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LOS ANGELES
- Jefe, ¿quiere entrar en la porra? - A ver ésta.
- ¿Qué entrada? Valenzuela. - La tercera.
Vale, buena suerte.
Buenos días.
Hola.
¿Y bien? ¿Quieres presentarte?
Me pilla de sorpresa.
Buenos días.
Se reúne a las diez con Sol Rosenthal.
Ahora le llevo un café, y llame a su esposa.
Hola, Barb. ¿Cómo te va?
Cuéntamelo cuando nos veamos.
Seguro que me retraso otra vez preparando la demostración de mañana.
Si me necesitas y el teléfono comunica, estaré en la tienda,
así que déjame un mensaje y ya te llamaré, ¿vale?
Yo también te quiero.
Adiós.
- Hola. - Buenos días.
Cini...
Siéntate.
- ¿Y Cini? - No se habla durante la peli.
Ya lo habías visto, Mitch. Lo filmó tu novia.
Hotel Las Palmas, en Palm Springs. Del 17 al 21 de agosto,
mientras tu esposa te creía en una convención en Miami.
Ay, granuja.
Aquí grabas a la titi.
Tiene un tipazo.
Y unas buenas peras. ¿Qué te parece?
Un hotel de la hostia. Doscientos pavos al día. Vaya traje hortera.
El de ella también.
Sigues con la cerveza.
Se te ve el plumero. Once años en Douglas, ¿no?
Y otros pocos más en Lockheed. Quiero que sepas lo que sabemos.
Así te quedarás tranquilo, ¿lo pillas?
¿Qué pone ahí? "Modelos desnudas".
Mira, ahí sale tu novia.
Te dijo que era modelo, ¿no? ¿Te creías que posaba para Vogue?
Ahí está, en tu flamante deportivo. Lo admito, tienes estilo.
Un Jaguar XKE.
Lo arreglaste tú mismo, ¿verdad?
Me flipa ese coche.
Y, cuando el Sol se pone por el Oeste,
nos despedimos del idílico Palm Springs, un oasis de intriga
y jueguecitos para mojar el churro, y volvemos a la vida rutinaria.
Ahora verás lo nuevo. ¿Te suena?
Aceros Ranco. Unas ventas brutas de casi 12 millones.
Uno de tus camiones va cargado de pasta al banco.
Más de 80 empleados. Y tienes una patente para fundir metal, ¿no?
Lo utilizan para las naves espaciales.
Ganas 120 de los grandes por eso.
Ahí va tu señora, que se mantiene en forma para ti.
No está mal, Mitch.
Tienes gusto para las tías.
Esta parte me gusta.
Mira qué expresión.
Don Despreocupado.
El sitio no está mal. 40 dólares la noche.
Ahí vas a pagar la habitación.
Mientras la tía te espera. Dios bendito.
Si te van los coños jovencitos, tienes que mantenerte en forma.
Seguro que te deja seco.
Lástima que no le hayamos puesto música, pero todo se andará.
Joder, para un comandante de las fuerzas aéreas,
condecorado en Corea, y ahora rico empresario, tienes pocas luces.
¿Cómo has dejado que te pillen así? Me parece de auténticos gilipollas.
- Bueno, campeón. Te cuento. - ¿La chica está en el ajo?
Hizo lo que le ordenaron. Te cuento lo que hay.
Páganos 105 de los grandes, ni lo que ganas al año por la patente,
y te damos la cinta.
Unas imágenes a todo color de un culo carísimo.
105 de los grandes.
- Y es tuya. - No puedo sacar tanto dinero.
Tómatelo con calma. Es mucha pasta, así que ya hablaremos.
Como muestra de buena fe, el primer pago serán diez mil.
Para pasado mañana.
Ya te diremos dónde y cuándo. Tendrás la cinta tras el último pago.
Ahora pórtate bien y quédate aquí cinco minutos más.
- Cuídate. - Hasta luego, campeón.
Toma, precioso.
Estamos hasta arriba de trabajo. Tú y yo.
¿Crees que podría reservar una velada contigo?
- Claro. - ¿Pronto?
¿Por qué no?
Quieren que me presente con Arveson.
¿Tú quieres?
Aún no lo sé.
¿Cuándo tienes que contestarles?
Tengo que decidirme cuanto antes.
- Si acepto, pasaré más tiempo... - Lo sé.
Tengo que ver a O'Boyle. Tenemos una demostración para la NASA.
¿Lo hablamos esta noche?
- Enhorabuena. - Gracias.
Han elegido bien.
Mándale recuerdos.
Claro.
Veremos tres explosiones, Sr. Mitchell.
Todo está preparado. Cuando quiera iniciar la demostración,
- denos la señal. - ¿Avisarás al de la grúa?
- Y esperaré a sus indicaciones. - Perfecto.
¿Ya está? ¿Lo haces estallar? ¿Cómo se funde el metal?
El titanio se aprieta contra el acero y se funden. Así de sencillo.
Tan sencillo que sólo lo haces tú. ¿Cómo ha podido un tipo tan listo...?
Vale, no lo digas.
La conociste en un bar hace un par de meses.
- Sí, con un cliente. - ¿Buscabas marcha o qué?
El cliente. Era viernes por la noche. Me lo llevé a Hollywood.
¿Cómo ibas?
Bien. Ya me conoces, un par de cervezas.
- ¿Os sentasteis a charlar? - Más o menos.
Tenía una amiga que bailaba allí. Una chica negra.
