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A ver, los que no han participado.
Ya, silencio, Ana, por favor.
Vamos a ver hoy los elementos que aparecen en los cuentos.
¿Quién puede decirme, por ejemplo,
qué personajes suelen aparecer en los cuentos?
¡Hadas!
-¡Príncipes! -Príncipes, claro.
-Tres deseos. -Sí, siempre hay tres deseos.
-Bien. -Lobos. ¡Zorros!
-Brujas. -Espectros.
-Castillos. Castillos. -¿Qué más?
Muy bien.
-Y tigres. -¡Tigres! Muy bien.
Bueno, pues ahora con todos esos elementos,
van a escribir un cuento. Y con esos personajes
A ver, a ver, ya silencio. Concéntrense, nada de hablar.
A ver, calladitos. Cada uno en su cuento.
No se copien tampoco.
Había una vez un príncipe que quería ser tigre.
Los tigres nunca olvidan.
Son cazadores.
Sus ojos ven en la oscuridad.
Tienen colmillos para romper huesos.
Los tigres no tienen miedo.
Caco, Caco, Caco.
¿A dónde vas, Caco, a dónde vas?
A la verga, pendejo. Ya te dije dónde voy a quedarme.
Ahora no me toques, puto.
No te hagas pendejo, pero ¿a dónde vas?
Son las cuatro de la mañana.
Déjame, pendejo.
Estás bien borracho. ¡Dale, pinche Caco!
Pero el príncipe no podía ser tigre.
Porque se le había olvidado cómo ser príncipe.
Se nos olvida que somos príncipes,
guerreros,
tigres...
cuando las cosas de afuera vienen por nosotros.
Todos bien agachaditos.
¡Estrella! ¡Estrella!
Ten, ten, tres deseos.
Como en los cuentos.
Tres deseos.
Todo va a estar bien, niños.
A ver, niños,
vamos a seguir haciendo nuestras listas.
Se nos olvida quiénes somos
cuando las cosas de afuera vienen por nosotros.
Mamá.
Ya llegué, ma.
Servando Esparza es un candidato
que porta la voz de seguridad y paz...
Mamá, cerraron la escuela. No hay clases.
...donde cada mexicano sea parte de la toma de decisiones.
-Un México... -Mamá.
...incluyente, un México de todos.
Servando Esparza, El Chino, es uno de nosotros.
Es un ciudadano como tú y como yo.
Servando Esparza...
No.
Ponte tus pantalones.
¿Quieres que te maten? ¿Quieres que te maten?
-¿Qué? -Qué asco.
Órale.
Yo agarro mi lámpara, ¿por qué la agarras tú?
¿Qué quieres, Morro?
¿Al tigre?
Oye, Shine, dice que si le vuelves a contar la historia del tigre.
No te pases, Morro.
¡Luego no duermes!
Espérate, toma. Para que se vea mejor.
Era un hombre muy rico que tenía muchos animales salvajes.
Tenía tigres,
leones,
pumas, panteras,
jaguares...
Un día llegaron los Huascas.
Y lo mataron.
El Caco y los demás Huascas
mataron a todos los animales.
Pero cuando llegaron a la jaula del tigre,
había escapado.
Y ahora anda rondando por todas las calles,
enojado
y hambriento.
Come perros,
gatos,
y niños que no tienen papás.
Y eso es todo.
-Oye, qué miedo. -Sigamos.
Mi dedo.
Bueno, hay que seguir.
Bienvenido al buzón de voz,
Deje un mensaje después de los tonos.
¡Apúrate, Morro!
¡No te pases!
¿Ma? ¿Dónde estás?
Tengo hambre.
Háblame, por favor.
¿Yo soy princesa?
No, tú eres guerrera.
¿Y luego?
Y el hechizo se rompió.
Y el príncipe volvió a ser príncipe.
¿Y luego?
Y luego, nada, ya hay que dormir, porque mañana hay escuela.
-No. -Vamos a dormir, sí, sí.
¡No! ¡No!
-Estrella, ya hay que dormir. -Mami, mamá.
¿Cuándo me vas a regalar tu pulsera de pajaritos?
Cuando estés grande...
y yo ya no esté.
Deseo que mi mamá regrese.
Estrella.
Estrella.
¿Mamá?
Aquí estoy.
¿Mamá?
¿En serio sigues aquí?
