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Zulu
Gracias.
Estate quietecita. Será mejor para ti.
No te preocupes. Estoy seguro de que te gustará.
Déjame. Te encantará. Estate quietecita.
Nada. Ya te dije que no funcionaría.
Tenemos que intentarlo otro día.
Tú también tienes que disfrutar.
No debes preocuparte por mí.
Yo estoy bien así.
¿No será que te preocupa tu propia vanidad?
Estás muy equivocada.
Yo te quiero, Paula.
Y yo a ti.
Más de lo que puedes imaginar.
¿Pero por qué?
No puedo conseguir que llegues.
Es como una frustración.
Lo que no se conoce no se echa de menos.
Déjalo. Hoy tengo un día terrible. No tendré tiempo ni para salir a tomar
¿No vendrás a comer?
No.
Adiós, cariño.
¿Qué está haciendo usted?
Lo siento, perdone.
Por favor, le ruego que no utilice para nada esas fotos.
No se preocupe.
Ni siquiera tengo película.
Hasta primeros de mes no tendré dinero para comprarme carretes.
Pero me gusta practicar. Vengo por aquí a menudo.
Me encantan los viejos y los niños.
¿Le gustan los niños? No tanto como a usted. La he visto como los miraba.
Es usted muy observadora.
Gajes del oficio.
¿No podríamos llamarnos por nuestros nombres?
El mío es Delia.
El mío es Paula.
¿Y el del coche?
También me he fijado.
Es mi marido. Y estaba con otra.
No tiene importancia.
Los hombres son así.
Les gusta tomar aperitivos, pero terminan comiendo en casa.
Me temo que las cosas no van demasiado bien.
Déjame adivinar. ¿Te encuentras insegura porque no has podido darle un hijo a tu
marido? Es mucho más grave.
No puedo tener hijos.
Pero hay muchos matrimonios que no los tienen y son muy felices.
¿Y tú qué haces, aparte de fotografías sin película?
Soy lo que se llama una muchacha liberada.
Abandoné la casa de mis padres para dedicarme al arte y vivir mi vida.
Suena muy interesante.
Lo único que he conseguido es trabajar de vez en cuando en unos grandes
almacenes como temporera. Ahora recibo ayuda de mi madre sin que se entere mi
padre. Y tengo que elegir entre pagar el apartamento y la comida o comprar
película. Como verás, todo un éxito.
He tenido un día agotador.
Vaya, estás enfadada.
¿Tengo algún motivo para estarlo?
Dime lo que te ocurre de una vez. Dime qué te pasa.
Te he visto en el coche con esa mujer.
¿Eso es todo?
Ahora las mujeres trabajan. No lo sabías.
Mira, es un técnico que ha venido de Bilbao para controlar las obras.
Solo es eso, un arquitecto.
No parece tan desagradable besar a un arquitecto. Si no estuviera siempre
espiándome.
No voy a dejar que te marches a ninguna parte.
Tenía que haberlo hecho hace mucho tiempo.
Pero no lo has hecho.
No podrías vivir lejos de mí.
Si crees que vas a solucionarlo como otras veces, no lo vas a conseguir.
Déjame, me haces daño.
Déjame.
Siempre te hago daño.
No sientes más que dolor conmigo.
No, no.
Sí, ese es el problema. Te hago daño, no sientes nada.
Pero yo voy a conseguir que te portes como una mujer.
Que disfrutes de mí como yo lo hago contigo.
Ven aquí, eres mía. No olvides que yo soy el que manda y harás lo que yo
Pero, ¿qué haces?
Quieta.
Me haces daño.
Es por tu bien.
Si no quieres, hay que forzarte.
Es por tu bien.
Lo siento.
Perdóname.
He perdido el control.
¿Me perdonas?
Me prometes que no volverás a hacerlo.
Ha sido una tontería. Me he portado brutalmente.
Te he lastimado.
No, no es eso.
Prométeme que no volverás a andar por ahí corriendo detrás de las mujeres.
Te lo prometo.
Fernando, esta vez creo que he sentido algo.
Hola.
¿Qué tal?
