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Hola.
Ay, ¿qué te pasó? Mira.
A ver, espérame.
¿Quieres que le hable a un doctor? No, no.
¿Y tú? ¿Qué haces aquí?
Sí, perdón que vine así sin avisar y tan rápido, pero es que te quería decir
algo. ¿Qué?
Bueno,
que ya lo pensé bien y pues sí.
¿Qué?
Y quiero estar contigo.
Siempre. Quiero estar contigo.
No mames.
Esta es la mejor noticia de todas, ¿eh? Sí.
Pues hay que celebrarlo. Bueno, vamos a celebrar. Claro.
Vamos a celebrarlo donde... donde doña Lucy.
A la fonda.
Ahí venden los mejores chilaquiles del Metate, ¿eh? Le van a encantar. No, no,
no. La funda de Doña Lucía. Yo me imaginaba, pues, celebrar algo más
contigo. Claro.
Ya te animaste a venir. Entra.
Acompáñame.
Voy por toallas, ¿eh? No tardo.
Bueno, te espero, cosita.
¿Qué haces?
¿Eh? ¿Qué haces? Este... Estrategias de seguridad.
No sabes cómo está inseguro el barrio, ¿eh? Hay gente leyéndose en las casas.
¿Tú crees?
Francisco.
Francisco.
Pobre del que crea que está salvo, siempre hay algo que lastima.
Francisco.
Francisco, esto no abre. ¿Me ayudas?
Francisco.
Buenos días, ¿qué tal?
¿Me podría pedir un taxi, por favor?
Esto estaba buenísimo. ¿Cómo le hace para que empiece a sorprenderme como
nuevo? No, pero más me vale seguir así.
Te dije que estos son los mejores chilaquiles de aquí del mercado.
Salud, mi amor. Salud.
Pero bueno, me toca seguir así para tenerte contenta.
¿Y tú?
¿Qué te pasa, eh?
Bernardo.
¿Cómo? ¿Estás tentando en Bernardo ahorita, justo en este momento?
No, es que...
No puedo estar tranquila hasta que no hable con él y le explique todo lo que
está pasando.
Bueno, llámalo, escríbele.
Dale, sal de eso.
Adelante.
Este... Oye...
A ver, quedamos en que no te iba a mentir. Ajá.
Y no lo voy a hacer.
Ayer estuve... ¿En dónde?
Estuve con... ¿Con quién?
Ay, Francisco, ¿siempre es lo mismo contigo de verdad? No, no, no. ¿Otra
Estuve con mi tío Jeremia en la casa de tu nueva directora.
Se metieron a robar a la casa de la directora. Pues te dije que estaba medio
inseguro por acá toda la zona, ¿sabes?
Pero no fue por meternos a robar, ni por la lana, ni nada de eso.
Fue para darle un mensaje bien claro, pues. Que no se meta con la gente del
metate. Mucho menos con las maestras, contigo.
El pedo fue que me dejaron un federal y que agarraron a mi tío. Y ahorita está
en la cárcel, el cabrón. No, pues, ¿ves?
Por andar mandando mensajitos.
La cagué.
Pero ahora, lo único importante es ver cómo chingados voy a sacar a mi tío de
cárcel.
¿Sabes qué puedes hacer?
¿Qué?
Dejar. De meterte en casas ajenas.
A ver, vamos a encontrar una forma de sacar a tu tío, ¿sí?
Y yo sé que hacen todo esto, pues, para ayudar al metate, pero debe de haber
otra forma, Francisco.
Puedes sacar dinero de donde quieras, pero del buen camino.
Sí, algo, algo sí me va a ocurrir para tener plata.
Bien, bien.
Bueno, ¿y cuáles son esos besitos a escondidas que me querías dar?
¿Qué?
¿Qué? ¿Qué?
No voy a descansar hasta que agarren al otro, pincerrateros metateños.
En la asociación por la seguridad de los colonos de San Vicente estamos seguros
que eran dos. Y yo como su presidente no voy a permitir que esto quede impune.
Porque esto sería un pésimo precedente para nuestra comunidad.
Pues eso a verle lo con los federales.
Digo, si fueron ellos los que se pasaron por el culo nuestra jurisdicción por
ayudarlo a ustedes, pues que ellos le hagan la investigación.
