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Que por qué te trato así?
Que por qué te guardo tanto rencor?
Me equivoco?
Pues que sepas, que por tu culpa esa enfermera
está a punto de ponernos contra las cuerdas.
Desde que se cruzó en nuestro camino,
ha cambiado nuestras vidas.
Me lo contó anoche justo después de que os escuchase en el bar
hablando a vosotros.
Pues como bien sabréis, como no nos quiere perjudicar,
pues se larga.
-Yo lo siento mucho, pero voy a intentar hacer
todo lo que esté en mi mano para conseguir un trabajo mejor...
-Carol, no hace falta que hagas nada.
John se lleva buscando la vida mucho tiempo y ya está.
Bueno, pues creo que Amelia también se está aprovechando
de tu buena voluntad. O no, Luisita?
No. No, porque ella tenía una cosa importante que hacer
y yo pues la sustituyo y ya está. Pues nada.
Si tú lo ves así, muy bien.
Lo que pasa es que tú estás enfadada por lo de la suite y no se te pasa.
No, no, enfadada no, estoy muy enfadada.
Y claro, cuando a ella le toca asumir las consecuencias,
son otras las que se hacen cargo.
Le agradezco muchísimo la oferta, pero me tiene que reconocer
que si el bar fuera bien, tampoco estarían ni usted ni mi suegra
pluriempleados ahí en el hotel, digo yo.
No sé. Lo del hotel es otra cosa.
El bar no va mal. No, eso es otro tema.
Que no es otro tema. Que no, Marcelino, no es lo mismo.
Vamos a ver, yo me tengo que buscar las habichuelas sin perjudicarles.
Y a María ya la conoces, piensa exactamente igual.
Los anunciantes nos están retirando la publicidad
cuando se han enterado de los antecedentes de John.
-Por haberle dado trabajo? -Efectivamente.
Y ahora John está en la calle para no perjudicarnos.
-Pues, Carolina, me encantaría ayudaros,
pero en estos momentos tenemos todos los puestos cubiertos
y hemos pasado muy mala racha.
Si es que es eso, lo pienso, y dónde voy yo sin vosotros?
Sin ti? Dónde voy? A ningún sitio.
Mira,
yo creo que me voy a quedar por vosotros, por mis amigos.
Ay, de verdad, Benigna? Qué alegría.
Qué contenta me pongo. Sí, porque estoy en deuda
con todos vosotros, Manuela. Me habéis ayudado todos estos años
y, sobre todo, cuando me faltó mi Benito.
Mientras no saquen a los terroristas de la cárcel,
tenemos que estar contentos.
-Franco no debió invertir tanto en ese pueblo desagradecido.
-Toda la razón. Este país está lleno de ingratos.
En eso no hay diferencia entre el norte y el sur.
-Perdonen, no quiero interrumpir, pero los vascos son un pueblo
que merecen un respeto que Franco jamás le demostró.
Qué es esto? Un cheque?
No quiero caridad, quiero lo que me corresponde.
Que tú no quieres caridad? Y esta denuncia qué es?
Por qué la has puesto si no es para esto?
Veo que sigues sin entenderme.
Eres duro de mollera o no quieres darme lo que es mío?
Y tú? No te cansas de husmear en nuestra familia por dinero?
No te parece humillante? -Me parece humillante
tener un hermano tan soberbio. No entiendo cómo alguien como tú
se ha ganado el corazón de una mujer como Ana.
Que vayas a la cárcel, no me va a devolver a mi marido
y a Gabriel, así que creo que es mejor dejar las cosas como están
y seguir viviendo, no crees?
Es la primera vez que me tiende la mano desde que nos conocemos.
Y le doy las gracias, pero...
Necesito vivir en paz conmigo misma.
Así que voy a llamar al fiscal.
Estás hablando con el nuevo camarero del hotel La Estrella.
Bueno, el tema es que había unas jornadas
y les estoy echando una mano con todo el asunto.
Y todo gracias a mi ángel de la guarda.
Gracias a Carlos. Qué alegría me das, de verdad,
que te hayan contratado. Yo sé que no es el trabajo
de tu vida, pero para salir del paso está bien.
Bueno, así que has tenido una pequeña ayuda.
Me han cogido. -Qué?
-Que me han dado el papel, Luisita. -De protagonista?
-Sí. Es que estoy contentísima.
Te imaginas la oportunidad que esto significa?
-Ay, Amelia, claro.
El fiscal podría pedir hasta 12 años de prisión.
12 años.
Aparte ya te he explicado lo tedioso que puede ser el proceso.
Una vez que tú testifiques, se inicia una investigación
que puede durar varios meses.
-Y una vez que hables con el fiscal, ya no habrá marcha atrás.
-Tu destino estará escrito.
Una empresa americana, que tiene a trabajadores latinos
en plantilla, necesita alguien que le gestione el departamento
de recursos humanos. -Qué bien suena eso, cariño.
Qué bien. -Suena estupendamente
porque están buscando a alguien con don de gentes,
con estudios de Derecho. Yo. Hable que alguien español.
-O sea, tú. -Efectivamente.
-Ay, cariño, qué bien. -Necesita a alguien que gestione
las relaciones entre la empresa y los trabajadores.
-Qué maravilla.
"Esta carta es para pedirte una última cosa,
que no dudes nunca ni un segundo que todo lo sentí por ti
fue verdadero.
Esperando que alguna vez, recordando cómo nos quisimos,
puedas volver a amar a otra persona y encuentres la felicidad
que yo no supe darte.
Te quiero y te seguiré queriendo siempre, Ana."
# Hoy me acordé de esas tardes,
# de tanto soñarte # cantarle al amor,
# de imaginarnos el mundo
# con otra ilusión.
# Toda una vida adelante,
# podremos forjar un futuro mejor.
# Ya he comprendido el destino
# de mi corazón.
# Amar es para siempre, # haz memoria.
# Amar es para siempre, # nuestra historia
# es una historia de amor, # tú y yo,
# de amor, tú y yo, # y de luz.
# Amar es para siempre, # haz memoria.
# Amar es para siempre, # nuestra historia
# es una historia de amor, # tú y yo,
# de amor, tú y yo, # y de luz.
# Amar es para siempre, sa, la, la, la.
# Amar es para siempre, sa, la, la, la.
# Es una historia de amor, # tú y yo,
# de amor, tú y yo, # y de luz.
# Amar es para siempre, sa, la, la, la.
# Amar es para siempre, sa, la, la, la.
# Es una historia de amor, # tú y yo,
# de amor, tú y yo, # y de luz. #
Ah!
Buenos días.
Buenos días.
Dios, cómo me gusta despertarme a tu lado.
(RÍE)
Oye,
qué haces vestida ya?
Es que tengo que irme.
Estaba esperando a que despertases para... Para despedirme.
Pero tú no te vas a ir a ningún sitio.
Anda, tonto, anda.
Lo siento, pero no pienso soltarte.
Vamos, esta vez no voy a dejar que te escapes.
Yo nunca me he escapado de ti. Ah, no?
No te acuerdas cómo era al principio?
Recuerdo cada minuto que he pasado contigo.
Pues imagínate los millones de minutos que nos quedan
por estar juntos, eh? Ojalá fuese así.
Y por qué no?
Si ya no puede haber más sorpresas, no?
O sí?
Carlos, no hagas el tonto.
Sabes perfectamente que no podemos estar juntos.
Que tenemos que separarnos. Venga ya, Ana, no bromees con eso.
Si nos queremos y yo te he perdonado.
Pero es que yo no me he perdonado.
Y hasta que pague mi deuda, no voy a estar en paz conmigo misma.