¿Cómo estás?
¿Cómo le va a la esposa engañada?
No demasiado mal.
Muy bien, diría yo. Se te nota más feliz.
Más segura.
Muy bien.
Bellísima.
Encantadora.
¿Las cosas van mejor?
Mejor. Me alegro.
Entonces podrías invitarme a un café y a una tostada.
Haremos algo mejor.
Te vendrás a comer conmigo.
Eso sería estupendo.
Podría salvar a un artista a punto de morir de hambre.
¿Qué te parece la casa?
¿Te gusta?
Me recuerda a la de mis padres.
Entonces no te gustará.
Sí.
Ahora que estoy lejos de ellos, lo recuerdo con cierto cariño.
Como a un perrito que tuve.
¿Quieres tomar algo?
No creo que lo resistiera mi estómago.
Enséñame la casa.
Una habitación para invitados.
Muy bueno.
Otra también de invitados.
¿Cuántos invitados? Vaya un lujo.
La habitación de los niños.
La preparé con mucho cariño.
Para nada.
Anda, vamos.
Un cuarto de baño.
Esta es nuestra habitación.
¡Qué maravilla de cama!
Un poco armatoste.
Es un regalo de la familia de Fernando.
¿Este es Fernando?
Es muy atractivo. Tiene una sonrisa un tanto... perversa.
Esa es la palabra perversión.
Una palabra preciosa, ¿verdad?
Llena de sugerencias.
Hace rato que estoy pensando en decirte una cosa, pero no me atrevo.
Nunca hubiese creído que eras tímida.
Las apariencias engañan.
¿De qué se trata?
Dímelo.
Tienes demasiadas habitaciones vacías.
¿Realmente las usáis alguna vez?
Muy de tarde en tarde, y no todas.
Podrías alquilarme una pequeñita, con un precio pequeñito también.
Solucionarías gran parte de mi problema y del tuyo. No estarías tan sola.
No estaría más.
Yo te podría ayudar a fregar los platos y cosas así.
Bueno, pues a barrer.
Ya lo sé, tienes aspiradora.
Mira, ¿por qué no te quedas hasta que venga Fernando?
Se lo preguntaremos a él. Y si le parece bien... No te cobraré alquiler.
Así podrás comprar película.
Me quedo. Es un cielo.
¿Sí? Sí.
¿Seguro?
Si no hay más remedio.
Hasta luego.
¿Era Fernando?
Sí. No vendrá hasta más tarde.
No siempre va a engañarte.
Ya ha pasado más veces.
Conozco hasta su tono de voz cuando me miente.
Y piensas que no te quiere.
Supongo que lo único que ocurre es que no le hago sentirse lo suficientemente
hombre y anda buscando mujeres por ahí para reafirmar su masculinidad.
Vamos, no te eches la culpa de todo lo que sucede en el mundo. Por otra parte,
lo mejor es cierto y verdaderamente tiene trabajo.
Tengo que comprobarlo.
Paula, por favor, no hagas algo que te pueda causar dolor.
Tengo que saberlo.
Tengo que saber si ahora también me engaña. ¿Qué haría si lo encontraras con
otra? ¿Abandonarle?
¿Romper con él? Creo que no. Le quiero demasiado.
Entonces no te arriesgues. Es mejor vivir con una mentira feliz que con una
verdad amarga. Tengo que saberlo de todos modos.
Ven a verme mañana a estas horas.
Me hace mucho bien hablar contigo.
Sobre todo si hoy... Bueno, vamos.
Paula,
siento haber llegado tarde, pero es que... No importa.
Lo importante es que estás aquí.
Estaba ansiosa de que vinieras.
De que me abrazaras.
De sentirte cerca de mí.
Estoy deseando que volvamos a repetirlo de anoche.
Pero antes tendrás que cogerme.
Ven aquí.
Quiero verte conmigo.
Sin nada que te oculte.
He sido mala.
Me he portado mal.
Tienes que castigarme.
Mi padre me pegaba siempre con el cepillo.
¿Pero por qué? ¿Por qué?
No grites, por favor. No es de buen gusto.