A ver, a ver, a ver.
Si su pinche orienta policía sirviera de algo, sería otra cosa. No tendría que
hablarle a alguien más para que hiciera tu puto trabajo, cabrón.
De lo contrario, aquí estaría Jeremías y Francisco Valiente tomándose un
tequilita y jugando dominó como si nada. Pero no creas que no sé que ustedes
están coludidos. Les sugiero que midan sus palabras porque está hablando con la
autoridad.
Escucha, cabrón. Escucha eso.
Ellos sí saben hacer su trabajo y saben cuidar a los ciudadanos, no como tú,
pinche gato. Pues ándele, váyase a jugar con sus amiguitos entonces.
Bueno,
se
acabó. Se acabó.
¿Me oyeron?
Si alguno de ustedes es cómplice de esos tipejos que le están quitando la paz a
esta comunidad, yo me voy a ir en contra de ustedes también, ¿eh?
Sin compasión.
A menos que me digan lo que saben.
A mí no se me meten a la casa así.
A mí no se me burlan de esa manera.
Eso sí que no.
La directora se metió en nuestras vidas y pudo arruinarlo todo.
Como ahora.
Tantos años después.
Cuéntenos cuál era su relación con Francisco Valiente.
No diría que tuviéramos propiamente una relación.
Tiene más de 20 años desde la última vez que lo vi.
¿Por qué tanta prisa? Yo no maté a Francisco.
No quiero estar en este funeral un minuto más.
¿Se puede saber por qué?
Es difícil de explicar.
Inténtelo.
Supongo que a ustedes les gusta venirse.
Aunque... no creo que... que quieran sentir un orgasmo tanto como yo.
¿Cuál es su punto, señorita?
Es algo muy privado.
Somos profesionales.
Yo... Yo... Soy Frígida. Era Frígida. Era, era... Frígida. Hasta
que conocí a... A Francisco Valiente.
Y ahora soy otra.
Y cuando me enteré, lógicamente quería venir a confirmar si Francisco estaba
muerto. Llámelo... Por respeto.
Talcia, como le quiera llamar.
¿Y el pañuelito de Valiente qué? ¿Y el pañuelito de Valiente qué? ¿Qué? Dígame.
¿Lo quiere de regreso?
No tengo nada más que decir.
Gracias.
Resulta que Valiente era milagroso también.
Quizá diga la verdad.
Pero, Dimángulo, ¿cómo puede un asesino...
Matar a alguien sin necesariamente estar en el lugar.
Y sobre todo, hacerlo en medio de un revolcón.
No puede pasar, señor.
Es el detective Blanco Pantoja, hombre, por favor.
Disculpe, detective, pase.
Si todos sabían de sus fiestas, ¿qué sentía la mujer siéndola excluida?
Bueno, tal vez no le gustaba el sexo en grupo.
Tal vez.
¿Y si lo dejaba disfrutar así nomás?
Ellas tenían costumbres muy extrañas.
Todo San Vicente lo sabía.
Ok.
Pues tú me extrañas.
No ha entrado absolutamente nadie, ¿verdad? No tiene entrado nadie, señor.
Necesito que ponga mucha atención a las tres señoritas que se vayan a meter
aquí.
Bueno, señor comandante.
Por ningún motivo puede entrar aquí.
Qué sigiloso, detective.
Muy bien.
Buena habilidad.
Sobre todo para los que nos gusta movernos sin ser descubiertos.
Este cabrón ya metió a los federales.
¿Qué?
Pinche fresita, pendejo, cabrón. Está muy enojado.
Está dispuesto a engrasar a quien sea con tal de agarrarte, ¿eh?
¿Por qué te metes con la chava de alguien así?
Que calma, no es de ese cabrón.
Ni de nadie.
¿Qué vamos a hacer para sacar a mi tío de la cárcel, cabrón?
Está difícil, ¿eh? Porque lo agarraron en flagrancia.
¿Qué chingados es eso?
Con las manos en la masa, vaya.
Cabrón, me lo hablan en español, güey.
Y entonces, güey, tiene que haber algo técnicamente que se pueda hacer, güey.
Pues lo único es que... que la afectada no presente cargos contra Jeremías.