La invité a una copa y me contó que, de noche, estudiaba para secretaria
y que, de día, posaba de modelo con la chica negra. Perdona.
¿Qué distancia dejamos entre una bandeja y otra?
Así está bien, unos seis metros. Uno, dos, tres, cuatro y la soltáis.
Pensé que me había enamorado. Seré gilipollas.
¿Y Barbara?
Se olía algo.
Lo irónico del asunto
es que esa mañana quedé con la chica porque quería dejarla.
Y el vídeo, la voz de ese tipo.
- ¿No la habías oído antes? - Jamás.
- Tendremos que informar a la policía. - No.
Barbara me ha dicho que se presenta con Arveson.
¿Te imaginas qué jugo le sacará la prensa?
Jim, ha permanecido a mi lado mientras yo construía esto. ¿Qué hago?
¿Le destrozo lo único que ha construido ella sola? No puedo.
Ni quiero.
- ¿Les pago y me olvido del asunto? - No acabará ahí.
- ¿Dices que esos tíos no olvidan? - Sí.
- Sr. Mitchell. - Buenas. Mi abogado, Jim O'Boyle.
Me muero de ganas de verlo. ¿Y este viento?
No importa. Acompáñenme.
Entren. ¿Listo, Johnny?
- Cuando quiera. - Empieza la cuenta atrás.
Todos a cubierto.
VOTE A ARVESON PARA FISCAL DEL DISTRITO DE LOS ÁNGELES
Buenas noches.
Buenas noches y gracias por venir.
Vayamos al grano. Me complace presentarles a Barbara Mitchell.
Miembro del Comité por el Aire Puro y, a partir de hoy,
candidata a la concejalía del distrito 13.
Muchas gracias.
Sé que los habitantes de Los Ángeles
no estamos acostumbrados a respirar aire que no vemos,
pero, esta noche, quiero que cambiemos de aires.
Esta ciudad necesita un fiscal decente, inteligente y firme.
A un hombre que llame la verdad por su nombre.
Mark Arveson ha demostrado su integridad personal muchas veces.
Sabe que, si se hace la vista gorda sólo una vez, ya son demasiadas.
Señoras y señores, el próximo fiscal del distrito de Los Ángeles,
el Sr. Mark Arveson.
¿Qué te ha parecido Arveson?
¿Que si creo que tiene opciones?
El discurso. ÉI. Todo.
Gracias.
He tenido una amante.
La conocí hace tres meses.
No se me dan bien estas cosas.
Esfuérzate.
- ¿La conozco? - No.
No iba buscándola.
¿Cuántos años tiene?
Veintidós.
¿Cómo se llama?
- Cini. - Qué bonito.
Cynthia.
¿Por qué me lo cuentas?
- Me reconcomía. - ¿Te sientes mejor?
Voy a dejar de verla. Ni siquiera sé dónde está.
Es joven, tiene 22 años.
Pues sí.
Hace un mes que lo sé. Dios, ojalá no me lo hubieras contado.
¿Por qué vas a dejar de verla?
No es lo que tú crees.
¿Tan bueno era el sexo?
- ¿Os lo montabais como salvajes? - No es tan sencillo.
¿No?
Nuestro matrimonio ha durado 23 años.
Más de los que tiene esa chica.
¿Es la primera vez?
Sí.
- Era una cría. - ¿Qué quieres decir?
¿Eras el viejo rico que la mantenía?
- ¿A eso te refieres? - Quizá, en parte.
Era distinto.
Quizá me aburrí de la parte de nuestra relación...
- Del matrimonio. - No es eso.
No es tan sencillo, Barbara. Y tú lo sabes.
¿Sabes cuánto me duele?
Es muy fácil saber las respuestas. Que te lo pidan todo.
- Es muy cómodo dejarse llevar, incluso... - No tienes ni idea.
Venga. Lo veo.
Allá vamos. Rodando.
Muy bien, vamos allá. Que os pierdo. ¿Adónde vais?
- ¿Adónde vais? - Ya está bien. Nos largamos.
Voy a buscar a Cini. Dame un beso.
¿Quieres verme las tetas? Pídelo por favor.
- Hola, mamá. - Leo, apártate.
¡Qué pasada!
Hemos dado el pelotazo, ¿eh?
Vaya amigos raros que tiene el cabrón de Alan.
- Vaya desperdicio, Leo. - Ya te llamaremos. Gracias.
Unos amigos rarísimos. Esa tía es una estrella porno.
Dice que le dieron el premio a la mejor actriz.
Como los Oscar de las pelis porno. El año pasado fue el 69, ¿eh?
El negocio ha salido bien, ¿no crees?
Ese tal Mitchell tenía mala cara. Más blanco que una pared.
Se le habrá caído el mundo encima.
No lo sé. Un poco temprano para celebraciones.
Joder, Bobby. El negocio ha salido de la hostia.
Te preocupas demasiado, colega.
Por el amor de Dios.
- Hedy Lamarr. - No, soy yo.
- Qué guapetón eres. - Lo sé.
Cielo.
Escúchame.
Ese tío no va a pagarte el alquiler toda la vida.
Está casado, pero así le sacarás más pasta.
Estoy harta, Doreen.
Muy harta de mi vida.
Lo sé.
Pero has sacado tajada.
Piénsalo.
Y que les den a las clases.
Tampoco he ido mucho.
Doreen, ¿sabes?
Las cosas van a mejorar, te lo prometo.
Quiero irme a casa.
- Tómate esto. - Doreen, no quiero.
¿No se siente bien nuestra pequeña?
