All language subtitles for Siempre Juntos (Benzinho) (2018).esp

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Original subtitles

- ¡Venga, vamos! - ¡Corred, corred!

¡Cuidado, cuidado!

¡Vamos, chavales!

¡Corre, corre! ¡No te pares!

Ahora voy a destruir la ciudad del soldado.

¡Bum! ¡Bum!

Mételo todo aquí dentro, venga.

- ¿Puedo llevar la espada? - No.

- Vamos a ver el partido. - ¿Y el escudo del Capitán América?

- No, tampoco. - ¿Por qué no puedo llevar nada?

Porque vamos a animar. ¿Cómo vamos a animar con todo eso?

No me abre.

- ¿Dónde? - Aquí, no me abre.

- ¿Es esto de aquí lo que no se abre? - Aquí no abre.

- ¿Te traigo un cuchillo? - Sí, tráeme un cuchillo.

Cuidado, ¿eh?

¿Dónde está? Dámelo.

Gracias, hijo. Fíjate a ver si se abre.

- Se ha abierto. - No, aquí sí que abre,

pero abajo no se abre.

- ¡Vamos allá! - ¿Por qué hay niebla, mamá?

Porqué hay niebla, hoy está así. Vamos allá, un, dos, tres, y...

¿Ya estás aquí, Fabiano? Tu hermano ya está abajo.

¡Ya!

¡Bien! ¡Yuju!

Vámonos, niños.

¡Ah, Corazas! ¡Voy a decirle adiós a Corazas!

- Deja a Corazas ahí. - ¡Chao, Corazas!

- Vámonos. - ¡Vamos, mamá!

¡Mamá!

Vamos.

¡Neblina! ¡Neblina! ¡Neblina!

Sônia, soy Irene.

He llegado con un poco de retraso y ya no estabas. ¿Dónde estás?

Llámame, ¿vale? Un beso.

- Oye, mamá. - ¿Qué?

- Espera, que voy a llamar a tu padre. - ¿Y Fabiano?

Vamos a llamarle, espera.

Oye, cariño.

No, voy para ahí. ¿Te ha llamado Sônia?

¿Te ha llamado Sônia?

¿No? No, no está aquí, no sé.

¡Venga, hijo! ¡Vamos, Rodrigo, tenemos que irnos ya! Oye,

-¿has comprada la leche? - No, no la he comprado.

- Sônia me ha dicha que estaba a 8,90. - Está a 12,50.

- Hola, papá. - Dile: «Un beso, papá».

- ¡Un beso, papá! - Ya vamos. ¡Venga, Rodrigo!

Bueno, un beso, cielo, ya vamos.

Nos hemos dejado los huevos para llegar a la final,

solo falta esta ronda.

Si ganamos este partido, ya haremos historia.

- Así que vamos allá. - ¡Vamos! ¡Vamos!

¡Buena, Fernando!

¡Ve con él! ¡Ve con él!

¡La madre que lo parió!

¡Vamos, hijo! ¡Párala, hijo!

¡Madre mía! ¿Qué te ha pasado?

Ay, hermana...

Perdóname, ¿eh?

Bueno...

¿Él sabe que estás aquí?

Claro que no.

Menos mal, porque...

la verdad es que le tengo un poco de miedo.

Si quieres, podemos irnos.

No digas eso, ya sabes que no me refiero a eso.

Déjame ver eso de ahí.

Tienes que ponerle hielo, ¿eh? Solo con el maquillaje no haces nada.

- ¿Se ve mal? - Te voy a traer un hielo.

¿Cambiamos la espada láser?

¿Por qué? ¡pam, pam! a pam a pam ' par“!

- A mí no me gusta la pizza. - ¿Quieres galletas?

- Me voy a comer yo tu trozo... Rodrigo, Rodrigo.

- Si no te comes la albahaca. - ¡Hijo!

¡Hala! ¿Tanto, Klaus? ¡Es mucho!

- Lo quiero, lo quiero. - ¡Fernando!

- ¿Cómo dices? - ¡Fernando! ¡Por favor, hijo!

Todo el mundo te está esperando.

¿Cómo dices, ¿andar?

Oye, ¿me lo estás diciendo en serio?

- ¡Qué hambre tengo! - ¿Quieres un trozo grande, cariño?

- Puedes ponerle ese trozo a tu hermana. - El avión va a aterrizar en papá.

Puedes servirles a los niños primero, ya como yo después.

Pero tú tienes que comer, Sônia.

Trae, déjame hablar.

¡Fernando!

Hijo, ponte un trozo más pequeño. Córtalo en trocitos, déjame a mí.

- Si lo cortas en trocitos, comes mejor. - ¡Fernando!

Las aceitunas están buenas. ¿¿Estáis comiendo aceitunas?

Está muy buena la pizza.

Ahora me siento. Voy a coger un trozo para mí.

¡Fernando! La de calabresa está en el homo.

- ¡Fernando! - ¡No grites, hombre!

Te doy ocho mil reales si vienes aquí.

Eh, escuchad.

- ¿Qué pasa? - Tengo que contaros una cosa.

- Me han llamado para jugar en Alemania. - No, espera. ¿Qué dices?

¡Me han llamado parajugar en Alemania! Estoy hablando en serio.

Me han llamado para jugar en un equipo alemán.

Mamá, me han llamado parajugar al balonmano profesional.

¡profesional profesional! ¡Me voy a Alemania!

- ¡Tienes que llevame! - ¡Claro que te llevo!

¿En Alemania? ¿Estás seguro de eso? No es tan fácil.

Felicidades... Felicidades...

- ¡Ay, chicos! '¿Qué pasa?

No sé, no cierra bien.

Espera ahí, espera ahí. Niños, esto no es una broma.

- No, déjame a mí. - ¡No hagas eso!

¡Vete a mirar la llave de paso!

¡Vete a mirar la llave de paso! ¡Sal, sal de aquí!

- ¡Fernando, cierra la llave de paso! - ¡Niños, apartaos hacia allí!

Ya voy, espera ahí.

¡Ay, Dios mío!

¡Venga! Klaus!

¡Ya lo intento, espera ahí!

¡Se va a inundar la cocina! ¡Date prisa!

¡NO Soy capaz!

SIEMPRE JUNTOS

Va a salir caro, ¿eh?

Bueno...

- ¿Hay otra manera? - Sí, mudamos a una casa nueva.

¿Con qué dinero? Si no tenemos ni para terminar la obra.

Ya sabes que sí tenemos.

Ah, claro, vas a venderla casa de Araruama. Vas a venderla.

El agente me ha dicho que hay una persona interesada.

- No quiero saber de ningún agente. - ¿Cómo que no quieres saber?

Ya te he dicho que no quiero venderla.

No podemos pennitirnos una casa en la playa.

Sônia, habla con tu hermana.

- Tiene que darse cuenta de la realidad. - No quiero venderla.

No hay otra manera.

- ¡No, no, no! Da la vuelta. - ¡Por allí, por allí!

- Por la escalera de aquí. - Vete por allí, que aquí no abre.

- Tienes que entenderlo, cariño. - Klaus, no quiero hablar de eso.

Vamos atener que hablado con calma, porque tendremos que tratar el tema.

¿No vas a sacar la tubería? Sácala hacia fuera y listo.

Saca la tubería y así nos bañamos, lavo cocina...

¿Adónde vas, hijo?

Tengo que salir.

- Chao. Te quiero. - ¿Adónde vas?

- Me están esperando los colegas. - ¿Qué colegas?

- Los colegas del equipo. - ¿Con quién vas a volver?

- Voy con Jonas y vuelvo con él. - Si bebe, no quiero que vuelvas con él.

- Tranquila. - Tranquila, no, cielo.

¿Os acordáis de que mañana tengo una reunión con Jander?

Sí, yo iré. Oye, no, en serio, Fernando.

Si ese chico bebe, no quiero que vuelvas con él.

¿Entendido? Me llamas y te vamos a buscar.

Vamos con la furgoneta a buscarte. Dame otro besito.

Prométeme que no vas a volver con él si bebe.