Es la única opción que tienen para salir de esto.
¿Va?
Eh. Espero hayas venido a pedir perdón.
¿Cómo?
¿Tú eres la directora Paniagua?
¿Sabes del día que he tenido por tu culpa?
¿De qué querías hablar conmigo?
¿De lo rara que estás últimamente?
No. No, a lo que vine es... a pedirte una disculpa enorme por todo lo que ha
pasado. Bueno.
Por lo menos reconoces el cabrón que eres.
Mira, yo quiero hablar contigo por las buenas.
Quiero que hablemos con sinceridad. Sinceridad es lo mínimo que me merezco.
también te mereces que no termine lo más grande que tú y yo tenemos, Bernie.
Esta amistad... Otra vez ese cuento de ser solamente amigos, ¿no? Pues es que
eso somos, ¿no?
Amigos antes que cualquier cosa.
Y por eso quiero que me ayudes con algo.
¡Qué huevos tienes, Francisco! ¡Me cae!
Tienes tres segundos para explicarte.
Solo quiero la verdad.
Mira, la verdad es que no hablamos específicamente a qué me dedico yo. De
oficio, pues.
Ladrón de quinta.
Me gusta pensar que soy una especie de redistribuidor de la riqueza. Como
un organizador del sistema.
Como una especie de ONG.
Como un ladrón glorificado.
Algún defecto tenías que tener.
¿Todavía lo defiendes? No.
No es por Francisco, ¿sí? Es que en realidad no sé qué es lo que quiero.
Necesito tiempo y espacio.
Quiero pedirte que me ayudes.
A mí y a mi tío.
Mira, dijimos que íbamos a hablar con sinceridad y sí, fuimos nosotros quienes
nos metimos a tu casa.
A nuestro favor, yo no sabía que tú eras la directora Pañagua.
Ok. Porque si no... Sí, exacto. Si hubiera sabido que era yo, ¿qué?
Pues, no sé, a lo mejor no hubiera entrado así a tu casa y hubiéramos
las cosas de otra manera.
Ese naco siempre te va a mentir. Mira, ese güey te podrá inventar lo que sea.
va a decir que tú siempre vas a ser la primera en cualquier cuento.
Podrás ser la primera, pero jamás vas a ser la única.
Me tengo que ir, ¿sí? Voy a llegar tarde a la escuela.
Y por otro lado, a mí me gusta ayudar a mis maestras del metate.
Pues porque son mi raza, son mi gente. Y a mí me gusta ayudar a mi gente. A la
gente que quiero, pues. Muy especial.
Y, por ejemplo, a mí, ¿en qué me estabas ayudando cuando me dejaste encerrada en
tu baño?
De mis cobradores, ¿eh? Cobradoras, querrás decir. Cobradoras. Estas son las
peores.
Dime qué tengo que hacer para que me perdones.
¿Qué?
¿Qué?
A mí nunca en la vida me habían humillado como lo hiciste tú esta
Tampoco nadie me había hecho las cosas que me hiciste anoche.
Pues es que no soy tan malo como... Crece.
¿Qué?
Lo tengo que pensar.
Lo voy a meditar.
Búscame en mi casa. Esta noche.
¿No te querías meter?
Pues, ahora estás invitado.
¿Esta noche?
Se puede retirar, señor Valiente. Gracias.
Sí, señora directora.
Buen día.
Hola. ¿Nos puedes explicar qué pasó con Bernardo? ¿Qué pasó de qué? No llamó.
Está muy preocupado, hija. Ay, ¿por qué?
Ese muchacho quiere lo mejor para ti.
A ver, papá. Yo creo que está bien que decida yo con quién estar o con quién
Con base a los valores que me han dado. El respeto, la moral, la libertad,
etcétera, etcétera. Hija, nadie te quiere quitar tu libertad. Eso. Lo que
mamá y yo queremos es verte tranquila con un hombre que...
Te respete, te valore y te dé la clase de vida que... Y no pones el amor, soy
hija. ¿Qué te traes con cara de tonta?
A ver, ya, mamá. A estas alturas de la vida creo que está bien si yo decido con
quién estar o con quién no.
¿Ok? Me parece perfecto.