¿Para qué necesitas toda esa serie de aventuras con mujeres sin ninguna
categoría?
Eso no lo puedes entender. No eres un hombre, por suerte para mí.
Creí que cambiarías ahora, que nuestras cosas marchan mejor.
Tampoco te comprendo yo a ti. ¿Cómo puedes ser tan puritana a veces?
Y otras hacer unos numeritos tan deliciosos.
¿Es que no te gusta?
Desde luego que sí.
Aunque todavía te queda mucho por aprender.
Pero ¿por qué sientes vergüenza de hablar conmigo de lo que haces en la
Te gustaría hablar de ello con detalle.
Estoy dispuesta a hacer cualquier cosa que a ti te guste.
Solo si tú disfrutarás de ello.
No quiero una mártir a mi lado.
Se me está haciendo tarde, tengo que marcharme.
Volverás muy tarde.
¿Por qué no te compras un perrito para que te haga compañía?
Fernando, ¿te importaría que alquiláramos una habitación?
¿Para qué?
No necesitamos el dinero, supongo.
Conozco a una chica, una amiga mía.
Es fotógrafo.
Me haría compañía y me ayudaría con la casa.
Si eso te va a hacer feliz, como quieras.
¡Qué maravilla!
Aquí pondré el laboratorio. ¿Qué te parece?
Si necesitas algo, ya sabes que nosotros dormimos en la habitación de al lado.
Podré oír todo lo que hacéis por las noches.
¡Qué luz!
No te apartes de la ventana, por favor.
Estate quieta un momento.
Así estás aún más bonita. ¿Querrás posar para mí?
Si tú quieres.
Pero salgo muy mal en las fotos.
Nunca has tenido un fotógrafo como yo.
Será imposible sacarte fea con ese perfil.
Tienes un cuello precioso.
Una línea perfecta.
¿Cosquillas?
Debes tener un cuerpo maravilloso.
Muy fotogénico.
Estoy deseando que conozcas a Fernando.
¿Te gustará?
Mientras tú preparas el café, yo subiré todo esto.
Buenas tardes.
Fernando, qué pronto.
Si molesto, volveré más tarde.
Mira, esta es Celia.
Bienvenida a la familia.
Hola.
Oye, ¿en qué tienda lo has comprado?
Yo quiero uno igual.
Ya te defraudaré cuando me conozcas.
Vamos, ya debe estar el café preparado.
¿Qué te parece Celia?
¿Te cae bien?
Claro, es una mujer, ¿no?
¿Te vas a dejar esta noche o tendré que perseguirte por toda la casa?
¿Qué prefieres?
Me gustan las cosas difíciles.
No podemos hacer ruido.
¿Un aliciente más?
Espérame abajo.
Ahora voy yo.
Estás cambiando mucho. ¿Dónde tenías escondida tanta imaginación?
Tengo muchas más cosas escondidas.
Gracias.
¿Puedo pasar?
Me estoy bañando.
Iré haciendo la cama.
Déjalo, no te molestes. No importa.
Fernando es encantador.
Y debe ser todo un hombre en la intimidad.
Qué abrigo tan bonito.
A mí las pieles no me gustan.
Quiero decir, para ponérmelas. Pero me gusta tocarlas.
Son tan suaves.
Tan agradables.
Tan acogedoras.
Yo estuve viviendo con un chico tres meses.
Y desde luego era muy confortable dormir acompañada. Todas las noches hacíamos
el amor.
Dime una cosa.
¿Los matrimonios también todas las noches?
Depende.
Tienes un cuerpo precioso.
Me gustaría hacerte algunas fotos desnuda.
¿Te importaría?
No sé, no es por posar. Al fin y al cabo...
Somos dos mujeres.
Pero... Si esas fotos las ve alguien... Solamente haré una copia.
Que te entregaré junto con los negativos.
Me gusta el desnudo femenino.
Tengo que enseñarte algunos trabajos.
Todas las fotos tienen algo triste.
Incluso las chicas.
Es mi idea de lo bello.
Pienso que siempre va unido a una cierta tristeza.
