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música inicia
Mi nombre es Francisco valiente,
un hombre de corazón generoso,
y como pueden ver, pasiones que pos nunca supe esconder.
música continúa
Francisco: Esta noche aunque no lo parezca
será la última de mi vida.
relincho de caballo
Francisco: Eso lo sé.
Lo que no sé es quién va a matarme
ni por qué,
pero ustedes lo van a descubrir.
Porque esta no es la historia de mi muerte,
es la historia de todo lo que la provocó.
Y créanme, todos y todas tenían un motivo.
Así que...
bienvenidos.
música continúa
respiración agitada y gemidos
golpe grita
música finaliza
Francisco: Ella es el amor de mi vida...
y de mi muerte.
Yo siempre decía que ella era la que algún día
me iba a parar el corazón.
Nuestra historia comenzó hace mucho tiempo,
y si bien no empezó de la mejor manera,
fue la cosa más intensa y más bella que me pasó.
Ella lo mira con ojos de fuego
Él le sonríe, no tiene remedio
Sabe que es suyo, pero no del todo
Y aunque le duele le sigue el juego
Porque la piel no miente
Aunque el alma se quiebre
Cuando él jura quererla
Pero vuelve y se pierde
Ay, sinvergüenza, dime qué sientes
Si este amor ya no es suficiente
¿Para qué vuelves hoy...?
música emotiva inicia
música emotiva continúa
música emotiva finaliza
Ah, cabrón. Suelta eso, güey.
Sobrino, hay, hay, una atmosfera muy bruja aquí, ¿eh?
¡Vámonos! ¡Vámonos! ¡Vámonos!
mujer: No ... ¡No, no, no, no, no!
Y sabe quién pierde
¡Hey, hey, hey, hey!
Francisco: Siempre estuvimos así...
No, no, paren. ¡Esas son mis cosas!
uno detrás del otro.
Pero la vida se las ingenió para que nunca nos alcanzáramos.
música triste inicia
Francisco: Esta vez tuve que aceptar que Alma se fuera
y, sí, no pude correr tras ella.
Es lo malo de estar muerto.
música triste finaliza
banda sonándo a lo lejos
Francisco: Por eso este no será un velorio cualquiera,
será la celebración de una vida bien vivida.
Esta fiesta tiene invitados especiales.
Pero tranquilos, tranquilos, todo a su debido tiempo.
- Hola. - Ya quedó.
Lo siento, hija.
¿Dónde está tu mamá? Debería estar aquí.
No sé, yo estoy organizando todo esto.
Ay, ve, está helado,
pero no se ha puesto duro el cadáver, ¿eh?
Pues ya debería estar.
Ay, mi amor, lo siento muchísimo.
Oye, nos vas a dejar entrar a la gente, Macarena.
- hombre: Exacto. - mujer: Por favor.
Nada de pueblo, ¿eh? Y mucho menos ese pinche ruido.
banda sonándo a lo lejos
¿Este es el que mataron?
hombre: N'hombre, se murió de gusto.
Estaba con tres cuando le dio el patatús,
y ninguna era su esposa.
Mhm.
- Bandido el hombre. - No, güey, era un sinvergüenza,
él y su esposa ni se querían.
Francisco: ¿Recuerdan eso de los invitados especiales?
Bueno, pues, este es uno de ellos,
el detective Blanco Pantoja.
Fue el superpolicía que resolvió los casos más importantes
y más sonados de todo el país.
- Blanco: "San Vicente...". - Perdón,
¿detective Blanco Pantoja?
Depende de quién pregunte.
exhala
Usted fue mi inspiración para entrar a la academia.
ríe
Agente Fernando Angulo, mucho gusto.
Mucho gusto.
Muchísimo gusto.
Mucho gusto.
¿Ya se puede entrar? Ya está...
- ¿Ya está abierto? - ¿Cómo? Eh, sí, claro.
Sí, sí, sí, adelante.
¿Viene al funeral?
Blanco: Sí, por supuesto.
hombre: Vamos entrando, por favor, ¿eh?
Vamos entrando, por favor adelante, ¿eh?
¿Qué pasa?
- ¡Mira esa! - Ya Viviana, cálmate.
Por favor. Córrase.
Ya, ya me voy a mover. Claro, sí, pase, pase, ya.
mujer: Ya déjeme pasar, déjeme pasar.
Parecen ganado, me empujo la gorda.
- De veras, estupidas. - A mi me empujaron estos nacos,
me empujaron.
- Javier, ven, ven. - Javier: Permiso, permiso.
¿Quién es toda esta gente?
No sé, señora.
¡Sácamelos ya!
Salimos, por favor.