Así que tenemos que separarnos.
No, no nos tenemos que separar. Lo he comprendido todo.
Sé lo venenoso que puede llegar a ser el odio.
Si hasta yo lo he sentido con mi propio hermano.
Pero tú no le hiciste nada, Carlos, y yo sí.
Yo sé cómo eres. Lo sé y eso no va a cambiar nunca.
Empezaremos de cero si hace falta como...
Como si nos acabáramos de conocer. Eso sería maravilloso.
Por qué no lo hacemos? Qué nos lo impide?
Nosotros mismos, Carlos.
El pasado está ahí, acechando, y puede salir en cualquier momento.
Pero, por favor, déjate de historias.
El futuro somos nosotros y nadie más.
Qué sentido tiene que nos rindamos ahora con todo lo que nos ha pasado?
Me rindo por mi conciencia. Es lo justo.
Pero, bueno, es que no te importa lo que pase con lo nuestro?
Claro que sí, pero es que esto no tenía que haber empezado.
Lo siento. Por favor, Ana, dime qué puedo hacer
para evitar que cometas esta locura. Darme un motivo
para que me quede. Por favor, mi vida,
no te parece suficiente motivo que yo sin ti me muero?
(SUSURRA) Ana, te quiero.
Ana, por favor, espera.
Ana...
Ana, te quiero.
Te quiero, Ana.
Por favor.
Buenos días.
Estás bien?
Sí.
Te he traído el desayuno. -Qué hora es?
-Las 7:30, pero es que la abuela se va a despertar ya
y no quiero que te vea así.
Bueno, es que anoche llegué agotado y me quedé frito
antes que de ir a la cama, pero no es tan grave, no?
Has bebido, no? -No.
No, te doy mi palabra.
Lo del otro día no volverá a pasar. Ya estoy mucho mejor.
Seguro?
O es que el abogado tampoco te deja que me digas esto?
(CARLOS RESOPLA)
Te lo prometo.
Estaba teniendo una pesadilla, eso es todo.
A mí también me da pena que os hayáis separado.
Nunca te he visto tan bien como con Ana.
Porque nunca he sido tan feliz, Mónica.
Bueno, y entonces qué pasa? Por qué no estáis juntos?
Tú la quieres?
Sí.
Mucho.
Y ella a ti?
Los dos nos queremos.
Entonces qué pasa?
El amor se supone que lo supera todo.
Pues en nuestro caso parece que no es suficiente.
Y no hay nada que se pueda hacer?
Me temo que no, cariño.
Dejar que el tiempo lo cure todo, como se suele decir.
Ojalá pudiese ayudarte.
Te parece poco lo que estás haciendo?
Si me traes el desayuno, te interesas por mí, me escuchas...
Ya, pero no sirve de nada.
Sabes cómo puedes ayudarme?
Dejando de preocuparte tanto por mí.
Está bien. Ya lo he pillado. Dejándote en paz.
No, hombre, no quería decir eso.
Pero...
no sé, temo que todo esto te acabe afectando.
A ver, afectar, me va a afectar sí o sí.
Primero porque sé que te duele.
Y segundo, porque...
Porque Ana también ha sido importante para mí.
Ya lo sé.
Ella siempre te ha querido mucho. Bueno, te sigue queriendo.
Ya, bueno, y aunque lo que hizo me dolió mucho,
pues he sido capaz de perdonarla sin rencores.
Igual vosotros podéis hacer lo mismo.
No sé, Mónica.
Es posible, pero en este momento no quiero darle más vueltas.
Ya. Bueno, por qué no te vienes conmigo
a una visita guiada que tengo con los turistas?
Así te despejas un rato.
Además, son alemanes y no les entiendo nada.
(CARLOS RÍE)
Pues de verdad que tengo mucho trabajo pendiente,
pero te prometo que la próxima salida iré contigo seguro.
Además, he descubierto un montón de rincones preciosos
gracias a la guía turística que me regaló...
Puedes decir su nombre.
Aunque no vaya a verla ni a saber más de ella,
Ana no va a dejar de existir.
Pero y ya está decidido? Seguro que os marcháis?
Sí, sí, sí. Antes de que acabe el mes, de hecho.
No se lo he dicho antes porque todo es muy reciente
y porque sé que se pone cada vez que le menciono a mi tía.
Pero ese ofrecimiento de tu tía va en serio?
No será otra de sus ilusiones, no?
Vamos a ver, escúcheme.
Usted se cree que mi tía nos mandaría allí
con María embaraza si fuese una locura, una tontería?
Está viendo la cara que pone de abandonado cada vez
que le menciono a mi tía? Con lo feliz que está ahora
usted con Silvia, por favor. -Que no, que no.
Si me siento abandonado, es por ti.
No sé, no podrías esperar a que se pase tu asunto?
Que mi asunto no se va a pasar. Usted lo sabe perfectamente.
Que yo me tengo que buscar la vida. -Que sí, tú vas a poder volver aquí,
pero si ya se han olvidado de ti. Ya verás como ni siquiera
hay inspección. -Y qué más da?
Aunque volviese, yo no puedo pasarme toda la vida
haciendo de pasante, entiendes? Yo, no sé, necesito prosperar.
Allí podría hacerlo.
Usted lo sabe perfectamente mejor que nadie.
Una cosa le voy a decir.
En cuanto consiga ahorrar algo de dinero,
les compro un billete a usted y Silvia para que vengan a vernos.
Yo a Boston... Vamos, no voy ni borracho a Boston.
A Boston por qué no?
Sabes...? Sabes con lo que me conformaría?
Con que pasáramos más tiempo juntos antes de que te vayas.
Eh? -Me parece bien.
Muchas gracias por ser tan comprensivo.
He estado dos horas hablando con mi madre por el teléfono
y no he sido capaz de hacerla entrar en razón.
Ay!
Buenos días.
Buenas. -No me digas que has vuelto?
Ojalá, ojalá. Ojalá, hija, pero...
En realidad me voy para...
Para no volver.
Qué ha querido decir con "me voy para no volver"?
Nada, pues que se va con María. Que se van a Boston.
Han encontrado un trabajo por medio de Teresa.
Ya.
Lo voy a echar tanto de menos que...
Pero, bueno, eso es mejor para ellos.
La vida sigue, verdad?
Ah, hablando de que la vida sigue,
no te creas que me he olvidado del piso.
Mira. Lee aquí. -Ah! A ver.
90 m2.
Gran terraza.
Exterior, luminoso.
Qué te parece?
Pinta muy bien. -Verdad que sí?
-Sí. -Voy a llamar ahora mismo al dueño
para concertar una cita. -Eh, sí.
Oye, has sabido algo de Ana?
Sabes si ya ha ido a declarar?
No ha declarado todavía?
Pero has hablado con tu contacto?
Y cuándo lo piensa hacer?
Esta misma tarde?
Sí. Un ágape para los empresarios.
De acuerdo. Ya te contaré los detalles más tarde.
Con quién hablabas? Domingo está fuera.
Lo sé. Cuando he llegado, no le he visto
y he llamado directamente a la cocina.
No tienes buen aspecto. No has dormido bien?
No mucho.
Me quedé dormido en el salón.
Tengo las rodillas destrozadas.
Me imagino por lo que debes estar pasando.
Tiene que ser horrible descubrir que la mujer con la que has estado
durmiendo es la asesina de tu padre.
Mira que eres desagradable cuando quieres.
Siento que sea doloroso oírlo, pero es la verdad.
Ahora lo único que podemos hacer es evitar todo el mal que nos ha hecho.
A qué te refieres?