Es como un tributo que hay que pagar por ello.
Pero tú... Tú eres muy alegre.
¿Eso quiere decir que te parezco guapa?
Sí, claro.
Pero solo me has visto la cara. Se nota que tienes buen tipo.
Tengo el pecho demasiado pequeño.
A los hombres les gusta más grande.
Como el tuyo.
Eso no tiene importancia.
Además, tengo unas piernas horribles.
Y unos tobillos demasiado gruesos.
Tú sí que tienes unas piernas preciosas.
No exageres.
Eres perfecta.
Si yo fuera hombre, me enamoraría de ti.
Si fueras un hombre, andarías persiguiendo cualquier cosa que llevara
Los hombres son polígamos por naturaleza. Por eso es mejor que tengan
fija. Así no andan por ahí detrás de cualquiera.
Me estás convenciendo.
Ya me veo poniendo un anuncio en el periódico.
Se necesita amante con experiencia, discreta y con buenas referencias.
Quiero el puesto.
Soy tu mejor amiga.
Y por otra parte, Fernando no es ninguna tontería.
Me siento muy agradecida. Me dais un sitio donde poder vivir y trabajar y
me sentáis a vuestra mesa.
¿Qué querías? ¿Comer un bocadillo en tu cuarto?
No seas tonta. La agradecida debería ser yo.
Antes me pasaba la mayor parte del día sola.
Eso quiere decir que soy muy mal marido.
Y que te tengo abandonada.
Incluso hay noches que no vengo a cenar.
Pues desde que yo estoy aquí, no has faltado nunca.
Ah, sí.
Pues mañana no vendré a cenar. Hay que corregir ese error.
Yo no quiero que corrijas nada.
Es cierto.
Mañana tengo que cenar con unos señores.
Espero que sea verdad.
Y que no nos engañes por ahí con otra.
Bueno, ¿tomamos una copa?
Estupendo.
Vamos a ver, ¿qué os apetece?
Yo me tomaría una ginebra.
¿Y tú?
Yo nada, gracias.
Estoy cansada, creo que me acostaré.
¿Tan pronto?
¿Te sientes mal, cariño?
No preocuparos por mí.
Podéis quedaros todo el tiempo que queráis.
Está bien, como quieras.
¿Cómo va todo?
Todo marcha según el plan previsto.
Tengo muchas ganas de estar a solas contigo.
Ahora estamos solos.
No podemos arriesgarnos a que se estropee todo el plan.
No lo pienses más.
Estará cenando con unos señores aburridísimos.
Conozco su sistema.
Pero ¿y te ha dicho dónde iba a cenar?
No haría una cosa así de no ser cierto.
Sabe que no llamaré.
¿Y por qué no?
Lo haré yo.
Preguntaré por él y si se pone diré que me he confundido. Que no era el nombre
por el que preguntaba.
¿Conocerá tu voz?
No. Pondré acento extranjero y un pañuelo para disimular. No me conocerá.
No creo que debamos. Tú déjame a mí.
Por favor, ¿el señor Villanueva?
Perdone, ese no es el nombre que yo preguntar.
Me siento confundida.
Sorpresa, estaba allí.
Gracias.
Por una vez le esperaré tranquila, sin miedo a que no vuelva.
¿Te vienes?
Voy a recoger un poco todo esto.
Gracias.
¿Necesitas algo?
Solo venía a darte las buenas noches.
Quiero que sepas que me siento muy feliz junto a vosotros.
Sé que has estado muy sola.
Nosotros también te consideramos de la familia.
Sí, eso.
Podemos formar una familia. Una familia absolutamente perfecta.
Siempre me hubiera gustado ser rubia.
Con un pelo tan bonito como el tuyo.
Tú también tienes un pelo muy bonito.
Sí. ¿Te gusta?
Tócalo.
Es muy suave.
¿Te gusta que te acarice?
Por favor.
Durante estos días te he cogido cariño. Me siento muy a gusto contigo. Pero no
puede ser.
No luches contra ti misma.
Acepta la vida como es.
No.
No.
No es posible.