Salimos, por favor.
hombre: Señoras, no pueden estar aquí.
Javier: Salimos, por favor, que no pueden estar acá.
hombre: Retírense, saliendo, por favor.
Javier: Salimos, por favor.
hombre: Salgan, por favor.
Bueno, ahora sí que estamos solo los invitados,
vamos a brindar por el último día de mi marido.
Por Francisco Valiente.
- Salud. - todos: ¡Salud!
música de tensión inicia
Así te quería ver, cabrón.
Salud.
Francisco: Así es, detective.
Y les presento a la primera sospechosa,
mi esposa, Morgana Villafranca.
Lo que dicen por ahí sobre nuestra fidelidad,
sí, es cierto,
nunca la cumplimos al pie de la letra.
música de tensión continúa
Francisco: Aquí viene el sospechoso número dos:
Bernardo Villafranca, mi cuñado.
Está resentido porque, pos, nunca pudo aceptar
que le ganara en todo.
música de tensión finaliza
Vamos al pésame y nos vamos, ¿no?
Bernardo.
Por Dios, tu hermana se acaba de quedar viuda,
tu sobrina no tiene a su papá, ¿y tú te quieres ir ya?
Por favor, tú la conoces muy bien.
Morgana no creo que necesite consuelo.
Angulo: ¿A poco sospecha algo?
Blanco: Piensa mal y acertarás.
¿A eso vino?
¿A investigar si alguien mató a Francisco Valiente?
Blanco: Yo solo sé que alguien me contrató
y me pagó por adelantado.
¿Para qué? Es lo que voy a investigar.
¿Y quién es esa mujer?
¿La amante?
Parece que sufre más que la viuda.
resopla
Es más complicado que eso.
Francisco: Y es que este sentimiento,
este vínculo entre nosotros,
siempre fue mucho más allá de cualquier lógica,
de cualquier explicación.
Y por eso, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810
se declaró la independencia,
¡y a partir de ese día todos gritamos...!
¡Viva México!
¡Eso, muy bien!
¿Tienen otra pregunta?
- Maestra... - Alma: Dime.
Mi mamá me dijo que usted estudió
al otro lado del charco.
¿Sí es cierto?
Ay, sí, eh, estudié en Londres y...
murmullos
Y es un lugar muy bonito que estoy segura
que pronto van a conocer.
Eso suena bien lejos, maestra.
¡No, es lejisisisisísimos!
niños ríen
Pero si estudian y trabajan y se esfuerzan,
y, sobre todo, creen en sus sueños todo el tiempo,
yo sé que muy pronto lo van a conocer.
Que nadie les diga lo contrario, ¿sí?
niños: Sí, maestra.
niño: ¡Llegaron los Valiente!
inhala sorprendida ¡Niños! ¿A dónde...? ¡Lupita!
¡Lupita, espérate, espérate!
¿Está temblando? ¿Qué hacemos? ¿Nos movemos? ¿Qué hacemos?
No, maestra, llegaron los Valiente.
Son gente buena que ayuda a unas familias del Metate,
como usted.
Eso, sí, sí, sí, eso.
¡Niños, niños! ¡Espérenme, espérenme!
gritos y aplausos
Tráeme acá.
Pa que estrenen los cuadernos.
Miren, los chicharrones, los chocolates.
Jeremías: Sus lonches.
Porque con la panza vacía no hay cabeza que se alimente.
Miren, los chicharroncitos que tanto les gustan, ¿eh?
Lupita, para que le mandes a tus papás.
Lo de las rentas atrasadas, ¿sí?
- Muchas gracias, Francisco. - No, con todo el cariño.
Jeremías: No dejen de estudiar
- porque solo el conocimiento - Mira, ándale.
nos hará ¡libres!
¡Eso!
niño: ¡Aguas, ahí viene la miss !
Alma: Niños, niños, ¿qué está pasando?
música romántica inicia
Ah, pues no tenía el gusto de conocerte.
¿Tú eres...?
Maestra Chablé.
La maestra que cruza océanos.
La maestra que cruzó el océano, la maestra Chablé.
¿De los Chablé Chablé?
¿Es usted algo de Salustiano Chablé?
¿El general? ¿El mero mero? ¿El héroe local? ¿Eh?
Él era mi tatarabuelo,
- que fundó a este pueblo - Ah, qué chido.
con mucho trabajo, esfuerzo, dedicación, ¿um?
No como usted, que ya veo a qué se dedica.
Y yo pensando que había soñado,
pero no, ya veo que sí, que era usted.
niños gritan
¿Por qué no se busca un mejor trabajo?