Al empeño que tiene en declarar, como si con ello
fuera a resucitar a tu padre. -Mamá, se siente culpable.
A lo mejor es algo que tú no puedes comprender, claro.
Lo único que comprendo es que nos puede hacer mucho daño
que el nombre de nuestra familia vuelva a salir en la prensa
y, más, con un asunto tan turbio.
Bueno, no te preocupes, que haré todo lo posible
porque nadie se entere.
Justo ahora que estamos levantando cabeza,
eso va a ser la estocada para nuestro negocio.
Eso es lo único que te importa? El negocio?
Los intereses económicos de la familia?
No, no es lo único que me importa, pero la realidad es que tu parre
está muerto, tu hermano también y nosotros somos el único legado.
Y tenemos que tirar para adelante. -Mamá...
Es Ana quien va a salir peor parada.
Puede que le caigan hasta 12 años si se descubre que papá murió
porque ella no le socorrió.
Y cómo lo sabes? Te lo ha dicho ella?
No, me ha dicho su amiga Silvia, la secretaria de Quintero,
ayer cuando vino a casa. -Lo ves?
Le da igual lo que le pueda pasar con tal de seguir haciéndonos daño.
O a lo mejor es una de sus estrategias para recuperar
tu confianza.
No sabes lo que dices.
Piénsalo, Carlos.
A lo mejor te hace creer que es tan buena,
que está dispuesta a declarar para que la perdones.
Mamá, Ana sabe que no hay vuelta atrás, haga lo que haga.
Lo único que está claro es que nos puede hacer mucho daño
con esa declaración.
Es lo mejor para todos.
Bueno, ya veré lo que hago.
Bien.
Voy a ver cómo va la conferencia de los empresarios.
Luego haré un ágape en recepción para los más íntimos.
Espero que hoy puedas atendernos.
"Espero que alguna vez recordando cómo nos quisimos,
puedas volver a amar a otra persona y encuentres la felicidad
que yo no supe darte.
Te quiero y te seguiré queriendo siempre, Ana."
Anda, mira. María Casares viene a España
a representar una obra de Alberti, "El adefesio".
-Tan fea la tal María esa o qué? (CAROL Y ÁLARO RÍEN)
-No lo sé, no la he visto nunca. Pero la verdadera noticia
es que es la hija de Santiago Casares,
el jefe de Gobierno de Azaña. A ese lo conoces, no?
-Pues sí, claro, no soy tan tonta, eh?
-Oye, cuándo dices que viene? Me gustaría verla, la verdad.
-En septiembre.
Oye, voy al baño y luego me voy a "Avance Semanal",
a ver qué tienen en los archivos.
-Vas a hacer algo con eso?
-Pues sí. Algo sobre el regreso de los intelectuales exiliados.
Con alguna movida del Franquismo, caricaturizada como el adefesio.
(RÍE)
-Hasta ahora.
Ay, madre mía, es que tengo tanto que hacer.
Es que no sé ni por dónde empezar, de verdad.
No sabes lo que hecho de menos las notas de John.
Cómo le necesito. -A John?
-No, o sea, a John concretamente no. A cualquiera que me ayude como él.
Pues yo lo que necesito no se puede pagar.
Ay, madre, Nieves, hija...
O sea, quiero decir que no le quito importancia.
Que tiene que ser muy difícil pensar en ser en solitario,
pero es que estamos aquí, de verdad. Que no estás sola.
Y si necesitas a un hombre para criar a tu hijo...
-No, no. -Pues bueno.
-Que yo lo que necesito es otra cosa, Carol.
Pero qué pasa? Qué necesitas? Alguien que te ayude en casa
o en el trabajo que te ayude como a mí o...?
-Un amante, jolines!
(SUSURRA) Tengo ganas de hacer el amor a todas horas,
todos los días, todo el rato. Que no sé qué me pasa.
Que me subo por las paredes. Que soy como una gata en celo.
-Nieves, pero madre mía. -Carol, ya.
-Bueno, chica, pues no sé. Disfrútalo.
Tranquila, que es normal. No pasa nada.
Que es que dicen que esto es normal en el embarazo.
Son las hormonas que están... -Qué hago?
Pongo un anuncio en el periódico? -Yo qué sé.
-Eh... Me voy a ir a la redacción. Voy al baño.
Madre mía.
Dónde va Nieves? Qué le pasa?
Bueno, a la redacción, que va a hacer pis.
Y por qué no va al baño? -No lo sé.
No hay que buscarle explicación a todo.
El embarazo, ya está. -Aúpa. Qué tal, chicos?
Tengo diez minutillos para tomar un café.
Os quedáis? -Yo no puedo.
Pero, bueno, te dejo con buena compañía.
Oye, por cierto, cómo te va en el hotel?
Mi tía te ha puesto alguna pega por lo de tu pasado.
-No, Carlos no le ha contado nada, así que todo bien.
-Mejor. Aunque si tienes algún problema con ella,
puedes hablar conmigo con total confianza.
-Está todo muy bien. De verdad. -Bueno, hasta luego.
-Agur. -Hasta luego.
Así que está todo bien, no? -Sí.
-Ya. Por qué has mentido? A ver.
Y por qué sabes que he mentido?
Hombre, pues por la cara que pones.
Que yo ya sé que no sabes mentir.
Pero si es que me di cuenta en la cárcel,
cuando tuvimos que fingir que éramos novios.
Oh, no sabía que te fijaras tanto en mí, Carol.
Es que no me fijo tanto. O sea, no sé qué dices.
-Ya. -Que...
Qué pasa con Ascensión?
Pues, a ver, que esta mañana...
Pues lo he oído en la radio, que al parecer el Madrid
quiere a Juanito, pero a cambio, el Burgos quiere a Guerini.
No sé, llámame antiguo, pero a mí me parece que...
Muchas gracias. Que el fútbol con tantos fichajes
está perdiendo su esencia. Bueno, menos el Athletic Club de Bilbao
que sigue jugando con gente de la casa, claro.
-Domingo, qué es eso?
Qué porcentaje se lleva el hotel del dinero que le están dando?
-Nada, doña Ascensión. Son propinas.
Además parece que el chico le ha caído en gracia
a más de un cliente. -Muy bien.
Pues a partir de ahora, le dices que la mitad es para el hotel.
-Disculpe, doña Ascensión, pero acabo de oír
lo que le ha dicho a Domingo y me parece abusivo.
-Pero tú qué te crees?
Lo que es abusivo es el dineral que te está dando esta buena gente.
Si tienes algún problema, lo hablas con el jefe de recepción,
que para eso está. Y si no estás de contento,
ya sabes dónde está la puerta de salida.
Sí, señora.
Bueno, mira, tú no desesperes.
Que, con suerte, este no es el trabajo de tu vida.
-No te preocupes porque sé cómo combatir a la bruja.
Mira, yo choco dos veces mis chapines rojos y regreso a casa.
(RÍE) -Eso sí que no me lo esperaba yo.
Un exetarra al que le gusta "El mago de Oz".
-Es que mi padre nos llevaba todos los sábados a los cines
de San Vicente, en Bilbao, a ver películas antiguas
y una vez vimos "El mago de Oz". Pero no se lo digas a Miquel,
que le daban pánico los monos. -En serio?
Pues fíjate que yo me la leí varias de pequeña, eh?
Y, por cierto, los chapines de Dorita eran de plata,
no como en la película.
Bueno, pues yo me tengo que ir al hotel, Carol.
Que sepas que si no lo dejo, es por ti, eh?
Yo por ti aguanto, vamos, lo que me echen.
Con tal de pasar un ratito contigo en el bar, en el barrio
o donde tú quieras,
yo feliz.