Déjame. Solo porque te han dicho que es algo que no debe hacerse.
Pero tú lo deseas.
No, déjame.
No te resistas. Tienes que vencer esos prejuicios. Sabes que me deseas tanto
como yo a ti.
Déjame. Déjame.
Déjame.
Déjame.
ser de ti una mujer completamente nueva.
Voy a hacerte feliz como nunca lo he hecho.
Suéltame.
Sí, amor.
¿Qué tal la reunión de anoche?
Ya sabéis cómo son esa cena de negocio. Una pesadez. Pero conseguí lo que
quería. ¿Y vosotras? ¿Os aburristeis mucho?
Qué va. Lo pasamos estupendamente.
Ah, sí. ¿Y qué hicisteis? Cosas de mujeres.
No lo entenderías.
Es una bendición para Paula que estés aquí.
¿No crees, cariño?
Sí, claro.
Se me está haciendo tarde. Tengo que marcharme.
Tengo una idea.
¿Por qué no preparamos una cena para los tres esta noche?
Podemos poner música y bailar.
¿O preferís cenar fuera?
No, aquí.
Como quieras.
¿No te gusta la idea?
¿No pareces muy animada?
Sí, por supuesto.
Solo que estoy un poco cansada.
Hazla que se cueste un rato.
¿Por qué no os echáis la siesta a las dos?
No te preocupes. Yo me encargo de eso.
Ahora ni siquiera me atrevo a mirarle a la cara.
¿Por qué?
A él no le importaría si lo supiera. Estoy segura.
Me mataría. Es muy celoso.
Y además, con una mujer.
¿A ti te apetece ahora acostarte con él? Después de conocerme a mí. Siempre le
he querido.
Y le sigo queriendo.
Es lógico.
¿Y le deseas?
No lo sé.
Tienes que averiguarlo.
Cuando venga esta noche antes de cenar, inténtalo. Es muy importante.
¿No te molestaría?
¿Por qué?
¿Por qué ibas a renunciar a alguien y a algo tan maravilloso?
¿A ti te gustan los hombres?
Desde luego.
Ya te dije que haría de ti una mujer completa como yo.
Es muy agradable sentir la dulzura y suavidad de una mujer.
Pero también es muy importante sentir la seguridad de un hombre.
Creí que tendría que elegir entre uno de los dos.
Yo nunca te pediría una cosa así.
Fernando es un chico estupendo. A mí me gusta mucho.
¿Cómo te gusta? ¿Cómo solamente puede gustar un hombre?
¿Quieres decir que estarías dispuesta a irte con él a la cama?
Pero muy dispuesta.
¿Entonces no me quieres?
Todo lo contrario.
Te quiero tanto que me gustaría compartir contigo todo lo que a ti te
Es difícil de entender todo esto. Ya te irás acostumbrando.
¿Dónde estás?
Pasa, estoy aquí.
Creí que no había nadie.
Celia debe estar en su cuarto. Y yo me estoy poniendo guapa. ¿Te vas a duchar?
Sí, yo también me pondré guapo.
¿Me puedes ayudar, por favor?
Sí, claro.
Por delante también.
Sí, claro.
Soy muy feliz.
¿Por qué lo dices?
Porque te quiero ahora más que nunca.
No me puedo quejar.
Ha sido una cena estupenda con dos mujeres maravillosas para mí solo.
¿De verdad te parecemos guapas?
Como dos diosas griegas, pero más sexy.
Eso es poca cosa.
Dinos algo más.
No soy un hombre de palabras, sino de hechos.
Yo no soy tu esposa.
Tendrás que conformarte con las palabras.
Vamos a ver.
Duda que hay fuego en los astros.
Duda de que se mueve el sol.
Duda y es cierto lo falso.
Mas no dudes de mi amor.
Eso no vale.
Es de Shakespeare.
¿De verdad te parezco guapa?
Empezaremos por la cara.
Tienes unos ojos grandes, profundos y soñadores.
Con pestañas que acarician al mirar.
Nariz perfecta.
Boca sensual y sexual.
Piernas largas y finas.