Pos, es lo que podemos ahorita, ¿ve'a, tío?
música romántica finaliza
Güera, a ver, a estos niños...
el neoliberalismo les está arrebatando a todos estos niños
la posibilidad de un desarrollo
que está reservado para las hegemonías.
Esto no es más que un pequeño donativo involuntario
de las clases opresoras de San Vicente.
Tenemos derecho, ¿sí o no, niños? Claro.
niños: ¡Sí!
Usted siga con sus chistecitos del neoliberalismo.
Y usted siga...
agarrando lo que no es suyo.
Y yo...
le voy a hablar a la policía.
niños se quejan
- ¡Policía! - ¡Venga, maestra!
Ay, qué guapa, cabrón.
- ¡Sí! - niños gritan
Pero tu novia ya nos fue a acusar con la Policía.
¿Cuál novia?
niños: ¡Son novios!
Ah, ándale, ándale.
niños: ¡Son novios!
Ya te dije que así fue, güey.
- Ah, ¿qué pasó, Valiente? - ¿Qué pasó, Angulo?
Oye, oye, gracias por los tenis que le regalaste a mi sobrino,
está bien emocionado. Ya quiere ser futbolista.
Pues sí, pues es que Lalito tiene talento, cabrón.
Francisco: Va a llegar a la Selección, ¿eh?
Oficial.
A la comunidad, lo que sea, ya sabes.
Perdón, ¿eh? Perdón la interrupción,
pero pues ya sabes que...
- que tengo que proceder. - Sí, sí.
- Que sea contra mi voluntad. - Sí.
No, nada más, antes de que me espose,
yo también quiero denunciar a la maestra.
¿Qué?
Por robo de corazón a primera vista.
No seas mamón.
Regrese todo lo que se robó.
Cuando me regrese el corazón, hablamos.
niños gritan
- Vámonos. - Soy un preso político.
Hey, ¿sabes qué?
Contigo hasta los lunes tienen buena cara, chula.
niños gritan
Ya, ya, ya, ya, ya.
- Por favor, niños. Adentro. - Solo el conocimiento nos hará
- ¡libres! - Alma: ¡Se acabó el show!
Vamos todos adentro. Todos adentro. A estudiar.
- No, no, no. - Hola, Rosita,
- tiene que pasar la noche aquí. - Buenas, buenas.
Francisco: ¿Qué pasó, mochadhos?
Ahora somos hotel de estos güeyes.
- Ah, pues se duerme sabroso. - ¿Y ahora,
- en qué problema se metieron? - Ay, Florita, ya sabe,
el impertinente de mi sobrino hizo encabronar
a una de las princesita de allá de San Vicente.
Si no fuera por tu noviecita,
ahorita estaríamos dándole vuelo a la hilacha.
Con todas las casas que hay vacías por la fiesta del club.
Francisco: ¿Sabes qué? ¿Sabes qué me gustaría?
Ir a ese club y verla, güey.
Es que tiene unos ojos así como...
- Ay, ay, ay, ay, ay. - ¿Qué?
¿Apoco ya nació la que te va a domesticar, Valiente?
Ya había nacido.
Ay, sobrino, ya.
- Francisco: ¿Qué? - Déjate de cosas.
Esas pulgas no brincan en tu petate.
Pa pulgas, las mías, de mi tacuche.
ríen
Oye, hablando de tacuches,
no nos van a dejar esta noche aquí, cabrón.
Tenemos la fiesta en la Tongolele,
Día de la Independencia. Está chido.
Se van de fiesta todos. Nos vamos a quedar solos.
Échanos la mano, güey.
Mira, consígueme un traje así, chingón, hecho a la medida.
Y pues ustedes se quedan con esto, cabrón,
y se lo reparten entre todos, güey.
Si a ver, entonces,
es una especie de Robin Hood, así,
que le roba a todos, pero entonces
se lo da a los más necesitados.
Como simpaticón.
Y, bueno, yo le tuve que hablar a la policía
para decirles lo que estaba pasando.
¿No te dio miedo, amiga?
O sea, pudieron ser tipos peligrosos.
Ay, no, no, ¿qué miedo?
Aparte, tú no sabes los niños cómo estaban.
Le sonreían, le gritaban: "Valiente".
Y él los veía, les hablaba
como si los conociera de toda la vida.
Pues, guapo, es alto...
- Amiga. - Con una sonrisita, así...
Amiga, ¿no será, no será que te gustó
este Aladín del Metate?
- ¿Qué? - ¿Que no?
- Te conozco. - Por supuesto que no.
- ¿Qué te pasa? - No, sí te conozco.
- A ver, no. - Bernardo: ¿Cómo van?
- mujer: ¿Qué tal? - ¿Qué traen? ¿De qué se ríen?
Pues es que Alma...