-¡Suelta! -¡No!
-¡Suelta, niñita! -¡No, es de mi mamá!
¿Qué quieres?
¡Esto ya no lo necesita! Además, ya se la llevaron los Huascas.
¡No es cierto, mi mamá regresó ayer!
Estrella.
Ven.
Ahí, ahí arriba.
Ahí, ándale.
No, ¿sabes qué? Échalo más para atrás.
Ahí está.
Está muy fea esa película.
Son bien sangrientos.
Está muy culera.
Pura muerte.
Trajiste unas buenas cosas.
Están padres. Frijoles.
Pues, ¿a dónde fuiste a robar, o a dónde te metiste?
Hasta te trajiste los celulares.
-Para que veas. -¿Y a quién vas a llamar?
-Si ni tenemos a nadie. -A ustedes.
Esos son para ustedes, repártanselos.
¿Otro igual? ¿Para qué lo quieres?
Ni has vendido ese del dragón.
Este no es para vender, pendejo.
A ver, dame ese.
Tú, ¿qué estás haciendo? ¿Para qué sacas los chícharos?
¡Dile, dile, Shine!
-Tucsi, cómete esos chícharos. -No me gustan los chícharos.
Cómetelos, son tus verduras.
En la madre, en la madre.
-¿Y esa? -La traigo pegada.
-¿De dónde? -De las nalgas.
Tengo hambre.
Espérate.
No nos importa si tienes hambre o no, ¿verdad, Pop?
Sí, no nos importa. Y ojalá que te coma el tigre.
¿Sí o no, Tucsi?
El tigre come carne.
Y mucha.
Muéstrale, Morro.
Adiós, niñita.
¡No, por favor, no me lleves a la casa!
-¡Déjala, Shine, déjala! -¡No quiero ir a mi casa!
Déjala que se quede.
La van a agarrar los Huascas. Y no va a durar mucho.
Se la van a llevar al Chino y ya valió queso.
Es vieja.
Las niñas son de mala suerte.
-Tapen, tapen, tapen ahí. -Tapen.
Morro, haz algo.
Deja de estar comiendo, culero.
Gracias.
Morro, ¿qué dije?
¿Mamá?
Estrella.
¿Qué pasó?
¿Los Huascas?
No.
¡Si me vuelves a despertar, te voy a meter dos cachetadas!
¡Niñita! ¡Ahí vienen los Huascas!
Tú, vete para otro lado.
¡Shine!
¡Shine!
Órale, ¡muévelas!
¡Córrele!
¡Te voy a matar, maldito!
¡Esa es mi pistola, pendejo!
-¡Vámonos, Shine! -¿Dónde la encontraste?
¡Vámonos!
¿Me vas a dar el teléfono, cabrón?
¡Me vas a devolver el teléfono, hijo de tu puta madre!
-¡Shine! -¡Shine!
-¡Shine! -¡Shine!
-¿Y el Morro? -Se llevaron a Morro.
Lo agarraron de la patita, iba corriendo y lo agarraron.
Y tiró su tigre.
Tiró el peluche, se lo llevaron.
¿Qué les hacen a los que se llevan?
Los agarra, se los llevan al Chino.
El Chino los hace trocitos, venden sus partes.
Son narcosatánicos. Tienen pacto con el diablo.
Y hacen las camisas rojas.
Son negras.
-Rojas o negras, lo que sea. -Las rojas son de la sangre.
Las negras son de...
A las señoras, las matan.
A los niños... acá, mírame.
A los niños, se los llevan quién sabe a dónde.
¿Y sabes por qué agarraron al Morro?
Porque fue tu culpa.
Fue culpa tuya que agarraran al Morro,
porque se enteraron de que teníamos una morra aquí.
-No es cierto. -¡No! ¡Fue tu culpa!
Yo sé cómo puedo desaparecer a ese Huasca.
Ve y mátalo.
Si quieres, te llevamos a su casa.
Y si lo matas, te puedes quedar con nosotros.
-¿Cómo me meto? -Brincas.
Tocas.
Y lo matas.
No, mejor no.
Ese cabrón mató a tu mamá.
También a la tuya.
Mátalo tú. Tú eres hombre.
Eso es cierto, Shine.
Pues si no lo matas y te haces un hombre,
mañana va a volver a salir y te va a agarrar y te va a buscar,
te va a cortar en pedazos y te va a comer en una misa negra.
