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LAS CARAS OLVIDADAS
Michael Daniel Kal�, 17 a�os.
Muerto en la calle K�lm�n Jozsef, Budapest, Hungr�a.
Hoy es lunes 29 octubre de 1956.
Por la ma�ana, una desapacible ma�ana.
Por todas partes se pueden ver las huellas de la revoluci�n.
Porque durante 6 d�as, Budapest ha estado envuelta
en una revuelta armada contra su gobierno comunista.
Fu� comenzada, como otras tantas revoluciones, por los estudiantes.
Estas son sus caras.
Fue su ultimatum, lanzado al gobierno el 23 de octubre,
el que puso en marcha la revoluci�n. �stas son las caras de
futuros ingenieros, artistas, profesores,
alterados por el descontento social de su tiempo.
Un descontento que se ha propagado de los estudiantes m�s mayores
a los escolares m�s j�venes.
Desde sus secretos y prohibidos puntos de reuni�n,
la revoluci�n ha lanzado a estudiantes y a obreros
a las calles de Budapest.
Apoyada por soldados y otros civiles,
provistos de algunas metralletas, granadas y viejos rifles,
ondeando banderas y emblemas nacionales,
desfilan para desafiar al Gobierno H�ngaro
y a los tanques rusos tra�dos para apoyarlo.
Esta ma�ana, 29 de octubre
�sta comitiva toma la calle K�lm�n Jozsef.
Su intenci�n: manifestarse.
Su objetivo: la plaza del Parlamento en el centro de la ciudad.
Pero nunca llegar�n.
S�bitamente, la muchedumbre es disparada
por los tiradores de la polic�a y las ametralladoras desde los tejados.
En unos instantes,
muchos de los marchistas yacen muertos en la calzada.
Pero la muchedumbre consigue ganar el edificio.
Entonces, por unos instantes, los oprimidos se convierten en opresores
Y se vengan de los uniformados de dentro.
La frontera entre el asesinato y la ejecuci�n justificable es dif�cil de apreciar.
En la furia del momento,
nadie la busca.
�sos luchadores por la libertad han sido alejados calle abajo
y yacen, cubiertos por banderas, sobre el polvo.
Alrededor de ellos, la vida diaria de Budapest vuelve a arrancar.
El repartidor, cuyo veh�culo ha sido demolido por un carro ruso,
parte a duras penas con su bicicleta
Sus neum�ticos han sido desgarrados por los vidrios rotos del camino.
Aqu� hay uno de los muertos: un colegial.
Ser� enterrado en un improvisado nicho en el parque cercano.
Un hombre va a buscar a la familia para avisarles de la muerte del muchacho.
Deben venir e identificar el cuerpo.
Se llamaba Michael Vala Imr�di.
Ten�a 18 a�os y 3 meses.
hace 8 minutos hab�a tratado de lanzar una granada por la ventana del cuartel de la polic�a.
Pero ha fallado.
Algunos de sus amigos se han re�do de �l.
Entonces la bala de un francotirador le ha alcanzado en la espalda y le ha matado.
El hombre de la izquierda es Tam�s V�rasi,
un profesor de primaria de 37 a�os.
Un hombre reservado y tranquilo,
no se uni� abiertamente a los insurrectos hasta anteayer.
Porque, como dijo:
"No puedo quedarme aqu� sin hacer nada
mientras matan a mis amigos en la calle delante de mi casa".
Ahora, se ocupa en organizar un puesto local de enfermer�a.
La calle K�lm�n Jozsef se encuentra en el suburbio obrero de Ujpest,
el cual, al igual que toda la capital,
ha adquirido la apariencia de una Hungr�a en tiempos de guerra.
Todo lo que Tam�s puede hacer por la familia Imr�di
es enviar a un joven de la escuela para que les lleve a su casa.
La enfermer�a est� en el s�tano de una ruinosa vivienda.
Est� llena de heridos de las calles circundantes.
Las condiciones ah� abajo no son buenas.
De los muros fluye agua procedente de un r�o cercano y faltan vendajes.
S�lo los heridos m�s graves pueden ser conducidos al hospital
que est� a dos manzanas de distancia tras un cruce expuesto a un intenso fuego.
�sta mujer se llama Margit Zeke.
Tiene 33 a�os, es la novia de Tam�s.
Una periodista, intenta compaginar su ayuda en la enfermer�a
y a escribir art�culos para uno de los diarios revolucionarios.
Ambos han pasado la noche en vela en el estrecho s�tano
ocup�ndose de los heridos.
Este muchacho, sentado sobre los escombros, es Robert Fodor.
Su apodo es Robi
y tiene 12 a�os.
�sta es su hermana Zsuzsa que tiene 17 a�os.
A su padre lo mataron anteayer en los combates callejeros.
Ambos vieron c�mo ocurr�a.
Zsuzsa intenta ser pragm�tica y trata de olvidarlo.
Pero Robi no puede,
y rechaza toda ayuda, incluso la de su hermana.
Y eso no la ayuda mucho.
Este escandaloso joven se llama Ern� Ligeti,
un mec�nico de K�b�nya.
Trata de hacerse escuchar y persuadir a Margit Zeke para que lea
su �ltimo art�culo publicado
en una revista de literatura revolucionaria.
Al principio no quiere.
Pero pronto se da cuenta de que no tiene elecci�n.