Levántate, encanto. Vamos a llevarte a casa.
- ¿Adónde? - Te vendrás al motel.
Bobby irá a recoger tus cosas.
¿Porque Bobby es un tío cojonudo?
Tú lo has dicho.
Vamos a grabar cómo reacciona la peña.
Eres una monada, Doreen.
- Y la sexy de Cini. - Tranquila.
Cálmate.
¿Adónde va el Camarazos?
Quiero hablar contigo.
Tío, menudo fiestón.
Quiero que Cini se largue. Está flipada y me ha cabreado.
- Lleva una mala noche. ¿Quieres comer? - Escúchame.
Llama a Bobby y que la eche.
Ahora.
Vale.
No te sulfures.
- Buenas noches, Mark. - Buenas noches, jefe.
- Ha llegado por correo urgente. - Gracias.
- No es su cumpleaños, ¿verdad? - No.
Buenas noches.
PARA TI Y TU NOVIA
- ¿Cuándo van a aparecer? - No sé, no me lo dijeron.
Ha ganado una base.
¿Lo tienes, tío? Ábrelo.
Va viento en popa, justo como lo habíamos planeado.
Por fin ganamos pasta por un tubo.
¿Eso te parece?
¡QUE OS FOLLEN!
Lo juro por Dios, no sé adónde iremos a parar.
Le explicas cómo va el tema y el cabronazo no te cree.
- Capullo, mueve esa chatarra. - Campeón, que pases un buen día.
¿Flaca?
Le explicaré lo que le ofrezco.
Le pagaré los intereses de la cuenta
y me ocuparé de los gastos por una comisión del 3,5%,
totalmente garantizado o pagamos la diferencia.
- ¿Quién es usted? - La Tarjeta Platino.
Queda satisfecha o le pagamos.
- ¿Cómo ha entrado? - Llamé y nadie contestó.
- La puerta estaba abierta y entré. - Pues ahora salga.
Tiene todas las tarjetas del mundo y gasta más de...
Unos 5.000 al mes en facturas, ¿no? Dejémoslo en 5.000.
- Voy a llamar a la policía. - ¿Por qué?
Ha entrado en mi casa y se niega a marcharse.
- No me ha dado una oportunidad. - Ya la tiene. Márchese.
5.200 por tres y medio, para redondear.
De 150 a 180 al mes y no hará el balance de otra cuenta bancaria. ¿Qué le parece?
- Deme el número de su empresa. - Ya la llamaré yo.
No nos gusta molestar al cliente.
Deme su número o su tarjeta.
Me he quedado sin tarjetas.
No se preocupe, Flaca. Estaremos en contacto.
Le ofrecí la Tarjeta Platino. "Queda satisfecha o le pagamos".
Qué generoso. Cuando he visto el coche, no sabía qué ibas a hacer.
Estaba arriba. No se creen una mierda si te pillan arriba.
La tía no está mal. No me importaría darle caña.
Y echarle un polvo. Vale, ¿estás listo?
Venga.
Tengo una americana, una camisa y una corbata, por si acaso.
Y... agárrate. Un premio de tres pares de cojones.
Una P9 automática del copón
y una caja de balas. ¿Qué te parece?
¿Esperabas algo tan bueno? Ni en un millón de años.
Gente decente. Siempre funciona.
Tranquilo, Mitch. Vamos a dar un paseo.
Siéntate, campeón.
La segunda función va a empezar.
¿Estás muy cerca? La retiramos un poco si quieres.
Vale.
Que empiece la película.
Ya sale la estrella: Cynthia Frazier, que no tenía ni puta idea de nada.
Ahí pondremos los créditos.
"Producciones Morbosas presentan Tetas en apuros".
O "Cómo Harry Mitchell pagó 105 mil al año y encontró la felicidad".
Que conste que he dicho 105 al año.
No sólo el primer año ni el segundo.
Sino todos los años, hasta que te mueras.
Algunas no actúan bien ni atadas.
Te íbamos a comprar unas palomitas y un refresco,
pero no teníamos presupuesto.
Sonríe. Te pones muy guapa cuando sonríes.
No aprietes mucho, no vayas a hacerle daño.
Una preciosidad, ¿verdad?
Mira qué ojos.
No quería sonreír. Ahí casi se le escapa una sonrisa.
Así crece el interés, entre otras cosas. Un trozo de carne.
Le dije a Cini que tenía madera, pero, ya ves, es muy modesta.
No apartes la vista.
Sostenemos la madera. Por el otro lado. Una vista lateral. No tiene truco.
Se la atamos. Cuidado, que no salten astillas.
Parece que asoma la cabeza por una caja, ¿verdad?
Estoy orgulloso de mi iluminación. Una maravilla, ¿no?
Te estarás preguntando: "¿Qué tenemos ahí? ". Vale, espera.
Vamos a darte... Qué preciosidad.
Un ángulo inverso.
He usado dos cámaras.
Con el ángulo inverso, verás lo mismo que ella. ¿Qué es eso?
¿Qué tienen ahí tapado? Una...
Una P9 automática. Y es tuya.
Al igual que esa americana. Está un poco gastada,
pero me encanta que lleve tu nombre cosido en el forro.
¿Y esto? ¿Qué tiene atado el gatillo?
Puedes disparar sin dejar huellas dactilares.
Te damos un minuto para que reflexiones.
- Por favor. - Por favor, ¿qué?
¿Por favor?
Cariño, vas a interpretar la escena. No te preocupes.
Queríamos mostrarte la pistola y a nuestra estrella.