-O roja. -Del pinche color que sea.
¿Ya viste, niñita?
Si no lo matas, nos van a matar a todos.
-Vas, vas. -Corre.
Córrele.
Córrele.
Córrele.
Córrele.
Corre, corre.
Corre, vamos.
Socióloga Mara Ruiz Martínez,
háblanos sobre la candidatura de Servando Esparza.
Es el candidato del partido Movimiento Social,
conocido también por el pseudónimo de El Chino.
Vamos contigo a continuación.
Lo importante es hacerle llegar a los medios
el siguiente mensaje que les voy a recalcar,
esto con el fin de desactivar la campaña política
del señor Servando Esparza, conocido como el Chino,
candidato del partido Movimiento Social.
Este señor tiene nexos directos con el crimen organizado,
particularmente con la banda de Los Huascas.
Servando Esparza, más conocido como El Chino,
ha participado directamente en tráfico de personas,
secuestro, extorsión, tortura, asesinatos múltiples.
Además, tiene nexos con el narcotráfico.
Es muy visible que los criminales de este país
están buscando acceder al fuero político para...
Deseo no tener que matarlo.
...gente valiente que dé testimonios y que tenga evidencias.
Servando Esparza, El Chino,
es un criminal y un asesino.
Lo importante es...
Servando Esparza, mejor conocido como El Chino,
no debería ser candidato de ningún partido político.
Debería estar en la cárcel. Muchas gracias.
-Ven. -Ven.
Déjame salir.
-Sí. -Ven.
¡Morro!
¡Morro!
Yo pensé que no te íbamos a volver a ver.
-No te cortaron, ¿verdad? -¡Claro, claro que estás bien!
¡Estás bien!
Mientras, sigue a la casa.
¡Y mocos!
-¿Dónde está? -Comiendo Pizza Hut.
Que de pronto, saca la pistola Estrella, ¡le apunta al Caco!
¡No, niñita, no! ¡Por favor, no me mates!
Ya no voy a comer niños de la...
Lo mató.
¡Y ya no comerás más pizza!
¿Cómo le hiciste para matarlo?
Pedí un deseo.
Si yo hubiera tenido deseos, lo habría matado.
Pero como no tengo...
¡Me quieres dar una maldita mordida!
¿Estás enojado?
¿Ese es el teléfono que quería el Caco?
¿Para qué lo guardas?
La abuelita de Tucsi murió en un entierro, de un balazo.
A los hermanos de Pop, les dieron un levantón.
¿Y el Morro?
Dizque antes hablaba.
A lo mejor vio algo feo.
Todo fue por ese cabrón y sus pinches hermanos.
Pero el Caco ya no...
¡Y así baila Estrella!
-¡Pero baila! -Bueno.
Órale.
¡Y así baila el Morro!
Estrella.
Estrella.
Van a venir por ti,
por matarlo.
Yo no lo maté.
No.
El que lo mató te está buscando.
Y te va a encontrar.
Tienes que traérmelo.
¿Qué pasó?
Dice Estrella que debemos conseguir una casa mejor.
En donde cada quien tengamos nuestra habitación sola,
donde tengamos maquinitas
y cancha de fútbol, un zoológico y varias cosas así.
-Y hasta una piscina. -Claro que no.
-Pero estaría bien. -Cállate.
¡A ver, ya, cabrones! ¡Se me van calmando todos!
¡Esta es mi casa y aquí yo mando!
Además, no existen ningunas pinches casas con cancha y esas porquerías.
Te dije.
Los Huascas saben en dónde estamos.
Y ya mataron a uno.
Tú lo mataste.
Por eso nos tenemos que ir.
Órale, Morro, agarra esa caja.
¿Y esos qué?
Órale, pónganse a hacer algo.
-Parecen princesitas. -Mira.
Pinches flojos.
Shine...
¿Sigues enojado?
¿Qué pasó?
Y ahora, ¿qué tienen?
Están llorando porque extrañan mucho a su hermano.
Es de la pandilla del Brayan.
Pues que le lleguen.
No, porque como Estrella mató al Caco, tienen miedo de irse solos.
¿Y? ¿Qué?
¿Aquí está su pendejo para llevarlos con el Brayan o qué?
No se pasen.