No, que estamos diciendo que la bebida está media fea.
- mujer: Sí. - Sí, ¿verdad?
Déjenme les traigo algo mejorcito,
porque esto sí está asqueroso.
- Bernie, gracias. - Gracias.
Ya vengo.
mujer sonríe
Te mato si le dices algo.
Bueno, ¿y qué? ¿Cómo les fue a ustedes?
¿A Bernie y a mí? Bien, bien.
La pasamos muy lindo en Londres.
Obvio. O sea, regresó hablando de boda.
- Lo mato. - No...
No, yo lo mato, lo mato. ¿Qué? Hablé con él.
Le dije que solamente éramos amigos.
Y está bien así.
¿Qué?
Viviana: Ay, me acabo de enterar que Jacinto va a ser
nuestro próximo presidente del partido.
Pues ya casi ni nos vemos, ¿eh?
Ay, pues mejor, ¿no?
Madre, Roberta. ¿De qué hablaban?
Nada.
aplusos
hombre: ¡Bravo!
- Gracias. - hombre: ¡Bravo!
aplausos y vitoreos
Uy, uy, ¿ya vieron esa cosa deliciosa
que viene bajando ahí?
Ay, Morgana, por favor, contrólate. Por Dios.
Si, si, si es amigo de tu hermano.
Ay, ¿cómo va a ser amigo de mi hermano?
Si son unos tarados que no saben ni tocar a una mujer.
Ay, ya, ya.
Ustedes están muy aburridas.
Y yo eso, no me lo voy a perder.
Digo, Bernie me cae muy bien, de verdad.
Es muy lindo y caballeroso, y me respeta y todo,
pero la verdad es que no tenemos química.
- mujer: No. - Te juro.
mujer: No.
Así que la londinense ya habló.
Tantito salen al extranjero y ya les queda chico su pueblo.
- Chico chico tu vestido, ¿no? - También.
Qué agradable eres, Morgana, ¿eh?
- Gracias. - Alma: Voy al baño.
Te acompaño.
Sí, no se vaya a perder, por favor.
- Entonces él fue, - Ay, no, qué risa.
empezó a entregar muchísimas cosas.
- Bernardo: ¿Hey? - ¿Qué?
¿Y Alma?
Ay, no sé, se fue al baño.
Puta madre. ¿Qué le dijiste? ¿Qué le hiciste?
Seguro le dijiste algo que la hiciste
sentir mal, ¿verdad?
No sé qué le ves, en serio, ¿eh?
Es igual de insípida que tú.
¿Eh?
Sí, sí, sí, insipiditos los dos. Por cierto,
agradécele que tienes dinero a papá, ¿eh?
Gracias a eso eres el soltero más codiciado de San Vicente.
Ya entiendo por qué te gusta tanto Alma.
Igualitos, insípidos, sin sabor.
¿Qué?
mujer: A la alberca. Sí.
- ¡Que sí! - ¡Que no, entiende!
- Que no va a pasar eso. - mujer: ¡Sí!
Vine por lo que me robaste, ¿eh?
Quiúbole.
- ¿Qué haces aquí? - Francisco: Um.
¿No, no estás encerrado?
Sí, sí. Lo que pasa es que me dejaron salir
para buscar ayuda, precisamente.
Necesito clases particulares, dicen, y dizque,
pues qué mejor que ir a buscar a la maestra, ¿no?
A ver si me echa la mano.
Ah, híjole, es que yo...
¿Qué?
Pues no atiendo casos así perdidos como el tuyo.
Francisco ríe
Mucho gusto, señorita, Francisco Valiente.
Víctima de robo de corazón aquí de su amiga.
Sí. Algo, algo me contaron, sí.
Ah, pero no crea todo lo que dicen, ¿eh?
Ya sabe cómo habla la gente cosas.
mujer: Sí.
¿Y ustedes qué?
Las veo como aburridas en esta fiesta, ¿eh?
Todo el mundo parece que estuviera en un funeral.
Alma: Sí, sí.
Yo sí sé dónde hay una pachanga sabrosa hoy, ¿eh?
Digo, por si gustan.
- Ah, ¿sí? - Sí.
¿Qué ofreces?
Pues ofrezco un viaje en una moto, panorámico,
rumbo a la mejor cantina del Metate.
- Alma ríe - Hombre, ahí sí está
la música chingona, ¿eh?
Así pa meterse unos bailongos.
- Moto y Metate. - A huevo.
- Ah, mira. - ¿Metate?
- No, no, no, no. - Sí, pues allá conocí
a tu amiga. ¿O qué? ¿Les da miedo?
- No. - Francisco: Ah, ¿y entonces?