Se acabó el suspense.
¿Sigues ahí?
Otra vez la americana.
Cini se ha convertido en una estrella porque, no sólo vive el papel,
también se muere por él.
No me crees. Pues mira.
¿Lo ves? Las balas lo han atravesado.
En serio, no hemos usado ketchup.
Mira, no pestañea ni tiene aliento.
¿Sigues ahí, Mitch?
Y tu americana otra vez. ¿Qué va a hacer? Cielo santo.
Vale, ciérrale los ojos.
Acuérdate de los ojos. No ha pestañeado, ¿verdad?
Ni una vez. ¿Sabes por qué?
Porque no ven. Queremos que veas, campeón,
que estás en apuros. Ni de coña saldrás de ésta.
La poli halla el cadáver desnudo y la pistola con tus huellas.
"Vaya cabrón, ese Harry Mitchell".
"Le quita la ropa a una tía y le pega cinco tiros".
"Seguro que la violó después. Dios, se merece la pena de muerte".
Chupapo...
O, como he dicho al principio,
nos pagas 105 mil al año hasta que te mueras.
Y deja de tocarnos las pelotas.
Diez mil para pasado mañana. Otros diez para la semana que viene.
Treinta mil de buena fe. ¿Ha quedado claro?
Así tendrás tiempo de reunir lo que falta.
Ya está, campeón. Estaremos en contacto.
Vámonos.
- ¿Se encuentra bien? - Sí.
- Mueva el coche. - De acuerdo.
Necesito un par de cosas más.
¿Por qué te fuiste la otra noche? ¿Crees que no podemos superarlo?
¿Ha venido alguien, un hombre?
¿Qué insinúas?
Mitch, ¿qué ocurre?
¿Ha venido alguien hace poco?
- ¿Algún desconocido? - Sí, un tipo.
Vine y había un chupatintas que me ofreció una tarjeta de crédito.
Le pedí que se marchara y se marchó.
El muy capullo.
Encontró la pistola.
Subió y encontró la puta pistola.
¿Qué pistola? ¿Quieres contarme qué ocurre?
Unos tipos.
Tres tipos.
Me han chantajeado.
No quería pagarles.
Me pillaron con Cini en un hotel.
Ayer
me enseñaron una cinta de vídeo de Cini atada a una silla
y cómo le disparaban cinco veces.
Y ese "contable"
usó mi pistola para matarla.
¿Por qué no me contaste nada del capullo ese?
¿Qué iba a contarte?
¿Dónde estabas? ¿Cómo iba a contártelo?
Tienen pruebas concluyentes contra mí.
Si no pago, me denunciarán. ¿Y por qué no?
No puedo acudir a la policía. Es mi pistola.
- Voy a llamar a Arveson. Me retiro. - Un momento.
Tenemos un par de días. Dame ese tiempo.
A ver qué ocurre.
Casi...
El otro día, casi tiro toda tu ropa.
Toda. Quería tirarla por la ventana.
Hace 10 o 15 años, lo habría hecho.
Jamás he disparado esa pistola.
Ni una vez desde que la compré.
MODELOS DESNUDAS
Hola.
¿Quiere sacar unas fotos? 25 dólares por media hora.
50 por una hora. Diez pavos por la cámara.
¿Y esto?
Un momento. Leo...
Buenas. ¿Qué desea?
- 25 por media hora, 10 por la cámara. - ¿Qué coño es esto?
Diez mil dólares.
No cobramos tanto. Son 25 y 10, más cinco por el carrete.
¿Sabes algo del tema, Leo?
¿Tú sabes algo del tema?
- ¿Quiere el carrete? Estoy ocupado. - Sí, dámelo.
- Tenga. Guárdese eso. - ¿Cómo se llama la chica negra?
- ¿Qué chica negra? - ¿Se refiere a Doreen?
Sí.
No le aconsejo a Doreen. Lori, ven aquí.
Lori las tiene bien puestas.
Como se lo digo. Menudo tetamen.
Ve a buscar a Doreen.
La primera cabina a la derecha. No se acerque a menos de dos metros.
¿Eres poli?
¿Quieres mi cartera? ¿Vas a cachearme?
El de los cachetes pareces tú. Siéntate.
Gracias.
- Te he visto bailar. - ¿En serio? ¿En el club?
Sí.
- Un par de veces. - Dime, ¿te gustan las tetas?
¿O quieres el espectáculo completo?
Conque has venido a sacar fotos.
Nos conocimos hace dos o tres meses. ¿Te acuerdas?
Sí. ¿Cómo ha salido?
- Un poco oscura. - Como yo, encanto.
Cuando nos conocimos, te acompañaba una chica llamada Cini.
- Daba unos cursos. - Todas somos estudiantes.
Cini es una buena persona.
Salías con ella, ¿no?
- ¿Ahora quieres centrarte en mí? - La última no la he sacado bien.
Espera a que me quite las bragas para ver si la sacas bien.
Muy bueno.
Como dice el tío: "¿De qué tamaño tienes el orificio? ".
Os reís mucho en vuestro trabajo.
¿Has ido a la casa de Cini?
Has dicho que salíamos juntos. Ahí es donde nos veíamos.
¿Dónde exactamente?
En un piso de Crenshaw.
Me dijo que tú tenías otro en el mismo edificio.
Pero se ha mudado.
Eso he oído.
Ésta ha salido un poco mejor.
¿Cuánto te cobraba?
- Jamás me cobró. - ¿Ni la primera vez?
Ninguna.