Pero solo te advierto que yo no voy a permitir que venga aquí a esta casa
cualquier pelasustane.
Con todo el amor del mundo que les tengo, precisamente por estas cosas
buscando en dónde vivir.
¿Cómo?
Es por tu culpa.
¿Tienes razón? No,
es que porque llegas así atravesado.
¿No tienes el menor trato posible? No puedo, no puedo.
Alma, mi amor, ¿estás bien?
Sí, sí, estoy bien.
Oye, ¿pudiste hablar con la directora?
Sí, sí. Lo que no sé es si... si está dispuesta a echarme la mano.
Bueno, no te preocupes. Seguramente se va a arreglar todo pronto.
¿Y qué vas a hacer en la tarde? Es que te quería decir algo importante.
¿En la tarde?
Este... Es que, es que tengo unos pendientes y... Mira,
hagamos una cosa. ¿Quieres?
Te dejo las llaves de mi casa ahí debajo de la puerta y yo en cuanto me desocupe
llego ahí y nos vemos.
¿Ah? Ok.
¿Todo bien?
Sí.
Sí, todo bien, en realidad.
Nos vemos más tarde.
Órale, pues.
Venga. Un beso grande.
Bye.
Lo siento, corazón. No puedo ayudarte. Hasta las libertinas como yo tenemos
reglas. Yo, por ejemplo, jamás me metería ni con un político, ni con un
ni con un policía a cambio de favor.
Hacer eso es... es meterse en una espiral sin salida. Aunque somos mejores
clientes, ¿eh? Eso sí.
Lo que pasa es que ya no sé qué hacer. No sé a quién pedirle ayuda, ni cómo,
ni... Tal vez podría...
presentarte a mi vecino, al general Ocaña. ¿Eso?
No, no, no, no.
¿Qué? No, ese tipo es... No es un agente de fiar, la verdad.
Llevamos años con problemas en la colindancia, quiere cambiar el cauce del
No, no, no es de fiar.
No, pues está.
Por cierto, ¿cómo sabe uno si alguien es de fiar o no?
Lo hueles.
Sí, cuando estás con alguien así, sientes una escalofrío.
Pues eso mismo siento yo por la pañada, por Leticia.
Ay. ¿Y Alma qué opina de todo esto?
No, pues ella sabe todo.
Algunas cosas.
Casi nada.
No le he dicho.
¿Qué? Pues que me vino a visitar a mi casa y... ¿Leticia?
Sí, y...
Y pues nada, fue una labor social porque llegó ahí hecho un mar de lágrimas con
un chorote a decirme que va, que esto, que lo otro. Y pues yo fui un caballero.
Qué bueno, qué bueno, bueno. Tanta caballerosidad y tanta labor social te
haciendo perder a la mujer que realmente te importa. No te das cuenta. ¿Para qué
crees que Leticia quiere que vayas a verla hoy en la noche?
Ay, Francisco.
No, te metiste en este lío por estar pensando con la cabeza equivocada.
A ver, ¿te vas a dejar manipular ahora?
Pues no, pero pues... ¿Por qué me ponen a escoger entre mi tío y Alma?
¿Por qué?
Está cabrón.
Gracias, Isalú.
Gracias, Jacinto. Vecinos, muchísimas gracias. No saben cuánto valoro esto, de
verdad. Qué vergüenza, de verdad.
Aquí no estamos acostumbrados a recibir de esa manera a las personas.
Y si queremos justicia, pues no podemos dejar de esto algo impune, ¿no? Esa
persona sigue libre. Yo personalmente lo vi merodeando por ahí.
Francisco Valiente.
Bueno, caminar por la calle no incrimina a nadie. ¿Cómo podemos corroborar que
se trata de él?
Perdóname, Leticia, pero tú no conoces bien a ese tipejo. No, te equivocas. De
hecho, sí lo conocí. Lo conocí bastante bien. No me pareció mal tipo para nada.
O sea que tú también ya conociste a Francisco más personalmente.
Bernardo, perdón, pero honestamente yo no puedo denunciar a alguien solamente
porque lo viste caminar en la calle. Lo siento.
Señores.
Profundamente conmovida con este gesto. Estuvo espectacular todo. Muchísimas
gracias. Gracias por venir.