- No, ahí viven mis alumnas. - Ya.
Es más, ella se mueve mucho mejor
en mi mundo que yo en el de ella.
mujer ríe Eh.
¿Qué dices?
mujer: Yo digo que no.
Hay un bailongo que se cagan, ¿eh?
- Vamos, vamos. - No, no, no.
- Ya, vamos. - Por favor, no me dejes sola.
- Francisco: ¡Vámonos! - Yo ni loca.
- Yo voy a ir. - Entonces...
Cualquier cosa, si preguntan por mí, les dices,
no sé, que, que me fui a la casa, ¿sí?
Me siento mal. ¡Cólicos!
- Ah, cólicos. - Diles que tenía cólicos.
- Sí, sí, de pronto. Okay. - ¿Sí, sí?
- Cuídate, ¿mhm? - Gracias, ¿eh?
Quiúbole.
El problema es que si me voy por allá,
me van a ver contigo, y no quiero.
Ah, pos eso lo solucionamos rapidito, ¿eh?
Aquí están mis compas en la cocina. Ven, por acá.
¿Qué pasó, muchachos?
¡Eso! ¡Eh! ¡Valiente! ¡Valiente!
gritos
¡Vámonos! grita
Oye, ¿y ese güey de allá qué?
¿Es del Metate o quién es?
Es "el todas mías" del Metate.
El todas mías, ¿eh?
- A ver, dame. - ¿Perdón?
Sé que estás fumando. Dame.
Perdóneme, es que ha sido un día muy largo.
Sí, sí me da igual.
hombre: Una disculpas, la, la verdad.
todos: ¡Hey, hey, hey! ¡Eh!
fuegos artificiales
gritos y música de fiesta
gritos
¡Que viva Mexico, cabrones!
todos: ¡Qué viva!
¡Qué viva el Metate, chingao!
todos: ¡Qué viva!
Te presento la Tongolele.
Alma: ¿Qué es este lugar?
Francisco: Esta es la mejor cantina de México.
Aquí está la fiesta más chida del mundo.
- Ah, ¿sí? - Ven, ven pa que veas, ¿eh?
Francisco: Ven.
Te voy a presentar a Alicia, la dueña.
- ¿Alicia? - Sí, mi comadre, la más chida.
Vente.
Oye, nada más quiero advertirte una cosa, ¿eh?
Aquí la gente es muy cariñosa, pero es inofensiva.
- Okay. - Aparte estás en mi casa.
Okay.
Así que siéntete libre de bailar, tomar lo que quieras,
porque todo el mundo aquí es familia, ¿eh?
- Alma: A ver. - ¿Qué pasó, don Benito?
- Francisco: Quiúbole. - Valiente, qué bueno verte.
Igual.
- ¿Qué pedo, cabrón? - Gracias por aquello.
- Mucho gusto. - ¿Qué tal?
Ya sabe que por ustedes, la familia
y por el Metate, hago todo.
- Benito: Yo sé que sí. - Sí.
- Alma: ¡Gracias! - ¡Chamaco, bájale a la música!
¡Atención, raza! ¡Atención, banda!
Pues, hoy estamos celebrando
no solamente el Día de la Independencia.
Y entonces vamos a hacer dos hurras.
Uno porque, ¡viva México, cabrones!
todos: ¡Hurra!
¡Qué viva el Metate, chinga!
gritos y aplausos
Y otro hurra por esta chula,
que es una invitada muy especial,
y quiero que ustedes me ayuden
a que hoy sea un día inolvidable.
gritos
Chamaco, música.
Te voy a matar, qué vergüenza.
Estás en tu casa, aquí todos son familia,
- no te preocupes. - Ya vi.
Préstamelo, chula.
- Ay. - Bueno.
Ahorita vuelvo, voy con la Lorena, ¿eh?
hombre: A ver, a ver, a ver, a ver, tómatelo, güera.
música alegre inicia
música alegre continúa
música alegre finaliza
música romántica inicia
música romántica finaliza
- ¿Qué pasó, chula? - ¿Qué onda?
Alicia: ¿Y esa? ¿De dónde la sacaste?
¿Qué?
- No, no, no. - Shot, Shot, Shot, Shot.
- Ya ves. - hombre: ¡Fondo blanco!
¡Brindo por ustedes!
gritos
vitoreos y aplausos
Aguas, cabrón.
Porque esa chica fresa,
con los huevos de meterse aquí al Metate,
es la que te va a ayudar a dejar de ser un sinvergüenza.
Ven, te la presento, güera.
gritos
No más, no más, no más.
No, ya, ya, ya, ya.
Ven, ven, mira, quiero presentarte a mi comadre.
Alicia: Hola, ¿cómo estás?