- No, prométemelo. Prométemelo. - Un beso.

Dime: «Te lo prometo, mamá».

Te quiero, hijo.

CUARTO DE BAÑO

MI HABITACIÓN

Irene, tu examen está aquí, pero aún no lo he corregido.

Es que va a ser la graduación del trimestre y quería...

Está bien. Está bien. ¿Puedes esperar un minuto?

- Claro. - Te lo corrijo ahora, ¿vale?

Gracias.

Es ese.

¿Está bien esa?

Esa sí.

Lo veremos todo con calma, lo firmamos y te lo enviamos cuanto antes.

¿Hay un plazo para firmarlo 0...?

Cuanto antes, porque... tenemos bastante prisa.

- Hola, mi amor. - Vale. Entonces...

lo leemos y te llamamos. Ya hablaremos.

- Tengo que irme. - ¿Tú eres Jander?

- Sí, este es Jander. Esta es mi madre. Disculpad, me he retrasado un poco.

Muchas gracias. - ¿Ya te vas?

Bueno, Jander, ya hablaremos.

Me acabo de enterar de que me voy a graduar.

- Qué bien, mamá. ¡Felicidades! - Lo he acabado, lo he conseguido.

Gracias, hijo. Va a haber fiesta de graduación... y todo.

- Felicidades. - Felicidades.

Gracias. Quería saber algo de la escuela quería hablar contigo.

Ya he hablado con Klaus, pero la escuela es muy buena.

- Yo estudié en esa escuela. - ¿Ah, sí? Qué bien.

Habla con ellos. Perdona, tengo que irme ya.

- Ya iremos hablando. Muchas gracias, muchas gracias.

- Gracias de verdad. - Chao.

Perdóname. No me ha dado tiempo.

Pero no podíamos esperarte porque tenía prisa.

Mira qué maravilla.

Está en alemán, ¿no? No se entiende nada.

Pero mira las fotos. Eso aquí en Brasil no lo hay,

eso no existe aquí.

Ahora hay que preparar el visado, el pasaporte, la domiciliación.

- Va a tener que emanciparse. - ¿Emanciparse por qué?

Tengo que ser mayor de edad para jugar allí.

Vas a ser mayor de edad.

- Va a embarcar dentro de veinte días. - ¿Veinte días?

- ¿Va a embarcar dentro de veinte días? - Sí.

Pero Klaus... está en mitad del curso, ¿va a perder el año?

- No, continúo en el mismo año. - Pero si no sabes alemán.

- ¿Cómo vas a hacer con el alemán? - Tendré un profesor particular

- Yo aprendo rápido. - Vas a aprender alemán rápido.

- Ni los alemanes lo aprenden rápido... - No es difícil.

- ¿Ahora eres un genio? - No soy un genio, pero aprendo rápido.

Yo pensaba que era para el año que viene,

que daría tiempo a organizarlo todo con calma...

- Pensaba que era el año que viene. - Cariño, es una oportunidad.

- Los alemanes son muy organizados. - Aquí también son organizados.

Mamá, si no voy dentro de veinte días, me quedo sin futuro.

- No exageres. - No exagero.

¿Qué diferencia hay de aquí a dos meses?

Que dentro de dos meses ya no me quieren.

Es el inicio de la temporada. Es el campeonato.

Mamá, no te preocupes, allí son superserios, ¿vale?

- Vamos a leer el contrato. - El contrato está en inglés,

- yo no sé inglés. - Yo te lo leo y te lo explico.

- Habría que comprarte una funda. - Pero una funda es cara.

Ya sé que es cara, pero es mejor que andar con eso por la calle.

- Es superpeligroso llevado así. - ¿Y si se cae al suelo y se rompe?

¿Y si se cae al suelo y se rompe? Eso es.

- ¿Y si se cae al suelo y se rompe? - Qué chungo...

¡Cuidado, Rodrigo! Casi le das a esa chica.

Ven aquí, Matheus. No te alejes. Hay mucha gente en la calle.

Coge el carrito.

¡Eh, cuidado!

¡Presta atención! Anda para delante.

Madre mía de mi vida. Caramba...

- ¿El entrenador, por favor? - Buenas tardes, Sônia, ¿qué tal?

Está a cincuenta el juego.

Hola, Paçoca. Soy Irene, la madre de Fernando.

¿Qué tal? ¿Quién es Jander? El que estaba en el partido ayer.

- ¿Te puedo interrumpir un segundo? - Claro.

- El precio es un poco alto. - Este es el mejor tejido que tengo.

Te lo puedo aplazar para treinta días. Sí, estoy aquí.

Quería carne asada. Te he traído cambio.

Qué bien, si me traes el cambio, me haces un favor. Gracias.

Gracias, chao. - Gracias. Chao.

Pensaba que ya lo habíais hablado.

Te quería preguntar qué ha pasado, ya que es tu mejor jugador.

Ese de matrimonio son cincuenta reales, ¿no?

Espera un segundo. Sí, pero hazle un descuento.

- Para no perder al cliente. - ¿45?

- Lo que te parezca. - 45 me parece bien.

45...

Ya entiendo, era eso lo que quería saber.

Sí, trajo un montón de papeles, habló con Klaus.

Y nos dijo que tiene que estar allí en veinte días.

- Tengo que irme, Sônia. - ¿Qué ha pasado?

Tengo que arreglar unas cosas.

Van a pasar a recoger unas sábanas que están marcadas.

Esto me lo das y lo que sobre, si quieres, lo vendes.

- ¿Va todo bien? - Te llamo más tarde y te lo explico.

- Un beso, gracias. Buena venta. - Vale, hasta luego.

- Aún puedo jugar la final. - No sé ni por qué has venido.

- He venido a entrenan - ¿A entrenar? ¿No te vas a Alemania?

- Me voy dentro de veinte días. - Entonces no vas ajugar la final.

No vas ajugar la final, porque no has aprendido nada de lo que enseñamos.

Nobleza, espíritu de equipo, aquí nadie es insustituible.

Estás abandonando.

Aquí tenemos un plan para este puto equipo.

- ¡No me toques! ¿Estás loco? - ¿Eso no lo sabes? ¡Eres un mierda!

¡Parad, chicos! ¡Parad, parad!

- ¡Parad! - ¡A mí no me va a joder!

¡Para!

¡Parad, parad!

- ¡Para, Paçoca! ¡Para! - ¡Suéltame! ¡Suéltame!

- Te voy a partir la cara. - ¡Ya está, Fernando, ya está!

Vámonos, ya está.

- ¿Qué haces aquí, mamá? - He venido a verte.

- Ya está. ¿Estás bien? - Sí, estoy bien. ¿Y tú?

- ¿Estás bien, hijo? - Estoy bien.

Vámonos.

Venga... Vámonos. Vamos, hijo, ven.

Está bien, ¿vale? Vuestro hermano está bien.

Ya lo llevo yo.

¿Te ayudo, Rodrigo? Dame la mochila.

Coje de ahí.

No te tengo que explicar nada.

Eso es otra cosa.

¿En serio te lo tengo que explicar?

No, no puedo.

Haz una cosa, dame un poco de tiempo.

Dame un poco de tiempo para solucionar eso.

¿Quién va a pagarlo?

¿Vas a pagado tú? Tú ya sabes que no vas apagado.

Alan... Alan, por favor, ¿podemos hablar en otro momento?

¡Uno, dos, tres, va!

- ¡Te he matado! - ¡De eso nada!

Entonces, ven.

¡Thiago!

'¡Hijo '¿Qué? a es tu Padre:

- ¿Qué? - Quiere hablar contigo.

Estoy ocupado jugando, ya voy luego.

Venga, va.

¡Que no quiere hablar! ¡No soy yo, es él!

Alan, no voy a hablar más.

No puedo, estoy ocupada.

Irene, perdona, ¿eh? Perdona este lío, perdona.

Sônia, yo creo que deberías hablar con él.

No tengo nada que hablar con él.

Creo que deberías ir. Si quieres, voy contigo.

No quiero verlo ni en pintura. ¡No!