Órale, cabrón.
Esta vivo.
Valió.
Ahí te va, ahí te va. En este.
Que se jodan.
¡Doscientos pesos, putito!
¡Chato! ¡Agus!
-No, no. -¿Qué te pasa?
-Pues si son mis amigos. -Se los llevó El Caco, pendejo.
El Caco ya está muerto, Brayan.
Sí, cabrón.
Nosotros lo matamos.
Sí, claro.
Estos cabrones...
No se pasen.
Estrella lo mató.
¡Verga!
¿Mandaste a una vieja a hacer tu trabajo, Shine?
No te pases.
En mi banda,
las viejas son más cabronas que tus putitos, pendejo.
Los van a buscar, Shine.
El Chino y los demás Huascas.
Si tú mataste a Caco,
ellos te van a chingar a ti.
Los van a matar a todos.
Nos vamos a ir a esconder.
Sí, claro, sí.
¿A dónde?
Ya, Morro, sóbate.
-No llores. -De nuevo.
¡A la una, a las dos y a las tres!
¡Corre, Morro! ¡Córrele, Tucsi!
Es como la película del Señor de los Anillos.
-Increíble, no te pases. -Muy lindo.
-Órale. -Mira, mira.
Mira.
¿Y estos?
Se salieron de su pecera.
Mira, ese se parece a Morrito.
Ese se va a llamar Estrella...
-Ese eres tú, es travieso. -Oye, Pop.
Es como tu zoológico, pero de puros peces.
Si hay zoológico,
-hay cancha de fútbol, córrele. -¡Voy!
¡Corre, Morro!
Cancha de fútbol, qué pesados.
Estrella.
Ven.
Ven.
Estrella, van por ti.
Ven conmigo.
Estrella, ven, ven.
Shine...
¿Qué tienes?
Hubiera sido yo quien lo hubiera matado.
-No. -Bueno.
¿Dónde están, pinches niños, hijos de la fregada?
¡Mataron a mi hermano, cabrones!
¡Esa pinche niña lo mató!
Voy a encontrarlos, cabrones, si no me devuelven ese pinche teléfono..
Pinche Brayan.
¿Para qué tienes eso?
Esa es la única foto que tengo de mi mamá.
Se la tomó el Caco cuando se la llevó.
¡Shine!
¡Shine!
¿Qué pasó?
¡No encontramos cancha, pero encontramos esto!
¡Sí!
Muy bien, que te quepa todo el cuatro.
Estás muy tonto.
Parece una Y, no un 4.
Ahora ponle el nombre, el nombre.
Va a estar Chicharito.
Parece una... pero padre.
No te preocupes, Morro, nada más te va a durar un pinche mes.
A ver, préstame tu balón.
Se parece al Caco.
Ten.
¿Gatitos? No te pases, cabrón.
Son tigres, es para que la protejan.
A ver cómo te quedó el tuyo, Morro.
¿Qué le pasó?
Se cayó.
Yo te lo voy a arreglar.
Debes tener cuidado.
Porque esto pica y te sale sangre, ¿vale?
Ya, ya no llores.
¿Sí? Mira, ya está.
¿Por qué tienes deseos?
¡Apaguen esa luz, cabrones!
¡Dejen dormir!
Estos peces son como el tigre.
Se escaparon de su jaula.
Pobrecito tigre.
Tenía una casa,
una mamá...
en la selva.
Ahora está solo.
Tiene miedo.
No.
Ya pasó por todas las cosas malas.
Y anda por donde quiere.
Es el rey de todo este pinche reino.
Los tigres no tienen miedo.
¿Encontraste a tu mamá en las fotos?
¿No tienes fotos de ella?
Se quedaron en la casa.
Las mías también se quedaron en la casa y se quemaron.
¿Quemaron tu casa?
Le echaron gasolina y...
aventaron esto.
Agarraron a mi mamá...
cuando íbamos saliendo.
¿En qué te vas a gastar tu último deseo?
No puedo pedir que regrese tu mamá.
Sí podrías pedir que...
que se me quite esta quemada.
No.
-Y yo te traigo las fotos de tu casa. -¡No!
Cada vez que pido un deseo,
sale muy mal.
¿Cómo un deseo va a salir...?
¡Ahora sí, pinche niño! ¿Dónde está ese puto teléfono? ¿Dónde está?