- Mucho gusto. - Alma: Mucho gusto.
- Estás hermosa. - Tú también.
Esta es mi comadre, la mera mera de la Tongolele.
Alma: Mucho gusto.
¿Qué? ¿Nos echamos unos tequilitas, o qué?
- ¿Te los sirvo? - ¡Ándale, mi reina!
Me acabo de tomar un tequila.
- Yo creo que ya... - Vamos a echarnos otro.
¿Qué?
Me concederías las próximas 2000 piezas,
¿por favor, señorita?
¿Qué? No sé. ¿2000 piezas?
- Son canciones. - Es mucho para una noche, ¿no?
Pos... Si ese es el problema, entonces, nos va a tocar bailar
toda la vida juntos.
Lo solucionamos y ya está.
No sé ni siquiera qué es lo que voy a hacer mañana, ¿eh?
También te tengo solución.
- Ah, ¿sí? - Sí.
Puedes pedir un deseo,
pero te voy a conceder solo uno, ¿eh?
Okay. ¿Eres el "genio de la lámpara"?
Sí, algo así.
Pero solo un deseo.
piensa
- Quiero... - ¿Qué quieres?
Ver el lugar más hermoso.
Concedido.
- Ya está hecho. - Ah, ¿sí?
Sí.
¿Y sabes qué?
Yo estoy viendo a la mujer más hermosa del mundo.
Bueno, salud, salud.
- Salud, salud. - Salud.
Francisco: ¡Eso!
- A ver, a ver. - Alma: Un gusto.
Igualmente.
- Ay, no, de fondo no. - No, no, no todo, todo.
¡Otro, otro, otro!
Vente, andale
Aquí no te vas del Metate
hasta que sepas lo que es una fiesta.
Francisco: Sí, no mames.
Ay, no sabes, güey, Ali es la más peda de todas.
Ya ví, pero estás aguantando más que yo.
Ya tengo callo, ya.
¿Cómo le hace?
Yo ya estoy peda.
ríen
- Uno y ya. - Francisco: Va.
fuegos artificiales
Francisco: Espérate, espera, espera.
No vayas a abrir los ojos, no se vale, confía en mí.
- Ya vamos a llegar. - Francisco, me vas a tirar.
Francisco: Es que quiero que tengas el mejor lugar
y la mejor vista para hacer tu sueño realidad.
- Okay. - ¿Estás lista?
- Okay, a ver, lista. - Una, dos y tres.
Francisco: ¡Tarán!
Wow.
Francisco: Mira.
Alma: ¿Qué es este espectáculo?
¿Yo por qué no conocía esto?
Ah, bueno, pues, porque es un fenómeno
que solo pasa cuando uno se amanece en El Metate,
- masestra Chaulet. - ríe
Francisco: ¿A poco no lo sabía?
Alma: No, no sabía.
¿Quién eres? ríe
No sé, tú dime, ¿quién soy?
piensa
Yo sí sé quién eres.
A ver.
Eres el hombre que me va a romper
el corazón.
- Nah. - ríe
¿A poco vas a estar pensando eso mañana? ¿Eh?
No, en eso no.
- ¿Y entonces en qué? - En esto, sí.
música romántica inicia
Tú me vas a volver loca,
tú me vas a volver loca.
música romántica continúa
bocina
¿Artemio?
Sí. Sí es Artemio.
Yo, yo lo llamé.
¿Qué hace aquí?
Es para que, para que llegues sana y salva a San Vicente.
- Mm. - Es compa del Metate.
Oye, oye, tu, tu celular, mira.
Gracias.
Excelente servicio, ¿eh?
Bueno, y a todo esto...
¿Qué?
Si no te vuelvo a ver en mi vida, ¿qué?
Sé dónde vives, chula.
ríe
- Francisco: ¿Eh? - Muy bien.
¡Me encantó!
¡Me encantó!
¡Ay, qué bella, chinga!
música romántica finaliza
Ay. Artemio,
lo máximo como siempre.
Eh, voy a comer algo,
me baño, me cambio, me quito esta cruda
que me está matando, de verdad.
Ay, señorita, hasta acá huele, qué bárbara.
Se van a dar cuenta.
¿Y no quiere que le traiga algo de ropa para que se cambie?
No, aquí tengo ropa para vestirme, tranquilo.
Ándele, pues.
Lo máximo. Gracias por guardarme el secretito.
Oiga, oiga, señorita Alma.
Eh, me da mucha pena meterme en sus asuntos personales.
Ajá.
Pero con todo respeto, usted tiene que saber
que el Valiente ese, es un buen tipo, ¿eh?,
pero ese condenado es un mujeriego, señorita,
y usted se merece alguien
que nada más tenga ojos para usted.