Todos quieren escuchar
las palabras de libertad que ha escrito.
Y por un momento se olvidan de todo mientras la escuchan.
En estas caras, mientras que cada trag�dia se revive y se habla sobre ella,
podemos ver todas las caras de una revoluci�n:
bondad y odio, entusiasmo y dolor.
En esas variables expresiones, y en las caras que las reflejan,
se puede ver como resultado el enigma del pueblo h�ngaro.
Una naci�n fuertemente arraigada y vol�til,
rom�ntica, tempestuosa, orgullosa y arrogante de su herencia.
Capaz a la vez de ser cruel y bondadosa.
Los h�ngaros tienen una compleja identidad nacional
dif�cil de entender
�sta es Elisabeth Sulyok, 44 a�os.
Ayer mataron a su �nico hijo.
Istvan Berek, 19 a�os.
Sus padres llevan deportados 5 a�os. No tiene noticias de ellos desde entonces.
Eva Rokos, 17 a�os.
V�nculo com�n con Istvan:
su madre fu� asesinada hace 3 meses por la polic�a de seguridad.
Der Ban, 37 a�os, capataz en una f�brica de Ujpest,
y Mathias Vajda, 40, obrero en la misma f�brica,
forman unos extra�os compatriotas.
Para uno, Vajda es un socialdem�crata,
y el otro, Ban, un comunista puro y duro.
Es por ello que pasan el tiempo discutiendo.
�sta es Kataline Vardas, 18 a�os, estudiante de arte,
a pesar de su juventud es una anticomunista convencida.
Laszlo Dondosi, 24 a�os, bibliotecario.
Antes de la revuelta, organizaba un club de debates
prohibido por la polic�a.
Cada una de estas personas
cada una con sus ideas chocantes.
�Ser�a demasiado ingenuo concluir
que la creencia com�n tan fuerte como para unirles
debe ser su genuino amor a su pa�s
y el deseo de su libertad?
Un deseo por el que, obviamente, est�n dispuestos a morir.
�ste viejo camion ha sido convertido en ambulancia militar,
en �l 5 miembros de la AVH, la polic�a de seguridad,
tratan de escapar del sitio del Cuartel General en el centro de la ciudad.
No llegar�n muy lejos.
Conocida como AVO,
estos son los hombres que han sumido al pa�s en un sistema de terror.
�Qu� son estos hombres?
�Son traidores, oportunistas de la peor especie?
�O cr�dulos involuntarios?
Si estos revolucionarios hubiesen vencido,
�habr�an estado dispuestos a ponerse su uniforme?
El 30 octubre,
los Sovi�ticos han abandonado la capital.
Imry Nagy, 1er. ministro, forma un gobierno provisional.
Les revolucionarios tienen el control de la ciudad.
Durante 4 d�as, Budapest ha vivido bajo la ilusi�n de la libertad.
Hasta la ma�ana del domingo 4 noviembre,
cuando Imry Nagy retransmite este mensaje al pueblo h�ngaro.
"Al habla Imry Nagy,
Presidente del Consejo de Ministros de la Rep�blica Popular de Hungr�a.
�sta ma�ana temprano,
los Sovi�ticos han atacado nuestra capital
con la clara intenci�n
de derrocar el leg�timo gobierno democr�tico.
Nuestra armada lucha,
el gobierno se mantiene.
Informo as� al pueblo de Hungr�a
y al mundo entero de esta... situaci�n".
Los proyectores reflejan el caos en los escombros
como en la tarde del 4 de noviembre.
Los tanques entran la ciudad,
ocupan plazas y cruces,
y ametrallan los barrios en poder de los insurgentes.
Oficinas, viviendas, hospitales son atacadas indiscriminadamente.
Partes de muchos edificios caen sobre los defensores enterr�ndolos vivos.
Los tiros son ensordecedores. El humo y las ruinas lo cubren todo.
Estudiantes y ni�os son sacados de debajo de los escombros.
Es un espect�culo horrible.
No hay tiempo de enterrar a los muertos.
Ni siquiera hay tiempo de llorarlos.
En todo conflicto humano hay quien acierta y quien equivoca
�sta tr�gica revoluci�n
no es una excepci�n.
Pero en un conflicto entre dos credos mayores,
en uno de los cuales t� crees,
finalmente hay que posicionarse.
Y si esos que lo creen,
como estos combatientes h�ngaros,
se hubiesen comprometido en el momento en el que era m�s importante,
es m�s que problable que 20.000 personas
no hubiesen tenido que dar su vida o su libertad
por este ideal.
Tam�s V�rasi:
muerto.
Margit Zeke:
refugiada.
Istvan Berek:
ejecutado.
Eva Rokos:
ejecutada.
Laszlo Rova: muerto.
Der Ban: asesinado.
Dan Kelman: muerto.
Mih�ly Kiss: ejecutado.
J�nos Zigza�: deportado.
Refugiado.
Ejecutado.
Deportado.
Desaparecida.
Asesinada.
Al habla Imry Nagy,
Presidente del Consejo de Ministros de Hungr�a.
Esta ma�ana temprano,
los sovi�ticos han atacado nuestra capital
con la intenci�n de derrocar el gobierno leg�timo.
Nuestra armada lucha, el gobierno se mantiene.
Informo as� al pueblo de Hung�
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