Igual estás fanfarroneando.
- ¿Te has tirado un farol? - ¿Qué diferencia hay?
El amor.
Estaba pensando
que quizá podríamos irnos a mi casa.
Y salir de este garito.
Pero hay una pega: Los jefes no aceptan regalos.
¿Cuánto?
Cien.
Te daré té, un canuto.
Quizá echemos un segundo polvo.
- Leo, dame el cheque. - Estoy almorzando.
Disculpe, no puede entrar aquí. ¿Qué está...?
¿Qué se cree? No haga fotos aquí.
Quiero esa foto. Que me la devuelva. Le hablo en serio.
No puede hacer fotos aquí dentro. Deme esa foto. ¡Ahora, joder!
Alan, tenemos un problema.
EMPRESAS GOLD COAST
No había visto a Leo tan atacado.
Sí.
Parecía un poquito nervioso, ¿no?
Quizá los de su calaña sean así.
¿Estás listo?
- ¿Bailas en el club esta noche? - ¿Por qué?
¿Quieres ver el espectáculo?
Quizá.
Buscas algo, ¿verdad?
Y no es mi coño.
Leo tiene un par de amiguetes.
Uno blanco y otro negro.
Cielo, no voy a abrir la boca.
- Cómo abulta ese sobre. - El tipo blanco.
Piquito de oro, empresario.
¿Confías en él, Doreen? ¿Cómo se llama?
Por algún motivo, no te ha quedado claro.
Eso lo gano en cinco minutos con los vendedores de zapatos.
¿Cuánto llevas ahí, donjuán?
Ya está.
¿Cómo se llama?
Te voy a hacer una pregunta, ¿vale?
Así nadie dirá que te lo he contado yo.
Sólo voy a hacerte una pregunta.
Adelante.
- ¿Tienes paraguas? - Sí.
¿Cómo se dice "lluvioso" en inglés?
- ¿Rainy? - Caliente, caliente.
No es él.
Era más joven.
Con el pelo más largo.
No tenía esa cara tan rara.
Pregúntale a Arveson si podría...
si puede darnos información de las empresas Gold Coast, San Francisco.
Llevan a las modelos desnudas.
A ver si tienen a alguien en nómina que se llame Rainy, Raingy, Rainier.
O algo parecido.
No será complicado.
- ¿No querrá saber Arveson por qué? - Sí, pero no lo preguntará.
¿Y el dinero?
Mañana les pagaremos diez mil.
Podemos permitírnoslo. Así ganaremos un par de días.
¿Y si quisieras pagarles?
Supón que quisieras.
¿Cuánto podrías conseguir?
¿Antes del próximo abril?
Diría que unos 52.000.
Me gustaría quedarme.
En el estudio.
Diga.
Arveson tiene la información de las empresas Gold Coast.
Se llama Alan Raimy.
Lleva un cine porno en el 14312 de Western Avenue.
- Ya está. - Gracias, Barb. Cuídate.
Vale.
Adiós.
- ¿Qué tal el programa? - ¿Cómo?
- La película. ¿Es buena? - Una joya. Cinco pavos.
¿Ha venido el Sr. Raimy?
- ¿Alan? - Sí.
Sí. ¿Quién quiere verle?
Un amigo, un aficionado a las películas caseras.
Está arriba.
Cinco pavos.
Gracias.
¿Qué ocurre? ¿No le gusta la película?
¿Jugamos al gato y al ratón? ¿O te doy el dinero directamente?
- ¿Qué dinero? - Me pediste 10.000 dólares, ¿no?
Qué paranoia.
- Igual me he equivocado de tipo. - Si quiere darme diez pepinos...
Igual prefieres ir a otro partido de béisbol.
Pero he perdido el interés desde que se lesionó Guerrero.
Le diré una cosa.
¿Por qué no se marcha echando hostias?
¿No lo quieres? Vale, me lo llevo.
Un momento. Si quiere dármelo, por mí, encantado.
- ¿Eres ese tío o no? - Parece seguro.
- ¿Eres tú o no? - Si quiere dármelo, por mí, encantado.
- Quiero que lo digas. - Soy el tipo. Dame el dinero.
No me pegues.
Me dan ganas de partirte la boca.
- Quiero enseñarte una cosa. - Enséñamela.
Ven a mi fábrica a las 12:45, después del último turno.
Podría caer en una trampa.
Amigo, podría caerte una gorda ahora mismo.
A las 12:45.
No faltes.
- ¿Y los diez mil? - Has estado convincente.
Pero no sé si eres el tipo al que busco.
Esto indica cómo vamos en todos los distritos.
No vamos muy bien en North Hollywood.
Qué pasada de coche.
Vaya mierda de sonido. Necesitas altavoces nuevos.
Entremos.
Aquí están, ¿eh?
Así que quiere que le revise los libros.
Raimy, corta el rollo. No he puesto micrófonos.
Si sabes lo que haces, tardarás dos horas. Si no lo sabes, toda la noche.
Tardaría menos que tu contable.
Me daba en la nariz que sí. ¿Estudiaste empresariales?
Sí, en Northwestern.
Pero luego aprendí modos más rápidos de ganar dinero.
El estado te quita la mitad del sueldo.
- Sí. - Y vives del resto.
¿Cuánto cobras por la patente?
Fondos fiduciarios.
El saldo en bonos municipales.
Algunas inversiones a largo plazo.
Yo no lo haría así, pero bueno.
Como mucha gente que gana dinero a espuertas,
parece que no tienes nada.