Mira, y además,
pago yo.
Agur, Carol. -Adiós.
Ah!
Me cago en Satanás.
Manuela, pero qué te pasa, mujer?
Pues que me acabo de pinchar, Marcelino.
Como tengo pocas cosas que hacer, encima se me ha descosido
el forro de la chaqueta. Mujer, que no ves bien.
Déjame a mí, anda. Y esa tarta?
Qué tarta? Cómo que qué tarta?
La tarta que acabas de dejar ahí. Qué pasa?
Es el cumpleaños de alguien? Sí, Darío, el recepcionista.
No lo sabía.
Te diré que no estoy yo para muchas celebraciones.
Ya sabes. Te has enterado de lo de María e Ignacio,
que se van a Boston? Claro, lo estuvimos hablando ayer.
No, que se van definitivamente.
Que ha venido María antes a por unas maletas a casa.
Las maletas ya? Pero cuándo se van?
En un mes. Ah, en un mes.
Eso me da tiempo para estar con ella todo lo que pueda.
Ya te digo que yo que no. Por encima de mi cadáver.
Cómo por encima de mi cadáver? No puedo ver a mi hija?
No te digo eso, digo que no se pueden ir.
Tenemos que hacer lo que sea para que no se vayan.
Intentar convencerles. Yo te digo que Ignacio
está muy preocupado y quiere hacer todo lo posible
por sacar adelante a su familia y eso incluye una criaturita
que viene de camino. Yo no lo veo claro.
Creo que es muy precipitado, no está bien pensado.
Yo he hablado con él y parece que lo tiene bastante pensado.
Has hablado con él? Eh?
Sí, he hablado un poquillo con él. Que sí, que al final hemos hablado,
Manuela y la verdad que... No sé, tú no eres la que dice
que no nos entrometamos siempre en las relaciones de nuestros hijos?
Pero esto es diferente, Marcelino.
Está en juego la salud de nuestra hija,
la física y la mental. Vamos a ver, por favor, Manuela,
que no está haciendo ninguna locura. Bueno.
Que se van a los EE.UU de América, la tierra de las oportunidades.
Qué oportunidades. Marcelino, por favor,
aquí en Madrid también hay oportunidades.
En toda España hay oportunidades, pero Ignacio no ha buscado bien.
Seguro que hay algo para él, tiene que encontrar algo.
Manuela, que es un abogado sin licencia para ejercer.
Es como si a mí me cortan las manos y me dicen:
"Ponte a hacer lubinas". Que trabaje para otra cosa.
No sé, aquí en el hotel, en este hotel.
En cualquiera de los de la Vega. Ignacio, en el hotel?
Esto acaba ardiendo. El hotel no es para él
y el bar tampoco. Vamos, que ya me ha dicho que no.
Cómo que te ha dicho? Le has ofrecido trabajar en el bar?
Le he ofrecido simplemente... Le he recordado que esto es
un negocio familiar y que antes o después, ellos si quieren...
Marcelino, da igual. Ya veo que no estás dispuesto
a hacer nada, así que lo tendré que hacer yo.
Dame la chaqueta ya. Esto ya está. Voy a hablar con doña Ascensión.
Para qué? Como que para qué?
Para decirle que quiero trabajo para mi yerno.
Que a ver si... No hables con doña Ascensión,
que la última que fuiste a protestar, mira cómo se puso.
Mejor habla con Domingo. A mí no se me caen los anillos
por hablar con esa señora. Ese es el problema.
Habla con Domingo que es más... Bueno, hablo con Domingo.
Recojo esto, que ya sabes dónde va. Dame un besito, anda.
Manuela, que se apaga la llama, eh. Que se apaga.
Un placer tenerle aquí, señor Gandoncini.
Vuelva pronto.
Domingo...
Que me gustaría contigo un momento sobre un tema personal.
Bueno, es sobre una de mis hijas. Uh!
Dime que Luisita no ha vuelto a provocar otro desastre.
No, no, Luisita está trabajando estupendamente.
Se está haciendo cargo y eso que había quedado en hacerlo
Amelia, pero, bueno, que ellas no van a parar de trabajar
hasta que no salden su deuda con el hotel.
Más le vale. Y da gracias a Dios que doña Ascensión
no se ha enterado de la que liaron en la suite.
Yo, Domingo, de verdad que te estoy muy agradecida por esto.
Venga, pues, qué querías decirme? Bueno, es mi hija María, la segunda.
Que no sé si sabes, Domingo, que está embarazada y, bueno,
su marido que vale un potosí, está sin trabajo.
Vaya! Pues qué contrariedad. Y yo había pensado que a lo mejor
pues estaba bien que trabajara en uno de los hoteles
de los de la Vega. Es un hombre, bueno,
es un hombre muy espabilado, muy... Bueno, tiene la carrera de Derecho.
No, si eso ya lo sé. Bueno, pues entonces no te tengo
que decir que... Bueno, sabrás de sobra que puede
estar aquí trabajando en las cuentas, asesoría, finanzas.
No? De verdad, que es muy espabilado.
Si es tan espabilado, por qué no trabaja de abogado?
Porque es lo que es. Sí, sí, sí.
Bueno, no trabaja de abogado porque resulta que tuvo
un problemilla con su licencia y, mientras lo soluciona,
está buscando otro trabajo. No, si ya lo veo.
Se lo estás buscando tú. Sí, sí.
Pero que es difícil encontrar a alguien tan preparado, eh,
para un puesto aquí en el hotel. Preparado como por ejemplo
para desnudarse en el King's, no?
Eso, Domingo, lo hizo para ayudar a su mujer.
No sabía yo que estuvieras al tanto. Que si estoy al tanto?
Manolita, lo sabe todo el barrio, eh?
Los cuatro jinetes del Apocalipsis.
Ignacio, tu marido, el de los mariscos y Jesús.
No lo van a volver a hacer. Ya, ya imagino, ya imagino.
Mira, Manolita, yo de ti no tensaría tanto la cuerda,
no vaya a ser que se rompa, ah?
Porque como doña Ascensión se entere de que el chef del hotel
anda desnudándose en público... El chef y el botones, no, Domingo?
Yo creo que ni a ti ni a mí nos interesa que doña Ascensión
se entere de esto. Claro, claro.
Ya puestos, también podría enterarse de que la hija lesbiana
de la gobernanta, junto con su amiguita Amelia,
ha devastado la mejor suite del hotel.
Domingo, no hemos quedado que esto lo íbamos a hablar entre nosotros?
No sé a qué viene esto. Se me está agotando la paciencia
con los Gómez y no sé si quiero tener otro miembro de la familia
zascandileando por aquí. Muchas gracias, Domingo.
Espero que nunca tengas que pedir un favor a mi familia.
De momento el único favor que os pido es que cumpláis
con vuestras obligaciones, Manolita, que no es poco.
Así que vete a supervisar el ágape.
Pues el tipo traía una maleta y una jaula con una serpiente pitón
más grande que yo. Como el que lleva unos palomos.
Sabes qué? -Qué?
-Que me mandó al Rastro a comprar unos ratones para darle de comer
a la serpiente.
Pero es que eso no fue lo peor, eh.
-Ay, qué es lo peor?
-Adelante.
Sabes qué fue lo peor?
Lo peor fue que, cuando llegué con los ratones al hotel...
Ah! -Qué haces, Luisi?
-Ay, Jesús, que me duele tanto la espalda.
-Que no, levanta de ahí. -Hazme un masajito de esos
que te encanta hacerme de vez en cuando.
-Déjate de masajes. -Que me duelen los pies, Jesús.
-Esta habitación está reservada y los huéspedes están por llegar.