Con permiso.
Imbécil, ya está haciendo de las suyas.
Tranquila, ahorita lo soluciono.
Leticia.
Yo en tu lugar haría exactamente lo mismo.
¿De qué hablas?
Yo tampoco denunciaría a Francisco.
Ese hombre te lleva a hacer cosas más allá del sentido común.
O de la moral, Tim. ¡Chista!
Lo malo es que nuestro muchacho quiere ser de una sola mujer.
¿Y quién es esa?
Alma, tu maestra.
Así que valiente anda, de cama en cama.
Bueno.
Ah, Timmy.
Ya.
Oye, ¿por qué Bernardo está tan insistente en lo de la denuncia?
Bueno, Bernardo es la única forma en la que encontró cómo separar a Alma de
Francisco.
¿Y tú qué piensas?
Que no va a funcionar.
Alma ya sabe a qué se dedica Francisco.
Y si lo mete en presa no va a ser la gran cosa.
Pero bueno, así piensa Bernardo. Entonces, ¿cuál es el punto?
Que Francisco adora a su tío.
Y yo sé que está dispuesto a hacer lo que sea.
Para sacarlo de este enrano.
Chau.
Mira, yo sé que te acabas de instalar nuevamente aquí en San Vicente.
¿Cómo te caerían unas vacacioncitas tan solas con Francisco Valiente?
¿Francisco?
Hola, Francisco.
Te estoy dejando este mensaje porque, pues no sé, me hacía ilusión verte aquí
la casa llegando, pero creo que no estás, entonces mándame un mensaje
vengas para acá, ¿sí?
Te mando un besito.
Quería darte una sorpresa, pero... ¿Qué es eso?
Esa es una pequeña guarida que tengo por cualquier cosa.
No, ya vi.
Y eso no lo conoce nadie.
¿Ah, no?
Tú eres la primera que conoce eso.
Ahorita nos desconoce.
Ay, no, ya.
¿Qué pasa del susto, eh?
¿Qué es todo esto?
Un pequeño cariñito para ti.
Cariñito, el que me diste con tremendo susto.
Me hiciste mucha falta hoy.
Pues es que tú me has hecho falta toda la vida, ¿eh? Ah, ¿sí?
¿Cómo estás?
Ay, bien. Me impacté muchísimo.
¿Y esto?
Ay, es que... Pues, me fui de mi casa.
Digo, todavía tengo que ver en dónde voy a vivir. ¿Qué? En un lugarcito, sí.
¿Cómo? Pues ya, ya. No quiero que mis papás estén diciéndome esto sí, esto no.
que estén ahí atrás de mí, de verdad.
Mira, pues esto no es una mansión como las que estás acostumbrada
tú en San Vicente, pero... Pero, pues es tuya, si quieres.
No, no, no, tranquilo. Igual puedo pasar una noche aquí. No, no, no, me refiero
a que...
Es tuya. Es tu casa.
No, no, no. Es tu casa por el tiempo que quieras.
Y aquí puedes vivir conmigo. Si quieres y me dejas.
O si no, puedo irte a visitar también.
¿Contigo?
¿Qué dices?
No sé. ¿En cuánto está la renta? Para ti, gratis.
Me encanta.
Y gracias.
con lo que pedí.
Bien, bien, bien, bien, bien. Pues con la donación que nos dio, todo se mueve
más rápido.
Entonces, que sea un trabajo limpio, ¿sí?
Él se anda muy vigilado. Hay que cazarlo, tener paciencia también.
Y cuando termine todo esto, tendrá la otra parte.
¿Bueno? Sí, sí. ¿Con él?
Sí, es mi tío.
¿Qué?
¿Dónde está?
Yo estoy ahí mañana a primera hora.
Por favor, cuídelo.
Hola. Perdón por llegar hasta ahora. Estaba por irme a la cama. ¿Me
¿Vamos?
No, espera. Es que quiero hablar contigo de lo de mi tío porque estoy muy
preocupado por él y quiero sacarlo de la cárcel. No puede seguir ahí.
Bueno, ya que estés aquí, aumentan significativamente sus oportunidades.
¿Y qué tengo que hacer?
olvidarte de la maestra Chablé.
¿Qué? Y venir de viaje conmigo por el mundo.