El balance aparece ahí. Fíjate en la cifra.
¿52.000?
- Por ahora, no puedo darte más. - ¿Cuándo acaba el año fiscal?
En abril.
No voy a vender la fábrica ni la casa, ni a cambiar de vida para pagarte.
¿Cuándo podrás tener los 52.000?
- Dentro de cinco días. Recógelos aquí. - Quizá. Ya te lo diré.
Claro que, cómo os lo repartáis queda en vuestras manos.
Una cosa más.
Quiero negociar sólo contigo.
Contéstame a una cosa, ¿vale?
¿Quién te dijo dónde encontrarme?
Tu amigo Leo. ¿Quién te creías?
Te juro por Dios que no he abierto la boca.
El negocio parecía sencillo. Nadie salía herido, pero se ha enredado.
Ese tío tiene pasta. Me enseñó diez mil pavos.
Te dije que tenía dinero. El estado le tiene por las pelotas.
¿Cómo que no tiene nada?
- ¿Estás seguro? - Me lo he inventado. Leo, lo siento.
Ven aquí, Leo.
Ven conmigo.
- No he hecho nada. - Lo sé. Leo, escúchame.
Vi los libros.
Vi las cartas del fisco que venían a su nombre.
Luego le pregunté: "¿Quién te dijo dónde encontrarme? ".
- Me dijo que tú. - Yo no le he dicho nada.
Ni siquiera le dije cómo te llamabas.
Podría habérselo dicho otra persona.
- ¿Y Doreen? Se marcharon juntos. - No le diría nada.
- ¿Cómo lo sabes? - Porque es mi amiga.
Y sabe que, si la descubriera, la tiraría por la ventana.
- El tío te delató, Leo. - No le he dicho nada.
Déjate de lloriqueos.
Caballeros.
Tenemos un pequeño problema.
Hemos matado a una persona, él lo ha visto y ahora nos conoce.
Por eso, uno de nosotros tendrá que borrarlo del mapa.
Y yo ¿qué saco?
Te quedas tranquilo.
- ¿Acaso me ves nervioso? - Has estado en el trullo.
¿Quieres pasar otra temporadita?
- Que te saque las castañas del fuego. - ¿No eres tú el tipo duro?
Me estás haciendo la polla un lío.
Llegas, llamas al timbre, él abre la puerta y te lo cargas.
Así de sencillo, ¿no?
Nos mantenemos unidos. Hemos empezado un negocio.
No ha salido bien, así que vamos de tranquis unas semanas,
atamos los cabos sueltos
y buscamos otro negocio.
Doreen, ya estoy aquí.
Nena.
Arriba, dormilona.
Venga, nena. Hora de levantarse.
Hora de levantarse, nena.
Bobby...
¿Qué hora es, cariño?
Las tres.
El hombre que vino aquí.
¿Se llamaba Mitchell? ¿Era amigo de Cini?
No me dijo cómo se llamaba.
Un amigo de Cini, cariño.
¿De qué hablasteis?
De nada.
Le dije que volviera otro día.
¿Qué más?
Cielo, ¿qué puedo contarle si yo no sé nada?
¿Qué le dijiste?
- No sé nada. - Me conoces a mí y a mis amigos.
Sólo se quedó cinco minutos.
- ¿Vino a comprar o a charlar? - Le dije que estaba ocupada.
No has respondido a mis preguntas.
No has respondido a mis preguntas.
Sí.
¿Qué quería?
¿Cómo?
Una vez más.
¿Le dijiste dónde viven o trabajan mis amigos o yo?
Claro que no. Por favor.
- ¿Segura? - Sí.
Bobby, por favor.
No abrí el pico.
Te creo.
Pero yo creo a todo el mundo.
Le dije que estaba ocupada. Y ya está.
Duérmete un rato.
Y, mientras duermes,
quiero que te repitas,
una y otra vez:
"No voy a hablar con ese hombre en la vida".
Llegas tarde. ¿Y tu coche?
Me ha traído Mark. ¿Por qué has dejado la puerta abierta?
No te preocupes por Raimy. Está haciendo los deberes.
Tengo miedo, Mitch. Tengo el miedo metido en el cuerpo.
¿Qué haces?
Nos enfrentamos a asesinos. A la escoria.
Deberíamos estar en la comisaría y tú te entretienes con las bujías.
Si lo hubieras hecho hace tres meses en lugar de ir con putitas,
no estaríamos metidos en este lío.
Ya sabes lo que puedes hacer con las bujías cuando las quites.
Hay alguien en la casa. Acompáñame.
Métete aquí y no salgas hasta que te llame.
Venga.
¡Joder!
¡Mierda! ¡Hijo de puta!
Trae la cámara.
Bebe un poco.
Hostia.
Un cabrón se cuela en tu casa, ¿y le pones una copa?
Sonríe.
Vosotros tenéis fotos mías y yo tengo una tuya y otra de Leo.
Me falta la de Alan, pero todo se andará. Te voy a hacer una pregunta.
¿Por qué entras en mi casa si os voy a dar 50.000 dólares?
52. Eso pacté con Alan. ¿No te lo ha dicho?
Dijo que le debías dinero al estado.
Todos le deben al estado.
Hice un pago para dividirlo entre tres.
O para no dividirlo. ¿Cuándo vas a hacer el pago?
- Dentro de un par de días. - ¿Dónde?
¿Por qué no hablas con Alan?
Sí.
Eso haré.
¿Te traigo una tirita?
No la necesito.
¿Puedo irme?
Claro.