(Puerta)
Ay, Domingo me mata. -Un momento.
Estamos limpiando, señor, señora.
Estira la cama.
(Puerta) Un momento, un momento.
Ya. -Adelante.
-Oh! Pero...
Pero qué haces?
Qué susto.
Dime que no te ha visto Domingo, por favor.
-Sí que me ha visto, Luisita, sí.
Pero se ha puesto muy contento.
Buah, es que esto es increíble.
Jesús... Eva, vete inmediatamente a buscar a Jesús.
Pero pitando.
Hola, Domingo.
Tú qué haces aquí?
-Pues vengo a saldar la deuda y a pagar otra suite
unas noches más.
-Lo de que saldes la deuda, me parece perfecto.
Lo de la suite, vamos, hombre.
Nos reservamos el derecho de admisión.
-Bueno, como usted quiera, pero verá cuando se publique
que el hotel La Estrella ha negado la entrada
a la actriz protagonista de una película
que va a ser más sonada que la tamborrada de San Sebastián.
(AMBOS) Qué? -Lo que oís.
Voy a ser la nueva Emanuelle española.
-Ah!
-Enhorabuena! -Espera, vamos a ver,
ya has firmado el contrato y todo? -No, no, no.
A ver, he hablado con el productor y nos hemos puesto de acuerdo
sobre el dinero. Así que supongo que lo estarán redactando.
-"Desnudando a Clara", vaya título para una película.
La va a ver toda España y parte del extranjero,
empezando por mí. -Jesús, por favor.
Abrimos el mueble bar y lo celebramos?
-No, no. -Por qué?
-No, porque no está el horno para bollos, Amelia.
-Luisita, por favor, he pagado toda mi deuda, eh?
-Qué? -Sí.
-Y cómo has pagado toda tu deuda?
-Pues con un préstamo que he pedido al banco
gracias a una carta de interés que me han firmado en la productora.
Y...
He reservado una habitación para nosotras.
-Otra vez? -Sí.
-Amelia, pero esta habitación cuesta muchísimo dinero.
-Pero solo serán unos días, hasta que encontremos casa.
-Si nos buscamos, no la vamos a encontrar.
-No te preocupes, mientras yo me preparo la película,
tú buscas, ya está. Qué me dices?
-Bueno, yo mejor me voy.
La nueva Emanuelle!
Emanuelle!
-Tira. -Nada de fiestas.
-Venga. Adiós. -Uy!
Qué? Vas a dormir conmigo esta noche?
Hum?
-Pues la verdad es que no creo que a mi madre le haga mucha gracia.
-Bueno, le puedes decir a tu madre que no organizaremos ninguna fiesta.
Hum?
Te doy mi palabra.
Aquí tiene.
Disfrútenlo.
Aquí está el camarero.
Si me disculpan, enseguida estoy con ustedes.
Domingo,
puedes decirle al chófer que esté listo cuando acabe el festejo?
Me gustaría ir al cementerio. Gracias.
Alguno más?
Están muy buenos, eh? Son caseros.
No?
De acuerdo.
Don Julián, tenga cuidado con lo que dice de los vascos
delante de él, no sabe cómo se puso ayer
porque sacamos el tema.
Pero, claro, lo que no entiendo es cómo son los mismos
los que dejan que los terroristas actúen a sus anchas.
Pero como entre los vascos hay tanto bruto...
-Si nos hubieran dejado, ese asunto ya estaría resuelto.
-Amén. -Ya está bien de decir sandeces.
-Pero qué haces? -No voy a permitir
que se sigan diciendo esas chorradas.
Exijo que se retracte ahora mismo. -Déjelo, ya hablo yo con él.
Pero tú quién te crees que eres para exigir nada a nadie?
-Un vasco que ama a su tierra y a su gente.
No voy a permitir que se les siga faltando al respeto.
-Me vas a hablar tú de respeto a mí?
-Sí, porque ningún empleado merece que le humillen.
-Un empleado que es un insolente y un maleducado.
Eso es lo que eres. En qué idioma te tengo que decir
que estás aquí para pasear la bandeja y estar calladito?
-Lo siento, pero no me voy a quedar calladito.
No puedo estar en un sitio donde se están cometiendo injusticias
y quedarme callado. -De injusticias nada.
Estamos comentando la realidad. -Ya, está claro que usted y yo
pensamos muy diferente. -Ese es el problema,
que tú no tienes que pensar nada y tampoco cuestionar la opinión
de gente tan importante como el almirante.
-Gente importante con muchos prejuicios.
-Has tensado demasiado la cuerda y no voy a pasar una cosa así.
-Pues haz lo que tenga que hacer. Ya está.
-Está claro que los vascos sois unos brutos que no os sabéis contener.
-Señora, no le permito, no se atreva a insul...
-Que no me atreva a qué?
Este es mi hotel, es mi casa y no voy a consentir
un comportamiento de esa clase ni un minuto más.
Me ha entendido? Así que lárgate de aquí.
-Muy bien, pues eso pensaba hacer.
Tenga, aquí tiene su propinita,
señora.
Hola, John. Qué pasa? Que os habéis quedado sin hielos?
-Eh... Cómo?
-No, bueno, que te veo salir con tanta prisa,
que como ya sé que no tenéis ni un minuto para parar a tomar
un respiro, pues nada, que... -Nada, es que ha habido un lío,
pero nada. -John, que nada, que da igual.
Es que estaba de broma y que no me hace falta ninguna justificación.
Eh... Bueno, es que antes te quería llamar para saber
a qué hora terminabas y es que te quiero dar una cosa.
-A mí?
-Sí, bueno, es que he pasado por casa
y, bueno, tengo una cosa que igual te gusta.
Me imagino que tendréis muchas horas muertas
y te apeteceré leer algo que no sea la prensa, no?
Pues muchas gracias, Carol, no...
Es que no me esperaba este detalle, no sé.
-Ya, es que si no hubieras salido tan rápido antes tampoco,
pues te lo hubiera explicado. Y, bueno...
-Ya.
-Que además también te quería decir algo más.
Lo q1ue tú quieras, Carol. Ya lo sabes.
Bueno, pues que...
Nada, que a mí también me hace mucha ilusión que estés aquí
y que sigas trabajando en el hotel.
Y, bueno, así nos podemos ver más a menudo.
Me estás tomando el pelo.
Pues no lo sé.
Tú qué crees?
Agur.
-Agur, Carol.
A ver, chaval, tenemos que hablar. -Sí, sí.
Siento muchísimo el número que he armado ahí dentro.
-Mira, desconozco las razones que te han hecho perder los nervios
de esa manera, pero conozco a mi madre
y sé que puede sacar de sus casillas a cualquiera.
-Cómo? He oído bien? -Perfectamente.
Mi madre es capaz de desquiciar a un monje budista.
A mí me saca de quicio muy a menudo también.
Ya, pero qué me quiere decir usted?
-Pues que a pesar de todo, lo entiendo.
Llevo muchos años lidiando con los arrebatos de mi madre,
así que te voy a dar un consejo. -Vale.
-Antes de saltar, respiras hondo y cuentas hasta 20.
-Lo he intentado, pero ha sido superior a mis fuerzas.
-Me lo puedo imaginar. Hay que ver cómo estaba hablando
mi madre de ti a ese militar. -Y qué le estaba diciendo?
-Pues mejor me ahorro los detalles porque no eran lindezas.
-Ya, me imagino.
-A mi madre le cuesta respetar a la gente que no piensa como ella.
Por eso me gustaría conocer tu versión de los hechos.
Bueno, pero si iba todo bien, pero es que ella ha empezado a sacar
el tema del pueblo vasco... -No me digas más.