¿Dónde está, cabrón?
¿Dónde está? Dime.
¿Lo tiene la pinche niña esa que mató a mi carnal?
Me vas a llevar con ella, y a la mierda.
El que sigue.
Y tú, ¿cómo te llamas?
-Rappop. -¿Y cuál es tu especialidad?
-Rapeo. -A ver, muéstranos.
¿Y Shine?
No sé. Pero ¿quieres ser estrella?
Bueno.
No puede ser. Se me apagaron las luces.
Está feo. No, horrible.
¡Terrible!
¡Qué asco, sácate!
-Sé dónde vives. -No lo creo.
¡Siguiente!
Sí, Chino.
Te juro que ahora sí te lo entregamos.
Sí, Chino.
Sí, Chino.
Estrella...
vienen por ti.
Tráelo...
a donde los muertos lo estamos esperando.
Estrella...
¡No!
...ven.
¿Dónde está el puto teléfono?
Te voy a llevar a que te aflojen, putita.
¡Estrella!
¡Maldito! ¡Mátame a ese cabrón!
¡Vámonos!
¿Y por qué quieren este teléfono?
Algo debe de traer.
A ver.
Quítalo.
¡Quítalo!
-¿Me estás grabando, cabrón? -No, Chino.
-Es El Chino. -No, aguanta.
El Caco lo grabó para joderlo.
Busca al Chino.
Márcale.
¿Para qué quieres que le marque?
Márcale.
Tienes algo que necesito.
Me lo tienes que devolver.
O voy a ir a buscarlo, y lo voy a encontrar.
Nosotros te lo vamos a dar.
¿Cuándo?
Cuando desaparezcas a Los Huascas.
Mañana, a las siete de la mañana.
¿En dónde?
Hay unos baños en la carretera,
enfrente de la torre, niña.
Vienes y me das ese teléfono,
y ahí mismo se acaban Los Huascas.
O no vienes.
Pero entonces te voy ir a buscar,
y te voy a encontrar.
Y te voy a hacer lo mismo que le hice al Caco.
Porque tú no lo mataste, ¿verdad?
Aunque le andes diciendo a todo el mundo que sí.
Lo maté yo, niñita. Por no darme ese pinche teléfono.
Piénsalo.
¡Mentirosa!
¡Dijiste que tú habías matado al Caco!
¡Pero no!
¡Y mira lo que pasó!
Mentirosa. ¡Cuida al Morro!
Estrella...
Otro muerto.
Por culpa de él.
Aquí estamos todos.
Tráelo.
¡Shine!
-¡Shine! -¡Shine!
¡Shine!
¿No que estaba en la central de camiones?
-Le atinaste. -No, yo sabía dónde estaba.
Ya cállense.
¿Qué quieren?
Shine, ¿me prestas el teléfono?
-¿Para qué lo quieres? -Quiero hacer una llamada.
No, el otro. De este ni tenemos la clave.
Y además, ¿a quién le vas a hablar?
¡No! ¡Pop!
¡Tucsi, ven para acá! ¡Ven para acá!
Tráelo.
Tráelo...
donde nos puso a todos.
Tráenoslo.
Los tigres no tienen miedo, los tigres no tienen miedo.
¡Los tigres no tienen miedo!
No, ni de broma. Los policías son los peores.
-No, Aquí nos pueden ayudar. -No nos ayudarán en nada.
-Sí, sí. -Así que dame ese teléfono. ¡Dámelo!
¡Ya párale, Shine!
¡Aquí hay un video de ese pinche Chino matando a alguien!
-¿Y quién agarra a los matones? -No sé, pero la policía no.
¡Así que dame ese teléfono!
-¡Que no! -¡Vénganse para acá, suéltame!
¡Vengan para acá, cabrones!
¡Policía!
-¿Qué traen? -Venimos a hacer una denuncia.
Este es un crimen contra la humanidad.
Mire.
¿De dónde sacaron eso?
-¿Ya viste quién es? -No te pases, cabrón.
-No. -Pero ¿por qué se lo quitan?
¿Por qué? ¡Pero no se pueden ir!
-¡No! ¡No! -¿Por qué? ¡No!
-Ya no se la den. -¡No!
-¡No -¡No!
¡Hijos de puta!
Cabrones.
Par de pendejos los dos.
¿Qué les dije?