- ¿Quién quiere naranja? - ¡Yo no quiero!

¿No quieres, Fabiano?

- Yo sí que quiero. - ¿Quieres, Thiago? Ven.

Matheus, ¿quieres naranja?

- ¡Gol! - ¡Matheus!

- Dentro de un rato, mamá. - ¡Ay, cuidado!

¡Gol! ¡Matheus!

¡Voy!

- ¿Quieres, Rodrigo? - Voy, voy, sí que quiero.

Cuidado.

Thiago, llévale esto a Rodrigo.

¡Va, va! Échamelas a mí.

- Venga. - Tengo yo el cubo. Voy a recoger.

¡Burbujas!

- ¡Burbujas! - Cuidado con los ojos.

Tu mamá te quiere mucho.

Duérmete, mi pequeño.

¿Sabes cuántos billetes necesita al año? ¿Cuándo va a volver?

No, no me acuerdo de eso. Tengo que preguntárselo.

- Hay que comprarle una chaqueta. Mejor que la compre allí, cielo. ¿No?

¿Cuánto tiempo es de viaje?

Ni idea. Es una hora y pico de autobús, no sé si hace parada.

Desde ahí va al aeropuerto.

- Unas quince horas de viaje. - Caray.

Mira, Sônia.

- Qué bonita. - Está bien, ¿eh?

- Es muy moderna. - ¿Cuánto vale esta, Lígia?

A cincuenta también. Todas esas están a cincuenta.

Ah, entonces me la llevo. Me voy a llevar esta.

- El bañador que he cogido antes y esto. - El bañador está sin usar.

Entonces, cincuenta y cincuenta. A ver, que te pago.

- Irene, ya está aquí al lado. - Sabe que voy contigo, ¿no?

- Sí, lo sabe. - Dile que no tardamos nada.

Ya voy. ¡Ah, aquí está!

Te he traído una invitación para mi graduación.

¡Te vas a graduar, Irene! ¡Vas a cumplir tu sueño!

- ¡Es genial! Gracias, he acabado.

- ¡Me alegro! ¡Qué emoción! - Irás, ¿no?

¡Entonces, tenemos que prepararos!

No podéis ir con esa ropa, una ropa cualquiera el día de la graduación.

Mira esto de aquí, Irene.

Mira el peso que tiene. ¿A qué es maravilloso?

- Es puro glamur. - ¿Quieres que vaya yendo yo?

- No, voy... voy contigo. - ¿Una cosa más tipo esquimal...

- o más aceituna? - Son muy bonitos.

Tenemos que irnos. Sônia tiene mucha prisa.

- Deja que te pague. - ¡Ah, ya sé!

Te voy a dar la chaqueta como regalo de graduación.

No, qué va. La chaqueta no es para mí.

- ¿Es para tu marido? - Para Fernando.

¿Fernando ya entra aquí dentro? ¿Ya cabe aquí?

Está hecho un hombre. Va a jugar al balonmano en Alemania.

- ¿Al fútbol en Alemania? - No, balonmano, con la mano.

¿Con la mano no es falta? Bueno, en Alemania vale todo.

¡Alemania es maravillosa!

Un primo mío se fue a Berlín y no ha vuelto nunca más.

No ha vuelto a pisar esta tierra. Berlín es una pasada, es un lujo.

¿Tú crees? Yo creo que hace mucho frío allí, sé que hace mucho frío.

Va a salir todo bien. No te pongas así, cielo.

- Déjame pagana, que Sôniatiene prisa. - Vale.

Aquí está.

La receta de la médica.

Estoy tomando la medicina que me ha dado.

Ya he ido a hablar con ella dos veces y voy a la iglesia todos los días.

Voy a triunfan

Klaus no quiere verte ni en pintura, ¿sabes?

Si te ve delante, dice que te da un sopapo.

Ya lo sé, y tiene razón. Pero no era yo, era la droga.

Yo no soy malo, ya lo sabes.

Os echo mucho de menos a ti y a Thiago.

Alan, tienes que entender que lo que has hecho es muy grave.

- Tienes que darle un tiempo a Sônia. - Ya lo sé, ya lo sé, ya lo sé.

Si te acercas a ella, si le pones un dedo encima

o le pones un dedo encima a mi sobrino, voy a tener que llamar a la policía.

Nunca más, nunca más, eso no va a pasar nunca más.

Me parece bien, porque si no, voy a llamar a la policía.

Dame mi llave.

Dame la llave de mi casa, necesito volver a mi casa.

- ¿Has buscado un lugar donde quedarte? - Sônia, por favor. Por favor.

- Mi llave. - ¡Yo no me voy a ir!

- ¡La que tiene que volver eres tú! - No montes un escándalo.

- Hemos venido a hablar. - ¡Es ella la que discute!

- Estás nervioso, tranquilízate. - He arreglado la casa para que vayan hoy.

- Ha ido mi madre a ayudar. - ¿Tu madre ha tocado mis cosas?

- Sônia, tranquila. - ¿Es así?

Yo tengo que irme. ¿Quieres seguir hablando?

- Quiero recuperar mi vida, Sônia. - ¡Quiero la llave de mi casa!

¡Déjalo ya!

¿Estoy bien? Espera, voy a repasarme. Espera, hijo.

¿Estoy guapa? Dime si el pintalabios no está torcido.

- Las pestañas las tienes más o menos. - ¿Las pestañas?

- No, lo de encima. Las cejas. - ¿Tú crees? ¿Las cejas? ¿Vamos?

- Quiero entrar. - Vamos adentro.

- Yo me quedo aquí. - No, Fernando. No seas tonto.

- ¿Quién viene conmigo? - ¡Voy yo, voy yo!

Yo me quiero quedar fuera.

Vamos, chicos, venid.

Matheus, Fabiano,

¿sabíais que cuando yo era un poco mayor que vosotros, trabajaba aquí?

Limpiaba toda la casa, no quedaba ni una hoja en el suelo,

La dejaba limpia. Limpiaba toda la finca...

- ¿Ni una piedrita? - Ni una piedrita fuera de su sitio.

Déjame quedarme fuera con los niños.

- Hijo, por favor, ya hemos quedado... - ¡No quiero entrar!

Vas a entrar, porque me prometiste que entrañas. Solo un ratito.

- Chicos, comportaos, ¿eh? - Sí, mamá.

No parezcáis unos maleducados. Ya viene. Ya viene.

Sonríe.

- ¿Qué tal, doña Norma? Muy bien.

¿Todo bien?

Ah, es la tuba de Rodrigo, que toca en la banda de la ciudad

y no nos ha dado tiempo de pasar por casa a dejarla.

Está enorme, ¿verdad? Doce años, ¿a qué es increíble?

- Este es Fabiano, di «hola”. - Hola, hola.

Son gemelos. ¿Se acuerda de que tuve gemelos?

Es el gemelo de Matheus. Di «hola».

Y Fernando, el mayor. Aquella vez que vine, que pasé la tarde...

- Era pequeño, ¿no? - Sí, era muy pequeñito.

Bueno, en fin...

Le he traído la invitación de mi graduación por si le interesa.

He conseguido acabar la Secundaria. Si pudiese ir, me alegraría mucho.

Estupendo.

Si pudiese ir...

Creo que no voy a poder.

Bueno, si puede, me alegraría, ¿eh?

- ¿Alguna cosa más? - No, solo era eso.

Venía a enseñarle a los niños y a traerle la invitación.

Cuando salga, encienda los aspersores del jardín, por favor.

Aquello de allí abajo, ¿no? Tranquila, se lo enciendo.

Adiós, doña Norma. ¡Ah! Doña Norma, me olvidaba.

Le he comprado esto en el bazar de Lígia.

Una bata alemana, nueva, de seda, es superbonita.

Seguro que le gusta, con lo elegante que es, tan guapa que va.

Era eso, gracias. Que le vaya bien, ¿vale?

Adiós, doña Norma. ¡Vamos, chicos!

¿Pero qué estás diciendo, Klaus?

¡No quiero que los niños la conozcan! ¿No vas a entenderlo nunca?