Te dejas algo.
¿Qué?
Te roban la vida sin pestañear.
No crees que alguien pueda hacerlo.
Un movimiento en falso y esos animales te comen.
La he jodido bien jodida, ¿no?
Bien, Judy. Venga, Gilda. ¿Qué te pasa?
- Fantástico. Muy bien. - ¿Te gusta?
Sí.
Quítate las medias, Judy. Gilda, túmbate.
Judy, levántate. Por aquí. Eso es. Muy bien.
Este plano me gusta. Es la hostia.
Se te da bien, ¿eh?
¿Qué?
- Hola, Bobby. - Que se vayan esas putas.
¿Qué nos ha llamado?
- Chicas, hemos terminado. - Alan, no.
Andando. Vestíos y marchaos.
- Dijiste que podíamos quedarnos. - Sé que os lo prometí.
Salid por la cocina.
¿Qué quieres?
¿Y bien?
¿Qué haces? No juegues con las armas aquí dentro.
- ¿Listo para el preguntón? - Tío, ¿qué te has metido?
¿Cuánta pasta te dijo el tío que te iba a dar?
- ¿A darme? - A ti. A nosotros. Contesta.
- Has ido a verlo, ¿verdad? - ¿Cuál es la respuesta?
Antes de hablar contigo, te vas a ver al tío ese, ¿no?
Escúchame.
Si un tipo intenta metérmela doblada,
es todo un valiente
o está colocado.
- ¿Qué me dices? - Tengo la conciencia tranquila.
Cabrón de... Piensa un poco.
Espera. ¿Cómo iba a decirte nada con Leo delante?
Te llamé después, pero te habías ido.
Te llamé y no estabas...
¿Cuánto te ofreció?
Tu última oportunidad.
52.000.
¿No te sientes mejor?
Nos hizo una oferta. 52.000.
No puede permitirse más.
¿Te lo crees?
Sí.
Vamos a aceptarlo mientras crea que le salvará el pellejo.
Te digo una cosa.
¿Para qué necesitamos a Leo?
No nos hace ninguna falta.
Quedamos tú y yo. A medias.
26 de los grandes por barba.
- ¿Y Leo? - Desaparecerá.
Pero podría enterarse, ¿no?
No veo otra solución.
Hazlo pronto.
Como es amigo tuyo,
¿quieres que lo mate yo?
No me digas cómo.
Quiero leerlo en el periódico y sorprenderme.
Me alegro mucho de verte. Creía que no ibas a aparecer.
Se llenará después del trabajo, ¿no?
Un garito sin florituras, ¿no te parece?
¿Quieres? Está bueno.
Siéntate.
Sé que Alan habló contigo y tú, con él. Vamos, que hablasteis.
Le vi.
Y luego vino a verme.
Vale.
Eso me han dicho.
Quiero saber por qué le dijiste que yo te dije dónde encontrarle.
Yo no le dije nada.
- ÉI dijo que sí. - Alguien no tiene razón.
¿Qué te preocupa, Leo? Me has llamado tú.
Me culpa por lo que hablasteis. Le hacía un favor.
No tengo la culpa de que el negocio se fuera al garete.
Sé que tú, Alan y el tipo negro... ¿Cómo se llama?
Bobby. Otras dos.
Sé que los tres matasteis a Cini.
Tiempo muerto.
Fue idea de Alan, lo juro por Dios.
Vi la cinta un poco antes que tú y vomité el almuerzo.
No estoy tan metido en esto como crees.
- Pero estabas presente, ¿no? - Yo no estaba allí.
Me opuse a todo eso.
Yo iba a... Ibas a darme dinero...
Iba a darle pasta a la chica para que se fuera...
- Matarla no servía de nada. - Intento zanjar el asunto.
Hice un trato con Bobby y Alan. Voy a pagarles 52.000 dólares.
- ¿Qué has dicho? - 52.000.
Alan dijo que no podías pagar, que le debías dinero al estado.
- Habla con Alan. - Claro.
Que hable con Alan. Qué hijo de puta.
Sabía que tramaban algo. Algo se traían entre manos.
Y quieren dejarme fuera. Ésos traman... Gracias.
Vale.
Quieres que se acabe, ¿no? Paga y todo se acabará.
Te echará a Bobby encima o te matará él.
Están juntos en esto. No sé dónde se han metido.
¿Y si acudieras a la policía? ¿Qué me dices?
Te acompañaré y confirmaré tu historia.
Ve a la policía. Yo llegaré a un acuerdo y declararé.
Diré que ellos asesinaron a la chica. Y es verdad.
Y yo alegaré chantaje...
Yo no quería matar a la chica.
Lo siento. No quería que muriera.
- Siguen teniendo pruebas en mi contra. - ¿Qué pruebas?
El cadáver, mi pistola, las cintas.
¿Qué cadáver? ¿Quieres saber una cosa?
No hay ningún cadáver.
Lo tiraron al río y se lo ha comido la contaminación.
Desde que lo tiraron,
creen que tú crees que está en hielo, porque no puedes creer otra cosa.
Ves que la matan, te cagas de miedo y accedes a pagar.
Sólo tú sabes que la mataron Alan y Bobby.
- ¿Y las cintas? - En el río, con la chica.
¿Y mi pistola?
No lo sé. La ha guardado. Le flipan las armas.
- La penúltima. - ¿Adónde vas?
Te he dicho que podrían matarte. Tú no me has dicho qué vas a hacer.
Esperaré a ver qué te pasa. Entonces sabré si van en serio.