Para ella sois todos unos brutos. -Es un tema que me afecta mucho.
-Lo sé. De verdad, no te fustigues más.
No sé, además yo soy muy impulsivo, soy de mecha corta
y, contra las injusticias, me revelo.
Y mi madre le acorta la mecha a cualquiera.
Sí.
Por eso es mejor hacer como si no estuviera.
Como si no hablara contigo. Es lo mejor.
A mí me gustaría entrar, disculparme con ella
y yo qué sé, si me dais otra oportunidad para trabajar,
yo os estaría muy agradecido. -John, me temo que con mi madre
de por medio, no voy a poder darte otra oportunidad.
Pero eso no significa que no haya alguien interesado en hacerlo.
Ven, sígueme.
Sí, pero no podría ser un poco más tarde?
De acuerdo. Pues, nada, allí estaremos.
Muy bien, gracias.
Prepárate que nos vamos a ver el piso ahora mismo.
Que no puede esperar.
Ahora? Pero si tenemos que trabajar.
No podemos ir ahora. -Que sí, claro que podemos, hombre.
Yo soy el dueño.
Venga, prepárate, que nos lo pueden quitar de las manos.
-Venga, vamos.
Os encuentro. Pues ya nos íbamos.
Es que os estaba llamando por teléfono,
pero como no lo cogéis, he decidido venir aquí.
Vamos a organizar una fiesta por todo lo alto
para despedir a Benigna. Estáis invitados.
Para despedir a Benigna? Dónde se va?
Pues de viaje con su hermanito.
Sí, pero a dónde se va? Dónde?
Pues al país de las enchiladas, mi guate.
Capiscas o no capiscas?
Pero no me digas que se va a México, si no me ha dicho nada.
Le ha dado la ventolera. Ya sabes cómo es.
Pero cómo no me lo ha dicho a mí, Benigna?
A ver, se va con más pena que gloria.
Pero se marcha. Y queremos hacerle una despedida por todo lo alto.
Vais a venir o no?
Sí, sí, claro. Será en el bar, supongo, no?
Claro que sí. A las seis de la tarde en punto.
Pero, a achantar la muy... De esto ni palabra.
No se puede enterar porque es una sorpresa.
Bien, bien. -Ni una palabra.
(ACENTO MEJICANO) Pues, hasta más ver, mis guates.
Je, je, je. Hala, venga, pues... Vámonos.
Vámonos. -Sí.
Gracias por acompañarme, hijo.
Para mí era muy importante venir a ver hoy a tu padre.
Siempre celebrábamos el aniversario el día que nos conocimos, sabes?
-Sí, mamá, ya me lo has contado.
-Y siempre se las arreglaba
para pasar unos días con nosotros en Alicante.
Yo creo...
que él era más feliz con nosotros que con su otra familia.
-Cualquiera lo diría. -Ay!
Por qué no te vas a por unas flores?
-Porque ya hay flores frescas. Alguien ha debido traerlas.
Quieres que las quite? -No, no, no. Deja.
Las habrá traído Ascensión.
Hay sitio de sobra para las flores de las dos.
Igual que cupimos en su vida. No crees?
Anda, ve.
Pero no te muevas de aquí, eh. No te vayas a desorientar.
Enseguida vuelvo.
(CONTIENE LA RESPIRACIÓN) Ay, Salva!
Cuántos años hace ya? 33?
Y te puedes creer
que todavía me sonrojo cuando me acuerdo de cómo...?
-Cómo sabía que la iba a encontrar aquí.
No ha podido faltar a su cita con Salvador, verdad?
-Usted qué sabrá. -Sé muchos secretos suyos.
Salvador se confió demasiado. Bajó la guardia
y sus mentiras se desmoronaron como un castillo de naipes.
Pues ahora que lo sabe todo,
haga el favor de dejarme un momento a solas con él.
Si no se va usted, tendré que irme yo.
Ya encontraré otro momento para estar a solas con Salva.
Le recuerdo que el que está en esa lápida es mi marido.
O lo que queda de él.
-Es usted una mala persona. -Y usted una embaucadora,
que consintió ser su amante a cambio de un poquito de calor.
Haga el favor de tener un poco de respeto.
Si no por mí, por su difunto.
Le tengo el mismo respeto que él me tuvo a mí.
Y tengo que darle las gracias, que se muriera antes
de que viniera con su hijo bastardo a pedir dinero.
-Pero qué dice? Qué barbaridad!
-No me diga que se va a escandalizar ahora.
(GIME) Ah, ah!
-Por favor, no me monte un número, que ya somos mayorcitas.
-Ay, Dios mío! Ay, ay!
Mamá!
Mamá!
Mamá, despierta! Estás bien? Mamá!
Mamá...
A ver, Marcelino, súbelo un poquito de ahí de la izquierda,
hombre, un poco.
Bueno, bueno.
Ni que estuviésemos colgando aquí las Meninas, en El Prado.
Va, hay que hacer las cosas bien que Benigna se merece lo mejor.
Venga.
(Martillo)
(LUISITA) Hola. (MARÍA) Hola.
Hola, hijas.
Luisi, prométeme que cuando Ignacio y yo nos vayamos,
no nos vais a hacer esto, vale? -No, tranquila. Escúchame.
Qué va a pasar con el King's, ahora que os vais?
-Pues, cariño, que tendremos que traspasarlo. Qué vamos a hacer?
Bueno, no te preocupes, que ya lo hablaremos.
Je, je. Que ya viene por aquí. Venga, venga! Todos para adentro.
Vamos, vamos! Vamos, deprisa. Vamos, María!
Que ya voy. (EN VOZ BAJA) Corre, corre.
Uy! Pero, bueno, esto qué es?
(TODOS GRITAN) Sorpresa!
Ay! Uy, madre mía, la que habéis liado! La que habéis liado.
Pero, Manolita, no les has dicho que no me voy?
Pues, parece ser que no,
que no se lo he dicho porque todos creen que te vas.
Es qué pensabas irte a la francesa
sin recibir una despedida por todo lo alto?
Ven aquí, mujer.
No, hombre, no. Si estoy muy contenta.
Vamos, que todo esto me parece muy bonito.
Estoy que... Bloqueada de, de, de la emoción.
Vamos. Sebas, tú también? Sí?
Bueno, pero es que, veréis, lo que pasa es que...
-Pero, Benigna, por favor. Pero dame un abrazo. Pero...
Cómo no nos has dicho que te ibas a marchar? Por favor!
-Sí. -Venga, que ahora hay que brindar.
-Eso, eso. Venga. -Venga, hombre.
(MARÍA) Venga, sí, sí.
-Es tardísimo. Yo he quedado con Ana en el King's.
-Espera un momento que yo quiero proponer un brindis.
-Y ahora cómo les digo a todos que no me voy?
Tranquila, que ya se me ocurrirá algo.
-Vamos a ver, quiero brindar por los cambios, eh.
Por el cambio que está teniendo el país.
Porque Benigna se cambia de país.
Y porque yo voy a cambiar de piso y voy a vivir con mi amada Silvia.
(VARIOS) Oh!
(SEBAS) Así se habla. Por los cambios!
-Ahí van. Chin, chin. Por Benigna.
-Por Benigna. (TODOS) -Por Benigna.
-Vengo enseguida. Adiós, mi amor.
-Adiós. Bueno, venga. Pues por Benigna otra vez.
Un momentito. Antes de que sigamos brindando por Benigna,
yo quiero aclarar una cosa. Benigna no se va.
Que no, que no me voy tan cerca como parece.
No, porque me voy al mismísimo Méjico.