- Ella se lo ha buscado, se lo merece. - ¡No digas eso, Klaus!

Yo no quería que los niños la conociesen.

- ¡Pero si está lloviendo! ¿A dónde vas? - ¡Déjame en paz!

- ¡Me voy de aquí! - Klaus, está lloviendo. ¿A dónde vas?

- ¡No te interesa! - ¡Vuelve aquí, Klaus!

Klaus, escucha lo que te estoy diciendo.

¡Espera ahí, Klaus, espera!

¡Klaus, escucha lo que te estoy diciendo! Yo trabajaba para ella, ¿entiendes?

- ¿Fernando no va a trabajar ahora? - Ella no te pagaba.

¡Le pagaba a mi padre, fue importante para mi familia!

No te pagaba, te obligaba y te pegaba para que trabajases.

- ¡Era como de la familia! - ¡No eras como de su familia!

Eras una esclava, no trabajabas. Te obligaba a lavar el retrete.

¡En casa también lavo el retrete! ¿Acaso es humillante lavar el retrete?

¡Klaus, deja de decir eso! ¡Vuelve aquí, Klaus!

¡Escúchame cuando te hablo!

Ese cariño valentina que me das de repente.

Te va a doler muchísima, querida mía.

Te llevas la culpa del mal permanente

que te provoca como señal de mi amar profunda.

Agradéceme esa mentira enferma

que ha contaminada nuestros segundos y te ha hundido.

No puede dejarte, dejarte, querida mía,.

Te llevaré conmigo, dijo el asesino, con aplausos del público.

No puede dejarte, dejarte, querida mía,.

Te llevaré conmigo, dijo el asesino, con aplausos del público.

No puede dejarte, dejarte, querida mía,.

Te llevaré conmigo, dijo el asesino,

con aplausos del público.

No puede dejarte, dejarte, querida mía,.

Te llevaré conmigo, dijo el asesino, con aplausos del público.

¿Mamá?

De mi amar profunda...

¡Hola! ¡Venid a la fiesta! ¡Estamos de fiesta!

¡Siéntate, Rodrigo! ¡Palomitas, galletas!

- ¡De todo, podéis comer de todo! - ¿Dónde está papá?

- ¿Dónde está papá? «¿QUÉ? ¿Qué?

Ha ido a comprar helado porque se estaba acabando.

Vas a despertar los niños.

Si se despiertan, que se unan a la fiesta.

No puede dejarte, dejarte, querida mía,.

Siéntate, Fernando.

- Estoy cansado. - Vamos a bailar.

Dije el asesina, con aplausos del público.

No puedo...

- ¿No te gusta esta canción? - Sí.

Estoy escuchando lo que te gusta.

Dijo el asesina, con aplausos del público.

Tenemos que hacer mucho papeleo.

El instituto de aquí ya lo traslada directo a Alemania.

Tengo que pasar por el notario donde tengo la firma,

que es el que me autoriza la emancipación.

Podías aprovechar y registrar la tuya.

No voy a poder. Tengo muchas cosas que hacer.

¿Estás enfadada conmigo, Irene?

Gracias, ¿eh?

¡Madre mía, mira esto!

¡Qué maravilla, qué sitio tan bonito!

¿Te das cuenta de lo que puedo hacer aquí?

Esta va a ser la mejor librería de la ciudad.

Esto tiene muchísimo potencial. No conocía este sitio, es genial.

¡Esta es una grandísima oportunidad, madre mía!

Klaus, además del alquiler, está el adelanto, está la reforma...

- Y mira lo grande que es. - Debe estar barato.

No te hagas imaginaciones, yo me voy. Gracias, puedes cerrar.

¡No, no cierres, chico! Déjalo abierto.

Irene... Si no es aquí, será en otro lugar.

¿Qué?

Así es.

La copistería ya no nos da nada, solo problemas.

La gente solo va para... Ahora soy librero.

La gente solo va para preguntarme qué libros están bien...

y luego compran en una librería como esta que te digo o en internet.

Solo da problemas, nada más.

¿Pero no hay forma de salvarla?

Tenemos que venderla casa de Araruama.

No voy a venderla, Klaus. No quiero ni hablar del tema.

Ese asunto no me interesa.

Sí que tenemos que hablar sobre eso.

Vamos a tener que venderla, te lo estoy diciendo.

¿Y qué haremos con los niños en vacaciones?

¿Vas a pasar un mes encerrado con ellos en casa? Yo no.

Tengo que trabajar. Tengo que hacer dinero.

Ya sabes que gano dinero, Irene.

Voy a comprar una casa nueva, voy a ganar dinero.

- Voy a comprar una casa en Angra. - Compra una casa y luego una isla.

Un helicóptero, un yate, una moto de agua...

Tú te mereces todo eso, ¿sabes, cielo? Me encantaría poder darte todo eso.

- Si yo no lo consigo, tu hijo te lo dará. - Ya... ¿Sabes qué me merezco?

Me merezco ganar dinero con mi propio trabajo.

Quien trabaja no tiene tiempo para ganar dinero.

¡Ay, Klaus!

¿Quién crees que se ha inventado eso? Que el trabajo ennoblece al hombre.

- ¿Eh, Irene? Dímelo. - No tengo tiempo para oír tus teorías.

Tengo que ir a buscar los papeles de Fernando...

Los políticos, los empresarios.

Trabaja, trabaja, y a ver si consigues ganarte la vida.

¡No, no, no!

- ¿Cómo?- - ¡Hola, Sérgio!

- Eso es absurdo. - Buenos días. ¿Está ocupado?

- Un poco. Ven conmigo. - ¿Puedo ir con usted?

Sí, claro. No.

Quería saber si ya me han conseguido las sábanas.

Sí, sí, ya está todo preparado.

¡Ah, qué bien! Tengo una clienta que no me dice otra cosa,

que quiere las sábanas.

¿Hola? ¿Hola?

Vale, vale, hablamos luego, que tengo trabajo.

- Qué duro, ¿no? - s¡.

Tome, quería aprovechar también para invitarle a mi fiesta de graduación.

¡La graduación! ¡Qué maravilla!

Ha sido difícil, pero bueno... He terminado.

- El día cinco a las cinco de la tarde. - Pone a las cinco,

pero si llega a las seis o las siete, no pasa nada.

Quería comentarle que me había dicho que, cuando me graduase,

viniese a hablar con usted por si me podía conseguir un puesto aquí

Un puesto fijo.

- Bueno, ya hace tiempo de eso, ¿no? - Sí, más o menos.

Sí, ahora la realidad aquí es otra. Vendí la fábrica.

- ¿En serio, Sérgio? - Sí.

Vaya, pues me quedo sin proveedor. El producto se vende mucho.

Se hará lo mismo, pero van a empaquetar y vender. ¿Entiende?

El producto vendrá de China, ya preparado,

- y ahora me voy a São Paulo. - Echa de menos a su familia, ¿no?

- Sí, la echo de menos. - Es difícil estar lejos.

Pero sé que van a empezar a contratar gente.

Puedo meterla para que haga una prueba si quiere.

- Claro que sí. Sí que quiero. - ¿Quiere?

- Quiero algo fijo ahora. - Bueno, el sueldo no es gran cosa,

pero hay un horario de entrada, un horario de salida.

- No sé si usted puede, con sus hijos. - Ya me busco la vida.

Es importante para mí tener unos ingresos fijos.

Porque un mes vendo bien, un mes no vendo, así...

Prefiero poder organizarme bien.

- Esto quita la sed. - ¿Crees que va a ganar el Flamengo?

Rodrigo. - Qué...

¿Ya has acabado? Vete lavando los platos para ir adelantando.

- ¿Por qué le has apuntado con el dedo? - Porque tiene que lavar.

Yo lavo esto, pero después cada uno lava el suyo.

Lava eso, ya lo he dejado todo listo. - Digo los platos que están en la mesa.

¡Ay, mecachis! Qué mal.

¿Te has mojado? Perdona, hombre.

Oye, Fernando.

Estaría guay si me pudiese quedar con la litera de encima, ¿no?