Nadas bien. Tienes unas piernas fuertes. Y un culo de primera. Vaya tetas.
Hace fresquito para nadar, ¿no?
¿La ves? Ahora no.
Pero sabes que está ahí, ¿verdad?
Sal de la piscina, Flaca.
PUENTE CERRADO AL TRÁFICO
Tienes frío, ¿verdad, Flaca?
Voy a darte algo para que entres en calor.
- ¿Cómo te va? - Todo va como todo.
Querías una cucharita, ¿no?
Un regalo para un amigo.
¡Socorro!
Tienes fuerza, ¿eh, putita?
Me pones a cien.
Ya está. Irás en el maletero.
- Dios, tienen a Barbara. - Tenemos que llamar a la policía.
Por eso no te enseñé la nota.
¿Quieres a Robert Lee Shy? No lo sé todo, pero a los 13 años,
el tipo pasó tres años en chirona por matar a su tío a golpes.
Alan Raimy ha sido condenado dos veces por violación.
Por teléfono, me dijiste que habías hablado con Leo Franks.
Por su protección y por la tuya, chico duro,
está dispuesto a testificar.
Sí.
¿Por qué no le dejamos?
657...
1333.
Que suene.
- ¿Nada más que 110 dólares? - Ha sido un día flojo.
No lo cojas. Deja que suene.
Nos piramos de aquí, Grady. Esta noche.
- Joder, ¿cómo has entrado? - Por detrás.
No os he visto ni a ti ni a Alan, empezaba a preocuparme.
Si cogieras el teléfono de una puta vez,
no tendrías que preocuparte.
Claro.
¿Por qué has cerrado, Leo?
Estábamos haciendo caja.
Ahora mismo abro. Espera.
Como no habéis dado señales de vida, se me estaba yendo la pelota.
- Pensaba que me dejabais fuera, ¿eh? - Nadie va a dejarte fuera, Leo.
Formas parte del grupo.
Bobby, no pensarás que me fui del pico con Mitchell, ¿eh?
No va conmigo. No le diría el nombre de Alan...
Ya estás lloriqueando, Leo.
Alan quiere verte en el club.
- A las once. - Allí estaré.
¿Me llevas tú?
- Leo, vámonos de aquí ahora mismo. - No pasa nada.
No sentirás mucho calor.
Quizá un calorcito.
Es heroína. Vas a flipar en colores, ya verás.
No quiero que te enganches, sólo tenerte controladita.
Dame una pierna. La que quieras.
Así te quedarás calladita.
Tranquila. Suele pasar.
Tranquila. Pero no estropees el subidón.
No lo cojas.
Hola, campeón. Soy yo.
- Ya sé quién eres. - ¿Cómo te va?
Estoy con una amiga tuya.
- Que se ponga. - Aquí está.
Di algo, venga.
- Cariño... - Barbara, no...
Ya está, campeón.
Alan, escúchame.
- Escúchame tú. Quiero el dinero. - Lo tendrás.
- Nada de polis. - Sin policías.
¿Seguro?
Basta de jueguecitos. Tengo el dinero.
He pensado en ti y me das malas vibraciones.
Si estás nervioso, ve al médico.
Reúnete conmigo esta noche a las ocho en el antiguo puente del ferrocarril.
Por el lado de Long Beach. ¿Sabes dónde está?
Sí, lo sé.
- Muy bien. Ahora, Alan, escúchame. - Dime.
Te gusta mi coche, ¿eh? ¿Por qué no te lo quedas?
Siempre he querido un Jaguar. ¿Tiene seis o doce cilindros?
- Seis. Es tuyo, quédatelo. - Qué detallazo, campeón.
Pero Barbara...
Un dedo encima y te mato, cabrón.
- Tienes mi palabra, campeón. - Bien.
A las ocho en el puente del ferrocarril, por el lado de Long Beach.
- Disfruta del domingo. - Allí estaré.
¿Cuándo?
Esta noche.
- ¿Has hablado con Barbara? - Un segundo.
Nada de polis.
Yo me encargo.
Sé cómo.
Bobby, he flipado.
Eres la rehostia de duro.
Oye, lo he preparado para esta noche.
Quiero que vengas al almacén a las siete.
Pero no usemos dos coches. Que te lleve y te recoja Doreen.
Nos vemos a las siete, tío. En punto.
No harás ninguna tontería, ¿verdad?
Hola, tipo duro. ¿Cómo te va?
Hola, nena.
Vamos.
Tengo que enseñarte algo.
Te vas a quedar tieso.
FUNCIONAMIENTO AUTOMÁTICO
Vamos, campeón.
Ahí está bien.
- ¿Lo tienes? - Sí.
Genial.
Vamos, muñeca. Andando.
Venga, mueve el culo.
Así me gusta.
Enséñamelo.
- ¿Quieres contarlo? - Me fío de ti. Mételo en el coche.
En el asiento del pasajero.
Deprisa.
¿Has arreglado el altavoz de mierda?
Está arreglado.
Si pretendes matarnos, piénsatelo mejor.
Hay un abogado en mi oficina analizando tus huellas dactilares.
Si no doy señales de vida en una hora, sabrá qué tiene que hacer.
Entonces, se acabó.
Adiós, amigos. Me he divertido mucho.
Largaos.
Vaya hembra tienes. Un poco pasada, pero aún está jugosa.
Para que no hagáis una estupidez.
Alan, éstos son los primeros y los últimos diez segundos del resto de tu vida.
Hasta la vista, campeón.
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