El pecho es punto y aparte.
Al menos lo que se ve.
Pequeño pero firme.
Rotundo.
Adorable. Ya está bien, ¿no? Es demasiado.
Paula.
Vamos, no estarás celosa. Era solo una broma. Al menos por mi parte.
No te lo tomes así, cariño.
Celia es amiga nuestra y no nos faltaría el respeto a ninguno de los dos.
Ha sido una tontería.
Perdonad.
¿Qué habíais dicho de música y de bailar?
Eso está hecho.
¿De quién estás celosa? ¿De él o de mí?
No lo sé.
Tienes que acostumbrarte. Es mejor para todos.
Verás, esta noche nos vas a dejar dolor.
A él y a mí.
No sé si podrás resistirlo. No solo lo resistirás. Tienes que disfrutar de lo
que nosotros hagamos. Así tú también te sentirás feliz.
Toma. Gracias. Por nosotros.
Vamos a ver.
¿Quién es la primera a sacarme a bailar?
Permíteme.
Me siento halagado rodeado de bellas mujeres que se me disputan.
Cuando llega mi turno, es todo tuyo.
¿Se ha terminado la música?
¿Qué queréis que ponga?
¿Te gustaría algo romántico, Paula?
No sé, es posible.
A ver esas copas.
No toda la vida es bailar. No, gracias. Creo que me ha caído mal todo el vino
que tomé en la cena.
¿Te sientes mal, cariño?
No demasiado, pero creo que voy a tener que acostarme.
¿Quieres que te prepare un té o algo?
No, gracias.
No tengo ganas de nada.
Todo lo que quiero es dormir. Vaya, cuando más animales estábamos.
Por favor, seguid sin mí, no os preocupéis.
Adiós.
Tienes que venir a vernos.
Te gustará mirar.
Todo está saliendo muy bien.
Esta noche es decisiva.
Le he dicho que venga a mirar si quiere. Así que no debemos hablar.
No creo que lo haga.
Sí.
La curiosidad podrá más que sus prejuicios.
Espero que salga bien.
Tenía muchas ganas de estar a solas contigo. Desde que empezamos el plan no
hemos estado juntos.
No seas impulsivo.
Siempre quieres ser el protagonista.
Quiero hacerte una cosa que le hice el otro día a Paula.
No vas a hacerme nada y yo te haré lo que quieras.
Ha llegado la hora de tu premio.
No quiero que hagas nada.
Yo lo haré todo.
No quiero que veas.
Ni jadees.
Ni suspiras.
Antes de verlo creí que me moriría de celos.
Pero cuando tú estabas allí haciéndole cosas, empecé a notar sensaciones
desconocidas.
Creía vivir en mi piel y en mi cuerpo todo lo que tú debías sentir.
Delicioso, ¿verdad?
Y después fue mucho más extraño.
Disfrutaba las mismas sensaciones que Fernando.
Como si yo también tuviera testículos y todo eso. ¿Nada más?
También sentí asco.
¿Asco de qué?
De todo.
De lo que estaba viendo y de mí.
Esos son solo prejuicios. Ha sido educada en un ambiente demasiado
puritano. Debes comprenderlo y superarlo.
Lo único malo que hay entre nosotros es la mentira. Si no nos escondiéramos unos
de otros sería mucho más limpio.
Podrías aceptarlo mejor.
Pero yo no quiero que Fernando sepa lo nuestro.
Me odiaría.
¿Por qué?
También él ha estado conmigo. No tiene nada que reprocharte.
Pero tú y yo somos dos mujeres.
Tienes que enfrentarte con ello.
Debes decírselo tú misma para liberarte. Y para que todos podamos mirarnos a la
cara con sinceridad.
No me siento capaz.
Tienes que decírselo, Paula.
Tienes que hacerlo.
La mano izquierda sirve para sujetar el taco.
Y con la derecha debes de dar en el centro de la bola.
Porque si la das en la izquierda, se va para esta banda.
Fernando.
Sí, dime.
Vamos a ver.