Ni me he ido y ya estás pensando en la cama.

- Pero te vas a ir dentro de poco. - ¡La litera me la quedo yo!

No, la litera es para mí, en serio.

Con mi padre en casa, mi madre no va a querer volver.

Tú no te vas a quedar con la litera. Para empezar, tú no vives aquí.

- Un poco sí que estoy viviendo. - Tus padres se reconciliarán

y os iréis para casa.

Es verdad. Pero... si Rodrigo se queda con la litera de encima,

la litera de encima se va a caer y la litera de abajo se va a caer,

y te vas a dar un golpe en la cabeza... ¡pum!

- Y te vas al hospital. - Bien, pues que se rompa la litera.

Estoy solo cuidando de vosotros. Ayúdame, hombre, por favor.

¿De todos? Pensaba que solo estabas cuidando a estos dos.

De vosotros también, porque sois como unos bebés pequeñitos.

- Tú vas a volver a tu casa. - Pero yo quiero la litera.

- No te vas a quedar con la litera. - La casa se va a caer

- y todos nos vamos a quedar sin nada. - ¿Por qué se iba a caer la casa?

- Porque he visto una grieta nueva. - No hay ninguna grieta.

- Sí que hay. - Te lo estás inventando.

¿Inventando? Te la puedo enseñar. ¿Ves? Ya no hay luz.

Claro, no hay luz por culpa de la grieta.

A lo mejor no corta la luz, pero puede romper los cables.

No les digas nada, ¿me oyes? ¡No se lo digas!

- ¡No se lo digas! - Vale, vale.

¡Hola!

¿Qué tal?

Ay, cómo llueve.

- ¡Uy, perdona! ¿Te he dado? - ¿Qué estáis haciendo aquí?

Nada, solo estábamos charlando. Os estábamos esperando.

¿Te he dado? ¿Qué tal?

Hola, Thiago. ¿Todo bien? ¿Me estabais esperando?

Ayúdame aquí.

¿Qué tal estáis?

- Thiago, hijo. - Mira lo que he encontrado.

'¿Qué es? '¿Qué es, hijo?

Ay, niños. - Deja eso.

Es mejor no mover eso. Pero es seguro, tranquilos.

- La casa se va a caer. - No, no se va a caer.

- Le falta un poco de sal. - Había que criticar algo.

Si no funciona lo del balonmano, te puedo enseñar a ser cocinero.

Sí funcionará.

- ¿La luz? - ¿Ha sido la bombilla?

No sé. He intentado cambiar la bombilla, pero no he visto ningún problema.

He mirado la parte eléctrica también y no he encontrado nada.

Si no es la bombilla, es la parte eléctrica.

No, ya lo he mirado, creo que debe ser otra cosa.

¿Habrá entrado agua?

No, creo que no.

Qué extraño. cambié esa bombilla la semana pasada. Bueno...

Tía.

- ¿Sabes quién ha llamado? - ¿Quién?

El tío Alan ha llamado diciendo que echaba mucho de menos a Thiago.

Eso es mentira. No ha hecho eso.

- ¡Es verdad! - No ha llamado.

- Pues mira en el registro de llamadas. - Era un secreto.

No era en lo que habíamos quedado.

- ¿Le vas a llamar? - Sí, le voy a llamar ahora.

Ahora estás nerviosa, llámale después.

¡Sônia, sé que estás aquí!

Venga, vamos a jugar a la consola. Vamos.

¡Abre la puerta! Solo quiero que todo vaya bien de nuevo.

¡Ya sabes que estoy limpio!

- ¡Abre la puerta! - Déjalo ya, para.

Tu hijo te tiene miedo.

Mi amor, estoy limpio. No he venido a causar problemas.

He venido atraeros dinero para que estéis bien.

- I-le conseguido un trabajo. - No quiero nada, quiero volver a casa.

Es lo único que quiero. Búscate un sitio donde quedarte.

Deja ya de seguirme.

Sé que lo he hecho todo mal.

Haré lo que quieras.

Quiero vera mi hijo.

- Listo. - Perfecto.

Ahora solo hay que reconocer la firma y ya está.

Sí, exacto. Lo enviaremos a la oficina principal

y la emancipación será aceptada dentro de siete días laborables.

- ¿Tanto? - Es muy rápido.

No podemos esperar tanto, señor. De verdad, no podemos esperar.

Dentro de dos días tengo que ir a la Policía Federal.

Sin el pasaporte, no me pueden dar el visado.

Sin el visado, no puede firmar el contrato ni embarcar.

Ya lo entiendo, pero el plazo es ese.

¿Usted ha comprado el periódico de hoy? Aquí.

Es él, es su foto, se va a Alemania.

- Voy ajugar al balonmano allí. - ¡Qué bien! Felicidades.

Es una oportunidad muy buena. ¿No podría ayudarnos?

Este es el procedimiento.

Hemos tardado demasiado en venir.

Eras tú el que decías que enseguida lo tendrían listo.

- Leí en internet que era rápido. - Aquí está listo rápido.

Si hubiesen venido antes, podríamos haberlo enviado hoy,

así estaría dentro de seis días laborables,

pero tarda dos días en llegar.

Y en la oficina central hay un funcionario

que tiene un problema grave de salud.

El pobre no puede ir a trabajar.

Y son dos días más de vuelta, tienen que firmado y mandarlo de vuelta.

Sin su sello, esto no tiene ningún valor.

¿No nos puede ayudar?

¿Lo ves, hijo? Pídeles a ver si te lo pueden retrasar un poco.

¡No, no se puede retrasar!

- ¡Coño, no me lo puedo creer! - Tranquilo, tranquilo.

Hijo.

Adolescentes. Está nervioso.

Es lo que hay. Así es Brasil. Hay mucha burocracia, va a ser difícil.

¿Estás contenta, mamá?

¡Oye, Fernando, qué pena que me digas eso!

- ¿Se parece a mí? - Se parece mucho.

- ¿A qué se parece? - ¿Es hijo único?

- No, tengo cuatro. ¿Cuatro?

Él es el mayor, tengo otros tres.

Al ir a por el tercero vinieron gemelos.

- ¿Gemelos? - Sí.

Esto no tiene claxon, ¿no? ¿Cómo puede conducir Sônia sin claxon?

Pues grita.

Voy a intentar ponerle un claxon.

¿Y sabes ponérselo? ¡Cuidado con el bache!

Sí que sé.

- Ahora sí que lo has visto. - Ese era grande.

Cariño, ¿seguro que es aquí? - Sí, es aquí.

- ¿Es ahí? - Sí, ven aquí.

Está muy bien, cielo.

Parece abandonado, ¿no?

El ayuntamiento va a hacer una carretera nueva.

- ¿Ah, sí? - Y van a poner de nuevo el telefénco.

Incluso va a nevar aquí.

- ¿Vamos a tener que reformarlo todo? - ¡No, no, no!

El ayuntamiento... El ayuntamiento pondrá dinero.

Nosotros solo tenemos que poner una parte pequeña. ¿Entiendes?

¿Y quieres poner una librería aquí arriba?

No, ya nadie compra libros, por desgracia.

- ¿Qué quieres hacer? - Aquí lo que vamos a vender...

son las vistas.

Sí, postales,

- bocatas... - Ya entiendo.

¿Entiendes?

¿Y tenemos dinero para esto, Klaus?

Tenemos una oferta buena por la casa de Araruama.

Si nos ponemos de acuerdo, cerramos el trato.

¿Qué te parece?

Ay, no sé, Klaus. Me preocupa que sea como aquella vez

que intentaste organizar fiestas en la universidad.

- Perdimos mucho dinero. - No, mi amor. Pero mira esto, cielo.

Todo el mundo va a querer venir aquí.

El ayuntamiento me ha dicho lo que tienen pensado hacer.

El guía pasará por la casa de Santos Durmont,

por el Museo Imperial y luego vendrá aquí.

- ¿Sí? ¿Va a formar parte del circuito? - Claro, pasará por aquí. Totalmente.

Es un lugar maravilloso para que esté dentro del circuito.