Que está a tomar viento.
-Ah, pues venga. Por Benigna. -Por Benigna.
-Un brindis. Por Benigna!
Ay, Ana! Siento no haber llegado antes,
pero es que Benigna se va a Méjico
y le están haciendo en el bar una despedida.
Muy bien. Qué? Cómo estás?
(SUSPIRA) Pues triste, pero... Pero quiero seguir adelante.
A qué hora vas a ver al fiscal?
No, no hay prisa. Han atrasado mi cita dos horas.
Yo te puedo acompañar, si quieres. No hace falta, Silvia.
Cuéntame, por favor, qué ha dicho Carlos de la carta.
Es que no lo sé. Me fui antes de que la leyera.
Qué le decías?
Que le querré siempre. Es que necesito que lo sepa.
Te vas a sacrificar por él?
Sólo por eso debería creerte, no?
(SUSPIRA)
Y... Perdóname que sea tan pesada, pero...
12 años de cárcel. Estás segura?
Como si estoy toda la vida, Silvia. Eso me da igual.
Te da igual ahora, que eres incapaz de ver la luz.
Pero luego te vas a arrepentir y será demasiado tarde.
Que no me atosigues más con eso, por favor.
Sólo intento ayudarte.
Pues ayúdame repasando la declaración.
Que la llevo escrita para que no se me olvide nada.
Mira que eres cabezota, eh. Vas a cometer una locura.
A ver...
(SUSPIRA)
-Pero,, bueno, tú qué? -Ah, perdóname.
-Da igual.
-Es que no me he podido ir antes de la fiesta.
Le he dicho a mi madre que me iba a casa de María,
para ayudarla mañana con la casa, así que...
-Y María lo sabe? -No, tengo que llamarla ahora.
-Bueno, pasa.
-Pero bueno! Servicio de habitaciones y todo?
-Claro. Eso sí, no te preocupes por el dinero, eh.
Esta noche fuera preocupaciones.
Qué? Cómo ha ido la fiesta? Ha llorado Benigna?
-Ay! Pues creo que no.
Es que estaba un poco más enfadada que triste,
a ver, igual que mi madre, por lo de María.
-El qué de María? Qué pasa?
-Pues... Que se van.
-Dónde?
-A vivir a Boston. -Qué? A Boston?
-Sí, porque a Ignacio le ha salido un trabajo allí.
Y se van. -Madre mía!
Luisi, he tenido que ir a despedirme de María. Pobrecita!
-No, tendrías que haber ido a la fiesta por Benigna,
que se lo merecía. Sabes todo lo que nos ha ayudado.
-También tienes razón.
Lo que pasa es que estaba un poquito cansada y...
La verdad, no te voy a engañar. Tampoco me apetecía ver a tu madre.
-Bueno, Amelia. Ni que mi madre fuera un ogro a partir de ahora.
Te digo una cosa, vamos a tener que aguantarla,
que está bastante irascible con el tema de María.
-Supongo que la echará de menos, no?
-Y yo. Ay! No quiero que se vayan. -Cariño, ven, ven aquí.
No te preocupes, eh.
(SUSPIRA)
-Venga, anímate. -Oye, espera un segundo.
Que acabo de pensar... -Ajá.
-Que como Ignacio y María se van a Boston
y van a dejar su casa,
por qué no aprovechamos y nos la quedamos nosotras?
Así no tenemos que mirar nada más. -Me encanta. Me encanta.
(Teléfono)
Ay, voy yo. -Sí.
-Sí, dígame.
Sí, yo misma.
Cómo? Cómo? Cómo? Cómo?
Ya. A ver, pero...
Es que no lo entiendo. Puedo preguntar por qué?
Ah, no me lo puedo creer.
Bueno, pues... Pues nada.
Sí, sí, sí. Nada, adiós.
Adiós, adiós.
Madre mía, Luisita! Madre mía!
-Qué pasa? Quién era?
-Pues era la secretaria de Raimundo, el productor, sabes?
Y me ha llamado para decirme que no me pueden dar el papel
porque se han enterado que tengo novia.
-Qué? -Sí, sí.
-Y cómo se han enterado? -Pues no lo sé.
No lo sé. A lo mejor se lo ha dicho Pepín,
el de maquillaje, que lo vi por ahí
y lo conozco de "Cantos de Sirena". No sé.
A lo mejor se ha ido de la lengua, digo yo, no sé.
-Pero, vamos a ver. Y qué más les da que tú tengas novio o novia?
No entiendo. -No sé. Yo tampoco lo entiendo.
-Yo pensaba que el mundo del espectáculo,
la gente tenía la mente más abierta.
-Sabes que no, cariño. Madre mía! Uf! Madre mía.
-Lo siento.
-Y ahora cómo vamos a pagar el préstamo?
-Hum, y esto?
Silvia, por ahí viene Carlos.
-Silvia, te... Nos puedes dejar un momento, por favor?
-Sí, claro. -Gracias.
Quiero pedirte que no hables con el fiscal.
No vale la pena. Para mí sí vale la pena.
Para qué? Sólo vas a pasar unos años encerrada
y lo único que vas a conseguir es destrozarte la vida.
Mi vida está destrozada ya. La mía también.
No por eso voy buscando salidas desesperadas como los locos.
Prefiero estar loca que no como estaba antes,
cuando dejé a tu padre en esa habitación.
Lo hecho, hecho está. No. Cometí un error.
Y hasta que salde mi deuda me voy a sentir como una miserable.
Yo también he cometido errores imperdonables.
Y tu fuiste capaz de perdonarme, no?
Y tú? Puedes perdonarme?
Carlos, no puedes. Es que ya nunca me verás igual.
Ojalá te lo hubiera contado antes. Ojalá no lo hubieras hecho nunca.
No lo entiendes, Carlos.
Me dolía mucho más no decírtelo que todo lo que he sufrido.
Incluso, me dolía más perderte que contártelo.
Bueno, pues ya está. Ahora ya lo sé todo.
Y te pido, por favor, te ruego!, que no vayas a declarar.
Dame una razón de peso para que no lo haga.
Qué sentido tiene que nos rindamos ahora
con todo lo que nos ha pasado? Me rindo por mi conciencia.
Que es lo justo.
Pero, bueno, es que no te importa lo que pase con lo nuestro?
Claro que sí.
Pero es que esto no tenía que haber empezado, lo siento.
Por favor, Ana.
Dime qué puedo hacer para evitar que cometas esta locura.
Dame un motivo para que me quede.
Por favor, mi vida, no te parece suficiente motivo
que yo sin ti me muero?
Carlos, te he hecho una pregunta.
Por qué no quieres que declare? Es por tu madre?
Te lo ha pedido ella? Creéis que esto os va a perjudicar?
Carlos, escúchame.
Sólo hay una razón por la que yo no declararía.
Que me dijeras que me sigues queriendo
y que me has perdonado.
Ana, estamos en paz.
Quédate con eso, por favor.
Nuestra relación está acabada, pero yo no puedo verte sufrir.
Y si vas a la cárcel...
También me castigas a mí.
A ti te sigue gustando Carol?
-Carolina? -Sí.
-A mí? Qué va, hombre! -No?
-No, hombre, no. Eso ya está pasado, vamos. Eso se quedó a atrás.
-Sí, no? -Sí, sí.
-Vale, vale.
Lo que... Pero no sé por qué me lo preguntas.
Eh, no... (DUBITA) Esto es... Tan, tampoco es...
Bueno, pues que... -No.
No me lo puedo creer, John. -Para, para, para, para. Oye...
Yo solo quería saber si para ti es un problema o...
