemos visto su riqueza y su belleza...
...muchos de vosotros habéis venido a hablar conmigo...
...para pedirme que en lugar de regresar a Cuba...
...nos quedemos aquí para poblar este lugar.
Os he escuchado casi a todos.
Confieso que yo también tenía mis dudas, estaba confundido.
Dudaba de si era lícito o no el fundar una ciudad aquí.
Pero el capitán Alvarado me ha sacado de toda duda. Capitán...
Según las leyes castellanas recogidas,
en la Séptima Partida del Rey, y cuando digo "rey" me refiero al rey Alfonso X.
Al sabio Alfonso X, que decía:
"Que el pueblo..."
- "Que el pueblo puede formar..." - "El pueblo..."
"...es el ayuntamiento de todos los hombres de una comunidad".
¡Así es, capitán! Y como somos una comunidad...
...podemos forjar exactamente y tener nuestras propias leyes.
Yo me quedo. En Cuba ya tengo todo hecho.
- En Castilla solo hay miseria. - Yo me quedo con el capitán.
Yo no me voy a quedar en una tierra
donde todos los hombres se comen unos a otros.
¡Cállate, por favor!
¡No tienes idea de lo que estás hablando!
¡Escuchad! ¡Silencio!
Para que podáis proceder con total libertad...
Desde este momento renuncio a todos mis cargos, a partir de ahora soy uno más.
- ¿Cómo puede ser eso? - Y acataré todo lo que decidáis.
¡Capitán! ¡Capitán!
¡Escuchad, Alvarado!
¡Escuchad, por favor!
Voy a dar los nombres de los candidatos a alcalde.
En primer lugar me ofrezco yo.
¿Qué?
Capitán...
¿Han acabado ya las votaciones?
No tardarán.
Bien.
Así que es cierto que estudiasteis leyes en Salamanca.
¿Lo dices por la asamblea?
Buen truco.
No es un truco.
Es un atajo.
Una argucia legal. La mayoría estamos en eso.
¿A quién servís?
¿Qué pregunta es esa?
Es sencilla.
¿A quién servís?
Al rey, por supuesto.
Sí, por supuesto, sí.
¿Acaso dudáis de mis intenciones?
Oigo lo que dicen algunos hombres.
Me imagino lo que dicen.
- Que voy a quedarme con el oro. - Sí.
¿Y qué sabrán ellos?
Para ellos el oro es solo oro.
Para mí es un camino para llegar a algo más importante.
¿Y es?
El favor del rey.
Ahora mismo el favor del rey está de parte del gobernador Velázquez, capitán.
Él es su representante y vos debéis obedecerle.
Y sin embargo he decidido no hacerlo.
Olid, vos conocéis a Velázquez, está cegado por el oro.
Es un ciego guiando a otros ciegos.
Lo habéis oído decir mil veces, y os lo repito.
Quiero fundar aquí una Nueva España para nuestro rey.
Donde podamos vivir todos juntos y en paz.
Dios nos ha dado esta oportunidad y no pienso desaprovecharla.
Seguís sin creerme, ¿no?
Hagamos una cosa, os juro por mi honor que mañana mismo
entregaremos al rey el oro que hemos reunido.
Pero no un quinto, todo.
Se lo vamos a enviar todo.
Está decidido.
No habrá vuelta atrás.
Mi decisión está ya tomada.
Ahora tendrás que tomar tú la tuya, Olid.
Nuestro nuevo alcalde...
...es el capitán Portocarrero.
- ¡Venga! - ¡Vamos!
- Bien escogido. - Bien.
Como vuestro alcalde mayor, propongo...
...que nuestro capitán, Don Hernán Cortés...
...sea restituido en todos sus cargos...
...como Justicia Mayor y Capitán General.
¿Alguien se opone?
Mirad qué farsa.
Capitán...
- ¡Que viva! - ¡Viva!
- ¡Viva Hernán Cortés! - ¡Viva!
- ¡Viva! - ¡Hurra, capitán!
Caballeros...
...amigos...
...llegamos a estas tierras un viernes santo...
...y descubrimos que Dios nos trajo a una tierra de abundancia.
Por ello propongo que a partir de hoy...
...esta sea conocida como la Villa Rica de la Vera Cruz.
¡Así sea, capitán!
¡Ahora pongámonos todos manos a la obra!
Urge construir esta ciudad, levantar esta fortaleza.
¡Vamos allí! ¡Dadme una pala!
Tenemos que echar el lazo al traidor.
Mañana antes de que despunte el alba.
No hay otro camino.
La suerte está echada.
¡No está aquí!
¡No es posible!
Lo vi toda la noche.
Si no está aquí antes de que alguien nos descubra.
¿A dónde vas?
¿A dónde vais?
¿Se les ha perdido algo?
¿Me buscabais?
Suelta la espada.
Así que es cosa tuya.
Suelta la espada.
- ¡Traidor! - Vamos.
¡Vamos!
¡Camina!
Cristóbal...
Has hecho lo correcto.
No te arrepentirás.
¡Cristóbal!
¡Cristóbal!
¡Juana!
¡Juana!
¡Juana!
¡Juana!
¡Juana!
...te coso yo...
La mano de María se junta con la mía.
Carne con carne, hueso con hueso.
- ¡Olid! ¿Qué ha pasado? - ¡Capitán!
Capitán, necesito hombres. 20 hombres que me acompañen.
Tranquilízate. ¿Qué pasó?
Los mexicas han hundido nuestros bergantines.
Nos atacaron en las chinampas.
Los hombres han muerto y a Juana, a Juana se la llevaron prisionera.
¡No hay tiempo que perder, capitán!
Es una misión suicida, ni aunque llegaras a tiempo...
...¿quién te asegura que puedas salvarla?
Probablemente ya está muerta.
¡No!
¡No!
No lo está.
No lo está. Tengo que salir a por ella.
- Debo salir por ella. - No, mírame.
No puedes ni andar.
Esta mañana, hemos salido a una misión desesperada.
Hemos arriesgado nuestras vidas y así... ¿Así me lo agradecéis?
Cristóbal, eres un buen capitán.
Si estuvieras al mando, harías lo mismo.
¿Y qué haríais si fuera ella la que estuviera en peligro?
No contestáis...
¿No sabéis qué decir?
Yo aposté por vos.
Me convencisteis de que erais un hombre de honor.
Ya veo que no.
Sois igual que todos los aventureros que llegan a estas tierras.
Un hombre codicioso dispuesto a sacrificar a quien haga falta...
...con tal de enriquecerse, ¡o de conquistar un palmo de tierra!
Te estoy salvando la vida.
¿Para perderla en una de vuestras batallas?
No, gracias.
- ¿A dónde vas? - Si he de morir,
prefiero hacerlo intentando salvarla a ella.
Esta es la relación de todo lo sucedido aquí, de mi puño y letra.
Y esta el Acta Fundacional de la ciudad.
Tienen que llegar al rey.
Tiene que leerlo.
Lo cierto es que me gustaría quedarme aquí.
Cumple tu misión y regresa.
Con los barcos ya sabes qué hacer.
¿Estás seguro, Hernán?
Barrénalos, mándalos al fondo. Es una orden.
- Venga. - Suerte.
Bien, ¿qué falta?
¡Tú!
- Gonzalo, tu espada. - Olid, no vayas.
- Dame tu espada. - Es inútil, Olid.
¡Dame tu espada!
¡Es una locura!
¡Quítate!
¡No!
¡No!
¡No!
¡No!
¡No!
¿Le ordenaste a Portocarrero que hundiera nuestras naves?
Ya no hay vuelta atrás.
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