Vendrán a comer aquí o a merendar... Happy hour, ¿eh?

Y la gente vendrá aquí a beber. ¿No te gusta?

¿Y el dinero nos llegará si vendemos la casa?

Sí que llega el dinero. Si vendemos...

Si vendemos la de Araruama, reformamos nuestra casa,

metemos dinero en esto y aún nos sobra un poco.

- ¿Seguro? - Sí.

- Tú piénsatelo. Va a ser un éxito. - Es muy bonito.

Mira esto, cielo.

Estoy muy ilusionado con este negocio.

Creo que va a dar un giro a nuestra vida.

Creo que nos saldrá bien.

¡Qué loco estás! ¡Estás muy loco!

¡Te quiero!

Eso es lo que quiero saber: verlo que va a hacer y el plazo.

- ¡Yo también! - Puede ir empezando.

En cuanto lleguemos ala casa de la playa de Araruama,

Klaus recibirá el dinero, porque ya está todo listo para la venta.

Ya lo deposita y entra en nuestra cuenta. Puede ir empezando,

que ya va a estar todo listo. Tenemos que aclarar el proyecto.

A Irene le preocupan algunas cosas que quería aclarar con usted.

- A mí lo que me preocupa es el plazo. - Un mes, cuarenta días...

- Ah, es mucho tiempo. - Es un poco...

Un mes es mucho.

Pero pueden mudarse mientras se está acabando.

- No voy a hacer obras con los niños. - Quiere mudarse cuando esté todo bonito.

¿Entonces la división es esta? - A ver, que lo entiendan bien.

- Son cuatro cuartos. - Sí, eso sí.

Un cuarto, otro, otro, otro,

- un baño y una terraza. - El baño aquí.

¿El cuarto de baño no está mal puesto aquí?

Señor Juarez, ¿se queda así, el retrete detrás de la puerta?

Ah, esta es la puerta. El retrete está detrás de la puerta.

- ¿No se puede cambiar? - Sí que se puede, puede escoger.

Se pone aquí, ¿no? Y esto queda libre, ¿no?

Y la parte de arriba no nos saldrá muy cara, ¿no?

Es su sueño, señor Juan. Es h que más quiere.

Con su armario allí.

Aquí va a haber un dormitorio grande...

- Armario, cuarto de baño, bañera... - Ahí va la otra terraza.

- Y la terraza. - Y la terraza.

Un momento. Estaba pensando una cosa.

¿Por qué no quitáis este cuarto, que es para mí,

y hacéis el vuestro aquí? Si no hacéis el tercer piso,

la obra sale más barata y se acaba más rápido, ¿no?

No, ya lo va a hacer así, con un cuarto para cada uno.

Así cuando vuelvas...

Creo que no lo necesitáis, yo me voy dentro de diez días.

Pero cuando vuelvas de vacaciones, cuando vuelvas...

No voy a volver.

Fernando, yo quiero hacer un cuarto para cada uno.

Ahora te vas, pero aún no sabes...

Imagina que allí no te va bien y vuelves.

¿Cómo que no me va a ir bien?

- Un sitio donde puedas dormir. - Estás diciendo que no voy a ir.

No he dicho eso. Fernando, mira, esta es mi casa

y quiero tener un cuarto para cada uno de mis hijos.

Cuando crezcas y hagas tu casa, la haces como tú quieras.

- Yo solo quiero ayudar. - Tu madre no ha dicho nada raro.

- ¿Te he preguntado algo ati? Fernando, no le hables así.

- ¡No le hables así a tu tía! - ¿Qué es esto? ¡No hables así!

- ¡Ay, qué críos! - Déjalo, está nervioso.

Disculpe, señor Juarez, disculpe todo esto.

- ¿Delante de la casa qué van a poner? - Pues supongo que pondremos césped.

Sí, podemos poner césped porque en el futuro quiero hacer un... un...

- un huerto con los niños. - Sí.

Tener algo para comer, está bien tener unos tomates.

Sí, le va a quedar bien aquí. Pero eso más adelante, ya haremos eso.

- ¿Vamos? - Vamos.

Ya lo tienes, casi lo tienes.

Felipe França.

- ¡Ahora vas tú! - ¿Me tocará a mí ahora?

Siéntate, hijo.

Irene Ventura Santi.

Para, Sônia, no quiero llorar.

Estoy muy orgullosa de ti.

Yo también estoy muy orgullosa de ti.

Graduada, ¿eh?

Tienes razón, hermana... Siempre hacia delante.

Siempre hacia delante.

Felicidades, guapa, felicidades.

Cielo, yo ya me voy.

Sí, mi novio está nervioso ya. Un beso.

- Felicidades. Un beso, cielo. - Gracias.

- ¡Qué guapas estáis! - La semana que viene te lo devuelvo.

Quédatelo el tiempo que quieras. Aprovecha, métete en la ducha con él.

- Dejadme que os saque una foto. - ¡Venga, una foto!

- ¿Con la empanadilla? - Con la empanadilla, sí.

Ah, coge el diploma. - La empanadilla en el plato.

¡Sonreíd! Esperad...

¿Así?

Ay, no...

Chicas, en serio.

- ¡Espera! - Que me están esperando.

Ponte, Irene, ponte. - Va...

¡AS-L guapas!

Vale. Me cago en... Oye, espera ahí.

¡Galletas! - No, ahora no vas a comer galletas.

- Eh, mira el tenedor. ¡Galletas!

A ver, voy a hacer el avión que tanto te gusta, ¿te parece?

¡No, eso es para bebés!

- ¡No es para bebés! Mira el avión. - Sí que es.

¡Es para bebés!

- ¿Quieres que te castigue? - No.

Te voy a castigar si no comes.

No voy a comer y no me vas a castigan

- ¿Acaso lo dudas? - Sí.

- ¿Lo dudas? - Sí.

Os voy a dejar sin tablet, sin televisión y hasta sin videojuegos.

- ¿Te vas a arriesgar? Decide mi madre.

Pues toma la galleta.

Come.

¡Qué críos!

¿Qué os parece el nuevo, Igor?

Bueno, más o menos, pero no es comparable.

- Vas a ligar hasta en alemán, tío. - Ya, tío.

- 0 s voy a echar de menos. - Tranquilo, tío. Si necesitas pasta...

Y ya vuelve con eso. Todo el día hablando de lo mismo.

Eh, ¿qué tal, señor?

- Ha sido caro, pero ya lo tengo. - ¿Lo tienes?

Mira gue esté todo bien. Echale un ojo.

- ¿Seguro? ¿Está todo bien? - Creo que sí.

- ¿Está? Voy a por una cerveza. - Espera.

Dos cervezas.

Gracias, gracias.

Gracias, papá.

No hay de qué, hijo.

Llega un momento en que todo sale bien, ¿no?

¿Te das cuenta de que en la vida al final siempre sale todo bien?

¡Niños!

¿Aún estás despierto, hijo? ¿Dónde está Fernando?

- Aún no ha llegado. - Tienes sueño, ¿no, mi amor?

- ¿Qué estáis viendo en la tele? Un programa que están poniendo.

- Fabiano ya debería estar durmiendo. - Pero no quería irse a dormir.

¿No quería irse a dormir? ¿Te has portado bien? ¿Eh?

- ¿Tiene fiebre, Rodrigo? - Yo lo veo normal.

Ya basta de televisión. ¿No ves que tu hermano tiene fiebre?

- No tiene fiebre, está normal. - ¿Has comido, mi pequeño? ¿Has comido?

- Oye, cariño. ¿Ha comido? - Sí, ha comido.

Apaga la tele, te estoy hablando.

Ha comido un poco. Le he dado galletas rellenas.

¿Le has dado galletas rellenas? ¿Has comido galletas rellenas?

¡Ay, Dios mío! Ven aquí, mi amor.

Solo te pedí que me llamases si pasaba cualquier cosa.

- No me he dado cuenta... - ¿Qué no te has...?

Mírale la cara a tu hermano, está claro que lo está pasando mal.