Valiente es Francisco, ¿verdad?
- asiente - Ah, ¿no?
Pues ese mujeriego sí es bien divertido.
Gracias, ¿eh?
- Alma: Hola. - mujer: ¿Cómo está?
- Bernardo: Alma. - ¡Ay!
- ¿Qué onda? - ¿Qué?
¿Qué traes?
¿Adónde fuiste, chinga?
- Siéntate. Siéntate. - No, no, no, no.
Me voy a ir a cambiar, de verdad.
Ya, te pedí unos chilaquiles, ándale.
No es que mira... ¿Ya viste cómo me está viendo la gente?
- Como si fuera ¡ay! - Dale, siéntate.
Despapipado.
- inhala sorprendida - Qué pedo, ¿ah?
Bernie, Bernie...
Bernie: Verdes, bien picosos.
Alma: eres mi salvador.
- como siempre, qué bárbaro. - Muchas gracias, gracias.
- ¿Qué, adónde fuiste? - Eres un dios.
ríe
¿Te acuerdas cuando de chiquitos nos íbamos a, a El Metate?
- No mames, fuiste al Metate. - Si, qué pedo.
Pero íbamos cuando estábamos chavitos, y de día.
¿Cómo chingados llegaste ahí de noche?
Ay, ya. No sé, no sé. Una cosa llevó a la otra.
Oye, pero te tengo que llevar porque ese lugar
se pone requeteque requente quentes.
Sala cata tunga, sal catún. Sácala la cantunga.
Estás muy mal.
- Sácala la catunga... - Oye, pues no,
no les vayas a decir a mis papás si los ves por aquí.
No, cómo crees, tranquila. Yo soy un cofre.
Alma asiente
Yo tengo la llave, ¿cierto?
Siempre.
ambos ríen
Mm. Uff.
Salvación absoluta.
música de tensión inicia
Alma: Perdón.
¿Tú sigues obsesionada con mi marido?
¿Qué no ves que ya está muerto?
Ya bájale, ¿no?
Morgana, perdón, es que todo ha sido tan...
Mi hermano no se merece esto, Alma.
Y yo tampoco.
Morgana: Qué bueno que ya están aquí.
Quiero la cremación lo antes posible, por favor.
¿Qué? Por supuesto que no.
Francisco no quería que lo cremaran y punto, no.
- Escucha, este... - ¿Encima
me vienes a decir qué hacer con mi marido?
Qué cínica, Alma.
Cuando tú seas la viuda,
tú decides qué hacer con los restos de tu marido.
Pero este era mi esposo
y yo lo voy a incinerar y punto final.
Morgana: ¿Podemos detallar eso, por favor?
¿Qué? ¿Qué dijo mi mamá?
Ah, tu mamá está loca.
Quiere, quiere incinerar a Francisco
- y no lo puedo permitir. - ¿Qué?
Por favor, necesitamos buscar en dónde firmó los papeles
- que no los tiene. - En Jeremías.
- Ve a buscarlo. - El testamento, yo lo busco,
- yo busco. - Por favor, por favor.
Maca, ¿podemos hablar?
Paco, perdón, es que... pensé que había sido claro contigo.
No, no podemos. No podemos.
No, luego...
música de tensión finaliza
Bernardo: ¿Qué pasó?
Todo esto es una mamada.
Pues sí, Bernardo,
pero esta mamada nos costó un chingo.
Así que mejor festeja que ya no tienes a nadie
que se interponga entre tú y Alma.
Es que algo está tramando con Macarena.
Mm, ni me digas.
No quieren que lo meta al horno, pero es mi muerto,
y yo decido lo que se le hace.
Pero ¿y qué dice el testamento? ¿Ya sabe lo que dice o qué?
Dice que yo cremo a ese cabrón
como que me llamo Morgana Villafranca.
Y si no vas a ayudar, Bernardo, no me estés estorbando.
¡Quémalo, quémalo!
Ponte a vigilar, ándale.
Que nadie venga.
se abre puerta
se cierra puerta
La viuda lo quiere cremar, pero la otra se niega.
Pues usted es la autoridad, Angulo. Haga algo.
Angulo: Pues es que no tengo ninguna prueba
para comprobar que hay algo raro.
¿Qué tal un sospechoso?
Perdón, qué pena, ¿me da un segundito, por favor?
Gracias.
Hasta que se te borró la sonrisita, ¿mm?
¿Quién ganó ahora, eh?
¿Quién ganó?
Francisco: Bernardo y Morgana siempre han sido
los hermanos malvados de San Vicente.