Este tiempo que he pasado aquí en San Vicente, ¿sabes qué?
Me he hecho caer en cuenta de que detesto este lugar.
Francisco. Francisco.
Y aunque salvar a mi tío era una prioridad, yo no podía volver a
Alma.
Así que decidí no acceder al chantaje de Leticia.
Qué pedo, valiente.
¿Qué pasó, chula?
Si vienes a buscar fiesta, aquí ya se acabó. Ah, hoy voy para la casa.
Ve nomás, Laura, que... Ya sé.
No te conociera.
Nos vemos mañana, mi Ali.
Ya, ya, ya. ¿Qué pasó? ¿Qué pedo?
¿Qué pasó?
Ya tú. ¿Dónde, güey?
Tranquilo. La vida me ha enseñado que detrás de los sucesos más misteriosos...
Está a la mano de quien menos te lo espera.
Tenemos que enviarlo a analizar inmediatamente.
Bueno, esos resultados tardan mucho y peor en este pueblo.
Lo más efectivo va a ser seguir interrogando gente.
Solo queremos entender qué pasó.
Con lujo de desalle.
Si los que se visten como usted siempre son los más morbosos.
A ver, no.
Los detalles son indispensables siempre para las investigaciones, ¿verdad?
Ustedes estaban en su cama justo cuando murió con él. Todas las mujeres de San
Vicente también murieron un poquito en esa casa.
Sí me sabe entender.
Valiente tenía un don.
Sabía cómo llevarte a las estrellas y traerte de vuelta.
Al día siguiente todavía lo podía sentir.
¿Cómo llegaron ahí?
A mí me invitaron ellas.
Éramos masajistas de confianza.
Simplemente nos invitó a un servicio un poco más personalizado. Su declaración
es que él las invitó el muerto. Cuando estaba vivo.
Claro está.
Casado con Morgana Villafranca.
Enredado con Alma Chable.
Jugando al doctor con tres masajistas.
¿Dónde está el baño?
Te alcanzo.
Entonces, ¿seguimos?
¡No, no, no!
¡Pobres peces!
¡Pobres peces!
Ciertamente, ese frasco contenía algo letal.
¿Qué hacen, cabrones?
¿A dónde me llevan?
Hola.
Me da mucho gusto verte.
Hijo de la chingada. Perdón por estas medidas extremas, pero no me dejaste
opción.
¿Qué haces, cabrón?
Es que es indignante ver cómo tratan de malos médicos a los presos, ¿verdad?
¡Hijo de la chingada!
¡Hijo de la chingada!
¡Cuéntame! Tranquilo. No lo toques, cabrón. No lo toques. O sea,
yo que tú me guardaría esa energía para después porque la vas a necesitar para
ayudar a tu tío, ¿no crees?
¿Qué quieres?
¡Habla, cabrón! No me hables así, güey.
Tranquilo.
Mira, te propongo un intercambio. ¿Cómo ves?
¿Intercambio? ¿Intercambio de qué, cabrón? Sí, güey. O sea, Yo saco a tu
la cárcel y tú te metes ahí, donde tienes que estar, en la cárcel, como el
ratero de mierda que eres.
Entonces, ¿la vida de tu tío o tu libertad?
Es una mierda de ser humano, cabrón.
Aquí lo voy.
Amar así nos duele y nos hiere, y al final quién sabe quién pierde.
Él le promete que todo ha cambiado, ella le cree aunque sabe el pasado.
Bailan la cumbia entre dudas y besos, como si el mundo se hubiera olvidado.
Pero la luna con su luz callada, sabe el secreto que nadie contaba.
Dos corazones atados por fuego, solo en cenizas acaba su juego.
Porque la piel no miente, aunque el alma se quiebre, cuando él jura querer.
Pero vuelve y se pierde Ay, sinvergüenza, dime qué sientes Si este
ya no es suficiente Para qué vuelves hoy a buscarme Si al final vuelves a
marcharte Sinvergüenza, dime qué sientes Si este amor ya no es suficiente Para
qué vuelves hoy a buscarme Si al final vuelves a marcharte Sinvergüenza, qué
mala suerte Si nos queremos
Y al final, quién sabe quién pierde.
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