¡Caramba, Rodrigo! Estaba aquí al lado, hombre, podía haber venido.

- Pero no quería molestarte. - Entonces no me molestes, sal de aquí.

Ya lo busco yo.

Podías haberme llamado, estaba aquí al lado.

Solo te dije que hicieses una cosa y ni siquiera has podido hacerla.

Ni siquiera los has bañado. Ni cena, ni baño, ni nada.

- Si los hubieses bañado... - Lo he intentado.

¡Cállate la boca, Rodrigo! Perdona, mi amor.

- Les he hecho la cena, está en el fuego. - ¡Estate callado!

Klaus, estoy intentando hablar contigo y no me coges. ¿Dónde estás?

L H l C Ola? ¡Ay! mierda!

¡Coño!

¡Mierda! ¡Mierda!

¿Qué pasa? Irene, ¿qué estás haciendo?

- ¿Dónde estabais? - Con los papeles de la emancipación.

¡Me llega el olor a cerveza aquí de los dos!

- Hemos ido a celebrarlo. - ¿No te había avisado

que hoy llegaría más tarde?

He llegado a casa y estaba Rodrigo solo con los niños.

Fabiano está con 39 de fiebre. Mira cómo está la casa

- y vosotros estabais celebrando. - Estás asustando a los niños.

¡Es para asustarse! Fernando solo va a lo suyo, ¿verdad?

Solo mira por él, y a su hermano que le den.

¡Tu hermano está enfermo, lo está pasando mal!

¡De verdad, Klaus! ¿Es que no piensas?

Estoy sola, no aguanto más.

Tengo que solucionarlo todo sola, estoy cansada.

Yo sola no voy a poder, va a ser imposible.

Estoy muy cansada. Estoy muy cansada, Klaus.

Yo no puedo hacerlo todo sola. No puedo, no puedo, no puedo.

- Hay que darle la medicina a Fabiano. - Sí.

Quince gotas, ¿vale?

¿Tú entrenas? Pensaba que solo viajabas y que veías a la gente...

Eso que decías de... por delante y por detrás...

- Eso ya está, ya está. - Ya está. Gracias. Déjame ver.

- Ya he firmado aquí. - Dale el sobre, hijo. Dale el sobre.

Muy bien, Fernando.

- Mira que esté todo bien. - Está todo bien. Y...

Felicidades, familia.

¿Vosotros en el club no necesitáis papeles, bolígrafos y esas cosas?

Lo estamos vendiendo todo superbarato. Ya que vais los dos, para dividir.

- No entiendo, ¿cómo...? - No, es que estamos vendiendo

- por si necesitas bolis, papel... - ¿Qué compre papel?

- Por si quieres llevártelo a tu oficina. - El no puede.

- ¿Por qué no puede llevar? - Debe tener muchas cosas.

- Pero se las puedes llevar tú. - Yo también voy cargado de cosas.

Así ayudas a tu padre, podemos hacer descuento.

- Te hacemos descuento. - No es así, no funciona así.

No quiere, ¿no?

- ¿Vas a llevar esas bolitas, hijo? - Sí.

Cuidado, no las pierdas, estás echándolas todas fuera.

¿Vas a llevar esas de ahí? Déjame pasar, Rodrigo.

- Esas se están cayendo. - Dame esa. Thiago.

- Thiago, coge esa bola de ahí. - ¿Está es tu chaqueta mi pequeño?

- Sí, era. Voy a cambiarla. - ¡Niños, parad, parad, parad!

- Os vais a aplastar. - Me queda pequeña.

¿Te queda pequeña? Caramba, cómo has crecido mi pequeño.

Rodrigo, mira a ver si te sirve. - Voy.

A ver si a ti te sirve.

- Toma, mi pequeño. - Yo tengo el arma del dinosaurio.

- Mira si te sirve la chaqueta, Rodrigo. - ¿Vas a llevar las rodilleras?

- Toma. - ¿Dónde está la raqueta?

¡Matheus! Fabi, ¿vas a llevar ese chisme?

- ¿Vas a llevar este robot tan guay? - Voy a llevar...

- ¿Vas a llevar el armadillo? - ¡Armadillo!

- ¿Vas a llevar el armadillo? - ¡Armadillo!

¿Lo llevas en la mano o lo meto en la mochila?

Ah, toma, Fernando, el bañador que te compré.

- Mira qué bonito el color. - ¿Usado?

No es usado. Lo compré en la de Lígia pero está nuevo.

- Está limpio, échale un vistazo. Alguien lo compró y no lo quiso.

- Vamos, si no, vamos a coger tráfico. - Es muy cono, mamá.

¿No te sirve? Entonces a Thiago le sirve, ¿puede ser?

Ayúdale a sacarse eso, que se ha enganchado.

Fernando, no es tan cono. - No voy a usarlo.

Thiago, pruébatela. Mira, es la chaqueta de tu primo.

- Rodrigo, pruébatelo, está nuevo. - Es muy cono.

Ay, qué pesados los dos. Ya la usará vuestro padre.

¿Qué no quieres la chaqueta? Pues necesitas una chaqueta, Thiago.

¡Cielo!

¡Sônia!

- ¿Hay sitio para mí en esa excursión? - Déjate de bromas, anda.

Tranquila, era una broma. Quiero hablar con Thiago.

Te he traído tu llave, la llave de casa.

Me voy a una clínica.

¡Thiago!

- Hola, Alan. - Hola, Irene.

¿Qué tal? Sônia, nos vamos ya, ¿eh?

- Sí, ya está todo allí. Muy bien.

Sônia, Sônia, he arreglado toda la casa. No la vas a reconocer.

Quiero que vayas con Thiago. Necesito que vayas.

Dame la llave, entonces.

- Estás guapa. - Dame la llave, venga.

- Dame un beso. - ¿Qué?

- Dame un beso. - ¡Deja eso!

- Eres mi mujer. Para, para.

¡Alan, para con eso! ¡Para! ¡Irene!

¡Suelta a mi hermana! ¡Suelta a mi hermana!

- ¡Suelta a mi hermana! ¡Lárgate! - ¿Me vas a pegar con eso?

- ¡Esta es mi casa! - ¡Aparta, aparta! ¡Baja, baja!

Te vas a ir de aquí, vas a desaparecer.

¡Tengo derecho a vera mi hijo!

- ¡Ya basta! ¡Ya basta! - ¡Voy a vera mi hijo!

¡Quiero vera mi hijo! ¡Tengo derecho! ¡Quiero vera mi hijo!

¡Hijo! ¡Tu padre está aquí!

¡Thiago! ¡Tu padre está aquí!

¡Quiero vera mi hijo! ¡Thiago!

¿Estás loco o qué? ¡Esta es mi casa!

- ¡Agárralo, Rodrigo! ¡Rodrigo! - ¡Ya lo agarro!

¡Agarradlo, no dejéis que entre!

Me gusta cuando está tranquilo, así.

¿Quieres volver?

- Está tranquilo, ¿no? - Sí.

- ¿Tienes frío? - Un poco.

¡Eh, helados! ¡Ahí están!

¡Qué bien!

¡Tira aquí la colchoneta! ¡Tírala aquí encima!

¡Hijo, coge el cocodrilo!

¡Mamá, coge eso!

- ¡He salvado al cocodrilo! - ¡Están aquí los helados, vamos!

Esta casa solo nos ha dado alegría. Enseguida estoy ahí.

Sí, todo va a salir bien, chao.

Qué gusto de brisa, ¿verdad?

No hace mucho sol, pero la brisa... refresca.

Mira qué grande está, Klaus.

Emma, ¿verdad? Dentro de dos años va a ser otra persona.

- ¡No! - Pues claro que sí,

va a volver y ni nos va a conocer, y nosotros no lo vamos a conocer a él.

Pero nos veremos. cogemos un avión y vamos a verle allí.

¿Qué avión? ¿En avión a Alemania?

La pista de esquí será un éxito, vamos a ganar dinero.

- Te lo digo en serio. - Está bien, confío en ti.

Solo hay que cerrar el trato, está casi cerrado.