-No, no. Para mí, no. -Seguro?
Pero entonces, si te ha dicho que no declararas,
es porque todavía te quiere, no? Ojala.
Pero no fue tan bonito, Amelia.
Me ha pedido que no lo hiciese por razones muy diferentes.
Qué quieres decir?
Me ha dicho que no declare porque, si alguna vez le he querido,
que él no quiere reabrir esta herida. Que podría matarle.
Y por eso no lo has hecho, no?
Por como se puede sentir.
Amelia, Carlos es muy sensible
y yo lo que quiero es que esté tranquilo de una vez.
Ahora más que nunca, tienes que mirar al futuro.
Y mirar lo que puedes conseguir para Mónica.
Hay que retomar el plan de expansión de tu padre.
Y conseguir que La Estrella se convierta
en un gran complejo hotelero.
Se lo debemos.
Está bien. Pero esta vez lo haremos a mi manera.
No quiero que esta familia vuelva a jugar sucio
para hacerse con el barrio.
Esta vez, los de la Vega harán las cosas como deben hacerse.
A que no sabes lo que acabo de ver? Qué has visto?
A Ignacio en la librería comprando un mapa de los Estados Unidos.
Pero todavía estamos con eso. Pues sí.
No habías hablado con Domingo pa' que le buscase trabajo?
Hablé con Domingo, claro que sí. Y me ha dicho que no.
No quiere a nadie más de la familia pululando por el hotel.
Yo no quiero que se vaya María tan lejos y menos en su estado.
Y qué hacemos? Si se quieren ir, qué hacemos?
No se quieren ir. Se quieren ir por las circunstancias.
Pero ellos yo creo, que si encontraran aquí algo...
No sé, si encontráramos la manera de que se quedaran, Marcelino.
Perdón. Perdonad el retraso. Es que he estado en el hospital
porque tenían que hacerle unas pruebas a mi madre.
-Pero está bien? -Ahora sí, pero ayer sufrió
un desmayo en el cementerio. Dice que se encontró con Ascensión.
Pero qué le han dicho las pruebas? Que son síntomas de su enfermedad.
Cada vez está peor.
Vicente, tienes que tener paciencia y fuerza, de acuerdo?
Sólo te pido que le eches un vistazo de vez en cuando.
Es que no, no voy a poder.
Me, me voy a vivir a Toledo.
Me voy a trabajar en el hospital de Talavera.
Fíjate en los dos. Allá. Ves?
Los ves? Esos no son de Teruel.
Esos no son de Albacete. No tienen pinta.
Sabes de dónde son? De Stuttgart.
Stuttgart, Alemania. Alemania, sí, sí.
Entiendes? Estos aparte de alemanes, son inversores.
Vamos, que han venido a invertir a España y estaba yo pensando.
Tú que eres muy apañao' y muy inteligente,
y hablas todo tipo de idiomas, seguro.
Los llevas de paseíto por Madrid a ver dónde invierten sus cuartos.
Y con eso te sacas un dinerito.
-Te voy a echar de menos. -Y yo.
Cabecita loca, que no sé qué voy a hacer sin ti.
-Es que me había echo a la idea de que iba a nacer aquí
y de que iba a ser su tía favorita.
Y ahora me voy a tener que acostumbrar
a escucharlo por teléfono.
-Bueno, Luisi, a ver. El drama para mamá.
Y además, qué te crees? Que a mí no me duele dejaros aquí a todos?
-Ya, pero a ti te va a ir muy bien en Boston.
A lo mejor, si tenemos suerte,
Amelia y yo podemos ir a visitaros de vez en cuando.
-Seguro que sí, cariño.
Digamos que Nieves no está pasando un buen momento con el embarazo
y ya está. -Pero es algo grave?
-Bueno, sí. Todo lo grave que puede ser, eh,
cuando las hormonas deciden hacer una manifestación.
Vamos, una huelga sindical sin represión policial.
-Carol, no entiendo nada. Lo siento.
Mi conocimiento sobre las hormonas es limitado.
-Tú te acuerdas cuando eras adolescente
y sólo podías pensar en una cosa?
-Me estás diciendo que Nieves sólo piensa en...?
-No, no, no. No te me vayas por los cerros de Úbeda, eh.
Lo que pasa es que, bueno, que tiene la líbido muy alta.
Así, por el cambio hormonal. -Pero si está embarazada.
Yo lo que no puedo entender es que tengan tanto interés en un bar,
pues humilde, como el mío. -Vamos, Manolo. No se quite mérito.
Que yo sé lo mucho que cuesta levantar un negocio como el suyo.
Y mantenerlo a lo largo de generaciones.
-Bueno, eso sí es verdad.
-Pero ha pensado qué pasará
si sus nietos no están por la labor de seguir con el negocio?
Por eso, a lo mejor, debería valorar nuestra oferta.
Y pensar en un futuro mejor para los suyos.
De verdad piensan pagarme esto?
Qué ha pasado?
Bueno, textualmente, mi representante me ha dicho
que los rumores sobre mi orientación sexual
no favorecen a mi carrera. Te lo puedes creer?
Si el problema es mío, Luisita, por confiar en la gente.
Quién me iba a decir que Pepín lo iba a contar?
-Bueno, Amelia, tú no has hecho nada malo.
Simplemente, le has contado un secreto
sobre tu orientación sexual a alguien en quién confiabas.
Así que cuando escuché
que Quintero y Silvia se iban a vivir juntos, pues...
Se me vino el mundo encima.
Y no es que no quiera que sean felices, eh, no es eso.
Nada me gusta más que ver feliz a Quintero, pero...
Es que no voy a poder ocultar mis sentimientos por más tiempo y...
Tengo que poner tierra de por medio.
Lo entiende, usted, Pelayo?
Sí. Ya, a mis años, estoy curado de espantos.
Si tengo ya el pompis pelao'.
Se puede saber quién ha llamado a Valsebre
para decirle que rescindimos su contrato?
-Valsebre el anunciante? -Sí.
-Pero qué dices? -Bueno, pues no sé.
Supuestamente, ha recibido una llamada
de parte del "Hasta Luego" para decirle que no contamos
con su publicidad. Está que trina! -Si eso no tiene ningún sentido.
-Ya, pues no sé. Voy a llamar porque no entiendo nada.
-Ni te molestes porque he sido yo.
-Vamos a ver, Miguel. O sea, necesitamos el dinero
y habíamos quedado... -Lo sé.
Así que, por eso, hemos conseguido un anunciante muchísimo mejor.
-Si es que a veces, pienso que debería olvidarme
del mundo del cine y centrarme en el King's y Luisita, sabes?
Y renunciar a tu sueño?
La Amelia que yo conozco es una mujer valiente y luchadora.
Te vas a rendir tan fácilmente?
No sé, Jesús. Es que no sé qué hacer con mi vida, de verdad.
Pues seguir peleando por lo que realmente deseas.
Ya. No sé, no sé. Si es que no sé si merece la pena
tanto sufrimiento y toparme con tanto rechazo, sabes?
Sólo por ser fiel a lo que siento.
-Mamá, se puede saber qué te pasa?
Si esto ya lo habíamos hablado tú y yo. Sí o sí?
Pues sí, María, sí.
Pero es que yo creo que te estás equivocando.
Estás tomando una decisión por las circunstancias.
Y no te estás dando cuenta de que vas a vivir una vida
que no quieres vivir.
Bueno, mamá. A lo mejor no es así. Y tú cómo lo sabes?
Pues lo sé porque te conozco. Qué haces tú en Boston?
Sola, sin nada qué hacer, con una criatura.
Sin nosotros cerca para que te podamos echar una mano.
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