Entonces, tú tienes que dar a la bola al lado izquierdo. Tengo que decirte una
cosa. Te escucho. Vamos a intentar hacerla. Entonces, vamos a dar a la
para que coja efecto la bola y vuelva otra vez.
Escúchame, por favor.
Vamos a intentar hacer esta carambola sin efecto para que venga esta banda.
¿Comprendes? Es muy importante.
Dime eso tan importante.
Sigue tú, Celia.
Celia y yo somos amantes. ¿Cómo?
Explícame eso.
No te entiendo. Celia y yo hemos hecho el amor.
No es cierto.
Celia, tú misma me dijiste que lo confesara.
Sí, es terrible.
Ella me obligó, me forzó a hacerlo.
Yo no quería.
Así que esa es la razón de que nunca te dejaras satisfecha. ¿Te gustan las
mujeres? No sé.
Dios mío. Yo nunca había hecho una cosa así. Fue culpa de ella.
Pídele perdón.
¿Pero por qué? No entiendo nada.
Te has portado muy mal y tendré que castigarte.
Vosotros también.
Yo lo he visto.
No trates de culpar a los demás. Debes de aceptar tu castigo.
No.
Igual que la primera vez.
Pero ahora es mucho mejor.
Es que estoy seguro de lo que prefieres.
¿Y ahora?
En el baño, en el porche y ahora en el coche.
¿Qué te parece la cocina?
Sería delicioso.
Y la pobre Paula.
Es cierto, estamos siendo muy descorteses con ella.
Él no sabe que he venido.
Perdóname por lo de antes, pero era mucho mejor así. Pero él cree que ha
culpa mía.
Eso le da ocasión de sentirse importante.
Y de justificar todos sus actos cuando te perdone.
Es una cobertura moral.
¿Qué habéis hecho mientras yo estaba aquí?
Él ya está dispuesto a perdonarte y ahora estará mucho más cariñoso, ya
¿Pero qué habéis hecho?
Nada malo.
Todo ha sido delicioso.
No quiero perderte.
Fernando.
No te preocupes, cariño. Celia me lo ha contado todo y lo comprendo.
No te importa.
Te perdono, te perdonamos.
Creo que podremos llegar a ser muy felices los tres.
Si te portas bien.
Tienes que arreglarte y ponerte guapa para esta noche.
He preparado una fiesta sorpresa.
Qué alegría.
Ven con nosotros.
No te resistas. Si no quieres poner tu vida en peligro.
No nos obligues a llenar de plomo ese precioso cuerpo.
¿Dónde me lleváis?
Ya hemos llegado.
Ya ha terminado el viaje para ti.
Siéntate.
Vas a saber lo que pasa por desobedecer a la organización.
Será mejor que no te muevas.
Para que solo pueda funcionar tu cerebro.
No podrás ni mover las manos.
Ni los pies.
Ni siquiera podrás hablar.
Que nada distraiga tu atención.
Concéntrate. No sientes como tu piel se hace cada vez más sensible.
Se estremece dispuesta solo al placer.
Ahora cualquier dolor sería mil veces más intenso.
No podía consentir que te hiciera daño. Ni yo lo hubiera permitido.
Podríamos matarte.
Llenar esta preciosa piel de feos y oscuros agujeros.
El frío del metal debe ser muy parecido al de la muerte.
Y la muerte puede llegar en cualquier momento.
También puede llegar el placer.
El placer es solamente la ausencia de dolor.
No has visto nunca cómo hacen el amor dos hombres.
Mírala cómo está.
¿Te ha gustado?
Seguro que ahora nos quiere más.
Nos desea más.
Trae el regalo que tenemos para ella.
Sabemos que nos eres fiel.
Que nos serás fiel como un perro.
Nuestro perrito.
Ahora demuéstranos que nos quieres.
Ahora eres feliz.
Porque sabes que tus amos son felices también.
No te dejes besar en la boca. Al fin y al cabo es un perro.
No me gusta que duermas sobre la cama. Es muy incómodo.
A partir de ahora dormirás en la alfombra.
No te portes mal.
Vamos a la alfombra.
Pobrecito, pobrecito mi perrito.
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