El dinero va a la cuenta y...

Sales a tu padre, siempre pensando en comprar cosas y en inventar cosas.

¿Tú qué harías con ese terreno si te lo comprases?

Yo haría un restaurante de barbacoas.

Y sería la tía Sônia quien cocinase.

¡Sinvergüenza! ¿Estás comiendo?

¡Para de comer! No quiero, no.

Hijo, yate he dicho que estás comiendo como un loco.

Qué fresquito aquí, qué gusto. ¡Hace un calor...!

Dame ese pudin. Déjame la cuchara.

- Mamá dijo que no tocáramos el pudin. - Solo un trocito, ¿qué problema hay?

¿Le vas a decir algo?

Qué buena pinta tiene.

- ¿Está bueno? Dame un trozo. - No, solo voy a comer uno.

Creo que es Klaus.

Vete, que ya termino yo aquí.

¿Qué ha pasado?

Dime, cielo, ¿qué ha pasado?

- No ha habido trato. - ¿Cómo dices?

No.

Han bajado el precio.

Quieren pagar en muchos plazos.

¿Pero no estaba cerrado ya?

Está vendiendo todo el mundo, hay muchos robos.

No sé qué voy a hacer.

Tranquilo, ya encontraremos una manera.

- Perdóname. - Tranquilo, ya encontraremos una manera.

- Perdóname. - Ya conseguiremos venderla.

Le bajamos un poco el precio, ponemos un cartel,

hablamos con todo el mundo por aquí. Ya conseguiremos venderla.

- Tú tranquilo, todo va a salir bien. - Y los niños...

Tranquilo, todo va a salir bien.

¡Cógela, se ha caído! ¡Sônia, ven a ver esto, Sônia!

¡Fabiano, coge una, no dejes que se escapen!

¡Ven, Matheus! ¡Ven, Rodrigo! ¡Aquí, Fabiano!

¡Ahí al lado de ti, Fabiano!

'Rara, para'.!

Eso, eso...

Un besito, un besito.

¡Mira cómo llueve!

¡Ah, está lloviendo de nuevo! ¡cuánta lluvia!

- ¿Qué película es? - El de ese tipo...

Yo ya he visto el final. Te voy a contar lo que pasa al final.

Te voy a contar lo que pasa al final.

¿Sabías que Lígia ya ha estado en Alemania?

Ah, muy bien. - Sí, pero he oído en la radio...

que hay atentados con bombas todo el tiempo.

- Mentira, no es todo el tiempo. ¿Mentira? Lo han dicho en la radio.

Peligro hay en todas panes.

Ya lo sé, pero me dijo que allí no les gustan mucho los extranjeros.

- ¡Otra mentira! Yo les voy a gustar. - ¿Tú les vas a gustar?

¡Porque eres guapo! Con esos mofletes que tienes aquí.

- ¡Para! - Te van a apretar los mofletes,

la nariz y por eso les vas a gustar.

- Quería ir al desfile de Rodrigo el manes. - Bueno, y vas a ir, ¿no?

¿Ja a ir todo el mundo. - No, yo no.

- ¿Cómo que no vas? ¿Por qué? - Porque viajo antes.

- No, es después, ¿no? - No, salgo muy temprano.

- No me habías dicho eso. - Sí.

De eso nada, hijo. Te ibas a ir después.

A mí no me lo habías dicho, se lo dirias a tu padre,

a mí no me lo habías dicho. - En serio, te lo dije.

Entonces tenemos que empezar a hacer las maletas.

Hay que empezar a hacer las maletas.

Nos vamos mañana, ¿no? Pues hay que hacer las maletas ya.

¡Sônia! ¡Vamos, tenemos que hacer las maletas!

No, no nos va a dar tiempo, Fernando. Levántate.

- Tranquila. - No, levántate. Ayúdame.

Esto también me lo llevo. Vamos, que hay que hacer las maletas.

Venga, hijo, ayúdame. ¡Sônia!

- Siempre igual. - ¿Qué pasa, Irene?

Estoy empezando a recoger, si no, no va a dar tiempo.

¿Pero ahora? ¿Por qué?

Si no empezamos ahora, no va a dar tiempo de recogerlo todo.

Hay que cogerlo todo. Estoy separando todo para llevado.

- Todo, todo, todo... - Irene, tranquila.

Vete a la tienda y pregunta si tienen cajas.

Trae una caja grande para meter las ollas.

Esta olla es muy buena, nos la llevamos.

Mira si tienen cajas grandes para meter todo eso.

No podemos perder el tiempo.

¡Fernando, no me puedo creer que aún estés ahí sentado!

¡Hay que coger todo lo que sea para llevar, a cogerlo todo!

¿Cuántas cosas hay aquí? ¿Vamos a dejar esto aquí?

Esto me lo voy a llevar todo, esto me lo voy a llevar también.

Un montón de juegos de los niños, no se va a quedar todo aquí.

Mira qué bien, esto lo podemos usar en casa.

Fernando, levántate, quiero llevarme esa silla.

¡Levántate de la puñetera silla, que me la voy a llevar!

¡Apártate, Fernando!

Me voy a llevar la silla donde mamabas.

A Fernando le gustaba mamar en esta silla. Es estupenda.

Ni a Rodrigo, ni a Matheus, ni a Fabiano, solo a Fernando.

Mamaba como un ternero cuando estaba en esta silla.

Tenía que mamar aquí. Sônia, ayúdame a coger esta silla.

¡Ayúdame, Sonia! ¡Vamos a llevada, no podemos perder tiempo!

¡Madre mía, cómo pesa!

Eso de ahí también nos lo llevamos.

Voy a coger un montón de cosas de aquí también.

Estoy lo voy a usar muchísimo en la casa nueva.

Estos también me los llevo...

- ¡Irene! ¿Te has dado un golpe? - Estoy sangrando...

Dios mío... ¡Fernando! ¡Dios mío! ¡Tu madre se ha cortado!

Tranquila. Saca la mano. Coge ahí un paño, tía.

¡Venga, ahora sí que nos vamos! ¡Vámonos!

¿Estamos?

Nos vamos, chicos.

- Despedíos de la casa. - ¡Adiós!

¿Me ayudas, Fabiano?

Gracias. Gracias, hijo.

- Klaus, cógeme esto. - ¡Claro!

Así, Fabiano, gracias, hijo.

Ve por ahí, ve por ahí.

Cógele el armadillo, que se le va a caer.

Está aquí, señor.

Gracias, hijo. Él está ayudando y nadie más ayuda.

¿Todo en orden, señor Juarez?

- Ya me duele la mano. - Ya puedes parar, cariño.

- Vete a jugar. - Pero yo quiero ayudarte.

Vale, entonces ayuda.

Ya te doy, hijo, espera, que te sirvo.

Déjame coger la cuchara. ¿Dónde está la cuchara pequeña?

Está aquí.

Toma, mi amor. Sônia, pásaselo, por favor.

- Gracias. - ¿Quién más?

Todos. Rodrigo come todos.

¿Qué haces aquí?

Estoy recogiendo algunas cosas. Hemos dejado muchas cosas aquí dentro.

Has dejado esto aquí tirado. ¿No es tuyo?

- Sí, pero ya está viejo. - Sí, ¿no te lo vas a llevar?

- Lo puedes tirar. - No, se lo doy a tu hermano.

Cuidado. Juanes que 'me.

Ven aquí.

Adiós, tía.

¡Vamos, vamos, vamos! ¡La mochila, la mochila!

¡Hijo, llama cuando llegues! ¡En cuanto llegues, llama!

Te quiero, ¿eh? ¡Cuidado! ¡Ponte la chaqueta!

¡No corra, señor! ¡No corra!

- ¡Chao! - ¡Vamos a correr detrás de él!

'¡Chao! «¡Vamos!

¡Chao, hijo!

¡Adiós, hijo mío!

¡Vamos, niños! ¡Chao!

¡Chao, Fernando!

¡Chao, Fernando!

¡Chao, hijo!

¿Y esa camiseta?

Es de Fernando.

Irene, mira quién viene ahí.

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