Ella gana todo con sus encantos,
y él, pos gana haciendo negocios chuecos.
piensa
Bueno, pues muy bien. Nosotros les llamamos.
Se pueden retirar. Gracias.
- Francisco: Está bien. - Tú no.
- Tú. - ¿Yo?
Morgana: Mjum.
Buen día, muchachos, ¿eh?
Hay chamba para todos, no se agüiten, ¿eh?
Bueno, ¿y tú sabes de qué se trata el trabajo?
Pos no, no, la neta no.
Pero soy todólogo.
- ¿Todólogo? - Sí, hago de todo.
Se analiza la situación y se le busca la solución.
Ya.
El problema es que yo no estoy muy segura
de qué es lo que necesito en estos momentos.
Ah, pues usted deje volar la imaginación,
que yo le ayudo en lo que usted necesite, ¿eh?
- Ah, ¿sí? - Sí.
¿Como qué haces, exactamente?
Digamos que mi especialidad es poner la máquina punto.
Sé alinear, balancear, cambiar bujías...
¿Y también me vas a
alinear y balancear a mí?
- ¡Ah, chinga! - ¿Um?
- Pos... - ¿Sí?
tocan puerta
carraspean
Aguárdame, un segundo.
- Escóndete. - Ah, ¿me escondo?
- Sí. - Sí, sí.
Morgana: Ahí estás bien.
- ¿Qué...? - Oye, ¿a qué caballo...?
¿Qué quieres? ¿Para eso me vienes a joder?
- ¿Qué? - Estoy ocupada, güey.
- ¿Estás ocupada o qué? - Sí, sí, estoy ocupada.
- Creí que era... - Vete, vete, vete...
¿Qué haces? ¿Qué estás haciendo?
Estás como misteriosa, ¿qué pedo?
Te vale madres.
Uy. ríe ¡Hija de tu madre!
carraspea
Ahorita vengo.
Em, no te muevas, voy por tu contrato
para que lo firmes.
- Morgana: No te muevas. - Sí, sí.
suspira Ah, cabrón.
golpe
silba
¡Quiúbole!
- ¿Qué haces aquí? - Pos buscando chamba.
- ¿Qué? - Es que la chava
que me gusta...
dice que me consiga una chamba decente.
- ríe - Es que
como que no le gustan los ladrones.
No le gustan.
¿Y? ¿Vas a trabajar aquí en el club?
- Sí. - Alma: Mira.
Pa a estar más cerca de ti, para verte más, pues.
Morgana: A ti te estaba buscando.
Ah, mira, ahí está.
Alma, no me lo distraigas en su primer día, ¿sí?
¿Vas a trabajar con Morgana?
Sí, ¿por?
No, por nada.
Morgana: ¿Vamos?
Tengo muchas cosas que ponerte a hacer...
- me. - ¡Wow!
Te veo en mi oficina, para firmar contrato, ¿sí?
- Sí, ahí voy. - Morgana: Gracias.
¿Por qué no te vas? Yo creo que es importante, ¿no?
Y mucho éxito con tu trabajito con Morgana.
- Oye, es-espérame. - No, no, no, no.
¿Cómo...?
E-esto lo estoy haciendo por ti, ¿eh?
Francisco: Y fue así como comenzaron
los malos entendidos.
Ay, chale, mano.
Angulo: Con la fama que tenía de caliente.
Digo, de valiente.
Blanco: ¿Ninguno de sus hombres revisó el cuerpo?
¿Eh?
Blanco: ¿Ninguno lo revisó, de sus hombres?
Es que todo fue muy rápido.
Yo creo que la viuda no quería que todo el pueblo lo viera así,
pues, como lo encontraron, ¿no?
Blanco asiente
música de tensión inicia
Angulo.
¿Y no le parece eso muy conveniente?
Francisco: Bingo, detective.
Ahora sí que empiece el desmadre, cabrón.
sonríe
Francisco: Alma era mi salvación.
Bueno, y también mi perdición.
Siempre lo ha sido.
música de tensión continúa
Francisco: Y solo ella podía hacer conmigo lo que quisiera.
relincho
¿Qué pasó? ¿Qué onda?
¿No estabas firmando el contrato con Morgana?
Francisco: Y desde ese preciso momento,
mi vida quedó en sus manos.
El único contrato que quiero firmar es contigo.
todos inhalan sorprendidos murmullos
mujer: ¡Ay, lo besó!
- mujer: ¡Bernardo! - mujer 2: ¡Lo besó!
hombre: ¿Qué pasó?
música de tensión finaliza
mujer: ¿Qué es eso? Esta enferma esa mujer.
- mujer 2: Está enferma. - hombre: ¿Qué hizo?
música inicia
música continúa
música continúa
música finaliza
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