Dame el teléfono. Y tú, dame el otro.
¿Cuál era tu idea? ¿Que nos matara El Chino?
-Que El Chino nos matara. -¿Eso es lo que querías?
-¿Por qué me callas? -¡Cállate, cabrón!
-Siempre tienes todas las ideas, ¿no? -¡Sí!
¡Cállense!
¿A dónde vas?
-Tenemos que buscar a Estrella. Tengo que decirle algo.
-¡Espera! -¡Espérame!
¡Espera!
¡Shine!
¡Estrella!
Dejó solo al Morrito.
Qué mala.
Pobrecito, ha de tener frío.
-No lo podemos dejar aquí. -Primero hay que ir a buscar...
Primero, el Morro.
Ayúdenme a taparlo.
Tápenlo.
Ayúdenme.
¡Está tieso!
Eso no importa, eso es normal. Órale.
¿Y en dónde lo vamos a poner?
Me están enterrando.
Tengo frío.
¿En dónde?
En todas partes.
No. ¿En dónde te están enterrando?
Espera, espera, espera, detén el refri.
¿Cómo nos encontraste?
El Morrito me dijo.
¿Ahora hasta habla?
El Morro está aquí, guardado,
después de que lo dejaste.
Maldita.
-Y mentirosa. -¡Maldita mentirosa!
Tengo que decirte algo.
El video que vimos...
Luego.
Tenemos que ir a ver al Chino.
O van a venir a matarnos a todos.
Primero, el Morro.
Ayúdame.
Ya empuja.
Descansa en paz,
Maxwell Alexander Aureliano Villareal Mora Vázquez.
Mora Vázquez.
¿Sí vamos a ir con El Chino?
Tenemos que ir.
¡Estrella!
Préstamelo.
Nos va a cargar la...
Cállate, carbón, No hables con la cara pintada así.
Es nuestro camuflaje de guerra.
Sí, claro. Va a decir El Chino,
"No los toquen, se pintaron con plumón. Han de ser peligrosos".
¡Pendejo!
-¡Órenle, quítense eso! -Pero ¿con qué?
Pues con baba, pendejo.
Órenle.
Estrella...
La señora que vim...
¿Y si uso mi tercer deseo para que desaparezca El Chino?
Pero ¿y si sale mal?
No hay deseos.
No hay nada.
No hay ni tigres.
Nosotros somos lo único que vemos.
Ya han de haber llegado esos pinches niños.
-¿Quieres que los busquemos? -No.
Es un maldito, no voy a votar por él.
Una básica, que se rían.
-¡Suelta, cabrón! -¡Tío, déjalo!
Déjalo.
¿Dónde está mi teléfono?
¿Cuál es el password?
¿Cuál es el password?
Es ese, jefe. Tiene el dragón del Caco.
Ahora sí, ¿qué? ¿Los matamos?
¡No!
No, Chino.
¡No, Chino!
Quedamos en algo, ¿no?
Lárguense de aquí. No los quiero volver a ver.
¿Dónde está mi mamá?
¿Cómo coño lo voy a saber? ¡Váyanse!
Aquí mataron a mi mamá, ¿verdad?
¡Shine!
Necesito saber.
Tenemos que irnos.
Le cambié el teléfono y se va a dar cuenta.
¿Qué haces?
No hay deseos. No seas pendeja.
Deseo que se te quite tu cicatriz.
¿Ya ves?
No hay nada.
¡Shine, Shine!
Shine...
Cuando marcaste, no tenía password, ¿verdad, cabrona?
¿Dónde estás, pinche niña?
¡Sal!
¿Dónde estás?
¿Dónde estás?
¡Voy a matarte, puta!
¿Dónde estás? ¡Te voy a matar, pendeja!
Estrella, ven.
¡Te voy a matar, cabrona!
¡Ya te vi, puta!
Mamá...
¡Te voy a matar, cabrona!
Ya te vi, pendeja.
¡Ábreme, pendeja! ¡Ábreme, cabrona!
Adiós, niñito.
Adiós.
Los tigres no tienen miedo.
Ya pasaron por todas las cosas malas.
Y salieron del otro lado.
Son reyes...
de este reino de cosas rotas.
Porque tenemos que recordar.
Somos príncipes
Somos guerreros.
Y tigres.
Y los tigres no tienen miedo.
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